Análisis contrastivo: dificultad de los alumnos brasileños en el uso de los verbos españoles



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ANÁLISIS CONTRASTIVO: DIFICULTAD DE LOS ALUMNOS BRASILEÑOS EN EL USO DE LOS VERBOS ESPAÑOLES

Eneida Maria Gurgel de Araújo*

UFPB( Universidade Federal da Paraíba) |


  1. INTRODUCCIÓN

La semejanza de las lenguas española y portuguesa, a priori, es algo que facilita el aprendizaje del español. Sin embargo, con el paso del tiempo surgen algunas dificultades que les resultan difíciles a los alumnos brasileños.

Hay algunas estructuras que los estudiantes tienen mayor dificultad en interiorizarlas y utilizarlas de forma adecuada. Eso ocurre, incluso, en los niveles B11 y B22 (niveles establecidos por el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas: Aprendizaje, Enseñanza y Evaluación) cuando se presupone que los aprendices ya tienen una buena competencia comunicativa, lo que, de verdad, no sucede. La investigación constató que en esos estratos, es común aún la existencia de estructuras que pueden caracterizarse como fosilizadas.

La fuerte herencia lingüística que une las lenguas hermanas en determinadas situaciones, es la misma que las diferencia en otros contextos, principalmente con relación a los rasgos gramaticales que presentan, ya que las interferencias se producen de forma exagerada. La lengua materna impregna con su fonología, morfología, léxico y sintaxis la lengua meta, debido a la proximidad de los dos idiomas. Como consecuencia, muchos de los errores tienden a fosilizarse ya que la superposición de una gramática sobre la otra no impide la comprensión. Así, para lograr los propósitos de la investigación, seleccionamos 70 redacciones, entre el conjunto de 100 textos, analizamos sólo las categorías que se mostraron más relevantes para el estudio.

Buscamos, como objetivo principal, analizar, de forma contrastiva, las lenguas española y portuguesa, con respecto al aprendizaje de algunas estructuras verbales por alumnos brasileños. Para tanto, fue necesario establecer un itinerario sistemático que comprendió las siguientes acciones: a) realización de un estudio teórico acerca de los aspectos históricos de las lenguas en cuestión, como también sobre la Lingüística Aplicada, enfocando el Análisis Contrastivo, el Análisis de Errores y los estudios sobre Interlengua b) recolección del corpus y selección de los textos relevantes para la investigación; c) análisis, en el corpus seleccionado de las transgresiones verbales realizadas por los alumnos brasileños.
2 EL ORIGEN DEL ESPAÑOL Y DEL PORTUGUÉS
Conforme a López (1999) la península ibérica, que hoy corresponde a los actuales territorios de Portugal y España, era habitada, en épocas remotas, por pueblos de lenguas y origen diferentes, que en términos lingüísticos constituían el sustrato peninsular. A lo largo del tiempo, varios otros pueblos pasaron a ocupar la región, estableciendo un contacto armónico con aquellos que ahí vivían. En ese momento ocurrió un fenómeno que algunos lingüistas denominan de adstrato, es decir, la relación de influencia mutua entre pueblos de lenguas distintas. Se puede distinguir en dos áreas de gran influencia: por un lado la zona ibérica (que incluía los tartesios) y por otro los pueblos de origen indoeuropeo (con presencia de pueblos no célticos y otros de clara procedencia céltica).

Podemos decir que debido a los romanos hubo una fusión del sincretismo cultural y lingüístico que caracterizaba la península. El proceso de latinización redujo las lenguas a un denominador común. Desde entonces, en Iberia los pueblos pasaron a hablar la misma lengua, el latín. Después, ésta evolucionó hacia el latín vulgar, que generó lenguas romances, entre ellas el español y el portugués, por ello ambas presentan similitudes, de naturaleza morfofonémica y sintáctica, que aparecen en el uso de muchos tiempos verbales y en sus reglas gramaticales.

De acuerdo con Penny (2005) el latín es la lengua madre del español y de todas las lenguas románicas, con respecto al hecho de los hispanohablantes formar una comunidad lingüística, en la cual cada individuo utiliza, de modo particular, la lengua que adquirió en sus interacciones socioculturales, que viene modificándose desde que Roma conquistó la Península Ibérica hace dos mil años. Oficialmente el latín empezó a usarse en Hispania como resultado de su gradual incorporación al Imperio Romano. Podemos decir aún con base en las reflexiones de este autor que hay una relación directa entre el latín y el español, el gallego, el portugués, el catalán, el francés, el italiano, entre otros idiomas, ya que dichas lenguas se formaron cuando el latín vulgar, hablado por las clases bajas de la sociedad romana, se mezcló con los hablares regionales haciendo surgir algunas variaciones del latín, ampliamente denominadas de lenguas neolatinas. Dichas lenguas, debido a la dinámica provocada por los desplazamientos bélicos, migratorios y etc se irrumpieron en territorios geográficos distintos: Europa, África y América. Otro motivo importante que explica el empleo de etiquetas distintivas como lengua española, lengua portuguesa, entre otras, es la creación de los estados europeos medievales y modernos. Es válido señalar que dicho desarrollo tuvo como consecuencia la elaboración de muchas lenguas estándares e impuso una identidad lingüística propia de cada estado, como expresión de su identidad cultural y política.

En este contexto, cabe resaltar que según Masip (2003) las lenguas española y portuguesa presentan muchas semejanzas lingüísticas, ya que ambas comparten el mismo origen. Además sufrieron influencias de lenguas germánicas, especialmente del gótico y del árabe que contribuyeron para el repertorio léxico de los idiomas. Comparándolos, podemos detectar o vislumbrar fácilmente sus similitudes y discrepancias, encontrando la raíz de cada una de ellas. Para ser más preciso, portugués y español no son idiomas, hablando de forma estricta, pero dos variantes dialectales del latín.

