Breve Explicación Necesaria



Descargar 1.77 Mb.
Página11/14
Fecha de conversión09.05.2019
Tamaño1.77 Mb.
1   ...   6   7   8   9   10   11   12   13   14

CAPITULO IX

La Intriga
Como ya había dicho Diana y Cassandra me acompañaban tres veces por semana a los bares y discotecas de homosexuales, para distraerme e incluso para que no me sintiera tan solo. El problema es que los tipos que había llegado a conocer eran o muy locamente afeminados, muy raros o simplemente un engreídos y creídos… Siempre que esto me sucedía recordaba las palabras de Larrondel “Nunca sacarás nada bueno de ahí”.
La noche del Sábado 7 de Noviembre a eso de la medianoche…
- Mirá Diana… aquel chico me gustó. - Le dije al tiempo de sonreír.

- Mmmmm… Sí… está mono. Está buena la música esta noche… Qué lástima que no nos pudiera acompañar Cassandra, verdad?

Pasaron las horas en el “Scorpio” y dio inicio el Travestí show acostumbrado a eso de las 2 de la mañana los fines de semana, ya era la madrugada del 8 de Noviembre. Durante el show me di cuenta de que ese chico que me había gustado hablaba con un tipo de lo peor, “La Pola”. Leopoldo era su nombre real, y se trataba de una de esas divas de discoteca, que se sienten las estrellitas del planeta, hermosas y siempre llenos de veneno.
Leopoldo es una es de esa clase de gente que no estudian ni trabajan, y que solo andan buscando el cover para pagar la entrada de la disco los fines de semana…
- Y viste con quien anda hablando el tipo que me gustó?? - Le dije a Diana.

- Andale! Qué no es la “Pola”?? - Me dijo sorprendida.

- Sí. “Decime con quién andas y te diré quién sos” dice el refrán. Así que eso es suficiente como para que no le hable a ese chico. - Puntualicé.
A eso de las 3:30 de la mañana llegó el tipo en cuestión y me dijo…
- Hola! Te puedo invitar una copa? - Su voz era muy afeminada.

- No gracias! - Respondí tajante.

- Querés bailar? - Insistió en hacerme conversación.

- No gracias. - Le dije sin mirarle.

- Alguna otra cosa?? Lo que sea??

- No gracias. - Puntualicé.


Diana escuchó la conversación y me recriminó por haber sido tan grosero. Ese chico tenía el tono de voz feminoide que cualquiera dice “Que tipo tan más maricón”.
Fuera del tono de voz y de su amaneramiento, el tipo no estaba del todo mal. Blanco, como me gustan, de ojos obscuros y tristes, sonrisa agradable y sobre todo con hoyuelitos flanqueándola. Tras los comentarios de Diana, y reconsiderando el porte del chico, que noté después, me decidí a darle una disculpa…
- Hola… No quise ser descortés. - Intenté disculparme.

- Hola… Hola! Ah! No te apures… - Respondió sonriendo.

- Cuál es tu nombre?

- Hugo, y el tuyo?

- Noel…
Esa noche nos empezamos a conocer poco a poco… durante la conversación aparecieron un par de veces sus hoyuelitos en las mejillas, y muy pronto nos fuimos a bailar… estaban pasando “It’s a Sin” de “Pet Shop Boys. La última canción que bailamos era la de “Corre Corre” de “Flans”. Nos despedimos y quedamos de vernos al día siguiente.
A las 5:30 de la tarde nos vimos en el restaurante del “Crown Plaza”, siendo la primera de una serie de entrevistas… sin saberlo comencé a preguntarme “Serás vos???” Me enteré que tuvo un amante en Los Angeles. Me contó algunas cosas sobre sus experiencias con drogas y algunas otras cosas… espero que no tenga el virus del SIDA entre esos recuerdos.

Poco a poco Hugo se fue ganando mi confianza con esos detalles que calman el hambre de atención que tiene todo aquél que sufre exclusivamente de la crónica compañía de la soledad. Tarjetas, caricias en las manos… el primero de esos besos tímidos que se hicieron pronto más profundos, al grado de alcanzar con ellas esa muda esperanza que se negaba a morir.


Inevitablemente Cassandra y Hugo se conocieron, e instintivamente entre ambos surgió una instantánea competencia por mi cariño, reconociéndose como rivales por mi afecto… Pero las cosas se tornaron diferentes para Diana. Ella y Hugo se llevaron a las mil maravillas desde el principio, ambos se percataron que tenían diferentes niveles de mis afectos y ninguno de ellos producía un conflicto.
Sin embargo las cosas entre Hugo y yo pronto comenzaron a enfriarse… Sus comentarios mordaces se iban haciendo más comunes y los sarcasmos entre él y yo eran más frecuentes, dándome cuenta que su trato con Diana se intensificaba .
Me sentí un poco desplazado, y hasta tonto por haber sido precisamente yo quien metiera a Hugo en la relación que llevábamos Diana, Cassandra y yo. Una parte de mí se sentía atraído por el físico de él, mientras la otra que cada vez iba en aumento, se daba cuenta de que emocionalmente él no era lo que estuve buscando para llenar el enorme vacío que dejó Arturo.
La noche del 21 de Noviembre, casi en la víspera de mis 22 años, nos acostamos por primera vez Hugo y yo. Su piel era de una suavidad que no he vuelto a experimentar… era como la piel de un niño, suave y tersa… su cuerpo era realmente lo que esperaba y hasta un poco más. Nos encontramos en el departamento de las chicas, las cuales se habían ido a León.
Finalmente con los días comprendió que mis quejas de su frialdad eran fundamentadas y me escribió un verso…

Quisiera

Quisiera que estuvieras

frente a mí, y que

vieras un poco lo que

veo por ti.

