Como es el caso con otras cosas, lo que creemos acerca de la naturaleza humana es determinado por lo que creemos acerca de cuestiones más fundamentales



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Antropología Teológica Natalie Carley, 2006


ANTROPOLOGÍA LECCIÓN 7: EL PECADO



Introducción

Es difícil hablar de la Caída y el pecado por separado, porque la Caída es precisamente el hecho de caer en pecado. Así que habrá algo de repetición inevitable en esta lección. Mi intención es profundizar nuestro entendimiento del pecado por medio de identificar y desmentir específicamente las perspectivas que lo suavizan y excusan que se han metido en la iglesia en el transcurso de los siglos.



1. Aclarando términos

1.1. Pecado original significa “la depravación de toda su naturaleza” (CM P. 18) que originó con la Caída. Es el estado pecaminoso o el principio del pecado, por ejemplo cuando Pablo habla del “pecado que habita en mí” (Ro 7:20).

Tienes que usar este término de acuerdo con su uso técnico en la teología. Se refiere a la condición corrompida del hombre. NO significa el hecho de comer el fruto prohibido (eso fue el primer pecado). Se llama “original” porque este estado corrupto resultó del primer pecado de los primeros hombres. Dado que no hay otra condición pecaminosa aparte del pecado original, o sea, no hay una depravación que no viniera de Adán, podríamos preguntar por qué llamarlo “original.” En un sentido es un término pleonástico. El término vino de teologías como la Católica Romana que enseña que la contaminación de Adán es una cosa—la cual el bautismo quita—y el pecado que caracteriza a una persona después es otra.

1.2. “Pecado” en el sentido de un pecado específico o pecados específicos, que son los hechos, palabras, actitudes, pensamientos, etc. El primer pecado específico fue el de comer el fruto prohibido. El Catecismo Menor Pregunta 14 define pecado como “la falta de conformidad con la ley de Dios o la transgresión de ella.” Incluye:



      • pecados de omisión, es decir no hacer lo que Dios manda

      • pecados de comisión, es decir hacer lo que Dios prohíbe

    1. El pecado es la contradicción de lo que Dios es. Dios no puede menos que desaprobar, condenar, y manifestar Su ira.

    2. Es la contradicción de lo que Dios es, y es la contradicción de lo que es el hombre como imagen de Dios. Observa Hoekema:

en lugar de usar su razón como un medio para alabar a Dios, el hombre caído la usa como medio de alabarse a sí mismo o a los logros humanos. El sentido moral con lo cual el hombre ha sido dotado ahora el o ella lo usa en una manera perversa, llamando lo malo bueno y lo bueno, malo. El don del hablar se usa para maldecir a Dios en lugar de para alabarle… En lugar de usar su capacidad de convivir para enriquecer las vidas de otros, el hombre caído ahora usa sus dones para manipular a otros como herramientas para lograr sus propósitos egoístas. Usa el don del hablar para mentir en lugar de para decir la verdad, para lastimar a su prójimo en lugar de ayudarle.1

Vimos que el propósito de una imagen es traer gloria al original, esta es una perspectiva teocéntrica. Ahora vemos que el pecado es radicalmente antropocéntrico.

1.5. Nota que la Biblia no dice que el pecado se limita a hechos planeados y ejecutados intencionalmente. La tendencia hoy es excusar un hecho como no pecaminoso si la persona lo hizo “inconscientemente” o “sin querer hacerlo.” Observa David Powlison, “La perspectiva típica del pecado es que consiste únicamente en hechos exteriores que la persona escogió hacer conscientemente, en una situación en la que pudo haber escogido la alternativa justa.”2 En el AT, hechos cometidos no a sabiendas eran pecados de todos modos, aunque la consecuencia era menos severa. (“Pecado involuntario” se trata más adelante.)

También nota que Dios en Su Palabra no hace excepciones a sus mandatos y prohibiciones. Nunca dice que no sea responsable por sus hechos una persona porque está mentalmente enferma o traumatizada o mal criada. De hecho, en Jeremías leemos



Dijo Jehová: Porque dejaron mi ley, la cual di delante de ellos, y no obedecieron a mi voz, ni caminaron conforme a ella; antes se fueron tras la imaginación de su corazón, y en pos de los baales, según les enseñaron sus padres. Jer 9:13, 14.

La reacción del Señor no es “Pobre de ustedes, tuvieron malos padres,” sino que a pesar de eso, los mantiene responsables por sus pecados.



2. La depravación total

2.1. “Depravación” es sinónimo con la corrupción que se describió en la lección anterior. Sin embargo, cuando se habla de “depravación total” se está enfatizando que todos somos corruptos en todo aspecto de nuestro ser.

Sin embargo, para dar una explicación completa del término, hay que mencionar además lo que no significa. Aunque todas las personas están corruptas en todo aspecto de su ser, ninguna persona cometerá todos los pecados posibles. Nadie llevará a cabo todo lo malo que es capaz de hacer por naturaleza, debido a la gracia común que restringe el mal. Van Til lo explica así:

La gracia común es, por ende, un favor a los pecadores por medio de lo cual son impedidos de llevar a su plena expresión el principio del pecado dentro de ellos, y son capacitados a mostrar alguna medida de respeto y aprecio involuntarios a la ley de Dios que les habla a través de su propia constitución además que a través de los hechos del mundo externo.3

Algunos teólogos reformados resumen el debate acerca del alcance de la Caída con la pregunta “¿Estamos espiritualmente heridos o espiritualmente muertos?” Las Escrituras dejan claro que somos muertos en pecado, incapaces de hacer lo bueno:

Así está escrito: "No hay un solo justo, ni siquiera uno;

no hay nadie que entienda, nadie que busque a Dios.

Todos se han extraviado; por igual se han corrompido. No hay nadie que haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Ro 3:10-12

Murray dice que los reformadores enfatizaron la corrupción porque la doctrina católica romana del pecado quedó muy corta de la definición exigida por la evidencia bíblica. Explica:

Por causa del pecado, todas las funciones y todos los ejercicios del ser humano son impuros. No se conforman a la voluntad divina. Por causa del pecado la raza human ha quedado contaminada, sucia. “No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Sal 14:3). En Romanos 3:9ss se descubre el veredicto de Dios: el entendimiento del hombre está entenebrecido, su voluntad está esclavizada, su conciencia pervertida, sus emociones depravadas, su corazón es corrupto, y su mente está en enemistad contra Dios.4

Nadie busca a Dios, sino que Dios regenera su corazón para que lo busque.

2.2. Entonces, ¿qué pasó al conocimiento innato de Dios: el “sentimiento de divinidad” o “semilla de religión” que describió Calvino? La respuesta es los horribles intercambios descritos en Romanos 1:18-32:

2.2.1. Los hombres “detienen la verdad en injusticia” (Ro 1:18, RV 1995) o “con su maldad obstruyen la verdad” (Ro 1:18, NVI). El hombre no es neutral. Aunque conozca a Dios en ciertas maneras, el hombre activamente suprime este conocimiento de Dios. No tan solamente rechazan la verdad, sino que, aun peor, intentan detener la verdad, callarla, ocultarla. La cambia por otra cosa, y hace otros graves intercambios de lealtad.

2.2.2. Cambian la gloria de Dios por la gloria del hombre (v. 23), un cambio de deseo que hemos visto.

2.2.3. Cambian la verdad de Dios por la mentira, un cambio de creencias (v. 25). Repito que hombre tiene el testimonio de Dios en su propio espíritu pero intenta callarlo. Como Eva, escoge cambiar la verdad por mentira.

2.2.4. Cambian la adoración al Creador por la adoración de la cosa creada, también un cambio de deseo (v. 25).

Estos cambios son otra manera de describir la depravación total del hombre. Nota que estos intercambios fundamentales, o sea esta condición de pecado resulta en otros intercambios: La obediencia por varios malos hechos, es decir, pecados específicos:



Además, como estimaron que no valía la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios, él a su vez los entregó a la depravación mental, para que hicieran lo que no debían hacer. Se han llenado de toda clase de maldad, perversidad, avaricia y depravación. Están repletos de envidia, homicidios, disensiones, engaño y malicia. Son chismosos, calumniadores, enemigos de Dios, insolentes, soberbios y arrogantes; se ingenian maldades; se rebelan contra sus padres;  son insensatos, desleales, insensibles, despiadados. Ro 1:28-31

2.2.5. Al fin, el hombre se convirtió efectivamente en enemigo de Dios. De hecho, Calvino dice que es precisamente su esfuerzo por negar a Dios que muestra su conciencia de Dios.

2.3. Puedes determinar su tus alumnos entienden la depravación del hombre por medio de escribir estas dos oraciones en una pizarra y preguntarles cuál es correcta:


  • Nosotros pecamos porque somos pecadores.

  • Somos pecadores porque pecamos.

Obviamente la primera es correcta (la segunda expresa una perspectiva pelagiana). Nacemos pecadores y por eso, pecamos. Los inconversos no pueden no pecar.




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