Antecedentes socio-históricos de los Movimientos Campesinos



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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES

CARRERA DE SOCIOLOGÍA
Materia Obligatoria: PSICOLOGIA SOCIAL

Cátedra: VOLOSCHIN

Primer Cuatrimestre 2008

Comisión: 32
Integrantes:

Claudia Marcela Toniolo DNI 14315170

Cecilia Iannelli DNI 31822263

Nicolás M. Herrera DNI 29040461

Gustavo O. Larrocca DNI 17984068

Titulo de la investigación:
MUJERES ABRIENDO SURCOS”

Una mirada al rol de género dentro de los nuevos movimientos campesinos en Argentina.

Tema de investigación:

El rol de la mujer en los movimientos campesinos de la República Argentina desde mediados de los años noventa hasta la actualidad.
Problema:

Resurgimiento de los movimientos campesinos a partir de las políticas neoliberales impuestas por el consenso de Washington desde mediados de la década del noventa hasta nuestros días.
Pregunta Problema:

¿De que manera la participación del genero femenino incidió en el cumplimiento de los objetivos de cada uno de los movimientos a investigar?
Hipótesis:

La participación de la mujer marcó un sello distintivo dentro de las luchas campesinas.
Objetivos generales:

Analizar la importancia de la participación de la mujer en la creación, desarrollo y mantenimiento estructural de los movimientos campesinos.
Objetivos Específicos:

  • Indagar la forma de organización.

  • Explicitar el rol de la mujer dentro de dichos movimientos.

  • Determinar posicionamiento del hombre en el funcionamiento de los movimientos.

  • Examinar las relaciones de ambos géneros en la delación de las estructuras de estos emprendimientos.

  • Investigar la importancia del rol activo de la mujer dentro de estos movimientos.


Ejes de análisis:

Indagar la irrupción de la mujer en los movimientos campesinos para evaluar los diferentes grados de participación de las mismas en el transcurso del tiempo.

Conocer los distintos roles ejercidos por la mujer dentro de estos espacios tradicionalmente construidos a partir de representaciones simbólicas masculinas.
Universo:

Integrantes de los movimientos campesinos de la República Argentina entre los años noventa hasta la actualidad.

A continuación presentamos un breve mapeo de las organizaciones campesinas en Argentina, sobre todo de sus expresiones más visibles.

Las mismas son: Movimiento Campesino de Santiago del Estero - MOCASE (Santiago del Estero), Movimiento Campesino de Córdoba - MCC (Córdoba), Unión de Trabajadores Sin Tierra - UST (Mendoza), Movimiento Campesino de Salta – MOCASA., Asociación de Productores Familiares de Florencio Varela - APF (Buenos Ares), la Red Puna (Jujuy), el Movimiento Agrario Misionero – MAM (Misiones), Movimiento Campesino de Formosa – MOCAFOR (Formosa), Asociación de Crianceros Unidos – ACU (Neuquén), Unión de Ligas Agrarias de Santa Fe – ULAS (Santa Fe), Ligas Agrarias Entrerrianas – LAE (Entre Ríos), Ligas Agrarias Correntinas – LAC (Corrientes); Ligas Agrarias Chaqueñas – LACH (Chaco).
De todas estas Organizaciones nos abocaremos al estudio de tres de Ellas que son:



  1. Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE) – Santiago del Estero

En 1990 en Quimilí se conforma el Mocase con representantes de distintas organizaciones campesinas y nuclea a mas de nueve mil seiscientas (9600) familias a lo largo de todo el territorio santiagueño. Asumiendo como objetivo central la lucha por las tierras y por mejorar las condiciones de vida de las familias campesinas.


  1. Movimiento Campesino de Salta (MO.CA.SA.) – SALTA

En 1983, Las comunidades Kollas de Finca San Andrés (129 mil ha), Salta, retoman la lucha por lograr la tenencia legal de las tierras que ocupan, frente al Ingenio San Martín del Tabacal que compró las tierras con las poblaciones incluidas en el año 1932.


  1. Movimiento Campesino de Formosa (MO.CA.FOR.) - FORMOSA

En 2002: La Policía de la Provincia de Formosa realiza un ataque a la comunidad Toba Nam Qom (lote 68). Ante esta acción del personal policial, la comunidad realiza una acción judicial, denunciando detenciones arbitrarias, torturas, abusos de autoridad, amenazas contra la vida e integridad de los habitantes de la comunidad.

Además de éstos tres movimientos investigaremos un movimiento agrario iniciado y constituido por mujeres, esposas de pequeños y medianos agricultores o bien ellas mismas agricultoras. Este movimiento se denomina Movimiento de Mujeres Agropecuarias en Lucha (MML), y surgió en 1995 “de la acción espontánea de un sector de colonos de una región vecina pero marginal en cuanto a la productividad de la rica Región Pampeana, productora de cereales y ganado vacuno. Es importante señalar que la organización surge en un mundo rural “pampeano” tradicionalmente masculino: irrumpen con modos de acción novedosos y transgresores, como por ejemplo impedir una acción judicial. Lo hacen con un discurso que se radicaliza, y que marca discontinuidades con las acciones de protesta social agrarias previas, y establece nuevas alianzas desde un inicio al incluirse en el movimiento social de las mujeres” (del Texto “El “Movimiento de Mujeres Agropecuarias en Lucha”: protesta agraria y género durante el último lustro en Argentina”, de Norma Giarracca).

Aspectos socio-históricos de los movimientos campesinos.
A continuación citamos cronológicamente algunos diversos conflictos derivados de experiencias y luchas.
MO.CA.SE.:

1980: Se inician los desalojos de familias campesinas en la localidad santiagueña de Los Juríes. Estas acciones generan la respuesta de los campesinos que empiezan a organizarse, en lo que después sería el Movimiento Campesino de Santiago del Estero, que nace el 4 de agosto de 1990.

1998: Campesinos de la localidad santiagueña de La Simona son desalojados en octubre, frente a lo cual el MOCASE realiza acciones para dar a conocer el caso. Según el movimiento el haber enfrentado al poder judicial y al personal policial permitió la “primera victoria colectiva”.

1999-2001: En la comunidad de Pinto, Santiago del Estero, se desarrolla el conflicto por la tenencia de tierra entre un terrateniente santafesino y los campesinos de la Central Campesina de Pinto integrante del Movimiento Campesino de Santiago del Estero. En el 2001 la justicia intenta realizar los desalojos de las familias campesinas del paraje Santa Rosa que resisten armando “carpas verdes”. Se producen detenciones de campesinos.

2002: Son detenidos integrantes del Movimiento Campesino de Santiago del Estero en la localidad de Las Lomitas, en el norte de la Provincia de Santiago del Estero. Un grupo de agentes de policía irrumpen en esa comunidad campesina sin orden judicial aunque argumentaban tener pedido de detención de un juzgado de la capital provincial. Este episodio se da en el marco del conflicto por la tierra que en esa zona sostienen con un terrateniente, los campesinos que se amparan en el derecho veinteañal.

2002: En octubre se realiza en la Capital Federal una movilización a Plaza de Mayo, protagonizada por organizaciones campesinas (se destacan el MOCASE y APENOC) y organizaciones de desocupados. Las demandas eran por reforma agraria y soberanía alimentaria.

2002: Se inicia un conflicto por tierras en la localidad de Santo Domingo, provincia de Santiago del Estero. Un juzgado de la ciudad de La Plata publica en octubre el remate de 3749 hectáreas de esa localidad, especificando la situación de que en esas tierras viven familias campesinas (23 familias). Frente a esto el MOCASE organiza una “carpa de la resistencia campesina”, planteando la necesidad de una reforma agraria “con control de las organizaciones populares, que permitan el acceso a la tierra de los que queremos vivir y trabajar el campo de acuerdo a las características de cada región”. En noviembre se realizaría una marcha en La Plata contra el remate, convocada por la Coordinadora de Organizaciones Populares Autónomas (COPA).

2003: La policía, el 27 de febrero, ataca violentamente y desaloja a la comunidad campesina de San Pedro, Los Juríes, en la provincia de Santiago del Estero. Se registran campesinos heridos y 15 detenidos. El 6 de marzo, el MOCASE en coordinación con organizaciones de Buenos Aires como el MTD de la localidad de Lanas, denominada Aníbal Verón, realizan un escrache a la Casa de la Provincia de Santiago del Estero.

2003: El MOCASE, APENOC y el Movimiento de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón realizan, el 21 de noviembre, una marcha a Plaza de Mayo para protestar contra el ALCA. En el marco de esta lucha continental se escracha la sede de la multinacional Monsanto en Buenos Aires. En la acción, que consistió en la colocación de bolsas de soja transgénica en la entrada de la empresa mientras se hacían pintadas, se acusó a la trasnacional de ser uno de los responsables “del proceso de destrucción del sistema agroalimentario argentino”

2004: En el marco de las denuncias del MOCASE sobre una avanzada de parapoliciales, al servicio de empresarios sojeros, que queman ranchos y desmontan, se efectúa el 17 de marzo un ataque con armas de fuego a un integrante del movimiento.

2004: Ante la amenaza de desalojo, el 1 de junio, más de noventa familias campesinas de la pequeña localidad de Mili en la provincia de Santiago del Estero empezaron a organizarse para resistir. Un empresario reclama ser el propietario de más de 1700 hectáreas. Esto hace que la población de Mili, El Mistol, Los Pereyras y muchas otras poblaciones también afectadas, se solidaricen para resistir juntas.

2004: El 18 de junio llega la “gran marcha” campesina a Santiago capital por una “Nueva Política Agraria”, que fue convocada por la Mesa de Tierras, y en la cual participaron cerca de 5000 personas. En este marco el interventor de la provincia (Lanusse) firmó la moratoria a los desmontes en la provincia.

2004: Personal judicial y policial de Quimilí acompañados de civiles denunciantes (un autoproclamado “carapintada” con un grupo parapolicial) el desalojo de la familia Roldán, en la comunidad de Pampa Pozo, lote 110, el 19 de octubre. Aquí es detenido un campesino. Al mismo tiempo se detienen, acusados también por ejercer violencia contra los denunciantes, en otros puntos de la provincia dirigentes del MOCASE que querían entrevistarse con el Ministro de Justicia y Diputados Nacionales, a efectos de denunciar “las violaciones a los Derechos Humanos sufridos por las familias campesinas”. Como respuesta el día 22 de octubre se realiza un escrache a la casa de Santiago, en la Capital Federal. Luego el 25 de octubre realizan una marcha a Santiago capital unos 1000 campesinos, instalándose una Carpa de la Resistencia para exigir la liberación de los detenidos.

2005: En marzo el MOCASE realizó un escrache a matones y terratenientes en la localidad de Tintina, Santiago del Estero. Comunidades indígenas y campesinas organizadas en el MOCASE marcharon y escracharon a integrantes de una red de matones, vinculados a un empresario que había adquirido en remate fraudulento un amplio territorio perteneciente a la comunidad de indígenas Vilelas de Tintina

2005: En junio se conoce el intento de rematar en la provincia de Santiago del Estero, en la localidad de Boquerón un campo con 6 pueblos dentro. Las organizaciones campesinas se ponen en marcha para resistir (MOCASE, Mesa de Tierras, FAA).

MO.CA.SA.:

1983-2005: Las comunidades Kollas de Finca San Andrés (129 mil ha), Salta, retoman la lucha por lograr la tenencia legal de las tierras que ocupan, frente al Ingenio San Martín del Tabacal que compró las tierras con las poblaciones incluidas en el año 1932. Las comunidades, recuperando la herencia del “1° Malón de la Paz” en 1946, han realizado distintos tipos de acciones para que sus derechos se cumplan: “caravanas”, cortes de ruta, enfrentamiento con la policía, acciones legales, etc. A pesar de fallos a favor y del apoyo que reciben de organizaciones nacionales e internacionales, no han logrado efectivizar la entrega de los títulos.

1986-2004: La Comunidad Wichí Misión Tolaba de General Mosconi, Salta, inicia hace 18 años un juicio de posesión veinteañal y denuncia que recién desde julio del 2001 está a disposición del Juez (Dr. Nelson Aramayo). Durante estos años sufrieron todo tipo de atropellos: irregularidades en la certificación de las pruebas, intentar confundirlos en el vencimiento de los plazos, el juez en contra aunque estaba inhibido en la causa, etc.

1992-2002: La Asociación de Comunidades Aborígenes Lhaka Honhat denuncia al Estado Argentino ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Esta organización indígena integrada por 40 comunidades de los pueblos Wichí, Chorote, Chulupí, Toba y Tapiete, asentadas en la zona chaqueña de la provincia de Salta, llevan adelante una lucha reclamando que se cumpla el compromiso del gobierno de la provincia de Salta de entregarles el título de propiedad de una superficie sin divisiones internas en el lote fiscal 55.

1996-2003: En 1996 se inicia un conflicto entre la Comunidad Hoktek T’oi del Pueblo Wichí, de Salta, y el gobierno provincial, que había otorgado a través de la Secretaría de Medio Ambiente a la empresa Los Cordobeses S.A. para deforestación un área de 1.838 hectáreas del territorio de la comunidad. Antes de que el permiso fuese otorgado, la Comunidad Hoktek T’oi lo impugnó a nivel administrativo. Tres años después, cuando la empresa deforestadora pidió la prórroga del permiso, la Comunidad volvió a impugnarlo. En 1999 interponen una Acción de Amparo en contra de la Secretaría Provincial de Medio Ambiente. Rechazado por tres tribunales del ámbito provincial, el Amparo fue elevado a la Corte Suprema de la Nación. El 8 de septiembre de 2003, la Corte Suprema finalmente hizo lugar al recurso.

2002: La comunidad Misión Wichí-Tolaba, de General Mosconi, reclama ante el poder judicial de Salta el efectivo cumplimiento de las leyes que les otorgan la propiedad de las tierras que ocupan.

2003-2004: El 16 de septiembre es reprimida la comunidad Ava Guaraní de la Loma, Estación El Tabacal, Salta, por la policía provincial y gendarmería. El Ingenio SMT (propiedad de la empresa norteamericana Seabord Corporation) reclamaba las tierras, ante lo cual, después de una violenta represión, fueron desalojadas las 150 familias que allí viven y detenidos una cincuentena de miembros de la comunidad en la ciudad de Orán. Después de la movilización a Salta, el 3 de diciembre, 24 miembros de la comunidad inician una marcha desde Salta rumbo a Buenos Aires, buscando reunirse con funcionarios del INAI, Desarrollo Social, Defensoría del Pueblo y con el Presidente. A pesar de la protesta local e internacional, del boicot al azúcar Chango, las movilizaciones a Salta y a Capital Federal, el desalojo no volvió atrás, ni fueron presos los responsables de la represión.

2004: Se inician el 2 de marzo los desalojos de 30 familias en la Comunidad Kolla-Guaraní Río Blanco Banda Norte de Orán, Salta. La comunidad denuncia los atropellos y reclama el cumplimiento de la Ley Nacional 23.302 de 1985 y la ratificatoria del convenio 169 con la OIT, y el articulo 75 de la Constitución Nacional que reconoce “la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano; ninguna de ellas será enajenable, transmisible ni susceptible de gravámenes o embargos”. Mientras las familias permanecían a la intemperie a la vera de la Ruta Nacional 50, la empresa HIGAMAR se apropiaba de su cosecha, sus animales y sus pertenencias. Después de no encontrar respuesta de funcionarios provinciales y nacionales la comunidad decide regresar a recuperar la Pachamama, ejerciendo lo que definen como el derecho de la desobediencia civil, cortando con machetes y palos portones y alambres y permaneciendo en el lugar. Luego viajan a Buenos Aires para peticionar ante el Presidente de la Nación.

2004: La Organización Zlaqatahyi (Unión Wichí del Itiyuro-Comunidades de Lapacho Mocho, Tonono y Pacará), departamento San Martín, Salta, reclaman frenar la deforestación del corredor que habitan las tres comunidades mencionadas, situado entre el Gasoducto sobre Ruta 86 hasta el Lote fiscal 4 de la Ciudad de Tartagal. Se oponen a la depredación de los recursos naturales, la biodiversidad y el equilibrio ecológico de su territorio ancestral.

2004: El Consejo de Coordinación de las organizaciones de los Pueblos Indígenas de Salta, COPISA (Guaraní, Wichí, Chorote, Toba, Chulupí, Chané), con sede en Tartagal, solicita urgente intervención para la obtención de los títulos de las tierras que ocupan en la zona de los Departamento San Martín y Rivadavia Banda Norte y Sur de la región Chaco Salteño.

2004: La comunidad “Ñanderú” Luciano Yépez del Paraje Yerba Buena en la Localidad de Salvador Mazza de la provincia de Salta que ya venía luchando para la regularización de las tierras que ocupa denuncia que surge un proyecto de Ley nacional para la expropiación de las mismas, en el marco de amenazas sufridas por los miembros de la comunidad, realizadas por funcionarios del Municipio.

2004: El gobierno de la Provincia de Salta intenta vender a una empresa (Everest SA) 6.000 hectáreas de parque provincial (“Reserva Pizarro”: lotes fiscales 32 y 33) para desmontar y sembrar soja. La comunidad Wichí “Eben Ezer” y los criollos que allí habitan junto a organizaciones ambientalistas (entre ellas Fundación Ambiente y Recursos Naturales - FARN, Fundación Vida Silvestre Argentina - FVSA y Greenpeace) se oponen. La maniobra cuenta con la complicidad del poder provincial, municipal, e incluso de religiosos de la zona. Más allá de los intentos de desalojo y las intimidaciones por parte del gobierno de Salta, la batalla legal continúa.

2005: Debido a la desatención a sus reclamos el 18 de Mayo caciques de Pueblos Originarios de la provincia de Salta, toman las dependencias de la sede del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas en Buenos Aires. Delegados guaraníes, wichís, chorotes y tobas de la zona de Tartagal, llegaron a la capital luego de mantener por más de 10 días un piquete en Cuña Muerta sin obtener respuesta alguna.

2005: Wichis de Tonono, Salta, levantan seis kilómetros de alambrada que cerraban su tierra y recuperaron el lugar. La Justicia les dio la razón, aunque no haya impedido alambrar a la desmontadora en su momento. Ya habían tenido conflicto con 2 empresas desmontadoras que habían empezado con el desmonte de diez mil hectáreas cada una. En este caso la justicia fallo a favor de las comunidades. Luego con el avance de empresas sojeras en la región se habían alambrado 5600 hectáreas alrededor de la cuenca del río Itiyuro, una zona donde conviven unas seis comunidades wichis integradas por unas dos mil personas. Por esa razón, la reacción esta vez fue distinta. El último 25 de mayo, la comunidad wichi de Ionona, decidió desalambrar seis kilómetros de cerco colocados por sobre la parcela conocida históricamente como La Maderera, que ahora habría cambiado de dueños. En disputa también estaba un pozo de agua. Ese es el sitio donde la comunidad improvisó un pequeño campamento base como medida de protesta para evitar la expropiación.


MO.CA.FOR:

2002: La Policía de la Provincia de Formosa realiza un ataque a la comunidad Toba Nam Qom (lote 68). Ante esta acción del personal policial, la comunidad realiza una acción judicial, denunciando detenciones arbitrarias, torturas, abusos de autoridad, amenazas contra la vida e integridad de los habitantes de la comunidad.

2003-2004: En Colonia Loma Senés se registra, el 2 de febrero, la contaminación de las parcelas, de los animales y de más de 20 familias campesinas, por efecto de las fumigaciones con glifosato y 24D que realizan los empresarios sojeros en la zona. Consecuencia de esto fue la imposibilidad de seguir ofreciendo productos en la feria franca que habían organizado en la ciudad de Pirané. Casos similares donde se vieron afectados los campesinos se vivieron en las localidades de Villa Don Trece, Colorado y Belgrano. Ante esto el MOCAFOR decide realizar acciones directas (cortes ruta, sabotaje de avionetas, bloque de maquinaria, marchas, etc.) además de acciones judiciales. Logran suspender algunas fumigaciones, aunque no se haya logrado el resarcimiento de las pérdidas económicas, ni la prohibición de realizar cultivos como la soja transgénica.

2004: Se aprueba, el 17 abril, “sobre tablas” y a “libro cerrado” en la Legislatura de la provincia de Formosa una ley presentada por el Poder Ejecutivo que afecta a cientos de personas del Pueblo Pilagá de las comunidades de Campo del Cielo y Kilómetro 30. Según las organizaciones indígenas la Ley de Expropiación nº 1.439 expresa una amenaza concreta a todas las comunidades indígenas de la provincia, y responde al interés de seguir avanzando con las Obras en la Ruta 28, que fueran suspendidas por el Ministerio de Planificación Federal de la Nación (Ministro De Vido), a partir de los cuestionamientos técnicos y sociales expresados en audiencias públicas.

2004: En el día del Agricultor, 8 de septiembre, el MOCAFOR se moviliza para exigir el pleno cumplimiento de los acuerdos alcanzados con el Gobernador en una reunión que habían tenido el 14 de junio. 2004: Detienen a un dirigente del MOCASE el 17 de septiembre a dos kilómetros de La Nena, departamento Taboada. La detención de Acuña (liberado 4 días después) fue realizada en el marco de un nuevo intento de desalojo. En este caso se trataba de la familia campesina Contreras, a pesar de que esta demostrara la posesión veinteañal, el título de dominio.
M.M.L.:

1995-2003: Surge el Movimiento de Mujeres Agropecuarias en Lucha - MML, primero en La Pampa, y luego se extiende fuertemente a la provincia Santa Fe, entre otras. Su lucha es contra los remates de campos propiedad de chacareros endeudados.

2002: El Movimiento de Mujeres Agropecuarias en Lucha se suma en diciembre a los vecinos de Chascomús en el repudio al convenio nuclear con Australia. Según expresan, debe cumplirse el articulo 41 de la constitución para que el país no se convierta en un “basurero nuclear”. 2002: Unas 300 personas de las etnias Wichí, Chorote, Guaraní y Chulupí, procedentes de los departamentos de Santa Victoria Este, Rivadavia y San Martín, provincia de Salta, Realizaron una marcha a pie desde sus comunidades a la capital provincial que duro casi una semana. El objetivo era renunciar formalmente a los planes nacionales “Trabajar”, a cambio de ayuda técnica para el desarrollo de proyectos sustentables.

2003: En Chivilcoy, el 13 de septiembre, son detenidas 5 integrantes del MML y 2 productores como resultado de la represión efectuada cuando unas 150 personas resistían el remate de un campo de un productor de la zona. Ante la acción de cantar el himno nacional el juez detuvo el remate, ordeno la represión, para luego finalizar el remate con la efectiva venta de las tierras.

2005: Se remata en Campana un campo tras una violenta represión a miembros de distintas organizaciones que habían concurrido al lugar para resistir (MML, FAA, CCC, MIJP). El establecimiento pertenecía a la familia Prandi, productores agropecuarios que habían pedido un crédito. Un 27 de abril fueron desposeídos de sus tierras mediante un remate escandaloso y fraudulento realizado sin oferentes, a puertas cerradas, luego que la policía desalojara violentamente las instalaciones del Colegio de Martilleros de Campana.

Fuente: Diego Domínguez, “¿Movimiento Campesino en Argentina?” Estudio del grupo de estudios Rurales, UBA.


Unidad de Análisis:

Los miembros integrantes de los movimientos campesinos a investigar.
Marco Teórico:

Antecedentes socio-históricos de los Movimientos Campesinos

Durante este siglo las mujeres del campo ocuparon espacios sociales anteriormente dedicados sólo a los hombres, sobre todo en las cooperativas y, a partir de 1980, en programas gubernamentales dedicados a estimular su participación. Lograron también algunos cargos en sindicatos de trabajadores rurales donde la proporción de mujeres era significativa, como el de embalaje y empacado de frutas de la región Sur del país (Bendini y Bonaccorsi, 1998). En el trabajo que quisiéramos investigar, hemos indagado en los antecedentes de los Movimientos Campesinos, para luego poder abordar en profundidad, la participación de la mujer y del hombre dentro de dichos movimientos.

La mayoría de los autores que han realizado trabajos sobre ésta temática sitúan el surgimiento de de éstos movimientos en los años ´70, viéndose fortalecidos en la década del 90.

Pablo Barbetta sostiene que:

Durante la década del 90, en términos políticos, las acciones colectivas de protesta llevadas a cabo por diferentes actores reclamaban mayormente la acción del estado como algo exterior al modelo económico vigente y a posteriori cuando algo había fallado. Sin embargo, la intensificación de la desigualdad social, unida a un incremento de la pobreza y de la polarización social, y la degradación de la educación y de los servicios de salud, diluyeron, paulatinamente, la capacidad del Estado para articular los intereses y demandas de los distintos grupos sociales. El Movimiento Campesino de Santiago del Estero, el Movimiento Agrario Misionero, que estas organizaciones tienen la particularidad de situarse por fuera del sistema institucional formal, de los partidos políticos, de los sindicatos, y buscan romper y superar las reglas de juego del sistema haciendo hincapié en una lógica de acción institucional que fomenta las formas auto-organizativas.



A nivel productivo plantean una ruptura con el modelo agropecuario vigente. Se trata de proyectos productivos-sustentables, tanto a nivel económico como social y ecológico, que buscan garantizar la soberanía alimentaria de las comunidades. Además, intentan conformar redes de comercio justo, donde el intercambio social lo determinante es el valor del trabajo incorporado al producto, y no su precio de mercado. Por otro lado también es interesante ver cómo estas experiencias que se enmarcan en el ámbito rural tratan de trascender el mero espacio de la comunidad local buscando articularse con la ciudad a través de las redes de comercio justo, un ejemplo es La Asamblearia, o la experiencia del Movimiento Campesino de Córdoba, que conformó una red de comercio justo con la ciudad de Córdoba.”

Por su parte, en relación al papel de la mujer en éstos movimientos Norma Giarracca asegura que:

Los trabajos históricos muestran a las mujeres criollas o indias, anteriores a la expansión capitalista y a la colonización europea, como activas compañeras de los gauchos trashumantes: “...como una integrante permanente del grupo (...) y no como una simple y ocasional visitante...” (Vedoya, 1975). Esta situación se modifica con la expansión de la agricultura a partir de la segunda mitad del siglo XIX, momento que coincide con el comienzo de la colonización europea. A partir de entonces, el discurso “agrarista”, orientado a los colonos, se centró en la necesidad de la extensión técnica (extraída de los países europeos) y en ciertos valores de austeridad y laboriosidad familiar dentro del hogar, especialmente dedicado a las mujeres (Diodati y Fernández, 1998).


Diego Piñeiro citando a Ringuelet nos dice: “respecto a las formas de sociabilidad y cultura local, existe una matriz sociocultural de la región vinculada a una tradición de arraigo a la tierra ya sea como colonos o como estancieros. Es desde esta matriz, y en un contexto de crisis que afecta al núcleo mismo de subsistencia de la familia, en un clima donde el desaliento ha afectado centralmente a los hombres y debilitando su rol, que las mujeres asumen un protagonismo particular.(del texto “En busca de la identidad”, capitulo V).

En un trabajo realizado por James Petras, focalizando su investigación a los aspectos relevantes de América Latina afirma que:

que éstos no son movimientos campesinos en el sentido tradicional, y que los cultivadores rurales no están divorciados de la vida o las actividades urbanas. En algunos casos los nuevos campesinos son ex-obreros o mineros desplazados o despedidos debido a los cierres de fábricas o minas; en otros casos eran campesinos una generación anterior.

Otras veces se trata de hijos e hijas «sobrantes» de los campesinos, que entraron en instituciones religiosas, se involucraron en luchas rurales y abandonaron la Iglesia para acaudillar la lucha por la reforma agraria como dirigentes de movimientos campesinos. En muchos casos son las hijas de pequeños campesinos con educación primaria o secundaria que prefirieron unirse alas ocupaciones de tierras, y a veces las dirigen, antes que emigrar a las ciudades para trabajar como empleadas domésticas. El «nuevo campesinado», especialmente el que está encabezando la lucha, viaja a las ciudades, participa en seminarios, asiste a escuelas de formación de dirigentes, se involucra en debates políticos1. En una palabra, tiene una visión cosmopolita y al mismo tiempo está arraigado en la lucha rural, vive en asentamientos campesinos y se dedica a la agricultura. La cantidad y calidad de estos nuevos «intelectuales campesinos» varia de un país a otro, dependiendo de los recursos y la madurez del movimiento”

También sostiene que “ los nuevos movimientos campesinos están unidos en una organización regional latinoamericana, la CLOC, y cada vez se relacionan más con la organización internacional llamada Vía Campesina, que discute e intercambia ideas y experiencias sobre las luchas rurales. . A través de esos y otros nexos está surgiendo una conciencia y práctica «internacionalistas». Por ejemplo, los militantes del MST brasileño trabajan a través de la frontera con sus contrapartes de Paraguay y Uruguay, y en menor grado con los de Argentina.”

En resumen, el resurgimiento de los movimientos campesinos en los años 90 no es una simple repetición de los movimientos de los 60. En muchos casos se han estudiado y discutido los éxitos y fracasos de los movimientos anteriores. Aunque existe una cierta continuidad a través de la presencia de un puñado de antiguos militantes en los nuevos movimientos, y algunos de los líderes son los hijos de la anterior generación de dirigentes, hay una serie de diferencias importantes a nivel táctico, estratégico, político y organizativo que definen a los nuevos movimientos como una fuerza política prometedora y creativa, capaz de desafiar el orden de libre mercado existente: la base rural que puede ocasionar la caída del imperio global tiene muy poco en común con el «campesinado tradicional».



El MST está desarrollando una estrategia contrahegemónica eficaz y un bloque político poderoso que integra a la ciudad y el campo.”
Contexto latinoamericano

En toda América latina los campesinos sufrían bajo la dominación de los señores de la tierra, que los sometían a condiciones extremadamente negativas en términos económicos y culturales. Solamente las comunidades indígenas poseían los medios para autodirigirse, a pesar de las represiones sufridas históricamente. En este sentido los campesinos fueron "la cabeza" de una insurrección popular extremamente impactante: la revolución mexicana (1910-1917), donde demostraron su capacidad militar y su disposición de luchar por la tierra. La reforma agraria aquietó en gran parte la agitación campesina, a pesar de que en los años treinta y cuarenta volvieron a la carga para exigir condiciones más favorables de gestión de la tierra, financiamiento y comercialización, que condujeron a la formación de los ejidos mexicanos, forma suprema de organización del campesinado apoyada en sus orígenes comunitarios indígenas. A pesar de las huelgas de masas de los trabajadores de las grandes empresas agrícolas exportadoras -que sostuvieron a Sandino o impusieron la huelga de masas en El Salvador- el movimiento campesino recién pudo alcanzar una victoria significativa durante la revolución en Guatemala con Jacobo Arbenz en 1952 y particularmente con la revolución boliviana (derrotada en 1954) cuando las milicias campesinas y mineras controlaron el país; así como en la década de los cincuenta surgieron las Ligas Campesinas lideradas por Francisco Julião en Brasil. En los años sesenta la estrategia anti-insurreccional comandada por los militares estadounidenses absorbió finalmente la propuesta de una reforma agraria ordenada que se aplicó sobre todo en el Chile demócrata-cristiano bajo la presidencia de Eduardo Frei. Esta reforma agraria se hizo más radical, completa y profunda en los años 1970-1973 bajo el gobierno de la Unidad Popular, teniendo como presidente a Salvador Allende. En todos esos años, la reivindicación por la tierra estuvo en el centro de las luchas populares y de la alianza obrero-campesina, que contó con un fuerte apoyo estudiantil y de sectores de la clase media urbana; proceso y reivindicaciones que se prolongaron hasta la revolución sandinista en Nicaragua. Sin embargo, en las décadas del ochenta y noventa el fuerte control de las multinacionales sobre la producción agrícola en vastas regiones del continente cambió dramáticamente el sentido de la lucha campesina. Así, entre 1960 y 1990 se completó un proceso de emigración del campo a la ciudad que expulsó definitivamente vastas capas de pequeños propietarios agrícolas y consolidó la gran y mediana empresa agroindustrial articulada con las transnacionales exportadoras y manufactureras de productos agrícolas. A lo largo de este proceso habrá de desarrollarse la figura del asalariado agrícola temporario y surgirá un nuevo movimiento campesino de carácter sindical que ya, sólo en una pequeña medida, ejercerá presión sobre la tierra.



Es así como en los diferentes países los nuevos movimientos campesinos comienzan a tener peso propio.

En Ecuador los movimientos campesino e indígena fueron la punta de lanza de la movilización que forzó la dimisión del presidente Bucaram, acusado de corrupción y de tratar de imponer al pueblo una agenda de libre mercado según las directrices del FMI.
En Brasil, el MST ha instalado a cerca de 150000 familias, lo que representa casi un millón de personas, sobre tierras sin cultivar a través de la acción directa –esto es, las movilizaciones de ocupación de tierras. Con sus acciones en 21 estados, el MST ha llevado la reforma agraria al centro del debate político. Un indicador de su éxito lo encontramos en recientes encuestas realizadas en Sao Paulo (la ciudad más grande de Brasil), las cuales indican que cerca del 75 por ciento de la población apoya una distribución de tierras que favorezca a los campesinos sin tierra.
En Bolivia, los campesinos, particularmente los cultivadores de coca, antiguos mineros del estaño, han liderado la lucha en defensa de la soberanía nacional y recientemente sus candidatos han arrasado en las elecciones en el área de Cochabamba.
En Colombia, el ejército guerrillero de base rural, el ejército popular de las fuerzas armadas revolucionarias de Colombia (FARC), ha extendido su influencia a casi la mitad de los municipios rurales del país. Aunque, estrictamente hablando, no se trata de un movimiento rural ya que casi un tercio de sus reclutas proceden de áreas urbanas, muchas de sus demandas programáticas se centran en temas rurales: reforma agraria, derechos humanos en el campo, sindicación de los granjeros, etc. Con cerca de 15000 combatientes, en su mayoría campesinos, es, probablemente, el ejército guerrillero más potente en el Tercer Mundo en la actualidad y cada vez gana más fuerza. Es indicativo el hecho que el Departamento de Defensa de los EE.UU. haya abandonado la ficción que su multimillonario programa de ayudas militares está dirigido a la lucha contra el narcotráfico. Los EE.UU. han confirmado públicamente que los envíos de armamento son para reprimir la insurgencia campesina.
En Paraguay, solo la masiva movilización de campesinos y estudiantes bloqueó un temido golpe militar. La caída en picado de los precios del algodón ha puesto a centenares de miles de campesinos al borde de la bancarrota. Las políticas de libre comercio y de promoción estatal de los grandes exportadores agrarios están perjudicando seriamente a los pequeños productores locales, incitando un ciclo de ocupaciones de tierra por parte de los campesinos y violentos desalojos militares.
En México, el movimiento zapatista (EZLN) ha reabierto la cuestión de los derechos de los indígenas, la reforma agraria, y de manera más profunda el rechazo al paquete completo de políticas de mercado libre promocionadas por Clinton y Zedillo, reforzadas a raíz de la firma del NAFTA [Acuerdo NorteAmericano de Libre Comercio]. Sin la sublevación zapatista de 1994, la firma y posterior implementación del NAFTA habría pasado como un evento ceremonial de las élites. Desde que empezó la implementación de los acuerdos NAFTA, cerca de un millón de campesinos se han arruinado y decenas de millones de asalariados han visto reducidos a la mitad sus ingresos. Las demandas y la crítica del EZLN resuenan por todo el país.




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