Capítulo VII – La inversión de las Leyes de la polaridad



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El Alkahest





Por Vicente Beltrán Anglada

Recopilación 2014

El Alkahest

Recopilación temática

Después de la recopilación sobre Serena Expectación –incompleta aún–, en poco tiempo más tuvimos acceso a prácticamente toda la obra de Vicente Beltrán Anglada en formato digital, libros y conferencias. Ahora, teniendo la experiencia y el archivo único con la obra de Vicente, más un poco de paciencia, es muy fácil hacer una recopilación temática.


En la actualidad, basta que un tema surja con mucha fuerza creando un núcleo de interés importante, para que nos planteemos la necesidad de hacer una nueva recopilación. Esto ocurrió con el Alkahest. De vez en cuando este tema aparecía en las lecturas y no nos quedaba muy claro su significado y función dentro de toda la enseñanza esotérica transmitida por Vicente.
En algún momento comenzó a moverse la energía y a tomar forma esta recopilación, que no ofreció mucha complejidad a la hora de hacerla. Hay tres núcleos fundamentales de información sobre el Alkahest:


  1. La segunda parte del capítulo VII del libro Magia Organizada Planetaria.

  2. Los capítulos 35, 36 y 37 del libro “Diario Secreto de un Discípulo”, que relaciona el Alkahest con la Alquimia.

  3. La conferencia “El Misterio del Alkahest”, dedicada por completo al tema.

A estos núcleos se le agregan otras citas encontradas en diversas conferencias. Sea como fuere ponemos a tu consideración esta recopilación sobre El Alkahest que seguramente motivará otras investigaciones, dentro de nuestro interior y con otros autores esotéricos.


El Alkahest tiene algunos sinónimos interesantes: Piedra Filosofal, Piedra de Perfección, León Amarillo, Polvo Sagrado, Elíxir de Larga Vida, Disolvente Universal, Aliento Primordial, Esencia de Creación y aún el Santo Grial. ¡Qué no darían muchas personas por tomar unos sorbos del Elíxir de Larga Vida!, aunque después no sepan qué hacer…
En fin, sólo esperamos que esta nueva recopilación sirva para acicatear el espíritu de investigación y el verdadero anhelo de avance de todos los Argonautas del Espíritu.
Tendremos en alta estima cualquier retorno, comentarios y experiencias en relación con el tema de esta recopilación, que recibiremos en bvr@sabiduriarcana.org.
¡Qué la disfruten ampliamente! Abrazos fraternos…
Daniel Barrantes
Sabiduría Arcana

Argentina – Junio de 2014



PRIMERA PARTE – Libro Magia Organizada Planetaria
Capítulo VII – La inversión de las Leyes de la polaridad

Los grandes Hombres fueron grandes Magos. El Cuerpo humano, un perfecto exponente de la Magia Organizada. Los Devas son los Señores de los Cánones secretos de Creación. EI Fenómeno científico de Levitación. La Fuerza Neutra entre dos fuerzas en Equilibrio es la Fuerza viva de la Magia. El ALKAHEST surge del Espacio puro. La Magia de Curación se realiza a partir de los espacios neutros. La verdadera Ciencia del PRANAYAMA. La Ciencia de los Intervalos. La Pureza, el vínculo de unión entre el Mago y el ALKAHEST.



“Todos los verdaderos Magos utilizan en sus operaciones esta esencia natural de toda sustancia que ocultamente llamamos ALKAHEST. Pero... ¿Qué es realmente el ALKAHEST? Es el Espacio puro, si nos es posible dar una definición sintética de esta idea. Se nos habla de esta esencia como de “un disolvente universal” increíblemente mágico, que contiene en sí el germen de todas las sustancias conocidas y es el principio natural de todos los elementos atómicos que realizan su evolución en el dilatado seno de la Naturaleza. Se trata de “éter primordial”, puro e incontaminado, tal como existe en el Espacio virgen y, de acuerdo con la enseñanza oculta, esta esencia es el único elemento, sustancia o esencia dentro de cualquier zona espacial o intermolecular que está realmente libre de Karma.
El ALKAHEST se halla “suavemente recogido” –según el LIBRO DE LOS INICIADOS– en estos espacios puros, siendo en realidad la esencia de Vida de la que surge la sustancia en todas sus posibles modificaciones y en la extensísima gama de sus infinitas cualidades. Cuando en el devenir de la Creación sea cual sea su naturaleza, tipo o grado, se produce una modificación sensible o se revela alguna cualidad logoica, el ALKAHEST aporta su esencia incluyente y de acuerdo con la evolución espiritual del Logos que actúa como centro de conciencia invocativa, así será la cadena de elementos químicos y compuestos moleculares que originarán la expresión de aquellas cualidades logoicas bajo forma de planos, esferas y dimensiones. Estos planos y estas esferas de manifestación que surgen del centro creador son en realidad modificaciones del éter primordial o ALKAHEST. Lo único que diferencia los compuestos atómicos o las formas geométricas componentes de los planos de expresión del ALKAHEST, es que ellos desaparecerán una vez haya finalizado la experiencia de este Logos tras la consumación de Su Mahamanvántara, o ciclo universal de manifestación, en tanto que el ALKAHEST permanecerá eternamente inmutable, invariable en su fluir, sin sufrir alteración ni cambio alguno en el seno de sí mismo, tan puro e inmaculado como cuando surgió de las (MOP-109) profundidades del Espacio por la potencia invocativa del Centro creador.
En el transcurso de la evolución de un sistema, sea cósmico, solar o planetario, el ALKAHEST APARECERÁ COMO SUMERGIDO EN EL ESPACIO, invisible por completo a la vista de los investigadores esotéricos, pero la aguda y penetrante visión de los altos Iniciados que atraviesa todos los velos de la forma percibe en el seno profundo de todo tipo de sustancia un punto de luz inmutable, constante e incluyente a partir del cual surge la infinita cadena de todos los elementos básicos de la Creación. De ahí que los grandes investigadores iniciados hayan llegado a la conclusión de que este punto de luz que delata al ALKAHEST es, en realidad, la propia chispa monádica introducida dentro de la forma y obligando a ésta a sujetarse a las leyes soberanas de la evolución que, en lo que al aspecto Materia se refiere, debe culminar en aquella transmutación dentro de la misma que en términos de magia organizada definimos bajo el nombre de Redención. Esta es una idea que nos moverá seguramente a considerar muy seriamente aquella afirmación entresacada de “EL LIBRO DE LOS INICIADOS” que, con respecto a las incomprensibles y misteriosas leyes que regulan la relación hombre-Espacio, dice: “La Mónada espiritual del hombre surge esplendente del Espacio puro, siendo al igual que el Espacio, pura e incorruptible”.
Actuando sobre el ALKAHEST, sobre este inmaculado punto de luz en cualquier tipo de sustancia o por medio de la chispa monádica, el Mago puede operar sobre la sustancia y producir cualquier tipo de Creación, y vencer a voluntad la inercia de la Materia, modificar sus elementos constituyentes y transmutar los metales. La Magia y la Alquimia son ciencias consustanciales, ya que actúan sobre el mismo principio creador de la Materia. El verdadero alquimista puede transmutar el plomo en oro o efectuar cualquier otro prodigio en el seno de los elementos químicos de la Naturaleza con sólo aislar una infinitesimal partícula de ALKAHEST o esencia monádica.
Dada la infinita pureza del ALKAHEST es de suponer que el verdadero Mago ha de ser asimismo una persona muy pura, ya que la pureza es el vínculo de comunicación entre el Mago y el ALKAHEST. “…Aislada esta partícula y depositada como el huevo místico de la Creación en un determinado espacio neutro (MOP-110) en el corazón del Sabio, puede ser utilizada mágicamente para producir, como un verdadero Talismán solar, cualquier obra benéfica que el Mago considere necesaria para bien de la humanidad” (EL LIBRO DE LOS INICIADOS).
Dentro del corazón actúa asimismo como “Elixir de Vida” y es la verdadera “piedra filosofal” tan afanosamente buscada por los sabios y alquimistas de todas las épocas. Sus radiaciones activan la luz de vida de las células, cooperando en la evolución espiritual del Mago, cuyas fuentes de energía principales son el plano búdico y los niveles mentales superiores.
La energía que irradia del ALKAHEST es incontaminable y, según se nos dice ocultamente, es más pura que la luz del sol, asegurándose además que la luz del sol es sólo una simple modificación del ALKAHEST. De esta energía suprema deriva la fuerza de la sustancia, formada por una increíble cantidad de elementos químicos. No es de extrañar, pues, la virtualidad del perfecto Mago, capaz de realizar cualquier tipo de prodigios y de maravillosas combinaciones en el seno de la sustancia material que constituye cualquier clase de cuerpo organizado en la vida de la Naturaleza.
Podríamos decir casi en forma concluyente, que el ALKAHEST, la esencia primordial de la Creación, solamente puede ser localizado en los espacios neutros que surgen de la armonía producida en el centro de cualquier posible polaridad. De ahí la importancia que se le asigna en Magia a los espacios neutros y a la potentísima fuerza que se libera a través de los mismos.
Así, utilizando como siempre el principio de analogía, podríamos deducir que cualquier elemento químico, o cualquier átomo de sustancia, podría ser integrado o desintegrado utilizando la increíble potencia mágica del ALKAHEST, la pureza infinita del Espacio. De ahí surge también, por poco que lo observemos, la clave mística de la transmutación, teniendo presente que el Mago ha de haber transmutado previamente su naturaleza material antes de poder penetrar en el infinito secreto de la transmutación consciente de los elementos químicos, transmutando el plomo de sus vibraciones inferiores en el oro de la realización espiritual. Después aplicará la ley sobre todo cuanto le rodea, afectando singularmente su entorno social en virtud del principio mágico de irradiación. Así curaban el BUDA, el CRISTO y APOLONIO DE TYANA, por irradiación. De los indescriptibles espacios (MOP-111) puros, absolutamente neutros de Sus vidas, surgía la luz inmaculada del ALKAHEST, la cual operaba los sorprendentes prodigios de la curación física, del convencimiento espiritual y del espíritu de redención del alma humana. El ALKAHEST es un misterio de luz, de amor y de poder y se revela por grados de suficiencia en la vida de los Magos, es decir, a través de Sus sucesivas Iniciaciones. Cuando en el devenir de nuestros estudios esotéricos hablemos de la “inmaculada pureza de los Ángeles”, recordemos cuanto hasta aquí hayamos explicado acerca del ALKAHEST. Quizás hallemos al fin el nexo de unión que existe entre el principio infinito de la Vida y los cauces inmaculados de la Forma a través de los cuales surgen los fértiles elementos de toda posible creación.
No intentamos ser redundantes o reiterativos en nuestro estudio de la Magia organizada, pero si deberemos hacer un profundo énfasis sobre el hecho de que existe una gran afinidad, de acuerdo con el principio de analogía, entre la voluntad espiritual del Mago y el ALKAHEST. El Mago espiritual, diferenciándole intencionadamente de otros tipos de Mago, opera inteligentemente sobre la Materia para dignificarla, para redimirla y “volverla espiritual”. No pasará nunca por su mente la idea de transmutar el plomo en oro, tal como era el afán primordial de muchos de los llamados alquimistas del pasado. Su preocupación constante, antes de atreverse a penetrar en los altos secretos de la Alquimia, era descubrir la esencia pura del ALKAHEST dentro de sí, determinando en cada uno de los elementos constitutivos de su triple cuerpo de manifestación, el fenómeno de luz o de radiación exigido a todo verdadero Mago, hasta llegar a descubrir en ciertos y desconocidos repliegues de su vida espiritual el espacio neutro o vacío creador de donde se escanciaba la energía pura del ALKAHEST, llegando así al convencimiento de que éste es de la misma esencia de la Mónada espiritual, raíz de su propia vida. Aparecerán claras entonces ante sus percepciones las realidades implícitas en las declaraciones de la gran Maga que fue Mme. BLAVATSKY en “LA DOCTRINA SECRETA”: “Espíritu y Materia son de la misma sustancia. Espíritu es materia en su más elevado grado de pureza. Materia es el Espíritu descendido a su más denso grado de vibración”. Así, todo es puro en su esencia y todo se halla incluido en el infinito seno de la incompresible y misteriosa Entidad que llamamos Espacio. El (MOP-112) Espacio es la Matriz purísima de todas las creaciones, en donde el Espíritu creador y el ALKAHEST viven en un perpetuo estado de reconciliación y equilibrio.
Harán bien los estudiantes en meditar sobre estas últimas palabras, pues encierran la explicación lógica de lo que en términos místicos llamamos “pureza virginal de la Creación” y, por derivación, una comprensión perfecta del término VIRGEN aplicado a cualquier expresión divina en la vida de la Naturaleza. La Naturaleza será siempre esta “Virgen María”, pura e inmaculada antes y después del nacimiento del Cristo místico... Todo es Espacio, todo es Espíritu, todo es ALKAHEST. He ahí la gran verdad que deberán descubrir los verdaderos investigadores de la Magia organizada en nuestro mundo.

Magia Organizada Planetaria, pp. 108-112
Aclarando más todavía el significado del vacío o espacio neutro dentro de la piedra, habrá que tener en cuenta la ley del equilibrio que domina perfectamente el alto Iniciado, instruido sabiamente en las leyes de la polaridad eléctrica, pues lógicamente el vacío producido será siempre el resultado de haberse producido dentro de la piedra un perfecto equilibrio entre la electricidad positiva que crea la gravitación, la fuerza que predomina en la piedra, y la electricidad negativa actuando como irresistible tendencia a la expansión hacia el éter circundante. Es en virtud de tal equilibrio que se produce el vacío o un espacio totalmente neutro dentro de cualquier cuerpo, en virtud del cual y observando el proceso clarividentemente, se observa la actividad fusionada de los devas que constituyen ambas fuerzas o tipos de electricidad con la consecuente liberación de una tercera fuerza, la fuerza neutra del Espacio, que es el principio y el fin de todas las cosas y no tiene todavía registrado un nombre científico, pero que los ocultistas de todos los tiempos definen bajo el término mágico de ALKAHEST, la esencia vital de la Creación.

Magia Organizada Planetaria, pág. 99

SEGUNDA PARTE –
Libro Diario Secreto de un Discípulo
(DS-143) Una plática del Maestro.
"Con respecto a los cuatro elementos que rigen la evolución física del contenido terráqueo hay que advertir que de su estudio y apoyándoos, como siempre, en el principio hermético de la analogía, surgirá un conocimiento más profundo de la constitución biológica del ser humano, así como determinadas condiciones psíquicas relacionadas con los llamados "cuatro éteres", que constituyen el aspecto oculto de los cuatro elementos implícitos en la formación del cuerpo denso de todas las cosas existentes y son la condensación en el plano físico del ocultamente denominado "éter solar", que es (DS-144) el ALKAHEST o disolvente universal del que se tiene referencia a través de los sabios alquimistas del pasado.

Diario Secreto de un Discípulo, pp. 143-4

CAPÍTULO XXXV

CHARLAS SOBRE ALQUIMIA
(DS-179) El Hermano R., que había sido en el pasado un notabilísimo alquimista, estaba muy versado en las leyes que rigen la transmutación de la materia y solía -cuando sus obligaciones en el Ashrama se lo permitían- hablarnos de la Ciencia Mágica de la Alquimia.
"La Alquimia -nos decía- es una ciencia exacta, como la Matemática, la Geometría y la Astronomía. En realidad, todas las Ciencias arrancan de un centro común, la Matemática surge del número UNO esencial, la Geometría del punto en el espacio y la Astronomía basa sus conclusiones en las leyes constantes de gravitación y de expansión cíclica, que no son sino expresiones de un MOVIMIENTO creador UNO. El movimiento del 1 en la Matemática trae la (DS-180) infinita sucesión de números hasta alcanzar los números matemáticos celestes, en los cuales el 1 adopta un carácter realmente espiritual y cósmico, siendo considerado entonces el movimiento como la raíz de toda creación.
La Geometría arranca del punto en el espacio y la sucesión de puntos trae la línea, la superficie y el volumen de las formas geométricas. Con respecto a la Alquimia y a las leyes de transmutación -o redención de la materia- el Alquimista ha de tener en cuenta el "éter puro", o sustancia primordial UNA de toda posible creación, la cual ha tomado distintos nombres en el transcurso de las épocas. Veamos algunos: éter primordial, piedra filosofal, león amarillo, elixir de larga vida, Alkahest, etc. Yo prefiero definir al éter puro como Alkahest, sin que ello quiera significar que no esté de acuerdo con las otras denominaciones, sino porque este nombre era utilizado preferentemente por el Maestro cuando nos impartía sus enseñanzas sobre Alquimia y las leyes de transmutación molecular de los cuerpos.

Todo cuanto existe surge de un punto básico que es común a todas las creaciones. En este caso podríamos decir que es en este punto común donde convergen la INTENCIÓN y la energía creadora de la Divinidad. Podéis considerar esta Intención o esta Voluntad como el número 1 en los estudios matemáticos, como el principio de todo movimiento creador y como una exaltación del punto geométrico. Fundamentalmente, el Alkahest, el éter primordial de la Alquimia, es la esencia viva de todas las creaciones. Así podéis considerar la Alquimia como el impulso primordial que suscita el movimiento (DS-181) creador, utilizando el Alkahest como el elemento esencial básico inherente a toda obra de transmutación en la vida de la Naturaleza. Así lo entendieron los verdaderos alquimistas del pasado que lograron aislar alguna porción del Alkahest y tuvieron en sus manos el poder de transmutar los metales y aún su propia vida espiritual. En el primer caso transmutaron en oro la plata, el plomo o el mercurio, en el segundo dignificaron su vida al extremo de convertirla en un centro redentor de toda sustancia innoble y en un punto de expansión de los bienes inmortales.


Bien, esto es sólo una breve introducción en las sagradas leyes de la Alquimia. Sin embargo, y sin necesidad de tener nociones de la Alquimia, todos habéis actuado como verdaderos alquimistas, pues de una u otra manera transmutasteis los aspectos innobles de vuestra vida y quemasteis sus escorias en el crisol de vuestra vida personal o kármica. La Iniciación -que algunos recibisteis ya en alguna vida pasada- es una Alquimia trascendente que el Mago supremo del planeta, el Iniciador UNO, Sanat Kumara, pone en movimiento en el momento solemne en que aplica el Cetro de la Iniciación sobre los centros del Candidato.
Uno de los grandes secretos de la Iniciación es que del Cetro sagrado o Diamante flamígero y junto con el fuego eléctrico solar se vierte una cantidad específica de Alkahest o elemento de transmutación sobre los chacras del Iniciado para introducirle en el movimiento transmutador inherente al tipo de Iniciación recibida.
No serán necesarios muchos comentarios en torno de este gran secreto alquímico -que antaño se confería en ciertas iniciaciones jerárquicas- para que os deis cuenta de que la transmutación es la obra magna mediante la cual el alma (DS-182) nace a la vida física y a través de la cual alcanza la percepción de los mundos superiores.
Hablando en un sentido muy particular para cada uno de vosotros, debo exponeros el hecho de que aún sin daros cuenta de la obra mágica Alquímica estáis manipulando una cierta cantidad de Alkahest, la que os fue confiada cuando recibisteis la iniciación, y que consciente o inconscientemente utilizáis para verificar en vuestra vida y en "vuestro ambiente circundante" las necesarias y debidas transmutaciones.
La Magia alquímica sólo se halla en el Alkahest. Este es el gran secreto que conquistaron los verdaderos alquimistas, pero para ello tuvieron que dignificar sus vidas al extremo de descubrir que el Alkahest formaba parte inseparable de ellos mismos, que era la esencia de sus propias vidas y que sólo la pureza de la acción le permite al Mago, al Iniciado, verter en la Copa de su triple vehículo purificado el Elixir sagrado, el Alkahest, el verdadero "Santo Grial", que tan afanosamente buscaron miles y miles de profundos investigadores del mundo espiritual.”
Aquí terminó el Hermano R. sus comentarios sobre la Alquimia en aquella ocasión. Sin embargo y utilizando el principio de analogía, la mayoría de nosotros pudimos vislumbrar grandes profundidades de conocimiento oculto, sobre las líneas que convergen en el tema de la Magia alquímica y del misterio de la Transmutación.
Otro día, mientras aguardábamos al Maestro, un Hermano -de profesión químico en su vida profana- le preguntó al Hermano R. qué era exactamente el Alkahest, que él no había logrado percibir todavía en sus investigaciones (DS-183) sobre el complejo mundo de los átomos y de los compuestos moleculares.
"Vosotros, los químicos, no sois técnicamente lo que ocultamente llamamos alquimistas. Vuestros aparatos, aun los más sofisticados, no han logrado introducirse todavía en la llamada cuarta dimensión en donde los compuestos moleculares son mucho más sutiles, y sólo tenéis vagas nociones de los cuatro niveles etéricos del Plano Físico. Pero el secreto del Alkahest será descubierto por la Ciencia química cuando algún investigador iniciado (por ejemplo) perciba el misterio subyacente en la conversión de los átomos etéricos en átomos de hidrógeno, que es la unidad básica en la cadena de los elementos químicos.
Este misterio y sus constantes transmutaciones químicas en el seno de la materia son obra del Alkahest. Donde exista transmutación, de la índole que sea, allí se halla el Alkahest, el éter puro, el éter primordial, y allí donde se halla el Alkahest, allí se encuentra la Voluntad del Creador. Su intención de perpetuarse en el tiempo.
¿Qué es exactamente el Alkahest? -me preguntaréis- Yo sólo puedo deciros que es la esencia de la vida, la esencia divina de la que arranca toda posible creación. Es Luz, es Vida y es Poder. Su esencia inmutable, purísima y eternamente incorruptible llena el Espacio absoluto y es de allí de donde los Logos o Dioses creadores extraen la cantidad de Alkahest que necesitan para llenar de Vida sus Universos. La Voluntad de los Logos incorpora en Sí tal esencia y la convierten en movimiento creador. De ahí que el Alkahest se halle en la base de cualquier actividad creadora. No se ve, no se percibe, pero allí está, eternamente presente, (DS-184) dinamizando las voluntades o impulsando todos los movimientos. Y desde el ángulo de vista de la evolución, la Voluntad, el Movimiento y el Alkahest son sinónimos, los centros de cualquier posible transmutación en la vida de la Naturaleza.
Os exhorto, por tanto, a que purifiquéis vuestras vidas, pues sólo en la pureza se halla presente el Alkahest, la fuerza más dinámica del Espacio. Purificaos, transmutaos y descubriréis el Alkahest."
Y dirigiéndose al Hermano que había formulado la pregunta le dijo: "Ved que hay un misterio en química trascendente que ha de ser descubierto. Ojalá seáis vos uno de estos científicos que han de revelar la esencia del Alkahest. Mientras tanto, continuad incansablemente vuestras investigaciones y ved la Alquimia como un faro que guíe todas vuestras esperanzas".
El Hermano R. recibió no hace mucho la cuarta Iniciación que lo convirtió en Arhat, en un candidato supremo a la Iniciación del Adeptado. Sus palabras, al igual que las del Maestro, son una expresión de claridad y comprensión, de luz y de sabiduría.

CAPÍTULO XXXVI

REFLEXIONES SOBRE ALQUIMIA
(DS-185) Las explicaciones del Hermano R. en torno a la Alquimia me fueron particularmente útiles, ya que utilizando la analogía me permitieron adentrarme en la actividad alquímica de mi propia vida, así como comprender que términos tales como Piedra filosofal o Piedra de Perfección, León amarillo, o polvo sagrado, Elixir de larga vida, Aliento primordial, Alkahest o esencia de creación y aún el Santo Grial, son términos sinónimos que los alquimistas o sabios transmutadores utilizaron en cada época, según sus conceptos filosóficos, ocultos o esotéricos.
Vemos, por ejemplo, de acuerdo con las más antiguas tradiciones esotéricas, que la Piedra filosofal constituía el punto geométrico que sostenía simbólicamente la gloria de la bóveda del Templo iniciático. Esta piedra debía "ser cocida (DS-186) tres veces" -según los altos preceptos alquímicos- antes de convertirse en polvo. A este polvo se le llamó "el león amarillo", pues tenía un color intensamente dorado, su esencia era transmutada y era tanta su virtud que con una poquísima cantidad convertía en oro metales inferiores, tales como plomo y el antimonio, la plata y el mercurio.
Para el esoterista entrenado que forzosamente ha de haber estudiado química oculta en el Aula del Conocimiento, no se le escapa el hecho de que el "león amarillo" licuado según ciertas prácticas alquímicas, no era sino el "Elixir de larga vida", que renovaba constantemente las células del cuerpo y deparaba el don de la inmortalidad o juventud perpetua tal como demostró en su vida nuestro reverenciado Maestro el Conde de San Germán.
Puede penetrar también en el hecho evidente de que las "tres cocciones" a que debía someterse la "piedra filosofal" antes de convertirse en el "león amarillo" y posteriormente en el "elixir de larga vida", tenían que ver con la alquimia transmutadora verificada por el alma en los tres cuerpos humanos, físico, astral y mental que constituían los tres elementos sobre los cuales se apoyaba la gloria de Manas, o Templo místico del Espíritu Santo, constituyendo la bóveda celeste del Alma.
A medida que la Magia transmutadora tenía efecto en cada cuerpo, el Alma extraía "polvo sagrado" de redención procedente de la Mónada o Espíritu, y sobre este Templo creado y surgiendo de cada cuerpo transmutado se levantaba entonces la Tríada Espiritual: Atma, Budhi, Manas, constituyendo esta Tríada la Bóveda del Templo del Espíritu, y en el centro donde convergían los tres pilares, había el "tesoro sagrado" técnicamente descrito por los (DS-187) antiguos alquimistas como Alkahest, Piedra filosofal, león amarillo, elixir de larga vida, Santo Grial, etc., o simplemente Espíritu, la esencia monádica.
Como se verá la Magia alquímica se efectúa constantemente en nosotros. La redención de la materia por la acción del Alma y la redención del Alma por la actividad suprema del Espíritu, son efectos mágicos que producen naturalmente los seres humanos cuando sinceramente buscan la perfección. El término supremamente místico de transmutación alquímica se produce automáticamente cuando el ser humano, conscientemente o no, ha logrado aislar de la gran masa material que le rodea una porción de Alkahest y este Alkahest constituye la verdadera esencia de toda posible transmutación, ya que ni envejece con el tiempo ni nada puede destruirle, pues no es sino la porción de Espíritu que hemos logrado introducir en nuestra vida, y constituye el aliento supremo que vida tras vida nos orientará hasta convertirnos en el propio Espíritu y Señores de la Vida eterna.




CAPÍTULO XXXVII
INTERROGANTES Y EXPLICACIONES
(DS-189) ¿Es entonces el Alkahest o la Piedra filosofal una emanación del Espíritu?, ¿es el propio Espíritu vertido en la esencia del Alkahest, la fuerza suprema que rige el movimiento de transmutación de la materia y la convierte en algo superior a sí misma, o esencia espiritual?... La materia vista desde el ángulo de vista superior no es sino SUSTANCIA MALEABLE que surge de la propia esencia del Espíritu, es decir, una cristalización del Alkahest que entonces, desde el centro más denso y profundo de la materia, origina aquel movimiento transmutador dentro de la misma que técnicamente llamamos evolución.
Así, el Alkahest, la esencia mística del Espíritu, es causa de todo misterio de transmutación dentro del "círculo-no-se-pasa" impuesto por cualquier centro creador, sea cósmico, solar, planetario, humano o atómico.
(DS-190) Siendo así ¿cómo podríamos aislar el Alkahest desde el centro de cualquier cosa creada? Justamente llegando a este centro, pues toda cosa creada tiene su Alkahest en lo más profundo de su propio centro creador.
La cantidad de Alkahest en el centro de cualquier cosa creada define la evolución del alma de la misma. A más Alkahest, más evolución, más imposición del Espíritu sobre el centro de la materia o más alma o conciencia dentro de este centro de materia y, por lo tanto, más luz, más fuego y más movimiento espiritual en la evolución de esta alma.
De manera que entre los tres centros conocidos, el material, el causal, y el espiritual, no existe otra diferenciación que la "cantidad de Alkahest que rige sus sucesivas evoluciones". Esta medida, o esta cantidad de Alkahest, varía en cada ser y en cada cosa creada, dada la infinita pluralidad de vidas que se agitan dentro de cualquier centro creador.
Las iniciaciones, ya sean las que rigen el paso de las mónadas espirituales de un Reino a otro o las que gobiernan la entrada de las conciencias humanas en el Reino espiritual, son transmutaciones -o si ustedes lo prefieren- redenciones impuestas por el Alkahest, a medida que avanza el proceso evolutivo que se extiende de la Materia al Espíritu.
Ahora bien... ¿cómo descubrir el Alkahest y cómo incorporarlo a nuestra vida? El dato simbólico "tres cocciones", aplicadas por tres tipos de fuego a la "piedra filosofal” de los antiguos alquimistas, es realmente clarificador si tenemos en cuenta que el Alkahest, que es esencia del Espíritu, se halla también implícito en su justa medida en el centro causal que llamamos Alma o Yo superior y que el impulso evolutivo de la Personalidad en los tres mundos o "Alma en (DS-191) encarnación" se manifiesta a través de tres cuerpos, el físico, el astral y el mental, que requieren una activa y muy particular "cocción", redención o integración. La bóveda del Templo del Espíritu Santo queda asegurada entonces, una vez realizadas las "tres cocciones" y la Piedra filosofal, o Alkahest, vuelve a ser el punto central donde convergen puros y redimidos los tres cuerpos del Alma.
Hay que suponer así que habrá una eterna sucesión de nuevas bóvedas para nuevos Templos, cada vez más suntuosos y más en sintonía con el Alkahest, que convertido en el Santo Grial de las más depuradas tradiciones místicas, llevará el Espíritu del hombre y de todos los demás seres en la vida de la Naturaleza a su más amplio y trascendente destino.

