Capitulo I. Problema de investigacion 1 antecedentes



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1.3.2.2 LA SEVICIA.- Segunda causal de divorcio.-
El Art. 110 causal 2 dice que es causa de divorcio la Sevicia.
(15) Nuestro diccionario de la Real Academia de la Lengua define a la sevicia como: “crueldad excesiva, trato cruel”.
Por lo tanto, de los conceptos vertidos podemos concluir que la sevicia significa malos tratos, crueldad excesiva, que demuestra que no existe un sentimiento de amor entre los cónyuges, pues que si en uno de los cónyuges existe fiereza de ánimo, impiedad para el otro, ausencia de sentimientos humanos delicados, es natural que le permita divorciarse al cónyuge inocente, a aquel que es víctima de esos ultrajes y malos tratos, para que así pueda liberarse de la permanente amenaza a que está sometido, así como a los peligros que conlleva esa actitud brutal.
El Dr. Juan Larrea Holguin al referirse a esta causal de divorcio se pregunta si se debe entender que la sevicia es de uno de los cónyuges para con el otro o también con respecto a los hijos o a otras personas allegadas a los mismos.
La doctrina señala que la sevicia un hábito que se manifieste continuamente, por actos de menor crueldad o violencia, por mal tratamientos físicos y morales.
Los tratadistas dividen a la sevicia en: física y moral, según se empleen primordialmente medios físicos, ásperos, duros o humillaciones y desprecios morales. La sevicia física, consiste en malos tratos de obra, fruto de la conducta despiadada y cruel de un cónyuge para con otro. La sevicia moral, consiste en las injurias de palabra, obra u omisiones lesivas para la dignidad sentimiento del cónyuge ofendido.
La Corte Suprema de Justicia en un fallo contenido en la Gaceta Judicial Serie III, Nro. 49, página 1626, considera que se debe entender a esta causal, como el tratamiento cruel que pone en peligro la salud y la vida. Cabe aclarar que esta jurisprudencia considera a la sevicia solo en el aspecto físico.
Para que la sevicia sirva como causal de divorcio debe ser grave, de tal manera que haga la vida en común demasiada difícil; la sevicia debe ser frecuente y habitual y que el actor sea el cónyuge inocente.
La acción de divorcio por esta causal prescribe en un año contado desde que se realizó el hecho conforme lo dispone el inciso segundo del Art. 124 del Código civil.
1.3.2.3 INJURIAS GRAVES O ACTITUD HOSTIL QUE MANIFIESTEN CLARAMENTE UN ESTADO HABITUAL DE FALTA DE ARMONÍA DE LAS DOS VOLUNTADES EN LA VIDA MATRIMONIAL.- Tercera causal de divorcio.-
Para la procedencia de esta causal es necesario señalar que debe existir un estado habitual de falta de armonía de las dos voluntades en la vida matrimonial, por lo tanto no puede admitirse esta causal si los cónyuges están separados. Se debe probar en forma plena la hostilidad de la que es víctima un cónyuge por parte del otro cónyuge, debe existir la certeza de esta acción.
Las injurias no solo deben ser graves, sino estas deben ser constantes y dificultar la convivencia conyugal, las injurias no solo se limitan al concepto penal, sino que se extienden más allá, no solo es una expresión de deshonra, desprecio, es también toda actitud, o conducta, todo hecho deliberado, ultrajante o hiriente, para uno de los cónyuges, pero se debe analizar el grado de cultura, posición social y condiciones personales de la pareja.

Las injurias graves deben reunir determinados elementos, como el elemento material, el hecho injurioso siendo necesario que este hecho se exteriorice, es decir deben ser comprobadas; debe haber la intención que es el propósito directo y consiente de ofender; la reiteración de la injurias y la gravedad de las mismas, es decir estas deben ser de tal naturaleza que imposibilite al cónyuge ofendido el reanudar las relaciones conyugales normales.


De entre los cónyuges uno debe ser el sujeto activo y otro el pasivo de la ofensa, los hechos deben ser lesivos a la personalidad del cónyuge o a su dignidad, debe haber el propósito de causar una situación de violencia moral o desordenes dentro del hogar.
En lo que se refiere a la actitud hostil, podríamos considerarla a las vías de hecho o a las actitudes resultantes que por su gravedad o frecuencia imposibilitan legítimamente al cónyuge ofendido para continuar la vida conyugal.
La conducta del cónyuge debe exteriorizarse, en la acción, carácter difícil mientras se traduzca en hechos graves, es decir debe tratarse de casos de violencia o de coacción física o moral.
Para que las ofensas y la actitud hostil sirvan como causal de divorcio debe analizarse el ambiente en que viven los cónyuges, su cultura y posición social, el ánimo que exista entre ellos, esto es la intención con que se infieren las palabras o se realizan los hechos ofensivos; la repetición de las injurias da lugar a determinar la causal.
En esta causal existen dos alternativas para poder presentar el divorcio, sea como injurias graves o como actitud hostil.
El Dr. Ernesto Ruiz Arturo, al respecto dice: “Hoy en cambio con la conjunción disyuntiva puesta entre los dos supuestos tenemos que concluir diciendo que esta causal de divorcio se refiere indistintamente a cualquiera de los dos supuestos: injurias graves o actitud hostil, y probada simplemente una de estas, la acción sería procedente.”
1.3.2.4 AMENAZAS GRAVES DE UN CÓNYUGE CONTRA LA VIDA DEL OTRO.- Cuarta Causal de divorcio.-
Si uno de los cónyuges da a entender con palabras o hechos que quiere acabar con la vida del otro, es lógico que ese cónyuge no merece seguir siendo tal, porque siendo un enemigo peligroso no puede seguir unido en matrimonio con aquel que es víctima de sus amenazas.
Nadie está obligado a permanecer en situaciones peligrosas, el peligro se lo debe entender en el sentido de ser amenazas graves debidamente fundadas y de probable realización.
(16) El Diccionario de Derecho Usual de Cabanellas, amenazar conceptúa como: “dirigir amenazar, anunciar la intención de causar un mal deliberado, ya se formule de palabra, por escrito o con ademanes. Ser o parecer inminente un mal”.
Por lo tanto, en tal virtud un cónyuge que se encuentre en esta situación de constantes amenazas no está obligado a permanecer indefenso y en estado de espectador pasivo.
El tratadista Luis Parraguez, señala como requisitos para la procedencia de esta causal:


  1. Acción de amenazar, esto es promesa de causar daño al otro cónyuge;

  2. Que esa amenaza sea dirigida al otro cónyuge, esto es no se extiende a los hijos o a otros parientes;

  3. Que la amenaza sea grave, había de analizar la verdadera intención del sujeto activo; y,

  4. Que sea contra la vida del otro cónyuge, esto es debe ser atentado contra la vida.

En el Compendio de Sesenta años de Jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia del Dr. Galo Espinosa en la página 189 y 190, se transcribe la única jurisprudencia existente por esta causal: “Amenazas graves contra la vida del cónyuge.- Las amenazas graves contra la vida del cónyuge para ser tales, han de reunir las condiciones fijadas en los Arts. 377, 378, 379 y además ha de tenerse en cuenta que la tentativa de homicidio, aún probada en juicio, no opera simultáneamente como amenaza”. (2da. Sala, 30 de enero de 1973”.


De igual forma que las anteriores causales esta prescribe en un año, contado desde que ceso el hecho constitutivo de las amenazas contra la vida del otro cónyuge.
1.3.2.5 TENTATIVA DE UNO DE LOS CÓNYUGES CONTRA LA VIDA DEL OTRO COMO AUTOR O COMPLICE.- Causal Quinta de divorcio.-
(17) Esta causal se refiere a la tentativa término muy usado en el campo penal. El Art. 16 del Código Penal, dice: “Quien practica actos idóneos conducentes de modo inequívoco a la realización de un delito, responde por tentativa si la acción no se consuma o el acontecimiento no se verifica...”
El Art. 46 del Código Penal, dispone que “Los autores de tentativa sufrirán una pena de uno a dos tercios de la que se les habría impuesto si el delito se hubiere consumado, para la aplicación de esta pena se tomará necesariamente en consideración el peligro corrido por el sujeto pasivo de la infracción y los antecedentes del acusado.”
Por lo tanto, el legislador ha considerado según las fuentes bibliográficas citadas que procede el divorcio cuando se pruebe que el otro cónyuge le ha preparado, prepare o siga preparando asechanzas contra su vida, esto es esta causal igual que la anterior, se limita a la vida del cónyuge y no se hace extensiva al atentado contra la vida de los hijos del cónyuge asistido de la acción.
Para que estos hechos sirvan como causal de divorcio, los actos preparatorios deben estar plenamente probados y cuando de las circunstancias del hecho se desprendan elementos de juicios como para suponer la posibilidad de tentativa de homicidio, debe ser considerada como causal, ya que atenta como los deberes conyugales y al matrimonio en sí.
En esta acción debe probarse que hubo la intención de atentar contra la vida del otro cónyuge, y de la realización de actos dirigidos con este fin.
(18) El Dr. Ernesto Ruíz Arturo, en su libro Lecciones de Derecho Civil, Primer Libro, en la pàgina71, dice que: “Para hacer valedera esta causal, no es necesario que preceda una sentencia judicial ejecutoriada en el plano penal, una vez que, cuando se trata de los plazos dentro de los cuales se debe proponer la acción de divorcio, dice que el plazo se lo cuanta desde que el cónyuge perjudicado tuvo conocimiento de la causa de que se trata; pues que de no ser así, pues podría prescribir la acción de divorcio por esta causa. Por lo mismo, en el mismo juicio de divorcio hay que probar la existencia de la tentativa de uno de los cónyuges contra el otro, y al juez le corresponde hacer la correspondiente valoración, en cada caso”.
Por lo tanto, para que proceda la acción de divorcio por esta causal se deberá probar que hubo ejecución de parte de uno de los cónyuges de actos que atenten contra la vida del otro cónyuge; basta una sola vez, esto no quiere decir que los actos se repitan y que los actos atentatorios pueden realizarse en situación de autor o de cómplice.
No se ha encontrado jurisprudencia con relación a esta causal.
1.3.2.6 EL HECHO DE QUE DÉ A LUZ LA MUJER, DURANTE EL MATRIMONIO, UN HIJO CONCEBIDO ANTES, SIEMPRE QUE EL MARIDO HUBIESE RECLAMADO CONTRA LA PATERNIDAD DEL HIJO Y OBTENIDO SENTENCIA EJECUTORIADA QUE DECLARE QUE NO ES SU HIJO, CONFORME A LO DISPUESTO EN ESTE CÓDIGO.- Causal Sexta de divorcio.-
Conforme a la causal transcrita se necesita de la existencia de una sentencia ejecutoriada en un juicio de impugnación de paternidad que el marido haya seguido a la mujer, por un hijo nacido dentro del matrimonio. Esto implica una situación de prejudicialidad de la que se trata en el Derecho penal, pero que por analogía se la debe aplicar en este caso.
En el juicio de investigación de la paternidad hay hechos que según la ley dan lugar a muy justas y fundadas presunciones de las cuales se debe deducir la paternidad, más aún si la ciencia médica ha establecido que la herencia está representada por el patrimonio de caracteres que se transmiten de generación en generación a través de las células germinales masculinas y femeninas. La base de esta acción es el examen de ADN, que determina la posibilidad biológica de paternidad o maternidad, en un 99.999% de probabilidad.
Esta causal implica un atentado contra uno de los deberes de los cónyuges dentro del matrimonio.
Las relaciones ilícitas sostenidas por la mujer y determinantes del embarazo han de ser anteriores al matrimonio, pues si dichas relaciones ilícitas tuvieren lugar durante el matrimonio, se habría tipificado la causal de adulterio.
Para que se configure esta causal deben concurrir determinados requisitos:
Alumbramiento durante el matrimonio, el nacimiento del hijo debe producirse durante el matrimonio, razón por la cual se excluye el ocultamiento al marido, por parte de la mujer; la concepción debe ser anterior al matrimonio cuando nace antes de los 180 días siguientes a la celebración del matrimonio, conforme lo dispone el Art. 233 del Código Civil, si el nacimiento ocurre después de este plazo se presume su concepción dentro del matrimonio; el padre debe reclamar la paternidad del hijo y que se hubiere dictado sentencia ejecutoriada que declare que el hijo nacido en matrimonio no pertenece al marido.
La acción de divorcio por esta causal prescribe en el plazo de un año, contado, desde que se ejecutorió la sentencia respectiva.
1.3.2.7 LOS ACTOS EJECUTADOS POR UNO DE LOS CÓNYUGES CON EL FIN DE CORROMPER AL OTRO O A UNO O MÁS DE SUS HIJOS.- Séptima causal de divorcio.-
Corromper.- Significa pervertir, inducir al vicio o a la práctica de costumbres prohibidas por la moral. En general la corrupción no es sino una forma de depravación. Alteración nociva o acción de echar a perder.
Los padres están en la obligación de cuidar a los hijos y procurarles una formación cabal. Cada uno de los cónyuges le debe al otro respeto, consideración y auxilio, en todas las circunstancias de la vida. Más si uno de los cónyuges, con un sentido amoral o de depravación, atentando los conceptos de honestidad, buenas costumbres, pudor, pudicia, honor sexual, moral sexual familiar, decencia pública y moralidad pública, demostrando una total irresponsabilidad, corrompe al otro cónyuge o a sus hijos, con toda razón el cónyuge agraviado, tiene derecho a proponer la acción de divorcio. En todo caso los hechos imputados al otro cónyuge deben ser, en todo caso apreciados prudentemente por el juez que conoce la demanda.
Se dice por parte de algunos autores, que en este caso, no se debe admitir la reconciliación, porque implica que en el sujeto activo una depravación moral.
Esta acción prescribe en el plazo de un año contado desde que el cónyuge perjudicado tuvo conocimiento de los hechos que trataron de corromper.
1.3.2.8 EL HECHO DE ADOLECER UNO DE LOS CÓNYUGES DE ENFERMEDAD GRAVE, CONSIDERADA POR TRES MÉDICOS DESIGNADOS POR EL JUEZ COMO INCURABLE, CONTAGIOSA Y TRANSMISIBLE A LA PROLE.- Octava causal de divorcio.-
Es fundamental para la procedencia de esta causal, determinar si la enfermedad es antes o después del matrimonio, pues el matrimonio implica una serie de derechos y obligaciones y el problema del divorcio empieza cuando el cónyuge enfermo presenta un peligro grave para el otro cónyuge y para sus hijos.
Toda persona tiene derecho a procurar la conservación de la salud y de la vida y cuando estos valores fundamentales de la persona se ven amenazados gravemente por la convivencia matrimonial, cede el deber de cohabitar, pero debe considerarse que actualmente la medicina ha avanzado mucho y el juez investigar la peligrosidad, teniendo en cuenta el dictamen de tres peritos médicos que él nombre.
La enfermedad grave puede ser anterior al matrimonio, porque lo que exige la ley es que sea grave, incurable y contagiosa y esto en atención al mutuo respeto y consideración de los cónyuges a que el matrimonio obliga.
El actor de esta causal deberá probar la fecha de los hechos, esto es cuando se presentó la enfermedad grave, incurable y contagiosa, pues de otro modo el juez no podrá determinar si la demanda se presentó dentro del año siguiente al momento que se conocieron o si esta enfermedad ocurrió después, así transcurrido un año desde que cesó la enfermedad no podría invocarse como causal para fundamentar el divorcio, pero esta prescripción debe ser alegada al momento de contestar la demanda.
(19) La Corte Suprema de Justicia al hablar sobre enfermedad grave, incurable y contagiosa a la prole, en una de sus resoluciones dice: “Acción de divorcio propuesta por el cónyuge que la padece. De conformidad con el último inciso del Art. 109 del código civil, para fundamentar una demanda de divorcio por la causal 8va. Se precisa que se trate del cónyuge perjudicado, esto es, de aquel que no padece de enfermedad, Improcede por lo mismo, la acción propuesta por quien soporta el mal”. (Primera Sala, 28 de marzo de 1984).
Por lo tanto, queda claro que no se puede obligar a ningún miembro de una relación que implica peligro en la salud, al presentarse una enfermedad contagiosa y peligrosa que amenace al otro sino también a los hijos.
1.3.2.9 EL HECHO DE QUE UNO DE LOS CÓNYUGES SEA EBRIO CONSUETUDINARIO O, EN GENERAL TOXICÓMANO.- Causal Novena de divorcio.-
El empleo de bebidas alcohólicas es antiquísimo y se ha difundido sobre la tierra desde los inicios de la humanidad, quienes aprendieron a preparar una gran cantidad de bebidas.
El ebrio consuetudinario puede ser cualquiera de los cónyuges, esto es cuando el consumo de alcohol ha afectado a los órganos funcionales del organismo. Por ello el alcoholismo crónico, predispone a la aparición de otras enfermedades.
La víctima del alcohol, tiene la necesidad apremiante de ingerir licor, no puede abstenerse y sus efectos son graves, tanto mental como físicamente, el individuo pierde todo sentido de espacio y del tiempo, estas graves consecuencias perturban la vida matrimonial y por eso la embriaguez habitual, consuetudinaria constituye causal de divorcio.
Es importante recalcar que para que la embriaguez habitual constituya causal de divorcio, no debe haber existido al tiempo de contraer matrimonio, pues sería absurdo pensar que una persona con quien va a contraer matrimonio, aduzca para el divorcio este antecedente.
En relación con el toxicómano, esto se debe a las graves consecuencias que la toxicomanía produce en el propio individuo, en la desorganización de su hogar y con relación a sus hijos.
Existe una jurisprudencia sobre esta causal en la Serie Sexta Nro. 105, página 1504, El vicio puede acaecer tanto en el marido como en la mujer.
La prescripción de esta acción es de un año contado desde que cesó el hecho constitutivo de esta causal.
1.3.2.10 CONDENA EJECUTORIADA A RECLUSIÓN MAYOR.- Décima causal de divorcio.-
En el caso de esta causal para obtener el divorcio es necesario que la conducta de uno de los cónyuges haya sido calificada jurídicamente por el juez o Tribunal que conoció la causa, con el delito castigado con la pena de reclusión.
Para la procedencia de esta causal de divorcio, se debe considerar que la condena sea definitiva y firme, esto es que se encuentre ejecutoriada, que no haya sido borrada por amnistía o por indulto y obviamente que haya sido posterior a la celebración del matrimonio. El fundamento de esta casual es porque el legislador considera lesivas a la personalidad del otro cónyuge este hecho y por ende provocan la desconsideración del medio social. También se considera que el cónyuge que ha sido condenado a reclusión no puede cumplir con sus deberes conyugales.
La naturaleza y duración de la pena determina la gravedad de la infracción punible, de tal modo que la pena debe tener esta gravedad y por tal es menester la existencia de la sentencia dictada por el Tribunal penal, que haya pasado por autoridad de cosa juzgada.
En definitiva la configuración de esta causal debe reunir determinados requisitos a saber: condena de uno de los cónyuges a reclusión mayor, el código ha atendido no al delito sino a la pena impuesta; ejecutoriedad de la condena, para que esta sea fundamento de la causal, debe encontrarse ejecutoriada y finalmente debe producirse durante el matrimonio.
1.2.3.11. EL ABANDONO VOLUNTARIO E INJUSTIFICADO.- Causal décima primera de divorcio.-
Esta causal abarca dos incisos distintos en cuanto a la separación conyugal y a su causa, la causal de divorcio designada en el primer inciso es la separación de los cónyuges con inexistencia de relaciones conyugales por un año; en este caso cualquiera de los cónyuges abandonados por un año pueden solicitarlo.
Para este caso es necesario que concurran ciertos elementos el abandono voluntario e injustificado.
Uno de los elementos constituye el abandono, es decir dejar maritalmente el hogar conyugal. Que este abandono sea voluntario, esto implica que es una decisión adoptada por uno de los cónyuges en forma libre.
Este abandono voluntario debe ser además injustificado, esta circunstancia debe ser apreciada de acuerdo a las circunstancias de su entorno. El plazo debe ser de un año ininterrumpidamente. El transcurso de un año ha juzgado nuestro legislador que es suficiente para determinar el abandono.
La acción de divorcio basada en este inciso debe ser planteada por el cónyuge perjudicado.
El segundo inciso habla de tres años de abandono caso en el que cualquiera de los cónyuges puede proponer esta acción, sin invocar la condición de abandono o de agraviado.

