Capítulo III: Consecuencias de las adicciones



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CAPÍTULO III: Consecuencias de las adicciones

1. ¿Light o Resucitado?

 

 



        Nos encontramos en estos momentos como protagonistas de la historia sumergidos en un combate sin piedad, un combate cruento entre las fuerzas de las tinieblas y las fuerzas de la luz, entre la fuerzas de la muerte y las fuerzas de la vida; en última instancia, aunque los hombres no lo comprenden, entre el poder del Anticristo y el poder de Cristo Dios.

1. El hombre light

        Quiero referirme a un aspecto de la cultura light, que adquiere dimensiones planetarias en nuestro tiempo. Y así estamos viviendo en una cultura light, por eso también lamentablemente hay sacerdotes light, religiosas light y hay muchos que en la confusión de estos tiempos creen que ser light es algo parecido a vivir como resucitados; pero no es así. Es una cosa muy distinta ser o vivir como hombres light, que vivir como resucitados, o sea, según todas las consecuencias de la resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

¿Qué es la cultura light ? En una de sus acepciones, light quiere decir aquella cosa sin peso, no seria, frívola. En el caso del matrimonio son aquellos que no están restringidos a un solo esposo o a una sola esposa; es lo superficial, lo no comprometido, por eso se habla de lectura light, industria light o ligera; y suelen ser cosas, muchas veces en esta civilización de la imagen, que tienen un cierto brillo, pero sin sustancia, son cosas huecas, vacías.

¿Qué es el hombre light ? Antes le decíamos "tilingo"... Es un hombre sin sustancia. Es el ser humano que no cultiva las potencias más altas de su espíritu: la inteligencia, buscando conocer; la voluntad tratando de querer, de amar, y tratando de hacer que su paso por este mundo lo deje más enriquecido y las nuevas generaciones se encuentren mejor por el aporte, aunque sea mínimo, de lo que él ha hecho. Más aún, es el hombre que no usa de su inteligencia para conocer aquellas cosas fundamentales, que hacen que la vida del hombre tenga sentido, valga la pena, aquél que no se pregunta por las causas primeras, que es lo mismo que decir las causas últimas, aquél que no busca descubrir al Ser Supremo, no busca rendirle culto, no busca elevar a Él su inteligencia y su voluntad.

Y así como ahora hay cerveza sin alcohol, café sin cafeína, tabaco sin nicotina, y azúcar sin glucosa, HAY HOMBRES SIN HUMANIDAD. El hombre light es un hombre sin humanidad.

Así, se ve en las distintas manifestaciones que el hombre puede tener: HAY COLEGIOS donde no se estudia; hay SEMINARIOS sin oración, sin estudio, sin disciplina, sin amor por la almas: seminarios light; hay SACERDOTES sin humanidad, SIN SACERDOTALIDAD. ¿Qué es el sacerdote light? Es el sacerdote sin sustancia. Su palabra no tiene peso, su vida no tiene importancia, su pastoral es algo volátil, los efectos de su accionar son superficiales. No producen fruto sus sermones, su feligresía –por razón de ser inhumano por tantas prescripciones– se reduce más de día en día, su enseñanza recuerda la cantinela de los antiguos fariseos, sus testimonios son antiproféticos.

Pero hay también RELIGIOSAS SIN RELIGIOSIDAD, religiosas sin hábito, que a lo más tienen un pañuelito chiquitito, se distinguen por una crucecita en el hombro, que puede parecer una mosca dorada.

Se trata de personas vacías, huecas, sin brújula respecto de lo que está bien o de lo que está mal. En el fondo son relativistas morales. Para ellos no hay verdades inmutables, todo es relativo... lo cual hace relativa su misma relatividad, porque si todo es relativo, también su relatividad. Y entonces viven en la relatividad. Son los hombres y mujeres de "los caminos sin meta": están en el mundo y no saben para qué, caminan sin saber para dónde. Creen estar en la médula misma de la tradición o en la avanzada más atrevida del progreso, cuando en rigor son guardianes de antiguallas de museo o vendedores de utopías fatuas. Son los hombres que cuando –a veces– se deciden a leer, acuden a la "literatura kleenex" (descartable, como los pañuelos de papel), porque recurren a libros que son resúmenes de vacío hechos para matar el tiempo, en lugar de ser alimento del alma y ocasión del propio perfeccionamiento.



2. El hombre resucitado

Muy distinto es el cristiano, el verdadero hombre que vive como resucitado. Es el hombre que vive la plenitud de la naturaleza humana. El que desarrolla al máximo las potencias espirituales... El que tiene la fuerza suficiente como para no doblegarse ante las inclinaciones desordenadas del pecado. Es el que sabe dónde está el Norte y qué hay que hacer para encontrarlo. Sabe cuál es el camino y cuál es la meta.

Muy distinto es, entonces, el hombre nuevo, el hombre que realmente saca para su vida todas las consecuencias que tiene la resurrección de Cristo. Es el hombre nuevo que no vive esa vida desvalida, aunque pueda aparecer dichosa. No es el hombre "hueco" sino es el hombre con "pasta". Es el hombre del cual nosotros decimos "tiene madera"; es aquel que sabe para qué vive y sabe cómo vivir, es el hombre que ha sido sanado por la gracia y que la gracia lo eleva, lo perfecciona, lo dignifica; es el hombre que usa de sus potencias superiores, la inteligencia y la voluntad, haciendo que esas potencias se eleven por estar iluminadas por la fe, por estar informadas por la esperanza y sobre todo por la caridad. Es el que bucea en los grandes misterios: Trinidad, Encarnación, Iglesia, Eucaristía, Vida eterna... Si es sacerdote, es el que predica con autoridad y edifica a los fieles... Es el que suma y no resta, el que tiene celo por la Casa del Señor, y da su vida por conquistar las ovejas que están fuera del redil y no patea a las que están dentro. Es un hombre que sabe que en este mundo tendrá que padecer, tendrá que llevar la cruz, ¿quién no?, pero está convencido y tiene la seguridad que le viene de la fe, de que es necesario eso para llegar a la luz; es necesario en este mundo que nunca dejará de ser un valle de lágrimas; es necesario sufrir; es necesario padecer para un día, por gracia de Dios, poder gozar de la felicidad eterna.

Es por eso que a pesar de nuestras limitaciones y nuestra debilidades estamos empeñados en hacer colegios que no sean colegios light; en el fondo es una locura porque, pensar aquí en la Argentina hacer un colegio y, más aún en San Rafael, como el Bachillerato Humanista, es una locura. Si no logramos formar hombres y mujeres que se conecten con la gran cultura greco-romana-hispana daremos diplomas, pero tendremos hombres y mujeres light, es decir, "tilingos". Y eso no lo queremos hacer.

Por eso, estamos empeñados en proclamar con claridad, como nos lo dice el misterio de la resurrección del Señor, el Evangelio de la familia. Es necesario volver enseñar a nuestros jóvenes, y aquellos que no son tan jóvenes, el Evangelio de la familia, o sea, que el hombre se una a una mujer, que sea fiel y viva con ella indisolublemente hasta que la muerte los separe. (En los casos donde hay problemas graves se puede llegar a la separación de techo y lecho, pero para un cristiano, para alguien que cree en el Evangelio, una unión posterior es inadmisible).

Es necesario tener religiosas que sean verdaderas esposas de Jesús, no "viudas de Cristo", es decir mujeres que tengan lleno su corazón de amor al único Señor que merece ser servido, que es Dios, con un corazón virgen, con un corazón indiviso, totalmente para el Señor. Es necesario, y debemos rezar todos para que ello sea posible, formar sacerdotes convencidos de la verdad que enseñan, formar sacerdotes dispuestos a proclamar la verdad de Cristo con toda su integridad, les guste o no les guste a los hombres, porque la verdad no es cuestión de gusto. Necesitamos hombres de Dios, hombres que crean en la resurrección, hombres que, por tanto, no tengan miedo a nada ni a nadie, hombres que crean en el poder de la Pascua, que crean en la fuerza y en el poder del Espíritu, que crean que no hay poder sobre la tierra que sea más grande, que pueda superar, ni siquiera se pueda equiparar, al poder infinito que tiene Jesucristo, Rey de reyes y Señor de señores, vencedor invicto del mal y de la muerte. Sacerdotes que no sean como el hombre light, que parece nuevo porque es vacío, sino que sean en realidad "nuevos" porque son una manifestación del Pleroma de Cristo, porque participan "a full" del misterio Pascual del Señor. Por eso, no es el pedido de Cristo que seamos hombres light. La propuesta es que vivamos como resucitados, es decir, que vivamos a full, según nuestra naturaleza humana elevada por el Bautismo a la dignidad, a la adopción de hijos de Dios.

Tomemos conciencia, entonces, queridos jóvenes, que no son las modas efímeras las que darán consistencia y felicidad a nuestras vidas, que pasan y que duran ¿cuánto?, ¡cuántas modas hemos visto nosotros pasar! ¿recuerdan uds.? Lo que verdaderamente dará consistencia a nuestras vidas es la seguridad de que Cristo es el que murió y resucitó por nosostros para salvarnos de nuestros pecados y llevarnos a la vida eterna del Cielo. Lo que sigue permaneciendo siempre, firme, y seguirá permaneciendo firme hasta el fin de los tiempos es la Verdad de Jesús, el mismo ayer, hoy y mañana. El único que tiene palabras de Vida Eterna, el único que enseña al hombre de este final de milenio, desorientado, cuál es la Verdad, cuál es el Camino, cuál es la Vida.

Pidamos a nuestra Madre, la Santísima Virgen, la gracia de poder nosotros dar testimonio de ese Hombre Nuevo, de ese hombre resucitado, para ser apóstoles de Jesucristo, y entonces sepamos dar a nuestros hermanos aquello más importante que le podemos dar, que es el sentido de la vida, que es el camino que lleva a la Vida Eterna, que es vivir en plenitud como hijos de Dios.



CAPÍTULO III: Consecuencias de las adicciones

2. El aborto

 

"No se puede suprimir la vida.



No se puede rechazar la vida, don de Dios.

Y yo, como Vicario de Aquél que es la vida del mundo,

elevo mi humilde voz en defensa de quien no ha tenido

ni jamás tendrá voz.

No se puede suprimir la vida en el seno de la madre".

(Homilía en Aquila, Italia, 30-08-1980).

 

        En Caná de Galilea la Virgen nos dejó como testamento las siguientes palabras: "Haced lo que Él os diga" (Jn 2,5). Es el mensaje de María, la Virgen-Madre, tan fecunda que es la "Madre de Dios".



        ¿Qué nos dice Dios? "No matarás..." (Ex 20,13).

        El mundo de hoy, en general, no hace lo que Dios dice. Es enemigo de la vida. Es enemigo de Dios. Y con miles de falacias y mentiras pretenden hacer una ley de su enemistad con la vida. Muchos pretenden legalizar el aborto.



Las falsas razones

Veremos algunas pseudo-razones que invocan los abortistas:



1. El caso de una joven indefensa violada por un desconocido

El embarazo por violación es sumamente raro. En Saint Paul (Minneapolis) durante 10 años hubo 3500 casos de violación; 0 de embarazos.

Por otra parte, no es fácil probar que el embarazo sea precisamente fruto de una violación. La mujer abandonada por su amante lo puede acusar de este crimen con cierta facilidad.

En realidad el motivo alegado no suele ser más que un pretexto para abrir las puertas al aborto permisivo por cualquier otra razón.

No se puede "tolerar" legalmente el homicidio de un inocente. El trauma que su madre sufriría por el aborto sería más grave que la misma violación. Lo pasado no se puede remediar, pero sí prevenir el futuro.

¡Qué lógica tan errónea la que permite sentenciar a muerte al inocente como castigo por el crimen!



2. Hay casos en que se debe realizar "por razones de salud mental".

Después que hubo un gran declive en el número de los abortos "terapéuticos" (el hospital de la Universidad de Cincinnati no hizo ni uno solo en 15 años), se buscó justificar todo tipo de abortos con el asunto de la "salud mental". Podemos afirmar con toda seguridad, que ningún tipo de enfermedad mental conocido puede curarse con el aborto a petición.

En lugar de destruir a una persona, lo mejor es tratar de emplear los modernos métodos terapéuticos.

3. ¿Y las que amenazan suicidarse?

En Minnesota, en 15 años, de 93.000 nacimientos de niños vivos, sólo cuatro mujeres se suicidaron mientras estaban embarazadas. El feto en el útero es un "mecanismo protectivo". Ninguna de estas mujeres había recibido tratamiento psiquiátrico.

Podemos, sí, afirmar que normalmente se producen daños mentales en las mujeres que abortan: como culpabilidad insolubles, continuos autorreproches y depresión. Es más fácil sacar al niño del útero de la madre que sacarlo de su cabeza.

Se puede, de todas maneras, afirmar que a veces se da esta tentación en los primeros meses del embarazo no deseado; pero es muy distinto lo que siente en los tres últimos. Si se les hubiese facilitado el aborto a las madres que no deseaban el embarazo en los tres primeros meses, por lo menos una tercera parte de ustedes no estarían viviendo.



4. La mujer tiene derecho a hacer lo que quiera con su propio cuerpo.

El derecho del niño a la vida es mayor y sobrepasa cualquier derecho que pueda tener una mujer sobre su propio cuerpo.

El óvulo fecundado o el embrión que se está desarrollando dentro del útero materno, no puede considerarse parte de su cuerpo. Tiene un código genético totalmente diferente a las células del cuerpo de la madre. Es el cuerpo de otra persona, la del hijo que lleva en sí.

Además, cualquier tipo de aborto, en cualquier etapa del embarazo, es por lo menos dos veces más arriesgado para la vida de la madre que el mismo parto.

La lista de trastornos de las mujeres que abortan es de:

9 % esterilidad.

14 % abortos espontáneos habituales.

40 % embarazos extrauterinos.

17 % irregularidades en la menstruación.

20 a 30 % dolores abdominales, mareos, cefaleas, etc.



5. Otros dicen que se trata de reivindicar los derechos y la dignidad de la mujer

Es notable. Son los que siempre hablan del "feto". ¿Y si es una "feta"? ¿Si en vez de ser un niño es una niña? ¿Adónde van a parar los derechos de esa mujercita?



6. Otros abortistas dicen: legalizándolo se reduciría el número de abortos clandestinos.

Legalizar el aborto, no reduce, no ha reducido, ni reducirá el número de los abortos clandestinos.

No lo ha hecho –estadísticas en la mano– ni en Suecia, ni en Japón, ni en Alemania, ni en Suiza, ni en Rusia, ni en Inglaterra, ni en EE.UU. Ni en ningún país. ¿Razones? Pueden ser varias:

– El esposo quiere el hijo, la esposa no...

– Mujer que queda embarazada de otro hombre que no es su marido

– Hija soltera... suscita escándalo

– Pobre... abandonada del marido... hospital con larga lista de espera

Aunque se facilite el aborto "legal" siempre habrá un gran número de mujeres que buscarán la clandestinidad. Siempre estará el miedo a ser descubierta. El "legal" nunca respetará la intimidad del individuo.

¡No pueden ponerse puertas al campo! (es imposible poner límites a lo que no los admite). Legalizado el aborto tiende a extenderse. No se asesina sólo a los niños. Se mata la conciencia que nos grita "no matarás". Porque más grave que la mentira del inocente es la muerte de la conciencia del culpable.

7. Control de la natalidad.

"Cuantos más habitantes seamos, más hambre habrá en el mundo. Si el número de personas disminuye, podremos aprovechar mejor los alimentos".

Fue uno de los principales argumentos esgrimidos en la Conferencia de El Cairo, basada en la errónea teoría malthusiana (la población mundial aumenta de modo geométrico y los recursos de modo matemático, por lo que éstos son cada vez más insuficientes). Falso, pues los recursos mundiales sobran de por sí, a lo que se suma el enorme adelanto científico de las últimas décadas, que permite aprovechar al máximo todo lo que se produce en los sectores agrícolas, ganaderos, petroleros, etc. Es decir, el alimento sobra para la población mundial actual y para la futura, por cientos de años más. Si no llega a todos es por el orgullo y la avaricia de las naciones opulentas. No hay porqué disminuir el número de comensales, sino multiplicar el pan en las mesas.

8. Disminución o eliminación de la pobreza: también se usó como argumento en El Cairo.

Falso: disminuir la población para eliminar la pobreza es un contrasentido, pues es una verdad de perogrullo que una nación puede aprovechar mejor sus recursos naturales cuando su población es numerosa. Sucede lo contrario cuando la población disminuye. Es decir, la pobreza aumenta en vez de disminuir, con pocos habitantes.

Pero en el absurdo de admitir este argumento, es decir, eliminar a un ser humano porque no alcanza el dinero, ¿por qué no empezamos por eliminar a los más grandecitos, por ejemplo, los de doce años o más, que "gastan" mucho más que un bebé?

Esto se vuelve más ridículo cuando el que admite este argumento es una persona, una familia o un país con poder económico. Para eliminar la pobreza, en vez de redistribuir las riquezas, se quiere eliminar la vida de los pobres.



9. Enfermedad grave de la mujer embarazada al momento del parto o antes.

"Cuando la mujer presenta una enfermedad que amenaza su vida y está embarazada, se debe abortar, porque es preferible salvar la vida de la madre, aunque deba sacrificarse el hijo".

Falso: los casos médicos en donde el niño pone en riesgo la vida de la madre son escasísimos o nulos. En consecuencia, no bastan de ningún modo para legalizar el aborto. Nada justifica un asesinato; menos el de un niño inocente. En esos casos, debe continuarse con la evolución normal del embarazo y del parto, sin atentar contra la vida del niño. Por otra parte, desde el punto de vista médico, la muerte del niño no mejora en nada el pronóstico de la mujer. El pronóstico depende de la enfermedad que presente y no de la presencia o ausencia del niño en su útero.

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A todo esto añádase la seria responsabilidad que tienen todos los que proponen como alternativa diversos anticonceptivos artificiales, que pueden tener terribles consecuencias tanto para la mujer como para el niño, en caso de no resultar. De hecho, no son infalibles.

Algunos datos que te pueden servir.

Los anticonceptivos tienen varios "puntos de impacto", a veces distintos para cada anticonceptivo, a veces, operantes en cadena sucesiva: de fallar un efecto, se sigue el otro, y así sucesivamente. Intervienen en todos los pasos del proceso de la fecundación: desde el ingreso del espermatozoide (espermaticidas) y la ovulación (anovulatorios), hasta la implantación del huevo en el útero (DIU, RU 486)1. Todos los que actúan en estos dos últimos pasos se caracterizan por provocar la eliminación y muerte del producto de la gestación, es decir, de esa persona humana ya formada. Por este motivo es que deben ser llamados abortivos.

Aunque en la actualidad existe la tendencia en la prensa (e incluso en la literatura médica) a presentar a los anticonceptivos como prácticamente inocuos para la mujer, la verdad es que si bien pueden existir algunos que ejerzan menos nocividad, todos son nocivos, en mayor o menor medida. Algunos de sus efectos son: esterilidad, cardiopatías, embarazos extrauterinos, várices, enfermedad inflamatoria de la pelvis, de la trompa, de los ovarios, cáncer de mama, cáncer de endometrio, cáncer de ovarios, etc...



Hay que jugarse por la vida

Los antinatalistas y, específicamente, los abortistas están en contra de la vida, en contra de la familia, la ética matrimonial y la paz social.

Con frase imperecedera dijo la Madre Teresa de Calcuta: "Si una madre puede matar a su propio hijo en su propio cuerpo, ¡qué razón hay para que no nos matemos unos a otros!".

Y Juan Pablo II: "Si se concede derecho de ciudadanía al asesino del hombre cuando todavía está en el seno de la madre, entonces, por eso mismo, se nos pone en el resbaladero de incalculables consecuencias de naturaleza moral...¿lograremos defender después el derecho del hombre a la vida en todas las demás situaciones?2.

El aborto se ampara, se apoya en la carencia de comprensión del valor de la vida humana, de la dignidad del hombre; se apoya en la primacía que algunos dan a la técnica sobre la ética, a las cosas sobre la persona, a la materia sobre el espíritu.

Por ejemplo, el señor presidente de los EE.UU., Bill Clinton, se caracteriza por su posición favorable al aborto: permitió la comercialización de la droga abortiva francesa RU 486, prohibió el asesoramiento en clínicas abortivas, permitió la continuación de investigaciones en tejidos fetales usados luego para su comercialización3. La Madre Teresa le dijo: "Por favor, no maten al niño; nosotros nos ocuparemos de él. ...Por favor, dadme a vuestros niños. Con mucho gusto acepto todos los niños que morirían a causa del aborto".

Un verdadero canto a la vida es el caso de Gianna Jessen. Tiene sólo catorce años. Fue abortada por su madre cuando cumplía entre 24 y 30 semanas de embarazo; pero sobrevivió. Cuando estaba en el vientre materno, Gianne tragó la solución salina inyectada en el útero. Por regla general, la solución mata al poco tiempo. A ella sólo le provocó Parálisis cerebral. Se salvó cuando una empleada de la clínica la colocó en una incubadora. Más tarde fue adoptada. Gianna también tiene espina bífida. Los médicos creían que nunca caminaría, sin embargo camina, y además canta muy bien. Gianna dio su testimonio en el Congreso de Vida Humana Internacional, una organización católica que lucha en contra del aborto.

Debemos jugarnos por la vida. Como Juana Beretta Molla, que prefirió perder la propia vida, antes que destruir la del hijo que llevaba en sus entrañas. Murió como madre fecunda, como ejemplo de amor a la vida y de amor al amor. Amemos la vida.

¡Luchemos para que no se extienda esta peste!

Detrás de la mentalidad contraceptiva y antinatalista, tanto natural como sobrenatural, hay una lógica y una raíz: la lógica de la antivida y la raíz del rechazo de Dios como Dios4.

 

NOTAS:


1Según la Revista New England Journal of Medicine (nº 328, pp. 1509/13 de 1993), la eficacia de la píldora RU 486 para la "terminación del enmbarazo y la expulsión del fruto de la concepción" (sic), –fría terminología científica que no describe el cruel asesinato de un ser humano, es decir, el aborto–, es asombrosa –y lamentablemente– alta: un 96,9% de "éxito".

2Alocución dominical en la Plaza San Pedro, ante 50.000 fieles, 05-04-1981, OR 12-04-1981.

3Diario UNO, Mendoza, 14-08-1993.

4JUAN PABLO II, discurso, 14-03-1988

CAPÍTULO III: Consecuencias de las adicciones

3. Muerte dulce

Los maestros de la anestesia

 

"Una legislación que contradiga algunas



verdades morales esenciales respecto del don supremo de la vida

abre el camino a formas nuevas de totalitarismo que,

por la negación de la verdad trascendente,

destruyen la auténtica dignidad".

(Discurso a los Obispos de Canadá

en la visita ad Limina, 19/11/1993).

 

El homicidio y el suicidio son tan viejos como la existencia del hombre. Desde la primera sangre humana derramada injustamente sobre la tierra, la de Abel1, hasta hoy, pasando por todas las guerras que ha habido, sobre todo las Mundiales que llaman más la atención. Parecería que ha sido violado el 5º mandamiento alguna vez...



Muchas ideologías cultivadoras de la muerte han contribuído en el plano teórico, intentando proporcionar apoyo y sustento "filosófico" a la práctica de la muerte del hombre a manos del hombre. Y pienso en Hegel, Marx, Nietzsche, Heidegger, Sartre, etc...

Tampoco la medicina, en parte, ha quedado sin ser manoseada por la mentalidad antivida.

Se repite en pleno siglo XX lo que pasaba en Esparta hace más de 2500 años. Nuestra sociedad al igual que la espartana exige productos bien terminados, perfectos, comprobados y que tengan garantía por más de 100 años. Si los controles de calidad señalan un niño defectuoso, se lo rechaza y se lo devuelve, con una etiqueta original... aborto, y si han andado algo de tiempo y no son "cero kilómetro", llevarán otro rótulo... eutanasia... Son los que pertenencen al tristísimo grupo de los destinados a morir dulcemente.

¿Por qué? Porque ya no tienen sentido, porque no sirven.

¿Quién dice que no sirven? ¿Lo dicen ellos? NO. Lo dicen los otros.

Que se maten los otros. Los grandes médicos que practican la eutanasia a los demás. Los superbochos de la psicología que la patrocinan y defienden abiertamente. Los filósofos de la muerte. Los grandes legisladores que... legislan para el propio bien y en contra del de los demás.

Son los que se sienten dominadores del mundo; los que creen que nunca serán viejos y que están exentos de las leyes de la naturaleza. No saben del "efecto boomerang": "Vuelve la espada a su sitio, porque todos los que empuñen la espada, a espada perecerán" (Mt 26,52).

Son aquellos seres humanos en cuya mentalidad la vida sólo es leída en clave de mercado; aquellos cuyos códigos de lectura se limitan sólo a dos aspectos: utilidad o inutilidad. Son los seres humanos que entienden la vida como un producto más de la sociedad de consumo, de tal modo que su valor es exactamente correlativo a su utilidad productiva.

Son los que escriben y filosofan sobre el gran bien que significa para la sociedad la muerte de los viejos "inútiles", sentados muy cómodos en sus confortables escritorios frente a su magnífica PC.

La deformación de las conciencias

Para llevar a cabo sus propósitos se hace indispensable una buena campaña de concientización de la sociedad. Se trata de crear la sensación de que en el mundo hay cada vez más demanda social y se recurre a cifras redondeadas difíciles de controlar; por otro lado se lanzan en la opinión pública casos de gente que declaran haber ayudado a morir a varias personas para liberarlas de una vida ya sin valor. La cosa, más allá de los argumentos, es hacer de la idea de eutanasia algo "normal" y corriente... La cosa es que quede flotando en el ambiente. Nos referimos aquí tanto a la eutanasia como a la "muerte sin dolor".

Lo que se ve en la sociedad, es que el juicio que la gente tenía hace tiempo sobre el aborto, divorcio, y la misma eutanasia, va disminuyendo en su vigor, va debilitándose. Antes era un NO rotundo, luego se incorpora el "tal vez", luego el "depende". Así pasó en Argentina con la ley de divorcio, que empezó por el no y terminó con un . Me hace recordar a un grafitti, que decía: "Antes, la homosexualidad estaba prohibida; ahora está permitida... Me voy antes de que sea obligatoria".

No seas ingenuo. No te dejés engañar.

"Eutanasia" viene del griego. Quiere decir "buena muerte". Otro término, por tanto, cuyo contenido ha sido intencionalmente tergiversado. Buena muerte es la del que muere en gracia de Dios, es decir, la de aquel que cuando le llegue la hora ha trabado durante su existencia terrena una fuerte amistad con Dios, que lo llenará de gozo eternamente. Lo otro no es buena muerte. Si te cortan la cabeza mientras estás dormido, difícilmente te des cuenta... Pero, ¿estarás preparado?

Sin embargo, la mentalidad de la antivida buscará por todos los medios posibles crear la conciencia de que son héroes los que en realidad no lo son, de que es blanco lo que siempre fue negro y de que está bien lo que los "cavernícolas" y "medievales" retrógrados dijeron siempre que estaba mal.



La necesidad de la trascendencia

La vida temporal sólo se comprende en plenitud si se la comprende en relación con la eternidad. Si no, todo es un vacío, una imbécil ilusión y el hombre mismo se convierte en algo completamente sin sentido, como decía Sartre, en una pasión inútil.

Cuando no hay una idea de trascendencia, la idea de que uno va a ser juzgado algun día, que habrá premios y castigos, salvados y condenados, entonces es lógico que aparezca la pregunta: ¿para qué prolongar una vida dolorosa o angustiante, etc.?

Bastaría observar la ley natural, el instinto de conservación que tiene el hombre. Sólo basta con prestar atención, por ejemplo, a un hombre que toque un hierro caliente con la mano; rápidamente los demás miembros del cuerpo acuden en su ayuda... Su fin: la conservación.

Hay varios matices que debemos tener en cuenta para una consideración correcta de la eutanasia. Por ejemplo, se la llama eugénica, cuando por falsas razones sociales, económicas, etc., se pretende liberar a la sociedad de los enfermos crónicos, discapacitados, minusválidos, que consumen sin producir y que, en consecuencia, son una carga insoportable para la sociedad. Cuando la intención es aliviar el dolor, se la llama ¡piadosa!: es el homicidio por piedad... ¿Entendés? Yo tampoco.

Hay otra división interesante: la eutanasia es voluntaria cuando la solicita el paciente, de palabra o por escrito a través de un testamento; involuntaria es la que se aplica a los pacientes sin su consentimiento, o con una información imprecisa, borrosa o ambigua. Fue el método de Hitler para eliminar del país a los discapacitados.



Las excusas

Los propagandistas de la muerte inventan muchas excusas. Se habla de situaciones en las que se han agotado todos los medios ordinarios y extraordinarios. De una breve supervivencia pronosticada por menos de un mes. De un estado general sumamente grave en el cual ya el sujeto no puede cuidarse a sí mismo, no puede atender a nadie ni responder estímulos. Insuficiencia orgánica al menos en dos sistemas. De una comprobada y reiterada ineficacia de los tratamientos, falta de tratamientos alternativos, complicación irreversible, etc. Podríamos seguir. No vale la pena. No merecen otro renglón.

Se trata de un claro intento de atropello al dominio de Dios sobre la vida humana.

El sentido del dolor y de la muerte

Todos los hombres pasamos por la experiencia del dolor físico o moral durante la vida, en mayor o menor grado. Todos vamos a morir alguna vez. Pero el dolor y la muerte no tienen una explicación integral y completa, sino a la luz de la fe y de la trascendencia.

Es verdad que son consecuencias del pecado original: "por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte" (Rom 5,12). Es una verdad mayor que han sido asumidos por Cristo: Jesucristo, Dios al hacerse hombre, ha querido sufrir y ha querido morir. Sufrió en la cruz todos nuestros sufrimientos. Murió todas nuestras muertes.

Eso significa que, desde que Dios murió en Jesucristo, desde que Dios hecho hombre sufrió como los hombres, el sufrimiento humano y la misma muerte han adquirido una dimensión divina. También en nuestro sufrir y en nuestro morir debemos imitar a Dios.

Ante Dios los débiles, minusválidos y enfermos son los grandes amados, los preferidos. En cierta forma se entiende la actitud de nuestra naturaleza humana que rehuye del dolor y la muerte e intenta evitarlos a toda costa; es una reacción común y espontánea. Muchos se dejan llevar por el temor frente al dolor, perdiendo verdadero sentido del sufrimiento.

Una sociedad que ayuda a los enfermos a sobrellevar sus dolores, que ayuda a los débiles a continuar su arduo camino, una sociedad generosa que sabe atender a las necesidades de aquellos que ni pueden cuidar de sí mismos, es una sociedad que amando a su hermano, a quien ve, ama a Dios, a quien no ve2. Es una sociedad verdaderamente humana.

No tiene el hombre derecho a procurarse, ni a procurar para los demás, la muerte. Su existencia misma es el testigo insobornable de que su vocación originaria es la vida. El hombre es el ser llamado a la Vida.

La eutanasia es un crimen en todo el mundo, menos en Holanda.Ya en Noruega, Suiza, Dinamarca, etc. está atenuada la ley en el código penal. En Holanda la eutanasia y suicidio están socialmente aceptados.

Es una actitud cobarde ante el declinar de la vida temporal.

Ante el enfermo terminal tampoco cabe la actitud pasiva, un encogerse de hombros y esperar que sobrevenga la muerte. Hay que tomar una actitud activa, dinámica, humana, dirigida al paciente y a su entorno familiar.

No aceptar la vida como un don, aun en los casos más difíciles, es una rebelión contra Dios, que es Autor de la vida.

Debemos tomar conciencia del verdadero valor de la vida, para saber cómo "vivir" la propia muerte. No se deben negar a nadie, sea un niño, un deforme, un moribundo, los cuidados mínimos. Hacerlo es caer en la actitud cómoda de una sociedad cuyos negocios no le dejan tiempo para atender a los que no pueden servir en el mercado.

Los jóvenes tienen que descubrir el valor del sufrimiento y de la muerte del cristiano. Tenés que ser capaz de vivir la vida como un don y una vocación. La vida y todo lo que en ella ocurra. La vida y la muerte: somos responsables ante Dios. Ante Aquél que dijo de sí: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida" (Jn 14,6).


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