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Tabla de contenido



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(Agradecimientos)

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Desde el mismo momento en que comencé a planificar esta Tesis y surgieron las primeras ideas que permitieron su construcción, inicié también el largo camino y la acumulación de una enorme deuda intelectual, que merece hoy, ser reconocida por mí.

Los aportes técnicos y teóricos que me ayudaron a elaborar esta investigación, por parte del Dr. Eduardo P. Tonni y del Ing. Luís P. Traversa fueron un estímulo constante de superación.

He recibido también un importante cúmulo de ayudas de los profesionales y técnicos del LEMIC, (Laboratorio de Estudios Multidisciplinarios e Investigación Tecnológica) y del CIDEPINT (Centro de Investigación y Desarrollo de Pinturas) dependientes ambos, de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires, mereciéndose destacar entre ellos al Sr.Raúl Pérez, como también la colaboración brindada en la identificación de maderas provenientes de sitios arqueológicos de la Ciudad de Buenos Aires, por parte del Ing Agr. Macelo Otaño, Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales, UNLP.

Es necesario también recordar la colaboración brindada por el personal del Archivo General de la Nación y del Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires.

Un párrafo aparte que merece destacarse, es mi enorme gratitud a la Directora de Tesis Prof. Silvia C. Mallo que me guió en el campo de la investigación histórica y supervisó el contenido de este trabajo, alimentó las ideas, revisó los borradores una y otra vez, siendo además una implacable y meticulosa crítica, que no puedo dejar de destacar.

Finalmente estas últimas palabras, son para admitir que todos los errores u omisiones del presente texto, son fruto de mis análisis y en nada pertenecen a todos los que me ayudaron y permitieron concretar esta Tesis.

Osvaldo Otero
Pienso que la Historia te gusta como me gusta a mi cuando tenía tu edad, porque se refiere a los hombres que han vivido y todo lo que se refiere a los hombres, a cuantos mas hombres es posible, a todos los hombres del mundo en cuanto su reunión en la sociedad, en el trabajo, y en la lucha, en su afán por su propia superación, no puede dejar de interesarte más que cualquier otra cosa”

Antonio Gramsci

Cartas desde la cárcel”



Buenos Aires Ed. Lautaro, 1950, p 336
A mi pasado José, Manuel, Pedro, Mercedes.

A mi presente Nilda.

A mi futuro Javier, Fernando, Germán.

A todos y cada uno de ellos,

por el infinito mundo de ideas y vivencias que me permitieron

ser y crecer.

OSVALDO OTERO

Buenos Aires, Agosto 2004
La historia exclusivista escrita solo para

el grupo….no puede ser una buena historia,

incluso cuando es algo más que una visión parcial

politicamente de una subsección ideológica del

grupo de identidad más amplio. Ningún grupo de identidad, por numeroso que sea, se encuentra solo en el mundo; el mundo no puede transformarse unicamente para adecuarse a él, ni tampoco el pasado.
Eric Hobsbawm 1
__________
1 Nota: “Se ha decidido seguir a lo largo de toda la tesis la terminología y forma de escritura de la época porque caracteriza las prioridades y marca las formas de expresión que utilizaba la sociedad, colocando palabras incluso que no se hallaban incorporadas al Diccionario de la Real Academia pero eran usuales en la sociedad y aparecen en los documentos con el significado que luego adoptó la RAE.- Las notas al pie de página tienden a completar la información o aportar otros valores a la discusión del texto. Las referencias bibliográficas corresponden al sistema autor: fecha comentado por U. Eco (1977 106-107 y 208) y refieren a la bibliografía incluida en el presente texto. Cada nota va precedida por un símbolo [?].”

Hobsbawn, Eric J , Años Interesantes , Buenos Aires, Editor Planeta, 2003, p378


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Introducción

http://www.fuentesmemoria.fahce.unlp.edu.ar/tesis/te.182/te.182-0.pdf



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Reflexiones temáticas

El historiador siempre sabe lo que ocurrió, pero busca los “indicios”, las rupturas en las continuidades.

