Aves de rapiñA



Descargar 0.5 Mb.
Página4/10
Fecha de conversión21.03.2018
Tamaño0.5 Mb.
Vistas275
Descargas0
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10

CAPITULO III




-Nido y despensa del águila dorada –Una visita a la cueva de las aves rapaces –El “Valle del Amanecer”, una cueva de águilas –Ritos satánicos ante una pirámide carioca –Aves de rapiña que secuestran niños –El problema de los Desprogramadores sectarios –desprogramadores corruptos y materialistas también son aves de rapiña –desprogramadores=terapeutas –La necesidad del tonto es que un líder piense por él –La propia ambición materialista de los de los líderes religiosos los lleva a la destrucción segura.
Dónde hace su nido y establece su despensa el águila dorada
Como ocurre con otras aves de rapiña, la hembra del águila dorada es mayor que el macho. Su longitud desde la punta del pico hasta el extremo de la cola es de unos noventa centímetros, mientras que el macho mide unos 75 milímetros menos. El plumaje de estas aves es rico y bello; y aunque pueden diferir sus colores, la mayoría de ellas poseen un plumaje de matiz pardo dorado. Tienen las extremidades de las plumas doradas; y por eso su apariencia toda es de este último color. Estas aves construyen sus toscos y resistentes nidos en lugares elevados y rocosos, lejos de los que habitan los hombres, y a los cuales no es posible llegar más que descolgándose desde arriba por medio de una cuerda.

Las águilas velan cuidadosamente por la seguridad de sus crías y acometen a todo el que intenta aproximarse a los nidos donde sus pequeños se hallan. Los aguiluchos sienten un apetito voraz, de suerte que sus padres tienen que preparar para ellos una bien provista despensa, que establecen generalmente en una gran roca próxima al nido, a fin de que aquellos puedan trasladarse asta ella y atracarse durante sus ausencias. Depositan sobre dichas rocas liebres, conejos y pájaros, de los que los aguiluchos no tardan en dar buena cuenta.

Si los aguiluchos necesitan tal cantidad de alimento ¿qué no necesitarán las águilas adultas? Devorar materialmente, para poder soportar su propio peso y sostener el vigor que para volar necesitan.1

.

No cualquiera llega a la cueva de las aves de rapiña o líderes de las sectas, pero el que esto escribe, si lo hizo, y no soy el único. Vea este artículo publicado por la revista Española “Más allá” (N°75):


EL VALLE DEL AMANECER

Situado en plena sabana brasileña, El Valle del Amanecer es un poblado colorista cuyos habitantes practican sus propios cultos, mezcla de sincretismo entre el cristianismo, la fuerza de la energía interna, la supuesta “caza” de espíritus malignos y el poder purificado del agua. Recorrer su Campo de los Médium, ser testigo de los ritos que se desarrollan en el interior de una pirámide o asistir a las ceremonias purificadoras del Gran Lago constituyen para el visitante una experiencia inolvidable.
Cuando el visitante llega a Río de Janeiro, tras de superar la barrera de recomendaciones sobre su seguridad personal y la de sus pertenencias, que pueden provenir tanto de la publicidad oficial que decora las paredes del aeropuerto como de los buenos deseos de los amigos que los recibe, se encuentra inmerso en lo que sea probablemente el paisaje más bello del mundo. Hace mucho que se agotaron los calificativos de sus playas, sus panes, la floresta que aprieta la ciudad contra el mar... y sus gentes: la garota quinceañera que sonríe “descará” –sólo cubierta con su hilo dental- así se denomina en argot carioca a lo que Europa denomina tanga-, el culturista playero que asalta los autocares de los gringos tan pronto las cuarentonas ponen pié en tierra, los meninos da rua que son más de lo que una conciencia puede soportar sin sonrojarse, los enjambres de corredores y de ciclistas, los jugadores de foot-bolley, los surfistas, y por fin, los traficantes descendidos de la favelas. Antes de realizar las defensas contra esta realidad, Río te fagosita.

Entre los primeros impulsos desatados por el deseo de conocerlo todo se abre la curiosidad sobre las noches, pero no aquellas que se satisfacen con un itinerario bien organizado, consumición incluida, con visita a una escuela de samba, un espectáculo sexy , y una macumba en la playa. O sea, como ir a un tablao flamenco trufado de japoneses cuando en realidad se desea conocer a Menese, Habichuela o el Güito. Entonces surge la petición al amigo. El interés se centra en vivir la experiencia de una macumba real.

  • No es posible. Es peligroso. Con frases inconclusas deja entrever que en su última incursión fue testigo de algo inconfesable.

  • Se derrama sangre, ¿sabes? De gallina o de lo que sea...

  • No he venido aquí para perderme eso.

Nueva negativa. por fin, accede a servir de guía para algo diferente, también ajeno a los circuitos turísticos. Propone visitar la sede de una de las incontables sectas que residen en este territorio.

La elección no resulta difícil hay muchos donde elegir. Desde las que realizan elementales ceremonias de raíz africana. hasta los personajes de apreciable cultura en cuyo ideario viven las más ortodoxas creencias católicas con una granítica fe en la reencarnación.

El recuerdo acude a Guyana y a Wacco. Sectas, iluminados, desamparados en busca de un lugar donde refugiarse que solo son noticia cuando se inmolan colectivamente o cuando los padres desesperados claman por recuperar a sus hijos captados por promesas de supuesta felicidad. Pero, antes de alcanzar, notoriedad, estas organizaciones viven y desarrollan sus actividades como cualquier comunidad. Disponen de sus propias normas, obedecen a sus particulares jerarquías y, en fin, se entregan a sus ritos. Algunos son conocidos incluso por los más profanos. Otras aún son capaces de mantener el anonimato, a pesar de su imparable crecimiento. Este es el caso de los habitantes del Valle del Amanecer.

Estos personajes alimentan un ideario sincrético que conjuga pasajes escogidos de la iglesia católica y el mestizaje y las figuras redundantes del Candomblé. Todo ello bien ligado, como las buenas salsa, con unos toques de energía ectoplasmática y presentando en vajilla multicolor de sus peculiares atuendos.

Para acceder a sus dominios es preciso hacer escala en Brasilia. tras atravesar este inerte espacio urbano, al que resulta inapropiado denominar ciudad –Niemeyer y sus discípulos me perdonen- y buscar la salida que tiene su origen en la plaza de los Tres Poderes, se toma la carretera por la que se debe circular por alrededor de una hora. Por fin, aparece el desvío, no señalizado. Allí, en la sabana brasileña, construida en torno al centro de ninguna parte, se extiende una población diseñada, a buen seguro, por el mismo Mago de Oz. Siete metros de decorado, sobre los que figura representado Jesucristo, dan la bienvenida a quién llega a alcanzar este destino. Algo así como el Toro de Osborne, pero en místico. Una cruz, una enorme estrella de seis puntas, un palomar, un templo semisubterraneo cuya decoración queda a mitad de camino entre los restaurantes Hard Rock y un club de carretera y un oratorio psicodélico completan el primer conjunto de construcciones. La Elipse, especie de parabólica de cartón piedra destinada a recoger la energía del Sol y la Luna, domina el conjunto.

Colorido y simbolismo

Superado el choque con el primer portaje de colorines (ellos lo llaman cromatopía), se pasa frente al bar (“por favor no saquen las bebidas fuera”) y junto a un pabellón en el que pueden verse grandes letreros con los profundos pensamientos de Tía Neiva, la fundadora, señora al parecer ya fallecida que, a juzgar por las imágenes que de ella proliferan, podría haber competido ventajosamente para anunciar almohadas cervicales en cualquier cadena de televisión.

A medida que se avanza por el poblado comienzan los encuentros con sus moradores, personas de pocas palabras con evidente inquietud por su imagen. Visten vaporosos y túnicas, ellas; pantalón, camisa, capulario y capa, ellos. Los colores de las prendas varían según la intención de quién las viste. El azul para quién desea alcanzar la armonía, el verde para quién sueña con el equilibrio, el marrón –casi todos los pantalones lo son- el recuerdo de San Francisco, y el mismísimo arco iris para los más ambiciosos. Los ropajes femeninos se aproximan a la línea Ágatha Ruiz de la Prada. Las capas masculinas responden a la estética de Batman.
Ritos de meditación en una pirámide carioca
Franqueado el bulevar principal, en el que se encuentran instalados el cuartelillo de la policía y –el régimen de monopolio- la sastrería, se llega al campo de los Mediums, que hace las veces de antesala de la pirámide. Esta construcción, si bien envidia el tamaño de sus inspiradoras egipcias, es, en cambio, mucho más prolífica que aquellas en materia de personajes a quienes rendir culto. Tutankamon, Amenofis, Akenatón y un jefe indio con penachos de plumas y lanza incluidos componen el santoral de las ceremonias que se celebran en su interior.

Oficiados por una oronda dama de raza negra con tules a juego con su piel, los ritos consisten en llevarse un pellizcaso de sal a la lengua, humedecerse los pulgares en la pila dispuesta a tal efecto, aplicarlos sobre las sienes y sentase en un rincón a meditar sobre cualquiera de las reflexiones que decoran las paredes. Finalizado el acto, resulta obligado un chupito de agua bendita que es suministrado por la sacerdotisa en un vaso desechable que, como no podía ser menos, no se desecha.

A la “caza y purificación” de demonios
La próxima estación es el Gran Lago. Se trata de un embalse artificial con forma de estrella de seis puntas, alimentado por una pequeña cascada y presidido por todos los símbolos ya descritos, a los que se une una gran imagen de Lmanjá, diosa macumba de las aguas, y otras divinidades menores también representantes del candomblé, completa el conjunto una serie de pseudotumbas dispuestas alrededor de las orillas.

Situados en su margen derecho los fieles forman una interminable cola que va progresando lentamente hasta alcanzar la zona central, donde se encuentran todas las imágenes e iconos del culto. Tras permanecer frente a éstos unos segundos en posición oferente, continúan su procesión hacia la izquierda, situándose, por parejas, frente a cada una de las lápidas allí dispuestas. Las mujeres, sentadas en la cabecera, los hombres, erguidos en el pié.

A una señal de los sacerdotes ellos se postran sobre la piedra y, utilizando la energía de su ectoplasma –previamente reforzada con la del Elipse-, atrapan a los malos espíritus. Una vez terminada con éxito la operación de acoso y derribo de los demonios, lejos de ocasionarles mal alguno, proceden a su curación arrojando al lago las aviesas intenciones de que aquellos eran portadores. naturalmente, no es aconsejable beber de esas aguas, que se encuentran contaminadas por toda suerte de sortilegios y pensamientos envenenados.

Finalizadas estas actuaciones, cada cual a su casa con la satisfacción del deber cumplido.

Tratar de entablar diálogo con los que podría calificarse como militante de base es tan inútil como encargar a Jorge Valdano que redacte un telegrama. Sin embargo, tras mucho insistir, fingiendo una curiosidad espiritual que no es sino el señuelo que oculta el temor a despertar su ira, se consigue acceder a una suerte de encargado de relaciones públicas que, con seriedad digna de mejor causa, ilustra al curioso sobre la evidente conexión entre el pensamiento cristiano, la energía interna, la caza del maligno y el poder detergente del agua.

Hasta aquí, nada que pueda hacer pensar en la potencial peligrosidad de comunidades como esta ha podido ser percibido por el intruso. En todo caso, queda reservado a su particular interpretación si cuanto ha visto y oído corresponde a la quintaesencia del sincretismo o a una actuación de los émulos americanos de los chirigotas de Cadiz. Sin embargo, una sombra de duda lo atenaza cuando, en un cruce de caminos próximo, observa los restos de cerámica quebradas, cerca quemada y sangre reseca de origen desconocido, que dan fe muda de la última macumba celebrada.

(José M. Marco)

¡Claro! Cuando un padre tiene un hijo que cae en una de estas cuevas de aves malditas, se desesperan.

La historia de que las águilas se llevan a los niños no es cierta
Un águila dorada puede comer al día un par de codornices o perdices o una liebre, y con esto pude vivir; pero, como muchos otros animales, prefiere la variedad en materia de alimentos. Gustan aveces comer carne podrida para salirse de su régimen ordinario; y los hombres, que saben esto, les ponen trampas y las cazan como si fuesen las aves más estúpidas. Sus deseos de variar no se limitan a esto. Las aves arrebatan corderillos y los llevan a sus nidos, y embisten y matan a los ciervos. Se ha dicho también muchas veces que arrebatan también a los niños; pero aunque nos consta de un modo positivo que acometen a los zagales de los rebaños que desean robar, no se cita ningún caso concreto de que un niño haya sido arrebatado por un águila.

De lo que no cabe duda e que dan caza a los ciervos, procediendo para ello con tanta destreza y método, como si estuvieran acostumbradas a hacerlo todos los días. Por regla general, suelen lanzarse sobre los jóvenes, a los cuales es fácil matar. Precipitándose desde lo alto como una centella sobre los lomos del ciervo que desea devorar, y, si pueden, lo separan de su madre. La pobre cierva, si logra conservar su hijo a su lado, lucha con desesperado valor contra el águila, a la que logra poner en fuga en algunas ocasiones golpeándola con las patas delanteras. Pero si el ave consigue alejar el cervatillo de su madre, es tan grande el sobresalto de ésta que parece paralizada, y el águila entonces hace huir aterrorizado el pequeño animal y lo mata con sus garras y con su pico.2
Ahora bien, en tal caso, ¿es útil recurrir a los desprogramadores de las víctimas de las sectas?

Veamos:
El problema de los desprogramadores sectarios


Por Manuel Carvallal.

Lavados de cerebro para cerebros lavados.

La lucha contra la programación psicológica de las llamadas sectas destructivas ha posibilitado la existencia, durante los años setenta y ochenta, de profesionales de la psicología o la psicoterapia especializados en desprogramar los cerebros del sectario, para volverlos a la “normalidad”.
Alguno de los principales protagonistas del mundo de la investigación y combate contra la secta han sido protagonistas personales de estos desagradables episodios. María Rosa Voladeras, por ejemplo, vivió el drama de la programación y desprogramación sectaria a través de su hijo, quién durante dos años y medio perteneció al Movimiento Internacional para la Conciencia de Krisna (conocidos popularmente como Hare Krisna).

El hijo de María Rosa Voladeras, sufría una hepatitis, que aún hoy la sigue padeciendo, e ingresó al Hare Krisna con la promesa de que sería sanado gracias al conocimientos de la literatura védica y las escuelas Vahisnavas del occidente. Cuando María Rosa Voladeras descubrió que su hijo había ingresado a una secta “destructiva”, intentó encontrar ayuda en todos los centros asistenciales y autoridades españolas sin conseguirlo.

Así pues buscó ayuda fuera del país, y como tantos otros padres de jóvenes sectarios la encontró en Estados Unidos. Desde allí llegaron dos especialistas con la misión de desprogramar la mentalidad sectaria del muchacho. “fueron unos días durisimos,- explica la sra. Voladeros- mi hijo estaba seguro que lo iban a drogar y a prostituir. Para el sectario todo lo malo que hay en la tierra son los padres. Todas las sectas tienden a corromper la relación con los padres, sea como sea. Lo hacen degradando la imagen de los padres delante de los hijos”.

En aquellos días el joven renunciante Hare Krisna cumplía su servicio militar destinado en Ceuta. Y Maria Rosa Voladeros y su esposo solicitaron un permiso a los mandos del cuartel para su hijo, con la intención de intentar una última actuación desesperada. El permiso fue concedido y el mismo padre del muchacho acudió a buscarlo en coche. De regreso un “causal y proverbial” pinchazo les obligó a detenerse. El padre se ensució deliberadamente más de lo previsto, y con ese pretexto entraron en un local de la carretera para asearse. El joven Hare Krisna fue conducido a una habitación donde lo esperaban los dos desprogramadores norteamericanos. Y allí sería encerrado para vivir el tortuoso proceso de re-programación que duraría varios días “Le cerramos la puerta- declara Voladera a un semanario nacional- y allí se quedó con los desprogramadores, esto fue un viernes a las seis. Y el domingo volvía con nosotros a casa”. Después de esa dramática experiencia María Rosa Voladeras, como muchas otras madres de jóvenes sectarios, desprogramados o no, decidió dedicarse a ayudar y asesorar a otras familias que sufren el problema de las sectas, siendo co-fundadora de la asociación AIS (Ayuda e Información Sobre Sectas perteneciente a Pro-Juventud)

Sin embargo y pese a sus presumibles buenas intenciones, tanto familias de sectarios como desprogramadores profesionales han recibido numerosas denuncias por parte de movimientos religiosos de toda índole, por secuestrar y maltratar psicológicamente a menores de edad para imponerles su criterio ideológico, que no es legal.

En estados Unidos las denuncias han llegado a arrojar sentencias condenatorias contra desprogramadores profesionales que, además de obtener sustanciosas sumas económicas de las familias de los sectarios, han sido acusados de abusos sexuales, malos tratos etc., por parte de sus “pacientes”. ¿O sería más correcto decir víctimas?

El grave problema de las sectas en Norteamérica que afecta a millones de ciudadanos, propició inmediatamente un nuevo fenómeno social que rápidamente fue exportado a otros países. Psicólogos en paro, o terapeutas de escasa formación y actividad profesional encontraron en la desprogramación una jugosa fuente de ingresos. En su desesperación por recuperar a su hijo- padre, hermano o amigo- captados por una secta las familias están dispuestas a pagar cualquier suma, amén de dar carta blanca al “especialista” para que utilice los medios que crea necesarios para recuperar al sectario para la sociedad “civilizada” . y esto motivó que en algunos casos, afortunadamente los menos, llegasen a consumarse delitos graves contra el sectario que en ese instante se convierte en víctima por partida doble, de sus programadores primero y de sus re-programadores después.

El pasado año, y durante dos semanas, unos cuarenta inspectores de la policía, provenientes de diferentes provincias españolas, acudían a Madrid a un Cursillo de la Brigada de Información sobre las Sectas. Entre las conferencias impartidas entre esos inspectores, por alguno de los estudiosos invitados a instruir a dicha brigada, un sacerdote católico disertó sobre las creencias de las sectas en una conferencia titulada: “Las Sectas destructivas y la Iglesia”. Según este experto en sectas “La iglesia se distingue de las sectas por su origen, medios, mensaje y fin. El análisis de cualquiera de estos cuatro elementos en cualquiera de las iglesias cristianas, y sobre todo en la iglesia católica, manifiestan de manera fehaciente la diferencia esencial entre la iglesia y la secta”.

Sin embargo algunos de los inspectores, asistentes al curso se planteaban la siguiente reflexión. ¿Y cual es la diferencia?.

Las fuerzas de seguridad del estado son perfectamente conscientes de que se han presentado denuncias de padres de jóvenes captados por movimientos cristianos a los que definen como sectarios, como los Testigos Cristianos de Jehová, la Iglesia Evangélica o la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Mormones) entre otros. Incluso se han realizado denuncias contra movimientos católicos como el Opus Dei, la Renovación Carismática, o ciertas ordenes religiosas si aprobación, evidentemente para un agnóstico o un ateo, el hecho de que su hija renuncia a una vida normal, matrimonio, carrera y familia, para hacerse monja carmelita, por ejemplo, resulta absolutamente inaceptable, y no son pocos los casos de padres que han acusado a ciertas ordenes religiosa o católicas del secuestro y lavado de cerebro de sus hijos. Sin embargo estos casos son obviados por los “expertos en sectas” ya que resulta mucho más incómodo atacar un culto económica y políticamente poderosa como el catolicismo, que cultos minoritarios y menos poderosos.

Este hecho incuestionable nos pone alerta contra una de las realidades menos conocidas del método “desprogramación”, y es que en todos y cada uno de los grupos cristianos, y también católicos, existen terapeutas y “expertos” dedicados a “desintoxicar” a los jóvenes que han pertenecido a “falsas religiones” y que ahora abrazarán la verdadera fe.

Al examinar la bibliografía de estos y otros grupos sectarios, podemos encontrar libros escritos por los Testigos de Jehová, Mormones, numerarios de Opus Dei, Evangélicos, sacerdotes, etc., examinando el problema de las sectas, y catalogando todas las demás creencias cristianas de sectas. Menos la suya, que lógicamente es la “auténtica”. De la misma forma existen Testigos de Jehová, elders, mormones o pastores evangélicos dedicados a recuperar a ex –católicos (en palabras literales de uno de ellos: ex –adeptos a la secta de el Vaticano”), igual que existen supuestos expertos y desprogramadores católicos dedicados a “recuperar” ex –mormones, ex protestantes, ex –testigos, etc., esta lamentable realidad se debe a la profunda ignorancia sobre el problema, y al oportunismo que se desarrolló en torno a las sectas durante los años setenta y ochenta. Resulta absolutamente paradójico que se que se intenten combatir las creencias de un grupo ideológico con otras creencias similares, o aveces más absurdas. Lo único que se logra con esa actitud es cambiar la devoción irracional a un líder, gurú o santón, por la misma devoción irracional a otro beato, pontífice o santo.

Por otro lado, existen denuncias –afortunadamente son escasas –contra supuestos psicólogos, terapeutas y expertos en sectas, que en realidad manipulaban y abusaban de los mismos sectarios, o sencillamente intentaban cambiar una creencias por otras. Uno de los mayores escándalos en este sentido (publicado en primicia por El Ojo Crítico números 1y2) fue protagonizado por un conocido psicólogo y parapsicólogo, miembro de la Comisión Parlamentaria para el Estudio de las Sectas, y supuesto experto en la desprogramación: José Luis Jordán Peña. Tras años de intensa actividad en este campo se descubrió que Jordán Peña era el autor –ya confeso –del conocido affaire UMMO, además de ser acusado de estar detrás de grupos y prácticas abusivas, fundamentalmente con creencias esotéricas. Pero Jordán Péña no ha sido, por desgracia, el único psicólogo o terapeuta acusado de abuso sexual y psicólogos en el mundo de las sectas. El FBI, Scotland Yard, o la mismísima Policía Nacional Española posee abundante documentación al respecto.

Sin embargo es justo reconocer que en ciertos casos la denuncia contra desprogramadores profesionales efectuados por miembros de sectas son tan solo vergüenzas del sectario, o del propio gurú, contra quienes han cuestionado su divina autoridad en la tierra. En ese sentido Pepe Rodriguez, uno de los mayores expertos en sectas de España nos decía: “el problema de la desprogramación es compleja. Y he estado presente en muchas de esas sesiones de desprogramaciónes y obviamente se cometía un delito, un delito de secuestro. El adepto era conducido a una casa apartada, normalmente una casa en el campo, y allí se le mantenía contra su voluntad. Evidente este era un delito de secuestro y no era justificable, pero todas las idioteces que se han dicho posteriormente sobre que si el adepto era obligado a comer carne si era vegetariano, o a ir con prostitutas si era célibe, son tonterías y totalmente falsas. Lo único cierto, y por supuesto grave, es que la única forma que tenían los padres de separar a sus hijos de la secta para acceder a una vía terapéutica era vulnerando su libertad y manteniéndolo en un lugar de la desprogramación pero eso era inevitable”.

Son ya muchos los jueces, y también especialistas, que observan las similitudes entre las dependencias de narcóticos y la adicción religiosa que producen las sectas. Y de la misma manera que los toxicómanos son apartados de su contexto social, que impulsa su adicción, para ser tratados en granjas de desintoxicación, han sido muchos los jueces que han permitido el “secuestro” del adepto de una secta para su tratamiento contra la adicción emocional que le produce dicha secta. En esas sentencias absolutorias, a favor de desprogramadores denunciados, los jueces alegan que se le ha permitido la consumación de un delito de secuestro para evitar un mal mayor, que puede desprenderse de la adicción a una secta destructiva.

En la adicción a las sectas, igual que en la drogadependencia, algunos pacientes de desprogramadores lograron superar su dependencia, pero otros terminaron volviendo a “engancharse”. Y son precisamente estos últimos, los que tras de una o varias sesiones de desprogramación terminaron volviendo a la secta, los que han realizado los informes más increíbles denunciados en estas prácticas. Por regla general –por lo menos en los casos Españoles- los desprogramados que no han vuelto a sus respectivas sectas, se sienten satisfechos con el tratamiento.

Afortunadamente, en España, las desprogramaciónes de adeptos a sectas, tal y como las entendemos dejaron de practicarse hacia 1985. En los últimos diez años las técnicas para luchar contra las adicciones a movimientos sectarios han evolucionado mucho. Los secuestros y las presiones psicológicas de los desprogramadores han pasado a la historia. Las experiencias, las denuncias y sentencias contra desprogramadores, y la madurez de los investigadores del fenómeno sectario han contribuido a la consecución de técnicas más efectivas y respetuosas de la libertad del sectario, para rescatarlo de las cadenas que pueden suponerle sus propias creencias irracionales.

Pepe Rodriguez dirige actualmente un equipo de psicólogos y terapeutas destinados a ayudar a ex –adeptos a sectas y a sus familias, pero tanto él como su grupo rechaza ya el término “desprogramador”. “actualmente preferimos el término terapeuta –nos explica-, porque la forma de ayudar al adepto de una secta ha evolucionado muchísimo desde hace diez años. Afortunadamente ya no se atenta contra la libertad del sectario. De hecho en las en las terapias actuales es imprescindible que el adepto de el primer paso, al igual que en las drogadependencia, es el adicto el que ha de estar dispuesto a curar su dependencia. Esa condición indispensable dio un giro de 180 grados a las nuevas terapias para la recuperación de sectarios”.

Psicólogos y terapeutas como Ana Arias, José M. Jansa, o Margarita Barranca, esta última psicóloga del AIS (Ayuda e Información sobre Sectas), todos ellos especialistas en ayuda al sectarios, intentan poner al adepto, en el papel de su líder, sus familia, sus compañeros de culto, etc. Usando técnicas como la psicoterapia Gestalt, entre otras, intentan que el sectario conozca las otras perspectivas que existen en su drama personal, hasta que poco a poco empieza a tener una perspectiva más general e independiente de la fe que hasta este instante ha proliferado incondicionalmente.

Según la psicóloga Ana Arias, cuando el adepto comienza a discernir la dimensión del engaño de que ha sido víctima, sufre de una profunda inseguridad, teniendo serias dificultades para tomar decisiones en su vida personal. “una vez recuperado el adepto, declaraba Ana Arias, la función de la familia es de apoyo y comprensión. La función del adepto es enfrentarse a la sociedad y enfrentar sus temores. El terapeuta debe conseguir que el ex –adepto entienda el proceso por el que irá pasando, y facilitarle la integración social y la rehabilitación, porque en el grupo pierden muchas de sus capacidades, tanto sociales como laborales.

Esta evolución en las técnicas de desprogramación se debe en buen mediada a la similar evolución de los argumentos de las sectas. A pesar de que todavía en la actualidad solemos escuchar con frecuencia, a nivel popular y profano, el término “sectas” seguido del término “religiosas” lo cierto que limitar el problema de las sectas a las llamadas “sectas religiosas” es una postura obsoleta y anticuada.

Los terapeutas que han asumido el rol de los antiguos desprogramadores han de enfrentarse ahora a otro tipo de argumentos y elementos de captación de sectarios, en la actualidad el término secta debería ampliarse a muchos grupos que no encajarían en la clasificación ortodoxa de “religiosos” como los nuevos cultos OVNI, algunas ordenes esotéricas, grupos racistas u xenófobos, asociaciones comerciales piramidales, bandas urbanas, y un largo etcétera. La fragilidad emocional del ser humano, y nuestra incorregible necesidad de líderes que piensen por nosotros, hacen que en nuestra sociedad actual estén proliferando y multiplicándose las agrupaciones sectarias dispuestas a captar nuestras mentes, y nuestros bolsillos, al primer descuido. Y por esa razón las técnicas de desprogramación y las terapias destinadas a recuperar a los ex –adeptos de estas asociaciones también tienen que evolucionar y adaptarse a las nuevas técnicas de manipulación de estos nuevos gurús políticos, paramilitares, esotéricos, ufológicos, etc. Y sobre todo mantenerse dentro de la ley y la moral que pretenden defender. De lo contrario caerían en el delito de pretender combatir.

Pero con solo obedecer a los padres y leer de continuo la Biblia, los jóvenes se librarían de esta espantosa calamidad, como está escrito:

“Si los pecadores quieren engañarte, ¡no se lo permitas, hijo mío! Tal vez te digan: ‘ven con nosotros; por capricho tenderemos una trampa para matar a alguien inocente cuando pase. (para venderle la palabra de Dios y en el nombre de Cristo llevarnos presa de caudillos anticristos) nos tragaremos vivos a los hombres honrados como se traga la muerte a los que caen en el sepulcro.
Tendremos toda clase de riquezas, llenaremos nuestras casas de todo lo robado! Ven y comparte tu suerte con nosotros, y comparte también nuestro fondo común” (vivir en comunidad con los malditos sectarios anticristos) ¡pero no vayas con ellos, hijo mío! Aléjate de sus malos caminos, pues tienen prisa por hacer lo malo; tienen prisa por derramar sangre! .

Aunque no vale la pena tender una trampa si los pájaros pueden verla, estos hombres se tienden la trampa a sí mismos y ponen su vida en peligro (Ya que el fin de los satánicos líderes religiosos se acerca – Apoc. 17:16 – 17 )


Tal es el final de los ambiciosos: “Su propia ambición los mata”.

(Pro.1:10 – 19 – Dios Habla Hoy).






Compartir con tus amigos:
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos