Autoestima: La Olla que Nadie Vigila



Descargar 38.5 Kb.
Fecha de conversión01.12.2018
Tamaño38.5 Kb.
Vistas43
Descargas0

Autoestima: La Olla que Nadie Vigila.

Virginia Satir.- Terapeuta Familiar
Cuando era niño, vivía en una granja en Wisconsin. Detrás de la casa teníamos una enorme olla de hierro negra, muy bonita y bien redonda, con tres patas. Mi mama hacía su propio jabón, así que durante una época del año la olla estaba llena de jabón. En el verano, cuando llegaban los jornaleros, llenábamos la olla de guisado. Otras veces, mi padre la usaba para guardar el estiércol destinado al jardín de mamá. Llegamos a llamarla la "La olla triple uso", cada vez que alguien deseaba utilizarla se encontraba con dos problemas ¿Qué tiene la olla? Y ¿Qué tan llena estará?
Mucho después, cuando la gente me hablaba de sus sentimientos de autoestima - si se sentían llenos o vacíos, sucios o hasta maltratados - me acordaba de aquella vieja olla.
Un día hace varios años, una familia se encontraba en mi oficina, y sus integrantes trataban de explicar lo que sentían los unos respecto de los otros. Me acordé de la olla negra y les conté la historia. Pronto, los miembros de la familia empezaron a hablar de sus propias "ollas" individuales, si contenían sentimientos de valor o de culpabilidad, vergüenza, o inutilidad.
Poco después, este sencillo símbolo taquigráfico ayudaba a muchas de mis familias a expresar sentimientos que había resultado difíciles de explicar antes. El padre diría "Mi olla está alta (o llena), hoy", y el resto de la familia sabría que se sentía capaz de todo, lleno de energía y bienestar, seguro de su propia importancia. O, uno de sus hijos diría " Me siento de olla baja (o vacía). Esto les comunicaba a todos que se sentía poco importante, que estaba cansado, o aburrido o resentido, algo antipático. Podría hasta significar que siempre había tenido sensación de valor poco: que tenía que aceptar lo que fuera son quejarse.
Olla es una palabra sencilla, en este caso casi una palabra sin sentido. Lo que es más, empecé a utilizar esta palabra mucho antes de la popularidad de la marihuana1. Así que siento como mía. Muchas de las palabras que emplean los profesionales para hablar del ser humano, suenan estériles y carentes de asociación con la vida real. Las familias parecen encontrar más fácil expresarse en términos de tipo " olla" y entender cuando otros expresan esa forma. De pronto se sienten más cómodos, libres del incongruente tabú de nuestra cultura contra la libre expresión de sentimientos. Una esposa que podría titubear en contar a su marido que se siente incapaz, deprimida, inútil, puede decir con toda libertad. “no me molestes - mi olla está por los suelos".
Así, en este libro, cuando digo "olla", me refiero a la autovaloración o autoestima y la olla va a ser nuestro tema en este capítulo.
Durante los años que tengo de enseñar a niños, de aconsejar a familias de todos niveles económicos y sociales, de entrenar a personas de todas clases - dadas las múltiples experiencias cotidianas de mi vida profesional y personal, me he convencido que el factor crucial en lo que acontece tanto dentro de las personas como entre ellas, es el concepto de valor individual que cada quién tiene de sí mimo - su olla.
Integridad, honestidad, responsabilidad, comprensión, amor - todo fluye fácilmente de la persona de olla llena. Siente que tiene importancia, que el mundo es un lugar mejor porque él está ahí. Tiene fe en su propia competencia. Solicita la ayuda de los demás porque tiene fe en sus propias decisiones y en que él mismo significa su mejor recurso. Al apreciar debidamente sus propio valor, está dispuesto a aquilatar y respetar el valor de los demás. Irradia confianza y esperanza. No tiene reglas para ninguno de sus sentimientos y se acepta totalmente a sí mismo como ser humano.

Las personas vitales se sienten de olla llena casi todo el tiempo. Es verdad que todos tenemos momentos difíciles cuando quisiéramos mandar todo al demonio; el cansancio nos abruma y el mundo nos asesta golpes con demasiado frecuencia; los problemas de la vida repentinamente se nos hacen insoportables. Pero la persona positiva toma estos sentimientos pasajeros de olla baja por lo que son - una crisis momentánea de la que podré salir, una molestia que no llega a ser más que eso.


Otras personas pasan la mayor parte de su vida en un estado de olla baja, porque piensan que valen poco. Esperan ser engañadas, pisoteadas, menospreciadas por los demás y como se anticipan a lo peor, le atraen y generalmente les llega. Como defensa, se ocultan tras un muro de desconfianza y se hunden en un terrible estado de soledad y aislamiento. Así, aisladas de los demás, se vuelven apáticas, indiferentes hacia sí mismos y con las personas que les rodean. Les resulta difícil ver, oír y pensar con claridad y por consiguiente, tiene mayor propensión a pisotear y despreciar a otros.
El temor es una consecuencia natural de esto desconfianza y aislamiento. El temor limita y ciega: evita que uno se arriesgue en la búsqueda de nuevas soluciones para los problemas y así da lugar a un comportamiento aún más autodestructivo. (El temor, por cierto, es siempre el miedo a alguna cosa futura. He observado que tan pronto como una persona se enfrenta o desafía a algo que teme, este temor desaparece).
Cuando la persona de olla normalmente baja sufre derrotas - de esas que pueden desanimar momentáneamente hasta la persona más positiva - se siente desesperado. ¿Cómo puede alguien tan inútil enfrentar dificultades así?, se pregunta. No es de sorprenderse que en ocasiones, la persona de olla baja recurre a las drogas, el suicidio o al asesinato. Estoy realmente convencida que gran parte del sufrimiento, de los problemas y desastres de la vida - hasta las guerras - son el resultado de la olla baja de alguien que no puede expresar su estado de ánimo abiertamente.
¿Puedes recordar alguna ocasión reciente en que te sintieras con muchos ánimos? Tal vez tu jefe te subió de puesto y te aumentó el sueldo; o te pusiste un vestido nuevo que te favoreció y recibiste algunos cumplidos; o arreglaste un problema difícil con uno de tus hijos y todo salió bien. Trata de volver a ese momento y revive la sensación que tuviste. Así es como se siente cuando tiene la olla alta.
¿Recuerdas otra ocasión cuando cometiste una grave falta o un error irreparable; o que tu jefe o tu cónyuge te regañó duramente; o te sentiste incapaz para enfrentar una dificultad con los hijos? Nuevamente, vuelve al pasado y revive los sentimientos de ese momento, aunque te resulte doloroso. Así es como se siente estar de olla baja.
Sentirse deprimido no es precisamente lo mismo que estar de ella baja. Básicamente, olla baja significa experimentar de momento sentimientos indeseables y tratar de comportarse como si no existieran. Se necesita mucha confianza para expresar sentimientos de baja autoestima. Olla baja es una forma de mentiras a uno mismo y a los demás.
Ahora, relájate un instante y examina el estado actual de tu olla ¿Está alta o baja?, ¿Te ha sucedido alguna cosa especial para sentirte así, o es tu estado de ánimo normal?
Espero que varios miembros de tu familia hagan este experimento. Compartan sus sentimientos. Comparen las cosas que les hacen sentir de olla baja o de olla alta. Pueden descubrir nuevas dimensiones en las personas con quienes han convivido todos estos años, y sentirse más unido.
Estoy convencido de que no existen genes que trasmiten el sentido de valor propio. Esto se aprende. Y es en el seno familiar donde se aprende. Tu aprendiste a sentirte de olla alta y de olla baja dentro de la familia que crearon tus padres. Y tus hijos lo aprenden en tu propia familia en este momento.
El niño que llega al mondo no tiene pasado ni experiencia de comportamiento, y carece de una escala de comparación para valorarse a sí mismo. Tiene que depender de las experiencias que adquiere con las personas que lo rodean y de los mensajes que le comunican respecto a su valor como persona. Durante los primeros cinco o seis años, la olla del niño se forma casi exclusivamente en familia.
Después, cuando empieza la escuela, intervienen otras influencias, pero la familia sigue siendo importante durante toda su adolescencia. Otras influencias tienden a reforzar los sentimientos de valor o falta de él que haya aprendido en el hogar; el niño de olla alta puede sobrevivir muchos fracasos en la escuela o entre sus semejantes; el niño de olla baja puede tener muchos éxitos y seguirá siendo una duda constante respecto a su propio valor.
Cada palabra, expresión facial, gesto o acción de parte de los padres transmite algún mensaje al niño en cuanto a su valor. Resulta triste que muchos padres no se percaten del efecto que tienen estos mensajes en los hijos, y frecuentemente ni siquiera se dan cuenta respecto a qué mensajes les comunican. Una madre puede aceptar el ramo de flores que le trae su niño de tres años y decirle ¿De dónde las sacaste?, cuando su voz y sonrisa implican " Qué amables fuiste en traérmelas"; ¿dónde hay flores tan bonitas? Este mensaje reforzaría los sentimientos del valor del propio niño. O podría decir ¡Qué Bonitas!, pero agregar ¿Las cortaste del jardín de la señora López? Insinuando que el niño habría hecho robándoselas. Este mensaje haría que se sintiera culpable e inútil. O podría decir, " Qué bonitas ¿Dónde las cogiste? Pero con una expresión de preocupación y acusación que significara, " ¿Las robaste del jardín de la Señora López?". En este caso, esta formando la olla baja sin darse cuenta.
¿Qué clase de autoestima se forma en tu familia?, empieza a comprobarlo con este pequeño experimento.
Esta noche cuando la familia se siente a comer, trata de observar lo que pasa con tu olla cada vez que alguno habla contigo. Habrá frases por supuesto, que no tengan ningún contenido de "olla". Pero te sorprenderá saber que tan sólo un "pásame los frijoles, por favor", puede despertar un sentimiento de valor o de desprecio. Según sea el tono de voz, la expresión del rostro o el momento en que se diga (¿Te interrumpieron o fue una manera de ignorar alguna de tus comentarios?).
A media cena, cambia el juego. Analiza las cosas que tú dices a los demás. ¿Tus comentarios le levantan el ánimo al otro?, ¿Su respuestas o expresión son las que esperabas?. De no ser así, tu cara o actitud o tus gestos pueden estar trasmitiendo un mensaje del que no estás consciente. Procura ser espontáneo y decir lo que hubieras dicho de no estar realizando este experimento. No será fácil. El simple hecho de estar consciente de lo que vas a decir te llevará a comunicar cosas que refuercen la olla. Después de todo, se trata de las ventajas de este experimento.
A la noche siguiente, explica este pequeño juego a los miembros de la familia. Si tiene edad suficiente, pueden leer este capítulo antes de la cena. Prueben el experimento entre todos y después platiquen de lo que descubrieron y cómo se sintieron.
Los sentimientos positivos sólo pueden florecer en un ambiente donde se toman en cuanta las diferencias individuales, se toleran los errores, la comunicación es abierta, y las reglas son flexibles al tipo de ambiente que existe dentro de una familia nutridora. No es una casualidad que los hijos de familias como éstas suelen tener confianza en sí mismo, o que los niños que provienen de familias conflictivas tan frecuentemente se sienten inútiles, puesto que tienen que crecer en un medio de comunicación "distorsionada", reglas inflexibles, críticas de sus diferencias y castigos por los errores cometidos.

Estas mismas diferencias de autoestima pueden verse en adultos de familias nutridoras y de conflictivas. Padres de olla alta tiene mayores probabilidades de crear familias nutridoras y los de olla baja familias conflictivas.


Después de años de trabajar con familias, encuentro que ya no quiero culpar a los padres, no importa cuán tontas y destructivas sean sus acciones. Más bien, trata de encontrar la manera de subir su olla. Este es el primer paso seguro para mejorar toda la situación familiar.
Por suerte, es posible subir la olla de cualquiera sin importar la edad. Puesto que el sentido del valor se aprende, puede también modificarse para substituirlo con factores más positivos. Las probabilidades para este aprendizaje existen desde que se nace hasta que se muere, así es que nunca es demasiado tarde. En cualquier momento de la vida, una persona puede mejorar su concepto de sí mismo. Es mi intención que éste sea el mensaje más importante de este libro; siempre hay esperanza que la vida cambie porque siempre se pueden aprender cosas nuevas.
El ser humano puede crecer y cambiar toda su vida. Es un poco más difícil a medida que envejece, y toma un poco más de tiempo. Pero es posible cambiar y querer hacerlo, son los dos primeros pasos principales. Seremos lentos para aprender pero todos tenemos capacidad para educarnos.
Quiero terminar este capitulo con un fragmento en prosa, que encierra mis ideas y sentimientos respecto al propio valor.

Mi declaración de Autoestima
Yo soy. En todo el mundo no existe nadie exactamente igual a mí. Hay personas que tienen aspectos míos, pero ninguna forma el mismo conjunto mío. Por consiguiente, todo lo que sale de mí es auténticamente mío porque yo solo lo elegí.
Todo lo mío me pertenece - mi cuerpo, todo lo que hace; mi mente, con todo sus pensamientos e ideas; mis ojos, incluyendo todas las imágenes que perciba; mis sentimientos, cualesquiera que sean - ira, alegría, frustración, amor, decepción, emoción; mi boca, y todas las palabras que de ella salen, refinadas, dulces o cortantes, correctas e incorrectas; mi voz, fuerte o suave; y todas mis acciones, sea para otros o para mi.
Soy dueña/o de mis fantasías, mis sueños, mis esperanzas, mis temores.
Son míos mis triunfos y mis éxitos, todos mis fracasos y errores.
Puesto que todo lo mío me pertenece, puedo llegar a conocerme íntimamente. Al hacerlo, puedo llegar a quererme y sentir amistad hacia todas mis partes. Puedo hacer factible que todo lo que me concierne funciona para mis mejores intereses. Sé que tengo aspectos que me desconciertan y otros que desconozco. Pero mientras yo me estime y me quiera, puedo buscar con valor y optimismo soluciones para las incógnitas e ir descubriéndome cada vez más.
Como quiera que parezca y suene, diga y haga lo que sea, pienso y siento en un momento dado, todo es parte de mi ser. Esto es real y representa el lugar que ocupo en ese momento del tiempo.
A la hora de un examen de conciencia, respecto de lo que he dicho y hecho, de lo que he pensado y sentido, algunas cosas resultarán inadecuadas. Pero pudo descartar lo inapropiado, conservar lo bueno e inventar algo nuevo que supla a lo descartado.

Puedo ver, oír, sentir, pensar, decir y actuar. Tengo los medios para sobrevivir, para acercarme a los demás, para ser productiva, y para lograr darle sentido y orden al mundo de personas y cosas que me rodean.


Me pertenezco, y así puedo estructurarme
Yo soy y estoy bien.2

1 Nota del Traductor: La palabra "olla", en inglés "pot", significa también marihuana en ese idioma.

2 Reproducido con permiso del editor de V. Satir. "A Gool of Living". Etc.





Compartir con tus amigos:


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos