Conócete a ti mismo tal como realmente eres Dalai Lama, Grijalbo, México, 2008



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Conócete a ti mismo tal como realmente eres


Dalai Lama, Grijalbo, México, 2008.

  • Equilibrio material y espiritual.

  • Necesidad de valores internos.

Nadie puede negar los beneficios materiales de la vida moderna, pero seguimos experimentando sufrimiento, miedo y tensión, tal vez ahora más que nunca. Así pues, es razonable que intentemos buscar el equilibrio entre el desarrollo material y el desarrollo de los valores espirituales. Para generar un verdadero cambio es preciso que reactivemos y reforcemos nuestros valores interiores.


Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 16.

  • Problemas del ego.

  • Crea muchos problemas.

El amor y la compasión enriquecen nuestra propia vida interior, reduciendo el estrés, la desconfianza y la soledad. Estoy de acuerdo con un médico occidental que hace poco me dijo que esas personas que utilizan con frecuencia las palabras yo, mío y mí corren mayor riesgo de sufrir infartos. Cuando, debido al egocentrismo, concentramos la visión en nosotros mismos, hasta un problema pequeño resulta intolerable.


Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 21.

  • Problemas de apego.

  • Creemos permanentes las cosas.

Según la psicología budista, la mayoría de nuestros problemas tienen su origen en el apego a cosas que erróneamente creemos permanentes. Guiados por esta percepción equivocada, consideramos que la agresividad y la competitividad son herramientas útiles en la búsqueda de lo que imaginamos y deseamos. Pero eso sólo fomenta más agresividad.

Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p.23.


  • Dominar la mente.

  • Todas las religiones.

Todas las religiones están de acuerdo en la necesidad de dominar la mente indisciplinada, que alberga el egoísmo y otras fuentes de problemas, y de mostrar el camino que conduce a un estado espiritual sereno, disciplinado, ético y sabio. En ese sentido creo que todas las religiones contienen, en esencia, el mismo mensaje. Naturalmente, cuando surgen diferencias religiosas a causa de la diversidad dogmática y cultural, el debate es interminable.

Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 27.


  • Emociones contraproducentes.

  • Por ignorancia.

Sin embargo, dado que todas las emociones contraproducentes se basan en el desconocimiento de la verdadera naturaleza de las cosas, las prácticas que enseñan cómo superar esa ignorancia permiten debilitar todas las emociones nocivas. El antídoto contra la ignorancia es eficaz para todos los problemas. He ahí el extraordinario poder de la visión penetrante.


Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 38.

  • Percepciones erróneas.

  • Existencia por sí misma.

La ignorancia, en este contexto, no es sólo la falta de conocimiento, sino la percepción equivocada de la naturaleza de las cosas. Dicha percepción de por hecho, erróneamente, que las personas y las cosas existen en sí mismas y por sí mismas, por su propia naturaleza. No es un concepto fácil de asimilar, pero es sumamente importante reconocer lo erróneo de esta percepción, pues es la fuente de emociones destructivas como el deseo y el odio.


Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 38, 39.

  • Sentidos e ignorancia.

  • Aceptar falsas apariencias.

Nuestros sentidos contribuyen a aumentar nuestra ignorancia. Para la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto los objetos parecen existir por sí mismos. Al recibir esta información distorsionada, la mente aprueba esta categoría exagerada de las cosas. Los budistas llaman “ignorante” a esta mente por aceptar esa falsa apariencia en lugar de rechazarla. La mente ignorante no se pregunta si las apariencias son correctas o no; sencillamente acepta que las cosas son como parecen.

Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 42.


  • Apego exagera.

  • El deseo nos arrastra.

Cuando nuestro propio ser está implicado, reforzaremos esa conexión: ahora es “mi cuerpo”, “mis cosas”, “mis amigos” o “mi coche”. Exageramos el atractivo del objeto, minimizando sus defectos y desventajas, y nos apegamos a él como fuente de placer, de manera que nos vemos arrastrados hacia el deseo como si nos tiraran de una anilla en la nariz.

Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 43.


  • Ignorancia es exageración.

  • Aceptar las falsas apariencias.

