Comentarios Intrascendentes 29



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Comentarios Intrascendentes Sobre La Literatura Trascendente del MSMA (29).

sito Psicológico # 29



Los Espirituales del Islam


  • Hace ya varios años me invitaron a Noale, un pueblo en el norte de Venecia, en Italia, para tomar parte en una reunión mundial de Plegarias y Meditaciones. Me encontré con una docena de Srí, Sri, Sri Sat Gurús y un par de Abades de un monasterio Zen y otro de Vedanta, el más pobre en títulos era yo. Los Sat Gurús se la pasaron cantando Mantras y repartiendo Bendiciones, Los Abades explicaron cosas muy sensatas sobre la Vía Espiritual. El público estaba formado por unas mil personas vestidas de blanco sentadas en el piso de un amplio gimnasio. Portaban cajitas de plástico transparentes con una batería y un pequeño bombillo que hacía las veces de vela encendida. Cuando cantaba algún Sri Sat Gurú todos trataban de hacerle coro cantando y meciéndose rítmicamente. Algunos exageraban los movimientos y cantaban haciendo fuerza hasta temblar para conseguir algún estado diferente de conciencia.

Me di cuenta de que al público no le interesaba conocer la diferencia entre las plegarias y las meditaciones, sino tener alguna experiencia espiritual diferente al conocimiento. Sin embargo, cuando me tocó el turno para hablar me escucharon con atención y en cuanto terminé volvieron a sus cantos y sus movimientos.


Esto lo recordé releyendo el Propósito Psicológico donde el MSMA habla de los Espirituales del Islam y plantea con profundidad y palabras místicas la diferencia entre la Revelación espiritual y la experiencia de la Iluminación, citando pasajes de libros de místicos islamitas, especialmente de Ibn´l Arabi como el Al Fuçûç Al Fatat, Los Engarces de la Sabiduría:
- Yo me dirigí un buen día a Córdoba a la casa de Abúl Salid Ibn Roshd (Averroes) Él había manifestado su deseo de conocerme personalmente, porque había oído de las revelaciones que Dios me había acordado durante el curso de mi retirada espiritual y no había escondido su sorpresa delante de aquello que le habían dicho. Es por ello que mi padre, que era de sus amigos íntimos, me envío un día a su casa con el pretexto de una comisión cualquiera, en realidad para permitir a Averroes una entrevista conmigo. En esa época yo era un adolescente imberbe. A mi entrada el filósofo se levantó de su sitio y vino a mi encuentro prodigándome muestras demostrativas de amistad y consideración y finalmente me abrazó. Después él me dijo “¿Si?” Y yo a mi vez le dije: “Si”. Entonces su alegría aumentó al constatar que yo había comprendido. Pero enseguida, tomando yo mismo conciencia de aquello que había provocado su alegría, agregué: “No”. De inmediato Averroes se conmocionó, el color de sus rasgos se alteró, pareció dudar de aquello que él pensaba y me planteó esta cuestión: ¿Qué especie de solución has encontrado para la iluminación y la inspiración divina? Yo le respondí: Si y No. Entre el Si y el No los espíritus toman su vuelo fuera de la materia y nunca se desligan de su cuerpo. Averroes palideció, le vi temblar. Él murmuró la frase ritual: la fuerza está en Dios. - Ya que él había comprendido aquello a lo cual yo hacía alusión.


  • ¿Qué significa este pequeño diálogo entre dos Maestros Espirituales? Desde mi punto de vista, sugiere la diferencia entre la revelación y la iluminación, que tienen cierta relación menor con la plegaria y la meditación. La plegaria invoca, atrae el Potencial Puro del Ser; la meditación eleva la conciencia hacia el Ser. La revelación se manifiesta con formas sutiles de espíritus superiores, la iluminación es la experiencia luminosa del Ser sin límites de formas. Podría parafrasearse el caso diciendo que la revelación es el Ser en su descenso hacia la manifestación relativa, y la meditación es el Ser en su retorno hacia su fuente eterna. En el caso de la revelación se trata de una experiencia espiritual con sentido religioso. En el caso de la iluminación se trata de una experiencia espiritual iniciática.

Esto se desprende de la enseñanza iniciática sobre la Circulación de la Luz, por analogía de lo divino, que involuciona, - el Verbo, que se hace carne - y lo divino que evoluciona a través de la conciencia que adquiere en la realidad donde, confrontándose consigo mismo en polaridad negativa y positiva, espacial y temporal, busca la trascendencia por la equidad, por el avance - Dios es tres personas distintas y un solo Dios verdadero - Por eso la espiritualidad religiosa busca la solución por el amor y la espiritualidad iniciática por la libertad, dentro del ritual de contracción y de expansión, de amor como forma y de libertad como tiempo, a la altura del corazón, el centro de una escala de siete centros, con los dos aspecto del Único Ser que se revela al descender y se ilumina al ascender.


El caso es que los Seres Humanos estamos hechos a imagen y semejanza de Dios y buscamos nuestro origen y razón de Ser por la vía de la plegaria y de la meditación, primero reverenciando lo divino, invocándolo, y más tarde buscándolo con la conciencia. En el primer caso por la vía religiosa y en el segundo por la iniciática.
Resulta muy significativo que, años más adelante, Ibn´l Arabi tenga un segundo encuentro con Averroes, cuando los restos de este regresan a Córdova equilibrados con sus libros sobre el lomo de una bestia. Averroes ha cumplido la misión de su Ser y entrega a la tierra sus restos mortales y a los buscadores de la Luz sus libros, que contienen la Luz que él encontró en el juego de la realidad que busca su verdad a través de la elevación de la conciencia.
- Es así, por ejemplo, que el loto manifiesta su afinidad con el Sol y su simpatía. Antes de la aparición de los rayos solares su flor está cerrada, ella se abre dulcemente al levantarse el Sol, se expande a medida que sube al Zenit y de nuevo se repliega y se cierra a medida que él desciende. ¿Qué diferencia hay entre el modo humano de loar al Sol moviendo la boca y los labios o de aquél loto que despliega sus pétalos? Son esos movimientos su himno natural.
- En fin, de esa comunidad de una misma esencia que se pluraliza en varios seres, no está percibida con la ayuda de una argumentación remontando del efecto a la causa, ella es la percepción de una simpatía de una atracción recíproca y simultánea entre el Ser aparente y su principio celeste.


SATJMN



3/XI/2007 (Nueva serie)

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