Como el Buen Pastor: desde un celo1 ardiente Celas, Arlep, España



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3.2- La respuesta del educador cristiano:

una respuesta ministerial de calidad

Como el Buen Pastor: desde un celo1 ardiente

Celas, Arlep, España




¿Qué objetivos nos proponemos?


  • Conocer en qué consiste el espíritu de celo




  • Contar con las claves de la respuesta eficaz del educador cristiano a las necesidades de los jóvenes




  • Formular nuestra propia respuesta




  • Estudiar y analizar unas meditaciones del fundador acerca del celo del educador


Esquema general



1- “El celo ardiente...”
2- Para una respuesta eficaz

A)- Integrar nuestro oficio en nuestro ministerio

B)- Conjugar progreso cultural y anuncio de la Palabra de Dios

C)- Acompañar en el camino, educar es guiar


3- Desde el Evangelio: un modelo para el educador
Meditación 33. Para el domingo segundo de Pascua. Juan 10,11-16. Del modo de cómo deben proceder los maestros con respecto a sus escolares.
Meditaciones para los días de retiro.
Quinto día: el celo del educador cristiano por la salvación de los jóvenes.
La llamada de Dios al ministerio exige, por parte del educador, un celo ardiente por la salvación de los niños y jóvenes.
201- Novena meditación. De la obligación que tienen los que instruyen a la juventud de poseer vivo celo para desempeñar debidamente tan santo empleo
El celo de Dios por la Nueva Alianza, manifestado en el ministerio y la persona del educador cristiano
202- Décima meditación. En qué debe mostrar su celo el Hermano de las Escuelas Cristianas, en su empleo


Libros utilizados





  • Reglas Comunes de los Hermanos de las Escuelas Cristianas”, Juan Bautista De La Salle

  • Meditaciones para todos los domingos del año”, Juan Bautista De La Salle

  • Meditaciones para las fiestas principales del año”, Juan Bautista De La Salle

  • Meditaciones para los días de retiro”, Juan Bautista De La Salle

  • Regla de los Hermanos de las Escuelas Cristianas”, 1987

  • El laico católico, testigo de fe en la escuela”



1- “El celo ardiente...”



En la Regla de 1718, capitulo II, San Juan Bautista De La Salle escribe:


  • El espíritu de este Instituto es, en primer lugar, el espíritu de Fe...”




  • En segundo lugar, el espíritu de su Instituto consiste en el celo ardiente de instruir a los niños y educarlos en el santo temor de Dios...”


En la Regla actual de los hermanos (1,7), leemos:

  • El espíritu de fe se hace patente en los Hermanos por el celo ardiente hacia aquéllos que les han sido confiados...”



El único espíritu que anima la identidad lasallista, el espíritu de fe, se manifiesta en el celo, de cara a la misión propia del educador cristiano.
Celo: en el contexto popular tiene hoy otros significados bastante diferentes al que aquí queremos darle. Tendremos que desintoxicar mentalmente el término para emplearlo ahora en nuestro contexto lasallista. Podríamos buscar otra palabra que sustituyera aquélla, pero preferimos mantenerla. Celo2 tiene gran raigambre en nuestro vocabulario religioso, y, concretamente, bíblico, como ahora veremos.
Una parábola evangélica nos ilumina la relación entre fe y celo: la parábola del sembrador que siembra la buena semilla Mateo 13,3-8. La buena semilla cae en diversas clases de terreno. En una tierra bien preparada es capaz de fructificar hasta 30, 60 y 100 por uno. La fe en la eficacia de la Palabra debe ir acompañada del celo en la preparación de los que han de recibir la Palabra.



La palabra celo, del griego zelos, significa ardor, pasión, entusiasmo... por una causa en la que se cree con firmeza.

Estar celoso es estar apasionado, es amar lo que se hace y hacerlo lo mejor posible; es entregarse sin cálculos.



  • La Biblia nos habla de un Dios lleno de celo por el hombre, a quien ama de tal manera que ha hecho Alianza con él. El Dios de la Biblia es alguien que se compromete él mismo y que compromete a las personas como Abrahán, Moisés, David, Jeremías, Oseas... en trabajar por la felicidad de los hombres, pues no puede soportar verlos sufrir o ser explotados. Dios es llamado “Redentor”, pues se compromete gratuitamente, por pura bondad, en defender a los oprimidos, las “ovejas cautivas”. Ha creado a los hombres “a su imagen”, para que sean felices.


Este celo es amor y ternura, pero la Biblia habla también de la cólera de Dios. Esta cólera (lo cual significa que Dios no es indiferente), se manifiesta cada vez que la Alianza (relación de los hombres entre ellos y relación de los hombres con Dios) es amenazada, cada vez que el amor es herido. Pero en ningún caso esta cólera es rechazo; es una llamada para que los hombres vuelvan a Él, que les espera para perdonarlos y permitirles vivir unidos y felices.


  • La Biblia habla de innumerables hombres y mujeres celosos que se han comprometido en nombre de su fe por defender la Alianza, condición de felicidad humana. Es evidente que si la fe no está bien iluminada, el celo puede degenerar en fanatismo y conducir a la violencia. Es el caso de Pablo de Tarso, antes de su conversión al cristianismo.


El celo de San Pablo: Pablo era un fariseo celoso de la Ley, que no puede soportar oír hablar del mensaje de Jesús. Y persigue a los cristianos para exterminarlos. Una vez convertido, una vez que haya descubierto y experimentado que el mensaje de Jesús era verdaderamente un mensaje de amor, de salvación, de vida,... empleará su celo para proclamar lo que había combatido: “¡y pobre de mí si no anunciara el evangelio” 1Corintios 9,16. “pues mis celoso por ustedes son celos de Dios” 2 Corintios 11,2. Este celo se apoya en la fe en la Resurrección de Cristo.
El celo de Jesús: todo el Evangelio nos presenta un Jesús lleno de celo. Tanto sus palabras como sus actos nos lo revelan apasionado por Dios y por el hombre. Y este celo le lleva hasta la muerte y muerte en cruz.


  • ¿Y el celo del educador cristiano?: nosotros, lasallistas, estamos comprometidos en la escuela cristiana, es decir, en una escuela que se construye y que educa en referencia al mensaje de Jesucristo. Los cristianos afirmamos que Jesús es salvador del hombre, que Él da sentido a nuestra vida, que su mensaje es un mensaje de liberación, de humanización, un camino de vida, una Buena Nueva.


Un educador cristiano desea ardientemente conocer y hacer conocer a Cristo, aunque siempre en el respeto a la libertad de cada cual. Pero no tendrá este deseo, este celo, más que si él cree y experimenta en su vida que el camino de Cristo es bueno para el hombre, que Jesús quiere y puede hacerlo feliz. Los jóvenes no se adherirán al mensaje cristiano sino en la medida en que puedan verificar que tal mensaje es fuente de felicidad.
No es una misión fácil, pero es importante para el mundo de hoy. Sólo será posible “si amamos a nuestros alumnos”, como dice San Juan Bautista De La Salle.

2- Para una respuesta eficaz
Impulsados por el celo, nuestra respuesta a las necesidades de los jóvenes se articula a partir de las orientaciones que nos propone De La Salle:
A)- Integrar nuestro oficio en nuestro ministerio


  • En la Regla actual de los hermanos encontramos esta afirmación que es extensiva a los educadores cristianos:



Los Hermanos consideran su empleo como un ministerio. Prestan atención a cada uno, y en especial a los que más lo necesitan. Se ponen a disposición de todos en actitud de acompañamiento fraterno, y los ayudan así a descubrir, apreciar y asimilar los valores humanos y evangélicos. Favorecen su crecimiento en cuanto personas llamadas a sentirse cada día más hijos de Dios.” Regla de los hermanos 13. Capítulo 2: la misión. Educación y evangelización.



  • Veamos, comparativamente, lo que dice el documento vaticano “El laico católico, testigo de la fe en la escuela”:



El educador laico católico es aquel que ejercita su ministerio en la Iglesia viviendo desde la ve su vocación secular en la estructura comunitaria de la escuela, con la mayor calidad profesional posible y con una proyección apostólica de esa fe en la formación integral del hombre, en la comunicación de la cultura, en la práctica de una pedagogía de contacto directo y personal con el alumno y en la animación espiritual de la comunidad educativa a la que pertenece y de aquellos estamentos y personas con las que la comunidad educativa se relaciona. A él, como miembro de esa comunidad, confían la familia y la Iglesia la tarea educativa en la escuela...” Laico Católico Testigo..., 24



Nuestra profesión de enseñantes y de educadores queda integrada en nuestro ministerio, es decir, en el papel o función que desempeñamos por encargo de la Iglesia en la evangelización de los jóvenes, y que asume toda la persona.
B)- Conjugar progreso cultural y anuncio de la Palabra de Dios


  • De La Salle lo decía de esta forma, en la Meditación 160,3,2, para la fiesta de San Luis, Rey de Francia:



"En su empleo ustedes deben juntar, al celo del bien de la Iglesia el del Estado, del cual sus discípulos comienzan a ser miembros, y un día habrán de serlo plenamente.
Procurarán ustedes el bien de la Iglesia haciéndolos verdaderos cristianos... Procurarán el bien del Estado enseñándoles a leer y escribir, y todo lo que corresponde a su ministerio, en relación con el mundo exterior."

La Regla de los hermanos lo dice así hoy:





En su actividad educativa procuran conjugar el esfuerzo por el progreso cultural con el anuncio de la Palabra de Dios. Están convencidos de que toda educación que respeta a la persona humana es ya apertura a la gracia, la cual dispone a acoger la fe.” Regla de los hermanos 12. Capítulo 2: la misión. Educación y evangelización.



Nótese la íntima relación entre los dos verbos subrayados de los textos anteriores, el de La Salle y el de la Regla actual de los hermanos: juntar y conjugar.


  • Profundizando en la realidad pastoral:




  • ¿Qué hace falta para enseñar a los jóvenes a vivir como cristianos?

Se necesita un esfuerzo conjunto:


ayudarles a convertirse en varoness y mujeres de calidad: competentes (para ello la formación académica), integrados en la sociedad, abiertos y solidarios con los otros, capaces de interioridad y creativos;
ayudarles a recibir la Palabra de Dios que iluminará su vida y les dará un sentido nuevo: el de la Fe.


  • La gracia de Dios pasa a través de esas realidades, humanas y sociales, pero ayuda a superarlas.


Cfr. la parábola del sembrador que sólo fructifica en una tierra bien preparada Mateo 13,3-8
Cfr. las bienaventuranzas, todas ellas fundadas sobre actitudes humanas: buen uso de la riqueza, paz, mansedumbre, paciencia, pureza de corazón Mateo 5,1-13; Lucas 6,20-23
Cfr. el mandamiento nuevo del amor y su contenido humano Juan 13,31-35: seremos juzgados por el bien hecho a nuestro prójimo... Mateo 25,31-46
C)- Acompañar en el camino, educar es guiar


  • En las Reglas Comunes escritas por el fundador, leemos en el primer capítulo:



El fin de este Instituto es dar cristiana educación a los niños; y con este objeto tiene las escuelas, para que, estando los niños mañana y tarde bajo la dirección de los maestros, puedan éstos enseñarles a vivir bien, instruyéndolos en los misterios de nuestra santa religión, inspirándoles las máximas cristianas, y darles así la educación que les conviene.” Reglas Comunes 1,3. Capítulo I. Del fin y necesidad de este Instituto.

Esta orientación nos recuerda:


El peligro de reducir las funciones de la escuela a la sola formación intelectual y de olvidar su papel, en coordinación con las familias y la sociedad, para la iniciación afectiva, social, profesional, estética, deportiva... de los jóvenes, es decir la educación integral. Es una advertencia que vale también para la catequesis: no se puede limitar a un adoctrinamiento. Requiere el aprendizaje de la vida, vida cristiana personal y comunitaria, y la integración en la Iglesia. Lo que estamos subrayando es el carácter iniciador de la escuela.
Mañana y tarde”: la continuidad
La educación tiene necesidad de tiempo, y la escuela se lo ofrece:


  • No hay que contentarse con dar el curso, sino que hay que tomarse el tiempo de instruir a los jóvenes que tienen una personalidad, gustos, necesidades, talentos, obstáculos diversos (cfr. Meditación 33).




  • Tomarse el tiempo para conocer y encontrarse con los jóvenes, incluso fuera clase.




  • Superar la disgregación de tareas, por la atención continua que ayuda a conocer a cada uno, paso a paso, uno tras otro.




  • Hacer converger los esfuerzos entre educadores; por ejemplo, compartiendo el conocimiento de los jóvenes en las juntas de profesores.




  • De un curso a otro, velar para que cada joven, en su paso por la institución educativa, reciba el acompañamiento que necesite. Si la educación exige tiempo, el tiempo requiere la memoria. Todos los educadores son depositarios de esta memoria que conserva de año en año el conocimiento individualizado de cada alumno.



3- Desde el Evangelio: un modelo para el educador
La Salle nos propone un modelo (un paradigma) desde el Evangelio, de cómo ha de ser el educador: el Buen Pastor.
En la cuarta meditación de los días de retiro 196,1,2 (lo que debe hacerse para ser verdaderos cooperadores de Jesucristo en la salvación de los niños), De La Salle escribe así:
Miren ustedes a Jesucristo como al buen pastor del Evangelio,

que busca la oveja perdida, la pone sobre sus hombros

y se la lleva para devolverla al redil;

y como ustedes cumplen su lugar,

considérense obligados a hacer lo mismo,

y pídanle las gracias necesarias para lograr la conversión de sus corazones”.


  • Pero es en la Meditación 33 donde De La Salle perfila la silueta del educador a partir de la imagen del Buen Pastor (Juan 10,11-16):


Meditación 33

Para el domingo segundo de Pascua

Juan 10,11-16

Del modo como deben proceder los maestros con respecto a sus escolares




I- Jesucristo, en el evangelio de este día,

compara a quienes tienen cargo de almas

con el buen pastor, que cuida con esmero de sus ovejas,

y una de las cualidades que ha de tener según Salvador,

es conocerlas a todas, distintamente.
A- Éste ha de ser también una de los principales cuidados

de quienes están empleados en la instrucción de otros:

saber conocerlos y discernir el modo de proceder con ellos.
B- Pues con unos se precisa más suavidad, y con otros más firmeza;

algunos requieren que se tenga mucha paciencia,

y otros que se los aliente y anime;

a algunos es necesario la reprenderlos y castigarlos para corregirlos de sus defectos;

y hay otros sobre los cuales es vigilar continuamente,

para evitar que se pierdan o extravíen.
A’- Este proceder depende

del conocimiento y discernimiento de los espíritus.

Es lo que deben pedir a Dios a menudo e instantemente,

como una de las cualidades que más necesitan

para guiar a aquellos de quienes están encargados.



Pistas de estudio y amplificación:
A- Necesidad de conocer a los alumnos uno por uno...

para discernir la manera de conducirse respecto de cada uno.


B- Llegar a utilizar los recursos de la psicología: De La Salle esboza aquí una tipología práctica que desarrolla más ampliamente en la “Guía de las Escuelas”.
A’- El discernimiento de los espíritus: saber distinguir la vocación de cada uno, los espíritus que la promueven. La fusión de nuestras observaciones, realizadas en continuidad con el don del Espíritu, nos hace captar el sentido de los detalles y el movimiento general que los anima.



II- También es necesario, dice Jesucristo que las ovejas conozcan a su pastor

para poderle seguir.
A- Dos cosas necesitan los que tienen dirección de almas,

e incluso deben sobresalir en ellas:

En primer lugar, mucha virtud para servir de ejemplo a los demás,

pues éstos no podrían por menos que extraviarse al seguirlos,

si ellos no estuviesen en el camino verdadero.
B- En segundo lugar, debe manifestarse en ellos

especial ternura con las almas que les están confiadas;

de modo que sean muy sensibles

a todo lo que pueda afectar o herir a las ovejas.
Esto es lo que mueve a las ovejas a amar a su pastor

y a complacerse en su compañía,

porque encuentran en ella su descanso y su alivio.

A’- ¿Quieren que sus discípulos practiquen el bien? Practíquenlo ustedes mismos,
pues les convencerán mucho mejor con el ejemplo
de una conducta juiciosa y modesta

que con todas las palabras que pudieran decirles.

¿Quieren que guarden el silencio? Guárdenlo ustedes.
No los harán modestos y comedidos

sino en la medida en ustedes lo sean.



Pistas de estudio y amplificación:
Que las ovejas conozcan a su pastor para poder seguirle: eso es tener autoridad moral.
A- Esta autoridad moral depende de la conducta del educador, el testimonio de su vida y obras.
B- Depende también, en particular, de la ternura que manifiesta a cada uno: atención afectuosa, sensibilidad en lo que concierne a los jóvenes.
A’- Depende del dinamismo que el Educador pone en acción, gracias a su testimonio.
B’- Resultado de ello son las relaciones cordiales entre educador y edu­candos.



III- Las ovejas de Jesucristo tienen también obligación

De escuchar la voz de su pastor.
A- Es pues, deber de ustedes es

enseñar a los niños que les están confiados,

y es deber de cada día.

Escucharán su voz,

porque deben darles instrucciones adecuadas a su capacidad,

sin lo cual les serían poco útiles.
B- Por esta razón tienen que esforzarse y formarse

para hacer comprender bien

sus preguntas y respuestas durante los catecismos,

para explicarlas con claridad,

y para utilizar palabras de fácil comprensión.
A’- En sus exhortaciones, tienen que mostrarles con sencillez sus faltas,

ofrecerles los medios para corregirse de ellas;
darles a conocer las virtudes que les convienen;
y hacerles ver que resultan fáciles;

e inspirarles sumo horror al pecado

y el alejamiento de las malas compa­ñías.

En una palabra,

Hablarles de cuanto puede moverlos a la piedad.

Así es como deben escuchar los discípulos la voz de su maestro.



Pistas de estudio y amplificación:
A- “Enseñar... cada día”: Se refiere, en primer lugar, a la catequesis; pero, en sentido amplio, a la educación humana y cristiana que es objeto de todo nuestro proyecto.
A- “Adecuadas a su capacidad”: pedagogía y lenguaje.
B- “Esforzare y formarse”: El acceso a la mentalidad de los niños y jóvenes requiere un trabajo de preparación, un esfuerzo por estar atento a las nuevas investigaciones, un discernimiento en equipo, un acompañamiento compartido e iluminado entre todos, la formación permanente.
A’. “Mostrarles con sencillez sus faltas”: sencillamente, objetivamente, sin comentario ni amenaza. Enseñar a cada uno a conoc­erse: defectos y cualidades.


  • Moverlos a la piedad”: llevarlos al encuentro con Dios, ayudarles a descubrir el misterio de Dios.



Meditaciones para los días de retiro

San Juan Bautista De La Salle



Quinto día: el celo del educador cristiano por la salvación de los jóvenes
La llamada de Dios al Ministerio exige, por parte del educador,

un celo ardiente por la salvación de los niños y jóvenes
201- Novena meditación
De la obligación que tienen los que instruyen a la juventud

de poseer vivo celo

para desempeñar debidamente tan santo empleo
I- El celo del ministro de Dios
Reflexionen sobre de lo que dice el apóstol Pablo:

que es Dios quien ha establecido en la Iglesia



apóstoles, profetas y doctores. 1 Corintios 12,28; Efesios 4,11

y se convencerán de que ha sido también Él quien los puso3 en su empleo.

Una de las señales que les da el mismo santo

es que existen diversos ministerios y que hay diversas operaciones;

y que el Espíritu Santo no se manifiesta en cada uno de esos dones

sino para la utilidad común, es decir, para la utilidad de la Iglesia. 1 Corintios 12,5-9



Pues uno recibe del Espíritu Santo

el don de hablar con sabiduría,

y otro, del mismo Espíritu, el don de la fe4. 1 Corintios 12,8-9
No deben dudar de que es gran don de Dios

la gracia que les ha hecho al encargarles de instruir a los niños,

anunciarles el Evangelio y educarles en el espíritu de religión.

Pero al llamarles a este santo ministerio, Dios exige de ustedes

que lo desempeñen con ardiente celo por su salvación,

pues se trata de la obra de Dios, Eclesiastés 7,14; Habacuc 3,2; 1 Corintios 3,9

y Él maldice a quien realiza su obra con negligencia. Jeremías 48,10
Pongan, pues, de manifiesto en todo su proceder

con los niños que les están confiados

que se consideran como los ministros de Dios,

desempeñándolo con caridad y con celo sincero y verdadero,



soportando con toda paciencia

las dificultades que en él tuvieran que sufrir5,

contentos de ser despreciados por los hombres, y de ser perseguidos por ellos,



hasta dar su vida por Jesús en el ejercicio de su ministerio. Mateo 10
El celo del que deben estar animados debe ponerles en estas disposiciones,

al ver que es Dios quien los llamó,

y los destinó a este empleo y los ha enviado a trabajar en su viña. Mateo 20,4

Desempéñenlo, pues, con todo el afecto de su corazón

y como quien no trabaja sino por Él.
II- El celo del ministro de Cristo y de la Iglesia
Lo que debe animarles, a tener gran celo en su estado,

es que no sólo son los ministros de Dios,

sino también lo son de Jesucristo6 y de la Iglesia7.

Es lo que dice san Pablo,

que quiere que quieren consideren a los que anuncian el Evangelio

como ministros Jesucristo, 1 Corintios 4,1

los cuales escriben la carta que Él les ha dictado,

no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo;

y no sobre tablas de piedra, sino en tablas de carne, 2 Corintios 3,3

que son los corazones de los niños.
Por eso, en calidad de tales,

al instruirlos deben tener como fin únicamente el amor y la gloria de Dios;

pues el amor de Dios debe apremiarles,

porque Jesucristo murió por todos,

para que quienes vivan, no vivan ya para sí mismos,

sino para aquel que murió por ellos. 2 Corintios 5,14-15

El celo de ustedes debe llevarlos a inspirar a sus discípulos,



como si Dios mismo los exhortara por ustedes,

ya que son los embajadores de Jesucristo8. 2 Corintios 5,20
También es preciso que demuestren a la Iglesia

la calidad del amor que le profesan,

y que le den pruebas de su celo;

pues trabajan para la Iglesia, como cuerpo de Cristo que es,

de la cual están constituidos ministros,

según el mandato que Dios les dio

de dispensarles su palabra. 2 Corintios 8,24; Colosenses 1,25
Y como la Iglesia tiene sumo celo por la santificación de sus hijos,

es deber de ustedes participar de su celo,

hasta poder decir a Dios como el santo rey David,

el celo de tu casa me devoró; Salmo 69,10

ya que esta casa no es otra que la Iglesia,

y puesto que los fieles son los que constituyen

este edificio, que fue construido sobre el cimiento de los apóstoles

y levantado por Jesucristo, que es la principal la piedra angular9. Efesios 2,20
Procuren, por medio de su celo, dar muestras sensibles

de que aman a los que Dios les ha confiado



como Jesucristo amó a su Iglesia: Efesios 5,25

hagan que entren realmente en la estructura de ese edificio

y que estén en condiciones comparecer un día ante Jesucristo



llenos de gloria, sin tacha, sin arruga y sin mancha, Efesios 5,27

para manifestar a los siglos venideros,

las abundantes riquezas de la gracia, que les hizo

dándoles el auxilio de la instrucción;

y, a ustedes, la de instruirlos y educarlos

para ser un día los herederos



del Reino de Dios y de Jesucristo Nuestro Señor. Efesios 2,7; Romanos 8,17
III- Perspectivas escatológicas del celo en la persona del educador y en su ministerio10
Como el empleo de ustedes tiene como finalidad procurar la salvación de las almas;

el primer cuidado que deben tener,

es conseguirlo en la medida que les sea posible11.
Tienen que imitar en esto, en cierto modo, a Dios, Efesios 5,1

Pues amo tanto a las almas que creó,

que viéndolas sumidas en el pecado,

y sin posibilidad de librarse de él por sí mismas,

se vio impulsado por el celo y el ansia de su salvación,

a enviar a su propio Hijo para apartarlas de tan desdichado estado.

Esto movió a Jesucristo a decir que



Dios amó tanto al mundo, que le dio su Hijo único,

para que quien crea en Él no perezca,

sino que alcance vida eterna. Juan 3,16
He aquí lo que Dios y Jesucristo hicieron

para restablecer a las almas en la gracia que habían perdido.

¡Qué no deben hacer también ustedes por ellas en su ministerio,

si tienen celo de su salvación,

y si tienen hacia ellas las disposiciones que sentía san Pablo

hacia quienes predicaba el Evangelio, a los que escribía



que no buscaba sus bienes, sino que buscaba sus almas. 2 Corintios 12,4
El celo que deben tener en su empleo

ha de ser tan activo y animoso,

que puedan decir a los padres de los niños que tienen a su cuidado,

lo que se dice en la Escritura:



Dénnos las almas y tomen lo demás para ustedes. Génesis 14,21

Es decir, que de lo que nos encargamos nosotros

es de trabajar por la salvación de sus almas12;

y que también sólo con ese fin se han comprometido

a cuidar de su conducta e instruirlos.
Díganles, además, lo que decía Jesucristo en relación con las ovejas de las que es pastor,

y que por Él han de salvarse:



He venido, dice, para que tengan vida

y la tengan en mayor abundancia. Juan 10,10

Pues el ardiente celo que tienen de salvar las almas de los que han de instruir,

es lo que ha debido llevarles a sacrificarse13,

y consumir toda su vida para darles educación cristiana,

y para procurarles en este mundo la vida de la gracia,

y en el otro la vida eterna.



El celo de Dios por la Nueva Alianza, manifestado

en el ministerio la persona del educador cristiano
202- Décima meditación

En qué cosas debe mostrar su celo el Hermano de las Escuelas Cristianas,

al ejercer su empleo



I- El celo exige al educador que luche contra el pecado (ruptura de la alianza)14
Consideren ustedes que si la finalidad de la del Hijo de Dios a este mundo

fue destruir el pecado,

ése debe ser también el fin principal

de la institución de las Escuelas Cristianas

y, por consiguiente, el primer objetivo de su celo.

Debe llevarles a no permitir en la conducta de los niños cuya dirección tienen,

nada que pueda desagradar a Dios15.

Si notan en ellos algo que ofenda a Dios,

deben hacer de inmediato todo lo posible16

para remediarlo.

En eso han de manifestar, a ejemplo del profeta Elías,

su celo por la gloria de Dios

y por la salvación de sus discípulos.

Me abrasó el celo por el Señor de los ejércitos, dice,

porque los hijos de Israel rompieron la alianza

que habían sellado con Dios. 17 1 Reyes 19,14
Si les anima el celo por los niños de los que están encargados,

y, si trabajan por alejarlos del pecado18, como es el deber de ustedes,

cuando caigan en alguna falta,

será preciso que se pongan en las mismas disposiciones del profeta Elías y que

excitando en ustedes el santo ardor de que estaba animado el profeta,

les digan: soy tan celoso de la gloria de mi Dios,

que no puedo verlos renunciar a la alianza

que sellaron con Él en el bautismo,

ni a la condición de hijos de Dios que han ustedes recibido.

Exhórtenlos a menudo a que se alejen del pecado

con la misma prontitud con que huirían de la presencia de una serpiente.

El primer cuidado de ustedes sea, sobre todo,

inspirarles horror a la impureza19

y a las inmodestias en la iglesia y en las oraciones,



al hurto y a la mentira,

a las desobediencias y las faltas de respeto con sus padres,

y otras faltas de respeto de sus compañeros,

haciendo que comprendan que quienes caen en esta clase de pecados

no heredarán el reino de los cielos” 20. Gálatas 5,21


II- El celo exige que el educador ayude a los niños y a los jóvenes a vivir según la nueva alianza

Ni deben contentarse

con impedir que los niños que están confiados a sus cuidados hagan mal.

Es preciso, además, que los impulsen a obrar el bien21

y las buenas obras de que son capaces.

Velen, pues, para que así sea, y para que siempre digan la verdad;

y que cuando pretendan asegurar algo,

se limiten a decir esto es así, o esto no es así; Mateo 5,37

y hagan que comprendan que diciendo esas pocas palabras

serán más fácilmente creídos que si acudieran a solemnes juramentos;

pues todos creerán que si no dicen más es por espíritu cristiano22.

Hagan que practiquen lo que dice Nuestro Señor,

que nos manda amar a los enemigos

y hacer bien a los que nos hacen mal, no persiguen y calumnian, Mateo 5,44

en vez de devolver mal por mal, injurias por injurias, o de vengarse.


Según la doctrina de Jesucristo, hay que animarlos a que no se contenten

con realizar buenas obras,

sino también a que nos las hagan delante de los hombres,

para ser vistos y alabados,

pues, quienes así obran ya recibieron su recompensa. Mateo 6,1.5

Es importante que les enseñen a rezar a Dios,

como enseñó Nuestro Señor a quien lo seguían,

y a que oren con mucha piedad y en secreto; Mateo 6,6

es decir, con mucho recogimiento,

rechazando todos los pensamientos

que pudiera distraer su mente durante ese tiempo,

para que no ocupándose más que de Dios,

obtengan fácilmente lo que le piden.


Y como la mayoría han nacido pobres,

hay que inculcarles el menosprecio de las riquezas y el amor a la pobreza23;

porque Nuestro Señor nació pobre y amó a los pobres,

se complacía en su compañía y llegó a decir que



los pobres son bienaventurados,

porque de ellos es el reino de los cielos24. Mateo 5,3
Este tipo de máximas y de prácticas25 son las que deben inspirarles sin descanso,

si es que tienen algún celo por su salvación,

y en eso particularmente se pondrá de manifiesto su celo de la gloria de Dios,

pues ya que dichas máximas26 no pueden proceder sino de Dios,

en cuanto que ustedes contrarían a las inclinaciones de los hombres,

animar a los niños a ponerlas en práctica

es mostrarse celoso por el honor y la gloria de Dios.

III- El celo exige al educador que se esfuerce por llegar a ser, para los alumnos, un evangelio viviente
Su celo para con los niños que instruyen ustedes

sería muy limitado, produciría pocos frutos y tendría poco éxito

si todo se redujera a palabras27.

Para lograr que sea eficaz,

es necesario su ejemplo28 apoye sus enseñanzas.

Esa debe ser una de las características principales de su celo.


San Pablo hablando a los Filipenses, después de haberles enseñado diversas máximas,

añade: Procedan según esas máximas;

y luego: Imítenme

y fíjense en aquellos que viven según el ejemplo que les he dado; Filipenses 3,16-17

practiquen las cosas que les he enseñado, las que les he dicho, las que les he escrito,

y de las cuales les he dado ejemplo. Filipenses 4,9

Así, el ardiente celo de este insigne santo

por la salvación de las almas

consistió en hacer que observasen de lo que el mismo practicaba.


Fue también el proceder de Nuestro Señor,

de quien se dice que comenzó por obrar y luego enseñó29; Hechos 1,1

y que dijo, hablando de sí a los Apóstoles,

después de haberles lavado los pies:



les he dado ejemplo,

para que hagan como yo he hecho con ustedes. Juan 13,15
De todos estos ejemplos es fácil es concluir que su celo de la salvación de los niños

de quienes tienen la dirección

sería muy imperfecto, si no lo ejercieran más que instruyéndolos;

pero que llegará a ser perfecto si ustedes mismos practican lo que les enseñan.

Pues el ejemplo produce mucha mayor impresión que las palabras

en la mente y en el corazón;

principalmente en los niños,

quienes, por carecer aún su mente de suficiente capacidad de reflexión30,

se forman ordinariamente imitando ejemplo de sus maestros,

y se inclinan más a hacer lo que les ven en ellos

que lo que les oyen decir,

sobre todo cuando sus palabras

no concuerdan con sus obras.


1 Entre las acepciones actuales de celo pueden considerarse: responsabilidad, interés, dedicación, entusiasmo, optimismo, preparación, cordialidad, coraje, sentido.

2 Entre las acepciones actuales de celo pueden considerarse: responsabilidad, interés, dedicación, entusiasmo, optimismo, preparación, cordialidad, coraje, sentido.

3 El establecimiento de la Sociedad de las Escuelas Cristianas es un hecho leído a la luz de la Sagrada Escritura, que tiene su culminación en los votos de 1691: “Santísima Trinidad Padre, Hijo y Espíritu Santo, postrados con el más profundo respeto ante tu infinita y adorable majestad, nos consagramos enteramente a TI, para procurar con todas nuestras posibilidades y todo nuestro interés el establecimiento de la Sociedad de la Sociedad de las Escuelas Cristianas, del modo que nos parezca serte más agradable y más ventajoso para dicha Sociedad.”

En este itinerario De La Salle contempla, a través de su acción, la acción de la Providencia: “Esta comunidad se denomina de ordinario la Comunidad de las Escuelas cristianas; y en la actualidad no se halla establecida ni fundada más que en la Providencia.” (Memorial sobre el Hábito).



4 En la lista de los carismas nombrados por San Pablo, La Salle ha hecho una selección, cfr. Meditación 193.2.

5 De La Salle y la comunidad de hermanos han pasado por numerosas pruebas en el itinerario del establecimiento de las Escuelas Cristianas, en el período parisino (1690-1712): denuncias, juicios, condenas, apelaciones, embargos, clausuras, enfermedad y muertes de hermanos, fracaso reiterado en el Seminario de Maestros rurales, hambre, oposición de clérigos, intervención episcopal, destitución como superior de la comunidad, salida de Hermanos...

6 Cfr. Meditaciones para los días de retiro 195-196.

7 Cfr. Meditaciones para los días de retiro 197-198.

8 Cfr. Meditaciones para los días de retiro 193.2 y 195.2

9 Cfr. Meditaciones para los días de retiro 199.3; 200.1; 205.3

10 Este punto tiene la dinámica de la encarnación de Cristo en tanto Amor de Dios que revela a la Trinidad-Amor. Hay un cierto paralelismo entre este punto y Meditación 195.3.

11 Cfr. fórmulas de votos, en las notas anteriores.

12 La gratuidad es signo del celo de Dios.

13 Sacrificio es propio del vocabulario teológico-espiritual francés del siglo XVII. Es similar a lo que hoy llamamos consagración, al Reino de Dios, que implica dejar lo habitual y se expresa de diversos modos, como son los votos religiosos, la vida común, las reglas...

14 La palabra pecado tiene diversos significados. A veces se refiere a una acción libre del hombre de espaldas a Dios. Otras se refieren a un ambiente contrario al crecimiento de Jesucristo en las personas. Esta hostilidad contra Dios también se manifiesta en una hostilidad contra el hombre, en el escenario de la historia humana.

15 Meditaciones para los días de retiro 195.3 y 201.3

16 Cfr. fórmula de votos.

17 La presentación de este profeta que lucha contra la idolatría, puede actualizarse en la lectura del Documento de Puebla: 311; 344; 405; 420; 485; 491-506; 529; 536; 542-543.

18 Cfr. Reglas Comunes 2,9.

19 Cfr. Reglas Comunes 2,9.

20 La lucha contra la idolatría en los alumnos implica, por un lado, un profundo conocimiento de la situación y, por otro, considerar a la relación entre personas como el principal lugar de la evangelización.

21 Cfr. Reglas Comunes 2,10.

22 Espíritu cristiano tiene su equivalente actual en actitudes cristianas.

23 De La Salle nos presenta el riesgo de la idolatría del dinero. Cualquier situación de vida que se centra en lo económico se vuelve opresora de los demás, empobrecedora de sí misma e idólatra.

24 El tema de la posesión del Reino armoniza el primero y el segundo punto de la meditación.

25 El celo exige el conocimiento del corazón: de los alumnos, de la Sagrada Escritura y de Dios.

26 Cfr. Reglas Comunes 2,9; Explicación del Método de Oración Mental 15,293.

27 Criterio de verificación de autenticidad.

28 Aquí se habla de ejemplo que es concreto, situado, vital, histórico, dinámico y procesual. En cambio el modelo es abstracto, cognoscitivo, estático, absoluto, atemporal. Hablar de ejemplo es hablar de personas vivientes y libres que se evangelizan. “Se cree mejor a los testigos, que a los maestros.” (Paulo VI, Evangelii Nuntiandi)

29 El ministro sigue el itinerario de Pablo y de Jesucristo.

30 Reaparece aquí las limitaciones de los niños “masa de carne” (Meditaciones para los días de retiro 197, 194 y 198).



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