Análisis sobre las prácticas de crianza y sus posibles repercusiones en familias que sufren violencia doméstica



Descargar 260 Kb.
Página1/4
Fecha de conversión20.08.2018
Tamaño260 Kb.
Vistas103
Descargas0
  1   2   3   4

Análisis de las prácticas de crianza en familias que sufren violencia doméstica y sus posibles repercusiones en niños y niñas.

Jimena Dibarboure.



Índice



  • Resumen……………………………………………………………………………………... 2

  • Introducción………………………………………………………………………………….. 3

  • Planteo y justificación del tema……………………………………………………………. 5

  • Desarrollo teórico conceptual……………………………………………………………… 10

  • Violencia intrafamiliar…………………………………………………………….. 10

- Evolución de la familia…………………………………………………....... 10

- Violencia doméstica………………………………………………………… 13

- Deconstrucción de mitos que dan origen a la violencia intrafamiliar…. 16


  • Las prácticas de crianza como proceso socializador………………………… 18

- Pautas de crianza, creencias acerca de la crianza y práctica de

Crianza…………………………………………………………………….…. 19

- Estilos de crianza…………………………………………………………… 21

- Capacidades y habilidades parentales…………………………………… 23

- Un breve ejemplo sobre las prácticas de crianza utilizadas en

Montevideo y su área metropolitana…………………………………....... 24



  • Consecuencias de las prácticas de crianza violentas en niñas

y niños……………..……………………………………………………..………. 27

- Diferentes categorizaciones del maltrato y abuso sexual infantil……. 28

- Repercusiones de las prácticas de crianza violentas…………………. 30

- Intervención en casos de prácticas de crianza violentas…………….. 35



  • Conclusiones………………………………………………………………………………… 38

  • Referencias bibliográficas………………………………………………………………….. 40


Resumen
En la presente monografía realizo un análisis sobre las prácticas de crianza utilizadas en familias que sufren violencia doméstica, para luego profundizar en las posibles consecuencias que generan en el desarrollo de los niños y niñas. Para ello indago sobre la evolución de la familia, sobre el entendido que la reproducción de la denominada familia patriarcal produce posiciones inequitativas de poder entre los integrantes de esta. En la cultura occidental históricamente se ha producido una subordinación socialmente aceptada del hombre ante la mujer. Esto genera que tanto las diferencias de género como las etarias ubiquen a los niños, niñas, mujeres y ancianos en un lugar de vulnerabilidad.

A partir de lo planteado por distintos autores, describo los diferentes estilos de crianza utilizados por los padres para educar a sus hijos e hijas, haciendo foco en los estilos autoritario y permisivo para problematizar sobre sus posibles repercusiones negativas en los niños y niñas. Por último expongo las posibles repercusiones que genera la convivencia en familias con violencia doméstica y donde las prácticas de crianza se realizan de forma agresiva, para finalmente plantear posibles líneas de intervención profesional.


Palabras clave: prácticas de crianza, infancia, violencia.

Introducción

El presente trabajo surge a partir de diferentes experiencias transitadas a lo largo de mi formación universitaria. Entiendo que es a partir de ellas que esta monografía cobra sentido. Con la intención de seguir profundizando en la temática de la violencia doméstica y al mismo tiempo generar insumos para los diferentes espacios que mantengo hasta el día de hoy, propongo realizar un análisis sobre cómo se producen las prácticas de crianza y sus repercusiones en los niños y niñas.

En el año 2013 realicé mi práctica de grado en el curso Expresiones de la violencia de género: violencia doméstica y egreso del establecimiento carcelario” con la docente Cecilia Montes. Si bien el curso trataba específicamente sobre violencia doméstica hacia mujeres, me permitió acercar a una gran cantidad de bagaje teórico sobre la temática y vivenciar a partir de los encuentros con estas mujeres el efecto que les generaba la violencia. A su vez, la violencia basada en el género me hizo pensar en la desigualdad de poder como reguladora de las relaciones humanas, relaciones que se naturalizan y se repiten a lo largo de la historia. La práctica me permitió vivenciar el sufrimiento que provocan en las mujeres estos sucesos y la dificultad que les genera enfrentarse a ellos, permitiéndome reflexionar sobre posibles intervenciones que apunten al empoderamiento basado en la autonomía, siendo fundamental el derrumbamiento de aspectos establecidos y naturalizados. La naturalización y por lo tanto la acomodación del sujeto a dicho suceso, provoca la reproducción del vínculo violento. Vínculos que, debido a aspectos histórico-culturales que caracterizan al ser en determinada sociedad, se viven como “normales”, adecuados y hasta justificados. Con esto hago referencia al sistema patriarcal que determina a la sociedad occidental moderna y que repercute en la sociedad contemporánea. Entiendo fundamental indagar en profundidad acerca de los significados que tienen estas relaciones para los sujetos que se relacionan de manera violenta, para así poder generar estrategias que permitan un proceso de desnaturalización del cual el sujeto se pueda apropiar. En tal sentido, la implicación que produjo en mí esta práctica fue pilar fundamental en la elaboración del tema para el trabajo final de grado.

Paralelo a este curso integré un grupo de trabajo de tres estudiantes con quienes realicé y presenté un proyecto de extensión de UdelaR. El proyecto se titula: Intercambio sobre pautas para crianza con referentes jóvenes que tienen a su cargo niños/as (0 a 5 años) en la zona de Barros Blancos (Canelones).

Dicho proyecto fue aprobado en el 2013 y está siendo ejecutado en el 2014. Igualmente, nosotras entendemos que desde el momento en que empezamos a pensar en el proyecto es que lo estamos ejecutando. Una vez contactadas con quien sería nuestra tutora disciplinar, comenzamos a tener mensualmente reuniones con referentes de la zona para co-construir el proyecto. Nos apropiamos de la temática, y empezamos a pensar diariamente acerca de la importancia de las pautas de crianza en el desarrollo de los niños y niñas.

Por otro lado, trabajo como educadora en un jardín, lo que me ha permitido tener un acercamiento y conocimientos generales sobre la infancia como período evolutivo

Es así que a partir de las experiencias antes mencionadas pretendo realizar un análisis sobre cómo se producen las prácticas de crianza y qué repercusiones genera en los niños y niñas que viven en familias que sufren violencia doméstica

Planteo y justificación del tema

Dado los altos niveles de situaciones de violencia doméstica y maltrato infantil en las familias uruguayas, entiendo pertinente ahondar sobre la temática planteada en este trabajo. En este sentido, me propongo profundizar en cómo se desarrollan las prácticas de crianza en estas familias y qué efectos produce en el crecimiento de los niños y niñas (a partir de ahora NN). Entiendo importante aclarar que de ahora en adelante cuando hago referencia a las figuras parentales, no me referiré exclusivamente a los padres biológicos, sino a las figuras de referencia de estos NN.

Las experiencias que suceden en la temprana infancia, repercuten en toda la vida de los individuos, por ello me focalizo en este período como momento evolutivo primordial en el cual intervenir, con el fin último de detectar las situaciones en la que los derechos humanos son vulnerados y así operar de forma oportuna para preservarlos. En la primera infancia es cuando se desarrolla en mayor medida el cerebro humano, a partir de un enlace entre lo genético y lo ambiental se comienza a gestar el nuevo ser. En tal sentido, la calidad del cuidado parental y las oportunidades que se les brinden a los NN son fundamentales para el pleno desarrollo de sus potencialidades. Al activar las vías sensitivas el cerebro se va construyendo, produciéndose una mixtura entre lo heredado biológicamente y lo adquirido a partir del ambiente, donde los cuidados primarios del entorno son fundamentales.

Debido a la importancia del entorno en el desarrollo del psiquismo de los NN, planteo la necesidad de realizar un análisis sobre las prácticas de crianza que utilizan los adultos que están a cargo de estos. Con este término hago referencia a “las formas en que los padres se relacionan con sus hijos y a los comportamientos específicos que adoptan para lograr determinados objetivos en su socialización” (Cabella & Nathan, 2011, p.5). Es decir, los autores plantean que las prácticas de crianza son las acciones de la vida cotidiana que utilizan los padres para trasmitirle a sus hijos/as el desarrollo de los valores, y normas sociales que les permitan relacionarse con el entorno.

Por otro lado, propongo profundizar sobre la forma en que se ejecutan estas prácticas en las familias en donde los vínculos entre los diferentes integrantes se plantean de manera violenta. Al hablar de violencia doméstica, me refiero a una forma de violencia perpetuada por una cultura patriarcal, que se expresa a través de relaciones de carácter de dominación en el ámbito familiar. (Ministerio de Desarrollo Social, 2012)

En Uruguay se define la violencia doméstica como delito en el año 1995 con la “Ley de seguridad ciudadana” en el Código Penal. Es hacia el año 2002 que se aprueba la Ley Nº 17.514

Ley de prevención, detección temprana, atención y erradicación de la violencia doméstica” Esta ley establece la jurisdicción y competencia del Poder Judicial en materia de violencia doméstica y crea los Juzgados Especializados. Asimismo faculta a cualquier ciudadano a denunciar situaciones de violencia doméstica preservándola de efectos legales por tal acción. Obliga al Juez, a pedido de parte o del Ministerio Publico, a tomar todas las medidas de protección de la víctima en su integralidad física, emocional la libertad y seguridad personal y la asistencia económica e integridad patrimonial. (Molas, 2012, p. 15-16)

Es de destacar que la Ley promueve la instrucción integral de peritos en la problemática abordada, con el fin de trabajar de manera interdisciplinaria con los técnicos necesarios para la prevención, detección, asistencia y erradicación de la violencia doméstica (Molas, 2012).

La violencia doméstica contra mujeres, NN es la violencia a los derechos humanos más longa y arcaica a nivel mundial. Es por ello que en la actualidad este fenómeno se considera consecuente de la historia como problema multicausal y multidimensional, de Derechos Humanos, Salud Pública y seguridad ciudadana. Como dato relevante se destaca que dicho delito es el segundo más denunciado luego de los hurtos (CAinfo & RUCVDYS, 2012).

En Uruguay son muchas las mujeres que denuncian por este hecho. Las cifras que muestra el Observatorio Nacional sobre Violencia y Criminalidad dan cuenta que este delito ha aumentado significativamente desde el 2005 al 2010. Mientras en 2005 se registraba 6853 denuncias, en el 2010 se realizaron 15.277 (Información pública sobre la intervención del Ministerio del Interior en situaciones de violencia doméstica. 2012). Así mismo, el Sistema De Información para la Infancia (SIPI) registra en el año 2012, 800 niños vinculados a los Proyectos de Atención de Víctimas de Violencia. En el mismo año La Línea Azul del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) registró un total de 1.915 situaciones (denuncias recibidas) de maltrato en las que pueden estar implicadas más de un NN. (Molas, 2012). Es de destacar que entre los años 2004 y 2010 “al menos 213 mujeres y 57 niños fueron asesinados en situaciones de violencia doméstica” (CAinfo & RUCVDYS, 2012, p. 4).

La violencia hacia NN se encuentra entre las principales dificultades asumidas por la Salud Pública uruguaya. A partir de distintos estudios realizados sobre la temática, se deduce que es alto el porcentaje de familias uruguayas que utilizan la violencia física como conducta correctora. De los Campos, Solari & González (2008) dan cuenta que el 63% de los adultos entrevistados para su investigación utiliza de manera recurrente algún tipo de conducta violenta, sin embargo la cifra es mayor (79.8%) en aquellas familias que admiten haber utilizado alguna forma de violencia hacia los NN en algún momento de su desarrollo. Los datos a nivel mundial expuestos por la OMS (citado por Alcántara, 2010) dan cuenta de que 40 millones de NN menores de 14 años sufren maltrato y negligencia y se calcula que entre 133 y 275 millones de NN son testigos por año de casos de violencia de género entre los padres. A su vez, la OMS agrega que a pesar del alto número de casos registrados, en lo que refiere a violencia doméstica son muchas las víctimas anónimas, esto se debería a que los casos que se conocen son únicamente los más graves. No obstante, son escasas las investigaciones realizadas sobre esta temática. Las profundizaciones sobre violencia doméstica se realizan desde una perspectiva de género que plantea la desigualdad entre varones y mujeres, siendo pocos los autores que indagan específicamente el lugar del NN en esta relación.

En 1991, a partir de la ratificación por ciento ochenta y seis países (Uruguay es uno de ellos) de la Convención de los Derechos del Niño, se genera visibilidad sobre el lugar de los NN en la sociedad como poseedores de derechos. En el texto de la misma se plantea la responsabilidad del Estado en garantizar, en conjunto con la familia, las instituciones y la comunidad, el cumplimiento de estos derechos mediante políticas públicas que promuevan la protección integral de los mismos. (Molas, 2012). En dicha Convención se establece el derecho de todo NN a ser protegido ante toda forma de violencia ejercida por sus padres, cuidadores o cualquier persona del mundo adulto.

