Como vencer el dolor de espalda



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8 Manipulación


Cada vez es mayor el número de médicos que ofrecen la manipulación como alternativa viable al tratamiento convencional del dolor de espalda, y un creciente número de personas buscan la terapia de manipulación de manos de un osteópata o quiropráctico. El tratamiento incluye el ajuste manual de las articulaciones de la columna y es bueno para una gran variedad de desarreglos, sobre todo para problemas de columna.

La manipulación médica la llevan a cabo algunos médicos y físioterapeutas (véase capítulo 7). Sus técnicas no difieren significativamente de las de los osteópatas o quiroprácticos, salvo que los primeros suelen emplear la tracción en el tratamiento del cuello. La diferencia principal estriba en que los médicos intentan hacer un diagnóstico médico antes de iniciar el tratamiento para luego concentrarse en ese problema en especial. Los manipuladores no médicos a menudo tratan al paciente simplemente con palpar cuál es el segmento de la columna que está dañado. Pueden acercarse al problema de forma indirecta y continuar el tratamiento después de que hayan desaparecido los síntomas. Los tres historiales al final de este capítulo («Tres enfoques del dolor de espalda», págs. 96 a 100) demuestran las distintas técnicas empleadas en las diferentes ramas de la manipulación.

OSTEOPATIA Y QUIROPRACTICA

Aunque los osteópatas y quiroprácticos tienden cada vez más a someterse a la formación médica básica, la mayoría mantiene su enfoque holístico del paciente. Libres del rigor del escrutinio médico, con su énfasis en el diagnóstico, enfocan el dolor de espalda dentro del contexto de los desarreglos de toda la columna, pelvis, extremidades inferiores y del desequilibrio muscular. Es probable que los terapeutas den consejos sobre la alimentación —factor que el médico convencional podría no vincular al dolor de espalda—. Los osteópatas y quiroprácticos cualificados tienen cuatro años de estudios de anatomía, fisiología, bioquímica, examen clínico y tratamiento de los desarreglos músculoesqueléticos. También poseen ciertos conocimientos de patología. En los Estados Unidos, los estudios de osteopatía pueden durar siete años y están totalmente cualificados médicamente. En Australia los quiroprácticos hacen una carrera de cinco años.

La diferencia entre osteopatía y quiropráctica es bastante sutil. Es probable que el quiropráctico vea el problema en términos de la estructura de la columna, sobre todo la posición de los huesos. Por esta razón tiende a utilizar más los rayos X que el osteópata, y su tratamiento se dirige a recolocar determinados huesos empleando técnicas de empuje. El osteópata pone el énfasis en la función, es decir, en el movimiento anormal de una articulación, como la faceta esencial de un desarreglo de columna. Tiende a utilizar el apalancamiento más que el empuje, y a menudo emplea un estiramiento rítmico de los ligamentos en torno a la circulación para devolver las posibilidades óptimas de movimiento. Sus técnicas se dirigen más a liberar y soltar que a recolocar. No obstante, ambos facultativos reconocen que la estructura y la función son inseparables y sus métodos y técnicas se solapan. Además, las técnicas y las destrezas varían entre los distintos terapeutas y cada profesional desarrolla su propio método.
La consulta a un facultativo

No hace falta que su médico de cabecera le haga la primera cita con el osteópata o quiropráctico. Tiene total libertad para dirigirse u ellos directamente, pero la prudencia aconseja comunicárselo a su médico. Si la manipulación le ayudó en otras ocasiones, y el problema recurre, es probable que le vuelva a surtir efecto. Sin embargo hay ciertos estados en los que no resulta de ayuda alguna e incluso puede ser peligroso, razón por la cual usted o su médico deben saber qué le ocurre —al menos a grandes rasgos— antes de recibir manipulación. En muy raras ocasiones, el dolor de espalda puede ser síntoma de cáncer, por ejemplo, en cuyo caso la manipulación no es apropiada y podría ser peligrosa. En estados inflamatorios, como la espondilitis anquilosante (véase pág. 63), enfermedad en la que los ligamentos de la columna se calcifican y hacen rígida la columna, la manipulación no ayuda, si bien no es peligrosa. Un manipulador cualificado y consciente distinguirá entre aquellos a quienes les beneficiará o no la manipulación.

Cada profesional, tanto si está médicamente cualificado como si no. tiene un enfoque diferente. La mayoría le preguntarán y examinarán aproximadamente sobre las mismas líneas que un fisioterapeuta (véase capitulo 7. pág. 82) y puede que incorpore algún otro método de reconocimiento de acuerdo con sus propias preferencias en cada caso y paciente.

