Ciencia y vida ciencia, humanismos y posthumanismos



Descargar 0.65 Mb.
Página5/7
Fecha de conversión30.06.2018
Tamaño0.65 Mb.
Vistas263
Descargas0
1   2   3   4   5   6   7

A partir del siglo XX, se desarrolló un lenguaje basándose en el lenguaje de la Física, un método deductivo y basado en el positivismo, una filosofía de la Ciencia, vinculada con la Lógica y el empirismo inglés, con criterios basados en la verificación, la replicación y la confirmación54. De esta manera, surge en una segregación entre los que hacen una ciencia con estos criterios de los que lo fundamentan con otros tipos de juicios. Así se llegó a caracterizar el conocimiento entre el que se denominaba “científico” y el “humanístico”. Sin embargo, el conocimiento no logró el alcance esperado y siguen existiendo inconsistencias y refutaciones.

En contraste, Georges Steiner en una conferencia pronunciada a humanistas y estudiantes de humanidades en la Cátedra Ferrater Mora de la Universidad de Girona expresó: «Hasta que los estudiantes de humanidades no aprendan seriamente un poco de ciencia, hasta que la gente que estudia lenguas clásicas o literatura española no estudie también matemáticas, no estaremos preparando la mente humana para el mundo que vivimos»55. Existe por tanto, una seria preocupación tanto por científicos como humanistas de establecer vínculos que permitan comprender e interpretar mejor la realidad actual desde diversos puntos de vista.

En este sentido, Platón fue visionario con su mito de la caverna56. La historia ha demostrado en su trayectoria los intentos por desarrollar el conocimiento, pudiera tal vez expresarse en dos momentos claves: La “Antigüedad” y la “Modernidad”, donde esta última, ciertos autores plantean que estamos en una “Postmodernidad”. Este texto de Platón, puede ser interpretado desde diversas interpretaciones interrelacionadas entre sí:



  1. la perspectiva pedagógica, al ser una alegoría sobre la educación y la función del maestro, que es quien ha de obligar a que sus alumnos abandonen la ignorancia;

  2. el punto de vista epistemológico, al establecer la división en grados del conocimiento, entre ilusión, opinión, razonamiento e intelección. Grados que, a su vez, se corresponden también con los diversos grados del ser: desde la pura materia desorganizada representada por la oscuridad absoluta del fondo de la cueva, hasta la luz absoluta del sol, que se corresponde con la idea del bien;

  3. la perspectiva ontológica, el interior de la caverna se corresponde con la realidad natural en la que todos estamos ante el “conocimiento”, la “verdad”, es decir, con el mundo sensible, mientras que aquello que en el texto se representa por la realidad natural, corresponde a la realidad del mundo de las ideas.



La Bioética


El hombre tiene muchos medios para progresar en el conocimiento de la verdad, sobre todo al hacer cada vez más humana su propia existencia y la de los demás. El hombre de ciencia, el humanista, pero sobre todo, el bioeticista tiene que minimizar las posturas relativistas y tener una mentalidad más amplia, de intercambio de roles, de ver las cosas desde distintos puntos de vista, de tener una postura negociadora, convergente y constructora. En definitiva, si bien las disciplinas y las personas pueden tener posturas particulares, ante temas complejos donde la vida está en juego, se debe tener un poco más de atención en la deliberación que se vaya a realizar, ser prudente en la decisión, pero sobre todo, dialogar las posibles alternativas en búsqueda de consenso, de buscar los más correcto en forma plural e interdisciplinar. Así se concibe la Bioética, siendo acuñada por primera vez por el teólogo Fritz Jahr en 192757, en su artículo, Bio-ética: un estudio sobre la relación ética entre el hombre y los animales y las plantas, vinculando el ser humano con su entorno natural, como seres de la Creación que buscan retomar su mandato originario del cuido del Edén (Gén 2,15). Sin embargo, quién establece la importancia de entablar puentes entre la Ciencia y las Humanidades fue el oncólogo Van Rensselaer Potter en su primer libro, Bioética: Puente hacia el futuro, en 197158:

La raza humana tiene la necesidad urgente de una nueva sabiduría que habrá de proveer ‘el conocimiento sobre cómo usar el conocimiento’ para la supervivencia del hombre y para una mejora de calidad de la vida. Este concepto de sabiduría como una guía de la acción -el conocimiento de cómo usar el conocimiento para el bien social- puede ser llamado la ciencia de la supervivencia, con certeza el pre-requisito para mejorar la calidad de la vida. Yo asumo la posición de que la ciencia de la supervivencia debe ser construida sobre la ciencia de la biología y llevada más allá de los linderos tradicionales para incluir los elementos más esenciales de las ciencias sociales y de las humanidades con énfasis en la filosofía en el sentido estricto, con el significado de ‘amor por la sabiduría’. Una ciencia de la supervivencia debe ser más que sólo una ciencia, y por tanto yo propongo el término Bioética con el propósito de enfatizar los dos ingredientes más importantes en alcanzar la nueva sabiduría que es tan desesperadamente necesaria: conocimiento biológico y valores humanos.

