Clinica de niños – 1º cuatrimestre



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CLINICA DE NIÑOS – 1º CUATRIMESTRE

SEMINARIO A CARGO DE LA DRA. MARISA RODULFO



CLASE Nº 1 6-4-05
En la introducción yo he anotado diez puntos que vamos a desarrollar.
La primera operación que se tuvo que hacer para trabajar con niños, implicó realmente un importante trabajo para realizar este despegue de la clínica con niños, del psicoaálisis en general o de la clínica con adultos. Las pioneras, al igual que en el tema de educación ustedes van a encontrar mayoría femenina, M. Klein y A. Freud, diríamos que para poder empezar a trabajar con niños; particularmente M. Klein, que en su momento posibilitó algo muy importante, como fue abrir este campo, redujo la clínica con niños a un capítulo más de la clínica con adultos. La operación de M. Klein consiste en decir que la técnica de juego introducida en la clínica con niños es igual a la asociación libre en la clínica con adultos; y si bien logró establecer todos estos desarrollos las hipótesis psicopatológicas y clínicas, las toma del psicoanálisis de adultos.
O sea que hay una contradicción intríseca en la obra de M. Klein, y de ahí en adelante, donde se reduce lo investigado en la clínica con niños, al psicoanálisis con adultos. Los primeros pacientes del psicoanálisis fueron adultos. Ustedes me dirán qué pasa con el caso Juanito, que está entre los historiales freudianos y que ya a esta altura, si bien es un historial para ser leído, saben ustedes que cuando Freud escribió ese historial, que en realidad está basado fundamentalmente en las entrevistas que tiene con el padre de Juanito, cuando veamos entrevistas con los padres vamos a ver las profundas discrepancias que hay en este mometo sobre este tema, ya abiertas en su momento por Winnicott. Profundas discrepancias en relación al trabajo ya hecho en ese momento y a la glorificación del trabajo hecho después en muchos autores posteriores.
Freud en realidad lo que persigue en la investigación de este historial, es corroborar su tesis en relación al complejo de Edipo. El no lo piensa como la producción de un niño, y está dicho además en distintos lugares de su obra. O sea que cuando está en estos trámite con el papá de Juanito, con la mamá y un poco con los materiales de Juanito, que mucho nos enseña pero que no es un paciente de Freud, Freud está diciendo en muchos lugares que es imposible la práctica con niños. ¿Por qué es imposible la práctica con niños? Esto es tomado más adelante por A. Freud. Es imposible porque las catexias libidinales de los niños no son pasibles de transferencia
Adhiere a esto en mucho el pensamiento de A. Freud, que como ustedes saben, además de las internas y las rencillas que existen por el poder en todas las instituciones psicoanalíticas y no psicoanalíticas; uno de los problemas fundamentales entre M. Klein y A. Freud, es que esta última tiene una vertiente más pedagógica; adhiere a Freud, en relación a lo imbuídos que están los niños en relación a las figuras parentales; y además una diferencia muy importante, no considera que la entrada a la clínica sea a través del juego como técnica; observaciones que son interesantes y que después son tomadas en relación a la clínica con niños; duda acerca de la capacidad de transferencia, por eso mismo que les decía antes, ellá piensa: cómo se puede transferir – en el sentido de trasferencia clásico – si los niños están metidos en todos esos líos que implica la constitución del aparato psíquico.
Recien en el historial del hombre de los lobos, en 1909, Freud plantea la importancia que hubiese tenido en ese paciente, a partir de la recostrucción en su adultez, de sus vivencias traumáticas infantiles, trabajar con ese niño en ese momento. O sea, que hay un movimiento importante en el pensamiento de Freud. El pasa de pensar que la única autoridad a la cual está sometido el niño es el padre, y que por eso no puede hacer la transferencia al analista –eso lo plantea en el caso de Juanito-, en este momento, en un modelo menos autoritario, peinsa que el niño podría estar trabajando con un analista.

