Cómo citar este artículo / Referencia normalizada



Descargar 0.56 Mb.
Página3/3
Fecha de conversión03.12.2017
Tamaño0.56 Mb.
Vistas123
Descargas0
1   2   3

Tabla 4: (Elaboración propia).

Consultamos por la presencia de servicios de RR.PP. al interior de las universidades o centros de investigación (56,1%). Con todo, dicho servicio tampoco refleja una total cobertura ya que el 32,4% carece de este valor agregado o bien lo desconoce (11,5%). En el57,6% de los casos la entidad superior les ha solicitado a los investigadores que realicen divulgación yel42,4% de los centros superiores no ha manifestado interés en prácticas de divulgación fuera del recinto. Valor coincidente con quienes señalan no disponer o no saber en el 32,4% y 11,5%, respectivamente, de servicios comunicacionales al interior de su institución. Desconocemos si hubo efectos o cuáles fueron las gestiones de las comunicaciones a través de las RR.PP. con el MC, sea para la publicación de una noticia científica o para coordinar la participación de académicos en actividades de extensión, puesto que el 90% de los consultados señalan que participan en este tipo de actividades, especialmente en colegios (41,6%), seguido de las universidades, con el 25,1%, como los espacios naturales de divulgación. La vinculación con municipalidades o de carácter vecinal es baja (8,7%) y en empresas lo es más aún, con el 3,5%. Claramente, esta dimensión deja de manifiesto la precaria participación de los investigadores en el mundo no académico. Los investigadores señalan, con amplia mayoría (90,6%), que nunca han participado en el diseño de una política pública (PP) en comunicación de las CyTs ni tampoco en la evaluación (94,2%) de planes estratégicos en esta misma dirección. En síntesis, cerca del 79,1% considera que no hay PP en CyT debidamente implementadas, el 7,2% que sí lo hay y el 13,7% no sabe (Tabla 4).


3.2.2. Dimensión: Científicos y Medios de Comunicación

En la dimensión Científicos y Medios de Comunicación (Tabla 5) se advierte una presencia inorgánica y reactiva de los investigadores (as), pero no ausencia de los MC. El 84,2% señala haber tenido, al menos una vez, una entrevista con algún medio. Si este dato lo llevamos al año móvil (últimos 12 meses), la presencia baja a un 63,3%, que tiene una dispersión entre quienes aparecen de una a dos veces en el año a quienes han aparecido más de seis veces en el mismo período. El 36,7% de los investigadores no tiene presencia alguna en MC durante el último año. Si lo acotamos a la divulgación en radio y televisión, en el mismo período de seguimiento, el 60,4% no tiene participación, mientras que el 36,6% restante tiene un rango amplio, de quienes han estado en los medios menos de un minuto a aquellos con más de 10 minutos en los últimos 12 meses.

En relación con el tipo de intervención en los MC, la entrevista es el género que encabeza la lista de los formatos con el 36,8%, seguido de reportajes con el 20,7%, otros tienen participación como asesor técnico con el 4,7% o a través de cuñas con el 14,5%. El horario no es una variable relevante dado que tiene una distribución similar entre los distintos espacios posibles como son los matinales (13,7%), noticias de la tarde (10,1%) y nocturnas (14,4%). El 39,6% declara no tener aparición y el 22,3% en otros horarios no especificados. Coherentes con las prácticas propias de los medios es obtener cuñas o entrevistas como un comodín, que será puesto en circulación mientras el espacio o el tiempo lo permitan. En cuanto a los MC empleados, el periódico encabeza(25,2%)el instrumento que tienen los científicos para realizar su divulgación, seguido de la radio con el 18,2%, luego la televisión abierta con el 16,8%, revistas con el 10,7% y redes sociales (9,9%).La televisión privada tiene una baja presencia con el 9,9%.Plasmar la actividad científica en las páginas de un diario podría tener una explicación por cuanto difundir a través de televisión exige más recursos audiovisuales y mayor producción, lo que incrementa los costes de elaboración de una pieza de comunicación. En prensa escrita, en cambio, podría el propio autor de la investigación ser quien haya gestionado la publicación de la noticia científica. En relación con el uso de las redes sociales para efectos de la divulgación, Facebook es la más empleada (29,1%), seguido de portales web con el 22,1%. Más atrás están Twitter (14,1%) y YouTube (8,5%), los blogs tienen una muy baja penetración como canal de divulgación (1,5%). Por otra parte, el 23,1% no emplea herramientas digitales para el contacto con la ciudadanía.

En relación con la aparición de las propias líneas de investigación de los científicos, el 33,8% señala tener presencia a través de la prensa, seguido de la televisión y radio con el 12,9%, respectivamente, y más abajo las redes sociales con el 6,5%. El 33,8% no tiene presencia con sus propias investigaciones en los medios. Estas cifras advierten que los científicos no siempre se relacionan con los MC por sus propias investigaciones, espacio que proporciona la experiencia y el conocimiento específico de su área, sino que amplifica su rol de experto en otras áreas y no necesariamente de su campo investigativo.



Científicos y Medios de Comunicación

Preguntas

Opciones



%

¿Ha sido entrevistado por algún



117

84,2%

medio de comunicación alguna vez?

No

22

15,8%

 

1 a 2 veces

52

37,4%

¿En el último año móvil, cuántas

Ninguna

51

36,7%

veces ha aparecido en los medios?

3 a 5 veces

28

20,1%

 

Más de 6 veces

8

5,8%

 

Ninguno

84

60,4%

¿En TV y/o radio. Cuánto tiempo ( en minutos)

Más de 10 minutos

24

17,3%

en promedio ha aparecido en los

De 1 a 2 minutos

10

7,2%

últimos 12 meses?

