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RLCS, Revista Latina de Comunicación Social, 72 – Páginas 629 a 648

Investigación financiada | DOI: 10.4185/RLCS, 72-2017-1183| ISSN 1138-5820 | Año 2017



Cómo citar este artículo / Referencia normalizada

S Sola-Morales, V Hernández-Santaolalla (2017): “Abstención política y nuevas formas de participación política de los jóvenes: Análisis comparativo entre Chile y España”. Revista Latina de Comunicación Social, 72, pp. 629 a 648.

http://www.revistalatinacs.org/072paper/1183/33es.html

DOI: 10.4185/RLCS-2017-1183



Abstención política y nuevas formas de participación política de los jóvenes: Análisis comparativo entre Chile y España

Voter Turnout and New Forms of Political Participation of Young People: A Comparative Analysis between Chile and Spain



Salomé Sola-Morales [CV] [ORCID: http://orcid.org/0000-0001-7085-4595] [ https://scholar.google.es/citations?user=S4jCqkkAAAAJ&hl=es] Profesora Contratada Doctora de la Universidad Santiago de Chile (Santiago, Chile)

Víctor Hernández-Santaolalla [CV] [ORCID : https://orcid.org/0000-0002-2207-4014] [ https://scholar.google.es/citations?user=U5ORjCYAAAAJ&hl=es] Profesor Ayudante Doctor de la Universidad de Sevilla (Sevilla, España).

Abstracts

[ES] Introducción. Esta investigación pretende explorar la relación entre la abstención electoral y las nuevas formas de participación de los jóvenes chilenos y españoles, así como la percepción acerca de la política y las formas de participación en la misma más relevantes para ellos. Metodología. Para ello se realiza un análisis comparado entre Chile y España, encuestando a una muestra de 928 universitarios entre 18 y 24 años. Resultados. Los datos muestran cierta desconfianza con el actual sistema democrático. Asimismo, mientras la participación electoral disminuye en ambos países, crecen otras actividades no convencionales –offline y online–. Conclusiones. En definitiva, los jóvenes solicitan una mayor participación en los asuntos políticos. Igualmente, aunque muchos utilizan las redes sociales como canales para informarse de la actividad de los políticos, este uso sigue siendo menor comparado con el seguimiento que se hace de otros personajes públicos.

[EN] Introduction. The objective of this research is to explore the relationship between the voter turnout and the new forms of participation of young Chileans and Spaniards, as well their perception about politics and the forms of participation which seem most relevant to them. Methodology. In order to do this, a comparative analysis between the two countries, with a sample of 928 university students between the ages of 18 and 24 is realized. Results. The data showed some distrust of the current democratic system. Additionally, while voter turnout decreases in Chile and Spain, other unconventional –offline and online– political activities increase. Conclusions. Definitively, young people are seeking greater participation as citizens in political affairs. Likewise, although many students use social networks as channels to keep abreast of the activities of politicians, this use is still low compared to that of other public figures.



Keywords

[ES] Chile, España, abstención electoral, participación política, joven, nuevos medios de comunicación.

[EN] Chile; Spain; voter turnout; political participation; youth; new media.

Contents

[ES] 1. Introducción. 1.1. El caso chileno. 1.2. El caso español. 1.3. Objetivos y preguntas de investigación. 2. Metodología. 3. Resultados. 3.1. Formas de participación política. 3.2. Percepciones, motivaciones y sentimientos en relación a la política. 3.3. Nuevos medios de comunicación y participación de los jóvenes. 4. Discusión. 5. Conclusiones. 6. Referencias.

[EN] 1. Introduction. 1.1. The Chilean case. 1.2. The Spanish case. 1.3. Objectives and research questions. 2. Methods. 3. Results. 3.1. Forms of political participation. 3.2. Perceptions, motivations and feelings in relation to politics. 3.3. New media and youth participation. 4. Discussion. 5. Conclusions. 6. References.

Traducción de Francisco Uceda, Universidad de Nueva York.



1. Introducción

El desinterés de los jóvenes hacia la política en las últimas décadas y, sobre todo, la alta tasa de abstención en las elecciones son temas de gran importancia (Carlin, 2006; O’Toole et al., 2003; Phelps, 2006; Skelton and Valentine, 2003; Wiseman, 2006), que evidencian que actualmente hay una posible “crisis” del sistema democrático occidental mundial (Alcántara, 1995; Bromley et al, 2004; Crozier et al, 1975; Pharr y Putnam, 2000; Phar et al, 2000; Shields, 2006). La participación electoral, es decir, el voto, constituye una de las mayores evidencias de la buena salud de un sistema político (Miller, 1980; Payne et al., 2002). No obstante, es preciso cuestionar y hallar las motivaciones socio-políticas y culturales de este supuesto desinterés generalizado. La cada vez más elevada indiferencia o rechazo de los jóvenes hacia el sistema político pone de manifiesto la necesidad de reflexionar y profundizar en las posibles causas de este fenómeno.

El trabajo de Anthony Downs sobre el problema de la abstención racional (1957) inició un debate que todavía continua a día de hoy. En este sentido, ¿puede la abstención electoral ser vista como una elección racional individual o, por el contrario, tratarse de una crisis cívica global? Por ello es necesario revisar el significado del concepto de participación política más allá del tradicional voto electoral. Como es evidente, pueden existir muchas razones por las cuales los jóvenes no van a votar y existe una amplia literatura científica internacional al respecto que propone posibles causas y motivaciones (Carlin, 2006; Delli, 2000; Heath, 2007; Kimberlee, 2002; O’Toole et al., 2003; Pacheco, 2008; Wilkinson and Mulgan, 1995). Sin embargo, cada país tiene sus particularidades propias y aún existen muchos interrogantes sin resolver.

Por ello, la abstención debe ser analizada en relación con una serie de variables explicativas de diferente naturaleza (Sáez, 1998), tales como: país de residencia, edad, educación, estatus socio-económico, ideología y género, De hecho, algunos organismos como la Economist Intelligence Unit o Freedom House han comparado los diferentes sistemas y su respectiva calidad democrática en varios países e incluyen la participación política como una de las variables clave. En relación a la ideología, por ejemplo, se ha afirmado que se trata de uno de las motivaciones para la abstención, especialmente en países que tienen una fuerte afiliación partidista (Anduiza Perea, 1999; Boix and Riba, 2000; Justel, 1995). Esto no quiere decir que ser de derechas o de izquierdas condicione el voto, pero sí que en algunos contextos puede haber ofertas políticas que no son igual de satisfactorias para la izquierda que para la derecha (Barreiro, 2002). El género es otra variable clave a la hora de abordar la relación entre abstención y participación (Vasallo, 2012). Sin embargo, presenta nuevos retos teóricos y metodológicos (García Escribano and Frutos Balibrea, 1999). Dad la dominación patriarcal y la preponderancia de la cultura masculina, podría ser inferido un nivel más fuerte o débil de participación femenina. De hecho, algunos investigadores han categorizado la participación femenina como anónima y con fines altruistas (Astelarra, 1990). No obstante, algunas investigaciones empíricas han demostrado que estas variaciones son insignificantes (Norris, 1991). Por tanto, es necesario realizar mayores investigaciones y cada caso tiene que estar analizado independientemente atendiendo a sus particularidades propias.

La participación política hace posible el ejercicio de la ciudadanía (Marshall y Bottomore, 1998) y permite tomar parte en los asuntos institucionales y sociales (Merino, 1996) pero, además, implica un ejercicio de control y moderación del poder que ostentan los representantes (Guillen et al., 2009). Precisamente, por este motivo, es importante concebir la participación como un conjunto de prácticas que van más allá del voto electoral y entre las que se podrían encontrar por ejemplo: la adscripción a cualquier tipo de asociación cívica, la militancia en partidos, la participación en una movilización estudiantil, manifestación o protesta, la creación de una página web o la participación en un foro de Internet o red social, por citar solo unas pocas. De hecho, la participación, sea del tipo que sea está en el corazón de la democracia (Verba et al., 1995). Además es un buen indicador de bienestar y de la madurez del sistema democrático mismo (Gerodimos, 2010; Gerodimos y Ward, 2007). Esta implica, a su vez, el desarrollo de un buen concepto de ciudadanía el cual necesariamente implica: compartir responsabilidades, involucrarse con la vida pública o preocuparse por las cuestiones de interés general.

Justamente, algunos autores han indicado que al mismo tiempo que baja la participación electoral se expande otro tipo de actividades políticas no convencionales, pero más acordes con la forma de experimentar la vida colectiva y las formas de participar en la política (Norris, 2002). La investigación acerca de la participación es un fenómeno multifacético (Teney and Hanquinet, 2012). El compromiso político está actualmente divido en varios tipos: “participación convencional” versus “participación no convencional” (Contreras-Ibáñez et al., 2005; Delfino et al., 2007; Goldstone, 2003; Heaney and Rhodas, 2006; Maravall, 1981; McFarland and Thomas, 1996; Milbrath, 1965); individual “institucionalizada” versus “no-insitucionalizada” Ganuza and Francés, 2008; Hooghe and Marien 2013); o online versus offline (Dahlgren, 2011; Gibson and Cantijoch, 2013; Kim et al., 2016; Resina de la Fuente, 2010; Visers, 2014; Zarzuri, 2005). Sin embargo, no hay consenso teórico sobre estas categorías que actualmente están cambiando.

De hecho, Internet ha comenzado a transformar la vida política (Cotarelo y Crespo, 2012; Chadwick, 2013) y a tener un gran impacto en la democracia (Barber, 1998; Hacker and Van Dijk, 2000; Hagen, 2000; Pal, 1997; Subirats, 2002). Así mismo, el papel cada vez más relevante de los nuevos medios de comunicación entre los jóvenes ha llevado a un debate sobre la potencialidad de Internet como medio de comunicación político que incentiva la participación juvenil (Anduiza Perea et al. 2000; Banaji and Buckinjam, 2010; Colombo Villarrasa, 2007; Cotarelo and Crespo, 2012; García Galera and Hurtado, 2013; Gerodimos, 2010; Hill and Hughes, 1998; Karakaya, 2005; Rudenko, 2009; Sampedro, 2011; Shadrin, 2000; Sirkkunen and Kotilainen, 2004; Ugarte, 2007; Ward 2005).

En lo que se refiere a los estudios precedentes hay numerosas aproximaciones al vínculo entre juventud, nuevos medios de comunicación y participación política (Coleman, 1999; Coleman and Rowe, 2005; Collin, 2008; Dahlberg, 2001; Gerodimos, 2010; Robles, 2006), que combinan análisis teórico y empírico. Si bien en el ámbito español hay estudios concretos que han focalizado en el comportamiento electoral de los jóvenes (Mateos y Moral, 2006) o en el vínculo entre Internet, juventud y política (Autor, 2015; Rubio-Gil, 2012; Subirats, 2015). Investigaciones empíricas recientes –sobre todo, en Europa– han cuestionado la relación entre la confianza en la política y las nuevas formas de participación y han remarcado la importancia de variables como el estatus socio-económico o educativo (Dejaeghere y Hooghe, 2006; Thijssen et al., 2016). Sin embargo, aún existe una falta de investigación empírica que analice las causas de la abstención de los jóvenes en relación con sus nuevas formas de participar en la política en relación con las nuevas formas de participación en España y Chile. Del mismo modo, hay una ausencia de estudios comparados sobre la vinculación entre las motivaciones cívicas de los jóvenes y sus formas de participar en la política, hecho que evidencia la necesidad de seguir profundizando en estas aristas.

En definitiva, con el fin de tratar de comprender plenamente las causas de la abstención electoral y poder profundizar en las nuevas formas de participación, se obtendrán los resultados más sólidos y convincentes de los que extrapolar el análisis de las posibles alternativas políticas en el caso chileno y español. Para ello se han explorado los siguientes cuatro puntos, que darán las claves para entender la posible “crisis” de la participación en los dos países estudiados: 1) Formas de participación política (convencional versus no-convencional y offline versus online), 2) Percepciones, motivaciones y sentimientos asociados a la política, y 3) Nuevos medios de comunicación y participación juvenil.

1.1. Contexto chileno

Desde hace décadas en Chile existen unos índices de abstención electoral muy elevados. Concretamente, desde 1989 se ha registrado una baja sostenida en la participación electoral especialmente entre los jóvenes según la “Auditoría de la Democracia”, 2014, realizada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Justamente, en la pasada elección para alcaldes en 2012, por ejemplo, un 44% de la población no fue a votar y un 3% votó nulo o blanco según la “Auditoría a la Democracia”, 2012, realizada por el Centro de Estudios Públicos (CEP). Pero lo más curioso es que dentro de este 44% de no-votantes la mayoría eran jóvenes de entre 18 y 24 años (69%) y adultos jóvenes de entre 25 y 34 años (61%). Precisamente, no se trata sólo de que exista un 47% de la población que manifiesta su descontento con el sistema político y no participa en la política el día de las elecciones, si no que además, esta población es muy joven, lo cual es un indicador muy preocupante.

La abstención está vinculada teóricamente con el nivel socio-económico. De hecho, concretamente en la Región Metropolitana, las comunas con mayores niveles de abstención para las elecciones presidenciales del año 2013 fueron: Puente Alto (66,30%), Alhue (67,80%) y La Pintana (65,45%), comunas de bajo nivel socioeconómico. Sin embargo, la pregunta verdaderamente relevante que debería de plantearse aquí es si el hecho de no votar implica una desafección o desinterés hacia la política en sí. Si esta afirmación fuese cierta habría que cuestionar también ¿cuáles son los motivos por los que en un sistema democrático la política no interesa a los jóvenes? Esta apatía y desinterés puede deberse a una ausencia de políticas participativas o a un mal funcionamiento generalizado del sistema electoral mismo, pero también puede estar relacionada con una mala información proporcionada por los medios de comunicación masivos o por un uso ineficiente de los nuevos medios de comunicación.

Si bien existen numerosos académicos que han analizado las posibles motivaciones diversas de la desafección política y la apatía hacia el voto en el caso chileno (Madrid, 2005; Parker, 2000, 2003; Torcal, 2001; Toro, 2007) existen menos aproximaciones que traten de averiguar si este desinterés es hacia el sistema electoral o hacia la política como fundamento antropológico. Precisamente, en el caso chileno, varios investigadores han analizado la situación del sistema político y manifestado sus limitaciones intrínsecas (Garretón, 1990, 2002; Mayol, 2012; Mayol and Azócar, 2011; Moulian 1997). Otros han cuestionado si la participación política debe ser entendida más allá de lo meramente institucional (Mardones, 2014). Quizás, por eso, la abstención puede ir unida a sentimientos de desafección, motivados por la ineficacia de las instituciones, falta de confianza en los políticos o alienación (Montero et al., 1999; Torcal, 2001), fenómenos que es preciso seguir explorando en profundidad.

Como todo estudio acerca de la participación electoral chilena se puede ver sesgado por el sistema electoral mismo –ya que en Chile existió el voto obligatorio hasta 2013, y puede ser un obstáculo para medir la participación (Altman, 2004; Fuentes and Villar, 2005; Huneeus, 2005; Navia 2004; Toro, 2007)– se partirá de una concepción de la participación más extensa y completa. En este contexto, cobra más valor la idea de que la democracia no se trata solo de votar. Justamente durante décadas muchos ciudadanos chilenos han visto el hecho de votar como una obligación impuesta, hecho por el que, en ocasiones, preferían rechazar para evitar multas o tener que desplazarse o viajar para poder votar. No obstante, con voto obligatorio como con el voluntario, los índices de abstención se han mantenido siempre bajos entre los jóvenes chilenos.

1.2. Contexto español

A semejanza de lo ocurrido en Chile, en España la abstención electoral se ha convertido en un importante problema. Así, por ejemplo, en los comicios municipales de mayo de 2011 se registró un 33,8% de abstención, según queda recogido en la página del Ministerio del Interior de España. Por su parte, en las elecciones generales celebradas en noviembre del mismo año, el índice de abstención fue del 31,1%, a pesar de que un estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas publicado en octubre señalaba que el 83,6% de los encuestados acudiría con una alta probabilidad a las urnas (CIS, 2011a). En cualquier caso, el mayor índice de abstención se obtiene cuando se trata de decidir a los representantes en el Parlamento Europeo. Al respecto, en las últimas elecciones celebradas el 25 de mayo de 2014, el 56,2% de los ciudadanos con derecho a voto no acudieron a las urnas. No obstante, más allá del reducido volumen de participación, lo cierto es que dichas elecciones significaron un punto de inflexión en la democracia española, ya que dejaba atisbar la ruptura del bipartidismo. De esta forma, el sorpresivo avance de Podemos como fuerza política parecía ser una respuesta a las quejas mostradas por un amplio sector de la ciudadanía, decepcionados con la gestión de los demás partidos (Urquizu, 2015). Al mismo tiempo, los propios responsables políticos se daban cuenta de que estaban llegando nuevos tiempos, que requerían nuevas caras. El día posterior a las elecciones al Parlamento Europeo, Alfredo Pérez Rubalcaba presentó su dimisión como líder del Partido Socialista Obrero Español, mientras que Juan Carlos I abdicaba de la corona una semana después (Díez, 2014).

Regresando al problema de la abstención, esta ha sido tradicionalmente asociada al estatus socio-económico. Al respecto, si bien es cierto que las diferencias no son tan extremas como en otros países (Gallego, 21013), lo cierto es que las clases medias y altas sí parecen tener un mayor índice de participación en España, según se observa en los datos obtenidos de las encuestas post-electorales del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS, 2011b, 2014). Por su parte, respecto a la edad, cabe señalar que, de forma parecida a lo ocurrido en el caso chileno, esta sigue siendo más significativa en el caso de los jóvenes menores de 30 años (Alconchel, 2011; Francés García and Santacreu Fernández, 2014; Mateos and Moral, 2006; Serrano and Sempere, 1999), a semejanza de lo que ocurre, igualmente, en la mayoría de países europeos (Anduiza Perea, 2001; Laiz Castro, 2011). Aunque no se puede descartar que esta desafección esté influida por ciertas características propias de este segmento de edad (Martín Hernández, 2006), esta parece ser una consecuencia de la alta desconfianza de los jóvenes hacia el sistema democrático actual (Francés García y Santacreu Fernández, 2014) –que no hacia la democracia como régimen político–, independientemente de que la mayoría siga viendo el voto como un deber cívico y moral. Esta idea queda afianzada por el hecho de que, si bien este segmento de población es el que menos acude a las urnas, también es el que más interviene en formas de participación no convencionales como manifestaciones o protestas. Es decir, como rechazo a la oferta política tradicional, los jóvenes españoles se alejarían de los mecanismos más institucionalizados de participación política, pero sin dejar de participar activamente en la vida política nacional. Por tanto, no se puede afirmar que los jóvenes españoles no estén interesados en la política, sino que la conciben de diferente forma. De esta forma, frente a la participación en las urnas o la afiliación a los partidos tradicionales, prefieren llevar a cabo otras acciones que consideran más eficaces, así como acercarse a determinadas organizaciones políticas que propongan “romper”, por ejemplo, con el actual sistema de partidos (Francés García y Santacreu Fernández, 2014).




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