Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales Ginebra, Suiza Septiembre, 2017



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Unión de Médicos Indígenas Yageceros de la Amazonía Colombiana (UMIYAC)


Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales

Ginebra, Suiza Septiembre, 2017

El reto es ca da vez decirle al mundo con nuestro testimonio que las mujeres tenemos Un gran poder y una gran sabiduría  para sanar,  transformar el mundo con  energías  sabias  armonizando con la luz del Ambiwaska, de las plantas, delas ceremonias el desequilibrio que atenta con nuestro buen vivir.  Reitero si espiritualmente estamos bien podemos ser Luz y esperanza. (Flora Macas Zighue, Pueblo Inga, Antropologa)

Reconstrucción espiritual, cultural y territorial en la Amazonía Colombiana:

Palabras de mujeres sabedoras y autoridades espirituales de pueblos originarios de la asociación Unión de Médicos Indígeanas Yageceros de la Amazonía Colombiana (UMIYAC)

-Elaborado por el Comité Técnico UMIYAC: Miguel Evanjuanoy, Freider Legarda, Rubiela Mojomboy Jojoa y Riccardo Vitale, PhD-


Con el apoyo de:


Iternational Center for Ethnobotanical Education research and Service (ICEERS)

Maloca Internacional



Reconstrucción espiritual, cultural y territorial en la Amazonía Colombiana

Conflicto armado y guerrilla

Nuestros territorios en los departamentos del Caquetá y Putumayo han sido lugares estratégicos para las guerrillas Colombianas desde el final de los años 70 y el comienzo de los 80. Los 460 Km de fronteras con Perú y Ecuador han sido históricamente zonas propicias para actividades de grupos armados ilegales, abastecimiento, tnsito y repliegue. Al final de los 70 el M-19 eligió esta región para establecer sus fuerzas rurales (PNUD, 2016). Las FARC-EP llegaron a la región a comienzo de los 80 y consolidaron su presencia con la creación del Bloque Sur, el cual incluía los todos los frentes y las columnas activas en Putumayo, Caquetá, Nariño y la Bota Caucana.

La violencia paramilitar

La presencia paramilitar en el Putumayo, comienza en la mitad de los años 80 con grupos armados encargados de la protección de laboratorios para la elaboración de clorhidrato de cocaína propiedad del cartel de Medellín. Estos grupos narco-paramilitares actuaron en connivencia con fuerzas del Estado generando masacres, desplazamiento y ejecuciones extra-justíciales de lideres sociales y campesinos acusados de ser colaboradores de las FARC-EP.

Otra ola de violencia paramilitar empezó a sacudir la región en el 1996 con la llegada de las AUC, en el contexto de las Marchas Cocaleras, contra las políticas de erradicación de cultivo del Estado colombiano. Este escenario de conflictividad y confrontaciones militares entre AUC, Estado y FARC-EP produjo violaciones de derechos y fuerte vulnerabilidad para todos los sectores de la sociedad civil en los departamentos del sur del país.

La presencia paramilitar se consolida en el departamento del Putumayo en el 1999 con las masacres del Tigre y del Placer perpetradas por el Bloque Sur Putumayo (BSP), afiliado al Bloque Central Bolívar (BCB). Entre el 2001-2015 las siguientes violaciones de derechos humanos han sido reportadas en el Putumayo: masacres, desapariciones, asesinados selectivos, desplazamiento forzado, extorsión, abusos sexuales, amenazas, detención arbitraria, atentados contra bienes, daños al medio ambiente y fumigaciones indiscriminadas (PNUD, 2016).

Coyuntura actual

La firma de los acuerdos de paz entre el gobierno colombiano y las FARC-EP marca un paso importante en la historia del país, generando nuevas oportunidades por las OSCs interesadas en participar y en ampliar los procesos democráticos. Simultáneamente, el contexto territorial, político y social de la región Amazónica sigue generando situaciones de alto riesgo para la pervivencia de los pueblos indígenas.1

No obstante que los Planes de Salvaguarda ordenados por el Auto 004/2009, han sido elaborados y ratificados, las condiciones de exterminio físico y cultural enunciadas por la Corte Constitucional colombiana siguen siendo dominante en todos los territorios abarcados por nuestra organización, lo mimo pasa en otras regiones del país.

