C o n f e r e n c I a impartida por Marian Lago, psicóloga clínica ( Gabinete seiva) en la U



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LA INTERVENCIÓN DEL PSICÓLOGO EN LOS CONFLICTOS MATRIMONIALES

C O N F E R E N C I A impartida por Marian Lago, psicóloga clínica ( Gabinete SEIVA) en la U.N.E.D. de A Coruña

JORNADAS SOBRE EL DIVORCIO


En primer lugar agradezco a la Delegación de Alumnos de la UNED y a la Asociación Galega de Pais e Nais Separados el haberme invitado a estas Jornadas. El tema que yo quiero desarrollar esta tarde, es más bien una charla que una conferencia técnica. Me parece mejor que tratemos de entendernos sin muchos tecnicismos respecto a un tema de preocupación para muchas parejas y, creo, en general, para la sociedad. Estoy convencida que el aumento de los casos de parejas rotas tiene profundas implicaciones en el bienestar emocional de la sociedad.

Por otra parte, debo advertir que yo misma he pasado por el divorcio. Lo hago constar simplemente con el fin de descartar cualquier pretensión de superioridad moral, y porque esta experiencia personal probablemente también haya influido en mi forma de abordar las vicisitudes de las parejas que rompen.

Cuando escucho cantar a L. LLach la canción Itaca que dice "si vas a emprender el viaje hacia Itaca, pide que tu camino sea largo, lleno de aventuras, rico en experiencias" y continúa más adelante "Itaca te regaló un hermoso viaje. Sin ella el camino no lo hubieses emprendido", siento que es como una fuerza que te empuja a seguir, a experimentar todo lo que te toca vivir, bonito o feo, a superar obstáculos. Pues bien, la vida en pareja es algo por lo que luchar, un terreno de aventura que hay que superar cada día. No hay nada definitivamente ganado, afortunadamente. La relación debe ser VIVA y MOVIBLE permitiendo a diario la satisfacción de experimentar nuevos estímulos y profundizar los sentimientos. Las necesidades de la pareja cambian y por tanto, hay que ir adaptando las respuestas.

Dicen que "un clásico es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir", pues bien, la vida familiar también puede ser un clásico inagotable.

Pero la idea de matrimonio, de la pareja, ha ido evolucionando con el paso del tiempo. La idea de amor no siempre ha estado unida a la de la pareja estable. Hace apenas un siglo, el matrimonio como institución destinado a mantener un orden económico y social y a proporcionar un marco familiar sólido no tenía nada que ver con el amor, por lo menos a priori, tal como lo entendemos ahora. La elección de la pareja venía determinada por otros muchos motivos y conveniencias. En el mejor de los casos, se esperaba que los contrayentes fueran lo suficientemente sensatos para ejercer sus responsabilidades y llegar, con el tiempo, a cierto grado de afecto mutuo. Los roles a jugar estaban bien claros y definidos. Nadie se engañaba acerca de que el éxito matrimonial tuviera que estar sustentado por la mágica fuerza del amor. Si esta se daba en algún caso era casualmente a mayores o añadido a la relación.

Desde luego, podemos fácilmente entender que por esa vía aparentemente carente de encanto y romanticismo muchas parejas lograran una convivencia equilibrada, además de afectuosa y de lealtad que de algún modo les proporcionaría suficiente estabilidad emocional y una vida sin excesivos sobresaltos. Sin embargo, la evolución social y educativa, las mejoras en la igualdad de los sexos, el deseo de alcanzar una mayor intimidad, entre otras muchos factores propiciaron la libertad de elección. Algo hoy en día tan normal que nos parece imposible que pudiera haber sido jamás de otra forma.

Paradójicamente a pesar de la abolición de las anteriores barreras, o quizás precisamente por ello, -es decir, que con la libertad se escoge y existe más posibilidad, por lo tanto, de equivocarse-, los conflictos de la pareja y la tasa de divorcios han aumentado notablemente.

Unido a que podemos elegir entre múltiples alternativas, a la realización de la persona, a la calidad de vida, han supuesto para mujeres y hombres un incentivo para buscar la felicidad de pareja más allá de los antiguos patrones tradicionales de relación, de las normas convencionales o de las viejas costumbres establecidas.

De todo lo expuesto podría deducirse que ni el amor es algo inherente al matrimonio, ni la convivencia estable y duradera es una consecuencia lógica del amor, al menos del amor romántico, cegador y deslumbrante. El amor romántico, aquél que se resiste a ver cualquier defecto en el amado, no parece ser una póliza aseguradora de la estabilidad y la felicidad de la pareja.

La familia se encuentra actualmente, en un mundo de cambio acelerado, donde nadie sabe muy bien por dónde van a salir las cosas. Se ha pasado de una familia extensa tradicional, constituida por padres, hijos, abuelos, tíos, etc. a nuevas formas de relación familiar en las que se incluyen los matrimonios sin hijos, las parejas que habitan juntos sin casarse, con hijos o sin ellos, los segundos matrimonios de divorciados que agrupan a niños de orígenes distintos, los hogares monoparentales de un sólo padre, generalmente la madre, bien separada, divorciada, viuda o soltera.

Llama la atención la rápida proliferación de estos nuevos tipos de familia poco convencionales si se tiene en cuenta la lentitud con que la sociedad, su gobierno y sus líderes se adaptan a ellas y la escasez de infraestructura y políticas sociales y económicas que lo faciliten.

Como antes indicaba, los conflictos conyugales han aumentado considerablemente. Veamos por qué se pelean las parejas.

Son tantos los motivos que entre ellos podría mencionarse como principales: problemas en la comunicación, el que no haya respeto a la independencia personal, la incapacidad de renunciar a algunos deseos por el bien de la pareja, el no gratificarse mutuamente, el no tener la disposición de mantener la relación, la falta de entendimiento a la hora de educar a los hijos , la falta de entendimiento respecto a la economía familiar.

Estoy de acuerdo con el Dr. López Caballero cuando habla de las "jugadas para torpedear una buena relación", dicho de otro modo, ¿de qué manera podemos "jorobar" una buena relación?, por ejemplo:

1.- Leer los pensamientos: hay que comenzar por interpretar mentalmente y lanzarse a la acción, por Ej. ·"¿por qué estás enfadado/a conmigo?". Sólo en esta jugada inicial tiene ya innegables ventajas, como son:

.permite discutir sobre los humores y sus efectos hasta el día del juicio. Decirle a una persona que tiene pensamientos negativos lo pone rápidamente en ebullición y al rojo vivo, lo cual facilita la discusión posterior.

Formular juicios sobre la mala intención del otro suele desquiciarlo, tanto si sus juicios coinciden con la realidad como si son equivocados, lo que ocurre con más frecuencia.

.hacer reproches al otro con tanta violencia como ambigüedad. Lo importante para que la estrategia surta efecto, es que el otro se sienta invadido por una tormenta de golpes sin llegar a vislumbrar siquiera la causa. Hay que advertir que se trata de una táctica a medio plazo.

.Otro factor es dejar con la palabra en la boca cuando el otro está intentando contar algún secreto personal e importante.

.minusvalorar o ridiculizar sistemáticamente todo lo que haga, diga o consiga la otra persona.

Ej.- "ese vestido te echa 10 años encima", "mi madre sí que hacía bien este guiso", "todo lo haces mal", "no tienes solución", son frases que se oyen con frecuencia entre las parejas en conflicto.

2.- Otra forma segura de acabar con una relación es insistir en que las cosas se hagan a nuestro modo. (anécdota de la cabra y el niño)

3.- El no oír lo que el otro está diciendo. También puede darse el caso de que el receptor interprete los mensajes de forma destructiva. Cuando existe un deterioro de la comunicación suele ocurrir que entre la intención del que envía un mensaje y la interpretación del que lo recibe media un abismo. Es entonces cuando hablamos del "diálogo de besugos" o de comunicación ineficaz, para emplear términos más técnicos. (Anécdota de la pareja de las bodas de oro)

4.- Rumiar pensamientos negativos. Se trata de una estrategia medio y largo plazo. La rumia ha de ser intermitente durante el día y especialmente intensa antes de echarse a dormir. No produce resultados sorprendentes, pero lentamente va socavando el afecto, la fácil convivencia, el agrado y la satisfacción de estar en pareja.

5.-Otro punto es vivir lo sexual como un examen que hay que aprobar o con falsas ideas. Uno de los casos tratados por mí se refiere a un hombre cuyo motivo de consulta era una patología sexual. Entre sus mayores carencias estaba una falta casi total de comunicación con todo el mundo, un crearse un mundo de fantasías y una falta de información adecuada respecto al tema sexual.

6.- Analizar cada detalle de la vida diaria. Es como estar casada con un ordenador o con un microscopio electrónico. Nadie es capaz de gozar bebiendo un vaso de agua, después de analizarla en el microscopio.

7.- Eliminar el lado risueño de la vida

8.- Ritualizar: si conseguimos ritualizar la vida conyugal y reducirla a unos cuantos parámetros repetidos imperturbablemente día a día, tenemos la ventaja de poder predecir lo que serán los 20 o 30 próximos años de vida en común.

Como veis, si queréis que vuestra pareja deje de funcionar podéis seguir dichos consejos, os aseguro éxito en el intento

Está claro que los motivos de conflicto no se acaban aquí, podríamos seguir enumerando hasta escribir un libro, pero al hilo de lo que estamos hablando creo que es interesante mencionar otras circunstancias que destruyen el amor, por ejemplo: un cambio en el equilibrio de poder en la pareja.

También continuas decepciones que dan lugar al desencanto y a la frustración por la pérdida de la armonía, el desgaste de la atracción mutua, o bien porque uno o ambos se siente constantemente criticados o heridos por el resentimiento recíproco. Recuerdo un caso (Fina y Manolo). Entre las historias de amor más desafortunadas se encuentra la de aquellas parejas que se rompen más que por circunstancias debido a la dinámica de la relación, por la configuración de su personalidad, es decir, la relación de pareja se deteriora si uno de los dos tiene problemas o trastornos psicológicos

Por otra parte existen procesos más o menos patológicos que interfieren con la capacidad de amar y de convivir como las paranoias, la esquizofrenia, etc.

La infidelidad es otra circunstancias que erosiona la calidad de la relación. El énfasis que se da en nuestros tiempos a la realización inmediata y a la búsqueda de la felicidad "aquí y ahora", también parecen fomentar la impaciencia que sienten algunas parejas de hoy ante los primeros brotes de infelicidad.

También el nacimiento de un hijo condiciona significativamente a sus padres y su estilo de vida. Son con frecuencia una fuente inmensa de gratificaciones y de incentivo de vida para sus progenitores, entre otras cosas, pero, al mismo tiempo, cambian por completo la dinámica de la pareja, empezando por el tiempo que restan a su intimidad o a la dedicación exclusiva del uno al otro. Dependiendo de cómo la pareja afronte esta nueva situación y estar de acuerdo en su educación va a afianzar o entorpecer la calidad de la relación entre ambos cónyuges, llegando en casos extremos, a ser un factor de ruptura de la pareja por la mutua recriminación.

La firme creencia en la relación perfecta o ideal muy arraigada en la imaginación de tantos hombres y mujeres alimentan enormes e inalcanzables expectativas de profunda intimidad emocional, total comprensión, inagotable satisfacción sexual y mutuo apoyo incondicional. Una típica frase que habla en este sentido es:"si me quieres serás siempre considerada y amable conmigo". Me decía una chica que llevaba 1 año casado que no servía para casada porque había decepcionado a su marido y no era la compañera ideal y porque creía que habitualmente debía estar siempre de acuerdo con el. El a su vez le reprochaba que no era la esposa de sus sueños porque no estaba dispuesta a hacer cualquier sacrificio por él. Esta imagen idealizada de la relación es el caldo de cultivo de la desilusión del resentimiento y de la ruptura. Estas parejas tiene unas creencias tales que parecen más bien propias de "Antoñita la fantástica".Tenerse el uno al otro no tiene por qué implicar la satisfacción total de todas las necesidades individuales y el cultivo de todas las parcelas personales en todos los ámbitos.

Otra de las causas de resentimiento en la mujer es la resistencia del compañero a la hora de compartir, de verdad, la responsabilidades hogareñas.

A veces algunas pareja dejan de comunicarse por miedo o por resentimiento, temor a ser humillados, rechazados o no ser escuchados.

Recuerdo que una mujer me decía que uno de los problemas con su pareja es que no habla y cuando le pregunto por qué no habla, contesta que si habla algo que no le gusta al marido, éste se enfada, que él va a tomar represalias. También utiliza el silencio como un modo de conseguir que todos se ocupen especialmente de ella.

¿Qué es lo que no funciona?. Muchas parejas se encuentran insatisfechas, si bien no todas saben precisar claramente las causas de su insatisfacción. En muchos casos éstas son indefinidas y en otras los motivos están entremezclados y confusos. Vamos a ver algunas de las FORMAS ERRONEAS DE AFRONTAR LA SITUACION:

IGNORAR EL CONFLICTO: algunas parejas se esfuerzan en ignorar el problema, no manifiestan sus frustraciones. De hecho, creen que así contribuyen a la armonía familiar. En realidad, la supresión de las propias necesidades y el desconocimiento de las del otro, a la larga, puede sumir en el desencanto y aumenta la vulnerabilidad frente a la ansiedad y la depresión.

Se han dado casos en que uno de los dos se ha visto sorprendido por la petición de divorcio por parte de su cónyuge, y no entendía por qué. Sin embargo, llevaban meses, incluso años en que hacían su vida independiente y si hablaban era para castigarse, recriminarse.

MEJORAR LA SITUACION A EXPENSAS DE LA PAREJA: algunas personas creen que lo único que pueden mejorar su situación es que "el otro cambie de actitud y comportamiento", ya que es la causa de que las cosas no funcionen. Esperar que él/ella reaccione. Es una visión parcial de la situación de acuerdo con el refrán "ver la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el propio". Me decía un marido respecto a su mujer que el único problema era ella porque.....

y tenía una lista amplísima de quejas más o menos fundamentadas, sin embargo no se daba cuenta de sus múltiples interferencias para que funcionase bien la relación entre ellas el no saber escuchar, ser intransigente, etc.

BUSCAR REFUGIO EN PERSONAS Y ACTIVIDADES EXTERNAS A LA RELACION: dedicándose con mayor ahínco a su profesión y a sus intereses personales o permitiéndose en algunos casos alguna aventura amorosa, que los compensen de sus frustraciones y satisfaga sus expectativas.

PARTIR DE UNA PREMISA FALSA: es el caso de los que desde el principio de la relación decidieron "esto durará lo que dure el amor". Cuando no nos queramos nos diremos adiós sin traumas. En general, este momento, si llega, nunca es coincidente, y al menos uno de los dos, por decir ambos, acostumbran a pasarlo muy mal. El error inicial radica en partir de una idea que no implica a ambos en la edificación y mantenimiento de la pareja. Algunas parejas creen que el poner esfuerzo por mantener la relación, dedicación, resta espontaneidad a las relaciones afectivas y no están dispuestas a aceptar que la voluntad juega aquí un papel importante. Les resulta demasiado pesado. De ahí que el amor "kleenex", -de usar y tirar-, encuentren cada día más adeptos, son relaciones sin ningún compromiso ni esfuerzo, creer que una relación se alimenta sólo de sensaciones positivas es muy bonito, pero resulta utópico y bastante alejado de la realidad, con el paso del tiempo los afectos muestran su lado oscuro y surgen diferencias, malentendidos, choques. Afrontar los aspectos negativos que todos tenemos resulta en ocasiones un trabajo duro, pero a la larga es gratificante, porque aporta fuerza y confianza en la relación.

Entonces voy a insistir algo más de forma resumida sobre el origen de las relaciones y del desarrollo de problemas de pareja.

En una primera fase de iniciación y constitución de la pareja, al comenzar una relación se suele dar una atracción inicial mutua debido a lo novedoso de la situación y al intercambio de comportamientos agradables.

En una segunda fase en la que empiezan a desarrollarse los problemas de pareja al vivir junto, tiene que afrontar nuevas situaciones a las que ha de adaptarse, apareciendo entonces potenciales fuentes de problemas, como por ejemplo: el desajuste entre lo que se esperaba y la realidad que se produce al convivir a diario; el desacuerdo en temas importantes. Así las cosas, si no poseen demasiadas habilidades surgirán las primeras discusiones e intercambios aversivos. En consecuencia disminuyen las conductas de gratificación mutua y aparecerán los primeros malestares. Por tanto hay que aprender recursos para afrontar las diversas situaciones problemáticas, tener habilidad para comunicar, expresas y la práctica del buen humor y de quitarle importancia a las cosas.

Pero también es posible que recurran a métodos coercitivos, por ejemplo, cuando un miembro desea que el otro cambie de comportamiento le retira el refuerzo, es decir, no le habla, le pone mala cara, etc., o le castiga, haciéndole "puñeterías varias", intentado así conseguir la modificación de la conducta no deseada.

Desde un enfoque de la sicología conductual se considera la relación de pareja como una relación interpersonal cuyo mantenimiento está sujeto a la regla general del intercambio de reforzamiento, que dicho de otro modo es, que las parejas no problemáticas funcionan de modo que cada uno se comporta de forma agradable con el otro.

A su vez el otro se siente motivado para comportarse de forma gratificante con aquél. Como uno recibe comportamientos agradables de él/ella, se ve recompensado y alentado hacer lo mismo. Si recibo comportamientos agradables me siento bien y doy comportamientos agradables. Así se establece la "reciprocidad positiva", un círculo encadenado de satisfacciones mutuas. Un detalle, un gesto cariñoso, etc. nos hace sentirnos bien y deseamos que el otro experimente lo mismo, con otro gesto afectuoso, un detalle... Asimismo, las parejas problemáticas funcionan: tú te comportas de forma desagradable con el otro, en consecuencia aumenta la motivación de su pareja para comportarse de idéntica forma, como tu recibes comportamientos desagradables de él/ella, te sientes dolido/a y motivado a responderle con igual conducta. Si recibo "gruñidos" me siento mal y respondo con gruñidos.

Se forma así un círculo vicioso en el que rehúsa hacer las cosas agradables que al otro le gustan, por él/ella no hace lo que le gustan a uno. Una vez iniciado el círculo vicioso negativo deberíamos analizar lo que está ocurriendo. Han fallado las habilidades necesarias para evitarlo, de no ser así el círculo vicioso puede terminar siendo crónico y puede producir tres posibles efectos negativos como son un dejar de darle importancia a esas tácticas de presión que utiliza el otro, una réplica con la misma moneda o el cambio de comportamiento solicitado. ¿Qué se consigue con esto? ¿Lo único que se desea es vengarse? ¿O desearíamos volver a sentirnos bien, satisfechos?.

Evidentemente, hay otros factores que inciden sobre dicho equilibrio como son habilidades de comunicación, características de personalidad, etc., pero la reciprocidad es la ley básica que define la armonía o el conflicto.

Bueno la otra cuestión que se relaciona con ésta es el tema de cómo resolver los problemas o conflictos conyugales. ¿Es un lujo la terapia conyugal? Consultar al especialista cuando se tiene fiebre, cuando no vemos bien, etc., es absolutamente lógico y habitual. Sin embargo, hasta hace poco no entraba dentro de lo normal consultar al especialista cuando uno estaba amargado por su relación de pareja, era poco menos que una vergüenza.

Pues bien, aún cuando las relaciones entre la pareja han supuesto siempre un tema popular, el tema de la terapia de pareja es relativamente reciente, es a lo largo de los años 70 cuando se empiezan a realizar los mayores aportaciones sistemáticas a este campo.

Parece que lo que impulsó ese súbito interés es la relevancia social que tiene el desajuste marital, el considerable aumento de divorcios en países desarrollados, la repercusión en la vida familiar, especialmente en los hijos.

Algunas repercusiones sociales de los desajustes conyugales son:

Por un lado, en primer lugar, el tema de la infancia maltratada; un alto porcentaje de niños que sufrieron algún tipo de agresión por parte de sus padres proceden de parejas desajustadas que revierten en los niños su agresividad y frustración.

Por otro, cuando el maltrato no se produce físicamente, pero las desavenencias maritales existen, los niños acaban igualmente padeciendo trastornos de ansiedad generalizada, inseguridad, fracaso escolar, etc.

.Además está el coste social de cada separación y divorcio tramitados es demasiado alto si, además de los inherentes costes jurídicos, se considera que aumenta el número de personas que se sienten fracasados y aumenta el número de sujetos que demandan atención para su salud mental, sobre todo, por problemas de depresión. Aumenta el número que demanda asistencia social, con el consiguientes aumento de los recursos para atenderlos.

Además la mayor parte de las parejas reconocen haber agotado previamente cuantos recursos tenían a su alcance para tratar de evitar una solución que suele vivenciarse, en un principio, como muy dolorosa.

A veces la solicitud de la terapia adecuada llega demasiado tarde. Estimo que podría ser muy interesante poder hacerse una tarea preventiva suministrando la información adecuada a su debido tiempo, evitando así que los problemas aumenten o se conviertan en irresolubles.

Al hilo de lo que hablamos, ocurre un hecho curioso, tanto a la hora de formar pareja como a la hora de deshacerla, en nuestra sociedad no hay tradición en acudir a servicios técnicos de asesoramiento matrimonial.

Pero nunca faltan las personas entrometidas e incompetentes dispuestas a reemplazarlas. Entre ellas, hay que citar en lugar preferente a los propios familiares de la pareja.

Cuando dos personas se proponen casarse, o simplemente formar pareja sin pisar juzgado o sacristía, se sienten fuertes, se respaldan mutualmente y se atrincheran tenaces frente a las interferencias externas. Sin embargo, cuando en la pareja sufre desavenencias, los distanciamientos, nace también la soledad y con ella el miedo. Y el ser humano cuando tiene miedo se vuelve extrañamente influenciable. Si en estos momentos de crisis matrimonial aparece el funesto asesor improvisado, podemos aventurar un pronósticos más bien negativo para el tema. Todo lo que en esta situación no sea un asesoramiento técnico, objetivo y profesional más que ayuda, desayuda.

Cuando un barco hace agua, se puede tomar 3 opciones:

a) seguir navegando mientras el líquido no nos llegue al cuello.

b) conducir el navío al dique seco para su reparación

c) remolcarlo simplemente para desguace.

Estas tres mismas opciones se pueden tomar con una matrimonio que hace agua: para decidir cuál de ellas hay que elegir es asunto "exclusivamente" de la pareja. Porque hay cosas pensadas para dos: el beso, el abrazo, y también el desamor, lo mismo que el amor, también es cosa de dos.

Creo que no existe una definición definitiva y mayoritariamente aceptable sobre lo que significa el ajuste o la satisfacción marital. Se han esbozado, eso sí, una serie de condiciones y supuestos que pueden estar a la base de una unión satisfactoria como son:

a) que exista una buena comunicación bilateral de la pareja, donde incluiríamos la capacidad de comunicarse deseos y emociones , la capacidad de aceptar afirmaciones que van en contra de uno, la capacidad de comunicar contenidos de modo abierto y poco hiriente.

b) el respeto a la independencia personal

c) la capacidad de renunciar a algunos deseos personales por el bien de la pareja.

d) el mantenimiento de una tasa satisfactoria de gratificaciones mutuas. De afecto.

e) una disposición por ambas partes para mantener la relación

Sin embargo la evidencia empírica no siempre ha confirmado dichas suposiciones.

El primer punto a la hora de llevar a cabo una terapia de pareja, si mantenemos que el mejor tratamiento es el que se ajusta estrechamente al tipo de problemas y de personas que lo padecen, no hay duda que es una evaluación precisa y eficiente, antesala para un tratamiento resolutivo.

Pues bien, existen una pluralidad de acercamientos terapéuticos, siendo la mejor para uno la que más se adapte a sus gustos. Lógicamente para cada especialista su teoría es la más apropiadas. Dicho esto, señalar que un objetivo prioritario es enseñar a la pareja una serie de habilidades que produzcan un cambio en la conducta de los cónyuges.

Existen tres componentes básicos: el entrenamiento en aumento de refuerzo; entrenamiento en habilidades de comunicación; entrenamiento en resolución de problemas y en habilidades de negociación y contratos.

También hay que tener en cuenta los aspectos cognitivos y el aumento de la intimidad.

Uno de los componentes a trabajar es entrenar a la pareja en aumentar refuerzo: se trata de que cada uno de los miembros de la pareja aprenda a intercambiar conductas positivas que reduzcan la tasa de conductas aversivas que los cónyuges exhiben en su relación de pareja.

Es importante que cada uno identifique las conductas agradables que emite cada uno de los cónyuges. Liberman bajo el eslogan "pilla a tu pareja haciendo algo bueno por ti" alienta a los miembros de la pareja a que estén atentos a cualquier conducta positiva que realice el cónyuge a su pareja. Otra estrategia interesante que facilita que se aumenten las conductas positivas es el "día del amor" que establece Weiss o el día del mismo o día de atención, como se prefiera, ya os podéis dar idea que se trata de que la pareja elija un día o una tarde a la semana para dedicarla especial atención y afecto al otro, donde se le "mime". es importante que el otro miembro de la pareja no conozca la fecha exacta de ese día, así de ese modo estará atento a descubrirlo con el fin de que tenga una mayor percepción de conductas positivas en los días no señalados como días especiales.

Estos "días del mimo" parece que cumplen el objetivo de preparar y predisponer a la pareja hace un "vale la pena intentar mejorar nuestra relación".

Entrenar a la pareja en habilidades de comunicación; con ello, se pretende conseguir un nuevo estilo de comunicación clara y abierto sobre temas positivos y negativos.

Más concretamente se persigue que: la pareja logre comunicar al otro exactamente lo que pretende comunicarle; b) los miembros de la pareja pueden expresar sentimientos positivos o negativos; c) sean capaces de escuchar y entender aquello que se les transmite de forma directa.

Más concretamente, se trataría de que aprendan a emitir los mensajes de forma correcta:

-consiguiendo una conformidad entre lo que se dice y lo que se piensa en realidad. Por Ej. "¿lo que tú quieres decir es...?

-utilizar el "yo" siendo directos, abiertos, claros y concretos. En vez de decir "siempre estás ocupado", decir "me gustaría que nos comprometiésemos a dejar todo lo que tenemos entre manos a las 9 de la noche y así podremos cenar juntos y charlar"

-ser positivos , Ej. en lugar de "no encuentro bien que no vengas esta noche", "me gustaría que vinieses esta noche"

-intentar centrarse en el "aquí y ahora" que evite el continuo reproche por acciones pasadas."la pasada semana..."

-ser flexibles admitiendo que nos hemos equivocado, cuando reconocemos que el plan del otro es mejor. Creo que Ch. Chaplin dijo "no quiero renunciar a la deliciosa libertad de equivocarme".

-utilizar un tono, miradas, gestos, contacto ocular, posturas que acerquen.

-buscar el contexto adecuado en el sentido de ser capaces de detectar el momento y el lugar más oportuno para transmitir un determinado mensaje.

Y también se trata de que haya una correcta recepción del mensaje:

-saber escuchar, prestando atención al que habla

-no interrumpir continuamente

-evitar las reinterpretaciones

-no contraatacar, que por lo general no conduce sino a un alejamiento cada vez mayor del tema en cuestión.

Entrenar en resolver problemas sería otro aspecto importante en la mejora de la relación de pareja. Claro que se tiene que partir de la base de que comprendan que la satisfacción marital no depende una relación sin problema alguno, -esto sería una utopía-, sino que la satisfacción viene en parte de la correcta solución de problemas, soluciones que se debe intentar satisfacer por igual a ambas partes. Se intentaría que cada miembro de la pareja exponga su punto de vista sobre el conflicto, centrándose en las repercusiones concretas de ese conflicto y a continuación buscar el mayor número posible de soluciones ante estos hechos y se tomaría las decisiones oportunas, buscando la vía para hacer eficientes las resoluciones.

Hacer contratos es rentable, pues muchas veces cuando las parejas acuden a consulta, parecen incapaces de ponerse de acuerdo en nada. Cualquier tema suscita discusión. No obstante, hay mochas cosas que se pueden pactar. Cante todo hay que simplificar las demandas, en lugar de "quiero más afecto", "quiero que cada día dediquemos 10 min. de nuestro tiempo a sentarnos juntos, tranquilos, sin prisas". Cambiando las quejas por deseos. Materializando los deseos en acciones concretas.

Por ejemplo, en vez de decir "nunca me ayudas", decir " me gustaría que me ayudases en alguna tarea concreta", "el viernes por la tarde podrías acompañarme al super"

Esto es lo primero de todo, se me ha olvidado, y es que la premisa básica para que se empiece una terapia de pareja es que siga habiendo amor y voluntad por ambas partes de intentarlo.

Algunos autores, recientemente, propugnan un tipo de "terapia breve orientada hacia una solución"; esta técnica se orienta a ayudar a los cónyuges a centrarse en los aspectos positivos de su relación, a fijarse en lo que está bien en su matrimonio para corregir lo que está mal. Empieza por pedir a la pareja que recuerden las atenciones especiales que cada uno de los dos haya tenido con el otro y que se fijen en los aspectos positivos de su relación.

¿Quieres seguir estando casado/a no? es la pregunta crucial que se va a plantear. Escuchada la retahíla de quejas y reproches que se harán entre sí los miembros de la pareja para poder valorar sus problemas se pasa rápidamente a proponer soluciones, porque lo que disuelve muchos matrimonios es la falta de esperanza en que las cosas puedan cambiar.

Yo soy partidaria de aplicar tratamiento desde la primera sesión, aunque aún no tengamos un diagnóstico completo. Advertirles que el psicoterapeuta no soluciona nada, sino son ellos los que tienen que "ponerse a trabajar" para resolverlo.

Aprender a decir lo que siente, pero sin ira y con respeto. La tarea del terapeuta es hacerle entender que siempre van a haber problemas y malentendidos, porque son inevitables en toda relación humana, pero que se pueden solucionar con una actitud adulta.

No existen los milagros, la terapia es rápida, pero el trabajo lo hace luego la pareja.

Una relación se construye todos los días. De hecho después de acabar la terapia, vuelven a pasar una consulta de control a los 2 meses.

Una premisa básica breve es que la acción de cada persona provoca una reacción. Si cambias tu actitud, todo va a cambiar. Cuando una pareja cambia sus pautas de comportamiento, su relación entera cambia. Terminan por sentirse mejor el uno respecto al otro, porque ya no se pelean; así tienen más gratificaciones y se comunican más.

La motivación, el querer cambiar las cosas, es el factor esencial para romper las hostilidades.

Cuando las parejas sienten un fuerte y verdadero deseo de salvar su relación tienen muchas posibilidades de superar los problemas domésticos y de convivencia, por grave que éstos sean.

Si lo que empuja a cada uno de los miembros de la pareja hacia el otro es simplemente un sentimiento de dependencia y miedo a estar solo, estamos ante un matrimonio difícil de salvar. Pero si los cónyuges tienen pequeñas o grandes metas en común puede ser más fácil de lo que parece. El trabajo del terapeuta consiste en destacar las motivaciones que les llevan a estar juntos y ayudarle a no obcecarse en la distancia y el resentimiento.

A título de prevención no me resisto a dar unos sugerencias prácticas: demostrar admiración mutua. Ser cómplices. Ayudarse a ser independientes. Huir de la rutina. Mantener las relaciones sociales. Cuidar los detalles. Facilitar situaciones para reír juntos. Pedir y dar demostraciones de afecto. Decir "te quiero" además de demostrarlo. Manifestar los desacuerdos. Pedir perdón e intentar compensar. Buscar tiempo para estar juntos. Mantener estrategias para la adaptación ya que tanto al inicio como a lo largo de la vida en común, al igual que cualquiera otra actividad nueva en la vida, no es fácil, es el principio de un larga aventura,- como había dicho al principio hablando sobre Itaca -, y para vivir aventuras hay que estar llenos de ingenio, imaginación y recursos, ser constantes y vitales y no quedarse encogido ante ninguna dificultad. El amor está reñido con la pereza y la apatía.

B I B L I O G R A F I A

*BERNARD y ELLIS (1.990) "Aplicaciones Clínicas de la Terapia Racional Emotiva", Ed. DDB.

*CAPAFONS, J.L. (1.988) Rev. "Análisis y Modificación de Conducta", Vol. 14, nª. 42 (Panorama general de la terapia de parejas desde la perspectiva de la terapia de conducta)

*CASTELLS, P., Dr. (1.993) "Separación y Divorcio", Ed. Planeta.

*FELIU y GÜELL (1.992), "Relación de Pareja", Ed. Martínez Roca

*LOPEZ CABALLERO, Dr. (1.992), "El arte de no complicarse la vida", Ed. Martínez Roca.

*MACIA ANTON y MENDEZ CARRILLO, (1.991), "Aplicaciones Clínicas de la Evaluación y Modificación de Conducta. Estudio de casos", Ed. Pirámide.

*ROJAS MARCOS (1.994), "La pareja rota", Ed. Espasa Hoy

*SANZ YAGÜE (1.985), "Análisis y Modificación de Conducta", Vol. I, UNED (Terapia Familiar)



*VALLEJO-NAGERA, Alejandra (1.993), "Hijos de Padres Separados", Ed. Temas de Hoy


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