Borrador de la comisión de justicia celebrada el 3 de marzo de 2015



Descargar 0.56 Mb.
Página5/14
Fecha de conversión14.05.2019
Tamaño0.56 Mb.
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   14

Otro de los aspectos en el que sus señorías han sido vehementes ha sido precisamente en su oposición a la prisión permanente revisable -prisión permanente revisable que no cadena perpetua-. No estamos ni ante una cadena perpetua encubierta ni ante un eufemismo que esconda detrás una cadena perpetua, es una prisión permanente revisable, y si es revisable, desde luego no es perpetua.

Señalan que es una pena inconstitucional. Nosotros, por el contrario, lo que defendemos es la plena constitucionalidad de esta prisión permanente revisable, y lo hacemos además con el refrendo o avalados por el informe del Consejo de Estado al respecto, que además no ha sido la primera vez que se ha pronunciado a favor de la constitucionalidad de la prisión permanente revisable, sino que lo hizo con anterioridad, cuando se sometió a su informe la ratificación del Estatuto de la Corte Penal Internacional.

Es una pena la prisión permanente revisable respetuosa con nuestra Constitución, no es una pena incierta ya que el penado puede conocer el plazo máximo de estancia en prisión con la misma certeza que en otras penas, pues los beneficios penitenciarios están subordinados a su colaboración y buen pronóstico, y el tiempo de cumplimiento efectivo de cara a la liberación provisional es proporcional además a la gravedad de los delitos. Una pena que es inhumana y degradante: esta es una grave acusación, que ignora además la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que en diferentes sentencias, y en relación con la aplicación de la prisión permanente revisable en otros países de nuestro entorno, ha señalado que es perfectamente compatible con el artículo 3 de la Convención Europea de Derechos Humanos, artículo que prohíbe –en idéntico sentido que nuestra Constitución− que los Estados miembros de esta convención europea establezcan penas inhumanas.

También es una pena que no atenta contra el carácter resocializador, que nuestra Constitución atribuye con carácter general a las penas.

No es una pena definitiva o perpetua en la que el Estado se desentienda del penado, al contrario, compatibiliza una respuesta penal ajustada a la gravedad de la culpabilidad con la finalidad de la reeducación y la reinserción del penado. Nosotros consideramos que el mero cumplimiento automático de una condena no garantiza el cambio de actitud del penado y por ello se condiciona la libertad –en estos casos en los que además se produce una condena por delitos extremadamente graves− a la efectiva resocialización del penado.

Otro de los argumentos que sus señorías han expuesto es precisamente que estamos ante un retroceso democrático, que se ataca al carácter democrático. Miren, el derecho penal de un Estado social y democrático de derecho debe apoyarse en el consenso de los ciudadanos, y yo creo que no desconocen sus señorías que 2 de cada 3 españoles apoyan la introducción de la prisión permanente revisable. Además, negar el carácter democrático de esta reforma, en particular de la inclusión de la prisión permanente revisable, supondría tanto como decir que Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Austria, Suiza, Dinamarca no son países democráticos que aplican además una figura equivalente a esta prisión permanente revisable que se introduce hoy; sería tanto como decir que la Convención Europa de los Derechos Humanos, al permitir en su artículo 3 ese tipo de prisión, fuera también una convención antidemocrática.

Otra de las críticas que he escuchado, además en un doble sentido -bien a favor, bien en contra-, es la desaparición de las faltas. Son muchos los juristas que han expresado la idoneidad de derivar determinadas conductas desde el Código Penal a la legislación administrativa, o bien derivarlas hacia una responsabilidad civil, y esto es precisamente lo que hace el Código Penal. Estamos ante una manifestación de ese nuevo equilibrio en el sistema de penas del que hablé al comienzo de mi intervención. De lo que se trata es de hacer efectivo el principio de intervención mínima, de reducir el número de asuntos menores que además sobrecargan a los juzgados, y aquellos que son merecedores de verdad de un reproche penal pasen a configurarse como delitos leves.

Otro de los argumentos es el de la criminalización de la sociedad, el de la criminalización de la protesta social. Hablaba en particular el senador Saura del artículo 315 relativo a la huelga y solicitaba su supresión, que sí es una reivindicación en parte de las organizaciones sindicales. Le quiero recordar que en el Congreso se modificó este artículo y que en la redacción actual se prevé una reducción considerable de la pena en relación con la anterior redacción y que vamos a modificar. (Rumores).

