Alfredo Moffatt Terapia de crisis



Descargar 0.56 Mb.
Página2/9
Fecha de conversión10.12.2017
Tamaño0.56 Mb.
1   2   3   4   5   6   7   8   9

NIÑEZ

La vida empieza con un episodio bastante traumático, el parto, que es el año cero. Allí empieza una historia humana, que en realidad no comenzó en el parto, sino nueve meses antes, en la concepción. Cuando la pareja queda embarazada, ambos piensan qué destino va a tener ese ser, al nacer ya hay sobre el bebé una expectativa, que después se le hace saber: “vas a ser como tu padre”, o “como tu madre”, “un campeón”, “un fracasado como tu abuela”. Ese guión puede ser negativo o positivo, si se le dice “no servís para nada”, con ese mandato se está fabricando un depresivo o un minusválido.

El parto es un momento muy conmocionante, el bebé debe atravesar el canal de parto, después se le corta el cordón y ya se separa de esa especie de cápsula espacial que es el vientre materno. Cuando estábamos ahí, no teníamos que preocuparnos por comer o respirar.

Empezamos con un grito, al salir, que nos instala en el mundo, y seguimos con la dependencia simbiótica del pecho materno.

Luego, alrededor del primer año, suceden tres hechos fundamentales: el destete, que genera la primera sensación de pérdida, el primer duelo. Después sucede algo que es muy importante: el bebé deja de ser una tortuga dada vuelta y camina (con mi segunda nieta, cuando se largó a caminar, pude percibir la alegría que sienten al recorrer y conquistar el espacio). En ese momento comienza la exploración del mundo. La curiosidad infantil es muy importante, si en esa etapa le prohíben investigar, se inhibe su capacidad de curiosidad exploratoria, muy necesaria luego.

Y el tercer momento fundamental, es cuando adquiere la posibilidad de la comunicación simbólica, los padres lo incorporan al mundo de las palabras, o sea de los humanos. Con el aprendizaje de la palabra va a superar el encierro de la conciencia, la separatidad original de la mente.

Son tres cosas muy importantes: con el destete aprendemos a despedirnos, al caminar empezamos a investigar el mundo, y haciendo sonidos, los fonemas del lenguaje, aprendemos a comunicarnos.

Todo esto ocurre después del año, y alrededor de los tres años pasamos de bebé a niño. Paso a paso se van adquiriendo más experiencias, más palabras, con lo cuál se enriquece la vinculación con el mundo.

El camino que esa persona va a recorrer está propuesto desde antes del nacimiento, es inevitable que los padres proyecten en el hijo, creen que lo que a ellos les gustó, le va a gustar al hijo también, hay una proyección de frustraciones y de goces.

Todo esto le da al niño un argumento, un primer guión de vida, que no es genético, sino comunicacional. Le van induciendo cosas, un padre violento le va a proyectar miedo, una madre demasiado cuidadosa le va a hacer sentir que el mundo es peligroso.

Hay una primera etapa donde se da el argumento de vida. Cada uno de nosotros lo tiene y es un sentimiento de hacia dónde vamos y qué queremos ser.

Los abuelos son también figuras muy importantes. A veces, en la psicopatología o en la terapia, no se explica una fobia de un paciente por la historia que tuvo, ni siquiera por la historia de la madre, pero resulta que en el abuelo está la clave. A él no le pasó nada, a la madre tampoco, pero al abuelo le pasó algo terrible, a veces hay que buscar en dos generaciones para poder ayudar a la persona.

La gente que venía de la guerra, tenía traumatismos que explotaban, no en la generación más próxima, sino recién en la siguiente. La primera generación tenía que conquistar el país, y no tenía tiempo para elaborar el traumatismo, entonces pasaban el paquete de escenas traumáticas, sin abrir, a la siguiente generación, y le llegaba al nene con el mensaje: "esto te lo manda tu abuelo". Cuando abría el paquete salía un monstruo y se lo quería comer.

Cada etapa de la vida tiene una tarea. En la infancia se aprenden el juego y la creatividad, por eso los chicos que no jugaron lo suficiente tienen problemas de adaptación. Si no conservan la habilidad de jugar, no van a poder resolver luego los problemas de la vida. El mundo del niño es virtual, tiene amigos y lugares imaginarios, en él se ensayan los roles y las tareas que luego tendrán que cumplir.

La escuela genera la primera gran separación de la familia, el primer paso de la exogamia, y además tiene que dejar el rol de hijo para asumir el de alumno. Es el primer rol que no es familiar sino institucional, luego vendrá el de ciudadano, colectivero, albañil, maestro, etc., que lo incluye en el mundo social.

El niño tiene una manera de ver el mundo que está encuadrada en el juego, la realidad no es tan contundente o tan firme, porque de la realidad se ocupan los padres. Ellos no tienen esa realidad exigente que nos hace estar atentos a la sobrevivencia económica o a los peligros. Los chicos están en el mundo del "como si", del juego, son psicodramatistas, pueden retirarse de la realidad porque tienen a los padres que los contienen. Juegan distintas realidades, ensayan la vida.


JUVENTUD

La juventud comienza con período psicológicamente tormentoso, la pubertad, que es la revolución emocional y psicológica más grande que tiene un humano a través de toda su vida. Actualmente se ha adelantado, se da alrededor de los once a trece años. No hay otra similar, porque es biológica y muy abrupta, se entra bruscamente en la genitalidad. Además produce una gran revolución en el sentido de que cambia la ubicación en el mundo y la tarea, porque ¿cuál es la tarea en la niñez?: el juego, que es muy útil en el niño, porque está ensayando conductas futuras. Todos los juegos, incluyendo los eróticos (el viejo “juguemos al doctor”), la consigna “dale que”, instala ensayos psicodramáticos, donde van probando cómo van a hacer más adelante, van ensayando al adulto.

Luego del terremoto hormonal, que es la pubertad, el humano se transforma bruscamente en otro. De niño se transforma en joven, si en ese momento la sociedad no permite ese pasaje, entonces quedan los adolescentes en una desprotección psicológica muy grande. A un adolescente le puede ocurrir que no puede pasar de niño a joven por no poder incluirse en el mundo del trabajo por el desempleo, entonces pierde la posibilidad de concretar pareja y de formar una familia, por eso tiene la sensación que la vida se le paró. Ahí aparece lo que nosotros llamamos la población más riesgosa, que son los pospúberes. Ser adolescente en este momento es insalubre, y si además es pobre, está en un encierro trágico.

En el niño la sexualidad es difusa, recién se genitaliza con las hormonas de la pubertad, en las nenas con la menstruación que irrumpe bruscamente, y en los varones el cambio en el tamaño de los órganos, los pelos, la voz, el cuerpo (tenían un Fiat 600 y en poco tiempo les entregaron un enorme Falcon). Son torpes, porque tienen el esquema corporal mental de antes. Además, a la nena le crecen los senos, se transforma en señorita, es objeto de deseo de los hombres, no sabe cómo responder porque en su mente es todavía es una nena, hay una gran confusión, la pubertad es uno de los momentos de la vida de mayor despersonalización. Tengo la idea que esta etapa está mal diseñada (habría que quejarse, pero ¿a quién?…) tendría que ser más paulatino, como el proceso de la vejez donde te vas volviendo viejo de a poco, tenés tiempo de instalarte en “el viejo”.

En este momento del país es la población de mayor riesgo en drogas, accidentes y autoagresiones. Además, se les agrega la gran inquietud que genera la genitalización de la libido. Los vínculos pasaron de imaginarios a reales. Las hormonas sexuales producen la genitalización de la libido, por lo que necesitan a un otro real.

En el caso de la nena, pasa del osito al vecinito en muy poco tiempo. El vecinito es un vínculo independiente de ella, al osito le dice: "¿Me querés?" y él le contesta "si", en cambio el vecinito puede rechazarla, produce el primer diálogo contrastante, además el osito no embaraza, ni contagia HIV. Por otro lado el varón tiene que tener trabajo para conseguir pareja y luego, poder formar una familia, que es lo que sostiene el proyecto de vida en esta etapa. Y lo más grave es que justamente aquí está la mayor desocupación en el país.

La Naturaleza ha dispuesto que con la genitalidad surja la agresividad, que es necesaria para conseguir una pareja, proteger el territorio y defender la cría. Los animales también tienen ese desarrollo, un cachorro no muerde, un perro sí.

Otra cosa que aparece, especialmente en el adolescente varón, es la transgresión. Los adolescentes tienen que ser transgresores por que si no, no pueden inaugurar una nueva historia, tiene que decir "yo voy a hacer el mundo de nuevo". A veces tienen que romper todo para empezar otra cosa. Esto es necesario para mover la rueda de la historia y para poder tener una identidad distinta a la de los padres.

Antes de los once o doce años, los padres son los modelos a imitar, pero si esto sigue, no va poder lograr la singularidad de su identidad, por eso debe confrontar.

Antes la familia era una estructura contenedora porque había miembros con distintos roles, papás, tíos, abuelos, primos, y entonces existía la posibilidad de que si un tema no lo percibía uno de ellos, el tío canchero o la tía confidente (los psicólogos de antes) lo podían resolver. Todavía no se había inventado la psicología. Ahora que no hay más tíos o tías, pagamos para que nos escuchen.

La transgresión es importante en los adolescentes, pero hay un momento en que esta etapa se termina y es necesaria la exogamia. Gamia es familia, exo es afuera. Si se queda con los padres, no hace su vida, está dentro de la película de los padres y es un grandulón sin proyecto. Cuando se casa inaugura su propia película y los padres quedan como abuelos porque se modifican los roles. Es la ley de la vida, realizar su vida, pasar de la dependencia infantil a la autonomía adulta.

En este momento de crisis y de transformación social, hay un problema grave que surge en la pubertad y es que los padres y los hijos están en una crisis mutante. Por eso es muy difícil para los padres entender a los hijos, porque los adolescentes están en un mundo que tiene otras definiciones sobre el amor, la muerte, la locura, la droga, hay otra concepción y lo ven de distintas maneras.

El tema del machismo no existe más entre los jóvenes, una chica y un muchacho son iguales, el muchacho no domina, se ha dado vuelta, la iniciativa sexual la toma tanto uno como otro. Mi hija, cuando tenía catorce años, me dijo algo que me sorprendió: "Ayer en la fiesta, con las chicas, nos apretamos a tres flacos". Dije: "Está bien, se terminó con el machismo". Antes la nena tenía que ir al baile y esperar el cabeceo, si no, planchaba toda la noche. Ahora hay una igualdad de sexos, no hay sometimiento, ha cambiado, son pautas distintas. En la sexualidad también, hay cosas que la madre ni se imagina porque tuvo un mundo sexual distinto al que la hija vive hoy. Esto produce una fractura generacional y por eso es difícil hablar con adolescentes, inclusive hasta las palabras son diferentes. Una vez yo levanté el dedo y le quise decir algo a mi hija adolescente, pero ella me dijo: "Viejo, ya fuiste…" (creo que le estaba por hablar de la virginidad y el ahorro, dos cosas que no se usan más…)

A los jóvenes ahora les es más difícil armar un proyecto de vida, nuestro mundo era mucho más estable y seguro. El mundo de ellos es inseguro, hay violencia, hay drogas y ellos están incluidos ahí.

Todo esto perturba esta etapa y aparecen patologías que no son histerias, fobias o neurosis obsesivas como antes, sino que tienen más que ver con el vacío existencial. Dicen: "No sé para qué vivir, no me interesa nada". Es como la paralización de la vida, porque efectivamente están en una situación difícil. Esto a veces los lleva a la adicción al alcohol y las drogas para salir de ese vacío insoportable.

En la niñez, el avión de la vida toma velocidad y en la adolescencia toma vuelo con los proyectos adolescentes, se proyecta la vida: “quiero hacer tal cosa”… Cuando quiere tomar vuelo, en el momento de insertarse en el trabajo, aparece la desocupación, le cortamos el combustible y el avión de la vida se cae.

Los adolescentes están en un período donde la actividad es muy grande, están acostumbrados a un mundo visual y activo. Entonces, el instrumento para comprender y reparar ese mundo es el Psicodrama y también algunas técnicas de juegos dramáticos. En estos casos el adulto o el profesor deben incluirse en ese caos para poder transformarlo.

Me contó una profesora de música, que no podía lograr que sus alumnos la escucharan porque gritaban todo el tiempo. Cuando ella pedía silencio, no le obedecían. Lo que ella hizo fue gritar también, pero en forma acompasada. Los pibes la siguieron y terminaron haciendo un coro. Ellos tenían una energía desorganizada, pero la maestra no se opuso, se insertó en el problema, y logró encausar esa energía en forma de canto. Muchas veces, las técnicas que son efectivas son las de la filosofía oriental, que es no oponerse al problema, sino incluirse en él y modificarlo desde adentro.


ADULTEZ

La etapa de la adultez comienza actualmente alrededor de los 30 o 35 años.

Con el embarazo, la pareja se triangula con el hijo y se invierten los roles, el que era hijo pasa a ser padre y el que el era padre pasa a ser abuelo. La transgresión que sirvió para poder zafar de los padres y construir una nueva identidad ya no es necesaria. Ser un adolescente trasgresor es necesario, pero seguir siendo lo mismo como padre de familia, ya es boludez, no es funcional.

Si un muchacho no fue trasgresor en la adolescencia, no va a poder defenderse de adulto, va a ser un sobreadaptado. Si jugó mucho en la niñez, puede ser creativo en la adultez. Son funciones que se aprenden en estas edades, en esas etapas.

Los niños que no pudieron jugar porque tuvieron que trabajar, van a tener problemas después con la creatividad.

La adultez es un largo trecho, son muchos años (¿de los treinta a los sesenta?) Eso también depende de la clase social. Una nena de la villa hace la exogamia a los catorce años. En clase muy popular es prematuro el embarazo y en clase media, que somos sobreprotectores, ocurre más cerca de los treinta años. A veces, se casan, fracasan y vuelven a la casita de los viejos. El embarazo es lo que define la nueva responsabilidad porque la mujer se transforma completamente y la maternidad es una profesión para toda la vida. Es una experiencia psicológica muy intensa porque es una vivencia de simbiosis amorosa que el hombre nunca podrá tener. El hombre es un eterno solitario porque nunca tuvo la experiencia de esa gestación y de ese vínculo tan intenso como una mujer con su hijo, que la deja acompañada psicológicamente para siempre.

En esta etapa sucedió el pasaje de noviazgo a familia y la organización es completamente distinta, aparecen los hijos y se genera el grupo familiar.

La actividad de esta etapa es la familia y la producción, el trabajo. Si este falta, se desarma la familia porque las dos piernas con las que andamos la vida son la familia y el trabajo, la familia sirve para lo interno, para los vínculos cercanos, y el trabajo sirve para la realización social.

Si a un hombre lo echan del trabajo queda rengo y, si debido a esto se desarma la familia porque no la puede mantener, queda fuera de la realidad, pues ésta se estructura con el trabajo y la familia. Por eso el desocupado no sólo pierde el dinero, sino el rol profesional, los horarios, los vínculos, etc., se puede decir que se le desarmó la vida. Hasta los animales organizan su realidad en base a conseguir la comida y aparearse.

En clase media se llega a la adultez alrededor de los veinticinco, treinta años, porque los padres lo pueden sostener. En clase popular los padres los mantienen con suerte hasta los dieciocho años, pero en los sectores marginales, por ejemplo en los chicos de la calle, las vivencias de desamparo, los hacen adultos precoces, tuvieron abusos, abusaron, sufrieron e hicieron crueldades, son adultos a los ocho, diez años.

Una vez una paciente, para recuperar recuerdos de su infancia, trajo a su tía, una señora de setenta y seis años. Yo me imaginaba que sería una viejita arrugada, pero vino una mujer con un cutis de porcelana y unas manos como de una chica de veinte. Después, la paciente me explicó que la tía había sido una fóbica grave, y que nunca había salido de la casa ni había tenido pareja, que son dos cosas que producen expectativa y emoción (ahí me di cuenta que salir a la calle y coger es lo que te envejece…). Ella había quedado congelada en el tiempo, no había vivido (yo no le avisé que no había vivido… hubiera sido una crueldad) estaba nuevita, no había sido usada, estaba como la habían entregado, cero kilómetro.
VEJEZ

La negación de la edad es una tontería. Yo tenía miedo a esta etapa que empieza después de los sesenta años. Ahora, que más o menos estoy instalado en ella (tengo setenta y tres años), me doy cuenta que se me ha simplificado la vida, y la mayor parte de las cosas que antes me preocupaban, ahora creo que son boludeces, pero quedó lo esencial: el amor, los hijos, la justicia social, la solidaridad (y también el dulce de leche y la crema chantilly…)

Esta edad no está tan mal, el tema de la muerte siempre angustia, pero yo creía que iba a ser peor. Es una tontería hacerse el pendejo, fíjense si tuviera que ir al gimnasio, sería todo un laburo y no podría gozar de esto de hacerme el filósofo. Cuando cumplí sesenta años hice una fiesta en la Escuela. Y dije: tengo dos caminos, o me convierto en un viejo sabio, o en un viejo pelotudo. Lo último me pareció aburrido. Cuando no asumís la edad, no gozás ni la una ni la otra.

El temor a la vejez hace que la ocultemos, que sea considerada como algo indigno, a ocultar en un geriátrico porque ya no servimos más.

Acá en la Argentina tenemos la cultura de Mirta Legrand, pobre Mirta, para conservar la juventud debe usar una máscara de cirugía y no está gozando de esa edad.

Cuando estuve en Estados Unidos había una actriz que había sido muy famosa, Bette Davis, que ya estaba muy viejita y tenía el rostro con las arrugas del tiempo. Era conductora y tenía un programa muy respetado, en el que podía decir cosas sabias, porque estaba cómoda en esa edad, era creíble.

También en Italia, estando en una plaza de Roma, pude ver que estaban todos los viejitos (los respetados nonos) jugando a las cartas y tomando Cinzano, con gran dignidad, y la gente iba a preguntarles cosas. El que vio la película casi hasta el final, sabe perfectamente cómo es, y puede avisarle a los otros cómo viene la mano de la vida.

Pero en la Argentina, cuando llegás a esta etapa, te meten en un geriátrico y no aprovechan la historia, que es necesaria para construir el futuro.

En el Amazonas no hay jubilación de viejos. Yo fui hace muchos años, de aventurero, con mochila y bolsa de dormir, y ahí estaban los viejitos de la tribu mirando el río Xingú que desemboca en el Amazonas. Y pensé: "Ahí está la biblioteca nacional"... Uno sabía de partos, otro de canoas, otro de plantas medicinales, a ellos los cuidaban mucho, porque eran los transmisores de la sabiduría, no había transmisión escrita (se moría el de las canoas y tenían que cruzar nadando…) Tenían una dignidad como los que vi en la India. Allí, en el proceso de vida, se respetan todas las etapas.

En estos países de la cultura occidental, tecnológica, donde lo que no es nuevo hay que tirarlo, lo mismo se hace con los seres humanos, y eso es una tontería. En la cultura norteamericana todos tienen que ser jóvenes y lindos.

Hay una etapa de la vida en que uno es niño, otra en que es joven, otra donde es adulto y otra donde es viejo. Nosotros atravesamos las cuatro etapas de la vida, si negamos una, vamos a tener problemas. Si se nos niega la infancia vamos a perder la creatividad, si se nos reprimió la adolescencia, vamos a perder la rebeldía.

Lo importante es seguir creciendo, es como pasar por distintas estaciones. En cada una hay que bajarse y tomar el otro tren (son las crisis evolutivas). Algunos se bajan en una y ahí se quedan, no siguen en el viaje de la vida.

Cuando no se transita uno de los pasajes evolutivos, se produce una perturbación. Si la niña no puede genitalizarse, queda en un vínculo infantil y no asume sus posibilidades de hacer pareja, es la hija que queda captada por un padre muy sometedor, tiene cuarenta años y vive con el padre. Pero no puede hacer pareja con el padre por el incesto y por la diferencia de edad, son dos mundos distintos. Lo mismo ocurre con el varón, cuando muere el padre, y la madre lo coloca en el rol del hombre de la casa. Ese adolescente empieza a desfasarse de su objeto sexual, que es una novia, y es el típico solterón, o se casa y tiene problemas, no se despegó de la madre.

La concentración urbana genera la familia nuclear: papá, mamá y uno o dos hijos, donde es tan pequeño el espacio, que no cabe el abuelo, va al geriátrico, después tienen que mandar al nieto a la guardería, pero ¿quiénes son los mejores cuidadores para el nieto? el abuelo y la abuela. ¿Qué mejor maestra jardinera que un abuelo o una abuela? Ambos están fuera de la producción, fuera de la tensión necesaria para la lucha cotidiana, ambos están en el mundo de lo imaginario...

En Santiago del Estero el tata viejo es un personaje muy importante. Es el que sabe la historia de la familia, transmite la información, los agüelos cuidan al gurí, las dos puntas de la vida se complementan.

En nuestro país la vejez está desvalorizada, los viejos son marginados, el cambio social fue tan brusco que su experiencia habla de una Argentina que perdimos, si terminan en el geriátrico, los tratan como chicos, los retan y los humillan, se deprimen y aparecen todas las enfermedades que tienen que ver con las bajas defensas.

En cambio, en las sociedades más sanas, esta es una época muy rica, porque es la de la reflexión, que es parecida al juego y la creatividad, pero ya después de haber visto la película entera y haberla entendido. Es como el que viajó mucho y ahora puede ver el panorama del viaje.

La última etapa es lo que se llama la senectud, que a veces tiene un deterioro grave, neuronal, de las funciones mentales. De todas maneras, el final del proceso de la vida, que es la muerte, es un tema negado en nuestra cultura. El final, la agonía, a veces tiene características traumáticas, como algunos partos, al inicio. Los humanos somos todos de la tribu de los "Uterumbas", porque vamos del útero a la tumba.

Se puede estar en cualquier edad, incluso setenta, ochenta años, y el que tiene un proyecto se aleja de la muerte. Eso lo vi en Pichón anciano, él decía: “la muerte está tan lejos como grande sea la esperanza que construimos”, el tema es la construcción de la esperanza. ¿Cómo la podés construir?, si esa historia tiene sentido y se arroja adelante como esperanza.

Padres que no le tienen miedo a la muerte hacen hijos que no le tienen miedo a la vida.

Psicopatología

Modos de enfermar


En la Terapia de Crisis el interés se centra en la resolución del problema y no en el análisis del diagnóstico. Aquí analizaremos los cuadros de despersonalización, depresiones, fobias y las psicopatologías de acción que aparecen en las épocas de crisis social y en los grupos de riesgo.

De todos modos describiremos brevemente los cuadros estabilizados y crónicos, que no son patologías de crisis, como la histeria y la neurosis obsesiva, en los que nos parece indicada la terapia psicoanalítica pues necesitan desarrollar una neurosis de transferencia y un largo proceso de análisis.


Depresión

Cuando falla el mecanismo que transforma la pérdida en recuerdo se instala el fantasma de la depresión. El depresivo se vincula con un fantasma que es alguien que está y no está. Como queda abrazado a lo perdido y pierde los brazos para vincularse con personas reales, vive en el pasado.

Las causas pueden ser de dos tipos: una por pérdida traumática (orfandad, pérdidas importantes que no tuvieron el proceso de duelo, que no pudieron llorarse y compartirse) y la otra es por no haber tenido un hogar donde se le enseñara el deseo, la exploración del mundo, sólo aprendió la desesperanza, son familias grises, escuelas de frustración.

El diálogo es interior y tiene como argumento el reproche o la culpa. El mundo le es ajeno y lejano, su percepción es endo-perceptiva (está dirigida hacia adentro).


Paranoia

En cambio, el vínculo paranoide, es el miedo. Se presenta con alarma, es exo-perceptivo (dirigido hacia afuera). El paranoico está muy atento a lo que va ocurrir. Es un vínculo adelantado en el tiempo. Está controlando qué vas a hacer, pregunta “¿Por qué me estás mirando?”, "¿Por qué te pusiste la mano en el bolsillo? ¿Qué vas a sacar?" Está alarmado. El argumento vincular es atacar o huir.

Hoy tenemos en todo Buenos Aires un clima paranoide por los asaltos y la ansiedad del futuro, tenemos un tono muscular de contracción que desgasta porque consume mucha energía, es como trabajar el doble. Contraigo el brazo porque tengo ganas de dar un golpe, y tengo contraídos los músculos para hacerlo. Al mismo tiempo, para no hacerlo, contraigo los músculos contrarios, esto consume doble energía. A este estado se lo denomina estrés.

Cuando el futuro no puede organizarse en base al deseo se genera la estructura del miedo para que no quede el futuro vacío, para tapar este vacío “lo llenamos de miedo”, si se nos desvanece el deseo, “la zanahoria” (que es un recuerdo placentero) colgaremos del hilo que hace caminar al burro, una araña (que es un recuerdo doloroso), que configurará un futuro temido que organiza una dirección, aunque luego no la podemos recorrer porque nos da miedo. Por lo tanto el paranoide queda paralizado, el diálogo básico es externo, atacar o huir. El mundo es un campo de batalla.


Fobias

El fóbico es el hermano menor del paranoico, el paranoico siente que todos lo persiguen, percibe el mundo como peligroso, en cambio el fóbico especializa y discrimina al perseguidor, pueden ser los perros, la oscuridad, algún insecto, las mujeres, las alturas, los encierros claustrofóbicos; tienen la fobia ubicada en un lugar y pueden manejarla, evitan eso y van tranquilos, no van donde hay perros, prenden todas las luces y más o menos la controlan. A veces lo logran con un acompañante contrafóbico, salen con determinado objeto o persona y se sienten tranquilos.


Histeria

Es un trastorno usual en la mujer, aunque también se da en el hombre. En ambos casos la estimulación erótica que prometen resulta frustrante a la hora de la resolución sexual (en criollo: “calienta la pava y no toma el mate”). En las crisis histéricas puede presentarse la despersonalización, como también trastornos físicos como desmayos, sensación de frío intenso, paralización. En los cuadros graves se acerca al trastorno esquizofrénico y en este caso se habla de psicosis histérica. El tratamiento de prescripción es el psicoanálisis, recordemos que la histeria es el cuadro central de la psicopatología freudiana.

Es, más bien, un cuadro de la burguesía. Podemos decir que requiere de un escenario elegante. En la villa el juego histérico, que es escena y seducción, no se puede mantener porque las necesidades son muy concretas y no permiten darse ese lujo: se mueren de hambre o la violan. La histeria era funcional en los grandes salones vieneses o actualmente en shopings lujosos.

El sexo se representa y no se presenta, no llega a la consumación, porque la seducción histórica es hacia el padre; cuando se acerca la consumación sexual aparece el tabú del incesto que la impide y el juego termina en frustración. Es un cuadro que nace de la represión de la sexualidad como ocurría en la sociedad victoriana.

Aclaramos que la persona no está mintiendo sino que cree en su representación, entra en lo que se llama trance histérico. Por eso Freud, en los primeros tiempos, trató las histerias con técnicas de hipnosis, induciendo el abandono del síntoma.

Tiende a generar conflictos triangulares por sus orígenes edípicos (la seducción al padre y la competencia con la madre).


Neurosis obsesiva

Tiene características opuestas a la histeria, la expresividad es mínima. La patología está centrada en los rituales obsesivos que controlan el entorno. Si en la histeria puede hablarse de una máscara, en la neurosis obsesiva sirve la imagen de la calesita que da vueltas continuamente, parece que avanza pero no va a ningún lado.

El obsesivo ordena pero no organiza su tarea, desarrolla actividades inútiles porque repite estereotipadamente sus maniobras. Están siempre abriendo y cerrando la llave del gas hasta que se quedan con la llave en la mano. Son pacientes angustiados y tensos.

Si la histérica puede resultar estimulante porque necesita seducir a su público o entorno, el obsesivo produce aburrimiento, es inexpresivo, un verdadero plomazo. Los dos cuadros desean retener el tiempo evanescente, la histérica representando su escena una y otra vez y el obsesivo repitiendo su ritual sistemáticamente. Los dos impiden la sensación existencial de pérdida pero al costo de no vivir vínculos reales.

En su base, son dos mecanismos psicológicos fundamentales para la vida social siempre que no se hipertrofien como enfermedad. El núcleo histérico permite la capacidad de ser expresivos, de demostrar emociones y con el núcleo obsesivo podemos organizar adecuadamente la realidad.

Tienen que ver con amor y trabajo que son las dos piernas para el viaje de la vida.


Personalidad confusa

Es el otro extremo de la neurosis obsesiva. Es la persona que vive en medio del caos, donde no puede hacer planes ni ordenar su mundo. En este cuadro todo es imprevisto y desconcierta a los demás. Estas personas viven con un gran monto de angustia por la continua vivencia de una catástrofe incontrolable e imprevisible.




