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Adaptación de tutorías Intercampus

Universidad Nacional de Educación a Distancia

Transcripción Tutorías Intercampus

Curso 2012/2013



  • Asignatura: 62011020 – Psicología Social del Grado en Psicología

  • Equipo Docente: ELENA GAVIRIA STEWART, MERCEDES LOPEZ SAEZ, ANTONIO BUSTILLOS LOPEZ, SAULO FERNANDEZ ARREGUI, ALEJANDRO MAGALLARES SANJUAN, ALEXANDRA VAZQUEZ BOTANA

  • Título de la grabación: Tema 5: Autoconcepto (Psic. Social Tudela 12/12/14)

  • Tutor: Julián Alegre Bayo, julalegre@tudela.uned.es

  • URL: https://www.intecca.uned.es/portalavip/grabacion.php?ID_Grabacion=143284&ID_Sala=114267&hashData=3a62a3ae5bd950d0d39df3540607ad85&%3BparamsToCheck=SURfR3JhYmFjaW9uLElEX1NhbGEs

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Tema 5: Autoconcepto (Psic. Social Tudela 12/12/14 )

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Este tema trata el Autoconcepto, que como su propio nombre indica, es como, es la imagen que tengo de mí mismo. Entre los muchos objetos que reconozco en mi mundo, el más importante soy yo mimo. Ya veréis en psicología del desarrollo, que la imagen de mí mismo, incluso de mi cuerpo como una entidad separada, la voy construyendo con la experiencia, y de mi yo como una entidad histórica, permanente en el tiempo, también la voy construyendo en el tiempo, con la experiencia, en base a mi memoria y las circunstancias, y ahí entra todo lo que me ha pasado, todo lo que he hecho, con qué sentido, lo que importa, lo que no. Todo esto forma parte del autoconcepto.

De mí mismo es del objeto del que más información tengo. Y como casi toda la información, llega principalmente mediante acciones perceptivas, de mí mismo, que pueden ser de las consecuencias de lo que yo hago, pueden ser internas, todo eso va generando un conocimiento acumulado. Ese conocimiento acumulado es el autoconcepto. Quién soy yo para mí mismo.

Asociado a él hay una actitud positiva o negativa, me gusto o no me gusto, hasta cierto punto, y dependiendo en qué cosas me gustó más, dependiendo en qué aspectos me gusto menos, le llamamos autoestima.

La autoestima es un componente valorativo, es decir, tiene un significado positivo o negativo para mí. Y ya hemos visto varias veces que uno de los aspectos principales para mantener la vía psíquica es que esa autoestima mantenerla en un nivel aceptable por lo menos. Y recordamos otra vez que los motivos más asociados con la autoestima social es entender el mundo, potenciación personal y la necesidad de pertenencia que nos lleva a buscar el grupo mediante el cual tenemos más posibilidad de sobrevivir. (no se entiende)

Poco a poco nos vamos familiarizando con los diferentes autores que salen a menudo. Susan Fiske, los motivos básicos sociales.

Este autoconcepto se refleja muchas veces cuando nos piden que nos describamos nosotros mismos, y somos conscientes de la imagen que proyectamos y procuramos mantener una buena imagen pública, por lo mismo, porque necesitamos autoestima alta, pertenecer a grupos, una buena imagen, que se proyecta tanto con las palabras como con los hechos de cara a los demás, cuando yo me describo, cuando hago algo delante de alguien, y bueno también señalar que a veces, no siempre nos estamos autoensalzando, también de vez en cuando conviene mostrar las debilidades para generar otras utilidades o por unas motivaciones diferentes.

Bueno, pues eso, de una forma abierta es lo que es el autoconcepto que es bastante comprensible, solo que ya veis que bastante amplio, una cosa muy simple.

Entonces vamos a ver cómo lo ve la psicología, la psicología social.

Resumimos el autoconcepto como el conocimiento del yo.

Los primeros psicólogos que hablaron de ellos, Williams James, al principio del siglo XX, lo consideraban muy vinculado con la vía social, como ahora lo vinculamos también.

Sin embargo, a partir de la década del 10 y hasta los 50, 60, el conductismo, también lo vamos a ver muchas veces, esa corriente mayoritaria, no trabajó los autoconceptos, no los consideraba objeto de estudio, hasta los años 70.

