Comunicación II



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Comunicación II


Cátedra Mangone

Teórico 2 2do Cuatrimestre

2 de Septiembre de 2003

Acerca de la ideología


I


Nosotros iniciamos hoy el camino de las décadas como yo les adelanté el otro día. Este primer módulo lo organizamos en función de cuatro décadas, es una división arbitraria porque en realidad el tema de las décadas, como dice Hobsbawm, un historiador que ustedes vieron quizás en el CBC o quizás en alguna otra materia de la Facultad. Hobsbawm tiene una proposición, dice que el siglo XX empezó con la Revolución Rusa y terminó con la caída del Muro, o sea que ubica la fecha vinculada a sucesos y no a el azar estadístico o la cronología puntual, por lo tanto, cuando decimos “las décadas” es evidente que hay muchas apreciaciones sobre la comunicación de masas en América Latina que ocurren antes, otras desbordan el final de una década... en Argentina, por ejemplo, se suele decir que la década del 60 terminó en el 73 y empezó en el 55, en el sentido de que es una década que está muy vinculada a la caída del peronismo, a la propia proscripción del peronismo, y a las ideas desarrollistas predominantes que se insinúan antes de Frondizi y que se arrastran de alguna manera hasta el gobierno de Cámpora. Nosotros nos organizamos en las décadas porque organizamos las clases, y es un poco más práctico de este modo, pero por supuesto tenemos en cuenta que esto no es tan taxativo, tan tajante. Y en esta primera clase, vinculado a la década de los 60 y comienzo de los 70 también hemos seleccionado temas, porque tampoco se puede ver absolutamente todo, y hemos optado por ubicar los antecedentes europeos teóricos alrededor del tema, o de los temas que consideramos más importantes que los teóricos de América Latina y fundamentalmente de Argentina tomaron en cuenta para iniciar el análisis de la comunicación de masas.

Siempre tengan en cuenta, cuando hablamos de teoría de la comunicación, como cualquier persona que dice “esto es un aspecto teórico”, está muy relacionado con el ambiente universitario, con la actividad científica, con lo institucional. De todas maneras, como las Ciencias de la Comunicación es una disciplina, es un campo ligado tardíamente al campo de las Ciencias Sociales, el desarrollo de estas reflexiones muchas veces se hacen por fuera del campo universitario: revistas culturales, debates, polémicas político culturales, polémicas decididamente políticas, pero también hay que tener en cuenta que no estamos hablando de un tema que aún después al darse en la Universidad es solamente de la universidad. Al ser un objeto de los llamados “democráticos”: televisión, radio, prensa gráfica, temas democráticos... no es clonación, teoría de la relatividad, genética, es decir que es un tema democrático... no se puede imaginar una frase de una persona que diga “no, de televisión yo no hablo porque no sé”, si estamos en un ambiente de especialistas en medios sí, pero una persona del común que diga “yo de televisión no hablo” no sucede. La opinión común, lo que se llama “la Doxa”, tiene temas más o menos democráticos, y esto se advierte, ustedes lo ven cuando un periodista le hace un reportaje a un especialista. Cuando le hace un reportaje a un cientista social especializado en los llamados temas democráticos, televisión, deporte, crianza de los hijos, actitudes generales, el periodista interrumpe continuamente. Ahora, cuando le hace una entrevista a un científico duro, a un matemático, a un genetista, a un biólogo, a un físico nuclear, etc, prepara una serie de preguntas, salvo que sea un periodista científico, y lo deja hablar, no lo interrumpe. Quiero decir con esto que con una gran velocidad alguna de las consideraciones más teóricas sobre ideología, sobre crítica de medios, sobre mitologías modernas, etc, que ustedes tienen en los primeros textos relacionados con este teórico, pasan inmediatamente al campo de la discusión pública, a las revistas de interés general, a las reflexiones en los propios medios. No tanto en los 70 cuando hay poca autoreferencialidad de los medios masivos de su práctica. Si ustedes ven un diario Clarín de los 70 o de fines de los 60, o ven un programa en Volver de ese momento, hay poca auto-referencialidad televisiva o gráfica, el diario habla poco de sí mismo y la televisión habla poco de sí mismo salvo como una apología “la magia de la televisión”, por el deslumbramiento tecnológico, etc.

