Borrador incompleto de la sesión plenaria celebrada el díA14 de octubre de 2015



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El señor PRESIDENTE: Espere un momento, senadora Martínez. Guarden silencio, por favor, señorías.

Continúe.


La señora MARTÍNEZ MUÑOZ: También en el mundo editorial. Creo que no es una exageración de bilbaína decir que dentro de unos años, cuando echemos la vista atrás, nos daremos cuenta de que la introducción de Internet en nuestras vidas puede suponer un cambio tan revolucionario como en su día lo fue la imprenta. Como decía, la revolución de las nuevas tecnologías, la revolución causada por Internet y por otras nuevas tecnologías nos ha afectado tanto a los lectores −entre los que me incluyo−, como a la propia industria del libro, incluyendo en ellos a los libreros, a los editores, a los escritores, a los distribuidores de libros, a los traductores y a todas cuantas personas participan en la creación literaria. Esta revolución ha constituido, por tanto, un cambio de paradigma al que vamos a tener que enfrentarnos todos en todos los ámbitos de la sociedad, también como lectores y también como la propia industria editorial.

Como todos los cambios, como todas las revoluciones, Internet ha supuesto un campo de amplias oportunidades para el sector editorial, oportunidades infinitas que yo considero que durante los próximos años o durante las próximas décadas seguirán todavía apareciendo nuevas oportunidades y nuevos retos a los que vamos a tener que hacer frente. En el ámbito editorial, por ejemplo, ha favorecido y ha permitido la autopublicación de los libros por los propios autores. Este es un fenómeno relativamente nuevo pero considero que efectivamente va a suponer un amplio respaldo para el fomento de la lectura, de forma que cualquiera que escriba va a poder publicar bajo cualquier licencia una creative commons, un copyleft, un copyright y además va a poder llegar a cualquier lugar y a cualquier lector del mundo. Eso, evidentemente, solamente puede acarrear consecuencias positivas.

Leer en digital es, además, más barato, quizás no tanto como debería serlo, y esa es una de las cuestiones que nosotros hemos intentado recoger en la moción consecuencia de los trabajos que ha desarrollado la Comisión de Cultura durante estos años, pero sí es más barato que leer en papel. Por lo tanto, se puede hablar de lo que es la socialización de la lectura. En este sentido, hay que dar especial relevancia, porque la tienen, a las iniciativas todavía embrionarias que están surgiendo para el préstamo de libros online.

Leemos lo que queremos, donde queremos, porque queremos y también en la lengua en la que queremos. Es evidente que para las grandes lenguas, como puede ser el caso del castellano, es una oportunidad porque todo el mercado hispanohablante va a estar a un golpe de clic, pero también es una oportunidad, lo es y entiendo que debe serlo y en ese sentido todavía tenemos que trabajar para las lenguas pequeñas como la nuestra, como el euskera, que puede y debe encontrar un espacio mayor y más accesible para y en todo el mundo.

Estos son algunos de los retos que yo quisiera destacar aquí hoy, pero, como decía, no quiero ser exhaustiva respecto a las oportunidades que suponen las nuevas tecnologías para el mundo editorial, como tampoco quiero ser exhaustiva ni puedo serlo porque ninguno tenemos la capacidad ni siquiera en la ponencia, pese al trabajo tan importante que ha estado haciendo durante estos dos años, de poder enunciar cuáles son los retos, por no hablar de problemas a los que se enfrenta el sector editorial. Entiendo que tanto los retos como la responsabilidad de la reconversión necesaria del sistema y de la propia industria editorial recaen fundamentalmente en la industria.

En ese sentido, tienen por delante la ingente tarea de establecer cuál va a ser su nuevo modelo de negocio. Van a tener que ajustar los precios. Como decía antes, el libro digital, la producción en digital no es tan cara como la producción en papel, pero tampoco quiere decir que la lectura tenga que ser, como ningún tipo de producción cultural, gratuita y accesible a todo el mundo porque es evidente que forma parte de un sector económico del que dependen muchas trabajadoras y muchos trabajadores, pero van a tener que aprender a flexibilizar los contenidos y los modos de lectura, van a tener que trabajar muchísimo, y como lectora lo tengo que decir, la interoperabilidad de los dispositivos entre sí y de los diferentes formatos de libro electrónico que existen. Pero también entiendo que pese a que la responsabilidad y el reto es fundamentalmente de la industria editorial, también desde el ámbito público tenemos mucho trabajo por hacer para garantizar, como se ha hecho en otros sectores, que esa reconversión propiciada por las nuevas tecnologías y a las que les obliga las nuevas tecnologías se haga con garantías de éxito y para poder favorecer que la lectura siga siendo hoy en día una actividad importante en todos los tramos de edad no solamente entre los chavales, sino también entre los adultos.

En ese sentido, es importante que nos hagamos eco de las conclusiones que recoge la moción que hoy en día presentamos aquí los diferentes grupos parlamentarios. Como la tienen delante y como estoy segura de que todos ustedes la han podido leer, tampoco voy a ser exhaustiva respecto a todas las cuestiones, pero sí hay cuatro o cinco fundamentales: primero, el tratamiento fiscal del libro electrónico. Hay que mimar el libro electrónico. No puede ser que el valor añadido que aporta un libro digital o la cantidad de trabajo que acumula un libro digital con la cantidad de trabajo que acumula un libro en papel no es la misma y, por lo tanto, el tratamiento fiscal debería ser diferenciado. Por eso, hay que tener mucho cuidado para poder garantizar la convivencia necesaria, porque no están compitiendo el libro electrónico y el libro en papel. Pensamos que el modelo tiene que buscar la convivencia, pero eso no quiere decir que se tengan que aplicar las mismas reglas para ambos formatos.

Segundo. Revisar la Ley de propiedad intelectual. La hemos modificado en esta legislatura, pero coincidíamos todos los grupos parlamentarios, incluso el propio Gobierno que la aprobó como una ley de caducidad desde su inicio, en que se tiene que revisar, tiene que ajustarse a parámetros europeos. Seguimos pensando que la propiedad intelectual va a ser mejor defendida y garantizada desde el ámbito europeo que no desde los ámbitos de los Estados miembros y lo que tenemos que hacer es revisar la propiedad intelectual de forma que podamos, primero, luchar contra la piratería y, segundo, facilitar el desarrollo del mercado dual, el de papel y el digital, favoreciendo la coexistencia de ambos formatos.

Quiero terminar mi intervención de una forma breve, trayendo a colación las palabras de André Gide, premio Nobel de Literatura, que decía:” De ciertos libros uno se pregunta quién los leerá y ante ciertas personas uno se pregunta qué leerán y al fin los libros y las personas se acaban encontrando”.

Efectivamente, creo que la incorporación de las nuevas tecnologías va a facilitar estos puntos de encuentro entre los libros y quienes los escriben y quienes los leemos porque, al fin y al cabo, de eso se trata cuando abrimos un libro, sea en papel o sea en formato digital: abrir, disfrutar, aprender y dejar que nuestra imaginación vuele.

Gracias. (Aplausos).
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senadora Martínez.

Por el Grupo Parlamentario de Entesa, tiene la palabra el senador Martí Jufresa.


El señor MARTÍ JUFRESA:
Muchas gracias, presidente. Buenas tardes, señorías.

Efectivamente, la moción que presentamos conjuntamente todos los grupos es una moción de apoyo e impulso al sector editorial. Quizás algunos de ustedes se pueden preguntar: ¿Es el del libro un sector más? De entrada, creo que hay que decir alto y claro que no. El libro tiene una importancia caudal para nuestra cultura y para nuestra sociedad, para la sociedad humana en general, no es un sector más. Apoyar y adoptar medidas a favor del sector editorial no es adoptar y apoyar medidas para cualquier sector más, porque, ¿qué es un libro, señorías?, ¿para qué sirve un libro? Un libro sirve, básicamente, para hacer dos cosas absolutamente esenciales, como decía, para la cultura y la sociedad humana.

