Alfredo Moffatt Terapia de crisis


Etapa 1 Shock psicológico



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Etapa 1 Shock psicológico

La primera es de shock psicológico, el reconocimiento del cuerpo del ser querido produce una intensa regresión, se detiene el tiempo y el espacio. El psiquismo entra en un vacío insoportable. En esta etapa es necesaria una asistencia corporal basada en terapias psicodramáticas para que se restituya la percepción de la realidad. Luego, pasado el shock, se produce la catarsis de llanto y se abre la posibilidad de diálogo que permite socializar el dolor, ponerlo en palabras, poderlo transmitir y compartirlo (con-partirlo).


Etapa 2 Diálogo de despedida

Luego de varios días se entra a otra etapa que es poder realizar el diálogo de despedida que no pudo ser por lo imprevisto y brutal de la separación. Se emplean entonces técnicas que estimulan y acompañan el diálogo interior, que va transformando el vínculo real en vínculo subjetivo con el ser ausente. Es el momento de las frases que no se pudieron decir: “…te quiero mucho y nunca te lo pude decir…” o “…perdoname por…”. Para esta tarea desde un caldeamiento grupal se utilizan objetos intermediarios, almohadones o yo auxiliares.


Etapa 3 Recrear la vida cotidiana

La última etapa es reconstruir la trama cotidiana reparando los vacíos que deja la persona querida en la vida diaria… en el almuerzo familiar de los domingos, en los espacios que se compartían, etc.

El dolor en esta etapa es ya más suave y lo normal es que al año se cumpla la tarea de duelo.

En el caso de duelos patológicos se va a requerir más tarea de ayuda desde una terapia de base existencial que restituya el sentido de la vida frente al tema de la muerte.


Los muertos no mueren, siguen viviendo en el corazón de los seres queridos.

Antropología de los chicos de la calle



Sociopatología: El psiquismo acrónico

Primero vamos a dar una idea de la problemática de los niños en estado de abandono total, llamados los chicos de la calle. Estos no tienen ningún referente de hogar, viven en la calle permanentemente, durmiendo en estaciones o escondrijos. La situación es distinta para lo que, por otra parte, llamamos chicos en la calle, en este otro caso no hay abandono total, pues durante la noche vuelven a hogares que, aunque muchas veces conflictivos, actúan como referencia de identidad.

Los chicos de la calle son consecuencia de la destrucción de las familias más pauperizadas que terminan disgregándose. Estos chicos se juntan en grupos, bandas, que llaman ranchadas (del argot carcelario).

Como problemática psicológica y sociológica constituyen un fenómeno inédito, y no hay bibliografía de estudios y teorías sobre ellos, sólo observaciones parciales. Existieron los hogares de huérfanos, los reformatorios para transgresores, etc., pero nunca niños viviendo directamente en la calle, es decir en el lugar donde se transita, de modo que quedan físicamente, dentro de la sociedad, pero afuera socialmente. Es como si algo existiera pero no existiera y por añadidura se trata de niños, y la infancia es una etapa de la vida que está idealizada.

Aquí el mito de la niñez feliz se choca con la realidad negada. Esto genera culpa, piedad y rechazo en el habitante, y esas miradas atraviesan al niño, lo humillan y lo resienten.

Por otro lado, en una época de desocupación, los chicos de la calle constituyen una escena temida: terminar en la calle. Además, el chico de la calle es depredador, puede robarnos y nos da inseguridad.

Por todo esto, llega a ser una población percibida como un problema a resolver y pensamos que su resocialización, las teorías y técnicas a desarrollar, constituyen un desafío para los psicólogos sociales.

Como una colaboración a esta difícil psicoterapia y socioterapia, vamos a desarrollar especialmente el concepto de psiquismo acrónico – conciencia sin temporalidad – como concepto básico para entender la cosmovisión de un ser que crece sin figuras paternas y sin un hábitat propio que sea integrador del proceso de vida.

La identidad precaria que puede construir está basada sólo en un estilo de acción, no en una historia; dentro de una ranchada juega como una pieza dentro del grupo de la sobrevivencia y adquiere un alias que es su nombre: Chapita, Pelado, Huesito... En general no tienen documentos, la figura de la madre es un recuerdo lejano y pocos conocieron al padre.

Si analizamos las características de personalidad que tienen, están definidas por: 1) la no historicidad (no memoria y no proyecto de vida) lo que llamamos psiquismo acrónico (cronos: tiempo), 2) lenguaje de acción, no simboliza sino que hace, la acción actúa como comunicación, 3) la sobrevivencia está basada en la mendicidad o pequeños robos (no tiene otra salida) y 4) consiguen alivio por drogas (especialmente pegamentos).

Si analizamos estas cuatro estrategias de sobrevivencia, vemos que para las condiciones de abandono extremo son cuatro soluciones correctas, terribles pero inevitables: acronicidad, para evitar la angustia de la muerte, porque no hay historia, por lo tanto no hay conciencia de finitud; lenguaje de acción, no hubo aprendizaje de la simbolización; violencia transgresora, el débil no sobrevive en la calle, y droga para no psicotizarse. Cualquiera de nosotros, en las mismas condiciones, llegaría a las mismas estrategias de sobrevivencia (recordemos las experiencias límites, por ejemplo, los uruguayos cuyo avión cayó en Los Andes sobrevivieron gracias al canibalismo).

Desarrollaremos ahora nuestro esquema técnico de acronicidad psíquica que nos va a permitir concebir luego técnicas de reintegración social.

El psiquismo existe como autopercepción de identidad si el yo se ve reflejado en la mirada del otro (del tú) dentro de un vínculo. Esto debe suceder en un campo de dos dimensiones: espacio y tiempo, es decir dentro de un hábitat e intercalado en una secuencia temporal. Dicho de otra manera, en un adentro, un recinto que recorta la escena y en un presente, que generando un corte en el devenir de sucesos defina un antes y un después –pasado y futuro-. La memoria se extiende hacia delante, se organiza una expectativa, un futuro, un proyecto.

El proceso temporal está asegurado y estructurado por la cultura a que pertenece el sujeto. Podemos decir que toda cultura asegura un sentido histórico a la percepción. Ver es ver en relación a un hacer. La conciencia es dinámica, no hay psiquismo sin lo que se llama “la corriente de conciencia”. Salimos del caos primigenio de la percepción infantil porque las categorías de espacio, tiempo y lenguaje nos ordenan el proceso de vida, le dan un sentido de lectura a la masa de información que captan los órganos de percepción.