Quisiera que estuvieras

dentro de mí, para que

sintieras un poco ese

algo que siento por ti.

Quisiera que estuvieras

y no fueras el que el día

de mañana frente o dentro

de mí, llorase por ti.

H(ugo).

Monterrey, N. L. Noviembre/’87



Entre los homosexuales a veces omitimos el nombre y firmamos con la inicial a fin de no dejar rastro de una conexión gay, evitando que sean mal utilizados si caen en manos equivocadas. A veces incluso son firmados por un sobrenombre femenino.
Ayer estuvo mi madre de visita y le mostré una foto que guardo de Hugo entre las páginas de este libro, y cuando lo vio me dijo…
- Muy guapito… pero… Se le nota lo… - Se interrumpió.

- Maricón? - Le dije.

- Sí… se le nota hasta la pared de enfrente!
Con esto supongo que ya no hay duda de que si en una fotografía se le nota lo marica, en persona es peor la cosa.
No quisiera terminar esta última entrada de mi… Diario? Sin dejar pasar lo que ocurrió hace unos momentos. Mientras escribía el párrafo anterior, llegó Diana a mi casa. Desde las 8:28 hasta las 9:17 de la mañana me embarró en la cara mi deslealtad…
- Sos igual que Arturo y que Cassandra! Debiste decirme de todo esto desde el principio y no formar parte de este sucio plan.. - Fueron sus primeras palabras.

- Para qué? Vos nunca me ayudaste a ayudarte. - Me exculpé.

- A qué te refieres? - Me dijo molesta.

- Rordás cuando Cassandra se quedó en casa de Rufina y fuimos por ella hasta Montemorelos??

- Qué hay con eso?

- Como tu última carta te dije que dejaras a Cassandra si se le ocurría quedarse con ella… Luego de advertírselo a ella frente a Rufina, Cassandra se encargó de hacerte saber que le importó un comino tu amenaza y se quedó allá… y qué hiciste vos??? Qué te imaginás que sucedió entre Rufina y Cassandra esa noche?? - Exploté.

- Pero eso no te quita lo falso porque vos…

- Nó, No me lo quita - Interrumpí - Pero vos nunca me ayudaste a seguir los consejos que te di, especialmente con la autoridad de que yo sí sabía lo que estaba ocurriendo… Yo sabía la verdad completa.

- Pero…

- Yo supe siempre la verdad completa de Cassandra… Ese amor tan desmedido y descomunal que siempre has sentido por Cassandra te cegó hasta el punto de no respetarte a ti misma….



Diana Puerto es uno de esos raros seres que al amar todo lo entregan, incluyendo el perdón sincero de cualquier falta. Yo sabía a lo que me exponía cuando empecé todo esto… ahora estaba pagando el precio de mi mala cabeza. Finalmente enfrentaba mis demonios emocionales, monstruos que se habían soltado una vez que mi mentira de “Yolanda” había sido descubierta.
Diana me había ofrecido, unas semanas antes, que le pagara la mitad de su renta cuando ella se fuera a León por un mes, así tendría un lugar donde irme a ver con los tipos… Al retirarse, luego de ponerme como lazo de marrano, me dijo…
- Ah! Y ya sabés… lo del departamento sigue en pié… - Me dijo con tristeza.

- Pero no te entiendo… Después de lo qué pasó??? - Le dije desconcertado.

- Esas son solo cosas materiales! Lo que me hiciste vos Lito, fue aquí - se señaló el pecho - en el corazón.
Diana… si alguna vez leés estas líneas, quiero que sepas que sos la expresión del más puro amor que yo haya visto expresar una persona… me siento muy descompuesto por haberte hecho tanto daño.
Todo el día tuve un sentimiento de culpabilidad del tamaño del mundo… necesitaba hablar con alguien. Cassandra se había ido a vivir con Marina Emma de nueva cuenta y me decidí por Hugo. A las 9 de la noche pasé por él a su escuela, como de costumbre, nos metimos a un café cercano, frente a la Alameda, y le conté todo lo ocurrido sin interrupción… necesitaba el apoyo de alguien.
- Y bien… qué opinas? - Le dije con nerviosismo.

- Pues no lo sé… No sé qué pensar de ti… Nunca me imaginé que vos te prestaras a un juego así… Por qué lo hiciste??