Quiero señalarles respecto a esta criminalización de la protesta social que esta reforma ni criminaliza a la misma ni se comprometen las libertades de expresión, reunión y manifestación, ni se pretende para nada disuadir de su ejercicio legítimo. Lo que sí hace esta reforma es definir con claridad el tipo de la alteración del orden público para solucionar problemas preexistentes que había. Y lo mismo ocurre con el delito de atentado contra la autoridad. (Rumores).

Han mencionado también la introducción de medidas sobre la corrupción, en particular el senador del Grupo Parlamentario Vasco, criticando que se introducían penas que no eran lo suficientemente graves. Yo creo que la redacción del Código Penal que hoy traemos a la Cámara refuerza…


El señor PRESIDENTE: Perdone, señora Franco.

Señorías, bajen un poquito el tono, por favor.

Continúe, señora Franco.
La señora FRANCO GONZÁLEZ: ...refuerza de manera considerable la punición de estos delitos en consonancia con lo que pide y exige la sociedad hoy, ya que esta es una de las principales preocupaciones que tienen los ciudadanos. Quiero recordarles, por ejemplo, que se añade la posibilidad de imponer la pena de inhabilitación especial para el sufragio pasivo.

Respecto a las críticas a los aspectos formales y procedimentales, como he dicho, estamos viendo esta reforma hoy en el Senado, pero le precede un camino largo de tramitación antes de llegar a las cámaras -yo creo que llevamos más de un año trabajando en esta reforma del Código Penal-. Desde luego, sí es una norma importante y tenemos que esforzarnos todos en mejorar este texto, pero se ha señalado aquí que su tramitación se ha hecho prácticamente de manera atropellada. Todo lo contrario, se ha respetado la tramitación legislativa en el Congreso, en el Reglamento; se han podido escuchar en el Congreso comparecencias de juristas y de especialistas.

Se ha criticado también que se han introducido determinados delitos sin el informe previo del Consejo General del Poder Judicial, cuando esta reforma cuenta con el informe previo del Consejo General del Poder Judicial, del Consejo Fiscal, del Consejo de Estado.

Otra cosa es que pensemos que el derecho de enmienda que nos asiste a los parlamentarios tiene límites. Yo creo que tiene límites en relación con la coherencia o congruencia: si la Mesa de las Cámaras estima que enmiendas que se han introducido son coherentes con el texto, no hay ninguna objeción que hacer a este derecho de enmienda que nos asiste y que no debemos olvidar que es expresión directa de la autonomía de las cámaras y de la plenitud del poder legislativo.

Y quisiera terminar haciendo referencia a una cuestión que mencioné al principio de mi intervención, y es que me parece especialmente grave que ustedes califiquen, o descalifiquen más bien esta reforma diciendo que se trata de un ejemplo del populismo punitivo. Ya lo dije: No es un caso de populismo punitivo; no estamos ante una utilización populista del derecho penal. En la reforma del año 2010 mi grupo parlamentario, el Grupo Parlamentario Popular, defendió la necesidad de un Código Penal más coherente y eficaz, y entonces ya propuso la prisión permanente revisable, una medida que, además, se incluyó en nuestro programa electoral. Y se lo vuelvo a reiterar: Si esta cuestión, la prisión permanente revisable, que es la que ha provocado discursos más encendidos, se sometiese a una consulta popular, ustedes saben, como yo, que ganaría el Sí por una amplia mayoría.

Termino ya diciendo, señorías, que este Sí es el Código Penal que quieren los ciudadanos. Pedimos a los otros grupos parlamentarios que retiren los vetos presentados, y en todo caso ya anticipamos que vamos a votar en contra de ellos.

Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señora Franco.

Son las dos y dos minutos de la tarde, señorías, y aunque dijimos que votaríamos a las dos, creo que sería lógico que siguiéramos con este turno de portavoces correspondiente a los vetos, que votemos a continuación, y que después ya nos vayamos a comer alguna cosita.

Así pues, por el Grupo Parlamentario Mixto tiene la palabra, en primer lugar, la senadora Capella.
La señora CAPELLA I FARRÉ: Gracias, señor presidente.

Intervengo únicamente para poner en evidencia que vivimos en realidades paralelas: la del Partido Popular y la del resto de los grupos de la oposición, que coincidimos mayoritariamente en oponernos a una reforma del Código Penal que no obedece ni a la necesidad ni a las demandas de la ciudadanía y que, además, como decía en mi anterior intervención, responde al populismo punitivo y lo único que hace es tener una visión de la sanción penal desde el punto de vista del incremento de la pena.

Decía que la seguridad, y por tanto, la preocupación o la necesidad de una reforma del Código Penal no obedecen a la demanda de la ciudadanía; solo es necesario contemplar los distintos informes del CIS para darse cuenta de que no es una prioridad para esta. Lo que a mí me provoca esta nueva reforma del Código Penal es lamentar y, por tanto, llorar porque estamos muy lejos de lo que deberían ser los principios penales del derecho penal democrático. Ustedes apelan a los países del entorno y de la Unión Europea, y yo les pediría que miren hacia el norte, hacia estos países, y lean específicamente y con detalle lo que representan determinadas medidas penales en Alemania o Francia. Les recomiendo, pues, que miren hacia arriba, hacia el norte, donde en estos momentos se están cerrando centros penitenciarios, y vean qué distantes, qué lejanos están del Estado español.

Y permitan que termine diciendo que es evidente la dureza del Código Penal; ya lo era en el Código Penal de 1995, del que fue en aquella época el ministro de Justicia, el señor Belloch, a pesar de que el que entonces era el portavoz del su grupo parlamentario, el señor Trillo, decía que con él se abrirían las puertas de las cárceles y saldrían todos los delincuentes. En definitiva, el Código Penal de 1995 era ya ajustado al momento democrático. En ese momento se establecían medidas alternativas a la prisión, y en definitiva era un paso adelante en lo que debía ser un Código Penal, pero las reformas sucesivas que se produjeron lo han desmejorado notablemente, han ido incrementando la dureza y todo aquello que es tipificable dentro de él; prácticamente deberíamos hacer una revisión de él o en todo caso uno nuevo basado en el consenso y en la participación de los otros partidos políticos que conforman la diversidad del Estado español y, en definitiva, también de las Cortes Generales. Busquen parecerse a los países del norte que, como decía el poeta, eran libres, limpios y tenían otra visión de lo que debería ser el respeto a los derechos y libertades.

Gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señora Capella.

Por el Grupo Parlamentario Vasco tiene la palabra el señor Bildarratz.


El señor BILDARRATZ SORRON: Muchas gracias, señor presidente.

Primer punto. Es cierto que este proyecto de ley ha tenido una tramitación larga en el tiempo, y nosotros no estamos diciendo que se haya actuado contra el reglamento. De ninguna manera. Ahora bien, también es cierto que el proyecto, además de estar durmiendo el sueño de los justos en el Congreso de los Diputados, además de estar algo más de un año en la Cámara, en el mes de diciembre se ha llevado adelante de una manera improvisada, de una manera rápida toda esa tramitación parlamentaria; y, como estaba diciendo, si se quiere contabilizar en algo más de un año el tiempo que el Código Penal ha estado en el Congreso de los Diputados, no tenemos más que ver qué tiempo le hemos dedicado en esta Cámara al verdadero debate de este proyecto de ley.

Segundo punto. Todos damos por bueno que es un texto verdaderamente importante, uno de los textos más importantes que se van a tratar en esta Cámara, y vemos cómo hay cero enmiendas aceptadas del resto de los grupos parlamentarios; cero enmiendas de las 1044 que había presentadas a excepción, evidentemente, de las presentadas por el grupo mayoritario, el Grupo Parlamentario Popular, que, además, veo que se autoenmienda a través de 3 transaccionales.

Nos dice la senadora Franco que preguntemos la opinión que le merece a la ciudadanía la prisión permanente revisable, pero también le podríamos preguntar muchas más cosas, como lo que opina sobre la corrupción, lo que opina sobre si Bárcenas debería estar en la cárcel o incluso dentro de esa prisión permanente revisable, o lo que opina del Gobierno. Podríamos preguntar muchas cosas, pero creo que en estos momentos nosotros estamos evidentemente para escuchar a la ciudadanía, pero no estamos para legislar sobre la base de sociómetros. Estamos destinados a legislar sobre la base de acuerdos, sobre la base del sentido común y sobre la base de reflexiones meditadas, serias y muy a largo plazo, porque no son las decisiones cortoplacistas las que tienen que mediar a la hora de que nosotros establezcamos una serie de procedimientos legislativos.

Por ello vuelvo a decir que es cierto que todavía tenemos tiempo hasta el próximo Pleno, pero yo no soy muy optimista, porque de la ponencia de la semana pasada a este momento no hemos sido capaces prácticamente ni de sentarnos a hablar del Código Penal, y este habrá tenido un trámite parlamentario de dos años, pero es evidente que el fruto de dicho debate no ha servido para nada, porque el grupo mayoritario no ha escuchado, el grupo mayoritario no ha atendido al resto de las fuerzas políticas en uno de los proyectos más importantes para una sociedad, y entendemos que eso es algo negativo, algo que se debería haber gestionado de otra manera; pero o bien el grupo mayoritario no ha tenido la independencia suficiente con respecto al Gobierno a la hora de desarrollar este proyecto de ley o no ha tenido la voluntad o valentía suficiente para abordarlo.

Muchas gracias.


El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Bildarratz.

Por el Grupo Parlamentario Entesa pel Progrés de Catalunya tiene la palabra el senador Saura.


El señor SAURA LAPORTA: Gracias, señor presidente.

Creo que todos coincidimos en la importancia de esta ley. He dicho antes que hay voces que definen al Código Penal como algo negativo de la Constitución Española, pero yo pienso que la legislación penal de un país expresa de alguna manera el modelo de sociedad que se quiere. Es una parte fundamental de la expresión del modelo de sociedad que se quiere, y si vemos lo que ha pasado en España desde 1995 es que en veinte años de vigencia del Código Penal ha habido, si no recuerdo mal, 28 o 29 reformas, algo absolutamente en contra del sentido común y de la estabilidad. Reformas que, en general, todas han tendido a un endurecimiento de las penas −ahora y antes− o a una ampliación de las penas. Y este Código Penal, esta reforma que se nos trae, va en esa misma dirección; dirección que no concuerda con las cifras de encarcelamiento, con las tasas de criminalidad, con el tiempo de permanencia en la prisión, con las preocupaciones de los ciudadanos. No concuerda absolutamente con ninguna de estas manifestaciones.

Es curioso que cuando uno mira los debates de las últimas reformas, o este mismo debate, aquello que la Constitución dice que debe ser el objetivo fundamental de la política penal, que es la resocialización, prácticamente no aparece en el discurso público. Lo que aparece es el endurecimiento de penas: más penas, más penas, más penas, pero una reflexión sobre qué está pasando con la reinserción, qué tanto por ciento reincide, qué tanto por ciento se reinserta y qué medidas se han de tomar, no aparece, y yo creo que es el problema fundamental, o uno de los problemas fundamentales, en definitiva, de la política penal.

Señora Franco, en relación con el apartado 3, del artículo 315, ciertamente la modificación que se hace –lo he dicho antes− pasa de que antes, como mínimo, eran tres años, con lo cual se iba a la cárcel –quiero recordar que hay 180 o 170 sindicalistas en procesos de procedimientos judiciales−, y ahora se rebaja a un año y medio – me parece− y a tres años como máximo. O sea, no es fijo que vayas a la cárcel si te condenan. El grupo parlamentario que yo represento lo que pide es que desaparezca del Código Penal una particularidad del delito de coacciones que está previsto en el artículo 172. ¿Por qué no hacemos más artículos de coacciones? ¿Y por qué ese artículo aparece en el Código Penal? Lo he dicho antes. En el año 1976, con huelgas pidiendo la libertad y la democracia, Arias Navarro hace una ley en contra del derecho de huelga. Esto se mantiene, de alguna manera, en 1995. Ciertamente, no se había aplicado nunca hasta ahora y ahora se aplica y, además, no se suprime, cuando hay declaraciones de la OIT, declaraciones del Fiscal General del Estado en el Congreso de los Diputados, alguna declaración de Ruiz−Gallardón, y sentencias que, en definitiva, dicen que este apartado 3, del artículo 315, es producto de una etapa histórica superada no democrática.

Nada más y muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Saura.

Por el Grupo Parlamentario Catalán en el Senado Convergència i Unió, la señora Rieradevall tiene la palabra.


El señor PRESIDENTE: Gracias, señor presidente.

Señorías, alguna cosa falla en la política penal del Gobierno del Estado cuando con reformas como esta se vulneran derechos constitucionales, conllevan una elevada inseguridad jurídica, suponen romper con el principio de intervención mínima y no responden al principio del artículo 25.2 de la Constitución de que la finalidad de la pena es la reeducación y la reinserción social. Debemos reflexionar, tal como ha dicho el senador Saura, que en los últimos años desde al año 1995 se han llevado a cabo más de 25 reformas del Código Penal, 25 reformas en veinte años; esas continuas modificaciones dificultan la ejecución de las penas impuestas a los condenados, suponen la imposible consolidación de los tipos penales introducidos en el Código Penal en cada reforma y dificultan enormemente la planificación de los servicios de la Administración de Justicia y la ejecución penal, dando siempre la sensación a todos los operadores jurídicos de que estamos trabajando en una permanente provisionalidad. No necesitamos este nuevo Código Penal que endurezca las penas, lo que sí necesitamos es incrementar y gestionar debidamente los recursos personales y materiales que precisa la Administración de Justicia desde una perspectiva realista.

En CiU consideramos que la reforma actual del Código Penal tendría no solamente que perseguir la disminución de la delincuencia como efecto de prevención general, sino también el índice de población reclusa. Por el contrario, esta reforma va en la dirección totalmente opuesta, va a aumentar la población penitenciaria en España. En nuestro grupo parlamentario denunciamos que con este proyecto de reforma del Código Penal queda atrás el principio de intervención mínima y se recurre de forma abusiva a la sanción penal, que no hay una demanda social para esta reforma y que, por el contrario, sí se puede desprender cierto populismo punitivo.

Muchas gracias, señor presidente.


El señor PRESIDENTE: Gracias, senadora Rieradevall.

Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra don Arcadio Díaz Tejera.


El señor DÍAZ TEJERA: Gracias, presidente.

Empezaré diciendo que esta es una reforma que lo que pretende es incorporar aquello que en 2010 no pudieron incorporar. Lo de la prisión permanente revisable es una modificación terminológica, pero ya en 2010, el hoy presidente del Gobierno, señor Rajoy, usaba la expresión: prisión perpetua revisable. Y juego de palabras por juego de palabras, si lo que es revisable no es permanente, tampoco lo que es permanente es revisable. O es una cosa o es otra. Podemos hacer un debate terminológico, pero, ciertamente, a mí me parece que, hablando en plata, a las cosas hay que llamarlas por su nombre, por lo que todo el mundo lo entiende. Y si hacemos uso del papanatismo, o sea, como lo hacen otros también lo hago yo, entonces hay que ver cómo lo hacen otros. Porque esos otros hacen la revisión, como Alemania, a los quince años; a los dieciséis, Italia; a los diecisiete, Francia. Ninguno lo hace a los veinticinco. Puestos a copiar, copiemos bien. Porque −yo estoy de acuerdo con la señora Franco− si se hiciera una encuesta es posible que saliera eso adelante, pero le sugiero también 2 encuestas más. Una encuesta acerca de la supresión de la pena de muerte. ¿Qué creen ustedes que saldría? O le sugiero otra encuesta más, ¿es usted partidario de suprimir los impuestos? A ver que sale. Claro que igual es que se trata de gobernar a base de encuestas. Ya decía, respecto al estatuto de la víctima, que a mí no me parecía correcto que el padre de una víctima −muy afamado en España, por las razones que sean− sea asesor jurídico de... A mí siempre me resultó muy escandaloso que alguien afectado por el dolor pudiera asesorar jurídicamente, políticamente, legislativamente. Y como acontece ese tipo de prácticas, pues no resulta novedoso que sea la encuesta quien decida.

Y miren ustedes cómo desde los primeros renglones de esta reforma ya se empieza a abordar este asunto como si nadie se lo fuera a leer. Dice: El Código Penal aprobado en 1995 es objeto de una completa revisión y actualización en la consciencia de que el transcurso del tiempo y las nuevas demandas sociales evidencien la necesidad de llevar a cabo determinadas modificaciones. Respecto al transcurso del tiempo, alguno ha dicho aquí: 26 reformas. No, han sido 29 reformas. Desde el año 1995, 29 reformas. Por tanto, no parece que sea la necesidad del tiempo quien lo aconseje, porque ya ha tenido 29 reformas. Entonces, excluyamos esto, porque también lo lee gente que va a comprobar lo que dice, que no se va a tragar lo que dice, porque no va a funcionar con música de oído, sino que va a comprobarlo. Primer argumento.

Segundo argumento, las demandas sociales. Que yo sepa, la mayor demanda social, según todas las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas, la primera, es el empleo y, la segunda, la lucha contra la corrupción. ¿Qué hace este texto? Bajar las penas en la lucha contra la corrupción, sobre todo en el cohecho y la malversación. Luego, ¿para unas cosas sí la demanda social, y para otras, no? Así llegó el texto al Congreso.

Segundo truco, o tercero, da igual. Esto ha sido informado ya por la Junta Fiscal, Consejo de Estado y Consejo General del Poder Judicial. ¡Ah, sí...! Miren ustedes, la reforma del año 2010 entro en vigor el 23 de diciembre de ese año, prácticamente, el 1 de enero de 2011. En 2012 ya mandó el Gobierno al Congreso un texto. ¿Qué evaluación se había hecho si no había pasado un año de aplicación de la reforma de 2010? ¡Todavía no había pasado un año! ¡Todavía no había una sentencia del Supremo, y ya mandan un texto! Por consiguiente, no es porque se evaluase la aplicación de la reforma que entró en vigor el 23 de diciembre de 2010, en la práctica el 1 de enero de 2011. Y si no es la evaluación de la aplicación de la reforma de 2010, ¿qué es lo que se incorpora? Las propuestas que no se integraron en esa reforma, entre ellas esta que habla de la prisión permanente revisable. Y la crítica respecto a esto no es solo por el juego de palabras o porque copien y copien mal, sino que cuando se cita al Tribunal Europeo de Derechos Humanos y la prohibición de penas inhumanas y degradantes tiene que ver con la indeterminación y la incertidumbre, no con la revisibilidad o permanencia de la pena, sino con la incertidumbre de la misma. Fíjense también en cuáles son las características de esta revisión y las garantías que la rodean. Por lo tanto, el argumento central no es solo lo que se dice en el preámbulo.


Catálogo: legis10 -> publicaciones -> borrador -> senado
senado -> Borrador de la sesión plenaria celebrada el miércoles, 1 de octubre de 2014
senado -> Borrador de la sesión plenaria celebrada el miércoles, 18 de febrero de 2015
senado -> Borrador incompleto de la sesión plenaria celebrada el miércoles 13 de mayo de 2015
senado -> Borrador incompleto de la sesión plenaria celebrada el díA14 de octubre de 2015
senado -> Borrador de la comisión de presupuestos celebrada el díA 23 de septiembre de 2015
senado -> Borrador de la comisión de sanidad celebrada el díA 7 de abril de 2015
senado -> Borrador de la sesión plenaria celebrada el miércoles, 25 de marzo de 2015
senado -> Borrador incompleto de la sesión de la comisión de justicia celebrada el díA 3 de marzo de 2015
senado -> Borrador de la sesión de la comisión de interior celebrada el jueves, 24 de abril de 2014
senado -> Se reanuda la sesión a las nueve horas. El señor presidente: Señorías, buenos días


Compartir con tus amigos:
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   14


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

    Página principal
Universidad nacional
Curriculum vitae
derechos humanos
ciencias sociales
salud mental
buenos aires
datos personales
Datos personales
psicoan lisis
distrito federal
Psicoan lisis
plata facultad
Proyecto educativo
psicol gicos
Corte interamericana
violencia familiar
psicol gicas
letras departamento
caracter sticas
consejo directivo
vitae datos
recursos humanos
general universitario
Programa nacional
diagn stico
educativo institucional
Datos generales
Escuela superior
trabajo social
Diagn stico
poblaciones vulnerables
datos generales
Pontificia universidad
nacional contra
Corte suprema
Universidad autonoma
salvador facultad
culum vitae
Caracter sticas
Amparo directo
Instituto superior
curriculum vitae
Reglamento interno
polit cnica
ciencias humanas
guayaquil facultad
desarrollo humano
desarrollo integral
redes sociales
personales nombre
aires facultad