Bases biológicas de la psicologíA



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Federico Engels


¿Y SI EL SER HUMANO DESAPARECE?

Leonardo Boff

¿Podría el ser humano desaparecer a causa de su poder destructivo y de su falta de sabiduría? Nombres notables de las ciencias no excluyen esa eventualidad. Stephen Hawking en su reciente libro "El universo en una cáscara de nuez" reconoce que en 2600 la población mundial estará hombro a hombro y el consumo de electricidad dejará a la Tierra incandescente. Ella se podrá destruir a sí misma. El premio Nobel, Christian de Duve, en su conocido "Poeira Vital" (1997) afirma que "nuestro tiempo recuerda una de aquellas importantes rupturas en la evolución, marcadas por extinciones de grandes dimensiones". E. Thódore Monod, tal vez el último gran naturalista, dejó como testamento un texto de reflexión con este título: "Y si la aventura humana viene a fallar" (2000). Asegura: "somos capaces de una conducta insensata y demente; se puede a partir de ahora temer todo, todo mismo, inclusive la aniquilación de la raza humana".

Si observamos la crisis social mundial y la creciente amenaza ecológica ese escenario de horror no es impensable.

Edwar Wilson señala en su último y alarmante libro "El futuro de la vida": "El hombre hasta hoy ha desempeñando el papel de asesino planetario... la ética de conservación, en la forma de tabú, totemismo o ciencia, casi siempre llegó demasiado tarde; tal vez aún haya tiempo para actuar".

Lógico, requerimos tener paciencia con el ser humano. Él no está todavía listo. Tiene mucho que aprender. En relación al tiempo cósmico posee menos de un minuto de vida. Pero con él la evolución dio un salto, de inconsciente se hizo consciente. Y con la consciencia puede decidir qué destino quiere para sí. En esta perspectiva, la situación actual representa un desafío antes que un posible desastre, la travesía hacia un escalón más alto y no un zambullirse en la auto destrucción.

¿Pero habrá tiempo para tal aprendizaje? En la hipótesis de que el ser humano llegue a desaparecer como especie, incluso así, el principio de inteligibilidad y de amorización quedaría preservado. Él está primero en el universo y después en los seres humanos. Emergería, un día, en algún ser más completo. T. Monod tiene hasta un candidato ya presente en la evolución actual, los cefalópodos, esto es, los moluscos como los pulpos y los calamares. Poseen un perfeccionamiento anatómico notable, su cabeza es dotada de una cápsula cartilaginosa, funcionando como cráneo y poseen ojos como los vertebrados. Poseen también un psiquismo altamente desarrollado, hasta con doble memoria, mientras nosotros poseemos solamente una. Evidentemente, ellos no saldrán mañana del mar y entrarán continente adentro. Requerirán de millones de años de evolución. Mas ya poseen una base biológica para un salto rumbo a la consciencia.

De todas formas, urge escoger: o el ser humano y su futuro o los pulpos y los calamares. Somos optimistas: vamos a alimentar cordura y aprender a ser sabios. Pero importa desde ahora demostrar amor a la vida en su majestuosa diversidad, tener compasión con todos los que sufren, realizar rápidamente la justicia social necesaria y amar la Gran Madre, la Tierra. Nos incentivan las Escrituras judaico- cristianas: "Escoge la vida y vivirás". Caminemos de prisa, pues no tenemos mucho tiempo para perder.



Leonardo Boff es un sacerdote católico brasileño, activo militante de la teología de la liberación, filósofo y autor de "Etica de la vida", así como de varios ensayos y artículos periodísticos.

Tomado de: http://www.rebelion.org/



RESUMEN DEL TEMA

Luego del aparecimiento de los mamíferos en el mundo de los seres vivos, los primates constituyen el eslabón más evolucionado de esta cadena, y de entre ellos el grupo de los homínidos, que florecen en la Tierra hace 4 millones de años aproximadamente, es la flecha que apunta hacia la conformación del ser humano.

Los homínidos inician su desarrollo evolutivo con el surgimiento de los Australopithecus; con una masa encefálica muy semejante a la de los gorilas, pero con la gran diferencia de que al liberar sus extremidades delanteras y ponerlas al servicio de la manipulación de objetos y su utilización como herramientas de trabajo, empezando a caminar de manera erguida, el cerebro, su corteza, y muy particularmente la parte frontal de ésta, sufre una extraordinaria transformación que lo conducirá a la elaboración del pensamiento en el homo sapiens.

Del mismo tronco evolutivo nacerá, 1 millón de años más tarde, el Pithecantrhopus, con casi el doble de masa encefálica y que ya no sólo se contentaba con utilizar como herramientas los objetos que le proporcionaba la naturaleza, sino que aprenderá a fabricarlas a su gusto y necesidad, habiendo aprendido, además, a encender el fuego.

El homo sapiens, por fin, aparece hace unos 100 mil años con el hombre de Neanderthal que, aunque con una masa encefálica un poco superior en su promedio a la del hombre actual, tenía aplastada la parte frontal de su cerebro y las circunvoluciones poco desarrolladas. Sin embargo, inicia con su presencia las ceremonias religiosas y aprendieron a preparar pieles para cubrirse del frío.

Junto al hombre de Neanderthal vive también el de Cromagnon que, al desaparecer el primero, continúa la evolución cerebral, especialmente el desarrollo del lóbulo frontal, así como el aparecimiento del arte y otras herramientas de trabajo más sofisticadas, con lo que el pensamiento y la cultura empiezan una carrera acelerada que hasta hoy no ha parado.



¿Y QUÉ MÁS PODEMOS HACER AHORA?

L@S ESTUDIANTES

  • Reflexiona un poco en este pensamiento del novelista Fedor Dostoievski: “El hombre es un misterio, y si no dedica su vida a esclarecer tal misterio, puede decirse que ha vivido en vano”.

  • Organicen ustedes mismos, por su propia cuenta, un panel sobre el tema de la evolución del ser humano en el que se planteen los puntos de vista actuales de la ciencia, la religión católica y otras religiones, y al que asistan también estudiantes de otros cursos. Solicitando la colaboración de un/a profesor/a como moderador/a.

L@S MAESTR@S EN EL AULA

  • Solicitar a l@s estudiantes que escriban un ensayo con el tema “El ser humano y la sociedad después de 10.000 años”. En el tema se tratará sobre aspectos que tengan que ver con su desarrollo cerebral y su organización social. Evaluar la claridad de la exposición, la solidez de los argumentos y la coherencia con lo estudiado.

  • Las evaluaciones deberán ser del tipo ensayo, preferentemente, y con el libro abierto, dando prioridad al desarrollo de la capacidad de análisis y síntesis de l@s estudiantes. Por ejemplo, y para promover el desarrollo de las habilidades de análisis: elabore un mapa conceptual o un cuadro sinóptico con los elementos estudiados acerca de la evolución del ser humano, en el cual se incluyan la capacidad craneal, fabricación de herramientas, desarrollo cultural y fechas aproximadas.

ORIGEN Y DESARROLLO EMBRIONARIO DEL SISTEMA NERVIOSO HUMANO

¿Hasta dónde queremos llegar con este tema?

  • Relacionar el estudio del desarrollo embrionario con los debates sobre el aborto, la preservación de la vida, el genoma y la clonación humana.

  • Analizar y sintetizar las características fundamentales del desarrollo embrionario.

Algunas inquietudes iniciales

  • ¿Crees tú que tenga alguna utilidad el estudio del desarrollo del embrión y el feto, para entender la naturaleza humana?

  • ¿Tendría alguna importancia el cuidado que se le pudiera brindar al embrión y al feto, para el futuro desarrollo de la personalidad del individuo?

  • ¿Cuáles son las repercusiones filosóficas y morales de la manipulación del genoma y la clonación de seres humanos?

De la filogénesis a la ontogénesis

En las clases anteriores analizamos el origen evolutivo del ser humano actual como especie, así como en el curso anterior analizábamos el desarrollo evolutivo del sistema nervioso en las otras especies animales, hasta llegar al ser humano. A ese análisis de la evolución del humano y del sistema nervioso lo denominamos como la filogénesis del ser humano y de su sistema nervioso; aunque también pudiéramos hablar de la filogénesis del caballo o de los elefantes, con el mismo sentido.

Ahora vamos a estudiar el origen y desarrollo del sistema nervioso en un solo individuo de la especie homo. Vamos a analizar cómo, a partir de la fecundación, se va empezando a formar esa estructura nerviosa que nos permite pensar y razonar, querer y sentirnos queridos, compartir anhelos y sueños con los que están más cerca de nosotros, aunque también, a veces, indignarnos y sentir rabia, pena y dolor.

Al análisis evolutivo de un solo individuo (sea este un humano o cualquier otro animal) y su sistema nervioso, desde su fecundación, se le denomina la ontogénesis del sistema nervioso.

Si ya hemos comprendido cómo ha ido evolucionando la vida, hasta llegar a lo que nosotros llamamos su más alto grado de desarrollo en el cerebro y la conciencia del humano, estudiemos ahora cómo en cada uno de nosotros se produce ese proceso evolutivo desde la fecundación, el desarrollo embrionario, el crecimiento fetal y el nacimiento; porque, indudablemente, mucho de lo que suceda en ese pequeño espacio de nuestra existencia va a repercutir en lo que seremos después.

Mucho de lo que suceda en la forma como fuiste concebido, en el tipo de relación que mantuvieron tu padre y tu madre en el momento de tu concepción, y durante el proceso de tu desarrollo embrionario y fetal; así como los cuidados que pudo tener tu madre al alimentarse, las condiciones sociales y económicas de ese entorno, van a definir en gran medida lo que hoy eres, y lo que serás en el futuro. Pero también dependerá de tu voluntad, de tu autopreparación, para mejorar tu vida y la de tu entorno familiar y social.



Las primeras dos semanas

¿Te imaginas cómo pudo haber sido tu vida cuando un espermatozoide de tu padre entró en el óvulo de tu madre en el momento en que fuiste fecundado? Imagínate, durante las primeras horas de tu existencia, primero como un cigoto, luego como una mórula, una blástula; y por último como un embrión y un feto.

Momento de la fertilización.

Una vez que el óvulo es fecundado por el espermatozoide en una de las trompas de Falopio se forma el cigoto, que consiste en la formación de un nuevo organismo unicelular más complejo que el óvulo y el espermatozoide separados, con extraordinarias posibilidades de formar un nuevo ser.

Al cabo de unas 36 horas de la fecundación y la formación del cigoto, esta célula originaria empieza a subdividirse primero en 2, luego en 4, después en 8, estas 8 en 16 células, y así sucesivamente. De tal suerte que aproximadamente 4 días después de la fecundación se ha formado una masa compacta de células llamada mórula, por su parecido a una mora.

A las pocas horas, esta mórula compacta se transforma en una esfera o pelota hueca con una cubierta externa y una masa interna de células bien diferenciadas denominada blástula. Cuando se forme el embrión, la parte externa (trofoblasto) de la blástula irá formando la placenta y la masa interna (embrioblasto) constituirá el embrión propiamente dicho.

Luego de 7 a 8 días después de la fecundación, esta esfera hueca de células (blástula) baja de la trompa de Falopio hasta el útero de la madre, inplantádose definitivamente en una mucosidad del útero llamada endometrio.

Aproximadamente hacia los 12 y 14 días, la masa interna de la blástula (el embrioblasto), del que aparecerá el embrión, va emitiendo un líquido que llena buena parte de la cavidad de la blástula, denominado blastocele.

Mientras tanto, el embrioblasto se va convirtiendo en una pequeña masa de células agrupadas en un extremo de la blástula, la misma que va formando, en la parte externa, una pequeña hendidura, y así mismo, a lo largo de la superficie de la esfera, tres capas de células llamadas ectodermo (ubicada en la parte exterior), mesodermo (ubicada en medio) y endodermo (en la parte interior). En las próximas dos semanas, de estas capas se irán formando los diferentes tejidos, órganos y sistemas Una vez formadas estas capas, la blástula pasa a llamarse gástrula.

Empieza a formarse el sistema nervioso en el embrión

Hacia la tercera semana, y a partir de la hendidura que se va haciendo más pronunciada, las capas del ectodermo, el mesodermo y el endodermo comienzan un proceso de plegamiento (envolviéndose) sobre sí mismas, dando inicio a la formación de los tejidos, órganos y sistemas.

Del endodermo se desarrollan el tubo digestivo, las glándulas, los bronquios, los pulmones, el aparato urinario, etc. Del mesodermo se va formando la pared del cuerpo, los músculos, el esqueleto, el aparato circulatorio, el aparato excretor, entre otros. Y del ectodermo se forma la piel, el sistema respiratorio y el sistema nervioso.

¿Te imaginas cómo van formándose las primeras células de tu sistema nervioso, de ese cerebro que luego te hará pensar, y sentir las primeras inquietudes de la amistad, el amor y la atracción sexual?

Entremos imaginariamente a ese mundo en el que fuiste un embrión.

Antes de plegarse (o envolverse) sobre sí mismo, el ectodermo empieza a hacerse más grueso formando la llamada placa neural, que al plegarse va formando, hacia el centro, el surco neural y el tubo neural. En el tubo neural se van formando 3 vesículas o bolsitas, cargadas de una sustancia líquida que aparecen durante la cuarta semana del embrión. A su vez, esta región donde se encuentran las vesículas se vuelve a plegar repetidas veces (alrededor de la quinta semana) formando ahora 5 vesículas, de las que, en el transcurso de los próximos meses, se van a formar las diferentes partes del cerebro y la médula espinal.

Embrión de 6 semanas.

Para este momento el embrión mide unos 0.6 cm, empezándose a formar también la columna vertebral, así como los otros órganos y aparatos como el corazón que empieza ya a latir, además de los ojos, oídos, boca (que todavía no son visibles), brazos y piernas muy rudimentarios, apareciendo ya el embrión propiamente dicho, en forma de un diminuto renacuajo.

Los movimientos de este embrión son producidos como consecuencia de la irritabilidad y de una sensibilidad muy primitiva, semejante al análisis elemental de los vertebrados inferiores, que carecen todavía de sistema nervioso.

Del embrión al feto: Un proceso de maduración constante

Durante el segundo mes de vida del embrión, que llega a medir hasta 3 cm de longitud y 1 g de peso, de esas 5 vesículas se va iniciando la formación de ciertas partes bien precisas, aunque primitivas todavía, del encéfalo, las mismas que estudiaremos con más detenimiento en la parte correspondiente a la estructura del sistema nervioso central, en clases posteriores.

De la misma manera, y durante este período, las vesículas crecen con más rapidez cubriendo aquellas partes del cerebro que ya han empezado a formarse. Estas vesículas a su vez dan inicio a la formación de la protuberancia, el bulbo raquídeo y el cerebelo.

Para esta época, en que ya empieza a formarse el sistema nervioso, los movimientos del embrión son muy semejantes al de un gusano: lentos, incoherentes, y se mueve todo el cuerpo ante un estímulo.

8 semanas.

Con respecto a las otras partes del embrión, al finalizar el segundo mes, ya se aprecian mejor las piernas y los brazos, así como los dedos, y se llegan a formar también los principales vasos sanguíneos.

Los pies del embrión a las 10 semanas.

En el transcurso del tercer mes los hemisferios cerebrales crecen y sus paredes se hacen más espesas, formando la corteza cerebral. Empieza también la formación del lóbulo temporal, permitiendo el aparecimiento de la cisura de Silvio y la formación de los lóbulos frontal y occipital.

Con 7.5 cm de longitud y 28 g de peso aproximado, ya no se lo ve como un simple renacuajo, sino que se aprecian en su estructura las formas características propias de un ser humano, con su cabeza, tronco y extremidades, claramente diferenciadas: al embrión se lo denomina ahora feto.

14 semanas.

Con una cabeza desproporcionadamente mayor que el resto del cuerpo, tiene los ojos completamente formados ya, así como los párpados, que se encuentran todavía pegados; estando también presentes, aunque en forma rudimentaria, los oídos externos (orejas).

Para el cuarto mes empiezan a formarse las otras cisuras, la cabeza continúa siendo demasiado grande en proporción al resto del cuerpo, mientras la cara tiene ya la forma humana, apareciendo, además, el cabello en la cabeza. Ahora tiene una longitud de 18 cm y un peso de 113 g, aproximadamente.



Las vainas de mielina recubren las neuronas

Durante el quinto mes se forman los surcos, apareciendo también las primeras vainas de mielina (un recubrimiento grasoso) en las neuronas de la parte inferior de la médula espinal, así como en las neuronas sensitivas. Para esta época ya se han completado todas las células nerviosas que poseerá el individuo durante el resto de su vida. De aquí en adelante estas células sólo irán aumentando en tamaño, y recubriéndose de mielina hasta la completa maduración del individuo en la pubertad.

18 semanas.

El feto mide alrededor de 30 cm con un peso aproximado de 450 g, reduciéndose considerablemente la desproporción de la cabeza con respecto al resto del cuerpo. Se mueve muy activamente en el vientre materno y responde ya a estímulos sonoros externos. (Algunos especialistas recomiendan que la madre, en sus momentos de descanso, se acostumbre a escuchar música de autores clásicos durante esta época).

Con respecto a la actividad que realiza el feto en este período, la misma procede de los reflejos producidos en la médula espinal que, como ya vimos, ha iniciado su proceso de mielinización (recubrimiento grasoso de la neurona).

¿Te imaginas un breve viaje imaginario por tu propio pasado, recorriendo estas imágenes como en una cinta de vídeo? ¿Te imaginas el entorno familiar en el que se desenvolvía la vida de tu mamacita cuando tú estabas todavía dentro de ella? ¿Te imaginas el entorno social y económico en el que tuvo que luchar para sobrevivir y para que tú también sobrevivas?

Al sexto mes tanto las cisuras como los surcos se perfeccionan, terminando el proceso en el que las vainas de mielina recubren las neuronas de toda la médula espinal, apareciendo también este recubrimiento en las neuronas del bulbo raquídeo (parte baja del cerebro), notándose ya el predominio de las secciones inferiores del cerebro sobre la médula, con movimientos bastante rápidos y mejor coordinados del cuerpo.

En este período llega a medir hasta 35 cm y su peso puede llegar hasta los 780 g, disminuyendo más todavía el tamaño de la cabeza con relación al cuerpo, formándose, además, las pestañas en los párpados que han dejado ya de estar pegados.

Al séptimo mes, en que el feto ya puede sobrevivir fuera del vientre de la madre si se produjera un parto prematuro, la vaina de mielina cubre las regiones anteriores a la corteza del cerebro, mientras que en la subcorteza se empiezan a cubrir también de mielina sus neuronas, aunque de manera muy rudimentaria. En este período los sentidos del gusto, el olfato, el oído y la vista intervienen ya decididamente en la recepción de estímulos, y los reflejos son mucho más precisos en comparación con las etapas anteriores.

Durante este mes el feto llega a medir hasta 42 cm con un peso de hasta 1.360 g, colocádose ya con la cabeza hacia abajo listo para el parto.

Durante el octavo y noveno mes continúa la formación de mielina en las partes superiores del cerebro, pero al nacer, a pesar de que todas sus características externas están ya completamente formadas, el peso de ese pequeño cerebro apenas es de 400 g, cuando el peso normal en el adulto es de 1.400 g de promedio, que sólo lo alcanzará en la época de la pubertad o la adolescencia.

Hacia el noveno mes alcanza los 50 cm de longitud, llegando hasta los 3.400 g de peso total el cuerpo en el recién nacido.

Desde el punto de vista del desarrollo del sistema nervioso, el nacimiento del bebe no significa ningún cambio sustancial para dicho desarrollo, ya que todavía no se ha completado el recubrimiento de mielina de los hemisferios cerebrales, lo que solamente alcanza a hacerlo hacia el segundo año de vida, mientras que su maduración total lo hará en la pubertad o la adolescencia, como hemos venido insistiendo.

¿Te pareció interesante este recorrido? ¿Conocías ya el desarrollo de este proceso? ¿Qué conclusión puedes sacar para tu vida de este conocimiento nuevo que has adquirido?



PROGRAMA CIENTÍFICO PARA CONSEGUIR LA SUPERINTELIGENCIA

Por Eduardo Martínez
La Fundación Nacional de la Ciencia de Estados Unidos ha presentado al Gobierno norteamericano un proyecto que pretende mejorar la capacidad intelectual de los ciudadanos y las instituciones con la intención de conseguir en pocos años el alumbramiento de lo que ha dado en llamarse superinteligencias.

La posibilidad de conseguir este resultado se basa en la convergencia de la nanotecnología con otras ciencias y técnicas, la cual en teoría ofrece nuevas posibilidades al desarrollo de las capacidades humanas, particularmente en lo que se refiere a las habilidades, avances sociales, productividad nacional y calidad de vida.

El informe, denominado Converging Technologies for Improving Human Performance: Nanotechnology, Biotechnology, Information Technology and Cognitive Science recomienda que el Gobierno de Estados Unidos impulse la investigación y el desarrollo (I+D) de las tecnologías que aumentan la capacidad y la eficiencia de los seres humanos, conjugando a tal fin las así llamadas 4NBIC: nanotecnologías, biotecnologías, infotecnologías y tecnologías del conocimiento.

Horizonte de 20 años

Este desarrollo ampliará a su vez los campos de investigación en los que hoy están concentrados las nanociencias y nanotecnologías, la biotecnología y la biomedicina, la ingeniería genética, las tecnologías avanzadas de la información y la comunicación, las ciencias del conocimiento y las neurociencias cognitivas.

Si este proyecto se aplica, en los próximos diez o veinte años podríamos disponer de redes de banda ancha que unan a las máquinas con los cerebros humanos, potenciando así tanto las capacidades humanas como de las máquinas.

Al mismo tiempo, se conseguirán sustanciales mejoras corporales como el aumento de la resistencia corporal y la fatiga que aumentan con la edad, ya que el acceso permanente de cualquier persona a la información relativa a sus constantes físicas, en cualquier lugar y momento, facilitará el empleo controlado de la energía vital y la corrección de los excesos en los que hoy caemos por falta de información.

Por último, el informe recomienda el lanzamiento por el Gobierno de un proyecto sobre el conocimiento humano, similar al del Genoma Humano, con la finalidad de que la aplicación combinada de las más modernas tecnologías contribuya a alumbrar personas e instituciones más inteligentes, capaces de resolver sin mayores traumas los conflictos personales y sociales.

Cambios revolucionarios

El punto de partida de este proyecto es que los espectaculares avances que se han producido separadamente en los campos estratégicos de las tecnologías NBIC permiten crear ya una convergencia tecnológica capaz de provocar cambios revolucionarios en las personas y sus entornos.

Los desarrollos que se han operado en las matemáticas y en las ciencias de la computación, conjugados con las tecnologías NBIC, nos acercan por vez primera a la comprensión del mundo natural y nos descubren la posibilidad de integrar estas tecnologías para mejorar la condición humana en aspectos inéditos para la evolución de la especie.

Estas mejoras podrán percibirse en la eficiencia profesional, en el desarrollo de una mayor sensibilidad individual y de las capacidades de conocimiento, así como en revolucionarios cambios operados en el campo de la salud y en una mayor creatividad individual y colectiva.

Una mayor comunicación entre estas tecnologías debe aumentar también la interconexión cerebral, permitir el desarrollo de la ingeniería neuromórfica, aumentar la inmunidad natural humana e impedir el declive de determinadas capacidades físicas y motrices propias del envejecimiento.

Quizás sea mucho pretender que la capacidad humana pueda alcanzar un nivel superior únicamente con el desarrollo combinado de diferentes tecnologías, pero el informe tiene la virtud de destacar la posibilidad de que este desarrollo inteligente sea capaz, en teoría, de provocar cambios inéditos en la relación de la especie con sus semejantes, su hábitat y con las máquinas.


Tomado de Tendencias Científicas

(http://www.webzinemaker.com/)

Genoma humano

Mucho se viene hablando durante los últimos años sobre el genoma y la clonación humana, y generalmente no tenemos idea de su significado y de sus repercusiones para el futuro desarrollo de la sociedad. Vamos a aprovechar que estamos refiriéndonos al origen y desarrollo embrionario del sistema nervioso humano, para aclarar de manera muy resumida estos dos conceptos.

Cuando hablamos de genoma, nos referimos a los genes de un ser vivo, a su mapa genético. Es como si tuviéramos frente a nuestros ojos el plano de una ciudad con sus calles y avenidas, parques, mercados y edificios públicos. En el mapa genético encontramos, así mismo, en qué lugar de sus genes se encuentran determinadas características de ese ser vivo.

En el genoma humano tenemos entonces el mapa o el plano del lugar, dentro de los genes, en que se encuentran cada una de las características propias del ser humano. Así, mediante este mapa, podemos encontrar aquella parte del gen responsable del color de los ojos o del cabello. El gen responsable de la estatura, del color de la piel o el de algunas enfermedades como el cáncer, la esquizofrenia o la diabetes.

Como notamos, mediante el análisis de este mapa, podemos llegar a modificar la estructura de los genes y su ADN, de la misma manera que pudiéramos cambiar una calle o una avenida en una gran ciudad, o construir un mercado donde antes no lo había. Podríamos, entonces, mediante la manipulación genética, decidir qué color de ojos quisiéramos que tenga nuestro futuro hijo, o eliminar de la raza humana enfermedades tales como la esquizofrenia o la diabetes.

Un fragmento del mapa genético humano.



Sin embargo, tal como funcionan las cosas, en nuestras sociedades de propiedad privada, donde tenemos que pagar hasta por el agua que bebemos, y en poco tiempo más nos cobrarán también el aire que respiramos, porque unos pocos seres humanos han expropiado a toda la humanidad de sus bienes naturales, de seguro que alguna de esas grandes empresas transnacionales, con la mejor de las tecnologías, ya es propietaria del mapa genético humano, o sea del mapa de tus genes y de los míos; y aunque podemos imaginarnos los beneficios económicos que obtendrán de esta apropiación, el resto de la humanidad desconoce lo que esas personas pudieran hacer con ese conocimiento.

Unos pocos seres humanos han expropiado a toda la humanidad de sus bienes naturales.



DESCUBIERTA UNA RED NEURONAL CAPAZ DE PERCIBIR LA TERNURA

Por Eduardo Martínez

Un recién nacido es capaz de sentir el afecto de una caricia antes de darse cuenta de que alguien le está acariciando, según una investigación desarrollada en la Universidad de Montreal y que publica la revista Nature Neuroscience.

Los investigadores han podido determinar la función que desempeña una red de nervios táctiles y neuronas corticales que están especialmente destinadas a descubrirnos no la caricia en sí, sino la emoción depositada en ella por una madre o un amante. Las caricias activan una red nerviosa especializada en los contactos que llevan implícita una carga emocional.

Hasta ahora se conocían bien las redes neuronales asociadas al tacto y que registran la sensación de frío, calor, o dolor, pero se ignoraba la función que desempeñaban las redes de fibras finas conocidas como de conducción lenta.

Estas redes estaban asociadas particularmente a los gatos, pero los investigadores Yves Lamarre, de la Universidad de Monteral, y su colega Hakan Olausson, del Hospital Universitario de Sahlgrenska, en Suecia, han comprobado ahora que estas fibras, activadas por estimulaciones agradables, actúan sobre una zona cortical del cerebro que es responsable de la interpretación agradable del tacto.

Amor sin tacto

El descubrimiento se ha alcanzado gracias a una paciente sometida a tests táctiles mientras se observaba la activación de su córtex por resonancia magnética. Esta paciente había perdido la sensación de tocar, pero podía percibir el calor, el frío o el dolor... y asegurar también que estaba recibiendo una caricia agradable sin poder sentir la mano del investigador.

Comparadas las observaciones de la paciente con las de un grupo paralelo creado para contrastar la investigación, se comprobó a través de la imaginería cerebral que había dos zonas de activación neuronal estrechamente ligadas a la experiencia.

Una zona cerebral se activa al percibir una relación táctil, pero que en el caso de la paciente enferma sólo reaccionó la región cerebral capaz de percibir la emoción depositada en una caricia, mientras que la especializada en el tacto permanecía invariable, al carecer de sensaciones táctiles.

La carga emotiva depositada en una caricia es registrada por el cortex insular, el cual sólo se activa cuando percibimos sensaciones amorosas o la atracción por el ser amado. Este descubrimiento confirma la enorme importancia de la ternura en las relaciones humanas, así como de las caricias y la comunicación táctil, cargada de emoción, en las relaciones amorosas, ya sean familiares o de pareja, así como en las relaciones sociales.

Bebés amados

Otro dato sorprendente es que los bebés desarrollan desde los ocho meses de gestación la capacidad de interpretar una caricia aunque carezcan de conocimiento táctil hasta después del nacimiento, lo que significa que pueden percibir el amor de sus padres desde el seno materno y descubrir que es amado antes de haber nacido.

Este descubrimiento ratifica asimismo la importancia de las caricias después del parto, ya que la red nerviosa que interpreta las caricias es el único contacto táctil que el bebé tiene con el exterior durante un tiempo después del nacimiento.

Tomado de Tendencias Científicas

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Clonación humana

Como ya lo estudiamos en una oportunidad anterior, la clonación de animales y plantas no es nada nuevo en la naturaleza ni en la historia de la sociedad. Los seres humanos hemos venido manipulando los genes de algunos seres vivos con el propósito de mejorar sus características en nuestro beneficio. Lo nuevo radica más bien en que esta manipulación se la realiza ahora in vitro o en el laboratorio, trabajando directamente con el núcleo celular y, particularmente con el ADN. Lo nuevo también consiste en que la clonación se la realiza ahora con seres humanos, generando agrias discusiones filosóficas, religiosas, éticas y morales.

Pero, ¿cuál es el procedimiento que se utiliza en una clonación?

Oveja Dolly

Una de las formas de clonación vegetal que la sociedad había venido realizando por siglos consiste en la no utilización de semillas, sino más bien en cortar una ramita de una planta y sembrarla para que se forme otra con las mismas características de la original. Pero en los animales eso no es posible. Entonces es necesario recurrir al laboratorio para extraer el núcleo de un óvulo de la hembra y “sembrarle” el ADN de otra célula, que puede ser de la misma madre, de otra hembra o de un macho de la misma especie, y volverlo a colocar en el útero de la futura madre, en el caso de los mamíferos, que puede ser cualquier otra hembra, para que se reproduzca el nuevo ser.

La clonación de la famosa oveja Dolly que nació en 1997, básicamente consistió precisamente en la extracción del núcleo del óvulo de una oveja, fue reemplazado por el núcleo de la célula de otra oveja hembra e implantado en el útero de una tercera oveja. De tal suerte que Dolly no tuvo padre propiamente hablando, porque no fue el producto de la unión de un espermatozoide con un óvulo, pero en cambio tuvo tres madres. Claro que para lograr el éxito alcanzado con Dolly, los científicos tuvieron decenas de experimentos fracasados.

En el caso de la clonación de seres humanos, como el de cualquier otro mamífero, las técnicas son semejantes. Aquí los problemas se derivan más bien de las implicaciones filosóficas, religiosas, éticas y morales que este tipo de manipulación genética arrastra consigo. Se empiezan a resquebrajar esquemas de pensamiento sobre la naturaleza, la condición y los fines humanos. Se trastocan los conceptos sobre lo bueno y lo malo. Pero sobre todo se cuestiona los intereses de las transnacionales que controlan estas tecnologías, cuyo propósito no es precisamente el bien de la humanidad.

¿Acaso los medios de comunicación masiva no tratan también de clonar todos los días nuestras mentes?

RESUMEN DEL TEMA

Una vez fecundado el óvulo por el espermatozoide se forma el cigoto, cuya célula se va subdividiendo primero en 2, luego en 4, en 8, en 16, y así sucesivamente, hasta que se forma la mórula que es una masa compacta de células parecido a una mora. Aproximadamente a los 5 días de la formación de la mórula, sus células interiores se van agrupando en un extremo de la misma, dejando una cavidad que la llenará un líquido llamado blastocele. Ahora la mórula pasa a llamarse blástula.

A este agrupamiento de células en uno de los extremos de la blástula se lo denomina embrioblasto, del que irán apareciendo tres capas de células que cubrirán la blástula, denominadas ecotodermo, mesodermo y endodermo, de donde, en el desarrollo del embrión y el feto, se formarán los distintos órganos, aparatos y sistemas. Del ectodermo, por ejemplo aparecerá el sistema nervioso. Una vez formadas estas tres capas, la blástula pasa a llamares gástrula.

Hacia la tercera semana, al plegarse sobre sí mismo, el ectotodermo va formando el sistema nervioso, formándose en su orden la placa neural, el surco neural y el tubo neural. Ahora a la gástrula se la denomina ya embrión y se asemeja mucho a un diminuto renacuajo.

Del segundo al cuarto mes, del tubo neural, en el que se forman unas bolsitas llenas de una sustancia líquida llamadas vesículas, se irá formando el sistema nervioso, desde la médula espinal hasta el cerebro. A partir del tercer mes ya se puede distinguir con facilidad las partes fundamentales del nuevo ser humano, denominándosele ahora feto.

En el feto observamos una cabeza mucho más grande que las otras partes del cuerpo, y a partir del quinto mes la vaina de mielina empieza a recubrir las neuronas de la parte inferior de la médula, avanzando progresivamente hacia la parte superior, hasta el momento del nacimiento en el que ese recubrimiento habrá llegado ya hasta algunas partes de los hemisferios cerebrales (no a todas), cubriéndolo completamente hacia los dos años aproximadamente, logrando a su madurez total a la edad de 15 años.

Con el descubrimiento del genoma humano, la sociedad tiene la oportunidad de desarrollar nuevas tecnologías que permitan mejores condiciones de vida, así como con la manipulación genética y la clonación. Lamentablemente son descubrimientos científicos y tecnologías que no están a la disposición de la humanidad, sino de unas cuantas empresas transnacionales a quienes sólo les interesa sus ganancias, así como sus intereses políticos y militares de dominación global.

Me celebro y me canto a mí mismo.

Y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti,

porque lo que yo tengo lo tienes tú

y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también.
Walt Whitman

¿Y QUÉ MÁS PODEMOS HACER AHORA?

L@S ESTUDIANTES


  • Al estudiar el proceso del desarrollo embrionario del ser humano, ¿no te han asaltado algunas cuantas preguntas relacionadas con el tema del aborto? Discútelas con tus compañer@s de clase, con tus amig@s o con tus padres.

  • Pidan al/la profesor/a de la asignatura la realización de un debate (mesa redonda, taller, etc.) en el curso sobre este tema tan importante: el aborto.

LOS PROFESORES EN EL AULA

  • Para evaluar la comprensión del tema estudiado y reforzar los conocimientos adquiridos, solicitar a l@s estudiantes que realicen un análisis del proceso del desarrollo embrionario mediante un cuadro de cinco columnas. En la primera columna ubicar la edad del embrión en meses desde la fecundación hasta el nacimiento. En la segunda columna escribir las características internas y externas del embrión y el feto, de acuerdo a esa misma edad. En la tercera el desarrollo del sistema nervioso, en la cuarta el desarrollo de los otros órganos y en la quinta una conclusión de cada edad. Ejemplo:

DESARROLLO EMBRIONARIO DEL SISTEMA NERVIOSO HUMANO

Desarrollo del sistema nerviosoDesarrollo de otros órganosConclusión

Edad del embrión

1er mesCaracterísticas internas y externas

2do mes



Cigoto, mórula, blástula, gástrula.

...........................



Formación del ectodermo, placa neural, el surco neural y el tubo neural.

...........................



Columna vertebral, corazón, ojos, oídos, boca muy rudimentarios.

...........................



Para la cuarta semana el embrión aparece en forma de un renacuajo.

...........................



¿Era esto la vida?, diré a la muerte, pues bien, ¡que se repita!


F. Nietzsche

  • Pedir a l@s estudiantes que escriban un ensayo sobre el tema: “¿Es el embrión y el feto un ser vivo independiente, como cualquier otro ser humano, que merece respeto, o es solamente una parte del cuerpo de la mujer, del que ella podrá disponer a su libre albedrío?”. En el ensayo deben exponerse las razones y argumentos que sirven de base para la respuesta. Debe calificarse la claridad de la exposición, la consistencia de los argumentos y la coherencia o relación con lo estudiado.

PSICOLOGÍA DE LA EDAD EVOLUTIVA


¿Hasta dónde queremos llegar con este tema?

  • Comprender los fundamentos biológicos, psicológicos y sociales de nuestra propia conducta.

  • Analizar las causas de los conflictos que se producen en jóvenes y adolescentes.

  • Proponer alternativas de solución a los problemas que plantea la formación de la personalidad en niñ@s y adolescentes.

Algunas inquietudes iniciales

  • ¿Recuerdas las travesuras que hacías cuando eras pequeñ@?

  • ¿Te agrada o te desagrada recordar tus momentos de infancia?

  • ¿Crees que los problemas y los conflictos que se dan en la adolescencia tengan alguna solución?

  • ¿Consideras que solamente entendiendo el origen de los problemas de la juventud podamos encontrar su respuesta?

De la maduración biológica al desarrollo mental

Mientras el embrión y el feto permanecieron en el vientre materno, su crecimiento y maduración eran fundamentalmente biológicos, y el sistema nervioso, así como su función reguladora de los movimientos reflejos, forma parte también de ese mismo crecimiento. Aunque en el recién nacido el sistema nervioso continúa ese mismo proceso de maduración, hasta después del año de vida, a partir del nacimiento, en el bebé van a influir de una manera cada vez más progresiva el ambiente social y afectivo que lo rodean, pero ahora en el desarrollo psicológico del infante. La maduración biológica, por lo tanto, va cediendo poco a poco el paso al desarrollo mental o psicológico.

El ambiente afectivo que rodea al bebé influye en su desarrollo psicológico.

Cuando decimos que el ambiente social en que se desenvuelve el recién nacido, va a influir progresivamente, y de manera cada vez más decisiva, en el desarrollo psicológico del infante, no podemos olvidar que incluso cuando está en el vientre materno, ese ambiente social ya incide en la propia maduración biológica del embrión y el feto. Esto lo podemos apreciar en la diferencia que puede existir en la alimentación de las madres durante el embarazo. Una madre con una formación cultural y una situación económica de media para arriba, tendrá mejores y más oportunidades para proteger al hijo de sus entrañas; en cambio, una madre con una pobre formación cultural, y una más pobre situación económica, no estará en condiciones de proporcionarle esos mismos cuidados.

Una vez que ha nacido el bebé, ya no va a incidir solamente el cuidado alimenticio de la madre y de su hijo en ese desarrollo psicológico, sino, además, la cantidad y la calidad de afecto que empieza a recibir de parte de quienes lo rodean. No va a tener el mismo desarrollo mental un niño, hijo de madre soltera y de procedencia campesina, a quien tiene que dejar posiblemente encerrado en un cuartucho de la ciudad, para poder ganarse la vida, que un niño cuyos padres con formación profesional, y de situación económica más acomodada, quienes pueden, por lo menos, costearse una niñera.

En todo caso el futuro desarrollo psíquico del niño, el desarrollo de su personalidad, de sus cualidades y habilidades, ya no va a estar predeterminado sólo por la maduración del sistema nervioso, sino fundamentalmente por las condiciones de vida en que se va a desenvolver y la educación que reciba.

El futuro desarrollo psíquico del niño dependerá de las condiciones de vida de su entorno y de la educación que reciba.

La infancia: desde el nacimiento hasta los primeros pasos

Como ya lo habíamos anotado en el tema anterior, el recién nacido todavía no ha completado la maduración de su sistema nervioso, empezando recién la mielinización de las células de los hemisferios cerebrales durante los primeros meses de vida.

Desde que nace, y en el transcurso del primer mes, todos los movimientos del infante no son más que reflejos innatos (reflejos incondicionados, o instintivos), tales como el de succionar o mamar (como los pollitos que saben ya picotear al salir del cascarón), el de mover los dedos de las manos para agarrar lo que se le coloque en ellas, sin ninguna intención de buscar o coger algo específico, así como el pataleo sin razón ni motivo. Todo su cuerpo es un estado de movimiento permanente, y la ejercitación de esos movimientos es fundamental para el futuro desarrollo psíquico del infante, aunque estos movimientos no constituyan el resultado de estímulos externos, sino más bien el producto de una especie de descarga de un exceso de la energía nerviosa que acumula el infante (estímulos internos), y al que se denomina tono.

Todo su cuerpo es un estado de movimiento permanente, y la ejercitación de esos movimientos es fundamental para el futuro desarrollo psíquico del infante.



Durante el segundo mes no solamente succiona el pezón de su madre cuando se lo pone en la boca, sino que ya sabe reconocer que en el momento que lo cogen cuando está llorando, es para alimentarlo, y empieza a calmarse y a buscar desesperadamente el seno materno. Con este tipo de reacción se van formando los primeros reflejos condicionados. Ya no es el simple reflejo innato de succionar hasta sus propios labios, sino de buscar el pezón que lo alimenta cuando lo cogen, o de alegrarse al ver el rostro de quien lo alimenta. Ya veremos, en la parte que corresponde a la función del sistema nervioso, en qué consisten los reflejos, tanto condicionados como incondicionados.

LA IMPORTANCIA DE LOS 0 A 3 AÑOS DE EDAD

En los primeros momentos, meses y años de vida, cada contacto, cada movimiento y cada emoción en la vida del niño pequeño redunda en una explosiva actividad eléctrica y química en el cerebro, pues miles de millones de células se están organizando en redes que establecen entre ellas billones de sinapsis. Es en esos primeros años de la infancia cuando las experiencias y las interacciones con madres, padres, miembros de la familia y otros adultos influyen sobre la manera en que se desarrolla el cerebro del niño, y tienen consecuencias tan importantes como las de otros factores, entre ellos la nutrición suficiente, la buena salud y el agua pura. Y la manera en que el niño se desarrolla durante este período prepara el terreno para el ulterior éxito en la escuela y el carácter de la adolescencia y la edad adulta.

Cuando los niños de corta edad reciben abrazos y caricias afectuosas, tienden a desarrollarse mejor. Los cuidados cálidos que responden a las necesidades del niño parecen tener funciones de protección, e “inmunizan” hasta cierto punto al niño pequeño contra los efectos del estrés en etapas ulteriores de su vida. Pero la maleabilidad del cerebro durante esos años iniciales también significa que cuando los niños no reciben el cuidado que necesitan o cuando padecen inanición, malos tratos o descuido, puede peligrar el desarrollo de su cerebro.

Los efectos de lo que ocurre durante el período prenatal y durante los primeros meses y años de la vida del niño pueden durar toda la vida. Todos los componentes fundamentales de la inteligencia emocional — confianza, curiosidad, intencionalidad, autocontrol y capacidad para relacionarse, comunicarse y cooperar con los demás — que determinan de qué manera el niño aprende y establece relaciones en la escuela y en la vida en general, dependen del tipo de atención inicial que reciben de padres, madres, maestros preescolares y encargados de cuidarlos. Naturalmente, nunca es demasiado tarde para que los niños mejoren su salud y su desarrollo, adquieran nuevas aptitudes, superen sus temores o cambien sus creencias. Pero, como ocurre con mayor frecuencia, cuando los niños no están bien encauzados desde un principio, nunca recuperan el terreno perdido ni alcanzan plenamente su potencial.

¿Cómo se justifican las inversiones? Los derechos de los niños y la causa del desarrollo humano son razones incontestables para efectuar inversiones en la primera infancia. La neurociencia proporciona otra justificación que es difícil refutar, ya que demuestran la influencia de los primeros tres años en el resto de la vida del niño.

Además, también hay argumentos económicos que no son impugnables: aumento de la productividad a lo largo de toda la vida, mejor nivel de vida cuando el niño llega a la edad adulta, ahorros en la educación necesaria para remediar anteriores deficiencias, en la atención de la salud y en los servicios de rehabilitación, y mayores ingresos para los padres, las madres y los encargados de cuidar a los niños, quienes quedan más liberados a fin de participar en la fuerza laboral.

Además, hay razones sociales: al intervenir al principio de la vida se contribuye a reducir las disparidades sociales y económicas y las desigualdades de género que dividen a la sociedad y se contribuye a la inclusión de quienes tradicionalmente quedan excluidos.

Asimismo, hay razones políticas, puesto que el lugar que ocupe un país en la economía mundial depende de la competencia de su pueblo y dicha competencia se establece muy temprano en la vida, antes de que el niño cumpla tres años.

Tomado de “Estado mundial de la infancia 2001”, UNICEF, Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.

(www.unicef.org/spanish)

Piaget y sus reacciones circulares

Al finalizar el segundo mes y comienzos del tercero, ya sabe reconocer a la persona que lo cuida y le da de comer, a tal punto que cuando la ve cerca y observa su cara, deja de llorar, empezando a sonreírle y a levantar brazos y piernas para que lo cojan. A este tipo de automatismos (porque son actos y reacciones automáticas), el psicólogo suizo Jean Piaget (1896-1980) los denominó reacciones circulares primarias, porque son las primeras repeticiones de actos que el bebé realiza ante un estímulo externo.

Hacia el cuarto y quinto mes, el reflejo de agarrar cualquier cosa que se le ponga en las manos, se va convirtiendo en una manipulación intencionada de los objetos que le presentan a la vista, actividad que va a ser fundamental para que a los seis meses pueda ya sentarse, lo que le permitirá controlar mejor la acción de sus manos.

Durante los próximos dos o tres meses observa con más atención los objetos que puede coger, golpeándolos, tirándolos y tratando de volverlos a coger; o tirándolos para que un adulto se los recoja, repitiendo estas acciones de manera parecida con cada nuevo objeto que llega a sus manos. A estos juegos de varias repeticiones en el que el bebé asimila acciones anteriores Piaget los llama reacciones circulares secundarias.



Cuando el infante empieza a gatear, su radio de acción se extiende mucho más todavía, y ahora ya se puede trazar metas como el de coger él mismo un objeto que lanzó, empezando también a parase y a caminar sosteniéndose en un mueble o en la pared. Con respecto al lenguaje, para los diez o doce meses, y con la ayuda de los adultos que se esmeran en enseñarle a pronunciar las primeras palabras, empieza primero a comprenderlas identificándolas con los objetos que nombra.

El desarrollo temprano del cerebro: un torrente de creatividad

Es muy posible que usted haya visto alguna vez a un niño menor de un año que observa expectante y lanza un grito de alegría cuando de repente aparece la cara de su madre, que jugaba a tapársela con las manos. Mientras dura este juego aparentemente sencillo y repetitivo, ocurre algo espectacular: miles de células en expansión del cerebro del niño responden en cuestión de segundos. Algunas células se “encienden” y algunas conexiones que ya existen entre las células del cerebro se fortalecen, al tiempo que se establecen nuevas conexiones.

Mientras las conexiones cerebrales se disparan durante los tres primeros años de vida, el niño descubre cosas nuevas prácticamente en todo momento en que está despierto. Al nacer, el niño tiene unos 100.000 millones de células en el cerebro. La mayor parte no están conectadas entre sí y no pueden funcionar por cuenta propia. Deben organizarse en forma de redes formadas por billones de conexiones y sinapsis que las unen.

Estas conexiones constituyen milagros del cuerpo humano que dependen en parte de los genes y en parte de lo que ocurre durante los primeros años de vida. Muchos tipos de experiencia afectan al funcionamiento del cerebro del niño, pero ninguna encierra más importancia que el cuidado físico y afectivo temprano.

Tomado de “Estado mundial de la infancia 2001”, UNICEF, Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.( www.unicef.org/spanish)



La infancia: aprendiendo a hablar y a caminar

El hecho de ponerse de pie y empezar a caminar, así como el inicio de la adquisición del lenguaje, es la primera gran revolución que experimenta el infante (llamémosle también una crisis), como producto de la mielinización de las neuronas de los hemisferios cerebrales que sucede a esta edad. De aquí en adelante las neuronas van a seguir aumentando en tamaño, y la mielina va a continuar engrosando los axones hasta llegar a la pubertad, etapa en la cual la maduración acabará de completarse.

A partir de ahora empezará a superar la etapa de las reacciones circulares secundarias, en las que solamente repetía los mismos esquemas en situaciones diferentes. Como ya empezó a caminar, el mundo se le aparece extraordinariamente grande y lleno de inmensas posibilidades de conocimiento. Entonces es cuando comienza a acomodarse a las nuevas situaciones, experimentando y transformando los esquemas aprendidos con anterioridad. Piaget les llama a éstas, reacciones circulares terciarias.

Aprendiendo a cambiar la realidad

En la posibilidad de movilizarse por sí mismo de un lugar a otro, ya sea gateando, y más todavía, caminando, aunque sea agarrándose de los muebles, existe ya una clara actividad mental cargada de intencionalidad (que hace las cosas con la intención de lograr un propósito). Ahora empieza a darse cuenta que realizando determinados actos puede producir ciertos efectos, es decir, que con su acción puede modificar la realidad circundante.

Como hemos visto, durante todo este período que va desde que nace hasta que aprende a caminar, el psiquismo del infante ha estado determinado fundamentalmente, a más de la maduración de sus neuronas, por un gran desarrollo de la sensibilidad que lo pone en contacto con el mundo exterior, especialmente del tacto, y luego el de la visión y el oído, así como por su contraparte: la acción muscular (desde el pataleo y la succión, hasta los primeros pasos). A este periodo infantil se lo ha denominado sensoriomotor o sensoriomotriz, porque en su desarrollo se unen indisolublemente la acción de las sensaciones con la acción de los músculos.

La infancia: el niño empieza a comunicarse

Como lo hemos expresado, en este período de la infancia el niño aprende también a comunicarse con los adultos por medio del lenguaje. Al principio sólo es capaz de comprender algunas palabras sueltas pronunciadas por estos últimos, de tal suerte que cada vez que las pronuncia, el niño vuelve su mirada hacia el objeto señalado por la palabra, y luego empieza a pronunciarlas él mismo para señalar dichos objetos, aunque sin darse cuenta todavía de su significado. Esto quiere decir que aún no se forma el concepto de una cosa, en el sentido de que concepto es la representación mental (operación mental) o la idea que se tiene de algo (tal como nos enseña la asignatura de Lógica, ¿recuerdan?).

La etapa de la comprensión de las palabras empieza aproximadamente al final del primer año hasta el año y medio. A partir de este momento, a la vez que aumenta el grado de comprensión de las palabras pronunciadas por los adultos que se dirigen a él, empieza también a pronunciar las suyas propias y a establecer una comunicación verbal más directa con el mundo de los mayores.

Durante todo el segundo año de vida sus expresiones verbales se van haciendo cada vez más complejas. Desde la pronunciación de una sola palabra con la que quiere decir muchos cosas, hasta la formación de oraciones con varias palabras, dependiendo de cómo dirigen los adultos este proceso, durante el cual se van formando los conceptos, aunque todavía de una manera rudimentaria y no en todos los casos.

Para el tercer año les gusta mucho escuchar las cosas que dicen los adultos, y está ya en capacidad de recibir instrucciones verbales para realizar algún tipo de acción sencilla, pero bien específica, así como han aprendido a memorizar pequeños trozos de poemas o canciones infantiles. En definitiva, podemos concluir que el lenguaje aparece en el infante como parte de la relación con los otros seres humanos, y en esa relación se va perfeccionando.

De los tres a los siete años: la edad de la travesura y la investigación

Para tener una idea de cómo se va formando el pensamiento infantil (operaciones mentales) de los 3 a los 6-7 años, vamos a transcribir la experiencia de una madre que, mediante un diario, llevó un registro de la evolución en la formación de conceptos de su hija:

Natacha, con sus 2 años y 4 meses, es una muchacha sana, de mejillas sonrosadas; es muy parlanchina, habla mucho, pero incorrectamente. Hoy pregunté a Natacha: ‘¿Qué es una mamá?’ Me miró, reventando de risa, y con su dedito me señala, diciendo reiteradamente: ‘Esto es una mamá’. Luego le dije: ‘Pero ahora viene a nosotros una niña extraña, que no tiene mamá, y ésta te pregunta lo que es una mamá. ¿Cómo se lo explicarías?’ Natacha mira muy sorprendida, le es difícil imaginarse que una niña no pueda tener mamá, y luego dice: ‘Mamá, ésta es la mamá’, y me señala a mí.

Con 3 años y 5 meses, le pregunto a Natacha cómo se podría explicar lo que es una mamá. Sin meditarlo, me dice: ‘Mamá, ésta eres tú, Ana; ella tiene una hija, que soy yo’.

A los 4 años y 4 meses, a la pregunta de cómo se debe explicar lo que es una mamá, responde Natacha: ‘Una mamá no refriega nunca, siempre está escribiendo’.

A los 5 años y 6 meses, volví a preguntar a Natacha lo que es una mamá. ‘¿Una madre?’, pregunta otra vez, y responde: ‘Una madre es una mujer que tiene hijos’. Luego le pregunto: ‘¿Tiene hijos o los da?’. ‘No -contesta con seguridad-, ella los da y no los tiene todavía. También se pueden tener hijos ajenos. Aquí, Enma también me tiene, pero no es ninguna madre; madre es quien puede tener hijos’.”

Como vemos, al principio el concepto de “mamá” está determinado solamente por lo que es su mamá, incluso sólo por sus características personales; por lo tanto, no pueden haber otras mamás. Luego ya puede relacionar el concepto “mamá” con el hecho de tener una hija que es ella misma. A los 4 años se amplía ese concepto a otras características especiales de su madre, como el hecho de ser una escritora y, por último, lo amplía mucho más ya al hecho de tener hijos, lo que significa que muchas otras mujeres también pueden ser mamás.

En la medida en que va aprendiendo a elaborar conceptos nuevos, ésta es también la edad en que todo lo quiere saber, poniendo mucho interés en la razón de las cosas, es la edad de los ¿por qué? Estas operaciones mentales son importantísimas para preparar al niño al aprendizaje sistemático de la escuela. Pero la elaboración de estos conceptos, todavía muy primitivos o preconceptos, es eminentemente práctico o intuitivo, tal como lo vimos en el ejemplo, en el que predominan sólo algunos elementos del mismo, y no existe todavía su relación con otros conceptos, sin los cuales no es posible su completa comprensión.

En esta edad ha desarrollado mucho más su destreza para caminar. Ahora ya no quiere que lo cojan para ir de un lugar a otro, convirtiéndose, en algunos casos, en un verdadero terremoto que ha empezado a sacar canas verdes a los pobres padres (la próxima vez que les sacará canas verdes será en la pubertad y la adolescencia), ya que al unirse el desarrollo acelerado de la actividad muscular con el de su actividad social, todo lo quiere saber, todo pretende investigarlo por sí mismo.

Es también la edad en que predomina el juego. Al principio de forma individual, tratando de imitar a los adultos en sus actividades. Luego vienen los juegos de acción de manera colectiva con otros amiguitos o hermanitos, y al final del período aquellos juegos en que se ponen determinadas reglas a las que todos deben someterse.






LOS NIÑOS DE EXTREMADURA

Los niños de Extremadura

van descalzos,

¿Quién les robó los zapatos?


Les hiere el calor y el frío.

¿Quién les rompió los vestidos?


La lluvia

les moja el sueño y la cama.

¿Quién les derribó la casa?
No saben los nombres de las estrellas.

¿Quién les cerró las escuelas?


Los niños de Extremadura

son serios.

¿Quién fue el ladrón de sus juegos?
Rafael Alberti




Ha llegado la hora de ir a la escuela

Como hemos venido insistiendo, durante el transcurso del desarrollo de la psicología infantil, poco a poco las condiciones sociales en que vive el niño van repercutiendo, de manera directa o determinante en su conducta, más que su misma evolución biológica. Primero en el tipo de alimentación y los cuidados afectivos que recibe. Luego en su inserción directa en la sociedad, ya sea a través de su ingreso en la escuela y/o al mundo del trabajo en sociedades capitalistas como la nuestra, donde el sistema de explotación de la mano de obra (explotación del trabajo) lo obliga a tener que ayudar a mantener el hogar, prácticamente desde que empieza a caminar y hablar.

Como decimos, esta situación es propia de sociedades capitalistas y subdesarrolladas, porque, si los designios de quienes pretenden hacer de la globalización el dominio universal de un imperio no nos quieren negar el derecho a la verdad, nadie podrá desmentir que en las sociedades socialista los niños eran (y son todavía, en las que quedan) verdaderos privilegiados que no tenían (ni tienen) que trabajar para subsistir y peor todavía mendigar.

En todo caso, y a pesar de que el desarrollo psicológico y mental de esos niños condenados a la miseria y al aislamiento cultural, puede ser en muchos casos superior al de los que asisten a las escuelas, analizaremos ese desarrollo mental solamente de los que ingresan a la aulas escolares.

La gran actividad de los niños preescolares (de 3 a 6-7 años) se explica como consecuencia de la mielinización de los hemisferios cerebrales, que permite la excitación de zonas bien amplias en la corteza, impidiendo que la atención, ante ciertos estímulos, se focalice en un solo lugar de la misma. Pero al mismo tiempo que este proceso netamente biológico se ha estabilizado, se equilibran también los focos de excitación, permitiendo que ciertas zonas corticales (corteza cerebral) puedan inhibirse para prestar atención a estímulos específicos.

Esto lo podemos explicar mejor cuando vemos a un niño de 4, 5 ó 6 años que no se puede estar quieto, que no presta atención a lo que se le dice o recomienda, que inclusive en el juego, salta de un juego a otro porque no es capaz de concluir ninguno. En cambio un niño de entre 6 a 7 años ya se concentra en algo, se estabiliza, e inclusive puede ya aprender a postergar un juego que le gusta mucho para cumplir otra actividad un poco más tediosa, pero que a mediano plazo le puede ser más placentera, como la promesa de ir a un paseo, por ejemplo.





ATENCIÓN DE LOS NIÑOS = ATENCIÓN DE LA MUJER

Hacer hincapié en la atención de los lactantes y los niños de corta edad significa atender también a las mujeres, cuyo estado físico y emocional influye sobre sus embarazos y sobre el desarrollo de sus hijos más pequeños. Se ha determinado que la deficiente atención prenatal y la desnutrición de las madres redunda en un bajo peso al nacer, la aparición de problemas de la audición, de dificultades en el aprendizaje y de casos de espina bífida y deterioro cerebral en los niños. Cuando los hijos de madres con peso insuficiente llegan a la edad adulta, tienen mayores probabilidades de padecer algunas enfermedades y trastornos, entre ellos diabetes, enfermedades cardiovasculares y obesidad.

En 1990, la Cumbre Mundial en Favor de la Infancia reconoció la importancia para los niños de la salud de sus madres, cuando exhortó a reducir a la mitad la tasa de la mortalidad derivada de la maternidad hacia el año 2000. En 1993, en Viena, la Conferencia Mundial de Derechos Humanos reafirmó que los derechos de la mujer son derechos humanos; y en 1994, la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo celebrada en El Cairo afirmó que la salud de la mujer, incluida su salud reproductiva, es imprescindible para el desarrollo sostenible. Y en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en Beijing en 1995, y durante la reunión para el seguimiento de la misma al cabo de cinco años en Nueva York, se determinó que mejorar la salud de la mujer es una de las acciones prioritarias para asegurar la igualdad de género, el desarrollo y la paz en el siglo XXI.

No obstante, las actuales tasas de mortalidad derivada de la maternidad siguen siendo altas. En el mundo en desarrollo, una mujer tiene, como promedio, 40 veces más probabilidades que una mujer del mundo industrializado de perder la vida a raíz de complicaciones del embarazo y el parto. Un estudio sobre Bangladesh indicó que cuando una mujer pierde la vida al dar a luz, su hijo tiene probabilidades entre 3 y 10 veces mayores de morir en un plazo de dos años que un niño que viva con ambos progenitores. Al mejorar la atención de las madres se protege a los niños. Dado que reconocen esta situación, el UNICEF, la Organización Mundial de la Salud ( OMS), el Fondo de Población de las Naciones Unidas ( FNUAP) y el Banco Mundial, así como sus numerosos aliados, promueven iniciativas de maternidad sin riesgo en todo el mundo.

Naturalmente, muchas culturas comprenden esta conexión. Bangladesh, por ejemplo, estableció el Día de la Maternidad sin Riesgo, que se observa todos los años, una demostración de que el país reconoce que la atención de las embarazadas proporciona una saludable entrada en la vida a sus hijos. Con un decidido apoyo de los medios de difusión, el Gobierno, los agentes de salud y varios organismos se movilizaron para abordar las cuestiones sociales que son el trasfondo de la muerte de muchas madres. Las acciones de Bangladesh por lograr embarazos seguros y saludables fortalece, en última instancia, la atención de los lactantes.

Educar a las familias acerca de la importancia de la dieta correcta y de la atención de la salud de las embarazadas también forma parte de los programas de desarrollo del niño en la primera infancia, así como educar a los hombres acerca de la importancia de su participación en la atención de sus esposas embarazadas y el cuidado de sus hijos. Cuando los padres, al igual que las madres, están convencidos de que es necesario contar con apoyo para lograr que los embarazos y el desarrollo del niño sean saludables, pueden eliminarse las prácticas perjudiciales para la salud.

Los beneficios para la mujer son beneficios para el niño. Si el mundo no respeta los derechos de la mujer, no podrá asumir sus responsabilidades para con todos los niños. Hay dos cuestiones en que los derechos de la mujer afectan directamente a los niños: salud y educación. Las muertes de lactantes se vinculan de manera significativa con las deficiencias en la nutrición y la salud de sus madres antes del embarazo, durante éste y muy pronto después del puerperio. La mejor atención prenatal dispensada a las madres salva vidas tanto de mujeres como de niños. En África, Asia y gran parte de América Latina, la mayor escolarización femenina durante la última parte del siglo XX contribuyó a la reducción de las tasas de natalidad y de mortalidad.

Al hacer mayor hincapié en el desarrollo del niño en la primera infancia, inclusive el estímulo cognoscitivo y la interacción social, el acceso de las mujeres a la educación cobra una importancia incluso mayor que antes. En un estudio sobre mujeres guatemaltecas se comprobó que cuanto mayor era el período de escolarización de la madre, tanto más ésta hablaba con su niño de corta edad y también tanto más probable era que asumiera el papel de maestra de su hijo.

Pero los derechos de la mujer son derechos humanos y el desarrollo del niño en la primera infancia beneficia a todas las mujeres y no sólo a las madres. Si bien los prejuicios y desigualdades de género están profundamente arraigados en las tradiciones culturales, el desarrollo del niño en la primera infancia ofrece un punto de partida para corregir las desigualdades de género y mejorar las vidas de las mujeres. Por ejemplo, cada vez hay más pruebas de que servicios como la existencia de escuelas para nuevos padres y madres cambian las relaciones en las familias y sus percepciones de lo que las niñas pueden hacer, con lo cual contrarrestan en sus etapas iniciales los aspectos medulares del prejuicio de género.


Tomado del “Estado mundial de la infancia 2001”, UNICEF, Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. (www.unicef.org/spanish)
Elaborando operaciones mentales concretas

Sin embargo, esta actitud no es la misma para todos. En algunos casos unos niños se adaptan rápido a las exigencias escolares, mientras otros, sobre todo al comienzo, toman el estudio como otro juego más, al cual, en cualquier momento, pueden negarse a participar, o toman las cosas con poca seriedad.

Pero conforme avanzan los meses en el aula de la escuela, los niños van entendiendo el estudio como una obligación de carácter social que les permite relacionarse mejor entre los propios niños, así como con los adultos. Este fenómeno va adquiriendo mayor importancia cuando se encuentra en grados superiores.

Uno de los elementos que nos permite puntualizar mejor este hecho es su actitud con respecto a las calificaciones. Al principio no les importa la calificación que tengan, en cambio les interesa mucho cumplir con exactitud las instrucciones dadas por el profesor o la profesora. A tal punto esto es así que los padres, no pocas veces, son desmentidos por los chicos, cuando aquellos dicen o hacen algo que contradice lo expresado por el profesor.

En lo que respecta al interés por las diferentes asignaturas, en los primeros grados todas son más o menos importantes para ellos, pero en los grados superiores resalta el interés por algunas materias especiales, tales como la Historia o las Ciencias Naturales. Aquí depende mucho de la iniciativa, la preparación y el amor a su trabajo que cada maestro pueda poner, para despertar en los niños el interés por las ciencias, el arte y la actividad social o política.

Niños en el manglar.

En esta etapa en que ya se forman verdaderos conceptos, aparece lo que Piaget llama como el período de las operaciones concretas, porque los chicos elaboran esos conceptos sobre la base de la experiencia concreta con la realidad, tales como el peso de una manzana, el área que ocupa la escuela, la distancia entre el pueblo y la ciudad, etc. Sin embargo, al final de este período ya pueden manejar razonamientos muchos más abstractos, como la necesidad de defender el ecosistema, que se puede basar todavía en la experiencia concreta de la destrucción de los bosques cercanos, o el de injusticia social que producen el hambre y la miseria de todo un pueblo, predominando en ellos el gusto por el aprendizaje de memoria y la facilidad que tienen para hacerlo.

La pubertad: madura una nueva crisis

La pubertad es una fase de la edad evolutiva que va desde los 11-12 años hasta los 14- 15. Se caracteriza fundamentalmente por cambios orgánicos de mucha importancia, los mismos que empiezan con la segregación de ciertas hormonas producidas en la glándula denominada hipófisis, que al regarse por la sangre inciden en la maduración de las glándulas sexuales masculinas y femeninas (testículos y ovarios), que a su vez producen otras hormonas llamadas testosterona y estrógenos, respectivamente (testosterona en los testículos y estrógenos en los ovarios). Estas hormonas, que al mezclarse también con la sangre se distribuyen por todo el organismo, son las causantes directas de todos aquellos cambios en el organismo del púber o preadolescente.

Entre estos cambios orgánicos están en primer lugar los que tienen relación con los órganos sexuales del muchacho y la muchacha de esa edad, así como en el resto de su cuerpo.

Mientras la testosterona en el varón determina la producción del semen y los espermatozoides, así como la voz fuerte, el desarrollo muscular, el vello en las axilas y los genitales, la barba en el rostro, etc.; en las muchachas los estrógenos producen cambios en los ovarios que los capacitan para la producción de óvulos con su ciclo mensual, el desarrollo de los senos, la voz suave, las formas redondeadas de muslos, piernas y cadera, y también el vello en las axilas y en sus genitales.

Se producen también algunos cambios en los aparatos circulatorio y respiratorio, aumentando la presión sanguínea. El corazón aumenta de tamaño con mayor rapidez, disminuyendo el número de sus latidos, evidenciándose, además, cambios importantes en el hígado, los pulmones, las glándulas sudoríparas (desde ahora hay que empezar a usar desodorante), las glándulas sebáceas (los barros y las espinillas son el martirio más grande cuando llegan a la adolescencia), así como un rápido aumento en el peso y la altura del cuerpo.

Indudablemente, todas estas transformaciones en la estructura orgánica van a repercutir en el comportamiento del muchacho y la muchacha, quienes después de haber pasado varios años (de los 6 a los 12) en una completa armonía consigo mismos, descubre de pronto y de manera dramática, a través de los cambios producidos en su cuerpo, un mundo completamente desconocido hasta entonces, un mundo que empieza a causarle temor y una terrible inquietud.



Los primeros temores y la inquietud sexual

Al principio, estos cambios orgánicos producen el temor de que algo malo está pasando con su cuerpo. Por ejemplo, cuando aparecen los primeros vellos en los genitales (en muchachos y muchachas), así como en la comezón y cierto dolor en los pechos que empiezan a brotar como pétalos, y las primeras menstruaciones de las jovencitas. En las primeras excitaciones y eyaculaciones de los varones. Los sustos son mayúsculos. Temores que aumentan cuando no han recibido la suficiente preparación de parte de sus padres, ni en las aulas del colegio.

En los varones la excitación sexual, a más de las eyaculaciones nocturnas (los famosos sueños mojados), conduce a las primeras masturbaciones, que trae como consecuencia una sensación de culpabilidad, de haber cometido una falta muy grave. En las mujercitas, en cambio el aparecimiento de los senos produce en algunas una sensación de vergüenza, y en otras una urgencia irresistible para que acaben de brotar. En ambos casos (en varones y mujeres) la tensión se traduce en la atracción de los sexos, y los primeros enamoramientos un poco torpes todavía.

Pero como la atracción sexual es de incipiente formación, carecen de la experiencia necesaria para encontrar el cauce que permita una relación estable y armoniosa con el otro, avanzando a tropezones, resbalones y caídas, sin saber cómo reaccionar ante lo que la otra persona quiere, y su enamoramiento se transforma en aturdimiento, desorientación y falta de atención en lo que hace: “se pone nervioso”, sabemos decir.

Por último, todos estos temores e inquietudes van conduciendo a la timidez, la inseguridad, una gran falta de confianza en sí mismo, y no pocas veces a un terrible sentimiento de soledad, del que padres y maestros deben ayudar a alejar.

Los muchachos se hacen un poco toscos y bruscos

Mientras en el niño de escuela todo estaba ya preestablecido y en orden, llegada la edad del púber todo, en cambio, se desordena, produciéndose un vuelco total en el comportamiento. El niño juicioso de papá y mamá se vuelve de pronto grosero, o el que era todo acción y entusiasmo se pone triste y melancólico, inseguro de sí mismo.

Cuando los movimientos de los músculos habían alcanzado ya su perfección en la niñez, de pronto esos movimientos se vuelven toscos, y ahora no hay cosa que no se le caiga de las manos, todo lo destruye con sólo tocarlo, y no hay un momento en que no se esté tropezando con algo. Los juegos con sus amigos o hermanos se vuelven también groseros, tanto que casi sin darse cuenta ya están peleándose entre ellos.

Los movimientos del cuerpo se exageran, observándose una completa descordinación en lo que hace, por eso se refugian ahora en el pensamiento. Es la hora en que comienzan a jugar con hipótesis y teorías de las más insólitas y descabelladas.

En razón de los cambios físicos que los asemejan ya con los adultos, alejándolos del niño de escuela, el jovencito adquiere mayores responsabilidades frente a los mayores (en las tareas escolares muy poca ayuda reciben ahora en casa). Sin embargo, no se les concede los mismos derechos (como ir solos a los bailes o tener pareja), ya que a los padres por lo regular también los coge desprevenidos estos cambios, y evitan darles la libertad que exigen, por temor a que les pueda suceder algo malo, lo que a su vez trae los conocidos conflictos entre padres e hijos.

Sentirse incomprendidos es, por lo tanto, su mayor tragedia, y al contrario de lo que ocurría en la niñez, en que la palabra de los padres o el maestro era la única e indestructible verdad, ahora las opiniones que sobre ellos tienen sus compañeros o amigos es lo más importante.



EL DESARROLLO DEL CEREBRO EN LA ADOLESCENCIA

Los especialistas en neurociencias creían antes que casi la mitad de las conexiones cerebrales estaban ya establecidas cuando un niño entraba en el jardín de infancia, y que la única tarea de desarrollo que quedaba era asegurar esas conexiones. Ahora disponemos de estudios recientes que muestran que el cerebro experimenta un ciclo continuo de crecimiento cada pocos años y que, a partir de aproximadamente los 11 años de edad, se produce una explosión de actividad eléctrica y fisiológica, que reorganiza drásticamente miles de millones de redes neuronales que afectan a las aptitudes emocionales y a las habilidades físicas y mentales. La cantidad de materia gris en algunas zonas del cerebro puede casi doblarse en sólo un año. Luego, desde la mitad de la segunda década hasta mediada la tercera, se purgan las células que no se necesitan y el cerebro continúa reorganizándose.

Durante la primera adolescencia, se produce un avance fenomenal en el pensamiento abstracto. El córtex prefrontal (situado detrás de la frente) desarrolla nuevas e importantes funciones y no madura totalmente hasta la edad de 18 años. Actúa como comandante en jefe, responsable de la planificación, organización y juicio, encargado de resolver problemas y del control emocional. Además, áreas del cerebro asociadas con funciones como la integración de la vista, el olfato y la memoria se desarrollan durante la adolescencia, al igual que el área cerebral que controla el lenguaje.

A medida que el cerebro se reorganiza, se crean modelos que servirán de base para reforzar las conexiones mediante una actividad física o mental. Los científicos creen que la época que media entre los 10 y los 20 años puede ser clave para ejercitar el cerebro y que los adolescentes que aprenden a poner en orden sus pensamientos, medir sus impulsos y pensar de forma abstracta pueden establecer bases neuronales importantes que perdurarán a lo largo de sus vidas. También creen que los jóvenes que practican deportes y actividades académicas o musicales refuerzan de forma positiva esas conexiones a medida que maduran los circuitos.

Por otra parte, los traumatismos, el maltrato, la falta de cuidados y el abuso de drogas y alcohol pueden cambiar el sistema sináptico del cerebro, confundiendo tanto su arquitectura como su química. Debido a que estas influencias pueden afectar de forma importante y negativa al funcionamiento del cerebro y a la capacidad de aprendizaje, pueden en última instancia limitar las opciones y oportunidades del adolescente en el futuro.

Tomado de: Adolescencia: una etapa fundamental,

UNICEF, 2002. (www.unicef.org/spanish)

De las operaciones concretas a las operaciones formales

Los niños que dejaron las aulas escolares donde había un solo profesor para todas las asignaturas, entran ahora a las del colegio donde hay un maestro para cada materia (situación esta que se está modificando en nuestro país como consecuencia de la ejecución de la llamada Reforma Curricular). Esto al comienzo les causa una serie de inquietudes, pero después se van acostumbrando y van empezando a gustarles más unas materias que otras, a la vez que se ven precisados a adaptarse a las diferentes exigencias, la forma de enseñar y la distinta personalidad de cada educador.

Por otra parte, y como consecuencia también de la rápida maduración de las neuronas (tanto en tamaño, como en el acelerado recubrimiento del axón por la vaina de mielina), el jovencito poco a poco va dejando a un lado las operaciones mentales concretas en las que necesitaba trabajar con los objetos, sentirlos, para poder inducir de esa experiencia un concepto o un juicio (recordemos nuevamente las clases de Lógica). Ahora en cambio empieza ya a elaborar conceptos abstractos, esto quiere decir que ya no necesita ver o tocar los objetos con los que va a realizar las operaciones mentales, sino que con los conceptos aprehendidos puede elaborar nuevos conceptos, nuevos juicios, y, lo que es mejor todavía, deducir de ellos razonamientos u operaciones mentales más complejas, a las que Piaget ha denominado operaciones formales.

Las operaciones formales se refieren a lo que comúnmente llamamos como la capacidad de razonamiento, a las que los jovencitos de esta edad ya tienen acceso de manera natural. Realidad de la que, por desgracia, la mayoría de maestros no nos percatamos y continuamos con nuestro empeño de obligarlos a aprenderse de memoria los contenidos de una asignatura, cuando es mucho más productivo que comprendan, aprehendan o reconstruyan los fundamentos conceptuales de una ciencia y sus interrelaciones, así como su aplicación práctica en la vida, poniendo en manos del púber las herramientas lógicas para que pueda elaborar sus propias deducciones y formular sus propias hipótesis.

Nuestra falta de preparación nos hace decir a veces que los jóvenes no saben razonar y que no saben o no les gusta leer, cuando lo que en realidad sucede es que nosotros no sabemos enseñarles a utilizar los principios y las leyes de la Lógica (las leyes del pensamiento) para que puedan hacerlo con coherencia. Y en cuanto a que no saben leer, para nadie es desconocido cómo devoran libros enteros como los de Carlos Cuauhtémoc Sánchez, en los que pretenden encontrar las respuestas que nosotros no sabemos darles en el aula de clases.

Es cierto que el sistema educativo en el que trabajamos es responsable de buena parte de esta situación, pero no olvidemos que cada uno de nosotros individualmente es también corresponsable de ese mismo sistema educativo que criticamos.



La crisis de la adolescencia

Una vez que los cambios biológicos relacionados con la sexualidad recuperan su curso normal, y lo orgánico se estabiliza nuevamente, pasada la pubertad, y entre los 15 a 18 años (la capa de mielina que recubre las neuronas termina por completarse en forma definitiva para los 15), nuevamente el condicionamiento biológico, que parecía prevalecer, cede el paso al condicionamiento social. Las acciones y el comportamiento del adolescente están otra vez determinados por las circunstancias sociales en que vive, y ahora con mucha mayor fuerza, porque el adolescente que en la pubertad descubrió las maravillas del pensamiento en el proceso de la deducción y la formulación de hipótesis, se integra a la convivencia social pero de una manera crítica, ajeno a toda sumisión.

Si en el infante y en el púber las condiciones sociales y la educación determinan los procesos de su formación, ya sea que la sociedad los arranque a engrosar las filas de los trabajadores prematuros, o que el sistema educativo los adiestre en la domesticación; en el adolescente este condicionamiento social es mucho más dramático, por la extremada sensibilidad de su estructura psíquica, que no concibe un mundo diferente al de sus sueños.

El adolescente se integra a la convivencia social de una manera crítica.

De allí que los adolescentes ya no solamente deserten de los establecimientos educativos por la apremiante necesidad económica de sus hogares, sino, además, porque se sienten terriblemente frustrados de un proceso educativo que no satisface sus más elementales aspiraciones de conocer objetivamente la realidad, y de la utilización de esos conocimientos en la vida práctica, tal como lo muestran las estadísticas elaboradas a mediados de la última década en el país, y nuestra experiencia docente también.


POBLACIÓN DE 10 A 17 AÑOS SEGÚN TIPOS DE ACTIVIDAD POR GRUPOS DE EDAD

EDAD

SÓLO ESTUDIA

ESTUDIA Y TRABAJA

SÓLO TRABAJA

NINGUNA ACTIVIDAD

TOTAL

100%2%1%18%10 a 11 años

100%


100%

9%

13%



15%

33%


21%

18%


12 a 14 años

15 a 17 años



TOTAL %79%

55%


36%

54%

19%

18%

9%

100%

TOTAL

1’160.078

422.154

385.874

186.149

2’154.255

Fuente y elaboración: Mauricio García M., UNICEF, El trabajo y la educación de los niños y de los adolescentes en el Ecuador.

Observamos con verdadero espanto, ya no solamente el hecho de que apenas el 54% de los niños y adolescentes comprendidos entre los 10 y los 17 años de edad se dedica en forma exclusiva a estudiar, sino que, además, los adolescentes (de 15 a 17 años) tiene el porcentaje más alto de los que sólo trabajan y de los que no realizan ninguna actividad (33% y 13% respectivamente), lo que sumados nos da un espeluznante 46% que no estudia.

Sin embargo, y como ya lo anotamos en oportunidades anteriores, si bien es cierto que las condiciones sociales determinan el comportamiento de las personas, no podemos olvidarnos que esas condiciones son cambiadas y transformadas también por esas mismas personas. Por esta razón los propios adolescentes, productos de esas circunstancias, están también ya en la posibilidad de tomar en sus manos su propio destino, dominando y transformando dichas circunstancias, ¿o no?.



Entre la amistad, el amor y la urgencia sexual

Cuando en la pubertad (entre los 12 y 14 años) el niño madura sexualmente, su psiquismo no se encuentra preparado para esa gran revolución orgánica, comportándose con torpeza y mucho temor por lo que está pasando con su cuerpo. Pero una vez que su organismo concluyó el proceso de maduración, el adolescente ahora toma las cosas con más seriedad y responsabilidad, se siente ya un poco más seguro de sí mismo y de sus posibilidades, aunque todavía desconoce los principales secretos del cortejo amoroso.

Sin embargo, en el caso de la muchacha adolescente, que madura biológica y psicológicamente mucho antes que el muchacho, siente el desborde de su sensualidad en cada átomo de su cuerpo, desborde de sensualidad que se traduce en sus primeros movimientos graciosos para atraer la atención de los muchachos (la forma de caminar, la ropa que usa, las miradas, cada insignificante movimiento de su cuerpo), así como por su gran interés por las historias románticas con las que se identifica. Mientras tanto el muchacho continúa con su torpeza ante el llamado de las muchachas, y sus urgencias sexuales las desahoga en el prostíbulo o la masturbación, con lo que profundiza más su soledad.

En ambos casos el interés por conocerse mejor y por aprender los secretos del amor, los lleva a devorar toda clase de libros que se refieran a estos temas. Como consecuencia, es la edad de los amores sublimes, especialmente para aquellos que aprendieron a superar el temor para entablar un diálogo fructífero con el otro sexo. Los otros seguirán batallando consigo mismos hasta encontrar la fórmula correcta.



Esta es también la época en que se forman las grandes amistades, muchas de las cuales durarán toda la vida, porque juntos han aprendido a conocer el mundo y a romper sus ataduras.

POR CULPA DE LA LITERATURA

(fragmento)



Raúl Vallejo Corral


En casa hubo un berrinche que para qué te cuento cuando al pasar al cuarto curso y tener que escoger mi especialización elegí la de sociales y no la de físico matemático químico biólogo como pretendían todos mis familiares que cada año al ser escolta del abanderado me auguraban el infinito y más allá en la futura carrera de médico como quería abuelita maría que en paz descanse para que curara a mamá que siempre andaba enferma de los nervios o de ingeniero como decía mi hermano el arquitecto para que así pudiéramos formar una gran compañía constructora entre los de la familia.

Y entonces vinieron las discusiones de que en las profesiones sociales la gente se muere de hambre y tú con esa inteligencia que tienes no puedes desperdiciarte siendo un abogadito más que manchapapeles porque si quieres llegar a ser alguien tendrás que empezar a robar a dedicarte a explotar las malas artes y luego la conciencia se encargará de hacerte vivir una vida intranquila y agotadora con el pellizcón de la culpabilidad encima de toda tu familia y además fíjate que hay que tratar con ladrones drogadictos asesinos con gente más baja aún y observa tú mismo esas oficinas de tinterillos cómo están llenas de nadie a excepción de un abogado lúgubre y cansado metido entre leyes y constituciones impracticables por no haber clientes.

Lo peor de todo no fue la perorata al estilo muchacho malcriado sino el estallido de las risas cuando dije que en realidad no era abogado lo que yo quería ser sino profesor de literatura y también escritor cosa que por toda la casa y por todo el barrio y por todos los lugares en donde todos sabían todos los todos las carcajadas de la burla explotaban así de majaderas y eso que yo no le veía el chiste a querer ser profesor y poeta me gritaban pero yo les decía poeta no porque no puedo escribir en verso sino en prosa pero parece que no entendían razones porque igual me siguieron diciendo poeta y se siguieron burlando hasta que para no amargarme más la vida yo tuve que seguirles la corriente y torear a los curiosos del clásico sabor a treinta años mujer e hijo malcriado preguntando tú qué vas a estudiar que te veo tan afincado en esa máquina de escribir entonces yo desviaba la conversación para opinar qué mala es la educación universitaria ya que existe mucha política y poca enseñanza sobre todo en la estatal y como eso les entusiasmaba no volvían a insistir sobre el tema de qué iba a ser yo de grande dejándome para mi mayor suerte tranquilo.

Lo de escribir me vino así ni sé cómo pero lo que sí recuerdo es que en todo el ciclo básico mi profesor de castellano nos hacía leer el platero de un tal jiménez que a mí me encantaba y además porque siempre soñé con escribir una novela y que todos la leyeran diciendo que les había gustado mucho para que con ese ánimo me dedicara a escribir otra y otra y otra más hasta que gastara todas las plumas del planeta y todas las hojas y todas las bibliotecas estuviesen repletas de mis obras pero eso eran chiquilladas que ahora cada vez que las pienso creo que yo imaginaba la vida de escritor un camino de rosas con final feliz y conferencias y premios y aplausos y fama y dinero y veo que todo ha sido tan distinto amigo que si quieres ser escritor y vivir como un verdadero escritor primero averigua si las tienes bien puestas como me dijera jorge que ya lleva algún tiempo en este oficio.

La crisis inicial con los familiares que se creen con derecho a intervenir en la vida de uno y planearle la vida a uno y a embarcarle a uno en el barco que ellos desean para uno y luego dejar que uno se las acoteje a como tenga lugar fue superada felizmente ingresando a formar parte del curso de los vagos como nos llamaban en todo el colegio y no sé por qué además de vagos también relajosos y lo que sucedía era que nosotros nos portábamos muy así de locos que no pensábamos todavía como verdaderos sociales sino como niños de cocteles de sociedad y todo eso me lo hizo ver jorge el escritor que no podía viajar a los estados unidos porque en el consulado norteamericano tenían una foto suya en el justo momento cuando la policía lo detenía luego de haber publicado un cuento político en una de esas revistas de la universidad que atacan a los yanquis porque se nos llevan el petróleo y nos implantan dictaduras militares y nos colonizan sin que nos demos cuenta con sus jipis yeyé gogó música in ritmo soul y todas esas cosas.

Al principio y con toda la literatura que me bailaba por la cabeza volaba en sueños tratando de poseer el talón de aquiles embarcado con eneas subido en babieca junto al quijote y sancho haciendo hacer a la celestina su trabajo con sonia y raskolnikof en la metamorfosis del mundo ancho y ajeno en busca del tiempo perdido de pascual duarte que decía adiós a las armas al extranjero de cien años de soledad en la ciudad y los perros jugando rayuela con pedro páramo y el huasipungo de los de abajo.



Al principio y con toda la literatura que me bailaba por la cabeza empecé a creer que el mundo se componía de vallejos y witmanes y que las letras eran importantes de por sí y para sí hasta que jorge quien ya había pasado por esa etapa romántica que dan los libros me dijo que la vida era fregada y que la literatura la fregaba más porque nos cacheteaba lo que éramos siempre y cuando tuviéramos siquiera el valor de contemplarla frente a frente.

Al principio y con toda la literatura que me bailaba por la cabeza empecé a hacer mis primeros versos más malos que buenos porque nunca he podido escribir poesía aunque para mis compañeros eran lindos y me los compraban a cinco sucres para después regalárselos a sus enamoraditas diciéndoles que ellos mismos los habían hecho pensando en ellas como la musa más inspiradora de esta vida llena de pájaros y flores como dizque medardoangelsilvamente yo escribía los acrósticos que me encargaban hasta que jorge me hizo dar cuenta de que yo era simplemente utilizado por ellos para hacer una literatura que no conduciría a nada porque a la rosa muchos ya le han cantado y lo que ahora necesita el mundo es gente con coraje para que cada letra propine una terrible bofetada a los que diariamente nos las dan tan despacio que creemos son caricias pero al final de cuentas dejan una huella más profunda que cualquiera mi señor.

Ese año pasó sin pensarlo siquiera un instante tal vez sin pena ni gloria con mi primera borrachera y un gran vacío que se fue llenando letra a letra palabra a palabra página a página libro a libro gracias a jorge que se convirtió para mí en algo más que un maestro puesto que lo sentía hasta como el padre que nunca tuve pese al cariño familiar que comenzó a joder con lo de la especialización.

Me acuerdo cuando iba a su casa a conversar y nos quedábamos horas de horas hablando sobre sus cuentos los de skármeta las poesías de gelman las del gordo nieto las novelas de roa bastos las locuras del manaba maldito tratando de retener los minutos que corrían agitados como queriendo separarnos para que la literatura ya no nos uniera como el . y la i que leíamos tantas veces infinitas en la infinitud del infinito número de libros capaces de enseñarnos esa cara que el mundo burgués no puede ni quiere ver.

Jorge ya me había dicho que no se llevaba con el doctor moreno porque era un tipo que abusaba de las enfermeras malagente traicionero explotador reaccionario y esto último no se lo decía por no ser de izquierda sino porque era reaccionario de verdad ya que cuando la universidad fue amenazada con ser clausurada si no se retiraban los estudiantes que se la habían tomado para rechazar la entrega completa del presupuesto estatal destinado a la educación superior el doctor moreno había sido el principal sostenedor de que los soldados entren y desalojen a los estudiantes sin importarle los veinte muertos.

Esa mañana luego de la clase de literatura y luego también de su encontrón con jorge entró el doctor moreno al aula más burlón e irónico que nunca hablándonos del peligro que representaba para los estudiantes secundarios tener como profesores sobre todo en las materias sociales a tipos comunistas-resentidos-sociales que sólo viven leyendo creyendo pensando soñando cambiar de fase un mundo donde únicamente tienen derecho a vivir los más capaces y fuertes los más sabidos y los más más pero no crean que esto lo digo por vuestro profesor de literatura que como ustedes sabrán además de megalómano es un tipo enfermo el pobre medio loco pervertidor de jóvenes con sus ideas izquierdistas revoltoso hasta no poder más y en fin un tipo indigno más como decía esto no lo digo por él sino porque a pesar de todas las advertencias del peligro rojo y esas cosas hay jóvenes que se dejan convencer por la tonta palabrería de tipos audaces así que les advierto y especialmente a ustedes vallejo y balseca que siempre andan con vuestro profesor de literatura que tengan mucho cuidado con gentuza como esa...



Nota del editor: La “faltas” de ortografía del texto corresponden a una intencionalidad o a un recurso literario del autor.




LAS ADOLESCENTES

A las adolescentes

les basta la mirada de un hombre en la que aletee

el amor


para darse cuenta de su fuerza, de su poderoso olor

primaveral.

Y empieza el juego: se iluminan de súbito,

simplemente dejando que su calor irradie fuera de la piel,

estirando sus músculos, flexionándolos, dejándolos

suavemente latir.

Se percibe su onda, su marea, su incitación, su cierta forma

de entrega que nos mantiene inmóviles

y al borde,

el puro reino donde el hermoso animal de su juventud

rompe los tallos de las flores.
Carlos Eduardo Jaramillo

Algunas de las características físicas externas se modifican durante el crecimiento. En el gráfico observamos a chicas y chicos de 11 a 12 años (a), de 13 a 14 años (b) y de 15 a 16 años (c).




Ser o no ser: he ahí el problema

Cuando el púber (muchacho o muchacha) encontró en el razonamiento deductivo e hipotético la trinchera en la que podía sentirse a sus anchas, y desde la que podía apuntar sus mejores armas para fortalecer su yo, el pensamiento empezó a ocupar el primer lugar entre sus actividades. Por esa razón el adolescente, ahora un poco más tranquilo, explota al máximo esa veta de oro de la actividad intelectual mediante el debate y la discusión constante sobre los más variados temas: el sexo, el amor, los problemas sociales y políticos, el arte, las doctrinas científicas y filosóficas, los valores morales, etc.

A diferencia del niño y el púber, para quienes el presente es lo único que existe, los adolescentes comienzan a planificar su futuro. Empiezan a tomar decisiones sobre sus propias vidas y respecto a su responsabilidad social.

Sobre la base de la elaboración de estos pensamientos, y en la toma de decisiones (en los que la estructura social, su forma de vida y la educación que reciben, cumplen un gran papel), se va construyendo una personalidad. Aquí se van a ir definiendo los rasgos fundamentales de lo que será el futuro adulto.

Para el adolescente enfrascado en sus pensamientos y lucubraciones, sin nada que perder, la vida está pintada en blanco y negro, o se es o no se es, o se está de un lado o se está del otro, y empieza a tomar partido. Si encuentra una guía en una doctrina filosófica o religiosa, ese será su norte en el futuro, y si no la encuentra, la vida le enseñará a usar el sentido común para sobrevivir en esta selva de cemento, aunque habrá muchos que aprenderán que en el arribismo, la mediocridad y el esbirrismo obtendrán mejores ganancias y serán mejor reconocidos.

De entre los primeros indudablemente nacerán los santos, transformadores sociales, científicos y revolucionarios de la talla de Francisco de Asís, el Mahatma Gandhi, Simón Bolívar, Eloy Alfaro, Nelson Mandela, V.I. Lenin, Ernesto Che Guevara; mujeres como Marie Curie, Rosa Luxemburgo, Dolores Cacuango o Matilde Hidalgo; o encabezarán las listas de los delincuentes más buscados.

De los segundos, los hombres y mujeres sencillos, honrados y trabajadores que se esfuerzan y luchan por una porción de felicidad para ellos y los suyos.

De los terceros, aquellos que serán capaces de hacer cualquier cosa (hasta vender a su madre) por ser tomados en cuenta y palmeados por los jefes y los patronos, y si en algún momento llegan a ser ellos mismos los jefes, su mediocridad los delatará de por vida.


Sin entusiasmo no se sirven hermosos ideales: sin osadía no se acometen honrosas empresas. Un joven escéptico está muerto en vida, para sí mismo y para la sociedad. Un entusiasta expuesto a equivocarse es preferible a un indeciso que no se equivoca nunca. El primero puede acertar; el segundo jamás.


José Ingenieros

LA ADOLESCENCIA DE LAS MUJERES

La pubertad de las mujeres se marca con el inicio de la primera menstruación o "menarquia". A lo largo de la historia occidental, ha habido una disminución de la edad a la que se presenta la primera menstruación debido a la nutrición y a la cantidad de ejercicio físico. La mayor parte de las adolescentes tienen su primera menstruación entre los 10 y 14 años de edad, aunque los doce años suele ser la edad más típica..La primera menstruación implica que las hormonas femeninas han empezado a funcionar aproximadamente un año antes y producen un fuerte crecimiento del cuerpo y la iniciación del brote de los senos, del vello púbico, al mismo tiempo dan una forma femenina a todo el cuerpo. Aproximadamente un año después de la primera menstruación, se empiezan a generar óvulos maduros y la mujer es capaz de concebir.

La menstruación consiste en una serie de nutrientes y sangre que se hallan en las paredes del útero. Esta sustancia sirve para nutrir al óvulo fecundado una vez que se implanta en el útero. Si no hay implantación, la sangre sale por la vagina. La menstruación ocurre aproximadamente cada 28 días y dura alrededor de tres a cinco días.

Las hormonas femeninas (estrógenos y progesterona) determinan el ciclo de maduración de los óvulos y, por ende, el ciclo de la menstruación. Estas hormonas son las causantes de "esa edad del burro". Las niñas sienten los altos y bajos de humor que coinciden con los niveles de estrógeno y progesterona. A mediados del ciclo muestran mayor vitalidad, alegría, sociabilidad, y agrado. Estas conductas son el inicio del interés sexual que experimentarán en un futuro próximo por el sexo opuesto. Es muy importante que las niñas se sientan preparadas para este acontecimiento.

En los primeros años de la adolescencia, las mujeres dedican la mayor parte de su tiempo a las amigas y a sí mismas. La relación con los padres y adultos es tensa y difícil. Ya no son niñas para interesarse en "jugar" ni lo suficientemente maduras como para dialogar. Cuando están solas en casa suelen estar mortalmente "aburridas" o encerradas en sus cuartos oyendo música, mirándose al espejo, hablando por teléfono con sus amigas, y también en una serie de conductas autosensuales: por ejemplo, peinándose, pintándose, etc. Todas estas manifestaciones son producto natural de esta etapa de sus vidas y les sirve para desarrollar una mayor conciencia de sí mismas y lograr lentamente la independencia de los adultos.

Con la adolescencia se despierta fuertemente la sensualidad. La masturbación se hace totalmente voluntaria y consciente y tiene como objetivo el orgasmo. En la adolescencia aproximadamente 10 a 20% de las mujeres se masturban hasta alcanzar el orgasmo con una frecuencia de una o dos veces por mes. Con la edad aumenta la cantidad de mujeres que se masturban.

La fuerza sexual que aparece en la adolescencia no siempre es tan selectiva como la sociedad desea. Aproximadamente 5% de las mujeres tienen experiencias homosexuales durante la adolescencia (besarse, acariciarse). En general, estas experiencias son producto de una alta curiosidad y deseo de sentir su sexualidad con alguien con quien se sienten seguras: sus amigas. Estas conductas no pronostican una homosexualidad en la edad adulta.

La capacidad de desarrollar relaciones con el sexo opuesto mejora con el pasar del tiempo. En un inicio, la relación de enamorados es inestable y conflictiva. No pueden ser "amigos" y tampoco saben manejar sus sentimientos físico-sexuales. Conforme maduran, se hacen más y más capaces de controlar sus impulsos tanto afectivos como físicos y logran relaciones estables. Dentro de estas relaciones, las caricias físicas se hacen cada vez más intensas hasta llegar en muchos casos a la relación sexual.

Tomado de: http://www.hoy.com.ec/hoy2.htm



RESUMEN DEL TEMA

Cuando nace el bebé, la capa de mielina todavía no ha recubierto las neuronas de los hemisferios cerebrales, y sus reacciones no son más que reflejos instintivos o innatos, tales como el de succionar o el pataleo, que son automatismos en los que descarga el exceso de energía que acumula en su organismo. Pero entre el segundo y el tercer mes, estos automatismos simples se convierten en lo que Piaget llama las reacciones circulares primarias, en las que el infante reproduce las mismas actividades o tiene las mismas reacciones frente a los pocos estímulos que recibe, como cuando ve la cara de su mamá y empieza a sonreír. También podemos llamarlos reflejos condicionados en contraposición a los reflejos incondicionados o innatos.

De la repetición de las mismas reacciones, pasa ahora a la repetición de acciones parecidas frente a nuevas situaciones o estímulos diferentes, formando las llamadas reacciones circulares secundarias. Cuando aprende a sentarse y a gatear, su visión del mundo se ensancha y ahora puede trazarse pequeños objetivos como el de recoger él mismo un objeto que lanza, sin esperar que alguien se lo recoja, acomodándose a las nuevas situaciones. A esta actividad del infante se la denomina reacción circular terciaria.

Aproximadamente al año o al año y medio, la capa de mielina ha cubierto ya los hemisferios cerebrales, siendo el momento en que aprende a caminar y a pronunciar las primeras palabras. A todo este periodo desde que nace hasta que aprende a caminar, se le denomina también sensoriomotriz, porque es la edad en que se desarrollan fundamentalmente los sentidos y la actividad muscular.

De los 3 a los 7 años es la edad del juego y de los preconceptos sobre la base del desarrollo del lenguaje. No hay un lugar donde no quiera meterse ni cosa que no quiera saber su razón de ser, un verdadero terremoto.

De los 7 a los 11 años, edad en la que asiste ya a la escuela, la relación que establece con sus maestros y compañeros de escuela forma la base de su inserción a la sociedad, formándose también los verdaderos conceptos como operaciones mentales concretas, porque solamente viendo y tocando los objetos puede operar con ellos.

De los 12 a los 14, en la pubertad, en su cuerpo se produce una transformación radical, como consecuencia de la maduración sexual y el desarrollo acelerado de las características sexuales secundarias, lo que conduce a los temores íntimos, a la inquietud y a la atracción sexual. En lo intelectual aparece ya el razonamiento deductivo e hipotético o las operaciones formales.

Aproximadamente para los 15 años la capa de mielina ha madurado ya completamente, la maduración sexual ha llegado a su punto más alto y empieza la edad del encuentro con los grandes amigos y los primeros amores de verdad. Es la edad de la adolescencia. Es también la edad de los grandes debates y discusiones sobre los más variados temas y la de las definiciones personales de cómo va a ser en el futuro.



¿Y QUÉ MÁS PODEMOS HACER AHORA?

L@S ESTUDIANTES

  • En el curso deben haber compañer@s que, como consecuencia de los problemas familiares (económicos, padres separados, emigrantes, conflictos entre el padre y la madre, etc.), se abandonan y se vuelven irresponsables. Trata de ayudar a uno de ell@s, convirtiéndote en una especie de tutor para que se sobreponga y no se deje dominar por las circunstancias.

  • Analiza con tus compañer@s y discutan los temas planteados en esta unidad, la importancia del conocimiento de uno mismo y la de tomar sus propias decisiones frente a los problemas que plantea la vida.
L@S MAESTR@S EN EL AULA

  • Realizar talleres, mesas redondas, debates, paneles, etc., en los que se analicen y discutan los problemas más sentidos por l@s estudiantes, tales como la relación entre padres e hijos, sus conflictos de identidad, el sistema educativo, la sexualidad, etc.

  • Elaborar con l@s estudiantes un cuadro sinóptico, un mapa conceptual o un organigrama de las principales etapas o períodos de la edad evolutiva, en los que se destaquen las características más importantes de la misma.

  • Plantear a l@s estudiantes evaluaciones tipo ensayo en las que tengan la posibilidad de hacer propuestas en el campo educativo, en lo social o en lo político, sobre la base de la información de que se dispone. Ejemplo: “Sobre la base del estudio realizado del psiquismo de l@s niñ@s de escuela, ¿qué haría Ud. como padre o madre de familia para que su hij@ aproveche al máximo sus potencialidades de estudio?” El trabajo puede calificarse tomando en cuenta los siguientes indicadores: claridad de la exposición, solidez de los argumentos y coherencia con lo estudiado.

ESTRUCTURA CELULAR Y FUNCIÓN DEL TEJIDO NERVIOSO

¿Hasta dónde queremos llegar con este tema?

  • Reelaborar los conceptos de la terminología utilizada en esta unidad.

  • Comprender los procesos de transmisión nerviosa en el plano microscópico.

  • Aplicar los conocimientos adquiridos en la formulación de ejemplos que demuestren el proceso de transmisión nerviosa.

Algunas inquietudes iniciales

  • ¿Te puedes imaginar cómo podría ocurrir la formación de reflejos tan complicados como el pensamiento y el comportamiento, estudiándolo en la forma cómo se transmite un estímulo de una neurona a otra?

Estímulos y respuestas

Como vimos al inicio del curso anterior, el ser humano, como cualquier otro ser vivo, para conservar el equilibrio interno de su organismo y el equilibrio con el medio externo, está sujeto a un continuo proceso de adaptación a esas mismas condiciones internas y externas de vida. Ese continuo proceso de adaptación es el resultado de una lucha constante entre los estímulos provenientes del entorno natural y social, así como los estímulos provenientes de su propio organismo, y las posibilidades de respuesta que puede procesar su sistema nervioso central, especialmente su cerebro, frente a esos estímulos.

En el ser humano, como ya lo hemos visto a lo largo de los temas estudiados con anterioridad, los estímulos provenientes del medio ambiente natural y de la estructura biológica de su organismo, tanto desde el punto de vista de la filogénesis (desarrollo evolutivo de la especie), como de la ontogénesis (desarrollo evolutivo del individuo de la misma especie), poco a poco van perdiendo importancia para dar paso al condicionamiento social, o sea, que en el ser humano repercute más en su conducta el entorno social (economía, historia, cultura) que el entorno natural.

Sin embargo, no cabe la menor duda que, incluso aquellas reacciones o respuestas que distinguen al ser humano de los otros seres vivos, como es el pensamiento racional y su conciencia, tienen como base material y biológica un sistema nervioso altamente desarrollado y complejo, cuya máxima expresión es el cerebro y su corteza.

Pero el sistema nervioso y el cerebro es una estructura orgánica compuesta por un tejido de células especializadas en la transmisión de estímulos, desde el medio externo o interno a través del sistema nervioso periférico hacia el sistema nervioso central, donde se procesan los estímulos y se envía una o varias respuestas que el organismo humano ejecuta durante la acción. Estas células que forman el tejido nervioso se llaman neuronas, las mismas que estudiaremos detenidamente en el presente tema.

Vías receptoras y vías efectoras

Cuando una persona recibe un estímulo del medio ambiente externo o interno, lo hace mediante los órganos receptores (que reciben el estímulo): tacto, vista, olfato, oído, órganos internos etc. Estas vías tienen células nerviosas (neuronas) especializadas en recibir los estímulos (sistema nervioso periférico) y enviarlos mediante impulsos eléctricos y químicos a los centros de procesamiento de la información (sistema nervioso central). Desde allí, otras células (neuronas) especializadas en procesar dichos estímulos, envían una orden o instrucción a otras neuronas del sistema nervioso periférico, que se encargan a su vez de ordenar o instruir a los músculos del cuerpo (o a una glándula) para llevar a cabo una acción determinada.

Un ejemplo de este complicado proceso podríamos graficarlo cuando, sin darnos cuenta, tocamos una plancha caliente (el estímulo) e inmediatamente reaccionamos alejándonos de ella (la respuesta). El estímulo lo recibimos mediante las vías o células nerviosas llamadas aferentes, receptoras o sensoriales que se encuentran en la piel de nuestro cuerpo. En cuestión de milésimas de segundo el estímulo es transmitido al sistema nervioso central, el mismo que inmediatamente instruye a los músculos de la parte afectada, mediante las células nerviosas eferentes o efectoras, para que se retire del peligro.

Otro ejemplo de cómo funciona este proceso con estímulos provenientes desde nuestro propio organismo, podríamos explicarlo de la siguiente manera: Cuando la vejiga está llena de líquido, las neuronas aferentes o receptoras del sistema nervioso periférico reciben el mensaje desde la vejiga, el mismo que es transmitido a las células del sistema nervioso central, donde instruye al músculo correspondiente del sistema urinario (el esfínter urinario) mediante las neuronas eferentes o efectoras, para que evacue el exceso de líquido.



No quiere decir con esto que nuestro comportamiento esté como atado a este engranaje de estímulos y respuestas del cual no podríamos salir nunca. Por el contrario, por el mismo desarrollo evolutivo de nuestro sistema nervioso, estamos en capacidad de modificar conscientemente nuestra conducta, así como modificar también el medio natural y social en el que vivimos.

Una estructura celular: la neurona

Así pues, la neurona es la célula básica y fundamental del tejido nervioso, cuya estructura está formada por cuatro partes claramente diferenciadas:



  • El cuerpo celular,

  • Las dendritas

  • El axón o cilindro eje y

  • Los botones sinápticos.

Al igual que cualquier otra célula, el cuerpo celular de la neurona está compuesto por el núcleo celular, el citoplasma y la membrana que la cubre y protege.

ESTRUCTURA DE LAS NEURONA Y SUS SINAPSIS



Esta célula nerviosa posee dos prolongaciones perfectamente diferenciadas que nacen del cuerpo celular. Una de ellas son las dendritas, las mismas que consisten en prolongaciones del citoplasma que tienen la forma de ramas de un árbol, cuya función es la de recibir los estímulos de los órganos sensoriales, de las glándulas o de otras neuronas, y transmitirlos al cuerpo de la neurona.

La otra prolongación celular es el denominado axón o cilindro eje, que consiste en una porción alargada del citoplasma, y cuya función es la de transmitir los impulsos nerviosos desde el cuerpo celular hacia otra neurona, un músculo o una glándula. Esta transmisión, como ya veremos más adelante, se la realiza, dentro de la propia neurona, mediante impulsos eléctricos.

Los axones de las neuronas tienen una longitud variada. La mayoría de ellos son microscópicos y no pasan de algunos cuantos milímetros, especialmente los que se encuentran en la masa encefálica. Otros en cambio son tan largos que llegan a medir hasta más de un metro y son los que se encuentran, por lo general, en el sistema nervioso periférico, tal es el caso de las neuronas cuyo cilindro eje va desde la médula espinal hasta los dedos de los pies.

A lo largo del axón, o en sus extremos, surgen otras ramificaciones semejantes a las dendritas, en cuyas terminaciones o puntas se forman unas bolsitas que contienen ciertas sustancias químicas denominadas neurotransmisores. A esas terminaciones se las ha llamado botones sinápticos, cuya función es la de ponerse en contacto con otra neurona, un músculo o una glándula para transmitir el impulso nervioso.

Sinapsis

DESCUBREN POR QUÉ CIERTAS CÉLULAS NERVIOSAS NO SE REGENERAN

WASHINGTON (Reuters) -- Científicos de Estados Unidos descubrieron por qué ciertas células nerviosas no se pueden reparar por sí solas, un hallazgo que podría ayudar a las investigaciones de terapias para las lesiones del cerebro y la médula espinal.

Cuando las células nerviosas o neuronas se desarrollan, dan lugar al crecimiento de una extremidad larga, llamada axón, que envía mensajes, así como otras ramas más pequeñas llamadas dendritas, que reciben mensajes. Por lo general, el daño nervioso incluye la pérdida de un axón.

La investigación con ratas reveló que los axones de los nervios en la retina pueden crecer de nuevo durante las etapas embrionarias, pero pierden esta facultad un día después del nacimiento. Un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford se propuso descubrir el porqué.

Investigaciones previas revelaron que las neuronas recibían señales inhibitorias de otras células del sistema nervioso, llamadas células gliales.

Científicos han estado explorando si la producción de fármacos para detener dichas señales podría hacer que los axones crecieran de nuevo.

El equipo de Stanford, usando tejido retineano de rata, descubrió que otras señales celulares de la retina en maduración, llamadas células amacrinas, también ordenaban a las neuronas que no crecieran de nuevo. El mensaje, al parecer, es irreversible.

"Una vez que se emite la señal, (las neuronas) recuerdan que la recibieron, aunque eliminemos la señal", dijo Ben Barres, un neurobiólogo de Stanford que trabajó en el estudio.

Al mismo tiempo, la capacidad de crecimiento de las dendritas aumenta en gran medida, según el estudio, publicado en la edición del viernes de la revista Science. El trabajo fue dirigido por el investigador de la Universidad de Stanford, Jeffrey Goldberg.

El estudio "indica que una mejor comprensión del cambio en el desarrollo axonal a dendrítico puede incluir la clave para la regeneración" del sistema nervioso central, escribieron científicos de la Universidad de Montreal en un artículo adjunto publicado por la misma revista.

Los investigadores de Stanford desean estudiar los genes en acción en las jóvenes neuronas embrionarias y compararlos con los que hay en las neuronas más viejas que han perdido su capacidad de regeneración, comentó Barres.

"Si logramos comprender las bases moleculares... tenemos la esperanza de que nos dará alguna idea de cómo podemos revertirlo", explicó Barres.

Es necesario realizar trabajos más profundos para determinar si los hallazgos se extienden a las células cerebrales y si las neuronas humanas se comportan como las neuronas de las ratas. Los sistemas son similares, según Barres.

Por otra parte, existen también neuronas cuyo axón se encuentra cubierto por una envoltura grasosa de color blanquecina, denominada vaina de mielina, la misma que es producida por otra célula llamada neuroglia, la que, además, sirve para sostener a las neuronas a lo largo del tejido nervioso. Pero como no todas las neuronas están recubiertas por esta vaina de mielina, aquellas que poseen este recubrimiento se las denomina neuronas mielínicas, y aquellas que no tienen mielina se llaman amielínicas.

Generalmente las células mielínicas (cubiertas de mielina) son las que tienen mayor longitud, y se encuentran en el sistema nervioso periférico, aunque también las podemos ubicar en el sistema nervioso central formando parte de la denominada sustancia blanca, tanto en la médula como en el cerebro. Mientras las neuronas amielínicas (que carecen de mielina) son de tamaño microscópico y forman parte de la sustancia gris, como en la corteza cerebral y en la parte interna de la médula espinal.

Esta vaina de mielina tiene la propiedad de aumentar la velocidad de los impulsos de transmisión eléctrica, y, como ya lo estudiamos en el desarrollo embrionario del sistema nervioso, empieza a cubrir progresivamente los axones, comenzando por los nervios sensoriales y la parte inferior de la médula espinal, durante la formación del feto, hasta el primer año o año y medio de vida, edad en la que todos los axones mielínicos quedan cubiertos por esta vaina. De allí, hasta aproximadamente los 15 años de edad, irán aumentando las capas de mielina que recubren dichas células.

Como un dato adicional mencionaremos que, de acuerdo a recientes investigaciones científicas, se asegura que sólo el cerebro tiene 100 mil millones de estas células nerviosas.

¿Te puedes imaginar que en algún momento futuro los seres humanos usemos el 100% de la capacidad de estas neuronas, en lugar del 10 % o el 12% que usamos en la actualidad? ¿Cómo se desarrollarían nuestras vidas dentro de esas circunstancias? ¿Qué sentiríamos? ¿Tendríamos necesidad de estudiar tanto? ¿Seguirían existiendo las injusticias y la opresión?



Clasificación de las neuronas

Las células nerviosas se clasifican en dos grandes grupos: Por su estructura y por la función que desempeñan en el tejido nervioso.

En lo que se refiere a la estructura de las neuronas, éstas se pueden clasificar de acuerdo con:


  • El número de dendritas y prolongaciones, y

  • Por la capa de mielina.

Por el número de dendritas y prolongaciones las neuronas se clasifican en:

  • Multipolares, que son las que tienen varias dendritas y varias prolongaciones, correspondiendo a la mayoría de las neuronas.

  • Neuronas bipolares, que poseen una sola dendrita.

  • Y las neuronas unipolares, que poseen un solo tipo de prolongación que también hace las veces de axón.

Por su capa de mielina tenemos a las:

  • Neuronas mielínicas, que poseen capa de mielina, y

  • Las amielínicas, que no poseen capa de mielina.

Las primeras se encuentran en el interior del cerebro, en la parte exterior de la médula (formando la sustancia blanca) y en los nervios periféricos. Las neuronas amielínicas en cambio están ubicadas en la corteza cerebral y en el centro de la médula espinal formando la sustancia gris.

En cuanto a su función, se clasifican en:



  • Neuronas sensoriales, aferentes o receptoras,

  • Neuronas motoras o eferentes, y las

  • Neuronas de asociación.

Las neuronas sensoriales son las encargadas de recibir los estímulos externos o internos y transmitirlos al sistema nervioso central. Las motoras en cambio se encargan de transmitir los impulsos nerviosos desde el sistema nervioso central hacia los músculos o glándulas.

Por último tenemos las neuronas de asociación, las que procesan la información recibida por las neuronas aferentes y transmiten el impulso eferente o efector. Estas neuronas se encuentran en el sistema nervioso central (médula y cerebro).



Los impulsos nerviosos y la excitabilidad

Los impulsos nerviosos son transmitidos a través de la neurona mediante una descarga eléctrica, que se inicia cuando es estimulada desde el exterior por otra neurona, el medio ambiente externo o una glándula interna. El mensaje o el impulso eléctrico se inicia siempre por las dendritas, que reciben el estímulo, lo trasmiten al cuerpo celular, de donde pasa al axón y sus ramificaciones y de allí a otra célula, pero, en la mayoría de las veces, ya no en forma eléctrica, sino mediante un transmisor químico, proceso que estudiaremos más adelante.

En ninguna circunstancia el estímulo puede ser transmitido de manera contraria a la descrita, ya que, como sabemos, unas células se especializan en recibir los estímulos y otras en ejecutar las órdenes o instrucciones para la acción muscular.

Para detallar mejor el funcionamiento de este impulso nervioso diremos que, cuando la célula nerviosa está en estado de reposo, su carga eléctrica es negativa, mientras en el exterior de la neurona encontramos carga positiva. Cuando llega el estímulo a la neurona, ésta se vuelve sensible a la penetración de la carga eléctrica positiva externa, e inmediatamente el mensaje es transmitido a través de la célula. De esta manera al unirse una carga positiva con una carga negativa, se produce la descarga eléctrica.

El tiempo en que se produce la transmisión del impulso eléctrico a través de la neurona, se lo mide en milésimas de segundo, mientras la energía eléctrica de la descarga, en milésimas de voltios. Así, por ejemplo, se dice que el tiempo que transcurre para transmitir un impulso a lo largo de una neurona es de aproximadamente 1 milésima de segundo, y la descarga eléctrica se encuentra entre las 30 milésimas de voltios (neurona activa), hasta los -70 milésimas de voltios, cuando la neurona está en reposo.

Hay, sin embargo, una gran diferencia entre las neuronas mielínicas (que contienen mielina) y las amielínicas (que carecen de mielina) en cuanto a la velocidad de la transmisión de los impulsos nerviosos.

El proceso de la transmisión eléctrica explicado en los párrafos anteriores corresponde al de una neurona que no tiene mielina, donde los impulsos nerviosos pasan por dentro de la célula de manera directa. En las células con mielina, en cambio, el proceso es diferente, ya que la vaina de mielina impide la penetración de carga positiva al interior de la neurona, razón por la que la transmisión se va dando a saltos, por fuera de la vaina, y entrando la carga positiva solamente por aquellos lugares más delgados, llamados nódulos, lo que permite una mayor rapidez en la transmisión de los mensajes.

La sinapsis y los neurotransmisores

La estructura de la neurona está compuesta, como ya lo vimos, por el cuerpo celular, las dendritas, y el axón y sus terminales. Vimos que en la punta de estas terminales se aprecian los llamados botones sinápticos. Pero, generalmente, los botones sinápticos no establecen un contacto directo con las siguientes neuronas del tejido nervioso, cuando se produce el impulso, sino que, al llegar este impulso en forma eléctrica a los botones sinápticos, éstos segregan una sustancia química denominada neurotransmisor.

Esta sustancia, al hacer contacto con otra neurona, la prepara, o la excita, para que la carga eléctrica positiva que está en su exterior, entre en la neurona que se encuentra con carga negativa, produciéndose de esa manera el impulso eléctrico en la nueva neurona, y así sucesivamente. Aunque también hay neurotransmisores que tienen la propiedad de inhibir a la próxima neurona.

Al espacio que se forma entre el botón sináptico y la próxima célula se lo llama intersticio sináptico o hendidura sináptica, y al proceso mediante el cual la neurona presináptica segrega los neurotransmisores que excitan a la neurona postsináptina, se denomina sinapsis.



La transmisión del impulso nervioso solamente puede darse en esa única dirección: Empezando por las dendritas, pasa por el cuerpo celular, de allí va al axón, luego a las terminales y los botones sinápticos, en forma de impulso eléctrico. Por último estos botones sinápticos segregan, en la mayoría de los casos, los neurotransmisores que, al entrar en contacto con la otra neurona, posibilitan la transformación de su carga negativa en positiva (o también la inhiben), para continuar con el mismo proceso. En todo caso el impulso no puede recorrer el camino contrario, o sea, que el impulso no puede regresarse, ya que cada célula nerviosa se especializa en una función específica, ya sea como receptoras o efectoras de los impulsos.

COMUNICACIÓN EN EL SISTEMA NERVIOSO

Necesitamos ahora establecer un nexo entre el tema de este capítulo y las ideas revisadas en el anterior. Lo que equivale a preguntarnos: dentro del esquema general de mecanismos de afinidad, reconocimiento y comunicación intercelular mediante moléculas, ¿qué lugar ocupan las células nerviosas?, ¿qué tipo de afinidad o afinidades utilizan las neuronas que, como hemos visto en el primer capítulo, son las que nos permiten entrar en contacto con el mundo exterior y al mismo tiempo controlan de manera involuntaria gran parte de las funciones de nuestro cuerpo?

Dejemos claro, desde este momento y como una respuesta parcial a estas preguntas que, de entre todas las células vivientes no hay alguna que se haya especializado tanto en los mecanismos de comunicación como las nerviosas. Su diferenciación en este sentido es tan grande, que las células nerviosas adultas incluso han perdido la capacidad de reproducirse. Dicho de otra manera, son células que han abandonado prácticamente toda otra función para dedicarse exclusivamente a comunicarse entre sí y con otras células del organismo. A esto habría que agregar además que, conjuntamente con la progresiva especialización para optimizar la comunicación, en el curso de la evolución de las especies las neuronas que en los organismos primitivos estaban más o menos dispersas a lo largo y a lo ancho del cuerpo, como en los invertebrados, progresivamente se fueron centralizando, es decir, agrupando en una masa cada vez más compacta, más grande, más compleja y con funciones globales cada vez más elaboradas y sofisticadas, hasta que finalmente se llegó al cerebro humano.

Debido a esta enorme centralización de las células específicamente dedicadas a la comunicación, la capacidad de almacenar información se incrementó prodigiosamente, pues no sólo fue aumentando el número de neuronas sino que simultáneamente, la complejidad de sus conexiones e interacciones se fue haciendo cada vez más notable por la extraordinaria multiplicidad de las combinaciones posibles en el funcionamiento de los conjuntos de neuronas. Pero éste será el tema de un próximo capítulo. Por lo pronto y para continuar con nuestra línea de alcances y progreso en distintos niveles de comunicación, consideremos brevemente qué sucedió cuando apareció el lenguaje como una consecuencia de la centralización y complejidad a la que nos referimos. Mediante este inesperado, poderoso medio, ya no una molécula, ni una célula, ni muchas células, sino un organismo completo mediante un órgano, el cerebro, era capaz de comunicarse con otros organismos de una manera inmediata, directa, clara y concisa, y además de transmitirles lo que simultáneamente había ido surgiendo en esa masa de neuronas centralizadas, organizadas e integradas: sensaciones, emociones, deseos, impresiones, tristezas, enojos, alegrías. De este modo la socialización —que ya había hecho su aparición en la evolución de varias maneras, particularmente en insectos como las hormigas y las abejas— alcanzó dimensiones insospechadas. Y como parte fundamental de esa nueva dimensión en la socialización, a un nivel de lo que es ya una persona, es decir, un ser consciente de sí mismo, capaz de reflexionar, se empezaron a manifestar afinidades de un carácter totalmente nuevo, más allá de los contactos físicos, en sensaciones y emociones como la amistad o el amor en todas sus manifestaciones. Y sin embargo, no debemos olvidar que para manifestar cualquiera de estos sentimientos y emociones, así sea a través del lenguaje, el cerebro debe emplear neuronas que muevan los músculos, que contraigan las extremidades, que flexionen o extiendan la lengua, los labios, las cejas, que endurezcan la mirada, que eleven la voz, que hagan vibrar las cuerdas vocales, que inclinen el cuerpo para abrazar, que alteren la expresión de la cara en una sonrisa, en un llanto, en un gesto de ternura...

Se forman así los grupos humanos, las sociedades, los países. Y con esto se establecen mecanismos de comunicación entre esos grupos. No seguiremos por el momento esta línea de continuidad en la evolución y diferenciación de los mecanismos de comunicación. Sí quisiera, sin embargo, tocar uno de los puntos centrales de esta evolución, tan importante como el lenguaje: la escritura Por primera vez en la historia de la vida sobre la tierra, se generó un mecanismo mediante el cual la comunicación podía pasar a otras generaciones por venir, mediante la preservación de las ideas, los conocimientos, los pensamientos y las emociones convertidas en poesía, cuentos, novelas, libros de texto, ensayos, monografías, historia, y todo cuanto fuera posible plasmar en símbolos más perdurables que las palabras. ¡El lenguaje escrito! ¡Los símbolos permanentes, transmisibles inclusive después de la muerte! ¡La comunicación traspasando los límites de lo que dura la vida del cerebro!



Pero también el lenguaje escrito, con todas sus posteriores extensiones debidas a los adelantos tecnológicos, como las máquinas de escribir, grabadoras, computadoras, impresoras, rotativas, etc., es obra de las neuronas agrupadas en esa masa que tenemos dentro de nuestros cráneos y que llamamos cerebro. Es conveniente ahora, por lo tanto, regresar a las neuronas. Esas células que son la cumbre de la evolución biológica, los elementos vivos más sensibles para percibir, transmitir, comunicar, coordinar y organizar. Veamos, pues, de cerca a las neuronas. Conozcamos cómo son, qué forma tienen, y cómo están organizadas dentro del cerebro.

¡Saludemos a las neuronas!



Ricardo Tapia

Tomado de: Las células de la mente

(http://omega.ilce.edu.mx:3000/)

Los neurotransmisores y la conducta

Estos neurotransmisores son compuestos químicos orgánicos, más o menos complejos, que estimulan o inhiben a la neurona receptora o postsináptica, y buena parte de ellos tiene mucho que ver con el estado de ánimo de las personas, el humor y la afectividad. Se ha llegado a establecer que su disfunción se relaciona con la depresión, ansiedad, angustia, manías, tics nerviosos; pero también con enfermedades como la esquizofrenia, el mal de Parkinson y la enfermedad de Alzheimer.

Entre los neurotransmisores más estudiados y más importantes tenemos: la dopamina, noradrenalina, adrenalina, acetilcolina y serotonina.

Estas moléculas de compuestos químicos pueden actuar de muy diferente manera, dependiendo del lugar del sistema nervioso donde son producidas, y algunas de ellas funcionan también como hormonas elaboradas por glándulas como las suprarenales o por las propias neuronas que las secretan (introducen) al torrente sanguíneo.

Se conoce que algunas sustancias como la nicotina, por ejemplo, estimulan la liberación de neurotransmisores (la dopamina y el glutamato) razón por la cual se ha determinado que los fumadores tienen menos posibilidades de desarrollar el mal de Parkinson o la enfermedad de Alzheimer, pero corren el riesgo, en cambio, de contraer un cáncer al pulmón.

Los científicos han descubierto más de 50 neurotransmisores; sin embargo, los anteriormente mencionados han sido a los que mayor atención se les ha prestado por su incidencia directa en la conducta. Cabe mencionar también otros como la histamina, el ácido gammaaminobutírico, glicina, glutamato, asparpato, opoides, neurohipofisiarias, taquiquinas, secretinas, insulinas, somatostatinas, gastrinas, etc.

Fotografía ampliada miles de veces de varias neuronas.

O todo o nada (¿ser o no ser?)

Otro elemento que es necesario tomar en cuenta en el proceso de excitación de las neuronas, y la transmisión de los impulsos nerviosos, es la ley del todo o nada. Según esta ley, la excitación y la transmisión del estímulo, se producen o no se producen, aunque el estímulo que provoca la excitación sea pequeño o grande.

Un ejemplo de cómo procede esta ley podríamos verlo cuando tenemos una hilera de pólvora regada, en cuyo extremo hay una carga de explosivos. Si el extremo inicial de la hilera de pólvora se enciende, así sea con una pequeña chispa o con una tea encendida, el fuego se extenderá hasta llegar a la carga explosiva con la misma intensidad y, por lo tanto, producirá la misma explosión. Pero si el extremo inicial de la hilera de pólvora está mojado, ni siquiera se iniciará el fuego, y peor se producirá una explosión. En el caso del impulso nervioso, el estímulo, sea este fuerte o débil, debe excitar a la neurona para producir el impulso y la reacción, de lo contrario no se producirán ninguno de los dos.



De lo descrito podemos también deducir que, en los impulsos nerviosos se dan dos tipos de proceso:

  • Por una parte un proceso denominado de excitación, mediante el cual un estímulo, por muy pequeño que éste sea, provoca la reacción que inicia la transmisión del impulso.

  • Y por otra parte el proceso denominado de inhibición por el cual la transmisión del impulso nervioso no se llega a producir, o el estímulo no logra excitar a la neurona.

Veámoslo mejor con un par de ejemplos. Cuando una madre tiene a su pequeño hijo enfermo, es tanta su preocupación que, así esté en el más profundo de los sueños, se levantará automáticamente al menor quejido del infante, mientras a las otras personas que están en la misma casa, el insignificante ruido no afectará su descanso. En el primer caso el estado de reposo no impidió la excitación de las neuronas sensoriales, y en el segundo el sueño es tan profundo que se encontraban inhibidas para receptar tal estímulo.

¿Acaso no les ha pasado algún momento, especialmente cuando están enamorados (o enamoradas), que por estar junto a la persona amada se les ha olvidado hacer algo importante? En ese momento las células nerviosas que tienen que ver con el estado afectivo están en su más alto nivel de excitación, mientras que aquellas que tienen que ver con la memoria, a lo mejor, se encuentran inhibidas.

No debemos olvidar, sin embargo, que existen también neurotransmisores que inhiben a la neurona postsináptica, impidiendo su activación.

Tampoco debemos olvidar que, por una parte, la sociedad (su economía, su historia, su cultura) van modelando nuestras conductas individuales; y por otra, como consecuencia del desarrollo de nuestra conciencia individual y social, estamos en capacidad de controlar nuestra propia naturaleza biológica, modificando nuestra conducta y ese mismo entorno social. De lo contrario nuestro comportamiento sería ni más ni manos como el resto del reino animal, en los que el entorno natural y su propia naturaleza determinan su conducta, sin ninguna opción a modificarla conscientemente.


ALGUNAS VENTAJAS Y CONSECUENCIAS DE LA COMUNICACIÓN QUÍMICA

Si la comunicación fuera eléctrica, sólo pasando la corriente de una neurona a otra, como si fuera una continuación del axón, es claro que no podría haber inhibición. Solamente mediante el procedimiento de los neurotransmisores que al acoplarse con su receptor abren canales para átomos con carga negativa, es posible que las neuronas se inhiban. Esta es una primera y trascendental consecuencia de la existencia de los mecanismos químicos de la comunicación entre las células de la mente, pero no es la única. Recordemos que se trata de corrientes que fluyen como en un cable, con una comunicación eléctrica esas corrientes podrían pasar de una neurona a otra y viceversa, es decir, la comunicación entre dos neuronas sería bidireccional, lo cual podría tener una serie de consecuencia indeseables en términos del control de la información a lo largo de determinados circuitos. Por el contrario, mediante la existencia de los mecanismos químicos que requieren que un neurotransmisor se libere de la terminal axónica, se establece con precisión que la comunicación ocurra unídireccionalmente, es decir, sólo de la terminal axónica a la neurona siguiente, pero no a la inversa.

Además de las ventajas que mencionamos en el párrafo anterior, la existencia de mecanismos químicos en la comunicación interneuronal representa una ventaja adicional enorme: permite una serie de posibilidades de regulación o control de la misma transmisión de la información, que no podrían existir con una transmisión eléctrica. Por ejemplo, a través de la proteínas que mencionamos en el Capítulo II como responsables de que ocurran las reacciones intracelulares a una velocidad apropiada, es posible regular la velocidad de síntesis y de destrucción química de las moléculas que funcionan como neurotransmisores, determinando así en un momento dado qué tanto puede funcionar la comunicación en que participa ese transmisor. Además, también es posible para la neurona controlar la liberación del transmisor desde la terminal axónica, con lo cual también se puede regular la comunicación. Pero esto no es todo. Como la comunicación depende también de la combinación y la interacción del neurotransmisor con su receptor, imaginemos qué sucedería si la célula que recibe la información fuera capaz de alterar la estructura o la disposición de esa molécula receptora, de modo que se haga más sensible al transmisor, es decir que con menor cantidad de éste se produzca la apertura del canal correspondiente; o por el contrario, que el receptor pierda sensibilidad a su transmisor.

Es claro que mediante cualquiera de los mecanismos señalados en el párrafo anterior, o de la combinación de dos o más de ellos, es posible modificar la comunicación interneuronal. Dicho de otro modo, la existencia de los mecanismos químicos de la transmisión de información permite que dicha transmisión sea modificable, maleable, plástica. ¿Y no es precisamente ésta una de las propiedades más sorprendentes del cerebro, si pensamos en su capacidad de memorizar, de dar marcha atrás, de reconsiderar en función de nuevos datos, de aplicar los conocimientos o las experiencias previas a nuevos actos, de recordar, de asociar eventos, de recapitular, en una palabra de aprender? Desde esta perspectiva, el hecho de que el funcionamiento de la comunicación interneuronal sea química hace pensar que quizá muchos de los mecanismos de aprendizaje tengan su explicación en esta plasticidad de la comunicación, en el nivel interneuronal, ejercida mediante alguno, o varios, de los mecanismos que hemos mencionado.

Si consideramos las características y las ventajas que los mecanismos químicos conceden al lenguaje con el que se entienden las neuronas, tendremos que concluir necesariamente que eso se debe a una sorprendente sofisticación de la comunicación intermolecular que revisamos en el Capítulo II. En efecto, es gracias a la afinidad entre las moléculas, en este caso determinada por la increíble capacidad de las proteínas receptoras de reconocer específicamente a las moléculas neurotransmisoras, que fue posible para la naturaleza desarrollar los mecanismos de comunicación entre las neuronas. Es también éste el lenguaje químico que permite contraerse a los músculos —todos, desde los que usamos para expresarnos, hasta los de nuestras vísceras, incluyendo el corazón de cuyos latidos depende el viaje de la sangre hasta el más recóndito sitio en que una célula del organismo hace lo que tiene que hacer en el concierto del organismo completo—. Y es así como el lenguaje de las células de la mente se manifiesta y permite a su vez la manifestación de la comunicación entre los organismos, particularmente entre los seres humanos, a través de los lenguajes hablado y escrito o bien mediante el otro lenguaje, el corporal de las emociones y sentimientos plasmados en actitudes, entregas, amores y desamores.

Es muy poco lo que sabemos respecto al funcionamiento de grandes grupos de neuronas trabajando sincrónicamente para dar lugar a nuestros sentimientos, placeres, actos inteligentes, pensamientos, reflexiones, creaciones, conciencias, remordimientos, arrepentimientos, dudas, odios, iras, pasiones, tristezas y alegrías. En donde empezamos a tener una idea un poco más clara es en el papel de algunos núcleos de neuronas en la regulación de nuestra actividad muscular. Por esta razón en el siguiente capítulo ejemplificaremos el funcionamiento de grupos de neuronas, con su excitación, inhibición y regulaciones implícitas en el control muscular. Veremos también cómo es posible alterar los mecanismos químicos de la comunicación mediante el uso de una serie de sustancias y de cómo esto puede ser —en la actualidad ya de hecho lo es— de enorme utilidad para entender mejor cómo funcionan las neuronas y también para poder desarrollar fármacos que resulten útiles en el tratamiento de muchos padecimientos.

Ricardo Tapia

Tomado de: Las células de la mente

(http://omega.ilce.edu.mx:3000/)


RESUMEN DEL TEMA

La célula básica del tejido nervioso es la neurona, la misma que, al igual que otras células, está formada por membrana, citoplasma y núcleo. Del cuerpo celular de la neurona surgen unas ramificaciones llamadas dendritas, y una prolongación alargada denominada axón o cilindro eje, de cuyo extremo nacen también otras prolongaciones parecidas a las dendritas, formándose en sus puntas los botones sinápticos.

Las neuronas del ser humano se clasifican de acuerdo a su estructura y su función. Por su estructura tenemos las multipolares, unipolares y bipolares, así como las mielínicas y amielínicas. Las multipolares tienen varias dendritas, las bipolares tienen una sola dendrita y en las unipolares tienen una sola prolongación que hace las veces de axón.

Las neuronas mielínicas son aquellas en las que su axón se encuentra cubierto de mielina, que es una capa grasosa blanquesina producida por una célula llamada neuraglia, y las amielínicas que son las que carecen de mielina. Las neuronas mielínicas forman parte del sistema nervioso periférico, la parte externa de la médula espinal y la parte interna del cerebro. Las amielínicas se encuentran en la corteza y en la parte interna de la médula.

Por su función tenemos a las neuronas aferentes, que son aquellas que reciben los estímulos del medio ambiente interno o externo; las eferentes, que ejecutan las acciones musculares, y las neuronas de asociación. Las dos primeras forman parte del sistema nervioso periférico y la última del sistema nervioso central.

Los impulsos nerviosos se transmiten a lo largo de la neurona de manera eléctrica, iniciándose el proceso en las dendritas, pasando por el cuerpo celular, el axón, las prolongaciones del axón, hasta llegar a los botones sinápticos. Al llegar a los botones sinápticos, éstos producen unas sustancias químicas llamadas neurotransmisores, que son los encargados de transmitir la información del estímulo a la siguiente neurona.

El impulso nervioso es conducido a través de la célula mediante una descarga eléctrica, debido a que el interior de la neurona tiene carga negativa y el exterior carga positiva. Al ser excitada la célula por los estímulos, permite la entrada de carga positiva, iniciándose el proceso.

Entre el botón sináptico y las dendritas de la siguiente neurona, encontramos una hendidura llamada intersticio sináptico o hendidura sináptica, a través de la cual los neurotransmisores de la neurona presináptica hacen contacto con la neurona postsináptica. A este proceso en el que se transmite la información mediante un estímulo químico, se denomina sinapsis.

Estos neurotransmisores tienen estrecha relación con los estados de ánimo y la afectividad. Su disfunción es la causante de la ansiedad, depresiones, angustias, manías, etc.; así como de enfermedades como la esquizofrenia, Parkinson y Alzheimer. Entre los neurotransmisores más estudiados por su estrecha relación con la conducta están: la dopamina, noradrenalina, adrenalina, acetilcolina y serotonina.

Por último, en la transmisión de los impulsos, se da la ley del todo o nada, mediante la cual un estímulo produce o no produce el impulso. No se puede decir que el estímulo inició el impulso pero no pudo concluirlo por falta de fuerza. Aquí cabe también definir la diferencia entre la excitación, que es el impulso provocado por un estímulo, y la inhibición, que es el estado en que la neurona no recibe dicho estímulo, por más fuerte que éste sea.



¿Y QUÉ MÁS PODEMOS HACER AHORA?

L@S ESTUDIANTES

  • Estudiar detenidamente el tema, ubicando en los gráficos los términos utilizados.

  • Para una mejor comprensión de los conceptos consultar enciclopedias o diccionarios especializados.

L@S MAESTR@S EN EL AULA

  • Para evaluar el nivel de comprensión de lo estudiado, elaborar un crucigrama con la terminología utilizada en este tema, y con la que se ha definido a la neurona, su función y su estructura, para que sea resuelto por los alumnos.

  • Para desarrollar la capacidad de análisis, pedir a l@s estudiantes que elaboren un cuadro sinóptico o un mapa conceptual, sobre la estructura celular y la función del tejido nervioso.

  • Solicitar a l@s estudiantes que elaboren sus propias definiciones de algunos términos usados en este tema, tales como: botón sináptico, sinapsis, axón, neurona, etc. Aunque para las respuestas tienen que utilizar sus propias palabras, es indispensable el uso del glosario, el texto o cualquier otro material de apoyo. Se evaluará la claridad de la exposición, la creatividad y la relación con los temas estudiados.

  • Para evaluar la capacidad de aplicación de los conocimientos adquiridos, pedir a l@s estudiantes que con ejemplos expliquen la ley del todo o nada, así como los procesos de excitación e inhibición nerviosa.

Mi mensaje a los jóvenes es que ellos no solamente tienen que luchar por un mundo más justo, sino también ahora por la supervivencia de la especie humana. El deterioro del medio ambiente, la negativa de Estados Unidos a firmar los acuerdos internacionales como el de Kyoto, o el acuerdo mundial del agua, dan muy malos presagios. El gobierno de las multinacionales lleva a un deterioro imparable en este sistema. Si siguen ellos en el poder del mundo, van a matarnos y morir ellos mismo también. Queda a la juventud tomar conciencia de esto. Es una bandera más grande que la que nosotros tomamos. Yo espero que la cumplan.



Hugo Blanco

ESTRUCTURA Y FUNCIÓN DEL SISTEMA NERVIOSO

¿Hasta dónde queremos llegar con este tema?

  • Comprender la complejidad de la estructura y el funcionamiento del sistema nervioso humano.

  • Aplicar los conocimientos adquiridos por el estudio del sistema nervioso, en la comprensión y el análisis de nuestra propia personalidad.

Algunas inquietudes iniciales

  • ¿Consideras tú que la frase “Conócete a ti mismo” puede ser un punto clave para el desarrollo de nuestra personalidad?

  • ¿No crees tú que, comprendiendo mejor cómo somos y por qué somos de esa manera, podemos resolver mejor nuestros problemas?

Estructura general del sistema nervioso

¿Dónde se producen nuestros pensamientos? ¿Cómo se producen nuestras reacciones más simples como rascarnos o caminar? ¿No has escuchado decir algunas veces que el sentimiento y las emociones nacen en el corazón? ¿Por qué pensamos, sufrimos y nos alegramos?

Todas estas preguntas las podemos resolver si entendemos el funcionamiento de nuestro sistema nervioso. Imaginemos un recorrido por toda esa estructura orgánica, como si estuviéramos ante la proyección de un vídeo.

El sistema nervioso básicamente está formada por:



  • El sistema nervioso central (SNC), y

  • El sistema nervioso periférico (SNP).

La función del primero consiste, en lo fundamental, en analizar y asociar los estímulos recibidos por el segundo, y enviar una señal de respuesta, como reacción al estímulo, por las vías efectoras del sistema nervioso periférico.

Mientras la función del sistema nervioso periférico consiste en recibir los estímulos del exterior por las vías aferentes, enviarlos al sistema nervioso central, y luego, por las vías eferentes, producir la acción muscular correspondiente.

Por último tenemos el sistema nervioso autónomo (SNA), llamado también sistema nervioso de la vida vegetativa, encargado de regular el funcionamiento de los órganos internos, regulación que, por lo general, se lo realiza de una manera automática, no consciente, como el caso de los latidos del corazón o el funcionamiento de las glándulas.

Con el propósito de contraponerlo al funcionamiento del sistema nervioso de la vida vegetativa, se habla del sistema nervioso de la vida de relación, que no es otra cosa que el mismo sistema nervioso central y periférico, cuyas funciones tienen que ver con la adaptación del individuo al medio ambiente natural y, especialmente, al medio social.

Veamos, pues, de manera muy simplificada cómo se produce este proceso de adaptación y mutua influencia al que se denomina actividad refleja:


  • Por medio de los órganos de los sentidos (tacto, vista, oído, gusto, olfato) recibimos los estímulos del medio ambiente que son receptados por las fibras del sistema nervioso periférico (desde el frío o el calor, hasta un halago o un insulto).

  • Estos estímulos son enviados al sistema nervioso central, compuesto por la médula espinal y el encéfalo.

  • Aquí son analizados y, de manera más o menos rápida, se procesa una respuesta que es enviada por los nervios efectores, nuevamente por el sistema nervioso periférico hacia un músculo, para producir una acción determinada.

En el caso de los ejemplos planteados, si los estímulos son de frío o calor, buscaremos la manera de protegernos de ellos mediante algunas acciones que los contrarresten. Y si los estímulos provienen de un halago o un insulto, nuestra reacción podría ser de complacencia o de rechazo inmediato.

En el ser humano, entonces, la base orgánica que le permite comunicarse con el mundo exterior, recibiendo su influencia y adaptándose a sus condiciones, transformándose a sí mismo y transformando también dichas condiciones, en una constante lucha, es el sistema nervioso.

Por medio de él puede conocer la realidad que se encuentra a su alrededor para adaptarse a ella en mejores condiciones. Aunque la personalidad humana en su conjunto no es sólo el producto del desarrollo de ese sistema nervioso, sino el de todo su organismo, así como también el producto del desarrollo de su entorno social (historia, cultura, economía) y el de su entorno natural (clima y geografía), del cual la persona vista como individuo, podríamos afirmar que no es más que una insignificancia, como lo apreciábamos en el curso anterior.

Esa es la estructura básica del sistema nervioso que nos dedicaremos a estudiar en detalle, a lo largo de esta unidad temática.



Estructura y función del sistema nervioso central

El sistema nervioso central comprende:



  • El encéfalo y

  • La médula espinal

La función principal de este sistema nervioso central consiste en analizar los estímulos sensoriales que provienen del medio, a la vez que estimula, mediante otros impulsos nerviosos, la actividad muscular, proceso al que se lo denomina como actividad refleja, que estudiaremos con detenimiento al final de este tema.

El encéfalo que se encuentra ubicado en la caja craneal, está formado por:



  • El tallo encefálico,

  • El diencéfalo,

  • El cerebelo y

  • El cerebro.

La médula espinal, que nace del tallo encefálico, se extiende por dentro de la columna vertebral en una longitud que varía entre los 32 y los 45 cm.

En el encéfalo, pero principalmente en el cerebro y su corteza, se procesa la información que procede del exterior o del interior, constituyéndose en el centro de la actividad reflectora de la conciencia y el pensamiento, mientras la médula espinal es, principalmente, el centro regulador de algunos reflejos innatos o instintivos.



Estructura y función del encéfalo

Aparte de los huesos del cráneo, al encéfalo lo protegen tres membranas llamadas meninges y el líquido cerebroespinal o cefalorraquídeo, que también protegen a la médula espinal.

En lo que respecta a las membranas de las meninges:


  • Su capa superior llamada duramadre se encuentra por debajo de los huesos del cráneo,

  • Luego, como una capa intermedia, está la aracnoides, y

  • La capa interna que es la piamadre.

El líquido cerebroespinal lo constituye una sustancia líquida transparente distribuida por todo el sistema nervioso central dentro de la cual flota el encéfalo y la médula espinal, protegiéndolos y dotándolos de las sustancias nutritivas que provienen de la sangre.


El tallo encefálico

El tallo encefálico es una porción de sustancia blanca que comprende, a su vez:

  • El bulbo raquídeo,

  • La protuberancia y

  • El mesencéfalo.

Su función fundamental consiste en pasar los impulsos nerviosos de la médula espinal hacia los mandos superiores del cerebro, el diencéfalo y el cerebelo, y desde éstos otra vez a la médula espinal. También se ha llegado a establecer aquí el centro de ciertos tipos de reflejos innatos o instintivos como los de succión, en el caso de los niños recién nacidos, los reflejos de secreción de la saliva, la masticación y los de tragar los alimentos cuando estamos comiendo.


Aquí también encontramos el reflejo de la tos y el estornudo, el centro del lagrimeo de los ojos cuando se irritan y el parpadeo cuando nos acercan algo a estos órganos. Se encuentran así mismo los centros que regulan el funcionamiento de los órganos respiratorios y del corazón. Todos estos reflejos se producen por la mediación del llamado sistema nervioso autónomo, como veremos más adelante.

Cabe destacar un fenómeno interesante que se produce en el tallo encefálico, para entender por qué los hemisferios cerebrales controlan la parte contraria del cuerpo, ya que en realidad el hemisferio izquierdo controla las acciones del lado derecho, y el hemisferio derecho controla la parte izquierda. Lo que ocurre es que los nervios aferentes y eferentes, que pasan de la médula al cerebro o de éste a la médula, al llegar al tallo encefálico, se cruzan para producir dicho fenómeno, o sea, que los nervios que llegan de la parte izquierda del cuerpo, se cruzan en el tallo para dirigirse a la parte derecha del encéfalo, y viceversa.



El diencéfalo

El diencéfalo es una estructura nerviosa de sustancia gris que se encuentra por encima del tallo encefálico, en la parte interna del cerebro, y constituye:



  • El tálamo y

  • El hipotálamo.

El tálamo es una estructura muy simple, ya que en lo fundamental sólo sirve como estación de paso de muchos impulsos sensoriales, especialmente, los que se dirigen a la corteza, y sirve también de centro de interpretación de algunos de estos impulsos, tales como el dolor, la temperatura, la presión.

El hipotálamo, en cambio, tiene una función bien importante como regulador del sistema nervioso autónomo (que se relaciona con los órganos internos) y el sistema glandular o endocrino, a través de su acción sobre la hipófisis o glándula pituitaria que se encuentra justo debajo del hipotálamo. Cabe destacar que la hipófisis es la más importante del sistema endocrino, ya que su actividad regula la función de muchas otras glándulas, como veremos en el estudio del sistema glandular.

Sistema Límbico

Por el hecho de regular la actividad del sistema nervioso autónomo y la del sistema endocrino, el hipotálamo se relaciona estrechamente con las emociones y la afectividad que producen cambios en la expresión del cuerpo: el pánico, la ira, el miedo, la agresividad, etc. Tiene, así mismo, mucho que ver con los trastornos en la personalidad, como en ciertos estados depresivos menores pero constantes; en la ansiedad, la irritabilidad, que repercuten en la vida cotidiana, en su relación con las demás personas, con el mundo que los rodea y consigo mismos, con expresiones de falta de iniciativa y baja autoestima, a las que se les llama distimias. Pero también con los estados de salud afectiva como en la alegría, el entusiasmo, el amor, la felicidad, etc., a los que se les denomina timias.

En el hipotálamo se encuentran también los centros que regulan la sed, el hambre, así como el sueño y el estado de vigilia.

El hipotálamo, junto a otras partes del encéfalo como el tálamo, el cuerpo calloso, la hipófisis, el tallo encefálico, etc. forman lo que se ha dado en llamar como el cerebro medio o sistema límbico que se relaciona estrechamente con nuestros sentimientos de auto conservación, sociabilidad y procreación.



El cerebro

El cerebro constituye la parte más voluminosa de todo el encéfalo (recordemos que el encéfalo comprende el tallo encefálico, el diencéfalo, el cerebelo y el cerebro), y es el centro que regula aquellos reflejos que permiten la formación de la conciencia y el pensamiento en el ser humano.

Toda la masa cerebral está separada por una gran hendidura llamada cisura longitudinal o hemisférica que prácticamente divide al cerebro en dos (hemisferio izquierdo y hemisferio derecho), unidos por una estructura de sustancia blanca denominada cuerpo calloso. Su superficie está cubierta por varias capas de millones (entre 12 mil a 14 mil millones) de neuronas amielínicas (que no tienen mielina) a la que se ha denominado corteza cerebral o sustancia gris, mientras en su interior se encuentra la sustancia blanca compuesta por neuronas con mielina, formando los llamados ganglios subcorticales.

Esta corteza cerebral es tan grande que cuando el feto se encuentra en formación, presenta un agrandamiento exagerado de la cabeza en relación con el resto del cuerpo, como ya lo vimos en el origen embrionario (ontogénesis) del sistema nervioso, pero que poco a poco, y por presión de los huesos del cráneo, esta corteza empieza a tomar una forma arrugada.

Al tomar esta característica, en la corteza se van formando numerosos pliegues o arrugamientos que dan lugar a las circunvoluciones, cisuras y surcos.

Las circunvoluciones son las partes elevadas del arrugamiento, y a las hendiduras más profundas se las llama cisuras, mientras las más superficiales se denominan surcos.




Entre las cisuras más conocidas y profundas (aparte de la cisura hemisférica o longitudinal) están:

  • La cisura lateral o de Silvio,

  • La cisura central o de Rolando,

  • La cisura parieto-occipital y

  • La cisura transversal.

En cada uno de los hemisferios se pueden observar que las cisuras a su vez subdividen a la corteza en masas cerebrales a las que se ha llamado lóbulos, cada una de los cuales toma el nombre del correspondiente hueso del cráneo que lo cubre:

  • Lóbulo frontal,

  • Lóbulo parietal,

  • Lóbulo temporal y

  • Lóbulo occipital.

Así tenemos que el lóbulo frontal se encuentra separado del lóbulo parietal por la cisura central o de Rolando. En cambio la cisura lateral o de Silvio separa al lóbulo frontal del temporal.

Por su parte la cisura parieto-occipital separa al lóbulo parietal del occipital, y la cisura transversal separa al cerebro del cerebelo. En todo caso, en ambos hemisferios la formación de surcos, cisuras y circunvoluciones tiene características anatómicas idénticas, aunque, como veremos, con funciones bastante diferenciadas.



Los hemisferios y sus funciones

En párrafos anteriores (cuando estudiábamos la función del tallo encefálico) veíamos que el hemisferio izquierdo regula las funciones de la parte derecha del cuerpo, mientras el hemisferio derecho lo hace con el lado contrario.

Pero no son sólo esas las diferencias funcionales de los hemisferios cerebrales, sino que se ha llegado a afirmar también que el hemisferio izquierdo tiene mucha importancia para la formación del lenguaje escrito y hablado, los conocimientos matemáticos y científicos en general, así como el razonamiento lógico. Mientras el hemisferio derecho se relaciona con la sensibilidad artística, la percepción, la introspección y la imaginación.



Por otra parte, en la corteza cerebral se han detectado también algunas áreas que cumplen funciones específicas en la actividad refleja, tales como las áreas sensoriales, las áreas motrices o motoras y las de asociación, ocupando cada una de ellas complejos espacios en la masa cerebral, algunas de las cuales podemos observarlas en los gráficos adjuntos.

Observamos, por ejemplo, que a cada lado de la cisura central tenemos el área o centro de la percepción en el lóbulo parietal, y los movimientos básicos en el lóbulo frontal; en el lóbulo occipital se encuentra el centro de la visión y el del reconocimiento visual; en la parte superior del lóbulo frontal tenemos el centro de los movimientos de destreza, junto al centro de los movimientos básicos; en la parte inferior del mismo lóbulo los centros del habla y la comunicación, en el hemisferio izquierdo; y al frente, en el hemisferio derecho, los centros del comportamiento y las emociones. En el lóbulo temporal encontramos los centros de la audición, y en el cerebelo los del equilibrio y la coordinación.

Encontramos también el centro del olfato en la cara interna del hemisferio derecho, debajo del cuerpo calloso. Detrás del centro del olfato, encontramos también los centros del gusto.

Así mismo podemos observar cómo, en lo que respecta a las zonas motrices, las partes que corresponden a la mano y al órgano del lenguaje hablado (la boca), ocupan un área mucho más grande que las otras partes de la corteza cerebral.




Con respecto a las áreas o centros de asociación, que son las que tienen relación con la memoria, las emociones, el razonamiento, la voluntad, el juicio, la personalidad y la inteligencia, no se ha podido determinar con exactitud si existen realmente dichas áreas, aunque a algunas de ellas se las ha distribuido por hemisferios, como se ha visto más arriba. Por esta razón, la hipótesis más aceptada es la que sostiene que el pensamiento y la conciencia, que las engloba, es función del conjunto de la actividad nerviosa de la corteza, con sus 14 mil millones de neuronas que permiten un número casi infinito de conexiones sinápticas. Recordemos que algunos científicos están afirmando ya que el conjunto del cerebro tiene alrededor de 100 mil millones de células nerviosas.

El cerebelo

Es una porción de masa encefálica ubicada en la parte inferoposterior (atrás y abajo) de la caja del cráneo, tras el bulbo raquídeo, y su parte externa está formada por sustancia gris, mientras su parte interior está compuesta de sustancia blanca.

Se sabe que la función del cerebelo se relaciona con la motricidad inconsciente, especialmente en lo que tiene que ver con el mantenimiento del equilibrio, la postura y la coordinación del cuerpo, así como aquellos movimientos automáticos que requieren cierta precisión.

Por la acción del cerebelo podemos caminar y sentarnos sin caernos, podemos mantener el equilibrio cuando andamos en bicicleta o nos arrimamos a una pared, y cuando una secretaria puede manipular las teclas de una máquina de escribir casi sin verlas.



UN ATLAS ELECTRÓNICO DEL CEREBRO REVOLUCIONA LA NEUROLOGÍA

Por Raúl Morales

 Un atlas electrónico del cerebro, que almacena 1.000 estructuras por cada hemisferio y 400 esquemas corticales, ha sido desarrollado por el Biomedical Imaging Lab (BIL), perteneciente a los Laboratorios de Información Tecnológica (exKRDL) de la Universidad de Singapur.

Según explican sus artífices en Innovation Magazine, el atlas se ha integrado ya en los grandes sistemas de ayuda a la cirugía apoyada en ordenador, al mismo tiempo que se ha convertido en una referencia para el tratamiento de la enfermedad del Parkinson.

El ciberatlas, conocido como Cerefy, ha generado ya tres patentes, entre ellas un método rápido para obtener imágenes radiológicas con los datos del atlas. Cerefy se emplea ya para neuroradiología, la formación médica y la neurocirugía.

El atlas permite una planificación más detallada de las intervenciones quirúrgicas, al mismo tiempo que ayuda a realizar operaciones más económicas, rápidas y precisas.

Revolución médica

Hace ya cincuenta años que existen mapas impresos del cerebro y treinta años que existen mapas automatizados para uso de la neurocirugía, pero el atlas electrónico promete revolucionar la medicina cerebral.

Los investigadores se han apoyado en estos mapas anteriores para elaborar el atlas electrónico, mucho más sofisticado y en tres dimensiones, que facilita la comprensión de la estructura cerebral en su conjunto, así como la exploración.

Cerefy es el resultado de un esfuerzo por unificar la neurología con las más avanzadas tecnologías de la información y constituye la base de datos más detallada que se ha construido hasta la fecha sobre el cerebro. Para ello fue preciso digitalizar los mapas anteriores impresos y con este soporte construir el modelo en tres dimensiones.

El atlas ha generado nueve productos que ya circulan a nivel internacional, entre ellos varios cd-rom y bibliotecas electrónicas que incluyen modelos geométricos del atlas cerebral.
Tomado de Tendencias Científicas

(http://www.webzinemaker.com/)



Los nervios craneales y los ventrículos

Los nervios craneales son aquellos que, naciendo del encéfalo, atraviesan 12 pares de agujeros que se encuentran en la base del cráneo, siendo algunos de ellos sensoriales, otros motores y algunos mixtos (sensoriales y motores), los mismos que en su gran mayoría se relacionan con la actividad sensorial y motriz del olfato, la vista, el oído, el gusto y la cara.

Los ventrículos en cambio son cuatro cavidades en forma de pequeños túneles que se forman en el encéfalo, y que junto con los llamados acueductos, son lugares por donde pasa el líquido cefalorraquídeo nutriendo la masa encefálica.

Estructura y función de la médula espinal

Al igual que el encéfalo, la médula espinal se encuentra protegida por las meninges y el líquido cefalorraquídeo. Ubicada por dentro y a lo largo de la columna vertebral, y con una longitud que va de los 32 a los 45 cm, la médula está compuesta de sustancia gris en la parte interior y la sustancia blanca que la recubre, en la parte exterior.

A través de la médula espinal pasan porciones de fibras nerviosas llamados tractos o haces nerviosos que van al encéfalo o vienen de él, razón por la que se denomina tractos ascendentes a los que reciben los impulsos de los nervios sensitivos con dirección al encéfalo, y tractos descendentes a los que reciben los impulsos del encéfalo con dirección a un músculo. A los primeros se los denomina también tractos sensitivos y a los segundos, tractos motores.

A lo largo de la médula se van formando 31 segmentos que se corresponden aproximadamente a cada uno de los anillos de la columna vertebral, y de donde salen o entran los nervios que van a formar el sistema nervioso periférico (SNP), el sistema nervioso autónomo (SNA) y los plexos, de una manera semejante a los nervios craneales, llamados nervios espinales o raquídeos.

Además de ser el medio por el que tiene que pasar la transmisión de los impulsos sensoriales y motores que van o vienen del encéfalo, la médula es también el centro de integración de algunos reflejos que no necesitan pasar al encéfalo para su procesamiento, a los que se les denomina reflejos medulares o espinales. Uno de estos reflejos es el que ocurre cuando pisamos una tachuela, o cuando tocamos una plancha caliente sin darnos cuenta. Lo que sucede en esta situación es que las neuronas sensitivas reciben el estímulo, lo pasan a la médula espinal, donde las neuronas de asociación transmiten otro impulso a una neurona motora, la misma que estimula uno o varios músculos para retirarse inmediatamente del objeto que causó el dolor. Este proceso se lo realiza en cuestión de milésimas de segundo, y es el que nos permite reaccionar de manera inmediata ante un peligro.

Otros reflejos en los que participa de manera directa la médula espinal se dan en el funcionamiento de los órganos internos, pero esto lo veremos cuando estudiemos el funcionamiento del sistema nervioso autónomo (SNA).






EL LÓBULO FRONTAL ES CLAVE PARA ELEGIR ENTRE UNA ACCIÓN U OTRA

Un equipo de investigadores del Centro de Estudios de Neurociencia en la Universidad de la Reina y del Centro para el Cerebro y la Mente de la Universidad del Oeste de Notario (ambas en Canadá) han conseguido demostrar que el lóbulo frontal del cerebro juega un papel fundamental en la toma de decisiones y en la confección de planes.

En un estudio publicado en la revista Nature Neuroscience, los científicos indican que han hallado una pequeña región del lóbulo frontal del cerebro humano que se activa cuando un individuo trata de tomar una acción en concreto y no otra. Según los expertos, este descubrimiento ayudará a explicar por qué algunas personas con el lóbulo frontal dañado actúan a veces de forma impulsiva y a menudo tienen problemas para tomar una decisión.

Los investigadores estudiaron los cambios en el flujo sanguíneo de los lóbulos frontales de un grupo de voluntarios a los que se había preparado para ejecutar un determinado movimiento cuando observaban una señal concreta. Tras la prueba, no sólo quedó confirmado que el lóbulo frontal se "activaba" cuando el voluntario iba a responder al estímulo, sino que la naturaleza de la actividad dependía de si planeaba hacer una acción u otra.

El equipo de investigadores tratará ahora de averiguar cómo los circuitos del lóbulo frontal interactúan con otras áreas del cerebro en el comportamiento cotidiano.

Tomado de la revista Muy Interesante Digital

(http://www.muyinteresante.es/)



Estructura y función del sistema nervioso periférico

Como ya lo hemos venido refiriendo a lo largo del estudio de este tema, el sistema nervioso periférico (SNP) consta de:



  • Fibras nerviosas aferentes que nacen en los centros receptores de los estímulos sensoriales (tacto, visión, oído, olfato, etc.), y de

  • Fibras nerviosas eferentes o motoras que reciben los estímulos del sistema nervioso central (encéfalo y médula), para poner en actividad los músculos de los huesos.

Estas fibras nerviosas, generalmente, están compuestas por neuronas cubiertas de mielina y su punto de encuentro está en los plexos que son una especie de redes nerviosas ubicadas a lo largo de la columna vertebral y que toma los nombres de los sitios por donde se encuentran ubicados: Plexo cervical, bronquial, lumbar, sacro.

Al recibir un estímulo externo o interno a través de los correspondientes receptores, las fibras sensoriales del sistema nervioso periférico se ponen en actividad, y transmiten el estímulo a los centros de asociación ubicados en el encéfalo y la médula espinal. Estos centros de asociación, estimulan a su vez las correspondientes fibras nerviosas motoras o efectoras del sistema nervioso periférico, para poner en movimiento uno o varios músculos a la vez.

Las fibras nerviosas a las que nos estamos refiriendo, están compuestas por un haz o un grupo de neuronas que poseen una misma función ya sean aferentes (sensoriales) o eferentes (motoras).

Los nervios raquídeos y los plexos

A lo largo de la columna vertebral, y en la unión de cada vértebra con otra, se forman los llamados agujeros intervertebrales, por donde entran o salen los nervios sensitivos y motores del sistema nervioso periférico y la médula espinal. Este haz de nervios, que está compuesto de fibras sensitivas y motoras a la vez, son los llamados nervios espinales o raquídeos, que se forman a cada lado de la médula en un número de 31 pares.

De arriba hacia debajo de la columna y la médula tenemos que:


  • Ocho pares forman los nervios cervicales,

  • Doce pares los torácicos o dorsales,

  • Cinco pares los lumbares,

  • Cinco pares los sacros y

  • Un par de nervios los coccígenos.

Estos nervios forman una especie de redes (plexos) fuera del sistema nervioso central, y toman su nombre dependiendo de los nervios raquídeos con los que se componen. Así, entre otros, tenemos:

  • El plexo cervical que se forma con los cuatro primeros nervios cervicales;

  • El plexo braquial que se forma con los nervios cervicales 5to al 8vo y el primer nervio torácico;

  • El plexo lumbar que se forma con los nervios lumbares del 1ero al 4to; y

  • El plexo sacro con los nervios lumbares 4to y 5to y los nervios sacros del 1ero al 4to. Existe también el plexo solar, el cardíaco, etc.

De los nervios dorsales o torácicos, del 2do al 12avo, no se forman plexos y van a formar directamente los nervios periféricos.

Estructura y función del sistema nervioso autónomo

Para diferenciarlo del sistema nervioso de la vida de relación, que tiene que ver con la adaptación del individuo con el medio natural y social, sistema del cual forman parte el sistema nervioso central y el periférico, se habla del sistema nervioso autónomo o sistema nervioso de la vida vegetativa que, en cambio, se relaciona con la actividad que realizan los diferentes órganos y las glándulas del cuerpo para la supervivencia de la persona: el corazón, los pulmones, la vejiga, los riñones, las glándulas sudoríparas, las lacrimales, etc.

Por esta razón se ha creído algunas veces que el sistema nervioso autónomo no tenía nada que ver con el funcionamiento del sistema nervioso central y, por lo tanto, no tenía nada que ver tampoco con la vida consciente del individuo. Sin embargo, el sistema nervioso vegetativo tiene conexiones nerviosas no solamente con la médula espinal, sino incluso con el encéfalo, y particularmente con el hipotálamo, como vimos en su momento.

Si bien es cierto la actividad y el funcionamiento del sistema nervioso autónomo es automática e involuntaria, o sea, que no está regulada por la voluntad consciente de la persona, por experiencia médica y por ciertas prácticas de ejercicios mentales, como el yoga, que combina concentración con ejercicios de respiración, se ha podido demostrar que el cerebro y la mente pueden llegar a controlar su funcionamiento.

De hecho un niño sano a partir de los cuatro o cinco años, a diferencia de los niños muy pequeños, puede controlar también el esfínter urinario y el esfínter anal. Imagínense qué ocurriría si esto no fuera posible. Los actores de cine y de teatro han aprendido también a controlar algunas expresiones emotivas, propias del funcionamiento del sistema nervioso autónomo.

El sistema nervioso autónomo está compuesto, en su estructura celular, por:



  • Neuronas efectoras que nacen de los nervios craneales y raquídeos;

  • Ganglios que son como las estaciones de conexión, y

  • Neuronas efectoras que van a los músculos de un órgano, a los músculos del corazón o directamente a las células de una glándula.

Estos tres componentes de la estructura celular del sistema nervioso autónomo, están distribuidos en el sistema nervioso simpático y en el parasimpático.

A las neuronas que nacen de los nervios craneales o raquídeos se les denomina nervios preganglionares (que se encuentran antes de los ganglios), los que llegan a los ganglios respectivos, donde se encuentran y hacen sinapsis con las llamadas neuronas postganglionares (que se encuentran después de los ganglios), las mismas que se conectan con un órgano o glándula para activarlo o inhibirlo.



Estructura del sistema simpático

El sistema simpático está compuesto por dos hileras de 22 ganglios cada una, ubicadas una a cada lado de la columna vertebral, así como por ganglios ubicados delante de la columna que forman otros tantos plexos tales como el explácnico, el solar y el mesentérico, y sus respectivas neuronas pre y postganglionares. Las unas que nacen de los nervios raquídeos, y las otras que van a los órganos y glándulas.



  • Las neuronas efectoras simpáticas (preganglionares) salen de las fibras de los nervios raquídeos, especialmente de las torácicas y las lumbares,

  • Se encuentran en los ganglios y hacen sinapsis con neuronas postganglionares,

  • Las que a su vez hacen contacto con los diferentes órganos y glándulas de todo el cuerpo, activándolas o inhibiéndolas.

EL HIPOTÁLAMO

En experimentos hechos con ratas, se ha podido observar que destruyendo algunos núcleos del hipotálamo —los núcleos son grupos de neuronas— el animal deja de comer y puede incluso morir de hambre literalmente en medio de la más apetitosa comida. Con estos estudios y otros similares se concluyó que a través de este núcleo es que se siente la necesidad de comer. Al ser destruidas las células de este núcleo, el animal tiene la continua sensación de estar lleno, y por tanto es incapaz de comer. A esta región del hipotálamo se le conoce como el centro de la saciedad. (Estos experimentos nos indican que las ratas no conocen el pecado de la gula, tan frecuente en la especie humana, ya que a diferencia de muchos de nosotros, el animal al sentirse saciado deja de comer.) En una región cercana a este núcleo de la saciedad se encuentra su opuesto, es decir un grupo de neuronas que, al ser destruidas, hacen que el animal pierda la capacidad de sentirse saciado y siga comiendo sin cesar, hasta que no puede prácticamente moverse por la cantidad de alimento que ha ingerido. Por supuesto, estos núcleos del hipotálamo responden a señales, como el nivel de glucosa en la sangre que lo induce a alimentarse y que se encuentran bajo otras influencias nerviosas, principalmente de la corteza, incluidas las del origen del pensamiento y la imaginación. Así, sobre todo en el humano, el impulso de comer se puede modificar ante la vista o aun ante la simple evocación de alimentos apetitosos.

También en el hipotálamo y en otras áreas del sistema límbico se localizan núcleos celulares que al ser estimulados provocan respuestas de cólera y agresividad en los animales, sin el concurso de los agentes externos que normalmente los causan, por ejemplo, la presencia de un ratón en el caso del gato. Estos núcleos del hipotálamo están modulados por influencias de la corteza y de otros centros que son los que determinan la amplitud y el vigor de la respuesta hipotalámica. En esta misma estructura nerviosa se localizan núcleos cuya función es más compleja que la del simple alimentarse, atacar o reproducirse. Esta posibilidad se derivó de las observaciones llevadas a cabo por James Olds y sus estudiantes en la Universidad McGill, en Canadá, en los años cincuenta. Estos investigadores se hallaban interesados en el estudio del sueño y la vigilia, y el diseño experimental para su investigación incluía la estimulación por medio de un pequeño electrodo en otra región del mismo hipotálamo y que el animal debía autoadministrarse pisando una palanca si quería recibir alimento como recompensa. Por error, en una ocasión el electrodo de estimulación fue implantado un poco más abajo de la zona deseada y, para sorpresa de los investigadores, al cabo del primer autoestímulo en esta región con el recurso de pisar la palanquita, la rata ya no tenía mayor interés en la recompensa o en explorar los espacios, sino que volvía una y otra vez a oprimir la palanca, y con ello a aplicarse el estímulo en el lugar del hipotálamo en el que se encontraba el electrodo. Evidentemente, los fisiólogos se percataron de inmediato de la importancia de su descubrimiento, y olvidando su proyecto anterior acerca del sueño se dedicaron a afinar y desarrollar una investigación acerca de este fenómeno asociado a lo que denominaron el núcleo del placer.

No parece ilógico extrapolar al ser humano estas observaciones hechas en el gato o la rata. Los científicos saben que las diferencias entre la especie humana y los otros animales no son tan grandes, en lo que se refiere a su comportamiento biológico, y que la enorme diferencia que evidentemente existe entre el gato y un ciudadano común, por no hablar de las mentes privilegiadas como Kant o Einstein, radica no en una diferencia en los principios generales con los que opera el sistema nervioso, que son exactamente los mismos, sino en la extrema complejidad de las conexiones interneuronales y tal vez en otros elementos que aún desconocemos. No hay que olvidar que el problema mente-cerebro, es decir, el de la localización celular de las funciones mentales superiores, no se ha resuelto, y es uno de los grandes retos de la neurobiología moderna.

Sin embargo, es posible imaginar, a la luz de estos sencillos experimentos, que la diferencia entre un individuo colérico y otro apacible puede ser que en el primero estos centros de la agresividad en el hipotálamo estén menos controlados por acciones inhibidoras de otras neuronas, o más activados por una preeminencia de neuronas excitadoras. El mismo razonamiento podría aplicarse a los centros hipotalámicos del hambre y la saciedad e imaginar que esa afición por la comida, que tenemos muchos de nosotros y que por supuesto y desafortunadamente se refleja en las redondeces de la figura, tenga una explicación, en parte, en el tipo de control que la corteza u otras estructuras ejercen sobre los núcleos del hipotálamo. No es tan descabellado suponer que la afirmación popular acerca del buen carácter de los gorditos tenga una base neurofisiológica a nivel del control de los núcleos del hipotálamo, relacionados con la regulación del apetito y con las distintas fases de la conducta agresiva.

La extrapolación podría parecer bastante simplista, pero no deja de tener su contraparte experimental cuando sabemos que la administración de ciertas drogas, como las anfetaminas, que precisamente actúan aumentando la eficiencia de algunas conexiones neuronales del tipo de las que se encuentran en el hipotálamo, da como resultado una pérdida casi total del apetito, además de modificar espectacularmente muchos rasgos del carácter del individuo, como veremos en otros capítulos.

Herminia Pasantes

Tomado de: De neuronas, emociones y motivaciones

(http://omega.ilce.edu.mx:3000/)





Estructura del parasimpático

El parasimpático se forma, en cambio, con fibras nerviosas que salen de algunos nervios craneales del tallo encefálico, y de fibras que nacen de nervios raquídeos sacros, al final de la médula espinal. Estas fibras nerviosas preganglionares se unen con ganglios que se encuentran muy cerca de los órganos y glándulas, y hacen sinapsis con neuronas postganglionares que se dirigen a esos órganos y glándulas del cuerpo. Por esta razón las neuronas preganglionares del parasimpático tienen que recorrer un largo trecho hasta llegar a los ganglios, mientras que en las neuronas preganglionares simpáticas, como los ganglios están pegados a la columna vertebral, su recorrido es más corto.

En cuanto a la función que cumplen tanto el simpático como el parasimpático, los dos regulan la actividad de los diferentes órganos y glándulas, pero mientras el uno, en unos casos, provoca un aceleramiento de los mismos, el otro busca compensar ese aceleramiento tratando de inhibir esa actividad excesiva, buscando llegar a un equilibrio saludable para el organismo. En otros casos ocurre todo lo contrario. Veamos algunos ejemplos concretos.

Cuando tenemos que enfrentarnos a una prueba difícil, una lección, un examen que nos preocupa tanto, que llega a producirnos tensión, el sistema simpático actúa activando las glándulas sudoríparas de la cara y las manos, produciendo sudor en esas partes del cuerpo. Y aunque el parasimpático actúa tratando de inhibir tanto gasto de energía, en esa lucha triunfa el simpático, y solamente cuando ha pasado el estrés y la tensión por la preocupación del examen, el parasimpático llega a dominar la situación, procurando restablecer la normalidad.

En el ejemplo propuesto, sin embargo, no solamente se activan las glándulas sudoríparas, sino también se aceleran los latidos del corazón, así como el ritmo de nuestra respiración, y hasta el estómago sufre las consecuencias del tremendo gasto de energía.

Algo semejante ocurre cuando, por ejemplo, en casa, papá o mamá nos cogen en la mentira por algo que hicimos y no nos gustaría que lo supieran. Empezamos a sudar, nos ponemos ojones porque las pupilas se nos dilatan, y hasta nos puede dar diarrea por la acción del simpático. Una vez que todo ha concluido, el parasimpático busca la manera de restituir la energía gastada, y la alegría vuelve a nuestros corazones.

Hay que señalar, sin embargo, que aunque la mayoría de las veces es el simpático el que induce al gasto de energía y el parasimpático trata de restablecer ese gasto, en otras circunstancias y en otros órganos o glándulas, ocurre todo lo contrario. Es decir, que el parasimpático puede provocar la acción y el gasto de energía, y el simpático busca restablecer la normalidad.

Situación de pánico durante los atentados a las torres gemelas en New York.



Insistimos una vez más que no es el sistema nervioso autónomo ( simpático y parasimpático) los que determinan nuestra conducta, sino nuestra conciencia y nuestra voluntad. Y si bien es cierto esa conciencia y esa voluntad están condicionadas por el entorno social en el que vivimos, también somos capaces de modificar esas condiciones, para ponerlas al servicio del bienestar humano.

El reflejo como función del sistema nervioso

Cuando estudiamos el origen evolutivo del sistema nervioso a través de la evolución de las especies, observábamos que hasta los seres animados más primitivos reaccionaban ante un estímulo físico o químico, como el calor o la cercanía de alimento. Estudiábamos que la forma característica como reaccionaban estos seres primitivos, era la irritabilidad ante el contacto directo con estos estímulos.

Pero conforme avanzaba el desarrollo evolutivo de las especies en la filogénesis, la irritabilidad ante el contacto directo con los estímulos va haciéndose cada vez más complicada, como consecuencia de la complejidad del medio en el que se desarrolla su vida.

Los seres vivos de una escala superior, los vertebrados, por ejemplo, ya no solamente reaccionan ante el contacto directo con los estímulos, sino que ahora pueden hacerlo ante una señal de dicho estímulo, señal que por sí misma no tiene ningún significado vital para su organismo.

Cuando un ser vivo es capaz de reaccionar ya ante una señal que lo estimula, estamos ante la presencia de un reflejo que es función exclusiva de un complicado sistema nervioso.

En el ser humano, por las características estructurales y funcionales de su sistema nervioso, tal como lo hemos estudiado, es este sistema el que refleja la realidad natural y social en que vive, y mediante un proceso de análisis y de síntesis producido en su cerebro, es capaz de adaptarse en mejores condiciones a esa realidad, transformándose y transformándola.

En el ser humano, entonces, el estímulo que proviene de una señal, que puede ser un olor, un color, una forma, un sonido o una palabra, produce un reflejo, el que a su vez provoca una respuesta o reacción ante dicha señal.



El arco reflejo

Cuando hablamos de actividad refleja o de un reflejo, hablamos de un proceso en el que interviene el sistema nervioso como su función principal. A este proceso reflector, como función del sistema nervioso en el que participan las fibras nerviosas sensitivas y motoras del sistema periférico, y las neuronas asociativas del sistema nervioso central, se lo denomina arco reflejo.



  • El arco reflejo se inicia cuando una neurona sensitiva es activada por un estímulo en uno de los órganos de los sentidos (como un golpe o un pinchazo).

  • Este estímulo es transmitido por las vías aferentes al sistema nervioso central (médula o encéfalo), donde varias células nerviosas de asociación procesan la información recibida.

  • Enviando luego un estímulo motor a neuronas efectoras, las que a su vez ponen en actividad un músculo.

Formación de los reflejos incondicionados

Cuando hablamos de la actividad refleja del sistema nervioso, tenemos que diferenciar entre:



  • La formación de los reflejos incondicionados, y

  • La formación de los reflejos condicionados.

Como ya lo hemos venido analizando, un reflejo es el proceso mediante el cual un estímulo que señala una cualidad o característica del medio externo o interno, genera una reacción o una respuesta del organismo a dicha señal. Por ejemplo, el olor de un apetitoso seco de carne que está preparándose en la cocina, para una persona hambrienta constituye una señal de la cercanía del alimento, e inmediatamente su organismo empieza a reaccionar segregando más saliva de la normal (se le hace agua la boca) o el estómago empieza a emitir gruñidos fuertes.

AGRESIVIDAD Y SEXO: ¿SON LOS MACHOS MÁS AGRESIVOS QUE LAS HEMBRAS? ¿LOS HOMBRES MÁS QUE LAS MUJERES?

En los animales es claro que los niveles de agresividad son notablemente mayores en los machos que en las hembras. El comportamiento de los individuos de distinto sexo es en este sentido claramente distinguible. En las colonias de distintas especies de mamíferos con un cierto grado de organización social, siempre se detecta la presencia de lo que se ha llamado el macho alfa o macho dominante; es decir, aquel individuo que ocupa jerárquicamente una posición de dominio. Se trata, indefectiblemente, de un macho y este patrón de conducta se ha atribuido lógicamente a la influencia de las hormonas masculinas. Los resultados de estudios experimentales muestran que los animales castrados no son nunca machos alfa. Asimismo, estos animales abandonan el patrón de agresividad que muestran típicamente en relación con el establecimiento de territorialidad o de dominio de las hembras.

Aquí la extrapolación de los resultados en animales a la especie humana no es muy fácil. En primer lugar; ya en las épocas recientes de la evolución de la especie humana, las situaciones de predominio territorial y sexual tienen facetas mucho más sutiles, derivadas de la complejidad en la organización social. Sin embargo, creo que todavía es posible afirmar que, en términos muy generales, las conductas agresivas predominan entre los individuos de sexo masculino. Es posible, sin embargo, que al ser modificados los patrones culturales que tradicionalmente han atribuido a la mujer un papel de sumisión y pasividad casi absolutas, también paulatinamente se modificarán sus respuestas ante los nuevos estímulos a los que se vea expuesta. Evidentemente, será necesario esperar algunas décadas antes de sacar conclusiones claras en este sentido.

Herminia Pasantes

Tomado de: De neuronas, emociones y motivaciones

(http://omega.ilce.edu.mx:3000/)

El hecho de segregar saliva ante el olor o la vista de un exquisito seco de carne, es un proceso instintivo, innato, producto de la actividad del sistema nervioso autónomo, ese es el típico reflejo incondicionado, esto es que no necesita de ninguna otra condición para que se produzca, más que la sola presencia de la señal.

La necesidad biológica de defecar es también un reflejo incondicionado producido por un estímulo interno, una señal, enviada al sistema nervioso autónomo, que a su vez genera un impulso efector a los músculos del ano para posibilitar la evacuación.

Estos reflejos incondicionados se forman en las partes del sistema nervioso que se encuentran por debajo de la corteza cerebral, tales como la médula, el tallo encefálico, el cerebelo, etc.

Formación de los reflejos condicionados

Analicemos un experimento realizado por el científico ruso Iván Pavlov (1848-1936), precisamente el gran descubridor de los reflejos condicionados. Si ponemos a un perro hambriento delante de un trozo de carne cruda, el animal, por instinto, empezará a segregar gran cantidad de saliva. Esto sucede porque, ante una señal como el olor y la vista de la carne, se produce en el perro un reflejo instintivo, un reflejo incondicionado.

Pero si segundos antes de mostrarle el trozo de carne tocamos un timbre, y si ese procedimiento lo volvemos a repetir cada vez que vamos a alimentarlo, va a llegar un momento en que el perro empezará a segregar saliva ante el sonido del timbre, incluso sin que le mostremos la carne. A este reflejo en el que interviene otra señal (el sonido del timbre) distinta a la señal original (el olor o la vista de la carne), Iván Pavlov lo llamó reflejo condicionado, porque está condicionado a un estímulo o señal diferente a la señal incondicionada.

Veamos lo que ocurre en nuestros hogares. ¿No se han dado cuenta que cuando mamá empieza a afilar el cuchillo para cortar la carne, el perro que tenemos en casa, esté donde esté, llega corriendo a su lado en espera de que le tire algún pedazo de desperdicio? Miren ustedes que sólo con el sonido del cuchillo que está siendo afilado, se ha formado en nuestra mascota un reflejo condicionado.

Los reflejos condicionados son reflejos que se forman en la corteza cerebral de los animales que la poseen. En el ser humano estos reflejos condicionados se forman especialmente por una señal muy propia de su desarrollo evolutivo: la palabra.

Al igual que los otros animales se forman en nosotros reflejos incondicionados, como los del hambre o la necesidad de evacuación, pero, por mediación de la palabra, y sobre la base de esos reflejos incondicionados, hemos elaborado reflejos condicionados como los que, para satisfacer la necesidad del hambre, no hurgamos en la basura sino que nos sentamos en una mesa limpia para servirnos el almuerzo que nos ha preparado mamá, y en muchos casos las familias oran para agradecer por el alimento recibido.

Así mismo, si tenemos necesidad de evacuar (reflejo incondicionado), no hacemos lo que hace el perro o el pato, sino que buscamos el lugar apropiado, porque alguien, mediante la palabra, nos enseñó a evacuar (reflejo condicionado) de una manera diferente a como lo hacen estos animales.

El primero y el segundo sistema de señales

Cuando hablamos de la señal, como el estímulo que provoca una reacción en el proceso de la elaboración de un reflejo, estamos viendo que existen dos tipos de señales.



  • Por una parte tenemos las señales que encontramos en el medio, tales como la forma de un objeto, su olor, su color, un sonido cualquiera, la luz, el movimiento, etc. Son señales que sirven de estímulos directos para la formación de un reflejo incondicionado o condicionado. A este tipo de señales que se encuentran en el medio de forma concreta y objetiva, I. Pavlov las denominó primer sistema de señales, porque son estímulos que llegan, como hemos dicho, de manera directa a los órganos de los sentidos.

  • Pero tenemos otro tipo de señal que es específica del ser humano, que no es tan objetiva ni concreta: la palabra. Si a un perro o a un ser humano hambrientos les presentamos un apetitoso seco de carne recién preparado, su reacción inmediata será la formación de un reflejo incondicionado, con todas sus repercusiones en el organismo, y la señal que les presentamos fue una señal directa, objetiva; y aunque formemos un reflejo condicionado sobre la base de ese reflejo incondicionado por medio de un sonido cualquiera (el golpe de una campana que anuncia la comida), este sonido seguirá siendo un elemento concreto y objetivo que provoca el reflejo, formará parte del primer sistema de señales.


Pero si a la persona con la que estamos haciendo el experimento, no le presentamos ni el plato de comida, ni le anunciamos por medio de una campana que está listo el almuerzo, sino que le empezamos a hablar con lujo de detalles sobre el seco de carne que está preparándose en la cocina, vamos a obtener la formación de un reflejo condicionado en esa persona por la mediación única del lenguaje o la palabra como señal. Por esta razón, a la palabra como señal de un reflejo, Pavlov la denominó como el segundo sistema de señales, o señal de señales, porque es una señal subjetiva, que nombra a las otras señales, no necesita que estén presentes las primeras señales para estar seguro de que existen y formar un reflejo condicionado.

A un perro no le podemos formar un reflejo condicionado hablándole con lujo de detalles sobre el apetitoso seco de carne, porque en él la palabra humana sólo existe como sonido que escucha, sin entender los conceptos a los que se refiere la palabra dicha por nosotros.


Mito ejemplar es la ilusión acuñada por generaciones de pedagogos que creyeron, y creen todavía, que cuando la humanidad esté alfabetizada, por el sólo efecto de saber leer y escribir, se acabará la opresión, la miseria quedará desterrada y los pueblos serán dichosos, porque en adoptando un viejo proverbio chino piensan que en lugar de dar pescado al hambriento hay que enseñarles a pescar. Sí, le enseñan a pescar, pero ¿quién es el dueño del anzuelo y del lago, que dirá cuándo y cuánto pescar?
Alberto Merani


CEREBRO, SEXO Y AMOR

En el curso de los capítulos anteriores se ha sostenido el punto de vista de que las emociones tienen un sustrato orgánico en el cerebro, que en muchos casos está bien localizado y estudiado. Hay, sin embargo, un aspecto esencial de la emoción humana para el cual esta contraparte orgánica y molecular no ha podido identificarse. Se trata nada menos que del conjunto de emociones que pudieran asociarse con el sentimiento del amor. Difícil de definir —aunque fácil de experimentar— no sabemos siquiera si el amor es o no, una característica privativa de la especie humana. Y sin embargo, puede intuirse, aunque hay que admitir que sin contar con muchas bases científicas, el hecho que la emoción amorosa, asociada en muchas ocasiones con un profundo interés sexual, debe residir en alguna región del cerebro que hasta ahora ha conseguido escapar a la mirada escudriñadora de los neurobiólogos. Esta vez, la naturaleza no ha querido contribuir a esclarecer este punto y, por suerte o por desgracia, no existe el famoso filtro del amor, tan buscado desde siempre por el hombre, como la piedra filosofal o la fuente de la eterna juventud. No hay fruto, ponzoña o raíz que cumpla el sueño de convertir al indiferente en amante apasionado. Y sin embargo, el sentimiento amoroso tiene características muy similares a las de un fenómeno bioquímico y molecular: es específico, dirigido a una persona en particular, ignorando al resto. Ya lo dice sor Juana: "...Por quien no me apetece ingrato, lloro, y al que me llora tierno, no apetezco..." Presenta el rasgo de desensibilización, es decir; después de un tiempo de obtenerse el "estímulo" deja de tener el mismo efecto, igual que sucede con las neuronas que reciben estimulación continua por un mismo neurotransmisor. (¡Qué tal la pasión de Romeo y Julieta después de 14 años de matrimonio!) Es desplazado por agonistas más potentes, característica resumida por la sabiduría popular con aquello de que: "un clavo saca a otro clavo". En fin que el sentimiento amoroso seguramente tiene un componente bioquímico que actúa en el sistema nervioso, principio y fin de todos los sentimientos humanos, pero que hasta la fecha permanece perdido entre las circunvoluciones cerebrales. En tanto esto se descubre, los científicos han examinado con cierto detalle, y ciertamente con más éxito, los rasgos materiales del comportamiento sexual.

Es curioso constatar que, en estos temas, la participación del cerebro se ha invocado sólo muy recientemente. Y sin embargo hay muchísimas cuestiones, a cual más interesante, relacionadas con la vinculación entre sexo y cerebro. No digamos ya con el erotismo, una conducta emocional que, generada entre algunos vericuetos anatómicos o en intrincados circuitos funcionales no identificados aún, es esencialmente privativa de la especie humana. Mientras que el hombre comparte con el animal algunos patrones de conducta parasexuales que están muy alejadas de los esquemas estereotipados de la cópula en los animales. Ya lo dijo en una hermosa frase Octavio Paz: "...el erotismo es invención, variación incesante; el sexo es siempre el mismo..." El universo erótico del hombre se extiende hasta matizar una gran proporción de sus acciones, pensamientos y emociones. Alcanza en la especie humana una esfera de influencia mental y emocional sin paralelo entre sus congéneres animales. Parte de la gran diferencia en las características de la actividad sexual entre el hombre y los animales es su ubicación en el tiempo. Resulta divertido imaginar qué sucedería si, como en el caso de todas las especies animales, la humana tuviera también periodos restringidos para llevar a cabo su actividad sexual y, sobre todo, que el sexo le resultara atractivo e interesante solamente en estos cortos periodos. Resulta casi inconcebible. Habría que replantear, por ejemplo, todo el esquema de productividad laboral, ya que por supuesto, en estos lapsos, el individuo no tendría ojos ni oídos, ni mente ni concentración para otra cosa que no fuera encontrar la pareja, por efímera que ésta resultara. Y luego, "si te vi ni me acuerdo"... Bueno, pensándolo un poco tal vez no estaría tan mal.


Herminia Pasantes

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