De 3 a 5 minutos

8

5,8%

 

Menos de 1 minuto

7

5,0%

 

De 5 a 10 minutos

6

4,3%

 

Entrevistas

71

36,8%

 

Reportajes

40

20,7%

¿En los programas en los que ha

Asesor Técnico

9

4,7%

participado, ha sido por?

Como cuña

28

14,5%

 

Otro

3

1,6%

 

Ninguno

42

21,8%

 

Ninguno

55

39,6%

 

Otro

31

22,3%

¿Cuál ha sido el horario de su aparición?

Noticias de la noche

20

14,4%

 

Programas matinales

19

13,7%

 

Noticias de la tarde

14

10,1%

 

Periódicos

66

25,2%

 

Radio

48

18,3%

 

TV Abierta

44

16,8%

¿La aparición en los medios ha sido en?

Revistas

28

10,7%

 

Redes sociales

26

9,9%

 

Nunca

24

9,2%

 

TV Cable

23

8,8%

 

No sabe

3

1,1%

 

Facebook

58

29,1%

 

Ninguno

46

23,1%

¿Utiliza las redes sociales como apoyo en la

Portales web

44

22,1%

divulgación de la ciencia y tecnología? Indicar cuál

Twitter

28

14,1%

 

YouTube

17

8,5%

 

Otro

3

1,5%

 

Blog

3

1,5%

 

Instagram

0

0,0%

 

Prensa

47

33,8%

De su propia investigación

¿En qué medio(s)

Ninguno

47

33,8%

de comunicación masiva ha tenido difusión?

TV

18

12,9%

 

Radio

18

12,9%

 

Redes Sociales

9

6,5%

 

No hay Interés

47

33,8%

¿Cuál cree que sea la razón fundamental de

Sin acercamientos a medios y Periodistas

38

27,3%

no estar presente en los medios de comunicación?

No aplica

19

13,7%




No conoce periodistas del sector C&T

16

11,5%

 

No sabe

12

8,6%

 

Otros

7

5,0%

Tabla 5. (Elaboración propia).

En la pregunta final de esta dimensión, el 33,8% de los investigadores considera que no hay interés de los MC por la divulgación y el 27,3% señala carecer de contactos con medios y periodistas, y otro 11,5% expresa una ausencia de contactos con periodistas especializados del sector de las CyTs. Estos dos últimos antecedentes dan cuenta de una gestión deficitaria de la divulgación que coadyuven a instalar a las CyTs como un producto para los MC, que valiéndose de su calidad de privados–los MC–, requieren de una programación o parrilla editorial que sea posible de vender a los potenciales avisadores o anunciantes.



3.2.3. Dimensión: Ciencia y Tecnología en los Medios

En la última dimensión (Tabla 6) un hallazgo interesante fue que los científicos consideraron (80,6%) que los periodistas emplean un lenguaje insuficiente para lo que el público requiere. Pese a que la sentencia es ambigua, deja instalada la insatisfacción, dado que la crítica puede estar dirigida a variados ámbitos: conceptualización, empleo de definiciones inapropiadas, falta o ausencia de rigor con la fuente o bien dar por vigente conocimiento extemporáneo o en vías de ser confirmado. Por otra parte, qué requiere la población en materia de divulgación es una pregunta amplia que debe ser abordada con otras metodologías, tal vez con elementos curriculares y también como divulgación propiamente tal. El 18% consideró adecuado el lenguaje para la programación y el público y un 1,4% no sabe. Cabe señalar que el0% de los consultados considera que los periodistas emplean un lenguaje correcto y claro. Sin embargo, son los mismos investigadores (64%) quienes señalan que la divulgación debe ser realizada, preferentemente, por periodistas especializados y el 25,9% por científicos reconocidos; el 7,2% por otros profesionales y solo auna fracción muy menor (1,4%) le resulta indiferente o no sabe, respectivamente. El diagnóstico final de los investigadores es que la divulgación de las CyTs en los MC chilenos es mala con el 59,0%, regular con el 28,1%e inexistente con el 10,8%. Finalmente, el 1,4% la considera como buena y el 0,7% no sabe.



Ciencia y Tecnología en los Medios

Preguntas

Opciones



%

 

Insuficiente para lo que el público requiere

112

80,6%

¿Considera que los periodistas, en general, utilizan

Adecuado para la programación y el público

25

18,0%

el lenguaje científico y tecnológico de manera?

No sabe

2

1,4%

 

Correcta y Clara

0

0,0%

 

Periodistas especializados

89

64,0%

 

Científicos reconocidos

36

25,9%

En su opinión ¿quién debería realizar

Otros

10

7,2%

comunicación científica en los distintos medios?

Indiferentes

2

1,4%

 

No sabe

2

1,4%

 

Actores

0

0,0%

 

Animadores con trayectoria

0

0,0%

 

Mala ( 1,1-3,9)

82

59,0%

 

Regular ( 4,0 - 4,9)

39

28,1%

¿Considera que la difusión

No existe (1,0)

15

10,8%

o comunicación científica

Buena ( 5,0- 5,9)

2

1,4%

y tecnológica en medios masivos en Chile es?

No sabe

1

0,7%

 

Muy buena ( 6,0 - 7,0)

0

0,0%

Tabla 6. (Elaboración propia).
3.3. Análisis de validación

3.3.1. MC Digital

Otro apartado de este análisis, posterior a la consulta realizada a los científicos, fue verificar la aprehensión de la ciencia en los MC y constatar el grado de validez de las observaciones recogidas. Para este fin, utilizamos un caso de estudio que nos parece representativo en virtud de nuestra problemática. Para esto empleamos el periódico “Las Últimas Noticias” en formato digital, un matutino perteneciente a un gran conglomerado multimedia chileno.

Revisamos y medimos el corpus de un año, entre el 9 de mayo de 2016 y el 9 de mayo de 2017, y observamos un total de 131 notas relacionadas con CyT (Tabla 7), es decir, una noticia cada tres días aproximadamente con un porcentaje de aparición del 35,9% durante el año móvil, con tamaño centímetro-columna y recursos gráficos variables en el desarrollo de la publicación.

Al observar aspectos formales de las publicaciones, Las Últimas Noticias no responde a un criterio clásico de editorialización orientado a ubicar espacialmente las noticias de las CyTs en una sección específica o recurrente, sino que publica elementos en variadas secciones como: “Empleo y educación”, “Sociedad” o “El día”, entre otros y en los respectivos énfasis temáticos de las notas que tienen relación con CyT: medio ambiente, salud o promoción de las ciencias, etc. Esta observación es una evidencia de que las CyTs son un fenómeno global y que su presencia la reconocemos en diferentes ámbitos de la sociedad, imposibles de restringir a una noción temática específica, por el contrario, participan de variadas dimensiones de la cultura. Igualmente, entrevistamos a periodistas autores de algunas de las noticias y consultamos a quién iban dirigidas las publicaciones en CyT o a qué tipo de público. Las respuestas fueron inconsistentes sin una clara especificación del lector. Es probable que no se tenga un perfil claro del tipo de público de esta sección, lo que imposibilita generar una demanda específica por temáticas científicas o de tecnología.



 

 

Datos recogidos en el MC digital año móvil

Noticias en CyT

Secciones

Temas

Publicidad Asociada

Referencias

 

 

El día

CyT

 

 

 

 

Empleo y Educación

Medio Ambiente

 

 

131

Sociedad

Salud

Sí= 32 noticias (24,4%)

Sin=47(35,9%)

 

Tiempo Libre

Eventos

No=99 noticias (75,6%)

Con=84 (64,1%)

 

 

Pymes

Negocios

 

 

 

 

Otros

Educación

 

 



Tabla 7: Resumen global de los antecedentes recopilados entre mayo de 2016 y mayo de 2017. Se observa que el 75,6% de las noticias en CyT no tiene publicidad asociada (Elaboración propia).

Los datos proporcionados por Parodi et al. (2007) hace diez años ya no parecen dar cuenta del escenario actual de los medios de prensa escritos en cuanto a la comunicación de la ciencia. Si bien aún no disponemos de información empírica en términos comparativos, podemos afirmar que Las Últimas Noticias, un tabloide caracterizado por “hechos relacionados con el entretenimiento y la vida privada de personajes públicos” (Parodi et al, 2007: 349), es actualmente un MC que muestra evidencias consecutivas de divulgación por las CyTs. Otros MC (impresos y digitales) que circulan en Chile como son los diarios La Tercera y El Mercurio, ambos con secciones de CyT como es “Tendencias” o “Vida, Ciencia, Tecnología” respectivamente, sumado a suplementos de emprendimientos e innovación abordan temáticas de divulgación con los énfasis de públicos o consumidores objetivos de cada MC.



3.3.1.2. El encuentro entre la noticia y su publicación en el MCdigital

En 45 (34,3%) de estas noticias de CyT aparecen mencionados los científicos detrás de las investigaciones. Es decir, los científicos tienen un grado de exposición mediática en este MC de manera nominal y también visual. Siguiendo las pesquisas, contactamos individualmente a los investigadores, con el objeto de conocer cómo se produjo el encuentro de la noticia periodística y la publicación. Se obtuvieron 13 respuestas: a) cinco entrevistados afirmaron que el medio los contactó; b) otros cinco explicaron el proceso inverso, es decir, contactaron al medio dando cuenta de sus investigaciones; c) un entrevistado explicó que fue un periodista independiente quien se interesó por su investigación; y d) dos entrevistas no contestaron esa pregunta. Este mutuo acercamiento, que es la búsqueda de la noticia en CyT desde el MC y el posicionamiento de este matutino entre los investigadores como un canal legítimo de divulgación científica, dejan implícitos los grados de mutua colaboración.



3.3.1.3. De la calidad de la publicación

Por otra parte, les preguntamos a los científicos que aparecían en estas publicaciones su opinión acerca de la calidad de las publicaciones, considerando que en general se trataba de investigaciones de alto nivel. Si bien el dato no es estadísticamente significativo, podemos afirmar que los entrevistados se manifestaron satisfechos con el ejercicio de traducción implementado por el medio. Tres se declararon disconformes sobre dicho ejercicio. Este antecedente es interesante, por cuanto detectar cuál es la razón de la satisfacción con la publicación podría tener relación con la autoría del artículo –si es de emanación del mismo autor o una decodificación del periodista del medio o de una agencia de comunicaciones externas– dado que, en este estudio de caso, los datos obtenidos consignan una fusión en la gestión de la publicación del artículo. Esta afirmación requiere futuros análisis, que deben ser contrastados en función de la extensión, empleo de recursos infográficos, participación del autor, sección, oportunidad y otras claves editoriales.



3.3.2. Consulta a Periodistas y Comunicadores (n=23)

Este modelo de validación consistió en realizar una consulta dirigida a periodistas o comunicadores que se adscriben como divulgadores científicos y que forman parte de la ACHIPEC (Asociación Chilena de Periodistas Científicos), de centros Científicos Milenium y de otros medios locales públicos y privados relacionados con CyT. La totalidad de quienes recibieron la consulta fue de 87 profesionales entre periodistas y comunicadores. Sin embargo, 23 accedieron a la consulta. En el diseño de la consulta-descriptiva-, se realizaron siete preguntas espejo (en azul) con el objeto de contrastar de manera fidedigna los antecedentes recolectados con los científicos. El formato vía Google form, comunicación digital y construcción de base de datos, fue similar al empleado en la consulta realizada con los investigadores, así como la recepción de las respuestas (71,9% como tasa de respuesta). Las cifras globales fueron: 87 consultas enviadas: 28 no fueron clickeadas;4 rebotes y 55 consultas clickeadas (de las cuales 32 fueron abiertas, pero no respondidas y solo 23 fueron respondidas).



3.3.2.1. Del target seleccionado

Los periodistas y comunicadores descritos en el target eran de diversa formación profesional y tenían directa relación con quienes se adscriben a esta calidad de comunicador (científico), pero que no necesariamente son periodistas de formación. Es decir, son miembros de fundaciones o centros de investigación universitarios y sus labores se focalizan en actividades de divulgación de la CyT, extensión o de relaciones públicas y no estrictamente en el abordaje de la información sea en formato de noticias, entrevistas o de reportajes científicos con cobertura periodística en algún MC masivo. Identificar un perfil específico de comunicador de CyT es una barrera u obstáculo permanente para un ciudadano normal dado que esta disciplina carece de una representación en los medios como sí lo son otras áreas del periodismo. En la consulta adjunta participaron periodistas (12), investigadores (6), profesores (2) y otros profesionales (3) con diversos niveles de formación: tres PhD, siete másteres, cinco diplomados, tres post-títulos, y dos sin formación de postgrado.


3.3.2.2. De la consulta (Ver tabla 8)
En relación con la creación de los artículos que publican los periodistas en CyT, la mayoría de los consultados (65,2%) lo adjudica a un acto de investigación propia y posterior desarrollo, sin embargo, también hay publicaciones que provienen (17,4%) de universidades o centros de investigación, no especificando si son enviadas por el mismo investigador o a través de agencias externas de comunicación. El 17,3%no sabe o emplean otros canales en la obtención de la nota. Al consultar por la red de apoyo con investigadores, el 100% de los comunicadores coincide en disponer de ella. Aun cuando (60,9%) afirma que los científicos no siempre son accesibles, el 39,1% considera que son siempre accesibles. Resulta contradictorio este antecedente, dado que hace evidente una ausencia de interacción fluida entre científicos y periodistas, que se refrenda por las autocríticas de los comunicadores al indicar que las publicaciones (65,2%) en CyT poseen un lenguaje insuficiente para lo que el público requiere, que como ya dijimos en la consulta central, es una expresión ambigua, pero que expresa una insatisfacción no solo de los investigadores para con los comunicadores, sino también, de los comunicadores al interior de su labor. No obstante, los científicos son más categóricos en esta consulta ya que su evaluación en este ítem supera el 80%. El 8,7% de los comunicadores señala que emplea un lenguaje claro y correcto, mientras que los científicos le asignan el 0,0% a esta opción. Un dato interesante es que uno de cada dos comunicadores (52,2%) considera que el medio en el que se desempeñan, posee una estrategia editorial en CyT, mientras que el 34,8% dice que no la tiene; el 8,7% que solo a veces se puede ver una estrategia y un 4,3% no sabe. Esta percepción, en la práctica, expone las dificultades que tienen los MC para desarrollar la divulgación en las CyTs con un plan editorial permanente.



Periodistas y Comunicadores de las CyTs ( n=23)




Preguntas

Opciones



%

% Científicos

 

Investiga y Desarrolla

15

65,2%




 

Son enviadas por Univ y Centros

4

17,4%




¿En relación con los artículos o notas científicas que Ud. publica?

Otros

3

13,0%




 

No sabe

1

4,3%




 

Las compran en agencias

0

0,0%




¿Posee una red profesional de científicos y/o tecnólogos



23

100,0%




que puedan colaborar y aclarar conceptos para la

No

0

0,0%




difusión de una nota periodística realizada por usted?

No Sabe

0

0,0%




 

En Ocasiones

14

60,9%




¿Usted considera que los científicos son accesibles



9

39,1%




cuando requiere de su conocimiento especializado?

No

0

0,0%




 

No sabe

0

0,0%




 

Insuficiente para lo que el público requiere

15

65,2%

80,6%

¿Considera que los periodistas, en general, utilizan

Adecuado para la prog. y público

6

26,1%

18,0%

el lenguaje científico y tecnológico de manera?

Correcta y Clara

2

8,7%

0,0%

 

No sabe

0

0,0%

1,4%

 



12

52,2%




¿El medio de comunicación en el que usted se

No

8

34,8%




desempeña, posee una estrategia editorial en C&T?

A veces

2

8,7%




 

No sabe

1

4,3%




 

Periodistas especializados

17

73,9%

64,0%

 

Otros

3

13,0%

7,2%

 

Indiferentes

3

13,0%

1,4%

¿Quién debería realizar la comunicación científica en los distintos medios?

Científicos reconocidos

0

0,0%

25,9%

 

No sabe

0

0,0%

1,4%

 

Actores

0

0,0%

0,0%

 

Animadores con trayectoria

0

0,0%

0,0%

¿En su calidad de comunicador científico, organismos del Estado

No

21

91,3%

90,6%

le han solicitado participar en el diseño de políticas públicas



2

8,7%

9,4%

de comunicación de las C&T dirigido a la comunidad?

No Sabe

0

0,0%

0%

 

No

21

91,3%

94,2%

¿Alguna vez ha realizado evaluaciones de planes estratégicos



2

8,7%

4,3%

de comunicación científica implementados por organismos públicos?

No Sabe

0

0,0%

1,4%

 

No

18

78,3%

79,1%

¿Considera que en Chile existen políticas públicas en

No Sabe

4

17,4%

13,7%

comunicación de las ciencias y tecnologías debidamente implementadas?



1

4,3%

7,2%

 

Regular ( 4,0 - 4,9)

12

52,2%

28,1%

 

Mala ( 1,1-3,9)

7

30,4%

59,0%

¿Considera que la difusión

Buena ( 5,0- 5,9)

4

17,4%

1,4%

o comunicación científica

No existe (1,0)

0

0,0%

10,8%

y tecnológica en medios masivos en Chile es?

No sabe

0

0,0%

0,7%

 

Muy buena ( 6,0 - 7,0)

0

0,0%

0,0%


Tabla 8: Se marcan en rojo los mayores desequilibrios entre ambos grupos. (Elaboración propia)
En cuanto a la participación en el diseño o evaluación de las PP, los comunicadores están prácticamente ausentes, con valores predominantes similares a los de los científicos que superan el 90% en la ausencia de participación y con el 80% aproximado de PP mal implementadas para ambos grupos.

Las que muestran mayor diferencia tienen relación con el ethos de cada actividad, como, por ejemplo, acerca de quién debe comunicar la CyT, y ambos coinciden mayoritariamente en que debe ser un periodista especializado, sin embargo, los científicos perciben, en el 25,9% de los casos, que son ellos quienes deberían realizar la divulgación, mientras que los periodistas le asignan el 0,0% a esta labor en manos de los investigadores. No obstante, la presencia de otro tipo de profesionales, que contribuya a la participación y a la construcción de audiencias, enriquece el marco creativo de la divulgación, amplificando la acogida de los diferentes públicos coexistentes en la sociedad. Vale decir, el foco también debe estar puesto en el receptor.


El diagnóstico final de los comunicadores vs los investigadores proporciona algunas diferencias en relación con la divulgación de la CyT en Chile. Mientras que los comunicadores le asignan el 17,4% como buena, los científicos solo lo hacen en el 1,4% de los consultados. La opción de mala es del 30,4% para los comunicadores, en tanto que para los científicos casi dobla esta opción (59, 0%).Sin embargo, las respuestas no atribuyen al periodista la calidad misma de la divulgación, también hay una crítica de ambos grupos consultados hacia los medios de comunicación, dada su falta de interés en la divulgación y la ausencia de un formato simple, entretenido y riguroso.
Entonces, se puede afirmar que los ejes centrales de la consulta a los científicos son coincidentes con las tendencias predominantes de las declaraciones obtenidas de los periodistas. Una baja participación en el diseño de estrategias de divulgación con organismos del Estado, percepción de inconvenientes con la divulgación de las CyT en términos del lenguaje del comunicador y lo que el público requiere y la de una evaluación de mala a regular en relación con la divulgación de las CyTs en los MC en Chile.
3.3.3. Mallas universitarias
En tercer lugar, analizamos la totalidad de las mallas curriculares –obtenidas de los sitios web– publicadas en las 23 universidades que imparten la carrera de Periodismo en Chile (ver Tabla 9 y Gráfico 4), con un promedio de 51,5 cursos por carrera. Se verifica que menos del 1% (0,93%) reflejan disciplinas de ciencias naturales y exactas en la formación de los futuros periodistas. Es decir, no alcanza para la construcción de un curso completo de estos conocimientos en todo el período que dura la formación del comunicador. Casi la totalidad de las universidades locales (privadas y públicas), no imparten cursos relacionados con ciencias naturales o de ciencias exactas, salvo 4 instituciones de educación superior. Por otro lado, observamos un 6,58% de formación vinculada a investigación en ciencias sociales, tales como economía y negocios, antropología social, estudios de mercado, marketing, seminarios de investigación, entre otros. Estos antecedentes son elocuentes y podrían explicar, en parte, las aprensiones que tienen los científicos hacia los periodistas, cuando estos señalan que existe ausencia de rigor en el lenguaje o se refieren a la baja calificación de la divulgación de las CyTs en general. La falta de espacios de formación curricular o los deficientes momentos de contacto entre el comunicador y la actividad científica, inhiben el descubrimiento de intereses vocacionales, dado que el ejercicio de la profesión es insuficiente para desarrollar la autoformación rigurosa en ciencias, así como en otras disciplinas. Cabe mencionar que los programas de posgrado o de especialización en la carrera de Periodismo en Chile no poseen cursos de profundización vinculados a salud, medio ambiente o tecnologías, por nombrar algunas vertientes. Los cursos de especialización de los futuros comunicadores se han volcado a las comunicaciones corporativas, estratégicas, marketing, redes sociales y política. En esta dirección, los cursos de comunicación digital se vinculan a diseños de páginas web, blogs, aplicaciones, labores de administración de redes sociales u otros formatos de comunicación, aunque con un énfasis productivo y operacional. Sin embargo, las tecnologías de la información (TIC) y la comunicación audiovisual son una excelente plataforma para profundizar en la cultura científica y tecnológica de estas herramientas que adquieren los periodistas a lo largo de su formación, pudiendo otorgar el valor de experto en estas disciplinas.



Periodismo y cursos de ciencia en su malla -2017 Chile

Universidades

N° de Cursos Prom

Cursos de Cs. Nat.Tot

Cs. Exactas Tot.

Seminarios de Invest.

Fiscales (10)

53 ( Total=526)

4

2

40

Privadas (13)

51 ( Total = 659)

2

3

38

23

51,5 ( 1.185/23)

0,51 % (6)

0,42% (5)

6,58% (78)

Tabla 9: Los cursos de Ciencias Exactas están reflejados por los cursos de estadística mientras que los cursos en Ciencias Naturales por disciplinas de medio ambiente y ecología. Los seminarios de investigación en Ciencias Sociales cubren Antropología, estudios de mercado, marketing, Economía o periodismo investigativo, entre otros. (Elaboración propia).



Gráfico 4: (Elaboración propia).

4. Discusióny conclusiones

El análisis de los datos recopilados en la consulta, muestran una participación irregular de los investigadores o de la divulgación de las CyTs en los MC, especialmente por la pobre presencia de científicos en TV y radio en el último año móvil. Coincidente con la baja divulgación de las investigaciones propias en estos medios. Prensa escrita mantiene un grado superior de presencia, similar al estudio de caso (validación 1), que da cuenta de una aparición promedio de una publicación de las CyTs cada tres días durante el período recopilado. Creemos que esta participación es reactiva e inorgánica y que incrementa la invisibilidad de las publicaciones científicas en los MC. Paradójico si consideramos que “…el reflejo de las CyTs en los medios informativos –es o debería ser – la Gran Noticia, la explicación diaria del Universo, el instrumento de participación de la gente…” (Calvo, 2002). Los dos modelos de validación (1 y 2) muestran una participación de agencias de comunicaciones como catalizadores de divulgación de las CyTs, pero no del todo utilizadas por los investigadores.

Aun cuando podríamos caer en la tentación de interpretar estos datos a la luz de las representaciones sociales (Jodelet, 2003), nuestro enfoque no busca hacer psicología sobre el mecanismo de investigación, sino más bien, observar el fenómeno desde las comunicaciones y específicamente desde la divulgación. Negociando sus experticias por un lado (Callon, Lascoume & Barthe, 2001) y su posicionamiento argumentativo (Breton, 2006) por otro, los científicos reproducirían un patrón de sus propias prácticas en el campo comunicacional (Bourdieu, 1976), movilizando así su capital simbólico dominante ante el diagnóstico de una carencia de espacios de divulgación. Con todo, los procesos de mediatización (Lundby, 2009) y de convergencia (Jenkins, 2006) que experimentan los MC en la actualidad tienen también un impacto sobre la publicación de las CyTs. En este contexto, publicar en MC puede ser entendido desde la sociología pragmática (Chateauraynaud, 2013), donde las prácticas y los discursos son considerados como elementos determinantes para la comprensión del posicionamiento de los científicos en el espacio mediático. Es decir, el hecho de que los científicos consultados consideren la divulgación científica como “mala” en Chile, no tiene solo que ver con la calidad del periodismo científico o la carencia de PP sobre divulgación de CyT, sino también sobre cómo se reproduce el discurso crítico y las prácticas autónomas de los científicos en el campo comunicacional.

El presente estudio - aunque preliminar - nos da luces de algunos indicadores que subyacen en la ausencia de PP efectivas en la divulgación de la CyT. Según Daza & Arboleda (2007) el paradigma actual de la divulgación tiene rasgos de mercantilización, por cuanto solo se mide su éxito en función de las lecturas o de cuánto se escucha o ven los productos de comunicación. Los MC son un espacio fundamental en la divulgación, dado que es el escenario natural que la ciudadanía emplea para informarse de los avances del conocimiento científico y de ahí su relevancia en la creación de imaginarios colectivos de los ciudadanos en torno a la ciencia. Entonces, si la ciudadanía tiene una imagen de las CyTs reducida a conceptos sin la comprensión de cualidades o supuestos del conocimiento científico o de cómo este se genera a través de la indagación científica, la imagen aislada y descontextualizada hará de las CyTs un conocimiento no aplicable y carente de significados relevantes (Schwartz & Crowford 2006, citado por González et al, 2009). En este sentido, la práctica de la divulgación y/o de la comunicación de las CyTs merece una atención especial con objetivos que trasciendan. Su relevancia se hace evidente por el potencial educativo implícito en su naturaleza. El diseño de PP de este conocimiento tiene el imperativo de brindar espacio a objetivos y estrategias de solidificación en actividades de divulgación (Mogollón, 2015).

Consideramos que la incorporación de equipos de prensa o de relaciones públicas (gabinetes de prensa), así como lo hacen los Centros Milenios(2) que albergan a investigadores de distintas universidades chilenas focalizados en una línea de investigación, es una excelente iniciativa que se debe replicar en las facultades de ciencias básicas y aplicadas con una participación más activa de los científicos y periodistas, ya que forman parte de la línea de contacto con la fuente primaria de información. Esto permite reforzar la interacción de los equipos, sin las aprensiones del ethos de cada profesión (Reed, 2001), evitando que los científicos se enfrenten a una sobrecarga funcional, por tener que explicar todo lo que el periodista no fue capaz de realizar, pero con el riesgo de no contextualizar la divulgación a través de un lenguaje simple y sintético. Por otra parte, esta sinergia podría coadyuvar a que los periodistas sean menos recurrentes en presentar debilidades vinculadas al rigor de la comunicación especializada en CyT, sin caer en ambigüedades o sentencias generalistas, que redunden en la falta de tratamiento o de contexto de las noticias (Moreno, 2008) y que mitiguen la ausencia formativa del comunicador, tal como se señala en el modelo de validación 3 (Tabla 9). Este rol más activo y protagónico del periodista, también involucra una responsabilidad individual y colectiva, que es la de desvelar y desacralizar los códigos en los que se envuelve la ciencia (Nieto, 2002).

Los investigadores podrían considerar como una opción de divulgación el uso más intensivo de las redes sociales. Estas tecnologías son rápidas, y no involucran una logística compleja y de amplia cobertura. Dado que la alfabetización científica exige una cultura general de los principios básicos de la ciencia actual y también de la cultura digital o de las tecnologías de la información, usar los textos electrónicos, acceder a una web o conocer los fundamentos de la comunicación audiovisual son conceptos esenciales de las CyTs y permiten amortiguar los efectos de la supremacía tecnocrática e inmediatista sobre la comprensión de los fenómenos, especialmente en Latinoamérica (López & Parker, 2009).

Finalmente, podemos señalar que definir cuál debe ser el estándar de la presencia de una noticia o una publicación sobre CyT en MC no puede ser entendido solo como una cifra estadística o desconocer el contexto de competencia, incluso con otros bienes culturales, por un recurso escaso como es la página de un diario o los minutos en televisión o radio. Medios estos que, por lo general, están en manos de empresas y particulares. Por lo tanto, asumir la responsabilidad social de una PP en divulgación de las CyTs es una condición de mutuo acuerdo entre el sector privado, el público y la ciudadanía.

Entonces, se torna fundamental desarrollar un plan maestro de PP con indicadores o KPI (key performance indicators), que puedan medir la actividad de divulgación de las CyTs en todos los MC públicos y privados del país. Por ejemplo:



  1. Considerar la extensión de las publicaciones.

  2. Ranking de las disciplinas científicas en los medios y evaluación de la asimetría de aparición.

  3. Desarrollar indicadores de trazabilidad en cuanto al origen de la divulgación, según sean organismos de primera fuente, prensa local, internacional o divulgación ciudadana.

  4. Registrar cuan reciclada versus original es la información publicada en los medios.

  5. Presencia de auspiciadores frecuentes y potenciales en radio, televisión, impresos y redes sociales.

  6. Detección de los espacios de interacción entre científicos, periodistas y comunidad.

Todos estos antecedentes podrían contribuir a la configuración de PP de divulgación en ciencias, tecnologías e innovación desde el Estado sea de CONICYT o del futuro Ministerio de Ciencia y Tecnología, fomentando a su vez puntos de encuentro y de contacto entre entidades gubernamentales e instituciones privadas, como la industria farmacéutica, agrícola, forestal, minera o tecnológica, entre otras. Esto permitiría evitar la reedición de recursos y amplificar un plan de cobertura nacional que apunte a la sociedad civil en su integridad.

5.Notas

  1. Del estudio de caso (Validación 1): para efectos de este análisis, se consideró noticia científica toda aquella publicación que incurriera en avances científicos-tecnológicos, innovaciones, descubrimientos o revisiones. Presencia de científicos, promoción de las CyTs o bien que el mismo periódico la definiera con este carácter. El objetivo fue canalizar un amplio rango de noticias y poder estratificar las observaciones.



  1. Los Centros Milenio son centros de investigación conformados por Institutos o Núcleos cuyas líneas de acción tienen como objetivo el desarrollo de la investigación científica y tecnológica en Chile. La Iniciativa Científica Milenio actualmente financia un total de 36 centros de investigación los que abarcan un rango amplio de áreas del conocimiento como son Ciencias Naturales y Ciencias Sociales (http://www.iniciativamilenio.cl/centros-milenio/, extraído el 22 de junio de 2017).



  1. Referencias

Aerny, N, Domínguez-Berjón, Mª, Astray, J, Esteban-Vasallo, M, Blanco L, &López, Mª. (2012): “Tasas de respuesta a tres estudios de opinión realizados mediante cuestionarios en línea en el ámbito sanitario”. Gaceta Sanitaria, 26(5), pp. 477-479. https://dx.doi.org/10.1016/j.gaceta.2011.10.016
Alarco, J. Jhonnel, &Álvarez-Andrade, Esmilsinia V. (2012). Google Docs: una alternativa de encuestas online. Educación Médica, 15(1), 9-10. Recuperado en 28 de julio de 2017, de http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1575-18132012000100004&lng=es&tlng=es.
Alcíbar, M. (2002): “Cómo construyen los medios de comunicación la imagen pública de la tecno-ciencia”. Congreso Internacional La Ciencia ante el público. Cultura Humanista y Desarrollo Tecnológico. Sección II: Percepción pública de la ciencia y la tecnología. España: Universidad de Salamanca. pp. 3-20.
Arzubiaga, J. (2000): “Políticas públicas y regiones: Un análisis crítico”. Revista de Ciencias Sociales (Chile), (10), pp. 73-86.
Barthe, Y., Callon, M., &Lascoumes, P. (2014). Agir dans un monde incertain. Essai sur la démocratie technique. París, Le Seuil.
Bourdieu, P. (1976):“Le champ scientifique”. Actes de la recherche en sciences sociales2(2), pp. 88-104.París.
Breton,P. (2006): L'argumentation dans la communication (p. XXX). París, La Découverte.
Calvo, M. (2002): “El periodismo del tercer milenio. Problemas de la divulgación científica en Iberoamérica”. Intercadencia, 27(2), pp. 57-61.
Camiñas,T .(2002): “La divulgación científica desde las instituciones públicas”, en Comunicación y Divulgación de la Ciencia, Revista Comunicar, Revista Científica de Comunicación y Educación, nº 19, pp.71-76.
Cantabrana, B, Diez, B. & Hidalgo, A. (2015):“Percepción por los estudiantes de la divulgación científica en la prensa y de su contribución a la cultura científica”. FEM: Revista de la Fundación Educación Médica, 18(1), pp. 47-53.
Carrillo, A. (2013): “La democracia como política pública: Oportunidades para el fortalecimiento democrático”. Revista de Estudios Sociales, (47), pp. 25-38.
Chateauraynaud,F. (2011):Argumenter dans une champ de forces. Essai de balistique sociologique, Paris, Petra.
Cleveland, W. and McGill, R. (1984): “Graphical Perception: Theory, Experimentation, and Application to the Development of Graphical Methods”. Journal of the American Statistical Association, 79(387), pp. 531-554.
Daza, S. & Arboleda, T. (2007): “Comunicación pública de la ciencia y la tecnología en Colombia: ¿políticas para la democratización del conocimiento? Public Communication of Science and Technology in Colombia: ¿Policies for the Democratization of Knowledge?” Signo y Pensamiento, (50), pp. 100-125.
Departamento de Estudios y Gestión Estratégica (2016): Resumen Ejecutivo Encuesta Nacional de Percepción Social de la Ciencia y Tecnología 2016. 16 de agosto, de 2016, CONICYT. [Disponible en: http://www.conicyt.cl/wp-content/uploads/2014/07/resumen-ejecutivo-encuesta-nacional-de-percepcion-social_web.pdf]
González, C. et al. (2009): “La educación científica como apoyo a la movilidad social: desafíos en torno al rol del profesor secundario en la implementación de la indagación científica como enfoque pedagógico”. Estudios Pedagógicos (Valdivia), 35, (1), pp. 63-78.
Jenkins, H. (2006). Convergence culture: Where old and new media collide. New York University Press.
Jodelet,D.(2003):Les représentations sociales, «Pages de début», Presses Universitaires de France, «Sociologie d'aujourd'hui», (7e Ed.), pp. 1-4.
Jurdant, B. (2009) : Les problèmes théoriques de la vulgarisation scientifique. Archives contemporaines.
Krueger, RA, Casey, M.A. (2000): Focus groups: A practical guide for applied research. 3th Edition. Thousand Oaks.
López, F. & Parker, C. (2009): “Alfabetismo científico, misión de la universidad y ciudadanía: ideas para su construcción en los países en vías de desarrollo”. Avaliação: Revista da Avaliação da Educação Superior14(2).Avaliação, Campinas; Sorocaba, SP, v. 14, n. 2, pp. 253-266.
Lundby, K.(Ed.). (2009): Mediatization: concept, changes, consequences. Peter Lang.
Martínez-Salgado C. (2012): “El muestreo en investigación cualitativa. Principios básicos y algunas controversias”. Ciência & Saúde Coletiva, 17(3): pp. 613-619.
Minayo MCS, Assis SG, Deslandes SF, Souza ER.(2003): “Possibilidades e dificultades nas relações entre ciencias sociais e epidemiologia”. Cien Saude Colet, 8(1): pp. 97-107.

Mogollón, G. (2015): “Discurso de divulgación científica y tecnológica: de la definición al análisis crítico”. Revista de la Facultad de Ingeniería Universidad Central de Venezuela, 30(1), pp. 15-26.


Moreno, C. (2008): “Los usos sociales del periodismo científico y de la divulgación: El caso de la controversia sobre el riesgo o la inocuidad de las antenas de telefonía móvil”. Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología y Sociedad, 4(10), pp. 197-212.
Morse J. (1995): “The significance of saturation”. Qual Health Res, 5(2): pp. 147-149.
Nieto Olarte, M. (2002): “El público y las políticas de ciencia y tecnología”. Interciencia, 27(2), pp. 80-83.].
Parodi, G., & Ferrari, S. (2016): “El discurso de la ciencia y la tecnología en la prensa escrita chilena: aproximación al corpus DICIPE-2004”. DELTA: Documentação e Estudosem Linguística Teórica e Aplicada23(2).
Pickering, A. (Ed.). (1992). Science as practice and culture. University of Chicago Press.
Reed, R (2001). “(Un-) Professional discourse? Journalists and scientist’s stories about science in the media”. Journalism Vol 2 (3): pp. 279-298.
Sandelowski, M. (2000). “Whatever happened to qualitative description?” Rev Nurs Health 23: pp. 334-40.
Trench, B. (2008). “Towards an analytical framework of science communication models”. Communicating science in social contexts, pp. 119-135.
Wynne, B. (2006):“Public engagement as a means of restoring public trust in science–hitting the notes, but missing the music?” Public Health Genomics9(3), pp. 211-220.

______________________________________________________________



Cómo citar este artículo / Referencia normalizada

J Tabja Salgado, C Broitman Rojas, A Camiñas Hernández (2017): “Percepción de los científicos y periodistas sobre la divulgación de la ciencia y la tecnología en Chile”. Revista Latina de Comunicación Social, 72, pp. 1.107 a 1.130.

http://www.revistalatinacs.org/072paper/1210/60es.html

DOI: 10.4185/RLCS-2017-1210



- En el interior de un texto:

… J Tabja Salgado, C Broitman Rojas, A Camiñas Hernández (2017: 1.107 a 1.130) …

o

… J Tabja Salgado et al, 2017 (1.107 a 1.130) …



Artículo recibido el 25 de julio de 2017. Aceptado el 26 de septiembre.

Publicado el 3 de octubre de 2017


http://www.revistalatinacs.org/072paper/1210/60es.html Página





Compartir con tus amigos:
1   2   3


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos