Colección Psicología Conternporánea


B. El segundo momento epistémico: los organizadores grupales



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B. El segundo momento epistémico: los organizadores grupales

¿En qué radica la importancia de la noción de los supuestos básicos? Para una reconstrucción genealógica marca un avance en los discursos de la grupalidad, en particular con respecto a propuestas anteriores que tomaban como discurso teórico el nivel fenoménico y también frente a aquellas que trasladaron en bloque "lo psicoanalítico" al grupo.

Sin duda, el planteo de los supuestos básicos como organizadores implica una búsqueda de un sistema de legalidades propio, específico del campo grupal; según Anzieu, hasta Bion la comprensión psicoanalítica de los grupos consistía en un psicoanálisis aplicado al grupo ya que, hasta entonces los grupos no se habían considerado aun dentro de esta disciplina como un posible campo, de descubrimientos. La noción de supuestos básicos es un primer intento, dentro de los aportes psicoanalíticos, de tomar a los grupos ya no como un campo de aplicación sino como un campo de descubrimiento. No habría que subestimar que uno de los resortes de esta posibilidad haya sido la falta de urgencias explicitada por Bion de denominar psicoanalíticos a los tratamientos grupales por él desarrollados.

La relevancia genealógica otorgada a la noción de supuesto básico como organizador grupal, no debe impedir resaltar las objeciones que ofrece su implementación técnica, ya que suele operar restrictivamente en la lectura de los acontecimientos grupales, tipificando los mismos según "contenidos" preestablecidos; asimismo, suelen inducir en el coordinador un adentro grupal ilusorio, cerrando su lectura hacia el grupo plegado sobre sí mismo (grupo isla).

De todos modos, términos bionianos tan controvertidos como mentalidad grupal, cultura grupal, que él mismo no alcanzó a desarrollar suficientemente, no deberían desecharse con ligereza; habría que revisarlos, con un criterio de elucidación crítica que permita las rectificaciones necesarias, ya que es probable que allí pudiera estar en germen cierta intuición de que los grupos arman formas propias dibujando los acontecimientos grupales; en ese sentido, estos términos sin duda confusos, podrían pensarse como un intento de poner en palabras alguna intuición con respecto a los enlaces de subjetividades, a los anudamientos-desanudamientos de significaciones imaginarias, en tanto particularidades de lo grupal.

Se quiere subrayar, entonces, que para Bion los grupos, en tanto espacios de producción colectiva, constituyen un campo de descubrimiento que necesita, para su elucidación, la creación de instrumentos conceptuales específicos. Si bien capturado en la narrativa kleiniana -hoy fuertemente revisada a partir de la relectura de Freud impulsada por Lacan y su escuela y las nuevas teorizaciones a partir de allí producidas por esta corriente- supo puntualizar una serie de acontecimientos específicamente grupales a los que intentó comprender a través de la producción de conceptos también específicos. Es decir que, desde un lugar de escucha analítica, no aplicó el corpus psicoanalítico "in toto", sino que dejó planteada la necesidad de instrumentos conceptuales específicos de la grupalidad, abriendo así el campo grupal como espacio de producción teórica y no como un mero campo de aplicación del psicoanálisis.



C. El encargo a Bion y su producción teórica

Es importante detenerse en las condiciones de producción de la noción de supuesto básico. En primer lugar Bion es psiquiatra de un hospital militar en plena guerra, es comandante y las personas con las que trabaja en sus grupos son soldados u oficiales generalmente de rango inferior. Es un representante de la autoridad tanto militar como psiquiátrica; sin embargo, se ubica frente a ellos en una actitud más cercana a la postura de un psicoanalista que a la de un militar superior jerárquico. Nótese que esto sucede en los años 40, cuando aún la cultura "psi" no se había desarrollado lo suficiente como para que las personas pudieran tomar con cierta naturalidad el encontrar a alguien en actitud de psicoanalista en los lugares más inesperados.

Estos soldados han obtenido un coordinador de grupos, pero han perdido necesariamente un jefe militar; han ganado a alguien que al descentrarse de las formas de liderazgo propias de esta institución, deja sin sostén aquello que ya Freud había descripto en Psicología de las masas y análisis del yo, como la estructura libidinal uno-a-uno con el jefe que hace posible "la ilusión de la presencia visible o invisible de un jefe que ama con igual amor a todos los miembros de la colectividad".122 Ese jefe, lugar del ideal del yo, se ha propuesto, para sí mismo, un otro lugar.

Freud toma el ejemplo del pánico en un cuerpo de ejército para ejemplificar el papel del jefe. "Sin que el peligro aumente, basta la perdida del jefe –en cualquier sentido- para que surja el pánico". Ruptura de los lazos efectivos que garantizan la gestión militar; angustia colectiva equiparable en Freud a la angustia neurótico, a las pautas de comportamiento psicótico para Bion

Dependencia, ataque fuga, mesianismo, son sin duda componentes habituales, tanto en la práctica subjetiva militar como en sus categorías emblemáticas y, por lo tanto, con toda seguridad, muy disponibles para organizar las figuraciones propias de los grupos coordinados por Bion. Por otra parte el poco tiempo que Bion trabajó con grupos civiles probablemente lo haya privado de la posibilidad de ratificar o rectificar la presencia de figuraciones de este tipo en las significaciones imaginarias de colectivos menos particularizados que los que desplegó en el ámbito militar. (La Asociación Psicoanalítica Británica censuró su trabajo con grupos, situación que llevó a Bion a abandonar esta tarea a los pocos meses de haberla comenzado.)

Desde una propuesta de elucidación crítica, se vuelve necesario diferenciar la localización de un tipo de movimiento muy característico de las actividades grupales que realiza Bion, de la narrativa utilizada por dicho autor para su explicación; es decir se intenta diferenciarla puesta en visibilidad de determinadas formas grupales de sus maneras de enunciabilidad, rescatando la primera y abriendo a revisión la segunda. De tal modo, al subrayar la inscripción institucional -fuerzas armadas, Segunda Guerra, etc.- que inscriben y marcan de alguna manera esta producción teórica, se pretende situar, delimitar, las formas y los ordenamíentos de los enunciados, más que impugnar la localización de los acontecimientos.

Al mismo tiempo, es importante recordar que cuando se invisibiliza la capacidad del dispositivo elegido para producir efectos grupales se crean muy buenas condiciones para esencializar sus procesos; de igual forma al negar la importancia de las inscripciones institucionales en la que se gestionan y despliegan las experiencias y sus teorizaciones, se vuelven posibles generalizaciones que al desmarcarse de sus condiciones de producción se universalizan tal vez desde una premisa no exenta de sustancialización. El análisis crítico emprendido en este trabajo intenta, justamente, abrir problematización sobre estas cuestiones.
¿A qué urgencia social habrá respondido la implementación de dispositivos grupales con fines terapéuticos en las Fuerzas Armadas Británicas? La psiquiatría inglesa tenía que encontrar un sistema diferente al alemán que terminara con la desmoralización de las tropas; un sistema destinado a reabsorber eficazmente las angustias y solidaridades de grupos, para la vida y para la muerte, y que se asentara sobre bases diferentes al hechizo, aglutinador típico del ejército nazi; había que restituir, personal y militarmente a los innumerables inadaptados, delincuentes y neuróticos que afluyeron en 1940 a los hospitales británicos. La presión de esta urgencia -según Lacan- dio lugar al "group therapie".123 Freud ya había subrayado en Psicología de las masas y análisis del yo, que la negligencia del factor libidinal, en el Ejército, el maltrato a los combatientes, parecería haber constituido una de las principales causas de la neurosis de guerra en la Primera Guerra Mundial. En consecuencia se volvía necesario encontrar soportes que disminuyeran las condiciones de posibilidad de emergencia de las mismas.

De tal modo, se inventan los dispositivos mencionados, en el intento de reactivar "identificaciones horizontales" (se las denomina así en contraposición a las identificaciones verticales dirigidas al jefe), agrupándolos entre sí:


Sobre esta base -dice Lacan- el psiquiatra psicoanalista se propondrá organizar la situación de manera tal de forzar al grupo a tomar conciencia de sus dificultades de existencia como grupo. Naturalmente no hay órdenes ni sanciones; cada vez que se apela a su intervención, Bion como Psicoanalista devuelve la pelota a los interesados.124
No hay castigo ni tampoco reemplazo del objeto deteriorado, robado o perdido; al grupo le corresponde valorar lo que ha pasado. Fueron doscientos cincuenta psiquiatras los destinados a esta labor, junto a Bion, pueden mencionarse Rees, Rickman y Foulkes; este último trabajó en hospitales de. la Armada Británica.125
Interesa resaltar varias cuestiones. En primer lugar esta intervención de los psicoanalistas ingleses fisuró una fuerte antinomia, que aún conserva su vigencia: psiquiatría pública-psicoanálisis privado.

En segundo lugar -y la discusión de Lacan con lo! psiquiatras franceses, luego de presentar la ponencia donde relata la experiencia inglesa126 es muy elocuente al respecto-, muestra cómo una de las vías privilegiadas de pasaje de una psiquiatría organicista a una psiquiatría social fue a partir de la instrumentación de herramientas conceptuales y técnicas provenientes del psicoanálisis.

Y, en tercer lugar, cuando un campo disciplinario se abre a intervenciones para las que no fue especialmente construido, si bien no tiene por qué rehuirse, debe acentuar aquellos recaudos que le permitan poner en visibilidad las demandas sociales a las que es incitado a responder. Ya en 1947 el mismo Lacan advierte sobre estas tres cuestiones y si bien es enfático al respecto no oculta su admiración por el trabajo con, grupos de los psicoanalistas ingleses durante la Segunda Guerra Mundial.
La necesidad masiva de asistencia: de aquí en más será una de las razones habituales en los países de significativo desarrollo de la cultura "psi", para implementar dispositivos grupales con fines psicoterapéuticos.
Esta realidad no puede naturalizarse. Muy por el contrario exige su interrogación ¿qué significa la existencia de requerimientos masivos de asistencia psicoterapéutica? ¿Formulación de qué huecos sociales son efecto? o, dicho de otra manera, ¿a qué vacío social somos respuesta cuando instituímos grupos?
Capítulo VI
LOS ORGANIZADORES FANTASMATICOS




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