- Porque yo quería que Cassandra valorara más a Diana. Ella no tenía un punto con quién comparar a Diana y estaba harta de ella… Mi intención fue buena. Lo que no imaginé es que Cassandra se decidiera por una aventura sobre su relación de 5 años con Diana Puerto.

Luego de esa conversación redundamos en algunos puntos y finalmente Hugo y yo discutimos un poco, me molesté, pero lo tomé como parte de mi castigo por lo que había hecho. A Hugo se le ocurrió que debíamos visitar a Diana a su casa para ver que se podía salvar de esta situación.


Al llegar la adrenalina estaba a todo lo que podía dar… Hugo tocó la puerta y Diana nos dejó entrar, nos besó la mejilla a ambos y entramos. Armando, su amigo de Reynosa estaba ahí. Tras unos minutos, frente a ellos, Diana me dijo absolutamente todo lo que sentía, me insultó, luego de que sus palabras comenzaron a escasear le dije…
- Terminaste?? Porque no pienso responderte nada a tus justas acusaciones.

- Sí… ya terminé…! - Respondió molesta.

- Me voy Hugo… Vienes conmigo?

- No… Preferiría quedarme un rato más… - Me dijo con su voz feminoide.

- Bueno, … Vuelvo por ti en una hora…

Enfilé a la salida y durante esa hora me fui solo al restaurante VIP’S de la colonia del Valle, me tomé un Tom Collins, mi bebida predilecta, y me quedé solo conmigo. Mis fantasmas estaban saliendo a atormentarme… Hugo había dejado sus libros en mi auto, tomé una de sus libretas y le escribí una nota de agradecimiento por estar conmigo y le expresé que si deseaba irse de ese noviazgo pues que respetaría su relación.


Regresé por Hugo y en el camino no me dijo nada. Yo esperaba que no solo me apoyara, sino que me dijera qué era lo que estaba pasando. Nos despedimos más fría que cordialmente. Me dijo que no pensaba dejarme sobre esta situación.

Monterrey, N. L. a 2 de Diciembre de 1987. -

Al día siguiente de haber terminado las líneas anteriores, nos topamos Hugo, Cassandra y yo en uno de los edificios públicos del Gobierno del Estado, donde Marina Emma trabaja. Ellos, Diana y Hugo, nos habían rastreado hasta allá… Que cómo lo hicieron?? Muy sencillo.
Pasé por Cassandra a su escuela como de costumbre, cuando Diana fue para allá y preguntó que con quién se había ido, supieron ella y Hugo dónde buscar. Cassandra le comento a Diana que Marina Emma le había ofrecido un empleo bajo su directa supervisión y sabía dónde era la entrevista.
Tras el encuentro forzado entre todos, Diana dijo que nos buscaba para decirnos que tenía que volar a León otra vez, se iría a eso de las 11:30 de la noche y deseaba que Cassandra y yo la acompañáramos. Accedimos.
Hugo por su parte ni siquiera me saludó, estaba mirando a cuanto tipo podía y solo lo hacía para herirme… Cuánta falta me hacía Iván Acosta! Pero se había ido a Sonora a pasar las fiestas decembrinas. Me sentía solo otra vez, pero en esta ocasión nadie era culpable de esto… nadie más que yo mismo.
Cassandra aceptó ir a despedir a Diana al aeropuerto, y me tocaba la difícil tarea de sacarle permiso a Marina Emma para que pudiera acompañarme, ahora Cassandra vivía con ella…
- De acuerdo… Pero no la vayás a dejar sola ni un momento Noel… Prometido?? - Me dijo Marina Emma tras una buena exposición por mi parte.

- Claro, claro… pero le permitirás que nos acompañe … Verdad…?? - Le dije con ánimo.



