Alfonso Sancho Rodríguez


¿Es conveniente incluir apartados y subapartados en esta pregunta?



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¿Es conveniente incluir apartados y subapartados en esta pregunta?

No hay inconveniente en dividir el comentario en partes y titularlas si lo consideras necesario. Teóricamente, esto facilitaría la labor del corrector y haría más legible el texto. No obstante, puede ocurrir que no sea prudente dar demasiadas facilidades al profesor-corrector para que descubra las carencias de nuestro trabajo. Además, el contenido de algún apartado podría resultar raquítico si tratamos de ajustar un esquema general y previo a cualquier texto concreto. Parece recomendable, por tanto, contestar a esta pregunta en un solo bloque. No quiere ello decir que no debas utilizar párrafos según dictan las normas de puntuación y el sentido común.



Extensión ideal del comentario

Si en las preguntas anteriores te recomendaba concisión, en ésta parece conveniente lo contrario. Creo que a la mayoría de los correctores puede resultarles más disculpable  un comentario farragoso –incluso– que uno tan esquemático que no se pueda observar en él la capacidad expresiva del que se examina. No se pide un esquema ni una contestación telegráfica.

Siendo más concreto, creo que el mínimo recomendable se puede situar en unas quinientas palabras (un folio por las dos caras con letra normal). La extensión máxima te la dictará la propia limitación del tiempo del examen (una hora y media). Aunque a esta cuestión debes dedicar más tiempo que al resto por su peso en la calificación, es fundamental que no dejes ninguna pregunta en blanco. Puesto que puedes contestar las preguntas en el orden que prefieras, quizá debas dejar ésta para el final y dedicarle todo el tiempo que te quede.

Recomendaciones oficiales

La Ponencia de Lengua, recogiendo las observaciones que han ido realizando curso tras curso los correctores de las pruebas, ha distribuido a los departamentos de los institutos y colegios un documento en el que se ofrecen recomendaciones y consejos para la realización del examen. Transcribo aquí lo relacionado con la tercera pregunta:

Las dos primeras preguntas constituyen una fase previa a la tercera pregunta: Comentario crítico sobre el contenido del texto. La finalidad de dicha pregunta es evaluar la capacidad del examinando para enjuiciar lo dicho en el texto, asintiendo, disintiendo o matizando de forma razonada, pertinente y rigurosa. En otras palabras, se solicita del estudiante el enjuiciamiento y valoración del contenido de texto, así como su opinión sobre el tema.

No hay, pues, recetas ni esquemas preestablecidos ni un solo modo de realizar un comentario crítico sobre el contenido del texto, pues caben diversos enfoques y distintos métodos. No obstante, la Ponencia considera oportuno insistir en qué consiste (sic) el comentario crítico del texto y resaltar, desde la experiencia adquirida en la corrección de los exámenes, cuáles son los errores más frecuentes detectados en la realización de dicho comentario para evitar su reiteración.

Por comentario crítico se entiende una valoración personal del texto mediante criterios objetivos y explícitos. Consiste, por tanto, en la expresión de juicios interpretativos y valorativos del texto. Tanto la interpretación del texto como la valoración han de fundamentarse en razones y argumentos convincentes.

El comentario crítico no es un resumen, ni volver a copiar el texto con otras palabras, ni una impresión subjetiva, laudatoria o detractora; es dar una respuesta a las cuestiones que plantea el texto. Por eso, consiste principalmente en destacar, afirmar, negar y objetar algo a lo expuesto y, para ello, es necesario tener una opinión sobre el tema, tener una mínima información. Para llevar a cabo esa valoración, el alumno deberá confrontar las ideas expuestas en el texto con la visión personal que tiene sobre el mismo.

Para facilitar la transición de las preguntas 1ª y 2ª, evitando reiteraciones innecesarias en la 3ª, y para facilitar que el comentario se desarrolle en fases progresivas y articuladas, se sugiere que se adopten los pasos siguientes:


  1. Adopción por parte del alumno de un determinado punto de vista (perspectiva objetiva o subjetiva) ante el tema básico o la tesis desarrollada en el texto.

  2. Confrontación del punto de vista adoptado con las ideas, juicios, razonamientos..., desplegados por el autor en el proceso del discurso.

  3. Conclusión sintética y personal (objetiva o subjetiva, razonada por supuesto, y ajena a opiniones arbitrarias).

En cualquier caso, deben evitarse errores tan frecuentes como:

  1. Expresar impresiones personales de agrado o rechazo sin justificar.

  2. Limitarnos a expresar la adhesión o rechazo del texto con un "estoy de acuerdo con lo que dice..."

  3. Reproducir un esquema fijo, predeterminado e inadecuado al texto. Muchos de los apartados a los que se intenta responder quedan vacíos de contenido.

  4. Entender crítica como censura.

  5. Aprovechar el texto para el desarrollo del tema de teoría o historia de la literatura.

  6. Fórmulas memorísticas, estereotipadas, comentario previo, prescindiendo del texto.

  7. Intentar encontrar los errores de coherencia o cohesión que no existen en el texto.

  8. Volver a contar, de forma más extensa, el resumen del texto.

  9. Pretender hacer un ejercicio de crítica literaria (plano fónico, léxico, morfosintáctico...).

Es más difícil la teoría que la práctica

Es posible que, una vez que has leído todo lo anterior, te encuentres aun más perdido que al principio. No resultaría extraño, porque, como dije arriba, este tipo de comentario es difícil de sistematizar. Pero debes vencer el pánico al folio en blanco, que invade incluso a los escritores más experimentados. Empieza a escribir sin ser demasiado exigente contigo mismo en los primeros ejercicios. Estoy convencido de que, cuando hayas hecho cuatro o cinco comentarios críticos, empezarás a sentirte seguro con esta práctica y convendrás conmigo en que, probablemente, sea ésta la pregunta más sencilla de todo el examen.




2º examen propuesto para las pruebas de 2004 (opción A)

Texto

 

Dos terceras partes de la población tiene un peso normal, de acuerdo a las normas médicas, pero prácticamente todos ellos quieren adelgazar. Si se trata de mujeres, aún más. La mitad de las chicas que vemos delgadas se ven a sí mismas gordas. Su ideal sería estar flacas. Lo flaco se opone a lo gordo como lo bello a lo feo, la liviandad se opone a la pesantez como el bien al mal. En otro tiempo las mujeres manifestaban con su cuerpo la condición de madres; con grasa y proteínas para proveer a los bebés. Ahora el modelo materno se incluye entre las gordas y, cuando el embarazo desaparece, la protagonista aspira a borrar de inmediato todo indicio de su anterior condición. En el mundo tan sólo un 2% de la población posee las medidas y el peso de las profesionales y los profesionales que desfilan en las pasarelas. Una modelo suele pesar entre 15 y 18 kilos menos que una mujer considerada normal. La consecuencia es que el modelo se hace de todo punto inalcanzable y la sensación de hallarse en falta cruza de un lado a otro la humanidad occidental. Estar gordo no puede estarlo siquiera el señor rico porque denota en su obesidad alguna ignominia, un gansterismo ominoso o un abuso despiadado de la explotación. El multimillonario no alude hoy, con su figura, a una bolsa repleta de oro sino a la idea genial, como de artista, que ha conseguido hechizar al público y atraer magnéticamente ingresos. Ingresos que, a su vez, no pesan, flotan, patinan, aparecen o se esfuman en las pantallas. Pero si la economía es intáctil, el capital ingrávido, las empresas transparentes, ¿cómo asombrarse de la obsesión por enflaquecer? El punto máximo de la elegancia es el hueso y todo aquello que se le adhiere debe cuidar de no hacerse notar. El estilo del mundo tiende a lo sucinto, al tono simplificado y digital: los aparatos ligeros, las comunicaciones sin cables, la música sin instrumentos, la gimnasia sin esfuerzo, la alimentación sin calorías, la realidad virtual. El peso parece de otra época mientras el siglo XXI se desarrolla en el aire, como una emanación de las cosas sin las cosas, como una voz de los volúmenes sin espesura, como una historia descargada de destino, un presente inconsútil y aligerado de más allá.

Vicente Verdú: “Delgadez”, en El País, febrero de 2004



 

Preguntas

  1. Redacte un resumen del texto. (Puntuación máxima: 1 punto)

  2. Indique el tema y la organización de las ideas del texto. (Puntuación máxima: 2 puntos)

  3. Comentario crítico sobre el contenido del texto. (Puntuación máxima: 3 puntos)

  4. Responda a una de las dos cuestiones siguientes: (Puntuación máxima: 2 puntos)

a) Explique las relaciones sintácticas que se establecen entre las oraciones del siguiente fragmento: Ahora el modelo materno se incluye entre las gordas y, cuando el embarazo desaparece, la protagonista aspira a borrar de inmediato todo indicio de su anterior condición.

b) Analice la formación de las palabras siguientes y explique su significado: Liviandad, despiadado, ingrávido, enflaquecer.



  1. Responda a una de las siguientes cuestiones: (Puntuación máxima: 2 puntos)

a) Explique las características más importantes del lenguaje periodístico.

b) Describa las características de los principales subgéneros periodísticos.


Lourdes Vicent Alaminos

Alumna de 2º F

Instituto Santa Catalina de Alejandría

Jaén


Curso 2005-2006

 




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