El momento crucial en que pasamos de ser meramente conscientes a la percepción errónea se produce cuando la ignorancia exagera la cualidad positiva o negativa del objeto, de modo que acabamos viéndolo intrínsecamente bueno o malo, intrínsecamente atractivo o desagradable, intrínsecamente bonito o feo. Cuando, llevados por la ignorancia, aceptamos esta falsa apariencia como un hecho, abrimos el camino al deseo, el odio y muchas otras emociones contraproducentes.

Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 45.


        • Percepción errónea.

  • Desarrollo de los tres venenos.




  • Primero percibes un objeto.

  • Luego observas que el objeto es bueno o malo.

  • Luego concluyes que el objeto existe de forma independiente.

  • Luego concluyes que ese atributo bueno o malo es inherente al objeto.

  • Luego generas deseo u odio conforme a tus juicios previos.

Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p.47.



  • Razonamiento vs. apariencias.

  • No aceptar apariencias.

Poco a poco, esta comprensión debilitará nuestras falsas ideas y reducirá los problemas que éstas causan. Dado que el problema fundamental radica en aceptar las apariencias como verdaderas, el antídoto es percatarse de la falsedad de las apariencias a través del razonamiento.

Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 51, 52.


  • Mente operando la observación.

  • Tres tipos e intrínseco o no.




  1. La mente puede operar sobre los objetos de tres formas:

  2. Concibiendo el objeto como algo que existe de forma intrínseca, que es lo que hace la ignorancia.

  3. Concibiendo el objeto como algo que no existe de forma intrínseca, que es lo que hace la visión penetrante.

  4. Concibiendo el objeto sin determinar si existe o no existe de forma intrínseca, como cuando nos limitamos a mirar algo, por ejemplo una casa.

Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p.52.



  • Ignorancia exagera.

  • Emociones destructivas.




  1. La ignorancia conduce a exagerar la importancia de la belleza, la fealdad y demás cualidades.

  2. La exageración de estas cualidades conduce al deseo, el odio, la envidia, la agresividad y demás emociones destructivas.

  3. Estas emociones destructivas conducen a acciones contaminadas por percepciones erróneas.

Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 53, 54.

  • Visión errónea.

  • Superar la visión errónea.

Puesto que la visión equivocada de que las personas y las cosas existen de forma independiente es la causa de todas las demás visiones y emociones contraproducentes, uno de los mejores métodos para superar esa visión errónea es reflexionar sobre el hecho de que todos los fenómenos se originan de forma dependiente. Como dice Nagarjuna:

“Para que haya largo ha de haber corto.

Uno y otro no existen por su propia naturaleza”.

Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 57.


  • Visión exagerada.

  • Deseo y odio son sus productos.

Si un objeto –un acontecimiento, una persona o cualquier otro fenómeno- tiene un aspecto mínimamente favorable, en cuanto percibimos erróneamente el objeto como algo que existe enteramente por sí mismo, de forma real y auténtica, la proyección mental exagera su atractivo real y aparece el deseo. Lo mismo sucede con la rabia y el odio; en este caso se exagera un factor negativo y el objeto se ve como algo enteramente negativo, lo que genera un profundo desasosiego.

Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 61.


  • Emociones negativas.

  • No dejan ver la realidad.

En el momento en que la rabia y el deseo aparecen, no vemos la realidad; en lugar de eso vemos una proyección mental irreal de extrema bondad o extrema nocividad que da lugar a acciones retorcidas y poco realistas. Todo ello puede evitarse si vemos las cosas en su conjunto, lo cual se consigue prestando atención al origen dependiente de los fenómenos, la red de causas y condiciones de la que surgen y en la que existen.


Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 62.


  • Origen dependiente.

  • Importancia de las partes.

El origen dependiente de las cosas también hace referencia al hecho de que todos los fenómenos –sean o no permanentes- existen con dependencia de todas sus partes. Todo tiene partes. Una olla, por ejemplo, existe con dependencia de sus partes, tanto de las partes burdas, como la tapa, las asas y el boquete, como de las sutiles, como las moléculas.

Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 63.


  • Origen dependiente.

  • Carece de existencia propia.