LA MANIPULACIÓN

¿PUEDE LA MANIPULACIÓN ALIVIAR EL DOLOR?

Si está pensando consultar a un manipulador, probablemente quiera saber si le va a aliviar el dolor. Desgraciadamente, es imposible dar una respuesta definitiva. No hay dos casos iguales; incluso pequeñas diferencias de edad, peso, estado general, o voluntad para recuperarse pueden afectar el éxito de la manipulación, así como la relación que se establezca entre el manipulador y el paciente. Tanto si es su médico quien le envía al manipulador como si va usted directamente, es importante que confíe en el terapeuta y se lleve bien con él.

Si el tratamiento ha de serle beneficioso, seguramente notará alguna mejoría tras las dos o tres primeras sesiones. Si no cede el dolor, es poco probable que su estado mejore con más sesiones de tratamiento manipulador.

Efectos sobre el sistema nervioso

Si los músculos se han debilitado porque tiene un nervio pinzado, la manipulación puede liberar el nervio, permitiendo que retorne la fuerza y el movimiento. A pesar de que el sistema nervioso vegetativo, que controla procesos involuntarios, como los latidos del corazón y la digestión, no se encuentra en el canal espinal, va encadenado a nervios que sí lo están. Estas funciones, por tanto, pueden verse afectadas por alteraciones de la columna, de forma que estados de migraña, tensión premenstrual y estreñimiento, por ejemplo, pueden mejorar en algunos casos con el tratamiento de manipulación.

La manipulación puede utilizarse en ocasiones incluso de manera preventiva, para mantener móvil la espalda. Este tratamiento puede retrasar los cambios degenerativos o, si ya tiene artrosis, puede evitar problemas agudos como la dislocación de las carillas articulares y los posibles dolores resultantes de ello.
ESTADOS QUE PUEDEN RESPONDER AL TRATAMIENTO

Los estados que se indican a continuación son los que tienen más probabilidades de responder y salir beneficiados del tratamiento dado por un terapeuta manipulador.

Osteoartrosis

Cuando la enfermedad degenerativa afecta a la espalda lumbar, la manipulación suave puede ser una ayuda. El profesional pronto tendrá una idea bastante clara de los límites de la ayuda que le puede proporcionar; es un estado incurable pero algo se puede hacer para mantener la movilidad. Sin embargo, cuando las articulaciones están inflamadas, la manipulación no resultará útil.


Hernia discal

Si tiene un lumbago fuerte, probablemente no pueda mover la espalda sin experimentar un gran dolor, de modo que el profesional tendrá que visitarle en casa. Hay veces en que la tracción manual suave produce alivio, pero en cualquier caso el profesional le ayudará a encontrar la postura más cómoda para descansar. Tras reposar algunos días, puede que el dolor haya cedido lo suficiente para que le den un tratamiento muy suave de manipulación.



Dolor de cuello

En casos agudos de tortícolis, que a menudo se producen por dormir en una mala postura, la manipulación tiene una aplicación limitada. El masaje puede relajar los músculos tensos y la tracción suave puede empezar a establecer el movimiento. Sin embargo, puede que los ligamentos en torno a la articulación estén inflamados y se hayan distendido, de forma que cualquier movimiento articular resulte doloroso. Una vez más, en este caso el profesional le aplicará tracción muy suave para luego colocarle el cuello y la cabeza en la postura que más se aproxime a la de descanso normal. Repetirá el proceso cada diez minutos. Cualquier manipulación más activa puede empeorar su estado; la tracción y la rotación se hacen gradualmente hasta llegar a la postura normal.


Ciática

Tanto en la ciática aguda como en la crónica, a menudo el dolor es constante. Si es una hernia discal lo que produce el dolor en la pierna sin que haya síntomas de lesión del nervio, la manipulación puede ser útil. Si hay síntomas neurológicos, como por ejemplo entumecimiento o debilidad muscular, la manipulación probablemente no ayudará. Pero incluso así, puede que el manipulador le ayude a encontrar una postura más cómoda. Hay pocas directrices para este estado: a veces estará más cómodo de pie que tumbado, y otras resultará que una postura que no le producía antes dolor falla al repetirla.