- Está bien… irá con vos.
Esa noche pasé a eso de las 9 de por Hugo a su escuela, como siempre, y de ahí nos fuimos al departamento de las chicas… es decir de Diana Puerto, ya que Cassandra estaba en casa de Marina Emma. Al entrar estaban Diana y Armando, cuando llegamos y ellos empezaron a beber, de inmediato risas iban y venían… ellos tres eran la personificación del equipo perfecto.
Por espacio de una hora nadie me dirigió la palabra… ni siquiera Hugo! Yo me la pasé paseando como león enjaulado de un lado a otro, hasta que se dieron las 10:24 de la noche… no me pudieron ignorar más tiempo porque era hora de ir por Cassandra a casa de Marina Emma.
Pasé solo por Cassandra. Lo primero que hicimos una vez reunidos fue ir a las empanadas de Juan Ignacio, Cassandra extrañaba mucho nuestra rutina. Cassandra tenía semanas de no comer ahí, porque Marina Emma con su séquito jamás se atreverían a comer en esos lugares… podrían perder sus “nobles” apellidos y olvidar el francés si lo hicieran… Su sangre azul definitivamente se volvería roja por la salsa de esos sabrosos taquitos.
Charlamos mucho y nos intercambiamos información de cómo nuestras vidas habían cambiado, yo simpatizaba con sus problemas y ella con los míos, especialmente con los que me causaba Hugo… ambos concordamos que nadie fuera de Cassandra y Noel eran culpables, reímos después de culparnos mutuamente de nuestros propios errores.
Cuando regresamos le advertí que Hugo y Armando estaban con Diana… mientras subíamos las escaleras Cassandra me suplicó que no la dejara sola con Diana. Le dije que no se preocupara que ahí estaba yo para sacarla de cualquier situación difícil… Qué equivocado estaba!!!
Cassandra, como presintiendo algo me dijo que estaba arrepintiéndose de haber accedido a esta despedida al aeropuerto, tocamos la puerta de cualquier forma. Al entrar nos percatamos de que ellos estaban en medio de una animada y fluida conversación, Cassandra tomó al toro por los cuernos, saludó a todos de beso… y cuando le tocó el turno a Diana, ella se lo contestó de una manera muy tierna.
Sin embargo pronto se comenzó una discusión sobre qué le había regalado qué a la otra y se fueron ambas a discutir privadamente a la recámara. Cassandra deseaba recuperar alguna ropa y algo de su joyería. Diana comenzó a poner la música que había significado algo para ellas en el plano emocional.
Me acerqué con Diana y le susurré al oído…
- No le prestes mucha atención a Cassandra, recuerda su situación actual…
No cabe duda que la música amansa a las fieras… Cassandra cambió muy pronto ese rostro duro y comenzaron a aparecer poco a poco las sonrisas entre ellas. Nuevamente esta cordialidad era matizada por la fragilidad de la volátil situación.
Yo me abstraje un poco de la rara reunión, y cuando me percaté ya se había iniciado una gran discusión, Cassandra era una de las partes, sin embargo su adversario había cambiado por el de Hugo. Sarcasmos mutuos transitaban libremente en el campo de esa discusión…
- Pues será lo que quieras! Pero yo no soy una puta como…. Como… - Le escupió en la cara con su voz feminoide Hugo.

- Claro… como yo quiera! Pero por lo menos yo no soy tan obvia y como vos! - Respondió Cassandra visiblemente molesta.

- Pues… Pues… vos… - Nerviosamente trató de responder Hugo.

- Es más! Apuesto que sos un impotente de mierda en la cama… Ni siquiera sabés lo que es una mujer… Ya me imagino a ti con una… Dos mujeres en la cama! - Sonrió cínicamente

- Vámonos por unas cervezas… - Interrumpió Armando

Se fueron Armando y Hugo. Diana, Cassandra y yo nos quedamos. Al cerrarse la puerta Diana dijo algo que no entendí ni recuerdo ahora… La respuesta de Cassandra hacia ese comentario fue inmediata… pero sus palabras de enojo no las dirigía a Diana sino hacia… mí!


- Y vos qué? No pensás decir nada??

- Nada? D-De qué?? Perdón, no estaba poniendo atención… no entiendo nada de lo que está pasando aquí! - Respondí a la defensiva.

- Diana está insinuando que vos y yo nos acostamos! - Dijo Cassandra iracunda.
Cassandra no era tonta, sabía que Diana estaba diciendo una verdad del tamaño del mundo, pero esperaba a que yo actuara porque sabía que en este tipo de situaciones yo podría pensar mejor… ella estaba muy alterada…
- Cómo podés ser tan boludo para unas cosas y tan inteligente para otras?? - Me dijo Cassandra presionándome para que diera una respuesta y rápido.

- Es eso lo que pensás Diana? De verdad? - Me dirigí hacia ella con tono de víctima y de tristeza.

- Eso es lo que me dijeron. - Respondió Diana con cinismo.

- Y quién te lo dijo?? - Le pregunté a ver si delataba a su fuente de información.

- Eso no importa! - Me dijo cínicamente.

- De acuerdo… Cassandra… Nos vamos! - Puntualicé tajantemente.

Mi estratagema resultó… Sabía que Diana no perdería esta oportunidad de romper el cerco de dudas con Cassandra y al mismo tiempo intentar una reconciliación. Diana de inmediato cambió su actitud y nos pidió que nos quedáramos, que esperáramos a Hugo para aclarar las cosas. Sin querer había delatado a su informante!
Durante los minutos que faltaban para que se abriera esa puerta, Cassandra y yo invertimos todos nuestros esfuerzos en ocultarle la verdad que ya sospechaba Diana… Monteblanc y yo éramos amantes desde hacía tiempo. Se escucharon pasos y se abrió la puerta.

- Bueno, ya llegó Hugo… Y ahora? - Me dirigí a Diana.

Sin esperar respuesta de ella me dirigí a Hugo y le expliqué lo que ocurría…
- … y dijo que te esperáramos para que aclararas la situación. Qué tenés que decir a esto?? - Le inquirí con mucha seriedad.

- Ay! A mí no me metan en sus cochinos líos! - Dijo en un típico desplante de su afeminamiento.


Sin embargo su respuesta estaba entonada con tintes de intriga y veneno… loca retorcida!
Volvieron Hugo y Cassandra a hacerse de palabras y, tras la anuencia de Diana, Hugo le vomitó a Cassandra…
- Pues sí es cierto! Noel me dijo y con detalle, lo que sucedió entre ustedes. Me lo contó luego que nos fuimos a la cama él y yo.

Cassandra me miró en tono de reproche, pero esperó astutamente a que yo actuara, después de todo las cosas habían salido bien cada vez que yo intervenía…


- Estás seguro de lo que estás diciendo?? - Le dije seriamente al infeliz de Hugo.

- Cla-ro! - Respondió triunfante esa loca desquiciada!


Hugo había dicho la verdad, yo se lo había contado todo exactamente como él se lo había escupido a Cassandra, pero era un secreto entre ambos. Con esto Hugo le había dado punto final a nuestra relación. Pero con su afeminada arrogancia no podía dejar de estar dirigiendo el espectáculo.
- Pues estás mintiendo marica desgraciado! - Explotó Cassandra.

- Pues para que te lo sepas yo solo estoy defendiendo lo que es mío… Noel es mi pa-re-ja! - Repitió teatral y cínicamente el afeminado de Hugo.

- Tu pareja?? Ja-Ja - Le respondió Cassandra.

- Vámonos Cassandra! Si vos no te vas yo me largo de aquí. Ya estuvo bueno de esta situación. - Interrumpí furioso.


Me levanté y abrí la puerta, pero Cassandra decidió quedarse, aún a pesar de que le insistí para que se viniera conmigo. Bajé las escaleras y solo imaginé que a la mañana siguiente las cosas finalmente habrían tomado su curso completo y los resultados de nuestra extraña reunión serían inminentes.
Dormí como un tronco. Temprano por la mañana tenía a Diana en la puerta de la casa pidiéndome perdón por haber dudado de esa manera de mí, yo la “perdoné”. Estaba sorprendido de mi brillante actuación de la noche anterior… pero de lo que más estaba sorprendido era de que los papeles se hubieran invertido tan pronto. Lo que fuera porque Diana, Cassandra y yo volviéramos a ser Los Tres Mosqueteros de siempre.
Hugo llamó esa mañana del 4 de Diciembre y tan pronto como escuchaba su voz le colgaba el teléfono, así simplemente… sin decir palabra. Ahora era yo quien tenía la batuta de la situación, y era mi hora de hacerle pagar a Huguito por las cosas que habían sucedido en nuestra relación… “nuestra relación”!
Llegué a la Facultad a eso del mediodía y me dijeron que mi “primo” Hugo había venido a buscarme y que como no me encontró, me dejó “los papeles” en un sobre en Secretaría. Corrí a recogerlo.
En ese sobre había una carta en la cual se disculpaba por lo sucedido y luego me hacía un chantaje sentimental para que continuáramos en “nuestra relación”, pero inclusive en esas líneas el personaje principal no era ni siquiera yo… sino él mismo!
Concluía la carta con el siguiente párrafo…

“… cometí un error, aceptado está… aceptado por la persona más dura que se encuentre con uno mismo, mi persona…



Te quiero
H (ugo).
PD.- Te espero! ”

Llamó Hugo otra vez por la noche y le colgué el teléfono. Sin embargo la soledad volvió a asaltarme en una especie de ataque masivo y cuando llamó a la hora y media no pude negarme a hablar con él. Fui a buscarlo a su casa, porque el angelito no tiene auto y vive casa del demonio.


Medio arreglamos las cosas y a partir de esa fecha no volvimos a coincidir Hugo, Cassandra, Diana y yo. Sin embargo yo sabía que no iba a durar con él… Lo cierto es que faltan poco más de dos semanas para que se cumplan dos años de que ingresé al ambiente… dos años de que conocí a Arturo Larrondel.
Eso fue lo que realmente me hizo estar con Hugo, lo que me hizo darle una oportunidad… no quiero pasar esa fecha solo… necesito saber que aunque falsamente, las cosas conmigo siguen andando sin Arturo.
Llegó la abuela Fernando a Monterrey y eso fue motivo de una enorme alegría. Propicié un encuentro entre él y Hugo para que me diera su opinión, pero también porque Fernando quería ver a Adrián Adame, el ex-compañero de casa de Larrondel, y quería que él me viera con Hugo para que se lo comentara a Arturo!
Tenía por lo menos 11 meses de no ver a Adrián, vivía con Rogelio Villarreal, el tipo por el que Arturo se salió de esa casa. Obviamente se sorprendió de verme, pero al poco rato charlábamos con tranquilidad… Adrián tiene la lengua medio suelta cuando quiere hablar y ser ameno.
Me contó Adrián que Arturo había regresado una noche llorando a pedirle perdón, obviamente con las acostumbradas copas encima…
- Yo te respeto tu perdón con Arturo, y lo mismo va por la “excelente” relación que vos ahora decís llevar con Larrondel… Pero acordate aquello de que “La primera vez que te engañan es culpa de ellos por sorprender tu buena fe, pero la segunda es culpa tuya.”
Adrián me contó de que Arturo andaba con problemas de excesos de conducta, entre los que se contaban, obviamente, el alcohol y el sexo. Lo bueno es que no le quitó el ojo de encima a Hugo en toda la noche, por primera vez en mucho tiempo, me sentí macanudamente bien de que Hugo estuviera en mi vida… aunque de verdad que no lo trago. Si estoy con él es realmente por no estar solo.
Me hizo pensar lo que me dijo la abuela Fernando cuando lo dejé en su hotel…
- Estás seguro que con ese chico vas a ser feliz?

- S-Sí… Eso creo… Bueno… es mejor que estar solo…


Mi comentario fue más hecho para convencerme a mí mismo que para convencerlo a él… Se despidió con un “Vos sabés Lito” y me dio un abrazo fuerte. La abuela no estaba de acuerdo con que nos tratáramos Hugo y yo, y él sabía que yo había captado el mensaje.
Te confieso que no soy tan ciego como para no darme cuenta de que no he desterrado a Larrondel de mi vida como yo quisiera, aún a pesar de asegurárselo a medio mundo. No es posible borrar de tajo una ilusión tan grande como esa, sigo hundiéndome lenta, dolorosa e inevitablemente en el pantano de una interminable tristeza…
Te voy a decir algo que tal vez te haga reír, pero a partir del 5 de Junio terminé con Arturo, ha habido algunas noches en las que sin razón me he subido a mi auto, me voy por avenidas rápidas, subo los cristales de las ventanillas, enciendo el radio a todo volumen en estaciones de Rock de lo más estridente, y… me pongo a gritar hasta quedarme afónico.
A pesar del ruido y de mi inducido aturdimiento, pude escuchar, la mayoría de las veces, las quedas risas burlonas de la soledad que estaban detrás mío… debo decir dentro de mí?

Monterrey, N. L. a 14 de Diciembre, 1987. -



Hasta ahora no he descrito la relación que llevaban Marina Emma y Cassandra. Como en todas estas fugaces relaciones de aventura en un principio era generosa y, con el paso del tiempo, se volvió árida. Cuando se encuentran dos seres afines, la aventura prospera en algo más sólido, pero cuando lo interior no concuerda entre estas dos personas, las horas de cama no pasan de eso.
Sin embargo hay quienes, a pesar de saberse incompatibles por dentro, obligan por todos los medios a la otra persona para que cambie y se quede físicamente… pero en esta riesgosa maniobra, toda la situación puede convertirse en un infierno.
Una vez que Cassandra se fugó con Marina Emma, del departamento de Diana, se fue a vivir a casa de su nueva conquista, Marina Emma González, pero ella vive con su familia, así que Cassandra se instaló en su recámara. Como ambas son tan femeninas pues nadie se sospecharía lo que entre ambas ocurre. Pero con esto Cassandra se puso en las manos de Marina Emma.
Por esto ahora tolera comentarios mordaces y desplantes por parte de su “benefactora”… El tajo es que tanto Marina Emma como Julián su hermano, se dan unas ínfulas de poder, de influencias políticas en los “más altos niveles”… esto sin contar con que en la mayoría de estos desplantes se comportaban aberrantemente pedantes e inaguantablemente presumidos.
Las cosas se habían puesto de mal en peor para Cassandra porque como los padres de Marina Emma se la pasan en un Rancho en Linares, una ciudad al sureste de Monterrey, pues se hacen fiestas casi de diario, en las cuales se bebe mucho y se dan excesos de todo tipo. Cassandra comenzaba a darse cuenta de que su decisión no era la adecuada, pero es terca.
Yo sabía que Cassandra no era feliz, pero las cosas que ella vivía eran producto de su pobre juicio, lo mismo que mi tristeza era producto del mío.
El párrafo anterior lo terminé de escribir el 14 de Diciembre y este lo inicio cuatro días después. Las cosas se han puesto a un punto insostenible entre Cassandra y yo. Marina Emma y su séquito de imbéciles han secuestrado prácticamente a Cassandra, al grado de que no me permiten verla a menos que sea con alguien más que observe el curso de nuestra conversación.
Le mandé ya un par de cartas a Cassandra, una por medio de Julián, la otra por medio de Diana, dudo que ninguna de ellas hayan llegado a sus manos, pero era necesario tomar el riesgo. Le decía en una de ellas algo así como…
“… Estas líneas están inspiradas por la ira, por la ira que me provoca ver cómo te están despersonalizando sistemáticamente y vos lo estás permitiendo, tan tranquilamente, que ni siquiera te atreves a gritar para salir de ahí…..
Continuaba explicándole que me parecía ridículo que ni siquiera podíamos hablar por teléfono sin que la González le gritara desde el otro lado de la pieza, las respuestas que debía darme Cassandra… Como si Marina Emma fuera mercadera vendiendo verdura!
El día de hoy, 18 de Diciembre, estuve a ver a Diana Puerto y ella me contó que Cassandra había quedado formalmente de irse a León con ella esa noche, independientemente de lo que su “perra guardián” de Marina Emma González opinara.
No vi a Hugo en todo el día y al filo de las 10:30 de la noche me pidió Diana que llamara a casa de los “Ilustres y poderosos” hermanitos González, a fin de confirmar su viaje con ella…
- Por qué no apoyas ya mi relación con Marina Emma como en un principio lo hiciste Lito?? - Me preguntó Cassandra de inmediato en nuestra conversación telefónica.

- Porque la única ventana que tengo para asomarme y ver cómo es tu relación con ella sos vos misma, y por tus propias palabras y por los detalles que me has dado, sé de sobra que ni ella te satisface como amante en la cama, ni como ser humano como compañía.


Cassandra escuchaba con paciencia y yo continué…
- Ahora soy yo el que te pregunta… Cómo es posible que sigas en esa relación que solo te da desplantes y malos tratos? Yo mismo fui testigo de eso!
En eso se escuchó el murmullo de Marina Emma diciéndole algo a Cassandra y pronto escuché el levantar de otro teléfono en la conversación. Yo le dije en tono francamente grosero y cínico…
- Mirá Cassandra, si ella interviene en esta conversación te voy a aventar el teléfono con todo el dolor de mi corazón.

- S-Sí, sí… lo que quieras… P-Pero por favor ya no digás nada porque van a escuchar en la extensión…

- Sabés Cassandra? Te siento como si estuvieras hablando desde Rusia… con todas las líneas intervenidas y todas esas tonterías. - Le dije entre risas por lo ridículo de la situación.

- C-Como si fuera Alemania cuando la partieron en dos… Verdad?? - Respondió en el mismo tono de sarcasmo, pero nerviosamente.

- Sí, es así! Y lo peor del caso es que esa que se siente María Estuardo y María Teresa de Austria juntas, está perdiendo toda su enarbolada clase y educación al reducirse a ser la vulgar metida de una conversación que no es para ella.
En vez de contestarme Cassandra lo hizo Marina Emma…
- Mirá payaso vos…!

- Tu cierra el hocico infeliz perra! - Interrumpí.


Y por la rabia solo colgué el teléfono. Diana estaba a mi lado y atónita escuchaba esa conversación ocurrida desde el teléfono del recibidor de mi casa. Me dije en voz alta…
- Tiene que llamar de regreso! Si conozco a Cassandra tiene que llamarme de regreso! - Repetía furioso.

- Como vos digás Lito… No entiendo nada… pero si vos lo decís será verdad… - Me respondió Diana con una sonrisa.


Sonó el teléfono y precipitadamente lo contesté…
- Diga?

- Lito? - Preguntó Cassandra.

- Sí… Decime…

- Vení por mí! - Suplicó Cassandra, al momento de quebrarse su voz en llanto del otro lado de la bocina.

- Voy para allá, espérame! - Le dije al colgar el teléfono.
Como mi asco de auto está en el taller, le pedí a Diana su carrazo del año para ir por Cassandra. Al llegar a la casa de los González usé la bocina para que ella supiera que estaba por ella, pasaron unos minutos de angustiosa espera, pero decidí aguardar en el auto para no dar pie a una escena desagradable si yo tocaba a la puerta.
Aparecieron Cassandra y… la mierda de Marina Emma. Se acercaron al auto y yo me bajé de él… Antes de que saludaran le pregunté a Cassandra enojadísimo…
- Y para esto me hiciste llamar Cassandra? Ni siquiera pudiste salir sin el perro guardián este…

- Mirá Noel, no me insultes porque yo soy una persona muy pacífica y… - Me dijo Marina Emma.

- Si no querés que te llame así no te comportes como tal. - Le interrumpí.

- Bueno ya basta! Quiero que se aclare esta situación de una vez por todas! - Exclamó a gritos Cassandra. Y agregó…

- Vos estás en contra de Marina Emma, la mujer que amo… Verdad Lito?

- Sí… Así es. Y lo estoy por lo que tu misma me contaste de ella…


Poco a poco nos hicimos de palabras y los insultos y comentarios sarcásticos se hicieron más abundantes. Mi enojo era muchísimo. Al pasar de los minutos apareció el Julián ese, el hermano de Marina Emma y me dijo…
- Mirá amigo, esta no es hora de que vengas a hacer escandalitos a mi casa… - Me dijo amenazante.

- En primer lugar no soy tu amigo, en segundo si estoy aquí es porque me mandaron llamar y en tercero no estamos en tu casa sino en la calle.

- Es cierto Julián, si Noel está aquí es porque Cassandra lo mandó llamar, así que cálmate. - Le ordenó Marina Emma.
Con esto el matriarcado de la tal González se había puesto de manifiesto una vez más. Cassandra observaba la escena casi sin participar. Era muy tangible que Monteblanc había creado este problema y ahora no sabía ni como manejarlo ni como salir de él…
- A ver, llámame perro guardián en mi cara como lo hiciste en tus estúpidas cartitas.. - Me retó Julián.

- Mirá Juliancito… yo no te llamé nada en ninguna de las cartas que le escribí a Cassandra. Yo hablé de que ella, como es obvio esta noche, no podía verme a menos que fuera en presencia de perros guardianes… ahora que si te querés anotar en el término… eso es cosa tuya. - Le contesté tranquila pero cínicamente.

- Te referías a nosotros… Tiene que ser así! Decime entonces con quién más se junta Marina Emma!!!! - Me gritó rabiosamente Julián.
Me di cuenta que el tono de tranquilidad y de cinismo sacaba aún más de quicio a Julián por lo que continué empleándolo…
- Pues con mucha gente… Con sus poderosos nexos del Gobierno… con el Gobernador, con el Presidente de la República… el Papa… No es ella tan “importante”?

- Te vas a largar de aquí boludo!!! Porque si no lo hacés voy a llamar a la Judicial para que te parta la cara… Entendés bestia??? - Me gritó al tiempo de tronarme los dedos en la cara.


A mí realmente me divertía esa situación, ellos estaban furiosos y yo la verdad ya no tanto, disfrutaba de verlos así. Recordé las veces que nos reímos Cassandra y yo de los desplantes de autoridad e ínfulas de poder de los González…
- Estás pensando lo mismo que yo?? - Le pregunté con una sonrisa a Cassandra.
Ella asintió levemente con la cabeza mientras sonreía, no había dicho nada en 25 minutos.
Las cosas poco a poco fueron poniéndose más fuertes entre nosotros y la conversación se puso fuera de control. Me harté y le dije a Cassandra, quien obviamente permanecía muda…
- Todo se acabó entre nosotros si no te vienes ahora conmigo.

- N-No me voy a ir… - Dijo apenas sin aliento.

- De acuerdo… Vos me hiciste llamar para que me humillaran y discutiera por ti mientras estás como un costal de arena sin hacer ni decir nada? Se acabó Cassandra… y vos sabés que yo tengo palabra!

- Termínate de largar de una vez! - Me dijo Julián al tiempo de intentar darme un golpe en la cara.


Tras ese rozón en mi barbilla no pude más y me le fui encima a Julián, evadió un golpe que iba a darle en la cara y retrocedió poniéndose en actitud defensiva, esperando que nos diéramos de golpes. De pronto la mirada de mi rival fue distraída por la de Marina Emma y la mía intentó buscar el apoyo de Cassandra,
Pero Monteblanc estaba sin cambiar su expresión, había hasta un dejo de satisfacción en la cara… estaba impasible ante toda esta situación. Su silenciosa actitud me desconcertó más que lo que estaba ocurriendo. Miré a Julián, bajé la guardia y me volví a Cassandra…
- No vales la pena… No esperés que te perdone.
Cerré la portezuela del auto de Diana y salí de ahí disparado. Podía ver el humo salirme de las orejas de lo enojado que estaba yo, se confundía con el que las llantas delanteras del vehículo de Diana Puerto producía al momento de largarme de ahí.
No me molesta darme de golpes con cualquiera, lo demostré con los que me metió la machorra de Rufina, y una machorra tan fuerte como un buey (y con su cerebro!) como Rufina pega como embestida de toro… pero eso de pelearme por una causa perdida no es lo mío. Esa noche había perdido, pero no ante él, sino a Cassandra misma.
Cassandra no acompañó a Diana a León, y decidí hacerlo yo. Nos fuimos en el precioso auto de Diana Puerto. Le comenté a Diana que Cassandra estaba muerta para mí. Con todo eso en mi cabeza el fin de semana me pareció excelente pasarlo fuera de la ciudad. El lunes por la mañana estaba ya de regreso en Monterrey y concluí con mi rutina diaria.
De verdad que me duele mucho mi ruptura con Cassandra, pero ella abusó de nuestra relación y me expuso a algo que, al enfrentarlo, yo le demostraba cuánto la quería; mientras ella me demostró lo poco que yo le importaba...
“ Entre la mujer y el gato, a cuán más de ingrato! “

Monterrey, N. L. Diciembre 21, 1987. -





Compartir con tus amigos:
1   ...   6   7   8   9   10   11   12   13   14


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

    Página principal
Universidad nacional
Curriculum vitae
derechos humanos
ciencias sociales
salud mental
buenos aires
datos personales
Datos personales
psicoan lisis
distrito federal
Psicoan lisis
plata facultad
Proyecto educativo
psicol gicos
Corte interamericana
violencia familiar
psicol gicas
letras departamento
caracter sticas
consejo directivo
vitae datos
recursos humanos
general universitario
Programa nacional
diagn stico
educativo institucional
Datos generales
Escuela superior
trabajo social
Diagn stico
poblaciones vulnerables
datos generales
Pontificia universidad
nacional contra
Corte suprema
Universidad autonoma
salvador facultad
culum vitae
Caracter sticas
Amparo directo
Instituto superior
curriculum vitae
Reglamento interno
polit cnica
ciencias humanas
guayaquil facultad
desarrollo humano
desarrollo integral
redes sociales
personales nombre
aires facultad