En los años 70, estos motivos, la psicología social, vuelven a ver el autoconcepto como una variable clave en la interacción social. En esa relación con la autoestima, es parte inseparable del autoconcepto, y de esa manera vuelven a estudiarlo.

Y en esos estudios, si recordáis, cuando hablábamos de cognición, cómo organizamos la información en nuestra mente, de cualquier cosa, también lo social, de cualquier persona, mediante un constructo que llamamos ‘esquema’. Un esquema es un contenedor de información, con diferentes categorías ya preparadas para recibir un tipo de información concreta. El esquema que tengo de cada persona es más o menos complejo en función de lo que conozca a esa persona. Puedo tener un esquema de un grupo de personas de las que no conozco a ninguna particularmente, por ejemplo, los alemanes, conozco un esquema de cómo suelen ser los alemanes para mí según mi experiencia. Si conozco a una persona en concreto, ese esquema se ajusta a esa persona, pero bueno, el esquema que me aplico a mí mismo será el que más información, más categorías, más rico y más complejo sea. Por un lado, tengo mucha más información de mí mismo, de muchas situaciones a lo largo de mi vida, y además tengo acceso privilegiado a esa información. Es íntimo.

Al final, es tan complejo, que proponemos que se compone de una serie de autoesquemas, de diversos aspectos, todos relativos a mí, y si los viéramos como un conjunto, eso sería el autoconcepto. Una agrupación de esquemas jerárquicos. Que comprenden todo lo que hemos dicho arriba, están los sentimientos, los planes también para el futuro. Entonces están ordenados en función del tiempo, en función de la importancia, en función de varias dimensiones, bastantes.

¿De dónde vienen? ¿De dónde se construye el esquema? Lo hemos señalado arriba un poco, pero todos estos aspectos tienen algo que ver. Es decir, lo que he hecho yo en mi vida, los diferentes papeles que he desempeñado, con quién me he relacionado, qué grupos pertenezco, mis valores, mis experiencias, mis expectativas,...

Y además, todo esto, se puede mostrar, de todos estos autoesquemas y de todas las diferentes partes de mí, puedo mostrar diferentes perfiles, diferentes personas me ven de diferentes formas. No sólo eres complejo sino también es complejo el cómo se muestra, incluyendo sentimientos, planes…

Vamos a ver cómo se ha medido esto en la psicología. Un cuestionario que sea capaz de aportar un poco de luz.

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Éste del AF5 propone que para agrupar toda esa información que parece inabarcable, se podría articular en torno a unas dimensiones, porque yo tengo diferentes caras y diferentes ‘yoes’ en función de en qué contexto me muevo, en función de por qué me estás preguntando , qué habilidades tengo que poner en juego. Y en principio en algunos cuestionarios por ejemplo en este de García & Musitu que está en el libro, que está en castellano, nos proponen cinco áreas, que pueden tener diferencias significativas, por eso cuando hablamos de dimensiones una se puede separar de la otra de forma significativa, es decir, que cambia una y la otra puede permanecer independiente.

En principio, puedo obtener un autoconcepto muy diferente en lo laboral y en lo social, otro emocional, otro familiar y otro con mi físico. El cuestionario hace preguntas, un cuestionario es un autoinforme, al fin y al cabo, ordenado, en el que le preguntamos a la persona cómo se ve a sí misma, que es una forma de estudiarlo.

Según un meta-análisis de baremos, un estudio sobre el tema, que hicieron Simons y Johnson, para ver como se podía operativizar el autoconcepto, qué teorías había detrás de ella, teniendo en cuenta que, dependiendo de la importancia que un aspecto o una dimensión tenga para mí, lo tengo mucho más organizado, elaborado, más profundamente procesado, una imagen más nítida, en función de la importancia que yo le concedo, que eso depende también de la experiencia y todo eso.

Entonces, según también la importancia que le concedo a una dimensión, hay una especie de memoria selectiva de efecto auto-referencia, se llama. Recuerdo mucho más las cosas que me marcan en esos aspectos que para mí son importantes, sobresalientes, les doy mucho más peso en las descripciones sobre mí, cuando tienen que afectar a otras variables como la autoestima, son constructos o esos autoesquemas más amplios, más ricos, les dedico más atención, controlo mejor, ese tipo de variables cognitivas que veíamos también con el resto de los esquemas, que demuestran las dimensiones.

Si una dimensión no es importante, se suele mantener en el tiempo, más consistente, también, más estable. Si es más importante, también, es más probable que afecte a la autoestima, cualquier modificación, cualquier efecto en esa área o esa dimensión.

Imaginaros que tengo pocas dimensiones positivas de la autoestima, sólo me valoro por ejemplo por mi físico. No me puedo apoyar en otras dimensiones, cuando tengo pocas donde apoyarme, cuando esa me falla la autoestima se verá más afectada que si tuviera otras.

Trato de ser más coherente con lo que para mí es más importante, si le doy mucha importancia a mi físico, pues me dedicaré a cuidarlo, a cuidar mi imagen.

Y claro, lo mismo, si tengo un fracaso en eso me afecta mucho.

Bueno, esto es un poco a grosso modo, cómo sería mi esquema de autoconcepto y cómo se organiza. Vamos a ver que no sólo se han propuesto esquemas, sino que puede haber otras formas diferentes de guardar la información sobre mí mismo, por ejemplo en una línea del tiempo, la autobiografía, podría considerarse un esquema autorreferencial, con diferentes implicaciones, un esquema externo.

Otros son informaciones que puedo tener de mí mismo, que no son conscientes, que no son tan conscientes, manías, gestos, cosas que yo no veo, sin embargo están ahí, o pequeños complejos, de los que yo no soy consciente o no tengo muy claros, sin embargo se demuestran, pues eso no se podría representar en este esquema consciente, podría estar almacenado de otra forma, a eso se refiere. Eso sería un conocimiento, al que llamaremos, implícito.

Bueno, pues todo eso, también puede estar ahí, en el autoconcepto. Entonces vamos a ver diferentes aspectos del yo, de representación, para que veais en qué forma, desde qué perspectivas se pueden estudiar.

La primera es, por histórica, la de William James que, distinguía al principio del siglo XX, distinguía entre el yo y el mí. El yo es la parte de mí que sólo puedo ver yo a través de introspección, aspectos íntimos a los que sólo puedo acceder yo, y el mí sería el yo social, el cómo creo que me ven, relacionado con los demás. El yo es una especie de objeto con los que los demás interaccionan, y de esta visión primera el que ha quedado en la psicología social moderna es el mí. La psicología social se dedica a ese yo, a cómo yo creo que me ven, y como me ven los demás, y cómo las interacciones y todo eso. No tanto al yo íntimo.

Bueno, esto es una apreciación.

Vamos a ver cómo ha variado el yo en las diferentes formas de aproximarnos de la psicología social moderna. Una distinción que habréis visto en el libro que viene con varias distinciones dicotómicas.

Una es el yo activo con el yo almacenado. El yo activo es mi yo ahora mismo. Como he dicho, tenemos muchas caras, y usamos en diferentes papeles, diferentes situaciones, exigen diferentes aspectos de mí mismo, y los que yo pongo en marcha, los que saco en cada situación, es el yo activo. Y el almacenado es todo lo demás, con esa jerarquía que está ahí adentro.

La segunda distinción, un yo abstracto y un yo episódico. Esto parecido a la memoria, el episódico está relacionado con experiencias mías en el espacio y el tiempo. Y el abstracto son características, independientes del espacio y el tiempo, que yo he inferido, creo que tengo, mi forma de ser, y esto es cómo me comporto en diferentes situaciones.

Lo que, también en la memoria ha llevado a esta distinción es que parece ser que hay áreas cerebrales diferentes, que se almacenan de forma diferenciada, y que hay fenómenos que afectan a uno y que no le afectan a otro, por eso mantenemos la diferenciación.

¿En qué página estoy? Estoy en la página 171 o por ahí.

