Atendiendo al mandato (véase Anexo I), recibido de la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, el Grupo de Trabaj



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Fuente: Estadística. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. 2003.



En cuanto a la propiedad de las explotaciones, casi tres de cada cuatro pertenecen a propietarios individuales sin asalariados (en el conjunto de la economía, los empresarios sin asalariados suponen un 59%), proporción que se incrementa hasta un 89% si se incluyen los propietarios que cuentan con ayuda familiar.
Por tanto, el tejido empresarial del sector agrario está integrado básicamente por empresas familiares, aunque en los últimos años ha ido creciendo ligeramente la presencia de empleadores con asalariados y los miembros de cooperativas, todo ello en consonancia con la modernización del sector.
Los datos de la evolución porcentual de los trabajadores por cuenta propia en el sector agrario son los siguientes:






TOTAL ECONOMÍA

( %)

SECTOR AGRARIO

(%)



Trabajadores por cuenta propia


AÑO

2003

1998

2001

2002

2003
















Empleador

29,11

6,72

7,89

8,55

9,77

Empresario sin asalariados o trabajador independiente

59,36

70,43

73,02

73,74

72,07

Miembro de cooperativa

3,10

0,99

1,30

1,14

1,32

Ayuda familiar

8,40

21,85

17,79

16,58

16,83

Total

100

100

100

100

100

Fuente: INE, 2003.

Según las últimas cifras de las empresas del sector inscritas en la Seguridad Social, existen cerca de 10.000 centros de trabajo en España. Esta cifra, que aumenta cada año, puede hacer pensar que contradice la tendencia general de disminución del tejido empresarial. No obstante, cabe la posibilidad de buscar una explicación en la importancia y la necesidad de dar de alta el centro de trabajo para poder acogerse a las ayudas y subvenciones a la producción y a las explotaciones.



Año


Nº de empresas inscritas en la Seguridad Social

Sector agrario


1994

4.733

1995

4.963

1996

5.729

1997

6.336

1998

6.983

1999

7.483

2000

7.988

2001

8.568

2002

9.463

2003

9.810

2004 (Febrero)

9.990

Fuente: Boletín de Estadísticas Laborales. MTAS. Marzo, 2004.



En la distribución de la superficie según su uso, la tendencia es el aumento de la extensión utilizada. Es decir, ha disminuido el número de explotaciones destinadas, por un lado, a cultivos o a pastos, y, por otro, a ganado. Sin embargo, el tamaño medio de la explotación ha aumentado (ha pasado de 10,8 Ha a 14 Ha), y en el caso de la ganadería, el número de cabezas de ganado ha aumentado.
Un aspecto que merece una especial consideración dentro de este sector es la regionalización. Según el Informe de Superficies y Producciones Agrícolas de la Secretaría General Técnica del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación correspondiente al año 2002, la diversidad climática y edáfica de las distintas zonas del territorio nacional implica actividades y producciones muy diferentes de unas comunidades autónomas a otras, con especializaciones productivas muy señaladas, entre las cuales destacan las expuestas a continuación:


  • La Cornisa Cantábrica constituye un área predominantemente ganadera, sobre todo orientada al vacuno de leche.

  • Aunque con predominancia ganadera (intensiva), Cataluña y Madrid tienen sectores agrícolas de notable entidad (vino, aceite, hortalizas y frutas).

  • En Andalucía, Murcia, Canarias, Baleares y Valencia la actividad agraria tiene una clara y fuerte predominancia agrícola, basada sobre todo en la hortofruticultura; en Andalucía se asienta, además, el 80% del olivar y más del 90% del algodón español.

  • Castilla-La Mancha y La Rioja tienen también clara orientación agrícola, con peso relativo importante del viñedo.

  • La actividad agraria en Navarra y Extremadura presenta un notable equilibrio entre producciones agrícolas y ganaderas. En ambas comunidades autónomas, y dentro de las producciones agrícolas, destacan los cereales y las frutas.



3.2. Estructura del empleo en el sector agrario
La tendencia que sigue el sector agrario en general desde hace unos años es la disminución de mano de obra, según datos de la Encuesta de Población Activa (INE, 2003) y del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA, 2000).
Así, de una población ocupada de 1.300.000 personas en el año 1994, se ha pasado a 901.500 personas ocupadas en el sector agrario en 2003.
La situación actual es de 1.057.000 trabajadores activos, de los cuales el 85% están ocupados y el resto, el 15%, parados.

