Bases biológicas de la psicologíA



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VIVIR EN COMPAÑÍA


Cuando tú naciste, tenías ya un esqueleto dentro de ti. Pero en el mar hay animales que nacen sin esqueleto, así que se fabrican uno. Sus esqueletos son externos.

Estos animales minúsculos viven frecuentemente en grandes grupos. Sus esqueletos están unidos y adquieren extrañas formas como arbolitos o bolsas arrugadas y hojas de lechuga en el fondo del mar. Estos esqueletos se llaman coral. En los mares tropicales el coral cubre a menudo una gran extensión del fondo del mar y forma un arrecife coralino. Los animalitos que viven en el coral se llaman pólipos.

El pólipo de coral fabrica su esqueleto con los productos químicos que toma del agua. El esqueleto es como una copa. Durante el día el pólipo se esconde en su copa, mientras que por la noche sus ondulados tentáculos salen fuera de la parte superior del duro esqueleto para capturar la comida. Cuando todos los pólipos están escondidos en sus copas, el coral parece una piedra. Pero cuando los pólipos sacan sus tentáculos, se transforma en una maravillosa flor de un jardín submarino.

Tomado de El Mundo de los Niños, Vol. 3, Los animales, editado por World Book Internacional, Chicago, 1994.

Los espongiarios (esponjas) por lo general viven fijos en los fondos marinos, adheridos a otros animales como cangrejos o moluscos, o en otros objetos. Su reproducción puede realizarse por vía sexual o asexual, e incluso algunas especies pueden regenerarse. Aunque tampoco tienen un sistema nervioso propiamente dicho, poseen ya células nerviosas bien diferenciadas, careciendo todavía de verdaderos órganos.




ESTRELLAS DE MAR


En el fondo del mar vive un extraño animal que pertenece a un grupo que llamamos equinodermos. Tiene ojos y pies en los brazos y saca el estómago fuera cuando come. Es una estrella de mar.

Las estrellas de mar tienen el cuerpo de piel dura, en forma de estrella. Por lo común poseen cinco brazos, aunque a veces tienen más. En la parte inferior de cada brazo se advierten unos pequeños tubos que son los pies del animal. Al final de cada brazo hay una pequeña mancha rojiza, los ojos, capaces únicamente de distinguir la luz.

La estrella de mar localiza su comida por medio del olfato. Cuando encuentra una almeja, la estrella de mar se coloca encima de ella. Los pies en forma de tubo se adhieren a la almeja, y tira con fuerza de las dos mitades de la concha hasta abrirlas un poco. La estrella de mar saca su estómago por la abertura de su cuerpo y lo introduce a través de las dos mitades de la concha, hasta alcanzar el cuerpo de la almeja. Los jugos especiales del estómago de la estrella de mar disgregan casi por completo la almeja, que es así comida sin dejar su envoltura.

Si una estrella de mar pierde un brazo por accidente o luchando con un enemigo, puede crecerle otro nuevo. En realidad, si el animal se divide en dos, cada mitad puede crecer y convertirse en una nueva estrella.

Tomado de El Mundo de los Niños, Vol. 3, Los animales, editado por World Book Internacional, Chicago, 1994.

Esponja tubular púrpura.


Los equinodermos (erizos y estrellas de mar) poseen un grupo de células nerviosas distribuidas en forma de anillo en el centro, y prolongaciones en forma de brazos, a los que se los ha denominado nervios radiales. Los órganos de los sentidos están representados por células sensitivas táctiles y hasta olfatorias, así como manchas oculares sensibles a la luz. Por lo regular suelen vivir a pocas profundidades, especialmente en las zonas costeras. Son carnívoros, alimentándose especialmente de moluscos, crustáceos, pequeños peces y otros equinodermos menores.

Por último tenemos a los celenterados (hidras, corales, medusas) que poseen un tejido nervioso simple y poco diferenciado de los otros tejidos. Son también carnívoros, y en el caso de las hidras, junto a las fibras musculares que le permite el movimiento, tienen una red de células nerviosas unidas a otras sensitivas.

Arrecife de coral.

ANIMALES “FLOR”


¡Un grupo de animales que viven en el mar no son más que un estómago y un manojo de brazos! Seguramente has oído hablar de estos bichos: las medusas y las anémonas de mar.

Pertenecen al grupo que llamamos celentéreos.

La anémona de mar recibe su nombre porque se parece mucho a la flor llamada anémona. Vive en el fondo del mar, muy a menudo en un cálido arrecife de coral o sobre un lecho de rocas. Despliega sus brazos esperando que pase por allí un pez o un camarón. Cuando los brazos tocan algo, unos hilillos venenosos se disparan hacia fuera. La víctima queda paralizada por el veneno, y entonces la anémona de mar se lleva a su presa a la boca con los brazos.

Las medusas se parecen a una flor boca abajo. Su cuerpo es como una especie de sombrilla vista desde arriba, o a veces como una seta con unos largos cordones que cuelgan. La medusa está hecha casi completamente de agua. Si en la playa observas una medusa arrastrada por el agua, verás que se parece a una masa de gelatina incolora. Cuando se reseca a causa del sol deja solamente una mancha húmeda y pegajosa.

La medusa nada abriendo y cerrando su cuerpo. Cada vez que cierra el cuerpo expulsa agua, y el animal es empujado hacia delante.

Tomado de El Mundo de los Niños, Vol. 3, Los animales, editado por World Book Internacional, Chicago, 1994.

Como hemos visto, tanto en los espongiarios, los equinodermos o los celentéreos, a pesar de que ya tienen verdaderas células nerviosas (no nos olvidemos que estamos hablando de los metazoarios que son organismos con varias células, mientras los protozoarios eran organismos con una sola célula) no existe, propiamente hablando, un sistema nervioso completamente diferenciado del resto de los tejidos, razón por la que se le ha dado el nombre de sistema nervioso difuso a este grupo de células.

Medusa carabela portuguesa.

Las características de este incipiente sistema nervioso, sólo permiten también una conducta difusa, en la que todo el organismo reacciona en masa frente a un estímulo cualquiera; tienen muy poca capacidad de movimiento, y reaccionan fundamentalmente ante el contacto directo con los estímulos, aunque poseen también un olfato muy rudimentario.

Los anélidos (gusanos)

En el desarrollo evolutivo, los gusanos (anélidos) ocupan un escalón superior entre los invertebrados, debido a su estructura orgánica y un mayor desarrollo de su sistema nervioso, que les permite una conducta más diferenciada y, por lo tanto, mayores posibilidades de adaptación al medio.



Lombriz de tierra

En los gusanos ya no encontramos un sistema nervioso difuso, como en los invertebrados más primitivos, sino que las células nerviosas empiezan a concentrarse en ganglios, en forma de nódulos, unidos entre sí formando una cadena que recorre su vientre. En algunos gusanos, como en la lombriz de tierra, empieza ya a adquirir predominancia un ganglio principal que algunos denominan ganglio cerebral.

Este sistema nervioso ganglionar comienza a adquirir cierto nivel de especialización, de tal suerte que cada par de ganglios se relaciona directamente con la parte correspondiente de su cuerpo, lo que hace posible también reacciones reflejas más precisas.

Así mismo, la estructura de este sistema nervioso ganglionar y las funciones que desempeña, les permite ya a estos invertebrados la posibilidad de un aprendizaje incipiente y de adquirir cierto nivel de experiencia.

En un laboratorio se puso a una lombriz de tierra en un laberinto de madera en forma de T, de tal suerte que tenía que movilizarse por el palo principal y, al llegar al madero superior o travesaño, tenía que verse obligada a escoger entre el lado izquierdo o el derecho. Si escogía el izquierdo se encontraba con una rejilla cargada de electricidad, pero si escogía el lado derecho, llegaba a una pequeña caja húmeda y oscura que ofrecía las condiciones ideales para su hábitat.

Esta lombriz necesitó 150 intentos antes de que aprendiera a girar en la dirección conveniente (derecha), y no volver más al lado izquierdo. Y a nosotros los humanos, ¿cuántas veces no nos tienen que repetir algo que nos dicen que no hagamos porque nos puede hacer daño, y sin embargo, lo hacemos?¿Cuántas veces hemos tenido que caer en el mismo error hasta aprender que eso no debemos hacer?

TRAMPAS DE SEDA


Las arañas pertenecen a un grupo de artrópodos llamados arácnidos. A mucha gente no les gustan las arañas, pero estas nos ayudan comiendo insectos dañinos para las personas y para las plantas que cultivamos.

Para capturar estos insectos voladores, muchas arañas fabrican unas telas de una seda especial. La seda es un líquido, que se convierte en un hilo delgado y fuerte al salir de unos diminutos agujeros llamados hileras, que se encuentran en el extremo posterior del cuerpo de la araña.

Las telas de araña acostumbran a tener forma circular, con hilos que salen del centro como los radios de una rueda. Otros hilos se utilizan para hacer círculos más pequeños, uno dentro del otro. La araña espera en la tela o cerca de ella. Un insecto que vuela choca con la tela y, al quedar atrapado en las hebras, lucha por liberarse. Este movimiento avisa a la araña de que algo ha sido capturado. Corre inmediatamente hacia el insecto atrapado y lo envuelve con más seda, de forma que no pueda moverse. A veces la araña da un mordisco venenoso al insecto, para paralizarlo. Después la araña lleva al insecto hasta el centro de la tela y se lo come.

La araña boleadora teje un solo hilo de seda. Fija una gota de goma al extremo del hilo, formando una bola pegajosa, y hace oscilar el hilo como un péndulo. Tan pronto como un insecto sabroso vuela por allí, la araña hace balancear el hilo. La gota de cola se pega rápidamente al cuerpo del insecto, y entonces la araña tira del hilo y agarra al insecto que se debate.

La araña de ojos recibe este nombre debido a sus ojos, enormes y fijos. Atrapa sus presas con una red de seda que lanza sobre el insecto. Cuanto más debate el insecto, más se enreda.

Las arañas saltadoras, de brillantes colores, tienen otra forma de atrapar los insectos: ¡Saltan sobre ellos! Estas arañas se atan con un hilo a un lugar sólido y luego se lanzan al aire, sujetas al final de un largo hilo de seda.

Tomado de El Mundo de los Niños, Vol. 3, Los animales, editado por World Book Internacional, Chicago, 1994.

Artrópodos (insectos y crustáceos)

En los artrópodos encontramos ya una conducta instintiva mucho más compleja, como lo podemos apreciar entre las hormigas y las abejas.



Mientras en los anélidos la sensibilidad es predominantemente táctil y gustativa (predomina el tacto y el gusto), en los artrópodos encontramos un mayor desarrollo de la vista y el olfato. Tienen una mayor capacidad de orientación y, muchos de ellos, con una vida social muy bien organizada.




FABRICANTES DE MIEL


Una abeja se posa sobre una flor. Extiende su lengua, parecida a un tubo, y chupa el dulce néctar. El néctar va a parar al estómago de la abeja. Cuando la abeja trabaja en una flor, un poco de polvo amarillento, llamado polen, queda pegado al cuerpo peludo de la abeja. El polen se queda luego en las flores que la abeja visita después. Una flor necesita el polen de otra flor para hacer semillas, por lo que las abejas son muy útiles. La abeja toma también algo de polen, mezclándolo con un poquito de néctar y transportándolo en sus patas traseras. Cuando la abeja está completamente cargada de néctar y polen, regresa a la colmena. Allí las obreras toman el néctar del estómago de la abeja y el polen de sus patas. En unos cuantos días el néctar se espesará, convirtiéndose en miel.

En la colmena hay una abeja reina. No hace otra cosa que poner huevos. La mayor parte de las demás abejas de la colmena son obreras que buscan comida, mantienen la colmena limpia, cuidan de las abejas jóvenes y vigilan la colmena. Cuando hace más frío, las obreras se amontonan alrededor de la reina hasta que el calor de la primavera devuelve de nuevo la vida a la colmena.

Dentro de la colmena hay miles de diminutos compartimientos o celdas, que han sido construidos por la abejas obreras con cera que segregan sus cuerpos. Las celdas hexagonales son almacenes. Algunas están llenas de miel y polen...comida para las abejas. En otras hay huevos. Algunas guardan pequeñas larvas, que parecen gusanos. Y otras tienen crías de abejas en capullos de seda. Estas crías se están transformando en abejas adultas.

Tomado de El Mundo de los Niños, Vol. 3, Los animales, editado por World Book Internacional, Chicago, 1994.

Y a pesar de que su sistema nervioso continúa siendo ganglionar (formado por ganglios), como en los anélidos, en la parte de la cabeza se distingue con claridad un ganglio cerebral bien definido, con funciones muy específicas; así como concentraciones de células nerviosas en el tórax, existiendo también, en algunos casos, numerosos ganglios dispersos por el cuerpo, a manera de un sistema nervioso periférico.

Sus órganos están ya claramente diferenciados y algunos, como el de la vista, por ejemplo, altamente desarrollados, debido a su forma de vida aérea.

Tanto las abejas como las hormigas son insectos sociables con una compleja organización. La construcción de un panal es una labor arquitectónica elaborada con precisión matemática. Las formas de comunicarse entre ellas para obtener alimento, son dignas de estudio.

Cuando una hormiga encuentra abundante alimento, al retornar a su hormiguero va dejando un rastro de olor por el camino que siguen otras hormigas, las que, a su vez, refuerzan el rastro dejando su propio olor y, cuando la comida se va terminando, el rastro de olor va disminuyendo. Es cuando los insectos dejan de ir ya por ese mismo camino.

Su capacidad de aprendizaje también es mucho mayor. En un panal de abejas, con una bien definida división del trabajo, las obreras tienen funciones específicas tales como la recogida del alimento y la limpieza del panal. Durante los primeros días de su vida se encarga de la limpieza del panal; hasta el décimo día alimenta a las larvas; desde los quince hasta los veinte cumple las funciones de guardia y, sólo a partir del día veinte, sale a recoger alimentos.

Sin embargo, si por alguna razón las abejas más jóvenes son separadas del panal, al cabo de dos días de desorientación empiezan a buscar alimento por sí mismas.




La conducta de los vertebrados

De los invertebrados evolucionan los vertebrados, que aparecen aproximadamente hace unos 400 millones de años. Tienen ya sus órganos perfectamente bien diferenciados, con una sólida columna vertebral y un cráneo que protegen la médula espinal y el cerebro; así como un esqueleto óseo y un cuerpo dividido en cabeza tronco y cola, y las extremidades que les sirven para la movilización.

Su sistema nervioso consta del sistema nervioso central, compuesto por el encéfalo y la médula espinal, y el sistema nervioso periférico. Al mismo tiempo los órganos de los sentidos se hallan muy desarrollados, lo que les permite una gran independencia del medio que les rodea, y una mayor libertad para reaccionar entre varios estímulos.

Una de las características más importantes del desarrollo evolutivo del sistema nervioso en los vertebrados, además del desarrollo de la estructura y la función del sistema nervioso central, especialmente del cerebro, es el de la progresiva formación de la corteza cerebral (corteza antigua entre las aves y los reptiles y el neocórtex entre los mamíferos), la misma que adquiere un lugar de mayor importancia en los seres humanos.

Desde el punto de vista de la evolución del sistema nervioso, la encefalización, de la que hablábamos antes, consiste precisamente en que las funciones más importantes de la médula espinal, progresivamente van trasladándose al encéfalo, quedando en la médula aquellas funciones reflejas y transmisoras muy primitivas.

Los peces

Entre los vertebrados primitivos están las diferentes variedades de peces que van, desde los que tienen un esqueleto cartilaginoso, hasta los que poseen un esqueleto óseo. Todos ellos ya con un verdadero sistema nervioso central y otro periférico, el primero de los cuales está compuesto por un encéfalo poco desarrollado todavía (con una corteza muy rudimentaria) y la médula espinal.

En los peces, el encéfalo, que es la parte del sistema nervioso central que se encuentra en la cabeza del animal, la mayor proporción corresponde a los llamados lóbulos olfatorios, visuales y gustativos, mientras el cerebro propiamente dicho es bien reducido en comparación con estos lóbulos. Esto se debe a que en el medio acuoso en que se desenvuelven, y en el que tienen que sobrevivir, como es poco variable, son aquellos los sentidos que más necesitan. Ya veremos cómo en el desarrollo evolutivo de especies superiores, estos centros nerviosos son más reducidos y el cerebro cobra mayor importancia.



Si comparamos la conducta de una araña que teje su red, vemos que para ella la más insignificante vibración de su tejido es suficiente para orientarse y saber que una mosca ha caído en la trampa mortal; un pez, en cambio, se lanza sobre su presa hasta atraparla, sorteando las más diversas dificultades. Mientras, un ser humano adulto pasa mil y una peripecias para alimentarse y sobrevivir, en una sociedad en la que el hombre es enemigo de su hermano.