Dependiente o independiente: no hay otra opción. Si algo es una cosa, decididamente no es la otra. Pero dependencia e independencia constituyen una dicotomía. Cuando veamos que algo no puede ser independiente ni funcionar por sí mismo, n existe otra opción salvo ver que es dependiente. Ser dependiente es carecer de la capacidad de existir por sí mismo.

Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p.68.


  • Origen dependiente.

  • Causas/ partes/ pensamiento.

Depende de determinadas causas, depende de sus partes y depende del pensamiento. He aquí las tres modalidades del origen dependiente. De las tres, uno de los factores más importantes es el pensamiento que designa un objeto.


Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 69.



  • Existencia inherente.

  • No se establece por sí mismo.

Algo que existe verdaderamente por sí mismo debería hacerse más y más evidente a medida que lo analizamos, deberíamos poder encontrarlo fácilmente. Sin embargo, ocurre todo lo contrario. Eso no significa, con todo, que no exista, pues genera efectos. El hecho de que no aparezca al analizarlo simplemente indica que no existe tal como lo perciben nuestros sentidos y nuestro pensamiento, es decir, tan concretamente establecido en sí mismo.


Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 70, 71.

  • Apariencia por sí misma.

  • Emociones contraproducentes.

Puesto que, incluso para nuestros sentidos, los fenómenos parecen existir por sí mismos aún cuando no sea así, aceptamos la idea errónea de que los fenómenos existen más sólidamente de lo que en realidad existen. De ese modo nos vemos arrastrados hacia emociones contraproducentes, lo que genera las semillas de nuestra propia destrucción.

Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 73.


  • Vacuidad y dependencia.

  • Apariencia exagera.

En lugar de eso, decían que los fenómenos están vacíos de existencia intrínseca porque tienen un origen dependiente. Cuando la vacuidad se entiende de ese modo, se evitan ambos extremos. La idea exagerada de que los fenómenos existen por sí mismos se evita tomando conciencia de la vacuidad, y la negación de la existencia de funciones se evita entendiendo que los fenómenos tienen origen dependiente y, por tanto, no son del todo inexistentes.

Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 75.


  • Crítica a los extremos.

  • Nihilismo y eternismo.

Tomar conciencia de que todos los fenómenos carecen de existencia intrínseca porque tienen un origen dependiente evita ambos extremos. Tomar conciencia de que los fenómenos tienen un origen dependiente evita el peligroso extremo de la negación; tomar conciencia de que carecen de existencia intrínseca evita el peligroso extremo de la exageración.


Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 78.

  • Análisis de vacuidad.

  • Destruye falsas creencias.

Reflexionar sobre el origen dependiente de un objeto –dependiente de causas y condiciones, dependiente de sus partes y dependiente del pensamiento- ayuda enormemente a superar la impresión de que el objeto existe en sí mismo y por sí mismo.


Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 79.



  • Vacuidad como ausencia.

  • No es vacía de ser.

La vacuidad no es un vacío absoluto que niega la existencia de todos los fenómenos, sino la ausencia de existencia intrínseca. Los fenómenos están vacíos de esa condición, no están vacíos de sí mismos; una mesa está vacía de existencia intrínseca, no está vacía de ser una mesa.

Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 80.


  • Vacuidad y forma.

  • Es la naturaleza.

La ausencia natural de existencia intrínseca de una forma es vacuidad; la vacuidad no es un complemento, como un sombrero en la cabeza. La vacuidad es la naturaleza, el carácter último de la forma. El sabio tibetano Tsongkhapa cita un pasaje del capítulo Kashyapa del Sutra de las joyas: “La vacuidad no vacía los fenómenos; los fenómenos están vacíos en sí mismos”.


Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 84.

  • Vacuidad y forma.

  • Son una misma identidad.

De hecho, nada se establece por sí mismo. Así pues, la forma en sí está vacía; no la vuelve vacía la vacuidad. ¿Qué es lo que está vacío? La propia forma. La propia mesa. El propio cuerpo. Asimismo, los demás fenómenos están vacíos de existencia intrínseca. La vacuidad no es un invento de la mente; así han sido las cosas desde el principio. Apariencia y vacuidad son una entidad y no pueden percibirse como entidades separadas.


Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 85.

  • Mente distraída.

  • Andar persiguiendo pensamientos.

En nuestro estado habitual, sin embargo, estamos distraídos, como agua que corre por todas partes, y dispersamos la fuerza innata de nuestra mente en múltiples direcciones, lo que nos incapacita para tener una percepción clara de la verdad. Cuando la mente no está centrada, en cuanto algo aparece, este algo nos la arrebata; perseguimos un pensamiento y luego otro, fluctuantes e inestables, incapaces de concentrarnos en lo que queremos concentrarnos antes de que nos distraiga otra cosa, y de ese modo nos echamos a perder.

Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 90, 91.


  • Normas de Buda.

  • Son por el bien.

Del mismo modo que adoptamos una dieta para mejorar nuestra salud, no para castigarnos, las normas establecidas por Buda están destinadas a controlar la conducta contraproducente y vencer las emociones dañinas porque son destructivas. Por nuestro propio bien, refrenamos las motivaciones y acciones que pueden generar sufrimiento.

Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 94.


  • Concentración de objetos.

  • Evitar la distracción.

Ahora consideremos la clase de objeto en que deberías concentrarte mientras practicas el aquietamiento. Dado que los efectos de las emociones destructivas previas tienden a quedarse flotando en el fondo de la mente, cualquier intento de concentración se verá fácilmente interrumpido por ellos.

Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 97.


  • Meditación visualizada.

  • Concentrar la imagen.

Imagina el objeto religioso a la altura de las cejas y a metro y medio o dos metros de distancia, con una estatura de entre tres y diez centímetros. Cuanto más pequeño sea el objeto, mejor se grabará en tu mente; ha de ser claro y brillante, que emita luz pero posea densidad. El brillo ayudará a impedir que la percepción de la mente sea demasiado imprecisa; la densidad ayudará a que la mente no se desvíe hacia otros objetos.


Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 101.

  • Técnica de meditación.

  • Claridad y estabilidad.

Estás intentando desarrollar una mente meditativa que en sí sea intensamente clara, con una conciencia alerta y brillante. También estás buscando la estabilidad de poder concentrarte firmemente en el objeto. He aquí las dos cualidades mentales que necesitas: claridad intensa y estabilidad inquebrantable.

Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 103.


  • Meditación.

  • Laxitud y agitación.

La técnica para reconocer si la laxitud o la agitación están impidiendo que la mente desarrolle claridad y estabilidad se llama “introspección”. Esta comprobación frecuente de si el objeto es claro y estable no se hace con todo el poder de la mente sino de refilón, para así no interferir en la atención de la mente en el objeto.

Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 106.


  • Persona y los sentidos.

  • Nada existe intrínsecamente.

Del mismo modo que una persona no existe de forma intrínseca porque depende de un conjunto de seis componentes –tierra (las sustancias sólidas del cuerpo), agua (líquidos), fuego (calor), viento (energía, movimiento), espacio (los huecos del cuerpo) y conciencia- ningún componente existe de forma intrínseca porque se establece, a su vez, con dependencia de sus propias partes.


Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 122.

  • Vacuidad y nombre.

  • El “yo” no aparece así.

Estos fenómenos no existen en sí mismos y por sí mismos; la expresión sólo de nombre elimina la posibilidad de que se establezcan por sí mismos. Es importante tener esto presente porque el “yo” y otros fenómenos no parece que se establezcan meramente por el nombre y el pensamiento, sino todo lo contrario.

Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 124.


  • Origen dependiente.

  • Ejemplo: Laura y yo.

Del mismo modo que un coche se establece dependiendo de sus partes, pero no es la suma de éstas, también el “yo” depende de la mente y el cuerpo. No existe un “yo” que no dependa de una mente y un cuerpo, mientras que, de acuerdo con las convenciones del mundo, existe un “yo” que se percibe como dependiente de una mente y un cuerpo.

Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 126.


  • Análisis del yo.

  • Existencia intrínseca.

