Alianza sue caribe



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Con el presente trabajo, las autoras ofrecen un aporte para la comprensión del discurso educativo actual y su contextualización en la comunidad de metodólogos y científicos. A partir de tal propósito, establecieron (como motivo principal para el desarrollo del tema) la necesidad de indagar acerca de las razones, conceptos y principios que subyacen al emerger el paradigma cualitativo de investigación profundizando, específicamente, en una de sus vías metodológicas como lo es la etnografía. En este sentido, las autoras se propusieron realizar un seguimiento documental del término y del tema relacionado con la etnografía, a fin de tener una visión de lo que ha significado en el campo de la investigación en educación y en el espacio mundial.
Las autoras de este artículo consideran que la aproximación cognitiva hacia el tema desde sus ideas iniciales, permitirá al lector lograr tener una mejor comprensión del discurso educativo actual y de los términos comúnmente utilizados hoy en día. De esta manera, el documento presenta referentes históricos, filosóficos y científicos del surgimiento de la etnografía. El contexto seleccionado para desarrollar el tema ha sido el metodológico, incluyendo la descripción de cada uno de los aspectos que involucra el uso de la técnica como se desglosará en las diferentes secciones de este trabajo.
Se podría afirmar que el artículo aborda monográficamente el tema de la etnografía. El interés está en profundizar sobre las características y alcances de esta técnica de investigación la cual ha sido y es aplicable, como se verá a lo largo del documento, tanto en el ámbito educativo como en otras áreas del conocimiento.
La etnografía, a diferencia de otras metodologías tradicionalmente aceptadas como más válidas, es una opción de reciente uso en el ambiente educativo venezolano (aproximadamente a partir de la década de los noventa). Explorar en este campo a fin de conocer sus particularidades, permitirá vislumbrar sus fortalezas en la práctica socioeducativa.
Para la correspondiente indagación del tema, las autoras se plantearon los siguientes interrogantes:

¿Qué significa etnografía?

¿Cuál es el objeto fundamental de la etnografía?

¿Cuál es el alcance de la etnografía?

¿Cuáles son las bases filosóficas de la etnografía?

¿Cuáles son las tendencias más representativas de la investigación cualitativa y de la etnografía?

¿Qué características posee la investigación etnográfica?

¿Qué pasos contempla la ejecución de un estudio etnográfico?

¿Qué limitaciones presenta un estudio etnográfico?

¿Qué experiencias etnográficas se tiene en el espacio mundial y latinoamericano?

¿Cuáles reflexiones nos planteamos en torno a la etnografía?
Re-descubrir la Etnografía

Uno de los factores que ha contribuido a focalizar la atención hacia esta técnica investigativa es la discusión que se ha mantenido por varias décadas con relación a los paradigmas cuantitativos y cualitativos de investigación. De manera paralela a este hecho, la principal causa que influye en el aumento del interés hacia “lo etnográfico” y la inclusión de sus ideas en discursos pedagógicos, es la existencia de problemas que han sido y posiblemente, sólo pueden ser abordados a través de esta técnica. Dicha situación refleja que los resultados de estudios desarrollados por especialistas de otros campos, siguiendo metodologías y tendencias convencionales, no han contribuido a la solución constructiva y menos aún definitiva, como se pretendía imaginar, de los conflictos socioeducativos.


Así, la posibilidad de emplear la etnografía para interpretar situaciones naturales en el contexto de la práctica educativa surge por el agotamiento de corrientes tradicionales de investigación para la explicación científica de tales situaciones.
La etnografía es considerada como una técnica de investigación no-convencional, técnica alternativa o emergente de investigación, cuyo proceso se centra en “lo cualitativo”. Es decir, sus características, alcance y proyección en la investigación de problemas de distinto orden, están en estrecha correspondencia con la posición epistemológica que asume el investigador ante el objeto de estudio, y no sólo con aspectos y datos cualitativos del fenómeno. En otras palabras, la concepción etnográfica se identifica con postulados filosóficos que van más allá de la ejecución de una metodología investigativa.
Desde su origen

La revisión etimológica del término etnografía refiere a etnos (de ethos, del griego ethnikos) que significa todo grupo humano unido por vínculos de raza o nacionalidad; en su acepción más simple representa la idea de pueblo. Etnia como término representa la agrupación natural de individuos de igual idioma y cultura, mientras que grafía significa descripción. En este sentido, se puede interpretar a la etnografía como la descripción de agrupaciones, es decir, hacer etnografía es llegar a comprender al detalle lo que hacen, dicen y piensan personas con lazos culturales, sociales o de cualquier otra índole, que intercambian visiones, valores y patrones, bien de tipo social, cultural económico, religioso.


Por otro lado, el uso del término etnografía en el quehacer investigativo proviene de la Antropología, en cuyo contexto se la ha definido como la ciencia que estudia, describe y clasifica culturas o pueblos. En el ámbito antropológico, los investigadores hacían contacto por largo tiempo con “grupos primitivos” para obtener un conocimiento cultural de su vida cotidiana. De esta manera, la etnografía, como técnica utilizada inicialmente en la Antropología, ha derivado en sus condiciones y cualidades en lo que algunos metodólogos del campo investigativo en educación proyectan como investigación participante.
Desde sus inicios, los investigadores en educación vislumbraron en la etnografía la posibilidad de descubrir detalles de la vida cotidiana dentro de las instituciones escolares (Levinson, 1991). En el campo de la investigación se considera a la etnografía como una técnica que permite describir el objeto de estudio. A partir de ésta, el investigador puede derivar interpretaciones y explicaciones sobre el fenómeno en estudio, bien por implicación directa de la aplicación de la etnografía o por producto del uso de técnicas de análisis.
Otro aspecto importante a considerar es que la etnografía aborda el fenómeno en su marco natural en el espacio donde ocurren los hechos; desde una perspectiva subjetiva, cualitativa y holista. El paradigma interpretativo que le sirve de soporte a la etnografía emerge de conocimientos derivados de trabajos antropológicos, lingüísticos, psicológicos y sociológicos (García Guadilla, 1987), con ideas compatibles y complementarias que permiten obtener una visión diferente del mundo como nicho ecológico y de la aceptación de múltiples realidades. Es a partir del estructuralismo que la etnografía construye su concepto de técnica de investigación cualitativa (Hurtado de Barrera, 1998).
En ocasiones se emplea como sinónimos de etnografía los términos investigación cualitativa, investigación de campo, etnometodología, investigación naturalista, investigación descriptiva. Si bien cada uno de tales términos tiene estrecha relación con la etnografía como técnica, sin embargo, se distinguen de ésta en alguna medida. Se sabe, por ejemplo, que todo estudio etnográfico es cualitativo, pero no todo trabajo cualitativo es un estudio etnográfico.
El objeto de la etnografía está dirigido a comprender una determinada forma de vida desde el punto de vista de quienes pertenecen de manera natural a ésta, para construir una teoría de la cultura que es particular al grupo. Su meta es captar la visión de los nativos, su perspectiva acerca del mundo, así como el significado de las acciones y situaciones sociales relacionadas con las personas cuyas acciones y pensamientos se desea comprender.
Las Ciencias Sociales han desarrollado métodos y técnicas que permiten aproximarse a la situación real, a las necesidades de quienes le pertenecen y a su organización; es allí donde la etnografía ocupa un lugar relevante en el espacio metodológico del campo socioeducativo (Pérez Serrano, 1994).
2. Versatilidad de la técnica

La etnografía, entendida como técnica cualitativa que se propone ayudar a interpretar el entorno a través del análisis de lo que dicen, hacen o piensan sus protagonistas, tiene un alcance bien amplio.


En la etnografía se emplean procesos de análisis de texto sobre las expresiones verbales y no verbales, así como las acciones y el pensamiento de los actores (Buendía Eisman, 1998). Con esta prioridad, el alcance de la etnografía ofrece aportes importantes en las siguientes opciones:
A nivel micro (se identifica como micro-etnografía): consiste en focalizar el trabajo de campo a través de la observación e interpretación del fenómeno en una sola institución social, en una o varias situaciones sociales. En esta opción, la investigación constituye un trabajo restringido que amerita poco tiempo y puede ser desarrollado por un solo investigador o etnógrafo. Un ejemplo para esta opción puede consistir en describir lo que ocurre en un salón de clases en cuanto a la asignación de actividades por el docente para arribar a una explicación ecológica de lo que sucede entre los protagonistas.
A nivel macro (se denomina macro-etnografía): en esta opción, la técnica ayuda a focalizar el interés del estudio de una sociedad compleja, con múltiples comunidades e instituciones sociales. Este tipo de opción requiere de un trabajo que puede extenderse a varios años y supone la participación de varios investigadores o etnógrafos. Un ejemplo de macro-etnografía podría consistir en estudiar el proceso educativo, considerando la relación del hecho escolar con otras instituciones de la sociedad.
A pesar de los diversos alcances que puede tener la técnica, según las intenciones del investigador con su objeto de estudio, los estudios etnográficos coinciden en las siguientes condiciones:

Se aborda el objeto de estudio con miras a comprender e interpretar una realidad, que interactúa con un contexto más amplio, con la finalidad de derivar conocimiento y planteamientos teóricos más que a resolver problemas prácticos como lo podría hacer la investigación acción, por ejemplo.


Se trata de analizar e interpretar la información proveniente de un trabajo de campo, cuyos datos (información verbal y no verbal) consisten en experiencias textuales de los protagonistas del fenómeno o de la observación realizada en el ambiente natural para comprender lo que hacen, dicen y piensan sus actores, además de cómo interpretan su mundo y lo que en él acontece.
El Tutor Filosófico

Las fuentes filosóficas que subyacen en la aplicación de la etnografía son comunes a las bases que fundamentan las corrientes del paradigma cualitativo. A partir de la década de los sesenta se aprecia el surgimiento de nuevas teorías (la Nueva Sociología de la Educación en Gran Bretaña, las Teorías de Conflicto en Estados Unidos, las Teorías Críticas en Francia y la Teoría de la Educación para la Libertad en Latinoamérica) que aportan un substrato conveniente para el desarrollo de la etnografía. Las teorías antes mencionadas tienen como aspectos comunes la influencia de ideas marxistas, a diferencia de las teorías denominadas tradicionales (el Funcionalismo Parsoniano, el Empirismo Metodológico y la Teoría del Capital Humano).


Los estudios cualitativos se fundamentan en enfoques micro y en la búsqueda de significados contextuales, tal como lo propone la Nueva Sociología de la Educación. Esta tendencia se interesa en problemas ligados a comprender la forma como la sociedad determina, selecciona, clasifica, asigna, transmite y evalúa el conocimiento.
Los enunciados filosóficos sobre los cuales se apoya el paradigma cualitativo de la investigación se remontan a los planteamientos filosóficos de Nietzsche, Heidegger, Husserl, quienes promueven corrientes antirracionalistas en las correspondientes comunidades de intelectuales. Pero, ¿cuáles fueron los postulados que aportaron una reacción ante lo que se venía desarrollando por siglos de una manera tan convencional?
Para Nietzsche, el hombre moderno es apariencia, lo que representa no es visible y se oculta tras la representación. Heidegger, por su parte, resalta el proceso hermenéutico del conocimiento y sostiene que el ser humano es un ser interpretativo, pues la verdadera naturaleza humana es interpretativa. En su contexto, Husserl plantea que el método de aprehender epistemológicamente el conocimiento está en íntima relación con las características y estructura de dicho conocimiento. Las ideas de Nietzsche, Heidegger y Husserl se convierten entonces en promotoras en la transformación del orden que estaba establecido.
Otras ideas complementaron el emerger de la Nueva Sociología de la Educación y por ende del paradigma interpretativo de investigación. La fenomenología, defendida por Schutz, hace énfasis en la observación de la experiencia cotidiana del mundo social. En 1987, García Guadilla señala que la antropología y la fenomenología facilitaron la reflexión sobre la arbitrariedad que representaba el hecho de plantear ciertos modelos como “normas universales”, e hizo tomar conciencia de la posibilidad de otras formas de percibir al mundo.
Los planteamientos filosóficos de la época permitieron al paradigma cualitativo fijarse como propósito la descripción e interpretación de la vida del actor y su entorno de una manera sensible y subjetiva (Flávia, 1983).
Se podría concluir en torno al substrato filosófico del paradigma cualitativo de investigación en el cual descansa la etnografía, que sus postulados provienen del Idealismo (Irracionalismo, Fenomenología) y de las epistemologías paracientíficas (Bergson, Husserl).
3. Tendencias que marcaron historia

En el transcurso del tiempo, la investigación cualitativa se desarrolla en educación a través de varias vertientes. Estudios como los de Jacob (1987), Atkinson, Delamont y Hammersley (1988) y el de Rockwell (1988), permiten identificar las variantes mediante las cuales se ha venido utilizando la metodología cualitativa desde sus primeras décadas.


Jacob (1987) identifica cinco tendencias tradicionales dentro de las alternativas naturalistas de la investigación. Estas son: psicología ecologista, antropología cognitiva, interaccionismo simbólico, etnografía holista y etnografía de la comunicación.
La tendencia psicológico-ecologista estudia la conducta humana de manera natural entre ésta y su medio ambiente. La meta de la investigación en esta tendencia es producir detalles, descripciones objetivas de la ocurrencia natural de la conducta, a través de un análisis de carácter cualitativo. Los psicólogos ecologicistas consideran la conducta de los sujetos como un todo integrado por aspectos objetivos y subjetivos, en el entorno de su medio ambiente. Inspirados en este enfoque han sido desarrollados estudios que ven a las personas y su medio como interdependientes, a la vez que se utilizan las técnicas de descripción de la conducta y el descubrimiento de las leyes de la conducta.
El enfoque de la antropología cognitiva, también llamada etnociencia y nueva etnografía, estudia la cultura en términos mentales. En esta tendencia, las investigaciones pretenden comprender las categorías culturales de los participantes e identificar los principios organizadores que están implícitos en esas categorías. La tendencia de los antropólogos cognitivos es similar a la de los etnógrafos holistas en cuanto a asumir que la cultura, definida como las organizaciones cognitivas de los fenómenos materiales, es el centro para comprender el comportamiento humano. Se asume que cada grupo de individuos tiene un único sistema de percibir y organizar el mundo que les rodea.
Las investigaciones que han sido realizadas bajo la perspectiva de la antropología cognitiva consideran que el conocimiento cultural de un grupo está reflejado en el lenguaje, especialmente el semántico. Los antropólogos cognitivos no están interesados en el estudio de la conducta observable. Su búsqueda está orientada básicamente por dos interrogantes: ¿cuáles fenómenos materiales son significativos para la gente de alguna cultura? y ¿cómo las personas organizan dichos fenómenos? El objetivo metodológico de las investigaciones de esta tendencia es describir la organización de las culturas usando las categorías de los participantes.
Otra de las tendencias en las cuales se ha desarrollado la etnografía según Jacob (1987), es el interaccionismo simbólico. Esta tendencia asume que las experiencias de los individuos son mediatizadas por sus propias interpretaciones acerca de las mismas. Estos investigadores cualitativos están interesados en comprender cómo esas interpretaciones son desarrolladas y utilizadas por los individuos en situaciones específicas de interacción. Los significados están concebidos como fenómenos simbólicos: los seres humanos viven en un ambiente-símbolo y en un ambiente-físico; sus respuestas se corresponden con ambas situaciones. El significado es entendido como un producto social que es modificado a través de procesos interpretativos que ocurren internamente en el individuo. Estos investigadores están interesados en describir procesos de interacción simbólica para comprender el comportamiento humano.
Por su parte, el enfoque etnográfico holista busca descubrir y analizar el todo o partes de una cultura o comunidad, descubriendo las creencias y prácticas del grupo estudiado y mostrando cómo varias de estas partes integran a la cultura como un todo consistente de tal forma que la modificación en algunas de estas partes implique cambios en otras. El término cultura es utilizado para referirse a patrones de conducta (observables y propios de la estructura u organización social) y a patrones para la conducta (sistema de estándares para decidir qué puede ser, cómo percibirlo, qué hacer). El foco en las investigaciones etnográficas holistas se refiere al estudio de culturas de determinados grupos como tribus, pueblos, instituciones y grupos étnicos. También focalizan partes de la sociedad como religión, economía y educación. El interés primario de los etnógrafos holistas consiste en analizar y describir la cultura, presentando la cultura según es vista por sus participantes.
La etnografía de la comunicación, otra de las tendencias etnográficas, se concentra en los patrones de interacción social entre los miembros pertenecientes a una misma cultura o a culturas diferentes. Estos etnógrafos están interesados en presentar manifestaciones macro de organizaciones sociales y culturales a partir de la especificación y comprensión de micro-procesos de interacción cara-a-cara. La cultura es el centro para comprender el comportamiento humano. El contexto influye en los patrones y roles de la interacción interpersonal. La comunicación verbal y no verbal es culturalmente modelada. El estudio detallado de los patrones de interacción revelan mucho acerca de la cultura de los grupos que son estudiados. Los etnógrafos de la comunicación enfocan el estudio sobre escenas particulares dentro de un ambiente clave institucional. Su objetivo es describir patrones de interacción cara-a-cara dentro y entre los grupos, y el relato de esos patrones en los grandes procesos sociales y culturales.
En el trabajo de Atkinson, Delamont y Hammersley (1988) se distinguen siete tipos en los cuales se ha venido desarrollando los estudios etnográficos. Estos tipos son identificados por los investigadores como interaccionismo simbólico, antropológica, sociolingüística, etnometodología, evaluación democrática, etnografía neo-marxista y la etnografía feminista. Los investigadores declaran que prefieren hablar de tipos de investigación etnográfica que de tendencias porque en la práctica las investigaciones entremezclan los elementos y resulta difícil discriminarlos.
Los estudios del tipo del interaccionismo simbólico estudian la vida en las instituciones escolares y ven al aula como un lugar potencial de conflictos en los cuales los protagonistas construyen estrategias de interacción. El interaccionista simbólico ve al docente y a los estudiantes como actores que interactúan por procesos de legitimación y control.
El tipo de estudio antropológico se ha dedicado al análisis de las subculturas en los grupos minoritarios y en los grupos étnicos, mientras que los sociolingüistas han ofrecido sus aportes en diversas vías. Por un lado, los etnógrafos sociolingüistas han estudiado el discurso en el aula como una contribución para interpretar el sistema de interacciones que se dan en el ambiente académico escolar. En otro sentido, se han realizado etnografías relacionadas con los roles comunicativos que se desenvuelven entre los protagonistas del aula y de cómo se generan transacciones y negociaciones entre los actores. También en este tipo de investigación hay estudios sobre cómo se transmite el conocimiento en el aula, a través de las diferentes interacciones verbales que se producen durante la enseñanza.
Los etnometodólogos han desarrollado investigaciones en los discursos del habla y en el uso de la técnica de análisis del discurso. En este sentido, estudios sobre los turnos al habla entre docente y estudiante han permitido describir cómo se desarrolla la estructura de intercambios y han contribuido a interpretar la estructura social escolar.
La evaluación democrática, otro tipo de investigación etnográfica que emerge de enfoques sobre evaluación del currículo, hace énfasis en la práctica de métodos cualitativos de evaluación y sus implicaciones en la práctica escolar. La etnografía neo-marxista que proviene del campo de la Sociología, se ha evidenciado mediante trabajos sobre estudiantes de clases trabajadoras y su incorporación cultural a la sociedad capitalista.
La investigación feminista es el séptimo elemento que compone la tipología de Atkinson y colaboradores, hace énfasis en estudios sobre cómo se transfieren patrones sociales, valores culturales, según el género y, además, de cómo éste es percibido por los actores y por sí mismos.
Rockwell (1988), por su parte, analiza las diferentes vertientes que identifican el quehacer cualitativo para el estudio de la práctica educativa. La primera vertiente que señala la investigadora está orientada hacia el estudio cualitativo de la estructura de lo que sucede en el aula, incluyendo la consideración de las restricciones temporales y espaciales de lo que puede constituirse en acción de enseñanza. La segunda vertiente está dirigida a explorar las situaciones referidas a la interacción verbal, lo cual ha significado la integración del análisis socio-lingüístico y discursivo de la comprensión de la práctica docente. La tercera perspectiva se realiza en el terreno de las significaciones de los contenidos construidos en la interacción cotidiana en el aula. La cuarta está conformada por aquellos estudios sobre la distancia entre el currículo formal y el conocimiento objetivado mediante el lenguaje utilizado en el aula. Una última perspectiva descrita en el estudio de Rockwell está referida a la “historización” del análisis curricular y de la enseñanza para poder determinar cómo ciertas prácticas han llegado a formar parte de la docencia cotidiana, mientras que otras son sólo propuestas pedagógicas o lineamientos ministeriales.
El análisis de las diferentes tendencias etnográficas contribuye a descubrir hacia cuáles áreas se ha encaminado el “hacer etnografía” y de qué manera el uso de esta técnica ha propiciado la interpretación de la realidad socioeducativa.
Lo común en la Etnografía

La investigación etnográfica que se desarrolla en cualquiera de las tendencias antes reseñadas se caracteriza por:


Estar basada en la contextualización. La etnografía centra la atención en el contexto antes que en alguno de sus componentes

en particular. La información que recaba el investigador debe ser interpretada en el marco contextual de la situación o medio en el cual es recolectada. Es necesario relacionar permanentemente los incidentes más relevantes con el más amplio contexto social, partiendo de incidentes claves que se toman como puntos de referencia concreta y ejemplo del funcionamiento de una organización social. En la investigación etnográfica, se trata de descubrir lo significativo, lo importante, lo que se aprecia más relevante dentro del conjunto.


Ser naturalista. La recolección de información de un estudio etnográfico supone la observación del hecho en su ambiente natural. El contexto y el aspecto a ser observado no se analizan en forma separada sino que son estudiadas en su interrelación espontánea y natural. El sitio donde ocurre el fenómeno es el centro de actuación del investigador etnográfico.
Estudiar la cultura como unidad particular. El propósito fundamental de un estudio etnográfico es describir una cultura o una parte de ella dentro de una organización. Su interés es comprender el punto de vista y la forma de vida de los nativos, los que pertenecen naturalmente a esa cultura. Cuando el etnógrafo estudia una cultura aborda tres aspectos: qué hace la gente, qué sabe la gente y qué cosas fabrica y utiliza la gente. Tales aspectos conforman la conducta cultural, el conocimiento cultural y los objetos culturales. En la realidad, estos elementos se encuentran entremezclados pero el etnógrafo debe identificarlos claramente, descubriendo el significado de la gente asignada a cada uno de ellos.
Ser cualitativa. La explicación que ofrece la etnografía acerca de la realidad cultural es eminentemente cualitativa, empleando expresiones textuales de las personas participantes. Hace énfasis en la calidad antes que en la cantidad, lo cual no implica la exclusión total de datos cuantitativos.
Ser intersubjetiva. La objetividad etnográfica es una objetividad intersubjetiva. Entra en el juego la subjetividad del investigador y la de los sujetos participantes. La etnografía personaliza el trabajo científico, pues quien investiga participa e interactúa directamente con los individuos involucrados en la situación que estudia.
Ser flexible. El investigador no enfrenta la realidad bajo esquemas teóricos rígidos, sino prefiere que la teoría emerja de los datos en forma espontánea. No se requiere la formulación de hipótesis preconcebidas, éstas surgen de la situación observada y se conciben como aproximaciones hipotéticas sometidas a una constante redefinición.
Ser cíclica. Las actividades o pasos se repiten una y otra vez de acuerdo a la información que van arrojando las observaciones. Es válido que el etnógrafo avance al próximo paso del ciclo sin tener resuelto el anterior, ya que luego tendrá oportunidad de reajustar, modificar o completar si así lo considera conveniente o lo exige el proceso mismo.
Ser holista. La etnografía aprueba la realidad cultural como un todo en el cual cada una de las conductas o eventos tiene un significado en relación con el contexto global.
Ser inferencial. La investigación etnográfica describe y explica una realidad cultural haciendo inferencias, induciendo, ya que la cultura y el conocimiento de una sociedad no pueden observarse directamente. Hacer inferencias implica un proceso mental que consiste en razonar acerca de evidencias que se perciben por medio de los sentidos para llegar más allá de lo que se ve, se escucha o se siente y, sobre esta base, llegar a conclusiones acerca del fenómeno percibido.
Conllevar un estudio de casos, no la generalización. Los estudios etnográficos tratan sobre situaciones específicas las cuales son investigadas en forma intensiva. La explicación formulada por el etnógrafo ante la cultura que estudia es válida sólo para el contexto de dicha cultura, aunque establezca relaciones con un contexto global más amplio, sus conclusiones no son generalizaciones sobre el mismo.
El Proceso Metodológico que se sugiere

En la etnografía se comienza con una actitud consciente de que se ignora todo. Es importante averiguar el punto de vista de las personas que pertenecen al grupo investigado. La actividad del etnógrafo está relacionada con teorías sustantivas, definidas como aquellas proposiciones que se centran en determinados aspectos de poblaciones, escenarios o tiempos.


La etnografía utiliza un modelo metodológico cíclico, contrario al patrón lineal empleado por otras disciplinas de las Ciencias Sociales. Los procedimientos etnográficos tienden a superponerse y ocurrir simultáneamente. La información recolectada y las teorías emergentes se usan para reorientar la recolección de la nueva información. El trabajo de campo es la característica distintiva de la metodología etnográfica.
Aunque la etnografía no hace énfasis en la secuencia del proceso, puede distinguirse claramente un punto de partida y un punto final.
4. Pasos en un Estudio Etnográfico

A partir de las ideas de varios autores (De Tezanos, 1981, Wiersma, 1986, Titone, 1986, Goetz y LeCompte, 1988, Domínguez, 1989, Buendía Eisman 1988), se pueden distinguir como pasos en el proceso de investigación etnográfica a los siguientes:

Identificación del fenómeno estudiado
Para focalizar el objeto de estudio se puede comenzar formulando una pregunta que proporcione la idea central del fenómeno a ser abordado. Al identificar el fenómeno a estudiar, el etnógrafo vislumbra el alcance de su investigación, de modo que puede ubicarlo en un nivel micro o macro dependiendo de las unidades sociales que abarcará y del tiempo disponible.
Identificación de los informantes y participantes

Algunos autores conciben a los sujetos de la investigación etnográfica como informantes clave del fenómeno en estudio. Otros autores señalan además que los participantes cumplen una función activa, no sólo son dadores de información sino que inclusive forman parte del equipo de investigación. En una situación educativa los informantes de interés generalmente pueden ser los estudiantes. Pero es imposible observar detenidamente a cada uno de ellos. Es por ello que hay que puntualizar en qué condiciones serán sometidos a observación. Por ejemplo, ¿se trabajará con los individuos de un solo salón de clase, o de varios?. Si son varias aulas, ¿se observarán simultáneamente? ¿Durante todo el día o sólo una parte de la clase?, ¿se observarán sólo mientras trabajan en el aula, o también mientras realizan otro tipo de actividad fuera del aula? Preguntas como éstas podrán orientar la recolección de información del etnógrafo. Además de los estudiantes, el investigador etnográfico puede observar a otros integrantes como docentes, administrativos, personal de aseo, personal de vigilancia, quienes pueden suministrar información relevante dependiendo del objeto de estudio.


Selección del diseño de investigación

En la práctica, el etnógrafo individualiza el diseño de sus investigaciones. El diseño etnográfico va indisolublemente unido a la teoría, sus productos son incomprensibles sin las funciones de la integración e interpretación de la teoría que los explica. Al elegir el diseño de investigación, el autor de un trabajo etnográfico ha de plantearse las siguientes cuestiones teóricas:


¿Cómo contribuye la perspectiva teórica del investigador a la reconstrucción del escenario cultural a que se refieren las cuestiones de la investigación?

¿En qué medida puede contribuir el diseño etnográfico a la verificación, perfeccionamiento o generación de una teoría formal

relevante para el tema investigado? ¿Los constructos propios de esta teoría formal relevante explican o aclaran los datos aportados por el diseño etnográfico?

¿Qué modelos de investigación han sido predominantes en el desarrollo de la teoría sustantiva en la que se basa el investigador?


Generación de hipótesis o interrogantes etnográficas

En la investigación etnográfica, las hipótesis o preguntas, a lo largo del proceso de recolección de la información pueden ser reformuladas y modificadas cuando el investigador lo considere conveniente en función de la información que va recolectando. Un estudio puede comenzar sin hipótesis o interrogantes, con formulaciones iniciales, tentativas y luego ser reajustadas de acuerdo con la realidad, descartando aquéllas que no estén suficientemente soportadas. No hay límites preestablecidos en relación al número y naturaleza de las hipótesis o interrogantes. La formulación de hipótesis o de preguntas es una actividad continua en el trabajo etnográfico. Esta tarea está implícita en las observaciones más simples y registros o anotaciones que realiza el investigador. Para la formulación de las hipótesis o interrogantes del estudio, el etnógrafo utiliza diferentes tipos de preguntas que plantean variados tipos de observación en el trabajo de campo.


Preguntas descriptivas o iniciales que orientan la posibilidad de conocimiento inicial del objeto de estudio. Por ejemplo, ¿de qué gente se trata? ¿Qué hacen? ¿Dónde viven?
Preguntas estructurales que conducen a precisar características y significados de fondo de la situación analizada. Por ejemplo, ¿cuál es el significado de la expresión utilizada por un actor en un momento determinado?
Preguntas de contraste que permiten comparar información recolectada en diferentes momentos de la observación. Por ejemplo, ¿utiliza el actor esa misma expresión en otras situaciones?
Recolección de la información

El estudio etnográfico supone la ejecución de un trabajo de campo que permite recabar los datos en el contexto natural donde ocurre el fenómeno. La información que se busca es aquélla que tenga más relación con el objeto de estudio y ayude a descubrir las estructuras significativas que explican la conducta de los participantes en el estudio. Puede ser muy relevante obtener los siguientes tipos de información:


El contenido y la forma de la interacción verbal entre los sujetos.

El contenido y la forma de la interacción con el investigador en diferentes situaciones y ocasiones.

La conducta no verbal: gestos, posturas, mímicas.

Los registros de archivos, documentos, artefactos u otro tipo de evidencia.


Para recabar la información, el etnógrafo recurre a procedimientos tales como la observación participante, la entrevista u otras vías que se constituyan en fuentes de información.
La observación participante implica vivir con el grupo de personas que se estudia para conocer sus formas de vida a través de una interacción intensa. Ello exige estar presente y compartir tantas situaciones como sea posible, aprendiendo a conocer las personas a profundidad y detectando lo más significativo de su conducta, de sus estados emocionales, de su ambiente físico y sociocultural. El observador trata de asumir el rol de los individuos e intenta experimentar sus pensamientos, sentimientos y acciones. El énfasis está en captar la perspectiva de las personas observadas.
A medida que efectúa la tarea de observación, el investigador va tomando anotaciones que se denominan notas de campo. Inmediatamente después, el observador sintetiza y resume las notas e incluye interpretaciones propias y preguntas que puedan surgir. El registro de las observaciones puede ser identificado en términos de cuándo, dónde y bajo qué condiciones fue realizada.
La entrevista permite complementar y verificar la información obtenida mediante la observación participante. La entrevista tiene como propósito fundamental reconstruir historias de vida de los individuos involucrados en el estudio y de lo que acontece en el ambiente bajo estudio. Mediante la entrevista se puede llegar a un contacto con los individuos, creando unas condiciones que les permita a los participantes decir libremente lo que piensan y sienten, empleando su propio lenguaje que es parte de su realidad natural.
El etnógrafo no necesariamente tiene que entrevistar a todas las personas relacionadas con su estudio, para ello recurre a algunos informantes claves. La entrevista puede ser casual e informal, o estructurada. Los datos recabados a través de la entrevista pueden ser registrados en forma de notas durante o una vez culminada la entrevista, o también es posible utilizar la grabación en audio o video de una forma abierta.
Otras fuentes de información que pueda emplear el investigador son cuestionarios, archivos, fotografías, diapositivas, documentos y demás fuentes que sean consideradas válidas para el estudio.
Triangulación de la información

La triangulación permite reinterpretar la situación en estudio, a la luz de las evidencias provenientes de todas las fuentes empleadas en la investigación. Constituye una técnica de validación que consiste en “cruzar”, cualitativamente hablando, la información recabada. Su propósito está dirigido a ofrecer la credibilidad de los hallazgos. La triangulación puede adoptar varias formas, pero su esencia fundamental es la combinación de dos o más estrategias de investigación diferentes en el estudio de las mismas unidades empíricas.


El ejercicio de la triangulación consiste básicamente en la comparación de información para determinar si ésta se corrobora o no, a partir de la convergencia de evidencias y análisis sobre un mismo aspecto o situación. Por ejemplo, se puede constatar la consistencia de una información considerando la perspectiva de diferentes actores como:

Profesor , Alumno , Observador o Investigador.


Se considera que hay consistencia en los resultados de la triangulación cuando las evidencias coinciden, o se complementan, en torno a una tendencia o caracterización de la situación analizada. En caso contrario, el investigador debería recabar más información hasta lograr, desde las distintas fuentes, corroborar la exacta interpretación de la misma.
El adecuado empleo de la técnica de triangulación minimiza los riesgos de la no representatividad y la exclusividad de una determinada postura, así como la inconsistencia de la información recabada y/o de los resultados obtenidos.
Según Titone (1986), la triangulación puede realizarse de tres maneras distintas:

a. A través de la contrastación de la información obtenida y de su interpretación, considerando las fuentes implicadas: profesor, alumnos, observador. Se trata de lograr un consenso intersubjetivo que elimine el riesgo del predominio de la subjetividad del investigador que pudiera conducirlo a actuar a solas, estableciendo caracterizaciones o inferencias excesivamente dependientes de su propio marco teórico las cuales pudieran no corresponderse plenamente con la realidad o perspectivas de los otros participantes.

b. A través de la convergencia de información sobre un mismo fenómeno, obtenida mediante el uso de diversas estrategias metodológicas: observación, entrevistas, cuestionario, entre otras.

c. A través del análisis de la información a partir de la aplicación de métodos (cualitativos, cuantitativos, fenomenológicos), y también a través de estadísticas de contraste propias de metodologías cuantitativas.


“La triangulación es un procedimiento muy poderoso de contraste” (Angulo Rasco citado en Martínez Rodríguez, 1990, p. 102), a través de éste el investigador interpretativo contribuye a lograr la credibilidad de su estudio. La Triangulación es un procedimiento imprescindible cuyo uso requiere habilidad por parte del investigador para garantizar que el contraste de las diferentes percepciones conduzca a interpretaciones consistentes y válidas.
Interpretación de la información

Interpretar la información constituye uno de los momentos claves de la investigación etnográfica. Esta interpretación supone categorizar una realidad. “La categorización, análisis e interpretación de los contenidos no son actividades mentales separables.” (Martínez, 1996, p. 73). El paso de la categorización o clasificación exige la revisión, una y otra vez, de la información recopilada, con el propósito de ir descubriendo el significado de cada evento o situación, considerando el todo y las partes. La fase de interpretación es entendida como el logro de la coherencia entre una categorización particular y su ubicación en el contexto estructural de la situación que se estudia.