  1. Daños ambientales: territorios deteriorados por cultivos ilícitos (principalmente Erythroxylum coca) y repetidos ciclos de fumigaciones a partir del año 2000 desde la implementación del Plan Colombia; contaminación de las fuentes de agua y los ríos por actividades petroleras y minería ilegal como en los casos del Rio Putumayo, Rio Mandur y el Rio Picudo.2

  2. Deterioro social, relacionado a la cultura del narcotráfico y a la presencia de grupos armados en los territorios; alta incidencia de alcoholismo, violencia general y alta incidencia de violencia intrafamiliar; casos de enfermedades sexuales (entre otros problemas).

  3. Disputas territoriales entre comunidades indígenas y colonos y acaparamiento de tierras y territorios sagrados por empresas y grupos armados ilegales.

  4. Instituciones de gobierno propio debilitadas y liderazgos comprometidos por casos de corrupción y malversación de fondos públicos destinados a los cabildos y a las organizaciones propias.

  5. Instituciones de gobierno propio débiles con poca capacidad para organizar y sostener procesos de consultas previas con empresas multinacionales y con el Estado.

  6. Asesinatos de lideresas y lideres indígenas.3

Unión de Médicos Yageceros de la Amazonía Colombiana (UMIYAC)

La Unión de Médicos Indígenas Yageceros de la Amazonía Colombiana (UMIYAC) es una organización de base que abarca cinco pueblos indígenas amazónicos (Cofán, Siona, Coreguaje, Inga y Kamentsá). Como médicos tradicionales y mujeres sabedoras, nuestra misión consiste en sanar el individuo y la colectividad y en armonizar la relación entre comunidades y territorio: hacer la paz con el territorio.

Es nuestra mision transcender los conflictos, dejar atrás la cultura de guerra y conseguir al goce efectivo de nuestros derechos en el marco del bloque de constitucionalidad, los tratados internacionales y la Ley de Origen, el Derecho Mayor o Derecho Propio.4 Queremos vivir conformemente a la jurisprudencia y a los convenios internacionales que deben garantizar la pervivencia de nuestros pueblos, como según: el Articulo 4, 7, 25 y 32, del Convenio 169 de la OIT adoptado por la Constitución Colombiana con la Ley 21; el Articulo 23, 24 y 29 (entre otros) de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas; el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, especialmente el Artículo 3 sobre los derechos a la equidad de genero, el Articulo 7 sobre el derecho al trabajo digno, el Articulo 10 sobre los derecho de las madres antes, durante y después del parto, el Articulo 11 sobre el derecho a una alimentación saludable, un techo digno y un “nivel de vida adecuado”, el Articulo 12 sobre el derecho a vivir según el mas altos nivel d posible salud mental y física, y el Articulo 13 que garantiza los derechos de la niñez contra la explotación económica y social; entre otros.

OIT 169/2009; Artículo 25

  1. Los gobiernos deberán velar por que se pongan a disposición de los pueblos interesados servicios de salud adecuados o proporcionar a dichos pueblos los medios que les permitan organizar y prestar tales servicios bajo su propia responsabilidad y control, a fin de que puedan gozar del máximo nivel posible de salud física y mental. 


Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

Artículo 23

  1. Los pueblos indígenas tienen derecho a determinar y a elaborar prioridades y estrategias para el ejercicio de su derecho al desarrollo. En particular, los pueblos indígenas tienen derecho a participar activamente en la elaboración y determinación de los programas de salud, vivienda y demás programas económicos y sociales que les conciernan y, en lo posible, a administrar esos programas mediante sus propias instituciones.

Artículo 24

  1. Los pueblos indígenas tienen derecho a sus propias medicinas tradicionales y a mantener sus prácticas de salud, incluida la conservación de sus plantas medicinales, animales y minerales de interés vital. Las personas indígenas también tienen derecho de acceso, sin discriminación alguna, a todos los servicios sociales y de salud. 


Nuestro camino:

  1. Sanar las enfermedades corporales y espirituales de nuestras comuneras y nuestros comuneros (y también colonos) y fortalecer el tejido social.*

*[Ejercer el Derecho a la salud como indicado: en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, en especial el Articulo 12; la Constitución de la Organización de la Salud; la Convención sobre la Eliminación de todas Formas de Discriminación Contra la Mujer (1979); el Convenio 169 da la OIT del 2009; la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (1993); y la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948), entre otros].

2) Fortalecer nuestras culturas y proteger los saberes ancestrales, patrimonios inmateriales y herencia de los antepasados, como según el Articulo 5 del Convenio, OIT 169/2009 y el Articulo 31 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

3) Defender nuestros territorios y los sistemas de vida bio-espirituales que los conforman, como según los Articulo 4 y 7 del Convenio, OIT 169/2009 y el Articulo 29 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

4) Fortalecer el gobierno propio y velar sobre la salud corporal y espiritual de los lideres y las lideresas que representan a nuestras comunidades en los cabildos, las asociaciones y en otros espacios de gobernanza, como ordenado por los Autos de seguimiento a la sentencia T-025 del 2004 de la Corte Constitucional Colombiana: Auto 004 sobre Pueblos Indígenas y el Auto 092 sobre mujeres desplazadas, lideresas y defensoras de derechos humanos, victimas del conflicto armado.

5) Proteger los territorios, los recursos naturales y las plantas medicinales como el yagé (Banisteriopsis caapi y Psychotria viridis) de la explotación, el acaparamiento, la comercialización indiscriminada, las malas prácticas y el abuso por fines comerciales; como es nuestro derecho también según los Articulos 15, 18 del Convenio, OIT 169/2009 y

Una de nuestra herramienta principal como médicos tradicionales y autoridades espirituales consiste en el uso y la práctica, según el conocimiento ancestral, de la medicina del yagé (Ambiwaska o Ayahusca).

Para los pueblos Siona, Coreguaje, Inga, Kamentsá y Cofán de la Amazonía Colombiana, las ceremonias de Ambiwaska o Yagé tienen múltiples significados.

  1. Las ceremonias fortalecen la cohesión y la identidad colectiva propia de nuestros pueblos, fortalecen el compromiso social y espiritual de nuestros lideres y de nuestras lideresas y representantes y fortalecen las instituciones de gobierno propio.

  2. A través de las ceremonias de Ambiwaska (Yagé) nuestros curacas (sabedoras, sabedores y médicos) mantienen viva la conexión entre los pueblos y los espíritus que habitan el territorio y que rigen y tutelan el ecosistema de acuerdo a nuestras cosmovisiones.

  3. En el actual contexto de “post-guerra”, las ceremonias de Ambiwaska (Yagé) son una componente fundamental del sistema de “salud-propia” de las comunidades por cumplir un rol determinante en los procesos terapéuticos de superación de traumas y de reintegración social, individual y colectiva.5


Conclusiones

Reconocemos que la nueva coyuntura del llamdo post-conflicto transforma las dinamicas de poder en los resguardos y los territorios indigenas, abriendo nuevos espacios para la sociedad civil y las colectividades indígenas. Por esta razón, en nuestros pueblos y cabildos decidimos respaldar casi unanimemente el proceso de paz entre el gobierno y las FARC-EP. Al mismo tiempo, es sumamente importante destacar que pese a estos cambios para los pueblos Sionas, Cofán, Inga, Kamentsá y Coreguaje persisten las condiciónes de vulnerabilidad y la ausencia de goze efectivo de derechos como indicado por la Corte Constitucional en la Sentencia T-025 del 2004 y sus Autos de seguimientos y en particular el Auto 004/2009 sobre poblacion indigena y el Auto 094 sobre la condición de las mujeres vitimas del conflicto.

Recomendaciones

  1. Consulta previa libre e informada según los usos y costumbres de nuestros pueblos. Hacemos un llamado urgente a todas las entidades y los mecanismos de derechos humanos, para la suspensión de todos los proyectos mineros y de hidrocarburos u otras intervenciones en territorios sagrados, resguardos y sitios ancestrales donde no se hayan implementado procesos de consulta previa libre e informada, según los criterios y las practicas culturales y espirituales de nuestros pueblos, entra la cual es predominante la medicina del yagé -como herramienta para tomar decisiones según el Derecho Propio, Derecho Mayor y Ley de Origen vigentes en nuestros territorios-. Y como explicitado en el párrafo 9, Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales 44º período de sesiones Ginebra, 3 a 21 de mayo de 2010, recomendamos al Comité dar seguimiento a las acciones de incidencia hacia el Estado colombiano sobre consulta previa libre e informada y mega-proyectos.6




  1. Recomendamos al Comité incidir con el Estado colombiano para dar seguimiento y cumplimento a las importantes acciones delineadas en los Planes de Salvaguarda producto del Auto 004/2009 y el dar seguimiento y cumplimiento a las acciones delineadas en el Auto 092, en relación a mujeres victimas del conflicto armado.



  1. Conforme al Articulo 12 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Auto 092/2009 hacemos un llamado urgente para que el Estado apoye la construcción e implementación de centros de salud integral, desde la perspectiva y la cosmovisión de los pueblos ancestrales para mujeres victimas del conflicto armado en necesidad de espacios terapéuticos y de rehabilitación espiritual y corporal.



  1. Conforme al Articulo 12 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, el Auto 004, el Bloque de Constitucionalidad y los convenios internacionales hacemos un llamado urgente al Comité y a las entidades de derechos humanos para hacer incidencia con el Estado colombiano para la construcción e implementación de centros de salud integral, desde las perspectivas y las cosmovisiones propias de los pueblos ancestrales victimas del conflicto armado y en necesidad de espacios terapéuticos y de rehabilitación espiritual y corporal y para la armonización de los territorios.

Anexo I

El pueblo Cofán es uno de los 34 pueblos de Colombia señalado por la Corte Constitucional en el Auto 004, por estar en riesgo de extermino fisico y cultural. La siguente apendix especifia la problemática del Resguardo (territorio indigena legalizado) Campo Alegre Afilador. Decidimos incluir este appendix como ejemplo del deterioro cultural y ambiental que amenaza la pervicencia de nuestros pueblos en todos los territorios de los cinco pueblos integrante de la UMIYAC. La seguiente sección debe ser interpretada como un llamado de atención hacia la situación en todos los territorios de los pueblos, Siona, Cofán, Inga, Coreguaje, Kamentsá en los departamentos del Putumayo, Cauca y Caquetá –como indicado el los Planes de Salvaguarda de cada pueblo.

PROBLEMÁTICA DEL RESGUARDO CAMPO ALEGRE DEL AFILADOR

TERRITORIO

Que mediante Resolución No. 151 del 25 de Agosto de 1976, en la cual se reconoce legalmente un globo de la reserva mediante la Resolución 011 del 13 de Mayo de 1998, del INSTITUTO COLOMBIANO DE LA REFORMA AGRARIA (INCORA).

Mediante auto del 12 de Febrero de 1998 el Incora solicitó a la Dirección de Asuntos Indígenas del MININTERIOR, el cual rindió favorablemente, y se destacan los siguientes aspectos:

La comunidad Indígena del Resguardo Campo Alegre del Afilador, se encuentra ubicada en el extremo sur del Departamento del Putumayo, en el Municipio de San Miguel, sobre las márgenes de las quebradas Afilador y la Guinea, las cuales desembocan en el Rio San Miguel, el que sirve de Frontera con la Republica del Ecuador.