Esguince sacroilíaco

Hay personas que tienen las articulaciones sacroilíacas más móviles que otras. Si la elasticidad de los ligamentos permite mucho movimiento, el ilíaco puede que rote demasiado en el sacro. Cuando sucede esto, se produce un esguince en los ligamentos del sacro. La manipulación puede alinear correctamente los dos huesos y disminuir el esfuerzo, pero un exceso de manipulación puede estirar los ligamentos y empeorar el cuadro.


Dislocación de las carillas articulares

Si la columna gira o se inclina en demasía, puede ocurrir que las carillas articulares se disloquen. La manipulación puede volver a colocar las articulaciones en la posición correcta. Puede que necesite la ayuda del manipulador para encontrar la mejor postura para el descanso, a fin de que pueda sanar el daño. Los problemas de disco o articulaciones producidos por una lesión de latigazo pueden verse aliviados con la tracción manual aplicada por un experto manipulador al poco de iniciarse la rigidez y el dolor.


Lesiones de las costillas

A veces, la cabeza de una costilla, donde se une a la vértebra, se sale. Toda la costilla, en relación a las otras, se ve «elevada» o «hundida». La manipulación puede hacer que recobre la posición correcta.


Tensión muscular crónica

que se relajen. Sin embargo, el profesional puede estirar rítmicamente los músculos. Junto con este estiramiento pasivo de los músculos, debe hacerse ejercicio para fortalecer los músculos específicos. Por ejemplo, cuando son músculos de la columna lumbar (que inclinan la espalda hacia detrás) los que están crónicamente tensos y se han acortado, se debilitarán y aflojarán los músculos opuestos del abdomen, Si padece tensión muscular crónica, la manipulación de las articulaciones no ayudará a de forma que habrá que ejercitar éstos para fortalecerlos y acortarlos (véase pág. 167). El manipulador le aconsejará sobre los ejercicios apropiados que ha de hacer para fortalecer los músculos sin forzarlos.


Escoliosis funcional

Si tiene escoliosis, enfermedad en la que la espalda se incurva hacia un lado, el éxito de la manipulación depende de una serie de factores. Las radiografías pueden mostrar un acuñamiento vertebral, en el cual un lado de la vértebra es más corto que el otro (escoliosis estructural). Una columna así no se puede poner derecha mediante la manipulación, ya que es la forma de los huesos lo que condiciona la postura.

Sin embargo, si la radiografía demuestra que la forma de las vértebras es normal, puede que la curvatura se produzca porque la persona se inclina hacia un lado para aliviar el dolor producido, tal vez, por una hernia discal. Esto se conoce como escoliosis funcional, y puede que la manipulación ayude a curar la causa subyacente.

Si una de las piernas es más larga que la otra, puede que la pelvis se incline y provoque cambios de postura. Es muy fácil corregir la longitud de la pierna con sólo poner un alza en un zapato, lo que rectificará la inclinación lateral de la pelvis y deshará gradualmente la curvatura de la espalda. Sin embargo, esto quizá produzca mayores dolores que la postura a la que ya se ha adaptado el cuerpo.


TRES ENFOQUES DEL DOLOR DE ESPALDA

La mejor forma de demostrar las diferencias entre osteopatía, quiropráctica y manipulación médica es mediante la descripción de una sesión de tratamiento típico de cada método. Los tres historiales que se exponen a continuación esbozan consultas, incluyendo reconocimiento, diagnóstico y tratamiento, para cada uno de los tres tipos principales de manipulación. Demuestran los beneficios que se pueden obtener del tratamiento de manipulación, tanto en problemas agudos como crónicos, incluso aunque los síntomas no se limiten a la espalda.


LUMBAGO AGUDO

Este es un caso bastante típico de un dolor agudo de espalda baja originado por una extraña torsión y estiramiento de la columna.


Síntomas

Miguel llevaba tiempo con un dolor ligero e intermitente en la región lumbar, por lo general después de conducir, pero sólo le duraba unas horas. Sin embargo, durante un partido de squash sintió un dolor repentino y punzante en la parte baja de la espalda, que se fue convirtiendo en un dolor latente a lo largo del día. A la mañana siguiente el dolor volvía a ser punzante y le bajaba por la pierna derecha. Ciertos movimientos lo empeoraban; por ejemplo, el inclinarse hacia detrás y hacia la derecha le resultaba especialmente doloroso, de forma que adoptó una postura ligeramente inclinado hacia delante y hacia el lado izquierdo. Era su primer ataque agudo y decidió consultar a un osteópata.