Trabajadores activos en el sector agrario (miles de personas mayores de 16 años)





Total__Activos'>Agrario

Total

Activos

1.057,2

18.989,1

Ocupados

901,5

16.862,0

Parados

155,7

2.127,1

Fuente: Encuesta de Población Activa. EPA, 2003.

No obstante, y vinculado con los objetivos de este proyecto relativos a la salud de los trabajadores del sector, es interesante conocer el número de afiliados que están dados de alta en la Seguridad Social. Dentro de los diferentes regímenes, los trabajadores de este sector se encuentran, en su mayoría, incluidos en el Régimen Especial Agrario.
Según los últimos datos de la Secretaria de Estado de la Seguridad Social, 1.116.207 de los afiliados pertenecen al Régimen Especial Agrario de la Seguridad Social, de los cuales el 74% son trabajadores por cuenta ajena y el 26% son trabajadores por cuenta propia.

Situación de afiliados en alta por regímenes en febrero de 2004





Régimen General

Régimen Especial de Trabajadores

Autónomos

Régimen Especial Agrario

Otros regímenes especiales

Total

sistema

Cta. ajena

Cta. propia





Total

12.669.340



2.788.341



828.036


288.171


265.879


16.839.767



Fuente: Secretaría de Estado de la Seguridad Social. 2004.



3.3. Variables sociodemográficas del sector agrario
Las variables sociodemográficas de la población activa vienen definidas, entre otras, por el sexo, la edad y el nivel de formación:


  • Por sexo, la población activa es mayoritariamente masculina, siendo la distribución de 68% hombres y 32% mujeres, según datos de la Encuesta de Población Activa.




  • Y por edad, algo más del 70% se encuentra en una edad comprendida entre 30 y 59 años. Este último dato indica que el sector está viviendo un claro proceso de envejecimiento sin que se espere, por el momento, un relevo generacional eficaz.



Población activa en el sector agrario clasificada por sexo y edad

(miles de personas mayores de 16 años)





Hombre

Mujer

Total

De 16 a 19 años

23,1

7,7

30,8

De 20 a 29 años

119,2

61,3

180,5

De 30 a 39 años

184,3

89,6

273,9

De 40 a 49 años

178,2

82,9

261,1

De 50 a 59 años

145

64,5

209,4

De 60 a 64 años

58,4

25,3

83,7

De 65 y más años

13,1

4,7

17,9

Total

721,3

336

1.057,3

Fuente: Encuesta de Población Activa. EPA, 2003.





  • El nivel de formación alcanzado por los trabajadores ocupados del sector, según muestran los datos de la tabla extraídos de la Encuesta de Población Activa de 2003, es el siguiente: el 48,4% de los trabajadores tiene un nivel de educación primaria, porcentaje sensiblemente mayor que el correspondiente al total de los sectores (el 20,1%). Así mismo, se debe reseñar el bajo porcentaje de personas con estudios superiores (el 6,6%) con respecto al total (29,5%).

Estos datos indican claramente que el nivel formativo de los trabajadores agrarios, pecuarios y forestales es sensiblemente menor que el adquirido en el total de los sectores de producción.


Ocupados por rama de actividad y nivel de formación alcanzado





Total sectores (%)

Agricultura, ganadería, caza y selvicultura (%)

Analfabetos

0,4

1,6

Educación primaria

20,1

48,4

Educación secundaria primera etapa y formación e inserción laboral correspondiente

29,2

33,2

Educación secundaria segunda etapa y formación e inserción laboral correspondiente

20,2

10,1

Formación e inserción laboral con título de secundaria (segunda etapa)

0,2

0,1

Educación superior, excepto doctorado

29,5

6,6

Doctorado

0,4

-

Total

100,0

100,0

Fuente: Encuesta de población activa. EPA, 2003.