Entonces, de la diversidad de temas que tenemos en esas décadas, nosotros hemos optado por elegir el tema de la ideología que deriva en otros subtemas como la construcción de mitos modernos, el antecedente muy, muy importante de Roland Barthes, el libro de 1957 que tiene una gran influencia en América Latina, sobre todo por dos cosas, primero por ser un libro de muchas ideas, y por otro porque es un libro que brutalmente aplica a de Saussure, conocen a Ferdinand de Saussure y a la teoría del signo, y al aplicarlo brutalmente a Saussure construye una tabla binaria -y quizás alguno lo vio en el CBc y leyó algún artículo de Mitologías de Barthes- donde se analizan los mitos modernos de la cultura masiva, no de la cultura popular, de la cultura masiva, presionados por lo que es la posguerra, los magazines, la televisión, el cine de Hollywood, los espectáculos de masas, el deporte masivo, etc. Impresionado por eso se construye una estructura binaria que es muy didáctica –la cultura de la leche - la cultura del vino, el usuario y la huelga, la fotogenia electoral, mirada de frente, mirada hacia arriba-... esa estructura binaria es muy didáctica, y es muy estructuralista –si ustedes quieren-, por el juego de oposiciones, diacronía, sincronía, paradigma, sintagma, habla, lengua, estructura, acontecimiento... muy Lévi Strauss, muy Barthes, y entonces, claro, tiene una eficacia explicativa y una arbitrariedad, porque no todo está estructurado de manera binaria.

Y esta cuestión de los mitos modernos nos lleva a un funcionamiento de la ideología y a palabras clave que empiezan a aparecer por aquí. Si hablamos de mitos modernos es porque traemos a la conciencia la tradición de los mitos clásicos, y las funciones que tuvieron los mitos clásicos en la antigüedad, funciones que en realidad compensaban objetivos, no había una sola función. Podríamos sintetizarlo de esta manera: no eran mitos como los mitos grecolatinos o los mitos griegos en la Ilíada y la Odisea, y las tragedias... por un lado eran un relato, en culturas fuertemente orales, el mito era un relato, y de allí queda un residuo, es mítico, que es sinónimo a veces de legendario, de la leyenda, de una circulación oral. Mítico en opuesto a histórico, mítico a veces opuesto a verdadero, es un problema comunicacional también, mítico vinculado a rumor, o a construcción ambigua. Mítico, desde el punto de vista del sentido común y la ideología, mítico es el origen de Eva Perón, mítica es la muerte del Ché, mítico es el accidente de Gardel, mítica es la vida de Maradona... quiero decir que en donde se construyen mitos populares, que ahora están muy cruzados con lo masivo, obviamente.. No son ya los mitos de la madre María, no es Ceferino Namuncurá, está muy vinculado con lo masivo, pero mítico es aquello que es ambiguo, confuso, y por ser ambiguo y confuso el mito popular implica que uno intervenga allí, lo recree. El mito masivo no... el mito popular formateado por lo masivo ya tiene una difusión industrial, entonces lo que ocurre es que hay un residuo de los mitos clásicos que es una función de relato, una función pedagógica, didáctica... porque claro, no hay una división funcional ahí:una escuela, medios política, etc.