Reconocimiento

El osteópata hizo un diagnóstico a través de un reconocimiento físico, pidiéndole al paciente que doblara la espalda y describiera el dolor que experimentaba. En cuanto se inclinaba un poco hacia la derecha, sentía un dolor agudo en la espalda, que le bajaba por la pierna derecha. Si se incurvaba hacia atrás notaba mucho dolor en la región lumbar. No le dolía si se inclinaba hacia delante o hacia la izquierda.

A continuación, Miguel se tumbó de espaldas y el osteópata le levantó las piernas de una en una. Pudo levantarle la izquierda unos 60 grados antes de que le produjera dolor, pero al tratar de levantar la derecha sintió el dolor punzante. Tumbarse boca abajo le resultaba doloroso, puesto que ello le arqueaba un poco la región lumbar, pero el dolor cedió cuando se le pusieron unas almohadas debajo del estómago. enderezándole así la parte baja de la espalda.


Diagnóstico

Fruto de este reconocimiento, el osteópata diagnosticó que el paciente padecía una hernia discal. Salía hacia la derecha y presionaba el nervio ciático. Puesto que Miguel se sentía cómodo tumbado con la espalda recta, el osteópata dedujo que el disco no había adquirido una nueva posición fija, sino que aún era lo suficiente móvil como para volver a la posición originaria en cuanto la parte superior de la columna no ejerciera presión sobre él. Esto indicaba que la manipulación suave junto con la tracción manual bastarían para curar el problema.


LESIÓN DE LATIGAZO

Este historial demuestra cómo la manipulación de las articulaciones de la columna puede curar problemas que no siempre se asocian a problemas de columna vertebral.



Síntomas

Julia fue al quiropráctico porque padecía fuertes migrañas y náuseas, vómitos y alteraciones de la vista al iniciarse las jaquecas. También se quejaba de hormigueo intermitente que, recorriéndole el brazo derecho, le llegaba hasta el pulgar y el dedo índice.


Reconocimiento

El quiropráctico inició la investigación con el historial médico. Descubrió que tenía estos síntomas desde hacía tres años cuando sufrió una lesión de latigazo producto de un accidente de coche. En aquel momento no le habían hecho radiografías y no tenía otras enfermedades. Para los dolores de cabeza tomaba analgésicos.

A continuación, el quiropráctico le tomó la tensión y comprobó los reflejos de los músculos del brazo golpeando suavemente los tendones. Comprobó también que las pupilas de los ojos se contraían y dilataban debidamente. La tensión y los reflejos de los ojos eran normales pero los reflejos del brazo derecho eran algo más lentos que los del izquierdo. Le hizo girar y estirar el cuello para comprobar que la arteria vertebral, que suministra la sangre al cerebro, no se encontraba oprimida y no observó anormalidad alguna. Finalmente, examinó la columna para comprobar la habilidad para girar y encorvarse. Resultó que podía girar la cabeza hacia el lado izquierdo sin dificultad ni molestia, pero que notaba rigidez y dolor cuando quería volver la cabeza hacia la derecha. Al inclinar la cabeza hacia delante le dolía la parte media de la espalda. La mayor rigidez se encontraba entre la quinta y sexta vértebra cervical. Le fue examinada la región lumbar mientras la paciente yacía boca abajo en la camilla. El quiropráctico fue tocando cada articulación por separado y descubrió rigidez de la espalda media, entre la sexta y séptima vértebra dorsal.

El quiropráctico le mandó hacerse radiografías de la columna, para ver si había importantes alteraciones de las articulaciones y para excluir la posibilidad de un desarreglo serio subyacente. Los resultados de las radiografías eran normales.


Diagnóstico

El quiropráctico diagnosticó que la lesión de latigazo había producido rigidez entre la quinta y sexta vértebra cervical y la sexta y séptima dorsal. Esta falta de movilidad, o tal vez el tejido cicatrizado producto del accidente, molestaba a los nervios de la zona de forma que éstos no podían funcionar adecuadamente. Esto producía el hormigueo y la lentitud de reflejo del brazo derecho, así como las jaquecas.


EL TRATAMIENTO POR UN QUIROPRACTICO

Los quiroprácticos tienen camillas especiales divididas en cuatro secciones que se pueden levantar o bajar por separado. Esto le permite al quiropráctico emplear una gran fuerza en los movimientos. Al bajar determinada sección de la camilla en el momento en que empuja sobre las

vértebras, el quiropráctico puede aumentar el movimiento de un segmento de la espalda al tiempo que minimiza la fuerza sobre la columna. El quiropráctico trató dos vértebras de la paciente de esta forma, comprobando cada vez la movilidad del cuello y espalda.