Es el sentido de historicidad del yo, constituido como memoria que se dirige hacia un proyecto. Es, de las construcciones de la cultura, la más compleja y tardía en el proceso de evolución del psiquismo. Es el sentido específicamente humano, el sentimiento de percibirse a sí mismo existiendo a lo largo de un proceso de vida.

En cambio, el otro parámetro tiene que ver con el espacio y con el vínculo de acción del hábitat (la territorialidad) y también una interacción organizada por códigos de estímulo-respuesta. Pero lo específicamente humano es la reflexión (disociación) por la cual el yo se auto-percibe a sí mismo. Para desarrollar esta etapa el niño debe pasar por las etapas de inclusión en la organización simbólica de la realidad, la frustración del deseo inmediato. Dicho en otros términos: estar sujeto a la ley del padre (en la situación edípica), poder simbolizar a la madre, porque el padre produce la separación de la díada simbiótica madre-hijo. En la depresión de la pérdida está el espacio de construcción de la memoria (recuerdo de lo perdido).

Antes de explicar algo específico del psiquismo del chico de la calle, necesitamos un último elemento de la teoría de la constitución de la identidad (el yo como resultado de una historia que se proyecta hacia adelante). Este elemento es el siguiente: el aprendizaje de la reflexión (conciencia de lo sucedido) se debe realizar no sólo con la inclusión del tercero, el padre, que frustra y crea la necesidad de representar la ausencia de lo no consumado, sino que todo debe suceder en un recorte del espacio (que en sí mismo es continuo e infinito), que se constituye como un adentro, un espacio de seguridad que permite la estabilización de las percepciones, un espacio mío, o más correctamente, nuestro.

Este recorte del mundo, esta territorialidad, es el hábitat familiar, o sea la casa. Acá llegamos a lo esencial que queremos demostrar y es que como lo dice el mismo nombre “chicos de la calle” ellos se definen por una característica específica: “viven en la calle”, es decir no tienen casa o sea no tienen un adentro, quedaron “encerrados afuera”. No tienen el espacio de la reflexión de lo sucedido.

Nosotros tenemos casa, hogares, salimos a la calle, nos encontramos con “los otros”, nos ocurren emociones, situaciones que luego, al regreso a nuestro espacio privado, lo conversamos, lo elaboramos con nuestra familia y las experiencias más íntimas las re-pensamos, las re-vivenciamos en el espacio más íntimo de la persona: su cama. Nos podemos colocar en el espacio depresivo que implica toda elaboración psicológica, pues pensamos en lo sucedido que también es lo perdido.

Bueno, todo este proceso no existe para el chico de la calle, el chico sin casa, él está condenado a no poder construir su historia, a no poder tener el espacio de la intimidad, de la seguridad que le permite elaborar lo sucedido, es decir, construir su memoria. Está condenado al presente continuo, y la consecuencia para su psiquismo es todavía más grave: si no hay un pasado (una memoria) no se puede construir, anticipar un futuro, pues éste se hace con aquel, “futurando recuerdos”, arrojando recuerdos hacia delante es que se construye el futuro.

Entonces, a los chicos de la calle se los condena al peor de los castigos: a no tener un futuro como un lugar donde se proyecta el yo, donde el yo “se esperanza”, se percibe como continuando en una historia.

Esto es lo mismo que decir que la larga cadena de consecuencias que tiene el no tener “un adentro” con “su familia” (madre y padre) es finalmente no tener identidad constituida como ser histórico, como existente.

Pueden “vivir” pero no “existir”, la filosofía existencial, que tomamos como base epistemológica, dice que “nosotros” somos lo que nos sucedió (nuestra historia) más lo que elegimos hacer con eso que fuimos.

Por eso decimos que la conciencia de todo marginado extremo, y el chico de la calle es límite de la marginación, es una conciencia a-crónica, viven en un eterno presente, y la percepción y los vínculos sólo los organizan en base a la acción fáctica y no a la acción significante, siempre en “un hacer” sin acceder a “un pensar”.

Todo lo anterior configura la psicopatología del chico de la calle, pero más bien diremos su sociopatología, pues la verdadera razón no está en el chico (él es sólo una víctima) sino en un sistema marginador que destruye el tejido solidario básico, consecuencia de la brutal injusticia social de esta sociedad caníbal que hemos construido o que aceptamos pasivamente.

Sin embargo queremos dar el testimonio de que es posible la resocialización de estos chicos, que nuestra experiencia comunitaria, Bancapibes, Casa de Teresa, El matrimonio Barzotti, etc., nos demuestra su capacidad de transformación y aprendizaje.

Para dar una idea de las técnicas empleadas diremos que tienden a lograr el paso de la conciencia acrónica a la historicidad del yo, a que el grupo, la ranchada entera, pueda generar un proyecto grupal que configure una prospectiva de vida para cada uno. Al recobrar la memoria se genera la planificación, es decir la identidad en términos dinámicos.

En términos técnicos, los instrumentos para el pasaje del lenguaje de acción al lenguaje simbólico son en primer término el psicodrama (especialmente la figura plástica) con la técnica de grupos operativos para la elaboración, todo inserto en el modelo de Comunidad Terapéutica alternativa y autogestiva.



Socioterapia: Construcción de la historicidad
Nosotros no hablamos de re-habilitación social de estos chicos por algo muy simple: ellos nunca fueron “habilitados” en la sociedad, nunca se les dejó entrar, viven afuera, en los intersticios de la sociedad. Por eso la tarea que realizan es, por primera vez, la entrada en el mundo simbólico de la palabra como instrumento de la memoria y la planificación (el recuerdo y el deseo).

Como todo planteo terapéutico incluye una filosofía o ideología del ser humano, vamos a aclarar que nuestra propuesta tiene que ver con la elaboración de las experiencias vividas para que éstas adquieran sentido y armen un proyecto de vida, desde la elección vital del paciente, ayudarlo a parirse a sí mismo, a elegir su vida. Esto es opuesto a las formas represivas en salud mental: “vos serás como nosotros queremos, o serás castigado...” (hospicios, reformatorios, etc.). También existe una forma suave de llevar el tratamiento al mismo final, son las formas adaptativas: “vos serás como nosotros queremos, porque es más civilizado ser así... (escuelas y demás rehabilitaciones sociales).

Pero lo esencial en la socioterapia de los chicos de la calle (que también incluyen a púberes y adolescentes) es que recobren la organización prospectiva de la vida, el tema del deseo y la esperanza. Esto está muy destruido en este sector social.

Para dar una idea del sentimiento de presentidad fáctica (vivir el presente y nada más, un mundo construido sólo desde la acción concreta), una frase muy común entre los chicos de la calle es “yo ya estoy jugado...”, lo dicen en el sentido de “la suerte ya está echada, los dados cayeron mal, ya estoy muerto”. Es como vivir un sobretiempo, una sobrevida sin otro sentido que el que da cada instante.

Cuando ya tienen conflictos con la policía (imposible no tenerlos viviendo en la calle) ellos agregan: “yo sigo hasta que me bajen...” es decir, hasta que lo maten, ese chico no siente angustia anticipatoria, porque para él no hay futuro.

Ahora, ¿por qué describimos este sentimiento? Porque justamente la terapia va a tender sacarlo de ese presente fáctico y permitirle construir la historicidad.

A continuación daremos una idea de nuestra experiencia de incluir a estos chicos en la estructura social (que a pesar de no ser muy recomendable, es mejor que vivir en la calle).

Empezamos contando las tres etapas del Bancapibes. En la primera, Alicia Salas, (una psicóloga social de la escuela de Psicología Social Pichón Rivière) comenzó el trabajo de campo, de contacto persona a persona con los pibes de la ranchada (grupo para-familiar, en el lenguaje carcelario) de Plaza Once.

Durante meses, especialmente durante la noche, comenzó a ser un referente vincular, además, al proponer los encuentros en el mismo sitio de la plaza, un lugar con características de un adentro, con cierta intimidad, comenzó a configurar, muy borrosamente en esta primer etapa, los dos elementos faltantes fundamentales en la construcción de la realidad del chico: la mamá y la casa.

Como los encuentros se repetían, poco a poco se fue configurando una secuencia temporal, un embrión de historicidad que es el tercer elemento: el tiempo, trama que luego en las otras etapas fuimos tejiendo pacientemente, pues apoyándose en esa trama temporal es que el pibe puede memorar, reconstruir su historia y planificar su vida.

La segunda etapa se dio cuando, ya generado el vínculo, los pibes son invitados a pasar los domingos en el edificio del Bancadero (enorme casona de principios de siglo). Allí es la etapa intermedia, cuando los chicos se van acostumbrando a usar una casa, a concebirse psicológicamente en un adentro. Si se saltea esta etapa intermedia y se hubieran llevado a los chicos, desde la calle a vivir permanentemente en una casa, no pueden integrar su vida anterior y se escapan, ya que se sentirían encerrados (como pasa en muchas experiencias estatales pues no se respetan los tiempos del chico).

Los domingos, los pibes empezaron a aprender a vivir en comunidad (eran entre 20 y 30) por turnos hacían la comida, la limpieza, los deportes, se lavaban la ropa. Era obligatorio asistir a la Asamblea de Comunidad de dos horas de duración. Allí, cada uno hablaba y opinaba sobre los problemas que se producían en la Comunidad.

En el diseño organizativo de esta etapa, Alicia Salas proponía tres prohibiciones: no estaba permitida la violencia física, no inhalar pegamento y no robar. En un comienzo fue bastante difícil hacer que esto se cumpliera, pero cualquiera de las tres transgresiones hacía imposible la convivencia dominguera.

En la hora de Asamblea de Comunidad, se pasó de discusiones violentas, miembros silenciosos o caos dialógico, a intervenciones reflexivas, relatos de experiencias de sus historias y una planificación de los trabajos para el próximo domingo. Comenzaba el germen de un proyecto grupal, armado entre todos: El Bancapibes.

Cuando los pibes configuraron (prefiguraron) un vivir en una casa con una coordinadora que cubría la figura materna, se pasó a la tercera etapa: La Comunidad de Convivencia. Ya habían pasado más de dos años y en una reunión de la supervisión que yo hacía de la experiencia, le propuse a Alicia el paso a la tercera etapa. Llevamos a vivir permanentemente a los chicos al edificio del Bancadero.

Se creo entre todos, en la Asamblea de Comunidad un reglamento: las “Normas de Convivencia”. Esto termina de estructurar la vida cotidiana. Los chicos tenían figuras vinculares, Alicia con su equipo (maestros, psicólogos, amas de casa), como también su espacio propio, la querencia y los roles. Esto permitía tejer la una trama cotidiana, ya no eran chicos de la calle.

Toda esta aventura humana estaba llena de anécdotas, emociones fuertes y conflictos. Los chicos venían a veces en condiciones terribles, recuerdo, por ejemplo, que uno de ellos no se había sacado las zapatillas por meses (por miedo a que durmiendo se las robaran en el desamparo callejero) y se le pegaron a la planta del pie. Otros venían violados o lastimados.

A pesar de las dificultades, lo que nos daba siempre fuerzas para seguir (sin ningún tipo de ayuda de la sociedad) era la solidaridad intensa entre los pibes (en la ranchada se ayudaban unos a otros) y los esfuerzos que hacían para salir de la calle. Demostraron que, cuando tienen oportunidad, eligen la vida y no la muerte (en el Bancapibes no hubo más droga, ni violencia y no robaban cuidando el proyecto de todos).

Además de Bancapibes, la Casa de Teresa, el matrimonio Barzotti, Padre Eliseo, Andén 1, Pelota de Trapo y otras que, trabajando con muy pocos medios han salvado muchos pibes de un destino injusto y doloroso, demostrando que es posible su socialización.

Como tal vamos a enumerar los ocho puntos más importantes a tener en cuenta para un desarrollo comunitario según nuestra experiencia:



  1. SOCIOTERAPIA: Quiere decir que centramos la tarea en lo psicológico y sociológico y aunque es esencial la casa (y también el taller) lo que buscamos es que el chico pueda transformarse en su concepción de la vida.

  2. COMUNITARIO: Trabajamos sólo en grupos y a través de él con los individuos.

  3. ALTERNATIVO: Propone soluciones nuevas, a veces insólitas, que replantean totalmente el problema.

  4. AUTOGESTION: La tarea es realizada por el grupo conflictivo, desde sus intereses, el equipo sólo favorece y coordina las opciones hacia la vida (no se trabaja para sino desde).

  5. COSTO MINIMO: Usamos infraestructura de reciclajes re-usando medios y espacios no utilizados por el sistema (el viejo y eficiente “estilo chacarero” de nuestra cultura rural).

  6. NIVELES MULTIPLES: Terapéuticamente trabajamos con la acción (psicodrama) el cuerpo (Gestalt, relajación) y con la palabra (teorías de crisis). También son muy útiles Arteterapia (teatro, títeres) y Laborterapia (que luego da salida laboral).

  7. CULTURA NACIONAL: Pensamos que todo rescate de la identidad pasa por rescatar anteriormente la matriz de la identidad cultural (esto vale especialmente para los grupos de alto riesgo). Hemos estudiado y utilizado ceremonias, roles, mitos de tres subculturas históricas argentinas: criolla (rural), arrabalera (suburbana) y rockera (urbana) que, además tienen que ver con tres grandes crisis sociales en nuestro país: 1860, 1930 y 1980. En los tres períodos hubo chicos de la calle y fueron descriptos por el arte popular: en el Martín Fierro (los hijos cimarrones) y en los tangos del ’30 (el tema del abandono).

  8. EXPERIENCIA PILOTO: Cada experiencia debe conceptualizar para desarrollar teorías que, llevadas a la práctica se confronten y se ajusten para crear tecnología social, especialmente en este tema de los chicos de la calle, donde por ser un problema nuevo (subproducto de la sociedad de masas y la injusticia social, que desintegra las familias más marginadas) no existen teorías fabricas en Europa (simplemente porque no hay chicos en la calle, allá todos son ricos y felices gracias a nuestra deuda externa).

Los intelectuales argentinos no tenemos otro camino que darnos el permiso de pensar desde aquí para solucionar lo que pasa aquí. Es decir, ser productores de cultura y dejar de depender de los centros de poder, salir del papel de kelpers del pensamiento.

LOS CHICOS Y LOS OFICIOS DE LA DESESPERACION
Hay una enorme cantidad de chicos que no tienen ningún futuro. No van a poder trabajar ni estudiar, sus familias están desintegradas y el Estado los desampara o los maltrata. Entonces, muchas veces, estos chicos entran en los oficios de la desesperación como la prostitución y el choreo. Yo no digo "pobrecitos, son angelitos”, digo que son inocentes de su origen y responsables de sus actos. En sus actos son feroces, pero hay que entender ese origen.

Cuando no se tiene perspectiva de futuro, no se tiene una identidad. El choreo es un rol en la vida, un lugar en el mundo frente al sentimiento de inexistencia que les da no tener ninguna posibilidad laboral.

Saben que la policía les tira a matar y por eso toman rehenes. Lo dice una canción del grupo Pibes Chorros: "Queremos a un juez, queremos a la prensa. Si ellos no aparecen somos todos boleta." A mí, los chicos me dicen: "Yo sigo hasta que me bajen porque estoy jugado", y tienen catorce o quince años.

Quizás algo que se nota menos es lo que pasa con las mujeres de esa misma edad. Por cada pibe chorro hay una piba que entra en la prostitución, pero como no implican un peligro, no se habla de ellas.

La impunidad y la corrupción de arriba actúan como mal ejemplo. Los chicos me dicen: "Si ellos mataron a treinta mil, si vaciaron el país y no pasa nada...". Y lo que ven es que el pobre y honesto se murió de hambre. Que el viejo cartonea toda la noche por diez pesos y ellos hacen más dinero robando un par de pasacasettes.

Los chicos son emergentes de la crisis, es un precio que pagamos. Si tapamos las alcantarillas cuando llueve, no nos podemos quejar por la inundación.



Civilización y barbarie… ¿cuál es cual?

Clase dada en la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo Alfredo Moffatt Publicado en Diario Página 12 __13/07/01


La Argentina se fundó mal. El Virreinato del Río de la Plata se creó para llevarse el oro de América a España; nuestro primer presidente, Bernardino Rivadavia siguió con la costumbre creando la primera deuda externa con el empréstito de la Baring Brothers y quedamos pagando deudas externas hasta hoy. Sólo vamos cambiando de dueño, ahora es el Fondo Monetario.

Existe una situación fundante equivocada, creemos que somos europeos pero estamos en el continente Latinoamericano. La escena inicial del fuerte Sancti Spiritu, Pedro de Mendoza y la empalizada que lo aislaba del entorno sigue presente, y hoy se llama Avenida General Paz. En aquella época, adentro estaban los blancos europeos y afuera los indios "en bolas y a los gritos". Hoy quedan afuera los habitantes pobres del Conurbano Bonaerense que están vestidos pero juntando bronca, y con ganas de traspasar la empalizada ancestral que divide Capital del Interior (y pienso que van a entrar.)

El nefasto, prejuicioso esquema sarmientino de Civilización y Barbarie supone como civilización la europea y como barbarie la cultura criolla, esto lleva directamente a la dependencia psicológica y cultural de los valores europeos, también prepara el sometimiento económico a los imperialismos de turno (Español, inglés y ahora norteamericano.)

Es increíble que el ideólogo de la educación de nuestra Patria haya dicho: "No ahorren sangre de gaucho que sólo sirve para regar la tierra". Pienso que se lo eligió justamente para que la cultura europea civilice a estos bárbaros o sea a los criollos, que nos hubieran podido dar el núcleo de identidad desde donde resistir la colonización.

Históricamente el conquistador español llegó junto con el sacerdote, esto no es casualidad ya que para dominar a un pueblo debe someterse no sólo su cuerpo sino también su mente. Los soldados doblegaban al indio, con la espada su cuerpo, y con la cruz su mente. Los sacerdotes le traían un Cristo crucificado que inducía a la cultura de la culpa y el pecado, en lugar de la cultura indígena con deidades como la Pachamama, de la fecundidad de la tierra. La Virgen María es opuesta a la Pachamama. La primera representa la virginidad, el cerrarse sobre sí misma, la no sexualidad. La otra, la fecundidad, la multiplicación de los frutos de la tierra y lo grupal.

La cálida Latinoamérica en oposición a la fría Europa induce a la cultura tropical de la vida, en la geografía selvática el erotismo es parte de la Naturaleza, su música y su arte tienen picardía, sensualidad, con ceremonias festivas, con rituales de pasaje para el proceso de la vida. Todas las culturas indígenas son comunitarias, una tribu es una unidad de producción, el kibutz judío es copiado de los llamados pueblos primitivos.

En el Altiplano la población tiene una gran pertenencia a la cultura incaica que les dio esa estructura vincular de ceremonias, de fiestas como los carnavales, la de los compadres, la de la cosecha, etcétera.

Las culturas de los Andes tienen fuertes estructuras familiares y comunitarias, más de la mitad de la economía boliviana pasa por la autogestión, por las empresas familiares, nunca puede ser globalizada porque está afuera del sistema de los gobiernos entregadores, es autogestión alternativa, es decir que se paran sobre sus propios pies, no dependen de lejanos imperialismos. En realidad, debemos aprender más de los bolivianos y de los brasileros, no copiar modelos de los imperialismos que nos someten. Tal vez la explicación de esta adherencia a Europa es porque no tuvimos un basamento etnográfico autóctono porque nuestros indígenas tenían una cultura nómada y no muy compleja ya que la Llanura Pampeana no exige grandes esfuerzos para la sobrevivencia.

Nos han podido someter debido a que jamás pudimos integrarnos a Latinoamérica, nunca llegamos a ser inmigrantes, nuestros abuelos terminaron como desterrados, exiliados nostálgicos. También debemos aceptar que ellos venían atraídos por la frase de Alberdi: "El país necesita brazos para la tierra" y cuando llegaron las grandes oleadas de inmigrantes encontraron toda la tierra alambrada, ya tenía dueño y terminaron hacinados en los conventillos. Venían a hacerse la América y quedaron pegados en la pobreza. Eso explica la naturaleza de nuestro folklore, el tango, el tema de la pérdida y la añoranza.

También nuestro folklore terapéutico, el psicoanálisis, logró un gran desarrollo en la Argentina: Hay más psicoanalistas en Buenos Aires que en toda Europa. La psicoterapia tiene la característica de alargarse como un duelo interminable. Esto ni el propio Freud lo proponía, el psicoanálisis argentino se contagió del tango.

Otra explicación de esta melancolía argentina se debe al aislamiento geográfico, vivimos en uno de los territorios más australes del mundo. La Argentina es lo que se llama en geopolítica una cultura de finis terre, o sea donde termina el mundo. Además estamos encerrados por una cordillera al oeste y por selvas al norte. Sólo Australia está en las mismas condiciones que nosotros. Diría que en realidad somos una isla que se desprendió de Europa, anduvo a la deriva y terminó encallando cerca de la Antártida. La solución tampoco sería volver a Europa porque allí seríamos discriminados como "sudacas".

Por otro lado, tampoco tenemos claras consignas de organización nacional. En la bandera de los brasileros dice: "Ordem e progresso" y en el escudo chileno dice "Por la Razón o por la Fuerza", (una consigna un poco autoritaria para nuestro gusto, parecería de Pinochet...). Los norteamericanos tienen su lema en el dólar: "In God we trust", que quiere decir "en Dios confiamos"; eso está escrito en su billete, en realidad ese es su dios, creen en el sagrado dólar... que a mí me parece una deidad existencialmente pobrísima.

Si viene un extranjero acá cree que la insignia azul y blanca es una bandera de fútbol. En el único momento que se la usa es para alentar al equipo argentino en los campeonatos. Curiosamente no fue utilizada cuando traicionaron y vendieron el país.

Los bolivianos tienen normas comunitarias incaicas que respetan, los paraguayos muestran una cultura ancestral de raíces guaraníes. En cambio, la colonización española hizo tabla rasa con las culturas nativas de la llanura pampeana, convirtió al indígena al cristianismo y comenzó a exterminarlo, trabajo que nosotros terminamos con el genocida del General Roca en su Expedición al Desierto (que justamente no estaba tan desierto...).

Parecería que todo el país estuviera definido por los porteños (que quiere decir "los del puerto"), si existimos es porque somos un embarcadero para Europa con muchas ramificaciones para tierra adentro. Incluso en las estaciones de ferrocarriles existe todavía un cartel que dice: "Trenes para afuera" que son los que van para el interior, en tanto los que enfilan para Buenos Aires dicen "para adentro". O sea para llevar las riquezas a Londres, después a Estados Unidos, y ahora a España, que ha vuelto a extraer el oro de América... (luego de tantos años volvemos a la misma situación.)

Este país es insólito porque ningún otro tiene la tercera parte de la población en una ciudad costera al lado del mar, es como si estuviéramos esperando siempre los barcos. Ortega y Gasset dijo de Buenos Aires: "Es la capital de un Imperio que nunca existió".

Este mundo globalizado tecnológico de hoy es bárbaro, inhumano, estúpido, aburrido, injusto... ¿cómo lo hemos permitido? ¿cómo nos hemos dejado engañar? Si no hacemos una autocrítica, si no replanteamos la Argentina desde nuestras raíces criollas no lo vamos a poder arreglar. ¿Cuál es la civilización y cuál la barbarie?

La escena fundante está mal, hay que crear otra desde la autonomía y no desde la dependencia, de lo contrario no vamos a saber qué es lo que nos une ni hacia dónde vamos como nación.

Podemos decir que abandonamos nuestra cultura criolla generosa, comunitaria y elegimos la del imperialismo que nos explota. Dejamos la cultura de la gauchada y compramos carísimo la de la soledad, individualista y competitiva donde se gana pisándole la cabeza al otro. Cuando alguien se impone, queda solo, en cambio, en la comunitaria, cuando se gana, ganan todos y siguen juntos.

Yo propongo rescatar esa hermosa cultura y enriquecerla con los que nos falta para ser latinoamericanos. Santos Vega, Martín Fierro, Moreira, son héroes solitarios, son perdedores. Los brasileros tienen héroes grupales como los "cangaceiros", Lampiao con su mujer María Bonita y el pícaro Macunaíma. De modo que si recobramos la cultura criolla va a ser imprescindible agregarle un poco de erotismo y fantasía tropical.

Pobre Fierro...siempre sobre exigido, héroe épico, sin debilidades, muy macho pero sin novias...siempre peleando con su cuchillo y atravesando la pampa... (se las tenía que arreglar solito debajo del ombú). Sólo el Sargento Cruz lo acompañaba, nada de alegría, un plomazo...

Me gusta más Macunaíma, el héroe brasilero, jodón, sexuado, transgresor, a veces confundido y desorientado, pero muy humano; este personaje podría ser perfectamente un héroe de Los Redondos, la Bersuit o la Cumbia Villera. Deberíamos mezclar a Fierro con Macunaíma.

Fierro no tiene debilidades, es un serio, un marginal que da consejos. El libro me parece la base más importante de nuestra literatura, es la epopeya de nuestro gaucho, pero le falta erotismo, locura. Es un héroe muy argentino, sobre exigido pero finalmente tentado por el fracaso.

Es interesante también analizar al gaucho y al cowboy, son opuestos e incluso inversos en sus roles respecto al sistema. Fierro es un gaucho matrero, es el delincuente-héroe. En la cultura imperialista el héroe es el comisario.

Los Estados Unidos tienen otra escena fundante que son los disidentes religiosos del barco Mayflower. Ellos fueron expulsados de Inglaterra y no podían volver. Tenían una consigna: "La conquista del Oeste", debían llegar hasta el Pacífico. Su héroe nacional es el cowboy sheriff, que representa el poder y persigue a delincuentes latinos y mexicanos. En cambio, nuestro héroe es un bandido, es el gaucho matrero que pierde perseguido por el traidor Sargento Chirino.

Absurdamente en lo musical no hay nada más extranjero e ignorado que José Larralde y por otro lado los que se promocionan masivamente son los Backstreet Boys, los Ricky Martin, etc. que aseguran el sistema de globalización.

Estando en una escuela rural en Santiago del Estero pude comprobar el sometimiento cultural del sistema educativo de nuestro Ministerio de Educación. Un niño de rasgos indígenas estaba mirando una ilustración en su libro de lectura, era la imagen de un chico rubio jugando con una ardilla...y el changuito tenía de mascota un peludo y vi que él se dio cuenta que no existía... el verdadero alumno era el rubio con la ardillita.

Una buena noticia respecto a nuestra integración latinoamericana es que nuestro héroe máximo, San Martín, parece que era hijo de una india, cuando dijo: "Si no tenemos uniformes para pelear, pelearemos en bolas como nuestros hermanos los indios", lo de hermano lo decía en serio.

Por otro lado, la televisión sirve como herramienta de adiestramiento de la cultura globalizada para fabricar pasivos espectadores, como así también para que los chicos crean que la violencia y el consumo es algo natural del ser humano.

A la directora de un hogar nuestro para chicos de la calle, le dijo un pibe que recién había ingresado y que estaba en el robo: "Mirá, Teresa, la televisión nos enseña todo, cuando viene la tanda sabemos qué tenemos que tener y cuando viene la serie policial sabemos cómo conseguirlo".

No es mi idea proponer una autocrítica masoquista, no decir "el país es una mierda, yo me voy", ya que sería una mirada melancólica y castrada que no nos llevaría a nada. Sugiero decir: "Cortémosla con esto e inventemos el país nuevamente". Concibamos una patria con justicia social, construyamos una síntesis entre la criolla y la europea, retomando nuestra historia, teniendo algo que nos singularice, pienso que éste es el momento, porque una crisis es también la oportunidad del cambio y el rescate de nuestros orígenes puede ser una manera de saber de dónde venimos y por lo tanto elegir adónde vamos.

La ferocidad del Proceso Militar eliminó físicamente a quienes podían oponerse a la venta del país. Luego vino un turco pícaro a gobernar, era un jefe beduino salido del cuento Alí Babá y los Cuarenta Ladrones, aunque no daba más que para ser almacenero en La Rioja y tal vez para robar en la balanza, llegó a presidente. El actual De La Rúa es una persona pasiva, incapaz de una decisión, creo que la arteriosclerosis viene a ocultar una naturaleza inhábil desde que era joven. No modificó demasiado su estilo anterior de discursos con frases sensatamente tontas. Tal vez hubiera sido un buen jefe de archivo de una oficina municipal. La pregunta es ¿qué nos pasa a los argentinos que no podemos conseguir un presidente que defienda al país? En medio de esta tormenta tenemos capitanes que venden toda la carga y otros que dejan hundir el barco porque se duermen. El tema es ¿quiénes somos realmente? ¿qué nos pasa? Hay que rescatar a Jauretche, Marechal, a Arlt...a los que hablan de nosotros. Sólo consagramos a un autor de fina cultura europea, nacido en Buenos Aires: Borges, que eligió morir elegantemente en Ginebra...

En la Facultad de Psicología no hay una sola materia que hable de marginalidad, grupos de riesgo, chicos de la calle o sobre las instituciones de la crueldad. Sólo trabajan con la angustia privada desconociendo la pública. En la Universidad del Estado no se generaron teorías o técnicas para resolver los problemas de nuestra realidad que es muy dolorosa para la inmensa mayoría. Y curiosamente, la Universidad de Buenos Aires es sostenida económicamente por el pueblo que ella ignora.

La iglesia tiene una vieja receta para someter (que evita la violencia física que utiliza la policía). Lo hace ejerciendo el control interno, subjetivo, a través de la culpa y el temor a la muerte. Es un método más sutil y de mayor eficiencia que los golpes policiales. Enseñan que "todos nosotros somos culpables. Jesús nos mira con sus ojos doloridos y reprobantes desde su martirio en la Cruz". Pero en los Evangelios aparece Jesús como el inventor de la ética del amor, no del miedo y de la culpa. El primitivo símbolo de los cristianos en las comunidades fue el pescado que representaba el alimento divino. Cuando Roma hizo suyo el cristianismo, cambió este símbolo por la cruz, utilizada en el Imperio Romano como instrumento de tortura. Con esa ética siempre estamos en falta, en eterna deuda, preparándonos psicológicamente para la eterna deuda externa.

Cada movimiento popular terminó con una restauración del poder; es el caso de Urquiza, Uriburu, la Libertadora y los asesinos del Proceso. Hoy adquiere formas más disimuladas, como la globalización de Cavallo, que operó gracias a Menem, creador de las relaciones carnales con el imperialismo, que llegó al poder engañando al pueblo disfrazado de Facundo Quiroga con las patillas del caudillo riojano. Creo que nosotros tuvimos muchos héroes que murieron en el destierro y muchos traidores nativos que hicieron grandes fortunas, que hoy son terratenientes empresarios.

Volviendo al tema de la marginalidad podemos decir que un pueblo desesperado cuando siente que no hay salida, es muy peligroso para el poder. Si no hay nada que perder, no se lo puede controlar. Cuando hay desocupación y hambre, los excluidos pierden el miedo a morir y les da lo mismo si les apuntan con un arma o no. Cuando cortan una ruta le mandan mil gendarmes, cortan diez rutas y le mandan veinte mil, pero esto no puede continuar ya que no tienen tantos y entonces se puede dar vuelta la tortilla.

Como resultado de la desesperación que producen los niveles altos de desocupación, en la escena política actual irrumpió un fenómeno nuevo con técnicas de la Intifada árabe, es algo inesperado: El Poder-Piquetero que surge de la organización criolla marginal de base, Observamos que el Gobierno ya no negocia con la oposición. Hay una escena muy iluminada que es la de los políticos de turno, repleta de flashes y cámaras...pero va quedando vacía de poder porque este comienza a ocupar la otra escena menos iluminada que es la del pueblo marginado que empieza a impacientarse. En esta escena se va a jugar el futuro del país. Tengamos en cuenta que el joven piquetero con toda la energía y la bronca de la juventud es sólo la punta del iceberg.

Esos muchachos de Tartagal y Cutral-Có no tenían nada que perder, entonces, justamente por eso se juntaron y lucharon. El pobre sufre hasta que decide no hacerlo más. En estrategia militar se aconseja que a un ejército que huye, jamás se lo debe acorralar contra un río o una montaña, porque la desesperación puede dar vuelta la batalla.

En el liderazgo de los cortes de rutas, en algunos casos se reproduce el modelo de las patotas: El jefe es un tipo con todo el poder, es emocional, se juega por los otros y los demás por él. Si de esa violencia se obtiene un para qué, como por ejemplo hacer una tarea comunitaria o luchar para que los viejos y los hermanitos tengan comida, se asiste a la transformación de ese patotero peligroso en el héroe de su barrio.

La Dictadura Militar con el terror de Estado introdujo en la sociedad argentina niveles de violencia y crueldad que impregnaron las fuerzas de seguridad. Las principales víctimas fueron los jóvenes. El abuso de la autoridad generó el deterioro de toda autoridad, completado luego por el indulto que dio la impunidad a todo delito. Un joven ex-delincuente me decía en una de nuestras comunidades terapéuticas: "Yo maté a uno solo y los militares mataron a 30.000. Ellos están sueltos ¿porqué yo voy a ir preso?".

Se vive en medio de una crisis en la que no se sabe quién es quién, si se trata de un policía o ladrón, si el político nos ayuda o nos perjudica. Es una crisis confusional. Hay un vivir en el presente, en el que no se sabe qué va a pasar, perdimos nuestra historia y por lo tanto no hay un proyecto de país, ni de instituciones, de familia o de personas. Este no saber cómo continúa la película en la que estamos metidos, genera mucha angustia. Si la historia mía no la puedo continuar, no tiene sentido este presente; si yo no tengo un proyecto de destino, si no sé adónde voy, desde el punto de vista existencial, no sé quién soy.

En Argentina nos manejamos con cadáveres sin asesinos. Tenemos el caso de María Soledad en Catamarca, una chica de pueblo que como no tenía un asesino, derrumbó a los Saadi. También pasó con el soldado Carrasco, cuya muerte golpeó al Ejército y terminó con el servicio militar obligatorio. Y el asesinato de José Luis Cabezas derrumbó a la cúpula de la Policía de la Provincia de Buenos Aires y a Alfredo Yabrán. A estos cadáveres sin asesino habría que sumarIes los desaparecidos durante el Proceso y esa deuda no está aún saldada. La ley básica para organizar una sociedad dice: "No matarás"; no puede haber 30 mil cadáveres sin asesino. Se sabe quiénes son los culpables...pero están impunes.

Otro tema es que en la Argentina no hay más oprimidos, ahora son "carenciados" que parece que nacieron de un repollo, esto es porque si hay oprimidos hay que aceptar que hay opresores. Hay una perversión semántica que impide señalar la realidad. Ahora los pobres en Acción Social del Gobierno se llaman los NBI (Necesidades Básicas Insatisfechas). Nuestro pueblo ya es una sigla...

Recuerdo que un economista americano la otra vez dijo "Con la globalización, la guerra contra la pobreza ha terminado... perdieron los pobres".

No podemos definir muy bien lo que sucede en este momento porque el código de lectura de una mutación histórica es fabricado después de ocurrido el hecho. Los que tomaron la Bastilla creían que era sólo una revuelta, no sabían que estaban inaugurando la Revolución Francesa.

Aquí, cuando fueron el 25 de mayo con los paraguas (que en realidad no existían todavía) frente al Cabildo no sabían que era el nacimiento de la Patria. Cuando Perón le manda una carta a Evita el 17 de octubre y le dice: "Mirá Negrita, ya no tenemos ningún otro recurso, nos tenemos que ir a la Patagonia, tengo una casita allá...", no sabía que eso iniciaba la inclusión de los sectores más marginados en el escena política argentina.

Esta crisis actual tiene carácter mutante y los paradigmas de lectura se modificarán. Sólo la historia interpretará este presente. Yo soy un pesimista esperanzado, miro esta realidad y digo: "Yo quiero seguir peleando". Soy hijo de una madre alemana de Comodoro Rivadavia, venida de la guerra, entonces tengo algo de ese espíritu colonizador de la Patagonia.

En la historia, cuando las sociedades se enferman, hay un punto en que invierten el proceso, cuando lleguemos al fondo de la pileta, vamos a dar una patada y volveremos a la superficie, pero es difícil saber dónde está el fondo de la pileta porque las aguas están turbias... muy sucias de corrupción y otras injusticias.

Nuestra clase media tiene un modelo social individualista pero el pueblo sigue siendo solidario porque está en una situación que si no lo hace, no sobrevive.

Las madres populares tienen una gran energía... son de la raza de las Madres de Plaza de Mayo, son Pachamamas con una enorme cantidad de hijos, pelean bravamente por la vida de sus hijos y muchas veces sostienen la economía familiar.

El equipo de nuestra Escuela de Psicología Social es de clase media; cuando íbamos a trabajar con el pueblo en las Oyitas, inicialmente creíamos que éramos gente buena que iba a hacer trabajo de base, ahora nos damos cuenta que vamos a cargar las pilas y a enriquecernos, porque toda esta gente oprimida, aunque no tiene un nivel de información académica, muestra una capacidad enorme de comprensión existencial sobre la muerte, la locura y el amor, que son los temas básicos del alma. Aprender de ellos hace que uno aumente su capacidad para enfrentar la incertidumbre y darle sentido a la vida frente a la muerte. En realidad, este mundo marginal y desprolijo, de rostros aindiados, tiene la sabiduría de la tierra y esa alegría fundamental de estar vivos a pesar de todo.

Otra patología de esta nueva sociedad tecnológica globalizada, que se opone a la sociedad tradicional, es la homogeneización. No hay más vecindario ni celebraciones colectivas. Esto lleva a la fragmentación entre los distintos componentes de la sociedad. Hay guarderías para niños y asilos para ancianos, es decir que no se resuelven las dos etapas pasivas de la vida como complementarias, en el sentido que los abuelos cuidan a los niños y permiten que los adultos estén en la lucha activa. En nuestro interior, el Tata Viejo cuida al gurí, se complementan las dos etapas de la vida, no son necesarias las guarderías ni los geriátricos porque existe la familia.

Este es un sistema para la muerte, para enfrentarlo propongo apostar a un proyecto para la vida. Ya podemos ver una cantidad de islotes solidarios que van reconstruyendo la trama vincular de nuestro pueblo que tienen como característica la autogestión y lo alternativo. Son organizaciones de base que no dependen de un sistema estatal.

Históricamente la pueblada del 25 de Mayo de 1810, también el 17 de Octubre de 1945 y el Cordobazo que tumbó a Onganía, fueron movimientos espontáneos, autogestivos. Todas las revoluciones que modificaron la historia fueron explosiones populares, como la Revolución Francesa y la Rusa, la primera fue la toma de la cárcel de la Bastilla, la segunda el asalto al Palacio de Invierno (¿Nosotros qué tomaremos?...) Hasta el cristianismo primitivo fue autogestivo y la institución de la minga solidaria indígena es también una forma de trabajo comunitario.

Lo alternativo es muy importante, porque permite el trabajo fuera del sistema, busca una solución nueva, insólita o inesperada que aparece después de replantear todo el problema y tiene la utilización de estrategias marginales de cambio.

Las técnicas tendrán que ser necesariamente alternativas porque los medios convencionales los tiene el poder; son modos de resolver un problema cuando el sistema formalizado no lo hace. Un ejemplo de esto son el Club del Trueque, las ollas populares, los piqueteros, los numerosos comedores barriales donde las madres se juntan.

Nosotros hemos creado instituciones de Salud Mental como el Bancadero que se hizo sin dinero y sin pedirle permiso al sistema, ya atendió solidariamente a 30.000 pacientes. La radio La Colifata es otro ejemplo, coordinada por Alfredo Olivera y organizada por los internos del Hospital Borda, que rompió las paredes del manicomio.

Seguir creyendo en la revolución, en que es necesario un cambio del sistema de producción. Esa revolución sería lograr una mayor justicia social con creatividad, porque la mayor enfermedad social es la injusticia social. Mientras haya injusticia va a haber jóvenes que van a inventar de nuevo la revolución, con nuevos caminos que ellos imaginarán.

De todas maneras la solución de fondo, como siempre pasó en la historia, depende de un movimiento de masas inesperado e imparable que rescate un proyecto de país, de patria. Esta búsqueda de una identidad argentina no es fácil porque implica un cambio de paradigma, de modo de concebir la realidad.

A pesar de la tormenta y los negros nubarrones, va a salir el sol otra vez, como siempre ha ocurrido en la historia. Las sociedades hacen crisis cada tanto, otras terminan su ciclo y creo que a esta sociedad capitalista de rapiña y tan empobrecida humanamente, se le está terminando su hora.

Los argentinos estamos fragmentados, separados, nos peleamos entre hermanos.


O inventamos una patria desde nuestras raíces, que nos una... o esta crisis nos va a destrozar.

Análisis psicosocial del tango


El tango es un folklore muy genuino, y como todo folklore, expresa un momento histórico de un pueblo, es un intento de elaboración psicológica realizado colectivamente. El autor de la canción expresa una vivencia colectiva y es, en realidad, el portavoz de su pueblo.

Cuando se produce un florecimiento de música y canto colectivo, una forma singular de arte, aunque las metáforas poéticas siempre usen símbolos universales como el amor, la muerte, la soledad, etc, hay que preguntarse ¿qué es lo que intenta elaborar, qué trauma histórico del grupo refleja?

Respecto al tango nos preguntaríamos ¿qué grupo humano vivió la situación traumática de desamparo y frustración y qué grupo la elaboró poéticamente?

Nosotros pensamos que la gran inmigración de principios de siglo sufrió la profunda nostalgia del destierro y que fue la generación siguiente, los hijos, quienes pudieron elaborar esa pérdida. A esta vivencia de destierro se deben agregar el hacinamiento y las duras condiciones de vida en los conventillos que desintegraban el grupo familiar.

Así se produjo un folklore dramático, nostalgioso. Los letristas de tango más importantes vivieron también la situación de destierro de sus padres y estos últimos no pudieron cantar sus tristezas porque estaban ocupados en sobrevivir en las nuevas tierras. Entonces, fueron sus hijos los que elaboraron la pérdida.

Los folklores de los pueblos se amasan con el dolor y la desesperación de los sectores marginados. El tango nació en los prostíbulos, los piringundines de los suburbios, incluso los primeros tangos tuvieron letras pornográficas, podemos citar sólo algunos títulos: “Dos veces sin sacarla”, “Colgate del aeroplano” (y El Choclo, tenía otra letra…), y en pocos años conquistó el centro y terminó conviertiéndose en el principal símbolo de nuestra identidad nacional.

La matriz básica del tango es el abandono y la pérdida, desde el punto de vista psicológico tiene las características de un duelo no resuelto, pues no hay elementos de discriminación del yo, debido a una base esquizoide, debajo de la depresión. Podemos suponer una infancia abandonada que estructura un profundo sentimiento de pérdida sin posibilidad de superarlo, pues no hubo madre y padre que contuvieran el proceso de seguridad ontológica.

Hay estudios sobre el deterioro de los grupos familiares en el arrabal y los conventillos porteños, alrededor de principios de siglo. Este enorme sentimiento de marginación, producto de la explotación social, tiene su origen en la marginalidad extrema, la desocupación, la prostitución y la desintegración del vínculo materno-infantil. Este desamparo crea una disociación en los dos aspectos maternos: la madre real, que abandona y es odiada, y la madre evocada desde la ausencia, que es idealizada. Esto da lugar a “la mina traidora” y “la santa viejita”.

Lo dicho anteriormente puede ser sostenido por el análisis psicológico, a través de las letras tangueras de ese “paciente imaginario” que es el protagonista del tango. Si se toma el eje de la temática tanguera, vemos que en muchos de ellos se encuentra inicialmente una cierta escena básica: el abandono “traicionero” por parte de la mujer, luego la imposibilidad de reestructurar otra pareja y finalmente, la vuelta a la madre y al barrio. Se va “la mina” y “el paciente” hace una regresión a su infancia: llanto, inmovilidad, “tirado en la catrera…”, pérdida masiva del interés vital, “sin rumbo, desesperao…” y refugio en el vínculo materno, “hoy no tengo más que a mi madre…”.

Si tomamos las palabras más importantes de las letras tangueras se puede describir un proceso típico: mina, cariño, hechizo, traición, abandono, soledad, dolor, tormento, borrachera, maldita, castigo, venganza, volver, perdonar, evocar, madre querida.

Aquí vamos a señalar la paradoja de todo acto poético, el artista se nutre de su drama y lo transforma en un mensaje estético, reparador, transmuta su enfermedad en terapia, porque el personaje del tango, cantando su soledad, se comunica y convierte lo desgarrador en belleza.
Vamos ahora a analizar las líneas temáticas que creemos más importantes:




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