Hay una función religiosa de garantizar creencias acerca de la trascendencia, acerca del origen, del pasado, futuro, y hay una función política: el control, el control del desborde. El mito lo que hace es orientar a una sociedad acerca de lo que sería un sentido común político... “qué haría un héroe, qué haría un cobarde, que haría un sacrificado, que haría un haragán, que haría un desleal, un traidor, que haría un leal”, es decir: el mito es una orientación que tiene una eficacia explicativa, porque generalmente recurre a recursos retóricos; y tiene una eficacia didáctica porque recurre a ilustraciones didácticas, ejemplos, no es una teoría o un relato... es la Biblia, si ustedes agarran la Biblia cada tanto hay una descripción, una anécdota, y sobre todo repetición, por el tema didáctico y por la cultura oral. Ahora, esa es una estructura social, la antigüedad, una formación social, la esclavitud. Después va a tener una suerte de recreación medieval con una fuerte presencia de la religión teocéntrica monoteísta, y después vamos a empezar a tener ataques a esa mitología a partir de la ciencia, de la historia, pero a la vez diría Barthes, y diría la Escuela de Frankfurt que ustedes ya la vieron, que ese ataque a los mitos clásicos es reemplazado por la instauración de mitos modernos, y ese proceso cíclico es un proceso de naturalización. También hoy hay una dimensión mítica que explica cómo funciona la sociedad a partir de la difusión masiva de mensajes que instalan un sentido común sobre las cosas. “Las cosas son así”... y de la misma manera en que en la antigüedad la gente no se preguntaba acerca de si era cierto que Aquiles tenía un talón que era el único lugar criptonítico que tenía Aquiles ya que en todo otro lugar que le pagara una lanza el tipo la devolvía, pero no en ese talón... o como nadie se preguntaba acerca de algún funcionamiento del movimiento de la tierra, o sobre la actitud de los hombres o la condición de la mujer... bueno, esa naturalidad con la que se recibían los mitos hoy es reemplazada por la naturalizada... no les digo que se recibe una frase que diga “sandía con vino no se come”, pero con la naturalidad que se reciben consideraciones generales sobre la actitud de los pueblos, de las etnias, de las religiones, de los géneros, de los sexos, de las edades, de las profesiones. El mito, como el estereotipo, como el clisé, que ustedes vieron en Escuela de Frankfurt en el capítulo Industria Cultural, tiene una extraordinaria economía comunicacional, porque yo no lo cuestiono, primero, segundo, porque es esquemático. Todo lo que uno cuestiona, se cuestiona, pregunta, dice “¿esto es tan así?”, lleva tiempo, y por eso estamos acá. Si tomáramos textos míticos de relatos didácticos sobre la comunicación, la cultura, etc, lo leeríamos en nuestras casas, nos convencen y ¿para qué venimos acá?. Acá nos preguntamos, y eso nos lleva tiempo. En la vida cotidiana preguntarse lleva tiempo y retrasa todo el circuito, entonces estereotipamos, recortamos figuras, apariencias... eso es sentido común, una arbitrariedad cultural, es ideología. Podemos decir que en el debate de los 60 y 70 con la “ciencia”, y la ciencia lleva tiempo, y lleva despejar preconceptos, prejuicios, distorsiones, crear un ambiente de análisis que nos despoje, por lo menos que controle que nuestras predisposiciones no influyen sobre lo que estamos analizando, si somos altos, bajos, negros, rubios, gordos, flacos, lentos, rápidos, religiosos, agnósticos, ricos, pobres, rurales, urbanos... a partir de eso leemos o interpretamos. Entonces tenemos mitos y por eso Barthes.

II


Desde ya: hablar de la ideología de los 60 y 70 es hablar de una palabra connotada, y ¿por qué connotada?, en principio, ustedes tienen textos que no son difíciles y que además pueden reiterarse, una parte de la ideología alemana de Marx y Engels, una parte de Ideología y Aparatos Ideológicos de Estado de Althusser que ya han visto, pero a nosotros no nos interesa tanto esto de la reiteración sino de la conexión por medio de los prácticos. Tenemos también un fragmento de Barthes y un caso, el usuario y la huelga, que a nosotros nos interesa mucho porque es el caso quizás más reiterado acerca del sentido común en los últimos veinte años en las sociedades occidentales. Ahora, la palabra ideología tiene una connotación, está en oposición a la versión pragmática acerca de lo que es la realidad práctica. Si yo les dijera a ustedes, les preguntara... a ustedes, estudiantes de Ciencias Sociales, de Ciencias de la comunicación no tiene mucho sentido, pero a los jóvenes en general “tienen ideología?... o una frase de los medios “los jóvenes no tienen ideología”.. ¿qué significa eso?, “no tienen ideas” , y ya estamos en una distinción, una distinción de sentido común, “tienen ideas”... Bueno sería que no tuvieran ideas, si tienen un sistema de pensamiento tienen ideas sobre el mundo. Ahora, decir “tener ideas” significa un grado más de pensar. Pensar es un dispositivo, un proceso. Ahora, tener ideas es organizar los pensamientos de alguna manera para interpretar la realidad. Y de ahí tener ideología pareciera ser un grado más si seguimos en esa escala... pensamos, tenemos ideas, y después en un grado más coronamos, tenemos una ideología... significa que esas ideas están en una relación de coherencia entre sí, no es que sumamos ideas sobre el mundo: somos abortistas, pro cocaína, o somos anti abortistas pero pro cocaína, propiedad privada pero –digamos- anti yanqui, somos hippies pero creemos fervientemente en Dios, pragmatismo. Junto rasgos ideológicos aunque tengan entre sí algún nivel de contradicción o de error. Cuando nosotros en lugar de decir esto manifestamos que alguien tiene una ideología, queremos decir que el grado de coherencia interna del sistema de ideas es tal que el nivel de contradicción y antagonismo entre las ideas es bajísimo, es decir que uno sabiendo una forma de pensar de esa persona acerca de algo puede derivar. Vamos a suponer, en los 60 y 70 si vos me decías “soy ateo”, era muy altamente probable que fuera de izquierda y no de derecha. Ayer en la mesa del bar de Polémica del Bar, el nefasto programa de Sofovich se discutió Dios... porque se discute cualquier cosa, y en un momento dado, González Oro –que reconoció que era de izquierda cuando era joven- y Gelblung que era de izquierda cuando era joven, se opusieron... o sea, uno dijo “en realidad no sé si creo en Dios”, y el otro dijo “yo no creo en Dios”, Gelblung. Y hoy uno podría decir “¿derivo de que Gelblung dice no creer en Dios que es de izquierda?”... no... Estamos frente a un caso más cercano al pragmatismo, uno podría decir a cierto cinismo, había gente que... Roberto Aleman, Ministro de la dictadura de economía, Juan Aleman, Subsecretario de hacienda de la dictadura... agnósticos... positivistas... y de izquierda no son. Pero quiero decir que esto en los 60 y 70 en una reunión de jóvenes no pasaba, se les decía “lo que estás haciendo es contradictorio con tu ideología”... se supervisaba todo, había una famosa frase del librito rojo de Mao, un librito que Mao había impreso en donde los guardias rojos consultaban para ver si era contradictorio lo que estaban haciendo, como la guía del empleado de Mc Donalds. Aquí diferenciamos entonces pensar, tener ideas, de tener una ideología. Grados de coherencia interna del sistema de valoración del mundo.
-Alumno_interviene'>-Alumno interviene: no se escucha en la desgrabación
-Mangone: bueno, si, micro o macro, exacto, claro, tener –como vos decís- un paradigma o un modelo de representación del mundo, un parámetro, claro, desde el cual el desvío tiene un punto de referencia.
-Alumno responde (no se escucha)
-Mangone: no, no, efectivamente, y quizás no hay ninguna comunidad científica que vale tu ideología, porque la comunidad científica al decir “ideología” ya opone que la ideología es una predisposición a valorar el mundo desde tus intereses, y la comunidad científica puede decir “yo no tengo intereses”...
-Alumno responde (no se escucha)
-Mangone: no, no, pero estoy ratificando lo que me estás diciendo, lo que quiero decir es que... ¿por qué te aclaro esto? Porque en estas épocas de realismo o de pragmatismo, el lugar de esa ideología descripta como lo hicimos recién, un sistema de representación del mundo con un alto nivel de coherencia interna, se habla hoy de conjunto de rasgos ideológicos, y eso a veces se lo identifica con lo que se llama micro ideologías, porque en otra época la ideología estaba referida a grandes ideologías. Quizás, como decía Henri Lefevre, un filósofo francés, en el siglo XX por mucho tiempo tres grandes cosmovisiones, visiones del mundo que estuvieron prevaleciendo. Una cosmovisión cristiana, una cosmovisión liberal –que a veces era creyente o no-, y una cosmovisión marxista. Las mezclas, socialcristiana, liberal cristiana, liberal marxista, etc se dieron o en el Tercer Mundo, o ya avanzado el siglo XX en todo el mundo, pero las votaciones europeas cuando se votaba eran bloques, el bloque socialcristiano, el bloque socialista... en Argentina también, si nos ponemos a pensar, todos los políticos hablan de que se acabaron las ideologías, ya vamos a llegar ahí, pero se adelantó casi siempre a finales de la década del 50 o del 60, 70... Cada diez años se dice “murió la ideología”, y uno podría decir que Macri es un bloque e Ibarra es otro. Unos dirán “son lo mismo”, pero en general, a pesar de toda la confusión y el desplazamiento que hay de que tengan ideología... vieron que generalmente se los presenta como políticos, emprendedores o jóvenes, o carismáticos, o ineficaces, o empresarios, o hijos de papá... se dan toda una serie de caracterizaciones pero retrocede la caracterización ideológica. Va a aparecer en el último momento de la campaña: progresista o derecha, se va a emblocar de alguna manera. Y ahí si, a diferencia de otra década, se va a hablar de que la ideología es limitativa, como se dice hoy, un corsé. Tener una ideología muy coherente me limita a mí de adoptar las posiciones más eficaces para cada caso concreto. También lo que ha diferenciado la década del 60 y 70 con respecto al manejo de la ideología es el tema de la totalidad de la influencia de la ideología. Uno podría decir que en los 60 y 70 era impensable –además de que no se votaba intendente- pensar que un candidato a Jefe de Gobierno de la Ciudad, dijera que él va a resolver los problemas de la Ciudad, y que el problema nacional, internacional, que hablar de Kamchatka o de Irak no influye en Buenos Aires. Al contrario, el sistema de representación del mundo en los 60 y 70 se basaba en lo que se denominaba la ley de la concatenación, que llegaba hasta límites absurdos, es decir, lo que pasa en Kamchatka influye en Palermo Viejo... uno hacía una deriva, hasta un jueguito “lo que le vendemos es lo que nos compran, lo que pasa, etc, y llegamos a que Uganda y Avellaneda están relacionados, por el Espíritu malo, por el internacionalismo proletario, por la globalización, etc, pero ya estaba esa idea. Ahora, lo micro, tanto en el individuo como en el sector de alguna manera desarticula grandes ideologías, por eso la red de alianzas es variada. Ahí tenemos un elemento muy importante a tener en cuenta, el cambio entre una ideología totalizadora y conjuntos de rasgos ideológicos que acompañan una microfísica, es decir que acompañan pequeñas parcelas de la realidad. La síntesis de esto podría ser que en los 60 y 70 se observaba lo micro desde la ideología macro, y en los 80, 90, se ve lo macro desde la ideología micro, que son lo que serían las tribus, o lo que se conoce a veces como provincianismo, ver la totalidad desde tu lugar, tu ombligo... es un elemento ideológico importante, mirarse el ombligo, “sos el ombligo del mundo, el Cuzco del mundo”, y entonces a partir de eso vos podés opinar, y en realidad una observación de carácter superador es esa de observar todo desde una totalidad.

Ahora, yo les decía que la palabra ideología tenía una connotación, y esa connotación surge a finales del siglo XVIII y está vinculada a que el ideólogo, decía Napoleón, era el ideólogo de café, y connotaba reflexión abstracta, teórica, y lo contrario a la acción. En lugar de pensar, reflexionar, teorizar y sistematizar hay que hacer, y Napoleón hizo, invadió toda Europa, el Código Civil, llevaba las ideas de la Revolución Francesa, como ustedes habrán leído alguna vez en la escuela secundaria, la paradoja de Napoleón, un dictador llevando la libertad mientras los ideólogos seguían discutiendo en los café de París y Milán acerca de lo prolijo o desprolijo de Napoleón. A partir de ahí y sumado a Hegel, y sobre todo a Marx y Engels, ideología tuvo una connotación de ser un sistema de ideas de los que se ubicaban en un sector... y hasta el día de hoy, en el sentido común o en los medios a veces, por ejemplo se puede decir tranquilamente que Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Victor Heredia, León Gieco, son cantantes con “ideología”, y Sergio Denis no. Eso sería una oposición, y yo puedo hacer una tesina sobre Sergio Denis, sobre las canciones de Sergio Denis, la visión de mundo, la condición de la mujer, la idea del amor, la justicia, etc. No se la recomiendo, pero bueno, se puede hacer una tesina de cualquier cosa. Entonces, cuando se dice “un cantante con ideología” siempre se está pensando... obviamente, Hitler tenía una ideología de la san.... la tenía, pero obviamente, al ubicarse como representante de toda la nación alemana y no de las facciones... la ideología implica una parte, una lucha, un conflicto, y al ubicarse por encima... cuando se dice habitualmente en la discusión pública en nuestro país: “la educación debe ser una cuestión de Estado, la salud tiene que ser una cuestión de Estado, la seguridad tiene que... ”, ¿qué quiere decir esto?, que se quiere ubicar por encima de las facciones políticas o de las representaciones ideológicas... una utopía pensar que hay una educación por encima de eso, porque justamente, la representación ideológica está en la educación, hay educación privada y pública, religiosa y laica, hay ideas sobre educación, e incluso... cosa de la que el ser humano todavía no se avergonzó lo suficiente, sobre la salud, hay una ideología sobre la salud también, hay intereses, hay mercado, no hay nada más ridículo en el mundo, incluso en el capitalista, que el hecho de que los remedios se paguen... ¿ustedes se preguntaron alguna vez lo absurdo que es que los remedios se paguen?... ¿por qué se cobran los remedios, si no tiene sentido, si nadie puede acumularlos?. Si uno los desmonetiza completamente nadie va a tomar más remedios de los que necesita, y sino es un adicto y sufre las consecuencias, y después va a tener que tomar remedios paras la adicción, pero nadie toma más remedios, no es como con la comida, no es una acumulación, un stock, entonces uno desmonetiza los remedios y por lo menos crea las condiciones de salud general... nadie se va a enfermar para tomar remedios porque los remedios son gratis.. no hay esa lógica, entonces el mercado ha monetizado algo que no debe monetizarse...
-Alumno interviene (no se escucha)
-Mangone: no, pero digo, los remedios...
-Alumno responde (no se escucha)
-Mangone: no, pero ya sé que es una mercancía, no me cabe ninguna duda, pero yo quiero decirte esto: hay zonas que la sociedad determina desmonetizarlas, hay remedios desmonetizados si querés. Por ejemplo, una sociedad protectora, prebendaria, subsidiada, fomentista, la sueca, puede dar remedios, o los preservativos, o las jeringas en Suiza, etc. Determinadas cosas se desmonetizan. El problema que tiene es que, claro, si desmonetizan por un lado puede haber una especulación porque si en otro lado se cobra, vos juntás desde el Estado eso y lo vendés para adquirir un capital porque tiene una circulación. Pero, digo, la desmonetización absoluta con un fondo común que financie la investigación y los insumos, que se extraen de otro lado los insumos... el propio Marx en El Capital dice, equivocadamente, porque él... dice “hay dos productos que no pueden entrar en el mercado, uno por su función social y otro por pieza única, -y dice- la pintura, las obras de arte y las drogas”, las drogas para curar, y lo ve como una perspectiva de un comunismo utópico, pero quiero decir con esto... no sé a qué venía esto... la razón de Estado, claro, la cuestión de Estado. Cuando uno dice “cuestión de Estado”, se quiere ubicar por encima de las facciones, por encima de la tendencia, por encima de los intereses particulares o sectoriales. Bueno, en ese sentido se pierde de vista, y es una suerte de mitologización...




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