Otra distinción: implícito contra explícito. Éste es el conocimiento que he nombrado aquí. El explícito son las cosas que yo sé, de mí mismo de las que yo soy consciente. Y el implícito son cosas que yo no sé de mí mismo, de las que no soy consciente, pero que están ahí. El explícito es fruto deliberado de reflexión, de memoria voluntaria, y el implícito es automático, muchas veces inconsciente. ¿De dónde viene? El explícito viene de una construcción antigua de información. Y el implícito viene de, muchas veces podría ser que se construya por proceso de automatización que creo que hemos visto alguna vez. Creo que sí, ¿no?. Esas acciones que se llevan a cabo de forma repetida generan un procedimiento automático, que da menos esfuerzo, y que queda grabado en la mente y que se pone en marcha por su cuenta ante distintos estímulos. Otras podrían ser experiencias de antes de adquirir el lenguaje, que vayan configurando mi forma de ser, de las que no soy consciente.

Otra que se ha nombrado mucho también, es una construcción defensiva de información, por ejemplo, negar las cosas que me afecten, no verlas, memoria selectiva, quitarles importancia, proyectar en otros, hay muchos mecanismos que la mente utiliza para evitar cosas que me stressan. Pues ese tipo de mecanismos defensivos, que hacen que cierta información la tapemos inconscientemente, y muchas veces quizás otros vean esa tendencia y nosotros no.

Y por último otro mecanismo es el condicionamiento clásico, asociaciones automáticas, entre placer o displacer con determinadas situaciones que van generando unos hábitos de conducta y una forma de ser. Es decir, autoconcepto implícito puede venir de estas dos fuentes.

Otra distinción, autoconcepto global contra el autoconcepto específico. Obviamente no son dos cosas separadas, hay todo un continuo. El autoconcepto global son aquellas creencias sobre mí que afectan a un amplio rango de conductas y de situaciones, y cuanto más específico sea, podemos verlo de una forma continua.

Éste es otro, otra forma de distinguirlo, el real contra otros posibles. Cuando digo real me refiero a subjetivo, real para mí, contra otros posibles que podrían ser los dos que se proponen: el yo ideal y el yo responsable. El ideal se asocia con el querer y el responsable con el deber. Cómo quiero ser y cómo creo que debo ser.

También puede haber una proyección hacia el futuro en el sentido de que puede haber también un yo proyectado de cómo quiero ser en el futuro, que no tiene porque coincidir exactamente con esto, sino que tengo en cuenta mi yo actual, mi historia, mis posibilidades, más reales, y esto es como construcciones más abstractas.

Sabemos también que cuando hay una discrepancia entre lo que yo soy y lo que yo quisiera ser, se produce un malestar, ya lo hemos visto otras veces. Y tenemos la construcción de la teoría de la autodiscrepancia, que veremos ahora.

Lo que no he nombrado es la relación entre implícito y explícito que lo tenía aquí. Pero bueno. Lo digo. Hay entre estos dos varias notas importantes en el texto, que muchas veces, hacemos elecciones, moduladas por estas cuestiones implícitas, y no nos damos cuenta, es decir, si yo tengo un condicionamiento que me lleva a reaccionar con ansiedad, en determinadas situaciones, aunque yo no me dé cuenta, muchas veces eso se superpone al explícito y más potente que el explícito, eso se llama efecto del egotismo implícito, preferimos esos efectos que vimos alguna vez que, una información que yo ya he conocido, que he visto alguna vez, la prefiero, aunque yo no haya sido consciente de haberla visto, ese aspecto que vimos en la atención subliminal, y en muchos experimentos se ha demostrado, que las cosas que más sueles ver, sueles preferirlas, eso es una cuestión implícita.

Hay falta de correlación entre ambos, no necesariamente van a la par, simplemente quiere decir que cada uno se construye mediante mecanismos diferentes, y que obviamente pueden interactuar. Puedo modular mis tendencias defensivas, por ejemplo, si yo siento mucha vergüenza al hablar con una persona, puedo hacer un ejercicio consciente de autocontrol y mejorar esa situación.

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Bueno y aquí vamos a ver la teoría de la autodiscrepancia, Higgins, tiene que ver si recordamos las teorías de la disonancia cognitiva, o Heider cuando decía que buscamos reducir el malestar, buscar el equilibrio y la coherencia en la información, por eso tendemos a hacer deducciones internas, todo aquello que tendemos a buscar previsibilidad en el ambiente, cuando el yo ideal no coincide con el yo real, el yo subjetivo, se produce la discrepancia, y cuanto mayor sea la discrepancia, se produce mayor malestar. El malestar psicológico que puede manifestarse en diferentes síntomas externos. Esta teoría concreta bastante los sentimientos que podemos encontrar, y dice que cuando la discrepancia se produce entre el yo real y el ideal, la tendencia es a la depresión, sobre todo si se mantiene durante mucho tiempo.

Si la discrepancia se produce entre el yo real y el yo responsable, entre lo que debo y lo que hago, el sentimiento más preciso es culpa. ¿Entonces qué hacemos? Evitar la discrepancia para buscar la satisfacción, porque sin discrepancia hay más seguridad y por lo tanto más felicidad. Y lo que hacemos es diferentes estrategias para buscar ese bienestar de una forma social. El yo ideal, el yo responsable, está dictaminados en gran parte por el entorno social, no los elijo libremente, entonces yo actúo también me pongo las metas de naturaleza social, y de dos tipos de estrategias que pueden ser o de promoción o de prevención, para regular lo que yo hago, para decidir o tomar decisiones. La de promoción se refiere a hacer aquello que me va a dar beneficios, hacer algo que me pueda reportar algo positivo, contra la de prevención que es impedir que me pase algo negativo. Podríamos decir que una estrategia es buscar ganancias y la otra evitar pérdidas.

Claro, no siempre utilizamos la misma, depende con quién y donde optamos por una o por otra.

Bueno ésta es la teoría que venía al caso de la distinción entre real y posibles.

Otra distinción entre el yo personal y el yo social, que desde la teoría que también es importante que la vamos a ver varias veces. Las teorías de Tajfel y Turner de identidad social y categorización del yo.

Recuerdo. Me he saltado dos temas.

Perdón, vamos a ver una pequeña matización ampliación de la teoría de Higgins, la teoría de la autodiscrepancia, la teoría de Markus, en la que presenta otra forma de ver los yoes posibles añadiendo el yo que antes hemos apuntado que era el del futuro, en el que proyecto el pasado y presente, en donde se ven mañana, y eso me sirve tanto para valorar la situación en la que estoy hoy como para darme fuerzas energías, marcarme metas posibles de cara al futuro. Tiene un papel de motivación y un papel de información. Y esas metas que yo me planteo para el futuro, como todas las demás, vienen de unos estándares que me impone el medio social en el que vivo y también a lo largo de mi historia que he aprendido del conjunto.

Volvemos ahora al yo personal contra el yo social. Si habéis visto a lo largo de los temas, la historia de la psicología social tiene unos puntos muy concretos, primero esa fase de no estudio de la psicologia social, el conductismo, y a partir de ahí empieza un periodo con la psicología cognitiva un periodo en la que se hacen muchos estudios sobre grupos, pero sobretodo con las teorías que enfatizan el cara a cara y los grupos interactivos que tienen relaciones, que tienen metas comunes. En esos procesos se basaban la mayoría de las teorías. Y en un momento dado se propone que las categorías, las teorías categoriales, categorías sociales, en las que no interactuamos pero sí que tenemos una identificación personal con ciertos grupos, grandes normalmente, pueden influir de la misma forma que los interactivos, pueden tener efectos en todas estas variables que se estudian.

Esa teoría, sistematizada, son estas dos, la teoría de la identidad social y la categorización del yo que surgen en los 80s y los 90s, y que la distinción básica de la teoría es básicamente ésta, entre yo tengo un extremo personal y un extremo social. Y entre uno y otro puedo estar actuando de una forma más idiosincrática mía, o una forma intermedia, o una forma totalmente vinculada a un rol social.

Y esto es un proceso mental, con el que yo me identifico, para estas teorías no es necesario o no es esencial que haya una interacción o metas comunes. Lo que es esencial es que yo me considere parte del grupo y asuma las características, y a partir de ahí se explican todas los demás fenómenos.

A la hora de categorizarme a mí mismo, puedo optar por diferentes niveles, de acuerdo a lo social o lo grupal que sea esa autocategorización, desde uno muy genérico, como humano, otros intermedios en diferentes grupos en los que me muevo, intermedios que pueden ser grupos de todo tipo, grupos pequeños como el de este aula o grupos grandes como la nación con los que yo me identifico, en los que yo considero que pertenezco, que me parezco a ellos, donde yo cumplo esa necesidad de pertenencia, mediante la comparación, o sea, pienso que las demás personas que pertenecen al grupo se parecen a mí y además los que no pertenecen al grupo son diferentes precisamente por eso. Y eso conlleva también una implicación emocional habitualmente, una cuestión emocional de valoración de esas características.

Dice “ante una autodiscrepancia interviene en las actitudes, interviniendo conjuntamente con los factores cognitivos y afectivos”. Sí, la autodiscrepancia es una percepción cognitiva, es una valoración propia, es decir es una percepción de un hecho que yo valoro, si hay mucha discrepancia, como algo negativo y me genera un malestar afectivo emocional, en ese sentido hay un proceso que procuro reducirla, tiene las dos caras, sí.

“y el rol social corresponde a la categorización de la faceta de autoconcepto”. No, el rol social… No sé a lo que te refieres con la pregunta. El autoconcepto social, el autoconcepto personal, estamos hablando del autoconcepto como una variable cognitiva interna en la que todas mis variables se agrupan en un esquema, entre ellos los sociales pero no sólo los sociales. Entonces el autoconcepto es más amplio que el rol social. Pero obviamente los roles que yo represente tendrán que ver con lo que yo creo que soy. No sé a lo que te refieres con la pregunta. Si va por ahí.

El autoconcepto es un esquema de mí mismo que abarca muchas cosas. Entre ellas determinar cómo actuo socialmente.

Lo que también hay que señalar en todo esto, en la pertenencia a los grupos, la dimensión emocional es bastante importante, y esta le da bastante importancia a esta teoría, es decir cómo valoro yo la pertenencia a los grupos. Por lo tanto, tiene efectos inmediatos en la autoestima a través de qué valores le atribuyo yo al grupo. Esto es muy habitual. Estamos orgullosos de ser, por ejemplo, españoles, le atribuyo una serie de valores por eso.

Claro, en cada grupo al que pertenezco, tengo una cara. Me puedo atribuir diferentes valores, diferentes identidades, en función a todos los grupos a los que pertenezco, con lo cual a cuantos más grupos pertenezca, más crezco en autoestima. Y aunque el grupo no me dé ese componente emocional en la medida suficiente, es decir, aunque yo no esté muy orgulloso de ser español, podría usar varias estrategias, por ejemplo, irme del grupo, valorar lo bueno, no nos va muy bien en lo económico, pero nos divertimos más que los alemanes, que es un tópico, pero se usa, sinceramente, para sentirse uno mejor. Y obviamente compararse con otros grupos a los que también podría unirme. Son mecanismos de defensa.

Lo que pasa es que salirse del grupo es difícil o no se puede. Por ejemplo, un grupo racial. Y a veces lo que tenemos que ver es, si no podemos salir, ver si hay legitimidad cuando el grupo te afecta a la autoestima, y si ves que no la hay pues puedes contestar contra el grupo que te esté, digamos, discriminando. Ya vimos algunas estrategias, ¿no?, de comparar lo mejor mío con lo peor del otro, en darle más importancia a lo que a mí me va bien, en fin, todo eso.

Bueno, pues, el tercer nivel, más personal, es el yo específico, porque no hay dos iguales, esa parte que me diferencia de todo lo demás, y estos tres niveles, en función donde estemos, utilizaremos uno u otro. No es que cambiemos de forma de ser, sino que nosotros somos todo esto. Y le daremos más prominencia a uno que a otro según en qué situación estemos, nada más. Y también según la utilidad que veamos, según el ambiente.

Nos refugiamos en nosotros mismos o nos refugiamos en cualquiera de las opciones que tenemos.

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Si estamos en una situación social y vamos ajustando nuestro papel al del grupo tanto que dejamos de ser nosotros mismos, puede llegar a un extremo que se llama de despersonalización. La mayoría de estudios de las teorías de despersonalización, y de identidad social abarcan esas categorías grupales, no la categoría general de humano, esa no es objeto de estudio, sino cuando oscilamos entre la categoría del yo y la categoría grupal. Llegando al extremo grupal, social, puede darse el caso de la despersonalización, simplemente que mi papel es todo lo grupal que puede ser, todo lo impersonal que puede ser, en ese momento me identifico solamente con mi rol en el grupo. En alguna situación puede ocurrir.

También ha habido otros autores que han propuesto niveles intermedios. Esta teoría propone que el yo grupal y el yo personal como extremos, otras en el medio, por ejemplo las relaciones entre dos o relaciones comprometidas con colectivos, es decir, no solamente una identificación genérica, abstracta y pasiva sino una idenficación viva y concreta para hacer algo. Otras forma de concretar los niveles del yo social.

Bueno, y como hemos visto también algunas veces, hay ingredientes culturales y personales a la hora de utilizar una y otra, hay gente que tiende a ser más influida por el grupo, a adoptar más el rol social, y hay gente que es más independiente a la hora de actuar y adoptar roles personales. Hasta el punto que se ha propuesto una escala entre estos dos extremos: la independencia o el enfoque personal, y la dependencia como un continuo en el que podemos situar a cada una de las personas con un estilo personal, una tendencia general. Para ello, traza una escala. Y trata de verlo.

¿En qué medida una persona hace atribuciones internas, o nombra aspectos internos a la hora de describirse, en qué medida atribuye o se describe con adjetivos únicos propios de la persona y tiende a la comunicación directa del yo como yo, por contraposición a las referencias externas públicas, a las descripciones con carácter grupales, soy de tal sitio, pertenezco a este grupo, o la comunicación indirecta más a través de roles.

Bueno, y los datos dicen que normalmente las personas pueden diferir en esto independientemente de en qué cultura estén. Depende más de las diferencias entre personas, que las diferencias culturales. La persona no es tanto la cultura de la que hace un tipo de autoconcepto sino más bien cada persona. Ni siquiera es más frecuente en las culturas colectivistas el autoconcepto dependiente que independiente. Ni siquiera eso, a veces es al revés.

Para introducir el siguiente punto, la idea que precede al siguiente punto es la siguiente: si yo tengo todas estas dimensiones que hemos visto, el yo posible y abstracto, cómo con todo eso tengo una imagen estable y homogénea de mí mismo, cómo construyo y cómo elijo, como hay una estructura más o menos permanente del autoconcepto, cómo mantengo la coherencia, a pesar de que haya tantas variables en juego. Para eso hay un proceso activo, que la busca, que busca la coherencia, y que se basa en otra vez estas estrategias que hemos visto más de una vez, esa visión sesgada de las cosas que procuro ver aquello que es más coherente con la imagen que tengo de mi mismo, la atención selectiva, la memoria selectiva. Por otro lado, una cuestión activa de búsqueda de armonía, de todo lo que me ocurre, es decir, tratar de encontrar puntos comunes de las cosas que no se parecen mucho, y buscar dónde se parecen, y usarlo como articulación. Y por último hacer atribuciones externas, atribuir las cosas que no concuerdan con el autoconcepto que yo tengo a las circunstancias.

Bueno, pues todo eso lo hago para mantener una estructura permanente de una forma activa del autoconcepto. Esa estructura tiene que coaligar la complejidad de todas esas informaciones en una imagen del yo fija y estable.

Concretamos estas estrategias generales.

Primero, en cada situación está actuando un yo diferente. Y yo percibo esas variables, más salientes, más pertinentes para esa situación, con lo cual siempre suele haber coherencia, la misma situación, el mismo yo, y esa coherencia la percibo, veo que la información que me llega es coherente con la que yo esperaba.

También soy capaz de encajar incoherencias mediante procesos de autoverificación que se llaman, buscar esa información que me favorece a mí, esos detalles que superan la incoherencia, aunque una persona pueda ver claramente que no te ajustas a lo que tú crees que eres, siempre necesitas un detalle que te permita agarrarte a eso.

Por último, lo que hemos señalado arriba.

El próximo día veremos cómo se construye a lo largo de la historia del autoconcepto y yo creo que no queda mucho más.



Así que trataremos de acabarlo antes del próximo día, y nos quedamos con los dos últimos temas, la última práctica, para las tres semanas o cuatro. Y espero que traigáis un montón de dudas y podamos hacerlo más interactivo. Eso que vimos de los exámenes de una forma más automática. Traed preguntas de otros temas para repasar y traer la información.

>>> 00:58:33 Fin de grabación








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