Como vencer el dolor de espalda


Cómo diagnosticarse uno mismo



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3Cómo diagnosticarse uno mismo


Hay multitud de causas diferentes para el dolor de espalda. Casi cualquier segmento de la espina dorsal puede dañarse y producir dolor. Los desarreglos de otra: partes del cuerpo, en especial los pulmones, los riñones y los órganos femeninos de reproducción, pueden ser causa de dolor. Este libro trata casi exclusivamente del dolor de espalda producido por un motivo espinal.

La mayoría de los dolores de espalda no son ni severos ni serios y se pueden tratar adecuadamente en casa. No obstante, puesto que el dolor en alguna zona de la espalda puede ser un síntoma de un desarreglo serio, es importante tener una idea de lo que puede producirnos el dolor a fin de decidir cómo actuar.

Este capítulo le ayudará a tomar esa decisión y le indicará las secciones del resto del libro que son pertinentes a su molestia. Utilice el cuadro que trate del área que le duele, o la parte de la espalda que le produzca más molestias. Si le duele toda la espalda, le molestan otras partes del cuerpo y tiene fiebre, seguramente tendrá gripe, causa de dolor de espalda que no se trata a fondo en este libro.

Empiece por la primera pregunta del cuadro pertinente y responda «sí» o «no». Se considera que el dolor empieza de pronto si surge en pocas hora quizá durante la noche. Esto le llevará la siguiente pregunta; recorra el cuadro de esta forma hasta alcanzar un diagnóstico.

Sólo será un diagnóstico aproximado, pues únicamente el médico puede diagnosticarle en firme los síntoma No obstante, le dará una idea de 1o que puede producirle el dolor y le aconseja sobre lo que debe hacer. Si ninguno de los diagnósticos se ajusta a sus síntomas, consulte a su médico para saber qué tiene. No implica necesariamente que ninguno de los trastornos incluidos sea el causante de sus molestias, puesto que los síntomas varían mucho. Este cuadro sólo abarca los patrones más comunes de síntomas.

Cuando el cuadro indique que debe solicitar ayuda médica urgente, llame a su médico en seguida o vaya a Urgencias. Cuando le aconseje que vaya al médico es que no es urgente pero sí debe ir en los próximos días. Cuando no se aconseje ver al medico, consulte la sección apropiada en el siguiente capítulo, que perfila la índole del desarreglo que pudiera estar ocasionando el dolor y da consejos detallados sobre qué se debe hacer. Puede que, por supuesto, aún prefiera buscar ayuda médica, sobre todo si el dolor es muy fuerte.

DOLOR DE ESPALDA BAJO O DE PIERNAS

¿Surgió el dolor de espalda bajo en pocas horas?



SI

¿Surgió el dolor tras un movimiento extraño, una inclinación, o tras levantar algún peso?

SI

Lumbago agudo probablemente causado por una hernia discal, torsión de las carillas articulares (véase págs. 38 y 44)



Tiene dolor constante o intermitente en la pierna, acompañado o no de entumecimiento o cosquilleo?

NO

¿Tiene un dolor agudo y punzante y entumecimiento y cosquilleo en una pierna?



NO

SI

Ciática, posiblemente causada por una hernia de disco o estenosis del canal lateral (véase págs. 41 y 59)

¿Le duele e! músculo de la pantorrilla a causa de ejercicio moderado, como el caminar deprisa?

Consulte a su médico: puede tener mala circulación



NO

¿Tiene dolor o molestias en ambas piernas causados por caminar o estar de pie mucho rato?

•—•

NO

Vaya al médico: puede ser estenosis del canal central o espondilosis (véanse págs. í 61).

¿Se concentra el dolor principalmente en un glúteo, unido a un dolor que te baja por la parte trasera del muslo?

NO

¿Le duele sobre todo la cadera o el área de la ingle, quizá partiendo de la parte delantera de la pierna, y empeora al caminar?



NO

¿Tiene las articulaciones flexibles o le duelen más después de llevar mucho rato sentado o de pie?



NO

¿Tiene menos de treinta años y un ejercicio relativo le alivia el dolor y la rigidez?



NO

SI

Probablemente esguince sacroiliaco o inflamación (véase pág. 45).

Problema de articulación la cadera, posiblemente ocasionado por osteortritis (véase Espalda envejeció pág. 58).

Probablemente dolor producido por la postura, causado por ligamentos forzados carillas articulares comprimidas (véanse págs. 50 y

Posiblemente espondilitis anquilosante ( véase pág 63 )

NO

¿Es de mediana edad o mayor y le duele la espalda, empeorando con el frío o tras alguna actividad?



NO

Probablemente osteoartritis (véase Espalda envejecida, pág. 58).

¿Tiene períodos de fuerte dolor de espalda con la sensación de que la espalda se le traba en una posición?

NO

SI

¿Se superpone a un dolor general latente, y empeora tras llevar sentado un buen rato?

Probable inestabilidad lumbar unida a esguince de ligamento (véase pág. 47).
Probable inestabilidad lumbar (véase pág. 47).

¿Acompaña al dolor de espalda algún otro malestar médico, como la colitis, ojos doloridos, sarpullidos o supuración uretral?

Probablemente artritis inflamatoria que involucra las articulaciones sacroilíacas (véase pág. 64).

¿Acompaña al dolor un dolor en el abdomen o la pelvis?



SI

¿Se encuentra mal en general, con poco apetitoo y pérdida de peso?

Vaya al médico: podría ser una infección de pelvis, prolapso de matriz o dolor de menstruación (véase Causas no espinales, pág. 65).

Vaya al médico urgentemente: podría ser una infección, depresión o un tumor.

¿Ha tenido alguna operación de espalda?

Vaya al médico a que le diagnostique.



SI

Vea causas de cirugía infructuosa, pág. 117.

¿Surgió el dolor en pocas horas?
¿Es un dolor agudo, irradiado en torno a uno o ambos lados del pecho, que empeora cuando inspira?

Si

NO

¿Empeora el dolor cuando cambia de postura?



SI

¿Comenzó el dolor al poco de recibir un golpe directamente en la zona afectada?

Vaya al medico, podría tener una costilla rota o otra lesión más seria?

¿Empezó el dolor tras un movimiento trivial como darse la vuelta en la cama?

¿Tiene un dolor fuerte y constante, y es usted mayor o frágil?

