Como vencer el dolor de espalda



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COMO VENCER EL DOLOR DE ESPALDA

John Tanner


EDICIONES TEMAS DE HOY, S. A. Colección Manuales



INTRODUCCION
El dolor de espalda es una de las aflicciones más comunes del mundo industrializado: alrededor de un 80 por 100 de la población de los países desarrollados padece dolor de espalda en algún momento de su vida. Este libro va dirigido a todos aquellos que tienen dolores de espalda y a los que quieren tomar medidas preventivas para minimizar las oportunidades de sufrir problemas de este tipo en el futuro. También les puede resultar útil a los terapeutas que desean saber el tipo de consejo que deben dar a sus pacientes, o que quisieran tener más información sobre los tratamientos disponibles para el dolor de espalda.

Hay ya muchos libros sobre el mismo tema. Este sobresale por dos motivos. En primer lugar es poco común por lo que respecta a su cobertura. Son demasiados los libros sobre el dolor de espalda escritos por terapeutas que se han especializado únicamente en un aspecto del tratamiento, como puede ser la manipulación, ejercicios fisioterapéuticos o la cirugía. Este libro considera todo el campo: lo mejor de la medicina convencional y de la complementaria, y sugiere algunos métodos para auto ayudarse.

En segundo lugar, este libro va más al fondo que otros. No sólo explica de forma ciara y en términos no técnicos las causas del dolor de espalda, sino que también aporta consejos prácticos sobre lo que hay que hacer en caso de problemas de espalda, da una valoración a fondo de las distintas terapias existentes y describe lo que se puede esperar cuando se solicita ayuda profesional. El dolor de espalda es un campo de muchas teorías que van cambiando así como de muy diferentes puntos de vista. He intentado separar, en relación con el dolor de espalda y su tratamiento, lo que son hechos puros, lo que es probable, y lo que es.

mera especulación con relación a los beneficios que se obtienen con las terapias.



La actitud de su médico

Este libro pretende convencerle de que hay muchos métodos efectivos para tratar el dolor de espalda, y animarle a buscar el tratamiento que le sea válido. Ya no debería permitírsele a ningún especialista de espalda, de cualquier rama de la medicina, comentarios tan ligeros como «no hay nada que hacer», «tiene usted artrosis, tendrá que aprender a vivir con ella», o «tiene usted un dolor de espalda no específico». Esto no es más que otra forma de decir «No sé lo que le pasa a usted». Su médico debe comprender su dolor y no simplemente despachar el tema. Seguro que se hace cargo perfectamente del grado de dolor que usted padece y es consciente al cuidar de su salud. Sin embargo, es probable que no se comprometa respecto a sus perspectivas de recuperación. Desafortunadamente, es muy difícil predecir la rapidez con la que uno se puede recuperar del dolor de espalda. Si la frase «tal y tal tratamiento puede ayudar en este proceso» se filtra en alguna ocasión en este libro, se debe a que, o bien no hay evidencia probada respecto del éxito del tratamiento, o bien a que el desarreglo responde con tanta variación a los diferentes tratamientos que resulta impredecible

Pero la medicina holística trata a individuos, no enfermedades, y por tanto cada caso es único. Este principio es el tema que subyace en el libro.
Medicina holística.
La esencia de la medicina holística, que atiende a la persona en su totalidad, es diagnosticar y tratar teniendo en cuenta todos los factores que afectan a la salud de la persona, desde consideraciones físicas como pueden ser los factores bioquímicos o mecánicos, hasta factores mentales incluyendo la motivación para recuperarse y la habilidad para adaptarse.

Gran parte de esta información probablemente se valore de manera intuitiva. Pocos médicos intentan cuantificar todos estos factores de manera deliberada y consciente al tratar a un paciente. El médico holístico, sin embargo, aspira a este ideal, y cuanto mejor profesional sea, más probabilidades tiene usted de beneficiarse de este enfoque total.

El médico holístico jamás olvida que su paciente es una persona: nunca aísla síntomas del estado general de salud de su paciente y el estado mental. Los problemas de espalda no son un simple fallo mecánico que ha de arreglarse. Su tratamiento incluye un uso correcto, buena postura, estar libre de tensión física y emocional y una sana actitud mental.

La medicina holística no es una forma especial de tratamiento; se define por la actitud del médico hacia su paciente, y puede abrazar tanto la medicina ortodoxa occidental como terapias alternativas. El facultativo ortodoxo puede estar convencido de que los calmantes, el descanso y los relajantes musculares son el método más eficaz para tratar a quien padece dolores de espalda, mientras que en el extremo opuesto, el brujo africano está convencido de que se requiere el exorcismo del espíritu maligno para curar a su . paciente. El primero actúa basándose principalmente en un conocimiento mecánico y bioquímico y el segundo tiene una interpretación espiritual del problema. ¿Cuál de ellas es más holística? Ninguna, por supuesto, ya que simplemente se enfrentan al problema desde diferentes puntos de vista, ambos igualmente estrechos. ¿Cuál de ellos es más eficaz? En dolores agudos de la zona lumbar, sospecho que una prueba controlada revelaría pocas diferencias. Incluso en nuestra propia cultura europea no hace tanto tiempo que los alemanes se referían a agudos dolores de espalda bajos como «Hexenschuss» que significa «el soplo de los brujos».

El tratamiento, por tanto, no es necesariamente un indicador de si el facultativo es o no es holístico. En otras palabras, el empleo de fármacos estandarizados que utiliza la ortodoxia en contraposición a medicamentos alternativos usados por homeópatas y herboristas, no implica forzosamente un enfoque menos holístico. No obstante, facultativos de terapias alternativas tienden a poner el énfasis sobre el enfoque holístico, y ésta puede ser la razón de la creciente popularidad de la medicina alternativa sobre los tratamientos ortodoxos.

Confianza en el terapeuta

La actitud del terapeuta hacia usted es sólo parte de la historia. La actitud de usted hacia el facultativo es probablemente igual de importante. Si le gusta su terapeuta y confía en él,, tiene muchas más probabilidades de curarse que si le disgusta o confía poco en su habilidad.

Una sofisticada investigación sobre el éxito de las técnicas psiquiátricas ilustra claramente este punto. Dos investigadores, Caine y Smail, analizaron los enfoques terapéuticos de diversos psiquiatras y los dividieron en dos grupos. El primer grupo aplicaba un enfoque «duro, cerebral» en la mayoría de los problemas, con empleo de drogas terapia electroconvulsiva. El segundo grupo de psiquiatras tenía un enfoque más suave: asesoramiento, psicoterapia; y .el empleo de entornos terapéuticos, como por ejemplo, comunidades residenciales terapéuticas; asimismo preferían una relación de mayor igualdad con sus pacientes.

Caine y Smail analizaron también las características de personalidad de ambos grupos de psiquiatras. Los psiquiatras del primer grupo eran más rígidos y autoritarios de carácter y valoraban factores de «fuerza», mientras que en el segundo grupo predominaban tendencias de «docilidad». A continuación, los investigadores examinaron a los pacientes que estaban siendo tratados, y los dividieron en dos grupos, de acuerdo con los mismos rasgos de personalidad, independientemente del tipo de enfermedad mental que padecieran.

Finalmente, evaluaron el éxito del tratamiento. Los resultados demostraron que los pacientes que más progresos hacían eran aquellos a quienes les trataba el psiquiatra cuya personalidad se parecía más a la suya propia, empleando el enfoque terapéutico preferido por el paciente. Los pacientes más afectuosos progresaban más con el enfoque asesor «suave», mientras que a los pacientes duros les iban mejor las formas de terapia más rígidas.

En resumen, lo que determinaba el progreso del paciente era la relación entre éste y el terapeuta, y no el tratamiento en sí. La confianza en el terapeuta, la. fe en su percepción y experiencia del mundo, y la compatibilidad entre el terapeuta y el paciente son factores importantes. No hay método que por sí solo sea el idóneo.

Probablemente se pueda aplicar este principio tanto a la medicina para desórdenes físicos como a la terapia para enfermedades mentales: no hay un método particular de tratamiento que funcione mejor. Si prueba un tipo de terapia y no le ayuda, pruebe otro.


La necesidad dé información
Sea cual sea el caso, les recomiendo fervientemente a todos que busquen la ayuda que necesitan. Pero para poder hacer una elección certera, se necesita información clara y veraz. La información errónea puede llevar a muchas personas a sufrir por un período de tiempo innecesariamente largo. Citaré mi propio ejemplo. A los diecisiete años me lesioné la espalda al levantar grandes bloques de hormigón en un solar que se estaba construyendo. Afortunadamente mi madre tuvo la lucidez de llevarme al osteópata local, que era ciego, pero tenía buenas manos. Su curso de seis semanas de ejercicio y mi perseverancia, pronto me pusieron bien. Pero durante muchos años me dolía la espalda si permanecía de pie mucho rato, el síndrome de la «espalda de día de cóctel»; como estudiante de medicina la visita a las salas duraba torturantes horas. Había leído que era importante mantener una curva o ensilladura en la parte baja de la espalda y seguí este consejo. Fue diez años más tarde, cuando estudié medicina ortopédica, cuando descubrí que esta postura podía causarme el dolor. Una vez aprendí a reducir esta curvatura, desapareció el dolor.

Espero que este libro evite que otros sufran por falta de información. También espero que les anime a responsabilizarse de su propia salud, tanto siguiendo los consejos sobre auto-ayuda que se dan en el libro, como buscando una terapia que les vaya bien.

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¿Quién padece dolor de espalda?
Si usted ha padecido problemas de espalda o tiene dolor ahora mismo, probablemente se haya preguntado «¿Por qué yo?» Quizá recuerde algún movimiento raro o brusco que desató el dolor, pero tal vez el mismo movimiento no produjera dolor en anteriores ocasiones y, a otras personas no les perjudican actos similares. Lo más probable es que tuviera la espalda en un estado

en el que un incidente relativamente pequeño bastara para disparar el dolor, algo similar a una cuerda deshilachada que se rompe al menor tirón. Pese a que es difícil aislar algún punto en particular que favorezca el dolor de espalda, factores como la edad, el trabajo y la condición física pueden, sin duda, jugar en ello un papel muy importante.

¿QUIEN CORRE MAYOR RIESGO?

Surgen, de entre la maraña de informes y estadísticas recogidos en diversas partes del mundo, ciertos descubrimientos comunes.


Grupos de edad vulnerables

Se es más propenso al dolor de espalda si se tiene entre treinta y cincuenta años. Son pocas las personas de más de sesenta y menos de dieciocho que se ven afligidas. La razón para ello no está del todo clara pero es probable que sea un conjunto de factores.

Las exigencias sociales y laborales de los años intermedios de la vida son quizá más fuertes. Los de la década de los treinta puede que estén criando y tratando a niños pequeños, lo cual, en casa, implica mucho levantarlos y cogerlos. Para los que trabajan, los años intermedios suelen ser los más productivos, tanto en una labor manual fuerte como en un trabajo sedentario.

A esta edad, muchas personas le dedican menos tiempo al deporte o a actividades de recreo que podrían mantener su buen estado físico general y su flexibilidad. Es también en esta época cuando las personas suelen tender a aumentar de peso, además del efecto acumulado de unos quince años de estrés mecánico acumulado, y sobrecarga de la espina dorsal.

Desde el punto de vista psicológico el disco (la parte almohadillada entre cada segmento de hueso de la columna vertebral) es más vulnerable entre los treinta y los cincuenta. Los jóvenes tienen discos fuertes y elásticos, mientras que los discos de las personas más mayores se han resecado y se componen en su mayor parte de fibra no elástica. Y es en la etapa intermedia entre esos dos estados en la que el disco corre mayor riesgo de dañarse.

¿Hombres o mujeres - el sexo débil?

Las mujeres parecen ligeramente más propensas que los hombres al dolor de espalda. Se desconoce la causa de esto, pero el embarazo, el parto y la crianza de los hijos pueden pasarle factura a la columna vertebral (véase pág. 149). Sin embargo, los hombres faltan más al trabajo: anualmente se pierden 627 días laborables por 1.000 hombres en comparación con los 347 días por 1.000 mujeres, si bien esto puede ser un reflejo del tipo de trabajo que los hombres realizan. El doble de hombres suelen someterse a operación.


Aspecto físico - altura y peso

Sorprendentemente, se encuentra muy poca diferencia en la incidencia del dolor de espalda entre el individuo bajo y gordo y el alto y delgado. Sólo unos cuantos de los diversos estudios llevados a cabo sobre este aspecto del dolor de espalda muestran una ligera preponderancia de dolor en los hombres altos. Sólo un estudio muestra que las personas obesas corren más riesgo que las delgadas.


Postura

La mala postura es la causante de un alto porcentaje de los dolores de espalda. Sin embargo, cuando se habla de postura, es esencial diferenciar entre distintos tipos de postura, todos ellos incluidos en el vago término de «mala», pero no todos ellos responsables de los dolores de espalda. Al hablar de posturas malas, normalmente nos referimos a posturas poco elegantes —o_ en otras palabras, desparramarse sobre una silla o caminar con las manos en los bolsillos. Carecemos de pruebas que indiquen que estos hábitos incrementen el riesgo de problemas de espalda. Ciertas anormalidades de columna que afectan a la postura, como la escoliosis (véase pág. 55), no desembocan necesariamente en el dolor de espalda, salvo que la condición produzca una deformidad muy evidente.

Sin embargo, otros tipos de postura son una causa mayor de dolor de espalda. Inclinarse sobre una mesa, trabajar con los brazos levantados durante largo tiempo, levantar mucho peso

inclinándose desde la cintura en lugar de doblando las rodillas, sentarse en una silla de altura inapropiada o sin el respaldo adecuado pueden producir como resultado dolor de espalda. Esto se trata en el capítulo 13.


Forma física y fuerza

La investigación sugiere que el poco ejercicio aumenta el riesgo de problemas de espalda. Si se está en forma, los músculos son fuertes y flexibles y la recuperación de una dolencia o una enfermedad es más rápida que en una persona que no está en forma. También los huesos son más fuertes, y si uno se mantiene en forma a medida que envejece, los huesos mantendrán su fortaleza por más tiempo que en una persona que no hace ejercicio. Sin embargo, ciertos deportes, como pueden ser el golf, los bolos y el béisbol —todos los cuales llevan aparejados torcer y forzar la espalda—, conducen a una mayor incidencia de problemas' de espalda. Si ha tenido problemas de espalda y piensa practicar un deporte nuevo, debe tener en cuenta si le puede resultar nocivo. Consulte con su médico de cabecera o un fisioterapeuta especializado en lesiones deportivas, quienes podrán ayudarle. Los deportes competitivos inducen a algunas personas a entrenarse con tanta intensidad que desarrollan lesiones por sobrecarga.

Al hacer abdominales empleamos los músculos del abdomen. Si éstos son fuertes, ayudarán a apoyar la columna al aumentar la presión en el abdomen, lo cual reduce el esfuerzo de la parte ¿ baja de la espina dorsal. Si los músculos abdominales están flojos, la espalda ha de soportar más peso. Esto le hará más propenso al dolor en la zona lumbar, y fortalecer los músculos con ejercicios abdominales o de otro tipo (véanse págs. 167 a 168) podría ayudarle.

Sin embargo, la fuerza de los músculos dorsales no parece afectar a las probabilidades de padecer dolor de espalda salvo que haya de levantar peso especialmente grandes. La mayoría de nosotros tenemos unos músculos dorsales perfectamente adecuados para llevar a cabo nuestras actividades normales.

Unos tendones de la corva poco flexibles pueden predisponer a las personas al dolor de espalda. Estos músculos se sueltan siempre que nos inclinamos hacia delante, de manera que son las caderas las que, en su mayor parte, llevan a cabo la labor de inclinación. Si estos tendones están endurecidos la espalda tiene que doblarse mas, y esto aumenta el riesgo de problemas de espalda. Véase págs. 161 y 162 para ejercicios que estiren los tendones.

Una espalda rígida puede no ocasionar problemas. Sin embargo, las terapias que apuntan a aliviar el dolor de espalda a base de hacerla más flexible, a menudo obtienen resultados bastante satisfactorios.


¿CUAL ES EL PRECIO?

Aquellos que se libran totalmente del dolor de espalda son una minoría afortunada; se calcula que entre un 60 y un 80 por 100 de la población de un país industrializado medio padece dolor de espalda en algún momento de su vida, y que el problema se repetirá en la mitad de éstos.

Los cuestionarios revelan que casi la mitad de las personas aquejadas de problemas de espalda no comunican los síntomas a su médico. Aquellos que sí lo hacen son, o bien personas que padecen su primer ataque de dolor de espalda, o pacientes crónicos que requieren ayuda médica continuada. Los historiales de los médicos de cabecera no reflejan el número de pacientes suyos que padecen síntomas continuados si bien no incapacitantes, o que desarrollan una repetición del problema por el cual se les había tratado previamente.
¿Cuál es el precio?

La incidencia del dolor de espalda declarado varía de un país a otro, pero es uniformemente alta en países industrializados. En los Estados Unidos y Suecia el dolor de espalda es el mayor causante de pérdida de tiempo laboral en las personas menores de cuarenta y cinco años. Un estudio llevado a cabo en los Países Bajos en 1982 reveló que más de un 50 por 100 de la población había padecido dolor de espalda baja o lumbar. Les repitió a un 85 por 100 de ellos y un 30 por 100 tuvieron problemas durante tres meses o más. Esto contradice bastante la afirmación ampliamente citada de que el 45 por 100 de las personas que padecen dolor lumbar agudo se recuperan espontáneamente antes de dos semanas y el 90 por 100 antes de las cuatro.

En Gran Bretaña se pierden al año aproximadamente treinta y tres millones de días laborables debido a problemas de espalda. Un día cualquiera, uno de cada 200 en la masa laboral está de baja con problemas de espalda que durarán más de seis meses. Más de un 4 por 100 de personas que consultan al médico de cabecera padecen dolor de espalda por primera vez. Alrededor de un 5 por 100 de los nuevos pacientes de los hospitales se encuentran allí por dolores de espalda, de éstos, uno de cada 30 (41.000 al año) será admitido en el hospital y de éstos, uno de cada 12 (3.300 al año) será sometido a operación.
Factor evolutivo

Quizá el problema radique en nuestra forma de vida. Nuestros antepasados se desarrollaron hace alrededor de cinco millones de años y desde entonces los hombres y las mujeres han pasado la mayor parte del tiempo cazando y recogiendo alimentos. Se estima que este tipo de trabajo entrañaba unos 50 movimientos de levantamiento y transporte diarios. Desde el comienzo de la sociedad moderna hemos desarrollado un entorno complejo que puede involucrar unos 5.000 movimientos de levantamiento y transporte al día.



INCIDENCIA DEL DOLOR DE ESPALDA

Alrededor de un 30 por 100 de la población padece actualmente dolor de espalda, pero no ha buscado ayuda médica.

Aproximadamente un 25 por 100 de la población no padece dolor de espalda en toda su vida.

De quienes padecen dolor de espalda actualmente sólo una minoría se está sometiendo a tratamiento.

Un 40 por 100 tendrá, o ha tenido, dolor de espalda, pero no lo padece en la actualidad.
TRABAJOS DE ALTO RIESGO

Muchas encuestas industriales investigan los problemas de espalda de toda la masa laboral, incluyendo trabajadores con oficios específicos y muy diferentes. Por ejemplo, en el sector de la construcción, -tanto el conductor de grúa como el vigilante de grúa y el trabajador no especializado pertenecen al mismo ramo pero experimentan muy distintas cargas sobre su espina dorsal. Está comprobado que los trabajadores que han de levantar manualmente mucho peso son los que corren mayor riesgo, sobre todo los trabajadores no especializados y los de más edad. Anualmente, un 22 por 100 de éstos declaran padecer problemas de espalda, seguidos de las enfermeras, con un 17 por 100 anual.

No obstante, las personas que llevan a cabo trabajos sedentarios corren indudablemente casi tanto riesgo como

EL DOLOR DE ESPALDA Y EL TRABAJO

Su incidencia varía según la ocupación, Los ejemplos laborales a continuación se que sé puede dividir en tres categorías principales dentro de cada categoría en orden principales: pesada, intermedia y ligera. decreciente de frecuencia del dolor.



PESADO INTERMEDIO LIGERO

Trabaja en el frente de arranque del carbón

Estibadores

Trabajadores de fundición

Constructores

Enfermeras

Conductores

Empaquetadores, almaceneros

Guardabosques

Oficinistas

Trabajadores en las cadenas de montaje

Profesionales

Especialmente dentistas

los trabajadores manuales, en especial si el trabajo implica conducir largas distancias. Conductores de autobuses, de camiones, tractoristas y pilotos de avión tienden a padecer dolores de espalda bajos a edades más tempranas y los rayos X prueban que hay en ellos un aumento de las enfermedades degenerativas de columna. Probablemente, las vibraciones de los vehículos que conducen sean las responsables.



Actividades peligrosas

Todos estos factores aumentan las probabilidades de trastornos de espalda; sin embargo, en muchos casos, los riesgos se pueden minimizar aprendiendo técnicas correctas de levantar y transportar pesos y mediante la utilización de equipamiento adecuado. Véase el capítulo 13 para consejos más detallados sobre cómo reducir los riesgos.

• Levantamiento manual de pesos

• Inclinaciones, retorcimientos .y estiramientos

• Trabajo constante con pesos más livianos

• Posturas de trabajo estáticas,* como por ejemplo, conducir, ensamblar partes electrónicas, coser, hilar

• Vibración, como al conducir tractor

• La monotonía y la insatisfacción laboral (aumenta el índice de absentismo)

• Agacharse e inclinarse prolongadamente

• Levantar mucho peso de repente

•, Levantar un peso liviano inesperadamente

Factores de riesgo en el trabajo

• Cargas inaceptables (en fecha temprana como 1927 se hicieron recomendaciones tales como levantar solamente la mitad del peso del cuerpo para cargas ocasionales y el 40%del peso del cuerpo para levantamientos continuos)

• Manipulación rápida y repetitiva de objetos pesados.

• Alturas de trabajo inapropiadas.

• Malos asientos, sin respaldo, apoyabrazos o acción giratoria

• Inadecuado espacio de trabajo para moverse o girar

• Mala distancia visual en trabajos sedentarios

• Herramientas o mandos a distancia incómoda


FACTORES PSICOLÓGICOS
Durante los últimos años de su vida, Luis Pasteur, el padre de la microbiología moderna, dijo, que de poder empezar de nuevo, en lugar de interesarse por corno el microbio invadía a su anfitrión, querría saber qué hacía tan atractivo a un determinado anfitrión. En otras palabras, ¿por qué hay veces en que cogemos todo microbio que ande suelto mientras que otras podemos estar rodeados de parientes y amigos afectados y sin embargo permanecemos aparentemente inmunes? Seguramente se hará usted la misma pregunta si tiene dolor de espalda. Puede muy 'bien ser que esté en la edad peligrosa, y desempeñe una profesión de alto riesgo -por lo que respecta al dolor de espalda, pero probablemente tenga colegas de edad similar que jamás sufrido ni el más mínimo tirón de espalda.

No se puede dar una razón cierta del porqué algunas personas son mas propensas al dolor de espalda mientras que otras de psique parecida y circunstancias de vida similares no los pero la respuesta parece hallarse parcialmente, en factores emocionales o psicológicos. Aceptamos que hay muchos ejemplos cotidianos de reacciones físicas provocadas por las emoción —sonrojarse, desmayarse a la vista de sangre o el deseo de defecar cuando nos atenaza el pánico— y bien ser que algunas personas desarrollan dolor de espalda por mecanismo parecidos. En muchas ocasiones, los



HISTORIALES CLÍNICOS

La tensión física y mental es a menudo causa de la precipitación de problemas de espalda, como demuestran los siguientes casos clínicos. El primer paciente padecía una lesión física ocasionada, al menos en parte, por su específico estado mental. Los síntomas de la segunda paciente, sin embargo, pudieran haberse originado totalmente como consecuencia de una tensión emocional.



Prolapso agudo de disco

El paciente era un hombre de cuarenta años que desarrolló un dolor agudo lumbar tras ayudar a sus vecinos a descargar unas alfombras de la camioneta. Era un caso típico de prolapso agudo de disco (véase pág. 37). A primera vista parecía simple causa y efecto, pero los otros tres hombres que habían estado con él estaban ilesos, a pesar de que los cuatro eran de similar fortaleza y tenían profesiones sedentarias. Para entender el problema es preciso mirar más allá de la simple actividad física que desató el dolor. Sucedía que este hombre había estado trabajando hasta dieciséis horas diarias en una residencia para adolescentes inadaptados, con un trayecto de

una hora de coche para llegar al trabajo, con reuniones interminables y mucha preocupación por las personas a su cuidado.

El hombre estaba ya mental y emocionalmente agotado y fuera de forma, físicamente. Estaba muy nervioso y sometido a mucha tensión, de manera que, de los cuatro hombres, él fue el que sucumbió al dolor de espalda. Para prevenir una recaída, necesitaba examinar constructivamente su carga laboral, su tensión emocional y actividades físicas, hacer ejercicio para fortalecer su musculatura y aprender técnicas apropiadas para el levantamiento y manejo de cargas pesadas.



Dolor de espalda crónico

Una joven me llegó con una multitud de síntomas que le afectaban a toda la espalda, cuello y hornos, con molestias en los brazos y dolor que le llegaba hasta los glúteos y las piernas. A lo largo de los años anteriores, éstos lo habían ido viniendo y desapareciendo irregular e inexplicablemente, con intensidad variable. Había ¡do a otros médicos antes de venir a mi consulta. El examen no dio ningún problema estructural identificable ni en la columna ni en otras articulaciones, pero había bastante tensión en los músculos.

La clave para entender su problema radicaba en averiguar el motivo de esta tensión excesiva. Su historial reveló que había perdido a su padre en la adolescencia y no reaccionó, como es usual, con la aflicción. Dos o tres años más tarde se quedó embarazada siendo soltera y su madre la convenció para que diera al niño en adopción. Durante los dos años siguientes, desarrolló el conjunto de síntomas descritos, se sometió a examen médico y le diagnosticaron esclerosis múltiple. Poco tiempo después se casó y quedó

embarazada de nuevo. Por consejo médico, ella y su marido decidieron interrumpir él embarazo. Probablemente se pensara que si su condición médica se deterioraba, no podría en el futuro arreglarse con el niño.

Todo esto surgió mientras examinaba los músculos con la mano y, a la vez, le daba un suave pero profundo masaje. Así que desgranaba su pasado, iba revelando sus sentimientos y los temores ante la etiqueta de esclerosis múltiple. Una semana mas tarde me comunicó que había desaparecido el 90 por 100 de los síntomas crónicos; Tras un par de sesiones más, invertidas casi totalmente en aconsejarla, y un ligero masaje, se nos fue haciendo más evidente tanto a ella como a mí, que su cuerpo había manifestado la aflicción reprimida de tres serios traumas en un conjunto de síntomas mal calificados por la profesión médica. Como consecuencia de todo el proceso anterior, empezó a pensar que era harto improbable que jamás hubiera padecido esclerosis múltiple, lo cual disipó otro de sus temores.
cientes admiten estar sometidos a mucha tensión y preguntan «¿Cree que tendrá que ver con el dolor de espalda?». Personalmente me parece de sentido común estimar que una continuada tensión emocional o psicológica pueda producir cambios funcionales en el cuerpo que se convertirán en estructurales caso de perpetuarse.

Me he encontrado con numerosos casos de dolor de espalda en los que hay un elemento psicológico o emocional. La tensión muscular como resultado de emociones reprimidas es, con frecuencia, causa de dolor de cuello y de cabeza, además de dolor de espalda Los dos casos citados a continuación demuestran cómo la tensión puede producir graves problemas de espalda agudos o crónicos.


SU PROPIO DOLOR DE ESPALDA

Ciertas frases comunes del lenguaje cotidiano probablemente tengan su origen en un conocimiento instintivo de los problemas psicosomáticos. Tal vez se haya usted hecho las siguientes preguntas:

• Me duele el cuello - ¿Quién se rne ha colgado de él? -

• Tengo los músculos tensos - ¿Qué me pone en tensión?

« ¿Me está incordiando alguien?

• No me puedo poner recto - ¿Me estoy agachando demasiado (para que me den ese puesto, para aceptar ese dinero)? .

• Siento como un peso en los hombros - ¿Cuál es la cruz que llevo? .

Hay varios otros coloquialismos que expresan el lenguaje de nuestro cuerpo. Intente aplicar alguno de ellos a su propio estado y observe lo que ocurre — puede llevarse una sorpresa.



Estados de ánimo fluctuantes

Incluso el estado de ánimo que se tenga cada día puede afectar a la incidencia de molestias de espalda. Muchas personas observan que hay días en los que pueden cavar en el jardín o hacer las labores domésticas sin que se resientan de la espalda, mientras que otros días les duele a la mínima excusa. Parece probable que el estado emocional afecte al estado de la espalda tanto como los factores físicos que generalmente relacionamos con estos problemas. Considere cuántas veces nuestra postura refleja nuestro estado de ánimo. Cuando se está bajo de tono y deprimido, solemos agachar la cabeza y encorvar los hombros. Si uno resignado y se siente vencido, aún más encogido. Cuando se está enfadado o irritado, se tiene menos cuida respecto a cómo se utiliza la espalda agacharse y levantar objetos.

Emplee unos cuantos días observando cómo su estado anímico afecta postura y cómo usa la espalda. Ve que cuando se siente animado, orgulloso y feliz, la espalda no suele jugar malas pasadas, o a lo sumo, sólo siente un tironcillo ocasional. La desarmonía psicológica suele aparejar u disfunción física. Así que percátese más de cuanto afecta a su postura estaco de ánimo que tenga. Podrá tentar aminorar los problemas de espalda teniendo más cuidados y que resolviendo el conflicto interno si fuera posible.

Es muy fácil echarle la culpa a circunstancias externas, sobre todo cuando estamos reprimiendo la ira y el sentimiento. Un movimiento extraño puede ser «la brizna de paja que dobla al camello», mientras que el factor predisponente es la tensión emocional


Fatiga: de columna y emocional

Muchas personas están sometidas a una constante tensión durante largos períodos, sin tiempo para vacación o un descanso adecuado. Han perdido contacto con las necesidades de su propio cuerpo, la necesidad de una adecuada expansión física, de relajamiento y de dormir. El dolor de espalda es manera que tiene el cuerpo de protestar contra la fatiga.



2 La espalda sana


La espina dorsal es una soberbia y fascinante obra de ingeniería. Es el sistema de apoyo central para todo el cuerpo y lo usamos en casi todos nuestros movimientos. Además, apoya y protege la médula espinal, un amasijo de fibras nerviosas que transmite mensajes desde el cerebro a todas las partes del cuerpo.

La función y la estructura de la espina dorsal son casi idénticas en todos los mamíferos. Sin embargo, nuestra postura erecta ha creado ciertas. diferencias. Al evolucionar los mamíferos de colgarse de los árboles a caminar en el suelo a cuatro patas, ya no necesitaron una cola que hiciera de contrapeso. En su lugar, su centro de gravedad se trasladó al punto entre sus extremidades delanteras y traseras. Más tarde, cuando aprendieron a andar sobre sus patas traseras dejando libres las extremidades delanteras para asir y cogerse a las cosas, la espina dorsal hubo de cambiar de nuevo de forma. Las fuerzas de gravedad ejercidas sobre un ser humano de pie tiran verticalmente a lo largo de todo el cuerpo, de manera que la espina dorsal humana se convirtió en un amortiguador vertical de cargas, con curvas que ofrezcan la necesaria resistencia.


Desarrollo de la columna

La columna no es simplemente un sistema de apoyo rígido: su estructura es vital para el caminar y muchos otros movimientos. No andamos sólo con las piernas, sino con toda la espalda, y alcanzamos, cogemos y transportamos objetos no sólo con los brazos, sino también con la espalda. Considere nuestros orígenes entre los peces y anfibios, mucho antes del desarrollo de los primates, y observe cómo se mueve el pez en el agua: la propulsión le viene no de las aletas, sino de suaves movimientos de la espina dorsal controlados por los músculos longitudinales que le hacen mover la cola de un lado al otro. Las aletas están ahí, en gran medida, para proporcionar estabilidad y dirección. A pesar de que con el transcurso de los milenios haya cambiado nuestra forma, la estructura básica de la columna no ha perdido ni perderá, en un futuro imaginable, su función en la locomoción.


LA ESPINA DORSAL

La espina dorsal es una columna compuesta de hasta 34 huesos, que recorre toda la espalda empezando en la base del cráneo. Hay 24 segmentos óseos individuales llamados vértebras. El último está compuesto por cinco segmentos unidos y se llama sacro; une un hueso de cada lado de la cadera para formar la pelvis. Debajo del sacro

tenemos entre tres y cinco (curiosamente el número varia, pero la mayoría de nosotros tenemos cuatro) segmentos unidos o parcialmente móviles que componen el coxis, la cola rudimentaria que es nuestra herencia de los primates.

Las 24 vértebras móviles que se encuentran encima del sacro están divididas

en tres grupos: siete cervicales (el cuello), 12 dorsales (el pecho) y cinco lumbares (espalda baja).

Las vértebras

La mayoría de las vértebras son más o menos cilindricas, con una superficie plana. En la parte de detrás de la sección principal de las vértebras hay un agujero, y cuando las vértebras están apiladas, esos agujeros forman un canal continuo —el canal espinal o neural, que contiene la médula espinal (véase pág. 21).

Detrás del canal espinal, cada vértebra tiene siete protuberancias, conocidas como apófisis. Forman tres parejas y una impar, la apófisis espinosa. Las apófisis espinosas son las partes huesudas que notamos al pasar la mano por la columna.

Las restantes parejas de apófisis quedan a la derecha e izquierda de ésta. Dos de estas parejas —la apófisis articular superior y la apófisis articular inferior - actúan a modo de junturas para unir las vértebras y reforzar la espina. Los músculos dorsales están unidos a la pareja que queda, la apófisis transversa, y a la apófisis espinosa, que hacen de áncora al contraerse y relajarse los músculos.



Carillas articulares

Las apófisis articulares superiores de una vértebra engarzan con las apófisis articulares inferiores de las vértebras superiores. Estas apófisis tienen unas

superficies planas y lisas, como las caras de un diamante, de ahí el nombre de carillas articulares. También se denominan articulaciones apofisiarias, posteriores o pequeñas articulaciones. Las superficies articulares de estas uniones están forradas de cartílago, y lubricadas con un fluido especial (líquido sinovial), y toda la articulación está contenida dentro de una cápsula. Para que el cartílago se mantenga sano es esencial el movimiento de tipo regular y repetitivo, el cual también ayuda a que las articulaciones sigan funcionando eficazmente.

Discos

La superficie plana en la parte de encima y de debajo del cuerpo principal de

la vértebra está cubierta por una fin capa de cartílago llamada placa de cierre o terminal. Además, cada vértebra está separada por un almohadillado cartilaginoso denominado disco. Las capas exteriores, llamadas annulus fibrosus, están formadas por cartílago resistente y fibroso. La parte interne del disco es una sustancia semilíquida y gelatinosa que se conoce como núcleo pulposo. Esta gelatina permite el disco se amolde como un cojinete bolas líquido, de forma que además actuar como una juntura, el disco 11 a cabo una segunda e igualmente importante función, la de cojín entre cada vértebra. El annulus fibrosus también «e mezcla con el cartílago e la superficie de cada vértebra.
ARTICULACIONES ESPINALES

Las articulaciones entre las vértebras están compuestas de distintos elementos. Un disco separa el cuerpo principal de cada vértebra y actúa como un cojinete a fin de permitir que la columna gire y se doble (véase dibujo contiguo) y actúe como amortiguador. Las carillas articulares de la apófisis articular forman un fulcro, que permite un movimiento de tenaza por parte de las articulaciones espinales cuando la columna se inclina hacia atrás o hacia delante.

El disco está casi todo compuesto de agua —el 90 por 100 en los bebés y aún el 70 por 100 en una persona de setenta años. El ejercicio de tipo repetitivo, siempre y cuando no sea excesivo, favorece un buen equilibrio del líquido en oposición a la fibra y previene y evita que se seque y degenere. Asimismo, los discos requieren adecuados períodos de descanso del peso que sobre ellos ejerce la parte superior del cuerpo —un disco puede encoger un 10 por 100 a lo largo del día, y ésta es la razón de que se sea un poco más alto por la mañana— lo que puede llegar a suponer 2 cm en total. El descanso nocturno permite que el disco reabsorba líquido y se nutra, lo que le permite recuperar la altura perdida a lo largo del día.

El disco sano es extraordinariamente fuerte: ha de serlo para poder soportar las cargas. Cuando se comprime (tiene una resistencia a la rotura de 800 kg en los jóvenes y de 450 kg en los ancianos) es más fuerte que el hueso de la vértebra. Sin embargo, es más propenso a lesiones ocasionadas por movimientos de torsión, y las capas externas se pueden romper.

Los cartílagos del disco contienen nervios sensibles al dolor, pero el dolor que se asocia al denominado disco deslizado (errónea denominación, ya que un disco no puede deslizar) es a menudo producido por un disco dañado presionando sobre un nervio o sobre el saco dural.

El disco no tiene suministro de sangre, y obtiene su alimento al absorber elementos nutritivos a través de las pequeñas áreas de cartílago, las placas terminales, de las vértebras adyacentes. Siempre y cuando el núcleo esté intacto y las capas externas no estén dañadas, el disco puede absorber, de manera muy eficaz, impulsos compresivos y discordantes, distribuyendo fuerzas de carga al serle posible adaptar su forma.


LA ESPINA DORSAL

La columna de huesos que forma la espina dorsal es el soporte central del esqueleto, el andamio que sostiene el cuerpo y protege los órganos. El cráneo, que contiene el cerebro, está sostenido principalmente por las dos primeras vértebras cervicales. Las vértebras dorsales van unidas cada una a una costilla —la caja formada por las costillas es el marco que rodea y protege órganos como el corazón, los pulmones y el hígado. La cavidad formada por el sacro

y los dos huesos de las caderas pelvis— protege los órganos de la p baja del cuerpo, la vejiga y los órganos reproductores.

La espina dorsal es una estructura inmóvil; puede doblarse y girar casi en cualquier dirección. Las regiones más móviles son la cervical (el cuello) y la lumbar (p baja de la espalda); el movimiento en todas las direcciones está restringido en la región torácica por la parrilla costal.



Cara lateral

Cara posterior
EL CANAL ESPINAL

Las vértebras forman un canal continuo llamado el canal espinal, a lo largo del cual baja la médula espinal, un manojo de nervios que conecta el cerebro con nervios de todo el cuerpo, llevando información al cerebro y mensajes de éste al resto del cuerpo. Va desde la base del cráneo hasta las vértebras lumbares. Debajo de éstas, los nervios se bifurcan en lo que, debido a su aspecto, se llama cauda equina, o cola de caballo.

A intervalos regulares, parejas de nervios espinales se ramifican a través de los forámenes (agujeros en la columna vertebral) para luego dividirse y enviar nervios al resto del cuerpo. La médula espinal está rodeada de tres membranas, llamadas meninges. La capa externa es una funda o tubo de-
nominado saco dural que baja hasta el segundo de los cinco huesos unidos que forman el sacro. En los puntos donde las raíces nerviosas salen de la médula a través del foramen, manguitos durales emergen a fin de enfundarlas y protegerlas.

El saco dural es sumamente sensible a la presión y es móvil en su totalidad hasta el punto en el que se une al sacro. El saco dural y los manguitos de la raíz son algo flexibles pero hay movimientos que hacen que el nervio roce contra la vértebra, y ésta es la razón por la cual al estirar el nervio en el

test de levantar la pierna recta tumbado boca arriba puede ocasionar dolor en algunas personas (véase pág. 76).

Dentro de la funda, o saco dural, entre las dos capas interiores, está el fluido cerebro-espinal, que baña la médula espinal y es continuo con el fluido que rodea el cerebro. Su función es la de servir de amortiguador adicional para proteger más la médula espinal, que es muy sensible. El saco dural forma una barrera que mantiene el especial entorno químico esencial para las células del sistema nervioso central.


LIGAMENTOS Y MÚSCULOS

Superpuestos a la estructura básica del esqueleto de la columna se encuentran los ligamentos y los músculos. Ambos están implicados en el movimiento de las articulaciones.



LOS LIGAMENTOS

Las articulaciones están sujetas per los ligamentos, haces de fibras fuertes e inelásticas. Ayudan a que los huesos se mantengan firmemente unidos y fortalecen las pequeñas articulaciones de cada segmento. Juntamente con las caras articulares, mantienen la espina dorsal en una pieza, permitiendo tan sólo una limitada variedad de movimientos en una determinada dirección, según la longitud que tengan.

Los ligamentos principales recorren la espina por delante y por detrás, mientras que otros rodean y fortalecen las articulaciones. Los ligamentos necesitan movimiento constante, de otro modo acabarían endureciéndose o distendiéndose. Una vez esto ha ocurrido, bien por envejecimiento, desuso o lesión, es difícil devolverles su condición original, de forma que es de suma importancia asegurarse que reciben suficiente ejercitación.

LOS MÚSCULOS

Rodeando cada articulación se encuentra un conjunto de músculos. Cada terminación de un músculo está firmemente unida a un hueso diferente, bien directamente o mediante los tendones.



Como mueven el tronco los músculos.

Cuando se gira o rota la espalda, los músculos abdominales y los músculos dorsales tienen un importante papel. Recordemos al jugador de golf que ha de crear una fuerte fuerza giratoria para dar un buen golpe. Este tiene que quedar equilibrado por un movimiento giratorio, igual y opuesto, que se transmite a través de la columna y las extremidades inferiores. Por ejemplo, intente subirse a una plataforma y dar un golpe con el palo de golf —la fuerza equilibrante creada por los músculos opuestos hace girar la plataforma en dirección opuesta.

Superpuestos a los músculos dorsales se encuentran los músculos que controlan y mueven el cinturón de los hombros en la parte superior de la espalda y el cinturón de las caderas en la parte inferior de la misma. Los músculos que apoyan las articulaciones de la cadera son muy grandes y fuertes y forman el contorno de los glúteos y la cadera. Las capas de músculos más internos son más pequeñas y ejercen una fuerza rotatoria sobre la articulación de la cadera.

Cómo mantener sanos los músculos

Los músculos han de poder contraerse y acortarse —algunos se contraen hasta un tercio de su longitud original. ; cuando están relajados, también se pueden estirar y por tanto son, hasta cierto punto, elásticos. Para que los músculos se mantengan en condición óptima tienen que tener un buen suministro de sangre y energía. Todo tejido vivo precisa oxígeno y nutrición para seguir vivo y si el suministro de sangre a los músculos queda reducido —quizá porque un músculo haya entrado en un espasmo protector como reacción al dolor (véase pág. 68) o se haya contraído crónicamente debido a una mala postura— las células y el tejido sufrirán y su función se verá perjudicada. Si esta condición dura lo suficiente, el músculo o músculos empezará a doler, se debilitará o se hará menos elástico, y finalmente se acortará. Al igual que los ligamentos, los músculos también necesitan un trabajo constante bajo la forma de contracciones si han de mantener su fuerza y favorecer una sana circulación local. Los músculos que se han contraído durante largos períodos para mantener una determinada postura —por ejemplo, si ha estado mucho tiempo sentado escribiendo a máquina— precisan un estiramiento permanente a fin de evitar querré debiliten acorten.

Además, dado que los músculos es tan controlados por los nervios (veas recuadro superior), una estimulación excesiva del sistema nervioso, como puede ser la ocasionada por una lesión o simplemente por la tensión, puede hacer que los músculos se pongan tensos. La relajación es, por tanto, otro ingrediente importante en la receta paca músculos sanos.

Finalmente, el abastecimiento intacto de los nervios es fundamental para tener unos músculos sanos porque éste no se pueden mover si no reciben la señal adecuada de parte de su nervio correspondiente, ya que el nervio, su señales, y la fibra muscular, actúan como una unidad. Si, como resultado de una lesión o infección, se rompe un nervio o se daña su unidad celular en la médula dorsal, el músculo se atrofiará (ej.: la poliomielitis).


COMO ESTIMULAN LOS NERVIOS A LOS MÚSCULOS

El sistema nervioso está compuesto de millones de fibras nerviosas. Estas fibras transmiten impulsos eléctricos hacia y desde el cerebro, conectando el cerebro con el resto del cuerpo. Los nervios están divididos en dos tipos fibras sensitivas, que envían al cerebro señales, como puede ser el dolor, fibras motoras que llevan mensajes desde el cerebro a los músculos. Los músculos consisten en haces de fibra; controlados por impulsos que enviar los nervios.

Cuando decidimos doblar el brazo por ejemplo, el cerebro envía el mensaje que se transmite, mediante los nervios apropiados, hasta llegar al bíceps, e! músculo del brazo. Esta seña hace que el bíceps se contraiga, lo cual, a su vez, hace que suba el antebrazo y doblemos el codo.

FUNCIONES DE LA ESPINA DORSAL

A fin de entender cómo se relacionan entre sí todas estas distintas partes de la espalda, es útil considerar cada área de la espina dorsal en relación con sus funciones.

El cuello tiene que ser lo suficientemente fuerte para sujetar la cabeza, peso considerable —la de un adulto puede pesar hasta de 6 a 9 kg. Debe ser, además, lo bastante flexible para permitirnos girar la cabeza para mirar o escuchar. Al mismo tiempo hemos de poder mantener la mirada estable y no distorsionar los órganos del equilibrio, localizados en el oído externo y muy armonizados con las fuerzas de gravitación y rotación. Todos tendemos a dar por sentada la estabilidad de la mirada, pero pensemos como, si sujetamos con la mano una cámara de cine, la película se desencuadra si el que la sostiene se pone a correr de pronto —y sin embargo esa misma persona no tendrá dificultad alguna para ver lo que está sucediendo mientras corre. Esta fijación de visión se consigue mediante unos complejos mecanismos de reacción del cuello y los órganos de equilibrio en el oído, que permiten al cerebro responder del movimiento cuando interpreta la información visual.



Movimiento en la espalda media

El tórax o pecho, que incluye las costillas, permite el movimiento que entraña el inspirar. Cuando inspiramos profundamente, la espina dorsal se extiende ligeramente así que suben las costillas; cuando espiramos, la espina dorsal se dobla.



Movimiento en la espalda baja

La región lumbar queda debajo de la parte dorsal de la espina y ha de ser muy fuerte y sólida para llevar el peso de la parte superior del cuerpo. También tiene que ser flexible a fin de permitirnos doblarnos y llegar al suelo. La inclinación anterior de la columna dorsal está más limitada puesto que

restringiría nuestra capacidad de respiración al impedir la expansión de los pulmones.

La pelvis, incluidas las cinco vértebras fundidas del sacro, debe proporcionar una firme base para el abdomen. La pelvis transmite a las piernas la fuerza procedente de la columna a través de las articulaciones de la cadera y sacroilíacas (las articulaciones fuertes entre el sacro y el ilion). Esta fuerza hacia abajo contrarresta la fuerza que, procedente de los pies y piernas, surge al correr o caminar y que, a través de las articulaciones de la cadera y sacroilíacas, se transmiten a la columna vertebral. Parte de esta fuerza queda contraequilibrada en el arco púbico de la pelvis, pero todo este área ha de soportar estos frecuentes cizallamientos, o fuerzas asimétricas, reduciendo así la carga que soporta la columna.



La importancia de una espalda sana

Por tanto, la espina dorsal ha de ser lo suficientemente firme para soportar el peso del cuerpo en la posición erecta, pero al mismo tiempo tiene que ser fuerte y flexible para servir de ancla y fuente de movimiento a las extremidades superiores e inferiores. Tiene que proporcionar además un canal seguro y almohadillado para los nervios. A fin de conseguir esto, todas las distintas partes de la columna —huesos y arti culaciones, discos, ligamentos, músculos y sistema nervioso— deben trabajar al unísono, contribuyendo cada uno a la estabilidad, potencia, movimiento, fuerza o flexibilidad. La mayor parte del tiempo caminamos, nos estiramos, levantamos, transportamos, hacemos el amor, o conducimos sin tener que preocuparnos de la espalda, y merece la pena recordar, si padece dolor de espalda, que la mayoría de los que sufren esta dolencia —con un poco de paciencia, sentido común, auto-ayuda y el tratamiento adecuado— pueden recobrar la salud.






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