Células nerviosas


Estructura fundamental del cerebro de los vertebrados



Descargar 386 Kb.
Página12/14
Fecha de conversión26.03.2018
Tamaño386 Kb.
1   ...   6   7   8   9   10   11   12   13   14

Estructura fundamental del cerebro de los vertebrados

Elaborar una historia evolutiva del cerebro basándonos en restos fósiles, es imposible. Es necesario recurrir a la anatomía comparada, embriología y otras disciplinas. Hay argumentos indirectos como la “ley biogenética de Haeckel” que dice que “la historia del desarrollo de cada individuo reproduce la historia de la evolución del grupo de animales al cual pertenece el individuo”. Así pues, el desarrollo embrionario del cerebro se usa para iluminar su historia evolutiva, aunque lógicamente apoyado con el estudio de su anatomía comparada.


Hace unos 500 millones de años, en los cálidos mares del Cámbrico, vivían los primeros miembros del grupo de los cordados. Estos remotos antecesores de los vertebrados (y de nosotros) se parecían a las larvas de los actuales urocordados. Vivían en las capas superiores del mar iluminadas por el sol. Esto posiblemente fue lo responsable del desarrollo de una banda sensorial con sus neuronas sobre la superficie dorsal de estos animales. Esta banda dorsal de tejido nervioso es sin duda la primera señal del desarrollo del sistema nervioso en los embriones de los vertebrados.
En el embrión esta banda de neuroectodermo se invagina pronto en el cuerpo del organismo en desarrollo. Podemos imaginar que este movimiento embriológico reproduce un estado de la evolución de los primeros cordados, en los cuales, por razones de seguridad se invagina esta banda neurosensorial, peligrosamente expuesta.
Más tarde en la evolución de este animal, y durante el desarrollo embrionario, este tubo nervioso se protege más al quedar encerrado dentro de la estructura ósea de la columna vertebral. Este cordón nervioso es la médula espinal.
Este tubo no queda como tal, salvo en los cordados más primitivos, sio que ocurren una serie de desarrollos muy importantes en sus extremidad anterior. Las causas de estas transformaciones no son difíciles de dilucidar.
Los cordados., desde épocas remotas, parecen haber sido animales activos y enérgicos. Ello requiere la presencia de órganos sensitivos eficaces. Se podría mostrar que los centros nerviosos que intervienen en el análisis de la señal procedente de un órgano sensitivo, tienden durante el proceso evolutivo a moverse hacia el órgano sensorial. A este fenómeno se le denomina neurobiotaxis. Los cordados con simetría bilateral tienen sus órganos sensitivos en la parte anterior del animal, que es la parte del cuerpo que entra primero en contacto con el medio. Por todo ello el sistema nervioso está más ricamente desarrollado en el extremo anterior del animal.
El extremo anterior del tubo neural está muy desarrollado. Parece ser que el cerebro original de los cordados estaba formado por una expansión, o más exactamente, por una serie de expansiones del extremo anterior del tubo neural. Estas expansiones eran tres: cerebro anterior, cerebro medio y cerebro posterior, sirviendo cada una de estas tres expansiones para el análisis de las señales de los receptores más importantes que actúan a distancia: olfación, visión, y equilibrio y vibraciones.
Se dice que estas 3 vesículas primarias forman el tallo encefálico. Los cerebros más complejos de los vertebrados superiores se desarrollan por superposición de estructuras sobre es tallo primordial.
Los primeros signos de esta superposición son el desarrollo de los techos de las tres vesículas. Del techo del cerebro anterior se desarrollará una estructura que supondrá una revolución en la vida de la tierra. En los vertebrados más inferiores, sin embargo, este cerebro es un discreto abultamiento que analiza las señales procedentes del los órganos olfatorios. El techo del cerebro medio crece para desarrollar el tectum óptico en el cual terminan en los vertebrados inferiores, las fibras del nervio óptico. Finalmente, el techo del cerebro posterior da lugar a una estructura llamada cerebelo, órgano de importancia vital en animales activos, para coordinar los movimientos musculares y el equilibrio.
A continuación se analiza la evolución del cerebro en vertebrados superiores, en mamíferos particularmente.


Evolución de la médula espinal

La arquitectura de esta parte del sistema nervioso central es muy semejante en los mamíferos a lo que fue en los vertebrados primitivos. Es una estructura hueca, aunque en el adulto el canal central les muy estrecho. Se continúa ininterrumpidamente en el interior del cerebro, donde se ensancha para formar unas cámaras llamadas ventrículos. La sustancia gris (cuerpos celulares y fibras nerviosas) está diferenciada en varias regiones funcionales distintas. Las células nerviosas de cada una de estas regiones, están esencialmente relacionadas con una función común. Las fibras nerviosas que forman la sustancia blanca están agrupadas en tractos o columnas, que realizan la misma función.


Alrededor del canal central hay una maraña más primitiva de fibras y cuerpos celulares. El lío inexplicable de elementos nerviosos situados en esta porción es una reminiscencia del plexo nervioso del cerebro de algunos invertebrados. Esta red laberíntica se extiende vetralmente en el propio cerebro, donde constituye la formación reticular, a quien se han asignado funciones importantes.
Inmediatamente después de penetrar la médula en el cráneo se expande para formar el cerebro posterior. La región más caudal del cerebro posterior -la médula oblongata o bulbo raquídeo- tiene muchas delas características estructurales de la médula.


Evolución del cerebro posterior

El cerebro posterior se divide por conveniencia en la parte posterior o mielencéfalo que es la que da lugar al bulbo, y la parte anterior o metencéfalo a partir de la cual se desarrolla el cerebelo y estructuras asociadas. El bulbo todavía muestra las cuatro columnas funcionales de la médula.


Desde el bulbo se controlan muchas de las actividades automáticas de las vísceras. Por ejemplo hay centros nerviosos que regulan la actividad del corazón, pulmones, tubo digestivo, el calibre de las arterias de muchas partes del cuerpo, el metabolismo de los hidratos de carbono, la presión osmótica de la sangre. sin embargo estos centros nerviosos están a su vez controlados por centros superiores del cerebro.
Por delante del bulbo está el metencéfalo. El cerebro posterior se origina en asociación con los órganos sensoriales capaces de detectar las vibraciones y la orientación del cuerpo. Por ello el metencéfalo en la mayoría de los vertebrados está muy bien desarrollado. A partir de su techo crece el cerebelo que en los animales activos se hace grande y elaborado. Funciona con la información procedente de los órganos sensores del equilibrio y con la información procedentes de los propios receptores de los músculos y tendones, garantizando que las órdenes que vienen de las partes más altas del cerebro a los músculos estén satisfactoriamente coordinadas y produzcan consiguientemente movimientos suaves y acompasados. Podríamos pensar para darnos cuenta de la necesidad vital del cerebelo, en la cantidad de músculos que intervienen por ejemplo para escribir una frase, dar una paso, etc.
En el lado opuesto del cerebelo está el puente, que se desarrolla en estrecha relación con él. Las fibras nerviosas que llevan mensajes del cerebro a los músculos, hacen sinapsis a este nivel con las fibras que salen del cerebelo. Así, los impulsos que salen del cerebro “en bruto” son modificadas a este nivel para ser transformados en una acción muscular grácilmente coordinada.
En el techo del mielencéfalo hay un área relacionada con la elaboración de la información captada por los órganos sensoriales especializados en detectar vibraciones. En vertebrados inferiores, peces y anfibios, hay un sistema lineal lateral capaz de recoger vibraciones de bastante baja frecuencia, además de, o en vez de, órganos auditivos más familiares en mamíferos. Por ello en peces y anfibios se desarrolla frecuentemente en el mielencéfalo una gran área acústica lateral. En los mamíferos este área tiene un tamaño mucho más reducido. La información recibida en estos centros, se envía centros cerebrales superiores donde se une a la información procedente de otros receptores que captan a distancia.

Evolución del cerebro medio

En vertebrado inferiores, peces y anfibios, el techo del mesencéfalo constituye una de las regiones más importantes de todo el cerebro. A este centro van a parar las fibras del nervio óptico. Al terminar en el techo del mesencéfalo contribuyen a formar el área dominante de asociación cerebral. Aquí se extrae la información visual y se relaciona con la información del mundo exterior recogida por otros receptores. Por ejemplo, a esta región llega la información procedente de centro auditivo del cerebro posterior, y de esta región suelen, después de un cómputo adecuado, los mensajes destinados a los músculos efectores. Así, en el cerebro de los anfibios y de peces, el mesencéfalo es el que dirige: en este centro se forman las decisiones vitales del comportamiento.


Sin embargo, en los vertebrados superiores esta parte del cerebro pierde el papel de cuartel general del sistema nervioso. En los mamíferos las decisiones últimas las toma la corteza cerebral. El importante tráfico que va por los nervios ópticos, en su mayoría hace una simple escala en el techo del cerebro medio, o tectum antes de dirigirse a los hemisferios cerebrales. Las fibras procedentes de otros receptores a distancia, también evitan el tectum y convergen hacia una región donde se desarrolla ahora la acción: los hemisferios cerebrales.
En mamíferos, el tectum óptico antes tan desarrollado, queda reducido a cuatro pequeños abultamientos que forman los tubérculos cuadrigéminos: son los dos colículos superiores y los dos inferiores. Algunos reflejos visuales están mediados por los tubérculos superiores, mientras que el par inferior actúa como centro para un cierto número de reflejos auditivos.
Sin embargo, el cerebro medio mantiene un cierto control sobre el comportamiento. Se cree que algunos aspectos del comportamiento observables en los mamíferos, incluido el hombre, se inician en esta porción del cerebro.


Evolución del diencéfalo

El prosencéfalo sufre un dramático desarrollo en los vertebrados superiores, y, especialmente, en los mamíferos. En estos todas las fusiones más importantes del encéfalo tienden a concentrarse en esta región.


Muy precozmente en el desarrollo embriológico, este centro “olfatorio” se divide en dos. Un par de lóbulos que muy probablemente al principio estuvieron relacionados con la olfación crecen hacia adelante y afuera del cerebro anterior primitivo. Estos lóbulos constituyen el telencéfalo.
El diencéfalo situado inmediatamente anterior al telencéfalo, tiene al principio una sección tubular. Las paredes de este tubo fueron llamadas por los primeros anatomistas como tálamo. Deriva del griego de una palabra que significa “cama” o “soporte”. Suponían que era una especie de nido y de soporte para el telencéfalo.
Del techo (epitálamo) salen dos protuberancias -cuerpos parietales y pineales- En algunos de los vertebrados inferiores el órgano parietal o bien el órgano pineal se transforma en un tercer ojo (hoy en día solo presente en las lampreas, y en algunas lagartijas). El suelo del diencéfalo se llama hipotálamo. Tiene muchas funciones importantes. La hipófisis, órgano endocrino más importante, se desarrolla a partir del hipotálamo.
Además de estas evaginaciones del techo y del suelo, en los lados del diencéfalo se desarrollan unas vesículas de igual importancia. Estas vesículas están destinadas a formar las retinas y los nervios ópticos de los ojos.
El suelo, techo y las paredes laterales del diencéfalo son ricas de un complejo de fibras nerviosas y concentraciones de cuerpos neuronales. Estas concentraciones se llaman núcleos. Varios de estos núcleos desempeñan un papel de estación de relevo para las fibras que se originan más atrás en el cerebro o que llegan al encéfalo procedentes de los receptores a distancia.
Por ejemplo, la mayoría de las fibras del nervio óptico van primero a los núcleos geniculados laterales. De aquí, tras una sinapsis otras fibras llevarán la información visual a la corteza cerebral. Idem para los impulsos procedentes del oído, tacto y propiorreceptores.
Además de estos núcleos talámicos hay muchos núcleos importantes en el hipotálamo. Muchos de ellos están relacionados con el control de la actividad visceral. Esto no debe sorprendernos, ya que se puede considerar al hipotálamo como la estación terminal anterior de los haces motores que llevan la sensibilidad visceral de la médula espinal. Por ejemplo la temperatura del cuerpo de los mamíferos está controlada por esta parte del encéfalo. La presión osmótica de la sangre y su composición electrolítica, idem. Es también responsable de varios impulsos básicos del comportamiento22.





Compartir con tus amigos:
1   ...   6   7   8   9   10   11   12   13   14


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

    Página principal
Universidad nacional
Curriculum vitae
derechos humanos
ciencias sociales
salud mental
buenos aires
datos personales
Datos personales
psicoan lisis
distrito federal
Psicoan lisis
plata facultad
Proyecto educativo
psicol gicos
Corte interamericana
violencia familiar
psicol gicas
letras departamento
caracter sticas
consejo directivo
vitae datos
recursos humanos
general universitario
Programa nacional
diagn stico
educativo institucional
Datos generales
Escuela superior
trabajo social
Diagn stico
poblaciones vulnerables
datos generales
Pontificia universidad
nacional contra
Corte suprema
Universidad autonoma
salvador facultad
culum vitae
Caracter sticas
Amparo directo
Instituto superior
curriculum vitae
Reglamento interno
polit cnica
ciencias humanas
guayaquil facultad
desarrollo humano
desarrollo integral
redes sociales
personales nombre
aires facultad