Conceptos claves



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1.2. CONSTITUTIVOS Y CONTORNOS,

OBJETIVOS Y LÍMITES DE LA ÉTICA

CONCEPTOS CLAVES:

1. Hecho moral

2. Definición de ética

3. Lenguaje prescriptivo y valorativo

4. Objeto material de la ética

5. Objeto formal de la ética





1.2.1. La ética y el hecho moral

La ética es una ciencia con características particulares. A continuación analizaremos cuáles son los elementos más distintivos de la disciplina, según muy diversas obras, para darnos una primera idea general de su modo de tratar la realidad y así comenzar a sentar las bases de nuestra propia reflexión.


La ética es una reflexión sobre el hecho moral, el cual forma parte de la existencia humana.



Rodríguez Lozano, et.al., distinguen entre hecho y hecho moral: Cuando hablamos de hecho, nos referimos a todo lo que acontece. Un hecho moral es aquel acontecimiento o acto sobre el que podamos pronunciarnos calificándolo de bueno o malo, de justo o injusto de honesto o deshonesto.

Para Raúl Gutiérrez Sáenz por “hecho moral” entiende aquel conjunto de conductas y realizaciones humanas que están afectadas por su carácter moral, son moralmente buenas o moralmente malas. Entre ellas observa: el fenómeno del arrepentimiento, el de la conciencia de obligación, el del sentimiento de responsabilidad, el de obediencia o desacato a la ley, etc.

Veamos algunas definiciones de la ética presentes en los manuales:


  • “Es una ciencia práctica y normativa que estudia racionalmente la bondad y maldad de los actos humanos.” Raúl Gutiérrez Sáenz

  • “Es la teoría o ciencia del comportamiento moral de los hombres en sociedad”. Adolfo Sánchez Vázquez

  • “La moral se refiere a la conducta del hombre que obedece a unos criterios valorativos acerca del bien y del mal, mientras que la ética estudia la reflexión acerca de tales criterios, así como de todo lo referente a la moralidad.” Rodríguez Lozano, et.al.

  • “Es la disciplina filosófica que estudia la dimensión moral de la existencia humana, es decir, todo cuanto en nuestra vida está relacionado con el bien y con el mal”. Leonardo Rodríguez Duplá

  • “Es la ciencia de la conducta. Existen dos concepciones fundamentales de esta ciencia: 1) La que la considera como la ciencia del fin al que debe dirigirse la conducta de los hombres y de los medios para lograr tal fin y deducir, tanto el fin como los medios, de la naturaleza del hombre. 2) La que la considera como una ciencia del impulso de la conducta humana e intenta determinarlo con vistas a dirigir y disciplinar la conducta misma.” Nicola Abbagnano

  • “Entendemos por ética, en tanto que disciplina filosófica, la ciencia de la acción moral. Investiga la praxis humana desde el punto de vista de las condiciones de su moralidad y trata de fundamentar el concepto moralidad. Por ésta, entendemos aquella cualidad que permite calificar a una acción moral, de moralmente buena.” Annemarie Pieper.

Podemos concluir, que la ética es reflexión del hecho moral, por tanto de los actos, comportamientos o conductas humanas encaminadas a realizar el bien y a evitar el mal.


2 1.2.2. La ética como ciencia normativa

Siguiendo la argumentación de Rodríguez Lozano, et.al., es necesario precisar que si afirmamos que la ética es el estudio de las acciones humanas, habrá que distinguir su tratamiento específico ya que otras ciencias también lo hacen.

Las ciencias humanas y sociales en general (psicología, sociología, antropología) utilizan un lenguaje de tipo descriptivo, porque se proponen efectuar una descripción de la naturaleza y características del hombre, es decir, se interesan por el “cómo es” de los hechos o acciones humanas. La ética en cambio estudia el “cómo debe ser” y ello se expresa mediante el lenguaje prescriptivo y valorativo. Veamos un ejemplo: Una persona intenta atesorar una fortuna. La psicología se preguntará por qué precisamente escoge este camino concreto para conseguirla. La ética, en cambio, juzgará si su conducta es digna de elogio, o si debería hacerlo o no teniendo en cuenta las consecuencias de esta acción para las demás personas.

Para aclarar estos ámbitos Raúl Gutiérrez Sáenz, apela a la clásica distinción entre objeto material y su objeto formal muy requerido al establecer límites en el estudio de las ciencias. El objeto material es la cosa que se estudia y el objeto formal es el aspecto de la cosa que se estudia. En la ética el objeto material está constituido por los actos humanos, y el objeto formal es la bondad o maldad de esos mismos actos.

Con lo dicho hasta acá podemos señalar que la ética es una ciencia normativa, es decir, ofrece normas para la vida, orienta la conducta práctica, dirige y encauza las decisiones libres del hombre. En este sentido Gutiérrez Sáenz considera que la ética estudia lo que es “normal”, más no estudia lo que es normal de hecho sino lo “normal de derecho”. Lo normal de hecho es lo que suele suceder, lo que estamos acostumbrados a constatar, mientras lo que es normal de derecho es “lo que debería suceder”. A la ética no le interesa la conducta humana como suele realizarse de hecho, sino que ofrece normas de derecho para ejecutar actos correctamente, es decir, buenos, acordes con la razón. Así, si a la sociología le corresponde estudiar, describir y catalogar lo normal de hecho, a la ética le corresponde una explicación filosófica sobre el hecho moral, es decir, el paso al plano del derecho. ¿Es legítima la obligación? ¿En qué se puede fundamentar? ¿En qué se fundamenta de un modo absoluto el valor moral? ¿Cuáles son las condiciones de un remordimiento con valor moral?

En este sentido, Rodríguez Duplá, compartiendo la consideración de que la ética es un saber normativo, propone dos precisiones:

1º Que el término normativo se tome con amplitud suficiente para que acoja datos que, siendo propiamente descriptivos, tienen un potencial normativo. Ocurre a veces, que la descripción leal de lo que nos sale al paso nos obliga a emplear términos que, sin ser estrictamente normativos, contienen una exhortación. Ej: Esta calle es hermosa; este niño tiene derecho a la educación, esta guerra es injusta. Quien hace éstas afirmaciones emplea términos para designar aspectos de la realidad que a él le parecen plenamente objetivos, aspectos que se encuentran dados en las cosas y que él se limita a describir fielmente. Pero es característico de esos rasgos que de ellos procedan interpelaciones: se debe conservar esa calle, garantizar la educación básica para todos, instaurar la paz. Por eso las afirmaciones del tipo “esta guerra es injusta”, muy a menudo se consideran normativas aunque propiamente no lo sean.

2º Junto a su cometido normativo la ética también tiene asignada una tarea propia de la descripción fenomenológica de la vida moral. La fenomenología de la vida moral es la parte de la parte de la ética que tiene encomendada la caracterización de lo esencial de las distintas vivencias que integran la dimensión moral de la existencia humana: ¿Qué es el perdón? ¿En qué consiste el arrepentimiento? ¿Qué fases cabe distinguir en la deliberación que precede a la acción voluntaria? Este tipo de preguntas ha de contestar la fenomenología de la vida moral.

Es verdad que en las obras literarias encontramos descrita la experiencia moral de los hombres, por eso se suele decir que la literatura es un valioso instrumento para el aprendizaje de la ética. Sin embargo, mientras la literatura se fija en el caso particular, la fenomenología intenta captar la esencia universal de cada fenómeno diciéndonos qué es el aburrimiento en general, cómo opera la conciencia moral o en qué consisten las virtudes.

Cabe señalar que cuando se dice que la ética es una ciencia se afirma que va más allá de aquellos conocimientos puramente empíricos, alcanzando el nivel científico cuando sabe dar la causa de lo que conoce, cada vez que pueda explicar el fenómeno o hecho que trata, conociendo la razón de lo estudiado. La ética es una ciencia porque explica las cosas por sus causas. No se trata por tanto de emitir una opinión sobre lo bueno u lo malo, sino de emitir juicios sobre la bondad o maldad moral de algo “dando la razones”. Un mecánico y un ingeniero pueden reparar una maquinaria; pero sólo el ingeniero puede dar razón del funcionamiento de ese mecanismo. Lo mismo ocurre entre un curandero y un médico. De la misma manera, todos son aficionados en el campo de la ética, a todo el mundo se le ocurre opinar y hasta dictaminar sobre lo bueno y lo malo, pero en cuanto ciencia, la ética está por encima de las recetas de café, juzga el bien y el mal explicando la razón de tales juicios. En este sentido es obvio que la ética en cuánto ciencia tiene un carácter racional. Esto significa que no es el resultado de la intuición del corazón, de la emoción, del instinto o de la pasión; tiene como órgano básico la razón. Solamente así puede garantizar el nivel científico la ética y, por tanto, el acuerdo unánime de los hombres en determinados juicios. Vale agregar que la ética es ciencia filosófica. A diferencia de las ciencias que estudian las causas próximas de algunas cosas, la filosofía estudia las causas supremas o últimas de todas las cosas. La ética, siendo una rama de la filosofía participa de sus características, principalmente su interés en la entraña o la esencia misma del acto humano, en el cual busca su valor de bondad moral, penetrando así hasta las causas últimas de la conducta humana. Con todo lo anterior podemos concluir que la ética es un saber de la praxis para la praxis. La contemplación teórica no es finalidad de la ética. La ética va más allá del puro saber por saber, y sólo cumple su finalidad cuando se encarna en la conducta humana.

Para X. Etxeberría la ética no orienta de un modo inmediato las acciones, no da indicaciones o prescripciones concretas de acción, pero problematizando las normas sociales, dilucidando los bienes fundamentales, determinando reglas generales, estimula y orienta la acción correcta, aunque toque a cada persona la labor de aplicar todo ello en situaciones concretas. Además, afirmar que el saber ético es práctico significa que no es el tipo de la racionalidad teórico-científica, basado en la demostración deductivo-inductiva, ni del tipo de saber de la racionalidad instrumental basado en la técnica; la racionalidad ética pertenece a lo que podemos llamar argumentativo-interpretativa, es decir, sobre lo que “pudiendo ser de otra manera” (Aristóteles), es decir, lo que siendo flexible, hay que tratar de clarificar “cómo debe ser” aportando razones y dilucidaciones.




1.2.3. ¿La ética tiene límites?

Construcción del propio criterio del alumno

Para Annmarie Pieper, la ética reflexiona acerca de la relación entre moral y moralidad en el contexto de la praxis humana. Según esta autora en la elaboración conceptual de esta relación, reconstruye el “principio de la libertad” como base y sentido último de la acción humana en general, por esto la ética se presenta como teoría filosófica de la libertad moral. En coherencia con esta interpretación, quedan delimitados por el concepto de libertad tanto el objetivo como el límite de la ética.

Así las cosas, Pieper considera que el objetivo de la ética será construir una argumentación reflexiva de la libertad. La ética tiene como tarea el “ilustrar” y “analizar” la praxis y sus pretensiones de validez en cuanto a su justificación moral, así como llamar la atención sobre la relevancia de la “competencia moral” y la “responsabilidad social”. Para la autora, quien se ejercita en la capacidad de juicio crítico-práctico adquiere en el curso de su proceso de aprendizaje y de vida una actitud básica cada vez más firme que cabe denominar “competencia moral”, la cual se pone de manifiesto en la capacidad de decidir ante cualquier situación que requiera actuar lo que debe hacerse imperativamente desde el principio de la libertad, es decir, la capacidad de decidir con buenas razones.

Respecto a su límite, Pieper lo ubica en la incapacidad de plasmar en una praxis la consumación real de la libertad. La ética no es la praxis de la teoría, sino una “teoría abierta a la praxis”. Tampoco hace morales a las personas, ya que una persona será buena o mala en función de sí misma, a través de sus determinaciones libres. No es una “supermoral”, en el sentido de que no formula ningún catálogo de normas de acción imperativas, pues se convertiría en dogma o ideología que suprimiría la libertad y la autodeterminación. Finalmente, es importante subrayar que la ética “no es casuística”, que decida qué debe hacerse en cada caso en particular, sustituyendo al sujeto en su propia actuación moral.




1.1.4. Conceptos guía para clarificación y apoyo de la temática



Concepto 1. Constitutivo: Palabra derivada del verbo latino constituere, formada del prefijo “con” (convergencia, reunión) y el verbo statuere (establecer) Entonces entendemos que constituere es juntar cosas para que queden firmes. Aunque cuando hablamos de la palabra “constitu-tivo” consideramos el sufijo “tivo” que indica una relación activa, indicando una parte esencial de constituir. Por eso, cuando hablamos del concepto constitutivo hacemos referencia a aquello que forma parte fundamental de una cosa y la distingue de las demás, es decir, la establece como tal. (Cfr. Étimologías, en http://etimologias.dechile.net/?constituir (vi: 28 de diciembre de 2011)

La


CONCEPTO 2. Contorno: Es una palabra compuesta del prefijo “con” (convergencia, reunión) y el verbo latino “tornare” (dar vueltas) Hablamos de contorno cuando nos referimos a aquellos elementos que unificados circundan algo estableciendo sus límites.




Actividades didácticas

Construcción del propio criterio del alumno



ACTIVIDAD 1. De las distintas definiciones de ética que se te han presentado, señal en qué convergen unas con otras.



ACTIVIDAD 2. Señala cuál es la diferencia que existe entre el estudio de las acciones humanas que hacen las ciencias sociales (psicología, sociología, antropología) y el estudio de las acciones humanas que realiza la ética y explica por qué es así.



ACTIVIDAD 3. Ejercicio en colaboración.

Hortelano Augusto Alonso, Ética, I Los autores y sus cricunstancias, Universidad Pontificia de Comillas: Madrid, 1994, pp. 1-25


Bibliografía:

Pieper AnneMarie, Ética y Moral, Una introducción a la Filosofía Práctica, Crítica: Barcelona, 1991

Gutiérrez Sánez Raúl, Introducción a la ética, Esfinge: Estado de México, 1993

Rodríguez Lozano, V., Frade Perdomo P., Albelo Martín J.M., Ética, Person: México, 1988

Rodríguez Duplá Leonardo, Ética, Editorial Católica: Madrid 2001

Abbagnano Nicola, Diccionario de Filosofía, FCE: México 2004

Etxeberría Xavier, Temas básicos de ética, Desclée de Brouwer/EVD: Bilbao, 2002




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