Bentancor, Lozano & Solari (2013) realizan una subdivisión entre violencia psicológica y física, explicitando la prevalencia de una y otra en los diferentes niveles socioeconómicos. En tal sentido, se plantea que en los hogares con nivel socioeconómico alto prevalece la violencia psicológica “(43,1 %, frente al 27,3 % en los hogares de nivel medio y 17,4 % en los de nivel bajo)” (p.12). Por el contrario, en los hogares en donde el nivel socioeconómico es inferior y por lo tanto se encuentran en una posición social desfavorable, las estadísticas muestran que la violencia se expresa en mayor medida de forma física “(15,7 % de violencia física severa o muy severa, frente al 13,6 % en los hogares medios y 9,2 % en los hogares de nivel socioeconómico alto)” (p.12). Estos datos permiten reconocer como se presenta la problemática en los distintos estratos socioeconómicos, sin embargo deben de ser utilizados acorde al acontecer de cada familia y no de manera lineal.

En Uruguay se crea el Sistema Integral de Protección a la Infancia y a la Adolescencia contra la Violencia (SIPIAV) con la finalidad brindar insumos a los equipos que trabajan cotidianamente con situaciones de esta naturaleza y combatir dicha problemática. A partir de 2005 se trabaja en políticas públicas para la atención prioritaria a casos de violencia doméstica, y es hacia el 2007 que el Estado ratifica su compromiso y se crea este sistema orientado al abordaje integral de la violencia contra NN. Con esto se busca poner en marcha algunos de los parámetros que se establecen en la Convención de los Derechos del Niño dando lugar a una de las acciones del Plan de Equidad.

El SIPIAV es presidido por el INAU, lo integra el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), el Ministerio de Salud Pública (MSP), Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) el Ministerio del Interior, la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), y cuenta con el apoyo del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Los objetivos son:

Consolidar un sistema nacional de atención, mediante un abordaje interinstitucional que responda a la problemática de la violencia contra la niñez y la adolescencia.

Fortalecer el sistema de promoción, protección, y garantía de los derechos de NN, avanzando en la materialización de acuerdos estratégicos que involucren a los organismos del Estado y la sociedad civil. (Bentancor et at. 2013, p. 14-15)

En esta línea de acción en el ámbito regional se encuentra la Iniciativa Derechos de Infancia, Adolescencia y Salud en Uruguay (IDISU), emprendimiento creado por profesionales de Argentina, Chile, Colombia y Uruguay y con el apoyo de organismos internacionales. El trabajo desde esta iniciativa se comienza a realizar en el año 2005 en el X Congreso Argentino de Pediatría Social y es hacia el 2007 que se realiza el “Primer Taller Regional Formador de Formadores en Derechos de Infancia, Adolescencia y Salud” en Chile. En Uruguay se conforma por un grupo interinstitucional (MSP. INAU, UdelaR, SUP y con apoyo y participación de UNISEF de OPS-OMS e IIN-OEA, así como de CRED-PRO). El objetivo principal de esta iniciativa es

Lograr un cambio cultural que tienda a respetar los derechos humanos de los niños y adolescentes, mediante la provisión de educación sobre derechos a los profesionales de la salud que trabajan con niños y niñas, del apoyo a la gestión de los servicios de salud para asegurar el cumplimiento efectivo de dichos derechos y de la difusión sobre esta temática a toda la ciudadanía (Iniciativa Derechos de Infancia, Adolescencia y Salud en Uruguay, 2012, p. 20)

Para ello se utilizan seis principios básicos de los derechos humanos que se entienden fundamentales para discutir sobre la temática a abordar. Principio: de respeto de la dignidad de la persona humana, de igualdad, de la libertad de la persona, del interés superior del niño, de la autonomía progresiva y de participación.

En síntesis, a partir de la temática planteada propongo hacer foco en los NN víctimas de maltrato infantil, tanto por el alto número de este tipo de maltrato, como por las graves consecuencias que producen las prácticas de crianza ejercidas de forma violenta, donde el NN no es respetado como sujeto de derecho. Para ello realizo un acercamiento a la evolución del concepto familia para luego profundizar sobre la violencia doméstica. Posteriormente, conceptualizo los términos pautas, prácticas y creencias acerca de la crianza y desarrollo los posibles estilos de crianza utilizados por los padres. Concluyo esta monografía con las consecuencias que las prácticas agresivas producen en los NN, planteando posibles líneas de intervención que apunten a un desarrollo saludable.


Violencia intrafamiliar

Evolución de la familia

La familia es el ámbito donde se generan las condiciones para el desarrollo de los NN. Debido a que los cambios en la forma en que los sujetos se vinculan, producen cambios en las condiciones de existencia en que se crían a los NN, entiendo necesario ahondar sobre la evolución de este concepto.

No hay una definición unánime sobre familia ya que la misma está intrínsecamente ligada a cuestiones de orden político, ideológico y cultural. Strauss (citado por Roudinesco) afirma que esta forma de organizarse está presente en todo tipo sociedad, incluso en aquellas que, por sus características, distan mucho de nuestra realidad. El autor la define como un cúmulo de personas unidas por el matrimonio con la descendencia de otros individuos. Desde otro punto de vista, me parece interesante pensar a la familia desde lo propuesto por Elizabeth Jelin (citada por Eira, 2001). Independientemente de la diversidad de las formaciones familiares, la organización de la convivencia, la sexualidad y la procreación son los pilares fundamentales que hacen a la familia.

A grandes rasgos, Roudinesco (2003) menciona tres períodos en su evolución. En el primero de ellos la autora reconoce a la "familia tradicional". Las características propias de este período histórico generan la necesidad de crear una unión entre dos sujetos con el fin de transmitir el patrimonio familiar. Estos casamientos eran organizados por los padres de la futura pareja, quienes decidían sobre el destino de sus hijos/as. En estos matrimonios se refleja como a través del poder patriarcal se inscribe el derecho divino. El padre como autoridad máxima que rige la vida de sus consanguíneos. Diner (2012) propone que en este período era el padre quien decidía si el recién nacido debía vivir o morir, o si debía ser libre o esclavo. A su vez era común que los NN fueran utilizados para mantener relaciones sexuales con los adultos. Es recién hacia el fin del Imperio Romano que se establece la primera ley contra el infanticidio. Amorín (2008) plantea que en este momento no se observaban las singularidades propias de los NN como se las entiende hoy en día, sino que eran considerados como futuro ciudadanos y por lo tanto se lo trataba como un hombre pequeño. El NN era propiedad del adulto, quien determinaba sus posibilidades. En la Edad Media continúa la noción de infancia como sujetos sin derechos propios, personas “incompletas”.

En un segundo momento, producto de la Revolución Industrial, nace lo que posteriormente se conoce como "familia moderna". En este caso la elección de pareja se da por los mismos actores de la relación. Es aquí que se instala la familia nuclear, entendida como un pequeño grupo de personas (madre, padre e hijos) donde los roles están claramente definidos. El padre como proveedor material y quien asegura la relación con la sociedad. La madre en el interior de la familia encargada de la transmisión de afecto. En este momento, la familia cumple la función social de reproducción, transmisión ideológica, provisión de mano de obra y consumo.

Es en la Revolución Industrial el momento de mayor explotación laboral de los NN. Las condiciones de trabajo eran nefastas, lo hacían de manera hacinada e insalubre. Eran largas jornadas sin descanso y el salario era el mínimo. Sin embargo, es a fines del siglo XVIII, que ocurre un cambio de perspectiva sobre la infancia. Se diferencia el niño del ser adulto, esbozándose un lugar específico para la infancia diferenciado del mundo adulto. Es en este período que se generan derechos propios para esta etapa evolutiva. Al mismo tiempo empieza a considerarse al NN como ser que necesita cariño y atención. (Amorín, 2008).

Por último, a mediados del siglo XX con la caída del paradigma positivista existente hasta el momento, Roudinesco propone el surgimiento la "familia contemporánea". La misma se percibe como un espacio de solidaridad que se articula con otras redes. En ella las uniones se realizan en un lapso de duración relativo. Se produce un cambio en la manera de pensar al otro. Es así que se genera un movimiento del lugar de la autoridad, lo que produce grandes desestructuraciones. El hombre deja de ser el único encargado de tomar las decisiones en el grupo familiar, se da un progresivo nacimiento de una nueva figura de paternidad, basada en la noción de igualdad. Desde este acontecimiento, el matrimonio cambia de naturaleza. Los cambios producidos en la sociedad en donde grupos feministas luchan por la igualdad de derechos, repercuten directamente en las familias. Son ambos padres quienes de manera conjunta se encargan del desarrollo de sus hijos/as y deciden cómo solucionar los problemas económicos, afectivos, etc. que van surgiendo en la cotidianidad de las familias. Se produce una transformación del Dios padres (quien decide todo lo relativo a sus súbditos), sustituyéndolo por la noción de padre como uno de los integrantes de la familia, dándose una coparticipación que respeta el lugar de cada uno de los integrantes. Asimismo, en este período aumenta la tasa de divorcios y separaciones. A partir de todo ello se genera la conformación de distintos tipos de familias, por ejemplo las monoparentales, monoparentales extendidas (un progenitor, hijos/as, y personas de la familia), extendidas, formadas por parejas homosexuales, etc.

En Uruguay Barrán (1994) propone que a comienzos del S. XX se da un cambio radical de paradigma, que genera que la sociedad uruguaya se convierta en “civilizada”. Se pasa de considerar a los NN como objetos de protección y disciplinamiento a entenderlos como sujetos con derecho, capaces de expresar necesidades y deseos, proveyéndoles de ciertos grados de autonomía y participación. Como planteo en la introducción, un hito fundamental de este período es la adhesión a la Convención Internacional de los Derechos del niño (1991) de ciento ochenta y seis países. Este hecho implicó un compromiso del Estado en el cumplimiento de tales derechos.

Si bien Roudinesco realiza esta subdivisión en tres tiempos de evolución de la familia, también afirma que existe una convivencia entre estos modelos. Aunque cada momento socio histórico se caracteriza por la supremacía de uno sobre el otro, la heterogeneidad de sujetos que coexiste en una sociedad produce la existencia de diferentes tipos de grupos familiares.

Al observar la evolución de la familia, se puede pensar en el efecto de estos cambios en los NN. La violencia hacia los más vulnerables (entre ellos los más pequeños) siempre ha existido. Sin embargo, a diferencia de períodos anteriores, gran parte de lo sociedad hoy repudia y denuncia estos hechos, lo que permite generar acciones concretas para una intervención que permita el cambio.

Desde una perspectiva social se ha teorizado sobre la familia, considerándola como grupo, sistema e institución. En este sentido, se puede inferir que como toda institución y debido a los cambios histórico-culturales propios de cada sociedad, la familia evoluciona y se modifica. Los movimientos instituyentes generan disconformidad en las estructuras preestablecidas, produciendo así la necesidad de cambio. No se puede pensar una institución como algo estanco. La familia como institución estaría muy lejos de desaparecer, sino que estaríamos viviendo una “reformulación de sus formas de organización” (Eira, 2001, p. 79). A partir esto se puede pensar que lo que hoy se plantea a nivel simbólico social por familia nuclear es algo naturalizado, pero en ningún momento ello puede ser algo natural.

En tal sentido, se observa como Uruguay no queda por fuera de esta realidad. Cabella & Nathan (2011) exponen que en las últimas décadas del siglo XX y a comienzos del siglo XXI, se ha reducido notoriamente el número de matrimonios y por el contrario ha aumentado el número de divorcios. A su vez han cambiado los tiempos de unión conyugal y vida reproductiva, aumentando en gran medida los nacimientos de hijos de uniones consensuales.

Muchos fueron los factores que intervinieron en el cambio de la estructura familiar en la realidad uruguaya. Se puede pensar en una compleja red de sucesos que han marcado y han producido estas modificaciones. Por ejemplo la crisis en el 2002 en el Uruguay afecta la estructura interna de las familias. Asimismo, la búsqueda de equidad de género afectó de manera significativa la vida cotidiana de las familias, las mujeres apuestan a ingresar y mantenerse en el mercado laboral, lo que modifica las relaciones internas de cada familia. Si bien Bringiotti (2005) expone que no se apreciaría un cambio significativo en el papel del hombre en los roles familiares, ha cobrado otro sentido en muchos casos el lugar del padre en la crianza de los NN. Aunque sigan siendo las madres quienes asumen de forma más significativa esta responsabilidad, existiría una actitud más activa por parte de los hombres.





Compartir con tus amigos:
  1   2   3   4


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos