Ambito de accion de la psicologia forense o psicologia juridica documento elaborad por



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Fuente: Melgar, M. EPOE / 2007

3. Resultados de las evaluaciones desarrolladas

Bajo el protocolo de investigación elaborado y siguiendo las tres líneas identificadas (solicitadas), se procedió a realizar un trabajo exhaustivo a nivel de campo y gabinete, que permitiese cumplir con el plan de trabajo y ruta critica establecida (ver numeral 1), concebido en ocho pasos metodológicos generales.

Dichos pasos metodológicos confluyen en tres productos específicos, que se enumeran a continuación como resultados individuales, pero que… conforman parte de un informe integral que constituye el “macroproducto” de la presente investigación psicológica y psicosocial.

3.1 Perfil Psicológico del imputado

Al desarrollar una evaluación psicométrica, que trate de integrar todos los aspectos históricos, conductuales y personalidad, como se indico en la mitología, es necesario realizar un trabajo de investigación en tres áreas (espacios), que permiten evaluar el grado de “similitud” del perfil psicológico de “Neidis Julián Guerrero Bueno”, como posible agresor sexual con tendencias pedofilicas, las tres áreas evaluadas son:



  1. Entrevista directa con prueba psicométrica al imputado Neidis Julián Guerrero Bueno;

  2. Serie de evaluación psicológica y de impacto al niño Fernando José Payano Victoriano; y

  3. Evaluaciones psicosociales a familiares, amigos, vecinos, etc.

Estas tres áreas de estudio permitieron el desarrollo de un “perfil psicológico”, que se presentan a continuación:

1. Datos generales:

(1.1) Nombre completo: Neidis Julián Guerrero Bueno

(1.2)Cedula de identidad: 053-0040125-3

(1.3) Dirección de domicilio: El Cercada, Casa No. 8, Sección Maldonado, Municipio de Constanza, R.D.

(1.4) Nombre de los padres: Mario Emilio Guerrero

Jesusita Bueno Ortiz (Miriam)



(1.5) Edad actual: 18 años

2. Descripción etológica (conductual)

(2.1) El imputado Neidis Julián Guerrero Bueno, se ele practico una entrevista directa, utilizando para ello preguntas abiertas (previamente preparadas), siguiendo el modelo sugerido por Th. Millón y Marchiori, concebida para determinar a través de rasgos de comportamiento físico y respuestas a preguntas incriminatoria, objetivas y subjetivas, establecer puntos que aseveren o refuten las hipótesis planteadas.

(2.2) El imputado en general presento un comportamiento normal, pero con fuertes evidencias de “sumisión”, esto evoca a su estado actual de detención, al preguntar sobre los hechos mantuvo una postura cordial, a pesar de ser inquirido directamente sobre la agresión sexual y la conducta sobre el niño agredido sexualmente.

(2.3) Presento en momentos de la entrevista directa, en especial sobre la relación con sus padres y familiares, rupturas emocionales, expresando que su situación jurídico / procesal, le causaba tristeza debido a que su “supuesta inocencia” y la “supuesta injusta acusación” a la cual estaba siendo sometido, su comportamiento y reacciones son compatibles con su situación personal, no mostrando “depresión compulsiva y/o aguda”, lo que asegura además un ciclo de respuestas adecuado al cuestionamiento psicométrico.

(2.4) Curso de pensamiento conservador, sin trastornos de la forma o contenido del lenguaje. Juicio crítico racional. Solamente en un poco de ansiedad difusa, a nivel intelectual en forma subjetiva, considero que presentan parámetros normales a nivel social, racial y educativo.

(2.5) No mostro aun en momentos donde se realizaron preguntas que buscaban reacciones agresivas, un síntoma de alteración, dedicándose solamente a la negación del hecho y de la acusación.

(2.6) Las características asociadas a su comportamiento y conducta dentro de la entrevista, no mostro ningún rastro de disociación, en general se encuentra entre los parámetros de normalidad, la personalidad el imputado no muestra compatibilidad con trastornos psicosexuales y de socialización, aunque su retraimiento que es inusual debido a su complexión física y edad, muestra un esquema de vida que solamente puede ser analizado a través del estudios socio-barrial y de psicología comparativa a nivel familiar y amigos. Las reacciones etológicas asociadas al hecho y sobre la supuesta víctima también coincidieron sobre los parámetros normales de etología, aunque existen lagunas de información que él desea omitir, que deben de ser analizadas desde otras líneas de investigación.

3. Análisis comparativo Marchiori del perfil del imputado versus el perfil típico (pedofilico)

La prueba comparativa Marchiori, se conforma de las pruebas realizadas en forma directa al imputado, niño agredido y evaluación socio barrial, realizando posteriormente una tabla comparativa que se presentan a continuación.



Tabla 5: Análisis Comparativo Marchiori

No.