Simbiosis

También es importante en la patología del vínculo, la simbiosis (no nos referimos a las simbiosis funcionales sino a aquellas intensas donde cada uno mutila las funciones del otro). En los casos de simbiosis agudas, entre las dos personas hacen sólo una, pues ninguna de las dos adquirió autonomía yoica, “se puede estar solo de tan cerca”.

Un ejemplo son las parejas sado-masoquistas donde el que hace el papel de víctima está utilizando al victimario para cumplir con su propia escena.
Brote psicótico

En el brote psicótico el enfermo habla desde una significación distinta a la nuestra, dice una palabra que para él tiene una significación delirante, por ejemplo: cree que la palabra perro puede morder, no discrimina entre el signo y lo que señala. Esta omnipotencia de la palabra está presente también en la infancia y en los rituales mágicos, donde una palabra secreta puede enfermar o matar.

El brote genera un sentimiento de vacío inaguantable donde el paciente siente que queda cósmicamente solo. Entonces crea su delirio, que le permite vincularse con alguien, que muchas veces es un perseguidor que puede ser un marciano o un monstruo. En el delirio paranoide, el perseguidor lo controla, con lo cual él se siente mirado y vuelve a existir. Además tiene un otro con el que puede dialogar aunque sea delirantemente.

Hacen ensaladas de palabras, las pegan de cualquier manera y resultan creaciones a veces muy hermosas. En el fondo del Borda trabajábamos la poesía psicótica, unen palabras mejor que Neruda, crean neologismos que son nuevas palabras inventadas. Cierta vez estaban describiendo un asesinato, vi en la pared del Hospicio el dibujo de un cuchillo con sangre y abajo decía “cuchangre”, me pareció espantosa esa palabra porque sintetizaba las dos cosas en forma de pensamiento primario. ¿Se puede aludir a un asesinato con mayor economía que la palabra “cuchangre”? (cuchillo y sangre).


Esquizofrenia Mensajes paradojales

La madre del esquizofrénico es muy especial. Según la teoría sistémica, que se basa en la teoría comunicacional, para fabricar un esquizofrénico es necesario que la madre le dé mensajes absolutamente paradojales, le interprete la realidad de otra manera y además exija que el niño acepte esa definición. Suelo dar como ejemplo el caso de una madre que trae a la consulta a su hija con un brote esquizofrénico. La hija dice: “Mamá, traeme el saco porque tengo frío”, y la madre le contesta: “Vos no tenés frío, tenés hambre”. No acepta lo que ella dice. Si dice: “Tengo rabia”, la madre contesta: “No, yo sé que vos estás triste, ¿no va a saber tu madre lo que te pasa?” Continuamente la define como otra cosa de lo que es y la chica empieza a decodificar de manera distinta. Si de niña le pregunta: ¿Por qué papá me mira con rabia? (puede ser que el padre realmente se sienta desplazado), la madre le dice: “¿Por qué decís eso? ¿Por qué sos tan mala? Vos no lo querés a papá”. Luego, cuando alguien la mire con rabia, ella va a creer que no la quieren. Si la hija pide aclaración, la madre le contesta: “¡No seas insolente con tu madre!” No acepta nunca la rectificación del doble mensaje. En teoría de la comunicación se llama double bind, doble atadura, se dice algo en un nivel y en otro nivel lo contrario y se impide señalar la contradicción. La madre se conduce como si la hija fuera una prótesis suya, no acepta que ese ser es un existente independiente.

Otro ejemplo de mensaje paradojal sería el de una esposa que le dice al marido: “¡Tenés que ser más varonil! ¡Te ordeno que vos seas el que manda acá!” El marido piensa: “Si ella me ordena que yo mande, en realidad está mandando ella”. También el caso de un sargento que le dice al soldado: “¡Le ordeno que me desobedezca!”. Y si el soldado dice: “Sargento, me está ordenando algo contradictorio”, la nueva orden es: “¡Obedezca, soldado!”.

En todos los casos el pedido es incongruente en sí mismo. Esto lleva a la paralización porque cualquier cosa que se haga está sancionada, la comunicación es una trampa.

Para que esta modalidad comunicativa, que llamamos doble vínculo, sea patológica y que, acompañada por otros factores, produzca una esquizofrenia, tiene que estar dentro de una relación intensa, de sobrevivencia. Como la relación que tiene el niño con los padres.

Si la madre sonríe y le dice: “Yo te quiero mucho” pero lo empuja y cierra la puerta, el niño no sabe si lo quiere, o lo que quiere es echarlo. La clave está en afirmar algo y en otro canal calificar negativamente lo anterior. En este caso, en canal verbal “te quiero” y en canal gestual “rechazo”.


Shock psicológico

A una persona que está en situación de shock psicológico agudo, no le podemos hablar, quedó detrás de las palabras y suelen ponerse en posición fetal, lo que indica que está regresado. Para estos casos hay maniobras corporales como el abrazo de contención. Si está en pánico agudo, debe ser atendido con una técnica corporal llamada “maternaje”, que consiste en abrazarlo casi como a un bebé por su regresión aguda. Incluso hasta se mea y se caga, lo que indica que regresó a la etapa anterior al control de esfínteres. Luego irá volviendo a la realidad gracias al proceso terapéutico que, por etapas sucesivas, lo llevará a su edad actual.


Abuso sexual en menores

Las malas experiencias, como un abuso sexual en la niñez, pueden después traer problemas en la sexualidad adulta. Lo curioso de la mente es que se puede reparar lo sucedido, se puede modificar el pasado. Cuando soñamos podemos volver a la profundidad del inconsciente y con técnicas de ensueño dirigido y psicodrama podemos revivenciar con plena sensación de actualidad aquel hecho doloroso. A través de una catarsis, se externaliza el recuerdo, se pone en palabras y se entiende el traumatismo.

Los abusos sexuales en los niños son muy confusos, ambiguos y paradojales porque el que tiene que proteger es justamente el agresor. Muchas veces la madre es cómplice y dice: "Eso no pasó, mentís", con lo cual la nena cree que está loca, porque la mamá es la que le define la realidad. El mundo, para la criatura, se convierte en algo que no comprende. A veces la madre le dice: "Vos lo provocaste", esto es muy frecuente, y entonces la nena cree que es puta, aunque ella sabe que no sedujo, y entonces se confunde. Por eso, este tipo de experiencias traumáticas a edades muy tempranas, dejan huellas profundas. Es algo que sucede de noche y es ocultado en el día, está inscripto en la nocturnidad y por eso es muy confuso. Durante el hecho, en el niño o niña, hay conciencia crepuscular, no entiende bien si ocurrió o no.

He trabajado en algunos casos en los que, en la cama de la nena, apareció semen, y la madre le hizo creer a ésta que era té con leche.

Cuando la nena víctima del abuso se hace adulta, desarrolla síntomas mutilatorios de su sexualidad como frigidez o vaginismo, que es la contracción espasmódica de la musculatura vaginal que impide la penetración. Para curarlo se debe revivir dolorosamente la escena con técnicas de regresión, ensueño dirigido o psicodrama, para luego poder verbalizarlo. Podemos decir que es algo que no supuró en su momento. Es como un absceso con pus, hay que punzarlo para que salga la infección y se cure.
El síntoma es defensivo

Observamos frecuentemente que en la historia de los chicos adictos no ha habido afecto en sus vínculos infantiles. Tienen la vivencia de vacío existencial, llamado síndrome de vida vacía. Muchas veces la droga da una salida a esa situación, aunque el remedio termina siendo peor que la enfermedad.

Siempre que alguien hace un síntoma, lo hace para protegerse de algo peor, y para modificarle ese mecanismo, antes tenemos que darle otra cosa en sustitución. Cuando a un chico de la calle, que se llamaba “Huesito” (podemos imaginar la razón) le pregunté por qué se daba con el Poxi, me dijo: “Yo duermo donde vos caminás, ¿querés que me vuelva loco? Dame una casa y yo dejo el Poxi”. El pegamento era la defensa ante la vivencia de vacío.
Deprivación social masiva

Si el humano queda totalmente solo deja de existir. Lo de Robinson Crusoe, de estar veinte años solo en una isla desierta, es una ficción. En la vida real, a los seis meses, cualquiera se vuelve loco. Como era inglés, podía haber durado un poco más, si hubiera sido italiano, sobreviviría solo una semana, hubiera hecho un delirio, y como era religioso, un delirio místico.

El buzón es un lugar de castigo que tiene toda cárcel, al que los presos temen más que a la paliza. Está muy aislado, a oscuras, no se oye ningún ruido, es un lugar pequeño en el que entra una sola persona. Cuando los presos son metidos allí, sienten que desaparecen. Al poco tiempo de estar solos, sin ver ni oír nada, comienzan a delirar.




Compartir con tus amigos:
1   2   3   4   5   6   7   8   9


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

    Página principal
Universidad nacional
Curriculum vitae
derechos humanos
ciencias sociales
salud mental
buenos aires
datos personales
Datos personales
psicoan lisis
distrito federal
Psicoan lisis
plata facultad
Proyecto educativo
psicol gicos
Corte interamericana
violencia familiar
psicol gicas
letras departamento
caracter sticas
consejo directivo
vitae datos
recursos humanos
general universitario
Programa nacional
diagn stico
educativo institucional
Datos generales
Escuela superior
trabajo social
Diagn stico
poblaciones vulnerables
datos generales
Pontificia universidad
nacional contra
Corte suprema
Universidad autonoma
salvador facultad
culum vitae
Caracter sticas
Amparo directo
Instituto superior
curriculum vitae
Reglamento interno
polit cnica
ciencias humanas
guayaquil facultad
desarrollo humano
desarrollo integral
redes sociales
personales nombre
aires facultad