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LA CONSTRUCCIÓN COOPERATIVA DEL HABITAT

La Esmeralda de HABITAT-COOP

BORRADOR DE TRABAJO

PARA:

EQUIPO HABITAT COOPERATIVA

Por:

URIEL ESTRADA CALDERON M.D. Pediatra

Miguel Angel Ospina – López

Cali, Abril 2011
UN ENFOQUE PEDIATRICO DE LA SOCIEDAD SALUDABLE
Dr. Uriel Estrada – Calderón, y

Miguel Angel Ospina – López

Cali, Mayo 2011
La motivación más importante para trabajar tanto en la escuela como en la vida, es el placer en su resultado y el valor de dicho resultado para la comunidad. Albert Einstein
Si abordamos el tema de la salud desde la definición que da la Organización Mundial de la Salud OMS como un “estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de enfermedad.” (OMS, 1946), el objetivo de todo proceso político es proporcionar las condiciones externas para garantizar el logro del máximo nivel de bienestar físico, mental y social y de la capacidad de funcionamiento que permiten los factores sociales en los que viven inmersos el individuo y la colectividad.

Varios procesos paralelos autónomos e interconectados en forma compleja como la biología humana que es condicionada por la genética y está sometida a procesos internos, que determinan los ciclos naturales de desarrollo que concluyen con el envejecimiento y la muerte del individuo, convergen con ciclos naturales inestables de precario equilibrio que lo contienen sometidos a procesos naturales de auto regulación, que son a su vez afectados por estados dependientes de procesos antrópicos colectivos (por ejemplo el clima que es catalizado por emisiones contaminantes físico-químicas) producto de conductas psicosociales y culturales que configuran colectivamente un estilo de vida alienado tanto del cuerpo humano como del continente terráqueo. Este es el espacio para los profesionales de la salud que deben atender los sistemas de asistencia sanitaria.



En este espacio físico y mental el primer paso es la educación para la salud como un “Proceso planificado y sistemático de comunicación y de enseñanza-aprendizaje, orientado a facilitar la adquisición, elección y mantenimiento de prácticas saludables y hacer difíciles las prácticas de riesgo”. Es tan importante afectar aspectos psicosociales como el medio y las estructuras físicas en las cuales se vive la salud.
Un enfoque pediátrico de la salud invita a prevenir desde la educación para vivir en paz y armonía con el entorno, cómo a la creación de instrumentos efectivos de prevención del impacto que el desequilibrio y cambio del medio ambiente (cada vez más acelerado e imprevisible) puede causar sobre la mente y los cuerpos de las personas. Esto implica la formulación de vacunas que inoculen modelos defensivos que prevengan las causas de las disfuncionalidades sociales y que se manifiestan en aquellos síntomas de desequilibrio no regulado, que actualmente desconciertan a los responsables de mantener el orden que garantiza la libertad de la humanidad, para enfrentar riesgos como las guerras tribales, la descomposición de la familia, la violencia intrafamiliar, la delincuencia juvenil y las guerras entre grandes operadores de negocios de cobertura mundial tanto legales como ilícitos (armas y drogas). Estamos ante la emergencia de una nueva sociedad del conocimiento en manos de niños interconectados globalmente, que saben mucho más que sus padres, que manejan juegos de guerra y otros más saludables, pero que no por ello son adultos con la experiencia y la capacidad de discernimiento para tomar decisiones en un mundo con una mayor complejidad dinámica. El mayor riesgo de la sociedad postmoderna es este inmenso poder en manos inexpertas capaces de hackear el sistema más complejo de seguridad de una nación o de una empresa, al tiempo que pueden aprender a manipular instrumentos de guerra y terror antes insospechados por el común de las personas pero que están al alcance de estos niños y niñas super poderosas capaces de causar rupturas planetarias.
Estamos viendo emerger un nuevo orden producto del desarrollo de la heurística que hace que el poder de los sabios del pasado se haya vuelto inoperante y solo podamos afrontarlo si volvemos los ojos a los modelos sociales familiares donde los padres funcionales eran modelos de valores espirituales que hicieron posible la vida. El conocimiento con sabiduría. Necesitamos crear espacios libres donde sea posible recrear la familia, dando espacio para el ejercicio de la maternidad protectora y oportunidades para que los padres provean adecuadamente la nutrición emocional y corporal.
Sobre esta necesidad se estructura la propuesta de construcción cooperativa del hábitat basada en la propiedad colectiva de la infraestructura física de vivienda, como el continente físico sobre el cual anclar la dinámica compleja de la nueva sociedad del conocimiento. Es necesario diseñar y mantener espacios diseñados para la vida saludable donde las familias regulen las fuerzas avasalladoras e intimidadoras del caos.
La incapacidad de algunos dirigentes de ver más allá de los paradigmas científicos modernos, les impide reconocer que el mundo actual no responde a una lógica cartesiana, sino que es afectada por una nueva emocionalidad y subjetividad en la toma de decisiones necesaria en entornos de alta entropía y velocidades medidas en nanosegundos. Casi podría decirse que responde a una visión donde la espiritualidad y su esquemas de valores son la única esperanza de elegir las mejores opciones cuando se exige elegir una alternativa en las múltiples encrucijadas y bifurcaciones que nos plantea la nueva realidad de la complejidad y el caos.
El cooperativismo abierto de vivienda autentico, es el mejor aliado de gobernantes y empresarios para mantener la regulación del sistema social en épocas de alta complejidad natural, dinámica y social.

LA CONSTRUCCIÓN COOPERATIVA DEL HABITAT

La Esmeralda de HABITAT-COOP

PRESENTACION

La globalización de la economía y la sociedad crea condiciones de trabajo y cooperación entre la universidad y la empresa para impulsar la actividad científica y la innovación tecnológica. Tales como Responsabilidad Social Empresarial –RSE-, Alianzas Público Privadas - APP-, en convenios interinstitucionales para realizar investigaciones y diseñar proyectos que se pueden desarrollar en trabajo conjunto con el Estado, la empresa y la universidad, esto permite una ágil y efectiva utilización de los recursos fiscales para inversión social sobre todo en épocas de emergencia social o ambiental.

El modelo Construcción Cooperativa del Hábitat cuenta con antecedentes académicos y empresariales por separado y es necesaria su articulación como proyecto de innovación Océano Azul caracterizado por promover una de las tareas pendientes del cooperativismo como es la divulgación y desarrollo del cooperativismo, a través de la integración de los diferentes actores del movimiento en el desarrollo de una tarea concreta para resolver los problemas económicos y sociales de la comunidad: La protección de las familias como células vitales de la sociedad.

Desde la fecha de su fundación en 1991 Hábitat-Coop ha promovido la integración cooperativa y en épocas más recientes se perfila como empresa basada en tecnología (EBT). En concordancia con estos propósitos, una de las actividades de la cooperativa abierta de vivienda es hacer alianza con la academia como campo donde se produce conocimiento y se promueve la solución de problemas complejos, verbi gracia, el atraso, la deformación estructural, el desempleo, la pobreza, la violencia, el desplazamiento, la ruptura del tejido familiar entre otros.

HABITAT-COOP construye futuros felices y posibles para comunidades saludables en ciudadelas empresariales cooperativas sostenibles, basados sobre una infraestructura de propiedad cooperativa, con espacios educadores para la construcción de capital intelectual que sumados al capital económico, producto de los ahorros generados por la reducción de costos de transacción del capital social, conforman una acumulación de capital cooperativo, que se reinvierte en la réplica del modelo.

Capital intelectual + capital económico + capital social = capital cooperativo para reinversión social.

El objetivo de este documento es contar desde la perspectiva de expertos cooperativos, la forma como se ha venido reconstruyendo la propuesta de cooperativa de vivienda abierta desde 2002, cimentado sobre más de cien años de experiencia cooperativa en Alemania, cincuenta años de experiencia en Colombia, el conocimiento implícito del Dr. Uriel Estrada Calderón1 y el aporte de los asociados a HABITAT-COOP, recogido durante los últimos diez años como insumo de trabajo del equipo de trabajo que desarrolla proyectos locales, con el modelo CONSTRUCCION COOPERATIVA DEL HABITAT y LA ESMERALDA DE HABITAT-COOP como innovación tecnológica social.

DOCUMENTO BASE

MARCO JURIDICO

La constitución Nacional de Colombia declara:

“ARTICULO 1o. Colombia es un Estado social de derecho”.

Esto implica que el desarrollo económico está ligado a una equitativa distribución del ingreso y al fortalecimiento de las instituciones que proveen bienestar social, tanto al interior del Estado como fuera de él. Es evidente que la solidaridad, la ayuda mutua y el esfuerzo propio concretado en el ahorro permanente de las familias que predica el cooperativismo permiten el logro de este objetivo, difícilmente alcanzable ahora por el Estado, por la forma como se redujo su estructura y la consecuente privatización de organizaciones de prestación de servicios sociales a partir de las recomendaciones de las entidades supraglobales que direccionan las políticas económicas de la región. Sin el desarrollo de formas privadas cooperativas, este artículo viene a ser retórica legalista típica de nuestro talante jurídico de corte español y santanderista.

“ARTICULO 51. Todos los colombianos tienen derecho a vivienda digna. El Estado fijará las condiciones necesarias para hacer efectivo este derecho y promoverá planes de vivienda de interés social, sistemas adecuados de financiación a largo plazo y formas asociativas de ejecución de estos programas de vivienda.”
No obstante esta orden específica del constituyente en la ley de vivienda y aun cuando no se excluyen las cooperativas de vivienda de propiedad colectiva, tampoco se mencionan como una opción, lo que genera un vacío para obstaculizar el acceso de las familias cooperativizadas a los subsidios de vivienda.
ARTICULO 58. Modificado por el artículo 1 del A.L. 1 de 1999. Se garantizan la propiedad privada y los demás derechos adquiridos con arreglo a las leyes civiles, los cuales no pueden ser desconocidos ni vulnerados por leyes posteriores. Cuando de la aplicación de una ley expedida por motivos de utilidad pública o interés social, resultaren en conflicto los derechos de los particulares con la necesidad por ella reconocida, el interés privado deberá ceder al interés público o social.

La propiedad es una función social que implica obligaciones. Como tal, le es inherente una función ecológica.



El Estado protegerá y promoverá las formas asociativas y solidarias de propiedad.”
Por gestión de Habitat – Coop se logró que el desaparecido INURBE dictará el Acuerdo # 14 de 1996 en el cual se reconoce el derecho de las familias asociadas a acceder colectivamente a los subsidios de vivienda, este derecho adquirido viene siendo desconocido por las entidades que manejan los subsidios de vivienda, violando un derecho ya reconocido y que como reza la Constitución no puede ser vulnerado ni desconocido por leyes posteriores.
Se reconoce en la Constitución una posición privilegiada a las formas asociativas como las cooperativas de vivienda de propiedad colectiva, tanto que ordena en su Artículo 14, privilegiar a las organizaciones solidarias en los casos que se pretenda privatizar un bien público.
“ARTICULO 60. El Estado promoverá, de acuerdo con la ley, el acceso a la propiedad.

Cuando el Estado enajene su participación en una empresa, tomará las medidas conducentes a democratizar la titularidad de sus acciones, y ofrecerá a sus trabajadores, a las organizaciones solidarias y de trabajadores, condiciones especiales para acceder a dicha propiedad accionaria. La ley reglamentará la materia.”


La ley 79 de diciembre 23 de 1988, ordena

Artículo 2:“Declarase de interés común la promoción, la protección y el ejercicio del cooperativismo como un sistema eficaz para contribuir al desarrollo económico, al fortalecimiento de la democracia, a la equitativa distribución de la propiedad y de ingreso, a la racionalización de todas las actividades económicas y a la regulación de tarifas, tasas, costos y precios, a favor de la comunidad y en especial de las clases populares.

El Estado garantiza el libre desarrollo del cooperativismo, mediante el estímulo, la protección y la vigilancia de la autonomía de las organizaciones cooperativas”

Como un reconocimiento específico a los modelos cooperativos de propiedad la misma Ley 79 de 1988, en sus artículos 77 al 83 reglamenta el marco jurídico de las cooperativas de vivienda.

Con este marco jurídico se creó en 1991 la Cooperativa de Financiamiento, Construcción, desarrollo Físico de Vivienda y servicios Complementarios HABITAT-COOP.
Hábitat-Coop, con el modelo de empresa cooperativa abierta de vivienda, (diseñado por los cooperativistas alemanes después de la II Guerra Mundial como un modelo integral basado en los procesos de la vida de las familias que recoge y unifica, en un modelo práctico, la experiencia dispersa de más de cien años de vivienda cooperativa como opción para la reconstrucción socioeconómica de postguerra), se convierte en el posible paradigma empresarial que apoyado en sólidas doctrinas sociales resuelva el problema de la construcción social del espacio; y para resolver esto, diseña y utiliza tecnologías sociales de educación, producción, distribución, ahorro e inversión aplicadas dentro de un continente de vivienda de propiedad cooperativa

Un organismo social

Al igual que una célula viva, una cooperativa abierta de vivienda, es un sistema abierto compuesta por un grupo de microorganismos sociales encerrados estatutariamente por una membrana impermeable que limita el acceso de personas, bienes y servicios que no cumplen las reglas institucionales y permeable porque está abierta a toda clase de personas en un espacio físico diseñado para la convivencia y la interacción, que deciden libremente construir como identidad una representación social coherente y consciente de lo que es un entorno saludable. Esta es la característica que hace innovadora la propuesta habitacional de Hábitat-Coop: garantizar la permanencia de buenos vecinos de por vida, atributo social único que ninguna otra organización dedicada a la construcción y venta de vivienda puede garantizarle a un demandante de este producto.

Sistema complejo, dinámico, sustentable y autosostenible

La construcción cooperativa del hábitat, se define como “construcción de comunidades para vivir en armonía: Paz social” desde una ética ecocéntrica que privilegia la vida incluyendo la vida no humana, como miembros de comunidades vitales que incluyen los cinco reinos de la naturaleza (mineral, protista, vegetal, animal, hongos) proveedores y consumidores de productos, residuos y emisiones entre sí, (tal cual lo propone el economista belga Paolo Lugari con su “Iniciativa ZERI”.) dependiendo unos de otros para mantener un equilibrio homeostático que permite la permanencia de la vida en todo el planeta, fundamentado en los principios de diseño de la naturaleza, uno de los cuales concluye que los que es dañino para un reino puede ser bueno para otro. Fritjof Capra en su libro “La trama de la vida” lo expresa en un lenguaje integrador que propone ir más allá de la simple descripción de hechos de la ciencia tradicional que percibe la tierra como un ser muerto, a intuiciones de algo más trascendente:

“Dentro del contexto de la ecología profunda, el reconocimiento de valores inherentes a toda naturaleza viviente está basado en la experiencia profundamente ecológica o espiritual de que naturaleza y uno mismo son uno…la conexión entre la percepción ecológica del mundo y el correspondiente comportamiento no es una conexión lógica, sino psicológica(…)desde la percepción o experiencia ecológica de ser parte de la trama de la vida, estaremos (en oposición a deberíamos estar) inclinados al cuidado de toda la naturaleza viviente”

De la unión de ecología y psicología Capra explora de otros autores conceptos como el “si mismo ecológico”, “reverdecimiento del si mismo”, “ecología transpersonal”, ”ecopsicología”. Capra retoma también el tema de “el sistema dominador” de las organizaciones sociales como el patriarcado, el racismo y el neocolonialismo, ejemplos de estructuras sociales explotadoras; lo que nos obligan a mirar la vinculación entre explotación de la mujer, minorías étnicas y naturaleza, dentro del análisis de componentes de la construcción cooperativa del hábitat, al igual que la necesidad imperante de la equidad de género para reducir la pobreza y estabilizar la población del globo.

Tomando lo expresado por Laura Cepeda Emiliani en “Los sures de Barranquilla: La distribución espacial de la pobreza”, podemos acercarnos a comprender este fenómeno tan cotidiano y que se ha convertido en el nuevo gran problema de la sociedad mundial.

“La pobreza es un fenómeno multidimensional. Más allá de mediciones concretas, se puede decir que una persona es pobre si carece de la capacidad de satisfacer sus necesidades vitales y poder llevar una vida “digna”, o, más ampliamente como señala Sen (2001), una persona es pobre si carece, o tiene gravemente restringida, su capacidad, es decir, su libertad, de llevar el tipo de vida que él o ella valora.” Esto quiere decir que el estándar de vida de una persona se deriva de distintas facetas, algunas de las cuales no se les puede asignar un valor monetario, ya que no sólo depende del ingreso sino, en términos generales, de sus logros educativos, de su estado de salud y de su vulnerabilidad y exposición al riesgo (violencia, crimen, desastres naturales, tener que dejar de asistir al colegio por falta de dinero, entre otros) (Banco Mundial, 2000).

No hay una única definición de lo que es una vida “digna” ni de cuáles son las necesidades básicas que requiere un ser humano; estas necesidades pueden ser relativas a lo accesible y están basadas en definiciones sociales y en experiencias pasadas (Sen, 1999). Más aún, esto varía entre países, culturas e incluso entre personas. No obstante, se puede decir que hay ciertas necesidades, bienes y servicios básicos que son necesarios para llevar una vida “digna” en las ciudades del siglo XXI. Entre estos tenemos vivienda, alimentación, vestuario, acceso a servicios públicos básicos y a servicios de salud. Tener acceso a educación, recreación y libertades políticas también se incluyen en esta lista.”

El diseño social del espacio2 en la construcción cooperativa del hábitat, está vinculado a procesos de crecimiento económico y desarrollo humano para evitar el colapso de comunidades locales, con su impacto en la vida de todos los habitantes del globo.



Fuente: Ospina, Miguel (2011)

Estos espacios cooperativos cerrados y abiertos, pero claramente identificables como áreas saludables en una ciudad, contienen las estructuras necesarias para atender una ecociudadela cooperativa; su carácter de ciudadela empresa la hace sostenible y sustentable. El modelo de HABITAT-COOP es complejo, porque articula paralelamente al menos cuatro dimensiones (ecológica, social, económica y política) y se estructura con un grupo de subsistemas internos con procesos interrelacionados (auto - determinación, gobierno democrático, formación cooperativa y tecnológica como catalizadora, organización celular del consumo colectivo encadenado a producción en unidades autónomas, ahorro permanente para conformar el circuito económico interno, auto - organización, conexión con el exterior y el Estado) que operan flujos de energía y materias primas autónomamente, creando un circuito cerrado auto - sostenible dentro del macro - sistema de un país y es dinámico porque emerge como resultado de iteraciones de procesos cooperativos que parten del consumo cotidianos de las familias: Reconstruyendo colectivamente sus historias de vida como requisito previo, las familias ingresan al sistema organizadas en pequeños grupos celulares cooperativos y proveen el flujo de energía y dinero generados por el subsistema de consumo interno de alimentos, que se encadena con el subsistema de producción que provee los insumos de las familias; estos subsistemas son acelerados en bucles catalíticos amplios por la educación cooperativa permanente y, la I&D+I para la construcción y aplicación de tecnologías que dotan de identidad clara al modelo que emerge guiándolo por la ruta cooperativa en las bifurcaciones que presenta su dinámica compleja, el ahorro constante de los asociados provee los flujos de inversión a bajo costo para la adquisición de las materias primas del proceso, cerrando un circuito económico interno que le da sostenibilidad, al tiempo que el modelo democrático de gestión provee los mecanismos de orden para darle estabilidad y gobernabilidad al modelo; la propiedad cooperativa del territorio y de las viviendas garantizan la permanencia del modelo en el tiempo al anclar los proyectos de vida sobre sólidas bases de propiedad colectiva de la infraestructura física.

HABITAT-COOP se articula al desarrollo social y prosperidad económica al reactivar zonas deprimidas mediante la operación de un sistema integral cooperativo anclado sobre grandes conglomerados de viviendas productivas en alianzas público – privadas – APP - para la reactivación económica que proveen desde el Estado la energía y materiales semillas para el despegue del proceso virtuoso del modelo. La inversión del Estado como capital semilla en un fondo rotatorio, está determinada por el valor promedio del consumo de las familias multiplicado por el número de familias y el porcentaje de ahorro posible al operar la cadena consumo – producción necesario para cubrir las cuotas del pago hipotecario de la vivienda, más el consumo de alimentos de las familias, los demás consumos educación, recreación, etc., son provisto por la operación del subsistema productivo cooperativo en interacción con el mercado externo al sistema, que demanda productos elaborados en los centros de producción cooperativa e introduce nuevos ingresos al sistema, al pagar por los productos a precios corrientes del mercado, proporcionando así un excedente social que cubre los costos sociales de educación, recreación etc, que tradicionalmente ha estado a cargo del Estado del bienestar y el empleo suficiente para el sostenimiento de las familias.

Utilizando como antecedente el modelo de cooperativa abierta de vivienda alemán aplicado en HABITACOOP de Chile y la Cooperativa de vivienda Los Fundadores en Cali- Colombia, un grupo interdisciplinario y transdisciplinar en Hábitat-Coop viene construyendo una tecnología social situada para la Construcción Cooperativa del Hábitat, que une el modelo cooperativo de vivienda a la teoría de Construcción Social del Espacio y la ecología, a cuyo mapa conceptual estratégico y programático denominó “La Esmeralda de Hábitat-Coop” el cual se propone como un instrumento de política pública para la implantación de un Programa de Reactivación Económica Cooperativa PREC con recursos del Estado en un Fondo de Reactivación Económica FREC que moviliza tres líneas de acción (desarrollo humano, gestión cooperativa del consumo y construcción de infraestructura de vivienda de propiedad cooperativa) en tres fases (social, económica y política) que facilita construir a partir de familias en situación de vulnerabilidad, gobernabilidad en un territorio, para garantizar su inclusión económica y social

Hábitat-Coop según sus estatutos es una organización cuyo objetivo fundamental es la educación cooperativa para la construcción cooperativa del hábitat comunitario de familias de pequeños y medianos recursos mediante la implantación de un modelo de desarrollo socioeconómico, sobre una infraestructura física de vivienda exclusivamente de propiedad cooperativa.

Este objetivo se operativiza con la implantación del modelo “La Esmeralda de Hábitat-Coop” que esta integrado por tecnologías sociales, que la convierten en un instrumento de política pública, para la acción social, que se desarrolla en la reconstrucción de proyectos de vida de las familias, la formación para la vida cooperativa, la organización de circuitos económicos cooperativos con empresas basadas en tecnologías sociales (EBTS), para la reactivación económica regional y la consecuente prosperidad democrática, lo que asegura la formación y permanencia de capital social y fomenta la gobernabilidad necesaria para recibir inversión externa.

El modelo permite aprovechar el potencial de consumo de la población de asociados organizados en grupos de máximo diez familias que conformas Unidades Primarias de la Empresa Cooperativa, para articularlas mediante minicadenas productivas, con mercado asegurado por contrato, a Unidades Autónomas de Producción, financiadas por los Fondos parafiscales de fomento empresarial.



Fuente: Ospina, Miguel, 2011



En Hábitat-Coop se educan a las personas y familias que hacen parte de las organizaciones vinculadas, para vivir en comunidad cooperativa, en Grupos de Programa de vivienda de propiedad cooperativa. Esto implica organizar las familias en redes que integran grupos de asociados de máximo diez familias 3 para el consumo y la autoformación cooperativa, como unión de consumidores para efectuar compras de contado, de todas las cosas - de óptima calidad y precio justo - que necesita la familia, desde la alimentación hasta la vivienda. Logrando de esta forma economías de escala que se acumulan como ahorro cooperativo para su inversión en diferentes operaciones de la cooperativa, fundamentalmente para articular múltiples cadenas productivas, desde el consumidor, con productores cooperativos o no.

Fuente: Ospina, Miguel, 2011

Esto es bueno para la comunidad donde se instalan, porque permite la construcción de capital social, cívico, público en una región, gracias a este intercambio justo entre productores que tienen garantizada una demanda estable en el tiempo y redes de familias organizadas cooperativamente de acuerdo a normas de reciprocidad justas que generan confianza interpersonal entre los actores familiares (cemento – bonding = cooperación), las instituciones locales (puente – bridging = integración) y organizaciones de cúpula nacionales e internacionales.(escalera – linking = incidencia), dado el carácter internacional del modelo cooperativista. Estas formas de relación y su consecuente capital social es un instrumento para eliminar las causas de la violencia y la recuperación de la paz en cualquier zona donde el conflicto impide el desarrollo local.

Es bueno para la economía regional porque permite articular desde el consumo cadenas productivas estables, lo que permite la planificación de largo plazo de la producción de bienes y servicios, la generación de empleo, el ahorro y la inversión productiva en empresas ancladas al territorio y por lo tanto con el imperativo de producir de manera limpia y amigable con el hábitat.

Es bueno para la industria que puede planificar su producción en un nicho del mercado predecible y solvente trasladándole a los consumidores las economías que se generan al reducir los costos financieros, la incertidumbre del mercado, los riesgos comerciales, los gastos de publicidad y distribución. En especial es muy bueno para las empresas dedicadas a la construcción de vivienda porque les permite planificar su producción en horizontes de varios años, sin el temor de los ciclos de la construcción que son los que las someten a crisis y quiebras; manejando márgenes de administración delegada justas pueden mantener sus equipos y mano de obra en continua operación, lo que significa la creación de una curva de experiencia y de aprendizaje que los hace enormemente competitivos a nivel global, adicionalmente no son sometidos a riesgos financieros en mercados con tasas de interés inciertas.

Es bueno para las familias porque les brinda seguridad. Al ser propietarios de un complejo de vivienda pueden llegar a acuerdos cooperativos para de manera solidaria comprar y compartir con otros una serie de servicios complementarios a la vivienda, tales como alimentos en restaurantes cooperativos, servicios de lavandería, recreación, salud, educación, transporte etc. Todos estos servicios cuando se compran de manera cooperativa, permiten generar excedentes suficientes para garantizarles el acceso a ellos en cualquier circunstancia positiva o adversa de las familias, de esa manera aseguramos la atención por parte de la cooperativa de las personas más vulnerables de la comunidad: mujeres en especial las niñas, niños, adultos enfermos.

Es bueno para el Estado y las organizaciones auxiliares del Estado en procesos de seguridad social. Permite que el Estado irrigue recursos de inversión social de manera segura, canalizando la prestación de estos servicios de manera efectiva, a través de una organización empresarial cooperativa directa de la comunidad, garantizando un retorno de las inversiones tanto en balance social como económico. Esto facilita la reactivación económica de regiones deprimidas permitiendo la creación de cluster que tienen una posibilidad de desarrollo endógeno mientras alcanzan categoría mundial para atender demandas externas

Es bueno para las entidades financieras que apalancan créditos de largo plazo, por ejemplo para adquisición de vivienda, porque a través de los fondos mutuales se garantiza el servicio a la deuda por parte de aquellas personas que por circunstancias adversas ven reducidos sus ingresos de manera temporal.

Es bueno para la naturaleza porque al aplicar los principios de diseño ecológico de la naturaleza, mantiene el equilibrio inestable del globo terráqueo para garantizar la continuidad de la vida.

LAS DIFICULTADES.

Hábitat-Coop como toda cooperativa recibe ingresos de los aportes que realizan sus asociados mediante el ahorro familiar y de los excedentes cooperativos que se generan cuando les prestan servicios, lo que permite crear círculos virtuosos de prosperidad. En casi todas las cooperativas esto facilita realizar pequeños emprendimientos que facilitan la vida de las familias en el corto plazo, pero con la vivienda se habla de una inversión costosa y de largo plazo que requiere de la industrialización de los procesos constructivos para lograr precios al alcance de las gentes de más bajos ingresos, por ello la fundación de HABITAT-COOP (1991) estuvo a cargo de cooperativas muy poderosas de la época como COOMEVA, SOLIDARIOS, COOPERADORES y otras entidades sin ánimo de lucro que, a excepción de Coomeva que aún brinda apoyo sin involucrarse directamente en los procesos actuales, se han desvinculado totalmente por haber dejado de existir o estar en crisis. Esto ha debilitado el músculo financiero de la cooperativa, pero ha despertado la creatividad para explorar mecanismos de star-up para el sistema de cooperativa abierta de vivienda, en articulación con El Estado, diseñando instrumentos de política que en Alianzas Público Privadas APP, complementan sus actuales intervenciones en temas de desarrollo local; el modelo de “La Esmeralda de Hábitat-Coop” ha recibido el reconocimiento de los maestros del cooperativismo Rymel Serrano Uribe, Carlos Uribe Garzón, Marco A. Mansilla, Eduardo Arbeláez entre otros, del PNUD Caribe, el Convenio Andrés Bello, Consultores del BID, La Universidad Cooperativa de Colombia y su Instituto INDESCO entre otros, actualmente en la Universidad del Valle, por iniciativa del Dr. Carlos Alfonso Osorio y la Dra. Mónica Fonseca del Grupo de Investigación de Salud Ocupacional, se formula un proyecto de investigación para presentar a Colciencias, para implantar el modelo de “La Esmeralda de Hábitat-Coop” en la Región Pacifico recientemente creada, mediante el cual es posible canalizar recursos de responsabilidad social empresarial RSE de las empresas productoras de materiales y tecnologías de construcción de vivienda. Esta iniciativa se adelanta para buscar recursos con la Organización Internacional de Migraciones OIM y con el apoyo de la Alta Consejería Presidencial para Afro – descendientes.

El Estado ha intentado facilitar el tema de la industrialización subsidiando una parte del costo de la vivienda con un pre requisito de ahorro programado de las familias y delegando en la banca comercial la financiación del resto de la inversión. Esto se ha vuelto un manual de buenas intenciones renovado por cada nuevo gobierno, que usualmente por ausencia de una intervención integral, en el mejor de los casos terminan construyendo miles o millones de viviendas donde se cultivan y propicia la pobreza, fuente de enfermedades epidémicas, el crimen organizado, la subversión armada o como ocurrió en otros países, el retorno a modelos políticos poco democráticos, vía elección popular.

A pesar de la buenas intenciones del gobierno de turno, las familias más pobres no tienen mucha capacidad para establecer un programa de ahorro para vivienda, ni de acceder al crédito bancario sin contar anticipadamente con una fuente de ingresos, garantizada en el largo plazo, que reduzca el riesgo para quienes podrían financiar los proyectos de vivienda. Esto crea un circulo vicioso: “no tengo crédito porque no tengo ingresos (flujo de caja) y no tengo ingresos porque no tengo crédito”. La generación de ingresos de las familias se convierte en un obstáculo pues las entidades financieras comerciales no están muy interesadas en financiar macro proyectos productivos integrales de inversión adelantados por las familias más pobres, por su complejidad dinámica y social, dejando esta agenda en manos de las entidades supraglobales de desarrollo como el Banco Mundial, el BID y las organizaciones altruistas de los países desarrollados, que después de múltiples fracasos en sus ayudas, desconfían de entregar recursos a fundaciones y ONG.

El modelo de “La Esmeralda de Hábitat-Coop” es el mecanismo para romper el círculo vicioso de la carencia de vivienda propia para los más pobres en Colombia, pues sustentado sobre el esfuerzo propio, la ayuda mutua, la educación permanente y el ahorro constante crea la infraestructura física necesaria para darle sostenibilidad a los procesos en el corto, mediano y largo plazo.

LAS BASES DE HABITAT-COOP

El Metodólogo Eleazar Plaza plantea que el modelo de la Esmeralda de Hábitat- Coop – EdH- es un Océano Azul; toma como referente el modelo de Océano Azul desarrollado por CHAN KIM Y MAUGBORGNE como un giro estratégico que consiste en evitar la lucha sangrienta en el mercado (metáfora del Océano Rojo teñido de sangre) y tomar el camino de la innovación en valor – inédito o agregado – creando nuevos mercados o nichos de mercado (océano Azul tranquilo), Plaza cree que en el Océano Azul se desestima la competencia con el argumento de que hay condiciones de transferencia tecnológica, el predominio del conocimiento como principal activo de la empresa, la importación de innovaciones de otros sectores, la colaboración entre empresas, etc, para dar el salto en valor que demandan los consumidores y que principalmente permite inaugurar nuevos mercados o nichos de mercado.

En todas estas ideas Plaza sugiere que

“hay aspectos que CHAN KIM Y MAUGBORGNE no ven con claridad: la persistente cooperación o en palabras nuestras LA COOPERACION. En HABITAT-COOP creemos que la cooperación además de ser una facultad y competencia inherente a todo ser vivo, es una tecnología, siempre y cuando cumpla con el principal requisito de simplicidad y aplicabilidad. La diferencia entre técnica y tecnología es que ésta última se piensa, se reflexiona y por tanto se reproduce. Los casos mencionados por los autores dejan ver diversas formas de reproducir el gen de la cooperación por la empresa innovadora. En la historia de la vida tiene mayor presencia la cooperación que la competencia, lo que parece mentira. En otras palabras, puede decirse que la reproducción es confiable si interviene la cooperación.

La transmisión genética de la cooperación a lo largo de los millones de años de desarrollo de los seres vivos supone un feedback de la capacidad de la estructura para reproducirse, un examen de las condiciones del entorno para adaptarse a sus reglas del juego y, quizás lo más importante, una construcción de estrategias para vivir ecológicamente a pesar de la lucha por la vida con otras especies, que no siempre se presentan como competencia destructiva”

La familia no sólo es una unidad de consumo sino una unidad productiva que recibe insumos del medio ambiente a través del trabajo del padre o su sustituto proveedor y mediante un proceso tecnológico que utiliza máquinas para su conservación y transformación, consume tiempo y energía de otros miembros de la familia – mujeres y niños-. Por ello el foco estratégico de HABITAT-COOP es visibilizar esta unidad productiva como un costo invisible del proceso productivo que no se remunera con justicia. En la práctica el salario de un trabajador proveedor altruista de la familia no cubre ni siquiera parcialmente el valor del tiempo – producción de alimentos, compras, transportes, riesgos en su producción, etc. - que dedican otros miembros de la familia, (cuantificado a precios de salario mínimo), dado el alto nivel de conocimiento técnico que requiere la producción de alimentos sanos y otras actividades como lavado de ropa y cuidado de niños y enfermos, inversión formativa que corre además por cuenta de las familias, por las ineficientes políticas educativas que agencia el Estado. El trabajo de la mujer no puede colocarse en el mercado sin un costo adicional para la familia como es la contratación de “empleadas del servicio” con todos los riesgos de utilizar en la actividad más importante de la sociedad: el desarrollo de su célula madre representada en niños y adultos mayores en edad no productiva, un personal no calificado ni entrenado, usualmente una muchacha extraída de las zonas rurales sin ninguna competencia laboral. Adicionalmente el trabajo de la mujer, por lo general, no es remunerado en el mercado al mismo nivel que el de los hombres en igualdad de condiciones, lo que desalienta la participación de la mujer en el aparato productivo visible relegándola a vivir “dentro de la casa” una vida sin esperanza en la cual se subutiliza su potencial. Los subsidios familiares de las cajas de compensación en realidad no podrían compensar este costo de reproducción de energía para el trabajo que provee la mujer y los hijos. La mujer en estas condiciones se ve sometida a una moderna forma de esclavitud “hogareña” que la limita para su desarrollo personal so pena de sacrificar la formación de la familia, sacrificio que en efecto tiene que hacer para supervivir, asumiendo una doble jornada laboral, con las consecuencias sociales que eso ha significado. Muchos niños son cuidados, en el mejor de los casos, por los abuelos mientras sus dos padres trabajan y en muchos casos los niños hacen parte del grupo de trabajo familiar en la producción de ingresos, como es el caso de las familias monoparentales más pobres.

Las viviendas son en cierta forma minifactorias económicamente ineficientes con instalaciones productivas ubicadas en múltiples cocinas y lavaderos de ropa. Millones de equipos y máquinas, en la mayoría de las ocasiones en mal estado mecánico, consumiendo energía en forma excesiva y con una producción “hecha a las carreras” por personas sin competencias laborales para usar los equipos y materiales de mala calidad terminan generando productos alimenticios de bajo valor nutricional y desperdicios que nadie ve, pero aumentan la pobreza de las familias. El mayor activo de estas plantas domésticas de producción de alimentos es el conocimiento implícito y la experiencia de los adultos mayores que conservan en las células de sus manos, las claves del código de sabores ancestrales legados culturalmente, en un proceso de transmisión oral de madres a hijas y que la industria viene retomando en la producción de comidas pre cocidas o mesclas listas para usar de alimentos típicos de las diferentes regiones y en las comidas rápidas -fast food-. El tradicional ritual diario de la comida familiar, precedido por una oración de gratitud a Dios, en el comedor de la casa ha ido reduciéndose a fechas especiales fiestas de padre y madre, navidad, año nuevo, etc., poco a poco y con el crecimiento de las ciudades, los centros de trabajo y de estudio se encuentran más distantes y dispersos de la casa hogar, parte de los alimentos se consumen en miles de restaurantes, de todas las categorías y precios, diseminados por la ciudad o en los casino de las empresas y otros se consumen en casa, como en una estación de gasolina, la persona que llega busca en el refrigerador la comida y la calienta en un horno microondas y se sienta solitario a consumirla. El comedor de la casa es un mueble que poco a poco se ha vuelto un objeto decorativo o una mesa de trabajo antigua con un valor más emocional que funcional. La producción de alimentos y la lavada de ropa es un proceso productivo económicamente ineficiente dentro de las casas, la adquisición de equipos para su producción, el tiempo que se dedica y la energía consumida sumados son un costo elevado dentro de una vivienda, en la sociedad actual las viviendas se han convertido en dormitorios. Este sector invisible de la economía es gigantesco.

Para 2003 la investigadora María Olga Loaiza de la Universidad de Caldas en un estudio sobre la valoración del trabajo doméstico en Manizales, cita las siguientes cifras:

“el valor agregado promedio en la producción doméstica de alimentos y aseo de la casa y de la ropa fue de $ 1.306.568 mensuales (…) En una visión por sectores se estima que el valor agregado en la producción doméstica, con ventaja, llega a duplicar el de la manufactura; más exactamente se ubica en el orden 2.6:1, que indica que mientras la manufactura produce un peso de valor agregado, en lo doméstico se generan $ 2.6, eso, considerando la elaboración de alimentos y de aseo de la casa y de la ropa. Otra interpretación lleva a concluir que el valor que agrega la manufactura equivale al 38% de lo que agrega el sector doméstico”

A esta situación estructural de violencia económica en contra de la familia y en particular de la mujer, se suma otros factores como la violencia del narcotráfico y la guerra de guerrillas, las catástrofes naturales, el desempleo y la exclusión social y económica entre otros.

La calidad de vida de las familias colombianas, en especial de poblaciones vulnerables (niños, ancianos, mujeres cabezas de hogar que hacen parte de grupos desarraigados y desempleados: campesinos, afro-descendientes e indígenas) está afectada por fenómenos como la violencia política y desplazamiento forzado, el estrés post-traumático producto del terrorismo que los despoja de sus bienes y sus vidas, la carencia de recursos económicos por desempleo y exclusión del circuito económico formal, bajo nivel educativo, estereotipos de roles trasmitidos familiar y culturalmente, hacinamiento, carencia de sistemas de salud y de instituciones de soporte para enfrentar la incertidumbre y la exclusión social, generadoras todas de condiciones físicas e intangibles que deterioran la salud de las personas y afectan negativamente el ecosistema, conformando el contexto de análisis de una patología social, para diseñar transformaciones estructurales en las diferentes dimensiones de la realidad: Individual, social, familiar y cultural todas sobre un territorio que las contiene y sostiene. En síntesis se configura una zona urbana caracterizada por la pobreza económica extrema donde las personas son sometidas a un estilo de vida carente de esperanza y libertad para dirigir su destino y esto genera un malestar social, familiar e individual que requiere ser sanado.

El ganador del Nobel de economía 2005 Thomas Schelling afirma que la cooperación

“es un camino para hacer creíbles las promesas, para encontrar una forma de hacer una última oferta que pueda ser aceptada como tal y, en general, por las tácticas con las cuales los individuos influyen en otros en cualquier proceso de negociación (…) La cooperación permite que personas, organizaciones o países débiles puedan fortalecerse mediante acuerdos, alianzas, consorcios para realizar actividades en beneficio común”.

El concepto de capital social como el aglutinante que produce cohesión social entre y dentro de los grupos y su relación con la confianza que posibilita esta interacción, permite la generación de sinergias entre estado y empresa privada lo cual puede ser el componente necesario para configurar círculos virtuosos de prosperidad en una región. La cooperativa HABITAT-COOP por su doble connotación de empresa y entidad sin ánimo de lucro en un ámbito nacional es el eslabón confiable para articular alianzas público privadas -APP- que canalicen la Responsabilidad Social Empresarial -RSE-. Es vital según Oswaldo Sunkel

“el papel concertador del Estado para promover relaciones de cooperación y no de conflicto entre los actores sociales a fin de que asuman con decisión su compromiso en un proyecto de desarrollo más equitativo y democrático”

En este sentido el modelo cooperativo de HABITAT-COOP ofrece la posibilidad al Estado de insertar un mecanismo históricamente exitoso regulador en la economía que fomenta la inclusión social. Sin embargo José Antonio Ocampo destaca algo que empezó en la Administración del Presidente Gaviria y se afirmó en el último Gobierno de Uribe

“ …ciertos temas constitucionales brillan por su ausencia, tales como … la promoción a la propiedad y de las formas solidarias de ella y la participación de los trabajadores en la gestión de las empresas”

Desde el llamado Consenso de Washington se viene presentando en Colombia una reducción permanente de la participación directa del Estado en la atención a las necesidades de la población, trasladando muchas de sus anteriores actividades de seguridad social al sector privado, como ocurre con la prestación de servicios públicos y de salud entre otros. Esto viene aparejado con una reducción de la calidad de los servicios para las poblaciones de menos ingresos, que no son rentables para las empresas privadas prestadoras de estos servicios, afectando su calidad de vida, no obstante esto abre un espacio para la búsqueda de una mejor redistribución del ingreso mediante mecanismos como la RSE, de esta forma las empresas mediante Alianzas Público Privadas APP, pueden contribuir al desarrollo social. Recursos del Estado como subsidios, conocimiento, capacidad planificadora y de diseño urbano pueden contribuir a reducir los costos de programas de desarrollo social emprendidos desde Fundaciones empresariales y Cooperativas para atender de forma cooperativa la satisfacción de sus necesidades; en estos casos las empresas suministran productos y servicios a costos más bajos a estas entidades sin ánimo de lucro. En este contexto de privatización de lo público, la Cooperativa Abierta de Vivienda HABITAT-COOP se convierte en el mejor aliado de gobernantes y empresarios para atender a las poblaciones excluidas del circuito económico por su pobreza extrema.

La Construcción Cooperativa del Hábitat – CCH- teoría que desarrolla HABITAT-COOP se sustenta en la variable




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