Como vencer el dolor de espalda


Síndrome de la columna lumbar incurvada hacia adelante



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Síndrome de la columna lumbar incurvada hacia adelante


También conocido como zona lumbar en ensilladura (o exceso de curva lumbar), es una forma de estar de pie que a menudo da lugar a dolor de espalda. El abdomen se abomba hacia delante mientras que los glúteos se fuerzan hacia arriba y hacia atrás, de manera que la espalda baja queda arqueada hacia dentro. Un factor común en este tipo de casos es la «hipermovilidad» o excesiva flexibilidad. Hay personas con articulaciones extremadamente flexibles, y son las propensas a padecer este síndrome. Otras han dejado que los músculos abdominales se les aflojen con el desuso de forma que la pelvis se va hacia delante. Si además han estado ganando peso en torno a la cintura, esto aumentará el esfuerzo. Las mujeres embarazadas son las que corren más riesgo, y los zapatos de tacón alto, que lanzan el peso del cuerpo hacia delante, sobre los dedos de los pies, a menudo producen esta postura, contribuyendo así al dolor de espalda.

El dolor puede venir producido por ligamentos en tensión en la parte delantera de la zona lumbar, y por carillas articulares comprimidas o apiñadas como resultado del arco que forma la espalda baja. Puede notar dolor en esta zona de la espalda, en ocasiones esparciéndose hacia el abdomen bajo y las caderas, llegando a veces hasta los glúteos y parte alta de los muslos. Esto sucede sobre todo después de permanecer mucho rato de pie. El problema se desarrolla gradual y persistentemente y puede que nunca padezca el ataque agudo descrito en la página 47, si bien puede que en ocasiones sienta fuertes pinchazos, especialmente al cambiar de postura, por ejemplo, de estar sentado a la posición erecta.



Apófisis espinosas en contacto o «espinosas que se besan»

Esta es otra versión de la espalda con exceso de curva lumbar en la que las puntas de las apófisis espinosas (los bultos que se notan en la columna) se tocan y están comprimidas si la postura curvada de la espalda se mantiene durante mucho tiempo.

Esto suele producir un dolor más agudo y localizado. El médico podrá quizá saber si es éste su problema buscando zonas delicadas en los extremos de las apófisis espinosas, o puede querer verificar su diagnóstico inyectando un anestésico local entre los dos segmentos supuestamente afectados. Una mejoría en la postura ayuda mucho, pero tal vez se requieran inyecciones (véase pág. 108) o incluso cirugía.


Esguinces en el cuello

Este problema se puede presentar fácilmente si tiene un trabajo sedentario en el cual haya de inclinar la cabeza sobre una mesa durante largos períodos de tiempo. Esto supone que constantemente está forzando los músculos del cuello y de la parte alta de la espalda, posiblemente agravado por tener los hombros encorvados lo cual fuerza crónicamente los músculos trapecio.

Normalmente esta postura fuerza más los músculos que los ligamentos. Lleva a dolor en el cuello, hombros y omóplatos que se desarrolla al cabo de unas horas y se puede aliviar levantándose y moviéndose. Después de algunos meses, sin embargo, el moverse no disminuye el dolor y se establece un patrón de tensión muscular crónico.

En ocasiones, en lugar de producir dolor de cuello u hombros, el forzar el cuello puede originar dolores de cabeza, que surgen al final del día o por la noche. Este es un típico dolor de cabeza de tensión, si bien en este caso está producido por un esfuerzo físico más que psicológico.


LESIONES PROFUNDAS DE LA COLUMNA

Si se cae desde algún lugar alto o un objeto pesado le golpea alguna parte de la espalda, hay riesgo de que las vértebras, médula espinal y los nervios se lesionen seriamente, pudiendo incluso llegar hasta la parálisis o la muerte, ya que si la médula espinal se daña, no se pueden recibir impulsos neurales por debajo de la zona lesionada. Aunque pueda levantarse y más o menos caminar es importante que consulte al médico que verá, por medio de una radiografía, si los huesos están ilesos. Sin embargo, la mayoría de las fracturas de columna son relativamente leves; pueden no haberse producido por un accidente serio y puede que ni siquiera se percate de que se ha fracturado la columna.


Avulsión o arrancamiento,

En la avulsión se rompe o se desprende la punta de la apófisis transversal o espinosa. Esto sucede a veces como resultado de una acción muscular brusca: los deportistas son víctimas típicas de este tipo de accidente. Si padece esta clase de lesión, notará un repetido y agudo dolor en el momento en que ocurra, y debe abstenerse de cualquier actividad que provoque dolor en tanto no esté curado.