Tras 40 años de la Bioética, aún no existe una definición, sino una progresión de una ética aplicada a la vida a una que presenté en un Foro de expertos internacional59:

La Bioética es una interdisciplina y transdisciplina del saber humano que se basa en la reflexión e integración del ser humano en torno a la promoción de la vida dentro de la pluralidad de pareceres y conocimientos, cuya función dialógica y consultiva permite mediar en los conflictos éticos, gracias a la deliberación y toma de decisiones complejas en torno a ciertos actos (o eventuales) que garantiza la búsqueda del bien-hacer, el bien-estar y el bien-ser de la persona, por ende, del respecto a la dignidad y libertad humana que garantice un porvenir a las futuras generaciones.

Lo expuesto expone dos criterios iniciales: La bioética como “interdisciplina” y “transdisciplina”.

De la disciplinariedad a la interdisciplinariedad

Es inobjetable que el corpus de saberescontinuaincrementándoseen el tiempo y el análisis de la realidad será complejizado cada vez más, tanto por los avances tecnocientíficos, como por la comprensión del hombre de su universo. Por ello, considero trascendente considerar el cómo debe ser conducido el proceso de enseñanza-aprendizaje, según Jacques Delours: «la necesidad de aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser»60. La Bioética como tal, conlleva dicho propósito, en primer lugar porque no es una “disciplina” ni una “multidisciplina”. En otras palabras, no es Filosofía ni es Biología, tampoco es Medicina ni Política, o combinaciones de las anteriores. Lo importante de la Bioética es que en su desarrollo conceptual se ha entreverado en esa búsqueda del aprender a conocer (a hacer, a vivir y a ser) la vida humana y en general, a conocer la ciencia y las humanidades, a conocer las consecuencias y secuelas del progreso tecnológico y reconocer los principios connaturales de la naturaleza humana.

La Bioética surge como una interdisciplina. Susana Cambursano la define como «un plano de mayor integración presuponiendo interacciones, promocionando espacios de confluencia y un código común para poder operar sobre individuos, grupos, comunidades. De esta interacción los profesionales emergen “enriquecidos en sus respectivos roles” y campos específicos de intervención, no sin antes resolver sus contradicciones a nivel de lo disciplinar y personal. Supone construir un discurso propio, desde lo múltiple, que permita el hallazgo de respuestas válidas. No es de ninguna manera lo contrario a la disciplina sino un producto genuino y elaborado». Así, la interdisciplinaridad surge no sólo por emplear conocimientos intersticiales entre las disciplinas en cuestión. Sino como un cuerpo convergente de saberes que tiene como objetivo, alcanzar las necesarias “cuotas de saber” acerca de objetos de estudio novedosos, como en el caso del Proyecto Genoma Humano se logra no sólo por el avance en el conocimiento de la Biotecnología Moderna, sino por el apoyo de la Informática y la Instrumentación; la Ingeniería Genética o la Inteligencia Artificial, en la que las “cuotas de saber” corresponden a arreglos particulares a los diversos estudios o situaciones. Por tanto, la interdisciplinariedad exige flexibilidad y apertura disciplinar, para establecer espacios de encuentro. La creciente especialización del corpus de saberes, el adecuado manejo de la complejidad, la pluralidad de criterios y opiniones sobre la forma de producir conocimientos y la concepción puente entre las ciencias y las humanidades.