Dado que para nuestra mente el “yo” parece estar establecido en sí mismo y por sí mismo, cuando utilizamos el análisis para intentar encontrarlo y no lo encontramos parece que el “yo” no exista en absoluto, mientras que el que no existe es sólo el “yo” independiente, el “yo que existe de manera intrínseca.

Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 127.


  • Yo y cuerpo-mente.

  • Análisis de vacuidad.

Si el “yo” y el complejo mente-cuerpo fueran exactamente lo mismo, sería imposible pensar en “mi cuerpo” o “mi cabeza” o “mi mente” o conjeturas de “mi cuerpo se está fortaleciendo”. Asimismo, si el “yo” y el complejo mente-cuerpo fueran una misma entidad, cuando la mente y el cuerpo dejaran de existir, también el “yo” dejaría de existir.

Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 137.


  • Yo se establece en dependencia.

  • Mente-cuerpo.

Entonces ¿qué Tenzin Gyatso hay ahí? Decididamente, no puede encontrarse nada,ni como parte del complejo mente-cuerpo, ni dependiendo del complejo mente-cuerpo como una entidad separada, ni en posesión del complejo mente-cuerpo, ni siquiera como el continuo del complejo mente-cuerpo. Es evidente que el “yo” se establece únicamente con dependencia del complejo mente-cuerpo.


Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 147.

  • Existencia y existencia intrínseca.

  • Ver diferencias.

Como dicen los grandes textos, comenzamos a distinguir entre existencia y existencia intrínseca mediante la propia experiencia. Los grandes textos nos instan a evitar tanto el extremo de exagerar la naturaleza de las personas y las cosas como el extremo contrario de pensar que las personas y las cosas no existen en absoluto. Decididamente existen; la cuestión es cómo existen.


Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 155.

  • Quietud y visión profunda.

  • Trabajo conjunto.

El aquietamiento de la mente puede frenar las emociones contraproducentes, pero no puede eliminarlas del todo. La visión penetrante resulta necesaria, porque, como ya hemos explicado, puede eliminar por completo las emociones problemáticas y sus consiguientes conflictos. La meditación estabilizadora y la meditación analítica han de trabajar ahora conjuntamente.


Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 161.

  • Fenómenos: son como ilusiones.

  • Pero sí pueden actuar.

Esto no significa que los fenómenos sean ilusiones, sino que son como ilusiones. Aunque la imagen de nuestro rostro en el espejo no sea realmente nuestro rostro, el reflejo no es del todo inexistente. A través de su apariencia podemos comprender qué aspecto tiene nuestro rostro. Asimismo, aunque las personas y las cosas no existen como parecen existir, es decir, establecidas por sí mismas, no son del todo inexistentes; pueden actuar y pueden ser experimentadas. Por tanto, ser como una ilusión no es lo mismo que parecer que se existe pero sin existir en realidad, como los cuernos de un conejo, que no existen en absoluto.


Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 170.



  • Visión penetrante.

  • Impide exagerar.

La visión penetrante impide que atribuyamos a los objetos cualidades positivas negativas que exceden lo que es real. Esta reducción del autoengaño permite disminuir el deseo y el odio y, con el tiempo, ponerles fin, pues tales emociones se basan en la exageración. La eliminación de las emociones malsanas deja, a su vez, un mayor espacio para desarrollar virtudes y emociones sanas. Al ver los fenómenos con visión penetrante, los trasladamos a la esfera de la práctica de la vacuidad.

Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 173.


  • Existencia intrínseca.

  • No tuvieron relación en nada.

Efectivamente, si una cosa existiera por sí misma, con eso bastaría. Podríamos decir “es esto”, sin necesidad de relacionarlo con nada. Dado que no está establecida por sí misma, no hay más opción que postularla en relación con otra cosa. Yo siempre he encontrado muy útil esta idea.

Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 185.


  • Compasión y amor.

  • Se basa en respeto.

La compasión y el amor verdaderos nacen del respeto a los demás. Este sentimiento de empatía se alcanza reconociendo que nosotros y todos los demás seres –ya sean amigos, enemigos o partes neutrales- compartimos una aspiración fundamental, que es la de querer felicidad y no querer sufrimiento, aún cuando veamos la felicidad y el sufrimiento de maneras diferentes.


Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 196.

  • Ilusión de la permanencia.

  • Muerte y transitorio.

Estamos bajo la influencia de una ilusión de permanencia, de modo que siempre pensamos que nos queda mucho tiempo. Como consecuencia de esta creencia errónea, corremos el peligro de malgastar nuestra vida por postergar las cosas, lo cual representa un serio despilfarro si tenemos en cuenta que nuestra vida goza del tiempo y las herramientas necesarias para realizar prácticas productivas. Para contrarrestar esta tendencia, es importante meditar sobre la falta de permanencia; primero sobre el hecho de que la muerte podría llegar en cualquier momento, y luego sobre la naturaleza sumamente transitoria de nuestras vidas.

Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 200.


  • Meditaciones centrales.

  • Sobre falta de permanencia.

Dado que lo que nos hace desgraciados son nuestras actitudes de permanencia y autovaloración, las meditaciones más provechosas son, por un lado, las meditaciones acerca de la falta de permanencia y el vacío de existencia intrínseca y, por otro, las meditaciones sobre el amor y la compasión. De ahí que Buda hiciera hincapié en que las dos alas del pájaro que vuela hacia la iluminación son la compasión y la sabiduría.


Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 207.

  • Actitudes destructivas.

  • Enemigo interno.

Las actitudes destructivas son nuestros enemigos internos, la base de todos nuestros problemas. ¿Cómo se generan? A partir del deseo y el odio, cuya fuente es la ignorancia. Dado que tales emociones destructivas sólo causan perjuicio y nunca beneficio, tenemos que vencerlas. Para ello es preciso tratar las causas.

Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 215.


  • Vacuidad y compasión.

  • Se sufre por ignorancia.

Al comprender que los seres están vacíos de existencia intrínseca, desarrollamos un amor y una compasión aún más profundos, pues percibimos holísticamente cómo éstos, por el hecho de ignorar cuál es la verdadera naturaleza de las personas y demás fenómenos, se genera sufrimiento. Tomar conciencia del vacío de existencia inherente despeja el camino para intensificar el amor y la compasión.


Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 219.

  • Dependiente e independiente.

  • No hay bases del yo.




  1. Dependiente e independiente forman una dicotomía. Todo lo que existe es una cosa u otra.

  2. Cuando algo es dependiente, por fuerza está vacío de existencia intrínseca.

  3. En ningún lugar de las partes del cuerpo y la mente que dormán la base del “yo” podemos encontrar el “yo”. Por tanto, el “yo” no se establece por sí mismo sino mediante el poder de otras condiciones, esto es, sus causas, sus partes y el pensamiento.

Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 226.



  • Vacuidad y dependencia.

  • Evitar extremos.

Tomar conciencia de que todos los fenómenos carecen de existencia intrínseca porque tienen un origen dependiente evita ambos extremos. Tomar conciencia de que los fenómenos tienen un origen dependiente evita el peligroso extremo de la negación; tomar conciencia de que carecen de existencia intrínseca evita el peligroso extremo de la exageración.


Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 227.

  • Yo y cuerpo-mente.

  • Diferentes relaciones.




  1. El “yo” se establece con dependencia de la mente y el cuerpo.

  2. Sin embargo, la mente y el cuerpo no son el “yo”, ni el “yo” es la mente y el cuerpo.

  3. Por tanto, el “yo” depende del pensamiento conceptual, establecido por la mente.

  4. El hecho de que el “yo” dependa del pensamiento implica que el “yo” no existe en sí mismo y por sí mismo.

Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 241.



  • Percepción errónea y sufrimiento.

  • Cultivar compasión.

El hecho de que las cosas carezcan de una naturaleza permanente indica que no funcionan por sí mismas, sino bajo una influencia externa.

Al percibir erróneamente como algo constante eso que se desintegra momento a momento, me genero sufrimiento y genero sufrimiento a los demás.

Desde lo más hondo de mi corazón, debería intentar salir de este círculo de sufrimiento inducido por percibir erróneamente lo no permanente como permanente.



Conócete a ti mismo tal como realmente eres, Lama Dalai, Grijalbo, México, 2008, p. 247.





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