Aproximacion a la telenovela



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Aproximación a la Telenovela1

Lic. Marcelo A. Moreno

La perspectiva teórica propuesta para el estudio de la telenovela toma como punto de partida la consideración de esta última desde dos coordenadas fundamentales: en tanto uno de los géneros esenciales- aunque no exclusivo2- de la ficción televisiva, y también formando parte de los modos de representación y el conjunto de significaciones de la cultura de masas.

Una de sus primeras características es su voluntad de no acabar nunca, de prolongarse indefinidamente: se enrosca sobre el deseo del espectador y, mientras lo tiene atrapado, se reproduce indefinidamente enroscándose a su vez sobre sí misma, sobre sus personajes, sobre sus anécdotas narrativas (el culebrón como denominación metafórica y popular del género en Centroamérica). Si atendemos a su especificidad genérica, posee un estatuto narrativo, constituye un relato desplegado alrededor de estas dos constricciones: la reproducción indefinida y el mantenimiento del deseo del espectador que permanece continuamente atrapado.

Para mantener este deseo se recurre a todos los procedimientos de la cultura de masas y del impacto espectacular3 : estructura narrativa muy compleja, red de conflictos en el plano de la relación entre personajes, secuencias muy breves con una duración temporal común al spot publicitario vinculada a la velocidad del discurso televisivo y, por último, la existencia de un núcleo de tematización desarrollado en torno a isotopías hipercodificadas (dinero, violencia, sexo, cuerpos deseables).

El mecanismo que permite articular la regla del género en los términos explicitados, con el formato que caracteriza a la telenovela, es el agotamiento de todas las posibilidades combinatorias tanto en lo tocante a la trama como al diseño de los personajes. En cuanto a la trama, combinaciones positivas: alianzas amorosas, sexuales, económicas, como alianzas negativas (conflictos amorosos, sexuales, económicos). En cuanto a los personajes, sometimiento a todo tipo de transformaciones para facilitar las combinaciones anteriores: cambio o inversión de objetos de deseo, transformaciones periódicas de su carácter y conducta moral, mutación absoluta vía crisis psicológica mediante dos formas- amnesia galopante o un renacimiento luego de una muerte aparentemente definitiva. El agotamiento de las elecciones narrativas posibles vacía cada gesto, cada acto y, finalmente, al personaje que lo sustenta ,de todo sentido. Y abolido el sentido, el proceso comunicativo instaurado por la telenovela se vacía de todo valor informativo, de toda significación: sólo queda el contacto periódico, prolongado al infinito, entre el espectador y ese universo vacío- por demasiado lleno- constituido por el culebrón.

El universo narrativo de la telenovela se presenta como un universo simultáneo al del espectador. A diferencia de los modelos narrativos que funcionan en tanto emergentes de la telenovela (el folletín, el melodrama, el radioteatro),4 no existen en el culebrón elipsis temporales significativas. Los personajes coexisten con el espectador en su mismo tiempo cotidiano: cada nuevo episodio es un seguro reencuentro con unos seres electrónicos que se han introducido en nuestra cotidianeidad. En ausencia, pues, de relaciones no mediatizadas por los medios, el género que nos ocupa- esa red de telenovelas que configuran una de las direcciones del universo narrativo televisivo- tiende a una cierta abolición del mundo real: único referente de sí mismo se ofrece como una nueva y única cotidianeidad de naturaleza electrónica y al mismo tiempo descorporizada: constituida por puras imágenes sin cuerpo, plenas de look y de light, íntimamente publicitarias.

Sin embargo, el universo instituido culturalmente por la telenovela es de naturaleza familiar. Ello puede explicarse por la lógica interna de su formato (estructura con un alto grado de tipificación y estereotipos), debido a que las relaciones familiares permiten mantener lazos estables entre los personajes. Esos vínculos evitan la lógica dispersión que los intensos conflictos que oponen a los personajes debieran generar (configuración actancial). Las redes familiares introducen una tensión centrípeta que frena las tensiones centrífugas producidas por los conflictos y hacen posible, paradójicamente, una permanente e indefinida producción de nuevos conflictos.

Dicha lógica estructurante que se define por el agotamiento de todas las combinaciones posibles tiende necesariamente a convertir ese universo narrativo en un universo familiar incestuoso5. Un nuevo personaje, carente de lazos familiares con el grupo, entabla relaciones sexuales con uno de sus miembros; poco después inicia unas nuevas relaciones con el hermano/a de éste, y así sucesivamente. El carácter incestuoso rige también el plano económico; es siempre en el interior de un tejido intrafamiliar en expansión- por las razones explicitadas- en donde los planos económico y sexual se superponen y recubren mutuamente. La conversión del universo narrativo en un universo incestuoso constituye, según Gonzáles Requena, la condena de un relato que pretende prolongarse indefinidamente. He aquí la prueba de la necesidad de cierre del relato como el corte que hace posible su funcionamiento simbólico, si nos atenemos a la inscripción del deseo como un mecanismo básico del culebrón. En este sentido, el dinero y el sexo son dos significantes fundamentales para el simulacro del sentido abolido.

La producción del deseo en su dimensión semiótica y psicoanalítica6 se relaciona de modo no disociable con un componente esencial de toda telenovela: el discurso amoroso7 definido como una relación de deseo entre los personajes retóricamente configurada, la cual inscribe la figura del matrimonio (casamiento) en términos de virtualidad y realización según los itinerarios del itinerario narrativo. La naturaleza intrínseca del deseo- se muestra y se oculta, se encuentra y se pierde, se acepta y se rechaza- configura un funcionamiento especular (de espejo) en el sistema de los personajes8articulados en el juego de relaciones entre el ser y el parecer: en sus infinitas transformaciones ellos se ven condenados a una progresiva indiferenciación, en un reflejo del estado anterior, constituido como un Otro, a una final identidad.

La existencia del discurso amoroso incide en la disposición de la diégesis (historia mostrada / narrada) Podemos afirmar que se muestra y se narra una historia de amor; pero de un amor que necesita ser alcanzado, conseguido, recuperado a partir de la eliminación de un obstáculo: posición social, aparición de un oponente, estados pasionales de algún personaje. Por regla del formato, en cada episodio hay, al menos, una secuencia en la que se hace el amor. Puede tener lugar en el hogar o en el rascacielos, en la cama, en el diván, en el piso, o en la piscina. Pero, cualquiera sea el caso, la secuencia mantiene perceptivamente tres elementos constantes:


- dos cuerpos lascivos que se abrazan y besan.

- un tercero excluido / traicionado inevitablemente mencionado.

- una relación económica superpuesta a la corporal hasta fundirse con ella.9
Y, atravesando el interior de la secuencia amorosa10 con su amplio abanico de variaciones, están presentes juegos de palabras que combinan los tres elementos.

Si observamos la espacialización, observamos que existen dos espacios fundamentales en relación opositiva: las casas familiares (fastuosas / hogareñas, bajas y anchas, rodeadas de amplios jardines, ámbitos emblemáticos de lo femenino) y los rascacielos, edificios de las empresas (altísimos, rectilíneos, desafiantes, lugar retórico de lo masculino) En estos espacios se hacen los negocios y se hace el amor; las reuniones familiares y los consejos de administración son las dos figuras constitutivas de reencuentro periódico de los personajes.

Como consecuencia de la imposibilidad de pensar la telenovela fuera de las coordenadas de la cultura de masas y del discurso televisivo, no podemos obviar la referencia a la publicidad: la inverosimilitud, la sobreactuación; la artificiosidad expresiva de las imágenes audiovisuales, de estas poses, se agotan en gestos absolutos de seducción, de oferta exhibicionista. Ello implica la necesidad de considerar al culebrón, desde una perspectiva teórica, no sólo como un género con funcionamientos textuales específicos, sino también en términos de una industria determinada por los procesos de la lógica del mercado que ofrece la venta de un producto en el interior de la ficción mediática latinoamericana. Esto último significa hacer ingresar el conjunto de acciones estratégicas impuestas por los productores, directores, libretistas, actores y propietarios de los grandes medios de comunicación. En tal sentido, los indicadores de raiting y las mediciones de audiencia inciden de manera notable en el proceso de preproducción, producción y postproducción de la telenovela, así como de sus cambios en el transcurso de su emisión.

Sintetizando, la aproximación al estudio de la telenovela que proponemos considera tres aspectos esenciales en sus fundamentos teóricos. Este tipo de ficción serial y televisiva es al mismo tiempo:

a)un texto: entendido como estructuras funcionales de organización para los constituyentes cuya importancia es sociocomunicativa, que presentan componentes específicos (discurso amoroso, formato tipificado, narratividad, reproducción infinita)

b)un discurso televisivo: la telenovela es apenas un fragmento inserto en una unidad discursiva superior, sistemática y organizada (programación) que es el discurso televisivo caracterizado por la fragmentación, velocidad, coherencia textual, combinación heterogénea de géneros, entre otros rasgos.

a)una industria: regida por la lógica de las prácticas económicas y supeditada a las reglas del mercado, esta ficción se convierte en un producto de exportación que implica una inversión y un consecuente grado de rentabilidad. De esta manera el culebrón pasa a ser un producto exportable a algunos países de Latinoamérica y Europa.

Pensamos que estas reflexiones teóricas pueden ofrecer un punto de partida para el abordaje de este tipo de ficción mediática, sin los matices peyorativos que han impregnado el género.



Lic. Marcelo A. Moreno


Universidad Nacional de Córdoba, Argentina.

BIBLIOGRAFIA


BARTHESS, Roland:

Fragmentos de un discurso amoroso. Siglo XXI,BuenosAires, 1987.

BARTHESS Roland:



Introducción al Análisis Estructural del Relato. Siglo XXI, Buenos Aires,1976.

BAJTIN, Mijaíl: Estética de la creación verbal. Siglo XXI, Buenos Aires, 1987.

GONZALES REQUENA, Jesús:

El discurso televisivo. Espectáculo de lapostmodernidad. Cátedra, Madrid,1988.

LACAN, Jacques:



El Seminario I: Los escritos técnicos de Freud. Paidós, Barcelona, 1981.

MAZZIOTTI, Nora: La industria de la telenovela.



La producción de ficción en América Latina. Paidós, Buenos Aires, 1996.

MOLINA, Xinia:



Trayectoria de la telenovela latinoamericana. Análisis de la telenovela brasileña. Revista de Comunicación Social. Tenerife, España, 2001.

1 Para la escritura del presente trabajo, tomamos como punto de partida las reflexiones de El discurso televisivo: un espectàculo de la postmodernidad. Jesùs Gonzàlez Requena, Càtedra, Madrid,,1988.

2 Es importante tener en cuenta que, si bien toda telenovela es una ficción televisiva, no toda ficción televisiva es una telenovela.

3 Desde una perspectiva específicamente televisiva, entendemos por impacto espectacular la interacción que surge de la puesta en relación de un espectador y de una exhibición que se le ofrece mediada por una distancia entre uno y otro. La vista se constituye en el sentido predominante y configura al sujeto como espectador. La preeminencia de lo visual inscribe la presencia del cuerpo que actúa, trabaja y se exhibe, incluso en ocasiones imaginado por el televidente. Esta mostración de la corporalidad es una de las características esenciales de la imagen televisiva. Gonzáles Requena, op cit, págs 55-57.

4 Es posible hipotetizar que el conjunto de transformaciones históricas (¿evolución?) experimentadas por la telenovela en el marco de una periodización cronológica en la cultura argentina, obedece a una tensión productiva entre los polos melodrama- costumbrismo. Según en cuál de los términos se ponga el acento en cada período histórico, habrá un mayor o menor predominio de uno o de otro; o bien su entrecruzamiento y borramiento de las fronteras. Piénsese al respecto en el gradual ingreso de la ficción policial como resorte básico de la trama en el formato de la telenovela durante la década de los 90.

5 El calificativo incestuoso no alude a una valoración moral sino que más bien se refiere a una modalidad de relación del discurso amoroso.

6 Para una consideración de la dimensión psicoanalítica del deseo nos remitimos a los abundantes escritos de Jacques Lacan sobre este tema.

7 El concepto de discurso amoroso que usamos en este trabajo tiene muchos puntos en común con la propuesta teórica de Mijaíl Bajtín. Ver “El problema de los géneros discursivos” en Estética de la creación verbal. Siglo XXI, Buenos Aires, 1987.

8 Es fundamental en este punto no dejar de tener en cuenta el análisis de las pasiones según los principios teóricos que propone la semiótica de las pasiones.

9 En tal sentido, la serie Arnaldo Andre producida por Raúl Lecouna y emitida por TELEARTE S.A (Canal 9) en Argentina a mediados de la década del 80, contiene elementos significativos en cuanto al funcionamiento del discurso amoroso. Particularmente El infiel (1985) inscribe un juego de diferencias en el espacio del género porque-de acuerdo a nuestra hipótesis- desestabiliza algunas reglas definidas por su formato específico: la parodia del galán, con un efecto humorístico, que no está enamorado del personaje femenino protagónico y que, por lo tanto, no puede llevar a cabo la instancia del matrimonio ( figura clave en los finales de las telenovelas); la sucesión de peripecias amorosas con distintas mujeres en el desarrollo de la historia; la existencia de un clima erótico, y el cierre con un final no previsto por el espectador, son algunos de sus aspectos.

10 La determinación de las secuencias amorosas no excluye los principios teóricos y metodológicos de la secuenciación barthesiana tal como se expone en Introducción al Análisis Estructural del Relato, Tiempo Contemporáneo, Buenos Aires, 1976. Se trata de una relación de complementariedad entre ambas.



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