Alineamiento



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ALINEAMIENTO







Para aclarar su mente al respecto, le pido además, que busque en mis libros todo cuanto haya dicho sobre el alineamiento. Es conveniente que lo anote, y después de un detenido estudio, escriba un artículo sobre la naturaleza del verdadero alineamiento. De esta manera estabilizará su propio conocimiento y servirá a sus condiscípulos, recordándoles en forma unificada todo cuanto he dicho sobre el tema. Trascriba cada párrafo completo, hermano mío, extráigalos de los libros y preséntelos en correlación ordenada, de manera que la instrucción más sencilla vaya primero, y la más abstracta después. Discipulado en la Nueva Era – Tomo I – pág. 171/172







INDICE DE REFERENCIAS


Libros de El Tibetano (Djwhal Khul), Alice A. Bailey

Libro Título Edición

Ref. nº

      1. Iniciación Humana y Solar 8ª 1997


  1. Cartas sobre Meditación Ocultista 3ª 1977

  2. Tratado sobre Fuego Cósmico 2ª 1983

  3. Tratado sobre Magia Blanca 4ª 1985

  4. El Discipulado en la Nueva Era-Tomo I 2ª 1989

  5. El Discipulado en la Nueva Era-Tomo II 1ª 1970

  6. Los Problemas de la Humanidad 2º 1976

  7. La Reaparición de Cristo 5º 1979

  8. El Destino de las Naciones 2ª 1980

  9. Espejismo (Glamour): Un Problema Mundial 2ª 1977

  10. Telepatía y el Vehículo Etérico 4ª 1982

  11. La Educación en la Nueva Era 3ª 1987

  12. La Exteriorización de la Jerarquía 3ª 1998

Tratado sobre los Siete Rayos:

  1. Tomo 1: Sicología Esotérica I 3ª 1980

  2. Tomo II: Sicología Esotérica II 3ª 1989

  3. Tomo III: Astrología Esotérica 4ª 1990

  4. Tomo IV: La Curación Esotérica 3ª 1988

  5. Tomo V: Los Rayos y las Iniciaciones 2ª 1981

Libros de Alice A. Bailey

  1. La Conciencia del Átomo 3ª 1977

  2. El Alma y su Mecanismo

  3. Del Intelecto a la Intuición

  4. De Belén al Calvario

  5. La Luz del Alma 5ª.reimpresión 2003

  6. Autobiografía Inconclusa

Ejemplo de referencias: La referencia numérica que figura al término de una cita, por ejemplo (12-135/6), es tomada del libro La Educación...


INDICE

1.- ALINEAMIENTO Y CREACIÓN

Breve historia de la Creación.

El potencial humano y su estupendo diseño.
2.- ALINEAMIENTO Y EL GRAN PROBLEMA MUNDIAL: ESPEJISMO

El Mal.

Maya, Espejismo e Ilusión.

El Morador en el Umbral.
3.- ALINEAMIENTO Y EL GRAN MOMENTO HISTÓRICO ACTUAL

El Poder Etérico de Cuarto Orden.

Felicidad, Alegría y Bienaventuranza.
4.- ALINEAMIENTO COMO MÉTODO DE DESARROLLO ESPIRITUAL

Los Ciclos de Oscuración y Manifestación.

Las Relaciones Triangulares.

La Ley de las Escuelas. El Discipulado. El Mago Blanco.
5.- ALINEAMIENTO INDIVIDUAL

El método científico.

Instrucciones individuales a los discípulos. Los Rayos.

La Ciencia de la Meditación. Los puntos de Revelación. Iniciaciones. El Trabajo Telepático. La Nueva Educación.

El Festival de Wesak. La Vida Espiritual en la Nueva Era.
Las Iniciaciones y los Rayos en la Era de Acuario

Las Técnicas de Integración

Alineamiento y Astrología

Alineamiento y Salud

La Ciencia del Antakarana

Alineamiento y La Luz del Alma
6.- ALINEAMIENTO GRUPAL- EL NUEVO GRUPO DE SERVIDORES DEL MUNDO.

Alineamiento y las Reglas para la Iniciación Grupal


7.- ALINEAMIENTO Y LAS ESCUELAS ESPIRITUALES
1.- ALINEAMIENTO Y CREACIÓN

Breve historia de la Creación.

El potencial humano y su estupendo diseño.

El método para producir las formas puede clasificarse de la manera siguiente:


1. Pensamiento divino El plano mental cósmico.

2. Deseo divino El plano astral cósmico.

3. Actividad divina El plano físico cósmico.

(Los siete planos de nuestro sistema).



El Aliento logoico Primer plano El sonido (1) A
Constituye la primera aparición etérica de un sistema solar en el subplano atómico del plano físico. Todas las simientes de vida se hallan latentes. Facultad inherente que proviene de una esencia solar anterior.
El Sonido logoico Segundo plano El Sonido A U
Constituye el cuerpo del sistema solar en el segundo éter, siendo el plano arquetípico. Las simientes de vida están vibrando o germinando. Se evidencian los siete centros de energía. El deva Agni aparece como séptuple. La forma es potencialmente perfecta.
La Triple Palabra logoica Tercer plano El Sonido AUM
Se ve el cuerpo del sistema solar en sustancia del tercer plano etérico y los tres funcionan como uno. La triple energía del Logos está coordinada y nada puede obstaculizar el trabajo de la evolu­ción. Los tres grupos de devas están activos y la forma arquetípica en proceso de materialización.
La palabra septenaria logoica Cuarto plano La Palabra de

Los centros etéricos logoicos siete sílabas.

se hacen activos.
El cuerpo etérico del sistema solar ya está totalmente termi­nado, aunque no llegará a la perfección hasta el fin de otro man­vantara. El principal cuerpo de vitalidad está preparado para ener­getizar al vehículo físico denso. Los siete centros, con sus cuarenta y nueve pétalos principales, vibran, y la conciencia se estremece a través de cada átomo del sistema.
Un intervalo o pausa tiene lugar en esta etapa de desarrollo llevándose a cabo los procesos de coordinación y estabilización; la energía o vibración aumenta hasta que, mediante un esfuerzo si­multáneo que emana de los tres aspectos, se hace posible para llevar a la objetividad aquello que todavía es subjetivo. Esto tiene su paralelo en el plano físico cuando el hombre aplica el esfuerzo para atraer y materializar lo que ha concebido y deseado. La razón por la cual tantas personas no materializan sus conceptos, y por ello se consideran fracasadas, se debe a la incapacidad de aplicar en forma coordinada el esfuerzo y poner en movimiento sustancia de los tres subplanos inferiores del plano físico. Consiguen llevar su concepto desde el plano mental (como lo hace el Logos en nive­les cósmicos) hasta el cuarto nivel etérico del físico, y allí su ener­gía se agota debido a


  1. la falta de voluntad o concentración sostenida,

  2. la falta de alineamiento con el Ego,

  3. la débil coordinación entre las dos partes del vehículo físico.




  1. La Frase logoica Quinto plano El plano del mántram

El cuerpo gaseoso logoico de treinta y cinco estanzas.
Entonces aparece la forma gaseosa del sistema solar y los centros de energía se velan y ocultan. El acrecentamiento y la concre­ción tienen lugar rápidamente. Los tres grupos de constructores coordinan nuevamente sus esfuerzos y se produce una nueva afluencia de energía -trayendo devas desde el centro logoico de la cabeza. Los constructores menores responden al mántram logoico, entonado nuevamente en cada manvantara, y las siete corrientes de energía, desde los siete centros logoicos, se dirigen hacia abajo.
El canto logoico

de Amor y Deseo El Sexto plano Un poema en cuarenta

El cuerpo líquido Logoico y dos versos.
Este canto o vibración provoca la venida de un grupo de devas desde el centro del corazón logoico para aumentar los esfuerzos de los que ya se hallan activos. El cuerpo líquido del Logos solar apa­rece, y la forma existe en sus seis diferenciaciones. La concreción es muy rápida y la actividad es considerablemente más violenta dada la mayor densidad de la substancia que se va acrecentando.
El libro logoico

de La Vida Séptimo Plano Compuesto de cuarenta y nueve capítulos.
La totalidad de la forma revelada. Durante la evolución debe manifestar su propósito y naturaleza.
Un tercer grupo de devas aparece desde el centro laríngeo logoico y colabora con sus herma­nos. Los fuegos arden, los centros están activos y cada uno de los cuarenta y nueve pétalos, en el cuarto plano de budi, produce una actividad refleja en el plano físico denso.
El hombre realiza un trabajo similar cuando está abocado a la creación, cualquiera sea, y al proceso de producir formas en la tierra, las cuales personifican una idea. Aquí la analogía es perfecta.
En conexión con esos seres humanos que nada crean, pero que son impulsados a la actividad por la urgencia de las circunstancias -constituyendo el grueso de la raza humana-, debe señalarse que forman parte de la actividad creadora de alguna entidad mayor y más avanzada. A medida que prosigue la evolución autoconsciente habrá cada vez más miembros de la familia humana que se conver­tirán en creadores y trabajadores inteligentes en lo que atañe a la sustancia dévica. Por lo tanto, en las etapas iniciales, al diso­ciarse de la actitud pasiva, surgirá una rebelión contra la ley y el orden, una negativa de ser gobernado y una evidente capacidad de seguir un concepto individual a expensas del grupo, grande o pe­queño. La evolución y la experiencia pondrán remedio a este de­fecto aparente y, a medida que la conciencia responde más activa­mente a las vibraciones superiores, el hombre se hará consciente del propósito y del plan de la Inteligencia que dirige al grupo. Despertará a la belleza de ese plan y empezará a subordinar sus pro­pios intereses en bien de la mayoría y a colaborar inteligentemente. El poder creador, que antes había sido de naturaleza separatista, será ofrecido como sacrificio voluntario a la energía superior y sus pequeños planes e ideas se fusionarán con los más grandes. Sin em­bargo no será una unidad pasiva, llevada de un lado a otro por la energía de su grupo, sino que se convertirá en una fuerza positiva, activa y potente, autoinmolada por el reconocimiento inteligente de un plan superior. Comprenderá que existen fuerzas vivientes en la naturaleza y que a medida que la energía superior vibra a tra­vés de él, se despiertan sus propios poderes latentes. Ve y conoce a las fuerzas dévicas, y por lo tanto puede trabajar inteligentemente con ellas. Controlará y manipulará a unas, colaborará con otras y obedecerá aun a otras.
Verdadero mago es quien comprende los hechos relativos a la sustancia dévica, al poder del sonido, a la ley de la vibración y a la capacidad de producir formas de acuerdo a la ley. Aquí reside una de las diferencias existentes entre el mago de la Buena Ley y el del Sendero de la Izquierda. Un mago blanco puede controlar y manipular la sustancia dévica, y lo hace colaborando inteligente­mente con los constructores mayores. Dada la pureza, la santidad de su vida y el grado elevado de su propia vibración, puede entrar en contacto con cualquier tipo de deva. El mago de las sombras controla y manipula la sustancia dévica, en los planos astral y físico y en los niveles inferiores del plano mental, por la fuerza de sus vibraciones y conocimiento, pero no colabora con los constructores dirigentes. No puede entrar en contacto con ellos porque, debido al egoísmo, su naturaleza es impura, siendo su vibración demasiado baja; por lo tanto, su poder es limitado y destructivo, sin embargo inmenso dentro de ciertas restricciones.

3 - 732/735

Se ha de recordar que tres de los planetas sagrados constituyen el hogar de los tres Rayos mayores, las formas personificadas de los tres aspectos o Principios logoicos. Otros planetas personifican los cuatro rayos menores. Desde el punto de vista actual podemos considerar que Venus, Júpiter y Saturno constituyen, en esta épo­ca, los vehículos de los tres superprincipios. Mercurio, Tierra y Marte están estrechamente aliados a estos tres; pero en esto se oculta un misterio. La evolución de la ronda interna tiene estrecha conexión con este problema. Quizás podrá arrojarse alguna luz sobre este oscuro tema si comprendemos que, así como el Logos tiene (en los planetas no sagrados) su analogía en los átomos per­manentes del ser humano, así también la evolución intermedia entre ambos (Dios y el Hombre) la constituye el Hombre celes­tial, cuyo cuerpo está formado por mónadas humanas y dévicas, teniendo igualmente Sus átomos permanentes. Los tres principios superiores siempre pueden distinguirse de acuerdo a su impor­tancia, de los cuatro inferiores.
La clave se halla oculta en el hecho de que entre el número que le corresponde a un globo de la cadena y su cadena corres­pondiente, existe un medio de comunicación. Lo mismo sucede respecto a la analogía existente entre una cadena de globos y un esquema que tiene un número análogo. La conexión entre Venus y la Tierra se halla oculta en el número. El magno acontecimiento conocido como la venida de los Señores de la Llama tuvo lugar en un momento de misterioso alineamiento entre un globo, su cadena correspondiente y el esquema de número similar. Ocurrió durante la tercera raza raíz de la cuarta ronda. Tenemos aquí la analogía entre el cuaternario y la Tríada, llevando la analogía hasta un Hombre celestial. La cadena fue la cuarta y el globo también el cuarto. En este acontecimiento participaron íntimamente la cuarta cadena del esquema de Venus y el cuarto globo de esa cadena.

3 - 262/263



ENERGIAS ORIGINADAS DENTRO DEL SISTEMA SOLAR




El Sistema Solar

Entidades en manifestación. - El Logos solar.

Cuerpo de manifestación. - El sistema solar.

Centro receptor. - El polo del Sol central.

Radiación o emanación desde la superficie. - Prana solar.

Movimiento producido. - Rotación del sistema.

Efecto distribuidor. - Radiación etérica solar (sentida cós­micamente).

El planeta

Entidad en manifestación. - El Logos planetario. Cuerpo de manifestación. - Un planeta.

Centro receptor. - Un polo planetario.

Radiación o emanación desde la superficie. - Prana plane­tario.

Movimiento producido. - Rotación planetaria. Efecto distribuidor. - Radiación etérica planetaria (senti­da dentro del sistema).



El Ser Humano

Entidad en manifestación. - El Pensador, un Dhyan Cho­han.

Cuerpo de manifestación. - El cuerpo físico. Centro receptor. - El bazo.

Radiación o emanación desde la superficie. - El aura de la salud.

Movimiento producido. - Rotación atómica. Efecto distribuidor. - Radiación etérica humana (sentida en el medio ambiente).

LAS SIETE ESTRELLAS DE LA OSA MAYOR

Referencias extraídas de La Doctrina Secreta y del Tratado sobre Fuego Cósmico




  1. “Los siete Rishis son los Regentes de las siete estrellas de la Osa Mayor y son por lo tanto de naturaleza similar a la de los Ángeles de los Planetas, o los siete grandes Espí­ritus planetarios”. D. S. III, 307 (llamada).




  1. “Los siete Rishis marcan el tiempo y la duración de los acontecimientos en nuestro septenario ciclo de vida, y son tan misteriosos como sus supuestas esposas, las Pléyades”. D. S. IV, 117.




  1. “Las primeras ‘siete estrellas’ no son planetarias. Son las estrellas principales de siete constelaciones que giran alre­dedor de la Osa Mayor”. D. S. V, 181.




  1. “En Egipto, la Osa Mayor fue la constelación llamada... La Madre de las Revoluciones, y el Dragón de siete cabezas fue el nombre asignado a Saturno, llamado también el Dragón de la Vida”. D. S. V, 181.




  1. “En el Libro de Enucko, la Osa Mayor se denomina Levia­tán”. D. S. V, 181.




  1. “Nuestro sistema solar con las Pléyades y una de las es­trellas de la Osa Mayor forman un triángulo cósmico o conjunto de tres centros, en el Cuerpo de Aquel del Cual Nada puede Decirse. Las siete estrellas de la Osa Mayor constituyen las analogías de los siete centros de la cabeza de esta Gran Entidad”. F. C. 170.




  1. “Las vibraciones (energías) vienen a nuestro sistema solar desde los siete Rishis de la Osa Mayor y, principalmente, desde esos dos que son los Prototipos del quinto y séptimo rayos o Logos planetarios”. F. C. 455.




  1. “Los avatares cósmicos representan la fuerza personificada proveniente de Sirio y de una de las siete estrellas de la Osa Mayor, animada por el Prototipo del Señor del tercer rayo mayor, tercer Logos planetario”. F. C. 582.




  1. “El mal cósmico, desde el punto de vista de nuestro pla­neta, se debe a la relación existente entre esa Unidad espi­ritual inteligente o Rishi de la Constelación Superior -La vida animadora de una de las estrellas de la Osa Mayor, nuestro prototipo planetario-, y una de las fuerzas de las Pléyades... En tal relación, que actualmente no está per­fectamente ajustada, se halla oculto el misterio del mal cósmico... Cuando el triángulo celestial esté debidamente equilibrado y la fuerza circule libremente a través de una de las estrellas de la Osa Mayor, la Pléyade implicada y el esquema planetario concerniente, entonces el mal cósmico será rechazado y se logrará una perfección relativa”. F. C. 779-80.




  1. “Las grandes oleadas de energía que proceden de las siete estrellas de la Osa Mayor, pasan cíclicamente por todo el sistema solar. La fuerza de estas vibraciones depende de la intimidad del vínculo y de la exactitud del alineamiento entre un Hombre celestial particular y Su Prototipo”. F. C. 827.

16 – 489/491

VENUS
“En el segundo sistema solar y en conexión con el método empleado, otro punto merece nuestra atención. El fuego de la mente se origina en una constelación a la que, hasta hace poco, la ciencia exotérica no le adjudicaba una íntima relación con nuestro sistema solar, debido a su enorme distancia. El Sol “Sirio” es la fuente de origen del manas logoico, así como las Pléyades están vinculadas con la evolución de manas de los siete Hombres celestiales y Venus fue responsable de que se implan­tara la mente en la cadena terrestre. Cada uno constituyó el primario del otro, o el agente que produjo el primer destello de conciencia en los determinados grupos implicados. En todos los casos el lento crecimiento evolutivo fue el método empleado, hasta que repentinamente resplandeció la conciencia, en virtud de la interposición de la fuerza proveniente de una fuente foránea.




  1. Logos. - Sistema solar. - Sirio.

  2. Siete Hombres celestiales. - Esquema planetario. - Plé­yades.

  3. Hombre celestial. - Cadena terrestre. - Venus. F. C. 298.

El Cuarto Reino y la Jerarquía del Planeta


“El estudiante ocultista común que haya reflexionado dete­nidamente sobre esta enseñanza, habrá captado y comprendido ciertos hechos. Se habrá dado cuenta que la conjunción de Espíritu-materia y mente o manas, se efectuó durante la tercera raza raíz, y que la familia humana se hizo presente definitiva­mente en la tierra desde esa época. Sabe que esto se produjo por el advenimiento, en Presencia corpórea, de ciertas grandes Entidades; ha aprendido que vinieron desde la cadena venusina, que lograron la necesaria conjunción, se hicieron cargo del gobierno del planeta, fundaron la Jerarquía oculta y, aunque algunas permanecen en la cadena, las restantes han vuelto a Su fuente de origen. Esto puede, en muchos sentidos, resumir todo el conocimiento actual. Vamos a ampliarlo brevemente, a corre­gir ciertas interpretaciones erróneas y a comprobar uno o dos hechos nuevos. Podemos clasificar esto de la manera siguiente:
Primero, el estudiante de ocultismo debe tener presente que:


  1. Este advenimiento significó que el Logos planetario adoptaría un vehículo físico, lo cual constituyó, lite­ralmente, la venida del Avatar.




  1. Dicho advenimiento fue consecuencia de un alineamiento definido del sistema, que implicó:

Al esquema venusino del sistema;

A la cadena venusina del esquema terrestre;

Al globo venusino de la cadena terrestre.




  1. El Logos planetario no vino del esquema venusino, sino de la cadena venusina de Su propio esquema, el terres­tre. Debido al alineamiento del sistema, el kundalini logoico pudo circular por un determinado triángulo, del cual Venus y la Tierra fueron dos de sus vértices. Esto hizo acelerar la vibración y permitió al Hombre celestial de nuestro esquema recibir una iniciación menor, y comenzar Sus preparativos para una iniciación mayor.

Segundo, se ha de recordar también que, al considerar esta materia, debemos cuidar de visualizarla no sólo en lo que afecta a nuestro globo y a su humanidad actual, sino también desde el punto de vista del cosmos y del sistema, y su importancia para un Logos planetario y un Logos solar. De allí la veracidad de que este acontecimiento no sólo fue el resultado de que nues­tro Logos terrestre recibiera una iniciación menor, sino que el esquema venusino se destacó por haber recibido una iniciación mayor, el Logos planetario de Venus, durante Su quinta cadena. En lo que respecta a un Logos solar esto sucedió después de ser estimulado uno de Sus centros, debido a la progresión geomé­trica del fuego al circular a través del Triángulo ya mencionado.


Se ha afirmado que ciento cuatro Kumaras vinieron de Venus a la Tierra; literalmente el número es ciento cinco, si a la Unidad sintetizadora, el Señor del Mundo, se la cuenta como uno. Permanecen aún con El los tres Buddhas de Actividad. Quisiera llamarles la atención sobre el doble significado de este nombre “Buddhas de Actividad”, pues confirma la realidad de que las Entidades que se hallan en Su grado de evolución son amor-sabiduría activos, y personifican, en Sí Mismas, los dos aspectos. Los tres Buddhas de Actividad corresponden a las tres personas de la Trinidad”. F. C. 326-128.
“El Logos planetario de este esquema es denominado ‘Pri­mer Kumara’ El Único Iniciador, y se afirma que vino de Venus a este planeta; Venus es el ‘primario de la Tierra’. Es necesario dar alguna explicación sobre esto, aunque sólo es permitido hacer muy pocas insinuaciones acerca de la verdad. Es una de las cosas que guarda el mayor misterio acerca del desarrollo de nuestro esquema y oculta el enigma de este ciclo mundial. No es fácil impartir la verdad, porque las palabras ocultan y velan.
Quizás podría darse un indicio, si decimos, que existe una analogía entre la entrada, en pleno auge del Ego, y el dominio que éste ejerce durante ciertos períodos en la vida del ser humano. Se dice que a los siete años y también en la adolescen­cia, el Ego ‘se aferra’, y a los veintiún años ese aferramiento es cada vez mayor. Análogamente. a medida que pasan las vidas, el Ego (en relación con un ser humano) se aferra a sus vehícu­los y los doblega a su propósitos en forma más eficaz y plena. El mismo procedimiento puede observarse en relación con el Hombre celestial y Su cuerpo de manifestación, un esquema. Se ha de recordar que cada esquema tiene siete cadenas, cada cadena siete globos, totalizando cuarenta y nueve globos; que cada globo es ocupado por la vida del Logos durante lo que llamamos siete rondas, textualmente, trescientas cuarenta y tres encarnaciones o renovados impulsos para manifestarse. Hemos de agregar a estas manifestaciones mayores otras menores, como las llamadas razas raíces, subrazas y ramificaciones de razas, y nos hallamos con una complejidad capaz de aturdir al estudiante común. La rueda planetaria de la vida hace girar, en escala menor, la rueda de la vida del pequeño peregrino denominado hombre; a medida que gira, impele la vida del Logos planetario evolucionante a nuevas formas y experiencias, hasta que el fuego del Espíritu quema todos los fuegos menores.
Como se indicó anteriormente, cada Hombre celestial está vinculado a uno de Sus Hermanos, bajo la Ley de Atracción Mutua, la cual todavía se manifiesta en forma muy degradada en el plano físico, por medio de la vida del ente humano, apri­sionada en la forma física. Síquicamente, el vínculo es de naturaleza distinta; dicho vínculo existe entre el Logos pla­netario del esquema denominado Venus y el Logos de nuestro esquema. Esta interacción síquica tiene su flujo y reflujo cícli­cos, así como fluye y refluye toda la fuerza de la vida. En la época lemuriana hubo un período de íntima interacción que produjo, en el planeta físico, la encarnación del Logos de nues­tro esquema, el Guía de la Jerarquía, el Único Iniciador. Esto no hubiera ocurrido si el Logos planetario del esquema de Venus no hubiese estado en situación de vincularse íntimamente con el nuestro”. F. C. 312-313.
El Cosmos. Nuestro sistema solar con las Pléyades y una de las estrellas de la Osa Mayor forman un triángulo cósmico, o conjunto de tres centros en el Cuerpo de Aquel del Cual Nada Puede Decirse. Las siete estrellas de la constelación de la Osa Mayor constituyen las analogías de los siete centros de la cabeza, en el cuerpo de dicho Ser, mayor que nuestro Logos. Asimismo otros dos sistemas, al vincularse con él sistema solar y las Pléyades, constituyen un cuaternario inferior, que con el tiempo se sintetizan en los siete centros de la cabeza, como ocurre similarmente en el ser humano después de la cuarta iniciación”. F. C. 170.
“La frase ‘Venus es el primario de la Tierra’ encierra un indicio que lleva a una correcta comprensión. No puede decirse mucho acerca del misterio de que ‘Venus es el alter ego de la Tierra, y tampoco es aconsejable, pero pueden sugerirse ciertas ideas que, si se reflexiona sobre ellas, darán una comprensión más amplia de la belleza que encierra la síntesis y la maravillosa correlación de todo cuanto evoluciona en la naturaleza.
Quizás se obtenga una idea a este respecto si recordamos que, en sentido oculto, Venus es para la Tierra lo que el Yo superior para el hombre.
La llegada a la Tierra de los Señores de la Llama estuvo regida por la ley y no fue exactamente un acontecimiento accidental y afortunado, sino una cuestión planetaria que tiene su analogía en el vínculo que existe entre la unidad mental y el átomo manásico permanente. Repito, así como el hombre individual construye el antakarana entre estos dos puntos, el hombre colectivo de este planeta construye un canal que llega hasta su primario, Venus.
Con respecto a estos dos planetas debe recordarse que Venus es un planeta sagrado y la Tierra no lo es. Esto significa que ciertos planetas son, con respecto al Logos, lo que los átomos permanentes con respecto al hombre. Personifican los principios. Algunos planetas proporcionan sólo temporariamente hogares para dichos principios; otros permanecen durante todo el maha­manvantara. Venus es uno de éstos”. F. C. 261-262.
“Será conveniente elucidar un poco más la conexión que existe entre Venus y la Tierra, insinuada en algunos libros ocultistas y considerada brevemente en este tratado. He dicho que la interacción entre los dos esquemas se debe, en gran parte, a su polaridad positiva y negativa; he indicado que una relación similar subyace entre las Pléyades y los siete esquemas de nuestro sistema solar, y entre Sirio y el sistema mismo. Esto, por lo tanto, pone en estrecha interacción a tres grandes sistemas:


  1. El sistema de Sirio.

  2. El sistema de las Pléyades.

  3. El sistema del cual nuestro Sol es el punto focal,

formando, como se habrá observado, un triángulo cósmico. Dentro de nuestro sistema tenemos varios de esos triángulos, que varían en distintas etapas; de acuerdo a la relación que existe entre ellos, la fuerza diferenciada de los distintos esquemas puede pasar de un esquema a otro, y, de esta manera, las unidades de vida que pertenecen a corrientes de fuerza de distintos rayos, se entremezclan momentáneamente. En dichos triángulos (cósmico, del sistema, planetario y humano), dos puntos del triángulo representan una polaridad diferente, y el tercero, el punto de equilibrio, de síntesis o de fusión. Esto se debe tener en cuenta al estudiar los centros macro y microcósmicos, porque explica la diversidad de la manifestación en las formas y en la cualidad.


También puede indicarse aquí una analogía, que podría servir para iluminar a quienes tengan ojos para ver: “El esquema venusino, por hallarse en la quinta ronda desarrolló y coordinó el principio manas, sintetizado en los cuatro aspectos manásicos menores, proporcionándole al aspecto búdhico un instrumento para expresarse por medio del quinto aspecto perfeccionado. Nuestro Hombre celestial, en la quinta ronda, habrá alcanzado un punto paralelo de evolución, y el quinto principio, como ya se ha dicho, no será objeto de Su atención en lo que atañe a los entes humanos”. F. C. 319-320.
“Así como Venus constituye el polo negativo para el esquema terrestre, las siete estrellas de las Pléyades son los polos negativos de nuestros siete esquemas.
Cabría formularse una pregunta muy atinada. Se podría justamente preguntar (en conexión con el punto en el cual Venus está negativamente polarizado y análogamente las Pléyades) ¿por qué se los califica como negativos si son dadores y no recep­tores, puesto que ser negativo es, lógicamente, ser receptivo? Así es, en efecto, pero el interrogante surge en nuestra mente debido a la falta de información y a la consiguiente incomprensión. Venus habrá tenido mucho que ver con el estímulo que trajo como resultado grandes acontecimientos en la Tierra, por medio de la cadena venusina de nuestro esquema, pero en forma misteriosa nuestro esquema dio más de lo que recibió, aunque lo dado no haya sido de la misma naturaleza. El advenimiento de la influencia venusina a nuestra cadena y a nuestro planeta, y el consiguiente estímulo ejercido sobre ciertos grupos de la cuarta Jerarquía creadora, la humana, produjo un acontecimiento para­lelo de magnitud aún mayor en el esquema venusino, que afectó a la sexta Jerarquía, una de las Jerarquías de los devas que moran en el esquema de Venus. Este estímulo emanó a través de nuestra sexta cadena (o segunda, según el punto de vista) que afectó a la correspondiente cadena del esquema venusino. La magnitud de la diferencia podemos verla en el hecho de que en nuestro caso, solamente un globo fue afectado mientras que la influencia de nuestra esquema sobre el venusino fue tal, que toda una cadena quedó estimulada. Esto se produjo gracias a la polaridad positiva del Hombre celestial del esquema terrestre”. F. C. 321.
“La afirmación de que el gran Kumara o el Único Iniciador vino a este planeta desde Venus, es veraz hasta donde se perso­nifica. Su llegada a este planeta denso (el cuarto) durante la cuarta cadena desde esa cadena de nuestro esquema denominada ‘venusina’, la cual es la segunda. Vino por conducto del segundo globo de nuestra cadena; Su vibración fue apenas perceptible (esotéricamente percibida) en la segunda ronda; pero únicamen­te en la tercera raza raíz de la cuarta ronda las condiciones per­mitieron que encarnara físicamente y que viniera como el Avatar. Con toda reverencia podría decirse que las primeras tres rondas y las dos razas raíces subsiguientes de esta cadena corresponden al período prenatal; Su llegada a esta cuarta ronda, con el con­siguiente despertar de manas en los entes humanos, tiene su analogía en el despertar del principio vida en el cuarto mes de la criatura nonata”. F. C. 316.

16 – 508/514

Todos los Cetros de Iniciación producen ciertos efectos:


  1. Estimulan los fuegos latentes hasta convertirlos en llama.




  1. Sintetizan los fuegos, mediante una actividad oculta, po­niendo a cada uno dentro del radio del otro.




  1. Activan la vibración radiante de algún centro, ya sea en un hombre, en un Hombre celestial o en un Logos solar.




  1. Expanden todos los cuerpos, principalmente el causal -también a los tres tipos de Entidades.

Estos resultados se observaron cuando el Hombre celestial de nuestro esquema recibió la iniciación hace diez y ocho millones de años. Dicha iniciación resultó, como ya se dijo, en virtud de una yuxtaposición peculiar de cadenas, globos y esquemas, la cual esti­muló de tal manera a todas las unidades manásicas de Su cuerpo que posibilitó el descenso de manas puro, a través del antakarana planetario, procedente del átomo manásico permanente planetario -este canal existe en lo que respecta al Logos planetario, y tendrá que construirse como en el caso del hombre. Conjuntamente con la yuxtaposición mencionada, se produjo un alineamiento similar con una de las Pléyades, permitiendo la influencia manásica desde esa fuente. (2) (3)

3 – 299/300
Este esquema está considerado como el cuarto y más importante del sistema, durante este ciclo particular, por las siguientes razones
Considerados nuestro sistema solar como de cuarto orden y nuestro esquema el cuarto, proporcionan, en consecuencia, un mo­mento de oportunidad especial a nuestro Logos planetario en virtud del alineamiento producido. Ello da por resultado que la atención del fuego del kundalini logoico se dirija hacia este centro, nuestro esquema, con los resultados consiguientes en proceso de desarrollo.
La cadena terrestre, cuarta en el orden dentro del esquema, la que más nos concierne y temporariamente es de mayor importan­cia vital para el Logos planetario, produce así otro alineamiento de gran importancia. Esto ofrece especial oportunidad, y permite la entrada de fuerza o vitalidad eléctrica proveniente de fuerza del sist­ema o del Cosmos mismo. Este sobrestímulo da por resultado los aparentes cataclismos y la tremenda destrucción de formas; siendo simplemente la necesaria consecuencia de la vitalización de la vida en la forma y el quebrantamiento de la forma limitadora, incapaz de soportar la acción cósmica.
Así también el globo que dentro de la cadena recibe, en el pre­sente, polarización planetaria, o que en la actualidad personifica en sentido especial la vida del Logos planetario, es la Tierra, cuarta en orden. Esto produce otro alineamiento más.
Agréguese a los hechos mencionados, el conocimiento aceptado de que ésta es la cuarta ronda y tendremos un quinto alineamiento, lo cual es de suprema importancia para todos nosotros; no obstante, tuvo aún mayor significación y fuerza en la cuarta raza raíz y produjo ese estupendo acontecimiento psíquico, abrir la puerta de la Iniciación para la Jerarquía humana.
Hechos tan importantes merecen la cuidadosa atención y con­sideración de todos los estudiantes ocultistas. Contienen la clave mediante la cual podrá obtenerse alguna comprensión respecto a manas y a la evolución planetaria. ¿Qué tenemos, por lo tanto, en este alineamiento especial cíclico?


  1. Un sistema solar de cuarto orden.




  1. El cuarto esquema del sistema.




  1. La cuarta cadena del esquema.




  1. El cuarto globo de la cadena.




  1. La cuarta ronda. ()

Todos ellos están activos en el mismo ciclo y, por consiguiente, traen un alineamiento simultáneo, cuyo resultado será abrir un canal directo desde el corazón de nuestro esquema, a través de cada “círculo no se pasa”, hasta la analogía cósmica, que se halla fuera de la esfera solar.


Al conocimiento anterior debemos agregar otro hecho más, y es que estamos considerando la evolución de la cuarta Jerarquía creadora, y será evidente, aún para el estudiante más superficial que en dichos conceptos se oculta la clave, no sólo respecto al enig­ma del hombre, sino también de toda evolución cíclica en la que toma parte.
La cuarta Jerarquía creadora es, esencialmente, la Jerarquía de Manas. Éste no es un juego de palabras, sino una afirmación de profundo significado oculto. Se ha hecho la afirmación, con toda veracidad, de que cinco de las doce Jerarquías han desaparecido y quedan siete. De estas siete, nuestra Jerarquía humana es la cuarta; lo cual hace que ésta sea la novena dentro de las doce. A este respecto es bueno vincular las afirmaciones hechas en el sentido de que los cinco Kumaras u Hombres celestiales, que defi­nidamente personifican el principio manásico (o los cinco rayos presididos por la analogía del Mahachoan en el sistema), desarro­llaron manas en un sistema anterior; desapareciendo en la oleada de influencia manásica concerniente a Su propia naturaleza.

3 – 309/310


b. El cuarto reino y la Jerarquía del planeta. El estudiante ocultista común que haya reflexionado detenidamente sobre esta enseñanza habrá captado y comprendido ciertos hechos. Se habrá dado cuenta que la conjunción de Espíritu-materia y mente o ma­nas se efectuó durante la tercera raza raíz, y que la familia hu­mana se hizo presente definitivamente en la tierra desde esa época. Sabe que esto se produjo por el advenimiento, en Presencia corpó­rea, de ciertas grandes Entidades: ha aprendido que vinieron de la cadena venusiana, que lograron la necesaria conjunción, se hicieron cargo del gobierno del planeta, fundaron la Jerarquía oculta y, aunque algunas permanecen en la cadena, las restantes han vuelto a Su fuente de origen. Esto puede, en muchos sentidos, resumir todo el conocimiento actual. Vamos a ampliarlo brevemente, a co­rregir ciertas interpretaciones erróneas y a comprobar uno o dos hechos nuevos.
Primero, el estudiante de ocultismo ha de tener presente:


  1. Que este advenimiento significó que el Logos planetario tomó un vehículo físico y literalmente constituyó la veni­da del Avatar.




  1. Que dicho advenimiento fue consecuencia de un alinea­miento definido del sistema que involucró al esquema venusiano del sistema; a la cadena venusiana del esquema terrestre; al globo venusiano de la cadena terrestre.


Diagrama VII





  1. Que el Logos planetario no vino del esquema venusiano, sino de la cadena venusiana de Su propio esquema, el terrestre. Debido al alineamiento del sistema el kundalini logoico pudo circular por un determinado triángulo, del cual Venus y la Tierra fueron dos de sus vértices. Esto hizo acelerar la vibración y permitió al Hombre celestial de nuestro esquema recibir una iniciación menor y co­menzar Sus preparativos para una iniciación mayor.

3 – 326/328

El estudio de la psicología esotérica implica una verdadera con­cepción de la naturaleza del Ego, o su despertar a la plena activi­dad durante la manifestación y necesitará la sólida formulación de las leyes del desarrollo egoico, de los métodos por los cuales cada pétalo del loto puede ser llevado a la perfección y a la triple natu­raleza de su evolución; traerá una oportuna captación del verda­dero significado de la fuerza y de la energía en su aspecto dual -vibración interna y radiación externa; hará que los estudiantes avanzados enfoquen su atención sobre los centros -no los centros físicos en niveles etéricos, sino los centros síquicos, tales como el Ego en el cuerpo causal y los grupos egoicos. Más adelante, esto traerá una mejor comprensión respecto al efecto que produce una conciencia sobre otra en el plano físico, y este conocimiento será científicamente empleado para producir resultados específicos en la evolución grupal, solucionándose así algunos de los problemas mundiales. Por último se estudiarán las leyes del fuego; se inves­tigará esotéricamente la naturaleza del calor, de la irradiación y de la llama y se comprenderá cómo actúa un fuego sobre otro y el resultado de la irradiación desde una esfera de conciencia a otra; gradualmente será revelado el método de despertar la conciencia en los diferentes planos, actuando y estimulando los fuegos del cuerpo causal.


Toda la cuestión comienza a predominar lenta, muy lentamen­te, en el pensamiento humano (aunque ello sea poco comprendido) mediante el estudio de la educación vocacional, la eficiencia co­mercial y el lugar que ocupa el ente humano en cualquier negocio o empresa. Se habla de los hombres y se los considera como facto­res potenciales de fuerza, y este es un paso dado en la correcta dirección.
Encarando la misma cuestión desde el punto de vista de la personalidad y no del ego, se acerca rápidamente el momento en que la educación se ocupará, en forma destacada, de enseñar a la juventud el mejor modo de establecer contacto con su propio ego o energía superior, el mejor método que la conduzca a extraer el conocimiento y a adquirir la capacitación de su Yo superior para ser empleado en el plano físico; la mejor manera de asegurar su formación grupal a fin de trabajar conjuntamente con su grupo y al unísono con toda la energía de ese grupo; la mejor forma de lograr que su triple yo inferior -físico, astral y mental- entre en alineamiento directo con su centro superior de fuerza, haciendo descender así un continuo suministro de energía para fortalecer los tres vehículos y su inteligente manipulación; el mejor sistema de despertar las distintas espirillas y de liberar la energía de sus células a fin de que entren en actividad. Todo esto evolucionará gradualmente; como en la formulación de sus posibilidades reside su eventual comprensión, he delineado aquí la tendencia del estu­dio futuro. Tal proceso debe necesariamente ser lento. Los poderes del ego son enormes, y si se liberan ahora por intermedio de una personalidad aún no preparada, conducirán a un terrible desastre. Pero el momento llegará; mientras tanto, la debida comprensión de la capacidad inherente será beneficiosa para todos aquellos que intuitivamente pueden reconocer la meta.

3 – 450/451


Es un secreto del conocimiento ocultista la comprensión de la fuerza, su transmisión y los efectos que produce la fuerza liberada sobre los planos superiores. La fuerza o energía afluye desde el Ego. Actúa por intermedio de los centros etéricos y produce resul­tados en los tres planos, variando de acuerdo a la edad del alma. Hasta ahora, por falta de alineamiento, la fuerza egoica no llega al cerebro físico tan plenamente como lo hará más adelante, pero sí a los centros astrales, siendo frecuentemente la causa de la in­controlada emotividad que se observa en todas partes. La sustancia astral está aún insuficientemente organizada, y cuando es desper­tada por la energía egoica actúa violentamente. Dos corrientes con­trarias de fuerza actúan sobre la sustancia astral: primero, la egoica y, segundo, esa vibración iniciada durante incontables épocas en el plano físico, latente en la sustancia misma, resultado de un sistema solar anterior. Esto produce las acciones y reacciones violentas que se observan en cada vida.
No es posible dar más datos sobre el desarrollo de los pétalos y su conexión con los centros etéricos. Sin embargo, pueden hacer­se tres indicaciones de importancia práctica respecto a este estu­pendo tema, y si se reflexiona debidamente sobre ellas, puede llevar a la iluminación a los que están preparados.
La primera es que los centros etéricos se hacen activos en un sentido cuadridimensional (o se transforman en ruedas que giran so­bre sí mismas) cuando el aspirante ha cumplido con ciertos requi­sitos, quien debe entonces dedicarse a desarrollar el quinto y sexto pétalos, o los dos finales de la segunda hilera, y esforzarse en llevar a cabo dos cosas en relación con su triple naturaleza inferior:


  1. Alinear sus tres cuerpos de manera de formar un canal directo de contacto entre el Ego y el cerebro físico.




  1. Esforzarse por estabilizar el cuerpo astral y la mente, y procurar obtener ese equilibrio emocional que se produce por el consciente “equilibrio de fuerzas”.

Debe estudiar las leyes de transmutación y la alquimia divina, que le hará conocer el proceso de transmutar la fuerza inferior en supe­rior, transferir su conciencia a los vehículos superiores y manipular corrientes de energía a fin de que su propia naturaleza se transfor­me. Entonces se convertirá en un canal por el cual fluirá la luz del Ego y descenderá la iluminación de budi para salvar a la raza e iluminar a aquellos que van dando tumbos en la oscuridad. Debe demostrar en el plano físico las leyes de la radiactividad en su pro­pia vida, la cual ha de empezar a irradiar y a afectar magnéticamente a los demás. Quiero significar con esto que comenzará a influenciar a aquello que está aprisionado en otros, porque llegará -por medio de sus poderosas vibraciones- al centro oculto de cada uno. No me refiero aquí al efecto físico o magnético que mu­chas almas, poco evolucionadas, tienen sobre otras, sino a esa irra­diación espiritual a la cual sólo responden y comprenden quienes están adquiriendo conciencia del centro espiritual dentro del cora­zón. En esta etapa, el hombre es reconocido como el que habla ocultamente de “corazón a corazón”. Se convierte en un estimu­lador del centro cardíaco del semejante, y despierta e impulsa a los hombres para que actúen en bien de los demás.

3 – 685/686
Hemos expuesto aquí brevemente el proceso de transmisión de fuerza desde la Mónada al hombre en el plano físico y, por lo tanto, será evidente el énfasis puesto continuamente sobre la necesidad de lograr pureza corpórea (en los tres cuerpos) y sobre el alineamiento de esos cuerpos, a fin, de que la fuerza pueda afluir ininte­rrumpidamente. Los efectos de este descenso de fuerza pueden ser considerados de dos maneras, material o síquicamente.
El efecto material, o el resultado de este estímulo sobre las formas y los átomos de las formas, consiste en hacerlas radiactivas o liberar la energía de la sustancia. Constituye la liberación de la energía aprisionada dentro de la forma, y se relaciona con el as­pecto Brahma y la evolución de la materia misma. Afecta a los cuerpos lunares y, por lo tanto, está vinculado con los Pitris o Se­ñores lunares, lo cual debilita su aferramiento sobre los constructo­res menores, sometiéndolos cada vez más a las corrientes de fuerza provenientes de los Ángeles solares, produciendo una situación que oportunamente hará regresar a los Pitris lunares de cualquier cate­goría al punto central de la sustancia de fuerza. En sentido psíquico el resultado de la afluencia lo constituye la estimulación de la con­ciencia y la adquisición (por medio de ese estímulo) de los poderes psíquicos latentes en el hombre. Sus tres centros físicos superiores, la glándula pineal, el cuerpo pituitario y el centro alta mayor son afectados y el hombre se hace síquicamente consciente en el cere­bro físico de las influencias, acontecimientos y poderes superiores. Según el rayo involucrado así será el centro afectado. Será reem­plazada la fuerza de los Señores lunares, que ha logrado mantener en estado pasivo a estos tres órganos, por la energía que verterán los Ángeles solares.
Todo ello está también estrechamente relacionado con la triple energía del cuerpo físico, que produce efectos en la columna verte­bral, elevando de su base al fuego kundalínico, haciéndolo ascender por el triple canal de la columna, también de acuerdo al rayo y aspectos implicados. Nada más puede decirse sobre ello, pues los peligros de un conocimiento prematuro sobre esta línea son mucho mayores que los peligros de la ignorancia. Baste señalar que los fuegos de los centros inferiores -los de debajo del diafragma- en el momento de alcanzar la segunda iniciación, generalmente han ascendido al centro entre los omóplatos; en el transcurso de la segunda iniciación se elevan hasta la cabeza, entonces entran en actividad todos los fuegos del torso. Sólo queda por efectuarse su centralización, a fin de establecer la necesaria interacción geomé­trica entre los siete centros de la cabeza, para luego enfocarlos en el centro más elevado, antes de la liberación final.

3 – 703


En todo trabajo creador con materia mental, se ve al hombre como Trinidad activa, el creador, el preservador y el destructor,
e. En todo trabajo oculto realizado con materia mental, que deba manifestarse en el plano físico para lograr objetividad, el hombre tiene que trabajar corno unidad. De esto se infiere la ca­pacidad del triple hombre inferior de subordinarse al Ego de tal manera que la voluntad dinámica del mismo pueda ser impuesta al cerebro físico.
El método del hombre que desarrolla en el plano físico un tra­bajo consciente con materia mental, podría ser considerado en sus dos aspectos: primero, el proceso inicial de alineamiento con el Ego para que el plan, propósito y método de realización puedan ser impresos en el cerebro físico y, segundo, un proceso secundario en que el hombre, usando el cerebro físico conscientemente, lleva adelante el plan, construye por medio de la voluntad y el propósito la forma necesaria, y después de haber construido y energetizado la forma “la vigila”. He aquí expuesta esotéricamente la gran verdad que yace detrás de todo proceso energetizador. La Biblia cristiana se refiere mucho “al ojo del Señor” y, en términos esotéricos, el ojo es aquello que otorga poder a su servidor, la forma mental. Los científicos comienzan a interesarse ya por el poder que posee el ojo humano, y esa facultad de controlar y reconocer que existe en todas partes será explicada científica y esotéricamente cuando sea estudiada corno instrumento de energía iniciática.
Por lo tanto, será evidente que una forma mental es el resul­tado de dos tipos de energía:
En primer lugar, la que emana del Ego en los niveles abs­tractos.
En segundo lugar, la que emana del hombre en el plano físico por medio del cerebro.
El hecho de que generalmente los hombres no reconozcan el primer factor, es responsable de gran parte del mal. Cuando la Ciencia del Yo haya asumido debidas proporciones, los hombres deberán determinar cuidadosamente los impulsos egoicos en todos los procesos mentales y utilizar la verdadera energía egoica antes de comenzar a manipular sustancia dévica y construir formas con vidas dévicas.

3 – 755
2. Construcción de Formas Mentales en los Tres Mundos.


He de decir algunas palabras más respecto al tema del Hombre como Creador que crea con materia mental. Van dirigidas a todos los estudiantes que por su capacidad para concentrarse, han des­arrollado cierta medida de control mental y desean llegar a comprender el proceso de la creación con mayor exactitud científica. Trataremos por lo tanto de dos factores en el proceso de construir formas mentales:


  1. El alineamiento con el Ego. (4)




  1. El proceso de impresionar la voluntad egoica en el cere­bro físico, o (en otras palabras) la utilización inicial de la energía egoica.

Considerémoslas una por una.


a. El alineamiento con el Ego. Esto, como se sabe, sólo es posible para el hombre que ha llegado al Sendero de Probación o a cierto punto bien definido en la evolución. Por el conocimiento y la práctica se adquiere el poder de utilizar automática y cientí­ficamente el sutratma (o canal) como medio de contacto. Cuando a esta capacidad se agrega la utilización del antakarana con igual facilidad (el puente entre la Tríada y la personalidad), tenemos entonces un poderoso agente de la Jerarquía en la tierra. Podría­mos generalizar las etapas de crecimiento y la consiguiente capa­cidad para llegar a ser un agente que aumenta constantemente sus poderes extrayendo los recursos de la energía dinámica de los tres mundos, de la manera siguiente:
Los tipos inferiores de la humanidad utilizan el sutratma cuan­do atraviesa el cuerpo etérico.
Los hombres comunes utilizan casi totalmente esa parte del sutratma que pasa a través del plano astral. Sus reaccio­nes están basadas, en gran medida, en el deseo y son emo­cionales.
Los hombres intelectuales utilizan el sutratma cuando atra­viesa los niveles inferiores del plano mental, descendien­do a través del astral hasta el físico, en sus dos partes. Sus actividades son energetizadas por la mente y no por el deseo como en los casos anteriores.
Los aspirantes en el plano físico utilizan el sutratma cuando atraviesa los dos subplanos inferiores de los niveles abs­tractos del plano mental y comienzan a construir gradual­mente el antakarana o el puente entre la Tríada y la Personalidad. Entonces el poder del Ego puede empezar a hacerse sentir.
Los aspirantes a la iniciación y los iniciados hasta la tercera iniciación utilizan ambos, el sutratma y el antakarana, empleándolos como si fueran uno. Aquí comienza a fluir el poder de la Tríada, energetizando así a todas las actividades humanas sobre el plano físico y vitalizando en grado siem­pre creciente las formas mentales del hombre. La clave para la formación del Mayavirupa se encuentra en la co­rrecta comprensión del proceso.
Si los estudiantes analizaran cuidadosamente las anteriores diferenciaciones se arrojaría mucha luz sobre la cualidad de la energía empleada en la construcción de las formas mentales.
En las primeras etapas este alineamiento debe ser realizado concisa y cuidadosamente por medio de la concentración y la me­ditación. Luego, cuando se ha implantado el ritmo correcto en los cuerpos y la purificación de las envolturas se ha seguido rígida­mente, la actividad dual llega a ser prácticamente instantánea, y el estudiante puede entonces abocar su atención a la tarea de cons­truir y vitalizar conscientemente, pues ya no se concentrará para lograr el alineamiento.
El exacto alineamiento requiere:
Quietud mental o vibración estable,

Estabilidad emocional, dando por resultado un nítido reflejo.

Equilibrio etérico, lo cual produce una condición en el cen­tro coronario, que permitirá la aplicación directa de la fuerza al cerebro físico por medio de dicho centro.
b. Impresión en el cerebro físico. La exacta comprensión, por parte del cerebro físico, de lo que el Ego trata de comunicar respecto al trabajo a realizar, sólo llega a ser posible cuando se comprenden dos cosas:
El alineamiento directo.
La transmisión de la energía egoica o voluntad, hacia uno de los tres centros físicos de la cabeza:
La glándula pineal.

El cuerpo pituitario.



El centro alta mayor, o ese centro nervioso que se halla en el extremo superior de la columna vertebral, donde el crá­neo y la columna casi se unen. Cuando este conglomerado de nervios se ha desarrollado plenamente, forma un centro de comunicación entre la energía vital de la columna ver­tebral (el fuego kundalínico) y la energía de los dos centros de la cabeza ya enumerados. Es la analogía del anta­karana en niveles superiores.
El cuerpo pituitario (en los casos de correcto y normal des­arrollo) constituye el centro que recibe la triple vitalización que corre por el sutratma desde el mental inferior, hasta el astral y los planos etéricos. La glándula pineal entra en actividad cuando esta acción es reforzada por la afluencia de energía desde el Ego en su propio plano. Cuando es utilizado el antakarana, se emplea también el centro alta mayor, y los tres centros físicos de la cabeza co­mienzan a actuar como una unidad, formando así una especie de triángulo. En el momento que se recibe la tercera Iniciación, el triángulo se despierta totalmente y el fuego (o energía) circula libremente

Diagrama X

Por lo tanto es evidente que la capacidad del hombre para crear en materia mental aumenta a medida que recorre el sendero. Se ha de recordar que (según el ángulo desde el cual se lo estu­die) no estamos considerando el poder del Ego para construir for­mas en el plano mental, sino la capacidad del hombre en el plano físico a fin de crear, en el plano mental, vehículos para la energía, la que -cuando se pone en movimiento por su voluntad consciente- produce ciertos efectos específicos en el plano físico. Esto se lleva a cabo mediante la energía egoica que desciende por el sutratma al cerebro físico, siendo retransmitida al plano mental, con aquello que ha adquirido o perdido en el proceso. El verdadero adepto, por medio del conocimiento, conserva la energía durante el proceso de transmisión, acrecentándola con la energía que hace contacto, es decir, la energía de la voluntad más la del deseo, alimentada por la energía del cerebro físico, que constituye literalmente un pe­queño resumen del proceso creador de Dios, constituyendo la ener­gía unificada de las tres personas, desde el punto de vista físico. En la unificación de los tres fuegos en el hombre, siendo en utilidad:


a. Esa cantidad de fuego del espíritu o fuego eléctrico, que cualquier Ego particular contiene (cantidad relativamente peque­ña antes de la tercera Iniciación) o puede transmitir conjunta­mente con:
b. Esa cantidad de fuego del Ángel Solar (fuego solar) o aspecto egoico que el Ego es capaz de transmitir. Sin embargo, es pequeña en el hombre común, mayor en el hombre que se halla en el sendero de probación y una gran precipitación cuando se recibe la tercera iniciación.
c. Esa cantidad de fuego que puede penetrar la sustancia, en estado de purificación. Esto depende de la pureza de los tres vehículos, y en el caso del hombre altamente avanzado es el fuego kundalínico el que aviva la llama producida por los otros dos.
Por lo tanto, cuando el alineamiento es correcto y los centros físicos de la cabeza se despiertan, el hombre puede llegar a ser un creador consciente con materia mental.

3 – 755/759


IV. EL HOMBRE Y LOS ESPÍRITUS DEL FUEGO O CONSTRUCTORES
Trataremos esta sección más detalladamente que la anterior, ya que se ocupa de muchas cosas que tienen un actual valor práctico para el hombre. Esto se observará especialmente al estu­diar los efectos, que se producen al hablar, y el significado oculto de la palabra hablada.
1. El Aspecto Voluntad y la Creación.
En una sección anterior, nos ocupamos de la transmisión de la voluntad del Ego al cerebro físico, y vimos que sólo en esas perso­nas que (mediante el desarrollo evolutivo) han establecido una conexión entre el sutratma y el antakarana y cuyos tres centros físicos de la cabeza se hallan más o menos despiertos, puede ser transmitida la voluntad del Ego. En los otros casos, como en el hom­bre común y el poco desarrollado, el propósito que afecta al ce­rebro físico emana de los niveles astrales o mental inferior, siendo probablemente impulsos de algún Señor lunar, aunque de orden más elevado que la divina voluntad del Ángel solar, el verdadero hombre.
a. Las condiciones del mago. Es de valor recordar que cuan­do los centros físicos de la cabeza se despiertan (mediante el ali­neamiento de los centros etéricos) tenemos los aspectos más infe­riores de la influencia egoica. Desde estos tres centros, el hombre, en el Sendero de Probación y hasta la tercera Iniciación, dirige y controla su envoltura, y desde ellos difunde esa iluminación que se irradiará en la vida del plano físico. En el momento de recibir la tercera Iniciación, el triángulo interno se halla en pleno proceso de transmisión circulatoria, y toda la vida de la Personalidad está sometida a la voluntad del Ego. “La estrella absorbe la luz de la luna, para que puedan reflejarse los rayos del Sol”, manera esotérica de expresar la verdad referente a este punto de la evolución. Sería también de valor destacar aquí la condición de los centros etéricos durante este procedimiento directo de control solar.
Antes de que despierten los tres centros físicos de la cabeza, el hombre está en gran parte sometido a la fuerza que fluye a tra­vés de los cuatro centros etéricos menores; luego los tres centros principales -el coronario, el cardíaco y el laríngeo- comienzan a vibrar, y gradualmente su actividad se amplia hasta que su energía tiende a rechazar la de los centros inferiores, a absorber su vitali­dad y a desviar su dirección, hasta que las tres ruedas superiores estén en plena actividad cuadridimensional. Mientras esto prosi­gue, los tres centros físicos de la cabeza comienzan a despertar del letargo y a entrar en actividad, sintiéndose el siguiente efecto:


  1. Cuando despierta el centro principal de la cabeza la glán­dula pineal comienza a funcionar.




  1. Cuando el centro del corazón está completamente activo entra en actividad el cuerpo pituitario.




  1. Cuando el centro de la garganta ocupa su correcto lugar en el proceso evolutivo el centro alta mayor vibra adecua­damente.

Cuando se halla en actividad circulatoria el triángulo de fuer­za formado por estos tres centros físicos, puede verse también en actividad circulatoria el triángulo mayor; entonces se convierte en una “rueda que gira sobre sí misma”. Los centros etéricos princi­pales están en plena actividad y se acerca el momento de la libera­ción del hombre.


Cuando se lleva a cabo esotéricamente el trabajo de creación, deben utilizarse estos tres centros físicos, y al considerar el tema se evidenciará por qué ha sido necesario tratarlos en este orden.
Por medio de la glándula pineal, (5) órgano de la percepción espiritual, el hombre comprueba la voluntad y el propósito del Ego, y desde allí extrae de los niveles superiores la energía nece­saria, vía el centro coronario y el sutratma.
Por medio del cuerpo pituitario, queda disponible el segundo elemento del deseo o la energía constructora de la forma y, de acuerdo a la ley de atracción, puede moldear y construir con sus­tancia dévica.
Cuando el centro alta mayor, síntesis de lo que podríamos lla­mar energía nerviosa, ha despertado, el hombre puede materializar y activar la forma deseada que está en proceso de construir me­diante la energía atractiva.
Por lo tanto, se evidenciará por qué razón tan poca gente cons­truye formas mentales de beneficio permanente y constructivo para la humanidad, y también por qué los Grandes Seres (a medida que trabajan por intermedio de Sus discípulos) están obligados a tra­bajar con grupos, y raras veces encuentran un hombre o una mu­jer cuyos tres centros físicos de la cabeza estén simultáneamente activos. Con el objeto de obtener la cuota de energía necesaria para lograr Sus fines, frecuentemente tienen que trabajar con grandes grupos.
Será evidente también que el poder del discípulo para servir a la humanidad depende en gran medida de tres cosas:


  1. El estado de sus cuerpos y su alineamiento egoico.

  2. La actividad que desarrollan los centros físicos de la cabeza.

  3. La actividad circulatoria de la transmisión triangular de fuerza.

Estos factores a su vez dependen de otros, entre los cuales po­drían enumerarse:




  1. La habilidad del discípulo para meditar.




  1. La capacidad que demuestra para extraer con exactitud de los niveles más sutiles, los planes y propósitos que son patrimonio del Ego.




  1. La pureza de sus móviles.




  1. Su poder para “mantener un estado de meditación” y, mientras se halla en él, empezar a construir la forma para su idea, materializando así el plan de su Ego.




  1. La cantidad de energía que puede derramar luego en su forma mental, proporcionándole así un período de existen­cia, o su minúsculo “día de Brahma”.

Estos factores subsidiarios dependen a su vez de:




  1. El lugar que ocupa en la escala de la evolución.

  2. La condición de sus cuerpos.

  3. Su condición kármica.

  4. La sutilidad de su trama etérica.

  5. La calidad de su cuerpo físico y su relativo refinamiento.

Es necesario advertir aquí al estudiante que no cometa el error de acatar como regla rígida e inflexible el orden consecutivo del desarrollo de los centros físicos de la cabeza y la vitalización de los centros de fuerza. Este proceso depende de muchas cosas, tales como el rayo al que pertenece la Mónada y la evolución lograda en encarnaciones anteriores. La naturaleza, en todos los sectores de su vida colectiva, equipara sus esfuerzos y superpone sus varia­dos procesos, y sólo un vidente que posea gran sabiduría y expe­riencia puede establecer con exactitud la etapa en que puede ha­llarse cualquier ente determinado de la familia humana. El sabio se abstiene de afirmar algo hasta que lo sabe.

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3. Quince Reglas para la Magia.
Estas reglas son lógicamente de naturaleza esotérica, y el estu­diante deberá recordar que la terminología es de naturaleza evasiva, pero siempre traerán una revelación a quienes poseen la clave, aunque tenderán a confundir y a dejar perplejo al estudiante que aún no está preparado para recibir la verdad. Quisiera también que el estudiante tenga presente que todo lo que aquí se imparte concierne a la “magia blanca”, y es dado desde el punto de vista del Ángel solar y del Fuego solar. Teniendo presente estos dos pun­tos el estudiante hallará mucho de valor en estas reglas, que opor­tunamente le traerán iluminación interna. Las dividiremos en tres grupos de aforismos o frases ocultas; el primero se relacionará con el trabajo que realiza el mago en el plano mental, la forma de ma­nipular la energía solar y su capacidad para que los Constructores colaboren en sus propósitos.
El segundo grupo llevará la tarea al plano del deseo y de la vitalización, y transmitirá información sobre el equiparamiento de los pares de opuestos y su equilibrio a fin de que se haga posible La manifestación final.
El tercer grupo tendrá que ver con el plano físico, la transmisión de fuerza a través de


  1. los centros,

  2. el cerebro,

  3. el plano físico.

a. Seis reglas para el plano mental. Se proporcionarán cier­tas leyes del lenguaje, y el significado del color y del sonido sub­yacerá en la forma exotérica de las frases para quienes tienen suficiente percepción:


REGLA UNO. El Ángel Solar se recoge en Si mismo, no disipa su fuerza, sino que en profunda meditación se comunica con su reflejo.
El significado de esta regla es fácil de comprender. Mago blan­co es aquel que, mediante el consciente alineamiento con su Ego, su “Ángel”, es receptivo a sus planes y propósitos, por lo tanto, capaz de recibir impresiones superiores. Debemos recordar que el mago blanco trabaja de arriba hacia abajo, siendo el resultado de la vibración solar y no de los ardientes impulsos que emanan de uno u otro de los Pitris lunares; el descenso de la energía impresionante del Pitri solar es el resultado de su recogimiento interno, de la absorción de sus fuerzas antes de enviarlas concentradamente a su sombra, el hombre, y de su constante meditación sobre el pro­pósito y el plan. Podría ser útil al estudiante recordar aquí que el Ego (igual que el Logos) está en profunda meditación durante todo el ciclo de encarnación física. Esta meditación solar es de na­turaleza cíclica, enviando el Pitri involucrado a su “reflejo”, corrien­tes rítmicas de energías que son reconocidas por el hombre impli­cado como “impulsos superiores”, sueños y aspiraciones. Por lo tanto, será evidente por qué los trabajadores en magia blanca son siempre hombres evolucionados y espirituales, el “reflejo” respon­de raras veces al Ego o Ángel solar si no han transcurrido muchos ciclos de encarnaciones. El Pitri solar se comunica con su “sombra” o reflejo por medio del sutratma que desciende a través de los cuerpos hasta un punto de entrada en el cerebro físico.

3 – 785/786



REGLA CUATRO. El sonido, la luz, la vibración y la forma se en­tremezclan y fusionan, y así el trabajo es uno Procede de acuerdo a la ley, y nada puede ya entorpecer el avance del trabajo. El hombre respira profundamente. Concentra sus fuerzas y arroja de sí la forma mental.
Tenemos aquí una faceta muy importante del trabajo mágico pocas veces considerada y conocida. La fuerza aplicada por el Ego en la tarea de obligar al hombre a cumplir Su propósito ha sido la voluntad dinámica, y el pétalo o centro de energía empleado ha sido uno de los pétalos de voluntad. Hasta ahora el hombre fue impulsado por la voluntad egoica, pero ha fusionado con ella gran parte de la energía del aspecto atrayendo (deseo o amor), reuniendo para sí en el plano mental el material necesario para su forma mental. Hasta ahora se ha logrado observar, en los niveles concre­tos del plano mental, una forma construida de materia mental, coherente, viva, vibrante y de naturaleza deseada. Su actividad interna es tal que está asegurada su persistencia durante el tiem­po necesario para lograr realizar su propósito egoico; está prepa­rada para ser enviada a cumplir su misión, a reunir para sí mate­rial de naturaleza más densa en el plano astral y a obtener mayor consolidación. Esto es efectuado mediante un acto de voluntad que emana del hombre y le da a la forma viviente el poder de “des­prenderse”. Afortunadamente para la raza humana, exactamente en este punto es donde fracasan en su trabajo la mayoría de los investigadores mágicos. Construyen una forma con materia mental, pero desconocen como enviarla a cumplir su misión inevitablemente. Así numerosos formas mentales mueren de muerte na­tural en el plano mental debido a la incapacidad del hombre para ejercer constructivamente la facultad de la voluntad, y a su fracaso e incomprensión de las leyes que rigen la construcción de formas mentales. Otro factor lo constituye su desconocimiento de la fórmula que libera a los constructores elementales de lo que los circunda, obligándolos a adherirse dentro de la periferia de la forma mental durante el tiempo que el pensador desea. Finalmente mue­re debido a que la incapacidad del hombre le impide meditar durante un período suficientemente prolongado y formular sus ideas con tal claridad como para producir la materialización final.
Los hombres son todavía demasiado impuros y egoístas como para confiárseles este conocimiento. Construirían sus formas mentales para ser enviadas a misiones egoístas y con fines destructivos; hasta que no sean más espirituales y hayan controlado su naturaleza inferior no estarán disponibles para su empleo las palabras mágicas que impulsan a que emprenda una actividad separada la forma construida en sustancia mental.
Podría preguntarse en qué forma los hombres logran sus obje­tivos por medio de la concentración y la visualización y cómo pue­de enviar formas mentales que lleguen a su destino. Esto puede efectuarse de dos maneras.
Primero. Recordando inconscientemente métodos y formas conocidas y utilizadas en la época atlante, cuando las formas mágicas eran de propiedad pública y los hombres obtenían resultados emi­tiendo ciertos sonidos. No lograban sus objetivos por su capacidad mental, sino que principalmente lo hacían repitiendo como loros esos mántram. Éstos están a veces ocultos en el subconsciente y los utiliza involuntariamente el hombre cuando los presiente fuertemente.
Segundo. Por medio de los pensamientos e ideas del hombre que encajan con los planes y propósitos de aquellos que saben, ya sea en el sendero de la magia blanca o en el de la magia negra Luego utilizan la forma con su fuerza inherente y la galvanizan para que entre en una actividad y entidad temporariamente separada, enviándola así a cumplir su propósito. Esto explica los numerosos resultados fenoménicos aparentes logrados por los egoístas los buenos pensadores, pero incompetentes.
Las palabras mágicas son comunicadas únicamente, bajo la promesa de guardar secreto, a los que trabajan regidos por la Fraternidad de la Luz, a los iniciados y a los chelas juramentados debido al gran peligro que involucran. También, ocasionalmente son captadas por hombres y mujeres que han obtenido el alineamiento con el Ego y están, por lo tanto, en contacto con el centro interno de todo conocimiento. Cuando esto sucede, el conocimiento está seguro, porque el Ego trabaja siempre de parte de la luz y de la rectitud, y las palabras emitidas por el Ego se “pierden en Su sonido” (como se dice esotéricamente) y no serán recordadas por el cerebro físico cuando no está influenciado por el Ángel solar.
Las seis reglas para el plano mental son muy breves, debido a que el plano de la mente es aún un terreno desconocido para la mayoría -desconocido en lo que respecta a su control consciente. Las dos reglas restantes se relacionan, en el primer caso, con el hermano que practica magia blanca y, en el segundo, con la fórmula mental que está construyendo.

3 – 788/790


Resumiremos ahora brevemente los diversos impulsos vibratorios que tienen efecto definido sobre la Mónada, y deben tenerse en cuenta cuando consideramos la evolución del Divino Peregrino. Este tratado no tiene por finalidad extenderse sobre cada impulso característico, sino que procura sugerir, dejando que posteriores estudiantes amplíen individualmente las ideas impartidas.


  1. Tres impulsos innatos en los tres vehículos periódicos, como denomina H. P. B. a los tres centros principales de energía a través de los cuales se manifiesta la Mónada:




  1. La energía del "círculo no se pasa" monádico, observándolo como una unidad.




  1. La energía del cuerpo causal, dentro de la periferia monádica.




  1. La energía del cuerpo físico, la síntesis en el plano físico de la fuerza que afluye hacia la manifestación a través de los tres átomos permanentes.




  1. La actividad iniciada en los siete centros etéricos de fuerza, resultado de la actividad de los siete principios:




  1. El centro coronario -el siete esotérico con el tres exotérico.

  2. El centro laríngeo.

  3. El centro cardíaco -el tres esotérico y el siete exotérico.

  4. El plexo solar -el tres esotérico y el cuatro exotérico.

  5. Los órganos de la procreación -el dos esotérico.

  6. La base de la columna -la unidad esotérica.




  1. La actividad innata de todo átomo en cada envoltura, que produce el ritmo de cada una.




  1. La actividad unificada de toda envoltura o forma que utiliza el Divino Peregrino.




  1. El movimiento activo unido producido por la unificación de los tres vehículos, las siete envolturas, los centros de fuerza y la sustancia atómica.




  1. El efecto producido por la acción de los grupos kármicamente aliados al Peregrino, los cuales son:




  1. La vibración de su Rayo, su grupo monádico.




  1. La vibración de su subrayo, su grupo egoico.




  1. Las asociaciones de su personalidad, así como su energía nacional, racial y familiar. Todos actúan sobre los átomos sensibles de los diversos cuerpos y producen efectos específicos.




  1. La actividad o el movimiento iniciado y estimulado por la vida de cualquiera de los tres reinos inferiores de la naturaleza los cuales producen resultados definidos.




  1. La vibración del planeta particular donde la Mónada trata de expresarse y adquirir experiencia.




  1. El efecto producido en la sustancia de las envolturas por las influencias o vibraciones de los distintos planetas. Entendido esotéricamente, es la influencia ejercida por cualquiera de los centros solares, a medida que las fuerzas que emanan de ellos actúan sobre los centros planetarios, afectando así a las unidades monádicas implicadas. Esto se halla oculto en el karma del Hombre celestial y será elucidado cuando se divulgue la verdadera astrología esotérica. La astrología, tal como ahora se estudia y enseña, confunde más de lo que ayuda; los estudiantes de astrología recién están aprendiendo el a b c de este estupendo tema y apenas si tocan los bordes exotéricos de ese gran velo que ha sido sabiamente tendido sobre toda la ciencia planetaria.




  1. Otra forma de energía que siempre debe considerarse es la del Logos planetario, cuando derrama Su fuerza a través de alguna cadena o globo sobre los grupos de entes humanos evolucionantes. Esta -desde el punto de vista humano- no puede ser calculada todavía, porque depende del centro de Su cuerpo colectivo al cual el Logos planetario, en meditación, "dirige Su atención" esotéricamente. Por supuesto todo ocurre de acuerdo a la ley cósmica, pero está más allá de la comprensión del hombre. Involucra conocer el propósito planetario individual, que se revela en las últimas iniciaciones.




  1. La energía inherente al mismo átomo solar tiene también un efecto rítmico sobre la mónada individual, y aunque sólo llega a la Mónada por medio de los centros mayores de la Existencia, tiene un efecto sobre todos y cada uno. Este otro factor aún no es reconocido suficientemente.




  1. Para finalizar, debe tenerse en cuenta la energía de la vida mayor (de la cual nuestro sistema solar sólo es una parte) y los impulsos que emanan del Logos cósmico, AQUEL SOBRE QUIEN NADA PUEDE DECIRSE, llegan a las vidas monádicas y producen estímulo o demora, de acuerdo a la naturaleza de la ideación cósmica. Estos lógicamente están por completo fuera del alcance del hombre común y sólo se los menciona porque ninguna clasificación sería completa sin los mismos.




  1. También hay que tener en cuenta la actuación de la energía que emana de cualquiera de los "Doce signos del Zodíaco", de los cuales se ocupa la astrología. Este tipo de fuerza concierne principalmente al estímulo planetario y al Logos planetario, y está oculto en Su karma cíclico, karma que por supuesto envolverá incidentalmente a esas mónadas y devas que forman Sus Cuerpos y centros.




  1. No podemos ignorar las tres grandes olas de energía que barren cíclicamente al entero sistema solar desde:




  1. Las siete estrellas de la Osa Mayor. La fuerza de estas vibraciones depende de la intimidad del vínculo y de la exactitud del alineamiento entre un Hombre celestial particular y Su prototipo. El misterio es profundo; y se halla conectado con la etapa evolutiva de los "dioses imperfectos" y el objetivo de las deidades planetarias.




  1. Las Siete Hermanas o las Pléyades, y en particular desde esa unidad denominada ocultamente "la esposa" del Logos planetario, cuyo esquema recibirá oportunamente la simiente de la vida de nuestro planeta, el cual no es considerado un planeta sagrado.




  1. El Sol Sirio.

Hay otras corrientes de fuerza energética que tienen un efecto sobre el Peregrino, pero la enumeración anterior servirá para mostrar la complejidad del tema y la vastedad del esquema evolutivo. Todas estas emanaciones vibratorias atraviesan la esfera en forma cíclica; vienen y van, y de su presencia o ausencia y de la etapa de evolución de la Existencia emanante dependerá el carácter fenoménico de toda vida, la naturaleza de cualquier período específico y la cualidad de las Mónadas manifestadas. La aparición o desaparición de estas olas de vida-fuerza (planetaria, interplanetaria, del sistema, cósmica e intercósmica) es lo que impele a la encarnación a los peregrinos divinos y lo que produce la cíclica manifestación de grandes Vidas tales como el "Observador Silencioso" y el "Gran Sacrificio"; es también la causa de la disolución y reaparición de un esquema, y es responsable del traslado de las simientes de vida de un esquema a otro o de un sistema solar a otro.