En este documento se referencia la conversión en Resguardo una extensión de 887 hectáreas aproximadamente, según plano del INCORA No. P-466-580 de Octubre de 1997.

Dada la reorganización Política Municipal del Departamento del Putumayo, actualmente el (60%) de la reserva pertenece al Municipio de San Miguel en un área de 5.595 hectáreas aproximadamente y el 40% restante pertenece al Municipio Valle del Guamuez con 3.730 hectáreas aproximadamente.

Los problemas que se presentan dentro de la reserva son las siguientes:

  • La comunidad indígena del Resguardo Campo Alegre del Afilador en el paso del tiempo se ha visto cada vez doblegado por la llegada de más campesinos a la zona.

  • Los Municipios San Miguel y Valle del Guamuez en más de 20 años han venido desarrollando proyectos de infraestructura dentro de la reserva sin realizar algún tipo de consulta para desarrollar estos proyectos en las juntas de acción comunal.

  • Otro atenuante es el incremento de los cultivos ilícitos dentro de la reserva el cual genera presencia de grupos al margen de la Ley, delincuencia común. La presencia de cultivos ilícitos ha sido una constante desde finales de los noventa. La introducción de la coca ha cambiado gran parte de la cultura y las formas de producción dentro de las comunidades. Con los cultivos de coca y el narcotráfico llegaron también la insurgencia y los grupos paramilitares que financian sus actividades en parte con el negocio de la coca y la pasta base, dando pie al inicio de una intensa guerra antinarcóticos en la zona.

  • Contaminación del territorio con plaguicidas e insecticidas.

  • Escases de peces, animales para la cacería y manutención de nuestras familias.

  • Profanación de sitios sagrados dentro del Resguardo y reserva.

  • Presencia de transnacionales petroleras en la zona.

  • La presencia de población mayoritaria ha traído un problema en los jóvenes a tener más contacto con ellos y se inclinen a desarrollar los diferentes formas conductuales y a tomar o copiar formas de vestir entre otras.

  • La cosmovisión y cultura Cofán está estrechamente vinculada a las ceremonias de toma del yagé. Como consecuencia de las fumigaciones y la erradicación, las plantas sagradas y medicinales se han reducido en los resguardo Campo Alegre en los últimos años. Los erradicadores han cortado el bejuco del yagé y han destruido también varias matas complementarias del yagé. Además las ceremonias ya no se pueden hacer con tranquilidad por la contaminación, la bulla, el medio ambiente violentado.

  • Alta vulnerabilidad de la infancia.

  • Altos niveles de analfabetismo en líderes y lideresas.

  • Problemas de acceso a educación propia en la básica secundaria, media y superior.

Documentos públicos refuerzan la problemática que ha venido atravesando el resguardo en los últimos 10 años. En estos documentos se encuentran los procedimientos hechos ante los organismos de derechos humanos y que a la fecha no se han pronunciado.

Defensoría del pueblo - Defensoría del Pueblo

Cultivos de uso ilícito en el municipio de san miguel, putumayo

www.bdigital.unal.edu.co/2376/1/423028.2008.pdf

Diagnóstico de la situación del pueblo indígena Kofán Ubicación ...

historico.derechoshumanos.gov.co/.../DiagnosticoIndigenas/Diagnostico_KOFÁN.pdf

Los indígenas Kofán (o Cofán) se encuentran en: Orito, San Miguel , Santa Rosa del Guamuéz, Yarinal, Afilador, Campo Alegre, Nueva Isla en el departamento del Putumayo.
Anexo II

AGENDA DE PAZ DE LAS MUJERES DEL CAUCA

UNIDAS, PACTAMOS PAZ Y EXIGIMOS JUSTICIA SOCIAL (Páginas 3-12)

Esta publicación ha sido realizada con el apoyo financiero de Broederlijk, Unión Europea, ONU Mujeres, Secretaria de la Mujer Gobernación del Cauca, Organización Internacional para las Migraciones OIM y USAID. El contenido de esta publicación es responsabilidad de las 17 organizaciones que construyeron la agenda de paz de las mujeres del Cauca y no refleja necesariamente la opinión de las agencias mencionadas.
LA MUJERES INDIGENAS: UNIDAS, PACTAMOS PAZ Y EXIGIMOS JUSTICIA SOCIAL.