Anfibios

Se cree que los primeros anfibios son el producto de la adaptación de algunas variedades de peces que tuvieron que sobrevivir en tierra firme, a causa de fuertes sequías producidas en ciertas regiones de la Tierra, apareciendo aproximadamente hace unos 250 millones de años.

Como son los primeros vertebrados que pueblan la Tierra, por su adaptación al nuevo hábitat evolucionan luego hacia los reptiles, aves y mamíferos.

Como su nombre lo indica habitan unas veces en el agua y otras en tierra firme. Una de sus singulares características, como consecuencia de su adaptación a ese doble ambiente, es que en las fases de larva su respiración es branquial, como en los peces, y en el estado adulto es pulmonar, como cualquier otro vertebrado terrestre.

En la cabeza presenta un encéfalo mucho más desarrollado que el de los peces y, lo que es mucho más importante todavía, aparecen por primera vez los hemisferios cerebrales. Empieza a verse con claridad la formación de una corteza cerebral, aunque todavía con muy pocas células, que es el órgano que analiza y sintetiza los estímulos provenientes del medio ambiente, corteza que en los mamíferos alcanzará el máximo de su desarrollo.

Este desarrollo cerebral es el producto de su adaptación a un medio más complicado y variable que el de las tranquilas aguas del mar o de los ríos.



Reptiles

Mucho más adaptados a la vida terrestre que sus parientes los anfibios (algunos reptiles, sin embargo, son acuáticos), en el cerebro de los reptiles, a pesar de que todavía siguen dominando el sentido del olfato, el encéfalo ya ocupa un lugar más grande en comparación a los peces.

A más de un mayor desarrollo de los hemisferios cerebrales, en los reptiles continúa también el desarrollo de la corteza. Sin embargo, la corteza o córtex de los reptiles todavía es bastante delgada y pobre en células nerviosas.

Como consecuencia del surgimiento de los mamíferos, mucho más desarrollados y mucho más aptos para sobrevivir en el medio ambiente variable y complejo que ofrecía la tierra firme, los reptiles se estancaron en su evolución, habiendo aparecido aproximadamente hace unos 150 millones de años.






NADANDO EN GRUPO


Muchas clases de peces nadan en grupos que se llaman cardúmenes o bancos. Eso no quiere decir que los peces se “sienten” en esos “bancos”. Sólo significa que nadan juntos. Aunque en un banco hay miles de peces, todos actúan como uno solo: nadan todos en la misma dirección y a la misma velocidad. Cuando giran, giran todos a la vez. Es como si pudieran leerse el pensamiento los unos a los otros...¡Pero no pueden, claro! Si un pez ve un peligro y se aleja, el más cercano gira también como un relámpago. Se copian unos a otros tan rápidamente que parecen actuar al mismo tiempo.

Los peces se mueven juntos formando bancos para estar seguros. Un pez solo es una presa fácil para otro animal, pero un grupo grande puede confundir al atacante.

Si forman bancos, los peces pueden encontrar su alimento más fácilmente, porque hay miles de pares de ojos vigilantes. Si un pez localiza un alimento y se dirige hacia él, todo el banco le sigue.

El banco se dirige a veces hacia un lugar donde todos los peces ponen sus huevos. Así los peces no tienen ningún problema en encontrar pareja. Aunque algunos de los huevos sean comidos por otros animales, un buen número de ellos sobrevivirá.

Tomado de El Mundo de los Niños, Vol. 3, Los animales, editado por World Book Internacional, Chicago, 1994.

Aves

Los científicos que han estudiado la evolución de las diferentes especies, afirman que las aves tienen mucha afinidad con los reptiles. Los dedos, por ejemplo, son escamosos como el de los reptiles, y las plumas se derivan de sus escamas. Sin embargo, con respecto a la estructura y la función del cerebro, en las aves evoluciona de muy distinta manera, ya que en lugar de continuar con el desarrollo de la corteza, se desarrollan en su lugar nuevamente los ganglios cerebrales que eran comunes en los insectos.


AVES MIGRATORIAS


Cuando se acerca el invierno, muchas aves no encuentran fácilmente bayas e insectos para comer, por lo que vuelan hacia lugares más cálidos. Aproximadamente seis meses después vuelven volando, a veces incluso a los mismos lugares y nidos que utilizaron el verano anterior. Este movimiento de un lugar a otro cuando las estaciones cambian se llama migración.

Algunas aves realizan migraciones fantásticas. Vuelan a través de océanos o continentes enteros. La golondrina de mar ártica realiza la migración más larga, desde el Ártico al Antártico y regreso cada año: esto es, 18.000 kilómetros cada viaje.

Algunas aves se reúnen en grandes bandadas. Las aves terrestres tienen que volar sobre desiertos o sobre mares y no pueden detenerse a comer durante el camino. Así que se alimentan bien antes de emprender el viaje a fin de almacenar la suficiente energía.

Las aves migratorias sobrevuelan las mismas rutas año tras año. ¿Cómo se las arreglan para encontrar su camino? Los científicos saben que algunas aves hallan su camino siguiendo la costa, ríos o montañas; otras siguen las estrellas o el sol. Pero se ignora aún exactamente cómo se las ingenian para encontrar su camino.

El hecho de que llegue el invierno no quiere decir que todas las aves desaparezcan. Algunas aves emigran a países fríos desde otros más fríos todavía. Y otras se quedan donde están, ya que pueden cambiar su dieta pasando de los insectos a las plantas.

Tomado de El Mundo de los Niños, Vol. 3, Los animales, editado por World Book Internacional, Chicago, 1994.

A pesar de esto, el desarrollo del cerebro de las aves continúa siendo superior al de los reptiles, especialmente por la mayor evolución de los hemisferios, ya que en éstos se pueden desarrollar mejor los centros visuales que alcanzan aquí una extraordinaria importancia, así como los centros de la audición. En cambio los sentidos del olfato y el táctil son muy débiles en las aves, y realmente no les sirven de mucho para su supervivencia.

En estos vertebrados aparece también ya la percepción del conjunto de las cualidades del medio, y no sólo sus cualidades aisladas, como en los vertebrados inferiores o los invertebrados, permitiéndoles una mayor capacidad para la orientación, la adaptación y el aprendizaje.

Las aves aparecieron en el período jurásico de la era secundaria, cuando eran comunes ver los famosos reptiles voladores de donde se cree que procedieron, hará aproximadamente unos 130 millones de años.

A diferencia de los reptiles, las aves presentan un tipo de conducta extremadamente compleja, la misma que se puede observar en algunas facetas de su vida, tales como en el apareamiento, la cría de la prole, la defensa de su territorio, entre otras.






AVES BUCEADORAS


Un pez diminuto nada cerca de la superficie, en las aguas claras de un arroyo. Sobre una rama, junto al arroyo, un martín pescador mira hacia el agua. Rápido como un relámpago, el martín pescador se zambulle en el agua y atrapa al sorprendido pez. Un instante después, el pájaro sale disparado del agua y vuelve volando a la rama. Golpea la cabeza del pez contra la rama para aturdirlo. Después lanza el pez al aire y se lo traga de golpe.

El martín pescador es un pescador muy hábil, pero también hay otras aves que bucean en busca de peces. Los somormujos son aves que bucean y nadan muy bien. Pero son muy torpes en tierra. Tienen los pies grandes y las patas colocadas muy hacia atrás en el cuerpo.

Los frailecillos son aves buceadoras que viven en grandes grupos, llamados colonias. Pueden volar, pero prefieren pasar mucho tiempo en el mar. Usan sus alas para moverse por el agua y tienen pies palmeados, que utilizan para nadar.

Toda su comida la obtienen debajo del agua. El frailecillo sale a menudo a la superficie con cinco o seis pececillos colgando del pico. Los peces son capturados uno a uno. Se ignora cómo se las arregla el ave para sostener un pececillo mientras abre el pico para atrapar otro.

La bolsa que tiene el pelícano en la parte inferior del pico sirve como un cucharón para capturar peces, más bien que para guardarlos. Cuando ve un pez nadando cerca de la superficie, el pelícano se zambulle y abre la boca. Con la gran bolsa captura el pez y recoge gran cantidad de agua. El ave inclina luego la cabeza para que el agua salga de la bolsa, y se traga el pez.

