Capitulo I. Problema de investigacion 1 antecedentes


Insistir en que los criterios sean objetivos.-



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Insistir en que los criterios sean objetivos.-
Saber que la confrontación de voluntades es dura y que el enfrentamiento como base de una negociación es ineficiente, es el punto de partida. Es algo que las partes tienen que percibirlo para que sientan la necesidad de buscar una base independiente para que la negociación deje de apoyarse en simple voluntad y prefiera cimentarse en principios, no en presiones. De esta forma se buscará la solución en los méritos o en los intereses reales del problema. Estos méritos o intereses, por un lado, deben ser legítimos para que sean motivo de discusión, y, por otro, deben ser prácticos y atractivos, para que sean una solución. Por ello la necesidad de insistir en la objetividad del tratamiento del problema. Garantizando por parte del mediador o negociador la confidencialidad de lo que se trate y discuta. Todo dentro del ambiente de respeto que debe prevalecer durante el tiempo que dure la negociación.
El libro, “si de acuerdo”, que ha alcanzado un enorme éxito editorial en el mundo entero, se complementa con otro, ¿“Supere el no”? de Willian Ury,
3.1.4 CASOS RECOMENDABLES PARA LA MEDIACIÓN:
El ámbito de aplicación de esta técnica es muy amplio; no reduce únicamente a la mediación entre parejas en crisis, sino que su longitud de onda se extiende a los conflictos planteados entre padres e hijos, entre hermanos, con los abuelos o los que se presentan, en ocasiones, con motivo de la herencia o, entre hermanos, a causa de los problemas derivados del cuidado de sus mayores cuando presentan problemas de dependencia.
También puede aplicarse la mediación a las uniones de hecho, sobre todo en los conflictos en que se viesen afectados los hijos comunes. En ningún caso podrá acudirse a este sistema, en los conflictos familiares que tengan su origen en la violencia o malos tratos, dado que, en estos supuestos, no podría hablarse de un consentimiento totalmente libre y voluntario; a mayor abundamiento, tales conductas pertenecen al ámbito de lo penal.
Debe decirse además que la mediación es especialmente conveniente en determinados tipos de conflictos, como aquellos en que las partes buscan una gran confidencialidad o necesaria urgencia en la resolución o cuando las relaciones entre ellas deben continuar, como es el caso de las controversias familiares o entre vecinos.
De modo general, pueden ser llevados a mediación o negociación, todos aquellos casos susceptibles de transacción o de conciliación según la ley, con las condiciones y requisitos establecidos.
Sin embargo, siendo la mediación una forma técnica de negociar un conflicto con la ayuda de un tercero calificado, es indudable que la índole de tal dificultad será determinante para saber si el caso debe ser llevado a este proceso de solución. Por eso, la insistencia en la importancia que tiene lo que se ha llamado Teoría del Conflicto, pues conociendo sus particularidades y teniendo el claro convencimiento de que el conflicto no siempre es negativo y que puede ser un poderoso estímulo para lograr soluciones duraderas, podrá saber el problema concreto, merece o no ser negociado con los mecanismos de la mediación.
La mediación es un procedimiento en el que las partes, con su propia decisión y voluntad, arreglan sus diferencias y que esto se vincula con el grado de poder que cada una de ellas realmente tiene, o cree tener, sobre el asunto, lo cual puede afectar de diversa forma a la capacidad, efectiva e imaginaria, de control de la situación.
Se puede recomendar el camino de la negociación en los casos siguientes:
- Cuando en el conflicto, la relación entre las partes por parentesco, amistad, negocios, dependencia, entre otros, tenga una significación tan importante que pueda dejar en un segundo plano el objeto mismo del problema. Será importante valorar el impacto social y el escándalo que no solamente el deterioro de la relación pueda provocar, sobre esos vínculos; o sobre el prestigio de cualquiera de las partes, o de terceros directamente afectados:
- Cuando la interpretación que cada una de las partes da al problema, proviene de malos entendimientos o de errores de comunicación, propios o inducidos que pueden ser superados por el acercamiento directo de las partes.
- Cuando el poder o control de cada una de las partes tiene sobre el asunto se encuentra equilibrado, o presenta diferencias pequeñas o relativas;
- Cuando la ley no es clara sobre el tema y se sabe que la posible resolución judicial tendrá que basarse en interpretaciones analógicas o en principios de la equidad.
- Cuando la materia del problema exige conocimientos especiales que, siendo o no de la inteligencia de las partes, su valoración o esclarecimiento no depende de la sabiduría jurídica que puede tener el juez, sino de la preparación y experiencia técnica de expertos en la materia.
- Cuando el verdadero interés, sea de una de las partes, o de ambas, está realmente fuera de ellas, pues existen individuos o grupos vinculados directamente con quienes negocian, que son los auténticamente interesados en los resultados de la conversación que se lleve a cabo entre las personas que intervendrían en el proceso. Un ejemplo muy común, es la de cuando se negocia entre empresarios y trabajadores. Asunto que se convertiría cundo la parte laboral, a su vez, tenga que responder a distintas asociaciones o sindicatos dentro de la misma organización empresarial. En este caso, hay quienes recomiendan una negociación previa que armonice los intereses de las organizaciones laborales a fin de que, cuando se discuta con el patrono o empresario, se presente un interés, o una posición más sólida.
Dentro de este último aspecto se halla la negociación comunitaria que se inscribe y desarrolla fundamentada en la base de la participación popular, para hacer, lo que se viene llamando concertación social, como una forma de negociar la democracia, con el objetivo de construir una sociedad más justa.
3.1.5 EL PROCEDIMIENTO DE LA MEDIACIÓN:
El proceso de mediación, es sencillo y motivador en el sentido de pretender el acercamiento de las partes, para que sean ellas mismas las que, de ser posible, encuentren la solución a sus desavenencias mediante un acuerdo que les ponga fin, así lo determina el Art. 43 de la ley, cuando dice:
La mediación es un procedimiento de solución de conflictos por el cual las partes, asistidas por un tercero neutral llamado mediador, procuran un acuerdo voluntario, que verse sobre materia transigible, de carácter extra judicial y definitivo, que ponga fin al conflicto”.
Si no se puede llegar a un acuerdo, no se puede hablar de fracaso en la medicación, porque el acercamiento de las partes, la comunicación lograda entre ellas, el intercambio de opiniones representa un esfuerzo de ellas para acometer el problema y que si bien no es suficiente para arribar a un acuerdo final, hace que los intervinientes entienden mejor el conflicto, piensen en la existencia de alternativas para el arreglo y baje el grado de la tensión que los enfrenta.
Art. 44.- La mediación podrá solicitarse a los centros de Mediación o a mediadores independientes debidamente autorizados”.
Podrán someterse al procedimiento de mediación que establece la presente ley, sin restricción alguna, las personas naturales o jurídicas, públicas o privadas, legalmente capaces para transigir.
El Estado o las instituciones del sector público podrán someterse a mediación a través del personero facultado para contratar a nombre de la institución respectiva. La facultad del personero podrá delegarse mediante poder.”
Art. 45.- La solicitud de mediación se consignará por escrito y deberá contener la designación de las partes, su dirección domiciliaria, sus números telefónicos si fuera posible, y una breve determinación de la naturaleza del conflicto”.
Por lo trascrito, cualquier persona, natural o jurídica, pública o privada, legalmente capaz, puede someter a mediación, sin restricción alguna, todo materia susceptible de transacción. Existe gran amplitud y libertad para hacerlo.
3.1 .6. MEDIACION FAMILIAR:
Por ser un proceso confidencial, voluntario y estructurado de gestión y resolución de conflictos que en este caso responden a la necesidad de intervenir en los procesos familiares: de separación y divorcio, ayudando profesionalmente a las partes de la consecución de acuerdos satisfactorios para ambos y el logro de su cumplimiento, siendo estos equilibrados y equitativos.
Esta mediación familiar va dirigida:
- A parejas decididas a separase o a divorciarse.

- A parejas en trámites.

- A parejas separadas o divorciadas que desean modificar las medidas establecidas.
En sí la mediación familiar pretende conseguir acuerdos mutuos relativos a reparto de bienes, pensión de alimentos, custodia de hijos e hijas, vivienda familiar, etc. Favoreciendo la estabilidad emocional de la mujer, del hombre y de los hijos y las hijas durante todo el proceso de separación y una vez finalizado el mismo; y de esta manera garantizar el derecho de los hijos y de las hijas a conservar a su padre y a su madre aunque entre los dos ex cónyuges no exista ningún lazo inclusive de conversación personal, mientras se mantenga el diálogo familiar.
3.1.7 MODOS DE ACCEDER A LA MEDIACIÓN:
La ley establece tres modos de acceder al sistema de mediación.
- Cuando entre las partes existe un convenio previamente establecido.

- Cuando procede solicitud de una de ellas o de las dos y

- Cuando el juez que se encuentra conociendo un asunto, considera que el caso debe derivarse hacia este mecanismo.
“Art. 46.- La mediación podrá proceder:


  1. Cuando exista convenio escrito entre las partes para someter sus conflictos a mediación. Los jueces ordinarios no podrán conocer demandas que versen sobre el conflicto materia del convenio, a menos que exista acta de imposibilidad de acuerdo o renuncia escrita de las partes del convenio de mediación al convenio de mediación. En estos casos cualesquiera de ellas puede acudir con su reclamación al órgano judicial competente. Se entenderá que la renuncia existe cuando presentada una demanda ante un órgano judicial el demandado no opone la excepción de existencia de un convenio de mediación. El órgano judicial deberá resolver esta excepción corriendo traslado a la otra parte y exigiendo a los litigantes la prueba de sus afirmaciones en el término de tres días contados desde la notificación, Si prosperare esta excepción deberá ordenarse el archivo de la causa, caso contrario se sustanciará el proceso según las reglas generales,

  2. A solicitud de las partes o de una de ellas; y,

  3. Cuando el juez ordinario disponga en cualquier estado de la causa, de oficio o a petición de parte, que se realice una audiencia de mediación ante un centro de mediación, siempre que las partes lo acepten.

Si dentro del término de quince días contados desde la recepción por parte del centro de la notificación del juez, no se presentare el acta que contenga el acuerdo, continuará la tramitación de la causa, a menos que las partes comuniquen por escrito al juez su decisión de ampliar dicho término”.


De la disposición legal transcrita se destaca que siempre, cualquiera de los tres casos, deberá estar presente la voluntad de las partes, porque la mediación es una herramienta para que los contendientes solucionen sus conflictos intercambiando sus opiniones, comunicándose percepciones e intereses ante un tercero que les ayuda a mejorar ese instrumento, hasta llegar a un acuerdo. Es un mecanismo de auto composición que no puede entenderse sin ese requisito de aquiescencia.
Esta disposición legal, dispone que para la primera forma de acceder a la mediación, simplemente habla de “convenio escrito entre las partes para someter sus conflictos a mediación”, lo cual puede ser tomado como suficientemente amplio para entender que basta para el efecto un documento privado suscrito por las partes, o una cláusula expresa dentro de un contrato o acuerdo que manifieste que las discrepancias que sugieren por el cumplimiento de ese documento principal, se someterán a mediación.
Es de resaltar en la ley, que una vez que define el sistema de mediación y señala ante quien y los casos en los que es procedente, no indica esquemas de procedimiento legal para el desarrollo de la audiencia en sí. Hacerlo sería una barrera para la espontaneidad y franqueza que se busca en un ambiente de informalidad. Los únicos límites de la audiencia, son las modalidades que se impongan las mismas partes para ordenar de mejor forma su comunicación dentro de las reglas comunes de urbanidad y respeto mutuo, mediante un acuerdo previo que puede ser modificado en el transcurso del proceso según las circunstancias que se vayan dando, porque, en atención al propósito final de la mediación, no pueden ser formas inexorables. Por esto la ley no prevé reglas y deja a las partes en plena libertad para que se desenvuelvan sin estorbos formales en pro de solucionar el conflicto que los separa, se encuentran los intereses comunes que pueden unirlas.
Para que el diálogo sea viable y productivo el mediador debe incidir la audiencia, explicando muy claramente lo que esto significa. La validez legal y eficacia del sistema escogido para solucionar el problema.
El papel del mediador será por como un tercero imparcial.
El sistema que, como modelador del encuentro, sugiere que la partes adopten para el desarrollo del dialogo y para que la reunión sea provechosa; las pautas generales que para el efecto tenga el Centro Especializado de Mediación y el sistema que, como mediador, utiliza para el desenvolvimiento de la audiencia.
3.1.8 LA CONFIDENCIALIDAD DE LA MEDIACIÓN:
La mediación familiar deberá llevarse a cabo en privado, y lo que se trate a lo largo de las sesiones habrá de ser considerado estrictamente confidencial. La persona mediadora no podrá revelar ningún dato ni información obtenidos durante el procedimiento, salvo que haya obtenido el consentimiento de ambas partes. Ello implica así mismo que el profesional no puede ser obligado a presentar informe alguno, en relación con el contenido de las discusiones llevadas a cabo en el proceso.
Estas reglas están recogidas en los códigos deontológico de las asociaciones de mediación familiar o en las legislaciones estatales norteamericana.
Al deber de confidencialidad aluden directamente algunos principios como son las condiciones en las cuales se desarrolla la mediación familiar deberían garantizar el respeto a la vida privada. Las discusiones que tienen lugar durante la mediación son confidenciales y no pueden ser ulteriormente utilizadas, salvo con el acuerdo de las partes o en el caso permitido por el Derecho nacional.
Tanto el mediador como las partes, deben respectar el deber de confidencialidad, dado que en el procedimiento se puede revelar información confidencial. Este deber obliga a los intervinientes a mantener el secreto, renunciando a proponer al mediador como testigo en cualquier procedimiento relacionado con el objeto de la mediación.
De la misma forma, el mediador deberá abstenerse de actuar como perito o asesor del juez de familia en idénticos casos, ni aportar al mismo dato alguno de los obtenidos en el curso de la intervención. Consecuentemente, la confidencialidad alcanza y protege las anotaciones, papeles de trabajo, pericias y actas que se elaboren a lo largo del proceso de mediación, las cuales tienen carácter reservado y no podrán ser exhibidos en ningún procedimiento judicial.
La confidencialidad no es absoluta, pues hay un consenso acerca de que los códigos deontológico o la legislación, habrán de establecer la obligatoriedad, para la persona mediadora, de revelar algún aspecto de la información obtenida cuando esté en juego un interés superior, como el del menor, también cuando un peligro para la integridad física o psíquica de alguna de las partes o de un tercero, o en caso de que existan indicios de criminalidad. Tampoco está sujeta al deber de confidencialidad, la información obtenida durante el proceso de mediación que no es personalizada y se utiliza con fines de formación o investigación.
(21) “Es obvio que, la confidencialidad sobre lo tratado y discutido en el proceso de mediación, puede estar más asegurada cuando se realice desde el sector privado, donde las partes voluntariamente han elegido y confiado en el mediador; por otra parte, se elimina la necesaria burocracia inherente a la función administrativa, dicho sea sin ánimo peyorativo.”
Por lo tanto este principio esencial, representa la mayor propiedad dentro de la mediación, cuya consagración y respeto permitirá alcanzar un reconocimiento general y absoluta confianza en el instituto de la mediación; involucra no sólo el acto de voluntad a una persona ajena a las situaciones internas de una familia sino también involucra la confianza en un sistema correcto en la aplicación de las funciones legales, jurídicas, administrativas, sin olvidar los aspectos personales, psicológicos, integrales y sociales que se desprenden de un buen proceso: convivencia o separación familiar.
3.2 LA CONCILIACIÓN.-
Concepto de Conciliación.- La conciliación es un mecanismo de solución de conflictos a través del cual, dos o más personas gestionan por sí mismas la solución de sus diferencias, con la ayuda de un tercero neutral y calificado, denominado conciliador.
La conciliación es un procedimiento con una serie de etapas, a través de las cuales las personas que se encuentran involucradas en un conflicto desistible, transigible o determinado como conciliable por la ley, encuentran la manera de resolverlo a través de un acuerdo satisfactorio para ambas partes. Además de las personas en conflicto, esta figura involucra también a un tercero neutral e imparcial llamado conciliador que actúa, siempre habilitado por las partes, facilitando el diálogo entre ellas y promoviendo formulas de acuerdo que permitan llegar a soluciones satisfactorias para ambas partes.
Desde una perspectiva diferente además de ser un procedimiento, la conciliación es un acto jurídico en el cual intervienen sujetos con capacidad jurídica y distintos intereses y en donde su consentimiento y voluntad están dirigidos directamente a dar por terminada una obligación o una relación jurídica, a modificar un acuerdo existente o a crear situaciones o relaciones jurídicas nuevas que beneficien a ambas partes. De esta manera, la visión de la conciliación como institución jurídica la enmarca dentro de una nueva forma de terminación de procesos judiciales que actúa con independencia y autonomía de este trámite y que consiste en intentar ante un tercero neutral un acuerdo amigable que puede dar por terminadas las diferencias que se presentan. Se constituye así esta figura en un acto jurídico, por medio del cual las partes en conflicto se someten antes de un proceso o en el transcurso de él, a un trámite conciliatorio con la ayuda de un tercero neutral y calificado que puede ser el juez, otro funcionario público o un particular a fin de que se llegue a un acuerdo que tendrá los efectos de cosas juzgada y prestará mérito ejecutivo.
Es importante detenerse en los efectos del acuerdo conciliatorio con el fin de hacer claridad sobre sus alcances: En primer lugar, el acta de conciliación hace tránsito a cosa juzgada, es decir que los acuerdos adelantados ante los respectivos conciliadores habilitados por ley, aseguran que lo consignado en ellos no sea de nuevo objeto de debate a través de un proceso judicial o de otro mecanismo alternativo de solución de conflictos. El efecto mencionado busca darle certidumbre al derecho y proteger a ambas partes de una nueva acción o una nueva sentencia, es la renovación de la autoridad del acuerdo conciliatorio que al tener la facultad de no volver a ser objeto de discusión, anula todos los medios de impugnación que puedan modificar lo establecido en él.
3.2.1. NATURALEZA JURIDICA:
La conciliación es una de las formas más antiguas de solución de conflictos, no es más que una forma de buscar la armonía entre las partes. En un medio por el cual las partes, que por algún motivo se encuentren en situaciones opuestas y antagónicas deciden resolver sus inconvenientes o problemas por si mismos, tratando de encontrar un acuerdo satisfactorio por medio del dialogo directo y armónico.
Este acuerdo puede darse por iniciativa de las partes, por lo que hay que considerar que esta tiene origen y naturaleza en el ejercicio de la libertad individual, como un acto de manifestación de la voluntad de las personas, sin que este encuentro se lo hagan directamente las personas, para facilitar este encuentro o escogen a un tercero que ayude en este procedimiento informal.
Pero puede ocurrir que este acuerdo se de cómo un mecanismo dispuesto en la ley, como una forma rápida de encontrar la paz y armonía entre los contendientes. El acercamiento entonces se lo hace en acatamiento a la ley, aún en contra de la voluntad de las partes y puede hacérselo ante un tercero designado por la autoridad o en presencia de ella misma. Este procedimiento la naturaleza de la conciliación sería estrictamente procesal.
Hay quienes piensan que la conciliación tiene autonomía por la especialidad de su objeto, que es buscar avenencia, el acuerdo voluntario de las partes precisamente para evitar el litigio que, si se llega a producir, no habrá de tener en consideración esa voluntad, sino las circunstancias materiales del objeto discutido independientemente de aquella voluntad.
3.2.2 FORMAS DE CONCILIAR:
La conciliación en sí se la entiende como el avenimiento que busca un arreglo para el problema que están enfrentando las partes, y ese acuerdo puede darse de dos formas:
Conciliación extrajudicial.- Cuando el arreglo se lo busca con anterioridad al proceso, con el ánimo de evitarlo; o cuando se da en un proceso en marcha, cualquiera que sea su estado, para ponerle fin, pero por iniciativa propia de las partes.
Conciliación judicial o de proceso público.- Es aquel que se da dentro de la etapa procesal, el mismo que se ha promovido ante el juez de la causa.
Es preciso distinguir entre el acto conciliatorio, entendido como hecho de acercamiento de las partes por propia iniciativa o en acatamiento de un mandato legal, para procurar entre ellas un acuerdo, y el resultado conciliatorio, referido a los efectos de ese acercamiento, que siendo siempre una manifestación de la voluntad de las partes, puede resultar positivo, si es que obtiene un acuerdo satisfactorio; o puede resultar negativo, si el avenimiento no ha sido posible. En el primer caso, termina el conflicto en el estado en que se encuentre; en el segundo el problema permanece.
La conciliación extrajudicial no es necesario que se lo haga con la presencia de un conciliador, aunque los buenos oficios de un tercero son aconsejables, no solamente para facilitar el acercamiento de los contendientes, sino también porque morigera los criterios opuestos y a veces antagónicos, cuyas asperezas consigue limar, para permitir un diálogo que concluya en la resolución del caso.
Se puede, si las partes lo permiten formular propuestas que pueden o no ser acatadas, pero que facilitan una discusión concentrándola en los verdaderos intereses, evitando aspectos de carácter secundario que muchas veces son los que dificultan el arreglo.
Cuando se impone la conciliación extrajudicial como una condición preprocesal, antes de promover una demanda como una condición de admisibilidad a juicio, el tema trae polémica.
Los defensores del sistema opinan que es un mecanismo saludable no solo por la solución que pueda obtener, sino por el mismo acercamiento obligatorio que, aunque no logre resultados positivos, provoca la exposición de criterios que podrán luego servir de ayuda para una resolución judicial definitiva.
Si consiguen la conciliación, la justicia ordinaria se descongestiona, porque no se iniciará un proceso; si esto no se consigue se ha procurado que las partes se acerquen y digan, por lo menos, sus reales aspiraciones. De cualquier manera, es una oportunidad de análisis que provocará, transacción, allanamiento a las pretensiones del actor desistimiento de la misma y en cualquiera de ellas se habrá logrado con celeridad el objetivo final de la justicia, sin el desgaste judicial y los costos de un proceso.
En cambio quienes se oponen al sistema indican que en aquellas legislaciones que lo aplican, se ha vuelto una verdadera traba procesal porque es un auténtico obstáculo para acceder a la justicia y se ha convertido en un trámite ineficaz y formalista, que está siendo abandonado en varios de los países que originariamente lo adoptaron.
Otros en cambio asumen una posición más prudente, defienden el sistema para conflictos de menor cuantía, para asuntos familiares y laborales, para la defensa del consumidor e incluso para temas penales de impulso particular, hay quienes señalan que la sociedad civil es la que debe promover verdaderos centros de conciliación.
En nuestro sistema legal, en la Ley de Mediación y Arbitraje en el Art. 55 reconoce que “La conciliación extrajudicial es un mecanismo alternativo para la solución de conflictos. Para efectos de la aplicación de esta ley se entenderán a la mediación y a la conciliación extrajudicial como sinónimos”.
La conciliación judicial o es proceso público, es cuando la conciliación es exigida dentro de un proceso judicial ordinario, es siempre un mecanismo para buscar que las partes se pongan de acuerdo y terminen el problema. El juez participa en la audiencia y prudentemente aconseja propiciando una conciliación, sin que por ello se pueda decir que su actuación sea una forma de prejuzgamiento o de coacción hacia las partes.
La conciliación en este caso, tiene una naturaleza claramente procesal, puesto que se da antes o dentro de un proceso judicial iniciado, con la intervención del juez que conoce del asunto y como un acto previsto en el desarrollo de la causa para dar oportunidad a las partes, en sede jurisdiccional contenciosa, a ejercitar su derecho a convenir, como una manifestación de la jurisdicción voluntaria que podría usar para evitar que el litigio, que ya se encuentra trabado, continúe su marcha hasta que se resuelva mediante sentencia. La intervención del juez se limita a solemnizar y en cierta manera a dirigir la audiencia, pues no decide sobre lo controvertido.
Como se ha visto la conciliación es uno de los medios alternativos de solución de conflictos, cuya esencia es la participación de los contendientes en el arreglo de sus propios problemas.
Existen mecanismos o fórmulas de conciliación y esta son: el desistimiento, la transacción o el allanamiento, pero estas formulas se alejan del objetivo de los medios alternativos que fomentan una cultura de diálogo, buscan solucionar los conflictos sin concesiones, sin dejar vencedores ni vencidos. Este propósito que no queda claro al aplicarse estas fórmulas, pues el desistimiento implica renuncia a las aspiraciones; el allanamiento, es una aceptación de los planteamientos del demandante, y, la transacción se produce mediante concesiones que hacen las partes, no siempre mutuas o recíprocas, que son renuncias parciales a sus pretensiones.
Cualquiera de estas fórmulas lleva finalmente a un resultado que es de carácter voluntario porque proviene de una auto composición. Pero no es un resultado que deje plenamente satisfechas a las partes, que muchas de las veces llegan a una conciliación, sobre todo a la transacción, guiados por el decir popular “es preferible una mala transacción que un buen juicio”. Esta actitud es frecuentemente asumida por las partes, debe ser desalentada por el estado porque atenta contra el principio de justicia y contra el fin de ella que es la aplicación del derecho con absoluta equidad y legalidad. Se piensa que hace falta mayor información de los ciudadanos para acercarse al mecanismo de la conciliación sin reservas, lo cual propiciaría, no solamente la difusión del sistema, sino la confianza que es requerida para un acto voluntario como el que tratamos.


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