Una nueva etapa: hacia una transdisciplinariedad


Los albores del siglo XXI traen consigo nuevas problemáticas emergentes, las disciplinas revisan sus fundamentos epistemológicos, se comienzan a tener nuevos conocimientos que ponen en tela de juicio algunos de sus fundamentos. Luego, la Bioética además de interdisciplina comienza a desarrollar nuevos enfoques y se irá constituyendo en transdisciplina. La transdisciplinariedad conduce a la ineludible imbricación cognitiva, en que se resaltan los temas vinculados sobre el “ser humano” y “la madre naturaleza”, la “ciencia” y la “vida” preconizadas por Jahr y Potter al concebir el término “bio-ética” y, por Foucault en la “bio-política”. Para poder llevar a cabo dicho entreverado conceptual, Edgar Morin ofrece una aproximación metodológica por medio del pensamiento complejo61 y, las recomendaciones dadas62, para alcanzar los siete saberes necesarios para la educación del futuro. De allí, que solo a través de la educación y la investigación e innovación, se podrían construir nuevos significados más “humanos” y acordes a las exigencias del tercer milenio, en medio de la era de las tecnologías de información y biomedicina.

Federico Mayor, director general de la UNESCO en esos días, plantea en el prólogo de la obra de MorinLos siete saberes necesarios para la educación del futuro, donde expresa que «se hace necesario modificar el pensamiento de manera que haga frente a la creciente complejidad, la rapidez de los cambios, y la imprevisibilidad que caracteriza al mundo. Así mismo, reconsiderar la organización del conocimiento: derribando las barreras tradicionales entre las disciplinas; concibiendo nuevas formas de reunir lo que hasta ahora ha estado separado; y reformulando las políticas y programas educativos, con miras a un largo plazo (UNESCO, 1996)». Para ello, la Bioética y la biopolítica ofrece su idea-fuerza de tender puentes entre las diversas disciplinas, entre las ciencias puras y aplicadas, entre las ciencias formales, empíricas y humanísticas. Morin resume éstos saberes de la siguiente manera:



  1. Considerar las cegueras del conocimiento: el error y la ilusión.

  2. Reconocer los principios de un conocimiento pertinente.

  3. Enseñar la condición humana.

  4. Enseñar la identidad terrenal.

  5. Afrontar incertidumbres.

  6. Enseñar la comprensión.

  7. Valorar la ética del género humano.

Les recomiendo su comprensión y metanoia cognitiva y ecosocial, para comprender la Bioética desde un nuevo paradigma biocéntrico. Mi gran maestro, Javier Gafo Fernández decía: «ya no es posible una ética meramente interpersonal, sino que se hacen ineludibles las perspectivas de una globalidad; la convicción de que la vida del hombre está profundamente entrelazada con la de los restantes seres vivos y que ya no puede ser meramente antropocéntrico, sino que necesita una dimensión biocéntrica».

Desde las apreciaciones de Rene Lourau, mantener siempre presente una multirreferencialidad teórica, que supone saber lo que no se sabe y tener presenta la referencialidad de otras disciplinas. Por ejemplo, al hablar de los organismos vivos, FritjofCapra63 plantea que «las propiedades y actividades (de la Tierra) no pueden predecirse a partir de la suma de sus partes; cada uno de sus tejidos está vinculado a cada otro tejido y todos ellos son mutuamente interdependientes». Luego, imagínense un director de orquesta que tiene la tarea de coordinar un grupo de maestros que interpretan según una partitura una pieza musical. Ésta, está escrita para cada instrumento según un sistema de composición que toma en cuenta los rangos o registros de estos. La sonoridad esperada está en función de la maestría de la dirección y de sus intérpretes. El director tiene que llevar el compás, indicar las entradas, marcar los acentos, grados (rubato, allegro, forte) y cualquier detalle sonoro de la pieza musical. ¿Qué pasaría si hay un retardo o cambio de nota o acento de alguna interpretación por un músico? ¿Puede decirse que la melodía bien interpretada si no hay una sinergía de las partes interpretantes con el director de orquesta?

La UNESCO y sus equipos de especialistas internacionales mencionan a la transdisciplinariedad como un medio que facilita el diálogo constructivo y respetuoso de las diversas culturas humanas. Sin embargo, la transdisciplinariedad es más que un medio, es también un fin, al humanizar la ciencia y cientifizar las humanidades, sin que ninguna de ellas pierda su esencia, sino por el contrario las fortalezca. Nicolescu plantea que la transdisciplinariedad tiene por finalidad la comprensión del “mundo presente” desde el imperativo de la unidad del conocimiento. Su interés es la dinámica de la acción inscrita en distintos niveles de realidad64, y se apoya en la existencia y percepción de distintos niveles de realidad, en la aparición de nuevas lógicas y en la emergencia de la complejidad.

Se podrá comprender esa interpretación magistral que el Director logra en conjunto con sus músicos. Morín realiza un análisis de las Humanidades en tanto deben tener como aspiración ser: «Ciencia con conciencia, conciencia epistemológica y conciencia ética». De este modo, «crítica epistemológica y vigilancia ética se entremezclan, se apoyan y conjugan a lo largo de la dinámica elucidatoria en que esencialmente consiste la producción de una Ciencia del Hombre»65.

La Bioética, cuarenta años después de su eclosión, sigue buscando nuevos caminos que tiendan a ir más allá, hacia la necesaria humanización, la reconsideración de la cultura y las tradiciones de los pueblos, el proteger a las personas y grupos vulnerables de las consecuencias del mal llamado “desarrollo económico”, del supuesto “progreso social” y garantizar una tecnología más humana y al servicio de la vida y la naturaleza.

¿Por qué se hablan de estos cambios? ¿Puede haber un carácter humano en la ciencia y en sus disciplinas? ¿Acaso la ciencia no es una necesidad humana? La transdisciplinariedad conduce a la ineludible imbricación cognitiva, en que se resaltan los temas vinculados sobre el “ser humano” y “la madre naturaleza”, la “ciencia” y la “vida” preconizadas por Jahr y Potter al concebir el término “bio-ética” y, por Foucault en la “bio-política”. Para poder llevar a cabo dicho entreverado conceptual, Morin ofrece una aproximación metodológica por medio del pensamiento complejo y, las recomendaciones dadas, para alcanzar los siete saberes necesarios para la educación del futuro. De allí, que solo a través de la educación y la investigación e innovación, se podrían construir nuevos significados más “humanos” y acordes a las exigencias del tercer milenio, en medio de la era de las tecnologías de información y biomedicina.66.

Las necesidades para tratar con estas preguntas de investigación de una manera transdisciplinaria incluyen que: la complejidad de los problemas sea adecuadamente tratada, la diversidad del mundo vivo y de las percepciones científicas de los problemas sea tenida en cuenta, el conocimiento abstracto y el de los casos específicos sea engarzado, y el que el conocimiento y la práctica sean desarrollados promoviendo lo que es percibido como el bien común67. La producción de conocimiento en el marco transdisciplinar supone la superación del binomio «conocimiento básico/conocimiento aplicado» en dirección hacia una circulación dinámica entre los diferentes niveles de conocimiento y por fuera de estructuras jerárquicas, homogéneas y estables como lo son los de la universidad tradicional. En su lugar, la producción de conocimiento bajo el paradigma de la transdisciplinariedad, no opera según la oposición «conocimiento básico- conocimiento aplicado» sino en el marco de estructuraciones dinámicas y agrupamientos heterogéneos y transitorios68. De ahí que la transdisciplinariedad aborda conjuntos problemáticos en lugar de territorios de saber epistemológicamente delimitados, para lo cual, se hace necesario un enfoque integrador de saberes con capacidad para funcionar sistémicamente.

La transdisciplina busca también obtener innovadoras cuotas de saber o al menos, análogas sobre diversos objetos de estudio (disciplinarios, multidisciplinarios o interdisciplinarios) y ello se aprecia en los estudios de complejidad que tienen p.ej., en la Bioética. Se han entreverado de tal manera los saberes, las ideas, los valores y las obras del hombre, que constituyen parte de los fundamentos mismos de la cultura de una sociedad. En este sentido, la universidad tiene que ser repensada en términos de su función cognitiva: ¿qué y cómo enseñar? ¿Para qué formar?, ¿qué indagar y cómo generar nuevos conocimientos, nuevas obras, dispositivos, equipos y maquinarias?

El hombre es un gran protagonista de la historia de la humanidad, tal y como desde que el hombre aprendió a emplear herramientas, como desde el hacer fuego, fue capaz de construir vías, viviendas, acueductos, fuertes, armas hasta las más complejas tecnologías para poner la estación espacial internacional en órbita o con fines de salud, con la biomedicina, la telemedicina o los nanorobots. Así mismo, la transdisciplinariedad es un espacio de oportunidades para la vida del ser humano y en general, una sinergia intelectual que se realiza en un espacio de alteridad consilienciar69, para convocar al profesional a una ardua y consensuada tarea de encuentro y reconocimiento de la intersubjetividad humana y de una profunda reflexión epistemológica científica, como el planteado por Edgar Morin con el paradigma antropoético.




Compartir con tus amigos:
1   2   3   4   5   6   7


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos