Ausencia De Inteligencia Emocional En Adolescentes, Causa De Vicios



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UNIVERSIDAD AUTONOMA DEL ESTADO DE MÉXICO.

Plantel "Cuauhtémoc" de la Escuela Preparatoria No. 3

Ausencia de la Inteligencia Emocional en Adolescentes, Causa Vicios.

Materia: Medios y Recursos para la Investigación.

Maestra:

Grupo: 417

Erick Villagomez Rey.


Universidad Autonoma del Estado de México.

Plantel "Cuauhtémoc" de la Escuela Preparatoria No. 3

Plantel Cuauhtémoc de la Escuela Preparatoria No.3

Ausencia de Inteligencia Emocional en Adolescentes, Causa Violencia.


Erick Villagomez Rey.

Toluca, Estado de México, 20 de mayo de 2016.



DEDICATORIAS.
A mis padres por su apoyo incondicional, porque sin ellos no sería posible el que estuviera aquí.

A mis abuelos, por su palabras y fuente de inspiración para mi desarrollo emocional y mental.

A mis tíos, porque siempre estuvieron apoyándome, en todos los aspectos de mi vida académica.

A mis profesores, por su comprensión y trasmisión de sus conocimientos.



ADVERTENCIA
Este trabajo de investigación titulado:

Ausencia De Inteligencia Emocional En Adolescentes, Causa De Vicios.

Es producto de una investigación que condujo a la consulta de diversas fuentes, de las cuales se extrajo, lo más relevante de la inteligencia emocional, aplicada a los adolescentes.

Este trabajo se presenta para cumplir con los requisitos de la materia Medios y Recursos para la Investigación, en la Escuela Preparatoria No. 3, Plantel Cuauhtémoc de la Universidad Autónoma del Estado de México.


PROLOGO


Cualquiera puede ponerse furioso... eso es fácil. Pero estar furioso con la persona correcta, en la intensidad correcta, en el momento correcto, y de la forma correcta... eso no es fácil.

ARISTOTELES, Ética a Nicómaco


Existen cada vez más emociones fuera de control en nuestra propia vida y en la de quienes nos rodean. Nadie queda apartado de esta errática corriente de arrebato y arrepentimiento; impregna la vida de todos, de una u otra forma.

Estos años han sido la crónica de una creciente rabia y desesperación, ya sea en la quieta soledad de los niños encerrados con el televisor o en su dolor abandonados, descuidados o maltratados, o en la espantosa intimidad de la violencia marital. Esta enfermedad emocional se expresa en el aumento de los casos de depresión y en los recordatorios de una creciente corriente de agresividad: maltrato emocional, disparos indiscriminados y estrés postraumático son expresiones que han pasado a formar parte de nuestro léxico, mientras la frase: “Que le vaya bien” cambia a “Déjeme en paz”.

La corriente de datos neurobiológicos nos permite comprender más claramente que nunca cómo los centros de emoción del cerebro nos provocan ira o llanto, y cómo partes más primitivas del mismo, que nos mueven a hacer la guerra y también el amor, están canalizadas para bien o para mal. El lugar de los sentimientos en la vida mental ha quedado descuidado por la investigación a lo largo de los años. Ahora, la ciencia es capaz de abordar estos interrogantes urgentes y sorprendentes en su aspecto más irracional, con el fin de trazar con cierta precisión el mapa del corazón humano.

Este mapa ofrece un desafío a aquellos que adhieren a una visión estrecha de la inteligencia, argumentando que el cociente intelectual es un factor genético que no puede ser modificado por la experiencia vital, y que nuestro destino en la vida está fijado en gran medida por estas aptitudes. Las habilidades que aquí llamamos inteligencia emocional, que incluye el autodominio, el celo y la persistencia, y la capacidad de motivarse a uno mismo, pueden enseñarse a los niños, dándoles así mejores posibilidades de utilizar el potencial intelectual que la genética les haya brindado.

La importancia de la inteligencia emocional gira en torno a la relación que existe entre sentimiento, carácter e instintos morales. El impulso es el instrumento de la emoción; la semilla de todo impulso es un sentimiento que estalla por expresarse en la acción. La capacidad de controlar el impulso es la base de la voluntad y el carácter. La raíz del altruismo se encuentra en la empatía, la capacidad de interpretar las emociones de los demás; si no se siente la necesidad o la desesperación del otro, no existe preocupación. Existen dos posturas morales: dominio de sí mismo y compasión.

Ausencia de Inteligencia Emocional en Adolescentes, causa de vicios.


INDICE


INTRODUCCION 9

CAPITULO 1 Inteligencia Emocional.

1.1 Antecedentes 11

1.1.1 La aparición de la Inteligencia Emocional 11

1.1.2 El Estallido Emocional 12

1.2 Concepto 13

1.2.1 Principios 14

1.2.2 Características 15

1.2.3 Importancia 17

1.3 Tipos 19

1.3.1 Modelos de Inteligencia Emocional 21

1.3.1.1 Modelos Mixtos 21

1.3.1.1.1 Modelo Goleman 21

1.3.1.1.2 Modelo de Bar-On 22

1.3.1.2 Modelo de Habilidades 24

1.3.1.2.1 Modelo de Salovey y Mayer 24

1.3.1.3 Otros Modelos 25

1.3.1.3.1 Modelo de Cooper y Sawaf 25

1.3.1.3.2 Modelo de Boccardo, Sasia y Fontenla 26

1.3.1.3.3 Modelo de Elías, Tobías y Friedlander 27

1.3.1.3.4 Modelo Secuencial de autorregulación Emocional 27



CAPITULO 2. La Ausencia de Inteligencia Emocional en Adolescentes Causa de Vicios.

2.1 Manejo de la Inteligencia Emocional en Adolescentes 28

2.1.1 Control de comportamiento 33

2.1.1.2 Ausencia de Comunicación con los Padres 42

2.1.1.3 Ausencia de inteligencia emocional en adolescentes de secundaria hace que terminen en vicios por falta de supervisión de padres 43

CAPITULO 3 La Inteligencia emocional para la mejora de relaciones paterno adolescentes.

3.1Como mejorar la relación entre padres e hijos con falta de Inteligencia Emocional 48

3.1.2 Como aplicar la Inteligencia Emocional para evitar que los jóvenes caigan en vicios. 49

3.1.3 Porque no juntarse con personas toxicas 52

3.1.4 Porque los padres con falta de inteligencia emocional no están en casa 55

CAPITULO 4 Marco Metodológico.

4.1 Tipo de Investigación 59.

4.1.2 Diseño de Investigación 60

4.1.3 Fase Descriptiva 61

4.1.4 Justificación 62

4.1.5 Objeto General 63

4.1.6 Objeto Especifico 63

4.1.7 Metodología 63

4.1.8 Test de Inteligencia Emocional 64

4.1.9 Ejercicio para Reflexión Personal y Autoconocimiento 68



Conclusiones 70

Bibliografía 72

INTRODUCCCION

Las claves en la educación emocional parten de la infancia, además de otras cuestiones biológicas y culturales, por lo que puede llegar a darse el Analfabetismo Emocional.

Goleman expresa en su tratado la preocupación por los males actuales crecientes de violencia, drogadicción, marginación, depresión y aislamiento crecientes, sobre todo en el período de socialización de la persona en la infancia, "precio de la modernidad". Su respuesta de solución se fundamenta en las "competencias emocionales" –conocer los sentimientos-, "competencias cognitivas" –de la vida cotidiana- y "competencias de conducta" –verbal y no verbal-.

Hay que educar al afecto mismo, poniendo énfasis en los momentos emocionales más caóticos. Por tanto, cuando se habla de Inteligencia Emocional se debe desarrollar personalmente un ejercicio de reafirmación y redirección de Visión, Misión y Valores Personales, Familiares, Profesionales y Ciudadanos, a través de preguntas activas simulaciones y visualizaciones de las cosas que influyen filosóficamente en nuestra vida, sueños y principios sobre las cuales basamos nuestro actuar.

Recordando que ante todo somos seres humanos, que tenemos necesidades y metas, las cuales las aceptemos o no, racionalmente. Una de estas es el vacío personal de emociones, sentimientos y caricias que no se han recibido o las hemos tenido en un grado muy tenue. Sabiendo que la interacción familiar y de amistad es un factor decidor de nuestra vida; y, que el buen o mal trato emocional que recibimos, marca toda nuestra existencia, determinando y organizando todos los procesos mentales y comportamientos futuros para aciertos o desaciertos en lo familiar, social y profesional.

En este sentido el presente trabajo busca indagar si la falta de inteligencia emocional puede ser causante de vicios en los adolescentes, y como los padres ante la carencia de inteligencia emocional, se olvidan de dar atención a sus hijos. Pues es del conocimiento público que, en la actualidad la familia ha cambiado, y ya no es ese centro de la sociedad.

El presente trabajo consta de tres capítulos, en el primer capítulo trataremos sobre lo que es esencialmente es la inteligencia emocional, sus antecedentes, como surge, su concepto y características, entre otros.

En el segundo capítulo, nos adentramos al objeto de nuestro trabajo de investigación, los adolescentes y la ausencia de la inteligencia Emocional (IE), generan violencia, para pasar al último capítulo donde planteamos la Inteligencia Emocional (IE) respecto a los padres y su influencia como formadores.

Finalizamos este trabajo con el protocolo que nos condujo a este trabajo, en donde se establecen objetivos, justificación y marco teórico entre otros.

CAPITULO 1 Inteligencia Emocional.

1.1 Antecedentes

El concepto de Inteligencia Emocional, aunque esté de actualidad, tiene a nuestro parecer un claro precursor en el concepto de Inteligencia Social del psicólogo Edward Thorndike (1920) quien la definió como "la habilidad para comprender y dirigir a los hombres y mujeres, muchachos y muchachas, y actuar sabiamente en las relaciones humanas". Para Thorndike, además de la inteligencia social, existen también otros dos tipos de inteligencias: la abstracta –habilidad para manejar ideas- y la mecánica habilidad para entender y manejar objetos-.



      1. LA APARICIÓN DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

En 1990, dos psicólogos norteamericanos, los Dres. Peter Salovey y John Mayer, acuñaron un término cuya fama futura era difícil de imaginar. Ese término es ‘inteligencia emocional’. Hoy, a casi quince años de esa ‘presentación en sociedad’, pocas personas de los ambientes culturales, académicos o empresariales ignoran el término o su significado. Y esto se debe, fundamentalmente, al trabajo de Daniel Goleman, investigador y periodista del New York Times, quien llevó el tema al centro de la atención en todo el mundo, a través de su obra ‘La Inteligencia Emocional’ (1995). El nuevo concepto, investigado a fondo en esta obra y en otras que se sucedieron con vertiginosa rapidez, irrumpe con inusitado vigor y hace tambalear las categorías establecidas a propósito de interpretar la conducta humana (y por ende de las ciencias) que durante siglos se han dedicado a desentrañarla: llámense Psicología, Educación, Sociología, Antropología, u otras.

1.1.2 EL ESTALLIDO EMOCIONAL.

Es importante reconocer las reacciones que nos provoca en el cuerpo cada una de las emociones, y también establecer su origen, pues como se verá a continuación, nos permiten reconocer los llamados ‘secuestros del centro emocional’ o ‘estallidos emocionales’. Todos hemos tenido, tenemos y tendremos reacciones extremas que no se encuentran bajo nuestro control, a esto se le conoce como ‘estallido emocional’. Es en esos momentos cuando, por poner un ejemplo, el centro emocional del cerebro (tema que veremos muy pronto) rige al centro racional.

Estos pueden ser tanto momentos de crisis (una pérdida, una agresión, un susto) como de gran disfrute (una buena noticia, un beneficio inesperado, el encuentro con un ser querido, etcétera.). Normalmente, cuando entra un estímulo a través de nuestros sentidos, la información pasa al tálamo (una región primitiva del cerebro), donde se traduce neurológicamente, y la mayor parte ella pasa después a la corteza cerebral, donde funciona nuestra parte lógica y racional.

Es la corteza quien se encarga de tomar la decisión ante el estímulo sensorial. Sin embargo, no toda la información pasa en forma directa del tálamo a la corteza. Una parte más pequeña de la información pasa directa del tálamo al centro emocional, lo que permite que tomemos una decisión instantánea e instintiva antes de que nuestra parte racional logre procesar la información.

Esta relación instantánea y automática entre el tálamo y los centros emocionales es la que origina el “secuestro emocional” o “estallido emocional”, y el resultado es que actuamos antes de pensar, a veces para beneficio nuestro y otras para perjuicio nuestro. Así, el cerebro, la corteza racional, no puede ejercer control cuando se presenta una emoción extrema. Lo que sí puede determinar es cuánto va a durar dicha emoción. En los estallidos emocionales se producen también fenómenos expresivos como gritos y sollozos. Se perturba el tono afectivo habitual, se altera el ritmo de los pensamientos y se pierde, en algunos casos, el control de los actos. En las emociones muy violentas, se liberan los sentimientos reprimidos, reaparecen modos primitivos donde el sujeto puede expresar palabrotas y hasta realizar gestos brutales.

Daniel Goleman en su obra titulada ‘Inteligencia emocional’, se convertiría en un aclamado Best seller a nivel mundial. El análisis de una nueva dimensión afectiva atrajo la atención de una población ansiosa por saber y entender más acerca de sí misma. El psicólogo americano defiende en su publicación que el éxito de una persona no viene determinado únicamente por su coeficiente intelectual o por sus estudios académicos, sino que entra en juego el conocimiento emocional. Cuando hablamos de inteligencia emocional, hablamos de la capacidad del individuo para identificar su propio estado emocional y gestionarlo de forma adecuada. Esta habilidad repercute de forma muy positiva sobre las personas que la poseen, pues les permite entender y controlar sus impulsos, facilitando las relaciones comunicativas con los demás.



1.2 Concepto

Existen diversas definiciones de inteligencia emocional, casi tantas como autores han escrito sobre el tema tratado. En este sentido, la inteligencia emocional es el uso inteligente de las emociones (Weisinger, 1998).

Asimismo, Gardner (1993, p. 301), define inteligencia emocional como “El potencial biopsicológico para procesar información que puede generarse en el contexto cultural para resolver los problemas”.

Mayer et al. (2000, p. 109) explicaron que la inteligencia emocional es la capacidad de procesar la información emocional con exactitud y eficacia, incluyéndose la capacidad para percibir, asimilar, comprender y regular las emociones. De este modo, la inteligencia emocional incluye las habilidades de (Mehrabian, 1996):



  • Percibir las emociones personales y la de otras personas.

  • Tener dominio sobre las emociones propias y responder con emociones y conductas apropiadas ante diversas circunstancias.

  • Participar en relaciones donde las emociones se relacionen con la consideración y el respeto.

  • Trabajar donde sea, en la medida de lo posible, gratificante desde el punto de vista emocional.

  • Armonización entre el trabajo y el ocio.

Otro de los autores tratados, Bar-On (1997) define inteligencia emocional como un conjunto de capacidades, competencias y habilidades no cognitivas que influencian la habilidad propia de tener éxito al afrontar aspectos del medio ambiente.

Sin embargo, uno de los principales autores, Goleman (1995b), se refiere a la inteligencia emocional como un conjunto de destrezas, actitudes, habilidades y competencias que determinan la conducta de un individuo, sus reacciones o sus estados mentales. Goleman (1995ª, p. 89) define inteligencia emocional como “capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás, de motivarnos y de manejar adecuadamente las relaciones”.

Más tarde Goleman (1998, p. 98), reformula esta definición de la siguiente manera: “capacidad para reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás, para motivarse y gestionar la emocionalidad en nosotros mismos y en las relaciones interpersonales

Por otro lado, la inteligencia emocional se convierte en una habilidad para procesar la información emocional que incluye la percepción, la asimilación, la comprensión y la dirección de las emociones (Mayer y Cobb, 2000, p. 273).



1.2.1 Principios.

La siguiente cuestión, una vez definida lo que es inteligencia emocional, es proporcionar unos principios básicos para que se pueda obtener una correcta inteligencia emocional. Se puede decir que la inteligencia emocional, fundamentalmente (Gómez et al., 2000) se basa en los siguientes principios o competencias:



  • Autoconocimiento. Capacidad para conocerse uno mismo, saber los puntos fuertes y débiles que todos tenemos.

  • Autocontrol. Capacidad para controlar los impulsos, saber mantener la calma y no perder los nervios.

  • Automotivación. Habilidad para realizar cosas por uno mismo, sin la necesidad de ser impulsado por otros.

  • Empatía. Competencia para ponerse en la piel de otros, es decir, intentar comprender la situación del otro.

  • Habilidades sociales. Capacidad para relacionarse con otras personas, ejercitando dotes comunicativas para lograr un acercamiento eficaz.

  • Asertividad. Saber defender las propias ideas no respetando la de los demás, enfrentarse a los conflictos en vez de ocultarlos, aceptar las críticas cuando pueden ayudar a mejorar.

  • Proactividad. Habilidad para tomar la iniciativa ante oportunidades o problemas, responsabilizándose de sus propios actos.

  • Creatividad. Competencia para observar el mundo desde otra perspectiva, diferente forma de afrontar y resolver problemas.

Ahora bien, este conjunto de principios expuestos, darán lugar a una mayor o menor inteligencia emocional. En este sentido, el hecho de que un individuo pueda tener una mayor creatividad que otro individuo, no quiere decir que de forma intrínseca obtenga una mayor inteligencia emocional, ya que concurren otros factores como si el individuo sabe explotar esa creatividad. Por el contrario, la falta de creatividad se puede ver compensado por una mayor automotivación.

1.2.2 Características

Para poder desenvolvernos con éxito en la sociedad actual no es suficiente con un elevado cociente intelectual, el éxito en la vida ya no depende exclusivamente de los conocimientos intelectuales. Es necesario tener otras habilidades que también se pueden aprender.

La inteligencia emocional recoge todos aquellos contenidos pertenecientes al mundo de las emociones y de los sentimientos, distintos a los cognoscitivos, que permiten al ser humano desarrollarse como persona e integrarse satisfactoriamente en la sociedad en que vivimos.

Pero, ¿cuáles serían las características de una persona emocionalmente inteligente? :

1. Actitud positiva: resalta los puntos positivos sobre los negativos; da más importancia a los aciertos que a los fallos, tienen más valor las aptitudes positivas que las carencias, es más importante el trabajo realizado que el resultado obtenido.

2. Es capaz de reconocer sus propias emociones y sentimientos.

3. Puede verbalizar sus emociones y sentimientos. Tanto los considerados positivos como los considerados negativos necesitan ser encauzados y dirigidos de alguna forma para poder expresarlos. La persona emocionalmente inteligente reconoce el medio más adecuado y el momento propicio.

4. Sabe manejar sus sentimientos y emociones: es capaz de lograr el equilibrio entre la exteriorización de las emociones y el dominio de las mismas. Sabe ser paciente y puede aceptar la frustración, siendo capaz de retrasar las recompensas.

5. Es empática: puede ponerse sin dificultad en la piel del otro, percibe las emociones y sentimientos de los demás, aunque no estén expresadas verbalmente sino mediante una comunicación no verbal.

6. Tiene la capacidad de adoptar las decisiones correctas: la forma en que se lleva a cabo la toma de decisiones conjuga aspectos tanto emocionales como racionales. Los aspectos emocionales dificultan en muchas ocasiones el poder tomar la decisión idónea. Es fundamental ser consciente de los aspectos emocionales presentes en cada toma de decisiones, para que éstas sean las adecuadas.

7. Está motivada, ilusionada y tiene interés por todo aquello que hace: todo lo contrario a la apatía, a la indiferencia, al tedio y a la desidia. Se motiva e ilusiona cuando tiene delante un buen proyecto y es capaz de interesarse y preocuparse por todo aquello que le rodea.

8. Adecuado nivel de autoestima: sentimientos positivos hacia sí misma y seguridad en su capacidad para afrontar los nuevos desafíos que le proponga el destino.

9. Sabe dar y recibir.

10. Presenta unos valores positivos que dan sentido a su vida.

11. Puede afrontar con seguridad y es capaz de vencer a las adversidades y frustraciones con que se encuentre en su camino aunque hayan sido negativas.

12. Tiene la capacidad de complementar polos opuestos: lo cognitivo y lo emocional, la soledad y la compañía, la tolerancia y la exigencia, los derechos y los deberes.

Tal y como decía al principio, estas habilidades se pueden entrenar, ejercitar y mejorar, pero la inteligencia emocional no mejora de la noche a la mañana. Desarrollar nuestra inteligencia emocional es, de hecho, un viaje que dura toda la vida.

1.2.3 Importancia.

La importancia de la Inteligencia emocional tiene que ver con saber controlar las emociones para nuestro propio bienestar. Es por ello que dicha Inteligencia emocional es el plus que realmente nos va a permitir vivir una vida con mayor confianza y seguridad. 

Mucha gente se engaña al pensar que altos coeficientes intelectuales, esos que se determinan mediante los test, o el éxito en los negocios nos dan el rótulo de "seguro de sí mismo", y con ese hecho ya creen que es suficiente para sentirse realizado. Esa es una falsa percepción de las cosas.

Puedes ser el cirujano más eficiente, el mejor arquitecto, el más honesto abogado, el futbolista más destacado, el comerciante más emprendedor; pero si no tienes en tu vida la inteligencia emocional siempre habrá inestabilidad.  La razón es muy sencilla de explicar pero no fácil de entender sobre todo para los que tienen un pensamiento egoísta y lineal enfocado en una sola dirección según la cual ellos siempre son los acertados y los demás son los equivocados.

Muchas personas que tienen éxito en sus carreras y tienen problemas en otros aspectos de su vida, no son capaces de manejarlos adecuadamente porque sus emociones se desbordan. Se podrían poner muchos ejemplos de personas que son brillantes en los negocios y sus carreras, y que sin embargo a nivel familiar o de pareja son totalmente inestables debido a que no pueden controlar su impulsividad, eso se da porque en dicha persona falta el concepto de La Inteligencia emocional.

La inestabilidad de estas personas ocurre porque que para lograr dicha inteligencia emocional, lo primero que hay que hacer, es reconocer en uno mismo las propias debilidades y defectos, y para ser más duro quizás podríamos hablar de tener que derrotar a ese lado "bruto" y "estúpido" que hay en nosotros. 

A partir de allí, del análisis de esas debilidades, de reconocerlas, se consigue algo muy valioso, adquirir la empatía. Eso es comprender lo que sienten los demás, se comienza a desinflar el ego, y se tiene más cuidado de las cosas que se dicen y de las reacciones que se tienen; es como toda una profilaxis mental que te libera de la egolatría, de la soberbia, de la mezquindad y de otros conflictos mentales que no dejan tranquila a una parte de nuestro ser.

Es como una revolución mental, puesto que te acostumbras a vigilar cada uno de tus pensamientos para hacer lo correcto ya no sólo para beneficio de uno sino para el bien de los demás. Eso es algo muy importante, porque de esa forma nuestra conciencia está tranquila. Pero claro, el aprender o adquirir la Inteligencia emocional es un proceso que toma su tiempo, es un camino sinuoso, con altibajos y que sin embargo, vale la pena atravesar porque en el control de nuestras emociones está la clave de nuestra felicidad. Y no olvidar que dicho control implica perseverancia en decretar pensamientos positivos en la mente.

Finalmente hay que decir que adquirir empatía es el primer paso para desarrollar firmemente dicha Inteligencia emocional, la cual es mucho más importante en la vida, que lograr títulos o conseguir éxitos en el trabajo, porque el controlar las emociones te da verdadera estabilidad.

Tener inteligencia emocional es tener el correcto balance para sopesar adecuadamente éxitos y fracasos y poder ubicarse en el punto de equilibrio, punto justo donde siempre debe estar una persona serena, sensata y feliz.





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