Diario Secreto de un Discípulo, pp. 179-191

TERCERA PARTE – Conferencia “El Misterio del Alkahest
Vicente: Hace casi dos años que estamos investigando uno de los aspectos más interesantes del esoterismo de todos los tiempos, como es la magia. Hemos descrito la magia como el poder creador. La creación de los mundos es un acto mágico; las creaciones de los seres humanos son actos mágicos; todo es mágico en la vida del sistema, y seguramente, de todos los sistemas celestes. Pero, ustedes habrán sido conscientes de que durante todo este proceso ha habido una constante; y me permito recordarles que esta constante es, que todo cuanto existe, que todo cuanto se manifiesta y todo cuanto es dentro de cualquier centro creador es espacio. Hay que recordar que el espacio es una entidad, y la entidad espacio tiene infinidad de facetas desconocidas, incluso para los más preclaros iniciados. La entidad espacio se manifiesta como toda entidad a través de tres aspectos fundamentales: la esencia monádica, la sustancia causal y la materia con la cual se construyen todas las formas. Hemos descrito el espacio como una entidad que es: multidimensional, multimolecular y multigeométrica, por lo tanto, no hacemos sino rememorar constantemente esta verdad que ha de presidir desde el principio hasta el fin, —si es que existe un fin— la investigación esotérica de la magia.
Hay, sin embargo, puntos que no han sido tratados todavía con la necesaria claridad o con suficientes detalles, como es, por ejemplo, la magia alquímica. Hemos considerado la geometría, la astronomía, las ciencias aplicadas y todo cuanto ofrece una perspectiva de investigación, hemos hablado de alquimia sólo rozando periféricamente sus aspectos más objetivos, hemos hablado, por ejemplo, de la esencia primordial, de la cual surge todo lo creado, hemos hablado entonces de un espacio puro, inmaculado, del cual se extrae la esencia primordial y, por lo tanto, es la causa primera de todas las cosas. La alquimia, como la astrología, como la astronomía, como la ciencia física, como las matemáticas y como todo conocimiento, abarca siempre de la unidad espacio y al propio tiempo es una unidad. Saben ustedes que en química se tiene como esencia, a partir de la cual se exterioriza todas las equivalencias y todos los elementos químicos, al átomo de hidrógeno, pero hay un misterio en la conversión o en la transmutación alquímica, que se realiza a partir del plano astral al penetrar en los cuatro éteres del espacio, y al penetrar en el nivel gaseoso está creando por primera vez la unidad en química: un protón, un electrón y un neutrón y yendo más ocultamente, hay los anús. Dieciocho anús constituyen un átomo de hidrógeno, repartidos en tres aspectos: uno pertenece al aspecto positivo, seis en el aspecto negativo y seis neutralizando la fuerza de esta polaridad o esta dualidad.
En geometría tenemos el punto en el espacio, sin un punto en el espacio no existiría la geometría. El punto o la sucesión de puntos nos dan la línea. La acumulación de líneas nos da la superficie, y la acumulación de superficies nos da el volumen de todos los cuerpos geométricos. En matemáticas tenemos el número uno. El número uno es la base de las matemáticas, es la esencia de todo cuanto existe dentro del reino de las matemáticas; la sucesión de unos, la combinación entre sí, entre los elementos unitarios constituye la base de la matemática. En astronomía tenemos puntos concretos para medir el alcance de un universo, y este punto uno es el Sol, y el Sol constituye la base de la investigación en astronomía, cuando se refiere como el caso que estoy tratando de dilucidar nuestro sistema solar. Si nos referimos a un planeta habrá un uno planetario, el planeta en sí, desprovisto de ninguna complejidad, buscando su esencia más pura que es el uno sin segundo; es cuando viene la sucesión de elementos que surgen de este uno y se crea la multiplicidad, cuando se crean las formas geométricas, las formas visibles.
En alquimia, o esencia primordial de transmutación, tenemos el Alkahest. El Alkahest es un nombre que trata de definir lo que es el principio de la alquimia o de la transmutación de todos los cuerpos. Esta fuerza tremenda que surge del elemento primordial o del Alkahest, ha sido denominada con muchos nombres en el correr de los siglos y de los investigadores alquímicos. Tenemos, por ejemplo, la Piedra Filosofal o la Piedra de Perfección, tenemos el León Amarillo, tenemos el Elixir de Larga Vida, tenemos la Sustancia Primordial de la Creación, tenemos el Alkahest. Utilizo este nombre porque siempre lo he utilizado cuando me he referido a alquimia, y habida cuenta que el Alkahest, la sustancia de transmutación, es un misterio, quisiera que profundizásemos hoy algo en este misterio de transmutación que surge de la esencia primordial que rige para todos los efectos transmutadores de no importa que planeta, que sistema, que constelación o que galaxia, pues lo que interesa es saber realmente la causa de la transmutación.
Los antiguos alquimistas buscaban fabricar oro a través de elementos minerales metálicos viles como el plomo y el antimonio y, algo superiores, como el mercurio y la plata, y lograron mediante la extracción del espacio de una pequeñísima parte de Alkahest, convertir estos metales en oro. Y esto se ha podido comprobar físicamente, pues creo que hace unos doce años aproximadamente, vino a Barcelona un señor que se denominaba a sí mismo como Conde de Saint Germain. Era naturalmente una persona que adoptaba este nombre porque dentro de la alquimia trascendente el grado “Saint Germain” es uno que permite al iniciado penetrar en los secretos de la alquimia y de la transmutación. Y todas las personas que veían aquel día la televisión, veían cómo aquél señor fabricaba oro a partir del plomo, con un riguroso control de personas, de joyeros y de personas interesadas en descubrir si había o no fraude en esta especulación. Él dijo que con sólo una partícula de polvo adherido a un pequeño crisol que llevaba, había suficiente para fabricar una gran cantidad de oro. Le dieron un pedazo de plomo, rascó un poco de aquel polvito adherido al crisol, y al cabo de poco tiempo los joyeros notaron asombrados que realmente el plomo se había convertido en oro purísimo, más puro que el que se extrae de la tierra o de las minas de oro.
Quiere decir que el Alkahest ha de ser separado de la esencia, revertido a nuestra vida y hacernos fabricar todo. Es sólo un aspecto de la transmutación del Alkahest como disolvente universal. El disolvente universal es la esencia más simple del espacio. Naturalmente que extraer una pequeña partícula de Alkahest del espacio puro exige una pureza de intención, una pureza de costumbres, naturalmente. El fabricar oro partiendo del plomo o del antimonio no tiene mucha importancia porque simboliza solamente el aspecto transmutador de la vida inferior del hombre en sus potencialidades creadoras del espíritu.
Y aquí se nos presenta la gran interrogante: ¿Qué es realmente el Alkahest? Es una emanación del espíritu, de la mónada, es la mónada manifestada; de ahí que el que extrae de la mónada de sí mismo, la parte de Alkahest que corresponde a su evolución, efectúa dentro de sí grandes transmutaciones. El hecho de que esto sea así es porque todos los grandes alquimistas del pasado, aparentemente, buscaban fabricar oro; lo que intentaban en el trasfondo de su conciencia era transmutar su naturaleza inferior en la naturaleza superior y convertirse en Adeptos e Iniciados. De ahí, entonces, la analogía que existe entre el elixir de larga vida, la piedra filosofal, el león amarillo o bien cualquier expresión como el Alkahest o, si lo aplicamos al aspecto espiritual, el Santo Grial.
El Santo Grial es la expresión del Alkahest en la copa mística, siendo entonces la sangre de Jesús el Alkahest, con propiedades mágicas, de ahí que las propiedades de la sangre han sido reverenciadas en todos los tiempos por los pueblos primitivos. La sangre es magia; y la sangre es transmutadora, pero hay que ver el sacrificio de sí mismo dotando su sangre en todos los acontecimientos para que veamos la fuerza del verdadero mago alquímico.
Pero hay consideraciones importantes con respecto a la alquimia trascendente, como, por ejemplo, la relación que existe entre la piedra filosofal o la piedra de perfección, con el polvo dorado místico que algunos denominaron el León Amarillo, para hacer, se dice, por ejemplo, que la piedra filosofal debe ser cocida tres veces, y otros muchos alquimistas hablan de las tres cocciones de la piedra filosofal. La piedra filosofal, una vez ha recibido tres cocciones, se pulveriza y se crea el león amarillo o la esencia dorada, que es también Alkahest. Cuando se licua el león amarillo se tiene el elixir de larga vida. Todos los iniciados pueden permanecer en el planeta todo el tiempo que precisen y crean necesario para ultimar un plan en relación con la Jerarquía, entonces, el secreto del elixir de la larga vida tiene que estar en su poder, y así lo atestiguó nuestro reverendo Maestro Conde de Saint Germain, que vivió durante muchos siglos manteniendo el mismo cuerpo joven que el de los primeros tiempos en que decidió encarnar.
Y esto son solamente anécdotas, porque las tres cocciones y la piedra, que según Paracelso aguantaba la bóveda celeste, según sus propias aseveraciones, tenía que ser descubierta con cristal, debía ser reducida al león amarillo mediante las tres cocciones y después, licuada por medios alquímicos trascendentes, para convertirse en elixir de larga vida, pero todo es Alkahest, todo es esencia primordial conquistada del padre espacio y sujeto a la ley de transmutación que preside las fuerzas de la naturaleza.
¿Se dan cuenta ustedes, cuando se habla de tres cocciones, si no será que realmente esta piedra filosofal, esta piedra de perfección que aguanta la bóveda donde se apoya la Tríada, que no es si no un aspecto de la transmutación que está realizando el discípulo en sus tres cuerpos? Una cocción para el cuerpo físico, otra cocción para el cuerpo astral y otra cocción para el cuerpo mental, y cuando los tres cuerpos han sido transmutados, entonces, la piedra vuelve a reintegrarse a la bóveda celeste de donde ha salido, porque en realidad ha sido la cantidad de Alkahest que el discípulo ha extraído del espacio, la ha transmutado en potencia vital, en impulsos creadores y ha tenido en su poder la fuerza mística de todas las posibles transmutaciones. El Sol, místicamente hablando, contiene una cantidad —el Sol físico, me refiero—de Alkahest, de sustancia transmutadora, llamémosla prana, tal como hemos visto en los estudios esotéricos, no hay problema con los nombres ni con las denominaciones, porque la denominación corresponde siempre a la persona que está tratando de expresar alquimia por medio de la palabra.
Lo que sí interesa comprender es cómo el Alkahest es la fuerza del espíritu que logramos atraer a nosotros en virtud de la potencia de creación que está en nosotros y que origina las sucesivas transmutaciones, hasta llegar un momento en que todos los cuerpos son puros, ha entrado en aquella fase de renovación o transmutación mediante la cual el individuo se siente redimido y transportado en espíritu y en verdad a la bóveda celeste marcada por la Tríada, la cual sufre a través de las iniciaciones idéntico proceso de transmutación porque debe reintegrarse a la piedra filosofal del espíritu puro.
De manera que hablar de alquimia es hablar también del espíritu creador del individuo, del hombre, de nosotros, de la humanidad, y continuar progresando, transmutando alquímicamente todas las potencias de su ser hasta convertir la materia en espíritu, el plomo en oro, y llegar finalmente a objetivizar el símbolo: se convierte en la piedra filosofal, se convierte en la esencia primordial de la creación, se convierte en el Alkahest, se convierte en la fuerza del espíritu, es el espíritu, somos el espíritu, somos el Alkahest, somos la sustancia primordial de creación, somos los creadores, somos aquellos que a través de Kalpas y Eones, estamos introduciendo cada vez más porción de Alkahest o de espíritu en nuestra vida, llegando así a toda serie de transmutación necesaria en la vida de la naturaleza. Otro misterio alquímico lo tenemos en la Iniciación.
Junto con Fohat, el fuego que es una emanación del Espíritu hay una cantidad de Alkahest que se vierte en los chacras del iniciado en el momento de recibir la Iniciación; la cantidad de Alkahest marca las etapas iniciáticas, a más Alkahest más espíritu, más transmutación, hasta llegar a aquellas iniciaciones en las cuales la abundancia de Alkahest hace posible la redención total de los cuerpos, hace posible que el cáliz quede completamente renovado, purificado y, entonces, el Alkahest, el Santo Grial, puede verterse en la copa mística, el hombre se convierte en un Adepto de la Buena Ley, en un Maestro de Compasión y de Sabiduría. Las transmutaciones que vemos realizarse en nuestros cuerpos, en nuestra mente y, posteriormente en nuestra propia alma, son transmutaciones debidas al Alkahest, que es la fuerza del Espíritu que nos sustenta en la evolución, y que todo cuanto en el pasado buscaron e incluso conquistaron algunos eminentes alquimistas no era sino la cantidad de espíritu que lograron introducir en la sustancia densa para producir un milagro de redención, porque dense cuenta de que la materia es una expresión del espíritu y que el espíritu está atrayendo constantemente hacia sí la materia para transmutarla en algo superior, de la misma manera que la materia siguiendo sus impulsos de todos los tiempos está tratando de que la fuerza del espíritu gravite hacia ellos y se hunda con ellos en el seno de la materia, creando aquellos focos de tensión creadora que con el tiempo serán la base de cualquier evolución, de una cadena, de un mundo o de cualquier tipo de rondas.
El Sol, por ejemplo, que trae una cantidad considerable de Alkahest, cuando está convergiendo sobre la Luna, en el momento del plenilunio, la está transmutando; el Alkahest disuelve las cosas elementales que existen en la Luna y en aquel momento la Luna es la representación del Sol, y es por esto que la Jerarquía, los grandes Maestros, los grandes Discípulos y todos los grupos esotéricos con conocimiento de causa utilizan el plenilunio del Sol para redimir parte de la Luna y convertir la Luna en aquellos momentos cíclicos en una fuerza tremendamente positiva y trascendente que elimina mes tras mes mucha materia indeseable, mucho plomo en la Luna, y la convierte en oro, ya que la Luna es un astro muerto, lo que hace realmente es intensificar mediante la fuerza elementaria que existe todavía en la Luna para empequeñecer su volumen, para ir destruyéndola, para que este acompañante silencioso de nuestra Tierra llegue un momento en que desaparezca por completo, lo cual no sería posible si no fuese por el Alkahest transmutador que existe en los rayos del Sol.
Y como esto, cualquier persona, porque el símbolo Sol es el Alma Solar, es el Ángel que nos guía desde el principio de la autoconciencia y trata de elevarnos a lo más grande y positivo que existe en la naturaleza, que nos está deificando constantemente. Este es el poder transmutador, todos tenemos una parte de Alkahest desarrollada en nosotros que nos permite transmutar progresivamente nuestra naturaleza inferior y convertirla en sustancia superior cada vez con más asiduidad y cada vez con más noble persistencia.
¿Se han preguntado alguna vez por qué están aquí? ¿Acaso no es el espíritu el que les lleva aquí mes tras mes? Porque el Espíritu es el Alkahest, esta fuerza del Alkahest operando constantemente sobre sus tres vehículos temporales está abriendo el paso mediante el Antakarana, alguno de cuyos hilos están constituidos por Alkahest, para llegar de la mente inferior a la mente superior y convertir con el tiempo la personalidad en el Ángel Solar y con el tiempo el Ángel Solar en la propia Mónada, lo cual significa que el Alkahest está en la materia, está en la conciencia, está en el Alma, y está en cualquier rincón de la vida manifestada, y que su descubrimiento y su exteriorización es el motivo principal de la vida del hombre aquí en la Tierra, a esto se le llama realmente transmutación, renovación, redención.
Estamos tratando de redimir la materia a través del Alkahest, a través del espíritu. Hay una separación aparente entre el espíritu y la sustancia primordial, diciendo, por ejemplo, que el elemento primordial o éter primordial es una emanación del espíritu. Espíritu y elemento primordial de creación o Alkahest es lo mismo. El Fuego de Fohat sí es una emanación radioactiva del poder del espíritu, el Alkahest es el Espíritu. El fuego es el que hace fructificar las decisiones del hombre, sean cualesquiera que sean, ya sea el fuego del instinto, el fuego de la pasión o el fuego de la mente, porque todo está constituido por Alkahest en distintos grados de efectividad, de calidad y redención. Es un tema, si ustedes lo analizan, aparentemente muy abstracto, pero lo hemos estudiado constantemente a través de los estudios sobre libros esotéricos, solamente tendríamos que afirmar que lo que hemos tratado de decir, que no hay diferencia entre el Alkahest, el Santo Grial y el Espíritu, y que todo cuanto hemos venido considerando a través del tiempo no es sino tratar de expresar a través de nosotros y a través de la continuidad del grupo una expresión de Alkahest, que si ustedes se dan cuenta, opera sobre ustedes en el momento en que están escuchando muy atentamente.
La atención es una sustancia simple, no la mente, la mente es compleja, la atención es simple; entonces, hay más Alkahest en la atención que en el pensamiento. Significa, entonces, lo que dijimos el miércoles pasado, la intención de Dios es Espíritu, es Alkahest y que a través del centro mental de expresión, el centro del entrecejo, estamos tratando de vitalizar los chacras inferiores llegando a profundizar en el corazón, el chacra cardíaco, tratando de efectuar allí los Doce Trabajos de Hércules, los cuales no son sino pequeñas modificaciones en cada signo astrológico del poder del Espíritu, del poder del Alkahest, y así progresar a través de la analogía hermética todo cuando sabemos con cuanto desconocemos.
La analogía es esta fuerza llena de potencia creadora que nos permite comprender lo más lejano sin movernos del presente, solamente utilizando la intuición, tratando de estar muy atentos. La atención es el Alkahest, un acto supremo de apertura hacia todo cuanto nos rodea; la intención facilita el Alkahest necesario para que la intención se convierta en atención y que la atención se convierta en síntesis, de ahí el 4º Yoga, el Agni Yoga, el Yoga del Fuego, el Yoga de Síntesis, que debe transportar las energías humanas al centro causal y de allí, sin parar un sólo momento, transportarse al centro potencial del Espíritu, la Mónada. Y creo que con estas palabras de introducción a un tema tan aparentemente abstruso, podíamos iniciar un diálogo que aclararía no pocos conceptos con respecto a lo que estamos considerando.
Pregunta: Dices que el espacio es una entidad, y yo me pregunto si este espacio tiene cualidades diferentes que los separa, que hace alguna especie de círculo infranqueable que delimita las diferentes vibraciones en el cosmos.
Vicente: Si tenemos en cuenta que el espacio es multidimensional y que cada dimensión corresponde a un grado de espíritu, si tenemos en cuenta el concepto multicausal o multimolecular, mediante el cual el espacio facilita todo grupo de conciencias necesarias para el desarrollo de la evolución de no importa qué centro creador, si tenemos en cuenta que la materia del espacio es purísima, que todo el Alkahest unificando los tres aspectos del espacio, la mónada, la conciencia o alma del espacio o superalma del espacio, y todas las formas contenidas dentro del espacio y lleguen a penetrar por la intuición en la fuerza mística del Alkahest que surge del Espíritu purísimo, y se den cuenta que cuando se suscita un centro creador, nuestro Logos, por ejemplo, lo que hace es extraer mediante el poder acumulado en su existencia kármica de la cantidad de Mónada del Alkahest, de elemento primordial que precisa para su evolución, y que extraerá a su debido tiempo la cantidad de conciencia que precisan todas y cada una de sus criaturas creadas, y se den cuenta que todas las forma arquetípicas que darán lugar a todas las formas geométricas son expresiones del espíritu a través de la conciencia revestida de una forma, de manera que sin darnos cuenta nosotros estamos operando con el pequeño espacio que nos circunda, como los Logos Creadores, extrayendo del espacio el Alkahest, según la medida de nuestro entendimiento, que estamos también absorbiendo del espacio la calidad y cantidad de conciencia precisa para llevar a cabo la obra mística del Alkahest espiritual, y que todas las formas posibles de nuestros cuerpos a través de las edades —si es que ustedes admiten la idea de la reencarnación—, no es sino la sucesión interminable del movimiento creado por el Alkahest para llegar finalmente a la evolución en que nos encontramos actualmente, y que la Iniciación es según la medida del Alkahest que podamos asimilar. En la 1ª Iniciación hay una cantidad, es la medida del entendimiento del Iniciado; en la 2ª varía, igual en la 3ª, la 4ª, la 5ª, hasta llegar a la purificación de los Logos Creadores. No es si no que hemos absorbido del espacio del Logos, dentro del cual estamos inmersos, la cantidad de Alkahest que nos corresponde a aquellas iniciaciones que estamos recibiendo. De la misma manera se puede hablar de las iniciaciones de los propios Logos Creadores, medida siempre en la cantidad de Alkahest o espíritu del espacio que logra introducir en sus vidas radiantes. Hemos dicho en varias ocasiones que el espacio será siempre superior a todas las creaciones logoicas; el espacio no tiene límites, un universo tiene un círculo no se pasa impuesto por la cantidad de Alkahest que ha logrado introducir dentro de aquel espacio cerrado. Y así se van sucediendo las etapas iniciáticas; y el individuo que ha sido una larva que se arrastraba penosamente por los suelos de la Tierra en un Dios Creador, en verdadero exponente de la Gloria del Espíritu.
Pregunta: ¿Qué importancia tiene en esta transformación la fusión de los pares de opuestos?
Vicente: ¿Cuándo se puede decir que hay una unificación de los pares de opuestos? Cuando un opuesto no reacciona contra el otro, cuando está en equilibrio. Ahora bien, la esencia del equilibrio es el Alkahest, es la forma de expresar la ley del espíritu en la materia, es decir, que nosotros vivimos constantemente en el seno de la polaridad, la bóveda de nuestro esfuerzo se apoya, sin embargo, en la Piedra Filosofal. Si logramos extraer una partícula —es simbólico— de esta Piedra Filosofal, la convertimos en León Amarillo a través de las tres cocciones o tres transmutaciones de los cuerpos y después lo convertimos en el Elixir de larga vida, lo cual significa la eternidad, del tiempo de Dios, nos daremos cuenta de que realmente sólo en el Alkahest no existe polaridad, como no existe polaridad en la Mónada; sin embargo, en el Alma, en el Ángel Solar existe una polaridad porque el Alma tiene que estar pendiente de la Mónada y al propio tiempo de la personalidad, que es la dualidad dentro de la cual estamos inmersos. El espíritu y la materia son la misma cosa, se separa voluntariamente de su creador siguiendo unas leyes rítmicas de evolución, pero cuando existe la potencia del Alkahest irradiando en nuestra vida, existe una transmutación serena e inmutable y, entonces, va decreciendo el poder de la polaridad. La luz y la sombra no tienen sentido, hay algo superior a la luz y a la sombra, hay algo superior al bien y al mal, siempre superior a lo positivo y a lo negativo. Podemos conocer toda la luz pura, no la luz impuesta por el equilibrio de la polaridad positiva o negativa de la electricidad que pueda convertir en luz sin necesidad de pasar por la transmutación que sufren los opuestos para crear esta luz que vemos aquí, sino que realmente un sistema de evolución constante que surge del espíritu, y el espíritu se va exteriorizando hasta sus últimas consecuencias, y al llegar cierto momento en la vida de un centro creador, existe el anhelo de agrupación de todas las simientes despiertas del espíritu en la materia que son puntos de Alkahest dentro de la materia y todo se reintegra en la fuente universal del Éter Primordial o Alkahest o Espíritu; y tenemos ya entonces, quizás otras formas de polaridad a las cuales no podemos llegar por el simple entendimiento o por el simple razonamiento porque están más allá y por encima del entendimiento y del razonamiento del hombre; y aún los Maestros dudan antes de manifestarse sobre este punto, porque es la Gloria del Espacio, y la Gloria del Espacio jamás será descubierta por ningún elemento creador; se admite la presencia del espacio así como nosotros admitimos la presencia de Dios pero no podemos descubrirle ni definirle porque nos faltan elementos de juicio.
Pregunta: Quería preguntar si ¿tiene que ver el Alkahest con la concepción del cuerpo de gloria, que parece que se consigue utilizando el sexo con o sin compañía?


Vicente: El Alkahest preside todo movimiento de transmutación. Cuando nace un niño o una criatura a la vida física es en virtud de la fuerza transmutadora del Alkahest, y aquí no hablamos de sexo, hablamos de un hecho concreto y definido, el hecho de nacer, porque nacer presupone una transmutación o un secreto iniciático, idéntico a aquel que los aspectos etéricos del plano físico se convierten a través del aspecto gaseoso del plano físico en el primer elemento constitutivo de la química de los elementos, o sea, el átomo de hidrógeno. Se ha parido, ¿verdad? Porque hay una concepción en todas las cosas cuando pasan de un estado a otro. Hemos pasado, por ejemplo, del reino animal al reino humano a través de la transmutación alquímica del Alkahest o del Espíritu, y cualquier modificación en cualquier elemento sensible en la vida de la naturaleza, cualquier modificación o transmutación que trae como consecuencia el enaltecimiento de los reinos o de las especies hay que contar siempre con el Alkahest. El acto de morir de un ser humano es obra del Alkahest, el Espíritu que atrae se lleva al Alkahest y al separarse el Alkahest del elemento vital de tu vida, el cuerpo deja de existir, y asimismo dejan de existir los cuerpos astral y mental hasta que completamente renovados vayamos al espíritu del alma; luego viene el Devachán y luego el proceso que sigue al Devachán y volvemos a nacer por el efecto de la transmutación que cada vez es más complejo. Y la evolución va de lo complejo a lo simple, la involución va de lo simple a lo complejo o lo compuesto. De manera que la alquimia de transmutación está en el mismo acto de concepción que un ser humano. Un hombre y una mujer hacen el acto sexual y no pasa nada, pero, ¿qué pasa en los mundos invisibles? ¿Qué es lo que atrae por inducción del Alkahest a la criatura que tiene que nacer, que ya ha visto con anticipación quienes serán sus padres, el ambiente donde tienen que vivir, el país donde tendrá que desenvolver sus actividades, su lengua, su cultura, etc.? Es una transmutación, ¿verdad? Y esta transmutación la estamos siguiendo desde hace dieciocho millones de años en que el hombre animal se convirtió en ser humano, gracias a la venida de los Espíritus Solares, en los cuales su luz es Alkahest puro, por ello pueden transmutar el instinto del hombre animal y convertirlo en autoconciencia humana, y ustedes vayan siguiendo en la ruta de las investigaciones esotéricas lo que ocurre más allá de lo que estamos diciendo, siempre transmutaciones cada vez más complejas aún buscando lo simple, hasta que, finalmente, lo simple se manifiesta. Lo más simple en expresión humana es la intuición; la intuición es un centro de Alkahest, en cambio el razonamiento de la mente intelectual, no. Hay un poco de Alkahest que está fluctuando en virtud del espíritu encarnado del hombre, que todavía no ha conseguido aclarar su propio destino, y aquí existe siempre inquietud, angustia y sufrimiento, que es lo que nos sucede particularmente a todos, porque el Alkahest va fluctuando a través de los opuestos, ora está a este lado, ora está aquí, y ¿quién se detiene en el centro y capta el Alkahest en su justa esencia? Vean ustedes que hemos hablado repetidamente de los espacios neutros, ¿pueden ustedes ahora, utilizando la analogía o la intuición, darse cuenta qué es lo que motiva el espacio neutro? Sino que en un momento fúlgido del tiempo nos hemos dado cuenta de que había una sustancia en nosotros que nos estaba llamando constantemente desde el principio de los tiempos y que ahora, al darnos cuenta con extrañeza por nuestra parte, nos sentimos transformados, deificados, introducidos en otro mundo de experiencia desconocida por completo por nosotros en los tiempos pasados.


Pregunta: ¿Por qué este elixir de vida en los grandes iniciados, estos tienen un gran control de sus vehículos? ¿Por qué necesitamos todo esto?


Vicente: Porque este líquido es el prana puro. Todo cuanto nos explican los alquimistas, por verdad que sea físicamente, es solamente una expresión simbólica de la verdad. La botellita del elixir que toman los iniciados, ¿crees que necesitan los iniciados beber el elixir de larga vida para perpetuarse en el tiempo? Si el Alkahest está en la redoma del espacio, sólo basta extraer este néctar mediante el poder que le confiere la Iniciación. De ahí que el elixir hay que saber interpretarlo como hemos dicho anteriormente. Que la mayoría de los discípulos utilizaron la fuerza mágica del Alkahest para convertir el plomo en oro es evidente. También Madame Blavatsky tuvo que hacer de médium para hacer comprensibles ciertas ideas abstractas al mundo materializado del siglo pasado, ¿verdad? Pero ahora estamos en el presente; hablamos del pasado como algo simbólico, porque realmente lo que se convierte en oro es el plomo de las pasiones, no el metal plomo. Si de dan cuenta de esto verán qué perspectivas se abren ante ustedes Hay personas que están comprando libros de alquimia para ver si logran una fórmula para convertir en oro cualquier metal vil como el plomo o el antimonio, por ejemplo, o la plata o el mercurio muy cercanos al patrón oro en virtud de la cantidad de protones, electrones y neutrones que tienen dentro de sí. De ahí que, hay que ver las cosas con claridad tal como tratan de ver los grandes discípulos. El elixir de larga vida está aquí. ¿Quién es capaz de respirar de una manera apropiada para captar mediante el prana una partícula de Alkahest que asegure la supervivencia absoluta dentro de un marco de tres dimensiones? ¿Quién? Lo dijimos todo, todo está en el espacio. Damos más importancia a la obra del espacio que al propio espacio. La respiración, no el sistema de pranayama de los yogas que algunas veces no se sabe qué es lo que se hace con el pranayama o la ciencia de la respiración, como tampoco saben nada del Laya Yoga o ciencia de los centros, ¿por qué?, porque ven la forma y no la esencia. Así no podemos tener entre nosotros grandes discípulos iniciados, llevando movimientos que tienen que ver simplemente con la fuerza cíclica de los elementos. Hay que buscar más allá. Hay sistemas de locomoción en el éter que si el hombre los descubre cesará por fin la lucha por el oro negro, por el petróleo; pero los científicos no están interesados en buscar este nuevo elemento vital conteniendo una parte de Alkahest, mediante el cual la respiración del planeta sería más pura, no habría esta profanación de la ecología terrestre, sería algo más sutil. Es pesado transportarse a través de los métodos de locomoción que conocemos, que están pervirtiendo los devas de la atmósfera, los está alejando constantemente, ¿por qué?, porque los químicos y las potencias económicas están más dispuestas a conservar la fuerza del oro negro, de donde extraen riqueza para ellos y miseria para los demás, la fuerza de su propia supervivencia, y esto no es fraternal, no es humano, y tarde o temprano tendrán que dar cuenta al karma de lo que están realizando. Así que no se preocupen, que cuando el momento sea llegado el karma caerá con toda su fuerza sobre todas aquellas personas que mantienen a sabiendas, secretos que podrían tener amplias repercusiones en la vida de los países y en la salud de los seres humanos.


Pregunta: Yogananda nos contaba que conoció a una señora que durante unos cuarenta años no ingirió ni un sólo sólido ni líquido en su cuerpo, lo que digamos tampoco es una meta, pero esta técnica que le enseñaron —completamente iniciática, porque estaba prohibida hacia determinadas personas—, resultaría una gran solución para el planeta, para la miseria y para todo, ¿verdad? Si todos pudiéramos hacer lo mismo también se beneficiaría el planeta de todos estos resultados y parece que esto pudiera llegar.
Vicente: Sí, sería una solución, como esta señora —con la cual tengo una relación— hubiese podido conquistar del éter una cantidad de Alkahest, o de Espíritu Puro. Tengamos en cuenta que de permitirse absorber el alimento del espacio, porque todo lo conocido en los alimentos son condensaciones del prana. El prana puro contiene todas las fuerzas, las modificaciones sólidas, líquidas y gaseosas, y tiene todas la gama mediante la cual puede una persona vivir más allá de los límites del tiempo sin necesidad de ingerir ningún alimento, dense cuenta de que automáticamente todo el mundo tuviese a su disposición un método por el cual pudiera dejar de comer, y entonces diríamos: “Hemos arreglado el mundo”. Pero, ¿saben ustedes lo que sucedería con los grandes grupos bancarios, con los grandes comercios internacionales? Habríamos caído en una apatía tremenda, en un desconcierto tan grande que yo creo que la Jerarquía optaría por trasladarse a otros lugares del esquema. Si dejamos de comer dejamos de consumir y toda la civilización se basa en el consumismo, ¿se dan cuenta de esto? Así que no voy a decir cual es el sistema para no comer. (Risas) Los amigos se reunirían, por ejemplo, y si no hubiese que comer nada, aire solamente… (Risas) no interesaría ¿verdad?


Pregunta: ¿Es el Alkahest autoconsciente, o bien es el vehículo de una consciencia a su vez?


Vicente: Es el Espíritu, cuando el espíritu llega a condensarse o se condensa el Alkahest a un cierto punto se crea la conciencia, el alma y, cuando surgiendo del alma se concentra más y más se crea la materia, la forma de los tres cuerpos que utilizamos para nuestra propia manifestación, de ahí que es sencillo suponer que el aspecto primordial de la creación, que inicialmente es transmutación, tiene que ver mucho con la cantidad de Alkahest. El Alkahest o el Espíritu es la medida de la creación, la cantidad de Alkahest marca la evolución de las personas. Repito, la concentración del Espíritu en la persona, el Alkahest, el Espíritu; la cantidad de Alkahest que manipulemos o que seamos capaces de manipular se convierte en la esencia purificadora de nuestro ser.


Pregunta: ¿Se puede introducir Alkahest dentro de una obra de arte?


Vicente: Según se nos dice, los antiguos magos creaban estatuas parlantes, estatuas que se movían, porque les infundían parte de su vida, quizás, parte del Alkahest, y no me refiero al Oráculo de Delfos sino a los grandes escultores inspirados por los devas, que crearon no solamente belleza arquitectónica o escultórica sino que crearon incluso vida en la piedra, en la madera, dentro de la infinitas oquedades del arte. Se nos dice, que el Renacimiento fue una expresión del Alkahest que sólo contadas individualidades artísticas lograron asimilar en su justa proporción. Los que lo intentaron después crearon el esnobismo en arte, que todavía está a nuestra vista en pintura y en escultura; no hay Alkahest, no hay vida, y la forma es antiestética porque se aparta de todas las modalidades esculturales impuestas por el arquetipo que corresponde al arte. El arte tiene su propio arquetipo; y la medida del arte es la medida áurea, pero la medida áurea es desconocida todavía en su verdadera expresión dévica de los tiempos del Renacimiento. Un iniciado en arte, que es un Leonardo Da Vinci, había conquistado parte del Alkahest en su vida y, según se nos dice, era andrógino. El andrógino es una expresión del Alkahest cuando ha roto las fronteras de la polaridad y se ha convertido en un ser aparte de la creación, desconocido incluso por sus familiares, por sus allegados, porque ¿quién va a comprender al andrógino cuando está todavía luchando dentro de una cárcel de carne, sujeto a un instinto dual del mundo animal?
Pregunta: Yo me atrevería a decir que no es lo mismo, la Piedra Filosofal del Grial, y que el Antakarana une ambos en la bóveda celeste de nuestro cráneo ¿es esto correcto?


Vicente: Ya sabes que si no estás de acuerdo no voy a discutir contigo. Yo discuto con personas que quieren aprender, no que se cierren. Yo nunca me cierro. Si reconocen que lo que digo no tiene realidad, no importa, no tiene importancia, son palabras, que el viento del olvido se limitará a esparcir hasta que desaparezcan, pero no es esta la cuestión, porque Alkahest, verdad, bondad y belleza, que son los arquetipos de los tres primeros reinos, de los tres primeros planos y de los tres primeros cuerpos del hombre, demuestran su fuerza precisamente, porque parte del Alkahest del Alma ha llegado a su corazón y está verificando las transmutaciones necesarias hasta convertir la personalidad integrada en Alma superior, y allí viene otra recepción a través de las sucesivas iniciaciones del oro del Alkahest del Espíritu. Hemos dicho que existe la medida de la creación, la medida del arte, la medida de la geometría, de la astronomía, de la ciencia aplicada, de la química, todo se basa siempre en arquetipos, ¿verdad? Bien, un arquetipo, es un aspecto mental que refleja la verdad, la bondad o la belleza de la creación, pero el clarividente iniciado percibe en el interior del arquetipo una pequeñísima parte de Alkahest que brilla e irradia a través del arquetipo, entonces, aquellos que trabajan por realizar el arquetipo tendrán que purificar su vida y ponerla a la altura del Alkahest, y entonces serán buenos ciudadanos, buenos artistas, buenos políticos, buenos científicos, buenos religiosos, porque el Alkahest de su propia vida, de su propio espíritu, les ha dado un par de alas para que puedan volar por encima de los bienes materiales.
Pregunta: Has dicho que mediante la atención podemos extraer un fragmento de este Alkahest para purificar, para transmutar nuestros vehículos, pero esta extracción de Alkahest se llevaría a cabo a base de un contacto con el Espíritu, con la Mónada y este contacto, si no tengo mal entendido, es a partir de la 3ª Iniciación. ¿Qué implica que mediante la atención nos preparamos para la 3ª Iniciación o que necesitamos la 3ª Iniciación para poder llevar a cabo este transmutador efecto de absorción de Alkahest?
Vicente: Llegamos a las iniciaciones, incluida la tercera, por la cantidad de Alkahest que hemos acumulado en nuestros cuerpos, que son los que efectúan las necesarias transmutaciones. Se llega a la 3ª Iniciación por una acumulación de Alkahest; cuando existe redención del cuerpo físico, del cuerpo emocional y del cuerpo mental se sucede la 3ª Iniciación, hay una transfiguración. Dense cuenta que transfiguración es transmutación; la 3ª Transmutación o la 3ª Iniciación o la Transfiguración del Iniciado proviene del Alkahest que ha integrado el cuerpo físico, de la pequeña parte de Alkahest que ha integrado el cuerpo astral y de la cantidad de Alkahest que ha convertido la mente en depósito de pureza que permite la entrada en esta sagrada iniciación. Esto es siempre simbólico; se nos habla de los Reyes Magos, por ejemplo, y yo digo sí, llegan los Reyes Magos hasta el pié de la transfiguración, ¿pero quién está en la cima del monte de la transmutación alquímica? Está la Tríada Espiritual: Jesús, Moisés y Elías. Son santos, son personas, son estados de conciencia, que no es lo mismo. Avanzamos por el Alkahest, no llegamos a la 3ª Iniciación y absorbemos el Alkahest, sino que en la 3ª Iniciación, el iniciado nos comunica el Alkahest necesario para proseguir la búsqueda de la 4ª Iniciación, la iniciación del Arhat, bien conocida por los investigadores del mundo oculto.
De manera que es siempre la causa superior al efecto. A la iniciación se llega por acumulación de luz del Alkahest, por la cantidad de espíritu creador que hemos logrado introducir en las células de nuestro cuerpo, y en los compuestos moleculares del cuerpo astral y de la mente, y en cuanto al Antakarana, ¿qué es el Antakarana? Se nos dice que es un puente imaginario que tendemos entre la mente inferior, Ajna, y el centro Coronario. ¿Se dan cuenta de que la llegada del centro Ajna al centro Coronario está marcado por siete etapas? El Alkahest que recibe transfigurado en el momento de recibir el impacto del Cetro, es la fuerza de Alkahest en sus chacras que le posibilitarán para pasar a la 4ª etapa, la 4ª Iniciación. El Antakarana está formado, decimos, ya no hay problema; ¿cuándo nos damos cuenta de que el Antakarana ha sido constituido? Cuando la mente intelectual no entra en el proceso de construcción se va creando sólo. El hombre con el Alkahest va creando el camino, segrega de sí mismo la esencia que le permite construir el sendero de luz que lleva al éter, entonces, responde místicamente al corazón, y cuando llega el Antakarana a la 4ª etapa, se despierta el chacra Cardíaco, y hay un triángulo constituido por el centro Coronario, el centro Ajna y el centro Cardíaco, y entonces empieza aquí la vida del Arhat y la posterior iniciación de Adepto o de Maestro de Compasión y de Sabiduría. Dejemos al Alkahest a un lado, dejemos toda la esencia conocida por los antiguos alquimistas como si no existiesen, pensemos en el Espíritu, porque todo cuanto surge del Espíritu es puro, y la pureza, el Espíritu introducido en las células de nuestra vida mediante la sensibilidad, mediante la luz, mediante el entendimiento y mediante la voluntad abriendo el corazón, nos hacemos divinos y llegamos a etapas superiores, donde solamente nos guía el espíritu a distancia, porque incluso el alma ha sido trascendida, y estamos inmersos en un mar sin orillas o en un desierto sin un posible oasis, es la tierra estéril de que hablaron los grandes iniciados, que hay que surcar a pesar de todo, venciendo el temor, la angustia y el sufrimiento, pero ¿qué nos guía? El propósito, el Alkahest del Espíritu. El Espíritu llama al Espíritu, y la porción de Espíritu en nuestra vida está tratando de reintegrarse al Espíritu del cual dimanó, y convertirse entonces en esencia monádica, en esencia espiritual, más allá y más arriba de cualquier posible renacimiento; ha llegado a la culminación de la obra alquímica en la vida de la naturaleza.


Pregunta: El primer domingo de mayo es Luna Llena de Tauro, el Festival de Wesak. Esotéricamente se la conoce como la Luna más potente, como el Festival del Buda. Quería saber si esta cualificación de la Luna de Tauro, corresponde a una mayor cantidad de Alkahest, a una mayor posibilidad de transmutación para la humanidad, y si es cierto que en este plenilunio concurren estas circunstancias.
Vicente: Exactamente, es la festividad con mayor afluencia de espíritu en la vida de la naturaleza, se transmite a través del Buda el Alkahest necesario para un año de vida en el planeta. Y durante todo este año, esta fuerza, este movimiento del Alkahest transmutará muchas cosas aunque no nos demos cuenta. Muchas veces lo que sucede a través de la invasión de la energía del Buda es en los mundos subjetivos, en los mundos invisibles, pues si cada cual se analiza fríamente verá cómo cada año se halla un poco más cerca de su propio propósito espiritual que lo está siguiendo constantemente. La Jerarquía utiliza precisamente la hora exacta del plenilunio para iniciar a los discípulos que estén debidamente preparados. Dense cuenta, que los cuerpos de los hombres son procedentes de sustancia lunar y se les llama la Obra de los Pitris, es decir, cuerpos lunares; de manera que toda la humanidad se siente estimulada al bien o al mal. En el momento en que existe esta calificación exacta en el momento de Luna Llena, por el Sol sobre la Luna. Pero, ¿por qué existe? Porque hay personas cuyos cuerpos lunares todavía no contienen Alkahest y, por lo tanto, la influencia de la Luna siendo pura y perfecta les atañe muy negativamente. Hay que tener en cuenta que estamos utilizando términos para definir objetivamente algún resultado de investigación esotérica de los grandes iniciados que nos precedieron en el sendero. Por lo tanto, la Luna Llena hay que observarla místicamente, con toda la fuerza de la buena voluntad del corazón y con el propósito firme de llegar a las últimas consecuencias, y después utilizar los intervalos lunares para darse cuenta de lo que hemos avanzado en un año. La respiración de los hombres, si no se sujetan al pranayama yogui, que está vendiéndose en cualquier libro, se darán cuenta de que año tras año respiran de manera muy distinta, hasta llegar un día en que el Alkahest que han recibido a través de estas espontáneas respiraciones es aquella fuerza de la respiración que nos lleva directamente a Samadhi. Samadhi es un estado puro, nada tiene que ver la conciencia de la forma, no hay que situarlo en un nivel determinado. Samadhi está más allá del Antakarana, es la expresión del Espíritu en el hombre que ha logrado controlar su entera naturaleza inferior y está llegando a participar enteramente de los beneficios de la Mesa del Padre.


Pregunta: Quería saber si los efectos de esta Luna Llena, cuando el Sol está en Tauro y la Luna está en su opuesto, en Escorpio, eran neutralizados en el momento de la Luna Nueva, de la Luna Oscura. ¿Hay algún equilibrio entre estas fuerzas?
Vicente: Al contrario, en el momento de la Luna Llena, cuando exactamente el Sol da de lleno en la Luna, se equilibran los opuestos, Leo y Acuario se equilibran; Géminis y Sagitario se equilibran, ¿por qué? Porque el Sol en este caso es el Alkahest, el centro neutro de toda posible creación. Hay que tratar de vivir íntegramente el poder solar sobre la Luna; dense cuenta de que nuestros cuerpos son lunares, y cada vez que el Sol irrumpe, se precipita sobre la Luna en toda su plenitud en los momentos de plenilunio, están vigorizando con energía superior cada uno de nuestros cuerpos. Gracias. El Misterio del Alkahest (Conferencia completa).

CUARTA PARTE – Otras conferencias
Bien, ¿a qué llamamos técnicamente espacio? Entre ustedes y yo hay un espacio, pero el espacio es algo más que esta pequeña porción de éter que nos separa. El espacio es inconmensurable y el tiempo es limitado. El espacio es todo esto, (explica sobre una pizarra) y el tiempo es esto, cuando dentro del espacio aparece algo se ha creado el tiempo. El espacio es aquello que los antiguos denominaban el Alkahest o Disolvente Universal, el Akasha místico de los esoteristas, y es una prodigiosa entidad psicológica, si podemos decirlo así, compuesta por todos los Logos Creadores que han impuesto su ley en las zonas libres del espacio. Esto es un universo, otro universo, cuando existe una línea que une dos universos creamos una distancia y recorrer esta distancia implica la sensación de tiempo, pero, esto es una consideración meramente física, porque cuando hablamos de un espacio sin dimensiones o, ultradimensional, estos cálculos de distancia de tiempo no existen. El tiempo que va de “a” a “b”, que es una distancia, se puede recorrer más o menos velozmente, significa que al aumentar la velocidad en el tiempo para llegar de un sitio a otro, el espacio lo estamos comprimiendo, el espacio deja de ser espacio para convertirse en éter, aquí es espacio, espacio donde aparentemente no hay nada, en donde está el Akasha, el Disolvente Universal o el Alkahest de los cabalistas, pero cuando existe ya un círculo-no-se-pasa, que es esto, círculo-no-se-pasa de un Logos, todo cuanto existe dentro de este círculo-no-se-pasa es éter, éter condicionado, coloreado kármicamente por la evolución de un Logos, implica, por lo tanto, que el espacio solamente existe donde no existen creaciones, el espacio entre dos estrellas, por ejemplo, pero, ¿cómo se puede medir un espacio aparentemente ultradimensional cuando tratamos de medirlo con una mente tridimensional? Visión Ashrámica de la Segunda Guerra Mundial

Como todos ustedes sabrán seguramente, los alquimistas llegaron a fabricar oro partiendo de metales viles como el plomo. Hoy día se puede realizar científicamente; únicamente hay que decir que cuesta más fabricar oro que sacar el oro de la mina y, por lo tanto, no se activa en grandes proporciones industriales la creación del oro. Pero hubo hombres en el pasado que conocían la química mejor que los químicos modernos y que pudieron transformar el plomo, el hierro o el cobre en oro, basándose simplemente en la clarividencia y en la voluntad de acción. El oro que tiene setenta y nueve protones y el mercurio que tiene ochenta protones, solamente hay una diferencia de protón y la ciencia ha tenido que gastar millones para eliminar un protón del mercurio para convertirlo en oro. En cambio el plomo tiene tres protones menos y cuesta mucho más, ¿verdad? Pero, ¿qué utilizaban los magos? La voluntad operando sobre aquellas esencias que creaban la sustancia de las cosas. Utilizaban aquello que en Cábala mística se llama: el Alkahest o el Disolvente Universal o el León Amarillo de los alquimistas de la Edad Media. ¿Cuál es la virtud del Alkahest?, que contiene la esencia, es todo reducido a su mínima esencia, que es el equilibrio del espacio. Todo cuanto significa compuestos moleculares o un átomo, surge siempre como un efecto de un desequilibrio creado en el espacio por la voluntad del mago. El mago debe crear un desequilibrio en el espacio para crear aquello que suele crear cuando tiene necesidad de hacerlo. Se puede poner en contacto así con las fuerzas misteriosas que están rigiendo todas las zonas de vida del Universo, y el hecho de que un alquimista pueda fabricar el oro es simplemente un conocimiento mucho más profundo de las leyes mecánicas del Universo que las que sostiene todavía el científico actual y, sin embargo, no podemos negar los grandes avances científicos, el poder de la ciencia, que es la voluntad organizada del Creador a través del ser humano. Las Bases de la Magia



Vemos la naturaleza y existe silencio, en contacto con un ser perfecto estamos en silencio, percibimos el silencio, lo intuimos y lo introducimos en nuestra calidad personal, ¿por qué nosotros no podemos pues producir silencio?, ¿por qué no podemos producir esta música silenciosa que es lo que confiere el don de la inmortalidad? Porque no estamos interesados en el silencio y porque el silencio nos da miedo. El hombre teme el silencio, porque el silencio es la muerte del yo y el yo no quiere morir, debe ser el espíritu que quiera que muera el yo y, entonces, cuando el espíritu que quiere que muera el yo y el yo quiere morir, se produce el silencio; y así el silencio de la muerte —que no es un silencio tal pero se dice así— o el silencio provocado por esta absorción divina que se te lleva el pensamiento y se te lleva el deseo y quedas reducido a tu propia expresión natural, podíamos decir que hemos sido reducidos al Alkahest de los magos, no reaccionamos, vivimos, no pensamos, pero tenemos una conciencia de vida superior a cuando estamos pensando. Pensar es una limitación del silencio, porque a medida que pensamos se va haciendo menor el silencio, el pensamiento es tiempo y el silencio es espacio. Hay que reconciliar el espacio y el tiempo dentro de la conciencia de una manera que se cree un equilibrio, cuando existe este equilibrio entre la conciencia de ser y la conciencia de estar o la conciencia de situación, se crea un punto neutro dentro del cual el hombre afirma los poderes de su propia personalidad creadora o de su propio espíritu creador, no ha llegado a ser, ES. Las Bases de la Magia

Pregunta: ¿No es cierto que a través de este experimento de la alquimia, en la cual el hombre a través de la transmutación, la cantidad de energía que puede canalizar este ser, perturba al mismo tiempo el vehículo físico que ha de estar preparado para soportar mayores energías, es decir, nos podrías hablar un poco de la ciencia de la transmutación?


Vicente: La transmutación es una actividad que realiza el ser humano al llegar a cierto nivel dentro de su evolución kármica. Si hablamos en términos de química o de alquimia, diremos que es aquella actividad mediante la cual el mago transforma un metal de tipo bajo o de bajo ni­vel vibratorio, en otro de superior vibración, como es el plomo convertirlo en oro, por ejemplo, que es lo que buscaba el alquimista del fu­turo, apercibido de que existe muy poca diferencia de protones dentro del oro y del plomo, creo que son tres protones de diferencia. Se han realizado experimentos con el mercurio, casualmente hay un protón de diferencia, sin embargo, la fabricación del oro es más cara que el oro sacado de la mina, porque no se comprende la ley de la transmu­tación, que se basa en hallar dentro de la naturaleza aquello que alquímicamente se llama: El Disolvente Universal o el Alkahest de los antiguos magos, no conocemos esto todavía porque no tenemos amor. Por lo tanto, solamente la transmutación física de los metales está al alcance de los iniciados, y pueden transformar el plomo, el cobre u otro cualquier metal vil en oro. Pero, esto no resuelve la cuestión del ser humano, porque la transmutación es aquella fuerza tremenda que realiza el individuo cuando se va purificando, cuando se va separando del egoísmo circundante, aislándose cada vez más y más, hasta llegar a un punto dentro de sí mismo, dentro del cual el corazón tiene la máxima importancia; entonces, a través del corazón se realiza la obra transmutadora dentro del individuo y, entonces, todos los compuestos químicos de alta densidad se transmutan en virtud de la voluntad del iniciado en compuestos moleculares de alta vibración; expulsan, por decirlo de alguna manera, a los átomos nefastos y sombríos de su propia naturaleza y, automáticamente, aquel vacío se llena con compuestos moleculares de alta selectividad, ya sea astral, mental, o como decíamos anteriormente, por compuestos búdicos, o por compuestos átmicos, pues el iniciado o el discípulo, no recibirá ninguna vibración superior o iniciación, sino hasta que haya cambiado completamente ciertos compuestos moleculares dentro de sus cuerpos, y cuando esto lo realiza viene el acto de la iniciación: la ceremonia. La Magia del Átomo

Todos los magos han tenido que llegar a este punto de equilibrio estable dentro de su naturaleza psicológi­ca, ni gravitación ni expansión cíclica, es lo mismo que sucede con el concierto de los mundos, esta eterna sinfonía de la creación, (que es) lo que permite que los astros vayan circulando libremente en sus cursos orbitales, pero sin perder su propia singularidad. El Sol es potente, irradia una gravitación superior a todas en nuestro Universo, en nues­tro Sistema Solar, y todos los planetas están sujetos a esta ley de atracción. Todos los astros ejercen su influencia, los unos sobre los otros, no para conquistarse los unos a los otros sino para componer juntos la sinfonía que manda el Creador. Se nos dice ocultamente que la música de la esfera que corresponde a nuestro Esquema terrestre se halla en un punto de equilibrio, desconocido incluso por los Altos Iniciados, en el que existe una gravitación cero entre todos los planetas, incluso el mismo Sol, este punto, ocultamen­te definido, es el Alkahest, un nombre sánscrito, que significa la ausencia total de la lucha entre polaridades distintas, un punto donde existe la energía creadora de todo cuanto existe. El mago que sabe estas cosas, lo primero que hace para trabajar sobre espacios intermoleculares, espacios vacíos de toda gravitación, es ante todo perder su propia gravitación. La pureza del mago es indispensable para crear una obra realmente mágica, y cuando hablo de magia, solamente hago referencia a una clase de magia: a la magia blanca, a la magia del propio Señor del Mundo, a la magia que opera un Logos Solar sobre su sistema planetario y sistema universal.


Entonces, ¿qué es lo que tiene que hacer el mago? Descubrir dentro de sí los espacios intermoleculares, y descubrir estos espacios es la obra de muchas vidas de sacrificio y de renuncia, porque todos estamos sujetos a la gravitación de uno u otro de nuestros vehículos periódicos de expresión: la mente con sus problemas y sus ilusiones; el cuerpo astral con sus espejismos variados, con sus intensos deseos, esperanzas y temores; y el cuerpo físico que trae una herencia de millones de años de instintos mal gobernados por nuestra propia Alma. Vean ustedes que no es fácil convertirse en un mago, en un mago blanco, en un Iniciado de la Gran Fraternidad, que es lo que tratamos de hacer, si no, no tendría sentido estar aquí, porque nos estamos preparando para la magia consciente, es el porqué nos congregamos mes tras mes, porque en el fondo de nuestro corazón todos tenemos la esperanza de resurgir triunfantes como "aves fénix" de nuestras propias cenizas materia­les. Pues bien, cada vehículo, en virtud del Alkahest, en virtud de esta sustancia primor­dial de donde los Logos extraen sus creaciones, es el porqué el mago puede determinar los prodigios que vemos por doquier.
El mago perfecto a igual que Dios puede crear, y lo primero que tiene que hacer, es crear un vacío dentro de sí, un vacío mental, un vacío emocional, y si ustedes me lo permiten, un vacío físico, y esto es muy difícil de compren­der porque se trata de una idea muy abstracta. Más abstracto que el vacío, ¿existe algo? Pues bien, hay que llegar a un punto cero dentro de nosotros mismos, y a partir de cero empezar de nuevo, como si fuésemos recién nacidos que por primera vez enfrenta­n el eterno dilema o el eterno drama de la vida. Si el mago logra perforar —por decir­lo de alguna manera— la costra psíquica, la costra mental y la costra instintiva de su vehículo inferior, y llega a penetrar tan profundamente que dentro de sí opera una magia de transmutación desconocida todavía por la ciencia e incluso por muchos esoteristas, a partir de este centro de paz encontrado en sí puede operar el milagro de la paz por doquier, por todas las partes, y darse cuenta de que realmente somos hechos a Su Ima­gen y Semejanza. Todos podemos y todos debemos crear, pero hacerlo conscientemente, no actuar como lo hacemos, sin el control de los pensamientos, sin el control de las emociones, sin el control de los instintos del cuerpo físico, es el mismo trabajo que se exige del discípulo que ingresa en un ashrama de la Jerarquía, el trabajo es idéntico, porque lo que pretenden los ashramas de la Jerarquía es crear magos conscientes, creadores, personas que hayan adquirido el derecho de sentirse Hijos de Dios, con toda la plenitud del Verbo, y que en virtud del descubrimiento de cualquier zona desconocida dentro de sí en donde haya paz, armonía y equilibrio, y pueda mantener este equilibrio pase lo que pase en la evolución del tiempo, en el hecho mismo de este descubrimiento, se convierte en un mago.
Esto hicieron todos los magos del pasado. Apolonio de Tiana, por ejemplo, del cual nos habla tanto la tradición esotérica, decía: “Por fin me siento vacío de mí mismo”. Apolonio de Tiana había sido iniciado en los Misterios de Isis, su propio Maestro según se nos dice, fue el Rey Hiarchas, un hombre desconocido por muchos, pero que es la propia entidad Hiran Abif, al cual aluden tan frecuentemente dentro de las explicaciones esotéricas de la masonería. Hiran Abif, que según se nos dice fue el mago que entregó a Apolonio de Tiana el amuleto sagrado que él con el tiempo trasladaría a Ginebra para que se convirtiese en una ciudad sagrada. Se nos dice ocultamente que en cualquier lugar remoto del Lago Léman, en Ginebra, está el talismán depositado por Apolonio de Tiana, y el Rey Hiarchas, o Hiran Abif, era un gran iniciado que había recibido el ébano, símbo­lo de la mente superior, y el oro de Ofir el símbolo de la más perfecta intuición, del propio Rey Salomón que fue el primero que instauró los misterios, que más adelante se convertirían, después de pasar de la boca al oído de los grandes discípulos, en los cuatro puntales donde se asienta toda posible obra mágica. Moisés, tan poco conocido también, porque su figura ha venido distorsionada por el sionismo internacional, que fue un ser legítimamente esotérico que había sido iniciado en los misterios más absolutos en el pasado que le tocó vivir, fue aleccio­nado, según se nos dice, por Batria, la mujer del Faraón en aquellos tiempos solemnes y aquella hija de Batria, Termutis, que encontró, según nos dice la tradición esotérica, al niño Moisés en una canastilla en el río Nilo, son un encadenamiento de hechos perfectos desde el punto de vista kármico, que nos está hablando precisamente de la magia como un sistema de organización del plan de evolución planetaria y, naturalmente, poseyendo como poseían la cualidad infinita del iniciado, siendo magos en potencia, efectuaron grandes prodigios mágicos, no solamen­te introduciendo talismanes sagrados bendecidos por el Señor del Mundo y otras Jerar­quías del Sistema, sino porque sus vidas eran una constante irradiación de magia, y todos los magos son taumaturgos.
¿Qué implica para nosotros el término taumaturgo o la taumaturgia, esotéricamente hablando, sino el poder que tiene cualquier iniciado de curar con sólo la irradiación de su aura magnética? Y, ¿cómo puede irradiar esta paz, esta salud y esta potencia armónica si no ha descubierto y extraído desde el fondo de sí mismo la Paz de aquellos vacíos creadores que ha desarrollado, que ha impuesto a su naturaleza? El mismo hecho de la transmutación de los metales, conociendo el mago el Alkahest, el elemento primor­dial del cual son atraídos a la experiencia de la materia todos los elementos químicos que pueden existir en el Universo, conociendo aquello tan simple, aquello que es un espacio neutro completamente, aplicado inteligentemente a un átomo de plomo lo puede convertir en un átomo de oro. La forma más objetiva que conocemos de la transmutación química de un metal vil en oro es que manejando creadoramente los espacios intermole­culares que constituyen los organismos, las formas de la naturaleza, resulta claro que el mago puede a voluntad integrar o desintegrar la materia, y crear a voluntad cuerpos semejantes al nuestro y desvanecerlos en virtud de su propia voluntad y libre albedrío. Las Zonas Neutras en los Universos

Digo intencionadamente el plano búdico, porque el plano búdico dentro de cualquier cuerpo planetario de nuestro Sistema cósmico es el centro de su propia evolución, en donde los tres aspectos superiores y los tres aspectos inferiores del hombre se equilibran, siempre será en el corazón, de ahí la importancia del Agni Yoga, que desarrolla el corazón de los seres humanos. Dios es un ser humano excelso, a una increíble distancia de la nuestra, pero también tiene el deber de participar en la obra creadora de su Maestro, el Logos Cósmico, del cual depende y al cual sirve. Pues bien, el corazón de nuestro Sistema Solar está en el plano búdico, y si llega­mos, hablando quizá muy metafóricamente, al punto cero del plano búdico, nos encontra­remos en el cuarto nivel, o subplano, del plano búdico. Allí se halla la semilla del Alkahest, la energía primordial de la Creación, y cuando el Logos Solar está crean­do, está mágicamente expresando su voluntad o su intención, tiene la atención pura depositada sobre el Alkahest, la sustancia cósmica que se confunde con el espacio, es lo único que no tiene karma dentro de cualquier sistema, constelación o galaxia. Y, naturalmente, todas estas cosas, aparentemente sabidas, contienen el secreto de nuestra propia realización. El día que pensemos con el corazón, por paradójico que parezca, entonces sabremos lo que es la magia. Ahora solamente pensamos con la mente, y a través de la mente estamos tratando de descubrir, porque la mente es ambiciosa, siempre está ávida de conocimientos, el corazón es estable, sabe sin esfuerzo y, por lo tanto, la magia debe ser realizada sin esfuerzo, precisamente porque surge del corazón. Cualquier situación ambiental, cualquier problema, cualquier enfermedad pueden ser debidamente corregidas y curadas a través de la atención sobre cualquier espacio neutro que hayamos logrado descubrir. Las Zonas Neutras en los Universos

Es decir, que todo cuan­to hemos venido diciendo sobre el espacio, que es multidimensional, multimolecular y multigeométrico, adoptando la divisa de que todo es igual, lo de arriba y lo de abajo, y considerando el espacio como una entidad, podemos decir que son tres cuerpos dentro de aquello que no vemos que es el espacio, porque espacio es aquello que nos separa y, sin embargo, permite nuestra interrelación. Sin el espacio no podríamos comunicarnos, no existiría el propio pensamiento, no existirían los deseos, no existiría la actividad física, por el espacio nos intercomunicamos porque la dimensión es una entidad, todas las moléculas del espacio reunidas constituyendo lo más simple y lo más puro que se conoce, que es el Alkahest, que es el elemento primordial, y todas las formas que vemos en el espacio siempre son expresiones de esta entidad que los mantiene, por decir­lo de alguna manera, en suspensión, y, sin embargo, el espacio que lo contiene todo es puro en su esencia, como pura es la mujer antes y después del nacimiento de su hijo, hay que darse cuenta de esta verdad, atribuida solamente a la Virgen María, hablamos de cosas cósmicas, no de cosas vulgares, de cosas de la personalidad, estamos hablando de la Virgen Naturaleza, de la Virgen Espacio, cuyas matrices están abiertas a todo afán de conquista de la propia singularidad. Al darnos cuenta de esta gran verdad es cuando empezamos a pensar correctamente, a sentir en forma natural, sin estridencias, y a mantener el cuerpo de acuerdo con aque­llo que pensamos y sentimos. Las Zonas Neutras en los Universos

Dense cuenta que nuestro Logos Planetario está evolu­cionando, que tiene un karma que cumplir, y este karma viene inducido por muchas razones que desconocemos, y que constituye misterios insalvables incluso para los grandes iniciados del planeta. Pero, el hecho de que esté atravesando una 4ª Cadena, y dentro de esta 4ª Cadena, un cuerpo esférico completamente como es la Tierra física, que precisamente está atravesando su 4ª Ronda, es decir, que está oscilando alrededor del punto neutro constituido por la atención del Logos Planetario, a través de Sanat Kumara, el Señor del Mundo, y que todo cuanto percibe nuestra mente, solamente se ve en deformación que se escapa de la esfera, porque todavía no hemos adquirido el poder de descubrir el espacio neutro que constituye nuestro enlace con la mónada espiritual. Habrán adivinado ustedes que existe una gran relación o vinculación entre la Mónada —el espíritu en su más elevada esencia— y el Alkahest, la sustancia primordial cero, del cual surge toda la infinita creación. Solamente es aplicando las palabras más técnicas a lo que esotéricamente sabemos todos, y continuar progresando, siendo cada vez más esféricos, si puedo decirlo así, y no adoptando figuras poliédricas llenas de aristas o de vértices. Y voy a decirles que la forma esférica es la que tendrán los componentes atómicos del tercer universo.


El presente universo contiene su expresión arquetípica para todos los grandes seres que alcanzan la iluminación, como un triángulo equilátero y, sabemos también, que todo cuanto nos fue transportado desde el primer universo y que constituyó la matriz mate­rial de las formas actuales, obedecen a la ley del cuadrado. Y que, por lo tanto, hablando siempre técnica y geométricamente, que es como hay que hablar hoy día a los públicos ávidos de conocimiento esotérico, se llega a la comprensión de que la evolu­ción de la forma tiende hacia la esfera, y dentro de la esfera se encuentra el punto exacto que constituirá el principio y fin del tercer universo, el Alkahest a escala cósmica, y a partir de aquí tratar de hacer aquello que dice el Maestro en una de sus bellas pláticas: “Cuando el Atlas Humano enderece su columna vertebral, entonces el eje del mundo adquirirá la vertical”. Porque vemos al hombre desde un nivel puramen­te físico y vemos que la columna vertebral es erecta, si la persona goza de buena salud, pero en los niveles causales, la proyección vista clarividentemente, buscando los espacios de la materia, del cuerpo emocional y del cuerpo mental, se ve que el hombre tiene todavía, singularmente en el nivel emocional, una curvatura en su espalda, hablo para los clarividentes, y el cuerpo mental lo mismo. Aparentemente tendría que ser al revés, que el hombre todavía anduviera agachado como los simios, o como los animales, cuya colum­na vertebral marca la horizontal, y ve el prodigio mediante el cual existe esta forma del hombre tan perfecta.
Pero, es la representación de un estado, de algo que se conquistó en un remoto pasado, y ahora estamos tratando de enderezar la columna vertebral del cuerpo emocional y del cuerpo mental, lo cual es una tarea muy difícil porque no tenemos los elementos de ayuda del pasado, brindada para la materia cualificada del primer universo. Estamos trabajando siempre dentro de los números y de las formas. No puede existir hoy día un conocimiento exacto del mundo esotérico si no se estudia la geometría, la aritmética, la astrología, y todas las ciencias, porque en virtud del conocimiento de aquellas cosas tan aparentemente insignificantes estamos descubriendo la gloria de la creación. Resumiendo la pregunta: el universo es esférico, el sistema cósmico es esférico, las estrellas son esféricas, puede haber más luz o menos luz, más integración espiritual en los Logos, pero todo es esférico. Y cuando se escapa de la esfera viene la producción de fenómenos, la Creación, ¿verdad? Es decir, que cuando reintegramos nuestra vida a la conciencia cero —y esto vendrá con el tiempo pues la evolución de los tiempos así lo exige— entonces, veremos que este punto neutro dentro de nosotros es cero, y es redon­do o esférico, entonces, habrá una relación entre el cuerpo monádico que es esférico y la conciencia monádica que es el Alkahest de la Mónada, y aquellos átomos de sustancia sobre los cuales queremos trabajar, y, entonces, por simpatía vibratoria, crearemos la magia, los prodigios de la Creación. Las Zonas Neutras en los Universos

Entonces, viene la paradoja de que el pensar negativo es la más alta forma de pensar, cuando el hombre no piensa nada es cuando empieza a pensar, ¿se dan cuenta de la paradoja? Y, sin embargo, ustedes, cuando están atentos no piensan. ¿Qué pasa en ustedes? Hay una transmutación, en este silencio expectante ustedes están encon­trando la clave mística de su propio ser, están llegando al punto cero de ustedes mismos, ¿y qué sucede entonces?, hay paz, hay plenitud, hay equilibrio, y hay una fuerza potente en este equilibrio. Pues bien, esta fuerza silente, tremendamente dinámica, está a nuestro alcance porque está por doquier, pero como que no estamos atentos, como estamos pen­dientes de los conocimientos y tratamos de crecer con los conocimientos, no queda tiem­po para dejar vacío de nosotros. Más aún, cuando hay un vacío se entra en un estado místico de completa inseguridad, el Alkahest nos da inseguridad, pero si no atravesa­mos las barreras de esta inseguridad no descubriremos nuestra propia singularidad, no nos descubriremos a nosotros mismos, no llegaremos al fondo de cualquier cuestión y, sin embargo, ustedes están atentos a todo cuanto sucede, a todo cuanto pasa por el mundo, a ustedes mismos. Si observan cómo piensan, están atentos a cómo sienten, a cómo actúan, a cómo hablan, y tienen siempre este instrumento de atención que les permite seguir la ruta exigida para llegar a convertirse en HOMBRE, con mayúsculas. Se está produciendo el gran milagro entonces, y ustedes lo están realizando, porque ustedes están atentos. Digo a ustedes algo más: si están muy atentos descubrirán en ustedes las reservas que les permitirá convertirse en magos, eliminarán las enfermedades físicas, la impasivi­dad mental, el seguir ciego de los acontecimientos del tiempo, el pensamiento les apare­cerá como algo importante para descubrir lo que hay más allá del pensamiento, utilizan­do el pensamiento como una atalaya simplemente, y dejando después el instrumento a un lado para ver lo que hay detrás de aquello. El pensamiento es un instrumento, digo que la mente cuando esté llena de intención habrá un vacío y este vacío será tan importante que cambiará completamente su vida, como ha cambiado la vida de todos los grandes discípulos y los grandes iniciados. Y esto está aquí, ahora, no está allá, después. Aquí..., ahora..., darse cuenta de esta realidad. Las Zonas Neutras en los Universos



Cuando sabemos que una cosa la hacemos mal, vamos al término opuesto y decimos: “Ahora vamos a hacerlo bien”, lo cual significa que hemos antepuesto el principio de lucha de polaridades, y vamos siempre del bien al mal y del mal al bien, y nunca queda­mos en el centro. ¿Se dan cuenta? Siempre queremos ser mejores... y no lo somos, ¿verdad?, es evidente. Pero, hacemos como el péndulo, ahora hago bien, ahora me permito el lujo de hacerlo mal, y así vamos, bien, mal, unas veces es el demonio y otras veces el ángel, y así vamos danzando la danza de las sombras, ¿verdad? Pero, ¿qué pasará cuando este­mos en el centro? Cuando no existe ni el acto bueno ni el acto malo, existe algo que está por encima del bien y del mal, entonces, es cuando realmente el problema del bien y del mal se soluciona, porque el bien y el mal, como el espíritu y la materia, son de la misma sustancia y de la misma esencia, y, ¿qué es lo que junta la sustancia con la esencia?, sólo el principio del Alkahest, el principio universal donde se refunden todas las polaridades y desde donde surgen todas las creaciones. ¿Cuándo la persona se libera del bien y del mal?, cuando no piensa ni en lo uno ni en lo otro, porque lo que el ser humano debe hacer es “perfumar” el ambiente, y esto empezará a hacerlo cuando esté muy atento, muy atento a todo. ¿Verdad que parece una idea machacona, que llegará un día cansarles? ¡Y hasta me van a odiar un poco...! Pero, es esto, porque si no están atentos no llegarán jamás al centro de sí mismos, ¡jamás podrán llegar! Las Zonas Neutras en los Universos





Vicente.— Siempre se ha hablado de magia en el transcurso de los tiempos, desde Simón el Mago a Paracelso, pasando por todos los alquimistas de la Edad Media. En realidad, todos buscaban la misma cosa, le daban nombres distintos: el Disolvente Universal, el León Amarillo, el Alkahest, o bien, el Santo Grial. En realidad, el intento de la magia es la búsqueda de uno mismo, es la búsqueda del “Sancta Sanctorum” de la conciencia. Por tanto, la magia siempre es joven, como joven es el espíritu del hombre, por lo tanto, todas las explicaciones acerca de la magia organizada en nuestro mundo tienen el frescor de lo eterno; en realidad, este Disolvente Universal, este “Sancta Sanctorum” de la conciencia, este recorrer el camino de los justos no varía en el transcurso de las edades. Todos buscamos lo mismo, sea cual sea el punto de partida de nuestras investigaciones, religiosas, científicas o como sea, buscamos el “Sancta Sanctorum”, es decir, el elixir de larga vida, o la piedra filosofal que nos dé el conocimiento y al propio tiempo nos embargue de la plenitud de los dioses, pues si somos hechos a su imagen y semejanza, forzosamente somos dioses en potencia, y habrá que demostrarlo, y sólo hay una manera de demostrar nuestra santidad interna: la magia organizada, el poder surgir triunfantes constantemente de nosotros mismos, venciendo la inercia de las edades, de las tradiciones, de la historia, de la herencia cultural, del código genético, un código genético que no es simplemente físico, sino que abarca las áreas emocionales y la mente. Entonces, la búsqueda del hombre a través de la magia es siempre aquello místicamente definido como el Sendero, el Sendero que nos lleva a Dios, al Creador, al Mago Supremo del Universo. Pero, cuando hablamos del Alkahest como disolvente universal, como el oro puro que surge triunfante del plomo de la materia que hemos controlado, siempre tiene que ver con aquella abstracción que llamamos Espacio. En realidad, todos estamos sumergidos en el Espacio, el Espacio es nuestra patria, el Espacio está ausente de tradición, carece de tiempo, y nosotros nos movemos por el Espacio creando tiempo, creando confusión, creando crisis constantemente, y la historia de la humanidad, la historia del mundo, siempre está llena de conflictos, de luchas, es el enfrentamiento de la gran polaridad existente, Dios y Satán cohabitando en el corazón del hombre. Entonces, la magia suprema es establecer una línea divisoria entre el bien y el mal, porque cuando hablamos del bien no hacemos sino reflejar una contradicción, una reacción contra el mal, y si Dios en nosotros es perfecto, no puede haber contradicción, no puede haber reacción, no puede haber lucha. Entonces, debe existir algo que está por encima del bien y del mal, ¿qué será esto?, ¿acaso no será el Espacio puro, el Alkahest, el Disolvente Universal, el Espacio sin condicionamiento alguno? Pues bien, si la patria del hombre -hablando en un sentido muy espiritual- es el Espacio, es en el Espacio donde tenemos que hallar la verdad, no la hallaremos a través de una religión, ni de una creencia organizada, ni de cualquier estudio, por esotérico que sea, sino cuando nuestra mente y el Espacio formen una unidad, entonces, habrá comprensión, no habrá lucha, no habrá conflicto. Espacio y Alkahest

Si no somos capaces de provocar cambios correctos a nuestro alrededor es que todavía somos aprendices de mago, y unas veces haremos las cosas bien y otras mal. Pero, llegará un momento en que habrá dentro del corazón del hombre un equilibrio, este equilibrio gestará un nuevo ser, una nueva voluntad, si ustedes me lo permiten, un nuevo enfoque, una nueva vida social llena de valores permanentes, algo que ya no podrá detener el carro del tiempo, porque siempre estará por encima del tiempo, jamás será gobernado, siempre estará gobernando, no existe karma ni destino para este ser, es el karma y el destino que él mismo se impone, es la ley de los magos que utilizan la fuerza del Alkahest, del Gran Disolvente Universal del Espacio para evaporar el tiempo, y convertir el tiempo en eternidad a través de la redención de la materia. Espacio y Alkahest
No hay ninguna mezquita, ninguna pagoda, ninguna iglesia que no tenga geométricamente la forma de un platillo volador, dense cuenta de esto. Una torre afilada, la gente no se da cuenta de la forma geométrica de una iglesia, tal como la construyeron los primeros geómetras, que no ve la religión, sino la arquitectura perfecta. Todo esto en una pagoda, en una mezquita, o en una iglesia, la forma geométrica de un cohete a punto de disparar, es el símbolo de la evolución tratando de vencer la inercia del espacio, entendiendo en este caso el Akasha, no el espacio puro, el Alkahest, el manto que cubre el espacio puro es el Akasha, tratando de horadar el Akasha y pasar a las formas sublimes que hay más allá del Akasha, que hay el espacio puro, la ciencia pura del Alkahest, de los magos alquimistas, de aquellos que querían convertir el plomo en oro, o de aquellos que buscaban la Piedra Filosofal, o de aquellos que buscaban el Santo Grial. Todo está condensado en la búsqueda, la búsqueda siempre tiene forma de cuña, porque tiene que introducirse en la nube de cosas cognoscibles que existen en el espacio, es decir, en la capa del espacio donde está el sedimento de todas las creaciones geométricas, de todos los universos, de todos los planetas y de todos los hombres, y extraer el contenido esencial para mantener y dar vida a esta religión que se expresa a través de esta pagoda, de esta mezquita o de esta iglesia. La Geometría, Soporte de la Imaginación del Mago

¿Qué hay en el vacío?, hay una serie interminable de formas geométricas que jamás salieron a la luz, son las formas geométricas responsables de la paz y de la plenitud del espíritu, entonces, nos apoyamos encima de esto, no es algo vacío, vacío es una palabra inadecuada que estamos utilizando por conveniencia de las disertaciones, ¿no existe vacío dentro del Universo?, todo son formas, desde las más densas hasta las más sutiles, porque estamos inmersos dentro de un Universo molecular completamente físico desde el punto de vista de los Dioses, y, además, es el cuerpo físico que utiliza una Potestad Cósmica de la cual nada puede decirse por su propia excelsitud y, sin embargo, este Ser Cósmico tendrá que apoyarse inexorablemente sobre redes espaciales geométricas para continuar introduciendo nuevas formas, todo son formas, solamente hay un punto en el espacio donde no existe forma de ninguna clase, es en el Alkahest, en el espacio puro, pero, quien llega allí se ha convertido en Dios de Dioses y no podemos hablar de estas cosas aquí. La Geometría, Soporte de la Imaginación del Mago


Así que estamos luchando constantemente tratando de fijar nuestra conciencia en aquella pequeña partícula que llamamos chispa monádica en nosotros mismos, que está conectada con nuestra mónada espiritual y con el cuerpo monádico del espacio. Y aquí hay un misterio que cada cual debe de desarrollar a su propia manera, pero si aquí vencemos, si aquí logramos hacer penetrar en cada una de las células de nuestros cuerpos moleculares algo de la luz monádica, algo de la fuerza inmaculada del espacio, si ustedes me lo permiten, -en términos mágicos- del Alkahest, entonces, veremos que la vida no es tan triste como la estamos imaginando y como la estamos reproduciendo a través de las edades. Y si ustedes vienen aquí, es porque una parte de ustedes está llena de espacio, y el espacio ensancha la mente y el corazón y trata de introducirles en los misterios, porque no podemos hablar de misterios, de la clase que sean, -y todos son misterios iniciáticos- si no tenemos en cuenta esta fuerza invocante constantemente del espacio, esta fuerza que está en el cetro del iniciador, como está en los centros del iniciado, como está por doquier, así que no hay que percibirlo de una manera, digamos, objetiva, hay que descubrir esta fuerza tratando de ahondar los momentos de paz de nuestra vida. Estructura del Ser Humano

Hemos creado un mundo, utilizando precisamente las energías, las fuerzas, las situaciones, el éter que nos suministran estas entidades que constituyen los mundos invisibles. El éter es la síntesis de todo cuanto existe. En sus aspectos más ocultos y trascendentes es el Alkahest, la Piedra Filosofal, el elixir de la larga vida, siempre y cuando el hombre, el ser humano, sea capaz de utilizarlo correctamente. El Mago y su Contacto con el Reino Dévico

De manera que, cuando hablamos de los elementos de la naturaleza o, simplemente, cuando hablamos de magia, podemos decir que es la característica del mago controlar los cuatro elementos y, transmutar los metales, no es más —para los alquimistas perfectos—que una manera de dominar los cuatro elementos; el fuego, porque a través del fuego y del aire que aventa al fuego, la tierra se convierte en aire, y el aire se convierte en agua, y el agua se puede transformar en aire, ¿por qué?, porque todos en esencia están regidos por un elemento primordial, un elemento al cual los esoteristas, los magos y los alquimistas de todos los tiempos denominan el Alkahest, la sustancia primordial mediante la cual el espacio se convierte en centro de creación y permite la creación de todas las cosas y, vamos avanzando, porque con el dominio que adquiere el mago se desarrollan lo que llamamos facultades psíquicas, la clariaudiencia, la clarividencia, la psicometría, la telepatía, el contacto concreto, correcto y perfecto con los reinos superiores, para convertir al hombre en un Dios aquí en la Tierra. No podemos hablar de un mago perfecto sin hablar de Dios; él es un Dios aquí en la Tierra. El Mago y su Contacto con el Reino Dévico

El plano búdico es el centro místico donde se equilibra la polaridad de los tres planos inferiores con los tres planos superiores, entonces, si tenemos contacto, si tenemos una vía de acceso a un desconocido antakarana, completamente subjetivo, y podemos atraer a nuestros cuerpos parte de esta fuerza —yo podría llamar a esta fuerza en términos mágicos el Alkahest o sustancia primordial del sistema— y atraerlo hasta los vehículos y estos vehículos armonizarlos en virtud de la potente fuerza del espacio neutro. De manera, que ustedes tendrán una idea, no sé si será muy concreta, pero sí comprensible, singularmente para las personas que han estudiado esoterismo, que saben lo que es un plano, saben lo que es un subplano, y saben realmente lo que significa el plano búdico en lo que respecta a la evolución del sistema solar, y así se comprende, por ejemplo, una actividad mental desorganizada, es decir, en la cual hay una polaridad que crea un desequilibrio, es decir, que el lóbulo derecho tiene una fuerza tremenda por encima de la que tiene el lóbulo izquierdo del cerebro, ¿qué pasa entonces?, si introducimos una pequeña partícula búdica en el cerebro, la fuerza positiva, tremendamente positiva del plano búdico, en este caso, puede separar entre sí la atracción exagerada de una polaridad por encima de la otra y convertir en equilibrio aquello que anteriormente era un caos, y toda la vida del mago es crear espacios neutros, espacios para controlar las fuerzas elementales, espacios neutros para curar enfermedades, espacios neutros para neutralizar la polaridad o la gravitación. El Mago y el Control de los Cuatro Elementos

Ain embargo, el Yo está en el centro de toda cuestión, no se siente aparte de lo superior ni tampoco aparte de lo inferior, sino que ha establecido entre lo inferior y lo superior un equilibrio, y el equilibrio ha creado dentro de sí, en el nivel que sea, un espacio neutro muy potente, ha llenado cada vehículo con una parte considerable de Alkahest, del disolvente universal, y con el disolvente universal es capaz de transmutar todas las cosas. Pero, por favor, no empieza transformando el plomo en oro, sino que lo primero que ha hecho es transformar enteramente su naturaleza pasional en una naturaleza pasional o emocional redimida, ha limpiado su cuerpo del pecado original, por decirlo tal como estamos acostumbrados, los sentidos no dominan sus cuerpos, no siente el instinto como los demás hombres, ha controlado la mente a un extremo incomprensible para nosotros y, al propio tiempo, se ha convertido en un dios en cuerpo físico, mediante la incorporación en cada uno de sus estadios de energía búdica en su sistema de adaptación a la vida. El Mago y el Control de los Cuatro Elementos

¿Por qué el hombre es hombre y la mujer es mujer? Solamente porque el fuego de Ida o de Pingala han variado. Cuando están al mismo nivel el hombre se convierte en un andrógino. ¿Se dan cuenta ustedes? Otra forma de hablarles a ustedes de lo que implica el fuego de la materia o Fuego de Kundalini cuando asciende como una serpiente enroscada alrededor del Sushumnâ. El Sushumnâ, si ustedes me lo permiten, es una representación acabada del Alkahest, siendo Ida y Pingala fuegos menores; solamente se convierten en fuerza mayor cuando la doble serpiente surge ya del carrusel o del Sushumnâ y se refugia en el corazón, desaparecen las dos serpientes y viene el Fuego Solar, que es cuando se destruye el cuerpo causal y todas estas cosas de las cuales hemos hablado tanto y tanto. El Mago y el Control de los Cuatro Elementos



Durante el curso de nuestras investigaciones esotéricas acerca de la magia blanca organizada en el mundo, hemos hecho o hemos depositado un énfasis muy específico, sobre aquella gran frase atribuida al Maestro Koot Humi, “El Espacio es una entidad”. Algunas personas me han preguntado la relación Espacio/Éter, y qué es exactamente el Alkahest, la sustancia primordial de la evolución. Yo les diría a ustedes que cuando un Dios, un Logos, decide crear, se apropia mediante el poder de su voluntad y hasta donde su evolución espiritual lo permite, una cantidad de Éter Primordial o Alkahest, que lo incorpora al universo que va a crear. La distinción entre el Éter Primordial o Alkahest y el Espacio, es que el espacio contiene todas las creaciones posibles, y que el Alkahest o sustancia primordial segregada por el espacio, por la voluntad del Logos, ha sido incorporada a su universo, entonces empieza un proceso de sustanciación del Éter Primordial o del Alkahest, esta sustancia tan bien descrita por Paracelso y Eliphas Levi, en el sentido de que sólo la evolución de un Logos puede atraer una cantidad específica de Alkahest del Espacio Universal, de ésta entidad desconocida por la mayor parte de los esoteristas e investigadores de la ciencia oculta.
Cuando el Logos empieza a manipular el Alkahest, cuando empieza a condensarlo, se van creando los planos, hablando concretamente de nuestro Logos Solar, mediante la porción de Alkahest que ha logrado atraer a su centro creador, y mediante un sistema arcangélico de sustanciación de aquel éter, va creando los planos de la naturaleza. Lo cual significa que entre el plano más elevado, el plano ádico del sistema solar y el plano físico denso, hay una proporción del Alkahest que solamente puede ser apreciado en los niveles superiores, porque en los niveles inferiores es casi prácticamente irreconocible. Entonces tenemos, primero, la sustancia primordial segregada por el espacio, por la invocación de la voluntad de un Centro Logóico de Creación, cuando esta porción de Alkahest o Éter Primordial ha sido incorporado al aspecto evolutivo de aquel Universo que va a ser creado, se convierte en lo que llamamos éter.
El éter es la sustancia mediante la cual se han creado todas las formas, y hay formas en todos los planos del universo, lo que podemos decir que no todos los planos del universo son accesibles a la visión humana, que solamente puede conquistar fragmentos de la gran historia cósmica, de manera que añadiendo estas ideas a las ya anteriormente formuladas, vemos que la condensación del Éter Primordial, trae como consecuencia desde arriba hacia abajo, el proceso descrito como de involución. La esencia va descendiendo de nivel hasta converger en los niveles más densos y, entonces, una vez ha rebasado aquello que técnicamente decimos el círculo-no-se-pasa de aquel universo que va a ser creado o que va siendo creado en virtud de las disposiciones del Señor del Mundo y de los Señores del Karma —los Señores Lipikas—, empieza el proceso de evolución. Entonces, la sustancia más densa tiende a descompresionarse, y a medida que va ascendiendo, va recogiendo cada vez más porción de Alkahest, que le permite sumergir su vida y su conciencia en los niveles superiores del Esquema o del Sistema Solar. La Relación Espacio-Éter
Las comunicaciones entre personas mediante la palabra es una cosa, la comunicación de las personas por afinidad mental o emocional es otra, y la relación telepática superior también es diferente, son tres niveles de relación y de comunicación, pero debemos tener en cuenta que todo esto forma parte de un conjunto, y este conjunto está implícito o inmerso en éter, de manera que hay que estudiar el éter a través de la relación y a través de la comunicación, y que términos tales como el Alkahest aplicado por los alquimistas —los verdaderos alquimistas—, o la sustancia primordial de la creación, o por el sistema concatenado de vibraciones dentro de un sistema, de un esquema o entre seres humanos. La relación constituye el centro de la conciencia, de manera que les invito a establecer muchas y muy profundas relaciones y comunicaciones entre ustedes y cuantos les rodean, de esta manera ustedes surgirán triunfantes. La Relación Espacio-Éter

Pregunta: ¿Llegará alguna vez el éter a convertirse nuevamente en Alkahest?
Vicente: Naturalmente, a eso vamos. Dijimos al principio, que el Logos, siguiendo la línea en su propia evolución, y el Alkahest o la cantidad de Alkahest que el Logos de un sistema absorbe del espacio, está condicionado a su evolución espiritual, entonces, con aquel material que ha absorbido del espacio, crea un círculo-no-se-pasa, creado por los Señores del Karma —es muy interesante el proceso— y, entonces, viene el trabajo de condensar el Alkahest o el éter; en el primer subplano ádico hay mucho más Alkahest que éter condicionado, pero a medida que va descendiendo el Alkahest queda convertido en sustancia etérica, y solamente pequeños puntos de Alkahest son perceptibles singularmente en el plano físico-denso, y solamente los grandes discípulos, los grandes alquimistas, sólo ellos pueden lograr extraer de toda aquella masa etérica condicionada una pequeña parte de Alkahest, y esta pequeña parte de Alkahest sigue el ritmo de la evolución y a través de su inspiración llegan a convertirse un día en Maestros. La Relación Espacio-Éter

Pregunta: Cuando el Alkahest es utilizado por el Logos para meterlo dentro del círculo-no-se-pasa, éste círculo-no-se-pasa no es un círculo que contenga la nada, sino que contiene algo que tiene que ser sublimado con el Alkahest, ¿no es eso?
Vicente: Hemos dicho que la cantidad de Alkahest o esencia primordial de la creación, está en razón directa con la evolución espiritual de un Logos o de un centro creador, que una vez se ha apropiado de esta cantidad de Alkahest, el trabajo del Logos es ir reduciendo en su intensidad hasta llegar a los planos inferiores. Y el reconocimiento por parte de los discípulos del Alkahest en su propia constitución, y en la constitución de quienes les rodean, empieza el trabajo de la evolución consciente, la cual es muy difícil de conseguir, evolucionamos contra nosotros mismos, a pesar de nosotros mismos, que siempre estamos oponiendo resistencia. De manera que el Alkahest, la sustancia transmutadora de las tendencias inferiores en oro, de las tendencias superiores, es aquello que pretendían los antiguos alquimistas, lo cual llevaron con símbolos, en vez decir, el Alkahest es el espíritu que está ennobleciendo los materiales, con el cual ha construido sus moradas de carne, y cuando ha extraído la cantidad suficiente de Alkahest empieza el ascenso hacia las fuentes, hacia la casa del Padre, no hay más.
Pregunta: ¿Es cierto que en cada dimensión los éteres tienen un movimiento mucho más rápido?
Vicente: De arriba abajo es más lento, y hacia arriba es mαs rápido.
Pregunta: ¿Será por esto que el que tiene una conciencia superior puede ver el futuro debido a esta rapidez en los éteres superiores?
Vicente: La rapidez es en su propio plano, y la rapidez de los contactos es la relación que tiene su plano con un plano superior, esta es la obra del Alkahest. La velocidad en el tiempo la estamos aplicando en nuestras relaciones sociales, la rapidez de los contactos o de comunicaciones. La Relación Espacio-Éter

Sabiduría Arcana


Argentina, Junio de 2014








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