Con el devenir del siglo XX, se instaló como eje central de la discusión historiográfica nuevos paradigmas, se sacaron los estudios históricos de aquellos míticos análisis, que miraban el pasado a través de un destacado “sujeto” o una organización social, “institución”, evolucionando las investigaciones hacia la búsqueda y comprensión del sentido de las acciones y conductas de los hombres, indagando al individuo o al grupo social, tendiendo de esta forma a comprender los “porqué” de las vivencias cotidianas y el funcionamiento de la sociedad2.

La transformación historiográfica, no se olvidó que los hombres entre si elaboran sus relaciones sobre una base concreta. La historia cultural buscó entonces un nuevo abordaje analizando los objetos de la cultura material, las expresiones ceremoniales, es decir las cosas, las relaciones y los hechos, observando además las continuidades y discontinuidades.

Construir una nueva historia de los “objetos habitables”, lleva a salir de la visión arquitectónica que mira solamente las construcciones majestuosas, para incluir y resignificar los “espacios privados”. Sacar el análisis de una única concepción esteticista que solo considera la obra como “objeto” aislado y cerrado en si mismo, para interceptar lo formal con la problemática socio-económica, investigando el bien “edificado” en términos de totalidad.

¿Es necesario metodológicamente limitar y ubicar temporalmente el objeto estudiado? El problema de la periodificación tiene visiones encontradas y en el campo de la historia de la arquitectura doméstica, fijar un espacio temporal es sumamente complejo, no solo por la visión de “lo parcial” o “lo total”, sino porque la vivienda se presenta en muchos casos, como un objeto físico no concluido y en constante proceso de transformación.

Si ampliamos el concepto que Henri Lefebvre aplicó a la ciudad y lo urbano al analizar los espacios privados, podemos considerar que el estudio de la casa, exige el uso de múltiples métodos que aborden la investigación, entre ellos, podemos señalar el espacio geográfico, la forma, la función, el sistema significante de ornamentación, las instituciones que organizan el sistema, etc., sabiendo previamente que ninguna de las categorías de análisis, tiene la limpieza teórica de la definición académica3.

¿Que definimos por “valor”? Como explica Agnes Heller, es todo aquello que en cualquier campo enriquece sus componentes en comparación a otro y le agrega categoría económica o social4.

¿Podemos determinar como interpretamos el concepto de colonial tardío? En el pensamiento de esta tesis, la fase tardocolonial trasciende la larga tradición historiográfica del término que caracteriza la etapa final de un período con el albor de lo nuevo. La visión de tardocolonial, incluye el concepto cronológico signado por la terminación de la dominación colonial y un proyecto económico marcado, no tanto por una recuperación, que fue cíclica, frágil y arcaizante, sino fundamentalmente por el afianzamiento de un modelo que más allá de las aspiraciones de la Corona, trasladó el poder a la elite de mercaderes y consolidó formas de acumulación económica, coincidentes con el dominio del capital mercantil5.

El estudio de los espacios domésticos, la “casa”, base material sobre la que los hombres elaboran relaciones interpersonales y con la sociedad, es el eje de esta investigación para explicar la evolución espacial, simbólica, tecnológica, el plan de necesidades, la función, el uso y el valor simbólico de la arquitectura doméstica porteña en tiempos de la transición del siglo XVIII al XIX, construyendo una historia que permita relacionar y conocer la matriz ideológica de aquella arquitectura, con “que” y “como” fue realizada, como eran los espacios del hombre y como un objeto de la cultura material, frío y mudo, interactuó socialmente no solo como valor de mercancía, sino también como ícono simbólico6. Con estas ideas y el basamento teórico de la observación científica, esta tesis plantea indagar la vivienda y colocarla como foco de la investigación, para penetrar a través de un objeto de la cultura material, en el pensamiento de “lo social” y la respuesta “social” que trasuntó el objeto7.

Las relaciones de producción y los hombres, la interacción recíproca entre el contenido simbólico, el plan de necesidades, la forma espacial, el volumen edificado, etc. permiten construir interesantes hipótesis de investigación, que ayudan a la comprensión de la sociedad urbana, un campo metodológico delimitado por el objeto de la cultura material, “la casa”, inserta en un espacio común, la ciudad, interceptado por las relaciones ideológico-económicas que se establecen entre los objetos y el hombre.

Las transformaciones políticas, económicas y sociales en el Río de la Plata hacia finales del siglo XVIII y principios del XIX se plasmaron en la construcción. Ésta evolucionó e incorporó una nueva estética, tecnología, materiales, funciones y uso, que puso en evidencia la estratificación social del habitante y del propietario, como también la heterogeneidad del paisaje urbano.

Las ideas y presupuestos básicos de ésta investigación, inducen otras preguntas que abarcan dos niveles conceptuales: la visión macro y la visión del fragmento, ambas llevan a reconocer problemas no planteados por la historiografía tradicional. Este camino, sugiere indagar sobre las imágenes, los materiales, las relaciones sociales, los procesos económicos y no existe una respuesta sencilla a cada una de éstas preguntas. Para los hombres que vivían aquella sociabilidad en el mismo tiempo cronológico, las respuestas sentidas en el imaginario personal, ante un hecho o una imagen similar, podían ser ambiguas o distintas dependiendo del observador inserto y pautado por la sociedad. Debemos pues conceptuar que el hombre, es un ser social que actúa como tal y en función de tal.

¿Cuál fue entonces el significado de la vivienda? El concepto de casa, espacio privado estudiado en la presente tesis, se refiere a la casa como contenedor de las acciones del hombre donde desarrolla de modo conciente y ordenado sus actividades interactuando con su núcleo primario de pertenencia, sus relaciones amistosas, de trabajo o mercantiles.

Los edificios son un objeto de la cultura material y estudiar su historia implica que se debe abordar, con el más amplio espectro de la definición, los términos producción y consumo8.

La fachada de la vivienda es la interfase entre el individuo propietario y la sociedad, es pues el punto de contacto del objeto privado con la calle o el espacio público, lugar éste de vínculo abierto y masivo, punto referencial en el contexto urbano-social. Los espacios intermedios, el número de habitaciones, la función de las mismas y su destino, son un elemento iconográfico que trasciende el mero volumen edificado, para exteriorizar pautas culturales y niveles sociales9.

La vivienda es también una mercancía y como tal, tiende a separar los lazos entre el objeto y la persona, pero no debemos olvidar que hay factores extrínsecos al bien “mercancía”. Ellos restringen y asignan valores subjetivos que dominan el intercambio económico, siendo las leyes suntuarias, las que controlan el consumo y consagran la ostentación del status10.

Es una visión lateral de la cuestión “sociabilidad urbana” considerar al núcleo poblacional, solo por sus dimensiones o su lugar geográfico, la estructura etaria o el género y también lo es, hacer una visión que segregue las relaciones sociales, el sistema político-económico, aislados de los objetos de la cultura material, los edificios y el espacio urbano, un conjunto de variables que configuran un todo simbiótico11.

El biotopo donde se implanta un agrupamiento humano, interactúa con los espacios del hombre definiendo el hábitat, y “todo” permite conocer las interacciones y funcionamiento de lo “social”. La casa pues, no fue solo la expresión de la necesidad de protección, la idea de amparo por si sola, no implica la comprensión de modo conciente en el que se mueve el juego ordenado de los volúmenes, de los llenos y los vacíos que son el elemento característico de lo que llamamos arquitectura, sino que lo “formal” se halla interceptado por conceptos tales como acumulación de capital, inversión, rentabilidad y demostración de status12.
Notas y documentos
La comprensión de la arquitectura es básicamente contextual, pero Buenos Aires carece del patrimonio tangible que aún hoy podemos vivir en Potosí o Cartagena de Indias. La arquitectura dieciochesca porteña, tanto la pública como la doméstica, y los espacios urbanos coloniales, se han perdido al fragor de los conceptos “modernistas”. La vivienda y el urbanismo del siglo XVIII, son hoy exiguas perlas, dado el reducido número de unidades aisladas que aún subsisten en Buenos Aires. Los escasos edificios privados de la época colonial que podemos observar en la ciudad sufrieron fuertes intervenciones constructivas, pero sin embargo tienen el valor del documento singular, una problemática que fue señalada por Mario Buschiazzo a mediados del siglo veinte13.

Si bien las construcciones privadas en Buenos Aires, no tuvieron el valor de la arquitectura religiosa, ni la majestuosidad de las viviendas limeñas, no por ello dejan de tener interés, porque además de ser un exponente de los espacios de los porteños, constituyen un documento de la vida en la sociedad de la época14.

Para comprender las obras de la arquitectura doméstica, podemos recurrir a estudiar los planos de las viviendas, dibujados hace más de 200 años, que son un modelo de la realidad, pero no la realidad misma15. La representación dibujada de las casas, permite al historiador leer las ideas centrales del proyectista, analizar la funcionalidad, el privilegio asignado a los distintos lugares y la exteriorización simbólica de la fachada, un corpus importante, aunque no el único registro que ayuda a reconstruir la vivienda y la sociabilidad.

La documentación judicial referida a los inventarios post-mortem que hallamos en las sucesiones y los testamentos, constituyen una imagen estática, una fotografía de la situación en un momento, a partir del cual interpretamos la sociabilidad de un espacio privado donde se movieron los artesanos, los esclavos, las elites mercantiles, los burócratas, los ocupantes “agregados”, etc. y en la que todos de una u otra forma se interrelacionaron16.

Inquilinos y propietarios, son categorías de análisis que nos permiten avanzar en la reconstrucción socioeconómica del bien inmueble como bien de uso, como acumulación y como “mercancía”, ayudando a reflexionar sobre las relaciones entre el usuario, el propietario y la sociedad, para comprender lo que trasmite la casa, como significante social y como valor mercantil17.

Maravall en su estudio sobre España, realizó una referencia a la vivienda, opinando que fue una de las aspiraciones del hombre ya desde el siglo XV y “tener una casa propia, lo mas alahada posible…” fue un criterio que se extendió hasta el siglo XVII en coincidencia con las transformaciones sociales. Escribió también el mismo autor que la compra y alquiler de viviendas, constituía una inversión rentable, más allá de la calidad de las edificaciones. Según el historiador hispano existió en las sociedades medioevales y modernas una aspiración manifiesta de poseerlas, ejemplificando el concepto con el caso de Ciudad Real donde el desarrollo de la ciudad implicó necesidades de construcción que generaron un nuevo oficio “alarife para hacer casas”. En otra ciudad como Albaladejo, la expansión introdujo otra forma de evolución económico-urbana donde dominó el alquiler de las pocas viviendas existentes ya que en el lugar se carecía de materiales para construirlas y demandaba una muy fuerte inversión. La casa en la cultura europea, observa Maravall, hace a la existencia del hombre y tiene significativa importancia en su desarrollo, siendo socialmente el palacio o las rudimentarias viviendas, el espacio físico donde se dio el descanso, la reflexión y el cobijo18.

La fuente documental a partir de la cual realizó los estudios el autor citado fueron los protocolos notariales, constituyéndose ellos en un corpus sólido en el cual no solo indagó la compraventa de inmuebles sino también los alquileres y el origen de la propiedad. En Buenos Aires, la importancia de la inversión en casas y terrenos fue significativa y las transacciones al igual que en España, se hallan registradas en las escrituras públicas. Las operaciones de compra-venta de casas y terrenos, son un registro que por la interacción del mercado constituyen un documento dinámico sobre el que se puede reflexionar acerca los bienes inmuebles. Aquel conjunto de escritos mantuvo una estructura formal que permaneció invariable en el tiempo estudiado y es una fuente propicia para abordar el tema no solo para cualificarlo, sino también para cuantificarlo, pudiendo penetrar en el universo construido, observar por ejemplo como los estamentos altos de la población, concentradores el poder económico, absorbieron el mercado inmobiliario, teniendo así una mayor apropiación de lotes y viviendas en el espacio urbano, una manifiesta exteriorización en el imaginario social, que conocía a los propietarios, de la acumulación de riqueza registrada por aquella elite, lo expresado no significa la inexistencia de una conciencia clara de los otros sectores sociales acerca del valor intrínseco de la propiedad y de la vivienda19.

Los escritos de la burocracia estatal también constituyen una fuente documental utilizada en esta tesis y su estudio está orientado a marcar las reglas del sistema, utilizado tanto los Bandos del Virrey, como los Papeles y Actas de Sesiones del Cabildo que muestran hasta las más nimias preocupaciones del sistema sobre la problemática urbana y las construcciones. Otras fuentes documentales que se consultaron en la investigación, fueron las de origen Judicial con el fin de hallar los conflictos por la delimitación de los espacios físicos, los problemas de la obra, la locación del bien, una infinita gama de disputas que señala la lucha de intereses, las pautas y relaciones sociales. Es cierto también, que este corpus no cubre “todo” el espectro social, pero si describe ampliamente el gradiente, desde una capa algo superior de los estamentos bajos, hasta los sectores más altos de la población20. Una elite minoritaria tuvo el privilegio del “lujo”, un mundo en el que no participaron los sectores bajos de la población, ellos no se vieron favorecidos por la redistribución de la riqueza. En la Europa del siglo XVIII la aristocracia aliada a la Monarquía, difundió “su” mundo ilustrado, marcando “su” orientación ideológica y señalando como un concepto inmanente, el origen “natural” del orden social21. Aquella cultura de la elite europea fue manejada en forma similar en el mundo de la América Hispana por los estamentos altos y el poder Ibérico Católico.

Cada una de las variables del amplio conjunto de fuentes investigadas en ésta tesis, constituyen elementos con los que podemos reconstruir el modelo proyectual, elementos que ayudan a la comprensión y la interpretación de las ideas centrales de funcionalidad y forma, dominantes en la sociedad colonial porteña a fines del período tardocolonial.

De las escasas construcciones coloniales existentes hoy en Buenos Aires, no hay ninguna que haya permanecido invariante en el tiempo. La vivienda a lo largo del tiempo es un organismo vivo y como tal, las obras que llegaron hasta nuestros días, han tenido transformaciones y adaptaciones tecnológicas a lo largo de más de doscientos años, cambios que impactaron en la organización funcional, por ello, si bien son un documento, solo deben ser interpretadas globalmente dichas obras, constituyendo los espacios y los detalles arquitectónicos decorativos manifestaciones singulares.

Los materiales hallados en las excavaciones arqueológicas o en los cateos realizados en los edificios todavía existentes, constituyen otra fuente documental. Ellos nos introducen en el análisis de las estructuras, de los muros, los aparejos, los vanos, las columnas, las pilastras, las impostas, las vigas, los pináculos, los gabletes, el jaharro, los dinteles, el coronamiento, la tipología de las cubiertas, etc. que caracterizaron las viviendas permitiéndonos investigar y comprender aquella arquitectura.

El análisis de la variación métrica de los ladrillos y su morfología, los tipos de aglomerantes, la madera en uso, los herrajes, los materiales disponibles en plaza, la mano de obra, etc. permiten complementar la investigación y ayudan a pensar, que la respuesta tipológica de los espacios del hombre, no solo respondieron a tradiciones, sino también a otros elementos que condicionaron la expresión plástica funcional. En toda sociedad las condiciones de los insumos de construcción y su tecnología son un factor importante en la dirección del colectivo social22.

El apoyo en cuadros y curvas, que ésta tesis utiliza para fundamentar sus hipótesis, no son manipulaciones cliométricas ni formas estadístico-matemáticas cientificistas, sino son una construcción teórica, orientada a permitir e interpretar la movilidad de las variables en un sustrato mensurable sobre el que se apoya el análisis histórico23. En el marco teórico general, los modelos estructurados en base a variables cuantificables, referenciadas en las categorías elaboradas sobre la base teórica, sin la cual no tendrían sustento, permiten articular estructuras metodológicas válidas, que orientan las inferencias deductivas, enriqueciendo el conocimiento y la teoría general.

Repensar la historia es el análisis y la capacidad crítica que tenemos para estudiar las fuentes documentales tradicionales, apoyándonos también en los nuevos aportes que otras ciencias nos brindan a la luz de los avances científico-tecnológicos. El hecho de examinar los espacios domésticos, su inserción urbana y sus materiales a través del documento escrito interceptado por la observación tecnológica y el examen físico de los materiales constructivos, permite ampliar el campo de la investigación y contrastar las distintas fuentes documentales, ayudando en el abordaje de la temática y permitiendo una nueva lectura con una mejor base científica para reinterpretar los acontecimientos sucedidos.

El enfoque transdiciplinario lleva a incorporar “técnicas” de investigación cuantitativas, complementarias de la documentación histórica tradicional, ellas aportan parámetros mensurables al estudio de los materiales de construcción, como la termo-luminiscencia, la difracción de RX, el análisis de tritio-radio-carbono, la microscopía electrónica, etc., todos estudios que contrastados con el documento escrito, favorecen el avance en la comprensión de las soluciones tecnológicas ayudando a comprender el hábitat. Las ciencias físico-químicas permiten la constatación y la verificación del objeto físico como documento de una matriz de uso y consumo, dan certeza a las observaciones y explican los comportamientos, pero debemos señalar que no constituyen la fuente primaria a partir de la cual se pueda iniciar una investigación, y solo nos orientan en la verificación del objeto. Alain Schnapp profundizó el tema y planteó el uso de la fuente científica como método evaluativo que no sustituía el documento escrito pero si ayudaba a dar certidumbre24.

Los estudios históricos no deben generar un divorcio entre las distintas disciplinas, sino que deben tender a complementar el conocimiento, para establecer una apreciación integrada de los procesos sociales. Metodológicamente cada corpus en esta tesis mereció un análisis distinto y pormenorizado. La totalidad de las fuentes permitieron construir un conjunto documental homogéneo y macizo.

El trabajo pues, cobra sentido al plantear una visión y temas que rescatan formas de funcionamiento de la sociedad virreinal a través de un objeto significante de la cultura material. Las relaciones entre la vivienda y el poder, planteada en la hipótesis de investigación, está orientada hacia un período y un tema, donde las políticas que sistemáticamente impuso la potencia imperial en sus espacios coloniales, se expresó en términos de desequilibrios económicos, tecnológicos y contradicciones sociales, que dejaron sus huellas en el imaginario social y en el espacio físico de “la ciudad”.

Esta “Historia social de la casa en tiempos tardocoloniales” está orientada no solo a describir las tipologías formales dominantes de las unidades habitacionales, sino también avanza en el análisis de la fachada y las relaciones espaciales, como expresión simbólica y de uso, las relaciones con el entorno, las características, origen y posibilidades de los materiales constructivos, unido a las tecnologías aplicadas. El diálogo entre la obra por un lado y el contexto temporo-espacial socioeconómico por el otro, adquiere una importancia vital en la comprensión y valoración de los objetos, a partir de los cuales contextualizamos integralmente al hombre inserto en la sociedad virreinal.




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