En la investigación etnográfica, la interpretación de la información es un proceso de identificación de preguntas. En vez de ir al campo con preguntas específicas, el etnógrafo analiza la información compilada como producto de la observación participante, para identificar preguntas. Después de cada sesión de trabajo en el campo, necesita revisar y analizar sus anotaciones para saber qué va a buscar en su próxima sesión de observación participativa. Este constante proceso de análisis conduce a nuevas preguntas etnográficas, a partir de las cuales se recopila nueva información, más anotaciones y nuevas interpretaciones.
La tarea de analizar e interpretar la información implica, para el etnógrafo, el desarrollo de una teoría cónsona y coherente con dicha información. El etnógrafo no se precipita en aplicar teorías externas en la interpretación de sus notas. Más que otros investigadores, él está preparado para captar la posible unicidad del ambiente, grupo u organización estudiada. Los resultados de investigaciones y teorías paralelas le son útiles para profundizar en los fundamentos de aquella(s) teoría(s) que mejor se aplica(n) a la situación que analiza. El etnógrafo compara sus hallazgos con los de otros investigadores para corroborarlos o contraponerlos a los mismos.
La fase de interpretación parte de lo estrictamente descriptivo hasta llegar a la explicación de la situación abordada. El etnógrafo cumple una labor mediadora que le permite relacionar eventos, hechos y representaciones, sin aferrarse a modelos rígidos preestablecidos. Esta forma flexible de abordar el proceso le permite ir descubriendo y construyendo el objeto de su investigación.
De Tezanos de Mañana (1981) plantea que ser intérprete en una investigación es lograr experiencias y relacionarlas. Tales experiencias suponen relacionar lo particular con lo universal y asociar los acontecimientos con el proceso histórico social. Toda experiencia parte de lo observado por el investigador. Así, el contenido de la observación es una síntesis que depende, en cada caso, de la relación observador-observado. Esto explica por qué, ante un mismo evento, grupos humanos o personas refieren representaciones distintas y aún opuestas. Por otro lado, el contenido de la observación depende de la historia misma del sujeto puesto que éste es una síntesis de la actividad en una sociedad históricamente determinada.
Una estrategia de análisis e interpretación de la información recabada en las observaciones lo constituye la formalización. Ésta consiste en determinar los pasos fundamentales que conforman la situación o actividad observada. Cada momento debe ser registrado, de acuerdo a la sucesión cronológica en que ocurre en la realidad. La articulación de esta primera formalización analítica de la observación puede partir de interrogantes directrices como: ¿En qué momento se articula la realidad con el modelo teórico? ¿Dónde se presentan las contradicciones? El paso de la formalización analítica es imprescindible en la búsqueda de lo significativo, meta de la etnografía. Lo significativo no es una simple ocurrencia casual; ello tiene conexiones con su origen: la realidad observada. El proceso de articulación etnográfica conduce a la elaboración de categorías sociales las cuales propician la construcción del objeto a través de la relación y reflexión permanente y sistemática entre los presupuestos teóricos asumidos por la investigación y la realidad (De Tezanos de Mañana, 1981).
Durante este paso, el etnógrafo -a partir del análisis, la descripción e interpretación de la información- formula una explicación lo más fidedigna posible de la cultura que estudia, resaltando lo verdaderamente significativo y estableciendo conexiones con el contexto global en el cual se inserta la situación en estudio.
Elaboración de conclusiones

En la investigación etnográfica, a diferencia de otro tipo de investigaciones, las conclusiones están plasmadas a lo largo del proceso y se generan mediante un proceso de aproximaciones sucesivas, evitando afirmaciones prematuras.


Las conclusiones reflejan la complejidad estructural de un caso concreto, de una realidad específica, de una situación, un

grupo o ambiente particular. Al desarrollar esta fase, el etnógrafo se enfrenta a la decisión de generalizar los resultados. En la medida en que estén bien identificadas y descritas tanto la estrategia de investigación como las categorías de análisis y las características del fenómeno o grupo estudiado, las comparaciones y las transferencias a otros casos y grupos serán más confiables.


Según Goetz y LeCompte (1988), las conclusiones de un trabajo etnográfico suponen cuatro componentes fundamentales: a) Presentación de la información de campo analizada de modo accesible a los lectores; b) Interpretación e integración de los significados en un marco conceptual o teórico más general; c) Exposición de los significados; y d) Aplicación de los resultados.
Organización del informe final

Este paso, en el ciclo de la investigación etnográfica, se va realizando durante la ejecución del estudio. Incluso, el informe final puede incluir y conducir a nuevas preguntas y más observaciones. Redactar un informe etnográfico requiere, de parte del investigador, la realización de un análisis intensivo. El informe debe incluir una exposición sólidamente organizada, reflejando claramente cómo los resultados se fundamentan en la información recabada.


Goetz y LeCompte (1988) plantean que un informe etnográfico es considerado aceptable cuando contempla:
a. El foco y el fin del estudio, clarificar la situación que aborda,

b. El modelo o diseño de investigación y las razones de su elección,

c. Los participantes del estudio, el escenario y el contexto investigado,

d. La experiencia del investigador y sus roles en el estudio,

e. La estrategia para recabar la información,

f. La técnica empleada para analizar la información,

g. Los descubrimientos del estudio, la interpretación y aplicaciones del mismo.
En síntesis, el modelo cíclico de investigación propuesto por la técnica etnográfica se caracteriza por ser dinámico, flexible y dialéctico. Según este modelo, cuando el investigador decide estudiar una realidad cultural, participa intensamente en ella a fin de comprender los eventos más significativos desde la óptica de los propios protagonistas, con miras a explicitarlos y proponer formulaciones teóricas que representen en forma fidedigna dicha realidad.
Limitaciones a enfrentar

Autoras como Goetz y LeCompte (1988) han señalado que la utilización correcta del diseño etnográfico en la investigación educativa se ha visto limitada por una serie de factores tales como:


La potencial confrontación de la investigación tradicional con respecto a los soportes antropológicos y sociológicos de la etnografía. Ello se manifiesta en el énfasis que los estudios tradicionales en educación otorgan al componente psicológico, especialmente en el campo de la psicología experimental, así como la relevancia que se otorga a la individualidad del sujeto y la reducción del proceso educativo al ámbito de la enseñanza escolar.
La escasa influencia que tiene la minoría de profesores conformada por antropólogos y sociólogos.
El propósito que tienen docentes-investigadores de prescribir, evaluar y analizar el hecho educativo mediante la investigación, con miras a mejorar el proceso de enseñanza. En cambio, el objeto de la Antropología y la Sociología es describir el mundo empírico y desarrollar una teoría explicativa del comportamiento humano (Goetz y LeCompte, 1988).
El fuerte afianzamiento de epistemologías y estrategias metodológicas características del paradigma tradicional constituye un serio obstáculo para la incorporación de la etnografía en la investigación educativa (Torres Santomé, 1988).
El poco entrenamiento que posee el investigador principiante en estudios etnográficos. Esta circunstancia acarrea la posibilidad de desnaturalizar los fundamentos o emplear inadecuadamente los procedimientos propios de un estudio etnográfico (Gibaja, 1988).
El peligro de convertir a la etnografía en una moda de investigación

(Rist, 1980).


La escasa posibilidad que tiene la investigación naturalista de garantizar con anterioridad las teorías que fundamentan el estudio y la rigurosidad del proceso metodológico, en la misma medida en que lo hace la investigación racionalista. Por ello, en ocasiones, la investigación cualitativa es descalificada y tildada de inconsistente, a la vez que es descartada cuando se trata de proyectos que implican inversión de dinero (Guba, 1981).
La exigencia que posee este tipo de estudio al suponer que el investigador debe penetrar, durante períodos prolongados, la “nueva cultura” que estudia en donde no sólo observará sino también hablará profusamente con los participantes (Delamont y Hamilton, 1984).
En la investigación participativa puede generarse una posición excluyente de cualquier otro tipo de modalidad investigativa o de un reemplazo indiscriminado de lo cuantitativo por lo cualitativo, desconociendo la necesaria complementariedad de las técnicas y enfoques metodológicos que están en estrecha relación con el problema a abordar y de las preguntas formuladas sobre el mismo. Ello puede implicar, por una parte, el reemplazo de la reflexión por la acción y una visión acrítica-pragmática de lo cotidiano sin una adecuada elaboración teórica (Cambours de Donini, 1988).
La desvalorización del rol de investigador, la escasa rigurosidad metodológica y la manipulación de la información en detrimento del elemento científico y de la reflexión crítica, son riesgos que puede acarrear la inadecuada interpretación de los fundamentos de la investigación etnográfica.
Condiciones que influyen en un estudio etnográfico

Las condiciones en las cuales se ejecuta un estudio etnográfico pueden favorecer u obstaculizar el desarrollo de la investigación participativa. Algunos aspectos que influyen en un trabajo etnográfico exitoso son:


1. Disposición personal, intereses grupales e institucionales y condiciones sociopolíticas favorables al propósito del estudio.

2. Aspectos personales como experiencia en acciones participativas, adecuado nivel de criticidad, capacidad autocrítica, sensibilidad y respeto, actitudes abiertas, dialógicas, flexibles y solidarias.

3. Apertura al cambio en el plano institucional.

4. Valoración de la labor investigativa y reconocimiento de su utilidad, por parte de las autoridades educativas.

5. Contexto político que contribuya a impulsar la investigación participante.

6. Uso de un lenguaje común por parte del investigador y de los informantes lo cual favorece la discusión y la confrontación de puntos de vista distintos. Este aspecto cobra especial relevancia al considerar la importancia que otorga la investigación etnográfica al significado del fenómeno en estudio, desde la perspectiva de los participantes (Cambours de Donini citado en Torres Santomé, 1988).


5. Algunas experiencias iniciales

En el ámbito mundial, a partir de los años sesenta del siglo XX, la literatura científica reporta el empleo de la técnica etnográfica no sólo en el campo de la Antropología, en cuyo ámbito tuvo sus orígenes, sino también en el estudio de situaciones enmarcadas en otras disciplinas tales como Sociología, Psicología, Lingüística, Medicina y Educación.


A continuación se ofrece, a manera de ejemplo, una muestra de referencias que aunque no es representativa de la vasta aplicación que ha tenido la etnografía en múltiples disciplinas, puede dar una visión de la diversidad de situaciones específicas que han sido abordadas por parte de investigadores interesados en la metodología etnográfica, hace ya varias décadas.
Jules (1963), al estudiar la cultura estadounidense, aclaró que su obra no era una descripción objetiva de los Estados Unidos sino, más bien, una etnografía apasionada. Este autor abordó la cultura contemporánea de ese país, su estructura económica y sus valores, la relación de esos factores con el carácter nacional, las relaciones padre-hijo, las inquietudes de los adolescentes, las escuelas, los problemas emocionales, la vejez y la guerra.
a. En un estudio referente al silencio de la cultura de los Apaches occidentales, el análisis etnográfico se centró en el evento comunicativo como sistema, sin privilegiar a priori el tipo de código verbal u otros componentes de dicho evento. En el trabajo de Jules (1963) se hace alusión a la escasez de estudios existentes sobre las condiciones situacionales que determinan el silencio.

b. Irvine (1979) seleccionó una sola situación social para efectuar un estudio etnográfico: la forma de saludarse de los Wolof (comunidad de Senegal, al oeste de África). Hicks (1976) centró su estudio en la forma de vida de los montañeses del Valle de los Apalaches. Su objetivo fue describir su cultura; aprender a ver el mundo desde su perspectiva. Para ello, se mudó con su familia al Valle Little Laurel; su hija se inscribió en la escuela local y su esposa se convirtió en una de las dirigentes de la asociación local de las Muchachas Exploradoras. Hicks descubrió que las tiendas y los tenderos constituían el centro del sistema de comunicación de la comunidad. En sus escritos, Hicks relata: Por lo menos una vez al día visitaba varias tiendas del valle para unirme a los grupos de hombres que conversaban, o bien, si el tendero se encontraba solo, para tratar de aclarar puntos obscuros sobre las obligaciones del parentesco... Otras veces, ayudaba a los hombres de la localidad a cosechar maíz o heno, a construir cobertizos, talar árboles, recoger y empacar hierba “galax” y a buscar parajes ricos en frutillas silvestres.

c. Erickson (1977) analizó las características de la investigación cualitativa y utiliza la metodología etnográfica para estudiar la vida cotidiana desde una perspectiva sociológica y antropológica. Dicho autor refiere el caso de investigadores de la tradición de Malinowski en Antropología -así como sociólogos de trabajos de campo, interaccionistas simbólicos y más recientemente etnometodologistas, en Sociología- que han mostrado interés por el hecho social como acción social, considerando los significados sociales y la actuación cotidiana de las personas. Tales significados son descubiertos durante el trabajo de campo, observando y conversando con las personas acerca de por qué hacen lo que hacen, interrogándolos a veces cuando están en la plena ejecución de sus tareas.

d. Willis (1983) realizó un trabajo etnográfico en el que hace un seguimiento intensivo de alumnos de la clase obrera, en una escuela secundaria exclusivamente masculina, durante los dos últimos años de educación obligatoria y los primeros meses de su incorporación al mundo laboral. El autor analizó cómo los alumnos, agrupados en pandilla, desarrollan un código de grupo y construyen una contracultura. A través de su estudio, comprobó cómo se conectan las experiencias escolares y laborales.

e. Everhart (1983) realizó un trabajo, durante dos años, en un centro de secundaria norteamericano en el cual dirigió su foco de atención a la cultura de alumnos y alumnas, analizando cómo crean, renuevan, defienden o modifican las tareas escolares o su ritmo; de qué manera se va constituyendo la cultura adolescente; de qué manera se construyen los significados que otorgan a sus acciones. Este autor demuestra cómo los estudiantes rechazan la cultura de los programas oficiales y pasan gran parte del tiempo “vagueando”, “haciéndose los tontos” y creando formas culturales propias que servían para alcanzar algún poder dentro del grupo de iguales o pandillas.

f. Jungck (1985) realizó un estudio, asesorada por Apple, cuyo propósito fue describir e interpretar el desarrollo y uso del computador en un proyecto de lecto-escritura en una escuela. El estudio identifica la influencia de la comunidad distrital, su historia y estructuras organizadas, en el desarrollo del curriculum, a la vez que describe la naturaleza y los efectos del nuevo curriculum en docentes y alumnos. Algunas de las conclusiones revelan que la introducción del nuevo curriculum de lecto-escritura por computador, ocasionó algunas disfunciones por lo cual los estudiantes elegían otras opciones de cursos.

g. Dillon (1989) desarrolló un estudio con el propósito de construir una descripción e interpretación de la organización social en una escuela secundaria rural norteamericana, analizando las acciones e interacciones entre estudiantes predominantemente negros, procedentes de clases bajas, y su maestro blanco. Los resultados revelan que la efectividad en el desempeño del docente estuvo definida por su habilidad para: a) crear una organización social congruente que justificaba la procedencia cultural de sus estudiantes; b) variar el estilo de enseñanza de modo que le permitiera comunicarse efectivamente con sus alumnos y contribuir a mejorar la actitud hacia el aprendizaje y hacia la escuela en general.

h. Martínez Rodríguez (1990) dedica, en su obra Hacia un enfoque interpretativo de la enseñanza, un capítulo a la práctica de la etnografía didáctica. Este autor presenta tres estudios de casos en el campo educativo, basados en la etnografía, efectuados en España, a saber: a) Evaluación de la reforma educativa en el Colegio Público Minerva, b) La experimentación de la reforma en Matemática, estudio de una clase, y c) Análisis de la reforma a través del uso de sus materiales curriculares.


En el ámbito latinoamericano han sido desarrollados diversos estudios de iniciación etnográfica, desde la década de los ochenta. Una de las experiencias iniciales dignas de resaltar es la emprendida por Colombia y Venezuela a través del Proyecto Escuela y Comunidad en América Latina, durante la década de los años ochenta, con base en la perspectiva etnográfica de la investigación educativa.
Según relata De Tezanos de Mañana (1981), la experiencia de Colombia partió de interrogantes como: ¿Qué sucede en la escuela? ¿Qué se enseña? ¿Cómo se enseña? ¿Qué se aprende?, entre otras. El trabajo de campo se centró en cinco escuelas públicas (rurales y urbanas), con la participación de maestros, alumnos, padres y representantes. Los investigadores se incorporaron a los cursos y programas, se reunieron con docentes, entrevistaron a padres y alumnos, emplearon la observación y la entrevista no estructurada. El trabajo de campo les permitió conocer la vida cotidiana de la escuela. A través de las entrevistas, los investigadores reconstruyeron historias de vida de los informantes.
Una vez recabada suficiente información, se procedió a interpretar la misma partiendo de un proceso de formalización guiado por interrogantes como: ¿En qué momento se articula la realidad con el modelo teórico? ¿Dónde se presentan las contradicciones? Algunas de las conclusiones resaltan las bondades de la formalización como un paso imprescindible hacia la búsqueda de lo significativo, además de recalcar las posibilidades de la etnografía como metodología de investigación para contribuir en el desarrollo del conocimiento científico y de construcción teórica.
La experiencia de Venezuela se centró en analizar los acontecimientos que ocurren dentro del ámbito escolar que pueden incidir en el proceso de aprendizaje y el efecto de la acción del docente sobre el éxito o el fracaso escolar de los alumnos. El estudio se planteó entre otras interrogantes: ¿Qué es lo que sucede dentro de las escuelas? ¿Cómo se desarrolla el proceso de aprendizaje? ¿Cuáles son las acciones que realiza el maestro dentro del salón de clases? El trabajo de campo se llevó a cabo en cinco escuelas (rurales y urbanas) con población de escasos recursos económicos. El estudio contempló entre sus informantes a docentes, alumnos, padres y representantes. La investigación consideró al éxito y el fracaso escolar, la interacción en el salón de clases, el ambiente escolar y las relaciones escuela-comunidad, como categorías y subcategorías de estudio.
6. Reflexiones sobre el tema

En opinión de las autoras, la etnografía constituye una alternativa metodológica de investigación acerca de la cual aún existen reservas y quizá poca difusión en el ámbito educativo. No obstante, actualmente son numerosos los trabajos fundamentados en este enfoque cualitativo de investigación.


Al profundizar acerca del tema, uno de los aspectos notados es el hecho de que, sobre la etnografía, los autores defienden criterios particulares e incluso incompatibles. Por ejemplo, son diversas las opiniones con relación a su alcance, su definición y aplicabilidad. Esto ha ocasionado confusión en la terminología y en la exposición de argumentos, como se aprecia al consultar la literatura, con la consecuente desorientación entre quienes se inician en el estudio del tema.
La perspectiva etnográfica abrió un nuevo camino susceptible de ser aplicado con propiedad en el ámbito de las Ciencias Sociales, particularmente en el campo educativo. A juicio de las autoras, la etnografía ha cumplido un importante papel social ya que los resultados derivados de la descripción, interpretación y explicación de una cultura, sea a nivel micro o macro, pueden ser el punto de partida para generar la intervención en los problemas detectados.
La consulta bibliográfica y el intercambio de ideas permite afirmar que la estrategia etnográfica es una vía fundamentalmente humana, con connotación netamente subjetiva, para enfrentar el estudio y la transformación de la realidad social. Además, es una alternativa flexible que no pretende formular generalizaciones definitivas sino que contrariamente, aspira arribar a interpretaciones de una situación específica. Esto contribuye a la claridad y honestidad del investigador en cuanto al alcance de su trabajo.
Hubo quienes calificaron a la técnica etnográfica como informal y sin fundamentos teóricos. Al parecer, quienes así opinaban, no comprendían el verdadero alcance y profundidad de la etnografía pues ésta conduce a elaboraciones teóricas que, aunque válidas sólo en contextos particulares, contribuyen al conocimiento y comprensión global de determinadas realidades socio-educativas. Por otra parte, dicho argumento pudiera reflejar un sentimiento negativo con respecto a la investigación cualitativa en general. Afortunadamente, tal sentimiento ha sido progresivamente superado. Quienes se identifican con este paradigma de investigación enfrentan el reto de proyectar la credibilidad de los resultados que arrojan los estudios cualitativos, con miras a fortalecer el soporte filosófico, epistemológico y metodológico de este enfoque en el ámbito científico. En efecto, el pronunciamiento de numerosos investigadores a su favor ha contribuido a que esa actitud descalificadora que la tildaba de investigación acientífica, reducida a simples relatos de individualidades, ha quedado atrás.
La actual situación educativa en Venezuela y demás países latinoamericanos requiere de trabajos cuyos hallazgos contribuyan a formular características, condiciones, propiedades y relaciones extraídas de la propia realidad, no transferidas de otros contextos culturales. La etnografía, conjuntamente con otras metodologías cualitativas, es una alternativa para sistematizar esa realidad, a veces tan alejada de las formulaciones ministeriales.
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