Año V número 25 La violencia en la Escuela



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CONSECUENCIAS


La asertividad y las víctimas del maltrato

Algunos alumnos especialmente los que han tenido experiencias prolongadas de abuso, maltrato, han sufrido un deterioro de esta capacidad. El niño que no puede decir que no a la decisión de otro, que se siente perdido sino está acompañado, que no sabe lo que desea, es un niño que necesita acrecentar el dominio de la asertividad.

La autoestima o afecto hacia sí mismo es imprescindible como base emocional para afrontar las tareas y actividades de la vida en general y, muy especialmente, del aprendizaje. Por otro lado, su mala opinión de sí mismo lo convierte en un ser excesivamente sumiso y dócil ante las imposiciones de los demás o por el contrario se vuelve esquivo e inconformista con lo que se le dice. Un niño o adolescente que está sufriendo la presión de verse insultado, amenazado o marginado por otro, no está en condiciones de aprender ni de desarrollar adecuadamente su vida social.

Aunque parezca contradictorio la víctima del maltrato se culpa por no ser “matón” y por no responder a la violencia que recibe con violencia. Esto le provoca sentimientos muy contradictorios, volviéndose irritable, inseguro y asustadizo. A veces estos niños se oponen a la compañía de los compañeros y ocultan sus sentimientos a los adultos, lo que empeoran las cosas, al no dar posibilidades de ayuda.



La empatía y su desarrollo


La empatía es la capacidad de apreciarlos sentimientos y las emociones que está sintiendo nuestro interlocutor en un proceso de interacción con él. Es así como los niños dan muestra de estar desarrollando su empatía pero, para que esto se logre es necesario que el entorno social sea suficientemente bueno para que los adultos les muestren el camino.

Cuando un niño se educa en contexto social en el que predominan las malas relaciones interpersonales o una comunicación poco adecuada, los aprendizajes sociales se deterioran y las habilidades sociales indispensables no se logran, se adquieren hábitos negativos cuando estos mismos niños podrían haber aprendido aquellas habilidades que no poseen.

Este es el caso de la empatía cuando se han realizado aprendizajes sociales negativos a través de experiencias de desprecio, agresividad injustificada o violencia, la capacidad empática no solo se reduce, sino que aumentan las dificultades para su reeducación, y se hace imprescindible que estos niños o adolescentes establezcan mediante procesos educativos, su sensibilidad emocional y afectiva hacia sí mismos y hacia los demás.

Problemas de relaciones interpersonales

Existe acuerdo entre los investigadores en la suposición de que el rechazo y el aislamiento de los compañeros de clase sean situaciones en la vida de un niño que lo hacen sensible a desarrollar problemas de inadaptación escolar, social y de ajuste emocional.

Experimentar rechazo y aislamiento de los compañeros reduce las posibilidades de desarrollo social y emocional porque disminuye la interacción con otros niños, los priva de sus beneficios, además de disminuir su autoestima y percibir sentimientos de soledad. Además, los niños rechazados o poco aceptados, reciben más agresiones siendo víctimas de otros niños (en el caso del bullying) Existen dos tipos de alumnos rechazados:


  1. alumnos de conducta agresiva y perturbadora;

  2. alumnos tímidos o retraídos, con ansiedad social y baja interacción con otros niños.

Si los del primer grupo tienen riesgo de problemas escolares y de conducta antisocial, los del segundo tipo tienen riesgo de padecer problemas de conducta y depresión.

La víctima del bulling tiene consecuencias como:


  • Fracaso y dificultades escolares

  • Ansiedad y ansiedad anticipatoria

  • Insatisfacción

  • Fobia a ir al colegio, ausentismo

  • Riesgos físicos

  • Formación de una personalidad insegura que impide el desarrollo normal

  • Descenso de la autoestima al no lograr resolver los ataques.

MEDIDAS PREVENTIVAS FRENTE A LOS ACTOS DE VIOLENCIA


-Factores para la prevención de conflictos escolares:

- Importancia de un clima escolar que priorice los vínculos y las relaciones interpersonales sanas.

- buena relación docente – alumno

- Introducir espacios recreativos, que permitan el movimiento corporal (teatro, deporte).

- Búsqueda de soluciones cuando el conflicto está instalado.
Hay dos tendencias:

-mantener y reforzar las normas existente

-probar caminos alternativos.

Ofrecer un lugar que funcione como un espacio de contención, de aprender a abordar los problemas promoviendo el diálogo mostrando alternativas de resolución de conflictos, permitiendo transformar los sentimientos de bronca en reflexión juegos o relatos

-construcción de modos alternativos de relación.

-actitud del adulto frente al momento de la irrupción violenta.


1- proteger la integridad tanto física como emocional de cada alumno.

2- respetar los sentimientos, escuchar las versiones de cada uno.

3- no omitir opiniones apresuradas.

4- recuperar la serenidad.

5- reflexión

RESOLUCION DE CONFLICTOS

La primera reacción: intentar rápidamente reprimirlo, disipar el conflicto. La buena comunicación, es un requisito básico para adquisición de habilidades para la resolución de conflictos:

.aprender a escucha

.tratar de ponerse en el lugar del otro

.Ser tolerante

PASOS BASICOS PARA RESOLUCION

Aceptar que el problema es importante y que merece ser resuelto.

Definir la posición y los intereses.

Poner en práctica técnicas de resolución de conflictos

Objetivo: destacar que existen otras alternativas de resolución

ASPECTOS A TENER EN CUENTA

Se debe destacar el proceso tanto como el resultado. Cuando el docente es mediador debe ser imparcial.

- Negociación: no interviene externo a las partes que comparte el conflicto. Necesita que se enseñe a ejecutarse, equivocarse y reconocer oportunidades.

- Mediación: un tercero, imparcial

- Arbitraje: autoridad. La solución la toma un adulto cuando no funciona la mediación.



CLAVES CON LAS QUE LA FAMILIA Y ESCUELA PUEDEN TRABAJAR CON NIÑOS Y JOVENES.

  • La responsabilidad personal: Es una cualidad a potenciar y supone que cada uno responda enteramente de sus actos, sin excusas, ni “ellos tuvieron la culpa”

  • Las relaciones sociales: Deben facilitar la percepción de que somos entes sociables; no estamos solos en este mundo y necesitamos entendernos con los demás.

  • Las normas hay que respetarlas: Deben asumirse como un necesario agotamiento de la libertad individual, para que ésta pueda expresarse de verdad. Son conocidas, compartidas y respetadas por todos los miembros de la familia. Y por la comunidad escolar y de amigos.

  • La comunicación. Basada en la expresión personal y en la escucha, frena la aparición de las actitudes violentas. Saber comunicarse le ayuda a expresarse, a que se les entienda, y mejora su autoestima. Quien sabe comunicar lo que siente es difícil que recurra a opciones violentas para reivindicarse, darse a conocer o manifestar su rechazo ante cualquier situación.


Y ¿Qué hacer?

Tanto la familia como la escuela, las autoridades y la sociedad misma, deben abordar el tema con seriedad y responsabilidad. Desde que un niño tiene dos o tres años debe sentir y saber, que hay pautas a su alrededor, que no es posible cumplir todos sus caprichos y que incluso algunas necesidades tendrán que esperar un tiempo para ser satisfechas. Habremos de enseñarles que los bienes se reparten con los otros niños, y asumir que eso les causara una decepción. La educación familiar y escolar debe ser rígida todo no puede ser. Han que saber aceptar el no, y preguntar los porqués.

No deben tolerarse la burla o la falta de respeto al diferente, deben cultivarse, en la familia y en la escuela valores socializasteis basados en compartir las cosas, el respeto ala diversidad de las personas y el aplazamiento en la satisfacción de necesidades y deseo de niños y jóvenes. Por eso resulta imprescindible que la escuela cuente con el apoyo casi incondicional de los padres, cuya primera actitud será no desautorizar a las enseñanzas delante de los hijos. Y a los docentes les convendría contar con el apoyo institucional necesaria para que sus decisiones ante las actitudes antisociales fueran respaldadas por los padres y por la autoridad educativa.

Dentro de la prevención, distinguimos tres líneas de actuación: la educación en emociones, sentimientos y valores a través de la incorporación a los procesos curriculares de objetivos, contenidos y estrategias que permitan expresar emociones,






Tomar conciencia de los sentimientos y asumir actitudes y valores de respeto mutuo; el trabajo en grupo cooperativo, es una línea de desarrollo curricular, que insiste en que aprender de forma cooperativa produce, como efecto secundario, el desarrollo de la comunicación, la atención al otro, la creación conjunta de conocimiento, el respeto a las ideas propias y a las de los demás, etc.; y la gestión democrática de la convivencia, estando dispuesto a comprender el día a día de las relaciones y a diseñar sistemas normativos que guíen el proceso de establecimiento de hábitos y convenciones libremente elegidos por los protagonistas. Es decir, existe un conjunto de pautas de conducta que hay que asumir de forma obligatoria, pero que no deben ser impuestas sino autoelegidas.

Como respuesta a los alumnos implicados en situaciones de violencia se ha propuesto(Ortega, 2000) seis programas específicos a modo de ejemplo: la resolución en conflictos, la ayuda entre iguales, los círculos de calidad, los programas de desarrollo de la empatía, los programas de desarrollo de la asertividad y el método Pikas. Todos ellos, centrados en desarrollar las habilidades necesarias a cada uno de los implicados y a desestructurar el entramado de relaciones que existían en el grupo.


RESULTADOS DE ENCUESTAS

Para enriquecer el presente trabajo se realizaron encuestas a docentes y alumnos adolescentes y de esta forma se indagaron aspectos relacionados a la temática abordada.

Con relación a la opinión de los docentes, ellos consideraron que en los últimos años ha aumentado la violencia en las escuelas, entendiendo a la violencia no sólo como una forma de maltrato físico, sino también psicológico y verbal.

El 80% de los encuestados admitió haber vivido algunas situaciones de violencia durante su ejercicio. Cuando se han presentado estas situaciones las formas más comunes de abordarlas han sido la aplicación de sanciones y charlas de reflexión.

Al cuestionar sobre las causas que llevan a que se genere la violencia en las escuelas, las repuestas fueron variadas, es decir que se ha considerado por los docentes como un fenómeno multicausal. Así, podemos hacer mención de:


  • la falta de diálogo en la familia,

  • la situación socio-económica,

  • la marginación social y psicológica,

  • la falta de término medio entre límites y libertad,

  • la ausencia de respeto a las normas y a la figura del docente,

  • la influencia de los medios de comunicación y la difusión de ejemplos negativos en detrimento de los positivos,

Por otra parte, consideraron que la carga lectiva e institucional obstaculiza al docente la posibilidad de hacer hincapié en los problemas de relaciones interpersonales.

Con relación a si los docentes están hoy debidamente capacitados para encarar casos de violencia en las escuelas las respuestas más sobresalientes fueron que no están capacitados o están escasamente capacitados. Esto se debe a que no han recibido una formación académica que contemplara este aspecto o a que no todos pueden acceder a los cursos de capacitación por los costos o por la escacez de tiempo para poder realizarlos.

Para prevenir la violencia en las escuelas los docentes han sugerido la creación de espacios que permitan la reflexión y el diálogo por parte de los alumnos y la mayor integración y participación de la familia en la escuela, todo esto sumado al aporte del gabinete psicopedagógico. Se considera de suma importancia que las autoridades institucionales tengan la apertura suficiente como para permitir la creación de dichos espacios, favoreciendo así a un clima institucional más democrático y abierto al diálogo y a la afectividad.

En el caso de los cuestionarios realizados a alumnos adolescentes, ellos manifestaron que consideran a la violencia como una forma de agresión física o verbal.

Se genera como una forma de “descargar bronca”, por la influencia de los medios de comunicación (principalmente TV y video juegos), por los ejemplos de la familia y el barrio y por todo lo que acontece en la sociedad especialmente con relación a lo económico.

Para prevenirla consideran necesario la existencia de buenos ejemplos y de espacios que permitan la reflexión y la posibilidad de ayudarse entre todos.

Como vemos, existe coincidencia en los puntos de vista de docentes y alumnos, aunque cada uno lo vive desde una perspectiva distinta, la realidad es la misma. Las causas y las formas de prevenirlas han sido semejantes para ambas partes y también coinciden en la necesidad de creación de espacios que lleven a la solución y tratamiento de estas situaciones en la escuela.
CONCLUSIÓN

Mediante este trabajo, se ha intentado abordar la temática de violencia escolar, específicamente en los aspectos generadores, sus consecuencias y las formas en que se puede prevenir y afrontar.

Consideramos que hemos alcanzado el objetivo que comprendía ” identificar a la violencia como un fenómeno actual, sus dimensiones y formas de expresión ” a través del trabajo de investigación bibliográfica y de la indagación realizada a protagonistas del hecho educativo actual.

Con respecto al objetivo que contemplaba “determinar causas y consecuencias de violencia escolar” entendemos que lo hemos logrado ya que se pudo determinar que son factores multicausales los que generan esta situación dentro de las escuelas, siendo esto corroborado con la opinión de docentes y alumnos.

Finalmente hemos logrado tener un acercamiento a las medidas preventivas más importantes de actos de índole violenta en las escuelas.

Creemos que es de suma importancia para poder tratar esta temática el hecho de rescatar los valores y los buenos ejemplos, la interacción de la familia con la escuela, la recuperación del dialogo y la reflexión, la empatía y la tolerancia como medios esenciales para mejorar la convivencia en los tiempos que corren.

Todo esto debe encararse con optimismo y esperanza, y creer que el cambio positivo en las personas y en las instituciones es posible y que nuestro desempeño como preceptores es un aporte fundamental para alcanzar esos cambios.
* * *
CTN, Valladolid (Periódico), nº 330

Violencia en la escuela: miradas demasiado cortas


Viernes 23 de febrero de 2007

El fenómeno de la violencia en la escuela tiene una complejidad enorme, y desde luego no puede reducirse a una historia de buenos y malos ni de soluciones drásticas. Esto es lo que está ocurriendo cada vez más en las explicaciones periodísticas de los conflictos escolares: la polarización de la problemática en términos de víctimas absolutas y victimarios tolerados.

La simplificación del asunto en una cuestión de necesidad de reforzamiento de la autoridad (más mano dura); el silenciamiento de los aportes de la pedagogía, sociología y psicología críticas en el área de la resolución de conflictos en la escuela; en definitiva, la manipulación de la opinión pública hacia la creación de un nuevo chivo expiatorio, de ese nuevo terror que supone la infancia-juventud consentida, violenta y criminalizable.

Cuando las encuestas realizadas por sindicatos del profesorado hablan de que los docentes se ven amenazados por la violencia del alumnado, están ofreciendo sólo una de las miradas posibles. Aunque no dudamos de que estas situaciones se dan en los centros, su explicación es muy pobre. Se habla sólo de un tipo de violencia: la violencia directa, y se olvida preguntar a la otra parte (el alumnado). Para entender muchas de las cosas que están pasando hace falta entender otro concepto: el de violencia estructural. Ésta es la violencia que generan las estructuras sociales, económicas y culturales que crean situaciones de marginación y de injusticia. Es muy fácil ejercer violencia (estructural) contra una persona o un grupo sin utilizar la agresión física, es tan sencillo como excluir de un recurso a alguien (espacio, derechos básicos, voz, afectividad...).

A menudo, los barrios que están condenados por este sistema capitalista a la marginación y a la precariedad (esto es, a la violencia estructural) salen en los periódicos como los lugares donde hay más violencia. Pero, ¿a nadie se le ocurre pensar que hay una correlación evidente entre violencia estructural y directa?, ¿no es cierto que quién se siente desplazado y fracasado tiene más posibilidades de utilizar la agresión?. (Es lo que desde las investigaciones de psicología comunitaria se llama estresores sociales).

Hay un mecanismo muy sencillo que explicamos en nuestras actividades formativas, y que funciona automáticamente en la mayoría de la gente: es la cadena fracaso-frustación-agresión. Cuando nos sentimos fracasados/as (a menudo porque el capitalismo hace fracasar a muchos y permite triunfar sólo a unos pocos), incubamos a continuación un sentimiento muy negativo y destructivo (que correlaciona con la autoestima), la frustración. De manera automática, ante la frustración se busca una salida activa, esto es, la agresión. (como señala, entre otros, el psicoanalista Anzieu).

Si la juventud de clase obrera actualmente se encuentra sumergida en la precariedad laboral, la falta de futuro, la invitación a un consumismo que no va a poder saciar, el olvido por parte de la administración... es lógico que se dé un aumento de sus respuestas violentas, aunque éstas no nos gusten y vayan disparadas contra cualquier blanco alejado de sus adversarios reales. Comúnmente los/las chavales/as que son tildados de violentos sufren también situaciones graves de violencia, y por tanto aprenden a utilizarla y forman parte de su repertorio de habilidades de supervivencia.

Aunque pensamos que las escuelas no son todavía esas junglas que nos presentan los expertos del alarmismo social, sí creemos que hay un aumento de las distintas formas de violencia (estructural y directa) en su seno. Pero el quid de la cuestión es ¿qué tipo de escuela esperábamos en una sociedad que es violenta? Los caminos para salir de este embrollo son difíciles y largos, pero es necesario emprenderlos. Hay mucha gente vociferando, pero poca gente implicándose en buscar soluciones.



Huyendo de las recetas, pero dando algunas pautas sugerentes, proponemos algunas líneas que ya se vienen trabajando:

 Desprogramarnos de la violencia. Se trata de desarrollar una educación que vuelva críticamente a los/las chicos/as contra la violencia. Estamos muy bien adiestrados para la violencia (ahí los mass media nos dan un máster) desde pequeñitos, una violencia que despierta fascinación y que siempre acaba siendo justificada. Una violencia en la que estamos entrenados fundamentalmente los varones, como seña estúpida de la masculinidad. Aprender que la violencia le duele a quien la sufre, a través de la empatía, resulta vital para distanciarnos críticamente de la agresión y el dominio.

 Actuaciones globales. Debemos huir de los enfoques micro que acaban individualizando el problema. Ya basta de esos programas que sólo actúan desde la óptica del control de la conducta, que hablan únicamente de comportamientos disruptivos, que buscan la patologización de la infancia o la culpabilización de los/las alumnos/as y sus familias. Si el problema es de todos/as, debemos buscar las soluciones entre todos/as. Toda la institución escolar debe participar desde lo positivo, desde lo que puede aportar, siguiendo ejemplos como: programa de alumno/a ayudante, mediación y negociación, transversalidad de la Educación para la Paz, aprendizaje cooperativo, asambleas para recuperar la palabra, escuelas de madres y padres, etc.

 Recuperando la comunidad. Como las causas de la violencia escolar están más allá de los muros de los colegios, es necesario trabajar también desde fuera. La importancia de los vínculos y redes sociales es crucial para prevenir la violencia y para resolver los conflictos de manera no-violenta. Abrir los centros educativos a sus barrios, acercar los contenidos y metodologías a las culturas populares, no abandonar la Educación Compensatoria para corregir las desigualdades... Pero además trabajar desde fuera creando redes comunitarias que abracen a la escuela, mediante grupos de apoyo y de autoayuda, conectando con las asociaciones del entorno y promoviéndolas, y recobrando la lucha social reivindicativa y autogestionaria para conseguir logros colectivos que nos lleven hacia el desarrollo comunitario, tan necesario para que los grupos humanos vivan en una paz real.

Texto elaborado por: Rocío Cañadas Salguero, Francisco J. Cuevas Noa, y Santiago Sánchez Muñoz, miembros del Colectivo de Educación Social y Noviolencia Buenaespina (Jerez)


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