Indicativos del perfil Marchiori

Positivo

Negativo

Observaciones

3.1

El violador presenta una alternación de su conciencia, niega sus conflictos y comportamientos asociales y agresivos, por ello atribuye su ataque sexual al comportamiento de la víctima.




X

El imputado presenta reacciones dentro de los parámetros de la normalidad racial, social e intelectual.

3.2

El violador muestra evidencia de reacciones violetas, en especial sobre el hecho, acusación y víctima.




X

El imputad reacciona con cierto grado de desaliento y ansiedad sobre el hecho, dentro de los parámetros normales, no muestra ningún tipo de reacción contraria al niño agredido.

3.3

Existe conductas que denuncian por parte del supuesto agresor, una inclinación a considerar a la víctima como la causa de la agresión, por su forma de comportar y conducta social.




X

Al realizar el tripe capeo de información, se observa que existía una vinculación en tiempo y espacio mínima entre el imputado y el niño victima de la agresión.

3.4

La victima presenta lesiones físicas producto de una agresión con violencia.




X

En los reportes médicos y apreciación física realizada al niño, no se pudo observar ningún tipo de lesión física.

3.5

La victima presenta traumas psicológicos causados por la agresión recibida por parte del violador.

X




El niño presente un evidente trauma causado por un progresivo proceso de agresión y ultraje sexual, es evidente que el niño fue violado.

3.6

La percepción que tiene la víctima ante el agresor es frecuentemente el de un individuo descontrolado, violento, sádico, que demuestra en el acercamiento y en el ataque a la víctima extrema crueldad, que desea humillar y destruir moralmente.




X

El niño tiene una percepción ambigua del agresor, tanto de cariño, como de repudio por el supuesto acto realizado.

3.7

El violador presenta una cercanía física, emocional y psíquica con el niño agredido sexualmente.




X

El imputado no muestra ningún tipo de apego, basado en el análisis “etológico”. La empatía es baja y su conducta es dentro de los parámetros normal.

3.8

Existen conductas disociativas, de repudio hacia mujeres, madre, hermanas. No presenta una conducta propia contra entes de la sociedad que representen el marco femenino.




X

El análisis de triple-capeo, no presento ningún tipo de conducta contraria a los parámetros normales de comportamiento, que indiquen una confirmación positiva.

3.9

El violador presenta poca seguridad personal, incapaz de mantener estudios, trabajo y hogar estable, el constante cambio de conducta, hace poco probable la continuidad en un trabajo y relación personal en pareja.




X

Al revisar el historial de conducta laboral y de relaciones personales del imputado (de 18 años de edad), muestra parámetros normales, de hecho a nivel laboral a pesar de su corta edad presenta una conducta que lo refiere de muy bueno a excelente. A nivel sentimental la novia y ex novias entrevistadas, establecieron parámetros de normalidad propia de su edad.

3.10

Presenta conductas no sociales, es crítico e introvertido, el nivel de socialidad con sus familiares y amigos se restringe a lo básico, su vida privada es cerrada para observadores externos, no existen parámetros que permitan referir a amigos cercanos.

X

X

Presenta un comportamiento dual, debido a que socialmente posee parámetros normales, pero personalmente es introvertido y críptico.

3.11

Muestra enojo constantemente, por cualquier tipo de circunstancia, pelea física y verbalmente con personas de su familia y/o comunidad, muestra un recelo ante la sociedad que lo obliga a un contante comportamiento violento y fuera de los parámetros de conducta social y civil.




X

No muestra ningún tipo de conducta violenta, circunscribiéndose a las típicas disputas familiares y del entorno de amigos.

3.12

Presenta un alto nivel de vanidad y narcicismo, reflejándose en su conducta, forma de vestir, entrenamiento físico y comportamiento con otras personas de su entorno.

X




El joven presenta a nivel físico y de comportamiento un nivel alto de vanidad y narcicismo, pudiéndose acomodar a las circunstancia genéticas, así como a la edad actual del imputado, donde la vanidad es parte de los atributos de la adolescencia.

Fuente: Modificado de Marchiori, 2003, por Melgar, M. EPOE / 2007

(3.13) Al evaluar los resultados a nivel cuantitativo, el análisis comparativo Marchiori presenta de los 12 puntos de análisis conductual 2 aspectos positivos, lo que corresponde a un 17 %, mientras que existe 1 punto “dual” que corresponde a un 8 %.

(3.14) En lo que corresponde al nivel de apreciación negativa el imputado no es compatible (negativo) en 9 puntos de los 12, lo que corresponde a un 75 %, según la tabla de referencia Marchiori, cuando un individuo presenta menos de un 40 % de correspondencia, el individuo posee un “perfil de agresor sexual”, mientras que superior a un 60 % el individuo no es compatible con un típico perfil de agresor sexual. Por ende bajo los parámetros establecidos anteriormente el imputado “Neidis Julián Guerrero Bueno”, a nivel de la prueba “Marchiori” no es compatible con una personalidad “típica” de agresor sexual, resaltando el término “típica”, debido a que existen tres diferentes estándares de perfiles de “agresores” y además que fuera de ellos existen otros tipos de comportamientos psicológicos y sociales que pueden promover que una persona incurra en un hecho de violación en forma espontanea y sin previo pensamiento al respecto.

4. Prueba sobre tipología de “agresor sexual” MCMI-II Th. Millón

(4.1) El MCMI-II sirve para proporcionar información en tareas de evaluación y tratamiento de personas con dificultades emocionales e interpersonales. Su utilidad es fundamentalmente clínica y de investigación, no siendo recomendada su utilización en poblaciones normales. La teoría que sustenta el inventario clínico está basada en el diagnóstico de prototipos clínicos, asumiendo que los grupos prototípicos muestran comportamientos comunes y distintivos que pueden alertar al clínico o al investigador sobre aspectos de la historia del paciente y de su funcionamiento actual que no se habían observado. Esencialmente, postula 13 estilos básicos de funcionamiento de la personalidad que pueden formarse de la relación entre dos dimensiones básicas: la fuente primaria de la que la persona obtiene comodidad y satisfacción, y los patrones instrumentales o de afrontamiento que emplea de forma habitual para obtener o evitar sus fuentes de refuerzo.
(4.2) Se describen, finalmente, 13 patrones de personalidad, que son definidos empleando la nomenclatura del eje II del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV). Como es frecuente encontrarse covariaciones entre los trastornos de personalidad, codificados en el eje II, y los síndromes clínicos del Eje I en el DSM-IV, Th. Millón considera fundamental que el modelo teórico recoja y tenga en cuenta estas interrelaciones. Los síndromes clínicos tienden a ser relativamente breves o transitorios, variando en el tiempo en función de los estresores. Pero en muchos casos serán expresión más o menos intensa del estilo básico de la personalidad acentuado y exacerbado por las situaciones estresantes, presentando síntomas en común con él.
(4.3) La prueba Th. Millón, utiliza tres niveles de capeo (captura de información), con el fin de colectar la mayor cantidad de información sobre el comportamiento individual, colectivo, social, familiar y sexual del individuo. En el presente caso para determinar a qué tipo de patrón conductual, es compatible el imputado Neidis Julián Guerrero Bueno, con uno de los tres tipos básicos de perfiles de “agresor sexual” (violador/pedofilico), determinando se es del tipo impulsivo, instrumental o sobre-controlado.
(4.4) Los resultados del triple “capeo” realizado se presenta en forma cualitativa y cuantitativa en la tabla resumen número 6, en ella se presenta la ponderación máxima asignada por la matriz de evaluación que se rige de 0 a 4 puntos y la puntación asignada por parte del psicólogo evaluador.

Tabla 6: Análisis de escala del MCMI-II de Th. Millón

No.

Escala del MCMI-II

Puntaje (A) Máximo Asignado por la escala

Puntaje (B) asignado por el evaluador

Diferencia entre puntaje A y B

1

Deseabilidad

3

0

3

2

Fóbica

4

0

4

3

Dependiente

4

0

4

4

Narcisista

2

1

1

5

Antisocial

3

1

2

6

Agresivo/Sádica

4

0

4

7

Compulsiva

4

0

4

8

Pasivo/Agresiva

3

0

3

9

Autodestructiva

4

0

4

10

Limite

2

0

2

11

Paranoide

4

0

4

12

Abuso de alcohol y/o drogas

3

1

3

13

Histriónica

2

0

2

Sumatoria

42

3

39

Fuente: Modificado de Th. Millón, 1998, por Melgar, M. EPOE / 2007

(4.5) Escala relacional:

a. Agresor sexual impulsivo: 30 a más

b. Agresor sexual instrumental: 20 a 29

c. Agresor sexual sobre-controlado: 10 a 19

d. Trastornos ocasionales conductuales: 05 a 09

e. No presenta compatibilidad: 00 a 04

(4.6) Al revisar la tabla comparativa se puede definir que el perfil de “Neidis Julián Guerrero Bueno”, no presenta ninguno de los tres perfiles típicos de agresor sexual, por lo que su “supuesto comportamiento” en agresión “sexual” contra el niño “Fernando José Payano Victoriano”, no puede ser evaluado como “típico”, el puntaje asignado por la prueba se encuentra dentro del parámetro “e” que en forma cuantitativa posee un rango de “00 a 04” catalogándose como “no compatible” con ninguno de los tres tipos de violador.

5. Discusión de resultados

(5.1) Marshal, W, en su estudio sobre “Agresores Sexuales”, publicado en el año 2001, establece que a pesar de los perfiles que actualmente existen y son aceptados por gran parte de los “investigadores sexuales” sobre posibles rasgos del comportamiento de “agresores sexuales” (sean estos pedofilicos o no), la caracterización de un “agresor sexual” es difícil aunque la pruebas Marchiori y Th. Millón son fiables, al comprender que un agresor sexual “típico” es un psicópata consumado, con características de personalidad y conducta, que lo alejan de la normalidad, es difícil por ello conciliar la personalidad expuestas en los diferentes “patrones estándar” con el que presenta el imputado Neidis Julián Guerrero Bueno, que al parecer posee un marco de comportamiento “normal” y apegado a las circunstancias sociales, económicas, educativas y familiares.

(5.2) Por otra parte, como especialista en aspectos de “conducta humana, comparativa y social”, esperaría encontrar algunos de los rasgos “típicos” que brindarían una luz, del porque el imputado “Neidis Julián Guerrero Bueno”, pudo haber realizado el tipo de agresión sexual (debido al impacto sobre el niño agredido), en resumen un agresor sexual tendría que exteriorizar algunos de los siguientes comportamientos dentro del área emocional: a. Locuacidad y encanto superficial que puede resultar convincente; b. Egocentrismo y grandioso sentido de la propia valía (arrogancia); c. Falta de remordimiento o sentido de culpa; d. Falta de empatía hacia los demás; e. Mentiroso y manipulador; f. Emociones superficiales. En el área de aspectos del estilo de vida debería presentar: a. Impulsividad, con deseo de satisfacción inmediata; b. Deficiente control de conducta, en relación con lo anterior; c. Necesidad de excitación continuada; d. Falta de responsabilidad; y Problemas precoces de conducta.

(5.3) A nivel conductual no presenta ningún tipo de anomalía extrema, simplemente la tipología básica de cualquier joven de su edad, procedencia social, nivel educativo y edad. En general no posee una conducta etológica que pudiera referir a ser un “típico agresor sexual” con tendencia pedofilicas.

(5.4) La prueba comparativa “Marchiori” del perfil del imputado versus el perfil típico de un “pedofilico”, nos refiere a un bajo porcentaje de compatibilidad, tal como se demuestra en la tabla resumen No. 5, el análisis compartivo permitirá tanto a los “Abogados de la Defensa, Fiscalía y Jueces” considerar algunos puntos de partida con el fin de determinar la posibilidad de profundizar en el futuro cercano en el perfil del imputado, con el fin de determinar si el hecho fue producto de una circunstancia espontanea, o bien no fue en si el agresor sexual.

(5.5) Al revisar la prueba sobre “tipología del agresor sexual MCMI-II” de Th. Millón, en el ciclo completo de análisis, no solo nos valida la prueba “Marchiori”, sino además nos indique que a nivel “conductual” el imputado “Neidis Julián Guerrero Bueno”, no posee ningún tipo de anomalía conductual, solamente los referidos a conductas sociales “típicas” tales como el consumo de alcohol, el nivel de ansiedad asociado a su estado jurídico /legal y su bajo perfil ante su sociedad causado por sus niveles educativos y inseguridad.

(5.6) Es importante considerar que para el desarrollo del presente perfil se utilizo un “triple capeo”, con el fin de capturar la mayor cantidad de información posible y con ello asegurar la viabilidad de los resultados, además de asegurar con ello que la información fuera verificada en más de dos ocasiones, con el fin de sustituir la subejetividad “emocional”, con la objetividad de un proceso científico. Por ello es evidente que las conclusiones que se presentaran en el siguiente numeral pueden considerarse fiables dentro de los parámetros de la presente investigación psicológica.

6. Conclusiones sobre el perfil psicológico

(6.1) Neidis Julián Guerrero Bueno, no presenta la personalidad, ni el marco conductual de una persona con tendencias de agresor sexual, de hecho del tipo que en sí “agredió” al niño Fernando José Payano Victoriano, que bajo el reflejo del perfil del niño pudiera ser de tipo “sobre-controlado”, debido a que la lesiones traumáticas que refleja el niño son producto de un trabajo de progresivo, sistemático, que demuestra altos niveles de inteligencia y preparación, constatándose en el cambio conductual que el niño actualmente posee.

(6.2) El imputado, se muestra como un joven retraído socialmente, teniendo contacto solamente con las personas de su núcleo social, sistemático en su conducta laboral, con niveles de ansiedad dentro de los parámetros normales, no posee arraigado ninguno de los 13 parámetros que establece la prueba Th. Millón, para referirlo a algún tipo determinado de agresor sexual.

(6.3) Es obvio que debido a su criticidad, utiliza en ocasiones (y con regularidad frecuencia) el alcohol como medio de desinhibición social, esto provocando locuacidad y altos niveles de jovialidad, producto del nivel de alcohol consumido, pero aun en estos momentos según lo demuestran las entrevistas y prueba psicométricas realizadas a familiares, amigos, vecinos cercanos y antagónicos, no muestra ninguna conducta sexual contraria a su sexo, edad y marco social.

(6.4) Bajo los anteriores parámetros concluimos a nivel de hipótesis lo siguiente:

Tabla 6: Definición de hipótesis planteadas

No.

Hipótesis

Aceptada

Refutada

1

El imputado presenta el típico perfil de agresor sexual, en una de sus tres variables impulsivo, instrumental y/o sobrecontrolado”




x

2

El imputado muestra tendencias de agresor sexual espontaneo, basado en las características de personalidad evaluadas a nivel individual y por bases de conducta psicosocial”




x

3

El imputado no presenta perfil y tendencia de agresor sexual, evaluando las características individuales y por bases de conducta psicosocial”

x




Fuente: Melgar, M. EPOE / 2007

(6.5) Considerando toda la evidencia psicológica, psicosocial, conductual y argumental, revisada de forma científica y en apego a las consideraciones del protocolo de investigación diseñado, se refutan las hipótesis 1 y 2 de la primera línea de investigación y se acepta la hipótesis 3, debiendo considerar que esto valida la aseveraciones que el imputado no posee el perfil de un típico violador, “No” así el hecho que pudo tratarse de una acción espontánea y dentro de parámetros psicológicos no usuales dentro del marco de conducta del imputado.

3.2 Estudio Psicológico del niño afectado “Fernando José Payano Victoriano”

La segunda línea de investigación contenida en la solicitud y en el protocolo de investigación planteado, se concentra en el desarrollo de un estudio Psicológico del niño agredido sexualmente “Fernando José Payano Victoriano”, con el fin de evaluar la factibilidad de la agresión, asico además establecer cuales pudieran haber sido las secuelas psicológicas que hoy en día (cuatro meses después) presenta la víctima. Es importante resaltar que la conducta del niño agredido (victima), es reflejo del “modus operandis” del agresor y por ello además nos permite establecer “criterios e indicadores”, de los posible parámetros de personalidad y conducta del agresor sexual y con ello construir un perfil que nos indique la compatibilidad del imputado.



Pero aun mas importante es el hecho que un “estudio psicológico” a profundidad del niño, nos permitirá establecer los “traumas” ocasionados por el hecho y la correctas líneas de acción, que deben de ser utilizados para su posterior tratamiento. El estudio psicológico se presenta a continuación:

  1. Datos del niño:



    1. Nombre completo: Fernando José Payano Victoriano



    1. Sexo: Masculino



    1. Edad actual: 6 años



    1. Edad del hecho: 6 años



    1. Fecha de Nacimiento: 17 de noviembre 2000.



    1. Curso: 1er. Curso



    1. Nombre de los padres: Julia Victoriano Aybar (Rosalba)

Antonio Payano Quezada (Roberto)

    1. Dirección: Barrio El Cercado, Constanza, R.D.

  1. Prueba de reflejo de agresión sexual Th. Millón

(2.1) Siguiendo el protocolo de investigación se realizo la prueba de reflejo de agresión sexual Th. Millón, la cual consiste en una serie de preguntas directas realizadas a la madre y posteriormente al niño que “supuestamente” sufrió la agresión sexual, gracias a una tabla de “criterios indicadores” nos permite verificar la fiabilidad de la información, así como además considerar la autenticidad de los hechos.

(2.2) Producto del análisis realizado, se comprueba que el niño “Fernando José Payano Victoriano”, fue víctima de una agresión sexual, no solo concluido en un hecho físico, sino metódica, sistemática y con altos índices de lascivia, reflejado en la conducta introvertida, insegura y de un alto grado de secuelas sexuales, por ende se puede asegurar que el niño fue víctima de un proceso de degradación y agresión sexual, no simplemente un caso fortuito de acoso y violación.

(2.3) Producto de la prueba MCMI-II, se puede asegurar que el niño fue agredido por un agresor sexual de tipo “sobre-controlado”, debido a las características conductuales del niño, que aseveran un proceso de cambio de conducta y aceptación por parte del niño para que ocurriera el hecho, este tipo de degradación psicológica necesita un mínimo de 1.5 años, de acoso, ¡enamoramiento!, seducción y bajo grado de violencia, considerando al agresor inteligente, vivaz y con gran elocuencia verbal para logar el objetivo de la seducción total del niño. Todo lo anterior es fiel reflejo del comportamiento del niño “Fernando José Payano Victoriano”, no poniendo en duda que el acto y proceso ocurrió.

3. Análisis de tabla de medición de impacto psicométrico Arruabarrena

(3.1) Al haber comprobado la autenticidad de la “agresión sexual”, se prosigue con la prueba de tabla de medición de impacto psicométrico Arruabarrena, la que consiste en evaluar el grado de trauma que el niño presenta debido al proceso de agresión sexual, ponderándose en una escala de 0 a 10, donde 0 es el mínimo y 10 el máximo, la ponderación de cada una de ellas es adicionada, con el fin de establecer el grado de impacto total y con ello poder a posteriori determinar el tipo de tratamiento que el niño necesita.

(3.2) en la tabla No. 7, se presenta la medición de impacto psicométrico Arruabarrena:

Tabla 7: Medición de impacto psicométrico Arruabarrena

No.

Impacto asociado a la agresión sexual

Puntaje (0-10)

Observaciones

1

Inseguridad

07

El niño presenta inseguridad pasiva, aunque al evaluar el informe psicométrico inicial podemos asegurar, que dicha variable a disminuido, debido al tiempo y apoyo que ha recibido.

2

Confusión

06

Existe confusión sobre el hecho y la personas en su entorno, debido a la carga de información a la cual está siendo sometido. Además del proceso de degradación psicológica al cual fue sometido ha ocasionado confusiones de tipo conductual y sexual.

3

Tristeza

07

Existe evidentes puntos de quiebre del niño, en especial cuando se hace alusión al hecho de la agresión sexual.

4

Irritabilidad

09

El niño posee un alto nivel de irritabilidad, lo cual puede redundar en conductas inapropiadas a nivel social.

5

Ansiedad

08

Las evaluaciones realizadas a nivel comportamiento físico, terapia del dibujo y evaluaciones etológicas, comprueban que el niño pasa por momentos de ansiedad, reflejadas en retraimientos, alejamiento mental y sobre todo introversión.

6

Miedo

06

A pesar de que en la actualidad el miedo posee un reflejo relativamente pequeño, probablemente por el apoyo recibido, es importante indicar que existen evidencias de conducta de “miedo” reflejada en regresiones.

7

Impotencia

08

El niño presenta síntomas de sentimientos de inadecuación, provocados por un sentimiento de impotencia y hasta aceptación del hecho. En especial de las secuelas personales y aun del posible agresor.

8

Trastornos del sueño

09

La madre indica que el niño presenta problemas para conciliar el sueño y necesidad de medios de apoyo (biberón) para lograr un estado de tranquilidad y relajación que le permita dormir.

9

Trastornos alimenticios

06

Evidentemente superados en la actualidad, el niño según observaciones anteriores presento posterior al descubrir el hecho trastornos de alimentación y baja de peso, que posteriormente fue superado gracias a la atención de los padres.

10

Aislamiento social

06

El niño actualmente no presenta una disociación, pero debido al hecho los padres han optado por retraerlo de su ambiente de juego y amigos, aunque él presenta una conducta social adecuada.

11

Problemas escolares

08

La madre indica que el niño posterior al descubrir la agresión sexual y sus posteriores secuelas sociales, ha tenido una regresión escolar, algo característica de los niños sometidos a procesos de agresión sexual.

12

Curiosidad por temas sexuales

09

El niño demostró en las entrevistas y medidas comparativas (capeos), curiosidad excesiva por temas sexuales, relacionados a la parte masculina, lo que caracteriza al tipo de abuso y degradación psicológica al que niño fue sometido.

13

Auto reproche sexual

04

A través de exámenes psicométricos, test de dibujos y etología general, el niño posee un bajo nivel de autoreproche sexual.

14

Conductas hipersexualizadas

04

La entrevista realizada a los padres, pruebas psicométricas realizadas, mostraron que el niño no muestra conductas de hipersexualizaciòn, aunque si confusión sobre su sexualidad.

15

Conductas de seducción y/o depredación sexual.

09

Al realizar el “capeo” de su entorno social, otros niños indican que el niño, en fechas recientes, ha tenido con ellos conductas de seducción, lo que entra en el marco del tipo de agresión sexual que fue sometido.

Total:

106




Fuente: Arruabarrena, 2001 , por Melgar, M. EPOE / 2007

(3.3) La matriz de referencia nos indica los siguientes rangos de ponderación:

a. Puntuación entre 100 a 150: Alto impacto y trauma psicológico.

b. Puntuación entre 50 a 99: Impacto medio y trauma psicológico

c. Puntuación entre 30 a 50: Impacto bajo y trauma

psicológico.

d. Puntuación entre 10 a 29: Secuelas básicas.



e. Puntuación entre 00 a 09 Ninguna secuela básica.

(3.4) Al corroborar el puntaje de la tabla de análisis, con una ponderación de 106 puntos, podemos indicar que el niño se encuentra en la categoría de “impacto a”, coincidiendo con el análisis etológico y psicométrico realizado a él, por lo que podemos indicar que al “presente momento”, el niño muestra un alto nivel en secuelas y traumas, producto del hecho de la agresión sexual, debido a que no solamente fue el hecho del “acto sexual”, sino un proceso de afincamiento de sentimientos y conducta, que provoco un cambio de “conducta” en el niño, que hoy en día se evidencia en su comportamiento individual, familiar y social.

4. Análisis de conducta psicosexual

(4.1) Para el desarrollo de la conducta psicosexual del niño, confirmado ya la agresión sexual, se procedió a realizar tres capeos de información, tal como lo estipula el protocolo de investigación, “el primero se baso en la características de comportamiento físico (etológico), el segundo a través de test de dibujo y tercer utilizando pruebas psicométricas (verbales) con el fin de evaluar la psicológica de conducta”.

(4.2) El primer capeo de captura de información, muestra que el niño posee tendencias biofísicas, que reflejan una posible confusión en su rol sexual, lo cual ha sido confirmado por su madre, al indicar que el niño, ha mostrado en los últimos meses una conducta sexual con derivaciones femeninas, lo cual aunque pueda causar preocupación, es algo característico de los niños que han sido acosados y seducidos por “agresores sexuales (violadores) del tipo sobrecontrolado”.

(4.3) Con el niño se procedió a realizar varios “test de dibujos”, en la mayoría (80 %) su visión “hipersexualizada” fue predominante, mostrando en ellos la características “fálicas”, coincidiendo con reportes de varios perfiles sobre niños agredidos sexualmente, donde es usual el dibujo de padres, hermanos, familiares y amigos con el falo, que es asociado al elemento agresor.

(4.4) A nivel conductual el niño presenta una fuerte confusión sobre su sexualidad, lo que se ha incrementado en los últimos tres meses, según observaciones de sus padres, hermano y vecinos. El efecto de confusión, como se ha indicado anteriormente entra dentro de los parámetros de comportamiento de un niño que ha sido seducido en un proceso de cambio conductual.

5. Discusión de resultados

(5.1) Todos los estudios aplicados al niño a nivel de psicología abierta, psicología de conducta, psicométria y psicosociología, indican que el niño muestra secuelas y traumas de una agresión sexual, la cual no se realizo en un solo y único acto de violencia sexual, sino fue producto de un proceso de seducción y cambio de conducta, que llevo tiempo y espacio, en referencia a estudios similares un impacto psicológico tal como presenta el niño no puede ocurrir en un tiempo menor a 1.5 años (18 a 24 meses).

(5.2) El tipo de conducta que el niño posee, nos refleja que el agresor sexual, fue alguien que conto con tiempo y espacio para actuar, donde la confianza del niño pudiera ser ganada y con ello el aventurar a nuevas formas de acoso y seducción, sus características pudieran indicar que se trata de un violador del timo “sobre-controlado”.

(5.3) Es evidente que el niño muestra una fijación por su supuesto agresor “Neidis Julián Guerrero Bueno”, ubicándolo como el agresor sexual, en todas las entrevistas y bajo todas las herramientas psicológicas y conductuales, el niño indico que su agresor era el joven imputado, lo que pudiera no concordar con el perfil del imputado, pero a juicio propio del niño: “…el tuvo la culpa por haberme rozado tanto las nalgas, sino nadie se hubiera dado cuenta”, esta declaración sincera, abierta y franca del niño puede ser el punto de partida para una investigación conductual más profunda del imputado.

(5.4) Como científico e investigador social, asocio la conducta del niño con fuertes deseos de defensa ulterior, punto de ruptura de cualquier prueba psicológica y de conducta, debido a la fuerte conexión que existe entre el niño y su agresor, lo que no permite profundizar más sobre el marco de la relación y sus interioridades, solamente bajo un proceso prolongado de análisis, investigación y retroalimentación, el niño podría abrir y exteriorizar más información sobre el hecho, sin causar traumas y/o secuelas posteriores, que fue el deseo del investigador, con el fin de no causar mayores molestias y confusión al niño.

6. Conclusiones sobre la evaluación del impacto psicológico

(6.1) Puntualmente como investigador psicológico, podemos afirmar que el niño fue “agredido sexualmente”, presentando secuelas y traumas que son compatibles con el perfil y personalidad de un niño con agresión sistemática y compulsiva en el ámbito sexual. Basado en los estudios y capeos de información realizados, se concluye a nivel de hipótesis de la siguiente forma:

Tabla 8: Definición de hipótesis planteadas

No.

Hipótesis

Aceptada

Refutada

1

El niño no presenta ningún rasgo de conducta y/o perfil de agresión sexual, evaluado por sus características de personalidad y conductuales.




x

2

El niño presenta rasgos de conducta y/o perfil de agresión sexual, reflejándose en sus características de personalidad y marco conductual”




x

3

El niño presenta rasgos de haber sido agredido sexualmente e identifica con plenitud a su agresor, evidenciando traumas y secuelas de dicho hecho en su personalidad y/o conducta”

x




Fuente: Melgar, M. EPOE / 2007

(6.2) Se refutan las hipótesis 1 y 2, correspondiente a la segunda línea de investigación, concluyendo por ende aceptar la hipótesis 3, la cual aglutina en si todas las conclusiones referentes a la situación psicológica y conductual del niño “Fernando José Payano Victoriano”.

3.3 Estudio socio barrial y familiar del imputado

Un punto de importancia de verificación, con el fin de construir el “perfil del imputado”, como marco conductual de los involucrados (familia-imputado-niño agredido), confluye en el desarrollo de un estudio socio-barrial y familiar, habiendo sido definido ampliamente en el marco conceptual desarrollado en el protocolo de investigación preparado para el desarrollo de la presente investigación.



A continuación se presenta los resultados generales y específicos de una serie de ejercicios y evaluaciones que nos han permitido evaluar, con amplitud y en forma sistemática la situación individual, familiar y social del imputado “Neidis Julián Guerrero Bueno” y su posible perfil de “agresor sexual”. Considerando el protocolo de investigación los resultados se presentan de acuerdo a los “capeos de información” que en forma individual aportan información sustancial, que nos han permitido construir un posible escenario social de donde se desarrollaron los hechos.

  1. Bosquejo territorial del barrio/comunidad



    1. La comunidad forma parte del “Barrio” conocido como “El Cercado”, compuesto en general por obreros y pequeños comerciantes, situados en un 45 % por familias con ingresos no mayores a RD$ 3,500.00 / mes (tres mil quinientos pesos exactos), un 43 % de la población no poseen ingresos mayores de RD$ 2,000.00 (dos mil pesos exactos), lo que indica un población bajo la línea de pobreza de un 88 %. (Melgar, M. CSR, 2005)



    1. El sector del “barrio” donde tanto el imputado como niño cohabitan, posee características “normales y típicas” de los barrios de Constanza, no se pudo observar en las tres visitar realizadas, acciones contrarias contra la moral y conducta civil, al realizar las entrevistas de campo de los 30 miembros de la comunidad entrevistados (todos mayores de 18 años), indican que el barrio no presenta excesos de anomalía social, simplemente los básicos del denominado “ocio dominicano”, que consiste en los juegos de azar, juegos vespertinos de domino, beber alcohol los viernes, sábados y domingos en los Colmados cercanos.



    1. Los jóvenes al parecer de un 86 % de los 30 miembros de las comunidades entrevistados, poseen un comportamiento normal, dentro de los parámetros de comportamiento social, el 97 % indican que cuando ocurrió el hecho de la agresión sexual del niño “Fernando José Payano Victoriano”, mostraron incredulidad sobe dos aspectos: a. sobre el hecho en sí; y b. de la persona imputada de haber agredido al niño “Neidis Julián Guerrero Bueno”.



    1. Al referirse sobre el comportamiento de los niños el 100 % del los entrevistados, indicaron que era normal, cuando no estaban en la escuela o colegio, se reunían a jugar, conversar y “hacer ruido”, no observaron nunca conductas inapropiadas a nivel “sexual” ente adultos y niños, como además los denominados “juegos sexuales” que niños de edades entre los 05 y 11 años practican como parte de su evolución física y mental.



    1. El 100 % de los entrevistados indicaron que conocían a “Neidis Julián Guerrero Bueno”, de ellos un 95 % se refirió a él como un joven trabajador, que siempre mostraba buenas costumbres ante sus vecinos, que además colaboraba con los miembros de la comunidad.



    1. Destacaron que el comportamiento del joven imputado se encontraba dentro de los parámetros de la normalidad, indicando el 100 % de los entrevistados (30 personas) que el único acto de conducta excesiva que mostraba era el beber acompañado por otros jóvenes y miembros de la comunidad en el patio de su casa y en los Colmados de la calle de entrada del barrio, pero aun en estado de ebriedad mostraba una conducta racional y tranquila, sin alteración del orden público y sin conflictos entre amigos y vecinos.



    1. Al referirnos sobre si conocían al niño “agredido sexualmente”, un 65 % de los entrevistados aseguraron que “si”, un 35 % indicaron que no lo conocían, el 100 % aseguro conocer a los padres, en especial al padre, sobre su conducta el grupo representado en el 65 % indico que parecía un niño normal, que muy pocas veces lo observaron en la calle, ya que al parecer no podía salir de la casa a jugar con los niños del barrio.



    1. Sobre el comportamiento de Neidis Julián Guerrero Bueno, con el niño, el mismo 65 % aseguraron que no pudieron observar en ningún momento al imputado conversar, jugar o en cualquier tipo de intercambio con el niño Fernando José Payano Victoriano.

Fotografía 16: Imagen de satélite de la ubicación del sector del “Barrio El Cercado” donde ocurrieron los hechos imputados a Neidis Julián Guerrero Bueno.





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