Como vencer el dolor de espalda


COMO ENFRENTARSE AL DOLOR



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COMO ENFRENTARSE AL DOLOR

Por lo general no se nos educa para enfrentarnos al dolor como parte normal de la vida, y la mayoría de las personas con dolor de espalda continuado están experimentando toda una gama de problemas emotivos y psicológicos por primera vez y para los cuales no tiene entrenamiento previo. La consulta al profesional, tanto si es un psicólogo como otro tipo de terapeuta, es enfrentarse al problema de forma práctica, es señal de fortaleza y no de debilidad.

Si no es probable que el estado de su espalda mejore con ulteriores tratamientos, por ejemplo, si la cirugía no ha tenido éxito, debe buscar ayuda a efectos de enfrentarse a un dolor continuo. Sin embargo, es importante que tenga unas expectativas realistas cuando inicie cualquier tipo de tratamiento y así evitará la desilusión y la sensación de fracaso. Si el dolor no va a desaparecer, debe aspirar a disminuir el impacto que éste tiene sobre su vida y encontrar medios de disminuir el propio dolor. Es importante recordar que las terapias para ayudarle a enfrentarse al dolor sólo pueden tener éxito si usted participa en ellas activamente.

Muchas de las técnicas aquí descritas le enseñarán modos de ayudarse a sí mismo. Puede aprender a modificar patrones negativos de pensamiento y comportamiento y a adaptarse a un nuevo estilo de vida.

La mejor forma de empezar es dándose cuenta de cómo el estado de ánimo le puede afectar al dolor. Piense en cómo un niño pequeño arma un gran alboroto por un pequeño rasguño si sabe que así obtiene atención, pero se olvida completamente en cuanto ve el carrito de los helados.

El punto de arranque para la terapia del dolor es que el paciente reconozca en uno mismo este tipo de comportamiento y aprenda a cultivar las distracciones, para descentralizar su atención exclusiva en el dolor.
RELAJACIÓN

El aprender una técnica de relajación reducirá el dolor al dotarle de un control más consciente sobre su propio cuerpo. Le hará percibir la tensión y el estrés, le permitirá relajarse mentalmente y distender ciertos músculos que pueden haberse puesto tensos como respuesta al dolor. La relajación también influye en el sistema de alerta (véase pág. 176) y puede que sea esto lo que produce la sensación de mejoría.


Retroalimentación (feed-back) mediante EMG (electromiografía)

Uno de los métodos de entrenamiento en la relajación de retroalimentación (feed-back) (electromiografía), que proporciona información clara sobre la .tensión de los músculos. Se colocan unos sensores sobre determinados grupos musculares normalmente alrededor del cuello y hombros o en la zona lumbar. Van unidos a una pequeña máquina que da una señal —un tic o una luz. Cuando más tensión hay en los músculos, más rápida es la señal que emite la máquina.

Para el tratamiento, el médico le mandará a una clínica especial o tal vez a un físioterapeuta. La primera sesión en la que use una máquina EMG se la dará un terapeuta y usted estará inicialmente tumbado. Más adelante, podrá utilizar la máquina estando sentado, de pie o caminando. Si quiere usar la máquina en casa, el terapeuta le dirá dónde puede comprarla. Al utilizar el equipo, siéntese o túmbese cómodamente, y concéntrese en aminorar la marcha de la señal. Hay personas que se benefician considerablemente de esta retroalimentación directa, y aprenden en seguida a relajar los músculos. No obstante, y lamentablemente, no hay gran relación entre el cambio en el electromiograma (EMG) y el cambio subjetivo.

La investigación demuestra que tras sólo diez sesiones, la mayoría de los pacientes siente mucho menos dolor; por lo general sólo precisan la mitad de los calmantes y se han vuelto mucho más activos.


Otros métodos de relajación

Hay diversas formas de conseguir relajación muscular profunda sin necesidad de una máquina de EMG. Estas incluyen entrenamiento autógeno, contracción-relajación y meditación. Estas técnicas se pueden aprender de un terapeuta especializado o de lecciones en cassettes y luego practicarlas por uno mismo.

El método autógeno es una forma de autosugestión o autohipnosis (véase pág. 129), en el cual se repiten ciertas frases que ordenan a las diversas áreas musculares cómo relajarse. La repetición de estas frases verbales le permite relajarse rápidamente y a voluntad si se hacen con regularidad.

La técnica de contracción-relajación es similar a la de la relajación sencilla en la página 171. Fomenta el reconocimiento de la diferencia entre tensar los músculos fuertemente pero por un periodo breve para a continuación, relajarlos completamente. El abrupto

cambio de un extremo a otro aumenta la percepción de la cantidad de tensión que hay en los músculos. La meditación también puede reducir la tensión. Véase la página 130 para la técnica de la meditación sencilla.

En algunos aspectos, la máquina de electromiografía (EMG) proporciona un atajo a estos métodos más tradicionales al proporcionarle automáticamente información acerca de la tensión acumulada en el cuerpo. Si lleva varios meses con dolor crónico, puede no percatarse de la mucha tensión muscular que tiene, de manera que la retroalimentación directa mediante la máquina de electromiografía EMG podría resultarle útil antes de practicar cualquiera de los otros métodos que aquí se exponen.

El éxito de estos métodos depende en gran medida del resultado de la primera sesión. Por ejemplo, si el dolor le ha impedido dormir durante varios días y tras la primera sesión duerme bien, las siguientes sesiones probablemente también tendrán éxito. Si además, lleva un registro del grado de dolor que experimenta antes y después de la sesión de relajación, se puede notar la mejoría y ello le ayudará a continuar con la técnica.
Mantenerse relajado

Cuando pueda relajarse a voluntad, intente aplicar la técnica a lo largo del día. Un indicio visual puede ayudarle a recordar —ponga una cruz en un papel y pegue éste al espejo de su dormitorio, a la mesa de la oficina, en la encimera de la cocina, en el espejo retrovisor del coche o incluso en la cabecera de la cama. En cuanto lo vea, adopte la técnica que ha aprendido hasta que se sienta más relajado. Con tiempo y práctica, esto puede llegar a ser automático de manera que siempre esté en un estado natural de relajación.


COMBATIR EL ESTADO DE ANIMO

Ciertos estados de ánimo, en especial la depresión y la ansiedad pueden aumentar la sensibilidad al dolor y demorar la recuperación. Ambas pueden obedecer, en primer lugar, a un dolor crónico, de forma que se establece fácilmente un círculo vicioso. Es, por tanto, de suma importancia aprender a reconocer en uno mismo estos estados de ánimo e intentar sobreponerse a ellos.


La depresión

Médicamente, depresión significa más que simple infelicidad; incluye diversos cambios físicos también. Si padece la mayoría de los siguientes síntomas, debe buscar ayuda para la depresión.

• Gran aumento o disminución del apetito y el peso.

• Marcados cambios de humor.

• Apatía o inquietud.

• Incapacidad para disfrutar de cualquier pasatiempo.

• Sueño interrumpido.

Una de las maneras de minimizar o evitar la depresión es centrarse en el origen claro y físico del dolor, pero los médicos y otros facultativos con frecuencia recetan medicamentos para tratar la depresión. Las medicinas más empleadas se denominan «tricíclicas». Puede que transcurran dos o tres semanas antes de que note el efecto pero debe seguir siempre las instrucciones del médico y tomar la tanda entera de medicamentos. Los tricíclicos no crean adicción pero puede que le produzcan somnolencia. Al tomarlos, también es posible que note que el corazón le va más deprisa y que tiene la boca seca, tal vez tenga dificultad para orinar y se le nuble la vista. Hay otras medicinas anti-depresivas que son sumamente eficaces pero algunas de ellas precisan una severa vigilancia porque reaccionan mal con determinados alimentos y bebidas y otras medicinas.


La ansiedad

Las personas con dolores crónicos a menudo sienten mucha ansiedad sin que tengan razones específicas para preocuparse. Los tranquilizantes, como el valium, pueden serenarle, sobre todo sí se preocupa por alguna cosa en particular, como puede ser una operación.

No obstante, no se pueden tomar estas medicinas durante mucho tiempo pues crean adicción y no le ayudarán a sobreponerse a la ansiedad. No albergue nunca temores ocultos acerca de su enfermedad, pues esto aumentará la tensión; consúltelos siempre con el médico.

Hay personas que tienen ataques de pánico, que son episodios aislados cercanos al terror acompañados de diversos síntomas físicos como palpitaciones, dolores en el pecho, falta de respiración y jadeos.

Algunos incluso adoptan fobias, como la agorafobia o miedo de salir a lugares públicos abiertos. Naturalmente, estas complicaciones son frustrantes, tanto para el individuo como para quienes le rodean. Hay medicamentos, como el imipramida (uno de los tricíclicos antidepresivos) que pueden bloquear o evitar estos ataques de pánico.
CÓMO REDUCIR EL CAMBIO DE COMPORTAMIENTO ANTE EL DOLOR

Las personas que sufren dolores a lo largo de muchos meses experimentan a menudo cambios significativos en su comportamiento general así como en su personalidad. Saben que se ganarán la atención de quienes les rodean y les darán calmantes en cuanto muestren incomodidad al refunfuñar o al quejarse. Adquieren el hábito de la queja por la mínima molestia y este tipo de comportamiento retrasa su vuelta a una vida activa y agradable.


Clínicas del dolor

Se han organizado clínicas especiales para invertir el proceso condicionador que lleva a este patrón de comportamiento. Algunas de ellas admiten a pacientes durante varias semanas, otras sólo como pacientes ambulantes. El personal de estas clínicas presta atención y estimula a quienes no se quejan e intentan mantenerse activos e ignoran a los pacientes quejumbrosos. Puesto que muchos de los pacientes se quejan a fin de que se les den calmantes, estas medicinas se recetan a intervalos determinados y bajo estricta vigilancia, al margen del comportamiento del paciente. Los calmantes se administran dentro de una bebida de sabor fuerte a fin de poder ir reduciendo la dosis sin que el paciente lo note —todos deben estar de acuerdo con este procedimiento antes de que se les admita en la clínica.

Tras unas semanas de este tratamiento el dolor suele ser más tenue. El paciente está más animado puesto que toma parte en actividades cotidianas y consecuentemente no se queja tanto como antes del dolor.
Entrenamiento en la respuesta adaptativa

Para algunas personas, el dolor puede convertirse en un escudo protector detrás del cual resulta fácil esconderse cuando la vida se complica demasiado. Proporciona la excusa ideal para librarse de quehaceres o actividades desagradables. Estas personas exageran el dolor ante sí mismos y los demás a fin de evitar ciertas situaciones hasta que el dolor se convierte en parte necesaria de sus vidas. Las personas tímidas pueden utilizar el dolor de espalda como excusa para evitar actos sociales. Otros lo utilizarán para librarse de quehaceres domésticos o incluso de las relaciones sexuales.

Si su médico piensa que esta terapia es la adecuada le enviará a un especialista. El entrenamiento en la respuesta adaptativa enseña a las personas a examinarse de forma crítica a fin de descubrir si están utilizando el dolor de espalda como excusa para ciertas situaciones. A continuación se les exhorta a enfrentarse a problemas, como la timidez o las dificultades familiares, de forma que no precisen de la excusa del dolor de espalda.
Cómo vencer el insomnio

El entrenamiento en la respuesta adaptativa también se puede utilizar para ayudar a curar el insomnio que es la plaga de muchas personas con dolor de espalda crónico. La terapia le exhorta a enfrentarse cara a cara con el problema del sueño en lugar de permitir que el dolor le rija sus hábitos de sueño. Apunta a establecer rutinas que llevan a un patrón normal de sueño y las instrucciones básicas incluyen:

• Túmbese a. dormir sólo cuando tenga sueño.

• No haga nada en la cama (aparte de tener relaciones sexuales) que no sea dormir.

• Si no se ha dormido a los quince minutos de meterse en la cama, levántese y salga del dormitorio. No vuelva a la cama hasta que tenga sueño.

• Ponga el despertador a la misma hora cada mañana y levántese independientemente de cuanto haya dormido.

• Evite echarse sueñecitos durante el día.

• Evite el café, el té u otro estimulante que propicie el insomnio.


Terapia de inoculación del estrés

Al igual que las demás terapias comentadas en esta sección, la terapia de inoculación de estrés apunta a cambiar la actitud del paciente frente al dolor. Va bien para personas con dolor de cabeza crónico pero no ha sido del todo evaluado como tratamiento para el dolor de espalda crónico. La terapia se da en grupos por un fisioterapeuta. A los pacientes se les anima a examinar detalladamente la naturaleza de su dolor y el efecto que tiene en sus vidas. Se les da una explicación exhaustiva de su dolencia y se les enseñan técnicas especiales para enfrentarse a aspectos individuales del dolor, como, por ejemplo, cambios de postura de estar sentados a estar de pie, cómo evitar punzadas, etc.


LA NEURO-ESTIMULACION

Hace más de dos mil años que un escritor romano dijo que el dolor de los pies producido por problemas como la artritis gotosa podía aliviarse metiendo los pies en un cubo de agua que tuviera dentro un anguila eléctrica). Esto producía una descarga eléctrica que hacía desaparecer el dolor durante unas horas.

La idea puede parecer rara, pero el

principio funciona aunque no se sabe el por qué. La estimulación eléctrica probablemente reduzca el dolor en parte al estimular las fibras largas que cierran la puerta del dolor (véase pág. 176) e interrumpen el mensaje de dolor enviado por las libras cortas. También aumenta el grado de las hormonas corporales inhibidoras del dolor, las en-dorfinas y las encefalinas que están en el líquido cerebro-espinal y bañan los nervios del canal espinal.

Muchas clínicas mundiales del dolor ofrecen hoy en día la neuroestimulación para aliviar tanto el dolor agudo como el crónico.
Estimulación transcutánea

Es un tratamiento más común para estimular eléctricamente los nervios. Le tratarán en un departamento de fisioterapia. Le pondrán electrodos en la piel en puntos seleccionados, seguramente en uno de los grupos siguientes:

• Puntos gatillo sensibles en la región dolorida.

• Puntos gatillo distantes (si no se encuentran las locales).

• Principales nervios periféricos asociados con la zona dolorida.

• Puntos acupunturales (los hay para varios patrones de dolor y a menudo

se solapan con los puntos gatillo, que a su vez suelen cubrir los principales nervios sensores).

Se pasa una corriente de poco voltaje por los electrodos y se va aumentando la intensidad hasta que note una sensación algo dolorosa, punto justo debajo del cual se ajusta el voltaje.

Siempre y cuando el dolor se calme, el tratamiento probablemente durará veinte minutos y seguramente le darán entre tres y cinco sesiones semanales hasta que el dolor quede reducido semi-permanentemente. Cuando pueda usar el estimulador solo, puede que le presten uno para usar en casa.

El método es totalmente inocuo aunque existen ciertas limitaciones para personas con marcapasos cardíacos o que estén en los tres primeros meses del embarazo.

En torno al 60 por 100 de los pacientes ven reducido su dolor con este tratamiento. Algunos experimentan un alivio muy corto pero un 50 por 100 experimentan mejoría de seis a dieciocho meses después de terminado el tratamiento.

Una de las ventajas de este tratamiento es que desplaza a los analgésicos y narcóticos. Estas medicinas pueden ser muy efectivas para el dolor agudo, pero empleadas durante largo tiempo suprimen la capacidad del cuerpo para producir sus propios analgésicos, las endorfinas y las encefalinas.


Neuro-estimuladores implantados

Si el dolor es lo suficientemente fuerte, se puede estimular los nervios implantando un estimulador en la médula espinal. Puede ser muy efectivo pero es menos común que el tratamiento de estimulación transcutánea, y se limita a casos en los que la cirugía ha fracasado. Es especialmente útil para personas cuyos nervios se han lesionado irreparablemente.

Bajo anestesia local, se colocan diminutos electrodos en el espacio epidural, normalmente a mitad de la espalda. Por debajo de la piel correrán unos cables que saldrán por el costado y se conectarán a un pequeñísimo generador, que se puede operar manualmente para comprobar el sistema. Si le proporciona suficiente alivio, se puede introducir todo el sistema bajo la epidermis en una segunda operación. El estimulador funciona con baterías que duran cinco años y se reponen en una operación menor. La estimulación se puede variar por medio de un programador externo controlado por radio y se puede enchufar y desenchufar el sistema usando un imán. Entre el 50 y el 60 por ciento de quienes lo usan mejoran con el sistema de estimulación nerviosa epidural. Es mejor usarlo intermitentemente que de forma continua, pues esto aumenta la producción natural del cuerpo de hormonas reductoras del dolor.

Esta implantación no alivia el dolor completamente y seguirá sintiendo los dolores muy localizados. Al igual que con otros tratamientos eléctricos de estimulación nerviosa, éste bloquea el dolor mediante la estimulación de las fibras largas que cierran la puerta del dolor (véase pág. 176). Tiene además .la ventaja de aumentar la circulación sanguínea hasta una extremidad anteriormente dolorida al dilatar los vasos sanguíneos. Esto resulta especialmente bueno para el dolor de quemazón difusa ocasionado por lesiones a los nervios simpáticos. Esta implantación puede incluso curar úlceras debidas a la mala circulación.

Las personas que siguen con medicamentos narcóticos después de una implantación a menudo sienten la sensación eléctrica de la estimulación, pero no obtienen ningún alivio. Pueden disminuir el dolor tomando ciertos suplementos nutritivos y medicinas antidepresivas que incrementan la producción corporal de hormonas reductoras del dolor.
Estimuladores cerebrales

Una minoría de personas con dolor generalizado y muy fuerte se tratan con un neuro-estimulador implantado en el cerebro. El electrodo estimulante se pone dentro del cerebro, en la materia gris que rodea una de los ventrículos o en uno de los núcleos del tálamo (la estructura central que recibe las señales de dolor ). Puesto que hay un pequeño riesgo de lesión cerebral, esta operación se lleva a cabo sólo en casos extremos.

Así como los estimuladores espinales funcionan a base de cerrar la puerta del dolor y bloquear los mensajes de dolor antes de que lleguen al cerebro, los estimuladores cerebrales parecen fomentar la producción de las hormonas antidolor del propio cerebro.

Por el momento, se están llevando a cabo investigaciones al efecto de desarrollar nuevos aparatos que funcionen automáticamente de acuerdo con las necesidades del cuerpo. El sistema se enchufará o apagará dependiendo del grado de hormonas que estén circulando en el cuerpo.


UNA SENSACIÓN DE AUTO-CONTROL

Las personas con dolor de espalda crónico pueden desarrollar una sensación de fracaso y desilusión que les lleva a la desesperación. Esto se puede evitar marcándose metas positivas a corto plazo, pero no tenga expectativas poco realistas. Póngase un objetivo cada día de forma que a diario consiga algo. Es mucho mejor tener un objetivo específico, como caminar un kilómetro esta mañana, que apuntar a algo más general como puede ser haberse recuperado al terminar el verano. El fisioterapeuta puede ayudarle marcándole objetivos específicos a corto plazo como el perder peso y hacer ejercicio diariamente. Lleve un registro diario del progreso a fin de tener la sensación de estar consiguiendo algo y no se lamente de su incapacidad. Cuando se sienta con más confianza tal vez pueda apuntarse a algún deporte, pero consulte con el terapeuta acerca de cuál le irá mejor para el problema de su espalda.


Vivir con el dolor

Si su dolor es persistente, no es aconsejable tomar continuamente medicinas. Debe intentar controlar usted mismo el dolor y aprender a convivir con él. Algunas de las técnicas sugeridas aquí tal vez le ayuden a mitigarlo pero lo más importante es su actitud mental.

Evite concentrarse en su dolor y centre su atención en otras cosas, creándose intereses que no le perjudiquen la espalda y aumenten el dolor. Procure no abandonar las distracciones: si ha de guardar cama durante mucho tiempo, invite a sus amigos a que le visiten. Si observa un cambio en la relación con su pareja, piense si no se deberá a su estado. Comenten juntos estos problemas —el dolor crónico en un miembro de la pareja repercute en ambos de modo que hay que intentar comprender mutuamente las reacciones.

Retorne en la medida de lo posible a sus actividades normales, aunque habrá de ser indulgente consigo mismo en algunas cosas. Acople la casa a su estado para evitar esfuerzos innecesarios y siga los consejos del capítulo 13 («La postura y las actividades cotidianas»). Si tiene un trabajo sedentario procure usar una silla que le sujete la espalda, adapte la altura de la superficie de trabajo si es posible y guarde las cosas a alturas accesibles. Si tiene un trabajo manual, tenga en cuenta su espalda al levantar y acarrear cosas y no vaya a trabajar si la espalda le empeora. Los ejercicios a veces ayudan a controlar el dolor e. impiden que se ponga tenso.

Siempre que mantenga una actitud positiva y no permita que el dolor rija su vida es casi seguro que podrá reanudar sus actividades normales y llevar una vida plena y activa.
Conclusión

A pesar de que el dolor de espalda es un gran problema, puede solucionarse en parte. Sabemos ya lo suficiente como para evitar que el dolor produzca enormes incapacitaciones. El problema radica en que no se aplica este conocimiento y en que muchas de las terapias útiles no están demasiado disponibles. Si se implantaran las propuestas que siguen, lo cual reconozco que no es tarea fácil, estimo que se reduciría al menos en un 70 por 100 la incapacitación prolongada fruto del dolor de espalda.

• Todo estudiante de medicina y fisioterapeuta debería tener formación en medicina ortopédica.

• Todo médico de medicina general, cirujano ortopédico, reumatólogo y especialista en medicina física deberían aprender técnicas de manipulación e inyección para tratar desarreglos músculo-esqueléticos.

• Todo fisioterapeuta debería aprender técnicas de medicina manipulativa y saber cuándo aplicarlas.

• Todo profesional «alternativo» con título de osteópata, quiropráctico o acupuntor expedido por un centro reconocido debería ser admitido en el sistema de seguridad social del país, para tratar desarreglos músculo-esqueléticos.

• Todo paciente debería tener acceso rápido a cualquiera de los anteriores profesionales para recibir tratamiento y consejo adecuado.

Aunque hay mucho que la profesión médica puede hacer, muchas de las respuestas las tiene el paciente. La mala postura y el descuido en el uso de la espalda se encuentran entre las causas más frecuentes del dolor de espalda. Los efectos nefastos de nuestra vida cada vez más sedentaria se podrían minimizar con una mejor educación. A los niños se les debería concienciar de la importancia de la buena postura y los adultos deberían mantenerse en

forma haciendo ejercicio y practicando algún deporte.

El capítulo 13 da consejos e instrucciones sobre cómo reducir el esfuerzo de la columna en las actividades cotidianas. Sin embargo, estas instrucciones sólo sirven para momentos aislados, y están alejadas del curso normal de actividades. Deben complementarse con una percepción de la postura que se mantiene, lo tenso que se está y dónde radica esa tensión.

Fundamental en esta toma de conciencia es una respiración correcta. Observe cuántas veces al día contiene la respiración o respira apresuradamente y superficialmente en un momento de tensión. Cuando se descubra en estas situaciones, pare un momento y centre su atención en la respiración. Al poco recobrará un ritmo relajado y acompasado sin tensión en la parte alta del abdomen. La respiración relajada y acompasada es esencial para el movimiento fluido, coordinado y eficaz. El efecto mental de la relajación también redundará en una reducción de la ansiedad.

Este liberarse de la ansiedad juega un papel a Ja hora de prevenir el dolor de espalda. El estrés mental y la tensión física suelen ir inevitablemente unidos. Así pues, el segundo paso para prevenir el dolor de espalda es reducir la tensión muscular evitando situaciones estresantes y aprendiendo a controlarlas.



Los problemas serios del cuello y espalda pueden querer indicar que su cuerpo no tolera más el tipo de vida que lleva. Si le duele la espalda, puede serle útil considerarlo como una señal de alerta que el cuerpo emite.

Finalmente, recuerde que hay muchas y diferentes terapias para tratar los problemas de espalda, y si los remedios que usted mismo se aplica no bastan, busque hasta encontrar el que le va bien.


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