En los últimos años el sector agrario, forestal y pecuario español han sufrido cambios sustanciales. La incorporación masiva de tecnología de producción está ocasionando últimamente, y al amparo de la Política Agraria Comunitaria (PAC), una transformación estructural moderada pero continua y, lo que es más importante, un cambio en la mentalidad del agricultor medio, que sabe que cada vez es más necesario actuar como gestor, para lo que resulta imprescindible una diversificada formación profesional y ocupacional.
Estas necesidades de formación en el sector se ven incrementadas si se tienen en cuenta los datos que se han presentado anteriormente sobre el nivel de estudios alcanzado por el colectivo de trabajadores ocupados.
A modo de conclusión sobre la situación general del sector agrario en España, incluimos las principales características observadas:


Pérdida de significación del sector en el conjunto de la economía española.

Disminución del número de explotaciones, pero aumento del tamaño.

Divergencia entre las distintas comunidades autónomas, tanto en tamaño de la explotación como en organización productiva.

El sector agrícola ya no vende directamente al consumidor, sino a la industria alimentaria.

Predominio de la agricultura familiar.

El asociacionismo es un hecho importante en la actividad agraria.

Insuficiente tecnificación agraria.

Elevada edad media de los agricultores y difícil relevo generacional.

Existen bajos niveles de estudio en la población ocupada e importantes necesidades formativas.

Masculinización del sector.


4. LA PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES

EN EL SECTOR AGRARIO, PECUARIO Y FORESTAL

El ámbito de la prevención de riesgos laborales está adquiriendo una importancia creciente por las consecuencias negativas que se producen cada día. El sector agrario no es menos importante, pues los datos mundiales estimados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ponen de manifiesto un aumento progresivo de la siniestralidad, al contrario que en otros sectores considerados más peligrosos (minería o construcción).


Entre los 1.300 millones de trabajadores agrarios estimados se producen 170.000 accidentes mortales, lo cual indica el alto nivel de riesgo de la actividad. En el ámbito de la Unión Europea, según las estadísticas de siniestralidad de EUROSTAT-1994 (Oficina estadística de las Comunidades europeas), el sector agrario ocupaba el segundo lugar en cuanto a riesgos laborales.
En el marco del I Congreso Nacional de Prevención de Riesgos Laborales en el Sector Agroalimentario (Madrid, 20-22 de noviembre de 2002) se presentó una ponencia denominada Diagnóstico de la siniestralidad laboral en el sector agroalimentario1 que planteaba un análisis detallado de la problemática de los riesgos laborales en el sector agrario, del cual se han extraído las siguientes conclusiones generales:



  • El sector agrario o agropecuario, entendido como el conjunto de actividades económicas del sector primario salvo las mineras y extractivas, es decir, la agricultura, la ganadería, la selvicultura y demás actividades relacionadas, es un sector muy peculiar desde el punto de vista de la seguridad y la salud en el trabajo, con unas características que le mantienen "apartado", en cierto modo, de las acciones de carácter general que se desarrollan para prevenir los riesgos laborales.




  • Las estructuras y las relaciones existentes en este ámbito, donde predomina la estacionalidad, la prestación de trabajos de tipo familiar y de vecindad, la diversidad de tareas, la alta proporción de trabajadores autónomos, etc., hacen muy difícil tanto la obtención de datos como la accesibilidad de los medios tradicionales para mejorar los hábitos y las condiciones de trabajo.




  • La mayoría de los trabajadores considera el riesgo de accidente y de enfermedad con ocasión del trabajo, como algo inherente y, por ello, inevitable y sometido al azar o a la providencia.




  • Por otra parte, tanto por el tipo de régimen de cotización al Sistema de Seguridad Social, como por la dificultad de sustituir al trabajador en caso de baja y por la necesidad de continuar con las actividades de la producción, la declaración de accidentes y enfermedades es limitada y las estadísticas, en consecuencia, no reflejan la realidad.

Sin embargo, los riesgos laborales en este sector son elevados, con alta mortalidad y gravedad, debido a accidentes y a enfermedades contraídas por la exposición a agentes químicos peligrosos, sobreesfuerzos, condiciones climáticas adversas, ritmos intensos de trabajo, horarios especiales, etc.


En general, se da una gran diversidad de tipos de trabajos y se emplean diferentes técnicas y equipos, desde los más rudimentarios hasta los más avanzados, desde las explotaciones pequeñas hasta las grandes extensiones, y con mano de obra de las más diversas procedencias, muchas veces con desplazamientos a grandes distancias.
Los principales riesgos son debidos a la utilización de herramientas y equipos, maquinaria y vehículos, particularmente tractores; a la exposición a productos químicos peligrosos, agravada por las condiciones climáticas de trabajo y los sobreesfuerzos, con el caso particular cada vez más extendido de los cultivos tipo invernadero; a las posturas y los esfuerzos; a la exposición a la radiación solar; y riesgos debidos al manejo del ganado; a la exposición a agentes biológicos; a las picaduras y mordeduras de alimañas y otros animales; a alergias, caídas, golpes, atrapamientos (trabajos forestales), etc.
No obstante, la siniestralidad laboral sigue siendo elevada y la ampliación de la Unión Europea planteará nuevos desafíos en este aspecto. Los cambios en la sociedad y en el mundo del trabajo, con la constatación de mayores riesgos en ciertos sectores de actividad, en determinados grupos de la población trabajadora y en formas de trabajo como el temporal, a tiempo parcial o por turnos, así como la realidad de los riesgos emergentes y aquellos nuevos introducidos por los avances tecnológicos, conducen a la necesidad de adoptar una nueva estrategia comunitaria, que conlleva unos elementos clave, entre los que destacan:



  • La conveniencia de promover un enfoque global del bienestar (físico, psíquico y social) en el trabajo.




  • La promoción de una cultura de la prevención.




  • La integración de la salud y la seguridad en el trabajo en las demás políticas comunitarias (económicas, sociales, de empleo, de calidad en el trabajo, de salud pública...).




  • La utilización de una gran variedad de instrumentos para progresar en estas políticas (legislación de mínimos, normalización técnica, evaluación comparativa, intercambio de buenas prácticas...).




  • Intensificar la cooperación de los interlocutores sociales y asociar estas políticas a otros agentes pertinentes (profesionales, educadores...) así como reforzar la cooperación internacional en este ámbito, con especial atención a los Estados de nueva incorporación a la Unión Europea.


4.1. Datos estadísticos sobre enfermedades profesionales
En España, las estadísticas oficiales de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales están basadas en la información recogida en el Parte de Accidente de Trabajo y en el Parte de Enfermedad Profesional.
De la explotación estadística inicial y del mantenimiento y la calidad de dicha información se encarga la Subdirección General de Estadísticas Sociales y Laborales de la Secretaría General Técnica del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.
Esta información, con un período de demora de un año aproximadamente, pasa a estar disponible en el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, y permite realizar explotaciones más específicas.
Antes de presentar los datos oficiales sobre enfermedades profesionales, hay que decir que estos datos no son indicativos de la realidad del sector debido a que las prestaciones por contingencias profesionales no han estado cubiertas en muchos casos de afiliación al Régimen Especial Agrario de la Seguridad Social. Por tanto, gran parte de las situaciones, tanto de accidente como de enfermedad, sobre todo si han sido sin baja, no se han notificado.
Esto conlleva una gran dificultad a la hora de realizar comparaciones de datos estadísticos con otros sectores en los que la notificación es más rigurosa y responde más fielmente a la realidad.
Dicho lo anterior, los datos estadísticos disponibles hasta el momento sobre las enfermedades profesionales en España corresponden al año 2002, puesto que los datos de 2003 sólo se presentan como avance del anuario estadístico y se trata de datos generales donde se incluyen todos los sectores.
La evolución del número de casos de enfermedades profesionales notificadas va aumentando de forma progresiva debido probablemente a la incidencia de la cultura preventiva, que se va implantando con lentitud en la sociedad y en el ámbito laboral, y que puede influir positivamente en la detección y la notificación de las enfermedades derivadas del trabajo.


Evolución de las enfermedades profesionales en España (1998-2002)


Año

Nº de casos de enfermedades profesionales

Variación interanual %

Con baja

Sin baja

Total

1998

10.246

1.879

12.125

25,78

1999

13.615

2.573

16.188

33,51

2000

15.461

4.161

19.622

21,21

2001

17.896

4.948

22.844

16,42

2002

20.722

4.318

25.040

9,61


Informe técnico: las enfermedades profesionales en el sector agrario, pecuario y forestal
Evolución de las enfermedades profesionales en españa (1998-2002)
Subnotificación
B) enfermedades profesionales de la piel causadas por sustancias y agentes no comprendidos en alguno de los otros apartados:



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