O sea, que el psicoanálisis se presenta desde el inicio desde una postura adultocéntrica. Primero porque parte de la misma teoría sin modificación; aunque ya Freud, desde el hombre de los lobos, les pide a autores, autoras, que se dediquen a investigar qué pasa en la clínica con niños; así como les pide que revisen sus teorías sobre la sexualidad infantil, especialmente en la niña. Coas que es interesante porque en lugar de investigar qué pasaba con la sexualidad infantil, las autoras son presas del adultocentrismo y también del falocentrismo; y se limitan a convalidar las teorías freudianas. Pero ya en ese momento Freud pensaba que investigando en los niños uno se econtrara con otros hallazgos. Sin embargo, la cohorte de ese momento repite lo mismo con lo que Freud se había encontrado en la clínica con adultos.


Los iniciadores en la Argentina del psicoanalisis con ninios contaron con figuras de fundamental importancia de las que he de señalar algunas: como A. Aberastury, S. Lustig de Ferrer, D. García Reinoso, Gilou. García Reinoso, Marilu Pelento, Mauricio Nobel y otros que realizaron aportes importantes auque no se dedicaron específicamente al tema como: Garma, Rodrigué -, Esas fueron las primeras generaciones que se dedicaron a trabajar con niños en la Argentina. Otra autora que empieza a trabajar más tardíamente, pertenece a otra generació, es E. Giberti. Los colegas que pertenecemos a la segunda generación, ya somos nosotros.
Entonces, el primer trabajo que tuvimos que hacer, fue despegar la clínica con niños del adultocentrismo y del falocentrismo. El segundo trabajo que tuvimos que hacer, fue luchar para que el psicoanálisis con niños no fuera reducido a una mera técnica distinta que iba a reproducir la teoría instalada como teoría fundamental, para la clínica con adultos. Este es un tema que todavía sigue vigente, lo seguimos pensando y trabajando. Se piensa que con las herramientas que nos da el psicoanálisis con adultos, con alguna que otra modificación uno puede trabajar en la clínica con niños.
Hizo falta de un Winnicott, para ubicar tanto el juego como el jugar en otra posición, y no como mera técnica. Piensa que el jugar es fundamental en la constitución de la subjetividad; y no es una mera técnica.
Segundo: fue el primer autor en detenerse en el dibujo no figurativo, con su técnica del garabato. Por otro lado, revoluciona el concepto de transferencia, pensada como un espacio transicional, como ese lugar entre,especifico de la clinica psicoanalitica y que no se halla interferido como pensaba Anna Freud, por la dependencia del ninio a sus padres.; con lo cual el concepto de transferencia queda desabrochado de la formulación anafreudiana y de la inhabilitación para trabajar con niños.
Hago un salto que tiene que ver con mi propia formación, mi propia lectura, y les comento una dificultad con la que nos encontramos acá los que trabajamos con niños en las décadas de 1960 y 1970. Por un lado teníamos las nuevas ideas que nos venían de Lacan y por otro lado teníamos los juguetitos de Klein. Entonces no sabíamos que hacer en el consultorio.

¿Qué nos pasa a nosotros en ese momento? Estamos cercados por el logocentrismo, el lugar central que tiene el lenguaje en la teoría de Lacan; y la técnica de M. Klein, los juguetitos de M. Klein que, además Realmente no sabíamos qué hacer porque eran dos ideas prácticamente irreconciliables.


Con el pensamiento de Lacan se producen conceptualizaciones que van a incidir directamente en nuestro trbajo clinico en general y en particular en la clinica de la cual nos estamos ocupando. Por ejemplo: se pasa de las figuras parentales al concepto de funciones que, no obstante, llevan el nombre de materna y paterna.Otra conceptualizacion de relevancia es la teoría del significante, es decir no cada cosa tiene su significado. En realidad, llegar a la significación de algo tiene un curso más largo, mediatizado; y que es el juego de los distintos significantes. Es decir, se escapa, siguiendo el libro de los sueños, a adquirir un significado establecido a un objeto en particular
A pesar de todas esta modificaciones que introduce la teoría lacaniana, que enriquecen nuestro trabajo hay dos cuestiones, por lo menos desde mi punto de vista, que obstaculizan la clínica con niños, y bastante. Una es su concepción neoambientalista (distinta al ambientalismo del conductismo watsoniano) que proviene y tiene la rigidez del estructuralismo de Levis Strauss, al ser trasladado a la subjetividad. El estructuralismo de Levis Strauss hace muchísimo que dejo de tener vigencia actualmente,priman otras conceptualizaciones. Pero en ese momento, 1930, el estructuralismo fue pensado para una letra sin sujeto, fue pensado para el lenguaje, fue pesado para la lengua. La lengua es una letra sin sujeto, y nuestra ciencia es una ciencia de la subjetividad; entonces trasladar el estructuralismo sin más al psicoanálisis, implica trasladar tanto teorizaciones como aspectos metodologicos que han resultado revolucionarios en el analisis de los mitos, pero que encuentran un limite en psicoanalisis clave que lo constituye la subjetividad humana.
Entonces, tenemos en la antropología estructural a Levis Strauss, que pasa a la lingüústica estructural con Saussure y que, a su vez, pasa al psicoaálisis con Lacan; y esto nos da por resultado lo que denomino neoambientalismo que quiere decir que dada una cierta estructura, como en los mitos, esta estructura va a ser inmodificable y se va a repetir de la misma manera.
Cuál es la consecuencia de este planteo en la clínica con niños: que el niño es un sujeto reactivo al discurso parental. O sea, se limita a reaccionar a esa estructura que tiene establecida al inicio.
Por ejemplo, en uno de los primeros textos de Maud Mannoni :“El niño retrasado y su madre”, y en “La primera entrevista con el psicoanalista”, el síntoma pierde la dimensión intrapsíquica. No hay especificidad intrapsíquica del síntoma. No hay metabolización en el proceso de la producción sintomática, sino lo que se prioriza en ese momento neoambientalista, es el síntoma como producto intersubjetivo.
El síntoma tradicionalmente pensado por el psicoanálisis es intrapsíquico. Con Lacan se produce un enriquecimiento al poder introducir que el síntoma se gesta en lo intersubjetivo . Esto implica un aporte valioso, nadie actualmente no coincidiria con esta formulacion, no obstante, a la vez una vez autonomizado, el sintroma es intrapsiquico.

En el modelo estructuralista , el ninio ocupa el lugar que la estructura le tiene reservado para el, el ninio es un efecto, un producto de la estructura. De esta manera tanto la espontaneidad del ninio, como sus propios procesos de metabolizacion quedan excluidos.



Cualquiera de nosotros aunque no sea psicoanalistas sabe perfectamente que los ninios, cuanto mas saludables sean son a la vez, mas impredecibles. Por otro lado el proceso de la paternidad es un proceso dialectico, donde la relacion adulto ninio, no es la de un sujeto activo que produce efectos en un sujeto pasivo, que se limita a recibir, lejos de eso, las investigaciones actuales ponen en evidencia que nos encontramos frente a un par activo activo . Si un adulto puede hacer un buen proceso en su paternidad y en su maternidad, va a quedar sumamente transformado por esa relación. O sea, que no es que se trata de un ninio sobre el que se imprime, siendo moldeado por el adulto, sino que hay un niño que a la vez va a producir transformaciones en los adultos que lo rodean. Es asi, que un ninio crece y forma su subjetividad en diferencia con el adulto, y es a la vez la diferencia la que interpela al adulto.
Al niño, con su espontaneidad, con su imprevisibilidad, nunca lo encontramos donde lo buscamos; y eso modifica también la subjetividad del adulto.
Entonces, lo intersubjetivo es fundamental en la estructuracion de la subjetividad, pero dicha subjetividad si se desarrolla en forma saludable, va ainaugarar el síntoma como intrapsiquico y esto hace al diagnostico diferencial y a las distintas formas de intervención clinicas. En un nivel donde todavía no se ha constituido una topica psiquica con cierto nivel de autonomizacion, estamos en patologías graves, o estamos frente a un bebé. En esos casos hay que trabajar o con los padres, o con el bebé y sus padres, o con el niño altamente perturbado y sus padres.
En la clinica para constatar la autonomización sintomatica debemos poder diferenciar en que trabajo psiquico se encuentra el ninio por el cual nos consulta.a través de procesos de estructuración subjetiva muy específicos: la represión originaria, el establecimiento del preconsciente, el establecimiento del proceso secundario. Todas cuestiones que van a llevar a la peculiaridad sintomática intrapsíquica que se genera en lo intersubjetivo, pero que no se remite a fotocopiar lo intersubjetivo, sino que en esa metabolización de lo intersubjetivo adviene un síntoma, que se apoya en lo intersubjetivo pero que no se limita a reproducirlo Sino que emerge lo singular que tiene que ver con lo mas propio y singular de cada subjeto, a ello me refiero cuando hablo de autonomización de lo intrapsíquico de ese sujeto.
O sea que hay un enriquecimiento con la inclusión de lo intersubjetivo, pero se abandona lo intrapsíquico que hasta ese momento tiene el psicoanálisis.
Adriana Franco: Quizás aclararía un poco más a qué llamamos intersubjetivo e intrapsíquico. Si pesamos que el sítoma está gestado en la relación del niño con sus primeros objetos, y que cualquier síntoma del niño es un síntoma de los padres o un síntoma de esa relación con los padres, el conflicto es intersubjetivo y tiene como único origen esta relación, la estructura a la que el niño adviene. Hablamos de conflicto intrapsíquico cuando el conflicto está dado entre los sistemas y entre las instancias psíquicas del niño, entonces, el síntoma es del niño. Uno de los autores que mencioó Marisa, Winnicott, cuando habla de psiconeurosis en la infancia, habla de un niño que es capaz de tener sus propios conflictos; y no está puesto todo el peso en la relación con el otro primordial o en el deseo del Otro, si hubo o no deseo del Otro y uno queda en situación de absoluta pasividad. Esto lo van a ir entendiendo a lo largo del cuatrimestre porque es uno de los temas fundamentales
(Falta transcribir desarrollo de la clase)

Este autor, y tambien otros autores contemporaneos entre los que cabe remarcar la importancia de Daniel Stern, Piera Aulagnier, asi como nosotros mismos en nuestro medio, ubicamos en un lugar fundamental la actividad propia del ninio.



El poner en primer lugar la actividad propia del niño, la subjetividad propia del niño, en el interior de la clinica , va tambien a modificar la posición que tiene la madre en relación al niño. Cosa que no tenemos que olvidar nunca en la clínica con niños. Yo digo que trabajo en off: cuando trabajo con bebés muy chiquitos o con niños severamente perturbados, trato en lo posible de establecer o reestablecer esa relación mama-bebe,para lo cual debo a la vez mantenerme fuera de ese espacio, aunque esté incluida en la transferencia, La única forma de instalar un espacio transicional tiene que ver con una deposición del poder. Trabajar en off quiere decir intervenir activamente para promover ese espacio singular que tiene que ver con lo que Winnicott denomina espacio transicional entre la madre y el bebé. Pero eso es presuponerle al bebé una subjetividad que no se limita a reaccionar, sino que puede producir en el otro afectos muy singulares.
Entonces la pareja con la que trabajamos nosotros, a diferencia del psicoanálisis tradicional, no es activo – pasivo, no es que el adulto sea activo y el niño pasivo El ninio no se limita a reaccionar, sino que a diferencia del niño como reactivo, nosotros pensamos en un nunio que tambien produce y marca al otro. En la pareja niño – adulto, en los dos lugares encontramos una actividad propia, por supuesto regulada por los procesos de subjetivación propios de cada uno,ya no es lo mismo un adulto que un niño.El adulto tiene una subjetividad con mayor grado de estabilización. Pero que no sea igual no quiere decir que sea menos o que no participe.
Cualquiera que tiene un niño berrinchando toda la noche, va a darse cuenta de lo activo que es ese niño. O cualquiera que tiene un niño que no lo mira, va a darse cuenta de la profunda perturbación que tiene ese niño y cómo eso perturba la relación con ese niño.
- La psicopatología infanto juvenil, no es un capítulo de la psicopatología de los adultos. Esto lo atestigua, por ejemplo, el tratado de psiquiatría que comprende 7 tomos, de Lebovici y Diatkine, en el cual se describen patologías específicas de la niñez y la adolescencia. No conocemos ningún adulto que tenga espasmos de sollozo, no conocemos ningún adulto que tenga fenómenos de pica. Y por ejemplo, en el caso de autismo, esta es una patología que se va a dar en el primero o segundo año de vida, y puede perdurar, pero que es específica de ese momento. Podemos encontrar autismos restituídos en edad adulta. Pero es una patología que se va a dar en los primeros años y que nos ilumina todo un campo vasto la psicopatología de los adultos. Porque entender el autismo infantil, nos permite por ejemplo entender de una manera distinta todo el campo de las adicciones., a traves de los conceptos de objetos y figuras autistas de sensación.
O sea que la psicopatología infanto juvenil, lejos de ser un capítulo de la psicopatología de adultos, ilumina y produce conceptos que van a permitir entender de una manera distinta la psicopatología de pacientes adultos.
Cinco: La clínica con niños permite establecer la diferencia entre el niño reconstru
do en el psicoanálisis del adulto y el niño con el cual trabajamos directamente en la clínica con niños, el niño observado. A mí no me gusta hablar en terminos de niño observado porque guarda reminiscencias del niño pasivo, por eso digo, del niño que trabaja en la transferencia con un analista . Niños trabajando en la clínica. El niño que nosotros podemos reconstruir en el trabajo en nuestro propio análisis como pacientes adultos, es un niño totalmente distinto. El niño con el cual trabajamos en la clínica nos permite pensar cosas que hasta el momento no habíamos pesado. Por ejemplo, conceptos que hasta este momento parecían míticos: represión originaria, fantasías originarias, que incluso Freud remonta a la ontogénesis, que luego se pensaron como míticos porque él no los pudo constatar. Sin embargo uno en la clínica con niños, con bebés muy chiquitos o con pacientes autistas, puede observar los momentos en que empieza a funcionar la subjetividad y la tópica psíquica de otra manera. No es que pueda sacar una foto de la represión originaria, pero sí podemos hablar de un proceso que en el curso de análisis lleva a un niño perturbado, a establecer ciertos procesos de subjetivación, como son la represión originaria, como puede ser el autoerotismo. Los que trabajamos con niños vemos el autoerotismo en la clínica. No son (mitificaciones) tienen lugar y las podemos detectar, y esto arroja luz en el campo del psicoanálisis en general. Porque también, por ejemplo, vamos a distinguir claramente cuando un paciente adulto está tratando a otro como a un objeto autista y cuando puede reconocerlo en su diferencia, en su alteridad, como alguien distinto de su propia subjetividad. Esto lo aprendimos en la clínica con niños. Pero esta flexibilidad en ir en una hora trabajando con un niño de pocos años, que cuando uno le dice una interpretación le dice “cómo la adivinaste”, entonces uno tiene que aclararle que uno no es adivino. Uno estudió mucho para no ser adivino. Un paciente adulto no va a decir nunca “cómo adivina”, se lo va a atribuir al saber del analista, un poder que lleva a poner al analista en el lugar de yo ideal con lo cual nunca se termina la cura. Al paciente adulto también hay que decirle “no lo adiviné, es algo que hicimos los dos”.
Ultimo punto que voy a desarrollar hoy, que tiene que ver con esto que estaba diciendo y que además es nuestra posición. No todo el mundo comparte esto. Hay un artículo de R. Rodulfo, que está en el último libro, y que se basa en una conferencia que dio en el museo S. Freud, en Viena, “Psicoanálisis de niños: un regreso al futuro”, y se dedica a ver las modificaciones conceptuales y clínicas, que lleva a todo el cuerpo del psicoanálisis a un replanteo, un retrabajo sobre los conceptos y poder pesarlos de una manera distinta. Por ejemplo el concepto de Edipo, en un momento en que se conoce el abuso infantil de una manera muy marcada, tendríamos que pensar que el concepto tan fundamental de Edipo, no es que el niño varón se quiera apoderar de su madre y matar a su padre (versión muy sintética del Edipo en la tragedia), el concepto de Edipo es interdictor y prescriptor: no se puede uno apoderar del cuerpo del niño para su propio goce, en el sentido lacaniano de goce, ni se puede abusar física ni psíquicamente del niño. Esta prohibición en relación al cuerpo del niño, también funciona para el niño en relación al cuerpo de sus padres.
Entonces tenemos al Edipo como una regulación fundamental para el psiquismo que se constituye en esta regulación.
En la próxima clase terminamos de desarrollar esto y directamente nos vamos al problema de la apertura.


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