Esta gran oleada de fuerza arrastra a las Mónadas; al conjunto de fuerzas se lo denomina "fuerza evolutiva", y la vida y persistencia del Ser iniciador establece el término de su duración. El hombre es sólo el juguete de las fuerzas que lo traen y llevan, así como el átomo constituye en la estructura humana sólo el servidor que obedece la imposición del hombre; sin embargo, dentro de ciertos límites, el hombre controla su destino, maneja fuerzas y energías, manipula vidas inferiores y controla centros menores de energía, y a medida que transcurre el tiempo su radio de control se hace cada vez más extenso.
El átomo controla su propia vida central; el hombre puede controlar los conjuntos de vidas que forman sus tres cuerpos; el iniciado y el adepto controlan muchos tipos de energías en los tres mundos, así como lo hace el Chohan en los cinco planos de la evolución. De esta manera el plan es llevado a cabo hasta que la Hueste de la Voz se convierte en Aquel que pronuncia las Palabras, y Quienes pronuncian las Palabras se convierten en la Palabra misma.
Por lo tanto, será evidente que la "Ley del Retorno monádico", recién considerada, es la suma total de esas influencias que afectan directamente a los átomos monádicos y también a su progreso cíclico, estimulándolo o retardándolo en su actividad, de acuerdo a la fortaleza de la vida iniciática. Sólo después de la iniciación el átomo humano alcanza una etapa de desarrollo en que las fuerzas y las influencias comienzan a ser captadas. Cuando se comprendan los métodos por los cuales se lleva a cabo conscientemente el reajuste de las corrientes de fuerza externas, se iniciará conscientemente y con exactitud científica la oposición a las fuerzas retardatorias, y el hombre se pondrá también conscientemente en línea con las fuerzas que lo impelirán al sendero de retorno. Este concepto no es muy complejo ni debe causar desaliento, porque la poderosa fuerza de la energía eléctrica eliminará siempre a la vibración más aletargante del fuego solar, y el fuego solar, a su debido tiempo, anulará los efectos del "fuego por fricción".

3 – 823/829


V. EL MOVIMIENTO Y EL ASPECTO CONSTRUCTOR DE FORMAS
1. El Movimiento en el Cuerpo Mental.
En la primera parte de este tratado nos ocupamos algo de los diversos aspectos de la actividad, al considerar el "fuego por fricción" y el movimiento ígneo de la propia sustancia. Tocaremos brevemente algunos aspectos del tema, pues es necesario que el estudiante tenga presente ciertas cosas. Debe esforzarse por determinar la relación existente entre la mente universal (la mente del sistema) y la mente cósmica y tratar de comprender el propósito del cuerpo o envoltura mental, el más interesante de los distintos cuerpos a causa de su constitución ígneo gaseosa. También debiera tratar de lograr, por medio de la meditación, ese control mental y alineamiento que traerá estabilización y respuesta a la impresión causal, lo cual hará que le sean transmitidas instrucciones egoicas al hombre en el plano físico.
Ciertos puntos, en conexión con el cuerpo mental, requieren ser puestos de relieve, aunque nuestro propósito consiste en llamar la atención sobre su naturaleza. De acuerdo a la Ley de Analogía, el estudiante debe estar capacitado para llegar a ciertas conclusiones y juzgar inteligentemente la asignación del propósito y lugar que le corresponde en el conjunto particular de pitris lunares que forman dicho vehículo.
El cuerpo mental está compuesto sólo de cuatro tipos de esencia, mientras que el cuerpo astral y el físico están formados de siete tipos. Los devas que componen este cuerpo están agrupados y forman "la hueste de cuarto orden", teniendo íntima conexión con ese grupo de Vidas cósmicas que (por la impresión de su influencia sobre la materia solar) son responsables de que nuestro sistema solar sea de cuarto orden. Este grupo de Vidas es manejado y controlado, en sentido macrocósmico, desde niveles mentales cósmicos, vía el sol espiritual central, y a través de aquello que, en el lenguaje esotérico, se denomina "la cuarta cavidad solar". Si el estudiante meditara sobre la naturaleza del corazón humano, sus distintas divisiones, especialmente sobre una de las válvulas, obtendrá luz sobre este complejo problema. Afluye constantemente energía de estas grandes Entidades en los niveles mentales cósmicos; esta afluencia es la vida misma de las unidades solares, suma total de los cuatro subplanos inferiores del plano mental, y en consecuencia la vida de las unidades individuales que forman los cuerpos mentales de todos los seres humanos.
Será evidente para el estudiante cuidadoso, que en todos los planos el cuarto subplano tiene una íntima y peculiar relación con la cuarta Jerarquía creadora, las mónadas humanas, y esto es peculiarmente así en relación con el cuerpo mental. Por medio del número del plano (cinco) y el número del subplano (cuatro), la posibilidad de que el ser humano reciba la iniciación se convierte en una realidad, realizándose esa particular forma de actividad que caracteriza su progreso. Por lo tanto, dos corrientes principales de energía son responsables de la forma que tienen los cuerpos mentales, y ellas emanan:


  1. Del cuarto subplano del plano mental cósmico, incluyendo los tres subplanos mentales.




  1. Del conglomerado de vidas que forman la cuarta Jerarquía creadora. Como sabemos el número esotérico de esta Jerarquía es el nueve, siendo el cuatro el número exotérico.

La fusión de estas dos corrientes de fuerza (dentro de los confines de los tres mundos) da como resultado la progresiva actividad del hombre. Cuando esto va acompañado por la actividad autoengendrada de los átomos individuales de cualquier envoltura tenemos el movimiento progresivo-espiral. Esto es verdad macro y microcósmicamente, porque la actividad del plano físico cósmico (nuestros siete planos del sistema), depende en gran medida de la actividad de ciertas manifestaciones de fuerza que pueden ser enumeradas de la manera siguiente:




  1. La que desarrolla la cuarta Jerarquía creadora, que en conjunto forman los centros de fuerza.




  1. Las influencias emanantes del cuarto éter cósmico, el plano búdico, de las cuales depende la manifestación tangible y objetiva de todo el sistema.




  1. La revelación, tanto macro como microcósmica, del cuarto aspecto del loto egoico solar y humano; ésta es la revelación de la "Joya en el Loto", y macrocósmicamente es la perfecta coordinación de los tres aspectos por medio de la sustancia, siendo la culminación del propósito logoico, el cuarto grupo. También podría expresarse de otra manera:

"Cuando se conozca todo el significado de la existencia cuadridimensional, entonces el cuarto y el quinto orden completarán el sagrado nueve."




  1. El alineamiento especifico, la simultánea interacción o libre circulación de la fuerza a través de las siguientes manifestaciones de la vida una:




  1. El Cuaternario logoico e igualmente el humano.

  2. El cuarto éter del sistema.

  3. El cuarto éter cósmico, el búdico.

  4. La cuarta Jerarquía creadora.

Cuando esto haya sido completado, la meta universal habrá sido alcanzada y el Logos habrá asumido el control deseado sobre Su cuerpo físico; entonces las unidades humanas actuarán en el plano búdico, y los grupos de vidas que forman los cuerpos mentales de los seres humanos (numéricamente ligados a la progresión anterior) también lo habrán logrado.

3 – 861/863
A fin de mantener la idea fundamental correlacionada con las distintas secciones de este tratado, les llamo la atención sobre los cuatro puntos que hemos considerado referentes al movimiento de los cuerpos físico y astral. Vemos que los efectos de ese movimiento pueden considerarse cuatro en total:
Separación.

Impulso.


Fricción activa.

Absorción.


Separación. Se efectúa por medio de la actividad inicial del Ego, produciendo la primera de esas formas que intenta usar durante el ciclo de encarnación mediante el agrupamiento de dichas energías por medio del impulso autoengendrado. A fin de evolucionar, el Ego se identifica con esa forma, separándose temporariamente de su propio Yo verdadero. A través del velo de materia mental conoce ante todo la separación, sufriendo la primera experiencia en los tres mundos. Esto significa separarse del aspecto más elevado. Desde el punto de vista de la personalidad también se observa la separación, porque la actividad de la envoltura monádica, su propia volición interna, produce la formación de una esfera de actividad de naturaleza distinta, regida por leyes propias y -hasta que se halla logrado cierto alineamiento durante la evolución- viviendo su propia existencia separada, alejada de las dos envolturas inferiores astral y física. De esta manera puede afirmarse que "la mente mata lo Real" (6) y oficia de "gran Engañadora" del Yo en un caso, y de "gran Separadora" en otro; se ubica entre la vida egoica centralizada y la existencia de la personalidad.
Esta vida separada va fortaleciéndose a medida que la acción giratoria-espiral del cuerpo mental se intensifica durante los ciclos de manifestación y la Idea "individualizada" predomina diariamente cada vez más. El principio "Ahamkara" (7), como se lo denomina en La Doctrina Secreta, realiza su trabajo, y el hombre se centraliza más fuertemente, haciéndose autoconsciente en el significado más inferior del término. Más tarde, a medida que entran en acción energías superiores y se realiza el esfuerzo para equilibrar, en los tres mundos, los tres tipos de manifestación de fuerza a través de los tres vehículos, el Ego se hace consciente del engaño, liberándose finalmente. Cuando esto está en proceso de consumación, durante las etapas finales de la evolución, el cuerpo mental se convierte en un transmisor de las corrientes de fuerza que provienen de la mente egoica, se construye el antakarana entre la mente superior y la envoltura mental, y el "cuerpo mental transmisor" se fusiona con el "cuerpo astral reflector". Así se elimina la separación.
El estudiante observará, por lo tanto, que la meta para el cuerpo mental es simplemente llegar a ser un transmisor de los pensamientos y deseos del Ángel solar y actuar como agente de la Tríada. La meta para el cuerpo astral es poder llegar a ser en forma similar el reflector de los impulsos búdicos que llegan al cuerpo emocional por conducto de ciertos pétalos del loto egoico y del átomo astral permanente. El proceso de equilibrar las fuerzas de la personalidad (produciendo estabilidad y alineamiento) es llevado a cabo mediante la científica manifestación de las reacciones eléctricas de los tres cuerpos o envolturas.
Se considera que la fuerza de la envoltura mental es positiva. El cuerpo físico es considerado negativo para el mental. El vehículo astral es el punto de unificación de las energías, el campo de batalla donde las dualidades se ajustan entre sí, obteniéndose el equilibrio. Tal es la idea subyacente en las palabras cuerpo "kama-manásico", pues éste durante dos tercios de la jornada del peregrino tiene dos propósitos. Técnicamente en la última etapa el hombre establece la diferencia entre voluntad y deseo y entre su cuerpo mental y de deseos.

3- 864/865


Antes de obtener la liberación final, pero después de completar la mayor parte de los procesos de purificación y alineamiento, los vehículos del iniciado tienen una maravillosa apariencia, debido a las corrientes de energía que le llegan desde el cuerpo egoico. El loto egoico se abre, desplegándose el "fuego" central. Cada pétalo y cada hilera de pétalos palpita con vida y color, está en constante movimiento, gira con gran rapidez, circulando la corriente de energía vital por todas partes del loto. Los tres átomos permanentes brillan y resplandecen, formando, a través de su rápida rotación e interacción, lo que parece ser un resplandeciente punto de fuego, siendo denominado "el reflejo de la Joya en la frente de la Madre". Los dieciocho centros que corresponden a los tres planos (cuatro en el mental y siete en cada uno de los dos planos inferiores) son ruedas radiantes de fuego, caracterizándose cada grupo por un color específico y girando con tal rapidez que el ojo apenas puede seguirlas. Los cuerpos están formados por la sustancia de grado más elevado, por lo tanto cada átomo individual es capaz de vibrar en forma intensificada y brillar con la luz de su propio fuego central. El cuerpo etérico en esta etapa es especialmente notable, pues constituye el transmisor del tipo más puro de prana y merece el nombre de "el cuerpo del Sol" que a veces se le da. Es la envoltura que cubre los fuegos del sistema microcósmico; en él se centran no sólo los fuegos pránicos, sino esos siete centros que transmiten las energías superiores del Ego y de los dos cuerpos materiales superiores. Todo está allí centralizado, y el vehículo etérico espera ser utilizado en el plano físico en colaboración con su medio ambiente denso, hasta que el hombre pueda vincular la conciencia de los dos aspectos del cuerpo denso a fin de mantener la continuidad. Una vez realizado esto, los tres centros, que son de naturaleza estrictamente física -la glándula pineal, el cuerpo pituitario y el bazo- se hacen luminosos y radiantes, y todos los fuegos del cuerpo son tan estimulados que los átomos que forman la envoltura física, parecen irradiar. Ésta es la verdad esotérica que subyace en la creencia de que todo mensajero de la Logia y Salvador del hombre, naturalmente es un sanador. Las fuerzas que fluyen a través del hombre cuyos átomos, centros, envolturas y cuerpo causal forman una unidad coherente en plena y radiante actividad tienen tal poder y pureza, como para producir un efecto definido sobre la naturaleza de aquellos con quienes se pone en contacto. Curan, estimulan y acrecientan la vibración de sus semejantes.
Todo esto tiene que ser parcialmente comprendido y visualizado antes que el hombre, en el plano físico, esté dispuesto a emprender la disciplina de purificación y a hollar el Sendero mediante el cual hallará su centro y trabajará desde ese punto de poder. Tiene que alinear estos factores o centros de energía, y llevar así poder al plano físico para utilizarlo en la curación de las naciones. Cuando se ve la gloria del Dios interno en el hombre y cuando resplandece su radiación, entonces se dirá de él lo mismo que se ha dicho respecto a los que lo han precedido en el Sendero: "Nacerá el Sol de Justicia y en sus alas traerá salud."(8)

3 – 878/879



Existen otros desarrollos en el proceso evolutivo, de los cuales podría hablarse, pero tan distantes actualmente que prácticamente son inconcebibles, a no ser que poseamos un cerebro capaz de pensar en forma abstracta. Existe una etapa en que se trasciende el tiempo y el espacio, por ejem­plo cuando la conciencia del grupo en todo el planeta sea nuestra conciencia, y cuando resulte muy fácil establecer contacto con la conciencia de un amigo en la India, África o cualquier otra parte, como si estuviera aquí; la distancia y la separación no serán barreras para el intercambio. Sus síntomas pueden observarse en la capacidad con que algu­nas personas se comunican telepáticamente o practican la psicometría.
Aceptemos dedicar algunos momentos a visualizar esta meta distante e imaginarnos lo que realizará el Logos de aquí a millones de años, pero es de importancia más vital tener una idea de la etapa inmediata y comprender lo que podemos esperar, en conexión con el proceso evolutivo du­rante los próximos milenios. Consideremos esta idea. Sabemos que existen en el mundo tres corrientes principales de pensamiento, la científica, la religiosa y la filosófica. ¿En qué consisten? La línea científica de pensamiento incluye todo cuanto concierne a la materia, el aspecto sustancia de la manifestación. Se ocupa de la objetividad, lo material, tangible y visible, literalmente, de lo que puede ser comprobado. El pensamiento religioso concierne a la vida en la forma, al retorno del espíritu a su origen, a lo adquirido por medio de la forma y al aspecto subjetivo de la natura­leza. El orden filosófico atañe a lo que podríamos llamar utilización de la inteligencia por la vida inmanente, a fin de que la forma se adapte adecuadamente a sus necesidades. Consideremos a este respecto ciertos desarrollos que cabe esperar en el futuro inmediato, recordando que cuanto digo sobre el particular, son meras sugerencias y en modo alguno declaraciones dogmáticas.
Para la mayoría de los pensadores es evidente que ha­biendo comenzado la ciencia el estudio de la radiactividad, está al borde de descubrir la naturaleza del poder del átomo mismo; probablemente antes de mucho tiempo la energía de la materia atómica podrá ser controlada para todo propósito concebible, calefacción, iluminación y aquello que yo podría denominar la motivación de todo lo que se lleva a cabo en el mundo. Algunos sabemos que hace cincuenta años, un investigador llamado Keely, estuvo a punto de descubrir esa fuerza en Estados Unidos, pero no se le per­mitió dar su descubrimiento al mundo debido al peligro que implicaba. Los hombres son demasiado egoístas y no puede confiárseles la distribución de la energía atómica. Ese descubrimiento probablemente irá a la par del desarrollo de la conciencia grupal. Sólo cuando el hombre sea radiactivo y capaz de trabajar y pensar en términos grupales, podrá uti­lizar sin peligro el poder latente en el átomo. Todo en la naturaleza está bellamente coordinado y nada puede des­cubrirse ni utilizarse antes del momento oportuno. Sólo cuando él hombre sea altruista se le podrá confiar el formi­dable poder de la energía atómica. No obstante, creo que podemos esperar que la ciencia dé grandes pasos en la com­prensión de la energía atómica.
Paralelamente a su evolución, podemos esperar que el ser humano llegue a dominar el aire. Hay en el sistema solar un plano, esfera o nivel vibratorio, llamado en algunos libros esotéricos el plano intuitivo, y en la literatura orien­tal el plano búdico, cuyo símbolo es el aire. Así como el hombre comienza, mediante el desarrollo de la intuición, a penetrar en el plano búdico, también la ciencia ha empren­dido la conquista del aire, cuyo dominio será cada vez mayor a medida que el hombre vaya desarrollando la intui­ción.
Podemos esperar algo más (y ya se está reconociendo), y es el desarrollo de la capacidad de ver la materia sutil. En todas partes nacen niños que pueden ver más que ustedes y yo. Me refiero a algo que se basa estrictamente en el te­rreno material y concierne al ojo físico. Es la visión etérica, que consiste en ver la materia refinada del plano físico o éter. En California, estudiantes y científicos efectuaron tra­bajos interesantes. El doctor Frederick Finch Strong ha hecho un gran trabajo en este sentido y enseña que el ojo físico es capaz de ver etéricamente, y que su visión etérica es función normal del ojo. ¿Qué traerá el desarrollo de esta facultad? Hará que la ciencia rectifique definidamente su punto de vista respecto a los planos sutiles. Si en los próxi­mos cien años la visión normal del hombre percibe ciertos aspectos y formas de vida consideradas hoy imaginarias, se desvanecerá para siempre el burdo materialismo que nos ha caracterizado durante tanto tiempo. Si lo ahora invisible llega a verse, ¿quién puede decir hasta dónde será posible llegar en el transcurso del tiempo? Además, la evolución propende a la síntesis. Si descendemos a la materia y a la materialización, tenemos heterogeneidad; si ascendemos hacia el espíritu, llegamos a la unidad, de modo que en el mundo religioso podemos esperar la unidad. Existe hoy ma­yor tolerancia que hace cincuenta años, y se acerca rápidamente el momento en que la gran unidad fundamental de todas las religiones, de que cada credo es una parte necesaria de un gran todo, será reconocida por los hombres de todas partes, y en este reconocimiento tendremos la simplificación de la religión. Acentuaremos y utilizaremos las grandes realidades centrales y pasaremos por alto las pequeñas y mezquinas diferencias de organización y explicación.
Además, podemos esperar un interesante aconteci­miento, en conexión con la familia humana, pero ¿qué ocu­rrirá cuando la conciencia grupal se convierta ampliamente en un objetivo consciente del hombre? El ser humano en­trará en lo que el mundo religioso llama "el sendero". Entonces se controlará definidamente a sí mismo y procu­rará vivir la vida del espíritu, negándose a llevar una vida atómica autocentrada; buscará el lugar que le corresponde en el todo mayor, y lo descubrirá por medio del esfuerzo autoiniciado, para unificarse con ese grupo. Esto es lo que significa realmente las enseñanzas sobre el sendero, en las iglesias protestante, católica y budista, al que designan con los diversos nombres de Camino, el Noble Óctuple Sendero, el Sendero de Iluminación o de Santidad. Sin embargo, es el solo y único sendero, que brilla y brillará hasta el día perfecto.
Además, es de esperar el desarrollo del poder de pensar en forma abstracta y el despertar de la intuición. A medida que las grandes razas se han ido sucediendo en el planeta, hubo siempre un desenvolvimiento ordenado y dirigido de los poderes del alma y una secuencia definidamente plani­ficada. En la tercera raza raíz, la lemuriana, el aspecto físico del hombre llegó a una elevada etapa de perfección. Poste­riormente en la gran raza que precedió a la nuestra, la atlante, que pereció en el diluvio, se desarrolló la naturaleza emocional. En la raza aria o quinta, a que pertenecemos, debe desarrollarse la mente concreta o inferior, y lo estamos haciendo década tras década. Algunos individuos comienzan también a desarrollar el poder del pensar en términos abstractos.
Cuando esto suceda predominará cada vez más esa inte­resante y peculiar capacidad, evidenciada por algunas personas, denominada inspiración. No me refiero a la me­diumnidad ni a la facultad mediumnica. No existe nada tan peligroso como el significado común del término "mé­dium". El médium común es una persona negativa o de naturaleza receptiva, y por lo general tan superficialmente coordinada en su triple naturaleza, que una fuerza extraña puede utilizar su cerebro, sus manos o su cuerpo. Este fenó­meno es muy común. Las escrituras automáticas, las planchetas y las sesiones espiritistas de orden inferior abundan en estos días y llevan a miles de personas a la insania y a los trastornos nerviosos. La mediumnidad es la distorsión de la inspiración, y cuando la mente humana llega a la etapa evolutiva en que el hombre está consciente y positivamente controlado por su propio yo superior, el Dios interno, enton­ces puede recibir inspiración. El regidor interno, el verda­dero yo, puede controlar su cerebro físico por el contacto definido y permitir al hombre tomar decisiones y también comprender la verdad, independientemente de la facultad razonadora; este Dios interno le permite hablar, escribir y conocer la verdad sin valerse de la mente inferior; la verdad reside internamente. Cuando hagamos contacto con nuestro Dios interno, se nos revelará la verdad. Seremos conocedores. Esto es algo positivo, no algo negativo, y significa que nos ponemos en alineamiento directo y consciente con el yo superior o ego, sin permitir que se introduzca en la persona­lidad cualquier entidad o ánima pasajera.
Aunque en la actualidad esto ocurre a veces, no es fre­cuente que el hombre común se ponga en contacto con su yo superior, lo cual sucede sólo en los momentos de elevado esfuerzo, en las crisis de la vida y como resultado de una larga disciplina y ardua meditación. Pero algún día regiremos nuestra vida, no desde el ángulo personal o egoísta, sino desde el Dios interno, que es revelación directa del Espíritu en el plano más elevado.
Por último, diré hoy que la meta que tenemos por de­lante cada uno de nosotros, es el desarrollo de los poderes del alma o de la psiquis, lo cual significa que todos vamos a ser psíquicos. Sin embargo, no empleo esta palabra en el sentido que se le da comúnmente. La psiquis es literalmente el alma interna o yo superior, que surge del triple yo inferior como la mariposa de la crisálida. Es la hermosa realidad que lograremos como resultado de nuestra vida o vidas terrenas. Los verdaderos poderes psíquicos nos ponen en contacto con el grupo. Los poderes del cuerpo físico que diariamente empleamos nos ponen en contacto con individuos; pero cuando hayamos desarrollado los poderes del alma y des­plegado sus potencialidades, seremos verdaderos síquicos. Ahora bien, ¿cuáles son estos poderes? Sólo puedo enumerar algunos.
Uno de ellos es controlar conscientemente la materia. La mayoría de nosotros controla conscientemente el cuerpo físico, que obedece nuestros mandatos en el plano físico. Algunos controlamos conscientemente el cuerpo emocional, pero pocos, la mente. La mayoría estamos dominados por nuestros deseos y pensamientos. Pero se acerca el momento en que controlaremos conscientemente nuestra triple natu­raleza inferior. Entonces no existirá el tiempo para nosotros. Poseeremos continuidad de conciencia en los tres planos del ser -físico, emocional y mental-, que nos capacitará para vivir como el Logos en la metafísica abstracción del Eterno Ahora.
Otro poder del alma es la psicometría. ¿Qué es la psico­metría? Es la habilidad de tomar una cosa tangible que pertenece a un individuo y, por su intermedio, relacionarnos con él. La psicometría es la ley de asociación de ideas aplicada a la cualidad vibratoria de la fuerza a fin de obtener infor­mación.
La raza será también clariaudiente y clarividente, que significa la capacidad de oír y ver con claridad y exactitud en los planos sutiles como lo hacemos en el plano físico. Entraña el poder de oír y ver todo cuanto atañe al grupo, es decir, en la cuarta y quinta dimensiones. No estoy lo bas­tante versada en matemáticas para explicar estas dimensio­nes y me confundiría considerarlas, pero me fue dado un ejemplo que puede aclarar toda la cuestión. Un pensador sueco me explicó que:
"la cuarta dimensión es la facultad de ver a través y alrededor de una cosa. La quinta dimensión es la capacidad, por ejemplo, de tomar un ojo y por medio del ojo ponernos en relación con los demás ojos en el sistema solar. Ver en la sexta dimensión podría definirse como el poder de tomar un guijarro y por su intermedio ponerse en relación con todo el planeta. En la quinta dimensión, allí donde llevamos el ojo estamos limitados a determinada línea de manifestación, pero en la sexta dimensión, donde toma­mos un guijarro, nos ponemos en contacto con todo el pla­neta". Todo esto se halla muy lejos de nosotros, pero interesa hablar de ello, porque es una promesa para todos y cada uno.
No dispongo de tiempo para tratar los demás poderes ni puedo enumerarlos, entre ellos está incluida la curación por el tacto, la manipulación de fluidos magnéticos y la creación consciente por medio del color y el sonido. Todo cuanto realmente nos concierne. Por ahora es conocernos debidamente y procurar cada vez más que el regidor inter­no nos controle, lleguemos a ser radiactivos y desarrollemos la conciencia grupal.

19 – 93/99

2.- ALINEAMIENTO Y EL GRAN PROBLEMA: ESPEJISMO




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