Atendiendo al mandato (véase Anexo I), recibido de la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, el Grupo de Trabaj


Médico o facultativo: Emite parte de baja o de asistencia sanitaria con calificación de enfermedad profesional



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Médico o facultativo:

Emite parte de baja o de asistencia sanitaria con calificación de enfermedad profesional.




Empresario:

Cumplimenta el parte de enfermedad profesional. Cuatro copias: una para el trabajador, una para la empresa, dos para el INSS o entidad gestora, dentro de los tres días siguientes a la fecha de diagnóstico de la enfermedad.

Entidad gestora o entidad colaboradora:

Recibe el original para su gestión y remite dos copias a la Autoridad laboral competente, dentro de las veinticuatro horas siguientes a su recepción.

Autoridad laboral competente:

Se queda con una copia y remite la otra al Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.

Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales:

Elabora las estadísticas.



6.2. Prestaciones de la Seguridad Social por incapacidad laboral
A diferencia del accidente de trabajo, la enfermedad profesional tiene un marcado carácter preventivo, ya que sus efectos derivan de la actuación lenta y progresiva de agentes o sustancias utilizadas en el ámbito laboral, por lo que el empresario tiene especiales obligaciones en materia de vigilancia del estado de la salud de os trabajadores, así como otras previstas en la LPRL y normativa concordante. Si la enfermedad profesional deriva en una incapacidad temporal, se prevén periodos de observación que dan lugar a la baja del trabajador durante seis meses, prorrogables por otros seis cuando se estime necesario para el estudio y diagnóstico de la enfermedad.
En lo referente al contrato de trabajo, si el trabajador padece una enfermedad profesional tendrá la posibilidad de cambiar su puesto por otro exento de riesgos; si no es posible la movilidad funcional, será declarada la incapacidad permanente total.
Según la gravedad y las consecuencias de la enfermedad profesional, el trabajador tendrá derecho a percibir las prestaciones derivadas de la contingencia de que se trate: asistencia sanitaria, por incapacidad temporal o permanente, gran invalidez o muerte. Si el empresario hubiera incumplido las medidas de seguridad puede producirse el recargo de las prestaciones previsto en el artículo 123 de la LGSS. A efectos de protección, opera el principio de automaticidad de las prestaciones. La enfermedad profesional, según la opción del empresario, puede protegerse por las entidades gestoras de la Seguridad Social o por las Mutuas de Accidente de Trabajo y Enfermedad Profesional.
Las situaciones de incapacidad que dan lugar a prestaciones de la Seguridad Social son las siguientes7:


  • Incapacidad temporal (IT): Contingencia de la Seguridad Social que protege la situación del trabajador temporalmente impedido para prestar su actividad, mientras recibe asistencia sanitaria. La cuantía es el 75% de la base reguladora, a percibir desde el día siguiente a la baja. La duración será como máximo de 12 meses, prorrogables por otros 6 si se presume el alta por curación en ese periodo.




  • Incapacidad permanente parcial: Aquella que, sin alcanzar el grado de total, ocasiona al trabajador una disminución no inferior al 33% en su rendimiento normal para dicha profesión, sin impedirle la realización de las tareas fundamentales de la misma. La prestación consiste en una indemnización a tanto alzado. La cuantía de la indemnización es igual a 24 mensualidades de la base reguladora que sirvió para el cálculo del subsidio de incapacidad temporal del que se deriva la incapacidad permanente.




  • Incapacidad permanente total: Inhabilita al trabajador para el desarrollo de todas o de las fundamentales tareas del grupo profesional en el que se encuadre su actividad, siempre que pueda dedicarse a otras distintas. La cuantía de la prestación es del 55% de la base reguladora. Dicho porcentaje puede incrementarse en un 20% más para los mayores de 55 años cuando, por su falta de preparación general o especializada y circunstancias sociales y laborales del lugar de residencia, se presuma la dificultad de obtener empleo en actividad distinta de la habitual.


En los casos de accidente de trabajo o enfermedad profesional, la prestación se aumentará, según la gravedad de la falta, de un 30% a un 50% cuando la lesión se produzca por máquinas, artefactos o en instalaciones, centros o lugares de trabajo que carezcan de los dispositivos de precaución reglamentarios, los tengan inutilizados o en malas condiciones, o cuando no se hayan observado las medidas de seguridad e higiene en el trabajo, o las elementales de salubridad o las de adecuación personal a cada trabajo, habida cuenta de sus características y de la edad, sexo y demás condiciones del trabajador. Dicho recargo recae directamente sobre el empresario infractor.


  • Incapacidad permanente absoluta: Inhabilita por completo al trabajador para toda profesión u oficio. La cuantía es del 100% de la base reguladora.


En los casos de accidente de trabajo o enfermedad profesional: Las pensiones se aumentarán, según la gravedad de la falta, de un 30% a un 50% cuando la lesión se produzca por máquinas, artefactos o en instalaciones, centros o lugares de trabajo que carezcan de los dispositivos de precaución reglamentarios, los tengan inutilizados o en malas condiciones, o cuando no se hayan observado las medidas de seguridad e higiene en el trabajo, o las elementales de salubridad o las de adecuación personal a cada trabajo, habida cuenta de sus características y de la edad, sexo y demás condiciones del trabajador. Dicho recargo recae directamente sobre el empresario infractor.


  • Gran invalidez: Es la situación del trabajador afecto de incapacidad permanente y que, por consecuencia de pérdidas anatómicas o funcionales, necesita la asistencia de otra persona para los actos más esenciales de la vida, tales como vestirse, desplazarse, comer o análogos. La cuantía será del 100%, incrementado en un 50% destinado a remunerar a la persona que atienda al gran inválido. A petición del gran inválido o de sus representantes legales podrá autorizarse, siempre que se considere conveniente en beneficio del mismo, la sustitución del incremento del 50% por su alojamiento y cuidado en régimen de internado en una institución asistencial pública del Sistema de la Seguridad Social, financiada con cargo a sus presupuestos.

En los casos de accidente de trabajo o enfermedad profesional: Las pensiones se aumentarán, según la gravedad de la falta, de un 30% a un 50% cuando la lesión se produzca por máquinas, artefactos o en instalaciones, centros o lugares de trabajo que carezcan de los dispositivos de precaución reglamentarios, los tengan inutilizados o en malas condiciones, o cuando no se hayan observado las medidas de seguridad e higiene en el trabajo, o las elementales de salubridad o las de adecuación personal a cada trabajo, habida cuenta de sus características y de la edad, sexo y demás condiciones del trabajador. A efectos del cálculo del recargo, se excluye el 50% destinado a remunerar a la persona que atienda al gran inválido. Dicho recargo recae directamente sobre el empresario infractor.

7. VIGILANCIA DE LA SALUD
La vigilancia de la salud es uno de los instrumentos que utiliza la Medicina del Trabajo para controlar y hacer el seguimiento de la repercusión de las condiciones de trabajo sobre la salud de la población trabajadora. Dentro de la prevención de riesgos laborales, es una técnica complementaria a las disciplinas de Seguridad, Higiene y Ergonomía / Psicosociología, actuando, a diferencia de éstas y salvo excepciones, cuando ya se han producido alteraciones en el organismo. Por tanto, no tiene sentido como instrumento aislado de prevención, sino que debe integrarse plenamente en el plan de prevención global de la empresa.
La vigilancia de la salud de los trabajadores consiste en el control sistemático de los episodios relacionados con la salud en la población activa con el fin de prevenir y controlar los riesgos profesionales, así como las enfermedades y las lesiones asociadas a ellos8.
Las acciones fundamentales para llevar a cabo la vigilancia de la salud son:

  • Recopilar información sobre los casos de enfermedades y lesiones profesionales.

  • Depurar y analizar los datos obtenidos.

  • Divulgar los resultados a las partes interesadas: trabajadores, empresarios, organismos públicos y opinión pública.

  • Utilizar los datos en la planificación de intervenciones para modificar los factores que producen esos episodios relacionados con la salud.

Vigilar la salud de los trabajadores supone la utilización de técnicas de exploración y diagnóstico, así como de datos epidemiológicos, para conocer y/o detectar cambios en la salud de la población trabajadora. Los objetivos que se persiguen son principalmente los siguientes:



  • Detectar de forma precoz las alteraciones de la salud.

  • Identificar a los trabajadores especialmente sensibles a determinados riesgos.

  • Valorar el estado de salud de los trabajadores.

  • Actuar sobre posibles situaciones de riesgo.

  • Evaluar el plan de prevención de la empresa.

En el desarrollo de estos objetivos se puede actuar en dos vertientes diferenciadas: colectiva e individual.