Tomado de El Mundo de los Niños, Vol. 3, Los animales, editado por World Book Internacional, Chicago, 1994.

En el galanteo o “enamoramiento” de algunas aves, por ejemplo, se puede apreciar una compleja ceremonia, en la cual los machos se pavonean delante de las hembras mostrando sus mejores galas, que pueden consistir en plumas multicolores o cierta parada especial, ante la cual la hembra “acepta” el llamado, adoptando una actitud pasiva que el galanteador rápido entiende.

En el ser humano la complejidad de su comportamiento es tan grande que ya no solamente intervienen factores naturales u orgánicos, sino sobre todo elementos sociales, históricos y culturales. Para comprobarlo fijémonos en su comportamiento en el mismo proceso de enamoramiento a través de la historia, los grupos sociales y culturales.



Mamíferos

De acuerdo con el desarrollo evolutivo de las especies, se cree que los mamíferos se originaron a partir de un grupo de reptiles llamados terápsidos, hace aproximadamente 70 millones de años, de los cuales hoy solamente conocemos sus restos fósiles.

Estos vertebrados que coronan el desarrollo evolutivo de los seres vivos, se caracterizan por el tipo de alimentación que reciben las crías por medio de las mamas de sus madres. Por lo general tienen el cuerpo cubierto de pelos, su organismo es el más complejo y con un alto nivel de diferenciación.

En los mamíferos, el sistema nervioso alcanza el mayor desarrollo, especialmente en lo que se refiere a una clara diferencia de los hemisferios cerebrales, recubiertos completamente por la corteza, que se constituye en el órgano más importante de la adaptación. Con una compleja capacidad de analizar el variadísimo conjunto de estímulos que proporciona el medio, así como la capacidad de reaccionar de muy diferentes maneras frente a esos estímulos, y con un elevado margen de libertad para escoger lo más conveniente para la supervivencia.

Como el órgano superior de la conducta, la corteza cerebral evoluciona también desde una corteza completamente lisa, tal como se la puede observar en los mamíferos inferiores (conejos y ratones), formándose luego circunvoluciones y cisuras en los más desarrollados como en el perro.

En los mamíferos superiores esta corteza alcanza una mayor complejidad (en los primates, pero particularmente en los monos antropoides), los que, a causa de su vida en los árboles, desarrollan la agudeza de los sentidos de la vista y el oído. Pero la vida en los árboles induce también al desarrollo de ciertos centros motores que se encuentran en el cerebro, y a un cambio de función de las extremidades, como el de las manos, que hasta ese momento eran usadas, junto con las patas, para caminar.

Con las manos que le empezaron a servir para saltar de rama en rama, y agarrar varios objetos y manipularlos (ya no sólo para caminar), se fueron creando las condiciones para el desarrollo del pensamiento y la inteligencia del ser humano.

EL MANTIS Y SU BODA MACABRA

La hembra de este insecto depredador cae sobre el pequeño macho y, ya antes del apareamiento, empieza a devorarlo por la cabeza. Es un espectáculo casi macabro ver cómo, luego, el macho decapitado monta a la hembra y realiza un apareamiento que puede durar horas. El americano Roeder demostró que un macho decapitado está en mejores condiciones para llevar a cabo el apareamiento que otro cuya cabeza aún permanezca en su sitio. En efecto, debajo del cerebro de la mantis religiosa se encuentra un centro nervioso del que parten impulsos que cohíben la actividad sexual. Expresándolo de una forma algo exagerada, se podría, pues, decir que al perder la cabeza antes del apareamiento el macho se libera de este centro inhibidor y entonces la cópula transcurre sin ningún tipo de freno.



Tomado de: Waismann Eberhard, Los rituales Amorosos, Biblioteca Científica Salvat, Salvat Editores, 1986, España

El aprendizaje en los animales

En la naturaleza misma de los seres vivos, desde la simple y primitiva ameba hasta el ser humano, está la posibilidad de adaptación a las diferentes circunstancias del medio ambiente, así como la variedad de posibilidades, pequeña o grande, que tiene cada individuo de poder “elegir” uno u otro camino para sobrevivir. Posibilidades que el ser vivo “investiga” con una curiosidad que le es innata.

Esta variabilidad y sus posibilidades de adaptación al medio, permiten niveles de aprendizaje incluso entre los animales inferiores de la escala zoológica. Lo vimos en el experimento del gusano y en el ejemplo de las abejas obreras. Lo podemos ver a diario en el amaestramiento de las más diversas especies de animales en los circos, causando la admiración de chicos y grandes. Y por último, lo podemos ver también en el ser humano que, en su empeño por romper las cadenas que todavía lo atan a la naturaleza, ha hecho del conocimiento y la investigación sus mejores armas para vencer sus propias limitaciones.

En los seres vivos, como ya lo hemos visto a lo largo de este estudio, el aprendizaje va también ligado al desarrollo de su sistema nervioso. Mientras más evolucionado esté, el individuo y la especie estarán en mejores condiciones de aprender más rápido y mejor; pero así mismo, mientras el sistema nervioso se encuentre menos evolucionado, su aprendizaje será también más lento.

En cambio, en lo que se refiere a la educación de la prole, en los niveles más primitivos de la evolución el tiempo usado en el cuidado y la educación de los hijos es igual a cero, ya que, por ejemplo, si analizamos la reproducción de los protozoarios, vemos que en ellos no existe el más mínimo cuidado de su descendencia. Conforme avanza el desarrollo evolutivo de las especies, este cuidado se hace mucho más complejo y consume más tiempo, tal como lo podemos ver en las aves y los mamíferos.

En el ser humano, por fin, vemos que los hijos, sólo tras largos años de cuidados y de educación, pueden valerse por sí mismo. En algunos casos observamos que solamente cuando se gradúan en la universidad y tienen su profesión, dejan de estar enfaldados, aunque hay muchísimos casos de niños que apenas destetados ya tienen que valerse por sí mismos para sobrevivir y ayudar a sobrevivir a su familia.





LA VIDA PERFECTA

Conejo, hermano tímido, mi maestro y filósofo:

tu vida me ha enseñado la lección del silencio.

Como en la soledad hallas tu mina de oro

no te importa la eterna marcha del universo.
Pequeño buscador de la sabiduría,

hojeas como un libro la col humilde y buena,

y observas las maniobras que hacen las golondrinas,

como San Simeón, desde tu oscura cueva.


Pídele a tu buen Dios una huerta en el cielo,

una huerta de coles de cristal en la gloria,

un salto de agua dulce para tu hocico tierno

y sobre tu cabeza un vuelo de palomas.


Tú vives en olor de santidad perfecta.

te tocará el cordón del padre San Francisco

el día de tu muerte. ¡Con tus largas orejas

jugarán en el cielo las almas de los niños!



Jorge Carrera Andrade





RESUMEN DEL TEMA

La conducta de los seres vivos se encuentra determinada, por una parte, por el medio ambiente en que desarrollan su vida y, por otra, por la evolución de su sistema nervioso. Así, mientras más complejo es el medio en que tienen que desenvolverse, más compleja también se hace la conducta de un ser vivo. Por esa razón la conducta de una medusa con un sistema nervioso difuso es menos complicada que la conducta de una abeja con sistema nervioso ganglionar, y la de ésta es menos compleja que la de un pez que tiene un sistema nervioso central y uno periférico.

La evolución del sistema nervioso de los seres vivos, va de la mano también con la progresiva concentración, cefalización y jerarquización del mismo. Así, mientras en los celentéreos o los equinodermos, las células nerviosas se encuentran dispersas por todo su organismo, en los gusanos se encuentran concentradas en los ganglios, y en las abejas se forma ya un ganglio central en la cabeza del insecto. Y mientras en los vertebrados inferiores su cerebro es reducido como en el pez, en los reptiles empieza a conformarse los hemisferios cerebrales, y empieza a aparecer la corteza cerebral que en los mamíferos superiores es el órgano más importante de la conducta.

La conducta tiene también mucha relación con el desarrollo de los órganos sensoriales. Mientras los unicelulares y los invertebrados inferiores reaccionan casi exclusivamente al contacto directo con los estímulos, en los vertebrados se desarrollan ciertos órganos sensoriales que les permiten reaccionar a distancia, tales como la vista, el oído o el olfato (peces, aves o mamíferos).



Por otra parte, la capacidad de aprendizaje de los seres vivos está en relación directa también con el desarrollo de su sistema nervioso, pues mientras más complejo es, aprenden mejor y más rápido. Un ser humano aprende mejor y más rápido que un perro, y un perro más y más rápido que un ave, y así sucesivamente.

¿Y QUÉ MÁS PODEMOS HACER AHORA?

L@S ESTUDIANTES

  • ¿No crees tú que si los seres vivos inferiores a nosotros, pueden aprender a escoger uno u otro camino, el que más les convenga para vivir en mejores condiciones, nosotros con mayor razón podemos hacerlo también? Piénsalo.

  • Analiza y discute entre tus amig@s este pensamiento de E. Fromm: “No solamente el hombre es producto de la historia, sino que también la historia es producto del hombre”.

L@S MAESTR@S EN EL AULA

  • Pedir a l@s estudiantes que lleven al aula un grupo de hormigas y algunos gusanos, ponerles alimento a los dos grupos y analizar sus reacciones más inmediatas.

  • Organizar vídeos-forums con documentales de National Geográfic o Discóvery Chanel sobre el mundo de los animales y sus conductas.

  • Con la colaboración de l@s estudiantes elabore un mapa conceptual, un cuadro sinóptico o un diagrama, sobre las tendencias a la centralización, la cefalización y la jerarquización del sistema nervioso en su evolución.

  • Para evaluar el nivel de comprensión alcanzado por l@s estudiantes, proponerles que elaboren en clase un cuadro sinóptico, o un mapa conceptual, de la evolución de la conducta de los animales desde los unicelulares hasta el ser humano, incluyendo la estructura de su sistema nervioso y un tipo de conducta específico. El trabajo debería hacerse con el libro abierto y no de memoria.

LA CONDUCTA HUMANA Y LA CONCIENCIA

¿Hasta dónde queremos llegar con este tema?

  • Elaborar, con los conocimientos adquiridos, nuestros propios criterios para comprender nuestra responsabilidad frente a la vida y a la sociedad.

  • Elaborar proyectos de organización social, orientados a mejorar las condiciones de vida de la humanidad.

Algunas inquietudes iniciales

  • Si los seres humanos somos también parte de la evolución de los seres vivos, ¿qué es lo que nos diferencia del resto de los animales?

  • Si los seres vivos han evolucionado hasta llegar al ser humano, ¿se habrá producido también un desarrollo evolutivo del éste, desde un estado inferior hasta el momento actual?

La vida en los árboles y el uso de las manos

De entre los mamíferos más desarrollados aparecieron, hace aproximadamente unos 40 millones de años, los primates, que es una clase u orden con características muy particulares: con extremidades muy largas y grandes, cinco dedos en cada una de ellas que se pueden convertir en verdaderas garras, y un dedo pulgar en las extremidades delanteras que permite agarrar y manipular objetos.

Estos mamíferos desarrollaron la mayor parte de su vida entre los árboles, usando las extremidades superiores más para agarrarse de las ramas que para caminar, lo que les permitió, por un lado, una mayor agilidad en las manos y, por otro, aprender a sostenerse buena parte del tiempo, en su movilización por tierra firme, con sus extremidades inferiores.

Esta liberación de las manos trajo también como consecuencia un mayor perfeccionamiento en la manipulación de los objetos, y un mejor conocimiento de sus cualidades. Pero a la vez repercutió de manera decisiva en el desarrollo de la corteza cerebral y en su función reflectora de la realidad, permitiéndole actuar sobre ella en su propio beneficio, y ya no solamente como una víctima pasiva de la naturaleza.

Primate

Entre estos primates se encuentran los lemúridos (macacos), los póngidos (chimpancés, gorilas y orangutanes) y los homínidos, de donde procede el homo sapiens.



Un grupo de estos primates poco a poco fue dejando los árboles como estilo de vida, y empezaron a comprender la importancia de las manos en el uso de nuevas funciones, tales como el de agarrar objetos, y el de utilizarlos como instrumentos para su defensa y subsistencia. Así fue como aprendieron a andar de manera erguida, y a usar las manos para fabricar las primeras herramientas de trabajo.

Evolución desde los prosimios hasta los antropoides.



El uso de las manos y el papel del trabajo

La utilización de las manos para fabricar herramientas de trabajo, no solamente perfeccionó las funciones del cerebro y su corteza, sino que también repercutió sobre la propia mano. Perfeccionándola cada vez más en actividades más complejas que, a su vez, volvía a repercutir en el desarrollo cerebral.

Las primeras herramientas fabricadas por estos primates de los cuales descendemos, fueron hechas de piedra y huesos hace aproximadamente 1 millón de años.

Por otra parte, el aparecimiento del trabajo trajo consigo también la necesidad de acercar más entre sí a estos simios que ya pretendían ser humanos, buscando la manera de ayudarse entre sí, pero a pesar de todo todavía no eran los seres humanos que somos actualmente.



El homo sapiens o el ser humano actual apareció hace aproximadamente 70 ó 40 mil años, para quien la actividad psíquica depende fundamentalmente ya de la función de la corteza cerebral.

HOMBRE, HISTORIA Y CONCIENCIA


Con el hombre entramos en la historia. También los animales tienen una historia, la de su origen y desarrollo gradual hasta su estado presente. Pero, los animales son objetos pasivos de la historia, y en cuanto toman parte en ella, esto ocurre sin su conocimiento o deseo. Los hombres, por el contrario, a medida que se alejan más de los animales en el sentido estrecho de la palabra, en mayor grado hacen su historia ellos mismos, conscientemente, y tanto menor es la influencia que ejercen sobre esta historia las circunstancias imprevistas y las fuerzas incontroladas, y tanto más exactamente se corresponde el resultado histórico con los fines establecidos de antemano. Pero si aplicamos este rasero a la historia humana, incluso a la historia de los pueblos más desarrollados de nuestro siglo veremos que incluso aquí existe todavía una colosal discrepancia entre los objetivos propuestos y los resultados obtenidos, veremos que continúan prevaleciendo las influencias imprevistas, que las fuerzas incontroladas son mucho más poderosas que las puestas en movimiento de acuerdo a un plan. Y esto no será de otro modo mientras la actividad histórica más esencial de los hombres, la que los ha elevado desde el estado animal al humano y forma la base material de todas sus demás actividades -me refiero a la producción de sus medios de subsistencia, es decir, a lo que hoy llamamos producción social- se vea particularmente subordinada a la acción imprevista de fuerzas incontroladas y mientras el objetivo deseado se alcance sólo como una excepción y mucho más frecuentemente se obtengan resultados diametralmente opuestos. En los países industriales más adelantados hemos sometido a las fuerzas de la naturaleza, poniéndolas al servicio del hombre; gracias a ello hemos aumentado inconmensurablemente la producción, de modo que hoy un niño produce más que antes cien adultos. Pero, ¿cuáles han sido las consecuencias de este acrecentamiento de la producción? El aumento del trabajo agotador, una miseria creciente de las masas y un crack inmenso cada diez años. Darwin no sospechaba qué sátira tan amarga escribía de los hombres, y en particular de sus compatriotas cuando demostró que la libre concurrencia, la lucha por la existencia celebrada por los economistas como la mayor realización histórica, era el estado normal del mundo animal. Únicamente una organización consciente de la producción social, en la que la producción y la distribución obedezcan a un plan, puede elevar socialmente a los hombres sobre el resto del mundo animal, del mismo modo que la producción en general les elevó como especie. El desarrollo histórico hace esta organización más necesaria y más posible cada día. A partir de ella datará la nueva época histórica en la que los propios hombres y con ellos todas las ramas de su actividad, especialmente las Ciencias Naturales, alcanzarán éxitos que eclipsará todo lo conseguido hasta entonces.
Federico Engels
Cerebro y conciencia

El desarrollo de la corteza en el cerebro humano alcanza tal magnitud, que si la extendiéramos completamente en el suelo podríamos cubrir un espacio de 2 m2. Envuelve los dos hemisferios cerebrales, y debido a que no cabe ya en la caja craneana, se ve forzada a formar numerosos pliegues de aproximadamente 3 mm de grueso, a los que se los denomina cisuras y circunvoluciones. El córtex del cerebro humano contaría así mismo con unas 12 a 14 mil millones de neuronas, que son las células básicas del sistema nervioso, mientras el resto del cerebro apenas si llega a la mitad de ese número, y en todo el sistema nervioso existirían alrededor de 30 mil millones de células nerviosas. En la actualidad se habla ya de que sólo el cerebro podría tener alrededor de 100 mil millones de esas células.

Los estudiosos del cerebro han llegado a la conclusión de que, si bien es cierto no existe la certeza de que alguna parte del cerebro o su corteza tenga un lugar especial en el que se efectúe el pensamiento y la inteligencia, consideran mas bien que es el conjunto del cerebro el que procesa los estímulos recibidos, transformándolos en pensamientos e ideas. Se cree, sin embargo, que la parte frontal y prefrontal de la corteza cumplen una función muy importante en este proceso, toda vez que se ha establecido que el lóbulo frontal, por ejemplo, alcanza en el ser humano el 29% de la superficie total de la corteza, mientras en los monos alcanza el 16%, en el perro el 7% y en el gato el 3%.

Por su parte, la conciencia, como producto de la actividad del cerebro humano que se desarrolló a partir del trabajo, no es otra cosa que el reflejo de la realidad objetiva que le permite conocerla mejor, para transformarla y dominarla en su propio beneficio.

Campesino labrando la tierra.

Con el desarrollo del trabajo y la corteza cerebral, con la aparición de la conciencia como reflejo de la realidad objetiva, el humano empezó a dejar de ser un objeto pasivo de la naturaleza y se fue convirtiendo en un sujeto activo, dueño de sus actos y creador de su propia historia.

La invasión militar de EEUU contra Irak llevó destrucción y muerte a ese país.

Se dice, sin embargo, que el ser humano actual apenas está usando un 10% o un 12% de la capacidad de su mente, y solamente con ese pequeño porcentaje estamos viendo las maravillas (¡y los horrores!) que ha podido hacer.



La sociedad humana

Con la aparición y posterior desarrollo del trabajo, el ser humano primitivo empezó a agruparse y organizarse, ya no solamente con fines instintivos de supervivencia y procreación, sino también con el propósito premeditado de planificar una acción futura, en colaboración con sus otros congéneres. Así apareció la necesidad de comunicarse entre sí, de cuyo esfuerzo fue formando un lenguaje articulado y como resultado de ese esfuerzo apareció la palabra.

Con el aparecimiento del lenguaje y la palabra como instrumentos de comunicación, el humano dejó claramente establecida su diferencia con los otros seres vivos, y con la naturaleza.

Si en los otros seres vivos, desde la ameba hasta los mamíferos superiores, el medio ambiente natural actúa directamente sobre los órganos de sus sentidos, en el ser humano en cambio la palabra se convirtió en una especie de mediadora entre la realidad y su psiquismo. El ser humano no solamente conoce las cosas tal como las ve o las percibe, sino que también las puede manipular y darles un nombre, y, al nombrarlas y manipularlas, puede conocerlas mejor, y, al conocerlas mejor, puede cambiarlas y transformarlas para su beneficio.

Manifestaciones de protesta contra la invasión.

Por la palabra, no solamente puede apropiarse de su propia experiencia acumulándola progresivamente, sino que también puede apropiarse de la experiencia de los demás, aprendiendo de ellos a vivir en mejores condiciones.

Así fue como apareció el ser humano y la sociedad tan desarrollada de nuestros días. Un ser humano y una sociedad que, a pesar de todos sus progresos científicos y culturales, no ha logrado todavía dominar del todo a la naturaleza, poniéndola completamente a su servicio de manera racional. Así como tampoco ha podido superar sus propias limitaciones naturales de irracionalidad, causantes de su propia destrucción, o la ambición de unos pocos por tener poder y dominio sobre los demás, que es la causante del hambre, la miseria y las injusticias para la mayoría de la humanidad.

Estos cuadros de pobreza son “normales” en nuestros países.



Hay quienes dicen que el día que el ser humano aprenda a usar tan sólo el 50% de su capacidad mental, se acabarán los farsantes y los explotadores, y con ellos se acabarán las guerras, el hambre y la pobreza; así como podrían acabarse también la mayor parte de las enfermedades y sus padecimientos. Pero también hay quienes piensan que, siguiendo su tendencia de ser el lobo de sus propios hermanos, una mayor inteligencia podría generar mayor autodestrucción.



RESUMEN DEL TEMA

Cuando los simios más evolucionados bajaron de los árboles para andar erguidos en tierra firme, aprendieron a usar las manos ya no sólo para caminar, sino también para agarrar frutos, así como objetos que les servían como herramientas de subsistencia. El uso que empezaron a darle a las manos repercutió en el desarrollo de su cerebro, pero especialmente en el de su corteza, así como en un mayor perfeccionamiento en el uso de las propias manos.

Con las manos libres y hábiles, y una corteza cerebral con miles de millones de células nerviosas que se conectaban entre sí, estos seres empezaron a usar esas habilidades y esa capacidad, ya no sólo para sobrevivir, sino en planificar sus acciones futuras: entonces apareció el trabajo como su actividad fundamental, y con el trabajo el mono se transformó en ser humano.

El cerebro se convirtió entonces ya no sólo en un órgano procesador de estímulos y reacciones, sino más bien en un órgano que elabora ideas y pensamientos, convirtiendo al humano no en un esclavo de la naturaleza, sino en su dueño.

Por último, apareció el lenguaje y la palabra como mediadores entre los estímulos de la realidad y su conciencia. Por la palabra el ser humano, ya hecho y derecho, puede apropiarse mejor de la realidad y transformarla en su beneficio.

¿Y QUÉ MÁS PODEMOS HACER AHORA?

L@S ESTUDIANTES


  • ¿Crees tener la suficiente inteligencia y voluntad para ayudar a cambiar algunas cosas chuecas que hay en este mundo? Piénsalo.

  • Sería interesante que analizaras y discutieras algunas de las cosas que se dicen en el libro con tu grupo de amig@s.

L@S MAESTR@S EN EL AULA

  • Organizar un taller en el curso con grupos de 4 a 5 estudiantes, dándole a cada grupo preguntas claves relacionadas con los temas estudiados, con el propósito de que saquen sus propias conclusiones y las expongan luego en una plenaria mediante un papelógrafo, promoviendo a la vez un debate con los otr@s estudiantes en la misma plenaria.

Ejemplo de pregunta clave: “Si los seres humanos estamos en capacidad de transformar la realidad, busquemos un problema que tenga la comunidad en que vivimos, y propongamos alternativas de solución que nosotros mismos podamos ejecutar para superarlo en el mediano plazo”. Evaluar la creatividad en el problema seleccionado y en su solución, así como los niveles de solidaridad alcanzados.

  • Pedir a l@s estudiantes que escriban un ensayo sobre “La sociedad del año 3000”, explicando de manera detallada cómo podría estar organizada la sociedad en el plano económico (organización de la producción), social (organización de la educación, atención a la niñez, etc.) y político (organización de los poderes del estado), suponiendo que los seres humanos para esa época habríamos alcanzado ya a usar por lo menos el 50% de nuestra capacidad cerebral. Evaluar la claridad de la exposición, la solidez de los argumentos y la coherencia con lo estudiado.

El Hombre no sería capaz de verse a sí mismo

de manera completa fuera de la Humanidad,

ni la Humanidad fuera de la Vida,

ni la Vida fuera del Universo.
Pierre Teilhard de Chardin


II PARTE

(Fundamentos biológicos de la conciencia)

Quinto Qui-Bio


OBJETIVOS GENERALES DEL CURSO

Al finalizar el año lectivo, l@s estudiantes estarán en capacidad de:




  • Conocer las principales funciones de los sistemas nervioso y endocrino, como base del comportamiento humano.

  • Adquirir conceptos precisos acerca de las sensopercepciones, como medios de relación con el mundo objetivo y subjetivo.

  • Comprender que la conducta humana es una integridad biopsicosocial, producto de la interacción del individuo con su mundo físico, social y cultural.


EL ORIGEN DEL SER HUMANO



¿Hasta dónde queremos llegar con este tema?

  • Comparar el pasado con el presente de la humanidad.

  • Formular hipótesis sobre el futuro de la humanidad.

Algunas inquietudes iniciales

  • ¿Qué tan importante es conocer nuestro pasado, para comprender el presente y proyectarnos hacia el futuro?

  • Frente al caos y la incertidumbre del presente de la humanidad, ¿estaremos en capacidad de crear una sociedad más humana y más digna de vivirse?

Síntesis filogenética del sistema nervioso

En el curso pasado estudiamos detenidamente cómo fue evolucionando la conducta y el sistema nervioso en los seres vivos, desde la más simple ameba hasta el hombre actual. Retrocedimos en el tiempo incluso hasta la forma cómo se originó la vida y el Universo, desde la formación de los primeros átomos de oxígeno, hidrógeno, nitrógeno y carbono, hasta el aparecimiento de la conciencia.

A este desarrollo evolutivo de las formas más primitivas del sistema nervioso, hasta la compleja estructura del cerebro humano, se le denomina filogénesis del sistema nervioso.

Recordemos, por lo tanto, que el Universo y la materia se originaron, según las teorías más actuales, aproximadamente hace unos 20 mil millones de años, como consecuencia de la concentración de energía e inmediatamente una gran explosión (el big bang), de la que se formó una cantidad infinita de galaxias, de una de las cuales forma parte nuestro sistema solar.

Recordemos, así mismo, que la Tierra y el sistema solar se fueron formando por la condensación y el enfriamiento de esa masa incandescente de átomos dispersos de oxígeno, hidrógeno, nitrógeno, carbono y otros elementos, que aparecieron durante esa gran explosión. Y que la vida surgió como consecuencia de la combinación, en formas cada vez más complejas, de estos elementos.

Big bang o gran explosión.

Una vez que apareció la vida aparecieron también las diferentes formas de conducta, y con ella el sistema nervioso en los seres vivos, desde un sistema nervioso difuso, como en las estrellas de mar o en las medusas, pasando por un sistema de ganglios en gusanos e insectos, hasta llegar a un sistema nervioso dividido en uno central y otro periférico en los vertebrados.

Abeja recogiendo polen.

En el desarrollo evolutivo de los vertebrados superiores, el sistema nervioso central va adquiriendo cada vez mayor importancia, especialmente el cerebro, que en los mamíferos se recubre por una corteza, constituyendo el centro de su psiquismo. Llegando por fin al ser humano, con una corteza cerebral extremadamente compleja, base orgánica de su conciencia.

Fundamentos biológicos de la conciencia

Vamos a concentrar nuestro estudio, en el presente año lectivo, en el análisis de otros aspectos que tienen que ver también con las bases en que se fundamenta la conciencia humana.

Vamos a estudiar, en primer lugar, la forma cómo se originó el ser humano y su sistema nervioso, a través de los cientos de miles de años de desarrollo evolutivo. Luego, analizaremos cómo se forma ese sistema nervioso en el desarrollo embrionario del individuo humano, así como la evolución de su psiquismo, desde el nacimiento hasta la adolescencia. Analizaremos también la función que cumple el sistema nervioso en nuestra vida de relación con el medio, y en nuestra vida vegetativa. Analizaremos su estructura y la estructura del sistema neurovegetativo y endocrino en relación con la conducta.

Por último, realizaremos un pequeño análisis del fenómeno psicológico del hombre, especialmente en lo que tiene que ver con el temperamento, el carácter, la personalidad y la conciencia.



Origen evolutivo del homo sapiens

A 140 años de la aparición del libro de Charles Darwin (1809-1882) sobre “El origen de las especies por medio de la selección natural”, y gracias al desarrollo de una joven ciencia biológica denominada Genética, que nace con los descubrimientos de Gregorio Mendel (1822-1884) sobre los factores hereditarios de los seres vivos, resulta ya demasiado necio continuar debatiendo sobre la veracidad de las teorías evolucionistas y creacionistas.

Y es que con el desarrollo de la Genética, que se ha producido durante los últimos 90 años, las hipótesis planteadas por el evolucionismo dejaron de ser simples hipótesis para convertirse en hechos irrebatibles. Como tan irrebatible es que la tierra gira alrededor del sol y no al contrario como dice la Biblia. Tan indiscutible es ya este hecho, que el sacerdote jesuita Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955), basándose en las teorías evolucionistas, y en sus propias investigaciones sobre el origen del hombre, la vida y el Universo, plantea una reconciliación entre la fe y la ciencia, partiendo de su hipótesis de que esta evolución no es producto del azar, sino que es dirigida por una voluntad superior, que está al principio y al final de todo este proceso.

Pierre Teilhard de Chardin

Tan irrebatibles son ya estos hechos, que la propia Conferencia Episcopal Latinoamericana, en la Introducción a la Biblia Latinoamericana (edición de 1972), manifiesta claramente que: “Dios no había creado una colección de seres vivientes destinados a reproducirse siempre idénticos. Dios estaba creando la Vida y la Vida se desarrollaba”.

“Siendo la Vida obra de un Dios libre e inteligente, esta fuerza incontenible buscaba las herramientas que permitirían al animal ser más libre y más inteligente. La herramienta más eficaz fue el cerebro. Los seres más primitivos solamente tenían algunos núcleos de nervios, pero en una de sus familias se formó un verdadero centro de mando: el cerebro. A lo largo de quinientos millones de años el cerebro ya creado se fue perfeccionando. Aparecieron nuevas especies que tenían el cerebro más grande y mejor organizado. Después de los reptiles aparecieron los mamíferos, y dentro de éstos los ‘antropomorfos’, o sea, animales de forma humana, algunos de los cuales existen todavía y forman el grupo más destacado entre los monos. Y estos ‘antropomorfos’, llevados por las fuerzas creadoras al servicio del plan divino, progresaron en tal forma que su cerebro y su cuerpo ya pudieron ser los de un ser libre e inteligente.”

Esta cita textual, tomada de la Biblia Latinoamericana, nos libra de cualquier comentario adicional sobre el tema.

De los primates a los homínidos

Como ya analizamos en el curso anterior, los primates son un grupo de mamíferos que apareció hace aproximadamente 40 millones de años, con características muy particulares, tanto por su forma de vida como por su estructura anatómica: Vivían generalmente en los árboles, alimentándose de sus frutos, y usaban las extremidades delanteras ya no para caminar, sino para agarrarse de las ramas, lo que posibilitó un mayor desarrollo de sus manos y, como consecuencia, del cerebro.

De este grupo de mamíferos surge la familia de los homínidos, hace unos 4 millones de años, apareciendo primero los llamados Australopithecus, luego el Pithecanthropus (homo erectus), y por último el Homo Sapiens, con sus variantes el hombre de Neanderthal y el de Cromagnon.

Cráneo de un gorila frente al de un hombre actual.



Los Australopithecus: entre el mono y el ser humano

Los homínidos más primitivos ya habían dejado los árboles como su hábitat preferido, y empezaban a caminar con las plantas de los pies y con las manos semi libres, hace aproximadamente 1 millón y medio a 2 millones de años (otros lo ubican entre los 2 y los 3 millones de años). Y aunque muchos científicos opinan que por esa época ya aprendieron a fabricar herramientas de formas muy rudimentarias, lo más seguro es que, al igual que sus parientes más cercanos, solamente usaban de manera directa tales instrumentos, tal como los encontraban en la naturaleza (piedras, palos o huesos).




EVOLUCIÓN DEL CRÁNEO HUMANO



La capacidad del cráneo de los Australopithecus, como se denomina a estos primates que oscilaban entre el mono y el ser humano, estaba entre los 500cc y los 600cc. Mientras un gorila tiene entre 450cc a 600cc, y un chimpancé entre 350cc a 500cc. Esto nos muestra una muy poca diferencia entre unos y otros, en cuanto al volumen de su masa encefálica, aunque eran primates que ya habían dejado de andar trepados en los árboles, permitiéndoles un mayor desarrollo de la mano, y, en consecuencia, también del cerebro.

Junto a los Australopithecus, y del mismo tronco común, aparece el homo habilis, hace aproximadamente 1’750.000 años, con un cráneo cuya capacidad llegaba ya a los 650cc, y del que desciende de manera directa el próximo eslabón en la formación del ser humano (hominización), el Pithecanthropus que veremos en el próximo título.

Estos primeros homínidos ya no se alimentaban sólo de los frutos de los árboles, sino que aprendieron también a ser carnívoros, siendo la cacería una de sus principales actividades. La variedad de esta dieta contribuyó también notablemente a su fortalecimiento físico, pero especialmente repercutió en el aceleramiento del desarrollo del cerebro.

Cabe indicar que para poder determinar las fechas, las costumbres y los utensilios que usaban estos homínidos, los investigadores se basan en los datos proporcionados por ciencias tales como la prehistoria, la antropología, la arqueología, entre otras, y por el estudio minucioso de aquellos restos fósiles dejados por estos seres primitivos y encontrados en excavaciones en diversos lugares del planeta.



El Pithecanthropus: más humano que mono

Mientras el Australopithecus era más mono que humano, los rasgos de esta nueva especie de homínidos que apareció hace unos 600.000 o 750.00 años, eran en cambio más de humanos que de mono. Andaban ya completamente erguidos, razón por la que se les empezó a llamar homo erectus, con una capacidad craneal que casi doblaba a los Australopithecus (tenía entre 900cc y 1.000cc).

Estos homínidos más evolucionados ya sabían encender y usar el fuego, aprendiendo a cocinar sus alimentos, reduciendo el proceso de la digestión, así como empezaron ya definitivamente a lascar y tallar piedras, huesos, cuernos y madera, en la fabricación de hachas, martillos, lascadores, y flechas.

Continuaban subsistiendo de la caza y la recolección de frutos, pero practicaban así mismo el canibalismo entre ellos, gustando mucho del cerebro de los muertos como su golosina preferida.

Se cree que usaban trampas para cazar animales muy fuertes y más poderosos que ellos, lo que suponía un nivel mínimo de organización social y, como consecuencia, la utilización de un lenguaje primitivo. Sin embargo, aún no practicaban ninguna clase de rituales religiosos, ni enterraban a sus muertos, y mucho menos todavía elaboraban algún tipo de arte, aspectos estos que forman parte ya de la cultura de los pueblos primitivos.

Entre los Pithecanthropus más evolucionados están los Sinanthropus, con una capacidad craneal que oscilaba entre los 1.000cc y los 1.100cc.

El análisis de la capacidad craneal de cada uno de las etapas de la hominización, nos van conduciendo de manera progresiva hasta el humano actual, que en algunos casos llega hasta los 1.800cc.

El homo sapiens: Neanderthal y Cromagnon

Hace aproximadamente unos 100 mil años apareció por fin un ser humano verdadero, cuya capacidad craneal oscilaba entre 1.300cc a 1.600cc (como vemos, un poco por encima de la capacidad media del humano actual que es de 1.200cc a 1.600cc), pero con un pobre desarrollo de las circunvoluciones de la corteza cerebral, y de su parte prefrontal y frontal.

Era el hombre de Neanderthal. Su técnica del tallado era mucho más perfecta que los anteriores homínidos. Enterraban a sus muertos y realizaban la cacería por medio de rituales religiosos. Se pintaban el cuerpo y usaban amuletos. Dominaban la preparación de pieles para cubrirse del frío y vivían en cuevas de manera permanente.

Las tumbas donde enterraban a sus muertos las preparaban con un lecho de piedras, y los cuerpos eran atados para que no puedan perseguir o causar algún daño a los vivos.

Junto al hombre de Neanderthal vivió también el hombre de Cromagnon, de quienes se cree que incluso cruzaron sus razas, pero que hace aproximadamente entre 70 ó 40 mil años desapareció el primero, quedando como único representante del homo sapiens el de Cromagnon, con una capacidad de su cráneo que llegó hasta los 1.750cc, aunque con circunvoluciones menos complejas que las del humano actual.

Este representante del último estadio evolutivo del ser humano, presentaba ya rasgos faciales bien delicados en comparación que los anteriores homínidos, como una bóveda craneana con una frente alta, en comparación a la frente un tanto aplastada del hombre de Neanderthal.

Cráneos de hombres prehistóricos.

Al hombre de Cromagnon se le denomina también homo sapiens sapiens, y con él aparece ya definitivamente el arte, así como la aguja para coser, el arpón, el arco y la flecha.

Entre las expresiones artísticas del Cromagnon, destacan especialmente pequeñas estatuillas como las llamadas Venus auriñacienses, y las pinturas tan famosas como las de Altamira en España.

Para concluir diremos que durante los 30 ó 40 mil años posteriores al surgimiento del Cromagnon, el cerebro humano no ha sufrido cambios importantes en su estructura, y aunque apenas son unos pocos miles de años, en comparación a los 40 millones desde que aparecieron los primates y 4 millones desde los primeros homínidos, algunos biólogos creen que la parte prefrontal y frontal del córtex, continúan presionando sobre el cráneo humano con la firme intención de expandirse aún más.

Sin embargo, hay un hecho que, independientemente de esa posible expansión del córtex, deja en evidencia el abismo que separa al humano primitivo del humano del siglo XXI: su extraordinario desarrollo cultural.

Pareciera ser que la evolución biológica del cerebro cediera paso a la evolución del pensamiento, y con él al desarrollo de la ciencia y la tecnología. A tal punto que con la misma estructura, y la misma cantidad de masa encefálica, el humano ha evolucionado con extraordinaria rapidez, desde la fabricación de las primeras piedras talladas, hasta los viajes interplanetarios y la manipulación genética, encontrándose incluso a un paso de descubrir los secretos de la vida y el cosmos.





EL PAPEL DEL TRABAJO EN LA TRANSFORMACIÓN DEL MONO EN HOMBRE

(Fragmento)



El trabajo es, dicen lo economistas, la fuente de toda riqueza. Y lo es en efecto, a la par con la naturaleza, que se encarga de suministrarle la materia destinada a ser convertida en riqueza por el trabajo. Pero es infinitamente más que eso. El trabajo es la primera condición fundamental de toda la vida humana, hasta tal punto que, en cierto sentido, deberíamos decir que el hombre mismo ha sido creado por él.

Hace varios cientos de miles de años, en una fase que aún no puede determinarse con certeza de aquel periodo de la tierra a que los geólogos dan el nombre de periodo terciario, presumiblemente hacia el final de él, vivió en alguna parte de la zona cálida de nuestro planeta –probablemente en un gran continente, ahora sepultado en el fondo del Océano Índico- un género de monos antropoides muy altamente desarrollados. Darwin nos ha trazado una descripción aproximada de estos antepasados nuestros. Eran seres cubiertos de pelambre, con barba y orejas puntiagudas, que vivían en hordas, subidos a los árboles.

Estos monos, obligados probablemente al principio por su género de vida, que, al trepar, asignaba a las manos distinta función que a los pies, fueron perdiendo, al encontrarse sobre el suelo, la costumbre de servirse de las extremidades superiores para andar y marchando en posición cada vez más erecta. Se había dado, con ello, el paso decisivo para la transformación del mono en hombre.

Todos los monos antropoides que hoy conocemos pueden mantenerse erectos y desplazarse pisando exclusivamente sobre los dos pies. Pero siempre en caso de extrema necesidad y del modo más torpe. Su manera natural de andar es la posición semierecta, utilizando también las manos. La mayoría de ellos apoyan sobre el suelo los nudillos de la mano, haciendo oscilar el cuerpo con las piernas encorvadas entre los largos brazos, como el tullido que camina sobre muletas. En términos generales, todavía hoy podemos observar entre los monos todas las fases de transición que van desde la locomoción a cuatro patas hasta la marcha sobre los dos pies. Pero en ninguno de ellos ha llegado a ser esta última manera de andar más que un recurso utilizado en caso de extrema necesidad.



Para que la marcha erecta, en nuestros peludos antepasados, se convirtiera primeramente en regla y, andando el tiempo, en necesidad, hubieron de asignarse a las manos, entretanto, funciones cada vez más amplias. También entre los monos se impone ya una cierta división en cuanto al empleo de la mano y el pie. Ya hemos dicho que la primera funciona, al trepar, de distinto modo que el segundo. La mano sirve, preferentemente, para arrancar y agarrar el alimento, función para la cual ya los mamíferos inferiores se sirven de las patas delanteras. Con ayuda de la mano construyen algunos monos nidos en los árboles e incluso, como el chimpancé, techos entre las ramas para guarecerse de la lluvia. Con ella empuñan el garrote para defenderse contra los enemigos o bombardean a éstos con frutos y piedras. Y de ella se sirven, cuando el hombre los aprisiona, para ejecutar una serie de operaciones simples, aprendidas de él. Pero precisamente al llegar aquí se ve cuán grande es la distancia que media entre la mano incipiente del mono más semejante al hombre y la mano humana, altamente desarrollada gracias al trabajo ejecutado a lo largo de miles de siglos. El número y la disposición general de los huesos y los músculos son sobre poco más o menos los mismos en una y otra; pero la mano del salvaje más rudimentario puede ejecutar cientos de operaciones que a la mano de un mono le está vedado imitar. Ninguna mano de simio ha producido jamás ni la más tosca herramienta.

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