En primer lugar, un libro es una unidad de conocimiento, el depósito del saber acumulado y del saber nuevo que se va creando a medida que vamos avanzando en el saber profesional, en el científico y, también, en el artístico; es la mirada que descubre e interpreta el mundo desde el punto de vista del arte, y también es conocimiento. Y el formato libro es apto para la transmisión, difusión y, por lo tanto, debate de esa unidad de conocimiento, otorgando la posibilidad de crear conocimiento nuevo a partir del ya existente y de continuar avanzando. En segundo lugar, un libro es la estructura básica sobre la cual se consolidan las lenguas que hablamos los seres humanos; por tanto, en él se estructura y consolida el vehículo de comunicación más potente que existe, la forma única de cada lengua de estar en el mundo y de relacionarse con los demás.

Por lo tanto, señorías, un libro no es cualquier cosa, un libro es la clave de la preservación de las lenguas y del desarrollo y la transmisión del conocimiento entre humanos. Por ello, el sector editorial no es cualquier sector, es el de aquellos que hacen nacer los libros, que traen al mundo los nuevos libros. Su importante función consiste en seleccionar, orientar y discriminar entre unas generaciones y otras, entre unos ciudadanos y otros, entre autores y lectores.

Señorías, hoy en día, como se ha dicho antes, este sector tan básico y fundamental de nuestra cultura y sociedad está en un momento especialmente delicado. Es el momento del tránsito y de la expansión del entorno papel al entorno digital, el paso de la imprenta al software. Este momento es tan importante como el que en su día se vivió con el paso del papiro y el pergamino al papel e imprenta. Por tanto, en este momento fundamental de un sector absolutamente clave y estructural es conveniente garantizar que se aprovecharán todas las potencialidades y que se mitigarán todos los riesgos de este tránsito entre el libro en papel y el libro digital.

Como ha dicho muy bien la senadora Martínez, es cierto que el mundo digital nos abre multitud de oportunidades: más creadores, más difusión, más acceso, más posibilidades de producción, pero también nos plantea riesgos, como el equilibrio entre las lenguas, el precio, las barreras tecnológicas o la remuneración de los autores. Por lo tanto, indirectamente se pone en cuestión el papel y el rol de un editor, siempre necesario, de ese intermediario entre la creación y la recepción. Más pequeño o más grande, el sector editorial es tanto o más indispensable en el entorno digital que en el del papel.

En España, señorías, el sector editorial está muy bien posicionado en el contexto mundial, gracias al castellano –es cierto− pero también a otras lenguas consolidadas de uso culto y con capacidad de transmitir y de cumplir esas dos funciones de generar unidades de conocimiento y preservación del vehículo lingüístico. Entre todos los que vivimos en este país tenemos la obligación de mantener este sector y de promocionarlo; su importancia intrínseca y su factor de posicionamiento nos obligan a ello, y flaco favor hacemos a nuestra sociedad si en este contexto de tránsito entre la imprenta y el entorno digital no somos capaces de proteger, ante los actuales riesgos evidentes, al sector editorial en España, quedándonos de brazos cruzados mirando lo que sucede.

Efectivamente existen riesgos muy importantes de piratería en la cadena de valor autor−editor−distribuidor que derrotan el entorno digital. Tenemos también un riesgo muy importante en la diferenciación entre el IVA del libro digital y el IVA del libro en papel, y otros retos importantes en la reconversión general del sector al entorno digital en términos de fuentes de acceso por parte de bibliotecas, configuración de los nuevos canales de distribución, de lo que representa el uso de las nuevas tecnologías, etcétera. También tenemos el reto de la competencia, muchas veces desleal, de grandes grupos internacionales que, aprovechando la movilidad automática de la red, ponen en cuestión las estructuras de la distribución y del acceso a la lectura en España.

A estos retos, señorías, quiere responder la moción, y quiere hacerlo de forma estructural, y por ello propone al Gobierno medidas de tres tipos, muchas de las cuales desafortunadamente todavía no hemos sido capaces de poner en marcha. En primer lugar, la defensa de los derechos de autor. Se ha dicho antes, y yo quiero subrayarlo también, que lamentablemente no tenemos todavía una legislación que dé una respuesta clara y nítida a esta cuestión. En segundo lugar, un apoyo a los cambios estructurales de la digitalización. Y en tercer lugar, propuestas transversales para el fomento de la lectura del libro de las librerías y de los autores en cualquiera de las lenguas de España y de todas las editoriales, pequeñas, grandes o medianas, que son las que crean este ecosistema rico, variado, especializado y generalista, un conjunto de editoriales, como digo, capaces de competir a nivel internacional y de ofrecer grandes oportunidades a los creadores de nuestro país sea cual sea su lengua. Son medidas, señorías, fruto del debate y tras escuchar a los representantes de todos los ámbitos vinculados al sector, pero, además, consensuadas, que es muy importante.

Nosotros, el Grupo Parlamentario Entesa pel Progrés de Catalunya, estamos a favor de la moción porque, como siempre pasa con los pactos, no es todo lo que haríamos pero sí llevaríamos a cabo todo lo que en ella se dice. Por tanto, apoyamos esta moción sin ninguna reticencia. Esta es la última moción de esta legislatura y celebramos especialmente que se refiera a este tema tan central como es el libro y la cultura que este vehicula, y que, además, podamos aprobarla por unanimidad. Esperamos que este sea el símbolo de un cambio de prioridades que pueda configurar la nueva legislatura.

Muchísimas gracias, señorías.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Martí Jufresa.

Por el Grupo Parlamentario Catalán en el Senado Convergència i d’Unió, tiene la palabra el senador Bagué.


El señor BAGUÉ ROURA:
Gracias, señor presidente. Buenas tardes, señorías.

La moción conjunta que presentamos es fruto de una comisión creada en el seno de la Comisión de Cultura que ha tratado durante casi tres años un tema al que hemos denominado: el sector editorial y las nuevas tecnologías. Sin lugar a dudas, esta comisión ha profundizado y diagnosticado con mucha precisión el impacto y la repercusión de las nuevas tecnologías en el sector editorial.

Esta comisión se reunió con distintos expertos, como ya han comentado algunos portavoces, a propuesta de los propios grupos parlamentarios. En ella, a lo largo de los años 2013 y 2014, se han realizado un conjunto de ocho sesiones con comparecencias, a las que cabe añadir una última sesión en 2015. No quiero repetir los argumentos que ya han utilizado algunos de los portavoces porque coincidiríamos, así que no creo que sea necesario alargarlo y ser reiterativos.

En las conclusiones se recogen catorce recomendaciones que elevamos al Pleno del Senado a través de esta moción conjunta. Debemos destacar la necesidad, una vez más, de que el Gobierno y las Cortes Generales respetemos el marco jurídico y, en consecuencia, tengamos muy presente el artículo 127 del vigente Estatuto de Autonomía de Cataluña, cuyo redactado fija y define perfectamente que es el Gobierno de la Generalitat el que tiene competencias en muchas de estas materias. No obstante, compartimos las recomendaciones que se realizan porque son de sentido común y porque todos los grupos coincidimos en las consideraciones que se han aprobado.

Hemos escuchado los puntos de vista de muchos sectores afectados y protagonistas de los cambios. Debemos recordar que los trabajos de esta comisión comenzaron bajo la Presidencia de la senadora Ongil y finalizaron siendo presidente el senador Sanz, así que ambas Presidencias han ordenado los trabajos que hoy concluimos con esta moción conjunta. Debemos felicitar a la letrada en la comisión, la señora Álvarez, por su acreditada eficacia, una vez más. Consideramos que hoy no es el día que corresponde entrar en valoraciones de otros tipos. Ustedes saben que nuestro grupo parlamentario ha sido muy crítico con la política cultural del Gobierno, pero no es esta la cuestión que debemos tratar hoy. Sí queremos destacar el buen trabajo que se ha desarrollado en determinadas materias en esta Cámara, cuya calidad son una valiosa aportación a la hora de abordar las reformas necesarias que una sociedad cambiante requiere. En el Grupo Parlamentario de Convergència en el Senado consideramos que trabajos como este, como el realizado por esta comisión, contribuyen sin lugar a dudas a dar prestigio al trabajo del Senado y a las funciones de esta Cámara.

Por lo tanto, concluimos felicitándonos por los resultados de este trabajo y, sobre todo, celebrando que la última moción de esta X Legislatura sea una moción conjunta de todos los grupos parlamentarios.

Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Bagué.

Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el senador Montes.


El señor MONTES JORT: Gracias, señor presidente. Señorías, buenas tardes.

Como no podía ser de otra manera, el Grupo Parlamentario Socialista va a apoyar las propuestas contenidas en esta moción, presentada, como ya se ha dicho, de forma conjunta por los grupos de esta Cámara.

La acertada y oportuna decisión de su nacimiento se tomó en mayo de 2013, en el seno de la Comisión de Cultura, a fin de poder contar con la participación y las aportaciones de una serie de expertos y trabajar en un asunto tremendamente importante: la situación, retos y necesidades de un sector estratégico de las industrias culturales, el sector editorial español. Uno de los frutos de este trabajo fue, entre otros, el documento de conclusiones que fue aprobado en el seno de la propia Comisión de Cultura la semana pasada, así como la moción que hoy nos ocupa.

Señorías, antes de continuar mi intervención, quiero agradecer a la letrada de la comisión, Ana Álvarez, y a los servicios de la Cámara su trabajo; asimismo, quiero dar las gracias a los comparecientes que nos han ilustrado con sus visiones, opiniones y propuestas, y reconocer la labor de todos los senadores y senadoras y, como dije en la comisión, también la de los dos presidentes que a lo largo de la legislatura han ostentado el cargo. Creo que es acertado valorar los resultados de este trabajo, pero no solo como política cultural –que también−, sino como cultura política. Me refiero a la cultura del diálogo, de la diversidad, del respeto y del debate; en definitiva, quiero poner en valor la cultura política del acuerdo.

Pero, señorías, ni las conclusiones citadas ni la moción son un punto final. Muy al contrario, son y deben ser el inicio, el punto de partida para dar el apoyo e impulso que nuestro sector editorial necesita en un nuevo entorno –ya se ha dicho aquí−, en un entorno que es el mundo digital, entendido este como oportunidad sociocultural y como recurso.

La moción recoge catorce propuestas, basadas, como les decía, en la necesidad de impulsar el sector editorial y su reconversión. Contiene propuestas para fomentar la lectura en cualquier soporte –sin duda, un aspecto fundamental en la formación integral de las personas- y propuestas para aumentar la protección de los creadores frente a la piratería. Son propuestas de apoyo a un sector que aporta al PIB el 38% del valor económico relativo al conjunto de las actividades culturales. Estamos hablando de un sector que en el momento actual afronta importantes desafíos; a la recesión económica se unen, entre otros, la necesidad de lograr un mayor ajuste de la producción a la demanda existente y la integración del libro digital en este mercado, y ha de hacerse con modelos sostenibles social, cultural y económicamente. Según la Federación de Gremios de Editores de España –así nos lo transmitieron−, la caída del consumo por la crisis, la ausencia de políticas educativas que conciencien a la sociedad de la necesidad de la protección de la propiedad intelectual, la fiscalidad –se ha dicho aquí también por algún portavoz− del libro digital, la ineficacia administrativa para resolver las denuncias contras las páginas que ofrecen obras de forma ilegal, la reducción de las inversiones en fondos para las bibliotecas públicas o el descenso de las ayudas a las familias para la adquisición de libros de texto, todo eso puede ser el origen de la situación tremendamente difícil por la que está pasando el sector editorial en España. Este sector, según los datos que recoge el Instituto Nacional de Estadística en su estadística de la producción editorial, ha sufrido en los últimos años un descenso superior al 25% en la edición. Señorías, en España este sector factura alrededor de 6 millones de euros por libros en el mercado interior. De cada 100 euros facturados, 3,70 euros proceden de la venta de libros digitales; 5,40 euros, de la venta de libros de bolsillo y 54 euros, de la venta de libros de texto o de literatura. Y les doy otro dato tremendamente significativo: por cada euro invertido en España en bibliotecas públicas, se obtiene un retorno estimado entre 2,50 euros y 3,40 euros.