Microfractura

Un segundo tipo de lesión es una pequeña fractura, o microfractura, que consiste en una grieta o rotura horizontal a través de la placa terminal de las vértebras o una de las apófisis articulares. Recientemente se ha admitido que incluso en ausencia de lesiones bruscas se pueden dar pequeñas fracturas, como por ejemplo al levantar un gran peso. La mayoría de las personas no se benefician de la investigación especial a base de rayos X que se precisa para que salgan a la luz fracturas tan diminutas, pero si usted padece una microfractura y no lo sabe, bien podría empeorarla con un tratamiento inadecuado: no es aconsejable manipular ni movilizar una microfractura, puesto que el reposo es el mejor tratamiento. La mayoría de estas lesiones se curan por sí solas, sin tratamiento alguno, pero personas que padecen dolores de espalda constante podrían tener una microfractura que no ha soldado bien.


Fracturas por estrés (tensión)

Estas pueden darse en la parte baja de la espalda si está sometiendo la columna a mucha tensión, como por ejemplo, un fuerte entrenamiento físico o atletismo —lanzamiento de jabalina, saltos con pértiga y carreras de fondo son ejemplos típicos, que también pueden producir microfracturas y, en ocasiones, fracturas por aplastamiento. Puede haber algún tipo de advertencia previa en forma de dolor o rigidez debido al abuso, pero cuando ocurra la fractura, probablemente sienta un dolor mucho más repentino y agudo que se impone al dolor de fondo. Si repite la actividad que produjo la lesión, sentirá un dolor más fuerte y punzante de modo que debe evitar toda actividad enérgica durante seis u ocho semanas hasta que la fractura haya sanado.


Fracturas por aplastamiento

Hay veces en que una vértebra se colapsa por completo. Esto puede ser el resultado de una lesión fuerte, pero un paciente común lo constituye la persona mayor cuyos huesos se han hecho considerablemente más finos (véase osteoporosis, pág. 58), de forma que el mismo peso del cuerpo puede dar lugar a que la vértebra se desmorone. Si es usted mayor y ha desarrollado un dolor de espalda repentino, fuerte y paralizante (por lo general en la espalda media y baja) sin que haya habido aparente lesión externa, puede que la causa sea una fractura por aplastamiento. Si tiene mucho dolor, debe ver al médico. Si éste sospecha que hay una fractura por aplastamiento, le mandará hacerse una radiografía. Tras una lesión de este tipo la vértebra adquiere forma de cuña y eso se muestra muy claramente en la radiografía. Puede que en el área del dolor le salga un bulto o angulosidad, visible externamente, porque el hueso se ha encajado así. Usted tenderá también a adoptar una postura inclinada hacia delante y tal vez el dolor se extienda a ambos lados del tórax o del abdomen.

Inicialmente, el único tratamiento consiste en una combinación de reposo y analgésicos, pero andando el tiempo quizá haya que aplicar terapia de medicinas (véase pág. 103) para fomentar la remineralización del hueso. Sin embargo, una vez formada la cuña de compresión, es probable que perdure el bulto resultante. La mejor forma de tratar la osteoporosis es evitarla: manténgase activo durante el mayor tiempo posible, puesto que ello propicia la renovación continua de los componentes más fuertes de la estructura ósea.
Coccigodinia

Una caída sobre el coxis puede producir un dolor insistente que le impedirá sentarse cómodamente. Lo normal es que esta dolencia cure sola, pero si subsiste el dolor tras algunos meses, puede que necesite una inyección local para reducir la inflamación. Una pequeñísima minoría ha de recurrir a la cirugía.


ESPONDILOLISTESIS / ESPONDILOLISIS

Hay ocasiones en las que las vértebras de la parte lumbar de la espalda se desalinean de modo significativo y esto puede producir dolor de espalda si las articulaciones o los ligamentos están irritados. Los nervios pueden resultar atrapados produciendo dolor en la pierna, entumecimiento u hormigueo.


Espondilolisis

Es una pequeña fisura o solución de continuidad en el arco neural. En algunos casos es una condición congénita, y aun siendo así, la anormalidad no se hace patente hasta que la criatura tiene alrededor de los seis años. Puede haber un factor hereditario —los miembros de una familia en la que se da la espondilolisis tienen alrededor de un 25 por 100 más de probabilidades de padecer desarreglos de columna serios. También se puede producir corno resultado de una lesión, normalmente por varias caídas sobre las nalgas, o por abuso, caso típico de los corredores de fondo (véase fracturas por estrés, pág. 52). Como resultado de esta fisura puede surgir una espondilolistesis, estado en el que parte de la vértebra se rompe y se sale de la posición debida, yéndose hacia atrás o hacia delante.


Espondilolistesis

Es una condición más seria en la que el arco neural se rompe por completo y la vértebra se sale de sitio, normalmente hacia delante. Es probable que la mayoría de casos partan de una espondilolisis: la grieta se abre del todo como resultado de esfuerzos excesivos. A veces la vértebra se sale gradualmente, porque las carillas articulares se desgastan con la edad. Esto recibe el nombre de espondilolistesis degenerativa y suele afectar a los mayores de cincuenta años. Se da más en las mujeres que en los hombres y es más común en la raza negra que la blanca. El desplazamiento puede ser muy pequeño y no causar dolor alguno. Sin embargo, si se descubre un desplazamiento en una vértebra en una criatura que aún está creciendo, debe ser minuciosamente controlado a base de radiografías cada seis meses a fin de detectar cambios mayores. Esto es importante porque si el desplazamiento es grande mientras el niño está creciendo, puede desarrollar una figura anormal.

Esto generalmente solo ocurre si una vértebra se ha movido más de lo que corresponde a un cuarto o la mitad de su grosor. Los huesos se mueven más deprisa entre los diez y los quince años. Una vez los adolescentes han dejado de crecer, no es probable que las vértebras se desalineen más. Los jóvenes con espondilolisis deben evitar los deportes que implican contacto, como son el rugby y el fútbol americano, tirarse desde trampolines altos y actividades, como el judo, que entrañan un alto riesgo de lesiones de espalda. También deben prepararse para profesiones que no conlleven levantar peso.

Ambas condiciones se pueden tratar con una operación de fusión (véase pág. 113); en casos más leves una operación de descompresión (véase pág. 112) suele tener éxito. En personas más mayores la terapia esclerosante de ligamentos (véase pág. 104) ayuda al tensar los ligamentos para impedir que haya un mayor desplazamiento. Hay personas que encuentran la tracción de inversión (pág. 86) beneficiosa para desplazamientos menores.


DEFECTOS ESTRUCTURALES

Hay problemas de espalda producidos por anomalías en la estructura de la columna. Estos pueden manifestarse justo después del nacimiento, pero muchos se evidencian sólo a medida que el niño crece. Algunas son tan tenues que no ofrecen síntomas en absoluto, y pueden no salir nunca a relucir salvo que se examine la espalda en busca de alguna condición no relacionada con el defecto estructural.


Escoliosis

No significa más que una curvatura de la espalda hacia un lado, normalmente producida por una longitud diferente de piernas, con el resultado de que la pelvis se inclina hacia un lado. En consecuencia, la columna lo compensa inclinándose ligeramente hacia el lado más alto a fin de que el nivel de los hombros y la cabeza vuelva a la horizontal. De hecho, hasta un 10 por 100 de la población tiene un centímetro o más de diferencia de longitud de las piernas y aunque esto produce una inclinación de la pelvis y una leve curva de compensación de la columna, es poco probable que surjan problemas, salvo quizá en el caso de los deportistas como los corredores de fondo cuyas columnas a menudo sufren sacudidas.

Si padece de ciática o una hernia discal aguda en la parte baja de la espalda, puede intentar minimizar la presión del disco saliente inclinándose hacia un lado. Esto se conoce como «escoliosis ciática» y es tan sólo un fenómeno temporal que desaparece cuando el disco recupera su posición normal. Sin embargo, si lleva tiempo padeciendo este problema, puede que los músculos y los ligamentos se acorten y se vuelvan rígidos. Esto se puede tratar con manipulación y ejercicios correctivos (véase capítulos 8 y 14).

La auténtica escoliosis estructural es una deformación que surge o bien en

la infancia, en cuyo caso puede ser muy seria, o durante las primeras etapas de la adolescencia. Las vértebras se estrechan por un lado, haciendo que la columna se incline hacia ese lado y rote. Se han investigado mucho las causas pero aún se sabe poco. Parece deberse a un defecto en el crecimiento del tejido blando que soporta la espalda

Es importante detectar esto a tiempo ya que se pueden utilizar aparatos ortopédicos para la columna durante el período de crecimiento para evitar una excesiva deformidad. Si le parece que su hijo tiene la espalda torcida (observe la espalda desnuda, con la criatura de pie, recta, y después inclinada hacia debate), o tiene un omóplato más prominente, consulte al médico. En ocasiones la deformidad es lo suficientemente grave como para requerir tratamiento quirúrgico (véase pág. 115).

La escoliosis leve puede que en un principio no produzca dolor ni molestia, pero más adelante, la acumulación de esfuerzos y tensiones desequilibradas pueden ocasionar un dolor general en cualquier zona de la espalda, hombros y cuello, y se pueden establecer patrones crónicos de tensión muscular. Las articulaciones entre las vértebras degenerarán antes de lo normal. ]Sin embargo, la mayoría de las personas que tienen una deformidad estructural de esta índole viven sin una incidencia mayor de dolor de espalda que sus congéneres con columna recta.
Osteocondritis del adolescente

También se denomina enfermedad de Scheuerman y produce un aspecto de hombros excesivamente redondeados o un perfil jorobado. Tiende a darse en los adolescentes y aunque el término implica inflamación, no hay pruebas de que sea una condición inflamatoria. Con frecuencia se desarrolla sin que acompañe dolor de espalda: sin embargo, si usted o su hijo se encuentran preocupados por la deformidad, que le hagan una radiografía. Si hay osteocondritis se verán en la radiografía como áreas moteadas e irregulares en torno a las superficies superiores e inferiores de las vértebras, generalmente en la espalda media. No hay tratamiento verdaderamente efectivo a excepción de ejercicios correctivos de postura. El hecho tranquilizador es que la curvatura anormal se detendrá cuando pare el crecimiento porque el desarreglo tiene lugar en las partes de es poco frecuente que la deformidad sea lo bastante grave como para requerir algún tipo de corsé o cirugía dorsal.


Espina bífida oculta

Es un tipo de defecto congénito que sólo se descubre si se hace una radiografía por cualquier otra razón. Existe una ausencia de crecimiento óseo en el arco neural (véase pág. 19), y aunque hay personas que creen que esto es la causa de una «espalda débil», no hay ninguna prueba de ello. Es prácticamente seguro que no se le puede atribuir ningún dolor o debilidad.

La espina bífida oculta es una versión más inocua de la más grave espina bífida, cuando la médula espinal sólo está expuesta o protegida por una fina membrana. Esta grave condición siempre se identifica al nacer o incluso durante el embarazo mediante ecografias prenatales.
Defectos congénitos

Hay algunos otros defectos de la columna que conviene mencionar aquí, si bien es improbable que se detecten al nacer y saldrán a la luz sólo en caso de que le hicieran radiografías de espalda por cualquier otra razón. En el primer capítulo describí la estructura de la columna que incluye cinco vértebras lumbares y los cinco segmentos sacros que están fundidos. En algunas personas, la vértebra lumbar más baja está fundida con el primer segmento sacro, dando como resultado sólo cuatro segmentos de movilidad perteneciente a la columna lumbar. Alternativamente, un lado de la vértebra lumbar más baja puede fusionarse o formar una «falsa unión» con un lado de la primera vértebra sacra. También puede suceder a la inversa: el primer segmento sacro puede separarse a veces de los restantes segmentos de forma que funciona como una sexta vértebra lumbar. Por lo general estas anormalidades no producen ningún problema o síntomas.


ENVEJECIMIENTO DE LA COLUMNA

A medida que la columna envejece, tienen lugar una serie de cambios que reciben el nombre de osteoartrosis o espondilosis. Ambos son términos generales que describen una variedad de síntomas; la osteoartrosis no tiene relación alguna con la artritis reumática descrita en la página 64. Los principales procesos degenerativos afectan a los huesos y discos. Los huesos suelen hacerse más delgados y porosos y con frecuencia crecen sobre las vértebras espolones óseos llamados osteofítos. En algunas personas mayores los huesos se vuelven irregularmente más gruesos (véase la enfermedad de Paget en la ilustración). Los discos se secan y se hacen también más delgados, y los ligamentos menos flexibles y laxos (véase ligamentos laxos en pág. 47).

Este proceso se refleja en las radiografías en un 75 por 100 de la población de más de cincuenta años, y normalmente afecta primero a la parte baja del cuello y de la espina lumbar. Pese a que no suele ser la causa directa del dolor de espalda puede dar lugar a otras condiciones descritas a continuación.
Osteoporosis

Ya se ha mencionado con relación a la fractura por aplastamiento (véase pág. 52) de las vértebras, resultando en un ataque agudo de dolor de espalda. El término significa que los huesos se hacen más delgados debido a una pérdida de la estructura de calcio y mineral. Es un proceso gradual que ocurre casi irremediablemente con la edad y tiende a acelerarse con el poco uso y la inmovilidad. El proceso de desmineralización tiende a acelerarse en las mujeres tras la menopausia o tras un largo período de tomar cortisona y esteroides.

La, osteoporosis causa problemas sobre todo en las personas mayores que están inmóviles y lo mejor es prevenirla: está demostrado que personas físicamente activas son mucho menos propensas a la osteoporosis, y por tanto hay que permanecer lo más activo posible en los últimos años de la vida. Hay medicamentos de hormonas que se recomiendan para reducir esta pérdida de sustancia ósea, pero sólo se emplean en casos muy graves dado el peligro de efectos secundarios. Pueden resultar beneficiosos los extractos de hueso y medicinas sustitutivas de minerales, como la vitamina D.
Enfermedad de Paget

Es una enfermedad poco común de los huesos que tiende a darse en las personas mayores y tiene como resultado un engrosamiento irregular de la capa externa del hueso. Sucede en este caso la inversa de lo que ocurre con la osteoporosis y en estas zonas hay una densidad ósea mucho mayor. Tiende a afectar a todo el esqueleto, aunque es probable que el proceso comience en la columna. Sin embargo, los primeros síntomas bien pueden ser un dolor en la cadera, muslo o brazo puesto que la enfermedad de Paget en modo alguno se limita a las vértebras. Si el médico sospecha que puede padecer esta enfermedad le mandará hacerse una radiografía que debería mostrar el aumento irregular de la densidad ósea.


Osteofitos

Los espolones de hueso, denominados osteofitos, a menudo crecen en las vértebras conllevando, en ocasiones, un estrechamiento del canal espinal central o lateral. Esto puede producir nervios pinzados, condición conocida como estenosis del canal espinal. La estenosis del canal central puede ser muy grave; véase página 61 para mayores detalles. La estenosis del canal lateral puede producir ciática o braquialgia (véase pág. 41), dependiendo del nervio que esté pinzado. Puede que no ocasione un dolor constante: puede que sólo le duela al doblarse hacia atrás o al torsionar la espalda, debido a que estos movimientos estrechan aún más el canal. Experimentará un dolor intermitente que le baja por la pierna, unido tal vez a otras sensaciones molestas como el entumecimiento y el hormigueo.

Una mejor estabilidad ayuda, y por tanto podría serle de utilidad consultar al médico o fisioterapeuta para queje aconsejen sobre la postura y ejercicios adecuados para fortalecer los músculos. Los casos más graves necesitarán terapia esclerosante de ligamentos (véase pág. 104) a fin de limitar el movimiento de los segmentos inestables. Con menos frecuencia habrá que recurrir a la cirugía: las partes del hueso que están estrechando el canal pueden retirarse en una operación de descompresión (véase pág. 112).

La estenosis del canal lateral también puede producirse o verse complicada por un disco herniado que ocasiona un dolor más constante (véase Nervios Comprimidos, pág. 41).


Degeneración del disco

La fibra exterior al disco se debilita y hace más rígida con la edad, al tiempo que el interior se va secando. Hasta alrededor de los cincuenta años el núcleo del disco permanece bastante móvil y es susceptible de herniarse.

En torno a los treinta, las fibras extenores se pueden empezar a debilitar permitiendo que la gelatina interna forme un abultamiento hacia fuera.
ENFERMEDAD DE LAS CARILLAS ARTICULARES

Uno de los resultados de que los discos empequeñezcan es que las carillas articulares están más apiñadas y por tanto sometidas a una mayor presión. La propias articulaciones pueden irritarse e inflamarse y la cápsula con líquido lubricante que rodea cada articulación puede hincharse y presionar sobre la raíz de un nervio.


En la espalda baja

En su fase inicial, una lesión de las carillas articulares puede ocasionar dolor en la espalda baja cuando se permanece en pie durante largos períodos de tiempo, y punzadas agudas cuando se cambia de postura. Puede que no sea posible adoptar ciertas posturas, como tumbarse boca abajo. Cuando la enfermedad está más avanzada puede producir un dolor de espalda continuo con fases más agudas. Los síntomas pueden agravar con el frío.

En las etapas iniciales, el cuidar la postura y el hacer ejercicios apropiados pueden ayudarle, pero tal vez necesite terapia esclerosante de ligamentos (véase pág. 104). También pueden resultar útiles la fisioterapia o la acupuntura. Los ataques fuertes se pueden tratar con manipulación o tracción, igual que en los problemas agudos de disco (véase págs. 85 y 94). También puede servirle de ayuda un corsé de columna. Las inyecciones pueden aliviar la inflamación de las carillas articulares y se pueden matar los nervios a base de técnicas de lesión por congelamiento (véase Inyecciones de las carillas articulares, pág. 108). Operaciones como pueden ser extirpar las carillas articulares, descompresión lateral o fusión espinal (véanse págs. 112 y 113) pueden ayudar en los casos en que la raíz de un nervio se encuentra apresada.




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