La vigilancia colectiva de la salud se refiere a la recopilación, control y análisis de datos epidemiológicos sobre los daños derivados del trabajo en la población activa de cualquier ámbito, geográfico o de empresa. Esta dimensión colectiva del estado de salud de los trabajadores resulta imprescindible para describir los efectos de los riegos laborales en determinadas poblaciones, su frecuencia, gravedad y las tendencias de mortalidad y morbilidad. Así mismo, es indispensable para establecer la relación causa – efecto entre los riesgos laborales y los problemas de salud que conllevan, proporciona las bases para determinar qué acciones preventivas son necesarias y prioritarias (según la frecuencia y gravedad del daño) y, por último, permite evaluar la efectividad de dichas medidas preventivas.
La vigilancia individual de la salud, también denominada vigilancia sanitaria, se refiere a la realización de pruebas y a la aplicación de procedimientos médicos a los trabajadores con el fin de detectar los daños para su salud derivados del trabajo. También se estudia la presencia de factores de riesgo en el lugar de trabajo relacionados con cada caso, o bien, ante factores ya identificados, la ineficacia de las medidas preventivas colectivas o individuales utilizadas.
La información individual generada a través de un examen de salud, de una consulta solicitada por el trabajador ante la aparición de síntomas clínicos o del análisis con criterios epidemiológicos del absentismo laboral por razones de salud, es un medio muy importante para descubrir nuevas relaciones entre los factores de riesgo y las enfermedades asociadas, dado que no se conoce aún el daño potencial de la mayoría de los factores de riesgo presentes en el medio de trabajo.
Los exámenes de salud realizados periódicamente proporcionan un seguimiento longitudinal del trabajador sometido a riesgos laborales, y sólo adquieren pleno sentido si están integrados en los planes y programas de prevención y mejora de las condiciones de trabajo.
En el artículo 22 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales se regulan las características de la vigilancia de la salud en el trabajo:

  • La garantiza el empresario.

  • Debe diseñarse específicamente para los riesgos de un determinado puesto de trabajo.

  • Es voluntaria para el trabajador, con algunas excepciones que marca la Ley.

  • Es confidencial.

  • Debe ir más allá en el tiempo que el cese de la relación laboral con la empresa.

  • Se deben documentar los resultados y las conclusiones de los controles de salud.

El artículo 37 del Reglamento de los Servicios de Prevención marca las funciones de vigilancia y control de la salud de los trabajadores a desarrollar por el personal sanitario de los servicios de prevención:


a) La realización de las evaluaciones de salud de los trabajadores, de las que se incluyen tres categorías:

  • Inicial: después de la incorporación al trabajo o después de la asignación de tareas específicas con nuevos riesgos para la salud.

  • A intervalos periódicos: por la realización de trabajos con determinados productos, en determinadas condiciones reguladas por legislación específica que lo exija, o según riesgos señalados por la evaluación de riesgos.

  • Después de una ausencia prolongada por motivos de salud.

El reconocimiento médico previo al inicio de la actividad no está incluido en el Reglamento, pero se incluye en normas específicas (agentes biológicos, cancerígenos, etc.) y es obligatorio para la vigilancia de la salud en el ámbito de las enfermedades profesionales y en trabajos nocturnos. También será obligatorio si se considera imprescindible para evaluar los efectos de las condiciones de trabajo o para verificar la adecuación del trabajador a su puesto de trabajo o función.


b) El estudio de las enfermedades que se produzcan entre los trabajadores y las ausencias del trabajo por motivos de salud, a los efectos de identificar cualquier relación entre la causa de enfermedad o de ausencia y los riesgos para la salud que puedan presentarse en los lugares de trabajo.
c) El análisis, con criterios epidemiológicos, de los resultados de la vigilancia de la salud de los trabajadores y de la evaluación de riesgos, con el fin de determinar, en colaboración con el resto de los componentes del servicio, su posible etiología laboral y proponer las posibles medidas preventivas.
d) Actuar en caso de emergencia.
e) Estudiar y valorar los riesgos que puedan afectar a las trabajadoras en situación de embarazo o parto reciente, a los menores y a aquellos trabajadores que el Reglamento considera “especialmente sensibles”.
Respecto a los trabajadores con relaciones de trabajo temporales o de duración determinada, así como los contratados por empresas de trabajo temporal, el empresario tiene la obligación de asegurar que disfrutarán del mismo nivel de protección en materia de seguridad y salud que los restantes trabajadores de la empresa en la que prestan sus servicios, según el artículo 28 de la LPRL. Así, se especifica que estos trabajadores tienen derecho a una vigilancia periódica de su estado de salud.
El contenido de las evaluaciones de salud incluirá, como mínimo, una historia clínico – laboral, donde además de los datos de anamnesis, exploración física, control biológico y exámenes complementarios, se hará constar una descripción detallada del puesto de trabajo, el tiempo de permanencia en el mismo, los riesgos detectados en el análisis de las condiciones de trabajo y las medidas de prevención adoptadas.
Debe constar igualmente, en caso de disponerse de los datos, una descripción de los anteriores puestos de trabajo, los riesgos presentes y el tiempo de permanencia para cada uno de ellos.
La vigilancia de la salud está sometida a protocolos específicos, u otros medios existentes, con respecto a los factores de riesgo a los que esté expuesto el trabajador. El Ministerio de Sanidad y consumo y las comunidades autónomas, oídas las sociedades científicas competentes, y de acuerdo con lo establecido en la Ley General de Sanidad en materia de participación de los agentes sociales, establecerán la periodicidad y los contenidos específicos de los protocolos.
Los protocolos para la vigilancia específica de la salud de los trabajadores expuestos a riesgo son unos instrumentos imprescindibles para la consecución de determinadas acciones de prevención a través de las siguientes utilidades:


  • Posibilidad de correlacionar sus resultados con la estimación de los factores de riesgo de un puesto de trabajo, y, de esta forma, validar la evaluación de riesgos del mismo.

  • Permitir un diagnóstico precoz de alteraciones de la salud, presuntamente relacionadas con la exposición al riesgo laboral.

  • Estudiar con mayor detenimiento y precisión las lesiones que se producen como consecuencia del ejercicio de tareas en determinadas condiciones (por ejemplo: lesiones de columna vertebral debidas a esfuerzos y posturas forzadas, lesiones de miembros superiores debidas a movimientos repetitivos, dermatitis de contacto debidas a agentes químicos, etc.) y determinar las medidas a adoptar ante las alteraciones que se detecten.

Para que los protocolos sean útiles como instrumento de prevención, es necesario que reúnan determinadas características:




      • Validez, conduciendo a los resultados previstos, y considerando la evidencia científica en su desarrollo.

      • Fiabilidad / reproductividad, en similares circunstancias clínicas, deben ser interpretados y aplicados de la misma forma por distintos profesionales.

      • Aplicabilidad clínica, especificando claramente los grupos de personas a quienes van dirigidos.

      • Flexibilidad, incluyendo las excepciones esperadas y conocidas, en las que no serán aplicables las recomendaciones.

      • Claridad, definiendo con precisión los términos y utilizando una presentación lógica y un seguimiento sencillo.

  • Desarrollo según procesos multidisciplinarios, permitiendo la participación de los colectivos implicados.

  • Planificación de las revisiones, para introducir las modificaciones pertinentes según nuevas evidencias clínicas o cambios en los consensos profesionales.

  • Documentación y descripción detallada de los procedimientos seguidos, los participantes implicados, la evidencia utilizada, los razonamientos aceptados y los métodos analíticos empleados.


Protocolos informados favorablemente por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud:

    • Plomo.

    • Amianto.

    • Posturas forzadas.

    • Asma laboral.

    • Agentes biológicos.

    • Manipulación manual de cargas.

    • Plaguicidas.

    • Movimientos repetidos.

    • Ruidos.

    • Agentes anestésicos inhalatorios.

    • Pantallas de visualización de datos.

    • Cloruro de vinilo monómero.

    • Neuropatías.

    • Alveolitis alérgica extrínseca.

    • Silicosis y otras neumoconiosis.


Protocolos pendientes de aprobación:

- Dermatosis laborales.

- Óxido de etileno.

- Citostáticos.


Protocolos en elaboración:

- Radicaiones ionizantes.

- Agentes cancerígenos.

- Agentes neurotóxicos.

- Hidrocarburos aromáticos simples: Benceno, Etilbenceno, Tolueno, Xileno y Estireno.

- Hidrocarburos alifáticos halogenados clorados; Percloroetileno, Tetracloruro de carbono,

1, 1, 1-Tricloroetano, Tricloroetileno.

- Metales: Níquel y sus compuestos, Cromo y sus compuestos, Cadmio.



8. ANÁLISIS DE LAS ENFERMEDADES DERIVADAS DEL TRABAJO

EN EL SECTOR AGRARIO, PECUARIO Y FORESTAL

En el proceso de obtención de la información sobre la situación de las enfermedades derivadas del trabajo en el sector agrario, ganadero y forestal, dirigida a cubrir los objetivos planteados en el presente proyecto, se ha realizado una distribución de los contenidos y conceptos a analizar en tres bloques principales:




A) Factores de riesgo, enfermedades relacionadas con el trabajo y medidas preventivas.



B) Sistema nacional de notificación de enfermedades profesionales. Recogida, registro y tratamiento de datos relativos a las enfermedades relacionadas con el trabajo en el sector.



C) Sistema de vigilancia de la salud.






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