En todo caso, señorías –y voy terminando-, reitero nuestra satisfacción por el resultado del trabajo realizado, una de cuyas consecuencias, como hemos venido diciendo, es esta moción. Esta moción ha de ser tenida en cuenta por el legislador, y en sus propuestas deberá apoyarse el próximo Gobierno para impulsar nuestro sector editorial y dar respuesta a sus retos y necesidades.

Señorías, leer es cultura, leer nos hace más libres y más iguales. El idioma –también lo ha dicho aquí algún portavoz− es cultura. El libro español, en cualquier soporte y en cualquiera de nuestras lenguas, es un valor, un derecho y un recurso que, además, tiene una enorme y una irrenunciable proyección de futuro. Señorías, el sector editorial español es cultura.

Permítanme, en este cierre de legislatura, que finalice con una frase de Ricardo León que figura en mi pueblo en un espacio público precioso rodeado de abetos, el denominado rincón de la lectura. De forma magistral, allí, en los reales sitios de La Granja de San Ildefonso y Valsaín, define lo que yo aquí he intentado expresar. Decía Ricardo León: Los libros me enseñaron a pensar, y el pensamiento me hizo libre. Pues eso.

Muchas gracias. Buenas tardes. (Aplausos).


El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Montes.

Por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra el senador Gutiérrez Alberca.


El señor GUTIÉRREZ ALBERCA: Muchas gracias, señor presidente.

Señorías, uno tiene la impresión de que cuando tiene que hablar de cultura también de alguna manera tiene que ser creativo e innovador, pero realmente no lo puedo ser a la hora de destacar la esencia de lo que esta moción supone, que es la esencia del acuerdo, del diálogo y del pacto en la comisión. Al igual que el resto de los portavoces parlamentarios, quiero destacarlo, porque es evidente que cuando hay conformadas unas mayorías suficientes es más difícil, y también tiene mayor valor, alcanzar acuerdos. Coincido con el senador Martí Jufresa en que posiblemente esta última moción, más allá de los acuerdos que podamos adoptar respecto al libro, conlleva el mejor legado que podemos dejar a la siguiente legislatura: que primen y se consoliden mayores acuerdos en las distintas políticas y actuaciones. Sin duda, eso va a favorecer un modelo de convivencia que en ocasiones vemos deteriorado por los distintos ataques que nos lanzamos, en algunas ocasiones de forma gratuita, entre las fuerzas políticas. Por eso, la Comisión de Cultura marca también el acuerdo en ese modelo de convivencia y diálogo. También ha supuesto apertura de puertas, transparencia y participación de la sociedad, porque en la comisión han participado todos los que han querido hacerlo: aquellos que representaban los derechos de los autores, los que representaban el punto de vista de los escritores, pequeñas editoriales relacionadas con lo digital y grandes editoriales de ámbito nacional e internacional. Todos han podido participar. Ese es el parlamento de puertas abiertas, en el que además hemos recogido, si no el 100%, el 99% de las iniciativas allí planteadas. Por supuesto, el 100% está en el informe de la comisión, que en el boletín queda a disposición de todo el que lo quiera consultar, así como en esta moción mediante las recomendaciones que se le hacen al Gobierno.


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