Como consecuencia, muchos de los errores tienden a cristalizarse ya que la superposición de una gramática sobre la otra no impide la comprensión. En muchos aspectos, la semejanza entre las dos lenguas auxilia, didácticamente, el aprendizaje en los primeros niveles. Sin embargo, debemos tener en mente que esa aproximación, debe ser poco a poco eliminada por el profesor, caso contrario los aprendices seguirán cometiendo los llamados errores fosilizados (errores que son llevados por el alumno durante todo el aprendizaje).
2.1 EL ORIGEN DEL SISTEMA VERBAL ESPAÑOL Y PORTUGUÉS
El pasaje del sistema verbal latino para las lenguas portuguesa y española es un terreno muy movedizo, algunas dificultades impiden, hasta cierto punto, una aprehensión más profunda de las transformaciones que marcan la constitución de los dos sistemas. La mayor dificultad se da por una doble circunstancia. En primer lugar, el vínculo histórico que impuso a las lenguas neolatinas una convergencia fonético- morfológica con la lengua que les dio origen, el latín. Esa semejanza influye, considerablemente, en la constitución y en la articulación de las estructuras verbales.

En segundo lugar, la dinámica semántica que afecta a todas las lenguas imponiéndoles una renovación de significados que son adquiridos por intermedio de la adaptación del idioma a las diferentes regiones y comunidades lingüísticas, como también a través de varios usos que el hablante hace al utilizar pragmáticamente su sistema lingüístico. Un ejemplo de ese intercambio lingüístico entre dichas lenguas, es el legado de la mayoría de los morfemas que expresaban las nociones de persona y número, aspecto, tiempo y modo, por el español y por el portugués. De los diez tiempos del latín clásico sólo siete se encuentran en romance, aunque se crearon otras formas.

Como confirma López (1999), el latín tenía cuatro declinaciones (1ª en ARE, 2ª en ERE, 3ª normal en- ERE, 3ª mixta en – ERE y 4ª en IRE). Estas se redujeron a tres en castellano. Este fenómeno también está presente en la lengua portuguesa: 1ª en AR, 2ª en ER y 3ª en – IR. Los verbos de la 3ª mixta se distribuyeron, mayoritariamente, entre los de la 2ª y la 3 ª conjugación romance.

El latín fue la lengua oficial de los territorios romanos dominados durante siglos, y permaneció vivo hasta el siglo XVI. Pero, en el siglo XI empezaron a aparecer las primeras obras de lo que vendría a ser el castellano. El latín empezó a evolucionar en direcciones dispares, dando origen al gallego- portugués y, más tarde, al gallego y al portugués. Con relación a Cataluña, a pesar de haber sido siempre una zona muy rica e impermeable a invasiones, en el siglo XV, pasó por una crisis que la debilitó y Castilla, tras un período de guerra civil, consiguió finalmente la unificación. Sin embargo, la lengua catalana, hablada en la región de Cataluña resistió a esta unificación. De la misma manera, que el gallego que está presente en Galicia y por fin el euskera, lengua hablada en el País Vasco, que todavía continúan “vivas” hasta hoy.

El verbo en latín presentaba una forma bastante compleja, lo que fue mantenido en portugués, posiblemente sufriendo los cambios de la evolución. En las dos lenguas, esta forma se compone de un radical (la parte fundamental y lexemática del vocablo), de una vocal temática y de morfemas gramaticales, reutilizables en un número infinito de vocablos de la misma clase, la que se suele llamar flexión. Los morfemas flexionales en latín se organizaban en tres grupos distintos: un pos-radical para indicar el aspecto (en tiempos de perfectum); un pre-final que sirve para indicar el modo y el tiempo y, otro final, indicativo del número y de la persona, donde el latín incluía también la voz.

En el latín clásico, había cuatro conjugaciones que se caracterizaban por la vocal temática / a /, para la primera; / e /, para la segunda; / e / / i / / u / (o consonante) para la tercera y / i / para la cuarta.

En el latín vulgar, se observa una confusión entre estas conjugaciones, principalmente con relación a la segunda y a la tercera. En el propio latín clásico, ya había verbos que unas veces se conjugaban por la segunda conjugación, otras por la tercera, como ocurre con los verbos “fervere” y “tergere”. En el latín ibérico, se dio una preferencia por la segunda, en detrimento de la tercera que acabaría siendo eliminada, quedando sólo tres conjugaciones: primera (cantar); segunda (deber) y tercera (partir).

Con respecto a las formas nominales, de la misma manera que ocurre en el portugués, el latín clásico poseía el infinitivo, el gerundio, el participio y el supino. Además de la naturaleza verbal, detectada a través de la flexión de voz (activa y pasiva) y de tiempo (presente, pretérito y futuro), participaban de la naturaleza nominal porque podían presentar las características flexionales de caso, género y número, en sustitución a las formas número – personales propias del verbo, de ahí el nombre de impessoais como también eran llamadas.

En portugués, hubo una simplificación del sistema latino. De las flexiones nominales, quedaron sólo el género y el número en el participio, pero no en todos los empleos, como es el caso de los tiempos compuestos donde el participio es invariable (ejemplo: tinha amado). Las flexiones verbales, tanto la voz como el tiempo, fueron eliminadas. La ausencia de tiempo permite que nuestras formas nominales sean designadas también de INFINITIVAS, es decir, no limitadas temporalmente en contraposición a las latinas que eran FINITIVAS, o sea, tenían límite temporal.

No llegaron al portugués: el supino; el presente del infinitivo pasivo; el perfecto del infinitivo activo (el pasivo persistiría: ser louvado); el participio presente, que dejaría vestigios en algunos sustantivos o adjetivos; el participio futuro activo, del que nos quedaron las formas cultas del tipo de futuro. Ya las formas nominales sobrevivientes fueron: el infinitivo presente con la apócope de la “e” ocurrida siempre que la consonante que lo antecedía podía formar sílaba con la vocal del radical; el participio pasado (amatu > amado) que conservó la noción de pretérito, aun sin pareja opositora en el presente o en el futuro; y la forma del ablativo del gerundio (amando), de ahí la noción adverbial que traduce, ya que el ablativo servía ante todo para denunciar el complemento circunstancial.

El gerundio en español desciende del ablativo del gerundio latino (como por ejemplo, cantando, timendo, vivendo, audiendo), que expresaba la manera en que se realizaba la acción expresada por el verbo principal. Las formas del ablativo del gerundio latino y de sus reflejos en español son: cantando – cantando, timendo – temiendo, vendendo- vendiendo. Ya en portugués la correspondencia es cantando – cantando, timendo – temendo, vendendo- vendendo. Entonces, les resulta difícil a los alumnos interiorizar esas diferencias, que aparecen en las 2 ª y 3ª conjugaciones.
2.2 LA RELACIÓN ENTRE LAS LENGUAS PORTUGUESA Y ESPAÑOLA
Como ya mencionamos, las lenguas española y portuguesa son variantes del latín, por ello son tan semejantes. Es común que los alumnos brasileños, cuando intenten aprender el nuevo idioma, presenten algunas dificultades muy marcadas, no sólo en los niveles A13 y A24 (niveles establecidos por el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas: Aprendizaje, Enseñanza y Evaluación), sino también en los niveles B1 y B2, como confirmamos a través de esa investigación.

En este contexto, cabe resaltar que los estudiantes brasi1eños tienen algunos problemas en el aprendizaje de la lengua española, principalmente, en el uso de algunas estructuras verbales. La fuerte herencia lingüística que une las lenguas hermanas, en determinadas situaciones, es la misma que las diferencia en otros contextos, principalmente con relación a los rasgos gramaticales que presentan, ya que las interferencias se producen en un grado a veces inimaginable. La lengua materna impregna con su fonología, morfología, léxico y sintaxis la lengua meta. Como consecuencia, muchos de los errores tienden a fosilizarse ya que la superposición de una gramática sobre la otra no impide la comprensión.

En muchos aspectos, la semejanza entre las dos lenguas ayuda, didácticamente, el aprendizaje en los primeros niveles. En ese período es más fácil para el aprendiz asociar las reglas de su lengua materna con aquellas del idioma que pretende aprender. Para amenizar este problema, los alumnos deben tener un manejo comunicativo que tenga base gramatical. En este sentido, el papel del profesor brasileño es muy importante en la enseñanza del español. Debe llamar la atención de los alumnos para algunos errores que provienen de esa semejanza y, al mismo tiempo, plantear actividades para resolverlos.

Podemos decir que esto ocurre porque la semejanza contribuye para una comprensión inicial, que puede desinhibir al alumno en esta etapa, colocándolo como falso iniciante. Sin embargo, cuando surgen las complejidades de los niveles posteriores la tendencia del estudiante es cometer con más frecuencia los errores que pueden ser fosilizables dentro de la interlengua creada por el aprendiz. Intentando solucionar esos problemas, en los últimos años, muchos lingüistas aplicados se han dedicado a realizar estudios con relación a la interlengua, basados en las investigaciones sobre el Análisis Contrastivo y el Análisis de Errores, de las cuales trataremos más adelante.


2.3 EL ESPAÑOL EN BRASIL
Antes en Brasil, no existía la necesidad de aprender y estudiar la lengua española. En las escuelas tanto públicas como privadas se enseñaba el inglés (en la mayoría, y en algunas, el francés), así como en las academias. Eso tiene que ver, también con el hecho de muchas personas creer que el español es muy similar al portugués, que se comprende todo, aunque nunca hayan estudiado. Eso no es verdad, a principio dicha similitud ayuda mucho, pero, poco a poco, el alumno se da cuenta de que hay muchas reglas y estructuras diferentes.

De acuerdo con Durão (2005), al inicio de los años 80, las Asociaciones de Profesores de Español de todo Brasil, principalmente las de Rio de Janeiro, São Paulo y Paraná, influyeron para que algunas escuelas públicas incorporaran la lengua española como asignatura optativa en los programas de enseñanza, a pesar de la resistencia de muchos directores de escuelas y a la presión de las asociaciones de profesores de inglés y francés que se mostraron contra el movimiento. Al final de los años 80, varios estados brasileños ya habían aprobados leyes de carácter regional que favorecían la inclusión de ese idioma en los planes de estudio de las escuelas de enseñanza secundaria. Las cifras de la demanda de la enseñanza del español en Brasil son muy grandes, y ello, tanto en lo referente a la enseñanza reglada, entendida como la que está oficialmente establecida, como en lo referente a la enseñanza no reglada, es decir, la que ofrecen las academias de lenguas.

Fernández (2000) ya había percibido que esa demanda es el resultado de tres factores; la creación del MERCOSUR5, en 1991; la inversión en suelo brasileño, de un número expresivo de empresas españolas (Banco Santander, Banco Bilbao Vizcaya, Telefónica, Editorial Santillana, etc.) y el estrechamiento de lazos comerciales entre Brasil y España, especialmente a partir de 1996 y al peso de la cultura hispánica en general.
3 ESTADO DE LA CUESTIÓN
Vamos a discutir sobre algunas teorías que investigan el proceso de la adquisición lingüística y la enseñanza de lenguas extranjeras, como también las dificultades que envuelven esa actividad. Pasaremos, ahora, a plantear los axiomas epistemológicos que fundamentan las siguientes visiones teóricas: la Lingüística Aplicada (LA) y sus tres modelos de análisis; el Análisis Contrastivo (AC); el Análisis de Errores (AE) e Interlengua (IL), que están vinculados a la Lingüística Contrastiva.
3.1 LINGÜÍSTICA APLICADA
La lingüística aplicada enfoca temas relativos al uso del lenguaje en clase, como su naturaleza social y educacional, abarcando varios aspectos del proceso de enseñanza-aprendizaje de lenguas. Es una ciencia que puede ayudar al profesor de idiomas en los estudios sobre los procesos en los cuales está involucrado en el aula, de modo que pueda someter su práctica a una crítica constante. Intentaremos reconstruir aquí algunos de los recurridos de esta disciplina, en los que están involucrados diversos aspectos fundamentales en el proceso de enseñanza-aprendizaje de lenguas, con los cuales nos enfrentamos los profesores en nuestro trabajo cotidiano.

De acuerdo con los estudios de Lopes (1996) la lingüística aplicada se encuadra dentro de las ciencias sociales. Se trata de una investigación aplicada con relación a resolver problemas de uso del lenguaje tanto dentro como fuera de los institutos de enseñanza. Es ciencia social, ya que tiene el objetivo de solucionar problemas de uso de la lengua enfrentados por los participantes del discurso en el contexto social. Estudia el lenguaje desde la perspectiva del uso en el proceso de interacción lingüística escrita y oral. Además, es de naturaleza interdisciplinaria, ya que está relacionada con el conocimiento teórico de muchas disciplinas, como la educación, la psicología, la lingüística, entre otras.

Conviene decir que esta ciencia ocupa un lugar de destaque en la cartografía de los estudios sobre el lenguaje. De acuerdo con Marín (2005) se ha constituido como una ciencia que busca investigar y explicar, a través de métodos empíricos, el proceso de adquisición de la lengua materna por sus hablantes, como también los problemas que estos enfrentan al entrar en contacto con otro idioma.

Como asevera el referido autor, la enseñanza de las lenguas se hizo necesaria durante la Segunda Guerra Mundial. Las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos tuvieron la intención de desarrollar un sistema acelerado de enseñanza de lenguas a fin de que los ejércitos tuvieran una movilidad lingüística más dinámica en territorios extranjeros. Ese modelo se reveló necesario aún después del término del conflicto, para suplir las necesidades académicas que surgieron con la posguerra. El hecho que realmente propició el establecimiento de la lingüística aplicada dentro de este nuevo panorama mundial, como disciplina académica, fue la hegemonía lingüística americana que, entre 1965 y 1975, desplazó al francés en las preferencias como segunda lengua, incluso en países como España.

Como indicamos, el desarrollo de la lingüística aplicada como área de conocimiento explícito, objetivo, sistemático y reconocido, está en su origen estrechamente relacionado con la evolución de la enseñanza de lenguas, principalmente tras la guerra. Sin embargo, desde los años cuarenta, los lingüistas partidarios de la aplicación teórica investigan los mecanismos que rigen la adquisición lingüística, con la intención de poder solucionar los problemas de ella derivados. Tanto los relacionados con el aprendizaje de una lengua extranjera como la adquisición de la lengua materna.

Podemos decir que su campo de investigación se muestra más amplio que aquel referente a la Lingüística propiamente dicha (de base estructural), ya que involucra a todos los sectores de la investigación lingüística, haciendo uso de teorías y métodos propios de toda y cualquier área que pueda beneficiarse y ser beneficiada a través del lenguaje. En términos pragmáticos, desarrolla estudios que intentan resolver determinados problemas que ofrecen obstáculos a las prácticas docentes, como también visa a la formulación de hipótesis que consigan explicar la variabilidad de los fenómenos lingüísticos que caracterizan a determinados grupos de la sociedad.

Dentro de la Lingüística Aplicada se encuentra la Lingüística Contrastiva que se interesa por los efectos que las diferencias y similitudes existentes en la estructura de la lengua materna (LM) producen en el aprendizaje de una lengua extranjera (LE). Según los estudios de Fisiak (1981) la lingüística contrastiva es una subdisciplina de la lingüística aplicada relacionada con la descripción de dos o más lenguas para determinar tanto las diferencias como las similitudes. Tiene como objetivo contrastar dos lenguas con la finalidad de predecir y facilitar las áreas que los estudiantes tendrán mayor dificultad en el proceso de aprendizaje.

3.2 ANÁLISIS CONTRASTIVO


Desde mediados de los años 40 empezaron a publicar gran cantidad de estudios y gramáticas contrastivas con las que se pretendía facilitar el trabajo del profesor y del alumno que estaban implicados en el proceso de enseñanza-aprendizaje de una LE. En este contexto, el modelo de investigación de la teoría del Análisis Contrastivo (AC) surge como un marco de la enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras que se inició con los estudios de los profesores de la Universidad de Michigan, C. Fries (1945), Teaching and Learning English as a Second Language y R. Lado (1957), Linguistics Across Cultures. Dichos autores afirman que los estudiantes tienden a transferir las estructuras y el vocabulario de su LM cuando aprenden una lengua extranjera, en todo el proceso de aprendizaje, es decir, trasladan a la segunda lengua hábitos lingüísticos de su idioma materno. Todavía señalan que las diferencias entre la LM y la LE que se va a aprender presentan dificultades, a medida que la LM puede interferir en la LE, y que la distancia entre ambas lenguas y la interferencia, son los responsables de los errores producidos en el aprendizaje de una LE. Para ellos el análisis contrastivo entre la LM y la LE es imprescindible, ya que es la única forma de descubrir cuáles serán las dificultades de los alumnos al aprender una lengua extranjera.

De esa forma, es importante conocer la estructura de la LM para actuar de un modo más eficiente al enseñar una LE. Por ejemplo, en el caso del presente estudio, sabemos de antemano que un alumno cuya lengua materna es el portugués no tendrá muchos problemas en entender las estructuras gramaticales de la lengua española, porque la mayoría es muy semejante a las del portugués. Sin embargo, hay algunas estructuras que son parecidas, pero presentan diferencias mínimas, como veremos en el análisis del corpus. Por ejemplo, el gerundio en ambas lenguas, en español se dice “comiendo” en portugués “comendo”, los alumnos no tienen dificultad en aprenderlo, pero en el uso, muchas veces, se equivocan. Cuando un estudiante brasileño de español habla o escribe, no se no se puede negar la interferencia de estructuras del portugués en su discurso.

No podemos dejar de señalar que la interferencia es uno de los conceptos primordiales en los que se basa la hipótesis del Análisis Contrastivo. En este contexto, es importante señalar los dos tipos de interferencia, la ínterlingüística (externa) que afirma que la lengua nativa es la responsable de los errores en la producción lingüística, y la interferencia intralingüística (interna) que apunta que es la propia lengua que se está aprendiendo la responsable de los errores en la producción lingüística. Como dice R. Lado (1957, p. 2):

“… muchas deformaciones lingüísticas que se oyen entre personas bilingües corresponden a diferencias descriptibles que existen entre los idiomas en cuestión”.


El estudiante tiende a establecer parámetros de comparación y relación entre las dos lenguas, a veces con éxito, otras no. El alumno brasileño aunque nunca haya estudiado español tiene una gran capacidad potencial, ya que existen muchas experiencias similares entre las dos lenguas.

3.3 ANÁLISIS DE ERRORES


La teoría del Análisis de Errores surge a finales de los años sesenta como un nuevo modelo para la investigación de la enseñanza- aprendizaje de una LM, e implica muchos cambios con relación a la perspectiva de estudio y a la percepción de error. Este modelo, ya no tiene como punto de partida la gramática, sino un corpus de errores cometidos por un grupo de aprendientes intentando expresarse en la LE. De acuerdo con los estudios de Santos Gargallo (1993) se inspira en la sintaxis generativa de Noam Chomsky que cuestiona el behaviorismo psicológico (base del AC) y en la teoría de la adquisición de una lengua de Skinner.

Podemos mencionar que el AE, no ha reemplazado el Análisis Contrastivo, sin embargo, de alguna manera, lo ha mejorado ya que estos dos modelos se complementan. Como afirma la misma autora antes mencionada, dicho modelo sirve para comprobar los descubrimientos del AC. Los dos modelos tienen un punto de vista diferente en relación a algunos temas. Por ejemplo, el AE considera el error como un rasgo positivo en el proceso de enseñanza- aprendizaje ya que señala las áreas que los alumnos pueden tener posibles problemas, es decir, implanta una especie de grados dificultades. Es considerado como un marco en la enseñanza de lenguas extranjeras, a medida que aclara las prioridades en la enseñanza, como también produce material y revisa el ya existente. Además, se fija en los errores de los estudiantes con el objetivo de resolver las áreas en las que demuestran tener más problemas.

En ese modelo de investigación ya no se hace la comparación sistemática de las dos lenguas para pronosticar los errores, y también el interés ahora se centra en las acciones del estudiante de la lengua extranjera. Se valora la adquisición del lenguaje como una actividad creativa respaldada por una tendencia innata que posibilita deducir las reglas de una lengua a partir de los datos presentados. Todavía podemos decir que los errores son indispensables e ineludibles en el proceso del aprendizaje de una segunda lengua, de la misma forma que ocurre en la adquisición de la lengua materna.
3.4 INTERLENGUA
Tras los modelos de Análisis Contrastivo y Análisis de Errores, surgen los estudios sobre Interlengua, que se puede definir como el sistema lingüístico del hablante no nativo en una determinada etapa del proceso de aprendizaje. Es importante decir que se construye de forma procesal y creativa, considerando los errores como muestras de las estrategias de aprendizaje. Es diferente tanto de la lengua nativa como de la lengua meta y se caracteriza por tener una gramática poco estable, en continuo cambio y que está constituida por un conjunto de reglas de la gramática de la lengua meta.El modelo de la IL introdujo una variación, analizando el conjunto del enunciado producido por el alumno, es decir, tanto sus errores como sus producciones correctas en lo oral y en lo escrito. No obstante, en este estudio vamos a trabajar sólo con la producción escrita de los alumnos brasileños de niveles B1 y B2, y nos detenemos en los errores que son causados, probablemente, por la interferencia de su lengua materna.

El autor que consolida el término interlengua es Selinker en 1969 y posteriormente lo generaliza en (1972) para referirse a un sistema lingüístico no nativo utilizado por el aprendiz al intentar expresarse en la lengua meta en las varias etapas de aprendizaje, o sea, es un sistema intermedio entre la LM y la LE, constituyendo un lenguaje autónomo que el alumno utiliza para alcanzar sus objetivos comunicativos.

En este sentido este mismo autor resalta que:

El conjunto de oraciones que intenta producir un alumno que aprende una lengua extranjera no es idéntico al conjunto hipotetizado de las que produciría un hablante nativo de esa lengua objeto (LO) que intentará expresar los mismos significados que el alumno. Puesto que estos dos conjuntos de locuciones no son idénticos, cuando formulemos los principios relevantes para una teoría del aprendizaje de lenguas segundas estaremos completamente justificados, quizás hasta obligados, a presentar como hipótesis la existencia de un sistema lingüístico independiente: sobre la base de los datos observables que resultan de los intentos del alumno en la producción de una norma de la LO. Llamaremos interlengua a este sistema lingüístico (traducido en LICERAS, 1992, p. 83).

Es como si los estudiantes crearan sistemas que se aproximan gradualmente a la lengua meta y varían según el nivel de dominio de esa lengua y también por su experiencia de aprendizaje. En los estudios de otros autores son utilizados otros nombres para denominar la interlengua, como en Corder (1971) que emplea el término dialecto idiosincrático, es decir, un dialecto peculiar de la lengua meta siendo diferente en muchos aspectos de la lengua que se quiere aprender y, puede presentar algunos rasgos de la lengua materna, además de ser transitorio, ya Nemser (1971) utiliza el vocablo sistema aproximado, entre otros.
4 PROCEDIMIENTOS METODOLÓGICOS
Para la realización de esta investigación, seleccionamos un corpus constituido por 70 redacciones elaboradas por alumnos de la Universidad Federal de Paraíba, que asisten al curso de idiomas ofrecido por el Departamento de Lenguas Extranjeras Modernas (DELÉM) en Brasil. Cabe señalar que los cursos están abiertos a todos los alumnos de la institución y a la comunidad. Los estudiantes pueden estudiar desde el nivel A1 hasta el B2.

Partimos de la hipótesis de que alumnos del nivel B1 y B2, aun teniendo un conocimiento satisfactorio sobre las normas gramaticales de la lengua española, cometen los conocidos errores fosilizados, principalmente aquellos relativos a la estructura verbal. Para llegar a la confirmación de la hipótesis, fueron entrevistados 3 grupos: el grupo de preparación para el DELE Intermedio (18 alumnos); Español IV (24) y Español V (28).

Los estudiantes desarrollaron los textos durante las propias clases del curso, siguiendo la orientación de que deberían estructurarlos en torno de 25 líneas. Establecimos temas de orden subjetivo, con el objetivo de que las ideas fluyeran con mayor naturalidad y libertad. De esa forma, pedimos que los aprendices crearan un texto, escogiendo uno de los siguientes temas: Mis vacaciones, Mi familia o Mis proyectos profesionales. Pensamos que estos fueran temas sobre los cuales todos los estudiantes podrían escribir fácilmente, lo que, probablemente, no ocurriría si se hubieran elegido temas más formales, alejando al alumno de la realidad de su escrita. Prefirimos trabajar con un tema semi-guiado, pues el alumno se muestra más motivado al redactar un texto en español, reconociendo más intensamente sus propias exigencias. En definitiva, el alumno se centra más en el mensaje que va a transmitir, porque puede elegir un tema con el cual se identifica más, es decir, temas más interesantes, que tienen que ver con su realidad subjetiva y social.

De esta manera, podemos saber lo que el alumno domina, cómo piensa en una lengua extranjera, valorando, consecuentemente, su riqueza de léxico y de gramática, observando también los casos de interferencia de la lengua materna con el objetivo de conocer su competencia lingüística. Tras la lectura y detección de los errores en todas las composiciones, iniciamos la fase de trascripción para facilitar el análisis de los datos. Al principio, habíamos pensado en analizar un total de 100 redacciones, pero como constatamos una gran diversidad de errores, sentimos la necesidad de delimitarlos, restringir y, con eso, profundizarnos en aquellos que se mostraron más relevantes para la investigación, es decir, los desvíos morfosintácticos que afectan a menudo los verbos. De ahí, la población estadística de 70 redacciones escogidas para dar cuerpo y forma a esta memoria. La edad y el sexo no son relevantes en ese trabajo, por eso no observamos tales aspectos.

Los profesores entregaron las redacciones y tuvieron la preocupación de explicar y establecer las instrucciones necesarias para la compilación de las mismas. Preferimos que el propio profesor del curso dirigiera el trabajo de campo, una vez que él está más habituado con los alumnos y los conoce didácticamente. Para la realización de esta actividad se dispuso de una hora de clase. No les fue dicho a los alumnos el real motivo por el cual estaban escribiendo. Para crear un ambiente, hasta cierto punto natural, se creó el pretexto de que la redacción sería una forma de diagnosticar el dominio que tenían sobre la lengua española. Cabe resaltar que los datos de estos alumnos están relacionados con los tres cursos, como ya mencionamos, y además fueron recogidos en julio de 2007.
5 ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS
5.1 PRINCIPALES DIFICULTADES DE LOS ALUMNOS BRASILEÑOS
El objetivo de esta investigación es detectar los errores más frecuentes de los alumnos brasileños cuando estos están insertados en el proceso de aprendizaje de la lengua española, principalmente con relación a los verbos. Hemos propuesto una posible solución para superar los obstáculos que interfieren en ese proceso, sobre todo con respecto a la semejanza que une los dos idiomas, haciendo con que algunas estructuras se fosilicen.

El estudio envolvió sólo el análisis de los errores verbales más frecuentes detectados en el corpus y que, en la mayoría de las veces, preocupan gran parte de los profesores de español: los que atingen a las formas nominales (infinitivo, gerundio y participio); los que envuelven el verbo gustar; los que afectan el uso del si condicional; y finalmente los errores que se vinculan al verbo tener cuando éste se presta a la formación de los tiempos compuestos. Pasaremos a partir de ahora, a describir en que instancias verbales, en el corpus analizado los errores se hacen presente.

Sobre la utilización del infinitivo, los datos muestran que los errores del grupo de preparación al DELE, fueron excesivos, ultrapasando la margen de los 80%. Son resultados relevantes, una vez que está constituido por alumnos que ya finalizaron todos los niveles o que están cursando los cursos finales. Eso implica, teóricamente, que esos aprendices deberían ya haber erradicados dichos tipos de errores, lo que es negado por el estudio. Cabe resaltar que el DELE aparece, en la cartografía educacional de la Universidad Federal de Paraíba, como un curso de gran importancia a medida que prepara aquellos que desean el Diploma Intermedio de la Lengua Española.

Ya en relación al uso del gerundio detectamos que los tres grupos no dominan efectivamente el uso de esa estructura verbal, a lo mejor, por ser una forma no muy utilizada en las relaciones cotidianas informales. Es verdad que la influencia de la lengua es un hecho decisivo para la ocurrencia de estos errores, pero el porcentaje superior a 70 % en todos los grupos indica una fosilización que merece una atención especial.

El participio, a su vez, constituyó la forma nominal más utilizada correctamente. La explicación se debe, posiblemente, a la semejanza de las construcciones en portugués y en español. Las dos lenguas comparten la misma subdivisión, y presentan la misma desinencia que marca el participio regular (-do). En ese caso, esa interferencia puede haber contribuido para el uso correcto de las formas de participio.

Los resultados obtenidos también nos posibilitaron hacer algunas reflexiones sobre el uso del verbo gustar. La cantidad de las infracciones cometidas no ultrapasaron los 45% por ciento. Es un tipo de error bastante frecuente en los niveles iniciales, pero el análisis demostró que aún están presentes en el nivel intermedio. El porcentaje de error, puede ser considerado pequeño, caso se aprehendan los datos superficialmente. Si tomamos en consideración, que esta construcción ya es trabajada desde que el alumno empieza a entrar en contacto con el idioma, evidentemente que la realización de esta infracción en niveles más avanzados es un factor preocupante.

Las infracciones en relación al si condicional se mostraron más latente en el grupo del DELE. Más una vez, se reveló un dato preocupante que debe ser investigado y solucionado por el profesor. No es admisible que los aprendices, en ese nivel, sigan verbalizando errores cristalizados que ya deberían haber desaparecido en estratos anteriores. Merece ser señalado, aquí, el desempeño de los alumnos que forman el grupo del español V. Ellos fueron los que menos transgresiones cometieron. Sin embargo, hace falta aclarar que la cantidad de ocurrencias no debe ser analizada aisladamente. Es preciso asociarla a la naturaleza del error. En ese sentido, aunque 39% pueda ser considerado un porcentual bajo, cuando analizado en relación a la clase de error, constituye una infracción que necesita ser revista. Estar en español V ya presupone un dominio considerable de la gramática del idioma.

La utilización de los tiempos compuestos también presenta incoherencias que merecen ser señaladas. Su construcción, a pesar de no ser difícil, requiere cuidados. Lo que percibimos, a través de los análisis, es una influencia demasiado fuerte de la lengua materna. Como en portugués, el uso del tiempo compuesto es frecuente con el empleo del verbo tener, y además, el verbo haber constituye una estructura propia de las relaciones formales y escritas, los alumnos van a asumir la construcción portuguesa en vez de la organización exigida por el español. Los datos explicitan que todos los grupos infringieron la estructura compuesta, utilizando no el verbo, sino el verbo tener.

Y por fin, en relación al uso de la perífrasis verbal, podemos llegar a la conclusión de que la trasgresión también es acarreada por la transferencia de estructuras de la lengua portuguesa. Aunque los alumnos comprendan fácilmente que, en español, la estructura constituida por el verbo ir+a+ infinitivo es la que debe ser utilizada, esa construcción les suena raro a los alumnos brasileños, una vez que en su lengua materna, no están acostumbrados a utilizar una preposición separando los dos verbos. Además, los datos examinados muestran que los niveles de español IV y español V están equiparados. La desproporción ocurre cuando observamos la cantidad de errores cometida por el grupo del DELE. Estos son responsables por 83% de la ocurrencia. Es casi el doble de lo que cometió el grupo de español IV.


6 APLICACIONES PEDAGÓGICAS
Ante esas reflexiones, una forma de intentar amenizar la intensidad de esos errores es proponer algunas actividades para que los estudiantes puedan comprender e interiorizar esas estructuras que se muestran difíciles de ser aprehendidas. De esa forma, hay una gran posibilidad de que ellos consigan superar dichos errores. En este sentido, sugerimos abajo dos actividades que pueden ser útiles para los profesores de español que trabajan con alumnos lusohablantes.


  • Actividad 1

Objetivo: Repasar algunas estructuras gramaticales (el profesor repasará aquellas que los alumnos se equivoquen más.)

Destreza: Expresión escrita y oral.

Nivel: B1 y B2.

Ejecución de la actividad:

El profesor propone a sus alumnos una actividad de escrita significativa para ellos y, después recoge los trabajos. Él escoge una frase con errores de cada uno y las coloca en el pizarrón o en pedazos de cartulina, sin corregir los errores, las enumera e invita a sus alumnos a reflexionar (puede ser en parejas) y a descubrir los errores. La tendencia de ellos es también la de identificar quién es el dueño de cuál error y porqué. Esta tarea de socialización permite que los alumnos: pierdan el miedo de errar y de escribir (ya que todos están en la misma condición, hay una frase equivocada de cada uno); descubran sus propios errores; aprendan a reflexionar sobre sus propios errores y descubran que son errores lógicos y no barbaridades; detecten errores colectivos y descubran el porqué y se sientan más cómodos para producir y para cuestionar sobre sus dudas.




  • Actividad 2

Objetivo: Ejercitar el uso del uso del si condicional.

Destreza: Expresión escrita y oral.

Nivel: B1 y B2.

Ejecución de la actividad: El profesor propone situaciones para los alumnos dependiendo de sus experiencias. Él les entrega a los alumnos unos papelitos con posibles situaciones (por ejemplo):


ser mujer

ser hombre






ser español











ser millonario

ser 20 años más joven


ser un(a) actriz/ actor famoso(a)

Enseguida los estudiantes formarían frases con el si condicional. El profesor, conociendo a su grupo ya destinaría una situación adecuada para cada alumno. Entonces, los estudiantes tendrán que pensar y construir la frase, como por ejemplo: Si fuera mujer me preocuparía de adelgazar, Si fuera español podría viajar por Europa con más facilidad y etc. Luego, el profesor coge las frases y se las entrega a los alumnos otra vez (ellos no pueden coger la frase que hayan escrito). Juntos, van a intentar descubrir los autores de la nueva frase que han cogido y después discuten si actuarían de la misma forma que sus compañeros. Esta actividad promueve una mayor interacción entre los alumnos, ya que van a tener la oportunidad de dar su opinión, diciendo lo que harían si estuvieran en determinada situación. Van a repasar e interiorizar algunas estructuras gramaticales de una forma más divertida. Además, el profesor puede sugerir algunos cuestionamientos culturales en la discusión, a partir de alguna de las situaciones, como por ejemplo, ser español.

7 CONSIDERACIONES FINALES
Es evidente que en los primeros niveles, los alumnos sienten la necesidad de ajustar las nuevas estructuras lingüísticas que están aprendiendo a aquellas típicas de su idioma, haciendo las adaptaciones necesarias. Esa actitud no puede ser ignorada, ya que es resultado de asociaciones lógicas que son pasibles de ser comprendidas, explicadas y solucionadas. Cabe al docente, por lo tanto, acompañar la utilización de ese “método” desarrollado por el alumno, para que no se perpetúe el uso de estructuras fosilizadas que, más tarde, serán difíciles de ser abandonadas. La cristalización de determinados errores ocurre, principalmente, cuando las lenguas comparten semejanzas intrínsecas, como es el caso del español y del portugués. Los análisis permitieron concluir que la interferencia de la lengua materna ocurre todavía en los niveles B1 y B2, donde se presupone, debido al grado de conocimiento de los aprendices, que desvíos de esa naturaleza no serían más cometidos.

Para intentar resolver dichas dificultades el profesor debe concienciar al aprendiz de que, a pesar de que las lenguas presentan similitudes marcadas, tienen peculiaridades que las distinguen considerablemente. Es necesario, también, la reflexión por parte de cada alumno acerca de su interlengua, acción que le permite conocer sus errores personales y, consecuentemente, corregirlos y superarlos.


REFERENCIAS
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* * Licencida en Letras por la Universidade Federal da Paraíba (UFPB). Concluyó el “Máster” en la Enseñanza del Español como Lengua Extranjera en la Universidad de Salamanca-Es. Doctoranda en la universidad mencionada. Profesora de español da UFPB en Brasil.

E-mail: eneidaga@yahoo.es.



1 El alumno en ese nivel es capaz de comprender los puntos principales de textos claros y en lengua estándar si tratan sobre cuestiones que le son conocidas, ya sea en situaciones de trabajo, de estudio o de ocio. Sabe desenvolverse en la mayor parte de las situaciones que pueden surgir durante un viaje por zonas donde se utiliza la lengua. Es capaz de producir textos sencillos y coherentes sobre temas que le son familiares o en los que tiene un interés personal. Puede describir experiencias, acontecimientos, deseos y aspiraciones, así como justificar brevemente sus opiniones o explicar sus planes.


2El alumno en ese nivel es capaz de entender las ideas principales de textos complejos que traten de temas tanto concretos como abstractos, incluso si son de carácter técnico, siempre que estén dentro de su campo de especialización. Puede relacionarse con hablantes nativos con un grado suficiente de fluidez y naturalidad, de modo que la comunicación se realice sin esfuerzo por parte de los interlocutores. Puede producir textos claros y detallados sobre temas diversos, así como defender su punto de vista sobre temas generales, indicando los pros y los contras de las distintas opciones.


3  En ese nivel el estudiante es capaz de comprender y utilizar expresiones cotidianas de uso muy frecuente, así como, frases sencillas destinadas a satisfacer necesidades de tipo inmediato. Puede presentarse a sí mismos y a otros, pedir y dar información personal básica sobre su domicilio, sus pertenencias y las personas que conoce. Puede relacionarse de forma elemental siempre que su interlocutor hable despacio y con claridad y esté dispuesto a cooperar.


4  En ese nivel el estudiante es capaz de comprender frases y expresiones de uso frecuente relacionadas con áreas de experiencia que le son especialmente relevantes (información sobre sí mismo y su familia, compras, lugares de interés, ocupaciones, etc.) Sabe comunicarse a la hora de llevar a cabo tareas simples y cotidianas que no requieran más que intercambios sencillos y directos de información sobre cuestiones que le son conocidas o habituales. Sabe descubrir en términos sencillos aspectos de su pasado y su entorno, así como cuestiones relacionadas con sus necesidades inmediatas.



5 Mercado del Hemisferio Sur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay) y en vías de entrada, Bolivia, Chile, Venezuela




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