SI

Probablemente una articulación dislocada como una lesión de costilla o desalineación de las carillas articulares o hernia discal ( vea pags. 38 y 44 )


Posiblemente fractura causada por osteoporosis (véase pág 58)

NO

¿Tiene tos, dificultad para respirar u otros problemas respiratorios, o fiebre?



NO
Vaya al medico, puede ser pleuresía o bronquitis
¿Tiene malestar general, y el dolor se le ha ido desarrollando progresivamente desde hace semanas o meses?

SI

NO

Vaya urgentemente al médico, podría ser un abceso o un tumor.

¿Le calma el dolor el cambiar de postura o el moverse?

NO

I

¿Tiene un dolor fuerte como colicoso y que se va hacia la ingle?



SI

Vaya al médico: podrían ser piedras en el riñón.

¿Le duele la zona de los ríñones, o al orinar, o tiene sangre en la orina?

Vaya al médico; probable infección de ríñones aguda.

¿Le duele más tras las comidas, tiene indigestión crónica o bebe mucho?

SI

Vaya al médico, posible úlcera de estómago o pancreatitis.

¿Le sobrevino el dolor a raíz de una fuerte actividad o ejercicio arduo?

SI

Probablemente músculos rotos o esguinces (véase pég.48).



Probablemente sea dolor postural (véase pág. 50).

Vaya al médico para que le diagnostique.

DOLOR DE HOMBRO, CUELLO O BR/

¿Surgió el dolor a lo largo de unas horas?



SI

¿Tiene el cuello rígido y alguno de estos síntomas: fuerte dolor de cabeza, náuseas o vómitos, aversión a la luz, somnoliencia o confusión?



SI

Vaya urgen al médico, ser meningitis o hemorragia cerebral

¿Ha recivido durante

el último par de días una fuerte sacudida, parecida a la que se daría en un accidente de coche?

si

¿desde entonces, siente los miembros flojos, o tiene dificultad para controlar los músculos del brazo o la pierna



Vaya urgente al médico ser una lesión de la médula

'¿Tiene el cuello rígido y doloroso al levantarse por la mañana?



SI

Probablemente tortícolis aguda (véase pág. 39).

¿Tiene un dolor fuerte en el hombro o parte superior del brazo que empeora con pequeños rnovimientos?

¿Tiene el dolor limitado al cuello y empezó éste a las pocas horas del accidente?

Posible hernia discal o esguince de carillas articulares (véanse págs. 39 Y 45).

Se ha ido desarrollando progresivamente el dolor o la rigidez a lo largo de varios meses?



SI

¿Tiene dolor, entumecimiento o cosquilleo que le baja por el brazo hasta quizá la mano, que se agrava con ciertos movimientos del cuello?



SI

Braquialgia posiblemente causada por hernia discal (véase Pag. 42),

¿Tiene dolor de hombro que empeora cuando respira, o tose o tiene fiebre?

¿Tiene entumecimiento o cosquilleo intermitente en las manos, o más de cincuenta años?



SI

Probable osteoartritis (véase Columna envejecida, pág. 58).



SI

Vaya al médico, podría ser pulmonía o pleitesía.

¿Le surgió el dolor o rigidez tras un período de agudo dolor de cuello?

¿Empeora el dolor tras permanecer largo rato en la misma postura, como sentarse a una mesa mucho tiempo?



SI

Probable dolor postural por tensión muscular (véanse págs. 48 a 50).

si:

Probablemente puntos gatillo (véase pág. 49).



¿Está sometido a tensión o está bajo algún conflicto

Probable tensión muscular (véase pág.

Vea al médico para que le diagnostique.
4Dolor de espalda agudo y crónico

Un dolor punzante de espalda puede sobrevenir sin aviso alguno. Quizá se esforzó justo esa pizca de más para bajar una maleta que pesa, o cavó demasiado rato en el jardín con la tierra anegada, p el golpe maestro del partido de tenis le fue mal. Hay ocasiones en que el dolor de espalda surge a partir de un incidente tan nimio que verdaderamente no se sabe qué es lo que se hizo mal: ¿acaso la forma de levantarse de la cama? ¿O aquella vez que se inclinó desde la butaca para coger la revista? ¿Tal vez lleve unos días no haciendo caso de un leve dolor y continuando con la ajetreada vida de siempre?

Generalmente, en los ataques agudos de dolor de espalda, el dolor surge de pronto y se va, si no tan pronto como quisiéramos, sí al menos en unos cuantos días o semanas. Desgraciadamente, el dolor de espalda puede convertirse en un problema crónico o recurrente.

Cómo diagnosticar su dolor de espalda

El gráfico del capítulo anterior le habrá dado una idea aproximada de las posibles causas de sus síntomas. No se pretende que sea un gráfico para el auto-diagnóstico: simplemente le guiará hasta el apartado más pertinente de este capítulo.

Diagnosticar lo que ha ocurrido y qué parte determinada de la espalda es la lesionada es sumamente difícil, incluso para un especialista. Si ha estado trabajando demasiado en casa o en el trabajo y se encuentra inmovilizado de dolor, puede haberse lesionado un disco, roto un ligamento o un músculo, o dañado varios de los componentes de la espalda a un tiempo.

Hoy en día, los médicos saben mucho más de dolor de espalda que hace 50 años, cuando casi cualquier dolor producido por una lesión en esta zona baja se solía denominar «ciática» o «lumbago», sin saber claramente, en la mayoría de los casos lo que andaba mal. Lumbago sólo significa fuerte y repentino dolor en la región lumbar y en la actualidad se aplica a lesiones de disco y esguinces de las carillas articulares. La ciática e un dolor agudo y punzante en la pierna, ocasionado por un nervio pinzado

Hoy en día se entiende mejor el proceso curativo que sigue a una lesión ( músculo o ligamento, y se ha investigado mucho sobre el disco, sus función y estructura, y el modo en que envejece. La mayoría de los problemas de columna son productos de colapsos mecánicos, o en otras palabras, de que parte de la estructura está dañada o fuera de su sitio. Son relativamente pocos los casos de dolor de espalda ocasionados por infección o enfermedad.

En cambio, los hábitos de posturas inadecuadas, los vicios producidos por el tipo de trabajo, etc., exponen, con paso del tiempo, a riesgos de deformaciones y dolor.


PROBLEMAS DE DISCO

Aunque los discos son muy fuertes, son vulnerables a fuerzas de torsión, que pueden romper la capa externa de cartílago permitiendo así que la sustancia gelatinosa interna salga. De ahí, el término disco saliente o hernia de disco. Esto puede producir dolor local al irritar los ligamentos y el saco dural, y hay veces en que un disco presiona sobre un nervio ocasionando un fuerte dolor de brazo o pierna. Un disco se hernia cuando parte del núcleo se ha desprendido completamente del núcleo principal.



Los problemas de disco son más frecuentes en la espalda baja, pero, también pueden darse en el cuello o, más raramente, en la espalda media.

TIPOS DE HERNIAS

Un disco dañado puede salirse de diversas maneras, pero no resulta forzosamente doloroso. Los síntomas dependen de la naturaleza del daño, la cantidad de núcleo que se sale y la superficie sobre la cual está presionando. Las capas externas de fibra, los anillos fibrosos, que mantienen el núcleo gelatinoso en su sitio, virtualmente carecen de nervios sensibles al dolor. Por tanto, cualquier rotura en estas fibras suele ser indolora. Sólo resulta dolorosa cuando el núcleo ha salido lo suficiente como para presionar contra el ligamento u otra superficie sensible. Así que el disco degenera con la edad, el anillo fibroso frecuentemente se va agrietando, pero esta degeneración tampoco suele producir dolor.



Lesiones indoloras

Las capas fibrosas externas no están dañadas pero las placas terminales de las vértebras han cedido. La gelatina interna sigue dentro del anillo fibroso.

El disco está comprimido, haciendo que el núcleo se filtre por e! anillo fibroso roto.

Desgarro radial

El anillo fibroso está roto y el núcleo empieza a filtrarse por las pequeñas grietas.

Lesiones dolorosas

El disco, prolapsado sale lo suficiente como para presionar contra el ligamento posterior.

Ligamento posterior

El disco herniado ha roto el ligamento.

Parte del núcleo se ha desprendiere e irrumpe por el anillo fibroso para presionar sobre el ligamento.

El núcleo se sale del anillo fibroso y desliza por detrás de ligamento.


HERNIA DE DISCO

Este tipo de lesión se conoce popularmente como un «disco salido», pero este término es incorrecto puesto que sugiere que el disco se ha salido de entre las vértebras. Tal movimiento es imposible ya que el disco está unido a las vértebras por las capas externas fibrosas. Sin embargo, esta lesión puede producir dolor a cierta distancia del área lesionada, y poco o ningún dolor local. La opinión médica respecto de si este tipo de dolor agudo en la parte baja de la columna viene producido generalmente por una hernia discal o por un fuerte esguince o mala alineación de las caras articulares, está dividida. El término «lumbago» puede referirse a lesiones tanto de disco como de las caras articulares en la espalda baja.

Los problemas de disco son bastante comunes y las hernias más serias suelen afectar a los adultos jóvenes o de mediana edad. Esto quizá se debe a que sus discos contienen una mayor proporción de gelatina en el centro que los de las personas mayores, cuyos discos se han secado, por tanto, si se rompen las capas externas del disco de una persona joven, puede salirse más cantidad de gelatina. Véase en la página 59 los problemas relacionados con los discos a edad avanzada.

En la espalda baja

Una hernia discal aguda en la espalda baja puede producirse con poca o incluso ninguna advertencia. Sin embargo, una vez originada la lesión, seguramente recordará haberse inclinado o torsionado, o haber llevado a cabo acciones como arrancar un hierbajo del jardín, correr algún mueble, lo que produjo, bien un dolor agudo e imposibilidad de moverse, bien una creciente rigidez, seguida, tras un intervalo, de un fuerte dolor de espalda.

Suele ser un dolor profundo, sordo y latente, en la parte media de la espalda baja o hacia un costado, que puede ir hacia el glúteo, la cadera o, la ingle, los muslos, si bien estos dolores pueden ser intermitentes.
Causas de hernia de disco

La mayoría de las hernias discales dolorosas se desarrollan a partir de hernias no dolorosas. Un movimiento extraño de inclinación o rotación comprime el disco primero por un lado y de pronto por el otro. Si el núcleo está ya filtrándose a través de pequeñas fisuras del anillo fibroso, este vaivén de fuerzas compresoras hace que el núcleo estalle a través del anillo.



Flexión

Disco lesionado

Parte del núcleo se ha herniado, lo que ocasionará más dolor si presiona sobre un ligamento, nervio o la duramadre

Encontrará ciertos movimientos dolorosos y limitados; la mayoría de las personas notan que les duele más si se inclinan hacia delante, pero hay veces en que inclinarse hacia detrás o hacia un lado puede producir más dolor y puede descubrir que se está inclinando hacia un lado o que no puede enderezarse del todo. Con frecuencia el dolor se agudiza repentinamente cuando se tose, se ríe, se estornuda o al hacer un leve esfuerzo.

Normalmente, si intenta caminar, el dolor se intensifica, sobre todo si además intenta hacer otros movimientos de inclinación o estiramiento. Largas sentadas pueden aliviarle temporalmente, pero cuando intenta incorporarse de nuevo el dolor y la incapacidad pueden haber incluso aumentado. Por otro lado, el sentarse puede resultarle terriblemente doloroso, dependiendo de cómo esté herniado el disco. A menudo, el dolor de espalda es continuo, pero puede aliviarse parcial o totalmente tumbándose sobre una superficie plana (si bien no necesariamente de espaldas).

La hernia discal puede volver a su posición normal de manera espontánea ,al cabo de unos días o puede tardar varias semanas. Esto depende en parte del tamaño y lugar de la hernia, pero si los músculos se tensan, le sera más y más difícil recobrar de nuevo la movilidad, y su recuperación se verá retardada. Sin embargo, si el dolor es muy fuerte y apenas se puede mover, debe echarse y descansar la columna: cuando se está de pie, la parte superior del cuerpo presiona sobre el disco.

Alrededor del 50 por 100 de los pacientes se reponen en el plazo de dos a cuatro semanas, sea cual sea el tratamiento que se les aplique; el 90 por 100 se habrá recuperado en seis semanas. Sin embargo, algunos de los tratamientos propuestos en este libro pueden acelerar su recuperación. Estos incluyen ejercicio de movilización (pág. 159), manipulación para reducir el dolor y aumentar la movilidad, y acupuntura, que también ayuda a disminuir el dolor y a relajar los músculos. La tracción también puede ser útil en algunos casos.

Un problema a tener en cuenta es que aquí —como en. tantos otros casos de dolor de espalda—- ni siquiera los especialistas se ponen de acuerdo, y existe mucha controversia sobre cuántas de las personas que padecen el conjunto de síntomas, expuestos más arriba realmente tienen una hernia discal. Algunos dirán que son tan sólo un 5 por 100 mientras que otros no dudarán en afirmar que son el 90 por 100. Síntomas similares pueden ocasionarse por las carillas articulares u otros problemas que incluyan presión sobre los nervios.



POSIBLES LUGARES DE DOLOR

Una hernia discal .suele causar un dolor agudo en torno al lugar dañado y un dolor sordo en un área más amplia que puede extenderse considerablemente de la lesión. El dolor suele estar limitado a un lado del cuerpo. El dibujo muestra dolores en el lado derecho.

Hernia

en el cuello



Hernia

en la espalda

media

Hernia


en la espalda

baja
.



En la espalda media

Las hernias discales en esta parte de la espalda non menos frecuentes porque la espalda es menos móvil, pero se dan a veces, en cuyo caso suelen requerir tracción prolongada o cirugía.



En el cuello

En un ataque típico dé dolor de cuello, uno se levanta por la mañana y descubre que es incapaz de levantar la cabeza de la almohada, o que resulta extremadamente doloroso y difícil mover la cabeza de un lado a otro. Normalmente es igual de difícil inclinar la cabeza hacia delante que hacia detrás.

Esta dolencia se suele llamar tortícolis y el movimiento restringido es típico de un problema ocasionado por un desarreglo físico más que una enfermedad. El término también se puede aplicar a esguince de las carillas articulares (véase pág. 44) y algunos expertos aún lo consideran una forma de espasmo muscular.

Por lo general se sentirá mejor después de cinco o diez días sin tratamiento específico, aunque, una vez más, la recuperación puede acelerarse mediante suave tracción manual dada por un terapeuta especializado, llevando un collarín suave por la noche para evitar más esfuerzo, la acupuntura para aliviar la tensión muscular y ejercicios de movilización (véanse los capítulos 8, 1! y 14).

La tortícolis puede darse a veces en niños pequeños, en cuyo caso puede ser ocasionada por una infección de garganta u oído. Las personas mayores o de edad avanzada no suelen padecer tortícolis: los síntomas a estas edades suelen volverse crónicos y forman parte del proceso genera! de degeneración.

Aunque la tortícolis es dolorosa y desagradable, no debería impedirle continuar con su trabajo y actividades normales.



HERNIA DISCAL CRÓNICA

En ocasiones, un disco prolapsado no regresa a su posición original, sino que sigue desalineado, dando como resultado un problema crónico de espalda si presiona sobre el ligamento posterior sensible o el revestimiento de la espina dorsal, el saco dural. Si el disco se ha lesionado, no puede sanar bien y una cicatriz en el tejido fibroso puede ser otra causa de dolor de espalda crónico y de rigidez.

El cartílago del disco contiene algunos nervios sensibles al dolor en sus capas externas, de modo que es posible que el dolor venga producido por una irritación en ese punto. Es más probable que el dolor esté producido por. irritación de la dura y los ligamentos

adyacentes. Estos problemas son la consecuencia de períodos de dolor agudo causados por una hernia de disco.



En la espalda baja

Este problema en la parte lumbar de la columna probablemente ocasionará dolor y rigidez después de haber estado sentado. Puede también sentir punzadas agudas y ocasionalmente, puede quedarse «trabado» en una postura. El dolor suele localizarse en un lado de la espalda y puede que también sienta algún dolor intermitente en la pierna, así como hormigueo. Estos síntomas, combinados con un dolor sordo latente son frecuentes en pacientes de mediana edad y a menudo están provocados por esfuerzos de postura, un excesivo levantamiento de objetos o el agacharse mucho.

A largo plazo, este panorama es bastante bueno porque a medida que se envejece, la columna se endurece y los ligamentos se osifican, lo que estabiliza la estructura general. Sin embargo, en los años intermedios, probablemente quiera buscar la ayuda que proporcionan las distintas terapias existentes, incluyendo la:mámpulación, la tracción y Ja acupuntura. Algunas personas podrán necesitar de la cirugía. Pero sobre todo, debe hacer ejercicio regularmente, a fin de minimizar la tensión sobre la espalda (véase págs. 157 a 159), mejorar la postura y evitar aquellos deportes y actividades que puedan poner su espalda en peligro.

En el cuello

En el cuello pueden surgir problemas parecidos. Tal vez tras dos o tres ataques de un dolor agudo de cuello a principios de su vida adulta, cuando se acerca a la edad media, quizá encontrándose menos en forma y con más tensión y agobio de trabajo, experimente un dolor frecuente y profundo en los hombros y parte alta de la espalda. De vez en cuando quizá padezca un ataque suavizado de tortícolis. Tal vez observe que al hacer repentinos movimientos del segmento de la espalda se producen crujidos. Puede que también padezca dolor de la raíz del nervio intermitente, con la sensación de que una o ambas manos se le han dormido, producto de una compresión temporal de la raíz del nervio. El tratamiento para el cuello es similar al de la espalda baja, aunque es más frecuente el desarrollo de patrones de tensión muscular crónica en la zona del cuello; debe evitar que esto ocurra aprendiendo a relajarse a fondo (véase las técnicas especiales de relajación en la pág. 171).



NERVIOS COMPRIMIDOS

A veces, un disco se abomba hacia un lado y presiona sobre una de las raíces de los nervios que salen de la columna vertebral. Cuando esto ocurre, se siente dolor no sólo en el área inmediata, sino también en la zona en la que desemboca el nervio, normalmente el brazo o la pierna del mismo lado. Un nervio pinzado puede ocasionar también otras molestias, como entumecimiento u hormigueo. Si esto continúa mucho tiempo, la raíz del nervio puede quedar dañada permanentemente, y los músculos controlados por ese nervio se debilitarán. La funda que contiene el nervio puede hincharse como reacción al verse pinzada.



Ciática

Si un disco de la espalda baja oprime el nervio ciático, producirá un dolor que baja por una pierna, y tal vez entumecimiento o cosquilleo en una pequeña área de la pierna o del pie. En casos más serios, cuando el nervio está dañado, ciertos grupos de músculos de la pierna pueden quedar debilitados.

Aunque este problema suele iniciarse con un dolor de espalda, tras algunos

días disminuye el dolor en esta zona, pero se agudiza correspondientemente en la pierna. Esto indica que el disco se ha salido aún más, o se ha corrido hacia el lado de la articulación. .

En algunos casos de ciática el dolor es fuerte y constante, cualquiera que sea la postura que se adopte. Sin embargo, se puede encontrar alivio simplemente descansando en la cama. La mayoría de las hernias discales se resuelven por sí solas con tiempo y reposo. El centro gelatinoso del disco se seca y las capas externas fibrosas se encajan de nuevo en su lugar. Después de un tiempo, el dolor en la pierna cederá y el cosquilleo desaparecerá gradualmente. Puede quedarle una pequeña área entumecida en el pie, y tal vez alguna debilidad residual cuando levante el pie o el dedo gordo.

Un 90 por 100 de casos graves de ciática desaparecen en tres meses, pero si no hay mejoría tras permanecer dos semanas en cama, debe consultar al médico. Puede probarse la manipulación, la tracción y la acupuntura, así como tener cuidado con la postura y hacer ejercicio, pero nada suele ser tan eficaz como las inyecciones. Una pequeñísima minoría puede necesitar, a la larga, de la cirugía.


Braquialgia

Al igual que en la ciática, el dolor puede estar ocasionado por un disco cervical que se sale lateralmente y presiona sobre la raíz de un nervio al salir éste de la médula espinal. Esto producirá un fuerte dolor en la mano o el brazo, según el nervio que esté comprimido. Puede ir acompañado de hormigueo o un área entumecida. Si la raíz del nervio está lesionada, produciendo debilidad o pérdida de reflejo muscular, el dolor puede ser muy fuerte y no bastará el descanso, la manipulación o la acupuntura. En estos casos le indicarán que se ponga un collarín, y puede que tenga que hacer reposo en la cama con la cabeza en tracción continua. Alternativamente, pueden darle inyecciones. Véase página 108 para detalles del tratamiento.


CIÁTICA Y BRAQUIALGIA CRÓNICAS

Una ciática prolongada puede estar ocasionada por una hernia discal continuada, fibrosis epidural de la raíz o estenosis del canal lateral (véase pág. 59). La braquialgia crónica puede, produciré también por estas razones, pero en casos muy raros puede haber otras explicaciones. Los nervios cervicales pueden estar atrapados entre la clavícula y la primera costilla, por otra costilla (la costilla cervical) o por un tumor en la base del cuello.



Hernia discal crónica

En un pequeño número de casos de ciática y braquialgia el disco no vuelve a su posición original, sino que continúa presionando sobre el nervio. Si el dolor no cede tras seis semanas de reposo y de tratamiento prudente, debe visitar a un cirujano ortopédico o un

mielografía (véase pág. 78) para descubrir cuál es el disco prolapsado. Tal vez recomiende operar para quitar la parte saliente del disco, dependiendo del grado de dolor, la extensión del daño al nervio o la incapacidad general que el paciente padezca. Alguna vez una parte del cartílago del disco puede desprenderse por completo y quedarse encajado contra el nervio. Las mielografías no siempre detectan este problema y se pueden requerir otras investigaciones, como la tomografía computarizada (TAC) (véase pág. 81). Una vez diagnosticado, el fragmento se puede retirar quirúrgicamente.

Si la ciática crónica viene producida por un fragmento de cartílago desprendido, ni la manipulación, ni la ti acción, ni la acupuntura ni el descanso suelen producir mejorías duraderas, e incluso las inyecciones en la columna, como por ejemplo en el espació epidural (véase pág. 105) sólo alivian los síntomas por un corto período de tiempo a lo sumo. El problema radica en cómo manejarse con un dolor de ciática crónico. Permanecer durante mucho tiempo con un fuerte dolor puede afectarle no sólo psíquicamente, sirio también laboral y familiarmente. Esto se trata más a fondo en el capítulo 15. La braquialgia crónica es más susceptible de resolverse espontáneamente, aunque puede tardar de seis a nueve meses.



RECORRIDO DE LOS NERVIOS

Los nervios ciáticos van desde la base de la columna hasta los pies, partiendo del canal espinal entre la cuarta vértebra lumbar y la segunda vértebra sacra. Si uno de estos nervios está pinzado, sentirá un dolor agudo y punzante en una pierna, quizá combinado con entumecimiento y hormigueo. Los nervios braquiales parten del canal espinal de entre varias vértebras cervicales, y van desde la base del cuello hasta las manos. La presión sobre uno de ellos producirá un fuerte dolor en ese brazo, llegando incluso hasta la mano, con entumecimiento y hormigueo. Así, los músculos pueden debilitarse.


Fibrosis epidural de raíz

Cuando un disco herniado regresa a su posición original, puede que la funda de la raíz del nervio esté lastimada por la inflamación o el magullamiento, y puede aferrarse a las paredes del canal espinal. Caso de que esto ocurra, a pesar de que cederá el dolor continuo en la extremidad, puede volver a doler cuando nos agachamos. Normalmente el dolor cesa al enderezarnos o si nos tumbamos sobre una superficie plana. Sin embargo, con el transcurso de los meses, no aumenta el arco de movimiento ya que el tejido cicatrizado es duro. En algunos casos la raíz del nervio se liberará con el tiempo y entonces se abrirá el abanico de movimientos. Si esto no sucede, puede que tenga que someterse a un programa de ejercicios ideados para estirar poco a poco el tejido fibroso. Hay veces en las que el problema lo trata un cirujano ortopédico empleando la manipulación con anestesia a fin de estirar la raíz del nervio mediante movimientos extremos de levantamiento de pierna. Puede también responder a inyecciones de . cortisona o esteroides (véase capítulo 9, «Medicamentos e inyecciones»).


DOLOR DE ESPALDA AGUDO Y CRÓNICO
ESGUINCE DE UNA ARTICULACIÓN

Si se tuerce o sacude alguna articulación, los huesos pueden dislocarse ligeramente, produciendo un fuerte dolor al irritarse los ligamentos y cápsulas de una articulación. El término médico para esta mala alineación es subluxación.



CARILLAS ARTICULARES

A menudo el que una de las pequeñas carillas articulares (véase pág. 19) que unen las vértebras esté forzada o ligeramente desalineada puede producir un dolor agudo de espalda. Este tipo de problema puede darse en cualquier parte de la espina dorsal, pero, al igual que con los problemas de disco, es más fácil que afecte al cuello y la espalda baja. El dolor surge directamente de la irritación de las carillas articulares, y si la cápsula articular se hincha, puede pinzar un nervio.


En la espalda baja

Un extraño movimiento al inclinarnos o torcernos puede lesionar los ligamentos, los músculos y la cápsula de las carillas articulares. En las personas de mediana edad, cuando los discos han comenzado a degenerar y los ligamentos pueden estar un poco laxos, las carillas articulares tienden a deslizarse fuera de alineación.

Los síntomas de este tipo de ataque son muy similares a los producidos por una hernia discal en la espalda baja, puesto que el dolor puede llegar a ser muy fuerte y restringir los movimientos durante los dos o tres primeros días. El dolor puede ramificarse hasta el glúteo, la cadera, parte baja del abdomen y muslos, como en el caso de la hernia discal, pero sin el dolor agudo en la pierna que se siente cuando una de las raíces del nervio ciático está atrapada, y sin el entumecimiento o debilidad en un brazo o una pierna.

Este tipo de problema responde al descanso, a los calmantes, al ejercicio y a la manipulación. Igual que en los casos leves de hernia discal, depende mucho del estado general de salud. Si tiene un buen tono muscular y puede relajarse bien, probablemente se recupere antes que una persona con músculos laxos o que responde al dolor con tensión.



En la espalda media

Esguinces producidos por extrañas torsiones p inclinaciones, también pueden producir un dolor agudo de la espalda media, ramificándose como un cinturón por el lado y llegando incluso al pecho o parte alta del abdomen. Inicialmente, puede ser tan fuerte que incluso el respirar produce dolor.

Puede estar aquí involucrado el mismo conjunto de causas que en otros problemas de columna: por ejemplo, un jugador de squash que no hizo ejercicios de precalentamiento y dio raquetazos excesivamente vigorosos puede padecer este tipo de dolor unas horas después. Si se está cambiando de casa y mueve los muebles de un lado a otro, también está corriendo un riesgo. Hay veces en que este problema surge simplemente al darse la vuelta en la cama o al dormir en postura rara. Incluso cuando el dolor inicial y la restricción han cesado, muchas personas— siguen notando un dolor residual y continúan con restricción de movimientos durante semanas, meses e incluso años si no han recibido tratamiento adecuado, lo cual en este caso suele implicar una manipulación (véase capítulo 8).

El dolor de espalda media menos severo es reían van «ente común y puede darse casi a cualquier edad, si bien suele afectar con mayor frecuencia a adultos jóvenes y de mediana edad: Por lo general se sentirá mejor si adopta una postura adecuada, pero cuando la cambie p gire en determinada dirección, recibirá un nuevo aviso. Este tipo de dolor puede tener su origen en las carillas articulares, hernias discales leves o lesiones de costillas, o puede también deberse a que las articulaciones entre las costillas y el dorso de las vértebras' torácicas están desalineadas.

Los problemas que involucren cualquiera de las articulaciones del cuello producirán rigidez y dolor cervical. Esta condición tiene síntomas muy parecidos a una hernia discal en el cuello, y el término tortícolis puede aplicarse a ambos tipos de problema. Si tiene un esguince de la carilla articular en el cuello, resultará doloroso y verá limitados sus movimientos en determinadas direcciones cuando vuelva la cabeza o la incline hacia un lado.

La mayoría de las personas encuentran alivio estando echadas, pues esta postura evita que la cabeza pese sobre el cuello, pero a otras les produce aún mayor dolor. La solución es mantener sujeto el cuello: pruebe un collarín suave o enrolle una toalla y úsela para impedir que la cabeza se bambolee de lado a lado mientras duerme (véase pág. 69). Esto aliviará el dolor y acelerará el proceso de curación.

Estos ataques no suelen dar lugar a problemas de larga duración, pero hay veces en que el dolor perdura aun después de varias semanas o incluso meses, junto con restricción de movimiento y dolor que se extiende hasta los omóplatos. Pueden desarrollarse áreas o puntos gatillo (véase pág. 49), pero en general la manipulación es extremadamente útil para resolver este tipo de casos. Aunare la diferencia no se verá en una radiografía, es posible para un manipulador profesional detectar si hay un esguince en las carillas articulares o si éstas están desalineadas.
ESGUINCE DE LAS ARTICULACIONES SACROILIACAS

Normalmente afecta a mujeres jóvenes y de mediana edad, aunque los hombres, sobre todo los deportistas, también lo padecen. La razón de que esta lesión sea más frecuente en las mujeres probablemente esté relacionada con el embarazo, puesto que el recio ligamento fibroso de la articulación sacroilíaca, que une la columna a la cadera, tiende a relajarse durante el embarazo, en anticipación del parto.

La causa inicial de un esguince sacroilíaco puede ser un movimiento de inclinación o torsión y también puede producirse una lesión al bajar de una acera inesperadamente, de forma que los músculos no están preparados para recibir e! golpe y sean los ligamentos los que absorban la fuerza.

Una vez producido el esguince o la dislocación de las articulaciones sacroilíacas, notará un dolor agudo en el área superior interna del glúteo cuando pise o golpee con el talón de ese lado. También notará, en un segundo plano, un área dolorida, en forma de cuña, que se adentra en la parte baja del glúteo. Si el dolor es muy fuerte puede llegar hasta la parte posterior del muslo. No hay nervios principales pinzados, de manera que no sentirá entumecimiento o debilitación de los músculos, y por lo general este problema no produce gran dolor. Sin embargo sí puede resultar muy incómodo y molesto incluso cuando se está descansando. Muchos de estos esguinces agudos se resuelven de manera espontánea en una o dos semanas, pero caso de persistir, pueden responder prontamente a la manipulación. Sin embargo, si el ligamento ha sufrido más de uno o dos esguinces, hay posibilidad ole que durante bastante tiempo siga teniendo pinchazos y dolor y rebrotes ocasionales. Hay métodos efectivos para tensar los ligamentos con inyecciones esclerosantes que refuerzan la sujeción de la articulación.

Si lleva usted más de un mes con síntomas, vaya al médico para que le hagan un chequeo, por si tiene inflamación crónica y no sólo un esguince de articulación.
ARTICULACIÓN SACROILIACA

Los segmentos espinosos fundidos que componen el sacro tienen dos superficies, una a cada lado, que son las superficies articulares del sacro. Estas encajan dentro de dos superficies correspondientes, una en cada hueso de la

cadera. Los dos huesos de la cadera junto con el sacro forman la cavidad pélvica. En el dibujo, la pelvis femenina. Los huesos del muslo encajan en la cuenca de cada uno de los huesos de la cadera.

Ligamentos

Vértebra lumbar

Articulación sacroilíaca

Hueso de la cadera (ilion)

Cómo se mantiene la articulación sacroilíaca. Para tratar de clarificar, la parte derecha de este dibujo muestra cómo encaja el hueso de la cadera en el sacro; la izquierda muestra los ligamentos que soportan la articulación sacroilíaca. La laxitud de uno o más de estos ligamentos puede ser causa de mal alineamiento sacroilíaco.
LESIONES DE LIGAMENTOS

Es improbable que un ataque de dolor de espalda esté producido exclusivamente por un esguince de ligamentos. Sin embargo, hay ciertos tipos de lesión en la cual los ligamentos pueden ser el principal causante del dolor. Los ligamentos no curan con facilidad porque tienen un limitado abastecimiento de sangre. Pueden tardar más en curarse que una fractura de huesos. Es más, a menudo no curan del todo, dejando secuelas de tejido cicatrizado y adherencias (tejido fibroso trenzado que impide que los ligamentos se deslicen por la superficie del hueso). Esto puede convertirse en una fuente de dolor crónico.


Ligamentos laxos o esguince crónico de los ligamentos

En la vejez, el disco se hace más delgado (véase pág. 59), juntándose consecuentemente más las vértebras entre sí. Los ligamentos que sujetaban firmemente la espalda también se han aflojado, de modo que las articulaciones están más sueltas. Los ligamentos se hacen más laxos con el embarazo, y una lesión de la espina dorsal también puede descolocar las articulaciones. Una vez ocurrido esto, hay muchas probabilidades de que las carillas articulares se descoloquen de cuando en cuando (véase pág. 44). Es como una máquina desgastada con el cinturón o la polea flojos: cualquier esfuerzo inusitado hará que algo se rompa.

Pequeños esfuerzos o cambios de postura producen la sensación de que la espalda «se sale», o se queda «enganchada» y pueden ocasionar un dolor agudo en combinación con uno más profundo y difuminado. Ataques frecuentes de «quedarse enganchado» en la parte del cuello o la espalda baja se deben a la inestabilidad.

Esta sensación de «quedarse trabado» la produce el dislocamiento de las carillas articulares. Si también está involucrado el disco, actividades prolongadas como agacharse o inclinarse acarrearán dolor y rigidez, llegando incluso a impedirle el ponerse derecho. Si padece esta condición, es probable que su tipo de vida se vea afectada: la jardinería o trabajos de bricolaje pueden resultar un problema.

Si tiene esguince de ligamentos, o éstos se encuentran debilitados, notará dolor tras la inactividad o tras sedestación muy prolongada, y el cambio de postura con frecuencia provocará punzadas agudas. Los ligamentos son más débiles en sus extremos, donde se juntan con los huesos, y es aquí donde pueden resultar sobreestirados, en cuyo caso se inflamarán y producirán un dolor de fondo la mayor parte del tiempo. Probablemente el dolor sea más fuerte por la mañana al levantarse pero irá disminuyendo a medida que usted se va moviendo. El ejercicio o la actividad vigorosa lo agrava, pero también se agudiza si permanece quieto durante mucho tiempo.

Resulta difícil hacer frente a este tipo de dolor de espalda puesto que uno jamás parece estar totalmente libre de él. La respuesta al tratamiento es variable, pero el cuidado de la postura, un buen tono muscular, el mantenerse en buena forma general y el ejercicio (véase pág. 157 a 158) pueden ayudar.

Se puede tratar cada ataque agudo en la forma usual (reposo, empleo de un collarín o corsé, ejercicios, manipulación o acupuntura —si tiene ataques frecuentes acabará sabiendo lo que le va mejor), pero efectos duraderos se consiguen sólo a base de estabilizar los segmentos inestables. La terapia de esclerosante de ligamento (véase pág. 104) hace valer aquí sus méritos. Una alternativa la ofrece la tracción regular en casa, en una máquina de tracción inversa. La cirugía bajo la forma de fusión espinal (véase pág. 113) es un tratamiento menos usual ahora que antes.

A medida que uno se hace mayor, la columna suele volverse más estable de nuevo, porque los ligamentos tienden a endurecerse y toda la estructura se hace más rígida.


Síndrome del latigazo

Ocurre cuando hay esguince en los ligamentos que rodean las articulaciones del cuello o cuando están rotos. Puede ocurrir si se inclina violentamente la cabeza hacia atrás o hacia delante, como pudiera suceder por ejemplo, en un accidente de coche. Los músculos no están preparados para absorber el golpe, de forma que las articulaciones se fuerzan al máximo, lo cual está limitado por los ligamentos, y son éstos, por tanto, los que absorben el impacto. En este tipo de accidente también se pueden lesionar otras partes de! cuello, como los discos, los músculos y las vértebras.

Muchos casos de los síndromes de latigazo pasan inicialmente desapercibidos, porque la radiografía no muestra el daño producido a los ligamentos; y la hemorragia interna puede ser muy lenta. Sin embargo, en unas cuantas horas se desarrolla un fuerte dolor y rigidez en el cuello. Es importante iniciar pronto el tratamiento, pues de lo contrario puede dar lugar a problemas. La mejor forma de tratar el latigazo en un principio es !a tracción manual dada por un terapeuta especializado.

ESGUINCES MUSCULARES

Las lesiones de músculos en la espalda y en el cuello son menos frecuentes de lo que la mayoría se imagina. A menudo los médicos denominan muchos estados dolorosos de la espalda «musculares o ligamentosos». Hasta cierto punto esta definición puede ser cierta, dado que los músculos y ligamentos son parte integrante del funcionamiento de la espalda y se pueden ver afectados por una tensión indebida y esfuerzo asociado. Los músculos tensos pueden ser secundarios a una hernia discal o a lesiones en carillas articulares.

Una lesión puramente muscular en la espalda es lo que típicamente le sucede a un deportista que practica un ejercicio violento sin el debido precalentamiento. El dolor tal vez se inicie de pronto, y volverá tras repetir la acción que inicialmente lo desató. Los movimientos de extensión o tracción suelen empeorar el dolor, y puede que los músculos estén sensibles y un poco hinchados. Puede que también haya hemorragia interna si el músculo está lesionado.

Los esguinces musculares pueden ser muy latosos pero suelen responder al reposo y a la fisioterapia. Son pocas las lesiones musculares que tardan más de dos semanas en curarse de manera satisfactoria.

Tensión muscular crónica

En ocasiones, los músculos se vuelven tensos crónicamente. Esto suele ser el resultado de malas posturas, y es común en personas que pasan mucho tiempo inclinadas sobre una mesa, como son las mecanógrafas o técnicos de computadoras, o personas como operarios de fábricas que pasan largos períodos de pie o sentados con los brazos estirados trabajando con objetos pequeños.

Si su trabajo supone mantener esta postura, es muy importante que se asegure de que la mesa o superficie de trabajo, así como la silla, tienen la altura adecuada. Si es usted alto, inevitablemente habrá de agachar más la cabeza y los hombros a fin de llegar a la altura diseñada para una persona de estatura media. Esto puede imponer un mayor esfuerzo a los músculos que trabajan constantemente para soportar la carga. Los músculos tensos se pueden relajar mediante masaje o ejercicios que los estiren (véase capítulo 14).

Si su trabajo consiste en repetir constantemente el mismo patrón de movimientos de brazos y hombros, como puede ser el trabajo en una cadena de producción, los músculos forzosamente se cansan. Cuando esto sucede, las áreas vulnerables de puntos gatillo (véase apartado siguiente) pueden tensarse y empezar a referir el dolor hacia otras áreas. Esto es un poco distinto del dolor de postura estática que puede padecer el dibujante al inclinarse sobre sus dibujos, pero ambas son pruebas de resistencia de músculo, la una por ser una acción repetitiva y la otra por ser una postura mantenida.

La tensión psicológica es un factor a la hora de determinar qué personas, llevando a cabo las mismas actividades en el mismo lugar de trabajo son más susceptibles de desarrollar dolor de cuello, hombros o cabeza. La ansiedad y frustración pueden aumentar la tensión muscular, sobre todo en el cuello. Si no logra dar salida a esta tensión, bien verbalmente, bien de forma física, puede que reprima sus emociones a base de tensar los músculos.

La mayoría de las personas que padecen dolor de cuello suscitan, en un momento u otro, la pregunta «¿Se podría deber a la corriente de la ventana abierta del coche, o al frío del pasillo en el que estuve anoche un par de horas?». Es una suposición común y encierra un elemento de verdad: las corrientes o el viento frío, al enfriar muy deprisa la piel y los músculos superficiales, producen un aumento de la tensión muscular, lo cual a su vez reduce el riego sanguíneo. La unión de estos factores puede contribuir al desarrollo de puntos gatillo, descritos más abajo.

Ciertas bebidas, como el café, que estimulan el sistema nervioso, pueden dar lugar a un aumento de la excitabilidad de los músculos, lo cual a su vez los hace más propensos a contraerse durante un período de tiempo. El exceso de alcohol fatiga los músculos y de mantenerse el exceso puede llegar a dañar las células de los músculos. Recientemente se ha reconocido que, en algunas personas, ciertos alimentos pueden producir reacciones anormales en los músculos, resultando en un dolor muscular generalizado. Salvo que conozca esta posibilidad, bien pudiera continuar siendo una causa no detectada de su dolor de espalda.


Puntos gatillo

El dolor procedente de las estructuras espinales puede extenderse a áreas circundantes y establecer puntos secundarios de tensión, que se convierten en bandas pequeñas y tirantes o nudos en el músculo. Esto solía denominarse fibrositis pero actualmente recibe el nombre de fenómenos de puntos gatillo o, un tanto desalentadoramente, disfunción miofascial. Es muy usual en el cuello y hombros de quienes están bajo fatiga postural o que están pasando por un fuerte ataque de dolor de cuello del tipo de los descritos anteriormente. Existen consabidas posturas usuales en las cuales se desarrollan estos puntos gatillo, y si se toca uno de ellos, notará un nódulo tenso y duro que puede dar un tirón como respuesta a una presión fuerte y difundir dolor a aquel área del hombro, brazo o pecho que ya dolía.

Hay que enfrentarse con este problema de varias maneras. En primer lugar, si alguna articulación espinal ha sido lesionada, hay que corregirla. De no ser ésta la causa principal, hay que relajar los puntos delicados de los músculos con masaje, fisioterapia o ejercicios de estiramiento pasivo, una inyección local o acupuntura. A continuación deben cambiarse las circunstancias laborales o de la casa que hayan ocasionado el problema para asegurarse de que no volverán ni la tensión ni el dolor. Esto puede suponer cambiar la silla o adaptar el trabajo de forma que la espalda no esté forzada. Puede que en casa tenga que modificar la altura de la superficie de trabajo, mientras que en la oficina tal vez necesite ponerse unas plataformas para los libros, manuales o documentos para que la línea de visión sea casi horizontal.

El diseño ergonómico —la adaptación del ambiente de trabajo a la persona que trabaja— es un factor de extrema importancia a la hora de elimina/ el dolor de espalda producido por la mala postura. El capítulo 13 proporciona consejos más detallados.

DOLOR POSTURAL

Es ésta, probablemente, una de las causas más comunes del dolor de espalda crónico. El dolor es el resultado natural de adoptar posturas en las que uno o un grupo de músculos o ligamentos permanecen en estado de tensión durante un largo período. El dolor postural puede producirse por estar de pie, sentado o tumbado durante mucho tiempo.

Si apoya el talón sobre una silla, descansando la pierna horizontalmente durante veinte o treinta minutos, lo más probable es que note la rodilla rígida y dolorida cuando intente moverla de nuevo. La rodilla no se ideó como un puente colgante y los ligamentos comenzarán a doler si se estiran al máximo y se exponen a la plena fuerza de la gravedad.

En todo sistema mecánico, los puntos más débiles suelen ser los goznes o las uniones que posibilitan el movimiento, y al igual que una puerta que sufre constantes portazos acaba rompiéndose por los goznes, los ligamentos, que refrenan las articulaciones del cuerpo, comenzarán a dolerle si aplica fuerzas desiguales, excesivas o ininterrumpidas a través de las articulaciones.






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