TITULO II

El CONFLICTO


    1. Generalidades del conflicto. Introducción.

El conflicto es parte natural de nuestra vida. Desde que el hombre apareció en la tierra ha enfrentado el conflicto y ha ideado formas de solución desde las más primitivas hasta las más elaboradas en los tiempos actuales.

Podríamos afirmar que a lo largo de toda la historia los conflictos se han resuelto típicamente en dos formas: violenta y pacífica o amigable. Entre estos dos extremos se dan matices intermedios que conjugan ambas formas.

A manera de ejemplo citamos el conflicto que enfrentaron Adán y Eva en el Paraíso Terrenal, cuando Adán percibe que es tentado por su compañera y no desea comer el fruto del árbol de la Ciencia del Bien y del Mal. Sin embargo, Eva deseaba que Adán comiera el fruto que estaba prohibido.

Definitivamente, sus intereses eran opuestos, lo cual pudo generar cierto nivel de desavenencia. Esta situación conflictiva, implicó cuatro elementos:

a. Más de un participante

b. Intereses opuestos

c. Sentir o percibir la oposición

d. Un objeto materia de la discordia.

En este caso, por lo conocido a través de los textos bíblicos, la solución natural que utilizaron las partes fue la pacífica o amigable, que se logró gracias a que Adán fue convencido de que al comer el fruto prohibido estaba satisfaciendo su más caro anhelo: su inmortalidad. Esta comunidad de intereses entre Adán y Eva fue lo que permitió encontrar una vía pacífica o amigable de solución: que Adán comiera la fruta prohibida.

Parecería ser que el primer conflicto, fue entre un hombre y una mujer. Sin embargo, no siempre es así, y tampoco se logra siempre una solución pacífica, lo cual en la mayor parte de los casos significa resultados funestos para las partes.

Cuando en las eras primitivas los hombres se organizan en familias y posteriormente en clanes - como una necesidad de supervivencia; demarcan sus territorios, en donde sólo ellos podían cazar, pescar y recolectar. Cualquier intruso pagaba con su vida el intento de invasión y posesión. Así en forma violenta se resolvía el conflicto, cuyo objeto de discordia era una zona territorial anhelada en épocas de escasez.

Esta circunstancia hacía que los enfrentamientos fueran principalmente entre clanes, los cuales medían su poder en base al número, a la fortaleza de sus miembros y a los elementos de defensa que poseían, triunfando el más fuerte.

En este último ejemplo podemos ver que, además de los cuatro elementos señalados anteriormente, existe un quinto, que aclara la naturaleza del objeto de discordia: éste último debe ser escaso, por lo cual dos o más partes compiten por él.

Lo anterior, en lo referente a los elementos señalados, es válido para todos los tiempos y para todos los conflictos, desde los más sutiles hasta los de mayor gravedad. Esto es importante tener en cuenta para estudiar y analizar el conflicto.



2.2. QUÉ ES EL CONFLICTO

Etimología

Según el Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española la palabra CONFLICTO procede de la voz latina CONFLICTUS que significa lo más recio de un combate. Punto en que aparece incierto el resultado de una pelea. Antagonismo, pugna, oposición, combate. Angustia de ánimo, apuro, situación desgraciada y de difícil salida.

Implica posiciones antagónicas y oposición de intereses.





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