Colección Psicología Conternporánea


A. Hacia la enunciabilidad de los organizadores fantasmáticos



Descargar 486.5 Kb.
Página18/23
Fecha de conversión13.12.2017
Tamaño486.5 Kb.
1   ...   15   16   17   18   19   20   21   22   23
A. Hacia la enunciabilidad de los organizadores fantasmáticos

Los aportes reseñados en este capítulo corresponden a las teorizaciones del grupo liderado por Didier Anzieu que incluye figuras muy destacadas tales como Pontalís, Kaës, Missonard, Bejarano, por citar los más conocidos en la Argentina. Esta corriente "intenta precisar que, desde el punto de vista psicoanalítico, el grupo puede aspirar a un status diferente de aquel que tiene en el campo teórico y práctico de la Psicología Social";127 desarrolla gran parte de sus investigaciones a partir de sus experiencias con grupos breves y llamados de formación; si bien incluyen técnicas psicodramáticas y de relajación en sus seminarios, se instituye como corriente con un fuerte interés en diferenciarse del psicodrama moreniano y de la microsociología lewiniana. Esta diferenciación es altamente estratégica para ellos, por cuanto los trabajos derivados de Lewin y Moreno eran "una de las mayores referencias utilizadas, criticadas e incorporadas o abandonadas por numerosos psicoanalistas que se orientaron antes de 1968, hacia la práctica grupal".128 (A partir de esto puede entenderse la virulencia de algunos tramos críticos de los trabajos ya célebres de Pontalis, publicados en el volumen ,Después de Freud" y a los que se remite con frecuencia en este libro.)129 El interés de este grupo es muy diferente al de la microsociología; a partir de "La función inconsciente de un grupo", "El grupo como objeto", de Pontalis, y "El grupo es un sueño", de Anzieu, constituyen sus propias bases para una lectura psicoanalítico del grupo, desconociendo aun los trabajos de Foulkes, Anthony y Bion. Ponen el acento en el grupo como objeto en el sentido psicoanalítico del término- y como proceso psíquico; el grupo como objeto de investiduras pulsionales, de representaciones imaginarias y simbólicas, de, proyecciones y de fantasías inconscientes.

Pontalis escribe en 1963:
no basta con detectar los procesos inconscientes que operan en un grupo, sea cual fuere la originalidad de la que se es capaz: aunque uno ubique fuera del campo de análisis la imagen misma del grupo, con las fantasías y valores que ella comporta, de hecho se elude toda cuestión sobre la función inconsciente del grupo.
A su vez Anzieu, sugiriendo un paralelismo entre el grupo y el sueño postula una hipótesis esencial para comprender -según esta corriente- desde el punto de vista psicoanalítico, ¡,a dinámica de un grupo y sus miembros. La económica grupal se define por las localizaciones y desplazamientos de los valores pulsionales sobre los diferentes elementos del grupo; la utópica grupal es una proyección de sistemas y de instancias que estructura el aparato psíquico individual. Bejarano teoriza sobre la escucha psicoanalítico y la transferencia en la dinámica de grupo. Posteriormente Kaës, si bien en la línea trazada por Anzieu, Pontalis y Bejarano, trabaja en la representación del grupo como objeto doblemente investido por el psiquismo y por el discurso social.

A partir de 1970 fundan el Centro de Estudios Franceses para la Formación y la Investigación Activa en Psicología (CEFFRAP); Estudiando las condiciones y los procesos de trabajo psicoanalítico en los grupos, definiendo el encuadre y los movimientos psíquicos de elaboración y de construcción de un espacio psicoanalítico grupal.

Se proponen elaborar aspectos específicos del bagaje tecnológico para los procesos grupales, que permita construir un verdadero status psicoanalítico para el dispositivo grupal; de tal forma, se constituyen en sus centros de interés investigativo las dimensiones de la transferencia, las condiciones y los efectos del trabajo de la interpretación, las funciones y estructuras de las identificaciones, etcétera.

Dado que -a diferencia de la microsociología- consideraron a los grupos que instituyeron con un objetivo de trabajo psicoanalítico, les fue necesario definir la metodología que permitiera reconocer los procesos psíquicos en acción en estos grupos, ya fuese su propuesta manifiesta terapéutica o de formación. Es interesante cómo consideran esta cuestión, puntualizando "el encuadre psicoanalítico debe favorecer la emergencia, la elaboración y la interpretación de las formaciones y de los procesos psíquicos imbricados en la situación de grupo"; de tal modo que afirman que "la situación grupal se desarrolla a partir de las características del dispositivo: la enunciación de la regla fundamental, cimiento de todo trabajo psicoanalítico, es el acto que instituye el dispositivo, hablar libre y abstinencia entre los integrantes del grupo y el analista de toda otra relación que no sea la exigida por la escucha y la palabra psicoanalítica.”130

Resulta claro a partir de estos conceptos que esta corriente no se propone ni una experiencia adaptativa a las normas grupales ni un conocimiento objetivo de los fenómenos del grupo, ni la creación permanente del grupo. Tienen un objetivo muy distinto: proporcionar el encuadre, el dispositivo y la situación apta para una experiencia "original", en la que se busca la emergencia, la liberación y reacomodación de algunas formaciones y procesos psíquicos que gracias a las propiedades del dispositivo diseñado se develan -según esta corriente- genética y estructuralmente apuntaladas sobre el grupo (sobre todo el grupo primario); a su vez consideran que dichas formaciones aseguran el pasaje y la reanudación entre el orden endopsíquico ("individual") y el orden del vínculo y las creaciones colectivas.

Según estos autores la comprensión psicoanalítico de los grupos se reducía hasta entonces a un psicoanálisis aplicado al grupo; es decir, que el grupo constituía solamente un campo de verificación sin haber llegado a ser todavía dentro de este campo disciplinario- un campo de descubrimiento. Consideran haber inaugurado un contexto de descubrimiento en tanto han desplazado la atención y el interés hacia las formaciones grupales del psiquismo y por haber formulado la relación entre las formas grupales del psiquismo y el encuadre y el proceso grupal.

Es importante advertir que para estos autores -en su punto de partida- el grupo es un contexto de descubrimiento de las formaciones de lo inconsciente, y no, estrictamente, contexto de descubrimiento de la grupalidad. En ese sentido es que buscarán el encuadre, el dispositivo y la situación adecuados para la emergencia de formaciones psíquicas inconscientes que pueden develarse gracias a las propiedades del grupo en tal dispositivo. Por lo tanto, en lo que respecta al "grupo" se estudiarán aquellas características del mismo que hagan posibles la visibilidad de formaciones y procesos inconscientes. En consecuencia los dispositivos inventados deberán ser eficaces para tal fin.

Entre otras teorizaciones merece destacarse el concepto de formaciones grupales del psiquismo, o grupalidad psíquica, constituida por la estructura de los fantasmas, la organización de las identificaciones y la organización de las instancias del aparato psíquico; la noción de aparato psíquico grupal, que es una construcción intermediaria y paradojas que efectúan los miembros de un grupo sobre la base de una doble serie de organizadores: unos, los grupos internos (psíquicos) y otros, regidos por el funcionamiento de los modelos socioculturales. Esta noción, desarrollada por Kaës, puntualiza que habrá grupo, y no simple reunión de individuos, cuando a partir de los aparatos psíquicos individuales tiende a construirse un aparato psíquico grupal más o menos autónomo; este aparato se organiza sosteniendo la tensión entre una tendencia al isomorfismo y una tendencia al homomorfismo; mientras que el aparato psíquico individual busca su apoyo en el cuerpo biológico, el aparato grupal lo hace en el tejido social.

Frente a la aseveración de la microsociología con respecto a que el grupo es una comunidad, Anzieu se pregunta ¿comunidad de qué? Según este autor el grupo es una puesta en común de las imágenes internas y de las angustias de sus participantes; dirá:
el grupo es un lugar de fomentación de imágenes; es una amenaza primaria para el individuo. La situación del grupo cara a cara (reunión, discreción, trabajo en equipo, vida comunitaria con compañeros que apenas conoce, en número superior al que normalmente convive a las relaciones sentimentales, sin una figura dominante por cuyo amor uno pueda sentirse protegido y unido a los demás) es vivida como una amenaza para la unidad personal, como una puesta en cuestión del yo.

El grupo lleva al individuo muy lejos hacia atrás, allí donde no se había constituido aún como sujeto, donde se sentía desagregado; la imagen común del grupo -que aún no es grupo- es la del cuerpo despedazado; por consiguiente el grupo no tiene existencia como grupo si no ha conseguido suprimir esta imagen y superarla.'131


Las metáforas del grupo como organismo viviente han mantenido largamente su eficacia por cuanto, invocando el "nosotros" dan idea de un cuerpo frente a la imagen anterior de cuerpo despedazado; sostendrá que la fuerza persuasiva de esta metáfora radica en que "Corresponde a la realidad imaginaria del grupo, porque expresa, del mismo modo que los mitos, la transformación de las imágenes que dirigen el juego de fuerzas subyacentes". Avanzando en su argumentación sostendrá que "entre el grupo y la realidad, entre el grupo y el propio grupo, hay algo más que relaciones entre unas fuerzas reales: hay primitivamente una relación imaginaria". Esta producción de imágenes explica fenómenos y procesos que hasta ese momento habían permanecido invisibles o atribuidos a otras causas. Puntualiza sagazmente: "el único observable es el grupo, ahora bien, lo observable queda sin concepto".

A través de sus experiencias con grupos de diagnóstico dirá: "el grupo es experimentado por cada uno como un espejo de múltiples facetas devolviéndole una imagen de sí mismo deformada y repetida hasta el infinito. Se puede admitir, en principio que en toda situación de grupo (grande, pequeño, de trabajo, de diversión, cultural o económico) hay una representación imaginaria subyacente, común a la mayoría de los miembros del grupo, o mejor dicho es en la medida en que existe esta representación imaginaria en la que hay unidad, algo común en el grupo. Estas representaciones pueden ser un obstáculo para el funcionamiento del grupo respecto de los objetivos que le son asignados por la sociedad, por su status, o por las motivaciones de sus miembros y pueden ser la causa por la que llegue a paralizarse su funcionamiento; pero cuando un grupo funciona eficazmente es también una representación imaginaria la que le permite encontrar la solidaridad y la eficacia. Estas imágenes conservadas y superadas (aufheben) constituyen finalmente -para Anzieu- la realidad interna esencial de los grupos humanos: No hay grupo sin lo imaginario.

Se propone analizar a la luz de la teoría psicoanalítico los principales procesos psíquicos inconscientes que se desarrollan en los grupos humanos; la experiencia sobre la que elabora sus investigaciones se basa, fundamentalmente, en grupos de formación. ¿Cuáles son para Anzieu los procesos claves que puntualiza para el grupo, desde el punto de vista psicoanalítico? En primer lugar la ilusión grupal, refiriendo aquel sentimiento de euforia comparado por los integrantes por pertenecer al grupo; el grupo produce tal ilusión grupal por un proceso más general y éste es que cumple una función de realización imaginaria de deseos (analogía grupo-sueño). Retoma conceptos de Ezhriel subrayando que los participantes se dan como representación colectiva el mayor denominador común de sus fantasmas individuales; al igual que el sueño, la fomentación fantasmática del grupo, se desarrolla sobre el escenario de la imagen del propio cuerpo desrealizada, con un telón de fondo que es el escenario imaginario del grupo. Considera que la disposición en círculo dispara imágenes relacionadas con el interior del cuerpo de la madre.

Pone su atención en la amenaza de pérdida de la identidad personal producida por la situación de grupo; considera que ésta constituye un desafío a la integridad y la autonomía relativa del yo; el yo de cada participante se encuentra amenazado; tal amenaza de ataque a la integridad yoica, moviliza diferentes tipos de angustias arcaicas y procesos defensivos contra ellas. Otro aspecto que reclama su interés es el fenómeno de transferencia escindida, entre el pequeño grupo y el grupo amplio en el dispositivo de formación diseñado para sus investigaciones.

Sobre el desarrollo de estos ítems, muy sumariamente enunciados aquí, considera deben sentarse las bases de una teoría psicoanalítica de los grupos.

Continúa sus teorizaciones trazando -junto a los aportes de Kaës, Misenard y Dorey- las líneas para una Teoría General de Fantasma de los Grupos. Planteará así que el vínculo primario entre las personas es la circulación fantasmática. Si bien la fantasmatización, o la actividad de fomentación fantasmática, es una actividad preconsciente que articula representaciones de cosa y de palabra y considerando la capacidad de fantasear uno de los rasgos más importantes del yo, es absolutamente terminante al afirmar que "sólo existen fantasmas individuales, y es un abuso del lenguaje el hablar de un fantasma del grupo o un fantasma común. El fantasma es posiblemente la realidad psíquica individual por excelencia". Observará que un grupo puede paralizar sus acciones si varios fantasmas individuales luchan entre sí por imponerse, o la unidad aparente de un grupo puede forzarse en la coalición defensiva contra tal fantasma individual.

El "fantasma individual" es una escena imaginaria que se desarrolla entre varios personajes; de ellos Anzieu deriva que el fantasma tiene una organización grupal interna; en su conducta, sus síntomas, sus sueños nocturnos, el sujeto trata de realizar una escena, estando presente en la misma generalmente a título de espectador y no de actor.132 Las posiciones que hace ocupar a los demás y que él mismo ocupa son permutables pero su estructura permanece la misma; cada personaje resulta de una o varias identificaciones y una o varias figuraciones de procesos psíquicos; el aparato psíquico utiliza las identificaciones del individuo para devolverle, representadas, las instancias psíquicas y pulsiones que obran en él y dramatizar sus relaciones y conflictos.

René Kaës ha elaborado partiendo de esto la hipótesis de una homología entre la organización grupal interna del fantasma y la situación grupal, en la que algunos miembros sirven a otros, unas veces como puntos identificatorios y otras como soportes proyectivos para su tópica subjetiva y sus pulsiones. Es esta organización grupal interna del fantasma individual, lo que fundamenta la posibilidad del fenómeno de resonancia fantasmática.

La resonancia fantasmática es el reagrupamiento de algunos participantes alrededor de uno de ellos, el cual hace ver o da a entender a través de sus actos, su manera de ser o sus palabras, su (o uno de sus) fantasma individual inconsciente. Se subraya el carácter de reagrupamiento, esto quiere decir no tanto acuerdo como interés, convergencia, eco, estimulación mutua. En tanto portador de un deseo reprimido, un fantasma suscita en aquél ante el que se devela el horror, la fascinación o la indiferencia según despierte -en ese testigo que se siente invitado a convertirse en actor- una condena violenta, un deseo análogo pero hasta ahora latente, o eficaces mecanismos de defensa, en particular de negación. De esta forma esta corriente entiende el discurso del grupo como la puesta en escena y en palabras, del fantasma de aquel que es el "portador"; con respecto a él, algunos miembros del grupo se ubican tomando los lugares de cada uno de los protagonistas y ocupando una de las posiciones individuales incluida en el escenario fantasmático del "portador". Por supuesto, los intercambios se desarrollan con aquellos participantes que pueden -por sus propios juegos fantasmáticos- ocupar uno de los lugares que el fantasma comporta. A partir de estas consideraciones es que Missenard considera que un fantasma individual inconsciente se convierte en "organizador" del comportamiento del grupo.

Anzieu continuará este aporte de Missenard puntualizando que el fantasma individual inconsciente es el primer organizador del grupo, las imagos y los fantasmas originarios constituyen el segundo y tercer organizadores del grupo.133

Luego de esta clasificación Anzieu reconocerá que todo no se reduce a la psicología y que sin duda existen organizadores económicos, sociológicos, históricos, etc., del grupo, conocidos o por investigar, pero aclara que esto no es de su incumbencia.




Compartir con tus amigos:
1   ...   15   16   17   18   19   20   21   22   23


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

    Página principal
Universidad nacional
Curriculum vitae
derechos humanos
ciencias sociales
salud mental
buenos aires
datos personales
Datos personales
psicoan lisis
distrito federal
Psicoan lisis
plata facultad
Proyecto educativo
psicol gicos
Corte interamericana
violencia familiar
psicol gicas
letras departamento
caracter sticas
consejo directivo
vitae datos
recursos humanos
general universitario
Programa nacional
diagn stico
educativo institucional
Datos generales
Escuela superior
trabajo social
Diagn stico
poblaciones vulnerables
datos generales
Pontificia universidad
nacional contra
Corte suprema
Universidad autonoma
salvador facultad
culum vitae
Caracter sticas
Amparo directo
Instituto superior
curriculum vitae
Reglamento interno
polit cnica
ciencias humanas
guayaquil facultad
desarrollo humano
desarrollo integral
redes sociales
personales nombre
aires facultad