Reconocernos como mujeres pactantes de Paz, significa atender el llamado histórico que hemos pregonado y que vislumbra en los acuerdos que configuran hoy la coyuntura política que vivimos para albergar la Paz en el país. Como mujeres indígenas, nos revelamos contra todo tipo de patriarcado. Con nuestras prácticas públicas y privadas, con palabras, acciones y símbolos, debemos continuar contribuyendo a erradicar el sexismo y el militarismo.

La mujer indígena, hemos consagrado la necesidad de Paz en nuestros territorios en una apuesta clave de vida digna. El más sólido argumento de nuestra apuesta es que las mujeres hemos sido las principales afectadas por la guerra, y a la vez hemos encargado en la cotidianidad de la convivencia familiar, comunitaria, como pueblo y escenarios públicos. Escenarios todos en que nuestra acción transformadora es acción política, al resistirnos a la guerra y todo tipo de violencias. Por esta necesidad de paz como condición de justicia social, estamos convencidas que nuestras voces son trascendentales en el proceso de paz. Esta apuesta, obedece al clamor de las mujeres, entre ellas las indígenas en sus diferentes territorios ancestrales, comprometidos con el reto de posicionar nuestras demandas y propuestas, con el único fin de parar la guerra y seguir persistiendo en la construcción de paz estable y duradera con justicia social para toda la población.

Estas apuestas y propuestas parten de la necesidad y elaboración de un mecanismo de visibilizacion política de las propuestas de las mujeres y de exigibilidad de Derechos, en especial, el Derecho a la Paz como bien supremo y expresión de justicia social. Propuestas que son el cumulo de sueños, entretejidos en la diversidad étnica.

Entonces vislumbramos que con el acuerdo de Paz, las mujeres la posibilidad de avanzar hacia vidas libres de violencia, con autonomía y reconocimiento público como actoras políticas y constructoras de paz.

Nuestra propuesta está en cuatro ejes prioritarios.

EJE UNO: Desmilitarización de los territorios, la vida y el cuerpo de las mujeres.

Los efectos de la militarización y del conflicto armado se concretan en las restricciones para el libre acceso y tránsito en los territorios; efectos que incrementan los riesgos de amenazas para las mujeres, asumidas como botín de guerra”



Es importante para las mujeres que se fortalezcan y legitimen los espacios culturales y gobiernos propios que poseen los pueblos indígenas, en procura de la trasformación de los conflictos por medio de vías pacíficas como el dialogo y la concertación. Así mismo consideramos fundamental que las expresiones organizativas de los pueblos indígenas en defensa de su territorio sean respetadas; ejemplo la guardia indígena.

EJE DOS: “Visibilizacion de las violencias contra las mujeres, desde todos los ámbitos como contribución a los ejercicios de los derechos”

Para las mujeres indígenas la guerra ha significado la usurpación de las vidas y cuerpos a través de la violencia sexual como practica sistemática de todos los actores armados en conflicto; la tortura, la servidumbre doméstica y sexual, el adoctrinamiento y control de los cuerpos desde la profundización de los mandatos patriarcales que conllevan a una subordinación de las mujeres, ha posibilitado con mayor fuerza, la naturalización y exervacion de todos los tipos de violencias ( física, psicológica, económica, social, cultural y política.

La construcción de casas de acogida para las mujeres víctimas de la violencia es una necesidad apremiante respecto de las medidas de protección que el estado debe garantizar. Por esta razón exigimos al estado la construcción y dotación ( física, personal, administrativa y presupuestal) de estos espacios en cada uno de los pueblos indígenas, que permita que las mujeres víctimas cuenten con garantías para su recuperación emocional y de acceso a las justicias de ellas y sus hijos desde un enfoque étnico.

Las secuelas e impactos que ha dejado la guerra en la subjetividad, los cuerpos y vidas delas mujeres víctimas, merecen la ampliación de espacios comunitarios que permitan la tramitación del dolor y el trauma social a partir del fortalecimiento del acompañamiento psicosocial integral con enfoque diferencial recibido que dignifique sus experiencias de dolor y resistencia para la construcción de sus proyectos de vida.

Es necesario para las comunidades indígenas generar espacios para avanzar en la discusión y análisis del tema y generar mayor conciencia frente a la violencia de las mujeres, que permitan fortalecer y legitimar aún más la justicia propia.

EJE TRES: Disminución en las limitaciones para el acceso, uso y goce dela tierra para las mujeres en condiciones de equidad.

Son muchas las limitaciones para el acceso directo, uso y goce de la tierra para las mujeres por las prácticas discriminatorias y excluyentes, históricamente se sustentan en los sesgos de genero dela cultura patriarcal. Factores contextuales como la concentración de la tierra en pocas manos, y conflicto armado, cuyas principales afectadas por el desplazamiento forzado y el despojo son las mujeres.

Paralelo a esta condición de subordinación y vulnerabilidad en el derecho a la tierra y territorio, las mujeres hemos construido alternativas para sobrevivir a la guerra y la imposición de un modelo que arrasa los recursos naturales y supervivencia de los pueblos indígenas. Ejemplo de ello son las numerosas iniciativas que las mujeres emprenden para salvaguardar bienes naturales como el agua, semillas ancestrales y la autonomía alimentaria para el fortalecimiento de una economía propia.

La reparación integral a las mujeres víctimas de desplazamiento forzado y despojo de nuestros territorios ancestrales, con garantías para la restitución, el entorno y permanencia en los territorios requiere del fortalecimiento institucional. Se hace necesario mayor difusión de la normatividad y garantías de acceso real y efectivo para las mujeres.

Creación de programas para el incentivo a la economía indígena y su autonomía alimentaria, que permita los cultivos ancestrales mediante sistemas y tecnologías propias, fortaleciendo y recuperando las semillas nativas. Por otro lado es necesario incentivar los mercados locales con productos propios para el fortalecimiento de una economía propia. Es importante como complemento y soporte económico, crear un fondo de créditos para las mujeres, que permita la viabilidad y el sostenimiento de estas iniciativas de producción y comercialización de productos limpios a pequeña, mediana y grandes escalas.

Frente a la amenaza que supone la locomotora minero-energética, que afecten nuestros territorios, las mujeres exigimos que las concesiones y títulos mineros que hasta el momento han sido otorgados sean congelados, hasta tanto no se hayan adelantadas las consultas previas, libre e informadas.

En la vía de apostar a la trasformación sociocultural delas lógicas de apropiación e invisibilizacion, las mujeres exigimos el reconocimiento económico del trabajo doméstico y su visibilizacion como aporte vital a la economía y el desarrollo social.

EJE CUATRO: Avances en el reconocimiento y garantías para la representación y participación política de las mujeres en las organizaciones, procesos sociales e instancias de decisión.

Generar espacios de encuentros entre las mujeres de los diferentes pueblos indígenas, para compartir experiencias y conocimientos de liderazgo, gobernanza, organizacional y cultural, para potenciar los procesos políticos propios y representatividad en diferentes instancias locales, regionales y nacionales.

Creación de espacios de formación en liderazgo, dirigido a niños, jóvenes promoviendo los derechos de la mujer y su actuación política en el marco de la visibilizacion de las problemáticas de las mujeres en los diferentes ámbitos.


1 Los cinco pueblos representado por la UMIYAC (Cofán, Inga, Siona, Coreguaje y Kamentsá son parte de la lista de los 34 pueblos en riesgo de exterminio físico y cultural, evidenciada en el Auto 004/2009 por la Corte Constitucional Colombiana.

2 http://miputumayo.com.co/2016/02/02/desaparece-segundo-rio-en-colombia-y-se-llama-mandur-ubicado-en-el-bajo-putumayo/

https://www.colectivodeabogados.org/?Comunidad-del-Putumayo-denuncia-contaminacion-en-el-rio-Picudo-por-empresa

http://www.cmi.com.co/justicia/corte-constitucional-advierte-sobre-graves-problemas-ambientales-en-putumayo/413135/


3 Defensoría del Pueblo reporta que entre el 1 de Enero del 2016 y el 31 de Marzo del 2017, 156 lideres sociales y defensores y defensoras de derechos humanos han sido asesinados en Colombia. La Defensoría advierte que los asesinados estarían relacionado a una expansión de grupos armados vinculados a intereses económicos en áreas anteriormente bajo el control de frentes de las FARC. Ver: http://www.defensoria.gov.co/es/nube/noticias/6236/156-l%C3%ADderes-sociales-y-defensores-de-derechos-humanos-han-sido-asesinados-en-los-últimos-14-meses-Defensor%C3%ADa-Defensor%C3%ADa-del-Pueblo-l%C3%ADderes-sociales-Defensor-del-Pueblo-Colombia-l%C3%ADderes-sociales.htm

4 Referencia al Convenio OIT 169/1989 adoptado en su totalidad por la Constitución Colombiana del 1991 y en particular a los Artículos 5 y 7 sobre política general y el Artículo 10, sobre la relación entre tierra y valores espirituales de los pueblos originarios; Declaración de las Naciones Unidas sobre Derechos de los Pueblos Indígenas de 2007; Sentencia T-025 de la Corte Constitucional Colombiana de 2004 y los Autos 004 y 092 sobre pueblos indígenas y mujeres victimas del conflicto, del 2009 -seguimiento a la Sentencia T-025; y referencia a la Ley 1448, sobre reparación integral de las victimas del conflicto, en particular el articulo 250, entre otros. Ver:http://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/@ed_norm/@normes/documents/publication/wc ms_100910.pdf http://www.un.org/esa/socdev/unpfii/documents/DRIPS_es.pdf http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2004/t-025-04.htm

http://www.unidadvictimas.gov.co/es/ley-1448-de-2011/13653




5 Numerosas fuentes académicas que exploran el tema del Trastorno de Estrés Postraumático y el potencial terapéutico del Ayahuasca en relación a alcoholismo y adicción a las drogas. En los últimos años varios grupos de investigación en ramas diversas como neurología, psiquiatría, psicología clínica y antropología, entre otras disciplinas, han abordado el tema en universidades y centros de investigación en América Latina, Europa y Estados Unidos. En Perú el centro Takiwasi, bajo la dirección del medico Jaques Mabit, trata adición a las drogas y al alcohol con ceremonias de Ayahuasca (Yagé, según la terminología Quechua de Peru) desde el 1992. Los resultados del Centro Takiwasi han sido discutido en varias publicaciones científicas. Ver, entre otras publicaciones: Buso, J. C. (2014); Nielson and Megler (2016) y Palhano-Fontes, F. (et al)(2014) En B. C. Labate and C. Cavnar (eds.), The Therapeutic Use of Ayahuasca, 2014. Apud, I., Romani, O., 2016.

6El Comité recomienda al Estado parte que tome medidas concretas para revisar los procesos relativos a los proyectos de infraestructura, desarrollo y minería y que aplique plenamente las decisiones de la Corte Constitucional a este respecto. El Comité también recomienda al Estado parte que revise la Directiva Presidencial Nº 001 y el proyecto de ley elaborado por el Grupo de Consulta Previa del Ministerio del Interior. El Comité recomienda además al Estado parte que, con la consulta y participación de los pueblos indígenas y afrocolombianos, adopte una ley que establezca claramente el derecho al consentimiento libre, previo e informado, de conformidad con el Convenio Nº 169 de la OIT sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes, así como con las decisiones pertinentes de la Corte Constitucional” (Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales 44º período de sesiones Ginebra, 3 a 21 de mayo de 2010).






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