1 Julia se tumbó en la camilla boca abajo. La mitad delantera estaba levantada unos 5 cm respecto de la otra mitad. El quiropráctico puso la mano sobre la apófisis espinosa de la quinta vértebra cervical, y empujó fuertemente hacia abajo, bajando simultáneamente la parte alzada de la camilla.

2 Para el tratamiento de las vértebras dorsales, el quiropráctico puso la palma de una mano sobre la apófisis espinosa de la sexta vértebra dorsal y colocó la otra mano encima. Empujó hacia abajo con un movimiento rápido y seco, para ajustar la posición de la vértebra.

RECUPERACIÓN

Tras este tratamiento, Julia dejó de más para poder flexionar y estirar la padecer jaquecas, y tenía la columna columna. Los nervios ya no estaban menos rígida. Necesitó tres sesiones afectados y los síntomas cedieron.
LA COLUMNA ENVEJECIDA

Como demuestra el siguiente caso, la manipulación puede ser útil cuando hay dolor general de espalda, incluso aunque las articulaciones no estén descolocadas.


Síntomas

Juan, camionero de sesenta años, visitó a un manipulador médico por un ataque agudo de dolor en la zona lumbar.

Se inició el dolor cuando se agachó para alzar la trasera del camión. Tres días después se podía poner derecho, pero con dificultad, y cuando cambiaba de postura sentía un fuerte dolor en la zona derecha de la región lumbar. Durante los últimos años había padecido varios ataques de dolor de espalda y ésta le dolía en general frecuentemente.
Reconocimiento

El médico le hizo un detallado historial. Descubrió que Juan llevaba algún tiempo con desarreglos intestinales, orinando un poco de sangre y mucosidad con bastante frecuencia y en pequeñas cantidades. Cuidaba de su mujer inválida.

El médico llevó a cabo un reconocimiento físico a fondo. Le pidió que se inclinara hacia delante y atrás y hacia ambos lados, para comprobar la flexibilidad de la columna. Descubrió que sus movimientos estaban limitados en dos direcciones y que le dolía la espalda cuando intentaba inclinarse demasiado. Tumbado boca abajo, el médico le tocó cada segmento de la columna por separado. Tenía mucha sensibilidad entre la cuarta y quinta vértebra lumbar. El reconocimiento incluyó un examen de recto, para ver el tamaño y forma de la próstata y para descubrir si había un tumor en el recto.

Se le hicieron análisis de sangre y radiografías de columna, para ver si los síntomas venían producidos por alguna enfermedad soterrada. Los análisis fueron normales y las radiografías no mostraron más que el desgaste normal de la columna a esa edad.



Diagnóstico

El médico sospechó que el paciente tenía una leve hernia discal hacia la derecha, entre la cuarta y quinta vértebra lumbar, y que las carillas articulares y ligamentos de la región lumbar estaban desgastados y producían inestabilidad. Juan tenía síntomas de osteoartrosis reflejadas en las radiografías.


TRATAMIENTO POR PARTE DE UN MANIPULADOR MEDICO

El médico giró cuidadosamente la columna empleando una. técnica de rotación con distracción, o en otras palabras, rotar la espalda al tiempo que abría las articulaciones por un lado. A continuación le pidió al paciente que se pusiera en pie y comprobó sus movimientos. Sólo tenía dolor al inclinarse hacia delante. El médico aplicó una segunda manipulación, con el paciente tumbado boca abajo y de nuevo comprobó su habilidad para moverse.

1 El médico puso una mano sobre el hombro derecho de Juan y la otra sobre su cadera derecha. Al tiempo que empujaba hacia abajo el hombro y la cadera para girar la espalda, el médico se echó hacia delante, de forma que el peso del cuerpo le separaba los brazos, estirando así el costado derecho y distrayendo ligeramente las articulaciones de la columna de ese lado.

2 El paciente se tumbó de espalda y el médico colocó la palma de una mano en el lado izquierdo (el indoloro) entre la cuarta y quinta vértebra lumbar. A continuación se inclinó hacia delante para producir una repentina fuerza hacia abajo dirigida hacia la cintura.

RECUPERACIÓN

Tras dos sesiones, Juan recuperó movimientos y el médico le indicó técnicas de levantamiento para cuidar

a su esposa. También se le dio terapia esclerosante de ligamentos para estabilizar los segmentos afectados.




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