Artículos en español volumen 1


Hannah Nydahl entrevista a Gendyn Rinpoche



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Hannah Nydahl entrevista a Gendyn Rinpoche


Por: Lama Gendyn Rinpoche

Gendyn Rinpoche es un lama mayor del linaje Karma Kagyu del budismo tibetano. En los años 70, la cabeza espiritual de esta tradición, el Gyalwa Karmapa, le pidió que enseñara en Europa. Desde esa época Gendyn Rinpoche ha vivido en Francia donde ha ayudado a establecer varios centros budistas. En los últimos años ha concentrado su actividad en el cuidado de un centro de retiros en Francia donde más de 100 europeos han tenido la posibilidad de intensificar su práctica de meditación en soledad. Le pedimos a Gendyn Rinpoche que nos contara sobre su vida en Tíbet, su huida a la India, sus encuentros con el Decimosexto Karmapa, las tareas que le encomendó y sobre algunas de las profecías del Karmapa.

Gendyn Rinpoche murió en el mes de noviembre de 1997, a raíz de su avanzada edad. Afortunadamente, pudo pasar muchas de sus enseñanzas y transmisiones a sus principales discípulos en Francia.

Tenía 15 ó 16 años cuando el Decimosexto Karmapa visitó nuestro monasterio. En esa época todavía era un niño pequeño y Situ Rinpoche estaba con él. El Karmapa permaneció con nosotros tres días y celebró la ceremonia de la corona con un pequeño gorro negro, ya que no había traído la corona negra con él. También nos dio la iniciación de Chenrezig.

Luego de su visita, comencé un retiro de tres años y después hice un peregrinaje a través del Tíbet por un año más que me llevó a Tsurphu. Ahí me encontré con el Karmapa de nuevo y tomé parte en una ceremonia de la corona negra. Del Tíbet central viajé directamente a oriente, de regreso a casa, y pasé los siguientes 7 u 8 años en soledad. Luego el Karmapa visitó Nagchen. Se armó una gran carpa y muchos viajaron para venir a verlo. Toda nuestra comunidad estaba allí con excepción de los cocineros. Dos de mis amigos de retiro viajaron conmigo y luego de nuestro encuentro con el Karmapa pasamos unos cuantos años en las montañas meditando en completa soledad.

Más adelante, fuimos a visitar a Urgyen Rinpoche en el centro de retiros en Kongpo y ahí practicamos por 6 meses. Nuestro siguiente peregrinaje duró 3 años y en él recorrimos todo el Tíbet hasta el monte Kailash. Después, sentimos que era hora de regresar a casa. En el camino visitamos Tsurphu y nos enteramos de que el Karmapa ya estaba saliendo del Tíbet. Se estaba alojando en Paltsen Jowo Ri. Inmediatamente salimos para allá pero en el camino fuimos detenidos por los chinos. Encontramos amigos y parientes en un pueblo llamado Nye. Ahí practicamos un ritual de Dorje Trollo para sobreponernos a las influencias perturbadoras. Finalmente supimos que el Karmapa había llegado al exilio sano y salvo.

Más tarde, nos fuimos de retiro a una cueva alta en las montañas donde Rechungpa alguna vez había practicado la meditación. Durante un ritual de Tsok decidimos abandonar el Tíbet, aunque parecía imposible porque los chinos ya habían cortado todas las rutas de escape. Constantemente nos encontrábamos con tibetanos que reportaban sus fallidos intentos de escapar y nos decían que todas las rutas estaban cerradas. Yo le pedí ayuda a las Tres Joyas, les pedí que me guiaran porque estaba resuelto a huir. Otros tibetanos trataron de disuadirme pues decían que los chinos nos matarían. Sin embargo, estaba seguro de que escapar era lo mejor y que las Tres Joyas nos protegerían. Los chinos tenían toda la ruta bajo su control y nos tocó esperar hasta la noche para lograr pasar. Los chinos tenían linternas, estábamos tan cerca que podía ver sus tazas y cigarrillos. Aunque todo nuestro cuerpo temblaba de miedo, simplemente le suplicamos a las Tres Joyas y continuamos. Nos tomó dos horas pasar y fue gracias a las bendiciones del refugio que no nos atraparon. Los tibetanos que me acompañaban estaban maravillados y muy agradecidos por este milagro.

