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Parte I – El Relato

Capítulo 3

EL HUMANO PLANETARIO
La llegada del nuevo humano planetario, exige la necesidad de una mayor y más comprehensiva etapa de síntesis de información; este es el propósito de la Historia Cósmica. La Historia Cósmica es el nivel más alto de información y comprehensión, respecto al cual la historia previa se vuelve subordinada, transformada, y rehecha. El patrón más profundo del humano planetario, es justamente otro Eterno retorno, en un punto mucho más grande en el espectro evolutivo, en el que todo significado está siendo ahora irrevocablemente alterado. En un sentido fundamental, la Historia Cósmica cuenta el relato del humano planetario, y está evocada por la mente expandida del inconsciente colectivo. Tú, que estás leyendo estas palabras, estás siendo ahora preparado para el siguiente ciclo de evolución; de aquí la necesidad de una mayor comprensión y clarificación del cómo, el por qué, y el quién de la Historia Cósmica.

El humano planetario es de dos tipos: el no despierto, y el despierto. Ambos tipos tienen en común el hecho de que sus vidas, mente y conciencia, han sido moldeadas por factores tecnosféricos que son relativamente inoperables o incluso irrelevantes. El humano planetario no despierto, opera de manera inconsciente respecto a las influencias tecnosféricas, y cree que todavía funcionan las formas tradicionales de pensamiento. El humano planetario consciente, está alerta a estos factores de influencia tecnosférica, y ve la situación como la oportunidad para una nueva espiritualidad global. El humano planetario no despierto, opera con una confusa, apenas consciente, muy polarizada, y levemente desarrollada conciencia global. El humano planetario post-2012, opera con una conciencia compasiva y noosférica, armonizada con toda la vida del planeta. Sri Aurobindo resume así la mente del humano planetario no despierto, o el hombre ordinario:


Para el hombre ordinario que vive sobre su propia superficie de vigilia, ignorante de las profundidades y vastedades del yo tras el velo, su existencia psicológica es bastante simple. Una pequeña pero clamorosa compañía de deseos, algunas ansias imperativas intelectuales y estéticas, unas pocas ideas dominantes o prominentes, en medio de una gran corriente de pensamientos inconexos o mal interconectados y en su mayoría triviales, una cantidad de necesidades vitales más o menos imperativas, alternaciones de salud física y enfermedad, una sucesión dispersa e inconsecuente de alegrías y penas, leves pero frecuentes perturbaciones y vicisitudes, y fuertes, aunque muy raras, inquisiciones y trastornos de mente o cuerpo, y a través de todo ello, la Naturaleza, en parte con la ayuda de su pensamiento y voluntad, en parte sin ella o a pesar de ella, arreglando estas cosas en alguna burda forma práctica, algún tolerable orden caótico – este es el material de su existencia…” Síntesis de Yoga

Sri Aurobindo, pág. 69


La etapa final de este ciclo evolutivo del inconsciente humano planetario, o el humano híbrido mutante, está ahora concluyendo. En este punto tardío de la historia, la inteligencia humana, de alguna forma, se ha vuelto reducida y limitada, debido al condicionamiento habitual a la máquina y a las formas mecanicistas del pensamiento y la conducta. Este condicionamiento crea una capacidad expresiva cada vez más limitada para los seres humanos, así como una capacidad extremadamente limitada para la memoria de largo plazo, o la memoria que se extiende más allá de esta vida particular. La Historia Cósmica, como mencionamos antes, es el cartucho mental de dinamita que vuela en pedazos el pensamiento condicionado y auto-limitante del ser humano, mientras que simultáneamente presenta un método de estructura, y un panorama de nuevo conocimiento y nuevas posibilidades, de modo que el ser humano se pueda sentir renovado, elevado, e iluminado por su mera contemplación.



Todas las percepciones que has acumulado deben ser eliminadas, a la luz de la verdad de que sólo existe una tradición, una religión, una Tierra, y un ser.

Debido a que estamos en este punto especial, se hace más fácil entender la noosfera. El punto de la Historia Humana es edificar sobre la auto-percepción planetaria unificada. Todos las disputas por cosas triviales, la guerra, y la lucha, no tienen validez, puesto que nosotros somos un ser planetario unitario. Todo debe ser construido desde esta base. Todas las percepciones que has acumulado deben ser eliminadas, a la luz de la verdad de que sólo existe una tradición, una religión, una Tierra, y un ser. La Historia Cósmica absorbe todas las tradiciones, enseñanzas espirituales, y culturas, y las coloca en un contexto elevado, sin negar nada que sea positivo o creativo.

Es importante describir la naturaleza del humano planetario, para que entiendas que la Historia Cósmica es un tipo de psicología cósmica, o una descripción de procesos psicológicos o estados de la mente cósmicos (todo lo que existe es un desarrollo de la psicología o proceso psicológico cósmicos). Aun los agitados e inconscientes seres humanos en un supermercado, son un aspecto de esta psicología cósmica. Toda esta gente crea un campo, que es de un nivel relativamente bajo, de la involución del espíritu en la materia, especialmente en un supermercado o en cualquier tipo de establecimiento comercial o mercado. En estos ambientes, la gente, en su mayor parte, está frenética respecto al cuidado de su envoltura alimenticia (el cuerpo). O si no están en el mercado, se encuentran tratando de encontrar buena ropa para su envoltura alimenticia, o cualquier cosa que haga más confortable su envoltura alimenticia, sin darse cuenta que sólo están tratando con su cuerpo, que en definitiva, no tiene nada que ver con su alma o conciencia.

Estos ejemplos representan uno de los niveles más bajos de la involución del espíritu en la materia, en donde la conciencia está asida por un proceso inconsciente de condicionamiento, que causa que los seres humanos se comporten automáticamente de ciertas maneras; esto es referido como materialismo histórico. De hecho, podemos definir todo el campo colectivo del humano planetario actual, como siendo este tipo casi robótico e insectoide de ser que responde mecánicamente a los factores condicionados que han sido establecidos y mantenidos por el programa del calendario gregoriano. Es este mismo programa calendárico inconsciente el que mantiene a todas las cosas en este campo mental particular llamado “Estados Unidos”, “Japón”, o “Rusia.”

Este estado de conciencia es referido como la degradación del espíritu, debido a su aferramiento a los niveles más inferiores de involución en la materia. Simultáneamente, está ocurriendo obviamente una gran aceleración de la conciencia. Algunas personas está de algún modo conscientes de que las cosas están yendo más rápido, pero la mayoría no comprenden del todo el alcance de esta aceleración, debido a la carencia de medidas de comparación. Aquí es en donde viven, esta es la manera en que las cosas son como son. Como la carpa dorada en su pecera, no saben que el agua está sucia, ellos simplemente viven allí. Esta es la forma en que realmente es el campo mental colectivo, y esta es la razón del descenso de la Historia Cósmica, que viene como un rayo de energía, o un haz de luz, y golpea este campo mediante los dos agentes particulares, resultando en un avivamiento para todos.


AUTO-SACRIFICIO Y LA PRIMERA MANIFESTACIÓN DE

LA HISTORIA CÓSMICA


El conocimiento, o la revelación, es la única salida verdadera de lo que podríamos llamar el mundo de Satanás, el ciclo del samsara, la rueda del sufrimiento, o el reino de la negatividad y desesperación que caracteriza a mucho de la conciencia humana hoy en día. Esto nos lleva a otra cita de Sri Aurobindo:
Elevarse a tal altura de liberación, es la verdadera salida y el único medio del indudable conocimiento.” Cartas del Yoga, Tomo 2, pág. 29
Elevarse al conocimiento indudable es elevarse a un conocimiento sin duda; esta es la única manera en que puedes ir más allá de una situación de sufrimiento. Esto significa que tienes que hacer un sacrificio. Por lo menos, debes sacrificar tu tiempo en aras del todo. Pero tienes que sacrificar mucho más que el tiempo, si es que vas a elevarte a las alturas reales del nuevo conocimiento. De hecho, no puede haber ningún avance nuevo en el interior de la matriz de una vieja estructura, sin un sacrificio. Tienes que sacrificar algo de ti mismo, si no es que todo lo tuyo que esté apegado o involucrado con lo viejo, para conseguir lo nuevo. Este es un punto crucial.

La Historia Cósmica es el descenso de un principio divino, que ocurre en un muy específico punto en el tiempo, que es denominado el cierre del ciclo, o la transición biosfera-noosfera. Las transmisiones originales de la Historia Cósmica ocurrieron durante un ciclo particular de cuatro años conocido como el tormento del infierno, 2000-2004, el punto entre los Siete Años de la Profecía, 1993-2000, y los Siete Años del Misterio de la Piedra, 2004-2011. Así que estamos tratando con la situación del significado del tormento del infierno, el significado del auto-sacrificio, el significado de la encarnación de un principio divino, y el significado de la cultivación de varios tipos o formas de compasión. Como ya hemos afirmado, para que haya algún tipo de ascenso evolutivo, debe haber primero un descenso divino.




Abandonada a sus propios recursos, la humanidad simplemente se hundirá más en las profundidades del programa en caída en espiral del materialismo histórico. Por consiguiente, deben darse, en puntos específicos del tiempo, descensos divinos, que son como “pasarle corriente” a la conciencia humana. Pero estamos ahora en el momento extraordinario del cierre del ciclo, de modo que tiene que haber un “pase de corriente” extraordinariamente sobrenatural. De la vasta matriz caótica de la vida del humano planetario, debe ocurrir un sacrificio, seguido de un avivamiento, y luego una germinación de lo nuevo.

Desde el punto de vista de un tipo de comprensión objetiva, o incluso una teoría, es fácil hablar del descenso divino, o la emanación avatárica, o del tipo de conocimiento que es necesario para un punto evolutivo particular; pero hablar de ello desde el otro lado, desde el punto de vista de los instrumentos humanos que están siendo llamados para incorporar o encarnar este principio divino, es una imagen muy diferente.

Entre otras cosas, esos seres humanos nacen simplemente como seres humanos; ellos no nacen como ninguna otra cosa. Y cuando nacen, no tienen necesariamente un centro pleno en sus conciencias que diga: Ahora he nacido como avatar, yo sé qué es lo que haré. Al contrario, nacen en un ambiente humano, lo que significa que nacen dentro de un tipo muy específico de familia u hogar que cuentan con todos sus programas, los que, lógicamente, han sido divinamente comandados en su modo particular para ayudar a modelar al avatar en formación, a ir en una dirección particular.

Sin embargo, desde el punto de vista de la persona que va a cumplir el rol avatárico, no hay ninguna pista respecto a qué hay realmente en reserva. Sí, pueden haber momentos de revelación, cuando algunos vislumbres empiezan a emerger, y hay ciertas intuiciones que son lentamente seguidas, hasta que se vuelve más y más iluminado en relación a cuál es su propósito y rol. Nadie viene, y dice: Ahora tú eres un avatar. Esto no necesariamente funciona así.

Cada ser humano tiene una chispa de lo divino. Dios ha colocado la memoria de Él en cada corazón humano, y en todo aquello que existe. Pero encarnar totalmente un propósito divino, y estar completamente instrumentado para ser un vehículo del Plan Divino, esa es otra cuestión. Desde el punto de vista del materialismo histórico, esto es un sinsentido. Pero sabemos también que la historia está llena de santos y místicos que se han elevado a alturas sobrenaturales. Sabemos que aquellas personas que fueron capaces de encarnar un principio divino, lo hicieron así porque reconocieron y siguieron el llamado en su interior, de elevarse al nivel más alto. Reconocer que eres una encarnación divina, significa que debes estar dispuesto a sacrificarlo todo, sin transigencia alguna. Si el auto-sacrificio y la entrega son absolutos, entonces estarás en la compañía de los más grandes santos, yogis, místicos, profetas, sabios, y maestros del mundo. Pero ésta no es una tarea fácil.

Una vez que has sentido en tu interior la llamada, y te das cuenta que esa es la compañía en que te encuentras, entonces esto es lo que es. Tú ya no eres más un ser humano “normal,” como se dice. Ser una encarnación divina no es normal desde un punto de vista mundano. Si lees la vida de Ramakrishna, ves que, desde cierta edad, especialmente cuando estaba en su juventud y después de los 20 años de edad, estaba teniendo samadhi y dicha espiritual, y claramente no era “socialmente normal.” Esto es sólo para ilustrar que hay muchas y diferentes variedades y tipos de ejemplos de encarnaciones espirituales.

Con la Historia Cósmica, estamos tratando específicamente con dos tipos que están incorporando el principio del cierre del ciclo de la historia, y regenerando el nuevo ciclo, que es lo necesario para encarnar el principio de la Historia Cósmica. El que está cerrando el ciclo incorpora o encarna la conclusión del principio del Ciclo de Devenir. El que regenera el ciclo incorpora o encarna el principio del Ciclo del Retorno. Es imposible para la limitada razón humana, juzgar los caminos o propósitos de lo divino; como dice Aurobindo: “Si ves al ser humano exclusivamente, viendo con el ojo externo, y sin estar dispuesto o preparado para ver nada más, verás solamente a un ser humano. Si miras con tu ojo divino, hallarás lo divino.

Particularmente en este tiempo del cierre del ciclo, es muy difícil ver lo divino. Como Cristo predicó en el Evangelio de Mateo, 7:15-16, que un signo de los Tiempos Finales es que habrá muchos falsos profetas, los cuales se conocerán por sus frutos; también dice que habrá guerras y rumores de guerras. Es este clima de falsos profetas y mentalidad de tiempos de guerra, que invoca, desde las más oscuras profundidades, la exigencia evolutiva cósmica.

Si sientes que eres llamado, y hablas acerca de tu necesidad de seguir tu destino, sabes que, a veces, tienes que diferir en opinión o acción, porque hay algo en tu interior que te está diciendo que rompas el cascarón o salgas de la prisión. Para el ojo humano, pudiera parecer que estás incumpliendo las normas sociales. Para el ojo divino, vas más allá, para contestar la llamada. Este es el punto o elemento del auto-sacrificio.

Una vez que has escuchado la llamada, y elegiste de todo corazón responder a ese llamado, estés o no completamente consciente de ello, tus acciones siempre te llevarán al lugar a donde te es ordenado seguir el más profundo discernimiento, el más profundo vislumbre, la más profunda luz que dice: “Ahora tiene que ir a allá, y ahora tienes que hacer esto.” Esto quiere decir que, sin importar cuáles sean los valores normativos sociales en el tiempo de tu encarnación, ellos van a ser relativamente inhibidores del apremio divino que te hace señas para que evoluciones al siguiente nivel espiritual; o, incluso en el contexto de un tiempo particular, a evolucionar a un punto en donde puedas reflejar a la gente de tu tiempo que ellos lo pueden hace mejor espiritualmente, que han olvidado que pueden ir hacia otro nivel, o que necesitan tener una enseñanza renovada, o un recordatorio inspirador. Justo para hacer esto, es que tienes que salirte de las normas sociales. Así que, no hay necesidad de decirlo, no hay ninguna manera en que alguien, que sea un mensajero o una emanación avatárica, pueda permanecer dentro del molde social.

Algunas veces puede ser que, en el proceso de maduración de la persona avatárica, la personalidad terrenal esté inmersa en una situación socialmente normativa, durante algún periodo de tiempo. Pero esto es sólo para aprender ciertos valores que ayuden a universalizar la conciencia de la personalidad avatárica. Un vez que esos valores, normas, y experiencias, son absorbidos, tal persona puede tener que romper su cascarón, e ir al siguiente nivel; este proceso continúa, hasta que finalmente no hay nada que quede, sino la pura emanación avatárica. Cada vez que hay una ruptura en el cascarón de los valores socialmente normativos, o circunstancias de la vida, eso representa un auto-sacrificio en términos de la personalidad egoica terrenal.

Desde el punto de vista divino, este auto-sacrificio no es en realidad un sacrificio, sino más bien un desprenderse de una piel, el desprendimiento de ciertos adornos adquiridos que pueden estar inhibiendo la realización del propósito divino en la persona avatárica. Sin embargo, debido a que la personalidad avatárica está jugando simultáneamente el rol de una personalidad humana terrenal, puede haber cierto sentido de sufrimiento, dolor, o incluso alienación, al hacer el rompimiento con las situaciones socialmente normativas, con el fin de lograr la integridad avatárica.

De este modo, todas las situaciones están perfectamente diseñadas para que la personalidad avatárica se vuelva más universal y completa. Esto es porque, sólo al volverse universalizado e integralmente entero, es que la persona avatárica puede lograr ese nivel de sazón o maduración en el que el enunciado, reflexión, o mensaje que la personalidad tiene la intención de comunicar, encarnar, e incorporar, alcanza la máxima apelación universal. Por tanto, la persona avatárica será alguien que será muy sensible, que será capaz de absorber, lo quiera o no, la influencia de quienquiera con el que tenga contacto, e incluso canalizar las energías de la otra persona, algunas veces para su propio detrimento. Esta cualidad mediumnística del tipo avatárico, está estrechamente relacionada con la forma aboriginal del chamán, quien, en general, funciona como el canal o medio de los diferentes tipos de energía de los “espíritus”, en beneficio de la tribu, clan, o comunidad. De manera similar, el avatar funciona como un instrumento mediumnístico, canalizando un propósito o principio divino para el bien de la humanidad.

Aun cuando la personalidad avatárica canaliza energías inferiores, al actuar como un medio y absorbiendo las energías de otra gente que quizá no esté tan iluminada o divinamente intencionada como el avatar, entonces la persona avatárica participará de ciertas influencias que pueden afectar temporalmente su propio bienestar. Todo esto es debido a la muy susceptible absorbencia mediumnística de la personalidad avatárica. La única precaución para el avatar, es la práctica y disciplina espirituales intensificadas, el sendero de la auto-perfección. La personalidad avatárica sabe que, aunque la experiencia pueda ser muy dolorosa, es una etapa necesaria en el proceso en el que el alma está yendo hacia un aprendizaje profundo e intenso. Cuando alcanza el otro lado, se da cuenta que ha absorbido un poco más del alma del mundo, de manera que se ha vuelto aun más universalizada. De esta forma, para la personalidad avatárica, todas las experiencias se ven como trascendentales.

Por ejemplo, toma el ejemplo de Santa Hildegard de Bingen, quien pasó por años de duda desgarradora, luchando contra su condición socialmente normativa de ser una monja dentro de la iglesia. En su tiempo, ser monja no era tan extraordinario, sino más bien una opción muy sancionada socialmente. Pero incluso esa opción social era socialmente normativa, y, en esta situación, Hildegard tuvo que toparse y cuestionar continuamente su ambiente social, hasta que, finalmente, resultó claro que ella tenía un llamado y una importante visión que comunicar.

Así ves que, incluso alguien como ella, tuvo que romper los moldes sociales de su tiempo. Todas las experiencias dolorosas que ella tuvo, fueron en realidad puntos de auto-trascendencia que la llevaron al punto de un discernimiento auto-iluminante, de modo que pudo finalmente ser sólo ella misma. Si observas las pinturas manuscritas e iluminadas de Hildegard, éstas reflejan una visión universal integral, que tenía que ser comunicada en ese tiempo y por una mujer con ese tipo de visión. Ella sirvió a un muy alto propósito para su tiempo, así como para el nuestro, al ejemplificar el sendero de una mujer en una misión creativa auto-trascendente, para manifestar un tipo de gloria creativa universal que está saturada de la presencia y ser de la divina Divinidad misma.

El punto es que cada emanación avatárica ha sido elegida para un momento particular en el tiempo. Las Crónicas de la Historia Cósmica fueron elegidas para liberarse específicamente durante el tormento del infierno, para el punto del tiempo del Cierre del Ciclo. Si tomamos el ciclo del tormento del infierno, y vemos los cuatro años galácticos (2000-2004) – Tormenta Galáctica Azul, Semilla Solar Amarilla, Luna Planetaria Roja, y Mago Espectral Blanco – encontramos que los principios o agentes de la Historia Cósmica, ya estaban involucrados en el proceso de preparación al inicio de este ciclo de cuatro años.

De algún modo, debido a la extraordinaria naturaleza del Cerrador del Ciclo y la Reina Roja, los agentes avatáricos para recibir el descenso de la Historia Cósmica, podríamos decir que el tormento del infierno estuvo diseñado específicamente como la manifestación del proceso de auto-purificación y auto-sacrificio que era necesario que ellos experimentaran, para llegar al punto de ser capaces de encarnar los principios de la Historia Cósmica.

El primer año del ciclo de cuatro años, Tormenta Galáctica Azul, involucró mucha preparación, en la que el Cerrador del Ciclo tuvo que hacer un llamado telepático a la Reina Roja, quien estaba viviendo en ese tiempo en Santa Fe, Nuevo México, para que atendiera la Conferencia de Liderazgo del Mago de la Tierra en Monte Hood, Oregon. Él sabía que tenía que hacer este llamado, y que ella debía estar allí. Esta fue una prueba real. La siguiente prueba empezó en el año Semilla Solar, cuando se inició todo el proceso de la Historia Cósmica. Los dos agentes fueron reunidos, de modo que para el punto medio de ese año Semilla Solar, había ocurrido la involucración plena. No mucho después de eso (como mencionamos en el Prefacio), comenzó el proceso de la Historia Cósmica: el descenso de ese principio, que fue activado en Teotihuacan, México, en la ceremonia del Cierre del Ciclo. Luego empezó el descenso divino.

El descenso divino significó que los dos agentes tenían que pasar por la siguiente etapa, de completa catarsis, para ser totalmente capaces de incorporar el principio de la Historia Cósmica, y convertirse en encarnaciones divinas. Para cada uno de los dos agentes, ocurrió un singular y terrenal auto-sacrificio. Cada sacrificio fue para un propósito muy específico. Para el agente transmisor, el Cerrador del Ciclo, el sacrificio fue una unión matrimonial de 22 años, así como todos los lazos familiares involucrados en esa unión matrimonial.

Para el agente receptor, fue el abandonar todo tipo de aspiración, en el sentido de que ella pudiera alguna vez llevar, en cualquier forma, una vida “normal.” Ella entró de lleno en el proceso a la edad de 29 años, así que fue como si estuviese tomando los votos sagrados, como Santa Hildegard de Bingen los hubiera tomado, en alguna forma análoga.



EL PROPÓSITO DEL AUTO-SACRIFICIO




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