Camino a la India no encontramos a nadie durante tres semanas. Fue sólo cuando nos acercamos a la frontera que encontramos algunos combatientes de la resistencia. Uno de ellos estaba enfermo, doblado de dolor, y nos pidieron ayuda. Yo supliqué por él, le di bendiciones y poco tiempo después se había mejorado. Los combatientes de la resistencia mandaron un mensaje al siguiente puesto diciendo que un gran lama iba en camino y que debían hacer todo lo posible para ayudarlo. De esta manera se nos acabaron las dificultades.

Una vez llegamos a la India nos quedamos tres días en el campo de refugiados tibetanos de Musamari. Luego, el gobierno hindú nos avisó que viajaríamos a Sikkim con 300 Khampas para trabajar allá. Habían tenido dificultades en la construcción de una carretera y me pidieron que hiciera puyas de Tara para ellos. Pasé las siguientes tres semanas con los Khampas en Sikkim. Durante este tiempo descubrí que el Karmapa se encontraba en Rumtek y con un amigo fuimos a visitarlo. Cuando llegamos al monasterio se hacía tarde y los monjes ya estaban reunidos en el templo para hacer las puyas. El Karmapa también estaba allí y me hizo señas para que me acercara. La sopa se acababa de servir y el Karmapa le ordenó a sus monjes que me sirvieran a mí. Los monjes que servían la sopa me dijeron que me la tenía que tomar afuera, pero el Karmapa me pidió que me quedara. Como no tenía ni siquiera un tazón, el Karmapa me mandó traer uno.

Luego de la puya, el Karmapa subió a su cuarto. Nosotros queríamos hablar con él y le seguimos, pero un monje nos detuvo y nos dijo que el Karmapa no recibía gente por las tardes y que debíamos regresar al día siguiente. Mientras bajábamos las escaleras, unos vinieron corriendo y gritando que el Karmapa quería vernos inmediatamente. Finalmente nos vimos con el Karmapa y nos bendijo con las dos manos. Uno de los monjes nos quería sacar del cuarto después de la bendición pero el Karmapa nos pidió que nos quedáramos. Nos dijo que debíamos vivir en Rumtek, que si nos podíamos sostener debíamos tratar de hacerlo y que, si no, en cualquier momento podíamos informarles a sus monjes para que nos dieran lo que necesitáramos y que su cocina estaba ya informada para proveernos. Nosotros no podíamos creer lo que estaba pasando.

Desde luego, mi amigo y yo estábamos muy contentos de poder estar con el Karmapa y de haber recibido su bendición, pero no estábamos seguros de lo que queríamos hacer. No queríamos vivir en el monasterio. Se dice que si una persona pasa demasiado tiempo con su lama, existe el peligro de romper los samayas (votos). Esto nunca nos había sucedido y no queríamos que la situación se desarrollara de esa manera. Al mismo tiempo no queríamos perturbar al Karmapa con nuestros pensamientos.

Unos días más tarde, el Karmapa pidió vernos de nuevo. Nos informó que debíamos acompañar al Khenpo a Baska y que partiríamos a la mañana siguiente. En Kalipong debíamos hospedarnos en la casa de un generoso patrocinador del Karmapa. Sin embargo, había un problema. El Khenpo tenía un pasaporte hindú con el que podía viajar en cualquier momento a Baksa, pero nosotros sólo teníamos papeles de identificación de Sikkim y requeríamos de un permiso especial.

Inmediatamente el Karmapa contactó a las autoridades de Sikkim para que nos expidieran los documentos necesarios, pues definitivamente quería que nosotros fuéramos. Todo salió perfecto y a la mañana siguiente partimos para Kalipong. No recuerdo bien cuánto tiempo me quedé con los patrocinadores del Karmapa en un templo grande que tenían cerca de su casa. Me dieron comida y todo lo que necesitaba y de esa manera pude concentrarme sólo en la práctica sin tener que hacer ningún otro trabajo. No tenía que ir a ninguna parte, ni siquiera a efectuar rituales. Entonces, los patrocinadores tuvieron que viajar por largo tiempo y yo también decidí abandonar Kalipong. Luego fui a Dargeeling. Allí encontré a unos amigos y nos fuimos para Sonada a pasar un mes con Norla. Luego, el Karmapa me llamó a Sonada y me dijo que me tenía que ir para Bután. Le dije que no lo haría porque ya había decidido hacer un retiro de tres años con Norla. El Karmapa respondió en forma categórica: "No, definitivamente no" y envió inmediatamente a Tsongpon Konchong con un jeep a recogerme y a llevarme Bután.

La reina acababa de terminar un templo del cual quería que el Karmapa se hiciera cargo. Realmente lo único que yo quería era practicar en soledad y la situación se dio para que pudiera hacer un retiro al lado del palacio del rey. Alguien más se hizo cargo de los rituales en el templo. Después murió el rey de Bután y el Karmapa fue invitado junto con Dunjom Rinpoche a hacer los ritos fúnebres. Estos tenían que ver con algunas formas de la práctica del Chod y ambos me pidieron que yo las realizara. Camino a Timphu me quedé por un tiempo en Pagdru Tagtsang, donde practicamos 100.000 veces el ritual del Tsok a gurú Rinpoche Sampa Lhundrup. Fue la madre de la reina la que nos pidió que hiciéramos estos rituales. En esa época, Dilgo Khyentse Rinpoche se estaba quedando en Pagdru Kyichu y me pidió que permaneciera con él una semana. Topga Rinpoche había terminado de construir una casa y estaba buscando un lama que hiciera los rituales correspondientes. Cuando supo de mi presencia, me invitó a que los hiciera. Dilgo Khyntse Rinpoche me dijo que debía ir a Europa y que él me ayudaría a conseguir un pasaporte. Sin embargo, le dije que nunca iría a Europa. Khyentse Rinpoche me preguntó si estaba seguro de lo que decía y yo respondí: "Completamente seguro y esa es mi decisión final".

El simplemente dijo: "No quieres ir a Europa, pero sin embargo irás".

Por esta época el Karmapa regresó de Bután y me invitó a desayunar al día siguiente. Mientras me sentaba, empezó a comentarme que viajaría a Occidente ese año y que visitaría muchos países. El Karmapa quería saber si había una apertura para las enseñanzas del Buda en Occidente. Luego me dijo: "Si el desarrollo general en Occidente es positivo, tendrás que ir allá. No debes protestar diciendo que preferirías quedarte aquí. Yo ya le avisé al Ministro del Interior de Bután que necesitas un pasaporte y él ya comenzó a gestionarlo. Si tengo la impresión de que el dharma va a florecer en Occidente, miraré qué es mejor para ti, si América o Francia. Deberás construir un centro del dharma y un monasterio allí. La decisión ya fue tomada y no debes resistirte". Yo simplemente me quedé sentado sin decir nada pero para mis adentros pensé: "¿Qué puede decir un lama, como yo, que no sabe nada?"

De vuelta, en la casa de Topga Rinpoche, le dije que el Karmapa me había dicho toda clase de cosas. Topgala me preguntó qué había pasado y yo le dije que el Karmapa me había dicho que tenía que viajar a un área llamada Europa. Topgala me dijo que eso no era nada extraordinario y que debía ir. Yo le contesté: "Si las cosas son así, entonces mi decisión es NO. Le pediré disculpas al Karmapa y le diré que no puedo ir". Le pedí a Topgala que me prestara el carro para ir inmediatamente a donde el Karmapa a aclarar el asunto. Sin embargo, me dijo: "No podrás cambiar nada. Yo ya hablé con el Karmapa sobre esto y ni siquiera el Ministro del Interior lo hizo cambiar de parecer. Insiste en que debes viajar y si te empeñas en ir a molestarlo, simplemente vas a hacer que se ponga triste". Por esta razón no fui a hablar con el Karmapa, quien pronto viajó a Occidente.

Luego de que el Karmapa regresó envió a Sinpon, su asistente personal, a que me llevara a Rumtek. Nos fuimos inmediatamente y llegamos directo donde éste. El Karmapa me contó sobre su viaje y me dijo: "He estado en Norte América y en Europa y estoy seguro de que el budismo florecerá allí. En cuanto a la práctica se refiere, parece que va a ver más actividad en Europa. En Francia ya me han donado un pedazo de tierra, allí es donde debes ir". Yo le conteste: "Pero, ¿qué voy a hacer allá? Yo no sé mucho. ¿Por qué tengo que ser yo el que va?" El Karmapa simplemente contestó: "No pienses así. Cuando viniste a Rumtek te pedí que te quedaras para guiar el retiro de tres años. Luego cuando el Khenpo fue a Baktsa te envíe con él. Esto también tenía sus razones. Lo que sucede es que tú y yo tenemos una conexión karmica tal que donde yo inicio el dharma, tú eres el primero en ir, como un pionero. Por eso fue que te envíe con el Khenpo en esa ocasión y por eso tienes que ir a Europa ahora. Es importante y los signos son auspiciosos, no debes protestar. Debes ir. En Europa debes dar bendiciones, empoderamientos y enseñanzas del dharma. Simplemente, haz lo mismo que hace Kalu Rinpoche. No te debes presentar a ti mismo como un lama sin importancia y que no sabe nada, como si fueras un don nadie. Entre tú y Kalu Rinpoche no hay la más mínima diferencia. Para que tengas confianza en lo que digo, te podría contar acerca de tu karma pasado, el cual te posibilita para hacer esto. Yo puedo decirte quién fuiste en tus vidas pasadas... Si no lo quieres oír ahora te lo puedo decir en cualquier momento." Le respondí que por supuesto no tenía que saber nada y que no tenía decirme nada. El Karmapa continuó diciendo: "Una vez estés en Europa debes construir un templo, un monasterio, un centro de retiros y dar enseñanzas. No debes restringir tu actividad dhármica a un sólo país o a una área pequeña. Debes esparcir el dharma por todas partes, de tal manera que mucha gente pueda tener el contacto y desarrollar confianza en el budismo. Debes ir pronto porque el tiempo está maduro y hay que actuar en el momento preciso. La gente tiene emociones muy fuertes y la situación puede cambiar rápidamente. Por lo tanto, debes ir cuanto antes. Los tiempos y la gente cambiarán. Si el dharma no se establece en todas partes, el sufrimiento será tremendo, parecido al sufrimiento que se experimenta en los infiernos. Si tenemos éxito en introducir el dharma, este sufrimiento se verá minimizado.

Estamos permitiendo que la gente entienda sus emociones, que distinga entre lo positivo y lo negativo, posibilitándole escoger lo que es correcto. Esto será de gran beneficio para el mundo y por eso te envío a Occidente. Es muy importante hacer todo lo que se pueda por los demás seres y por eso es importante tratar de introducir el dharma en todas partes".

El Karmapa continuó: "Es muy difícil que el Tíbet obtenga la independencia e incluso si esto llega a suceder, nosotros no podremos regresar. Nos quedaremos aquí en India. Es más, llegará el momento en que los tulkus tendrán dificultades y no tendrán donde vivir. Si vas ahora, tendrás la oportunidad de establecer un lugar allí, donde tu actividad benefactora podrá florecer. Es por esto que debes construir un monasterio. En el Tíbet, el dharma se restablecerá y la gente tendrá la oportunidad de practicar de nuevo así sea en pequeña escala. Podrán practicar a la vez que trabajan, pero nunca será como antes, cuando la gente se podía concentrar de lleno en su práctica. Por lo tanto, será difícil que el dharma se estabilice en el Tíbet y de esa manera no permanecerá por mucho tiempo. En Bután la situación está bien por el momento, pero no se sabe por cuánto tiempo será estable. En Sikkim todo está muy bien actualmente, pero esta región pronto perderá su independencia. En cuanto a Rumtek, tampoco será como ahora. Es posible que las reliquias estén en gran peligro en Rumtek. Por eso estoy pensando en llevarlas a Occidente donde la situación es más estable. Aquí hay muchas reliquias.

No sería exagerado decir que la mitad de las reliquias que teníamos en Tíbet están aquí. Yo logré salvarlas y en Tsurphu no quedó ni una sola reliquia. Sin embargo, hay un gran peligro de que se pierdan en Rumtek. Tengo la esperanza de que se puedan preservar en Occidente y también por eso debes construir un monasterio. Es más, quisiera que ahora llevaras algunas de esas reliquias que viste ayer". Yo le contesté que no quería, que tarde o temprano la gente empezaría a decir que yo había tomado las reliquias. Le dije que era mejor que permanecieran en Rumtek. Luego me enseñó unas estatuas, algunas de ellas, las más sagradas, irradian bendiciones. Hizo mucho énfasis en que en el futuro yo debía llevarlas Occidente y asegurarme que no se perdieran.

Una noche el Karmapa envió a un monje llamado Chogyal a recogerme. Le dije que era demasiado temprano, que las estrellas todavía se veían en el cielo, que todavía era de noche. Chogyal dijo que el Karmapa le había pedido que me trajeran y que por eso debía ir inmediatamente. Me negué, pero Chogyal dijo que no partiría sin mí. Fue así como acudí a ver al Karmapa. Estaba sentado en un gran asiento en la terraza de su casa. Al otro lado de la terraza había otro asiento igual y el Karmapa me dijo que lo trajera y me sentara a su lado. Como el asiento era demasiado pesado el Karmapa me ayudó a moverlo. Luego de que nos sentamos, me bendijo. Puso las dos manos en mi cabeza y recitó la oración del linaje: Dorje Chang, Tilo, Naro, Marpa, Mila y demás. El Karmapa recitó esta oración tres veces y me dijo que ahora me había dado la transmisión y la bendición completa del linaje. De esta manera me convertí en sustentador de este linaje. Luego le hizo súplicas a los protectores, a las dakinis y a las viras informándoles que me había dado la transmisión completa del linaje y que debían ayudarme y protegerme. Esto también lo recitó tres veces. Yo estaba tan abrumado que lo único que podía hacer era llorar. Pensaba: "¿Qué es lo que este gran maestro está diciendo?" Miré tres veces a mí alrededor para asegurarme que nadie estuviera mirando. Estaba realmente avergonzado de que el Karmapa me diera semejante transmisión y que pusiera tanta atención en mí. Mis ojos estaban llenos de lágrimas y temblaba de excitación. Estaba en shock. Hasta ahora sólo he hablado unas pocas veces de este evento en el que el Karmapa me hizo sustentador de su linaje. En esa ocasión el Karmapa me dijo muchas cosas. Incluso hoy en día el recuerdo de ese momento me humedece los ojos. Luego el Karmapa me mostró fotografías de todo tipo de templos y monasterios y me dijo que debía construir algo así. Nos quedamos hablando hasta el amanecer. El Karmapa me aconsejó en muchas cosas y después sirvieron el té.

Más adelante, cuando el Karmapa vino a Europa yo todavía no había terminado el templo. Sin embargo, dijo que no debía preocuparme ni desanimarme, que primero debía establecer un centro de retiros y que luego todo se manifestaría en forma natural. Literalmente me dijo: "Definitivamente debes construir un centro de retiros y vas a ser capaz de hacerlo. Debes establecer un templo y un centro del dharma y también vas a poder hacerlo. Debes ordenar muchos monjes y establecer un centro para monjas y también podrás hacerlo". El Karmapa me repitió esto varias veces mientras yo pensaba en la responsabilidad que me estaba dando. ¿Cómo podría un hombre viejo hacer todo esto? Estaba mudo. No podía imaginar en lo más remoto de mi mente cómo todo esto podría ser. Por lo tanto, no dije nada sobre de todos esos planes. Sin embargo, el Karmapa supo inmediatamente lo que estaba pensando y dijo: "Vivirás más tiempo que yo. Aunque soy mucho más joven que tú, moriré antes y tendrás que terminar estas tareas. Ya te he trasmitido todas las bendiciones, poderes y habilidades. Por lo tanto, podrás llevar a cabo estas tareas. En mi próxima encarnación y antes de que mueras, nos encontraremos de nuevo. Estoy seguro de que no morirás antes de que esto suceda. Ahora te he dado muchas responsabilidades. Por favor, no pienses que no vas a ser capaz. Si no tuvieras el karma para lograr todo esto, de todas maneras sería imposible. Confía en mí. El momento es correcto y el karma es correcto. No tendrás dificultades. Si confías en que soy el Karmapa, serás capaz de hacerlo todo. Confía... ¡Yo soy el Karmapa! Tus habilidades para hacer todo esto no son de esta vida. Son de tus vidas pasadas. Los dos hemos trabajado para el dharma en muchas vidas. Es de ahí que viene el karma para lograr lo que nos estamos proponiendo. Eres como un pionero de mi trabajo. Tu karma es estar en Occidente ahora. Incluso si quisieras alcanzar la budeidad en esta vida, no sería posible. Inclusive en el futuro continuaremos trabajando para el dharma.

Por dos vidas más trabajarás conmigo. Después, ya no tendrás que encarnar más y habrás alcanzado la budeidad perfecta. Definitivamente yo me manifestaré en este mundo como el Karmapa por tres o cuatro vidas más. Después de esto, mi actividad se esparcirá a través de varias manifestaciones pero sin el nombre "Karmapa". Las tareas que te he encomendado no te causarán ningún problema. Confía en mí. Yo soy el Karmapa, no soy cualquiera. Yo sé que tu actividad se manifestará naturalmente debido a tu karma. No tendrás que preocuparte por quién cuidará de los centros en el futuro porque allí estará Shamar Rinpoche para hacerse cargo una vez que tú faltes". De esa manera, el Karmapa me aseguró que Shamar Rinpoche se responsabilizaría de los centros.

En ese momento el Karmapa me dio muchas más instrucciones de lo que he contado aquí pero estos fueron los puntos más importantes. El lama Jiggle es consciente de todas estas instrucciones. Siempre permanecía con el Karmapa. Así como algunos otros discípulos importantes, el lama Jiggle siempre estaba cerca de él. Cuando el Karmapa me dijo que tenía que hacer todo esto, no me sentí capaz. Pensaba que era un hombre viejo sin ninguna cualidad. Por eso no prometí nada. Simplemente me senté ahí y escuché lo que dijo. Antes de partir de Rumtek le dije: "Así como ha descrito el Occidente, simplemente voy a pensar que voy a ir a una tierra pura". El Karmapa me contestó: "No digas eso. Occidente, aunque es muy cómodo, no se puede comparar con una tierra pura. No es más que un reino humano". Finalmente me dijo: "Siempre debes decidir por ti mismo. Tienes todo mi apoyo personal. Siempre podrás referirte a estos momentos y decir que estás actuando en mi nombre. Yo estaré ahí presente en lo que hagas. Puedes estar seguro de mi apoyo total. Adicionalmente, te daré una carta que acreditará tu autoridad". Yo le dije al Karmapa que no necesitaba nada, pero él añadió: "No... Vendrán épocas en las que necesitarás esta aclaración escrita y es mejor que la lleves contigo". Sin embargo yo le respondí: "No necesito la carta. Si usted como Karmapa dice que todo saldrá bien, no necesito autorizaciones por escrito".

De hecho, se presentaron dificultades en la construcción del centro de retiros. En esa época Jigmela estaba con el Karmapa en América y le contó sobre los problemas que estábamos teniendo en Francia. Entonces, el Karmapa mandó una carta dándome la autoridad y diciendo que las cosas se tenían que hacer como el Lama Gendyn decidiera, que no había discusión al respecto. En la carta también decía que yo había recibido todas las bendiciones y transmisiones y que nadie debía tener dudas sobre mis decisiones. Fue así como terminé con esta carta de reconocimiento que el Karmapa me había querido dar desde el principio. Todo se desarrolló como él lo previó y está funcionando bien. Todo lo que el Karmapa dice se cumple. Puede que haya olvidado algunas de las instrucciones del Karmapa pero, como dije antes, el lama Jigmela las conoce todas. Le pueden preguntar... El siempre estaba con el Karmapa, comía con él, viajaba con él. Yo conozco a Jigmela desde que era niño, bueno, ya es un hombre grande. Siempre estuvo en los eventos importantes. Sólo en aquella ocasión en la que el Karmapa me dio la bendición y la transmisión completa estuvimos los dos solos. Todas las profecías del Karmapa se cumplen. Varias de ellas no se han revelado, pero también se manifestarán...

From: Mandala No. 13 (1998)




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